Los problemas del México del futuro para producir los alimentos que requiere Jorge D. Etchevers Colegio de Postgraduados Introducción Información reciente del nuevo Director General de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) José Graziano da Silva, ha señalado que alrededor de mil millones de personas en el mundo se encuentran en el umbral del hambre. América Latina, no está exenta de este drama, pero ha hecho esfuerzos ingentes en favor de la seguridad alimentaria. Sin embargo, México se encuentra rezagado en este aspecto, como lo consignan un número importante de estudiosos de esta materia; la situación del sector productor de alimentos del país se ha visto estancada por razones de ausencia de políticas públicas congruentes y fenómenos naturales, particularmente eventos catastróficos probablemente relacionados con el cambio global. Analizaremos estos aspectos en mayor detalle. Principales problemas que enfrentan la humanidad y México al inicio del 2012 En el Cuadro 1 se presenta un listado de algunos de los principales problemas que enfrenta la humanidad, y México incluido, que directa o tangencialmente afectan a la producción, distribución y comercialización de alimentos. Un aspecto estrechamente relacionado con la producción y abastecimiento de alimentos es el impacto que la escasez de estos recursos genera en la población, ya que empeora el rezago social de los habitantes de ciertos sectores del país. Dicho rezago son medidos mediante el Índice de Rezago Social (IRS) por la CONEVAL. A este respecto, los análisis hechos por esta comisión señalan que en el último quinquenio, existen 146 municipios del país que en vez de avanzar han retrocedido, en especial en los estados de Oaxaca, Chihuahua, Sonora y Durango que han mostrado el mayor grado de retroceso. Se hará un pequeño análisis de algunos de estos problemas. Cuadro 1. Principales problemas que enfrentan la humanidad y México al inicio del 2012 1.- Aumento demográfico a tasa acelerada en ciertos continentes 2.- Disminución acentuada de los recursos naturales del planeta 3.- Agotamiento del modelo económico de acumulación 4.- Cambio climático que impacta a todas las esferas de la vida 5.- La escasez de agua 6.- Producción de alimentos que crece a menor tasa que población 7.- Desastres naturales en aumento 8.- Reservas mundiales de alimento en niveles bajos 9 - Precios elevados 10.- Intromisión en el mercado de alimentos de fondos especulativos 11.- Falta de una política pública adecuada a las circunstancias 12.- Escasa participación de la sociedad en la resolución del problema Situación demográfica en México y en el mundo La población de México alcanzará en el año 2040 un máximo de aproximadamente 125 millones de habitantes, para luego estabilizarse, según las estimaciones de la CONAPO (Fig. 1). Dicho valor pudiese estar subestimado a la luz de las cifras actuales suministradas por INEGI, que reporta una población actual cercana a los 115 millones de habitantes. Cualquiera que fuese el valor exacto predicho por los demógrafos, la realidad es que enfrentamos el reto de alimentar en los años venideros a una población mayor que la actual del país. Fuente: Estimaciones de CONAPO Figura 1. Población de México 2000-2100 y tasa de crecimiento para el mismo periodo. La mayoría delos alimentos que consume la población nacional provienen del campo. Es de conocimiento universal la situación de deterioro que ha venido enfrentando el agro mexicano en los últimos lustro, producto de una escasez de políticas públicas adecuadas a las circunstancias actuales (se privilegian los subsidios por sobre los planes que fomenten la producción interna), y de la migración creciente de los habitantes rurales a los centros urbanos (particularmente a las periferias, creando verdaderos cinturones de miseria en éstas). Lo anterior también ha despoblando al campo de gente joven (la edad promedio de los pequeños productores del país bordea los 55-60 años), lo que ha generado un envejecimiento progresivo de la población que ha permanecido en sus lugares de origen, y un grado preocupante de abandono de tierras de cultivo. A lo cual habría que agregar fenómenos migratorios que generan otros problemas, como son la creciente participación de las mujeres en la conducción