VINAROCENSES EN RÍO CUARTO Ariadna Alcaraz Valanzuela Juan David Gil González Ana Lloret Urbano ÍNDICE Página INTRODUCCIÓN……………………………………………………3 1. España 1808-1930 1.1. Evolución política……………………………………………….4 1.2. La Economía…………………………………………………….6 1.3.La evolución demográfica………………………………………..9 1.4. La sociedad. Cambios sociales………………………………… 11 2. Vinaròs 2.1.Orígenes …………………………………………………………13 2.2.Vinaròs 1875-1930 ……………………………….......................15 2.3.Migración Vinaròs-Argentina ……………………......................17 3. Argentina 1875-1930 3.1.Desarrollo económico……………………………………………21 3.2.Río Cuarto………………………………………….....................22 4. Los protagonistas. Vinarocenses en Río Cuarto 4.1. Selección de biografías de algunos emigrantes……………….24 4.2. Relaciones entre Vinaròs y Río Cuarto………………………..27 CONCLUSIÓN……………………………………………………..33 BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………35 ANEXO…………………………………………………………….36 INTRODUCCIÓN El siguiente trabajo tiene como objetivo conocer la gran corriente migratoria que hubo desde Vinaròs a Río Cuarto (Córdoba, Argentina) en los primeros años del siglo XX. Las corrientes migratorias desde Europa a América constituyeron, durante los siglos XIX y XX, importantes fenómenos sociales que contribuyeron a extender nuestra cultura, nuestras creencias y tradiciones. En este trabajo hemos intentado comprender las razones que obligaron a numerosos vinarocenses a abandonar su tierra para dirigirse a Latinoamérica, un continente que, en general, dio oportunidades a quienes emigraron para buscar un mundo mejor. Además, gracias al estudio del profesor Ramón Redó Vidal, hemos conocido a algunos de sus protagonistas, leyendo sus historias, relatos, anécdotas,… y esto nos ha permitido no sólo conocer el pasado de los que emigraron sino también el presente de sus descendientes. Argentina, y sobre todo Río Cuarto, objeto de nuestro estudio, entendieron la emigración como un factor de progreso y acogieron a nuestros antepasados con los brazos abiertos ya que llegaron esperanzados por cambiar y rehacer sus vidas. Los vinarocenses que emigraron a Río Cuarto tendieron un puente de intercambio entre las dos ciudades que todavía hoy continúa, gracias a todas las personas que han mantenido viva la memoria del pasado. Finalmente, hemos incluido la relación bibliográfica consultada para la realización del trabajo, señalando que las únicas fuentes de información sobre los vinarocenses que emigraron proceden sobre todo de las breves noticias que aparecían en los periódicos locales de la época y la revista San Sebastián desde 1908 a 1910, y desde 1916 a julio de 1936. 1. ESPAÑA 1808-1930 1.1. EVOLUCIÓN POLÍTICA Uno de los problemas principales de la España del siglo XIX fue la herencia de la Guerra de Independencia (1808-14), sublevación contra los franceses, que habían ocupado el país en 1808, y que generó una guerra que no fue sólo de independencia, sino también de carácter civil. La Guerra de la Independencia sumió al país en una triple crisis: económica, paralización de la agricultura y la ganadería, del comercio y de la industria; una crisis política, restablecimiento de la monarquía absoluta por el rey Fernando VII; y una crisis social, unja burguesía liberal e ilustrada frente a una mayoría de campesinado, baja nobleza y bajo clero anclada en el pasado, tradicionalista, y contraria al liberalismo político y económico. A pesar de todo ello, en el primer tercio del siglo XIX se produjo un cambio trascendental en la Historia de España: el tránsito del Antiguo Régimen al liberalismo, que tuvo lugar dentro del contexto europeo del momento, bajo la influencia de la Revolución Francesa y sus consecuencias en Europa occidental. En España este tránsito presentó unos rasgos propios, derivados de su situación socioeconómica durante el siglo XVIII y de las características políticas de la monarquía. La monarquía de Fernando VII (1814-33), fue un enfrentamiento continuo entre liberales, defensores de una monarquía constitucional, y absolutistas, que luchaban por mantener el Antiguo Régimen, una monarquía absoluta y divina y una sociedad estamental. Con la muerte de Fernando VII en 1833 comenzó la decisiva transformación de la sociedad española con la implantación del Estado liberal. La ley de la Pragmática Sanción (1830) impuesta por el monarca en contra de los partidarios de su hermano, Carlos Mª Isidro, posibilitó la subida al trono de Isabel II. Desde ese momento España se dividió en dos grandes grupos: los partidarios de Isabel y su madre, la regente Mª Cristina, (llamados cristinos o isabelinos), representantes del liberalismo, y los que apoyaban a Carlos Mª Isidro defensores del absolutismo (poder absoluto del Rey), del tradicionalismo, el catolicismo y de los privilegios. El carlismo se caracterizó por su antiliberalismo, negando la soberanía nacional y defendiendo el sistema foral frente a la centralización liberal. Los carlistas encontraron apoyo en el medio rural, donde las masas campesinas fueron el principal apoyo social; se oponían a los cambios que el liberalismo introducía, sobre todo en la propiedad colectiva. También encontró apoyo en los artesanos, la pequeña nobleza, parte de la jerarquía eclesiástica y del bajo clero. Desde el punto de vista geográfico, el carlismo se extendió por Vascongadas, Navarra, Cataluña, Aragón, Valencia, Galicia y Castilla la Vieja. La Primera guerra carlista (1833-40) concluyó con el triunfo de los partidarios de Isabel II, lo que no evitó, sin embargo, la división de los liberales durante su reinado: liberales moderados, que aceptaban la soberanía compartida entre la Corona y las Cortes y sufragio censitario muy restringido, liberales progresistas que rechazaban la intervención de la Corona, defendían que la soberanía debía residir sólo en las Cortes, proponían un sufragio más amplio, y garantizaban las libertades individuales, y liberales radicales que defendían la soberanía nacional plena, la ampliación sustancial del sufragio, y abogaban por la participación popular en el gobierno local y provincial y cuyo referente era la Constitución de 1812. En el tercio central del siglo XIX (1833-1874) se produjo en España la construcción y consolidación del Estado liberal. El triunfo del liberalismo sería fruto de un compromiso entre las nuevas élites burguesas y las viejas élites políticas del Antiguo Régimen por lo que a lo largo del siglo XIX, el liberalismo español se mostró incapaz de establecer un Estado liberal sólido. La ruptura del liberalismo en dos tendencias o partidos irreconciliables, el moderado y el progresista, que se disputaron el poder entre 1834 y 1874, no por medio de las urnas sino mediante el recurso a la fuerza, el pronunciamiento militar y la revolución popular, impidió la creación de un sistema político estable. A partir de 1875 y hasta la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, se consolidó un régimen político basado en la estabilidad y la solidez para superar la inestabilidad anterior. Para ello, el político conservador Cánovas del Castillo buscó la inspiración en el modelo político inglés por la alternancia de dos grandes partidos (bipartidismo), el Partido Conservador y el Partido Liberal, y por la consolidación de dos instituciones fundamentales: Monarquía y Cortes. En lo económico, el liberalismo defendió la propiedad privada libre y plena, rechazó los bienes vinculados (mayorazgos) y los comunales, aspiró a la libertad de comercio e industria, a la libertad de contratación de los trabajadores y a la fiscalidad común. No rechazó la religión, pero tendió a limitar el poder económico de la Iglesia y afloró el anticlericalismo. De 1833 a 1898 se sentaron las bases de la economía capitalista y desapareció la vieja sociedad estamental y se estructuró una nueva sociedad de clases. Al finalizar el siglo XIX, España había perdido su imperio colonial y había quedado relegada a una posición periférica en el escenario europeo. Su base económica seguía siendo una agricultura estancada y de bajos rendimientos, su industrialización era escasa y en gran medida dependiente del capital extranjero, su mercado interior no estaba aún unificado, y necesitaba recurrir a un fuerte proteccionismo para defenderse de la competencia exterior. 