9-ESTADO-11 CÁMARA PRIMERA DE LO CIVIL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: San Salvador, a las nueve horas y treinta y tres minutos del día veintitrés de junio del año dos mil once. Agréganse los documentos presentados con la demanda de fs.1 a 3 vto. Confróntese con su original la copia de testimonio de poder general judicial, una vez confrontada agrégase la copia y devuélvase el original al interesado. Tiénese por parte procesal al licenciado CARLOS ARNOLDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, como apoderado de la sociedad ARGUETA KOESSLER, SOCIEDAD ANÓNIMA DE CAPITAL VARIABLE, a quien hágansele notificaciones en el lugar que al efecto señala en la demanda. IDENTIFICACIÓN DEL PROCESO Y PARTES El presente Proceso Declarativo Común de Prescripción de acción ejecutiva, es promovido por el licenciado CARLOS ARNOLDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, como apoderado de la sociedad ARGUETA KOESSLER, SOCIEDAD ANÓNIMA DE CAPITAL VARIABLE, contra el ESTADO Y GOBIERNO DE EL SALVADOR EN EL RAMO DEL MINISTERIO DE HACIENDA, por medio del señor Fiscal General de la República, Licenciado ROMEO BENJAMÍN BARAHONA MELÉNDEZ. EXAMEN DE ADMISIBILIDAD DE LA DEMANDA. Corresponde realizar el examen de los requisitos de admisibilidad del escrito de interposición de la demanda, a efecto de valorar si se cumplen los requisitos formales y procesales para darle trámite, con base a lo estipulado en los artículos 90, 91 y 276 CPCM., los cuales son: A) Competencia. El ordinal 2° del Art. 29 CPCM., establece que las Cámaras de Segunda Instancia serán competentes para conocer de las demandas contra el Estado; B) Fundamentación del escrito de demanda: examinado el contenido de la demanda de fs. 1 a 3 vto., esta Cámara considera que cumple con los requisitos formales; y C) Documentos que acreditan el cumplimiento de los presupuestos procesales y los que fundamentan su pretensión: al efecto, se observa que se presenta el Testimonio de escritura matriz de Poder General Judicial, conforme la normativa Procesal Civil y Mercantil; así mismo, se presentan los documentos en que fundamenta la pretensión aducida. Sobre la demanda presentada por el apoderado de la parte demandante, licenciado CARLOS ARNOLDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, y de conformidad a lo establecido en el inc. 1° del Art. 277 CPCM., este Tribunal formula las siguientes estimaciones jurídicas: EXAMEN DE PROPONIBILIDAD DE LA DEMANDA. I- Es un condicionante de la actividad jurisdiccional, que el juzgador se constituya como verdadero director y ordenador del proceso, y desarrolle además, tal actividad con la vinculación y respeto a la Constitución, leyes y demás normas del ordenamiento jurídico. De tal forma, que es un deber del juzgador realizar el debido examen de admisibilidad, procesabilidad y proponibilidad de la pretensión que se somete a su estudio, a fin de evitar el desgaste innecesario de su facultad de juzgar, o un ulterior pronunciamiento absurdo. Respecto a la proponibilidad de la pretensión, la misma se refiere a que si la pretensión, tal y como es planteada o expuesta, in limine, contiene en sí todos sus elementos necesarios, tanto objetivos como subjetivos, siendo suficientes como para que el juzgador, observe con claridad los presupuestos materiales o sustanciales para el pronunciamiento efectivo sobre el fondo de la misma. De tal forma, que si el juzgador, advierte en su examen, una patología sufrida en los requisitos de la pretensión, y que trae como consecuencia un defecto absoluto en su facultad de juzgar, debe declararla improponible. La improponibilidad de una pretensión contenida en la demanda, no se basa en cuestiones de forma, sino de fondo. Esta institución debe aplicarse al resultar manifiesto que los hechos en que se funda la pretensión constitutiva de la causa petendi, considerados en abstracto, no resultan idóneos para obtener la satisfacción de lo pretendido, debiendo abarcarse no solo defectos encaminados al objeto de la misma, sino que también a todos y cada uno de los elementos o requisitos que ésta debe contener; consideraciones, que por la severidad de sus consecuencias debe tener aplicación ante un defecto o vicio absoluto que aparezca de manifiesto en