220-69111 Ref: Restricciones legales para ser representante legal o miembro de la junta directiva Se recibió su comunicación enviada vía fax el 14 de septiembre último, mediante la cual formula varios interrogantes, los que en su orden se procederán a responder en el presente oficio. 1 Se concreta el primero en establecer si es posible que una persona natural pueda ser representante legal de varias empresas y que si en el evento en que no tenga nacionalidad colombiana, su vinculación laboral debe corresponder a lo previsto en las leyes colombianas. Respecto del primer interrogante, es preciso observar que no existe ninguna disposición legal que prohiba a una persona Colombiana o extranjera para que ostente la calidad de representante legal de varias empresas; sin embargo, el aceptar este cargo implica para quien lo desempeñe una serie de deberes propios de la condición de administrador que como tal asume y de la responsabilidad propia de esta investidura (artículos 22, 23, 24 y 25 de la ley 222 de 1995). De tal manera que el número de representaciones legales que pueda desempeñar una persona, no está señalado por la ley; solo las habilidades profesionales para desempeñarse con la diligencia del buen hombre de negocios, patrón de comportamiento con el que la ley 222 de 1995 describe la actuación de los administradores y conforme a la cual se mide su responsabilidad, determina en últimas la capacidad para aceptar la representación legal de distintas empresas. Al respecto el doctor Francisco Reyes Villamizar en su obra "Reforma al Régimen de Sociedades y de concordatos", en torno el tema de los administradores en la página 204, afirma: "El nuevo enfoque establece un modelo más exigente desde el punto de vista profesional. Así, las determinaciones que adopten los administradores de las compañías deben ser cumplidas con una particular diligencia que implica una forma de actuar propia de personas conocedoras de las técnicas de administración. Se trata, pues, de un patrón de conducta más estricto, que implica una evaluación seria e informada de las principales opciones de que dispone el administrador en el momento de tomar determinaciones." En cuanto al segundo interrogante del primer punto, la respuesta es afirmativa, pues en efecto la Constitución Nacional contempla que los extranjeros disfrutarán en Colombia de los mismos derechos civiles que se conceden a los colombianos. No obstante, la ley podrá, por razones de orden público, subordinar a condiciones especiales o negar el ejercicio de determinados derechos civiles a los extranjeros. Así mismo, los extranjeros gozarán en el territorio de la República, de las garantías concedidas a los nacionales, salvo las limitaciones que establezcan la Constitución o la ley" Acorde con lo anterior, el artículo 2 del Código Sustantivo del Trabajo dispone: "el presente código rige en todo el territorio de la República para todos sus habitantes sin consideración a su nacionalidad". 2. Para responder el segundo punto que se concreta en determinar si la restricción legal para que una persona participe en más de cinco juntas directivas se circunscribe a las anónimas o se extiende a todo tipo de sociedad, es preciso concretar el alcance de tal previsión legal de acuerdo con los siguientes aspectos: dispone el artículo 202 del código de Comercio que en las sociedades por acciones ninguna persona podrá ser designada, ni ejercer en forma simultánea, un cargo directivo en más de cinco juntas, siempre que los hubiere aceptado. Agrega el mismo precepto que lo dispuesto en este artículo se aplicará también cuando se trate de sociedades matrices y sus subordinadas, o de éstas entre sí. De lo expuesto se deriva de una parte que la restricción prevista aplica solamente respecto de las sociedades anónimas y encomandita por acciones y de otra, que se hace extensiva a todo tipo de sociedad, cuando se trate de matrices y sus subordinadas y de estas entre sí, premisa dentro de la cual podría encontrarse el interrogante previsto en el punto número 3, supuesto que plantea la existencia de una sociedad extranjera con inversiones en varias empresas nacionales las que podrían estar dentro de la situación prevista en el artículo 202 del Código de Comercio, en el evento en que exista algún vínculo de subordinación en los términos de los artículos 260 y 261 del código de Comercio, modificados por los artículos 26 y 27 de la ley 222 de 1995. Lo anterior sin perder de vista lo expresado por este Despacho en oficio 220-57938 del 6 de septiembre de 2000, en torno a las mayorías de las juntas directivas: "la limitante que el legislador establece en cuanto a la designación y actuación en más de cinco juntas directivas, no puede ignorarse, para concluir que frente al hecho de la participación patrimonial, personal o familiar, en una sociedad, el accionista adquiera un derecho ilimitado a formar mayoría en todos los directorios de las sociedades reconocidas como de familia, excediendo en cinco (5) el número de juntas en las que actúe sin tener en cuenta la prohibición general, lo que equivale a decir, que en ningún caso dentro de la mayoría conformada por personas ligadas por matrimonio o vínculos de parentesco, puede actuar un mismo director como miembro en más de cinco juntas directivas". A su vez, esta Superintendencia en concepto contenido en el oficio 220-14246 del 26 de julio de 1994, fijó el alcance de la expresión sociedades reconocidas como de familia y al respecto señaló que tienen este carácter cuando las personas titulares del 49% del poder accionario, no solo se encuentran relacionados entre sí por matrimonio o parentesco hasta el segundo grado de consanguinidad o único civil, sino que además, dicho porcentaje les permite ejercer un control económico, financiero o administrativo sobre la sociedad. En consecuencia, la sola circunstancia de que el directivo tenga una participación patrimonial, personal o familiar, dentro de una sociedad, no lo ubica dentro de la excepción prevista por la ley para las sociedades reconocidas como de familia, ni le confiere la posibilidad de participar en más de cinco juntas directivas. 3. En cuanto al punto número 4 que se concreta en determinar la validez de un contrato de vinculación de un empleado efectuado por una persona no autorizada por los estatutos para ello, es preciso observar que sin perjuicio de la posibilidad de demandar ante la justicia ordinaria la validez del contrato y adoptar las acciones de responsabilidad que puedan iniciarse contra quien sin estar legitimado celebró un contrato en nombre de la compañía, los terceros de buena fe, en este caso la persona que fue vinculada laboralmente, no puede verse afectada por tal decisión, lo que implica que la sociedad deberá adoptar los correctivos a que haya lugar dentro de los presupuestos legales que consagra el régimen laboral colombiano. En los anteriores términos considero haber dado contestación a su consulta, no sin antes advertirle que los efectos de la misma son los previstos en el artículo 25 del Código Contencioso Administrativo.