1.2. LA ECONOMÍA La agricultura fue durante el siglo XIX la principal actividad económica del país. En 1900 ocupaba a dos tercios de la población activa, proporcionaba más de la mitad de la renta nacional y tenía un gran peso en las exportaciones. Entre 1820 y 1869 la agricultura española, protegida del exterior, alcanzó una situación estable. Se articuló mejor el mercado nacional y el internacional, se consiguió una mejor adaptación de los cultivos a las peculiaridades de la tierra y se logró un aumento de la producción cuya consecuencia fue la mejor alimentación de los españoles. En el norte se difundió el maíz y la patata, mientras que los cereales se convertían en el cultivo predominante en las dos Castillas y Andalucía y el viñedo ocupaba cada vez más espacio en el litoral mediterráneo. En el litoral valenciano se desarrollaron, desde mediados de siglo, los cultivos especializados hortícolas y frutícolas. El salto más espectacular correspondió a las naranjas. En algunos regadíos del interior el cultivo de la remolacha sustituyó a la caña de azúcar, importada de Cuba hasta 1898. Las Islas Canarias se especializaron en los cultivos del plátano, tomate y tabaco. También se extendió el cultivo de la vid –a pesar de la difusión de la filoxera-, de las almendras y del corcho, impulsándose, desde mediados de siglo, una economía agraria de exportación. Las innovaciones técnicas y el aumento de la productividad fueron escasas. El sistema de cultivo de año y vez que dejaba cada año una elevada superficie de tierra cultivada en barbecho, todavía se utilizaba, así como el arado romano, el trillo tirado por mulas y la fuerza humana. En España, durante el siglo XIX, se trató de impulsar, como en otros países de Europa, el proceso de revolución industrial con el objeto de transformar la vieja estructura económica, esencialmente agraria, en otra nueva, basada en el desarrollo de la industria y el comercio. En la industria, España vio como la revolución que se había iniciado en Gran Bretaña y se extendía a otras zonas del continente, sólo afectaba de forma muy localizada en Cataluña y País Vasco. Un elemento decisivo para el desarrollo económico fue el ferrocarril que, a partir de 1855 (Ley de Ferrocarriles), cobró un nuevo despegue con la construcción de más de 5.000 kilómetros de vías (compañías de capital francés) que permitieron mejorar la comunicación, crear un auténtico mercado nacional tan importante para la distribución de los productos agrarios e industriales. A pesar de los esfuerzos por aumentar los kilómetros de vías férreas, España seguía una evolución lenta si la comparamos con Reino Unido, Francia y Alemania. En estos países a finales del siglo XIX ya se había construido 33.000, 36.5000 y 43.000 Km de vías. La diferencia de España con respecto a esos mismos países seguía siendo alta en vísperas de la Primera Guerra Mundial (1914-18). La industrialización fue lenta en comparación con otros países de Europa Occidental, debido a la escasez de capitales nacionales (salvo en Cataluña) y a la localización en los dos focos periféricos (catalán y vasco) poco competitivos en el exterior lo que obligó a seguir una política proteccionista, para que pudieran abastecer al menos al mercado interior. En los primeros años del siglo XX, los gobiernos de la Restauración llevaron a cabo una política de saneamiento de las finanzas públicas. La reducción de los intereses de la deuda, el control de los gastos del Estado y el aumento de los impuestos propiciaron un ciclo de nueve años, 1900-1909, de presupuestos con superávit, algo nunca visto en la historia de nuestro país. La ley de 1899 transformó al Banco de España. El banco estatal pasó a controlar la emisión de billetes, lo que permitió limitar la inflación y conseguir la estabilización de la peseta, básica para el comercio exterior. En estos años se fundaron los principales bancos del futuro, como los de Bilbao, Vizcaya, Mercantil de Santander, Hispanoamericano (fundado con capitales repatriados de Cuba) o el Español de Crédito. La Primera Guerra Mundial provocó un boom económico para el país. La situación de neutralidad permitió un crecimiento considerable de la producción y de las exportaciones de materias primas, carbón y manufacturas. La desaparición de la competencia extranjera de los países beligerantes y la enorme demanda para su abastecimiento de estos mismos países en conflicto explican el auge económico. Sin embargo, el fin de la guerra y de la demanda de los países beligerantes acabó con la euforia y desencadenó la crisis. El mercado interno no fue capaz de sustituir a las exportaciones. Muchas empresas tuvieron que cerrar. Las clases trabajadoras, que ya habían sufrido un importante proceso inflacionario durante la guerra, fueron las que más damnificadas por la nueva situación. No todos los sectores económicos se vieron igualmente afectados. El siderúrgico y el químico se modernizaron; los ferrocarriles y la minería pasaron a manos nacionales al retirarse el capital extranjero; mientras que sectores como el textil o la agricultura pasaron por mayores dificultades al no haberse modernizado. La segunda mitad de los veinte coincidió con un nuevo período de euforia económica. La contrapartida de esta política inversora fue la vuelta al endeudamiento del estado. Esta circunstancia fue muy negativa a la hora de enfrentarse a las repercusiones en España de la crisis de 1929 durante la II República. 1.3. EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA A lo largo del s. XIX, se produjo un aumento de la población en los países europeos motivado por el descenso de la mortalidad, por las mejoras en la sanidad, en la higiene y en la dieta alimenticia. En el caso de España, la población creció aunque de una forma más modesta respecto al volumen alcanzado por otros países europeos. España pasó de 10,5 millones de habitantes en el año 1797 a 18,6 millones en 1900 y a 23,5 millones de habitantes en 1930. El descenso de la mortalidad (29 por 1.000 a finales del siglo XIX) y el mantenimiento de una alta natalidad (34 por 1.000) explican esta tendencia. La esperanza de vida no llegaba a los 35 años. Esta situación se debió a tres causas principales: -Las crisis de subsistencia. Se han podido constatar al menos doce grandes crisis de subsistencias a lo largo del siglo XIX (1804, 1812, 1817, 1823-25, 1835-37, 1847, 1857, 1867-68, 1879, 1882, 1887 y 1898). -Las epidemias. Las que más afectaron a España fueron, en primer lugar, la fiebre amarilla y, después el cólera. -Las enfermedades endémicas. Aquellas enfermedades que estuvieron presentes de forma permanente, como la tuberculosis, la viruela, el sarampión, la escarlatina o la difteria. El crecimiento demográfico no fue uniforme y se diferencian 4 etapas: - Finales de s. XVIII hasta 1820: período de estancamiento demográfico. En estos años se sufren crisis de subsistencia, la guerra de Independencia contra Francia. Malas cosechas, crisis de mortalidad provocada por el tifus (1794-1795). Aparición periódica de factores negativos que impidieron el crecimiento. - 1820-1860: crecimiento: aunque se produce sin cambios en la modernización agrícola y sin Revolución Industrial (excepto Cataluña y País Vasco). La población seguirá afectada por guerras (guerras carlistas), crisis de subsistencia, epidemias… Los dos factores que permitieron el crecimiento fueron el aumento de la extensión de la superficie cultivada, gracias a la introducción de nuevos productos (maíz, patata), y porque entre 1830-1860 se elimina la salida de españoles a América. Además los cambios que la revolución burguesa introdujo en los sistemas de explotación en el concepto de propiedad, abolición de diezmos, procesos de desamortización, estimularon la expansión del cultivo en España. - 1860-1900: estancamiento, fuertes pérdidas en la población. Progresivo descenso del ritmo de crecimiento de la población, sobre todo por el inicio de un gran éxodo hacia América que reflejó la incapacidad de los recursos económicos del país asentados sobre las bases agrarias del pasado (con excepciones como Cataluña) para sostener una acelerada expansión demográfica. - 1900-1930: crecimiento y comienzo de transición demográfica .La población española creció de forma lenta pero continua en el primer tercio del siglo XX, pasando de 18,6 en 1900 a 23,5 millones de habitantes en 1930. La caída de la tasa de mortalidad, basada en las mejoras sanitarias, fue la razón de este incremento demográfico. Sin embargo, la elevada mortalidad infantil, una de las más elevadas de Europa, era prueba del atraso relativo del país. La mayor catástrofe sanitaria fue la epidemia de gripe de 1918-1919, que causó la muerte a 230.000 personas, de un total de ocho millones de enfermos. Un rasgo característico de la población española fue la migración interior y exterior. La migración del campo a la ciudad, especialmente a las grandes ciudades (Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao) que crecieron aceleradamente en el último cuarto del siglo (Barcelona dobla su población), provocaron una creciente urbanización del país, con el 50% de población urbana en 1930. La emigración a Latinoamérica (Argentina, Cuba, Brasil,…), a Francia, Argelia…creció durante el último tercio del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Como resultado de este proceso migratorio, en torno a 1920 casi un millón y medio de españoles residían en países de Latinoamérica, mientras que en Francia su número en esa fecha rondaba los 250.000 y en Argelia los 135.000. La crisis económica de 1929 provocó un descenso de la corriente migratoria de españoles hacia el exterior, incrementándose a su vez el número de retornos. En conclusión, la población de la España de la Restauración (1875-1930) presentó dos características: Un inmenso interior agrario con formas de vida y subsistencia muy atrasadas. Unas pocas zonas industrializadas donde se configuraba, poco a poco, una sociedad moderna. Estas zonas se ubicaban preferentemente en la periferia, con la excepción de Madrid. 1.4. LA SOCIEDAD. CAMBIOS SOCIALES El principal rasgo de la sociedad española a partir de 1833 fue la desaparición de la sociedad estamental y su sustitución por una sociedad de clases basada en el derecho de propiedad y en la igualdad ante la ley. La sociedad española se configuró sobre la base de la propiedad privada y de las enormes desigualdades económicas y políticas. La nobleza, que había perdido sus antiguos derechos señoriales pero que había acrecentado su poder económico gracias a la desamortización, se integró en los grupos dirigentes de la sociedad burguesa. La Iglesia perdió gran parte de su poder económico al disolverse algunas órdenes religiosas y perder sus bienes con las desamortizaciones. Perdió también influencia social entre la nueva clase proletaria y entre sectores intelectuales. Las clases burguesas adquirían el papel de nuevas clases dirigentes con la nueva estructura social que se fue configurando a lo largo del siglo XIX. Si a principios de siglo adoptó posturas políticas que tendía a acabar con los antiguos privilegios de la Iglesia y la nobleza, desde mediados de siglo se produjo un desplazamiento hacia posiciones cada vez más conservadoras. La alta burguesía enriquecida en parte por la desamortización perdió toda iniciativa empresarial y tendió hacia modos de vida rentista buscando el ennoblecimiento y la equiparación social con la antigua aristocracia. Las llamadas clases medias fueron un sector poco numeroso constituido por pequeños comerciantes, empresarios industriales, abogados, médicos, etc., que ocuparon la cúspide social de las ciudades. La pequeña burguesía, tenderos, artesanos, funcionariado, etc., constituyeron grupos en los que se apoyaban las alternativas políticas liberal-progresistas. Imitaban las formas de vida de la alta burguesía, aunque de forma más modesta. La mayor parte de la población (clases populares) estaba constituida, en primer lugar, por el campesinado, y, en las zonas industrializadas, por los obreros industriales. Los campesinos, en gran parte jornaleros, continuaron ocupando el estrato más bajo de la escala social. Sus condiciones de vida eran miserables, lo que provocó numerosas revueltas en el campo (creación de la Guardia Civil en 1844 para mantener el orden de las zonas rurales). El número de obreros industriales creció enormemente a partir de 1840, sobre todo en Cataluña. Antiguos campesinos y artesanos emigraron a las ciudades (éxodo rural) en busca de mejores condiciones de vida y salarios más altos. Sin embargo, las condiciones de trabajo en las fábricas y de vida en sus míseras viviendas fueron tan terribles que poco a poco tomaron conciencia de su injusta situación y se agruparon en asociaciones que defendían sus derechos: sindicatos y en mutuas obreras. Había también un sector de la población marginado: mendigos que iban de una ciudad a otras (cerca de 100.000 pobres). Las relaciones sociales evolucionaron en dos claras etapas: En las primeras décadas del siglo, la lucha contra el Antiguo Régimen coaligó a la burguesía y a las clases bajas. Sin embargo, cuando el sistema liberal se consolidó a partir de 1837, se inició una segunda etapa en la que la burguesía se unió a la nobleza, fundiendo sus intereses y defendiendo el régimen contra las demandas populares: liquidación total de las supervivencias señoriales, redistribución de la tierra acaparada por la burguesía y abolición de las quintas y del impuesto de consumo. Tal programa, que rebrotó siempre en los momentos críticos, fue sistemáticamente reprimido. 2. VINARÒS 2.1. ORÍGENES Actualmente, Vinaròs es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en el extremo norte de la costa de la provincia de Castellón, en la comarca del Bajo Maestrazgo, de la cual es capital. Cuenta con 28.337 habitantes (INE 2014). Pero sus orígenes e historia nos remontan a épocas pasadas. Los orígenes de Vinaròs son todavía inciertos. En el término existió un poblado ibérico en El Puig y allí se encuentran los vestigios más antiguos, aunque no está demostrada la continuidad de población con la actual población. Imagen: El Puig de la Misericordia Existió una alquería de la ciudad de Peñíscola, a orillas del mar, conocida en el siglo XIII como de los “Beni-Al-Arus”. Mencionada esta alquería, en la Carta Puebla (29 de septiembre de 1241), que se convirtió en un poblado cristiano tras la conquista de Peñíscola por el rey Jaime I, en 1233, recibiendo el nombre de Bynalaroç. En la Edad Media dependía del castillo de Peñiscola hasta que se independizó y comenzó un crecimiento que la convirtió en la principal capital del norte de la Comunidad Valenciana. En el siglo XVI conoció el movimiento de las Germanías, tomando parte a favor de la Corona, lo que le valió, en 1540, el título de villa. La ciudad de Vinaròs, igual que otras muchas ciudades de la costa Valenciana, sufrieron los continuados ataques de los piratas berberiscos. Por esto, se fortaleció la ciudad con murallas al ampliarse ésta en el siglo XVI. Durante la Guerra de la Independencia, Vinaròs vivió una importante batalla en la que fue derrotado el general Bassecourt por el francés Suchet. En las Guerras Carlistas, el pueblo de Vinaròs se defendió estoicamente y por ello en 1862, la reina Isabel II le dio el título de Muy noble y leal villa, posteriormente la misma reina le otorgó el título de Ciudad. El actual puerto fue mandado construir en 1866 por el arzobispo de Tarragona, el vinarocense Costa y Borrás, a quién la ciudad dedicó un monumento en señal de gratitud. En 1881 recibió el título de Ciudad Privilegio que le fue concedido por el Rey Alfonso XII. Al comenzar el siglo XX la epidemia de filoxera arrasó las viñas y siendo la producción de vino la principal fuente de riqueza de la ciudad, la población se vio abocada a la emigración masiva, principalmente a Barcelona y a América. 