de los procesos de producción agrícola, para lo cual frecuentemente presentan escasa preparación. Si bien es cierto que el fenómeno demográfico y la capacidad para alimentar la población del país es preocupante (en el pasado año se importaron cerca de 18.000 millones de dólares en productos del campo, porque las fuentes de producción interna no han sido capaces de alcanzar la suficiencia alimentaria), en un mundo globalizado con una economía mayoritariamente abierta, hay que necesariamente contrastar nuestra situación con la del resto del mundo (Fig. 2). Figura 2. Población mundial desde 1800 al 2100, con base en proyecciones de la ONU (rojo, naranja y verde) y estimaciones del US Census Bureau (negro). La ONU ha planteado tres escenarios para el crecimiento de la población mundial. Pareciese ser que el escenario medio de la población es el más compatible con la información que se tiene actualmente. Esto significa que hasta el año 2018 habrá una creciente demanda de alimentos, que en las circunstancias adversas en las que vive actualmente el planeta, hacen compleja la probabilidad de abastecer la demanda. A continuación se hará un breve análisis de esas circunstancias. Hay que destacar que si México no reorienta su política de producción de alimentos, esta población será competidora potencial en el mercado mundial, lo que dificultará y encarecerá el abastecimiento de alimentos. Parece obvio predecir que los precios subirán ante una demanda cada día mayor, en un panorama de reservas mundiales de alimentos, que según FAO, se encuentra por debajo de los niveles históricos. Disminución acentuada de los recursos naturales del planeta Desde 1995 la extensión dedicada a la producción de granos y oleaginosas en México ha venido experimentando un constante descenso de superficie cultivada, por lo que el país ha tenido que recurrir a crecientes importaciones de estos alimentos, ante la incapacidad para compensar los déficits internos requeridos. A pesar de ello las cifras oficiales del gobierno indican que el Índice de Seguridad Alimentaria del País de FAO (relación entre las importaciones alimentarias y las exportaciones totales) se ubicaba en octubre de 2011 cerca del 93 %. Un índice de 75% indica que un país se encuentra en dependencia alimentaria. Hay que señalar que es muy probable que dicha cifra haya experimentado una baja considerable después de las heladas y otros desastres naturales (inundaciones, deslaves) ocurridos durante 2011. De acuerdo a lo señalado en el quinto informe del Gobierno Federal, la meta para 2012 es alcanzar el 96%, lo que se ve difícil lograr, cuando se analizan los datos más recientes de superficie cultivada y superficie siniestrada. Sólo como un dato adicional, entre 1985 y 2011 se han dejado de sembrar 2.5 millones de hectáreas en el país. Si en 1985 de dedicaban aproximadamente 15.5 millones de ha a la siembra de maíz, trigo, arroz, frijol y otros cultivos de menor importancia, en 2011 sólo se dedicaron a estos cultivos 13 millones de hectáreas. Esto ha provocado que se tenga que aumentar la importación de estos alimentos. A pesar de que en años recientes, se ha aumentado la diferencia entre lo requerido y lo producido en las cosechas de maíz. En el 2010 la producción interna sólo abasteció 75% del consumo interno. Cabe señalar que esas importaciones de maíz corresponden a maíz amarillo destinado a consumo animal. El caso de trigo es similar, en el 2010 la producción nacional abasteció sólo el 54% de la demanda interna (aproximadamente 6.6 millones de toneladas). Hace un cuarto de siglo el país producía 40% de la demanda interna, hoy escasamente alcanza a satisfacer el 20%. Si bien son varias las razones de estas significativas bajas en la producción y aumento de las importaciones, una causa importante es el deterioro de la calidad y cantidad de la superficie con aptitud de cultivo del país. De los 30 millones de hectáreas reportadas con aptitud agrícola, efectivamente se siembran y cosechan aproximadamente 22 millones, esto es 11% de la superficie nacional. En las últimas décadas una parte importante de esta superficie ha sido mal manejada, causando erosión, pérdida de la fertilidad del suelo, pérdida de las condiciones físicas por laboreo excesivo. Estas últimas son las que