REVISTA DE MÚSICA Nº 197 - Mayo 2005 - SCHERZO Año XX - Nº 197 - Mayo 2005 - 6,30 DOSIER Festivales de verano ENCUENTROS Kurt Masur ACTUALIDAD Till Fellner Salvatore Sciarrino DISCOS Kleiber en DVD 9 778402 134807 0 01 9 7 AÑO XX Nº 197 Mayo 2005 6,30 € DOSIER OPINIÓN 2 Festivales de verano CON NOMBRE PROPIO ENCUENTROS Till Fellner 8 Kurt Masur Rafael Banús Irusta 10 Bruno Serrou Salvatore Sciarrino 18 Conciertos didácticos y educación musical AGENDA Manuel Cañas Escudero EL CANTAR DE LOS CANTARES ACTUALIDAD NACIONAL Arturo Reverter 44 ACTUALIDAD INTERNACIONAL 60 152 Llibert Fortuny: vientos de esperanza y libertad ENTREVISTA Juan Antonio Llorente Discos del mes Pablo Sanz 154 LA GUÍA 156 CONTRAPUNTO SCHERZO DISCOS 65 150 JAZZ Fabio Bonizzoni 64 144 EDUCACIÓN Carmelo Di Gennaro 12 121 Norman Lebrecht Sumario 160 Colaboran en este número: Javier Alfaya, Daniel Álvarez Vázquez, Julio Andrade Malde, Íñigo Arbiza, Rafael Banús Irusta, Alfredo Brotons Muñoz, José Antonio Cantón, Charles Cohen, Manuel Cañas Escudero, Rafael Díaz Gómez, Carmelo Di Gennaro, Patrick Dillon, Giacomo Di Vittorio, Fernando Fraga, Joaquín García, José Antonio García y García, Mario Gerteis, Gianni Gori, Boris Michael Gruhl, José Guerrero Martín, Federico Hernández, Fernando Herrero, Leopoldo Hontañón, Bernd Hoppe, Paul Korenhof, Antonio Lasierra, Norman Lebrecht, Juan Antonio Llorente, Fiona Maddocks, Nadir Madriles, Santiago Martín Bermúdez, Joaquín Martín de Sagarmínaga, Enrique Martínez Miura, Blas Matamoro, Pedro Mombiedro, Antonio Muñoz Molina, Miguel Ángel Nepomuceno, Javier Palacio Tauste, Francisco Javier Palomeque, Josep Pascual, Enrique Pérez Adrián, Javier Pérez Senz, Pablo Queipo de Llano Ocaña, Francisco Ramos, Arturo Reverter, Barbara Röder, Justo Romero, Stefano Russomanno, Ignacio Sánchez Quirós, Carlos Sáinz Medina, Pablo Sanz, Bruno Serrou, Franco Soda, José Luis Téllez, Pablo J. Vayón, Asier Vallejo Ugarte, Juan Manuel Viana, José Luis Vidal, Albert Vilardell, Carlos Vílchez Negrín. Traducciones Rafael Banús Irusta (alemán) - Enrique Martínez Miura (italiano) - Barbara McShane (inglés) - Juan Manuel Viana (francés) Impreso en papel 100% libre de cloro PRECIO DE LA SUSCRIPCIÓN: por un año (11 Números) España (incluido Canarias) 63 €. Europa: 98 €. EE.UU y Canadá 112 €. Méjico, América Central y del Sur 118 €. Esta revista es miembro de ARCE, Asociación de Revistas Culturales de España, y de CEDRO, Centro Español de Derechos Reprográficos. SCHERZO es una publicación de carácter plural y no pertenece ni está adscrita a ningún organismo público ni privado. La dirección respeta la libertad de expresión de sus colaboradores. Los textos firmados son de exclusiva responsabilidad de los firmantes, no siendo por tanto opinión oficial de la revista. 1 OPINIÓN OPINIÓN EDITORIAL 2 UN PROYECTO EN MARCHA L a presentación de la programación de la Orquesta Nacional para la temporada 2005-2006 ha supuesto la constatación, por si hubiera dudas tras la actual, de que el proyecto emprendido por sus actuales gestores, y muy especialmente por su titular, Josep Pons, iba en serio. El planteamiento de una línea argumental como eje de una parte sustancial de los programas —esta temporada Viena 1900, la próxima los mitos en la música— ofrece la posibilidad de ahondar en una época o un tema, no dispersa la programación ni elimina de ella obras fundamentales en el repertorio y preferidas del público. Igualmente, la presencia de directores con cosas que decir y que poseen un prestigio mediático evidente ayudan a que la orquesta sea de nuevo reconocida como un lugar al que vale la pena acudir y no como un foco de conflictos larvados que influyen en el rendimiento de sus componentes. En este aspecto, la noticia de que el diálogo ha vuelto entre la Administración y los profesores, la evidencia de la buena voluntad que cada parte advierte en la otra, supone un respiro de cara a la correcta solución de unos problemas que no pueden seguir hipotecando ni el presente ni el futuro de la ONE. Por otra parte, un nuevo diseño administrativo de los organismos responsables parece estar a la vuelta de la esquina. El proyecto tenía sus riesgos, sobre todo en lo que respecta a hábitos adquiridos por intérpretes y público, poco acostumbrados a emprender la tarea del descubrimiento y más dados a admitir lo heredado sin hacerse demasiadas preguntas. El repertorio es la base, naturalmente, pero la historia de la música es demasiado amplia como para permitir salidas a horizontes bien enriquecedores. Al principio de la temporada que está acabando, parte del público habitual de la ONE temía no se sabe muy bien qué relacionado con una programación que, también sin fundamento, parecía asustarle. Ahora, contrariamente a los malos pronósticos, nadie parece rasgarse vestidura alguna y la base de lo hecho en el último año contribuye positivamente a la continuidad en la misma línea. Tampoco hay que olvidar en este seguimiento de un proyecto tan interesante algo que resulta capital: la actitud de la Orquesta Nacional, claramente positiva en los últimos meses. Quizá sea la confianza en un muy competente equipo artístico y técnico, tal vez la perspectiva de solucionar problemas laborales endémicos, pero también —y eso se observa desde cualquier localidad del Auditorio— la presencia de caras jóvenes, de profesionales decididos a comenzar un trabajo en el que parecen saber que sin ilusión y entrega no puede haber buenos resultados. Las plazas que próximamente saldrán a concurso son, en ese sentido, una buena noticia. La adecuada combinación de veteranos y recién llegados, de gentes capaces de enseñar y abiertas a aprender, de músicos dispuestos a involucrarse en un proyecto que puede cambiar la trayectoria de la orquesta, aparecen ante los aficionados como un síntoma de recuperación que, ahora sí, habrá de ser definitivo si no queremos, todos, arrojar la toalla. Tiempos de esperanza, pues, para lo que ha sido un viejo conflicto, un continuo desencuentro, una sucesión de frustraciones. Ojalá por fin, y contando con los vaivenes que la vida de una formación sinfónica produce con el tiempo, podamos decir que la normalidad —con lo que ha de implicar de buenos resultados artísticos— ha llegado por fin a la Orquesta Nacional de España. OPINIÓN La música extremada INVISIBILIDAD DE HAROLD ARLEN Diseño de portada Argonauta (Salvador Alarcó y Belén Gonzalez) Edita: SCHERZO EDITORIAL S.L. C/Cartagena, 10. 1º C 28028 MADRID Teléfono: 913 567 622 FAX: 917 261 864 Internet: www.scherzo.es E mail: Redacción: redaccion@scherzo.es Administración: revista@scherzo.es Presidente Santiago Martín Bermúdez REVISTA DE MÚSICA Director Luis Suñén Redactor Jefe Enrique Martínez Miura Edición Arantza Quintanilla Maquetación Daniel de Labra Fotografía Rafa Martín Secciones Discos: Juan Manuel Viana Educación: Pedro Sarmiento Libros: Enrique Martínez Miura Página Web Iván Pascual Consejo de Dirección Javier Alfaya, Manuel García Franco, Santiago Martín Bermúdez, Antonio Moral, Enrique Pérez Adrián, Pablo Queipo de Llano Ocaña y Arturo Reverter Departamento Económico José Antonio Andújar Departamento de publicidad Cristina García-Ramos (coordinación) cristinaramos@scherzo.es Magdalena Manzanares magdalena@scherzo.es DOBLE ESPACIO S.A. primerespacio@teleline.es Relaciones externas Barbara McShane Suscripciones y distribución Iván Pascual suscripciones@scherzo.es Colaboradores Cristina García-Ramos Impresión GRAFICAS AGA S.A. Encuadernación CAYETANO S.L. Depósito Legal: M-41822-1985 ISSN: 0213-4802 Judy Garland cantando Over the rainbow en la película El mago de Oz L a posteridad, generosa con las canciones de Harold Arlen, suele ser olvidadiza de su nombre. No hace falta ser especialmente aficionado a la música popular americana del siglo XX para asociar Summertime a George Gershwin, Cheek to cheek a Irving Berlin, Body and Soul a Cole Porter: pero es muy probable que uno conozca y disfrute Stormy Weather, Over the Rainbow, Blues in the night, Get happy, sin saber que fueron compuestas por la misma persona, o que las dé tan por supuestas que ni siquiera sienta la necesidad de asociarlas al nombre de un autor. Over the rainbow es probablemente una de las tres o cuatro canciones más conocidas del mundo, pero su propia familiaridad la vuelve ya impersonal, como si perteneciese a cualquiera, a Judy Garland y al fondo colorista y sonoro de El mago de Oz. Stormy Weather, Blues in the night suenan ya como blues intemporales, transmitidos oralmente desde el fondo de oscuridad y dolor de la esclavitud en el Sur. Pero el autor de todas ellas —esas canciones tan diversas que no parecen compuestas por la misma persona— ni tenía la piel oscura ni vivió nunca en el Sur de Estados Unidos, aunque frecuentó el Cotton Club de Nueva York en los primeros años treinta y conoció muy de cerca a los mejores músicos negros de entonces: en sus melodías hay un aire que recuerda la lujosa sensualidad de las de Duke Ellington, y tocando el piano tenía la mezcla de deslumbrante virtuosismo y de swing que había aprendido de sus estudios clásicos y del ejemplo de los pianistas de Harlem. Harold Arlen nació en 1905, y murió en 1986. Era hijo del cantor de la sinagoga de Buffalo, al norte del estado de Nueva York. Una pianista anciana, quebradiza, muy maquillada, muy operada, a la que escuché hace poco tocar sus canciones —Barbara Carroll— nos explicaba que la sensibilidad musical de Arlen empezó a formarse con los cantos religiosos judíos, pero que muy pronto, casi un niño aún, se aficionó a los ritmos del jazz, aunque su padre hubiera querido que perseverase en una carrera muy prometedora y algo menos incierta de concertista clásico. Con ligeras variaciones, las influencias que alimentan su música son las mismas que recibieron Irving Berlin y Gershwin, aunque Berlin era un autodidacta que nunca aprendió solfeo, y Gershwin un compositor remordido por la ambición de ir más allá de los musicales de Broadway y de la cultura comercial en la que lo confinaron casi siempre los expertos de ceja levantada. La música más inmediatamente identificable como americana surge de la mezcla de tradiciones tan ajenas entre sí que parece inverosímil que llegaran a encontrarse: los cantos africanos de trabajo y de iglesia y los de la liturgia judía, el virtuosismo instrumental de Europa, las canciones barriobajeras de music hall, taberna y prostíbulo. Y, del mismo modo, esos tres compositores que nos parecen tan americanos son hijos de emigrantes judíos, nacidos en una clase media baja y laboriosa — Gershwin, Arlen— o en la pura miseria —Irving Berlin, que se ganaba la vida de niño cantando a cambio de unas monedas en los bares más turbios de la calle Bowery. En este año de su centenario es probable que el nombre y la cara de Harold Arlen salgan provisionalmente de la invisibilidad, pero sin duda volverán a ella muy pronto, y su gloria universal y paradójica perdurará por sí sola en unas cuantas canciones, en esa mezcla de dulzura frágil y tristeza sin remedio que parecía hecha a la medida de la voz de Judy Garland. Antonio Muñoz Molina 3 OPINIÓN Prismas SACRISTÁN Y LA MÚSICA S chopenhauer consideraba que es a la música a lo que quieren parecerse las otras artes. Venía de una cultura, de un pueblo para el cual la música es algo así como su alma colectiva. Apenas uno puede pensar en un pensador, un poeta, un novelista, que en los países de Centroeuropa no ame la música. Un amor que se puede hacer extensivo a