2.2. VINARÒS 1875-1930 La agricultura era el principal sector económico del Vinaròs decimonónico. Era una agricultura de secano, con clara vocación comercial, con una estructura de propiedad minifundista. Los cultivos mayoritarios eran la viña y el algarrobo y en menor medida olivo y almendro. El almendro fue introducido en Vinaròs por Wenceslao Ayguals de Izco* hacia 1840, con árboles traídos de Mallorca. El esplendor económico de Vinaròs había empezado con la llegada del ferrocarril, en 1865, y el inicio de la construcción del puerto, en 1866. *Ayguals de Izco: escritor, editor y erudito nacido en Vinaròs en 1801 El desarrollo de su economía en la penúltima década del siglo XIX sería inexplicable sin tener en cuenta dos aspectos: la conclusión del puerto en 1885, y el Tratado comercial con Francia en 1882 por otra. El comercio del vino fue el gran beneficiado en ambas cuestiones. El viñedo para la economía de Vinaròs fue importantísimo y así se explicaba en la prensa de la época: “Su dilatada y fértil comarca entrega anualmente al mundo comercial sobre 60.000 hectólitros de vino tinto, apreciado por el comercio de la vecina república por su fuerza alcoholica y su hermoso color aterciopelado, con el que ellos adoban sus petits vins, faltos de tan ricas y recomendables circunstancias” (Semanario El Mediterráneo, 1VII-1882). “En el mes de junio hemos exportado al extranjero 55.948 litros de vino, cuyo valor asciende a 88 millones de reales, y 954.292 kilogramos de aceite, que representa tres millones y medio de reales” (Semanario “El Mediterráneo”, 24-VIII-1882) Los excelentes vinos de Vinaròs y de la Comarca habían destacado desde épocas pasadas por su alta graduación y viveza de color, exportándose durante siglos a las grandes ciudades de todos los continentes: La Habana, Francia, Alemania, Manila, Buenos Aires, Montevideo, Nueva York… Sin embrago, este comercio tan fructífero se interrumpió a finales del siglo XIX a causa de la filoxera, que provocó la caída del precio del vino y el abandono de las viñas. A finales del siglo XIX y principios del XX, la vida en Vinaròs, como en el resto de España, era bastante dura, “los ayuntamientos siempre estaban endeudados, la filoxera había echado a perder los viñedos, Francia había cerrado las puertas al vino español, la agricultura se quedó como modo de sustento…”. Esta crisis económica provocó la primera oleada de emigrantes vinarocenses que bajó la población en más de 3.000 habitantes, pasando de más de 10.000 a poco más de 7.000. 1857 1887 1900 1910 1920 1930 9.795 9.851 8.625 7.520 7.846 8.281 Tabla: Evolución de la población de Vinaròs (elaboración propia) Esta emigración se dirigió principalmente al cinturón industrial de Barcelona: Sabadell, Tarrasa, Hospitalet… Aunque el Vinaròs del siglo XIX era mayoritariamente labrador y marinero también tuvo una cierta relevancia su incipiente y diversificado sector industrial, lo cual es la nota diferencial de la mayoría de las poblaciones comarcales que, simplemente carecen de él. Vinaròs no era una ciudad industrial pero, a finales del siglo XIX, se desarrollaron grandes fábricas que, fueron una ayuda para remontar la gran crisis que sufría en los años finales del siglo. El perfil urbano de Vinaròs se fue llenando de altas chimeneas de ladrillo. Principalmente se ubicaban al sur de la población, “fora muralla”, en las inmediaciones del puerto y a las afueras de la ciudad. A lo largo del tiempo, esas chimeneas se fueron renovando, al igual que ocurrió con las edificaciones industriales, algunas de las cuales cambiaron de actividad y empresa. 2.3. MIGRACIÓN VINARÒS-ARGENTINA El motivo principal de la elevada emigración que se produjo en las primeras décadas del siglo XX fue evitar ir a la guerra de África, la “Guerra de Marruecos”, muy sangrienta, luchando cuerpo a cuerpo, “muchas madres, hicieron todo lo posible para que sus hijos se fueran bien lejos, para no hacer la mili y evitar así la guerra”. Los jóvenes vinarocenses eran declarados prófugos, al haber marchado a América, antes de hacer la mili. Las autoridades locales sabían en qué lugar del extranjero estaban pero hicieron la vista gorda. Esta emigración causó una sangría a principios de siglo de una manera brutal, tal como lo refleja la misma acta de la sesión de nuestro Ayuntamiento correspondiente al día 2 de Septiembre de 1910: “Vinaroz atraviesa una situación muy difícil. En cualquier otra época en que esta ciudad contaba con 12.000 habitantes y su movimiento comercial era de mucha importancia, podría haberse encargado el Ayuntamiento de la explotación de los servicios, pero ahora sería muy peligroso y de gran dificultad por haberse enseñoreado la emigración en este pueblo que a modo de sangría van evacuando progresivamente sus habitantes para tierras muy lejanas en busca de mejor suerte y de pan para sus familias que aquí no encuentran (...) Y de continuar así sólo permanecerán los más pudientes y los indispensables a la vida de un pueblo, ya que en la actualidad ascienden los habitantes a unos 7.000 escasamente». El empobrecimiento de la agricultura vinarocenses debido especialmente a la caída del precio del vino, a la enfermedad de las viñas por la filoxera y la gran demanda de granos y carne de Alemania durante la Primera Guerra Mundial, fueron también razones para emigrar. Otra causa fue también el carácter inconstante, independiente y poco emprendedor de los vinarocenses, según el profesor Ramón Redó, ya que no fueron capaces de volver a levantar el negocio del vino como sí hicieron los catalanes. ¿Por qué eligieron los vinarocenses Argentina y Río Cuarto? Los motivos principales de dirigirse hacia La Argentina eran, entre otros, las mejores condiciones económicas y que las fincas eran extensísimas. En Vinaròs las propiedades estaban muy repartidas y eran de poca extensión, de un jornal, o dos o tres como término medio, allá eran de 500 o incluso de 1.000 hectáreas. Es decir, que algunas fincas superaban la extensión de toda una provincia (por ejemplo, la de Castellón) con terrenos completamente llanos, sin ninguna montaña y que se trabajaban con grandes arados, tirados por un conjunto de hasta sesenta caballos. Allí todo era enorme. Las fincas eran partidas por la mitad para el pastoreo de los animales (bueyes o vacas) y la otra mitad era destinada al cultivo. Los vinarocenses se dirigieron a Argentina y allí arrendaron tierras. Se cultivaba sobre todo grano: maíz y trigo que sólo se sembraban y prácticamente no había que cuidar más que a la hora de recoger la cosecha. Otro de los motivos que impulsaban a irse a Argentina y no a otros países, fue el clima, más similar al clima mediterráneo y los emigrantes eran muy bien acogidos, “en Buenos Aires, los recibían muy bien porque todo aquello estaba por explotar, te podías comprar una finca de gran extensión con poco dinero, aunque un buen número se establecieron como comerciantes”. También existió otra razón, y es que los marineros vinarocenses habían viajado a Argentina y ya la conocían. Su prosperidad, su bonanza económica, si se comparaba con la pobreza de España, aumentaba las ánsias de emigrar. En Río Cuarto fue donde más terrenos adquirieron y por eso que en esa ciudad de la provincia de Córdoba es donde más descendientes vinarocenses quedan; los de Buenos Aires en buen número regresaron a Vinaròs. Las consecuencias para Vinaròs de la emigración fueron diversas: 1. Vinaròs perdió población joven, y según la Revista “Patria Nueva” de 2-1-1927: “Sin pan, sin trabajo, sin medios de vida, la emigración que desangra nuestro pueblo, le privará de sus mejores hombres, los más aptos y más jóvenes huirán, a la conquista de la vida, a mejores tierras, olvidando el pueblo que les vio nacer...Es horrible!”