GRIPE - RESFRIADOS La dieta de desintoxicación debe ser con alimentos lo más frescos posible, completos, basada en verduras, frutas naturales y frutos secos. Evitaremos la carne y tomaremos mucho líquido para limpiar el organismo. Durante el proceso de gripe y resfriado debemos evitar los hidratos de carbono refinados, y reducir al máximo los complejos, así como todos los lácteos y alimentos que contengan mucha sal. Por supuesto evitaremos las bebidas alcohólicas sin excepción. Los carbohidratos dejan muchos residuos, o sea, toxinas en el organismo al metabolizarlos, los cuales son eliminados a través de las mucosas mediante la secreción de mucus. Por tanto, si estamos intentando deshacernos de mucus no tiene sentido sobrecargarlo. También se dice que la glucosa restante, después de metabolizarse los hidratos de carbono, entran en competitividad con la vitamina C, debilitando el sistema inmunológico. Los alimentos muy salados irritan las mucosas dejándolas secas e indefensas contra el ataque de virus y bacterias. Las vitaminas A y C son importantes para la resistencia a las afecciones respiratorias. Por lo que en esta dieta abusaremos de zanahorias y mandarinas. Estas últimas ricas en sinefrina, sustancia que actúa como potente anticongestivo. La manzana también juega un papel importante como potente inactivador de los virus, fruta alcalina muy eficaz para contrarrestar la acidosis. No es aconsejable abrigase en demasía, los desequilibrios térmicos nos desequilibran y nos predisponen a los catarros. Si hacemos ejercicio regular tendremos mas resistencia al frío. Es aconsejable dormir en exceso, cuando por la mañana nos damos la vuelta es el momento de levantarnos. Pero si se ha desarrollado un resfriado severo y sentimos sensación de cansancio hemos de escuchar a nuestro organismo y descansar cuanto sea necesario. La fatiga puede ser por causa del resfriado, pero también puede ser la causa del resfriado. Si necesitamos eliminar tres o cuatro kilos, aparte del catarro también se irán con él. Ante todo hemos de estimular la alegría, y recordar como nos decía Bach en su libro “La curación por las flores”, que no nos opriman la duda y la depresión, por no ser propio de nuestras almas.