El concepto del espacio en la pintura primitiva Natalia González Zaragoza ngzaragoza@yahoo.es telf.:600745169 DNI:48395126K Introducción El arte prehistórico supone el primer contacto plástico del hombre con un soporte plano, en cual expresa sus deseos y anhelos para su tribu o comunidad. Sus pinturas muestran una actitud naturalista pero, están ligadas a una concepción espacial libre de coordenadas y de toda orientación espacial. El arte primitivo muestra un mundo de figuras animales y de personas que se mueven en un mundo ingrávido, donde todavía el espacio no está dominado por los conceptos vertical y horizontal, arriba o abajo. Este artículo profundiza sobre la visión espacial de las primeras civilizaciones humanas y la influencia que siguen teniendo en el arte más actual. El concepto del espacio en la pintura primitiva Podemos definir la concepción espacial de un periodo histórico como la proyección gráfica, sobre un soporte cualquiera, que transforma un simple acto de percepción en una experiencia emotiva, dicho esto podemos decir que no existe ningún arte que no se base en una relación con el espacio. Esto es aplicable tanto al arte renacentista, en el cual todo está dominado por el ojo del espectador-una concepción espacial que se configura gráficamente por la proyección en perspectiva del cono visual y su intersección con un plano -; o al arte neolítico en el cual se dejan flotando en el espacio las figuras de sus animales. Durante el arte egipcio en adelante todo lo que vemos se ordena según dos coordenadas que tenemos asumidas y arraigadas en nuestro pensamiento: la horizontal y la vertical. En nuestra vida diaria cuando percibimos algo torcido como un cuadro en la pared sentimos una necesidad que nos impulsa a situarlo paralelo a la inclinación del suelo; otro sentimiento común a la mayoría de las personas es la intranquilidad que nos produce ver el tenedor y el cuchillo cuando no están situados de manera vertical al lado del plato de la mesa. Pues esto mismo sucede en el arte en general. Exceptuando el arte prehistórico, el hombre ha buscado un orden en el que situar sus impresiones y experiencias visuales. Casi todas ellas relacionadas con el razonamiento y con la idea de representar una imagen realista o naturalista. La composición pictórica de los artistas prehistóricos no es racional teniendo en cuenta nuestro modo de pensar, pero sin embargo dominan los elementos de la sintaxis visual del arte pictórico: volumen, líneas, forma, color, textura…Lo que ocurre es que el hombre de la prehistoria no concibe orden alguno en el que situar a sus figuras bajo los conceptos de vertical y horizontal. Los ojos del hombre de la prehistoria son libres y no creían necesarios traducir en sus composiciones tales coordenadas. Las pinturas primitivas destacan por su ambigüedad y por la despreocupación del paso del tiempo (antes y después).Sus composiciones realizadas en las paredes de las cuevas revelan incisiones que según incida la luz de una manera u otra nos permite descubrir animales en distintas posiciones y actitudes de manera superpuesta. Por otro lado, para ellos no existe el concepto que nosotros atribuimos a las palabras arriba y abajo, tampoco existe un interés en mostrar figuras proporcionadas, ni tampoco en separar a unas formas de otras. Los gigantescos animales de la época magdaleniense aparecen junto a pequeños ciervos de los tiempos auriñacienses, como por ejemplo, en la bóveda de Lascaux. La evidente yuxtaposición de tamaños y de épocas era algo normal en el pensamiento primitivo. Todo está dentro de un presente continuo. Para ellos los dibujos pertenecientes a otras agrupaciones prehistóricas tenían un carácter sagrado, de modo que los trazos de diversos periodos se entremezclan creando una caótica maraña de animales entrelazados. Otra característica inmediata al contemplar el arte primitivo es que los animales no son representados en un fondo o paisaje, de modo que crean una visión de figuras ingrávidas que se mueven en todas direcciones, pues para ellos todas las direcciones lineales tienen iguales derechos, al igual que, todas las superficies, por lo que muestran igual interés por las regulares o irregulares. De hecho, al contemplar las figuras de animales vemos como consiguen tener más volumen, debido a los salientes de las cuevas, consiguiendo así captar un mayor realismo. Las figuras pueden colocarse en cualquier ángulo respecto a la horizontal, en toda la escala de los 360 grados. Los animales que aparecen boca-abajo ante nuestros ojos a ellos no les parecían invertidos, pues existen en un espacio libre de las fuerzas de la gravedad. Durante la civilización de Sumeria y Egipto cambio totalmente la situación .Esta cultura abrió camino al sentido de lo vertical anulando a todas las posibles direcciones que lideraba el arte prehistórico. Lo horizontal no adquiere importancia al igual que el ángulo recto que ambos definen. Con el surgimiento de la vertical nace también la simetría bilateral y el eje simétrico, presentes en toda composición artística: escultura, pintura y arquitectura. También durante el arte egipcio todas las direcciones se relacionan con la vertical y todas las superficies pasaron a subordinarse a este plano, incluyendo las partes del cuerpo humano. Los objetos representados están carentes de perspectiva, la cual deforma la realidad tal y como percibe el ojo humano. De modo que ellos dibujan lo que conocen o saben, no lo que ven. Los diferentes tratados de arquitectura y pintura realizados sobre todo en la cultura clásica y el renacimiento, las sucesivas investigaciones sobre la representatividad del espacio realizadas por teóricos como Gaspard Monge, y las distintas expresiones del concepto espacial que han realizado las vanguardias hasta la actualidad sitúan al espacio como objeto de análisis constante en varias épocas. En un momento en el que el arte ha probado y explorado distintos modos de representar la realidad, se puede demostrar que algunos movimientos vanguardistas han recuperado algunos aspectos artísticos del arte primitivo. Artistas como Kandinsky, Paul Klee o Baselitz nos han mostrado obras en las que la organización pictórica no depende exclusivamente de la vertical. En obras de Kandinsky se muestran masas de color que describen movimientos ingrávidos y libres de normas espaciales, en Paul Klee, destacan en sus obras signos que se desdibujan y figuras dibujadas unas sobre otras y, en Baselitz, llama la atención la representación de personajes boca abajo y su trazo esquemático y directo. El arte contemporáneo, tanto abstracto como figurativo, ha despertado un nuevo interés por el sentido del espacio y vuelve a plantear nuevas libertades espaciales. Bibliografía: El hombre y el arte moderno. René Huygue. Editorial Planeta El aula sin muros. Edmund Carpenter y Marshall Mc Luhan. Ediciones de Cultura Popular. Arte prehistórico, Primer tomo de Summa Pictórica (Historia Universal de la pintura) Editorial Planeta.