permiten acumular el agua en el suelo. Son por lo tanto fundamentales desarrollar planes para detener el deterioro físico, químico y biológico (biodiversidad) del suelo y recuperar lo que se ha perdido. En las figuras siguientes (Figs. 3 y 4) se muestra el grado potencial de deterioro que muestra la superficie del país, así como el origen de la degradación. Cabe mencionar que un porcentaje importante de la pequeña agricultura y la de autoconsumo del país se realizan en condiciones de laderas, para lo cual no se ha generado la tecnología apropiada. La mayoría de los esfuerzos para la generación de tecnologías se ha centrado en la agricultura empresarial y comercial, que hay que genera la mayor parte de los alimentos para el consumo interno de las ciudades y la exportación, una creciente actividad después de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos de América. Como se observa en la Figura 3 las principales causas de la degradación de los suelos de la República están asociadas a las actividades del sector agrícola, producción animal (sobrepastoreo) y forestal (cambio de uso de la tierra). Lo que es grave es la susceptibilidad que presenta el territorio a futuras degradaciones, lo cual es una amenaza directa a su capacidad para la producción de alimentos (Fig. 4). Fuente: SEMARNAT Figura 3. Principales causas de la degradación de los suelos de la República Mexicana Fuente: SEMARNAT Figura 4. Erosión hídrica y eólica potencial de los suelos de la República Mexicana Las causas de al degradación y las consecuencias de la misma la presenta magistralmente Pedro Sánchez, Premio Mundial de Alimentos, en una de sus publicaciones (Fig. 5). El énfasis en las futuras acciones que deben emprenderse, tanto mediante medidas de política como de investigación, están contenidas en dicha figura. Esta constituye una especie de hoja de ruta para restablecer el equilibrio entre lo social y lo técnico, lo cual es un aspecto fundamental para acercarnos a la sustentabilidad de los sistemas de producción agrícola. Figura 5. Las causas de la degradación y los problemas sociales que acarrea Agotamiento del modelo económico de acumulación Si bien no soy un experto en aspectos económicos, pero si una persona enterada de lo que está pasando en mi entorno, no quisiese dejar pasar la oportunidad de mencionar lo que de todos es conocido. Desde hace mucho, pero en particular desde la quiebra del banco Lehmans Brothers y la consiguiente crisis del área euro, los analistas del tema insisten cada vez más en la necesidad de modificar las reglas del juego, en particular el modelo de acumulación de capital. Tal modelo ha llevado a que un puñado de empresas transnacionales, con escaso rigor ético, prácticamente ejerzan un control sobre la economía mundial, apoderándose de los fondos de retiro, las inversiones en inmuebles y de los ahorros de cientos de miles de familias, desatando paralelamente un inédito nivel de desempleo a nivel mundial, particularmente entre la juventud. Ustedes podrán preguntarse por qué menciono este aspecto, y es porque los grandes fondos de inversión han entrado a especular con “commodities” que son las que nos preocupan, como lo expresa la Fig. 6. Figura 6. Titular del diario El País de España Tal circunstancia es altamente preocupante porque las perspectivas del país para alcanzar la suficiencia agroalimentaria, una sentida aspiración de los hombres del campo y muchos especialistas y científicos, se encontrará con una barrera más: la especulación con los alimentos. Si partimos de la hipótesis que México no ha diseñado una verdadera estrategia para alcanzar tal meta, seremos muy dependientes de los vaivenes que experimenten los mercados internacionales, particularmente frente a situaciones imprevisibles como las catástrofes naturales experimentadas recientemente en el país. En el año que recién concluye, la sequía devastó la producción de frijol en Durango en términos de cantidad y calidad (95% de lo normal, cerca de 100 toneladas), las heladas en Sinaloa hicieron que se perdieran miles de hectáreas sembradas con maíz, y aun cuando se pudo resembrar un parte de la superficie perdida, los rendimientos serán inferiores y como consecuencia el precio del frijol y del maíz subirá. Hoy se pronostica que la