la demanda misma y que no tenga subsanación; como se ve, el juzgador debe incluir en el análisis realizado, tanto los aspectos vinculados a la proposición de la demanda, como a la postulación y otros elementos que condicionan el conocimiento efectivo de la causa, es decir, tanto aspectos formales encaminados a la pretensión, como meramente de fondo, entendiéndose que dicha declaratoria debe circunscribirse a sus efectos básicos. La demanda, que constituye una carga procesal de extrema importancia para el demandante, no sólo contiene la pretensión, sino además fija en función de ésta misma, quienes serán las partes que quedaran vinculadas en la relación jurídica procesal, fija también la vía procesal adecuada o idónea, la cosa demandada y los hechos en que se funda. La necesidad de que la demanda sea autosuficiente, no sólo va en función de proteger el derecho de defensa de la parte contraria, sino también, en función de la necesidad de contener los elementos fácticos y jurídicos ineludibles, que surtan un efecto influyente y decisivo en la potestad judicial del entender en el proceso. Lo expresado es de tal forma, que se debe en la demanda de formular con claridad y fundamento, todos y cada uno de los elementos y presupuestos necesarios de la pretensión para su correcta determinación; no correspondiendo, como regla general, completar dicha pretensión con inferencias o con interpretaciones implícitas en la misma. ARGUMENTACIÓN DE ESTA CÁMARA. II- Consecuentemente con lo anterior, de conformidad con el Art. 277 CPCM, se tienen como causas de improponibilidad las siguientes: a) Que la pretensión tenga objeto ilícito, imposible o absurdo; b) Que carezca de competencia objetiva o de grado, o que en relación al objeto procesal exista litispendencia, cosa juzgada, sumisión al arbitraje, compromiso pendiente; y c) Que evidencie falta de presupuestos materiales o esenciales u otros semejantes. A efecto de ejercer eficaz y efectivamente el derecho de acción, la parte que la ejercita y quien procura la satisfacción de su pretensión, debe poner en evidencia, todos los supuestos fácticos que envuelven el derecho que pretende; pero no basta que los ponga de manifiesto, sus argumentos deben de soportar incólumes, aunque sea de forma mínima, tanto el análisis lógico como el jurídico, que están íntimamente vinculados; su pretensión debe de contener minimamente los presupuestos materiales y esenciales, a fin de que pueda tutelarse. Entre los presupuestos materiales y la pretensión, debe de haber una exacta correspondencia, aunque sea exigua, del que resulte que potencialmente puede haber un pronunciamiento sobre el fondo; y en caso que falten dichos presupuestos, es que se prevé la improponiblidad de la pretensión. Es esa relación directa, exacta y real, la que debe de existir aunque sea en germen, entre el objeto que se pretende y quien lo pretende. Lo anterior supone una relación por antonomasia jurídica, entre el objeto y el sujeto, que culmina con dotar a quien pide de una categoría procesal de actitud suficiente para pedir, lo que se denomina legitimación ad causam. El proceso civil y mercantil, supone que junto con la demanda se presenten los documentos que acrediten el cumplimiento de los presupuestos procesales y los que fundamenten la pretensión, o que por lo menos, si no se dispusiera de alguno de éstos, se describa su contenido, indicando con precisión, el lugar en que se encuentran, y solicitando las medidas pertinentes para que sean incorporados al proceso (Arts. 276 ordinal 7°, 288 y 289 inc. 1° CPCM.). Lo expuesto implica, que in limine, el juzgador debe de contar con todos los elementos necesarios e idóneos, que configuren los presupuestos procesales y de la pretensión misma; o por lo menos, tener la noción mínima de que existen en la pretensión presupuestos materiales o sustanciales suficientes, para un ulterior pronunciamiento válido, y que pueden incorporarse al proceso los documentos que la sustenta y que fundamentan el derecho exigido, los que se constituyen como aspectos objetivos que la configuran. En el presente caso, la pretensión de la parte demandante, radica específicamente en la declaración de prescripción de la acción ejecutiva, que el Estado de El Salvador en el ramo de