CIENCIAS SOCIALES CHILE Y AMÉRICA EN PERSPECTIVA HISTÓRICA DOCUMENTO Nº 31 AREA MESOAMERCIANA MUNDO AZTECA Cada vez que los aztecas, herederos de los toltecas los nombran a estos, lo hacen en los términos más elogiosos. Sin embargo había contribuido activamente a su declinación cuando su jefe Huitzilopochtli libro con ellos una sangrienta batalla en el monte Coatepec, en los alrededores de Tula. A pesar de hallarse siempre en guerra las unas contra las otras, estas diversas tribus estaban más o menos ligadas en su totalidad por lazos de parentesco; Todas hablaban el Nahuatl, como los toltecas. Una de estas tribus de origen desconocido y de carácter eminentemente guerrero va a ejercer la supremacía sobre todas las demás hasta la llegada del español; se trata de los Tenochcas.exclusivamente militares en tanto que las políticas al interior de la ciudad era dirigida por un CIHUACOATL, o serpiente hembra, el más importante de los signatarios después del jefe de los hombres y que generalmente le sucedía al morir. Teóricamente el consejo podía destituir a los más grandes jefes, pero parece que a la llegada de los españoles, la comunidad azteca estaba en camino de transformarse en una monarquía hereditaria. Las leyes de los aztecas se establecían sobre bases tremendamente sólidas; el castigo tendía a la reparación de la ofensa. El ladrón debía restituir completamente el producto del robo si no quería ser transformaba en esclavo; los delitos irreparables implicaban la pena capital: ahorcábase al asesino, el adúltero era lapidado el traidor era descuartizado. A los difamadores se les cortaba los labios y las orejas. La sociedad azteca se dividía en clanes netamente diferenciados. Los nobles encabezaban la jerarquía. Pertenecían a muchas categorías, cada una de las cuales se caracterizaba por un traje particular: sacerdotes, miembros de la familia del "jefe de los hombres" o sus allegados inmediatos, guerreros que se habían distinguido en las batallas; estos últimos podían tener acceso a la orden de los "caballeros águila"; En ocasiones recibían tierras dentro de las regiones conquistadas; pero los privilegios inherentes a la nobleza -el principal de ellos era la exención de impuestos- solo se les otorgaba como usufructo personal y no se trasmitía en los descendientes. El pueblo lo comprendían los cultivadores y los artesanos. Cada clan se consagraba a una actividad determinada y como tenían zonas bien delimitadas al interior de la ciudad, las corporaciones se hallaban allí repartidas en barrios: existía el barrio de las orfebrerías, el del mosaico, el de las piedras preciosas, el de las plumas, etcétera. Los servidores y los esclavos ocupaban el último nivel en la escala social. Eran descendientes de poblaciones subyugadas, de delincuentes comunes 0 prisioneros de guerra. Mas frecuentemente, estos últimos eran sacrificados a los dioses; pero se perdonaba a algunos, principalmente a los obreros especializados. Los esclavos no eran maltratados, hasta tal punto que los holgazanes, reacios a los fastidiosos trabajos de la vida cotidiana, o las gentes muy miserables del pueblo, se ofrecían a si mismos o vendían a sus hijos como esclavos. Los mercaderes o POCHTECAS formaban una clase aparte. Viajaban a través de todo México, transportando los productos de la meseta para intercambiarlos por los de las tierras cálidas. Pero su actividad excedía el marco comercial. Se dedicaban, en los países que recorrían, a un intenso espionaje y traían a Tenochtitlan cuanto dato lograban recoger sobre las fuerzas militares de las tribus vecinas. De ese modo, eran valiosos auxiliares de los jefes militares. En la ciudad tenían su barrio propio y una divinidad especial. Igual que las demás tribus aztecas, los tenochcas fueron en su origen agricultores. Siendo su isla demasiado estrecha para llevar a cabo sus cultivos, imaginaron la creación de las CHINAMPAS o jardines flotantes, islas artificiales formadas con lodo amontonado y fijado mediante hierbas y arbustos, entre los cuales circulaba el agua por canales. Todavía en nuestros días existen chinampas en México de donde provienen