otros países europeos, Gran Bretaña, por ejemplo, o Francia, donde un André Gide era, según el recuerdo de sus amigos, un buen intérprete de Chopin, o Simone de Beauvoir, cuyos diarios de guerra están llenos de episodios que revelan su condición de melómana empedernida. Hacer una antología de disparates concernientes a la música en la literatura española es demasiado fácil. Los hay de todos los tamaños desde los recubiertos de pompa y circunstancia teórica —caso, bien conocido, de Unamuno y de Ortega y Gasset— hasta las inepcias de Cela, pasando por las de Azorín, Baroja y un interminable etc. 4 Por eso da gusto encontrarse en una biografía de un hombre de cultura tan extraordinario como lo fue Manuel Sacristán Luzón (Juan Ramón Capella, La práctica de Manuel Sacristán, Editorial Trotta, Madrid, 2005) datos fehacientes de su pasión por la música. Pensador riguroso y original, la brevedad de cuya obra escrita no resta un ápice a su interés, Manolo Sacristán (1925-1985) vivió el conocimiento de la música como algo vital y eso añade, a mi modo de ver, una mayor densidad a su personalidad intelectual. En vez de las estúpidas bromas a las que suelen recurrir los literatos cuando alguien les pregunta en público su opinión sobre la música — curiosamente, en cambio, los artistas plásticos españoles suelen ser melómanos empedernidos—, de Sacristán sabemos, a través de Capella, que la música ocupó un lugar de privilegio en su vida. Lo cual, aunque lo conocí mucho menos de lo que hubiera deseado, ha aumentado aún más la admiración que siempre he sentido por su persona y por su obra. Javier Alfaya OPINIÓN Musica reservata VANGUARDIA Y TRADICIÓN Für die Meistens, besteht der Hauptreiz der Kunst in Wiederkenner etwas, das sie erkennen glauben. Elfriede Jelinek: Die Klavierspielerin. T oda escritura que cuestione las escrituras precedentes está obligada a mantener un determinado nivel de inteligibilidad: solamente es posible afrontar lo desconocido a partir de aquellos rasgos de lo conocido que, pese a todo, permanezcan en el nuevo texto. En alguna parte, Roland Barthes habló de “la necesidad que la Revolución tiene de escarbar la imagen que ansía conservar en el corazón mismo de aquello que debe destruir”: esa constancia de elementos previos, bien que sea mínima, permite acercarse a cuanto se ofrece como nuevo con posibilidad de asumirlo. Naturalmente, cuando el grado de especulación es muy elevado, ese nivel de legibilidad puede resultar impenetrable si en el contexto de la escritura aparece como residual: es el caso de determinados poemas o músicas visuales en los que lo primero que parece ponerse en cuestión es justamente su cualidad musical o poética, como sucedía en los años cincuenta y sesenta con ciertas propuestas coetáneas de John Cage (o de Haroldo de Campos, pongamos por caso). Lo trascendente de toda nueva escritura es su aptitud para que la retórica en que necesariamente debe apoyarse aparezca lo suficientemente subvertida como para dificultar su reconocimiento como tal retórica: sería el caso de poemas como Ursonate de Kurt Schwitters que es verdadera música fonética. Pero el arte nuevo está obligado a inscribirse de un modo tal que dificulte (o imposibilite) un tipo de fruición como el señalado por la autora austriaca en la frase que prologa esta nota: “para la mayoría, el supremo atractivo del arte consiste en reconocer algo que cree conocer”. De ahí la irritación del pensamiento dominante frente a las escrituras de vanguardia: su error no reside en la pretensión de reconocer, sino en la de creer que se conoce, pues toda nueva escritura revela dimensiones inéditas, no tanto en la propia escritura actual como en las escrituras que la precedieron, aquéllas que parecían firmemente asentadas en el imaginario, las escrituras históricas de las que, en realidad, toda vanguardia es siempre una prolongación, amplificación o corolario (dicho en otros términos: toda obra nueva genera su propia historia, sus propios antecedentes). La transgresión del arte nuevo reside en su forma de reescribir o disgregar desde el presente todo cuanto se consideró como confortadora función afirmativa del pasado. La música del s. XX, al debilitar (u ocasionalmente, renunciar) a las articulaciones clásicas, ha otorgado paulatino protagonismo a los rasgos paralingüísticos, a las rugosidades, a todo aquello que, rebelde a toda sistematización, constituyó tradicionalmente el gesto, el rasgo característico del intérprete, el ruido más acá o más allá de la afinación o de la perfecta (es decir: inalcanzable) cuadratura de la frase. La eclosión de la percusión, de las escrituras flexibles o del color como elemento estructural (que en la electroacústica alcanza su horizonte definitivo) situó la música, por primera vez en su historia, al borde mismo de una frontera al otro lado de la cual resultaba, incluso, arriesgado seguir llamándola de ese modo: lo que no impidió que avanzase lo suficiente sobre ese abismo como para plantear la provisionalidad de toda taxonomía, la ambigüedad de cualquier intento de definición. De este modo, se subvertía todo intento de reducir lo que se escucha a aquello otro que se ha escuchado: el radicalismo del s. XX carece de Una página de Mesostics, (música, fonética y poesía visual) de J. Cage parangón en la historia del arte. En ciertos casos de la segunda postguerra, la retórica no alcanzaba mucho más allá de la estricta significancia, de la pura materialidad física: algo era música por ejecutarse en una sala de conciertos, como sucedía con ciertas propuestas de Mauricio Kagel, de Dieter Schnebel, de Dick Higgins, de Juan Hidalgo y de tantos otros que pusieron en acto la divisa de Marcel Duchamp según la cual “el arte es solamente un modo de mirar”. Es obvio que lo que se debatía no era ni siquiera el problema de las fronteras de la música: escuchar el silencio como música, observar el movimiento escénico como música (es obvio que la ejecución de cualquier música implica una teatralidad, no por restringida menos evidente) implicaba ante todo transformar el sentido y la actitud del espectador, poner en cuestión la función del arte, el concepto mismo de lo bello y, sobre todo, impugnar su valor de cambio: pero, desde el punto de vista estricto de los resultados, no era muy distinta la perspectiva de Tàpies al mostrar en sus cuadros que los desconchones y manchas de un revoque pueden ser tan subyugantes como un paisaje de Turner. O la fascinante reivindicación del ruido trabajado como escritura que llevaban a cabo contemporáneamente Pierre Schaeffer y Pierre Henry en sus obras de música concreta. La idea de la vanguardia (o la de la modernidad, si se prefiere) es una de las más antiguas de la historia: hacia 1300, Philippe de Vitry publicaba un libro de motetes titulado Ars nova, lo que era tanto como denominar Ars antiqua a cuanto le había precedido. Entre ese episodio y las violentas disputas entre constructivistas y suprematistas en la Rusia Revolucionaria (o la diatriba de Boulez contra Henze en los años cincuenta, pongamos por caso) no existen diferencias esenciales: Monteverdi y Wagner, Debussy y Beethoven son jalones equiparables en la singladura del vanguardismo. Toda idea de vanguardia, toda nueva escritura, implica una forma de militancia: de ahí su violencia enunciativa, no ya en su enfrentamiento con el gusto dominante, sino con las escrituras coetáneas. La pretensión de vanguardia es el motor profundo de toda forma artística de trasmisión escrita: vanguardia y tradición son dos aspectos de una misma realidad estética. José Luis Téllez 5 2005 2006 MÚSICA Y MITO Temporada 2005/2006 JOSEP PONS DIRECTOR ARTÍSTICO Y TITULAR TEMPORADA OCNE 1 CICLO I 28, 29 Y 30 DE OCTUBRE DE 2005 OCNE 5 CICLO II 2, 3 Y 4 DE DICIEMBRE DE 2005 OCNE 9 CICLO II 27, 28 Y 29 DE ENERO DE 2006 Benjamin Britten War Requiem, opus 66 Carta Blanca a George Benjamin II Igor Stravinsky Sinfonía de los Salmos Arnold Schönberg Un superviviente de Varsovia, opus 46 Giuseppe Verdi Tercera de las “Cuatro piezas sacras” Karol Szymanowski Sinfonía núm. 3, en Si bemol mayor, opus 27 “Canto de la noche” Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Christine Goerke, soprano Philip Langridge, tenor Albert Dohmen, barítono OCNE 2 CICLO II 4, 5 Y 6 DE NOVIEMBRE DE 2005 Ludwig van Beethoven Concierto para piano y orquesta núm. 5, en Mi bemol mayor, opus 73 “Emperador” Antonin Dvorák Sinfonía núm. 9, en Mi menor, opus 95 “Del Nuevo Mundo” Orquesta Nacional de España Antoni Ros-Marbà, director Nikolai Demidenko, piano OCNE 3 CICLO II 11, 12 Y 13 DE NOVIEMBRE DE 2005 Oscar Esplá Don Quijote velando las armas Xavier Montsalvatge Concierto capriccio, para arpa y orquesta Igor Stravinsky El pájaro de fuego, suite de 1945 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Xavier de Maistre, arpa OCNE 4 CICLO I 25, 26 Y 27 DE NOVIEMBRE DE 2005 Carta Blanca a George Benjamin I Igor Stravinsky Cuatro estudios para orquesta Oliver Knussen Concierto para violín y orquesta George Benjamin Ringed by the flat horizon Igor Stravinsky Petrouchka Orquesta Nacional de España Ilan Volkov, director Isabelle van Keulen, violín Claude Debussy Nocturnos George Benjamin Sometime voices Pierre Boulez Cumming ist der Dichter George Benjamin Palimpsest Orquesta Nacional de España - BBC Singers George Benjamin, director William Dazeley, tenor OCNE 6 CICLO I 16, 17 Y 18 DE DICIEMBRE DE 2005 Leonard Bernstein Candide, obertura George Gershwin Concierto para piano y orquesta en Fa mayor Dimitri Shostakovich Sinfonía núm. 11, en Sol menor, opus 103 “El año 1905” Orquesta Nacional de España Leonard Slatkin, director Michel Camilo, piano OCNE 7 CICLO I 13, 14 Y 15 DE ENERO DE 2006 Música y Mito Jordi Cervelló Ybris, poema dramático para orquesta Toru Takemitsu Orion and Pleiades, para violonchelo y orquesta Ludwig van Beethoven Sinfonía núm. 8, en Fa mayor, opus 93 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Truls Mørk, violonchelo OCNE 8 CICLO II 20, 21 Y 22 DE ENERO DE 2006 Música y Mito Wladimir Rosinskij Poseidón y Amfitrita Tan Dun Water concerto, para percusión y orquesta Hector Berlioz Te Deum, para tenor, coro y orquesta Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Juanjo Guillem, percusión Klaus Florian Vogh, tenor ORQUESTAYCORO NACIONALES DE ESPAÑA Orquesta y Coro Nacionales de España José Ramón Encinar, director OCNE 10 CICLO I 3, 4 Y 5 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Christoph Willibald Gluck / Richard Wagner Obertura de “Ifigenia en Aulide” Richard Wagner Die Walküre, primer acto Orquesta Nacional de España Pinchas Steinberg, director Astrid Weber, soprano Robert Gambill, tenor René Pape, bajo OCNE 11 CICLO I 10, 11 Y 12 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Ludwig van Beethoven Las criaturas de Prometeo, opus 43, obertura Franz Liszt Prometeo, poema sinfónico núm. 5 Alfredo Aracil Epitafio de Prometeo (Encargo OCNE. Estreno absoluto) Alexander Scriabin Prometeo, el poema del fuego, opus 60 Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director OCNE 12 CICLO II 17, 18 Y 19 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Ludwig van Beethoven Triple concierto para violín, violonchelo, piano y orquesta, en Do mayor, opus 56 Bohuslav Martinu La epopeya de Gilgamesh, para solistas, coro y orquesta Orquesta y Coro Nacionales de España Maximiano Valdés, director Beaux Arts Trio: Daniel Hope, violín; Antonio Meneses, violonchelo; Menahen Pressler, piano OCNE 