LA PROTECCIÓ DE LA COSTA CATALANA A les Corts celebrades l’any 1599, en temps de Felip III, es va autoritzar la Generalitat de Catalunya a «adquirir i mantenir una esquadra de QUATRE GALERES per a la protecció de les costes i l’aprovisionament del país». Eren la Sant Jordi -la capitana- botada i beneïda el 3 de juliol de 1607, la Sant Maurici, botada i beneïda el 14 de juliol de 1608, la Sant Ramon, botada i beneïda el 14 de juliol de 1608 i la Sant Sebastià, botada i beneïda el maig del 1609. La seva missió era protegir la costa catalana -i principalment la ciutat de Barcelona- de possibles atacs marítims. Les incursions de corsaris barbarescos a poblacions costaneres per fer-se amb béns de tota mena eren freqüents des de l’Edat Mitjana, però al segle XVI s’havien intensificat en gran mesura. Un dels botins que proporcionava més guanys eren els CAPTIUS. Homes, dones, nens i nenes cristians eren segrestats i alliberats a canvi de rescats, o bé es convertien en esclaus. Les quatre galeres varen ser DESTRUÏDES pels turcs el juliol de 1623, en una acció a les costes del sud de França. Per tant, la flota va estar en actiu del 1607 al 1623. LA BATALLA DE LEPANT BATALLA DE LEPANT al golf de Corint (Grècia). En aquesta batalla l’exèrcit de la SANTA LLIGA, coalició dels estats cristians (Espanya, Gènova, Venècia, els Estats Pontificis i Malta) es va enfrontar a l’IMPERI OTOMÀ, que havia estès el El 7 d’octubre de 1571 va tenir lloc la seu poder a bona part de la Mediterrània, en rivalitat directa amb l’espanyol pel domini d’aquesta mar, i es dedicava a aterrir les poblacions costaneres amb contínues ràtzies en busca de béns i d’esclaus. El setembre de 1571 les diferents esquadres de la Santa Lliga, dirigides per DON JOAN D’ÀUSTRIA a bord de la Galera Reial, van marxar cap al Golf de Corint, on preveien trobar els enemics passant l’hivern. El 7 d’octubre de 1571, prop del port grec de Lepant, va tenir lloc la batalla. Milers de persones s’enfrontaren buc a buc, en un seguit de duels que semblava infinit. Després de dues hores de lluites s’aconseguí envestir la galera principal turca i un cop mort el seu cap ALÍ PATXÀ, l’exercit musulmà va desmoralitzar-se i començà a flaquejar. La victòria fou per als cristians, trencant així el mite de la invencibilitat islàmica al mar. En la batalla, que va durar prop de 4 hores, hi van morir uns 12.000 cristians i prop de 25.000 otomans. La batalla de Lepant va ser una de les darreres on van participar galeres, ja que el progrés de l’artilleria va fer canviar radicalment el tipus d’enfrontaments. EL MANC DE LEPANT Als vint-i-dos anys i fugint de problemes amb la justícia espanyola, Miguel de Cervantes va marxar a Itàlia. Allà, després d’enrolar-se a l’exercit fou destinat a la galera MARQUESA, LA que formava part de la flota cristiana que es dirigia cap a Lepant amb la Santa Lliga. Cervantes havia estat situat a la plataforma de l’ESQUIF, una de les zones des d’on es podia intentar o evitar l’abordatge del vaixell enemic. En paraules seves, es tractava d’un espai mínim, de poc més de dos peus (uns 60 cm) de superfície per a cada home “apretujados e inmovilizados”, davant les armes enemigues, “a menos de una pica de distancia”. En plena batalla va rebre dos trets al pit i un a la mà esquerra, la qual va quedar-li força inutilitzada. És per aquesta raó que se’l coneix com el MANC de Lepant. De retorn cap a Espanya, amb el futur a l’exèrcit assegurat, la galera en la que anava va ser assaltada per BARBERESCOS, CORSARIS i tant ell com el seu germà foren traslladats a la ciutat d’Alger, on va passar cinc anys CAPTIU abans no va ser alliberat, esperant que arribessin els diners necessaris per pagar el seu rescat. Cervantes descriu les ferides rebudes a la Batalla en una carta dirigida a Mateo Vázquez A esta dulce sazón, yo triste estaba con una espada de mano asida y sangre de la otra derramaba. El pecho mío de profunda