la mayoría de los productos hortícolas que se consumen en la capital. Una rama importante de la economía de los aztecas la constituía el comercio. Todas las ciudades y Tenochtitlan en particular, contaban con un mercado de gran movimiento donde se reunían millares de personas venidas de muy lejos. Como se desconocía la moneda, en el sentido moderno, se efectuaban intercambios de productos. Determinaba el valor de estos su mayor o menor escasez; así valían más que el oro, piedras preciosas tales como el jade, las jadeitas, las piedras nefríticas y las turquesas. Para facilitar el canje, se saldaba el resto de la cuenta con semillas de cacao. ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD AZTECA La cultura azteca, su historia, su sociedad, sus artes, no pueden describirse más que en estrecha correlación con sus creencias donde no aparece el menor elemento de esperanza ni siquiera de virtud en el sentido cristiano. El principio dominante del mundo espiritual de los aztecas es el dualismo: la lucha cotidiana del día y la noche, el sol y la luna... A menudo se concreta bajo formas inesperadas, como es el caso del águila que se opone al tigre, encarnando el primero a la luz y el segundo a las tinieblas. Idéntico dualismo se manifiesta inexorablemente en el panteón azteca. Los dioses han sido creados por Ometecutli y Omeciuatl -dos macho y dos hembra respectivamente- que reinan en Omeyocan (dos lugar). La humanidad tiene así dos creadores: TEZCATLIPOCA y QUETZALCOATL que luchan uno contra el otro. TEZCATIPOCA , el "espejo humeante", venía del país mixteca donde reinaba en cuatro direcciones con un color distinto para cada una de ellas. Desde su punto de origen, se difundió el culto hasta el valle de México, pero quedo a su vez en cierta manera desnaturalizado: el Tezcatlipoca rojo del Oeste tomo el nombre de Xipe Topec; el azul del Sur el de Huitzilopochtli; el blanco del Este se transformo en Quetzalcoatl; solo mantuvo su identidad el tezcatlipoca del Norte. Se lo presentaba generalmente con un solo pie y reemplazado en otro por una cabeza de serpiente. Se trata entonces del dios más poderoso, aquel que se presenta bajo las más diversas formas; es la providencia, el inventor del fuego, preside las libaciones y los banquetes, rapta a Xochiquetzal, la diosa de las flores, esposa del viejo Tlaloc, Dios de la lluvia. En cuanto a Quetzalcoatl, que fue el dios tribal de los toltecas, al adaptarlo, los aztecas los hicieron el dios de la vida y de los gemelos. Es el lucero de la mañana y también de la noche, lo cual significa que ambas estrellas no son más que una, el planeta Venus. Es también dios del viento y, en tal caso, le corresponden atributos determinados. Veneraban también los aztecas a dos divinidades del agua: TLALOC era la más poderosa pero hay también muchas estatuillas que representan a CHALCHIUTLICUE (la de falda de piedras preciosas). Recordemos por ultimo a XIPE TOPEC "Nuestro señor desollado", así llamado por hallarse cubierto de piel de un hombre despellejado. HUITZILOPOCHTLI, el dios tribal de los tenochcas, es un recién venido. Encarna a la vez al dios de la guerra y una manifestación del sol, amo del mundo. Nace cada mañana del seno de la tierra; muere todas las noches. Se le oponen los astros, sus hermanos y la luna su hermana. El sol siente hambre y sed; solo lo alimenta la carne de los enemigos, solo se refresca con sangre de los enemigos. Para saciarlo es necesario ofrendarle regularmente víctimas propiciatorias elegidas entre los prisioneros. Queda si explicado por que la historia de los aztecas consiste en una larga enumeración de contiendas: les era imperioso renovar continuamente su provisión de cautivos. Moctezuma I aportó empero una relativa calma a la cruel exigencia de Huitzilopochtli. Cuando mientras reinaba la paz, le acontecía la falta de prisioneros para las ceremonias religiosas, organizaba torneos llamados "guerras floridas"; Los sacerdotes se hacían cargo de los vencidos destinándolos a los sacrificios, el dios era apaciguado y los gastos de la guerra evitados. CIENCIAS SOCIALES CHILE Y AMÉRICA EN PERSPECTIVA HISTÓRICA