13 CICLO I 24, 25 Y 26 DE FEBRERO DE 2006 OCNE 17 CICLO I 24, 25 Y 26 DE MARZO DE 2006 OCNE 21 CICLO II 5, 6 Y 7 DE MAYO DE 2006 Música y Mito Música y Mito Albert Roussel Bacchus et Ariane, opus 43, suite núm. 2 (selección) Robert Schumann Concierto para piano y orquesta en La menor, opus 54 Hector Berlioz Sinfonía fantástica, opus 14 Ludwig van Beethoven Sinfonía núm. 7, en La mayor, opus 92 Maurice Ravel Daphnis et Chloé (ballet completo) Johannes Brahms Obertura para un festival académico, opus 80 Edvard Grieg Concierto para piano y orquesta en La menor, opus 16 Johannes Brahms Sinfonía núm. 2, en Re mayor, opus 73 Orquesta Nacional de España Friedemann Layer, director Maria João Pires, piano OCNE 14 CICLO II 3, 4 Y 5 DE MARZO DE 2006 Música y Mito Benjamin Britten Phaedra, opus 93 Dimitri Shostakovich Sinfonía núm. 8, en Do menor, opus 65 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Iris Vermillion, mezzosoprano OCNE 15 CICLO II 10, 11 Y 12 DE MARZO DE 2006 Música y Mito Richard Wagner Parsifal. Preludio y Encantos del Viernes Santo Richard Wagner Das Rheingold. Entrada de los Dioses en el Walhall Richard Wagner Idilio de Sigfrido Richard Wagner Götterdämmerung: Música fúnebre Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya Franz-Paul Decker, director OCNE 16 CICLO I 17, 18 Y 19 DE MARZO 2006 Música y Mito Joaquim Homs Sinfonia breu Robert Schumann Concertstück para cuatro trompas y orquesta en Fa mayor, opus 86 Igor Stravinsky La consagración de la primavera Orquesta y Coro Nacionales de España Gerd Albrecht, director OCNE 18 CICLO II 31 DE MARZO, 1 Y 2 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 1, en Si bemol mayor, K 207 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 4, en Re mayor, K 218 Fernando Sor Hercule et Omphale, obertura Vicente Martín y Soler Una cosa rara, obertura Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 5, en La mayor, K 219, “Turco” Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Frank Peter Zimmermann, violín OCNE 19 CICLO I 21, 22 Y 23 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito Jean Philippe Rameau Zoroastro, suite del ballet Ramón Lazkano Ortzi isilak para clarinete y orquesta (Encargo OCNE. Estreno absoluto) Richard Strauss Also sprach Zarathustra Orquesta Nacional de España Rumon Gamba, director Enrique Pérez Piquer, clarinete OCNE 20 CICLO II 28, 29 Y 30 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito George Friedrich Haendel Aci, Galatea e Polifemo Orquesta Nacional de España Emmanuelle Haïm, directora Solistas vocales a determinar Orquesta Nacional de España Carlos Kalmar, director Sección de trompas de la ONE Veinticuatro programas de abono, en conciertos de viernes, sábado y domingo. Todos los conciertos se celebran en el Auditorio Nacional de Música de Madrid (C/ Príncipe de Vergara, 146. Tel. 91 337 01 40) Información abonos: 91 337 03 21 y http://ocne.mcu.es Venta para grupos: Mediante reserva telefónica Tel. 91 337 03 21 Lugares de venta: Auditorio Nacional de Música, teatros del INAEM (Teatro de la Zarzuela, Teatro María Guerrero y Teatro Pavón) y Servicaixa: 902 33 22 11 y www.servicaixa.com Orquesta Nacional de España Walter Weller, director Bella Davidovich, piano OCNE 22 CICLO I 12, 13 Y 14 DE MAYO DE 2006 Música y Mito Franz Joseph Haydn L’anima del filosofo ossia Orfeo ed Euridice, ópera en versión concierto Orquesta y Coro Nacionales de España Paul Goodwin, director Simone Kermes, sopramo Rufus Müller, tenor Jonathan Lemalu, bajo OCNE 23 CICLO I 19, 20 Y 21 DE MAYO DE 2006 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 2, en Re mayor, K 211 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 3, en Sol mayor, K 216 Juan Crisóstomo Arriaga Sinfonía en Re mayor Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Frank Peter Zimmermann, violín OCNE 24 CICLO II 26, 27 Y 28 DE MAYO DE 2006 Béla Bartók Cantata profana Leos Janác̆ek Misa glagolítica Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Amanda Roocroft, soprano Catherine Wyn-Rogers, contralto Kim Begley, tenor José Antonio López, barítono Peter Mikulas, barítono-bajo Jeremy Joseph, órgano 2005 2006 MÚSICA Y MITO Temporada 2005/2006 JOSEP PONS DIRECTOR ARTÍSTICO Y TITULAR TEMPORADA OCNE 1 CICLO I 28, 29 Y 30 DE OCTUBRE DE 2005 OCNE 5 CICLO II 2, 3 Y 4 DE DICIEMBRE DE 2005 OCNE 9 CICLO II 27, 28 Y 29 DE ENERO DE 2006 Benjamin Britten War Requiem, opus 66 Carta Blanca a George Benjamin II Igor Stravinsky Sinfonía de los Salmos Arnold Schönberg Un superviviente de Varsovia, opus 46 Giuseppe Verdi Tercera de las “Cuatro piezas sacras” Karol Szymanowski Sinfonía núm. 3, en Si bemol mayor, opus 27 “Canto de la noche” Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Christine Goerke, soprano Philip Langridge, tenor Albert Dohmen, barítono OCNE 2 CICLO II 4, 5 Y 6 DE NOVIEMBRE DE 2005 Ludwig van Beethoven Concierto para piano y orquesta núm. 5, en Mi bemol mayor, opus 73 “Emperador” Antonin Dvorák Sinfonía núm. 9, en Mi menor, opus 95 “Del Nuevo Mundo” Orquesta Nacional de España Antoni Ros-Marbà, director Nikolai Demidenko, piano OCNE 3 CICLO II 11, 12 Y 13 DE NOVIEMBRE DE 2005 Oscar Esplá Don Quijote velando las armas Xavier Montsalvatge Concierto capriccio, para arpa y orquesta Igor Stravinsky El pájaro de fuego, suite de 1945 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Xavier de Maistre, arpa OCNE 4 CICLO I 25, 26 Y 27 DE NOVIEMBRE DE 2005 Carta Blanca a George Benjamin I Igor Stravinsky Cuatro estudios para orquesta Oliver Knussen Concierto para violín y orquesta George Benjamin Ringed by the flat horizon Igor Stravinsky Petrouchka Orquesta Nacional de España Ilan Volkov, director Isabelle van Keulen, violín Claude Debussy Nocturnos George Benjamin Sometime voices Pierre Boulez Cumming ist der Dichter George Benjamin Palimpsest Orquesta Nacional de España - BBC Singers George Benjamin, director William Dazeley, tenor OCNE 6 CICLO I 16, 17 Y 18 DE DICIEMBRE DE 2005 Leonard Bernstein Candide, obertura George Gershwin Concierto para piano y orquesta en Fa mayor Dimitri Shostakovich Sinfonía núm. 11, en Sol menor, opus 103 “El año 1905” Orquesta Nacional de España Leonard Slatkin, director Michel Camilo, piano OCNE 7 CICLO I 13, 14 Y 15 DE ENERO DE 2006 Música y Mito Jordi Cervelló Ybris, poema dramático para orquesta Toru Takemitsu Orion and Pleiades, para violonchelo y orquesta Ludwig van Beethoven Sinfonía núm. 8, en Fa mayor, opus 93 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Truls Mørk, violonchelo OCNE 8 CICLO II 20, 21 Y 22 DE ENERO DE 2006 Música y Mito Wladimir Rosinskij Poseidón y Amfitrita Tan Dun Water concerto, para percusión y orquesta Hector Berlioz Te Deum, para tenor, coro y orquesta Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Juanjo Guillem, percusión Klaus Florian Vogh, tenor ORQUESTAYCORO NACIONALES DE ESPAÑA Orquesta y Coro Nacionales de España José Ramón Encinar, director OCNE 10 CICLO I 3, 4 Y 5 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Christoph Willibald Gluck / Richard Wagner Obertura de “Ifigenia en Aulide” Richard Wagner Die Walküre, primer acto Orquesta Nacional de España Pinchas Steinberg, director Astrid Weber, soprano Robert Gambill, tenor René Pape, bajo OCNE 11 CICLO I 10, 11 Y 12 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Ludwig van Beethoven Las criaturas de Prometeo, opus 43, obertura Franz Liszt Prometeo, poema sinfónico núm. 5 Alfredo Aracil Epitafio de Prometeo (Encargo OCNE. Estreno absoluto) Alexander Scriabin Prometeo, el poema del fuego, opus 60 Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director OCNE 12 CICLO II 17, 18 Y 19 DE FEBRERO DE 2006 Música y Mito Ludwig van Beethoven Triple concierto para violín, violonchelo, piano y orquesta, en Do mayor, opus 56 Bohuslav Martinu La epopeya de Gilgamesh, para solistas, coro y orquesta Orquesta y Coro Nacionales de España Maximiano Valdés, director Beaux Arts Trio: Daniel Hope, violín; Antonio Meneses, violonchelo; Menahen Pressler, piano OCNE 13 CICLO I 24, 25 Y 26 DE FEBRERO DE 2006 OCNE 17 CICLO I 24, 25 Y 26 DE MARZO DE 2006 OCNE 21 CICLO II 5, 6 Y 7 DE MAYO DE 2006 Música y Mito Música y Mito Albert Roussel Bacchus et Ariane, opus 43, suite núm. 2 (selección) Robert Schumann Concierto para piano y orquesta en La menor, opus 54 Hector Berlioz Sinfonía fantástica, opus 14 Ludwig van Beethoven Sinfonía núm. 7, en La mayor, opus 92 Maurice Ravel Daphnis et Chloé (ballet completo) Johannes Brahms Obertura para un festival académico, opus 80 Edvard Grieg Concierto para piano y orquesta en La menor, opus 16 Johannes Brahms Sinfonía núm. 2, en Re mayor, opus 73 Orquesta Nacional de España Friedemann Layer, director Maria João Pires, piano OCNE 14 CICLO II 3, 4 Y 5 DE MARZO DE 2006 Música y Mito Benjamin Britten Phaedra, opus 93 Dimitri Shostakovich Sinfonía núm. 8, en Do menor, opus 65 Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Iris Vermillion, mezzosoprano OCNE 15 CICLO II 10, 11 Y 12 DE MARZO DE 2006 Música y Mito Richard Wagner Parsifal. Preludio y Encantos del Viernes Santo Richard Wagner Das Rheingold. Entrada de los Dioses en el Walhall Richard Wagner Idilio de Sigfrido Richard Wagner Götterdämmerung: Música fúnebre Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya Franz-Paul Decker, director OCNE 16 CICLO I 17, 18 Y 19 DE MARZO 2006 Música y Mito Joaquim Homs Sinfonia breu Robert Schumann Concertstück para cuatro trompas y orquesta en Fa mayor, opus 86 Igor Stravinsky La consagración de la primavera Orquesta y Coro Nacionales de España Gerd Albrecht, director OCNE 18 CICLO II 31 DE MARZO, 1 Y 2 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 1, en Si bemol mayor, K 207 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 4, en Re mayor, K 218 Fernando Sor Hercule et Omphale, obertura Vicente Martín y Soler Una cosa rara, obertura Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 5, en La mayor, K 219, “Turco” Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Frank Peter Zimmermann, violín OCNE 19 CICLO I 21, 22 Y 23 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito Jean Philippe Rameau Zoroastro, suite del ballet Ramón Lazkano Ortzi isilak para clarinete y orquesta (Encargo OCNE. Estreno absoluto) Richard Strauss Also sprach Zarathustra Orquesta Nacional de España Rumon Gamba, director Enrique Pérez Piquer, clarinete OCNE 20 CICLO II 28, 29 Y 30 DE ABRIL DE 2006 Música y Mito George Friedrich Haendel Aci, Galatea e Polifemo Orquesta Nacional de España Emmanuelle Haïm, directora Solistas vocales a determinar Orquesta Nacional de España Carlos Kalmar, director Sección de trompas de la ONE Veinticuatro programas de abono, en conciertos de viernes, sábado y domingo. Todos los conciertos se celebran en el Auditorio Nacional de Música de Madrid (C/ Príncipe de Vergara, 146. Tel. 91 337 01 40) Información abonos: 91 337 03 21 y http://ocne.mcu.es Venta para grupos: Mediante reserva telefónica Tel. 91 337 03 21 Lugares de venta: Auditorio Nacional de Música, teatros del INAEM (Teatro de la Zarzuela, Teatro María Guerrero y Teatro Pavón) y Servicaixa: 902 33 22 11 y www.servicaixa.com Orquesta Nacional de España Walter Weller, director Bella Davidovich, piano OCNE 22 CICLO I 12, 13 Y 14 DE MAYO DE 2006 Música y Mito Franz Joseph Haydn L’anima del filosofo ossia Orfeo ed Euridice, ópera en versión concierto Orquesta y Coro Nacionales de España Paul Goodwin, director Simone Kermes, sopramo Rufus Müller, tenor