Hoja de extensión agraria Nº 1 Departamento de Producción y Protección Vegetal. Junio, 2004 Autores: Arturo Goldarazena y Amaia Ortiz-Barredo Gusano de la espiga de los cereales, Cnephasia pumicana Zeller (Lepidoptera, Tortricidae) Aspecto externo. La oruga es de color amarillento con la cabeza parda oscura (Fig.3). Mide unos 20 mm de longitud. La mariposa adulta mide unos 20 mm y es de color grisáceo (Fig. 1). Los huevos son lenticulares (1 mm) primero de color amarillento y posteriormente naranja (Fig. 2). Biología. Las larvas poseen 6 estadios. Aparecen en las plantas de cereal al comienzo de la primavera, excavando galerías longitudinales de unos pocos centímetros que se observan como rayas blancas sobre el color verde de la planta (Fig. 4). En las galerías pasan 3 estadios de su desarrollo. En sus últimos estadios se dirige hacia la espiga en formación y luego desciende hasta las hojas inferiores, donde va a crisalidar. Los adultos aparecen en junio y se dirigen a los árboles próximos donde hacen la puesta de huevos aislados. Las larvas eclosionan a los pocos días y se refugian en las depresiones de la corteza en pequeños capullos sedosos blanquecinos, donde permanece todo el verano, otoño e invierno. Al llegar la primavera del año siguiente se descuelgan con hilos de seda y son arrastradas por el viento hasta las plantaciones de cereales. En climas frescos hay una generación al año. Daños. Puede llegar a producir pérdidas de hasta el 80% en la cosecha en los primeros años de infestación. Normalmente, después de 4-5 años la plaga se estabiliza y los ataques no son de tanta intensidad. En sus fases iniciales de desarrollo apenas causan daño como minadora. Sin embargo, en el 5º y 6º estadio puede producir pérdidas importantes de la cosecha al penetrar en la espiga. En este caso, en junio aparecen espigas blancas completamente vacías o granos atrofiados debido a la interrupción de savia. Además puede consumir algunos granos de la espiga. Otro daño es la deformación de la espiga, al soldarse las aristas con la vaina, con lo que se dificulta la salida de la espiga. Control. El umbral de tratamiento está fijado en 40 larvas pro metro cuadrado. Para ello hay que examinar todas las hojas, especialmente las más viejas para contar minas y larvas. En Francia el umbral de intervención es para el trigo y la cebada de invierno de 1,5 larvas minadoras en 20 tallos y para la cebada de primavera de 1 larva minadora por 20 tallos, debiendo efectuarse el muestreo en la primera quincena de mayo cuando las orugas se han trasladado de los árboles a los cereales. Se piensa que los ataques se ven favorecidos por el cultivo continuado de cereales todos los años, por el adelanto en la siembra de los cereales en otoño, por la sequía y también por la presencia de pinares o encinares próximos donde se refugia en diapausa. Como medidas culturales, en zonas de plaga, se recomiendan las siembras tardías en primavera o siembra de otros cultivos en rotación con cereales. Para evaluar las dinámicas poblacionales se pueden emplear trampas de feromonas. Tratamiento: los insecticidas recomendados son: clorpirifos, diacinón y fenitrotión. Situación en Álava. La plaga no ha sido detectada, aunque está presente en comunidades vecinas por lo que requiere seguimiento. Situación en España. La plaga está presente en Castilla. Este insecto apareció por primera vez como plaga en 1973 en Valladolid y provincias limítrofes (Soria), extendiéndose posteriormente a todo el Valle del Duero y del Ebro. Durante el año 2003 hubo ataques fuertes en áreas de la provincia de Burgos, en donde la producción cayó hasta un 70%. En estas mismas localidades se han realizado tratamientos con clorpirifos durante el 2004 para controlar el número de larvas con un coste de 6 euros por hectárea (Cooperativa Agroganadera comunicación personal). En Navarra el insecto ha sido encontrado de forma aislada en fincas de cebada próximas a masas arbustivas y boscosas (hay citas en Tafalla y en localidades de la zona Norte) pero sin constituirse como plaga (Miguel Esparza comunicación personal). En Aragón ha habido ataques en la zona de los Monegros.