DE HISTORIA NATURAL. 163 Trátame el Sr. Pau con evidente injusticia, manifiesta desconfianza de mis citas y hasta llega á acusarme de notoria ligereza, frase escrita acaso con más facilidad que meditación, pero que con facilidad no menor se ha publicado en nuestras Actas, donde los miramientos y mutua cortesía entre los naturalistas no suelen dejar espacio para los ataques personales; cuento, pues, con hallar idénticas facilidades para rechazar una crítica que me parece injusta. Mas no emplearé para ello fórmulas tan acentuadas y expresivas como las que el Sr. Pau ha usado en algunos casos contra naturalistas dignos de todos los respetos, pues además del disgusto que siempre producen tales acritudes, creo que sólo las formas correctas caben en nuestras Actas, por lo cual me limitaré á poner en su lugar la verdad de los hechos. Estos son, sencillamente, que hace tres años hice una excursión á la sierra de Béjar, y que habiendo repetido el Sr. Pau esta excursión, con mayor apremio de tiempo y parece que no en los mismos días, no hemos coincidido del todo en las especies recogidas. Todos los naturalistas experimentados, y como no me duelen prendas ni siento tristeza alguna en reconocer los méritos del prójimo, creo que el Sr. Pau lo es, comprenderán que si dicho señor repitiese la misma excursión en cualquiera de los años venideros y siguiese el mismo itinerario, hasta donde es posible en una montaña que, naturalmente, no tiene calles trazadas ni manzanas numeradas, no hallaría las mismas especies que halló este verano y encontraría alguna más. ¿Por qué, pues, el Sr. Pau se sorprende de tales diferencias y se cree autorizado para adoptar tan inconsiderada actitud con este motivo? Afirmar que una especie existe en una localidad en vista de los ejemplares en ella recogidos es cosa fácil; pero para negar las recolecciones de otro se necesita, además de una talla de maestro, que yo no regatearé al Sr. Pau, que la localidad en cuestión esté muy lejana del área conocida de dicha especie. Yo he remitido, para ser presentados á la Sociedad, ejemplares de las especies que el Sr. Pau ha tenido á bien negarme, y este es mi mejor aigumento; pero bueno será que examine si había siquiera pretexto para tales dudas. Ignoro con qué fundamentos, que no acusen notoria ligereza,