Sermones y Artículos Sobre Jesús de Nazaret -- 1 ¿Murió Cristo En Vano? La muerte de Cristo es una de las escenas más conmovedoras de la historia. Era inocente, puro de corazón y vida, y murió por crímenes que no cometió. Ninguna injusticia más grande pudo ser imaginada. Hombres inocentes han muerto antes y desde entonces a causa de leyes y juicios imperfectos de los hombres, pero Jesús murió aún cuando no tenía pecado, y ni “se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22). Las lágrimas fluyen en nuestros ojos cuando vemos a los niños maltratados o cuando es reportada a una joven que ha sido violada, pero cuando usted piensa en la inocencia de Jesús y en Su oración en Getsemaní junto con la agonía que estaba padeciendo a causa de los pecados del mundo, ésto es peor. No obstante, ésto fue necesario para la remisión de nuestros pecados. La muerte de Cristo está conectada con salvación de los hombres. El escritor Hebreo dijo: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (Heb. 2:9). Pedro dijo: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Ped. 3:18). Aun cuando no pudiéramos entender muchas de las injusticias en esta vida, sabemos que el sufrimiento de Cristo, la agonía en la cruz, y el dolor físico y mental sufrido por nuestro Salvador antes de la cruz fue necesario para que la más grande creación de Dios pudiera ser salva del pecado. ¡No podría haber otra razón para tal sufrimiento y dolor! ¡Pero para muchos, Cristo murió en vano! Para muchos en el mundo no hubo razón en absoluto para que Cristo muriera y sufriera como lo hizo. Miremos a algunos de aquellos cuyas vidas y doctrina nos dice que Cristo murió en vano. Habría Sido Así Si No Hubiera Resucitado ¿De qué bien habría sido el sacrificio si no hubiera resucitado? Nuestra resurrección final de los muertos depende de Su resurrección (1 Cor. 15:12-14). Pablo plantea la pregunta de que si uno admite que Cristo resucitó ¿por qué deberían negar que todos serán resucitados? Pero además (por otro lado) si no hay resurrección, entonces ¿por qué argumentarían que Cristo había resucitado? Por tanto, nuestra resurrección depende de Su resurrección. Y si no hay resurrección, entonces Su muerte es en vano. Su muerte fue necesaria solamente si iba a ser resucitado de entre los muertos. Ciertamente, El fue “...resucitado para nuestra justificación” (Rom. 4:25). Pero, si no resucitó, los apóstoles fueron falsos testigos (1 Cor. 15:15). Sin embargo, hay muchos que niegan la resurrección. La resurrección es la misma cúspide de Sus milagros y si podemos creer éste, los otros milagros no son difíciles de creer. ¿Por qué pensarán algunos que la muerte de Cristo es importante y niegan la resurrección? El Murió en Vano Si la Ley de Moisés Es Obligatoria Muy pocas personas en el mundo religioso entienden (evidentemente) la relación entre la ley de Moisés y el evangelio de Cristo. Casi universalmente tratan de seguir a ambos. Este ha sido un problema desde el principio de la llegada del evangelio en el mundo. Hoy día, pregúntele a casi cualquier persona (predicador u otro) y le dirá que los Diez Mandamientos de la Ley de Moisés son todos aplicables hoy día. Posiblemente no utilizamos bastante tiempo sobre esta cuestión en la conversión de las personas en nuestra obra personal o en los sermones. Tratando con las falsas enseñanzas de ese tiempo, Pablo en su carta a los Gálatas aborda este problema. Este continuaba siendo un problema en la relación Judío-Gentil (capítulo dos). En Gálatas 2:21, dice: “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”. Los maestros Judaizantes insistían en guardar la ley (Gál. 1:6-7). Pero Pablo dice que ninguna carne (Judía o Gentil) es justificada (hecha justa) por la ley (Gál. 2:16). Ellos no habían recibido el Espíritu por oír la ley, sino por el evangelio (Gál. 3:1-3). Cristo redimió a todos de la ley porque ésta era una maldición para todos los que continuaran siguiendo sus 126 Anotaciones 127 Anotaciones Sermones y Artículos Sobre Jesús de Nazaret -- 1 preceptos (Gál. 3:13). Los Gentiles no estaban incluidos en la ley, y si la ley podía salvar, entonces los Gentiles no habrían tenido acceso a la salvación (Gál. 3:14). La ley fue añadida solamente hasta que viniera la simiente [Cristo] (Gál. 3:15-22), pero ahora todos somos salvos por Cristo y Su evangelio, no por la ley. Pero la justicia no vino por la ley, sino que “se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia” (Rom. 3:21-22). Finalmente, Pablo dijo: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gál. 5:4). Un propósito de la venida de Cristo fue el de quitar la ley y hacer posible un camino de redención a través de Su sangre. La sangre de los toros y de los machos cabríos no podía quitar el pecado, por lo que Jesús tuvo que venir y hacer ese sacrificio. Por tanto, permanece la verdad de que si uno puede ser salvo por la ley de Moisés, Cristo murió en vano. El Murió en Vano si la Moralidad Sola Salva Un gran número de personas creen que la muerte de Cristo fue innecesaria porque creen que no se perderán si viven una vida moral. Esto es más bien un acercamiento negativo a la salvación. Es dicho: ¿Por qué he de ser condenado si no he hecho nada “que sea malo”? “Soy una buena persona, y ¿por qué me condenará el Señor al infierno?”