tortilla puede llegar a costar 25 pesos el kilogramo, lo cual provocaría un impacto devastador en la economía de los más pobres. Los bajos o nulos rendimientos de estos cultivos dejarán ingentes pérdidas en los bolsillos de los productores. Frente a los problemas de sequía y heladas tempranas, no sólo en Sinaloa, sino en gran parte de la mesa central, el Gobierno propone mover parte de la producción de granos al sur del país donde el clima es más benigno y las sequías menos probables. Sin embargo tal solución acarrea una serie de problemas que técnicamente no están resueltos ¿tenemos las semillas en cantidad y calidad adecuada para abastecer la demanda? ¿la destrucción de las praderas de la zona no van a representar una amenaza para la escasa selva que nos va quedando en esa zona? ¿se ha previsto el impacto del cambio de uso del suelo, en lo referente a los almacenes de carbono y su impacto en el cambio climático? ¿están los productores de la zona tropical preparados para adoptar nuevos cultivos y tecnologías? etc. Son preguntas que requieren una respuesta urgente antes de iniciar estos planes de acción. La investigación básica y la tecnológica son herramientas que deberán dar respuestas urgentes a este problema. El cambio climático y la escasez de agua México de acuerdo a estudios recientes es un país bastante susceptible a sufrir los efectos del cambio climático. La zona norte tendrá mayores sequías de acuerdo a los modelos de predicción más comúnmente empleados. En la Figura 7 se muestra que el grado de presión de las necesidades hídricas es muy fuerte y crítico en los estados de la nación (adaptado de una estimación de la CNA, 2004), y los escenarios de grado de presión máxima sobre el recurso agua al 2030, cuando se consideran sólo las tendencias en población, PIB y agricultura. Es claro que son los estados del norte del país los que comenzarán a sufrir en mayor grado los efectos de un posible cambio climático, que será gradual, lo cual da un espacio de tiempo para realizar las adaptaciones necesarias. Un problema de carácter social que se discute en los foros especializados es, hacia donde se van a desplazar las masas humanas que habitan esas regiones y los “hot spot” de CO2 que probablemente se van a generar como consecuencias de dichos cambios. . A B (A) Adaptado de la estimación de la CNA (2004) para definir grados de presión muy fuerte y crítico (adaptado de la estimación de la CNA, 2004); (B) Escenario de grado de presión (máxima) sobre el recurso agua al 2030 considerando sólo las tendencias en población, PIB y agricultura (adaptado de fgra – fbs, 2004. Figura 7. Grado de presión sobre el recurso hídrico en México Sólo como una manera de dar un ejemplo de las implicaciones que estos cambios tendrán sobre la producción de maíz en el país hacia el año 2050, de acuerdo a modelos predictivos más confiables al momento presente, se muestran los resultados de un trabajo adaptado de información proporcionada por el Instituto Nacional de Ecología (Fig. 8). a) Modelo GFDL, b) Modelo ECHAM y c) Modelo HADLEY Figura 8. Cambio en la aptitud para maíz de temporal bajo escenarios A2 de cambio climático para el 2050. Como puede observarse en la Fig. 8 aún queda bastante camino por recorrer para que los modelos teóricos tengan una capacidad de predicción similar. Este es uno de los aspectos que requiere atención prioritaria, sin embargo, en México hay un enorme déficit de capacidades humanas para enfrentar esta tarea. Algunas ideas para contribuir a aminorar el impacto de diferencia entre la oferta nacional de productos alimenticios derivados del sector agrícola y la adaptación de la agricultura al cambio climático La agricultura se puede adaptar y ser adaptada a las exigencias de una población creciente, teniendo presente que otros factores aparte de las políticas, como son el cambio climático, la degradación del entorno deben ser también consideradas. Los científicos debemos y podemos: Desarrollar tecnologías de producción innovadoras para afrontar la agricultura en condiciones adversas. La Fig. 9 muestra un ejemplo de una tecnología de producción en laderas, que aminora y llega a impedir la erosión, aumenta la captación de agua lluvia, captura carbono atmosférico e incrementa el ingreso de los productores. Dicha