herida sentía llegado, y la siniestra mano estaba por mil partes ya rompida. Pero el contento fue tan soberano que a mi alma llegó, viendo vencido el crudo pueblo infiel por el cristiano, que no echaba de ver si estaba herido. La flota catalana a l’obra de Cervantes El Quixot i Sancho visitant les Galeres de Catalunya El Quijote y Sancho visitando las Galeras de Cataluña “En resolución, aquella tarde don Antonio Moreno, su huésped, y sus dos amigos, con don Quijote y Sancho, fueron a las galeras. El cuatralbo, que estaba avisado de su buena venida, por ver a los dos tan famosos Quijote y Sancho, apenas llegaron a la marina, cuando todas las galeras abatieron tienda, y sonaron las chirimías; arrojaron luego el esquife al agua, cubierto de ricos tapetes y de almohadas de terciopelo carmesí, y, en poniendo que puso los pies en él don Quijote, disparó la capitana el cañón de crujía, y las otras galeras hicieron lo mesmo, y, al subir don Quijote por la escala derecha, toda la chusma le saludó como es usanza cuando una persona principal entra en la galera, diciendo: “iHu, hu, hu!” tres veces. Cap. 63 de la segona part del Quixot Persecució d’un vaixell turc Persecución de un barco turco Señal hace Monjuí de que hay bajel de remos Pasó la galera adelante un buen trecho; los del nuevo, a vela y a remo, se pusieron en caza; porque, cazándoles la capitana a poco más de Cap. 63 de la segona part del Quixot en la costa por la banda del poniente (...). bajel se vieron perdidos, hicieron vela en tanto que la galera volvía, y de pero no les aprovechó su diligencia tanto como les dañó su atrevimiento, media milla, les echó la palamenta encima y los cogió vivos a todos. Batalla campal a la platja de Barcelona Batalla campal en la playa de Barcelona En entrando en ella [Barcelona], oyeron grandísimo ruido, y vieron correr gran tropel de gente con grande alboroto; y, preguntando la causa de aquel ruido y movimiento, les respondieron que la gente de las galeras que estaban en la playa se había revuelto y trabado con la de la ciudad. (...) Y, en llegando a la marina, vieron muchas espadas fuera de las vainas y mucha gente acuchillándose sin piedad alguna (...). Era infinita la gente que de la ciudad acudía, y mucha la que de las galeras se desembarcaba (...). Pero como la gente de la ciudad por momentos crecía, fueles forzoso a los de las galeras retirarse hasta meterse en el agua (...). En esto, vino un caballero catalán de la famosa familia de los Cardonas, sobre un poderoso caballo, y, poniéndose en medio de las dos partes, hacía retirar los de la ciudad, los cuales tuvieron respecto en conociéndole. Pero algunos desde lejos tiraban piedras a los que ya se iban acongiendo al agua. Novela ejemplar Las dos doncellas Sobre el costum dels barcelonins d’anar al port quan hi arribaven galeres Sobre la costumbre de los barceloneses de ir al purto cuando llegavan galeras Llegaron a Barcelona a tiempo cuando llegaban a su playa cuatro galeras españolas, que, disparando y haciendo salva a la ciudad con gruesa artillería, arrojaron cuatro esquifes al agua (…). Salió infinita gente de la ciudad, como es costumbre, ansí a ver las galeras como a Ia gente que de ellas desembarcaba, y la curiosidad de nuestros peregrinos llegó tan cerca de los esquifes, que casi pudieran dar la mano a la dama que de ellos desembarcaba (...). Aquella noche se alteró el mar de modo que fue forzoso alargarse las galeras de la playa, que en aquella parte es de continuo mal segura. Los corteses catalanes, gente, enojada, terrible y pacífica, suave; gente que con facilidad da la vida por la honra, y por defenderlas entrambas se adelantan a sí mismos, que es como adelantarse a todas la naciones del mundo, visitaron y regalaron todo lo posible a la señora... Los trabajos de Persiles y Segismunda, libro III, cap. 12 Atac turc a un poble de la costa catalana Ataque turco a un pueblo de la costa catalana ¡AI arma, al arma, que turcos hay en tierra! A la luz de las furiosas llamas se vieron relucir los bárbaros alfanjes y parecerse las blancas tocas de la turca gente, que, encendida, con sigures o hachas de duro acero, las puertas de las casas derribaban, y, entrando en ellas, de cristianos despojos salían cargados. La confusión era tanta, tantos los gritos y mezclas de las voces tan diferentes, que gran espanto ponían. Poco le valía al sacerdote su santimonia, y al fraile su retraimiento, y al viejo sus nevadas canas, y al mozo su juventud gallarda, y al pequeño niño su inocencia simple, que de todos llevaban el saco aquellos descreídos perros; los cuales, después de abrasadas las casas, robado los templos, desflorado las vírgenes, muertos los defensores, más cansados que satisfechos de lo hecho, al tiempo que el alba venía, sin impedimento alguno se volvieron a sus bajeles, habiéndolos ya cargado de todo lo mejor que en el pueblo había, dejándole desolado y sin gente, porque toda la más gente se llevaban, y la otra a la montaña se había recogido. » Al llibre II de La galatea (1585, la seva primera obra publicada) Apresament d’un vaixell turc per part de la flota catalana Captura de un barco turco por parte de la flota catalana “Llegaron en esto las otras dos galeras, y todas cuatro con la presa volvieron a la playa, donde infinita gente los estaba esperando, deseosos de ver lo que traían. Dio fondo el general cerca de tierra, y conoció que estaba en la marina el virrey de la ciudad. Mandó echar el esquife para traerle, y mandó amainar la entena para ahorcar luego al arráez y a los demás turcos que en bajel había cogido, que serían hasta treinta y seis personas, todos gallardos, y los más, escopeteros turcos. Port de Barcelona Puerto de Barcelona “A este instante abatieron tienda, y con grandísimo ruido dejaron caer la entena de alto abajo. Pensó Sancho que el cielo se desencajaba de sus quicios y venía a dar sobre su cabeza; y, agobiándola, lleno de miedo, la puso, entre las piernas. No las tuvo todas consigo don Quijote; que también se estremeció y encogió de hombros y perdió la color del rostro. La chusma izó la entena con la misma priesa y ruido que la habían amainado, y todo esto, callando, como si no tuvieran voz ni aliento. Hizo señal el cómitre que zarpasen el ferro, y, saltando en mitad de la crujía con el corbacho o rebenque, comenzó a mosquear las espaldas de la chusma, y a largarse poco a poco a la mar. Cuando Sancho vio a una moverse tantos pies colorados, que tales pensó él que eran los remos...” Cap. 63 de la segona part del Quixot Empresonats pels turcs Apresados por los turcos Con esta seguridad nos embarcamos, navegando tierra a tierra con intención de no engolfarnos; pero, llegando a un paraje que llaman las Tres Marías, que es en la costa de Francia, yendo nuestra primera faluga descubriendo, a deshora salieron de una cala dos galeotas turquescas; y, tomándonos la una la mar y la otra la tierra, cuando íbamos a embestir en ella, nos cortaron el camino y nos cautivaron. En entrando en la galeota, nos desnudaron hasta dejarnos en carnes. Despojaron las falugas de cuanto llevaban, y dejáronlas embestir en tierra sin echallas a fondo, diciendo que aquéllas les servirían otra vez de traer otra galima Novela ejemplar La española inglesa Lepant a l’obra de Cervantes Descripció d’una acció de socors de la esquadra d’Andrea Doria a Lepant Descripción de una acción de socorro de la escuadra de Andrea Doria en Lepanto «y fue desta suerte: que, habiendo el Ucbalí, rey de Argel, atrevido y venturoso cosario, embestido y rendido la capitana de Malta, que solos tres caballeros quedaron vivos en ella, y éstos malheridos, acudió la capitana de Juan Andrea a socorrella, en la cual yo iba con mi compañía; y, haciendo lo que debía en ocasión semejante, salté en la galera contraria, la cual, desviándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resistir, por