. Pero a menos que uno diga que nunca ha pecado, debe admitir entonces que necesita la sangre (la muerte) de Cristo, porque solamente en la sangre de Cristo uno puede ser salvo (Efe. 1:7). Además, esto dice que uno puede “merecer” la salvación, lo cual la Biblia enseña que nunca puede suceder. Parece que algunos de los hermanos están teniendo un momento difícil viendo la diferencia en la aceptación del don de Dios condicionalmente y merecer la salvación. El hecho de que yo debo obedecer a Cristo para aceptar Su don no es decir que yo merezco la salvación. Pero si Dios debe salvarme porque soy bueno, entonces debemos estar diciendo que la salvación depende de la bondad del hombre. Y si yo soy bueno, entonces Dios tiene que salvarme. Mirémoslo en esta forma. Hay solamente dos posibilidades con respecto al pecado y yo. Yo he pecado o no he pecado, una de las dos. Todos hemos pecado (Rom. 3:23; 1 Juan 1:10). Ahora, en vista de que todos hemos pecado, hay solamente dos disposiciones que Dios puede hacer del pecado. Primero, el pecado debe ser castigado, por tanto, Dios puede atender eso porque “la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). Dios no puede pasar por alto el pecado y ser verdadero y fiel a Su naturaleza. El pecado no puede irse sin castigo. Por tanto, hay solamente otra cosa que puede ser hecha. En vista de que hemos pecado debemos ya sea tomar las consecuencias o ser perdonados del pecado por el Dios del cielo. Esto es hecho a través de la sangre (muerte) de Cristo y Pedro llama a ésto la redención por la sangre. No somos redimidos por cosas materiales “sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19). Somos “lavados” por Su sangre (Apoc. 1:5). Esta es la razón por la que Pablo dice que debemos ser “bautizados en Su muerte” puesto que fue en Su muerte que la sangre fue derramada (Rom. 6:3) ya que éste es el único medio en que podemos adjudicar la sangre a nuestros a pecados. Cuando uno es bautizado en la muerte de Cristo, es lavado en la sangre. Cuando uno es bautizado en Cristo sus pecado son perdonados (Hechos 2:38). Cuando uno es bautizado en Cristo, “...de Cristo está revestido” (Gál. 3:27). Cuando uno es bautizado en Cristo, es hijo de Dios. ¿Cómo puede uno posiblemente decir que no necesita ser bautizado en Cristo cuando todas estas bendiciones vienen como resultado del bautismo? Uno no puede ser salvo por la “moralidad sola”, porque no hay nada en ésta que quite los pecados. Y puesto que todos hemos pecado, debe haber un agente limpiador — la sangre. El Murió en Vano si Uno Puede ser Salvo Fuera de la Iglesia Esta declaración suena tan innecesaria en vista de que los salvos están en la iglesia. Estamos “reconciliados en un cuerpo”, que es la iglesia (Efe. 2:16). Pero el mismo escritor dice que el Señor es “...cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo...” (Efe. 1:22-23). Si somos reconciliados (hechos amigos de nuevo) en Sermones y Artículos Sobre Jesús de Nazaret -- 1 Cristo, entonces ¿cómo puede uno ser salvo si no está en Cristo? Pero Pablo dijo en Colosenses 1:21-22 — “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos...” Por tanto, notemos que la reconciliación con Dios depende de la muerte de Cristo. Si podemos ser salvos fuera de la región de la salvación (la iglesia), entonces Su muerte (con la que compró la iglesia, Hechos 20:28) es innecesaria. Fue a través de la misericordia y el amor bondadoso de Dios que Noé y su familia fue salva del diluvio. No obstante, ellos tuvieron que construir el arca (por la fe) para ser salvos. Estaba dentro del cuidado y planeamiento providencial de Dios que estas personas fueran salvas por la fe. El arca fue necesaria. Este era el plan de Dios para la salvación de ellos. A través del poder limpiador de la sangre de Cristo, la salvación es hecha posible a la humanidad. Cuando se era salvo de los pecados (cuando Dios perdona), las personas eran llamadas la iglesia (Hechos 2:47). Es una total equivocación del camino de salvación cuando los hombres hablan de siendo salvos “fuera de la iglesia”, porque los salvos componen la iglesia. La iglesia no es nada más ni nada menos que un grupo de personas salvas. Cristo Murió en Vano Si No Nos Aprovechamos Nosotros Mismos de Su Poder Cristo se convirtió en el camino de salvación para aquellos que le obedecen (Heb. 5:8-9). La vacuna contra el polio previene esta enfermedad solamente si es tomada. Tiene el poder para exterminar la polio, pero no prevendrá un solo caso si no es aplicada. Lo mismo es verdad con el poder salvador de Cristo. Mientras uno no sea “bautizado en Su muerte”, no salvará. Era malo tener niños y adultos muriendo de polio antes de que hubiera un medio de prevención; parece peor saber que algunos mueren de esa espantosa enfermedad cuando hay una cura. Cuan terrible pensar de millones muriendo cuando hay una cura para nuestra enfermedad del pecado. Su sangre salvará del pecado — pero solamente si es aplicada. (Guardian of Truth, Vol. 27, Pág. 387, Jady W. Copeland). 128 Anotaciones