tecnología fue desarrollada para pequeños productores de la Sierra Norte de Oaxaca y hoy se dispersa por geografías de ladera en el país. Las laderas constituyen alrededor de 80% de la superficie de México y son importante fuente de sedimentos y erosión si no son bien manejadas. Figura 9. Ejemplo de agricultura de ladera sustentable (MIAF). Esta tecnología cuando bien aplicada puede llegar a aumentar hasta más de10 veces el ingreso de los productores y llevar variedad nutrimental a lugares donde la dieta estaba constituida fundamentalmente por maíz. Es de fundamental importancia desarrollar tecnologías que combinen el uso sustentable de la tierra con tecnologías de manejo de agua que conduzcan a una mayor eficiencia en el uso de ésta. Un acompañamiento necesario y crítico de los aspectos anteriores es la formulación de políticas apropiadas, que simultáneamente aseguren el abasto de alimentos, contribuyan a mitigar el impacto del cambio climático. programas nacionales y regionales. Estas políticas que deben ser aplicadas en El abuso de agroquímicos hecho en tiempos recientes nos lleva a la necesidad de diseñar tecnologías sustentables (verdes). Entre estas podemos mencionar el mejoramiento genético para adaptar las especies a las nuevas condiciones, diseñar indicadores tempranos de nuevas enfermedades y pestes, cosechar agua lluvia, realizar una fertilización adaptada y sincronizada con las necesidades de las plantas. El diseño de fertilizantes inteligentes, la fertilización ajustada a las demandas de las plantas, el almacenamiento en el suelo de agua cosechada (que implica mayor atención a aspectos físicos del suelo) son ejemplos de estudios científicos y desarrollo de tecnologías que deben ser emprendidos para asegurar la producción de alimentos en cantidad y calidad (inocuidad) necesarios para afrontar las décadas venideras. El asunto del uso eficiente del agua, que ya empezamos a vislumbrar como consecuencia del cambio climático, es crítico para las zonas más áridas, Cualquier esfuerzo que se haga en ese sentido será escaso, en función de las actuales predicciones. Estrechamente ligado a este último aspecto está el mejorar nuestra capacidad para predecir las lluvias y heladas, aspectos ambos que han azotado fuertemente la producción agrícola en los últimos años. Los aumentos de temperatura anticipados por los modelos climáticos significarán mayores tasas de evaporación y menor disponibilidad de agua para las plantas. El mejoramiento de la fertilidad del suelo es un aspecto que debe ocupar atención preferente. Sin una fertilidad adecuada poco o ningún beneficio se logrará con semillas mejoradas, y técnicas de producción innovadoras. Atención especial deben recibir las tecnologías que nos ayuden a reducir los riesgos de pérdida de los cultivos. Con el propósito de conservar el suelo, hay que desarrollar tecnologías que generen el menor disturbio posible del suelo (labranza cero, agricultura de conservación, rotación de cultivos) que al mismo tiempo permitan la máxima acumulación de materia orgánica en éste. La materia orgánica descompuesta por la microbiota del suelo, mejora las condiciones físicas, contribuye al aporte de nutrimentos esenciales para los cultivos, reduce la erosión y simultáneamente mejora la capacidad de almacenamiento de agua. El cambio climático nos obligará a revisar las fechas de siembra de la mayoría de nuestras especies más importantes, tarea que aún no comenzamos. La genética tradicional y la ingeniería genética nos deben ayudar a producir plantas de crecimiento más rápido (ciclos de cultivo menores), con sistemas radicales más extendidos (para un mejor aprovechamiento del agua y los nutrientes), así como introducir resistencia a las plagas y enfermedades que cambian y cambiarán más como consecuencia de las alteraciones climáticas. La tarea de la ciencia, en especial de la ciencia agrícola, para asegurar alimentos para el futuro es enorme y debe ir aparejada con una política congruente y recursos económicos que no se han tenido en cantidad suficiente en el pasado. La alimentación de la población del país debe ser un objetivo principal de cualquier estado. En México podemos hacer la tarea si se nos dan las condiciones adecuadas y quienes tomas decisiones nos escuchan.