Derechos del Consumidor La Ley Nº 1.334/98 “De Defensa del Consumidor y del Usuario” garantiza los siguientes derechos básicos del consumidor: 1. Derecho a Elegir: la libre elección del bien que se va adquirir o del servicio que se va a contratar; esto es el derecho de contar con una variedad de bienes y servicios en el mercado a precios competitivos, ya que si no existiese tal variedad, se tendría un solo bien o servicio que adquirir. La competencia es la que debe determinar finalmente que productos y servicios y que precios se comercializaran en el mercado. 2. Derecho a la seguridad: el consumidor tiene derecho a ser protegido contra riesgos provocados por la provisión de productos y la prestación de servicios considerados nocivos o peligrosos contra su vida, salud y seguridad. Por ello, el etiquetado de los productos es fundamental para advertir al consumidor acerca de los riesgos y limitaciones en el consumo o uso del producto. Ese es el caso de los posibles efectos colaterales de los medicamentos. 3. Derecho a la información: el consumidor tiene derecho a la adecuada educación y divulgación sobre las características de los productos y servicios ofertados en el mercado; a recibir información clara sobre la composición, calidad, precio y riesgos de los productos y servicios; y a la adecuada protección contra toda publicidad engañosa, métodos comerciales coercitivos y desleales y cláusulas contractuales abusivas. El consumidor tiene derecho a recibir toda información antes de realizar el acto de consumo, que posibilita al mismo poder leer, comparar y luego elegir lo que va a comprar. 4. Derecho a ser indemnizado: El consumidor tiene derecho a la efectiva prevención de los daños patrimoniales y morales o de los intereses difusos, sean estos individuales o colectivos. En el caso de que una relación de consumo cause algún daño al consumidor, éste tiene derecho a ser indemnizado, es decir la justa compensación por parte del proveedor. 5. Derecho a asociarse: la libertad de asociación es un derecho universal, reconocido por la Constitución y las Leyes, razón por la cual los consumidores pueden y deben constituir asociaciones que los representen ante las autoridades, los proveedores y cualquier otra instancia que sea necesaria. Estas entidades deben asumir también la responsabilidad de educar a sus miembros para fortalecer al sector consumidor y lograr la plena vigencia del respeto a sus derechos consagrados por la legislación. 6. Derecho a recibir servicios públicos eficientes: el consumidor tiene derecho a la adecuada y eficaz prestación de los servicios públicos por sus proveedores, sean estos públicos o privados. 7. Derecho al cumplimiento de lo ofertado: el consumidor tiene derecho a recibir el producto o servicio publicitado en el tiempo, cantidad, calidad y precio prometidos. Se trata del derecho del consumidor a exigir al proveedor el cumplimiento cabal del producto o servicio ofertado en cuanto a las características y términos de lo prometido. Los Derechos del Consumidor, consagrados por la Ley 1334/98, son esenciales para que en el mercado haya verdaderamente equilibrio, igualdad y equidad, entre oferentes y demandantes, proveedores y consumidores. Pero los consumidores deben ser los primeros en conocerlos y hacerlos respetar en el contacto cotidiano con los proveedores. Educación, información, asociación, exigencia, protección estatal, son algunos de los factores que ayudan a ir forjando una ciudadanía consciente, exigente, respetuosa como condición de una convivencia democrática. ¿Cómo exigir sus derechos? · Reclamar ante el proveedor de quien se adquirió el bien o servicio. · Acudir a una oficina de Defensa del Consumidor. El mejor defensor de sus derechos, es el propio consumidor, que debe exigir ser tratado de manera justa, recibir la información adecuada, tener variedad de elección en el mercado, asociarse con otros consumidores y contar con los recursos legales necesarios en caso de que surjan problemas. Por su parte, los proveedores de bienes y servicios ya se han dado cuenta de que la mejor estrategia de ventas y de asegurar la fidelidad de los clientes, es salvaguardando los derechos de los consumidores. En la relación consumidor – proveedor, el Estado asume el papel de árbitro proactivo, defendiendo los derechos del consumidor por un lado, y por el otro, apoyando a aquellos proveedores que actúan correctamente, aplicando la Ley. Cultura del Reclamo La mejor defensa es la que el consumidor se presta a sí mismo, movilizándose para aprender, informarse, y ejercer en forma eficiente sus derechos. Debemos capacitarnos para el uso consciente y cotidiano de la información que recibimos, es decir, para adquirir y ejercitar las destrezas, los conocimientos y la comprensión requeridos para desarrollar la aptitud de tomar decisiones sensatas. Como el consumo interviene en todos los aspectos de nuestra vida, se hace evidente la necesidad de capacitarnos en todas las áreas en las que nos desenvolvemos. La educación del ciudadano promueve nuestro crecimiento como personas, más allá de los roles de consumidores y usuarios y nos permite: Conocer: · Nuestros derechos y responsabilidades. · El funcionamiento del mercado. Comprender: · Nuestro rol como consumidores en el mercado. · El funcionamiento de los mecanismos de marketing que pueden influenciarnos. · Las ventajas de la acción asociativa. Desarrollar capacidades para: · Tomar decisiones personales basadas en nuestros propios objetivos y escala personal de valores. · Hacer frente a la publicidad. · Comprender la realidad de la oferta. · Hacer análisis comparativos. · Obtener y analizar la información necesaria para la toma de decisiones adecuadas. · Ejercer nuestros propios derechos en forma individual y colectiva. Los beneficios de la Educación del Consumidor nos permiten adoptar una actitud autónoma en lo interno y solidaria hacia los demás que facilita: · Obtener el máximo provecho de la administración racional de los recursos. · Contribuir a la transparencia del mercado, estimulando la competencia honesta y efectiva. · Autodefendernos, apoyando al Estado en el control del buen funcionamiento del mercado. · Exigir cada vez mayor calidad y eficiencia estimulando la competitividad de los proveedores. Este ejercicio cotidiano de la voluntad consciente del consumidor, se integra con una perspectiva solidaria: considerar que la satisfacción de nuestras necesidades no debe crear perjuicios a los otros. Consumir o abstenerse de hacerlo puede ser la clave del mejoramiento de la calidad de vida de grandes sectores de la población.