Hacienda, supuestamente entabló contra la misma, y que como consecuencia, se embargaron inmuebles de su propiedad. Expone además la parte demandante, a través de su apoderado general judicial, licenciado Carlos Arnoldo Martínez Martínez, que el juicio ejecutivo se debió a una obligación con el Ministerio de Hacienda que al año de mil novecientos ochenta y dos, ascendía a la cantidad de SIETE MIL CIENTO CUARENTA Y SEIS DÓLARES CON DIECISIETE CENTAVOS DE DÓLAR DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, en concepto de impuesto sobre la renta no liquidada. Sin embargo, se observa que no se presenta ningún documento u otro medio de prueba, que compruebe, tanto la existencia de una acción ejecutiva como la de una obligación en concepto de impuesto sobre la renta no liquidada, es decir, no se presenta documento alguno que fundamenten su derecho. Lo enunciado, implica que la parte demandante, no comprueba un interés legítimo, real y serio que sustente su pretensión, ni existen elementos jurídicos y fácticos suficientes, aunque sea mínimamente, que se prevea como presupuesto material y formal, para que la relación jurídica procesal se configure. Y en virtud que, es desde la demanda donde el juzgador debe apreciar inteligible y materialmente que la pretensión cumple con todos sus requisitos, que permite por tanto, un pronunciamiento jurídicamente válido sobre el fondo de la misma; ya que es obligación del demandante que junto con su demanda se presenten los documentos que acrediten el cumplimiento de los presupuestos procesales y los que fundamenten su pretensión y su derecho, o que describa su contenido e indique con precisión su ubicación, pidiendo además, que el juzgador tome las medidas necesarias para su ulterior incorporación al proceso; pues cuando no se aportan los documentos de la naturaleza expuesta, inicialmente, o no se designa el lugar donde se encuentran y piden las providencias del caso para que sean incorporados, precluye la posibilidad de aportarlos, y se configura una verdadera ausencia de requisitos intrínsecos de la pretensión. CONCLUSIÓN DE ESTA CÁMARA. III- De lo expuesto este Tribunal estima, que la pretensión que contiene la demanda presentada, evidencia falta de presupuestos materiales y sustanciales que no permiten determinar la exacta correspondencia entre la misma y el derecho exigido; pues, como se dijo, no se presenta documento alguno que la configure y que funde en sí el derecho reclamado, y siendo éste el momento procesal oportuno para hacerlo, y no pudiendo en base a inferencias o con interpretaciones implícitas en la misma, concretarla válidamente, este Tribunal se ve imposibilitado absolutamente a emitir un pronunciamiento concordante con el fondo de la misma, trayendo como consecuencia una afectación directa de la pretensión en sus requisitos esenciales, acarreando la improponiblidad a la que se refiere el inc. 1° del Art. 277 CPCM. Con lo expresado, no se vaya a pensar que se está prejuzgando, o que a priori, se le está negando a la parte demandante la oportunidad de satisfacerle su pretensión, o que se están violentando los principios constitucionales de acceso a la justicia y derecho a la protección jurisdiccional, enmarcado en el Art. 1 CPCM.; pues de qué serviría admitir y darle trámite a una demanda, que al examinarla desde su inicio está fracasada, y los suscritos son del criterio que el acceso a la justicia tiene que ser eficaz, para evitar el dispendio innecesario del sistema judicial y que las partes no incurran en gastos superfluos, evitando así un despilfarro tan inútil como ocioso de la actividad procesal. Sobre la base de los razonamientos expuestos, disposiciones legales citadas y de conformidad a lo establecido en los Arts. 11, 18, 172 inc. 1°, 182 atribución 5° Cn., 212, 216 y 277 inc. 1° CPCM., esta Cámara RESUELVE: DECLÁRASE IMPROPONIBLE LA PRETENSIÓN contenida en la demanda presentada por el licenciado CARLOS ARNOLDO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, en su concepto de apoderado de la demandante sociedad ARGUETA KOESSLER, SOCIEDAD ANÓNIMA DE CAPITAL VARIABLE, contra el demandado ESTADO DE EL SALVADOR EN EL RAMO DEL MINISTERIO DE HACIENDA. HÁGASE SABER. Pronunciada por los Señores Magistrados que la suscriben.