Jonathan Lemalu, bajo OCNE 23 CICLO I 19, 20 Y 21 DE MAYO DE 2006 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 2, en Re mayor, K 211 Wolfgang Amadeus Mozart Concierto para violín y orquesta núm. 3, en Sol mayor, K 216 Juan Crisóstomo Arriaga Sinfonía en Re mayor Orquesta Nacional de España Josep Pons, director Frank Peter Zimmermann, violín OCNE 24 CICLO II 26, 27 Y 28 DE MAYO DE 2006 Béla Bartók Cantata profana Leos Janác̆ek Misa glagolítica Orquesta y Coro Nacionales de España Josep Pons, director Amanda Roocroft, soprano Catherine Wyn-Rogers, contralto Kim Begley, tenor José Antonio López, barítono Peter Mikulas, barítono-bajo Jeremy Joseph, órgano PROPIO CON NOMBRE CON NOMBRE PROPIO La joven madurez TILL FELLNER T ill Fellner es uno de los pianistas más interesantes de la nueva generación. Nacido el 9 de marzo de 1972 en Viena, en cuyo Conservatorio estudió con Hélène Sedo-Stadler, continuó su formación con Meira Farkas y Oleg Maisenberg, aunque la figura que más le ha marcado es Alfred Brendel. En 1993 resultó vencedor del prestigioso Concurso Clara Haskil en Vevey (Suiza), y en 1998 ganó el premio de interpretación de la Sociedad Mozart de Viena. A partir de entonces, ha actuado con algunas de las mejores orquestas y directores, tanto en la línea tradicional como en la historicista, abarcando un amplio espectro que va desde Nikolaus Harnoncourt o Christopher Hogwood hasta abanderados de la modernidad como Heinz Holliger, Hans Zender o Michael Gielen, pasando por los veteranos Sir Charles Mackerras, Sir Neville Marriner o Claudio Abbado o los de generaciones más recientes como Jukka-Pekka Saraste, Franz Welser-Möst o Kent Nagano. También la música de cámara ocupa un destacado espacio en su actividad. Ha trabajado en este campo con agrupaciones como el Cuarteto Alban Berg y artistas como Heinrich Schiff (con quien ha grabado la obra completa para chelo y piano de Beethoven para Philips), Thomas Zehetmair o Adrian Brendel, y ha acompañado al barítono Wolfgang Holzmair en Lieder de Franz Schubert. Todo esto hace suponer una frenética actividad. Sin embargo, desde marzo de 2001 hasta febrero de 2002, Till Fellner se tomó un año sabático para concentrarse en el estudio y preparar nuevas obras. Lo cual da una idea de la seriedad con que el artista prepara su carrera. Alumno espiritual de Brendel La crítica se ha referido con frecuencia a Fellner como un discípulo de Alfred Brendel (aunque el gran pianista no se dedica a la docencia en sentido estricto, sí que trabaja con ciertos pianistas escogidos, a los que escucha y aconseja), y éste reconoce que Brendel es la persona que ha ejercido la mayor influencia en él. Sin embargo, esto no quiere decir que la manera de tocar de Fellner haya sido moldeada por su mentor. Tanto en su sonoridad como en sus planteamientos, Fellner tiene su propio estilo, aunque, al igual que Brendel, también Fellner hace especial hincapié en la claridad y vitalidad de la articulación, la lógica y el sentido de las proporciones. Y reconoce, como él, que Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann y Liszt constituyen el núcleo del repertorio para piano, sólo que en su caso también habría que añadir una especial dedicación a Bach y a la música de hoy. Además, Fellner posee esa innata facilidad vienesa para interpretar a Mozart, como demuestran sus grabaciones con la Camerata Academica de Salzburgo. Su estilo mozartiano es claro, natural, ligero, pero nada superficial, y en las cadencias hace gala de una marcada fantasía. Esta temporada comenzó con su presentación en el Carnegie Hall, muy bien acogido por la prensa neoyorquina. Después actuó con Claudio Abbado en la presentación en Bolonia de la Orquesta Mozart, la última creación del inquieto maestro milanés. Y acaba de aparecer en el mercado su versión discográfica del Libro I de El clave bien temperado para ECM, su primer registro en solitario en más de cinco años, una lectura sorprendentemente reflexiva que ha sido también muy elogiada. Sin duda, nos encontramos ante un artista que ha dará mucho que hablar en los próximos años. Rafael Banús Irusta Madrid. Auditorio Nacional. 3-V-2005. Grandes Intérpretes. Till Fellner, piano. Beethoven, Musorgski. 8 CON NOMBRE PROPIO SCIARRINO Música arrancada al silencio SALVATORE SCIARRINO E l recorrido artístico de Salvatore Sciarrino (1947) se coloca, en el ámbito del bien variado panorama de la creación musical contemporánea, como uno de los más coherentes y rigurosos. Niño prodigio, el compositor siciliano, activo desde hace más de cuarenta años, nunca ha renunciado a innovar, planteándose como objetivo, cada vez que se encuentra enfrentado a una hoja en blanco, el explorar territorios vírgenes, sobre todo en lo que se refiere al dominio del timbre, siempre puesto, no obstante, en relación con otros parámetros de la composición. En el sentido en que nunca Sciarrino, como sucede a menudo por ejemplo en la escuela francesa, piensa el timbre como un elemento desvinculado de la forma, de la relación entre tiempo y espacio, que son elementos centrales de su manera de entender la música; sin entrar en metáforas, el todo se traduce en composiciones que a menudo se sitúan en una zona a caballo entre sonido y silencio, donde cada nota parece arrancada a la afasia. No es que la música de Sciarrino no busque comunicar, todo lo contrario; solamente el compositor sabe que, hoy, comunicar en un mundo globalizado donde se compite contra quien más alza la voz, no resulta una elección ganadora; por esto su música escoge una dirección diametralmente opuesta, que quiere decir excavar un espacio sustra- yéndolo al silencio. Extraordinariamente fecunda, además, la relación de Sciarrino con el teatro musical: de Amore e Psyche (1972) hasta Macbeth (2002), su recorrido se desarrolla a través del nexo con el texto, la palabra, con el relato, de forma muy particular. En el sentido de que nunca Sciarrino ha buscado contar algo, con su teatro, sino que ha preferido aludir a situaciones, a gestos y a momentos arquetípicos que pudiesen permitir a su extraordinaria fantasía instrumental (y vocal) desencadenarse. No es casual, pues, que Quaderno di strada (2003), composición para barítono y conjunto instrumental de cámara, recoja de modo intencionadamente heterogéneo textos muy diversos entre sí (de Rilke a Kavafis, de Brecht a Giovanni Testori, sin olvidar los proverbios populares y las pintadas grabadas en paredones), que hacen las veces de pre-texto para acompañar una escritura instrumental de maravillosa y compleja articulación. El maestro siciliano, como recuerda él mismo, usa este nuevo vocabulario vocal e instrumental como dibujo preparatorio para su próxima obra teatral (encargo de Schwetzingen para 2007), dado que la relación que se crea entre palabra y sonidos recuerda, siempre según la afirmación del compositor, una suerte de sismograma, obedeciendo a aquella “poética de los afectos” que Sciarrino trae, poniéndola al día, del amado mundo barroco. La emisión vocal, que a menudo desmenuza las palabras hasta reducirlas a simples fonemas, influye por lo tanto también en el proceder del grupo instrumental, que no casualmente recoge, amplifica fragmentos musicales repitiéndolos de manera casi obsesiva, pero con un gesto que nunca sobrepasa su medida. Sciarrino trabaja, como escribe él mismo a propósito de esta pieza suya, sobre “pedazos de totalidades perdidas, de las cuales se formas ulteriores constelaciones, otros recorridos. He ahí de dónde extraigo para crear mi música”. Otros recorridos que serían familiares también para Luigi Nono, por quien Sciarrino siente veneración, cuyos “infinitos posibles” creaban recorridos a primera vista inauditos, también partiendo, como en la pieza que convenientemente se titula A Carlo Scarpa architetto, ai suoi infiniti possibili (1984), de una simple nota, dividida no obstante en microintervalos; el compositor siciliano, a su manera, recoge el desafío y crea un potente edificio de más de una hora de duración dejándose seducir justamente por la potencia del fragmento, por la fascinación de lo infinitamente pequeño. Como se apuntó antes, la música de Sciarrino hunde sus raíces en el silencio; no conlleva esto una paradoja sino propiamente una precisa elección estética. Como el mismo compositor afirma, en efecto, en Quaderno di strada “vamos conducidos hasta los límites del silencio, donde nuestro oído se afila y la mente se abre a cada suceso sonoro, como si lo oyese por primera vez. La percepción viene así a regenerarse y la audición se convierte en fuertemente emocional”. Por lo demás, en otros trabajos, se piensa en Un’immagine di Arpocrate (1974), para piano u orquesta, el maestro italiano había puesto en práctica su idea de sonido-horizonte, vale decir una especie de larguísimo bordón, siempre ejecutado en pianissimo, que servía justamente de fondo sonoro continuo a lo largo de toda la pieza. Quitar este sonido-horizonte ha resultado el paso sucesivo, un paso radical pero necesario, que recuerda cuánta importancia, parecida a los sonidos, tienen las pausas, de Webern en adelante. ¿Pero por qué escribir un Quaderno di viaggio? Porque, como afirma Sciarrino, “Compañero de cada día, el cuaderno se integra en la metáfora del viaje”. Un viaje entre los sonidos de la vida, que se convierten en novela, en el propio sentido moderno del término (de Bachtin en adelante), en cuya definición debe entenderse un relato que no tiene casi nada más de orgánico y que vive sobre iluminaciones repentinas, sobre fragmentos de realidad (como aquella inscripción leída en un muro de Perugina en 2001, que así dice: “Si no ahora ¿cuando? Si no aquí, ¿dónde? Si no tú, ¿quién?”) en alternancia a la gran poesía, como la de Kavafis que, emblemáticamente, dice. “Es más querida la música que no se puede tocar” o quizás también aquella que apenas se puede escuchar. Carmelo Di Gennaro Traducción: Fernando Fraga Madrid. Auditorio Nacional. 10-V-2005. Música de Hoy. Roberto Fabriccini, flauta; Sonie Turchetta, soprano. Sciarrino. 10 Recital extraordinario KIRI EN ZARAGOZA John Swannell AGENDA AGENDA L a actuación de la soprano neozelandesa Kiri Te Kanawa será sin duda uno de los acontecimiento de la temporada del Auditorio de Zaragoza. Las visitas de Dame Kiri a nuestro país no han sido precisamente frecuentes y esta bien puede ser una buena oportunidad de escucharla entre nosotros. Su recital —extraordinario y, por tanto, fuera del abono habitual del Auditorio— estará integrado por obras de Haendel, Mozart, Liszt, Strauss, Rachmaninov y Guastavino. Una panoplia variada de épocas y estilos en la que lucirá, sin duda, la gran clase de la cantante. Le acompañará al piano, como suele ser habitual, el excelente Julian Reynolds. Zaragoza. Auditorio. 13-V-2005. Kiri Te Kanawa, soprano; Julian Reynolds, piano. Haendel, Mozart, Liszt, Strauss, Rachmaninov y Guastavino. Concierto extraordinario con la Segunda de Mahler 40 AÑOS DE LA OSRTVE E n 1965, Igor Markevich dirigía el concierto de presentación de la Orquesta Sinfónica de la Radio Televisión Española abriendo una nueva época en la vida musical de nuestro país. De un lado, haciendo realidad la lógica aspiración de cualquier emisora europea de titularidad pública —tener una orquesta propia— y, por otra parte, ampliando el panorama del público madrileño. En la memoria de muchos aficionados el gran Markevich —aún brillante en aquellos años aunque iniciara el irremediable ocaso de su carrera— aparece como uno de los hitos de su amor por la música. Luego vendrían, para ponerse al frente de la orquesta, nombres como Copland, Boulanger, Celibidache o el joven Maazel. La OSRTVE celebra sus cuarenta años con un concierto extraordinario dirigido por su actual titular, Adrian Leaper, en el que participarán su Coro fraterno, el Orfeón Pamplonés y dos solistas de prestigio: Ruth Ziesak y Jennifer Larmore. La obra elegida para la ocasión es la Sinfonía nº 2 de Gustav Mahler. 