. 2. Desde el punto de vista económico se redujo la población activa, lo que supuso una importante válvula de escape para la economía de Vinaròs que, desde finales del siglo XIX , pasaba por una profunda crisis agraria y comercial. 3. Además la emigración supuso un cambio en la estructura de la población porque los que salían eran principalmente varones y en edad de trabajar: -la proporción entre hombres y mujeres se modificó, a favor de estas últimas. -y aumentó la población dependiente (menores de 10 años o mayores de 60) 4. Una de las principales consecuencias fue el desarraigo. Pese a que las relaciones entre los emigrantes y sus familias y amigos de Vinaròs se mantuvo, las condiciones de vida y la cultura de Río Cuarto terminó calando entre los emigrantes, que no se sentían ya extranjeros (porque se apiñaban entre ellos para mantener sus tradiciones y cultura) en su nueva tierra de acogido y que, poco a poco se fueron integrando. 3. ARGENTINA 1875-1930 3.1. DESARROLLO ECONÓMICO Desde las últimas décadas del siglo XIX hasta principios del siglo XX, sobre todo a partir de 1914, cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Argentina experimentó un espectacular crecimiento económico. Argentina atravesó entre 1880 y 1930 un período de gran crecimiento económico, seguido de un aumento de población que enriqueció mucho al país. La mayoría de gente que llegó al país eran inmigrantes; gente que buscaba mejoras y que al parecer, Argentina se las ofrecía. Fueron años de modernización, que se pueden asociar con la "Generación del 80", ya que gracias a ellos, de algún modo, se podría decir que se consiguió una progresiva estabilidad política y una creciente democratización. A finales del siglo XIX, se puso en marcha la utilización de un nuevo modelo económico denominado “estructura agropecuaria o agroexportadora”. Este sistema librecambista se basaba en la producción y venta de sus productos agropecuarios a Europa y a Estados Unidos a bajos precios. Sin embargo, Argentina, sufría una escasez de mano de obra y no podía cumplir con sus compromisos exportadores sólo con la migración interna. La solución política fue la atracción de inmigrantes procedentes de Europa, que era un ejemplo de progreso y civilización. Entre 1857 y 1914 Argentina recibió una espectacular cifra de 4.600.000 inmigrantes. Estos colonos procedían de diferentes destinos, aunque el mayor número de personas procedía de Italia y España, pero también de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Europa del Este y Asia Oriental. La inmigración produjo un crecimiento espectacular en la demografía del país, que pasó de 1.800.000 habitantes en 1872 a 12.200.000 habitantes en 1935. Muchos españoles e italianos llegaron hasta las playas argentinas en busca de un mejor destino con mayores oportunidades, algo que era inexistente en aquel momento del lugar del que procedían.. Al mismo tiempo que crecía la población, aumentaron las áreas cultivadas de 600.000 a 28.500.000 hectáreas. Argentina aumentó sus áreas sembradas y el cultivo básico fue el trigo. Esto convirtió a la Argentina de finales del siglo XIX y principios del XX, en una de las principales exportadoras de trigo y, en cuanto a la ganadería, no se quedó atrás y continuó el desarrollo en la exportación de carnes. Este desarrollo económico hizo que en 1879, los ingleses invirtieran en el ferrocarril, lo que también contribuyó a la expansión de la agricultura y la llegada a los campos de mano de obra con más facilidad. El auge económico supuso innovaciones tecnológicas respecto a la ganadería y la introducción de nuevos cultivos. Los suelos fértiles de la pampa pronto se transformaron en líneas férreas que trasladaban su producción hacia el puerto de Buenos Aires para su exportación a Europa. Esta fue la base de tanta prosperidad; la Argentina resultó un fabuloso productor de materias demandadas por la Revolución Industrial. Como era de esperar, finalmente Buenos Aires se convirtió en una inmensa metrópolis. En 1914, Argentina era el país más urbanizado del mundo después de Gran Bretaña. 3.2. RÍO CUARTO Río Cuarto, la ciudad que acogió a más de 200 vinarocenses en las primeras décadas del siglo XX, es una ciudad argentina situada en el sur de la provincia de Córdoba, concentra funciones administrativas y de servicios de una amplia y rica región de base agroindustrial que le ha valido el nombre de «el imperio del sur». Surgió como fortín en 1750 en la margen sur del río Cuarto, para contener el avance de los ranqueles y como Fortín de la Concepción en 1782, ordenado por el coronel Felipe Mestre. El 11 de noviembre de 1786 el Gobernador Rafael de Sobremonte funda la «Villa de la Concepción del Río Cuarto» que dio lugar a la localidad actual, sede de la Comandancia de Frontera al mando del general Fotheringham y desde donde el general Julio A. Roca planificó la Campaña al Desierto. Una vez terminada la ocupación de la pampa, su incorporación a la economía nacional se vio favorecida por el tendido del ramal Villa María-Río Cuarto del ferrocarril Andino (1873). A partir de 1880 se inició el poblamiento masivo con inmigrantes procedentes principalmente de Italia y España que se establecieron como chacareros (dueño de una chaca o granja). Las tierras, adquiridas a buen precio, para cultivar la viña u otros productos muy similares a los nuestros (olivos, huerta), favorecieron el establecimiento de muchos vinarocenses. El factor llamada fue seguramente el motivo principal de que los vinarocenses escogieran Río Cuarto como punto principal de su destino. Imagen: campos de cereales de Río Cuarto 4. LOS PROTAGONISTAS. VINAROCENSES EN RÍO CUARTO 4.1. SELECCIÓN DE BIOGRAFÍAS DE ALGUNOS EMIGRANTES De los vinarocenses que emigraron a Río Cuarto (ver listas al final del trabajo) hemos escogido diez protagonistas por su trayectoria vital y por su arraigo con la ciudad que los acogió. Algunos de los vinarocenses que emigraron volvieron a su pueblo natal y ya no regresaron nunca a Río Cuarto, pero la mayoría de los que abandonaron Vinaròs a principios del siglo XX (sin tener en cuenta la segunda oleada migratoria tras la guerra civil española), se establecieron definitivamente en la ciudad argentina, trabajaron, formaron su propia familia y sólo volvieron a Vinaròs para ver a sus familiares y murieron en Río Cuarto. Juan Bautista Cañada Bosh. Nació en Vinarós el 22 de Junio de 1892. Decidió inmigrar rumbo Buenos Aires un día de marzo de 1921 en el buque “Reina Victoria Eugenia”, pero finalmente se dirigió hacia Río Cuarto donde su hermano Felipe ya residía. Posteriormente sus otros dos hermanos Dolores y Rodolfo también se reunieron con ellos. En Río Cuarto conoció a una