DOCUMENTO Nº 32 LOS ANDES CENTRALES CULTURA TIAHUANAKU Entre los sitios arqueológicos más importante de los Andes Centrales se encuentra Tiahuanacu, después de Cuzco, al cual haremos alusión al referirnos a los incas. Fue descrito desde muy temprano por los cronistas españoles como uno de los más importantes centros culturales. Sé lo tenia por un lugar muy antiguo y venerable, asiento de CON TITI VIRACOCHA, creador del mundo; se decía que este dios habría surgido de una laguna de a provincia de Collasuyu, sin duda el lago Titicaca, y en Tiahuanaco había creado el Sol y la Luna, las estrellas el cielo y la tierra. Las ruinas de esta metrópoli se encuentran mas o menos 24 km. al sur del lago Titicaca, a 3900 m de altura; abarcan 1000 m en dirección Este-Oeste y 450 en dirección norte-sur. Tiahuanacu constituía sin duda un centro religioso. Se supone que la principal figura esculpida en la gran puerta es la divinidad VIRACOCHA; esta de pie con la cabeza circundada por rayos que representan las cabezas de los felinos y serpientes; en cada mano tiene asido un cetro cuyo extremo lleva una escultura en forma de cabeza de cóndor; lo rodean tres hileras de personajes en marcha, los del medio lucen mascaras de cóndor. Los relieves de la Puerta del Sol fueron copiados por los otros artistas del altiplano. La alfarería se difundió entre ellos: se encuentran tales motivos todas las culturas de los Andes centrales: el felino, mas realista que el de Chavin, es modelado en muchos vasos. Los motivos degeneran mas adelante y aparecen en casi todo el Perú, tanto en la costa como en las regiones montañosas. CULTURA WARI El final del periodo Intermedio Temprano Clásico es la consecuencia de un proceso de integración cultural entre las diferentes culturas que se habían regionalizado durante siglos en los Andes Centrales. Tal vez el cambio más llamativo es aquel que define el paso desde los estados teocráticos, que se agotan en su dinámica y expansión, a otras formaciones políticas cuyas bases son económicas y militares. Si la etapa anterior se caracteriza por una evolución desigual de los procesos culturales, a partir del siglo VIII se inicia una unificación cultural que servirá para establecer este Horizonte Medio, el cual ha sido datado entre el 500 y el 1.000 d.C. Esta gran complejidad cultural se expande poco a poco a los Andes Septentrionales, que inician su etapa de Integración Regional, con la formación de jefaturas y de sociedades rurales complejas. Los desarrollos culturales más notorios en esta región son Balao, Atacames, Manteño o Huancavilca y Milagro-Quevedo. Muy desconocida aún es la región del norte de Ecuador y sur de Colombia. En cuanto a los Andes Meridionales, se mantienen en una organización sociopolítica de tipo tribal. El agente que hace eféctiva esta unificación es Huari, una gran ciudad situada sobre una inmensa meseta volcánica a 725 km al noroeste de Tiahuanaco, y a 25 km al norte de la ciudad de Ayacucho. El centro urbano ocupa una extensión cercana a las 300 Ha, y estaba dominado al menos por un templo rodeado por un impresionante muro -Ushpa Qoto-, fuera del cual se emplazó una extensa área residencial con edificios multifamiliares. Algunas de las casas de tales edificios tienen más de una habitación y fueron construidas a partir de adobe y lajas de piedra y recubiertas con estuco. El patrón general residencial consistió en edificios rectangulares rodeados por altos muros de piedra, que se organizaron en conjuntos y éstos a su vez en sectores. Tales sectores incluían templos, residencias administrativas y palaciegas, casas, talleres de especialistas y otros rasgos que definen la vida urbana. Es muy posible que cada sector estuviera ocupado por segmentos de población emparentados y que tuvieran una misma especialización en el trabajo. Algunos de ellos, como Capilla Pata y Cheqo Wari manifiestan la jerarquización interna existente en el centro, que llegó a ser uno de los más importantes del área andina durante la etapa prehispánica. En unos y otros se encontró un complicada red de canales semisubterráneos, a veces asociados a piedras labradas