12 Madrid. Teatro Monumental. 26-V-2005. OSCRTVE. Adrian Leaper. Mahler. AGENDA LEONHARDT Festival de música antigua A ORILLAS DEL TAJO L as celebraciones de Boccherini, Farinelli y Don Quijote son el principal hilo conductor de la XII edición de Música Antigua Aranjuez, que se presenta este año especialmente interesante. Fiestas y paseos musicales y hasta una ópera, bien que semiescenificada, Orlando de Porpora por la Real Compañía Ópera de Cámara. Se espera una auténtica sucesión de grandes nombres de la música antigua, empezando por uno de sus patriarcas, el clavecinista Gustav Leonhardt, que propone una velada dedicada al barroco francés. El Huelgas Ensemble —sin duda, uno de los mejores grupos de los consagrados a la polifonía renacentista— y su director, Paul van Nevel, se centran en la música de Jean Richafort. Otra atractiva sesión será la de La Risonanza y Fabio Bonizzoni, con piezas instrumentales de Corelli y otras suyas transformadas en vocales por Tonelli. Dos conciertos con música de Boccherini están encomendados al Ensemble 415, con Chiara Banchini y María Cristina Kiehr (el Stabat Mater), y El Concierto Español, que dirige Emilio Moreno (las Arias académicas). La Coral de Cámara de Pamplona, los Ministriles de Marsias y los Músicos del Buen Retiro completan la sugerente propuesta. Música Antigua Aranjuez. Del 3 de mayo al 26 de junio de 2005. Maazel, aniversario y estreno 1984 EN 2005 E n el año en que Lorin Maazel cumple los 75, va a ver cumplido uno de sus grandes proyectos como compositor —faceta que muy a menudo se le discute—, el estreno de su ópera 1984, basada en la novela antiutópica de George Orwell y con libreto de McClatchy y Meehan. El propio Maazel se pondrá al frente de la interpretación del estreno mundial, que contará con un sobresaliente reparto: Simon Keenlyside (Winston), Nancy Gustafson (Julia), Richard Marginson (O’Brien), Lawrence Brownlee (Symes) y Jeremy White (Parsons). El complejo y delirante mundo orwelliano habrá supuesto seguramente todo un desafío para Maazel como compositor, que se sabe que ha escrito una ópera de gran formato. Londres. Covent Garden. 3, 6, 11, 14, 16, 19-V-2005. Maazel, 1984 Nueva colección LA FUNDACIÓN AUTOR PUBLICA ZARZUELA EN DVD T res títulos, Madrileña bonita, La Dolores y El dúo de La Africana, protagonizan la primera entrega del acuerdo alcanzado el año pasado entre la Fundación Autor, el Teatro Real y la Fundación de la Zarzuela Española para realizar grabaciones en DVD de nuestro género lírico. Cada registro sale a la venta con un precio de 12,95 euros. Además de la representación, se incluyen veinte minutos de material adicional con amplia documentación sobre la obra y entrevistas a intérpretes y directores. Entre estos: Alfredo Portilla, Elisabete Matos, Luis Álvarez, Guillermo Orozco, María José Montiel, José Carlos Plaza, Jesús López Cobos y Antoni Ros-Marbà. 13 AGENDA Adiós al maestro israelí GARY BERTINI E n el curso de unas pocas semanas, han desaparecido tres notables directores de orquesta, uno de ellos en plena carrera ascendente —Marcello Viotti— y otros dos en plena madurez —Sergiu Comissiona y Gary Bertini. Mientras Viotti andaba por la cincuentena, los otros dos eran de la misma generación, casi coetáneos. Comissiona y Bertini procedían del este de Europa y ambos eran exiliados. Bertini había nacido en Besarabia, en 1927, y había emigrado con su familia, de niño, a Israel. Tuvo maestros ilustres —Honegger, Nadia Boulanger y Olivier Messiaen— en las ciudades en donde se formó musicalmente —París y Milán. Compositor y director de orquesta, trabajó en diversos países, como EE.UU, Reino Unido, Francia e Italia, pero sobre todo en Alemania, donde fue titular de la Orquesta de la Radio de Colonia. En España fue un maestro relativamente poco conocido, aunque dirigió alguna vez la Orquesta de la Radio Televisión Española con éxito más que notable. Su última actuación en nuestro país fue al frente de la Orquesta Nacional. Fue entonces cuando hubo ocasión de escucharle en el Auditorio Nacional una soberbia versión de La Quinta Sinfonía de Mahler. Incluso durante una temporada sonó su nombre como posible titular de la Orquesta Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya. Hace años también tuvimos ocasión de escucharle en el ciclo de Mahler patrocinado por la Fundación Caja Madrid, junto a directores como Václav Neumann, Lorin Maazel, Rozhdestvenski, Libor Pések, Eliahu Inbal y Aldo Ceccato. Bertini fue un director de gran calidad musical, cuya excelencia técnica se unía a un temperamento intenso y vivaz. El suyo era un repertorio muy amplio, que iba desde Josquin des Prés hasta Ligeti, con una dedicación especial a la Segunda Escuela de Viena y a compositores como Dallapiccola. Hay grabaciones suyas dispersas por diversos sellos fonográficos, lo cual, sin duda, dificulta una apreciación en conjunto de su labor en ese terreno. Hace poco, en la colección de discos del periódico El País apareció una bella grabación suya, con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart, acompañando a Kun Woo Paik en los Con- ciertos para piano de Ravel, editado previamente en el sello Orfeo. Con EMI/Deutsche Harmonia Mundi Bertini realizó interesantes grabaciones de las sinfonías de Mahler. En 1976 firmó uno de sus trabajos más notables, un álbum con la ópera cómica de Carl Maria von Weber Die drei Pintos, según la reconstrucción de Mahler. Bertini contó ahí con la Orquesta Filarmónica de Múnich y un espléndido reparto, en el se encuentran los nombres de Lucia Popp, Werner Hollweg, Hermann Prey y Kurt Moll. Javier Alfaya MARÍA ELENA GARCÍA RIVERA, GANA EL ACISCLO FERNÁNDEZ CARRIEDO L a mexicana María Elena García Rivera ha obtenido el Primer Premio del XI Concurso Internacional de Canto Acisclo Fernández Carriedo de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, dotado con 12000 euros y sendos contratos para actuaciones en el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela de Madrid, así como el paso directo a las semifinales del Concurso Operalia y una gira internacional de conciertos. El premio al mejor cantante de zarzuela fue para la española Beatriz Díaz. Se presentaron cuarenta y dos concursantes, de los cuales cinco llegaron a la final, en la que fueron acompañados por la Orquesta de la Comunidad de Madrid bajo la dirección de Miguel Roa. STÉPHANE LISSNER, SUPERINTENDENTE DE LA SCALA L 14 a Fundación Teatro alla Scala ha nombrado a Stéphane Lissner su nuevo superintendente, reuniendo en su persona los cargos de administrador general y director artístico. Lissner sustituye en el cargo a Mario Meli. Cierra así el teatro milanés uno de los frentes de la crisis originada por la dimisión de su director musical, Riccardo Muti, cuya sucesión no había sido todavía resuelta al cierre de este número de SCHERZO. AGENDA Zimerman en Grandes Intérpretes EL ESPERADO K rystian Zimerman es aclamado mundialmente como uno de los más grandes pianistas del presente. Sus conciertos son esperados con ansiedad por los aficionados, sabedores del grado de seriedad y preparación con que el artista polaco monta sus programas. Para el ciclo de Grandes Intérpretes, Zimerman ha escogido obras de Mozart —Sonata en do mayor K. 330—, Ravel — Valses nobles y sentimentales— y una amplia selección de música de Chopin, del que incuestionablemente es uno de los mayores intérpretes de nuestra época: Balada nº 4, 4 Mazurkas op. 24 y Segunda Sonata. Madrid. Auditorio Nacional. 30-V-2005. Krystian Zimerman, piano. Obras de Mozart, Ravel y Chopin. ILIA RASHKOVSKI GANA EL PREMIO JAEN U n año más la ciudad de Jaén se ha convertido en la capital del piano con la celebración de la cuadragésimo séptima edición de su Premio Jaén, uno de los concursos más antiguos y de mayor prestigio de los que se celebran en España. Treinta y siete aspirantes de quince países han concursado durante nueve días, evaluados por un escogido y experto jurado internacional que ha vuelto a ser presidido por el pianista y catedrático Guillermo González. El ruso Ilia Rashkovski ganó el concurso con una interpretación, en la final, del Segundo Concierto de Chopin en la que público y jurado valoraron la potencia de sonido, el equilibrio de pulsación en ambas manos y el cuajo como concertista, aunque su musicalidad no estuviera a la misma altura. Sensaciones más contradictorias suscitaba la actuación de la pianista rusa Tatiana Chernichka. La sabia influencia de su profesora actual en Múnich, la georgiana Elisso Virsaladze, sabrá sacarle lo mejor de sus cualidades, que son muchas. Su segundo premio fue el más ajustado a los méritos demostrados. Es necesario hacer mención del ganador del Premio de Música Contemporánea, el japonés Yusuke Kikuchi, acertado escrutador de la obra Contrastes del compositor barcelonés y vocal del jurado Leonardo Balada. José Antonio Cantón 15 AGENDA Del Liceu al Palau Rafa Martín LA MÚSICA QUE VIENE Ernest Martínez Izquierdo E 16 rnest Martínez Izquierdo presentó la temporada 2005-2006 de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) sin desvelar si ha aceptado o no la renovación de su contrato como director titular. Zanjó el tema de forma contundente al iniciar la rueda de prensa diciendo que se pronunciará sobre ese tema en junio. Tampoco quiso hablar sobre su actual relación con los músicos de la orquesta que, por mayoría, se oponen a su continuidad como titular de la OBC. Así están las cosas, con un ambiente enrarecido por un equipo directivo que de momento no ha sabido abrir efectivos cauces de diálogo y entendimiento con sus músicos, Martínez Izquierdo sólo quiso hablar de la programación y del “sentido de continuidad” de una temporada artística que se abrirá el 23 de septiembre de 2005 con el Festival Mozart, dirigido por el violinista Thomas Zehetmair (Christian Zacharias volverá a tomar las riendas del mini festival que abre la temporada en 2006) y se prolongará hasta finales de mayo de 2006, ofreciendo un total de 29 programas. Para consolidar el aumento del público, la OBC ofrecerá una cuarta audición de cuatro de los programas de la temporada, lo que es una excelente noticia, además de poner en marcha un des- cuento familiar del 75% de descuento en el precio de las entradas para jóvenes de 10 a 17 años siempre que vayan acompañados por un adulto abonado. En cuanto a la programación, la tónica continuista insiste en el protagonismo del siglo XX, lo que no esta nada mal, pero reduce espacio a la creación contemporánea y, lo que es mucho peor, apenas programa música española, ni nueva, ni antigua. Hay sólo dos obras de encargo, a los compositores catalanes Benet Casablancas y Leonardo Balada y el capítulo de autores vivos se cierra con la inclusión de piezas de John Adams y Salvador Brotons. Hay más música de autores catalanes ya desaparecidos, desde Ferran Sor a Frederic Mompou, Xavier Montsalvatge, Joaquin Homs, Robert Gerhard y Jep Nuix. Eso sí, este año hay al menos un Falla (El amor brujo). Pero el que quiera