vinarocense, Teresa Serret Roda con la que posteriormente contrarían matrimonio. Fruto del enlace nació su hija Lolita, pero con solo nueve meses el matrimonio decidió volver a Vinaròs. En cuanto a sus tres hermanos se quedaron para siempre en Río Cuarto. Su hermano Rodolfo embarcó en noviembre de 1923 hacía Río Cuarto. Su partida hacia Argentina fue precipitada debido a que no quería ser alistado como mozo en la guerra contra Marruecos. Todo el mundo creía que vivía en Buenos Aires pero en verdad vivía en Río Cuarto con sus dos hermanos y hermana. En esta ciudad se casó y tuvieron dos hijos Juan Carlos y Norma. Juan Bautista Cañada es un claro ejemplo de un emigrante que huía de la Guerra de Marruecos por su crueldad y por las escasas posibilidades de volver vivo. Sebastián Chaler Aragonés. Como muchos otros jóvenes querían evitar el servició militar y que lo reclutaran para la guerra de Marruecos, por eso con 17 años el día 4 de noviembre de 1924 se marchó para Buenos Aires. Fijó su residencia en Río Cuarto donde conoció a su mujer que era alemana. Con ella tuvieron dos hijos Omar y Roberto, que aún se escriben con los familiares que se encuentran en Vinaròs. Durante los primeros 20 años sus familiares vinarocenses no supieron nada de él y cuando su madre se enteró de que su hijo estaba vivo de la emoción se murió. Su padre se enteró de que el dinero que había enviado a su hijo en verdad se lo enviaba a un desconocido y por desgracia se ahorcó. A sus 74 años decidió visitar Vinaròs en agosto de 1980 para ver a sus hermanos y a su querido pueblo. Su emoción era muy grande al ver el pueblo que tuvo que dejar cuando era muy joven. Pasó cuatro meses, dos meses en Vinarós y dos viajando por España. Sebastián Forner Bettoni. Su padre vinarocense Sebastián Forner Guimerá conocido como “de Pep de Breganes” y su madre argentina de origen italiano María Bettoni Pascuali se conocieron y casaron en Río Cuarto. Tuvieron tres hijos Juana, Rosa y Sebastián. Tanto Juana como Rosa nacieron ya en Vinaròs pero Sebastián nació en Rió Cuarto en 1918. Con solo dos años su familia decidió regresar definitivamente a Vinaròs. Aprendió y ejerció el oficio de sastre hasta el día de su jubilación. Durante su vida hizo diferentes viajes por Argentina donde conservaba diferentes parientes y amigos. Murió en Vinaròs el 26 de febrero de 1993, con 74 años. Agustín Lládser Miralles ,(Vinaròs 1896), conocido como "Romero", fue bautizado en la iglesia parroquial de Vinaròs. Emigró a Argentina en 1910 a instancias de la llamada de su hermano José, con apenas 14 años. Cuando llegó, por Navidad, lo pasó bastante mal dado que al principio tenía que dormir sobre un banco de la estación del ferrocarril porque no pudo contactar con su hermano. Agustín pasó "clandestinamente" con el pasaporte que le había prestado un amigo de la familia, ya que a los pasaportes de por aquél entonces no se les exigía una imagen que reconociera al propietario de dicho documento. Trabajó para Correos y Telecomunicaciones de Río Cuarto. Felipe Mateu Roure (Vinaròs, 30-IV-1908). Era un prófugo del servicio militar en el año 1929. Emigró a Río Cuarto y trabajó de mecánico. Antonio Miralles Forner (Vinaròs 1886/ Río Cuarto 1941), conocido como "Morrín", marchó a Argentina en 1928, aunque anduvo unos años viviendo en Rosario, finalmente en 1931 se instaló en Río Cuarto. Morrín se casó con una bella mujer brasileña de origen italiano, llamada Modesta Bettoni Pascuali, con la cual tuvo cuatro hijas. Su primera hija nació en 1915, en Río Cuarto, y se llamaba Teresa; la segunda y tercera nacieron en Vinaròs, en 1921 y 1925, y tuvieron los nombres de Hermelinda y Antonia: la cuarta, llamada Modesta, finalmente también nació en Río Cuarto, como la primera, y fue cerca de 1936. Antonio era propietario de una sencilla tienda de comestibles que complementaba vendiéndolos luego por las calles, las cuales recorría con su sencillo carro y un mulo. Su cuñado, Sebastián Forner Guimerá, también residió un tiempo en Río Cuarto, aunque luego decidió regresar a Vinaròs con su mujer, María Bettoni. En cambio, Antonio murió en Río Cuarto. Juan Bautista Miralles García (Vinaròs 23-12-1889/Río Cuarto 15-04-1975). Marchó a Argentina en 1910 y se instaló definitivamente en Río Cuarto en 1912. Buscaba mejor fortuna o probar la aventura, ya que se ganaba bien la vida con su oficio de carpintero y tenía además casas y fincas. La vida le fue muy bien, trabajando de carpintero. Andrés Pedra Batiste (Vinaròs, hacia 1888-Río Cuarto, 1974). Emigró a Río Cuarto para librarse de la cruenta guerra de África. Vivió en Río Cuarto, se casó y tuvo dos hijas. Trabajo de carpintero. Realizó dos viajes a Vinaròs para ver a su familia y amigos. Antonio Roure Gascó (Vinaròs, 9-06-1905/Río Cuarto, 28-11-1963). Emigró a Río Cuarto en octubre de 1921. Trabajó de panadero, carnicero, comerciante en zapatería, empresario de la construcción, molinero de harinas y, en 1962, trabajó como fabricante de lavadoras y cocinas de gas. Juan Bautista Pascual Gasó (Vinaròs, 10-12-1906). Fue declarado soldado prófugo en abril de 1927. Tío de Alfredo Ibáñez; fue él quien le aconsejó que se trasladara a Rio Cuarto, donde tenía buenas posesiones. Estaba casado con Asunción Treviño, mujer argentina oriunda de Andalucía que, al quedar viuda, viajó a Vinaròs en febrero de 1963, visitando la redacción del Vinaroz, semanario local en donde fueron publicadas sus experiencias. Teresa Pascual Gasó (Vinaròs 1910-Río Cuarto 2001). Viuda de Ibáñez. Madre de Alfredo Ibáñez Pascual. Marchó a Río Cuarto con sus padres al año siguiente de partir para allá su hijo Alfredo, después de vender todas sus propiedades en Vinaròs. Regresó el 30 de enero de 1982, despu´es de 32 años de ausencia, en compañía de su nieto Gabriel Alfredo. Deseaba ver a sus familiares, así como a sus numerosas amistades y a su estimado pueblo. Murió en Río Cuarto a los 91 años. 4.2. RELACIONES ENTRE VINARÒS Y RÍO CUARTO EN LA ACTUALIDAD Vinaròs y Río Cuarto han estrechado sus vínculos, que surgieron a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando muchos vinarocenses emigraron a esta localidad argentina. En el Ayuntamiento de Vinaròs (España) se reunieron el día 27 de marzo de 2007 representantes de los gobiernos e instituciones de las ciudades de Vinaròs (España) y de Río Cuarto (Argentina), en tres mesas de trabajo para tratar temas referidos a: 1. COMERCIO, INDUSTRIA Y ECONOMÍA. 2. ASUNTOS SOCIALES E INSTITUCIONALES. 3. CULTURA, EDUCACIÓN Y ASUNTOS UNIVERSITARIOS. Después de la referida jornada se llegó a las siguientes conclusiones y acuerdos: 1. Nombrar un representante de cada municipio para mantener el vínculo iniciado y coordinar las acciones que se deriven de lo aquí resuelto. 2. Facilitar información desde ambas ciudades en pos de promover el intercambio comercial en carnes, cereales, alimentos balanceados para animales, etc. Así como la inversión directa en la ciudad de Río Cuarto en actividades industriales y aquellas vinculadas a la construcción de infraestructuras turísticas. 3. Trabajar conjuntamente en una misión comercial que desde Vinaròs visitará en el próximo mes de noviembre la ciudad de Río Cuarto. Dicha misión comercial estará destinada a conseguir establecer acuerdos comerciales y de negocios con empresarios de la ciudad de Río Cuarto. 4. Generar e intercambiar programas sociales para ser estudiados de forma conjunta por técnicos de ambas instituciones. 5. Promover diferentes actividades que permitan obtener los recursos económicos necesarios para llevar a cabo los programas sociales acordados. 