OBLIGACIONES 299 Que fuese apreciable en dinero, es decir, deben tener una finalidad práctica desde el punto de vista económico. El objeto del contrato debía ser materia de la prestación propia del deudor que había contratado: el derecho romano no admitía, en efecto, lo que el derecho civil moderno denominaba promesa de otro. • Causa. En derecho romano existió, sin duda, la noción de causa aplicada a los contratos y a las obligaciones. Pero no se conoce una teoría definida sobre el particular. Esta palabra era utilizada en dos acepciones: designaban por ella las fuentes mismas de las obligaciones civiles. Así, en los contratos como delitos son causas civiles de obligaciones, o tan pronto calificaban de causa a las formalidades que debe adherirse al convenio para la perfección de ciertos contratos. En fin, la palabra causa sirve aún para expresar el motivo jurídico del consentimiento de aquel que se obliga. Como los contratos responden a un tema de trascendental importancia, más adelante dedicaremos un capítulo especial para su estudio detallado. 4.2. OBLIGACIONES NACIDAS EX DELITO Al decir el profesor EUGENE PETIT, el delito es un hecho ilícito, una infracción castigada por la ley. Los romanos hacían una distinción entre delicta privata y delicta publica. a) Delitos privados. Hechos privados ilícitos, es decir, que causaban daño a la propiedad o a las personas de los particulares, pero sin turbar directamente el orden público. b) Delitos públicos. Directa o indirectamente atacaban el orden público, o a la organización política, o a la seguridad del Estado. La obligación nacida del delito tiene por objeto el pago de una pena pecuniaria, que algunas veces no es más que el equivalente causado, pero que a menudo le