escuchar música española actual, ya puede ir comprando discos o sintonizar Radio Clásica. Hay que hablar de nombres estelares en la lista de solistas invitados, como Kiri Te Kanawa, que cantará las Cuatro últimas canciones, de Strauss bajo la dirección de Franz-Paul Decker, y Maria João Pires, que tocará el Segundo Concierto de Beethoven, dirigida por Martínez Izquierdo. En el lujoso desfile de solistas figuran Gidon Kremer, Hilary Hahn, Bella Davidovich, Rudolf Buchbinder, Lluís Claret, Truls Mørk, Ana Ibarra y Ginesa Ortega. Actuarán tres orquestas invitadas —Nacional de España y Orquesta de Valencia y Capitole de Toulouse, dirigidas respectivamente por Josep Pons, Yaron Traub y Tugan Sokhiev. En el capitulo de directores, Martínez Izquierdo asumirá siete programas; la lista de batutas invitadas incluye a los extitulares de la OBC Antoni Ros Marbà, Salvador Mas y Decker, que dirigirá tres programas: sorprende en cambio, y no gratamente, la ausencia del anterior titular, Lawrence Foster, al que, sencillamente, no se está tratando como merece. Una pena. Javier Pérez Senz Jueves, 26 de mayo de 2005. Concierto 40º Aniversario de la Orquesta Sinfónica de RTVE Auditorio Nacional de Música Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE Orfeón Pamplonés Adrian Leaper, director Gustav Mahler Sinfonía nº 2,“Resurrección” Ruth Ziesiak, soprano Jennifer Larmore, mezzosoprano ACTUALIDAD NAC I O NA L 18 Nunca es tarde... EL ELIXIR DEL OPTIMISMO A quien esto firma no le gusta el abuso que de un tiempo a esta parte se viene haciendo del traslado de la acción de las óperas a una época distinta de la decidida por el autor, y mucho menos, claro está, cuando esa transposición resulta injustificada y gratuita a la sola finalidad del mayor protagonismo (que no gloria) de quien crea la producción. No es el caso de L’elisir d’amore que nos ocupa, montaje de Mario Gas ambientado en un pueblo de Italia a comienzos de la década de los años treinta del siglo pasado (inicios del fascismo) y que no distorsiona la esencia de la historia aunque cambie la fisonomía de la deliciosa obra cómica de Donizetti. Gas había presentado su propuesta en 1983, en el Festival Grec de Barcelona, la repitió en Peralada y en el Teatre Victòria (Liceu) en 1993 y 1998, sucesivamente, y ahora, revisada puntualmente en el movimiento escénico y en el decorado, ha demostrado que la idea goza de una buenísima salud. Con grandes aciertos, de un efecto indudable, como el de iniciar el segundo acto —antes del comienzo marcado en la partitura propiamente— con todos los comensales sentados en una gran mesa, cara al público, mientras la música grabada de una canción iba animando la fiesta. Estupendo el movimiento de los personajes, incluido el coro, dentro de una magnífica dirección escénica. Al comentarista le sigue pareciendo L’elisir d’amore una perita en dulce, una obra maestra en su género. Pero para que gocemos en plenitud de su contenido es necesario un conjunto de intérpretes que raye a gran altura. Así ha ocurrido en Bofill Gran Teatre del Liceu. 18-III-2005. Donizetti, L’elisir d’amore. Mariella Devia, Raúl Giménez, Víctor Torres, Simone Alaimo, Cristina Obregón, José Luis Pérez. Director musical: Daniele Callegari. Director de escena: Mario Gas. Escenografía y vestuario: Marcelo Grande. Producción del Gran Teatre del Liceu. BARCELONA ACTUALIDAD BARCELONA Raul Giménez y Mariella Devia en L’elisir d’amore en el Liceo esta ocasión, en que orquesta y coro, bajo la solvente batuta de Daniele Callegari, han arropado como es debido a unos sobresalientes solistas vocales. Tanto la soprano italiana Mariella Devia (Adina) como el tenor argentino Raúl Giménez (Nemorino), inexplicablemente ausentes hasta ahora del Liceu, fueron creciendo en sus respectivos papeles hasta firmar una gran actuación. Ella un tanto reservona en el primer acto, para volcar todo su saber en el segundo: delicada y elegante, dominadora de los matices. Él con una línea preciosa, nunca vulgar en la personal creación de su personaje. Y ambos con musicalidad, un saber estar escénico y un fino poso estilístico, al mejor servicio de la obra del compositor de Bérgamo. Correcto nada más —de escaso relieve vocal— el barítono argentino Víctor Torres (Belcore) e impecable la soprano gaditana Cristina Obregón (Giannetta), llamada sin duda a más altas y ambiciosas empresas. Redonda, rotunda, seduc- toramente musical y sin fisuras la actuación del bajo palermitano Simone Alaimo (Doctor Dulcamara), en posesión de una vis cómica siempre efectiva y nunca excesiva, de un oficio y de un conocimiento profundo de la partitura y del libreto indudables, con un generoso caudal vocal y sobrado de recursos. Dominador absoluto de la escena. Culminación de lo cual fue el remate de la función, con un Alaimo-Dulcamara cantando en la mitad del pasillo de platea, repartiendo frasquitos de elixir a los asistentes y deseándonos a todos salud, amor, dicha y demás venturas. Lo que no deja de ser gratificante en este mundo donde cada día nos están amenazando y angustiando con alguna desgracia. Éxito de la versión, felicidad en el público y mérito del autor: que una ópera de 1832 mantenga su frescura, su calidad y su interés no es poco. Por eso se ofrecerán veinte funciones en total, hasta el 7 de junio próximo, con cinco repartos distintos. José Guerrero Martín ACTUALIDAD BADAJOZ / BARCELONA Eslabón britteniano FORMAS DE SOÑAR Barcelona. Gran Teatre del Liceu. 18-IV-2005. Britten, A Midsummer Night’s Dream. David Daniels (Oberon), Ofelia Sala (Tytania), Emil Wolk (Puck), Gordon Gietz (Lysander), William Dazeley (Demetrius), Deanne Meek (Hermia), Brigitte Hahn (Helena), Peter Rose (Bottom). Escolanía de Montserrat. Director musical: Harry Bicket. Director de escena: Robert Carsen. Producción de la Ópera Nacional de Lyon. Bofill L a programación del Liceu incluye, en los últimos años, obras de Britten, lo que ha permitido incrementar el conocimiento sobre las óperas de este compositor. Después de las partituras dramáticas, ahora ha llegado A Midsummer Night’s Dream, basada en la comedia de Shakespeare, donde el autor desarrolla de forma impecable el mundo de los sueños y el de las realidades que aparecen en la trama, con un carácter divertido, desarrollando una gran sensibilidad. La obra está llena de hallazgos, tanto en el aspecto musical como en el escénico, que describen de forma maravillosa los ambientes fantásticos, realistas y rústicos. Robert Carsen es un buen director, aunque a veces como en Tosca sus planteamientos sean como mínimo discutibles. En esta ocasión cambió el ambiente poético, por otro más prosaico, resaltando los aspectos más cómicos, pero lo hizo con gran inteligencia. Sustitu- Ofelia Sala y David Daniels en El sueño de una noche de verano yó el bosque, con un mundo de sábanas y camas, donde también se puede soñar, que estaba muy bien iluminado y resaltaba toda la acción, con un fondo que se podía mejorar, pero que era suficientemente explícito, a lo que se sumó un profundo trabajo en la dirección de actores. Al mayor éxito de la representación contribuyó la dirección de Harry Bicket, que consiguió un bello soni- do de la orquesta, destacando los contrastes de cada uno de los grupos de forma muy diferenciada. Importante fue también la contribución de la Escolanía de Montserrat, tanto en el aspecto vocal, con una gran musicalidad y gradación de intensidades, como desde el punto de vista teatral, con un movimiento muy coherente. En una ópera de estas características es importante el trabajo en equipo, que resultó muy logrado. Entre los solistas, destacó la gran línea vocal del contratenor David Daniels, que hubiera estado más cómodo en un teatro algo más pequeño, la calidad interpretativa de Ofelia Sala, con un fraseo exquisito, el gran trabajo de Emil Wolf, haciendo una completa caracterización de Puck, así como la actuación de Peter Rose en el personaje de Bottom, que mostró su capacidad histriónica, sin pasarse, y una cuidada descripción, bien secundado, de forma muy contrastada, por el resto de los rústicos. En el grupo de los enamorados, destacó Deanne Meek, muy sutil, junto al buen estilo de William Dazeley, con alguna limitación en la zona alta, y de Gordon Gietz, mientras que la voz de Brigitte Hahn no acababa de proyectarse de forma suficiente. El mundo noble estuvo correctamente cantado por Ned Barth y Jean Rigby. Albert Vilardell Un camino ascendente TESORO OCULTO BADAJOZ Teatro López de Ayala. 16-IV-2005. María Orán, soprano. Orquesta de Extremadura. Director: Antoni Ros Marbà. Con la Orquesta de Extremadura ocurre un poco lo que le pasaba a la propia Extremadura hasta hace no tanto: es un tesoro oculto y por descubrir. El programa, con obras de Toldrà, Chausson y Bizet, rezumaba coherencias y bellezas, bien regeneradas por un Ros Marbà volcado en preciosismos y detalles. Cuidó, mimó y matizó con libre aliento el lirismo afrancesado que impregna el Scherzo de La filla del mar- xant, la suite sinfónica que en 1934 compuso su maestro Eduardo Toldrà para ilustrar el drama homónimo de Adrià Gual. Luego, en la segunda parte del programa, enfatizó los tintes populares de la Sinfonía de Bizet y recreó sus exquisitos acentos. Fue una versión minuciosa y rica en detalles, en la que destacó todo, incluido, naturalmente, el sinuoso canto del oboe en el Adagio. Entre el refinamiento de Toldrà y la voluptuosidad de Bizet, el infinitamente her- moso Poema del amor y del mar, de ese compositor inusitado y casi tan inapreciado como Extremadura y su orquesta que es Ernest Chausson. Una obra con ese nombre evocador no puede ser sino maravillosa. Blanca Calvo escribe en el programa de mano de “la nostalgia del ideal inaccesible, la melancolía, la tristeza de lo perdido para siempre, se reflejan en una riquísima línea melódica y vocal y en unos maravillosos pasajes orquestales”. Palabras certe- ras referidas a esta obra maestra, en forma de tríptico, que contó en Badajoz con la voz protagonista de María Orán, quien expresó con delicadeza y franca efusión las íntimas líneas melódicas que subrayan el texto de Maurice Bouchor. Hermoso concierto y justificado éxito. Solista y maestro disfrutaron la ovación calurosa y entrañable de público y profesores. ¡No era para menos! Justo Romero 19 ACTUALIDAD BARCELONA OBC APOTEOSIS LÓPEZ COBOS R egresó Jesús López Cobos al Auditori y se volvió a armar en el mejor sentido de la expresión. Prolongada, densa y cerrada ovación al final del concierto, incluso frenéticos aplausos de parte del público, entusiasmo generalizado, apoteosis. ¿Por qué todo esto? En parte, porque se nos ofrecían dos emblemáticas obras de Beethoven, las Sinfonías nºs 4 y 5, siempre queridas, pero otras veces las hemos escuchado con resultado bien distinto; en parte, también, porque la orquesta actuó a una grandísima altura, hasta ahora lo mejor de la temporada, con una soberbia intervención de todos los solistas. Pero sobre todo porque el maestro zamorano ofreció sendas versiones memorables: transparencia absoluta, nítida diferenciación de planos, exactitud en los ataques, ajuste de los tempi, meticulosidad y sumo cuidado en los detalles, dominio-respetoexquisitez en las dinámicas, demostración de que un forte no es volumen sonoro desbordado (algo de moda actualmente)… ¿Cómo explicar, entonces, la desigualdad de respuesta de la orquesta según las ocasiones? Sin duda, porque la motivación y el director de turno tienen mucho que ver en ello. Diferentes ambas Sinfonías, cada una recibió el tratamiento oportuno. En todo caso, el director podría haber puesto más acento en la tensión y mostrar más pasión en la Cuarta. Pero el distanciamiento (que no la frialdad) le aseguraba el control total y la evitación de sorpresas indeseadas. Algo muy distinto ocurrió en el concierto anterior, JESÚS LÓPEZ COBOS Barcelona. L’Auditori. Temporada de la OBC. 1-IV-2005. Pierre Amoyal, violín. Director: Lawrence Foster. Obras de Montsalvatge, Koëring y Chaikovski. 