6. Establecer ambas instituciones puntos de mediación suficientes para desarrollar el intercambio en programas de educación de adultos, educación de género, etc., desarrollados por la Universidad Jaime I de Castellón y por la Universidad Nacional de Río Cuarto, aprovechando como base la Sede del Norte de la citada universidad eespañola en Vinaròs. PROPUESTA DE PACTO DE HERMANDAD ENTRE LOS MUNICIPIOS DE VINARÒS (ESPAÑA) Y RÍO CUARTO (ARGENTINA). Las ciudades de Vinaròs (España) y Río Cuarto (Argentina) y en su nombre sus Ayuntamiento respectivos: Conscientes de los vínculos históricos de amistad y confraternidad que existen entre ambos Municipios, raíz y causa de este hermanamiento. Considerando que un medio para lograr y mantener la paz y armonía entre los pueblos es la vinculación de afanes e intereses comunes entre ciudades de distintos países, movidas por el mismo espíritu de paz, libertad y prosperidad. Convencidas de que una estrecha e íntima colaboración entre los Municipios ha de redundar en beneficios espirituales y materiales para ambas ciudades. Deseando dar un estado de derecho a sus espontáneas, sinceras e íntimas relaciones de hermandad, resueltas a colaborar en común para el mejor logro de estos fines, han decidido formalizar el presente pacto con arreglo a las siguientes bases: PRIMERA Los Ayuntamientos de Vinaròs (España) y de Río Cuarto (Argentina) afirman la unánime decisión de mantener cordiales relaciones de amistad, unión y fraternal hermandad para el progreso, desarrollo y bienestar de ambos municipios unidos en mutuos deseos de convivencia. SEGUNDA Ambas Corporaciones Municipales, bajo el título de ciudades hermanadas, se comprometen, libre y espontáneamente, a colaborar para el florecimiento espiritual y material de las localidades, fortaleciendo las efectivas relaciones inspiradas en comunes deseos de paz, amistad y prosperidad. TERCERA Las actuaciones serán desarrolladas con arreglo a las siguientes actividades: · Relaciones sociales · Relaciones culturales. · Relaciones económicas. · Relaciones deportivas. · Relaciones turísticas. · Y todas aquellas relaciones que redunden en beneficio de ambos municipios. CUARTA Los Ayuntamientos hermanados fomentarán toda clase de relaciones de carácter social, formulando, por intercambio de notas, las actividades objeto de estudio y ejecución que consideren convenientes. Facilitarán ambos Municipios, dentro de sus respectivas competencias, informaciones, ayudas y todo tipo de relaciones laborales y sociales, incluso intercambio de menores entre familias, centros e instituciones adecuadas. QUINTA Ambas Municipalidades apoyarán cuantas actividades tiendan al fomento de la cultura, organizando: 1. Intercambios de conferencias sobre temas considerados de interés. 2. Intercambios de libros, revistas y toda clase de publicaciones. 3. Cursos de verano destinados a divulgar los idiomas. 4. Intercambio de estudiantes y familias. 5. Exposiciones de pintura, fotografía, cerámica, escultura u otras de carácter artístico. 6. Actuaciones folclóricas, canto, baile, etc. 7. Relaciones entre organismos representativos de las diferentes profesiones laborales y artísticas, así como de las entidades culturales. SEXTA Ambas Municipalidades favorecerán el desarrollo de toda actividad deportiva, interviniendo a través de asociaciones u organizaciones apropiadas, para intensificare las correspondientes competiciones. OCTAVA A fin de fomentar el turismo, los respectivos Ayuntamiento encauzarán sus gestiones para: 1. Trabajar en pos de crear facilidades bastantes para visitar ambos países. 2. Formación de programas de excursiones turísticas. 3. Fomento de transportes de mercancías y viajeros; organización de rutas turísticas, etc. 4. Intercambio de publicidad: Carteles, anuncios, programas de las diferentes manifestaciones de carácter festivo y turístico. 5. Ayuda a las entidades que tengan por objeto el fomento de la cultura y la promoción del turismo. NOVENA la colaboración e intercambio entre ambos Municipios será tan amplio como lo requieran las aspiraciones y propósitos reflejados en el Preámbulo de este Pacto, así como en sus dos primeras bases, y la enumeración de materias a desarrollar no es limitada, pudiendo agregarse cuantas iniciativas, actividades o asuntos sean de recíproco interés. DÉCIMA Se procurará la puesta en práctica de actividades que fundamenten las relaciones de ciudades hermanas y la directa participación de ambas municipalidades, aprobando programas a desarrollar, garantizando igualmente la solvencia de las familias, entidades, organizaciones o colaboraciones que cada uno requiera para el cumplimiento de los compromisos adquiridos. UNDÉCIMA La duración de este Pacto de Hermandad es ilimitada, y su vigencia vendrá determinada por la voluntad de ambos Municipios, unidos en el deseo de mantener estrechas y fraternas relaciones que avalarán el futuro desarrollado de actividades orientadas al bienestar y progreso de los pueblos. CONCLUSIÓN Durante el siglo XIX, España se encontraba atrasada debido a problemas políticos, guerra de Independencia, guerras carlistas, enfrentamientos políticos... y económicos, ya que la agricultura se encontraba en una situación de obsolescencia y el atraso industrial fue evidente en todo el país excepto en Cataluña y el País Vasco. A pesar de todo esto aumentó la población pero también la emigración a otros países en busca de fortuna y de una vida mejor, legando a ser un millón y medio los españoles residentes en Latinoamérica. Vinaròs es un ejemplo de municipio que atravesó a finales del siglo XIX y principios del XX una grave crisis económica, pues su principal actividad económica, el cultivo y comercio de la vid, a causa de la filoxera, sufrió una gran caída no solo de producción sino también de su precio, lo que provocó el abandono de su cultivo y puso fin al importante comercio de vinos que había iniciado ya un siglo antes. La crisis económica provocó una primera oleada de emigrantes vinarorenceses a núcleos industriales cercanos como Barcelona. Pero, a partir de 1900, los jóvenes que no querían participar en la guerra de Marruecos, porque habían escuchado la gran mortalidad y tanto ellos como sus familias querían que no se fueran a luchar a la guerra, provocó una segunda oleada emigratoria a Argentina, en concreto a Río Cuarto. A diferencia de la economía española, la argentina se encontraba en pleno desarrollo, creando muchos puestos de trabajos, pues la existencia tierras de cultivo de grandes hectáreas sin explotar requería mano de obra abundante de la que carecía en aquella época Argentina. Los primeros vinarocenses que llegaron a Río Cuarto encontraron muchas facilidades para trabajar y mejorar su nivel de vida y la ciudad se convirtió en el destino de más de 200 familias que, a principios del siglo XX , abandonaron su pueblo natal y se dirigieron a Río Cuarto. En conclusión, Argentina y especialmente Río Cuarto, fue para ellos una gran oportunidad para encontrar un mejor futuro. Los ciudadanos de Río Cuarto los acogieron muy bien, incluso mucho decidieron quedarse para toda la vida. Allí se casaron, tuvieron hijos y nietos. En la ciudad de Río Cuarto actualmente aún siguen viviendo descendientes de aquellos primeros vianrocenses y los apellidos, como Miralles, Sospedra, Lladzer... nos siguen recordando su presencia. La buena relación entre Río Cuarto y Vinaròs ha continuado hasta el día de hoy como demuestran las visitan que tanto unos como otros han realizado para mantener viva la amistad que un día iniciaron las familias vinarocenses que encontraron en Río Cuarto un lugar para iniciar su nueva vida. Este año 2015, de nuevo, el Alcalde de Vinaròs ha recibido la invitación para visitar Río Cuarto y seguir ampliando los lazos de hermandad que se iniciaron hace ya más de veinte años. BIBLIOGRAFÍA Historia de España 1. Martínez Cuadrado, Miguel. La burguesía conservadora (1874-1931), en Historia de España Alfaguara VI, Madrid, Alianza Editorial, 1981 2. Payne, Stanley. La España de los Borbones, Madrid, Ed. Playor, 1986 3. Vilar, Pierre. Historia de España, Barcelona, Ed. Crítica, 1989. 