ser tantos; en fin, me rindieron lleno de heridas.» Cap. 39 de la primera part del Quixot Text sobre què va significar la Batalla de Lepant Texto sobre lo que significó la Batalla de Lepant »Digo, en fin, que yo me hallé en aquella felicísima jornada, ya hecho capitán de infantería, a cuyo honroso cargo me subió mi buena suerte, más que mis merecimientos. Y aquel día, que fue para la cristiandad tan dichoso, porque en él se desengañó el mundo y todas las naciones del error en que estaban, creyendo que los turcos eran invencibles por la mar: en aquel día, digo, donde quedó el orgullo y soberbia otomana quebrantada...». Cap. 39 de la primera part del Quixot Descripció del lloc on va haver de combatre Cervantes, a bord de la galera Marquesa Descripción del lugar donde tuvo que combatir Cervantes, a bordo de la galera Marquesa “y viendo que al primer descuido de los pies iría a visitar los profundos senos de Neptuno; y, con todo esto, con intrépido corazón, llevado de la honra que le incita, se pone a ser blanco de tanta arcabucería, y procura pasar por tan estrecho paso… que apenas uno ha caído donde no se podrá levantar hasta la fin del mundo, cuando otro ocupa su mesmo lugar; y si este también cae en el mar, que como a enemigo le aguarda, otro y otro le sucede, sin dar tiempo…” Cap. 38 de la primera part del Quixot La retirada de les galeres otomanes La retirada de las galeras otomanes «En efeto, el Uchalí se recogió a Modón, que es una isla que está junto a Navarino, y, echando la gente en tierra, fortificó la boca del puerto, y estúvose quedo hasta que el señor don Juan se volvió. En este viaje se tomó la galera que se llamaba La Presa, de quien era capitán un hijo de aquel famoso cosario Barbarroja. Tomóla la capitana de Nápoles, llamada La Loba, regida por aquel rayo de la guerra, por el padre de los soldados, por aquel venturoso y jamás vencido capitán don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz». Cap. 39 de la primera part del Quixot Evocació de les campanyes de Túnissia i de la Goleta Evocación de las campañas de Túnez y de la Goleta «Volvimos a Constantinopla, y el año siguiente, que fue el de setenta y tres, se supo en ella cómo el señor don Juan había ganado a Túnez, y quitado aquel reino a los turcos y puesto en posesión dél a Muley Hamet, cortando las esperanzas que de volver a reinar en él tenía Muley Harnida, el moro más cruel y más valiente que tuvo el mundo. Sintió mucho esta pérdida el Gran Turco, y, usando de la sagacidad que todos los de su casa tienen, hizo paz con venecianos, que mucho más que él la deseaban; y el año siguiente de setenta y cuatro acometió a la Goleta y al fuerte que junto a Túnez había dejado medio levantado el señor don Juan. En todos estos trances andaba yo al remo, sin esperanza de libertad alguna; a la menos, no esperaba tenerla por rescate, porque tenía determinado de no escribir las nuevas de mi desgracia a mi padre. Cap. 39 de la primera part del Quixot. Descripció d’una batalla naval contra els corsaris turcs Descripción de una batalla naval contra los corsarios turcos Bairán Bairán: De Barbarroja el hijo se concierta con Alabez y el Cuco, de manera que en su favor más moros dan y ofrecen que en clara noche estrellas se parecen. Los turcos son seis mil, y los leventes siete mil, toda gente vencedora; veinte y seis las galeras, suficientes a traer municiones de hora en hora. Andan en pareceres diferentes sobre cuál destas plazas se mejora en fortaleza y sitio, y creo se ordena de dar a San Miguel la buena estrena. Esto es, señor, lo que hay del campo moro, y en Argel el armada queda apunto, y Azán, el rey, guardando su decoro, que es diligente, la traerá aquí al punto. Conde: De sus designios poco o nada ignoro, mas, por tu relación cuerda, barrunto que a San Miguel el bárbaro amenaza, como más flaca, aunque importante plaza embargo. Comedia El gallardo español