8-IV-2005. Director: Jesús López Cobos. Obras de Beethoven. en el que Lawrence Foster (anterior director titular de la OBC), pareció adelantar su desaparición de la programación de la temporada próxima con una actuación más bien gris. Correcta nada más la versión de la Desintegració morfològica de la Xacona de Bach, que Montsalvatge compuso en 1962, el Concierto para violín y orquesta (1992), de René Koëring (presente en la sala), pese a la buena interpretación de Pierre Amoyal, tampoco elevó el nivel: se trata de una obra de tono general sombrío, triste, sin apenas contrastes en la parte solista y de relativo interés para el oyente. Y a la Patética de Chaikovski le faltó hondura en lo más cantabile y adoleció de cortedad en la expresión sentimental. La orquesta estuvo muy bien, en particular la cuerda, y los solistas volvieron a demostrar su valía. Una reflexión final al hilo de todo esto: cuanto mejor es una versión más podemos apreciar la maestría de una obra. Perogrullada a menudo olvidada. José Guerrero Martín Sesión bachiana BARENBOIM, SOBRE LA ESENCIA Barcelona. Palau de la Música Catalana. Palaucent. 13-IV-2005. Daniel Barenboim, piano. Bach, El clave bien temperado I. H 20 ace ya algunos años Daniel Barenboim nos dio en este mismo escenario una interpretación profunda y magistral de las Variaciones Goldberg. Ahora se trataba de profundizar todavía más, si cabía, en la esencia de la música para tecla de Bach, o sea en Bach, o sea en la música. Se trataba, en cierta manera, de una lectura “sobre la esencia”. Pero, puesto que es humana condición que a ella nos acerquemos por los sentidos, Barenboim trabajó de una manera exquisita, refinada, infinitamente expresiva los accidentes sonoros: la dinámica, la intensidad, la manera de graduar ambas. No recuerdo quien es el autor de la “boutade” (o quizá, verdad a medias) de que a uno le gusta verdaderamente Bach si se complace oyendo El clave bien temperado interpretado sin un solo matiz ni contraste, ni dinámico ni agógico, algo así como la sucesión monocorde de las notas respetando sólo su duración relativa. Si existe gente así, muy respetable, Barenboim afortunadamente no es de esos. Una vez que se ha decidido que un Steinway de gran cola es un medio legítimo para interpretar esa obra sublime —“Clavier” en el título de la obra alude a un “instrumento de teclado”, sin más precisiones— no tiene sentido tocar “contra” el piano, obsesionarse en conseguir una imitación del clave. Ahora, eso sí, las enormes posibilidades del piano deben ser usadas con extraordinaria mesura. En el virtuoso uso de los pedales por parte de Barenboim —el “celeste” sabiamente levantado a poquitos, el “forte” bajado con mucha frecuencia y mucho miramiento para unir notas de una línea de canto muy alejadas o levantado para no amalgamar afirmaciones tonales que deben oírse separadas—, en el subrayar por medio de la intensidad exquisitamente graduada las líneas de canto, especialmente en las fugas, de manera que, por ejemplo, una redonda ligada que ha de hacer de “pedal” durante varios compases se acomete en “forte” (así, al empezar el preludio en mi bemol mayor) y una línea de canto se adelgace en un pp (a veces casi como un fiato de cantante, a punto de romperse y ahí Barenboim anduvo exagerado), en el decidir para un preludio (en la menor) un auténtico brío en el tempo, para otro (en si menor) un nítido staccatolegato, en el sacar cantarinas las semicorcheas del preludio en re mayor y nostálgicas las blancas del preludio en mi bemol menor; en todo eso — y en muchas cosas más— estuvo la intuición genial del intérprete. En la profunda reflexión anterior a esas decisiones, en la humilde perfección técnica, el respeto del artesano. Como ha de ser. José Luis Vidal ACTUALIDAD BILBAO Sociedad Filarmónica ELEGÍAS Hashimoto Bilbao. 5-IV-2005. Trío Kempf. Obras de Beethoven, Rachmaninov y Chaikovski. TRÍO KEMPF BILBAO El reconocido pianista Freddy Kempf lidera el trío que lleva el nombre de su apellido, y ejerce dicho liderazgo evitando cualquier suerte de divismo, profesando respeto a sus dos compañeros y prestando debida atención a las ideas espontáneas que a éstos se les puedan ocurrir. La primera parte del programa estaba compuesta por dos obras de juventud de L. van Beethoven y S. Rachmaninov, ambas bien representativas de lo que fueron sus primeras incursiones en el terreno compositivo. Así, el Trío op. 1, nº3 del compositor de Bonn es una amable partitura de aire clásico, mientras en el Trío elegíaco en sol menor TNii/34 de Rachmaninov se hallan trazadas ideas un tanto inconexas pero bien reveladoras de la personalidad del creador ruso, aún estudiante de conservatorio cuando lo compuso. Los músicos del Trío Kempf encontraron en la música de Beethoven un lenguaje en apariencia demasiado galante —incluso bucólico— para sus medios de expresión, más tendentes al despliegue de pasiones que a la búsqueda de una estructura formal y conceptual a partir de la que se llegue a subrayar el espíritu clásico de cada frase. Emocionó más la interpretación del Trío de Rachmaninov, en especial por el buen hacer de Freddy Kempf al piano y Alexander Chaushian al violonchelo, muy motivados ambos en terreno romántico. Pudo haber en su lectura algo de truculencia y efectismo, pero lo cierto es que llegó a convencer. En este Trío estaba muy presente la huella de P. I. Chaikovski, quien había dedicado su único trío a la memoria del pianista Nikolai Rubinstein. La partitura tiene momentos verdaderamente trágicos y pesimistas, bien dichos y expresados por los músicos del Trío Kempf en la segunda parte del concierto. Incomodó una vez más la discreción del violinista Pierre Bensaid, un tanto ausente y falto de verbo durante toda la velada, pero la capacidad de profundizar en el discurso, el domino técnico y el extraordinario sonido extraído por Kempf y Chaushian hicieron que la presentación del Trío en la Sociedad Filarmónica fuese acogida con muy sinceros aplausos por su entregado público. Asier Vallejo Ugarte 21 ACTUALIDAD CUENCA Recuperaciones de Biber a Boluda REMEMBRANZAS Semana de Música Religiosa. 18/20-III-2005. ANDREW MANZE Santiago Torralba CUENCA La XLIV Semana de Música Religiosa de Cuenca se inició con una propuesta sumamente interesante y ambiciosa, la Missa Christi resurgentis de Biber. Basándose en el hecho conocido de la costumbre salzburguesa de la interpretación de música instrumental durante la liturgia, Andrew Manze incluyó sonatas y fanfarrias biberianas con un convincente resultado. Ciertamente, el English Concert ha sido revolucionado por su nuevo director, no sólo en cuanto a repertorio, sino por su actitud más audaz y un sonido más incisivo. Sólo desentonó un tanto la tan grotesca como injustificable canción del sereno final. El Cuarteto Brodsky sigue en la brecha. Su concierto incluía como gran novedad la interpretación de una obra reciente de José Luis Turina, Las siete últimas palabras de Jesucristo en la Cruz, página para cuarteto de cuerda estrenada en el haydniano marco de la Santa Cueva de Cádiz el pasado 30 de octubre. La obra es una prueba más de la madurez a la que ha accedido este compositor, no sólo por la precisión caligráfica de su escritura, sino por su indudable intención comunicativa. Además de la inane At the Grave of Beethoven de Karen Tanaka, el Brodsky tocó un incandescente Cuarteto en la menor op. 132 de Beethoven, cargado de tensiones y pivotando alrededor de un sensacional tiempo lento. La esperada Pasión según san Mateo de Ton Koopman, con sus Coro y Orquesta Barrocos de Amsterdam tuvo un apropiado aire general, pero también imperfecciones concretas. Jörg Dürmüller fue un evangelista con errores y sentido dramático algo blando; por su parte, Klaus Mertens no tuvo obviamente su noche, aunque la batuta no contribuyera precisamente a ayudarle. Lo mejor, el siempre original y entregado Paul Agnew, el Jesús de Ekkehard Abele y el portentoso sonido de la flauta de Wilbert Hazelzet. De todo punto admirable el recital del contratenor Carlos Mena, acompañado a la vihuela Canciones, Hantaï, Biondi... por Juan Carlos Rivera. Mena es sin duda uno de los contratenores más grandes de su generación. Su actuación fue un ejemplo de estilo y expresividad, pero si hubiera de destacarse algo, acaso habría que fijarse en dos obras de Mudarra — Triste estaba el rey David y A la muerte de la serenísima Princesa Doña María—, en las que el cantante llegó a la comunicación máxima por medio de la sencillez. El concierto de Michael Noone, el Ensemble Plvs Vltra y la Schola Antiqua —que dirige Juan Carlos Asensio—, sumó un hito más a la apasionante labor recuperadora de este músico australiano. Hubo algún ligero desajuste en la Missa “Usquequo Domine” de Fernando Palomares, pero en la Missa “Ut re mi fa sol la” de Ginés de Boluda Noone extrajo lo mejor de su conjunto. Como acostumbra, Schola Antiqua otorgó solidez y estilo a las partes de canto llano. Enrique Martínez Miura PIERRE HANTAÏ ARTE Y PARTE L 22 a ciudad de Cuenca vive con ajetreo el Lunes, Martes y Miércoles Santo. Los nazarenos no descansan y el festival multiplica su actividad musical. En tres días asistimos a tres procesiones, seis conciertos y tres ruedas de prensa de los músicos más protagonistas. En tres días visitamos cinco escenarios y escuchamos cuatro estrenos absolutos, un estreno en España y una recuperación histórica. El Lunes Santo, en la capilla renacentista del Monasterio de la Concepción Francisca, la mezzoso- prano Elena Gragera ofreció un espléndido recital con Antón Cardó al piano, dúo muy comprometido con la música española. La cantante se confeccionó un programa que encajaba en sus características vocales, no dejando por ello de ser un recital exigente y difícil que consiguió, por su emoción, enmudecer al público. Entre lieder de Hugo Wolf — extractos de los Italienisches y Spanisches Liederbuchen— y de Brahms —Vier Ernste Gesäge op. 121— interpretados con claridad y elegancia, dos estrenos contemporáne- Santiago Torralba Cuenca. Semana de Música Religiosa. 21/23-III-2005. os. De Josep Soler, tres canciones sobre poemas de Djalal-Od-Din-Rumi traducidos al francés, que el autor escribió en 1993 con el título de El Cant de Deu (con este titulo tiene varias obras); una herencia formal del lied schubertiano, dramáticas, descriptivas y más extrover- tidas de lo que conocemos de este grandísimo compositor. De Eduardo Rincón, Tres poemas religiosos sobre textos de Lope de Vega escritos en el 2004; un mundo más lírico, dialogante, optimista, donde el piano es también elemento de la canción. Por la noche, en la iglesia romá- ACTUALIDAD CUENCA Estreno de Jurado, Florio, Monteverdi... LOS DÍAS SANTOS Cuenca. Semana de Música Religiosa. 