y petroglifos, que solucionó el abastecimiento de agua a la ciudad, la cual procedía de unas lagunas situadas a unos 10 km. del centro. La ciudad se levantó sobre una zona limitada en cuanto a recursos, en la cual la actividad básica fue la agricultura, aunque la aridez general del terreno hizo que tuviera que ayudarse con una complicada red de canales, y poco a poco el sistema productivo se fue elaborando sobre una base hidráulica. La caza y el pastoreo -se han encontrado multitud de corrales con cercos de piedra en el asentamiento- debieron completar el sistema productivo del centro. Dada la precariedad de este sistema, Huari se vio obligado a establecer relaciones comerciales con sus alrededores más inmediatos y con estados más alejados. En su entorno se han localizado diez pueblos jerarquizados entre Ayacucho y Huanta, los cuales debieron ser conquistados por Huari como consecuencia de la presión demográfica sobre sus escasos recursos. En Chanchopata, un sitio cerca de Huari que parece haber sido un santuario religioso, se encontraron urnas funerarias decoradas con la imagen del Dios de los Bastones, lo cual es indicativo de las relaciones con Tiahuanaco, que pudo introducir en el área los conceptos religiosos del Titicaca. También se mantuvieron relaciones con Nazca, como manifiesta la incorporación de los diseños de esta cultura a la cerámica local, dando lugar a un estilo denominado Chukipampa. Con el tiempo, tal estilo se fue distribuyendo desde Huari al valle de Nazca, la sierra norte y la costa norte y central, pudiendo reflejar la conquista de estas regiones por parte de Huari hacia 700 d.C. Para disponer de una comunicación rápida y eficaz con los territorios conquistados, Huari desarrolló un sistema vial muy complicado el cual, al menos en lo que respecta al Chinchasuyu, pudo ser un precedente para el sistema de dominación inca. Todas estas zonas fueron integradas en un gran estado centralizado, que construyó en ellas enormes unidades arquitectónicas consistentes en conjuntos de paredes de adobe rectangulares, los cuales pueden ser encontrados tanto en los valles costeros como en la sierra, Piqillacta, en la cuenca del Cuzco y en Viracocha Pampa. Sus funciones fueron administrativas, pero también sirvieron como graneros y sitios de control. Poco a poco Huari se fue transformando en un gran estado imperial que se extendió desde Cajamarca y Lambayeque al norte de Arequipa hasta Cuzco por el sur. La relación entre Tiahuanaco y Huari es aun hoy día bastante desconocida: ¿fueron capitales de sendos imperios con orientación diferente (la primera hacia el sur y la segunda hacia el norte) o capitales duales de un mismo imperio, tal como lo fueron en un determinado momento Cuzco y Quito? Algunos arqueólogos sostienen que Huari se creó como una colonia de Tiahuanaco, que después se hizo independiente y creó un imperio, pero otros abogan por su autonomía desde el momento de su fundación. Tiahuanaco controló su territorio por medio de un modelo de colonización y de trueque intensivo con las zonas del desierto; mientras que Huari se expandió hacia el norte, fundamentando su imperio en el tributo y en la mano de obra conquistada. Bajo su poder, los antiguos centros ceremoniales conquistados tuvieron que transformarse, especializándose en talleres de manufacturas basadas en los productos estratégicos que ellas controlaban. Hacia el siglo X d. C. se inicia la decadencia de Huari, la cual originó de nuevo la regionalización de las culturas, un fenómeno similar al ocurrido durante el Intermedio Temprano. Algunas culturas continúan siendo urbanas y complejas, pero en otros casos hay un retroceso hacia formas rurales, en particular en la sierra central. Hacia 900 d. C. están instalados tres grandes estados en los Andes Centrales: Pachacamac en la costa, Lambayeque en el norte, donde se hace muy popular el estilo Sicán que fue independiente en relación con Huari, y en los valles de Casma y Chicama donde se distribuyó la cerámica BlancoNegro-Rojo correspondiente seguramente a un estado regional aún mayor que el de Sicán. La impronta del imperio Huari