NUESTRO ACTUAL SISTEMA DE REPARACIÓN POR DAÑOS DE ACCIDENTES. En 1995, cuando un trabajador chileno moría o resultaba inválido a causa de un accidente laboral, su familia recibía como máximo $25 millones de indemnización por parte de la empresa. Hoy, esa misma familia podría recibir hasta $400 millones, que es lo que tuvo que pagar una empresa constructora. En estos quince años, los cambios de la legislación laboral y la consolidación de abogados especialistas en demandas de esta índole hicieron surgir una importante industria del litigio, la que comienza a parecerse progresivamente a la que existe en Estados Unidos, donde un accidente laboral grave -incluso sin resultado de muerte- puede tener un costo de hasta US$ 20 millones para el empleador responsable, según cifras de una importante corredora de seguros. A nivel local, dos transformaciones legales hicieron que las indemnizaciones máximas por accidentes del trabajo se multiplicaran en menos de quince años. Primero, la entrada en vigencia de la Ley de Subcontratación y la puesta en marcha de la nueva Justicia Laboral, que progresivamente ha ido cambiando los criterios de valorización de los daños y al mismo tiempo, la reducción de los plazos de dictación de sentencia al mínimo. Hasta octubre de 2006, cuando un trabajador subcontratado resultaba inválido o moría en la faena, las responsabilidades llegaban hasta el empleador directo. Con la promulgación de la Ley de Subcontratación, en cambio, las responsabilidades se ampliaron hasta la empresa principal o mandante y, con ello, las sumas exigidas por concepto de reparación por los daños provocados a la persona del trabajador se hicieron más altas. Ello, porque los jueces al fallar han empezado a considerar la capacidad real de pago de las empresas y, lógicamente, la compañía principal tiene los recursos para responder. Este punto se torna clave en las industrias más riesgosas, donde gran parte de los accidentes afectan a los subcontratados, que son los que disponen de menos herramientas en materia de prevención. Por ejemplo, de todos los mineros accidentados en 2007 -año en que el cobre alcanzó un precio récord de US$ 3,2 la libra- sólo 872 eran de planta y 1.040 subcontratados. Los abogados especialistas ajustan las demandas considerando los patrimonios de las empresas mandantes. Esta es una tendencia que va en alza y, por ende, las demandas se van haciendo más cuantiosas. Las empresas están contratando Pólizas y descuidando la seguridad. Consecuencias del nuevo sistema implementado.Inviertan o no en prevención de accidentes laborales, la mayoría de los accidentes graves termina con los empleadores condenados. Esta realidad ha hecho que las empresas prioricen la compra de pólizas de responsabilidad patronal y descuiden la prevención, según la Cámara Chilena de la Construcción. Lo que está ocurriendo en nuestro país es que algunos jueces están comenzando a fallar en base al daño objetivo -tal como ocurre en Estados Unidos-, ignorando el modelo por culpa subjetivo establecido en nuestro modelo de responsabilidad. Esto que en estados Unidos se denomina daños punitivos en base a un sistema de responsabilidad por riesgo asociado no existe en Chilepero los criterios de los jueces al momento de fallar van en esa dirección. Tal criterio beneficia a la víctima quién podrá tener una sentencia favorable en no más de ochenta días, en promedio. Justicia laboral, un gran avance en la materia. Con la entrada en vigencia del nuevo sistema de justicia laboral, los jueces tienen un promedio de 80 días para cerrar los casos con la dictación de la sentencia definitiva. Asimismo, ya no existe la segunda instancia, sino solo un recurso excepcionalísimo. Con esta modificación, los empleadores ya no pueden dilatar indefinidamente los procesos, como ocurría hasta antes de la entrada en vigencia del nuevo sistema laboral, caracterizado por ser un juicio oral, público y contradictorio en presencia del juez con amplias facultades para valorar la prueba y llevar adelante el juicio, incluso con el deber de oficio para no paralizar indefinidamente las audiencia y su continuación. Ello obliga de algún modo, a los empleadores a buscar rápidamente acuerdos con sus trabajadores a fin de no ser condenados.