4. VV.AA. Historia de España, Barcelona, Vicens-Vives, 2010 Historia de Vinaròs 1. Borras Jarque, J.M. Historia de Vinaròs, Vinaròs, Associació Amics de Vinaròs, 1979 2. Delgado Agramunt, Agustí. Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Ed. Antinea, 2001 3. Oliver Foix, Arturo. La imagen de Vinaròs en la Historia, Vinaròs, Associació Amics de Vinaròs, 2000. 4. Redó Vidal, Ramón. Vinarocenses en América, Vinaròs, Editorial Antinea, 2005 Internet .-www.taringa.net/.../Siglo-XIX-Y-XX-llegada-de-inmigrantes-europeos-a Argentina .-www.monografias.com › Historia .-walterbonettoescritor.blogspot.com/.../galeria-de-fotos-historicas-de-rio.h. .-www.taringa.net/posts/.../Historia-de-Rio-Cuarto-Cordoba-mi-ciudad.htm.. ,-www.monografias.com › Arte y Cultura Semanario Local “San Sebastián” 1908-1936 ANEXO Imágenes: Placas de recuerdo de la visita de Río Cuarto a Vinaròs INFORME DE PROCEDIMIENTO Eustory 2015. VINAROCENSES EN RÍO CUARTO Imagen: Río Cuarto a finales del siglo XIX Trabajo realizado por: Ariadna Alcaraz Valanzuela, Juan David Gil Gonzáles y Ana Llobet Urbano. Alumnos de 1º Bachillerato Humanístico del Instituto de Enseñanza Secundaria “José Vilaplana” de Vinaròs. Tutora: Katia Torrent Fuertes, profesora de Historia 1 ÍNDICE 1. EL PORQUÉ DE LA INVESTIGACIÓN 2. METODOLOGÍA 3. PLAN DE TRABAJO 4. FUENTES Imagen: El puerto de Vinaròs 2 1. EL PORQUÉ DE LA INVESTIGACIÓN ¿Cómo conocimos el concurso Eustory.Historia para jóvenes? Nuestra profesora de Historia del Mundo Contemporáneo, Katia Torrent Fuertes, nos explicó en una de sus clases que, la Directora del centro, Neus Falcó, le había entregado la convocatoria de un concurso de historia para jóvenes muy interesante porque nos permitía adentrarnos, por primera vez, en la realización de una investigación, consultar bibliografía, extraer información, elaborarla y, finalmente, confeccionar un trabajo de historia. Este curso 2014-15, nuestro grupo de 1º Bachillerato Humanístico estaba formado por 20 alumnos/as y, tras las explicaciones de Katia Torrent, tres alumnos, Ariadna, Ana y Juan David, decidimos que queríamos participar y que nuestra profesora fuera también la tutora que nos ayudara a iniciar nuestra labor de “investigación”. La profesora nos explicó que el tema sobre el que versaría el trabajo debía relacionar Vinaròs con América y qué pensáramos que relación habría podido tener nuestra ciudad con ese continente. Ella nos sugirió que leyéramos una historia de Vinaròs para conocer un poco mejor los hechos históricos de la ciudad. Finalmente, y después de una semana, nos reunimos con la profesora sin tener muy claro nuestro tema pero sí que le propusimos trabajar sobre la emigración porque nos parecía muy interesante y de una gran trascendencia para la historia de Vinaròs. Ella nos propuso investigar sobre la emigración de los vinarocenses a Río Cuarto (CórdobaArgentina) acotando la cronología a finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Aceptamos la propuesta y, a partir de mayo, iniciamos nuestra investigación. 3 2. METODOLOGÍA Al iniciar el trabajo nos planteamos qué metodología seguir y decidimos que, por falta de tiempo, íbamos a consultar la bibliografía ya existente sobre el tema. Era necesario, primero, situar el estudio en un marco más amplio, de ahí el resumen sobre la España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y después continuar con el análisis de la situación del Vinaròs de esa época y las razones que explicaran la emigración a unas tierras tan lejanas como el continente americano, y finalmente conocer que ofrecía Río Cuarto a los vinarocenses y qué tipo de emigrantes se instalaron en esa ciudad y cómo sus vínculos han perdurado hasta la actualidad. Nuestro trabajo ha sido, sobre todo, teórico ya que hemos consultado muchas fuentes escritas para acercarnos al tema estudiado. También hemos visitado el Ayuntamiento de Vinaròs y hablamos con su alcalde, el señor Enric Pla Vall, para conocer de primera mano la relación que todavía se mantiene con los descendientes de los primeros vinarocenses que emigraron a Río Cuarto. La consulta de la bibliografía nos ha ayudado a comprender mejor el significado de la emigración y su trascendencia en la historia de España y, por supuesto, de Vinaròs. También ha contribuido a formarnos un poco más como “investigadores” ya que hasta la elaboración de este trabajo no habíamos realizado un trabajo de búsqueda bibliográfica y de confección de una pequeña investigación histórica. 4 3. PLAN DE TRABAJO El plan que hemos seguido para elaborar nuestro estudio “Vinarocenses en Río Cuarto” se basó en varios procedimientos: 1. Consultar la bibliografía disponible en la Biblioteca de nuestro centro y en la Biblioteca Municipal sobre el tema objeto de estudio. 2. Repartir las obras escogidas, con la ayuda de nuestra tutora, para su lectura y extracción de datos e información. 3. Confeccionar un calendario de reuniones y cada 15 días compartír la información extraída y desechar todo aquello que no era necesario para nuestro trabajo. Siempre contábamos con la supervisión de la tutora. 4. Al finalizar el curso, el 10 de junio, empezar a confeccionar los diferentes apartados del trabajo: el esquema, la introducción, el desarrollo y las conclusiones. Fueron semanas de muchas deliberaciones y de algunas frustraciones porque pensábamos que no acabaríamos a tiempo ya que la tarea de redacción ha sido ardua. 5. Finalmente, la última semana de julio, antes que nuestro centro cerrase sus puertas por vacaciones, acabamos nuestro trabajo con una gran satisfacción porque nos ha permitido trabajar en equipo, leer y extraer información de una fuentes desconocidas por nosotros hasta ese momento y, sobre todo, demostrarnos que somos capaces de coordinarnos y elaborar una breve pero importante investigación bibliográfica sobre un hecho importante para Vinaròs. 5 Imagen: IES José Vilaplana, nuestro centro 4. FUENTES La Historia se construye sobre las fuentes históricas e hitoriográficas, de ahí la importancia que para nuestra investigación “Vinarocenses en Río Cuarto” hayamos consultado todas las que hemos considerado imprescindibles para realizar una investigación fundamentada y científica. La relación de las fuentes consultadas, la Bibliografía, aparece al final de nuestro trabajo y su consulta nos ha permitido tomar contacto con los protagonistas de los hechos y con los procesos que hemos estudiado. Las fuentes documentales han sido diversas: libros, revistas, periódicos, crónicas,… sin olvidar Internet, fuente documental y también audiovisual. Las imágenes utilizadas en el trabajo han sido extraídas de Internet o de los libros consultados, y de los objetos y fotografías que el Ayuntamiento de Vinaròs guarda de las visitas de los descendientes de Rió Cuarto a Vinaròs o de los viajes que los vinarocenses han realizado a Río Cuarto. 6 Ya hemos explicado, que nuestro trabajo no se ha basado sobre todo en fuentes escritas y no hemos contactado con los descendientes de los vinarocenses que viven en Río Cuarto ( nos hubiera gustado contar con su testimonio pero la falta de tiempo nos lo ha impedido) para completar nuestra visión sobre lo que significó para sus antepasados la llegada a esa nueva tierra, desconocida pero acogedora, y qué les trasmitieron a sus descendientes sobre la tierra que ellos se vieron obligado a abandonar. Imagen: Placas de recuerdo de la visita de Río Cuarto al Ayuntamiento de Vinaròs 7