cambió de manera radical las culturas del área peruana. Fue una transformación social, política y religiosa más que tecnológica. Sin embargo, los efectos económicos fueron probablemente mayores, ya que en esta etapa el control del estado sobre la distribución de alimentos a una escala regional, con sus almacenes, calzadas, guarniciones, estaciones de control, etc., preconiza el desarrollo incaico, que tuvo fortísimas raíces en el Horizonte Medio. CIENCIAS SOCIALES CHILE Y AMÉRICA EN PERSPECTIVA HISTÓRICA DOCUMENTO Nº 33 IMPERIO INKA Corresponde el imperio de los incas a la ultima fase de desarrollo de las culturas precolombinas, la que se ha llamado "Fase postclásica", en solo tres o cuatro siglos fundaron un estado que maravillo a los españoles y que aun hoy es motivo de estudio. El Inca era simultáneamente el jefe civil, religioso y militar de el estado. Su padre se apoyada en el culto al Sol de quien era hijo. Puesto que era divino, no podía mantener contactos ordinarios con los seres humanos. Nadie se acercaba al Inca sin los pies descalzos. Para fines administrativos el imperio se dividía en cuatro provincias o SUYUS: CONTISUYU, COLLA-SUYU, ANTI-SUYU Y CHICHA-SUYU. Esta partición en cuatro, que quizás corresponda a los cuatro puntos cardinales, se remonta a las épocas anteriores a los incas. Cuatro rutas que partían de la capital central (CUZCO) la unían con los lugares clave de las cuatro suyus y los puntos más distantes del imperio. Tales carreteras se extendían en línea recta de un punto a otro cualquiera que fuese el terreno. La extensión de la red caminera causó a los conquistadores españoles aun más sorpresa cuando apreciaron que todos los transportes se hacían por medios humanos. A lo largo de las rutas camineras se alzaban albergues o TAMBOS destinados a hospedar a los viajeros. Pero estos caminos eran especialmente utilizados por los correos encargados de trasmitir las comunicaciones vinculadas con el servicio administrativo. Los Incas inventaron un sistema ultra-rápido mediante una carrera de relevos. El servicio se aseguraba utilizando CHASQUIS, que se elegían de entre los corredores más veloces y que se estacionaban en las postas. El chasqui portador del mensaje partía en carrera por la ruta que los conducía a su destino, debía recorrer íntegramente la ruta que lo separaba de la otra posta, sin darse respiro; en la meta, otro corredor lo esperaba listo para ponerse en marcha. De esta manera, los caminos servían de una eficaz medio de comunicación entre el gobierno central y las provincias. Cada uno de los suyus estaba gobernado por un CAPAC o APO elegido obligatoriamente entre los parientes inmediatos al Inca. Los cuatro Capac formaban el Consejo Imperial; gracias a este sistema el poder central ejercía un impresionante control sobre todo el territorio. En lo concerniente a la escala local, la población estaba repartida en muchas tribus que comprendían por separado muchos clanes o AYLLU. Dentro de los Ayllu se adoptaba el principio patrilineal. El Ayllu constituía una unidad tanto económica como religiosa; lo dirigía un CURACA que asumía las funciones de juez supremo y comandante del ejercito. También le correspondía a las autoridades locales distribuir las actividades de la comunidad entre los diferentes elementos de la población. Las expediciones militares se preparaban con mucho tiempo de anticipación. Comenzaba con una campana de propaganda en los territorios a conquistar, demostrando los beneficios que traería la administración incaica y se trataba de convertirlos al culto del sol. Si fracasaba la conversión, se invadía militarmente el país. Producida la conquista, se procedía al anexión a la provincia correspondiente. Por lo general se mantenía la estructura existente, pero se les debilitaba para hacerlos someterse a la autoridad central, se les imponía el culto al Sol y el empleo de la lengua oficial del imperio (Quechua). Los hijos de los jefes locales eran trasladados a Cuzco en calidad de rehenes y allí eran adecuadamente educados. En aquellos casos en que todo esto no daba buenos resultados, se transplantaba a la comunidad local a una región alejada del imperio: era lo que se llamaba el sistema de los MITIMAES. La sociedad Incaica estaba dividida en tres grandes clases sociales, todas ellas sometidas a la autoridad del Inca. En su calidad de hijo del Sol, el Inca encabezaba esta jerarquía. Existían muchas categorías de ministros religiosos, algunos de ellos llamados AMAUTA tenían la misión de educar en las tradiciones a los jóvenes nobles. La Nobleza, clase de la cual provenían todos los funcionarios y delegados del Inca, así como los delegados del ejercito, comprendían el segundo tramo social después de la familia del Inca; Se asimilaban a las antiguas aristocracias locales de las naciones sometidas y sus descendientes, pero jamas se les entregaban cargos de importancia; se les llamaba OREJONES. Junto a la clase dirigente una clase indefinida: los YANACONAS; se trataba de esclavos libertos que mantenía una muy estrecha relación con sus amos a quienes protegían, se dedicaban al cuidado de los templos, de los almacenes de los tambos y de las tierras destinadas a la manutención de los templos locales. El orden social era estricto; solo los nobles y los curacas podían practicar la poligamia, en lo que respecta al pueblo, la monogamia era rigurosa. Solo podían casarse a los 24 años y al hacerlo el Curaca local debía entregarles una casa y tierras para el cultivo familiar. A medida que la familia aumentaba, el Curaca debía aumentar la cantidad de tierras; estas propiedades no eran transmisibles en herencia, la tierra toda pertenecía al Inca. Los intercambios comerciales se realizaban mediante el sistema del trueque, no se conocía la moneda. Sin embargo los incas lograron crear un sistema de computo decimal: el QUIPU; consistía en una serie de cordones delgados que se desprendían de uno central que indicaban, según el orden de los nudos que se le hacían, unidades de decenas, centenas y millares. Existía también un funcionario especializado en la realización de las contabilidades por medio de estos sistemas: el QUIPU-CAMAYEC. La sociedad Inca, tan rica en instituciones políticas y sociales, solo dio origen a un tipo de arte relativamente pobre. Carece igualmente de un tipo de escritura lo que la transforma en una cultura analfabeta. La religión de los Incas poseía un héroe civilizador llamado VIRACOCHA, que recuerda al QUETZALCOATL mexicano. Adoraban además, como divinidades inferiores, a las fuerzas de la naturaleza: había un dios del trueno, del rayo, de la lluvia, del arco iris y de cualquier cosa que saliera de lo normal. La HUACA era una fuerza misteriosa y sobrenatural que ejercía gran influencia sobre la suerte de los humanos. Cualquier persona, inclusive cualquier objeto podía ser habitado por una huaca. Constituía el espíritu protector del clan y también un fetiche individual (conopa). Tenia la facultad de trasmitiese en herencia de un padre a un hijo. El clan que tuviera al Sol como huaca estaba particularmente bien protegido. Los templos se diferenciaban de las viviendas tan solo por sus dimensiones, pero junto a ellos se levantaban por lo general los INTIHUATANA, conos de piedra de escasa altura, cuya sombra daba las interpretaciones de los oráculos. La técnica de los incas únicamente dio muestras de auténtica superioridad en la arquitectura. Los monumentos de Cuzco están compuestos por bloques megalíticos de muchas toneladas de peso, tallados en ángulos irregulares, pese a lo cual encajan perfectamente unos en otros. Este tipo de arquitectura, extremadamente resistente se empleaba para las construcciones de fortalezas como las de SACSAHUAMAN. Otras de las plazas fuertes se erigieron en lugares de difícil acceso, por ejemplo, MACHU PICHU, que domina el valle del Urubamba. A la llegada de los españoles, la civilización Inca se encontraba en franco proceso de descomposición. Se extendía el imperio, entonces, desde el río Ancasmayo, al sur de Colombia, hasta el río Maule en Chile es decir abarcando casi unos 4.000 kilómetros de largo. Este inmenso imperio fue fruto de las conquistas de doce soberanos de los cuales históricamente se conoce mejor a los últimos cuatro.