24/26-III-2005. J señor Obispo, a la Feria Sexta, en la que Juan Carlos Asensio dirigió a unos cantantes de conmovedora espiritualidad. El momento fuerte fue el desgranarse de la Pasión en un relato compartido por tres voces, una monodia y una cantilena continuas, que se elevaban al Cielo en medio de ruidos exteriores que, sensatamente, no se quiso desterrar: bandas de procesiones, turistas vocingleros, niños exhaustos. Vencieron Asensio y su docena de cantantes, mas también el Obispo y su bella homilía encajada en esta liturgia cantada. Perfección.— La Capella della Pietà de’ Turchini, diri- gida por Antonio Florio, dejó el mejor de los sabores: dos sublimes Pergolesi para empezar y concluir: una Salve y el Stabat de siempre; más dos números de Provenzale del Pange Lingua. Y aquí se dio el equilibrio entre fuerza y delicadeza, el exquisito exponerse del color orquestal, el virtuosismo de los especialistas en instrumentos o en voz, como en el caso de Maria Grazia Schiavo y Stéphanie d’Outrac, al margen del divismo o la espectacularidad, pero dentro del sentido y de los afectos. Hubo perfección, mas también mucha belleza. Modelo para armar.— nica de San Miguel, el grupo vocal Cantus Cölln que dirigía con el laúd Konrad Junghänel, ofreció el programa que le caracteriza: partituras del primer barroco alemán; de ellas destacaron por riqueza y magistral interpretación las firmadas por Heinrich Schütz. El Martes Santo, en la capilla barroca del Convento de las Justinianas de San Pedro, el grupo La Trulla de Bozes presentó la recuperación histórica realizada por su director, Carlos Sandúa, de cantos marianos contemporáneos a Miguel de Cervantes; era la aportación que el festival hacía a las conmemoraciones del IV centenario de la publicación de El Quijote. Por la noche, de nuevo en San Miguel, un programa casi monográfico de John Tavener, que alternó en el pódium con Paul Goodwin frente a la Orquesta de la Comunidad de Madrid. Como estrella de la composición inglesa arrastró hasta Cuenca a un grupo de fieles para escuchar, entre otras, dos estrenos: The Song of the Angel en versión para soprano, clarinete y orquesta —original para violín— y la obra que le había encargado la Semana: Cantus Mysticus para la misma plantilla; fueron los solista Patricia Rozario —su musa— y Joan Enric Lluna que se marcó una espectacular improvisación jazzística, lo mejor de la pieza de encargo. El Miércoles Santo, junto a las arpilleras de Manolo Millares de la Fundación Pérez —antiguo convento carmelita—, Pierre Hantaï nos deslumbró con sus Variaciones Goldberg de J. S. Bach en un clave de sonido bellísimo. Tuvimos que obviar sus excentricidades y dejarnos llevar por el virtuosismo, la naturalidad, la fuerza y ese control tan personal que hace del tempo. Por la noche, en el Auditorio del río Huécar — obra póstuma de García de Paredes— Fabio Biondi dirigió a la JONDE en un programa con los Magnificat de Schütz y J. S. Bach y los Stabat Mater de Arriaga (muy infrecuente) y Vivaldi; destacamos la voz de Carlos Mena en la pieza de Vivaldi y el buen trabajo de la joven orquesta que tiene en el festival de Cuenca una cita anual. Insisten Claudio Cavina y la Venexiana en Monteverdi; más que eso: culminan y profundizan. Dentro de poco, según nos cuenta Cavina, ¡L’Orfeo! En tres días (Jueves, Viernes y Sábado Santos) repasaron los números sueltos sacros de la Selva morale e spirituale, pero los armaron con una lógica: una Misa solemne y dos vísperas. Nos perdimos la primera por muy poco, pero disfrutamos de las otras dos, de su delicadeza, sugerencia, de la introspección y hasta el ensimismamiento, a dos pasos de la relación directa con lo Alto. No es la menor baza el logro del color en la mezcla de timbres en que hay una clara pero no rotunda presencia de los falsetistas (el propio Cavina) y una instrumentación sutil, equilibrada, discreta. Es una opción por lo tenue en la expresión y lo intenso en el sentido. Sobresalto.— Como los diestros polémicos de la tauromaquia, Gabriel Garrido cosechó división de opiniones frente al Ensemble Elyma y con el Vespro por antonomasia, el de la Beata Vergine. Una propuesta ajena a Cavina y La Venexiana: mucho calor, mucha electricidad, ningún respiro. Se agradecería algún contraste, ironizaba alguno. Tanto correr lo emborrona todo, condenaba otra. Hasta llegar a la culminación del desasosiego en el quinto salmo, el Nisi dominus. Duo Seraphim sí sirvió de contraste en esta secuencia en perpetuo ascenso, que despachaba las antífonas deprisita para seguir la carrera y el crescendo. Nuestra humilde opinión agradece estos supuestos excesos y su expiación final en un Magnificat en estado gracia, rotundo, profundo y bello. Aunque uno comprenda la nostalgia de los equilibrios. Pedro Mombiedro Santiago Martín Bermúdez LA VENEXIANA Santiago Torralba ueves, Viernes y Sábado Santos: la culminación de la Semana, la celebración de las calidades, la fiesta de los sonidos y del espíritu. Novedades.— Sorprendió el programa de Riccardo Frizza con la JONDE. Demasiadas novedades: es decir, no a todos les sorprendió gratamente. Isabel Rey desgranó el Stabat Mater de Boccherini con exquisito gusto y limitadas prestaciones. La Juana de Arco de Rossini, en orquestación de Sciarrino, cerraba el concierto con una Daniela Barcellona poderosa, imperativa, plena en facultades y en potencia: a una Juana así no la queman los ingleses. La muy interesante e inquietante propuesta de Pilar Jurado en forma de (o con pretexto de) Stabat Mater la defendieron ella como soprano, y Barcellona como mezzo. Los músicos clamaban, a modo de improperios, citas de Pilar Manjón. Pasión.— Del Triduo Sacro de Schola Antiqua, el Viernes Santo asistimos en la catedral, oficiada por el 23 ACTUALIDAD CUENCA / CÓRDOBA Novedad veneciana GOZOSO FINAL Cuenca. Semana de Música Religiosa de Cuenca. Teatro Auditorio. 27-III-2005. Emanuela Galli, soprano; Manuela Custer y Gabriella Martellacci, contraltos. La Risonanza. Capilla Peñaflorida. Director y clave: Fabio Bonizzoni. Vivaldi, Vespri Solenni per la Domenica di Pasqua. puesta por el director y clavecinista milanés, y la dúctil y estupenda realización de solistas y conjuntos instrumentales y vocales, integrados por los mimbres bien empastados y calibrados de La Risonanza y la Capilla Peñaflorida. Un concierto redondo en el que triunfaron sí, Vivaldi y su música de resurrección, pero también sus fieles servidores. Todo en el marco propicio de esta Semana conquense tan felizmente coronada por el gozo de tan inolvidable concierto. Santiago Torralba FABIO BONIZZONI V ivaldi, de la mano vivificante de Fabio Bonizzoni, cerró el Domingo de Pascua la LIV Semana de Música Religiosa de Cuenca. Fue un gozoso concierto matinal en el que Bonizzoni presentó con carácter de estreno en España las Vísperas solemnes para el Domingo de Pascua de Vivaldi según se interpretaron el Ospedale della Pietà de Venecia el 29 de marzo de 1739. Música vocal y música instrumental se sucedieron de acuerdo a una arquitectura amena y de secuencias perfectas, que hizo que las dos horas largas horas del concierto transcurrieran en un santiamén. A ello contribuyeron de modo decisivo la versión ágil, meticulosa, de contrastadas dinámicas y jamás excesiva pro- Justo Romero Función de voces EN SU AMBIENTE CÓRDOBA José Carlos Nievas Gran Teatro. 10-IV-2005. Donizetti, Don Pasquale. Bruno de Simone, Elena de la Merced, Ismael Jordi y Juan Jesús Rodríguez. Coro de Ópera Cajasur. Orquesta de Córdoba. Director musical: Fabricio Carminati. Director de escena: Francisco López. 24 El último retorno de Don Pasquale ha correspondido, una vez más, a Francisco López, que ha tirado de la producción que ideó cuando estaba al frente del Gran Teatro. Se trata de un montaje tradicionalista en su diseño y parco de elementos escenográficos que recrea, de modo suficiente, el ambiente decadente de la mansión dieciochesca en la que se desarrolla el libreto, muy acorde con el gusto conservador de buena parte del público local. El atractivo de la puesta, no obstante, reside en la concepción dinámica de solistas, actores y coro sobre el escenario, que refuerza el carácter alegre y vitalista del argumento. La redondez de la versión estuvo en la satisfactoria actuación del elenco de voces. Bruno de Simone volvió a entusiasmar gracias a la naturalidad con que encarna un Don Pasquale Ismael Jordi y Bruno de Simone en Don Pasquale que tiene muy trabajado, y que expresa con notable madurez musical y dramática. Ello le permite bordar con precisión los pasajes más exigentes con una agilidad articulatoria brillante, como en el estupendo recitativo y dueto Cheti, cheti, immantinente que compartió con el Malatesta de Juan Jesús Rodríguez, en donde ambos lograron una perfecta cuadratura rítmica que no entorpeció la rapidez del texto. En efecto, Rodríguez también cuajó una meritoria actuación, pero más lograda en el aspecto escénico que en el vocal, pues aún falta a su joven instrumento más timbre y proyección debido a una impostación que ha de mejorar cuando corrija el control del aire. Elena de la Merced, en cambio, dibujó con frescura y elegancia teatrales el rol de Norina, que adornó con su bella presencia. Además, en el plano canoro resultó brillante: sus fraseos estuvieron articulados con un legato mimado, y sus agilidades resultaron claras y engarzadas. Sólo en el registro agudo dio la impresión de estar forzada esta hermosa voz de soprano. El Ernesto de Ismael Jordi fue el papel menos resuelto en tablas, pero la hermosa y dulce voz latina del tenor jerezano propició un personaje agradable. La orquesta a las órdenes de Carminati causó mejor impresión en el foso que en ocasiones precedentes: ofreció un sonido más cohesionado y dinámico, pero en los números de conjunto fue incapaz de respetar el protagonismo de los solistas. El coro también estuvo más empastado y resuelto sobre el escenario, con un título que conecta con su carácter. Francisco Javier Palomeque ACTUALIDAD GRANADA Orquesta Ciudad de Granada DESDE LA ÓPERA OCG Auditorio Manuel de Falla. 18-III-2005. Director: Sebastian Weigle. Coro de la OCG. Coro de Cámara del Palau de la Música catalana. Mendelssohn, Sinfonía nº 2. 1-IV-2005. Julian Rachlin, violín. Director: Sylvain Cambreling. Obras de Webern, Berg y Schubert. GRANADA Sylvain Cambreling y Julian Rachlin con la OCG Emocionante versión de la Segunda Sinfonía de Mendelssohn, obra de género incierto que participa de la sinfonía y de la cantata, denominaciones que su mismo autor empleó originalmente. Obra que se cae de las manos sin fe (al menos, musical) porque exige ser creída para funcionar. Y este fue el caso de la interpretación que con extraordinaria elegancia dirigió Weigle. Todo fue superlativo: las prestaciones de la orquesta, de los coros (el de la propia OCG y el Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana) y de los solistas, en especial Isabel Monar y Stephan Rügamer, y exceptuando a una Pilar Moral un tanto pedestre. Una de las mejores prestaciones que se le han escuchado a esta Orquesta, que habrá que poner en el haber de Weigle. Por el mismo camino de excelencia transcurrió el programa del primero de abril. Webern era aquí el nexo entre las diferentes obras, ninguna propia en sentido estricto: sus instrumentaciones de una de las fugas de la Ofrenda musical bachiana y de las Danzas alemanas de Schubert, pieza esta un tanto “alimentaria” frente al vanguardismo tímbrico de la primera, además de una obra que Webern hubiera podido estrenar, pero en la que le sustituyó Scherchen en Barcelona, el Concierto para violín de Berg, confiada aquí la parte solista a un inspirado Julian Rachlin. Y para concluir el concierto, escapando a la “metamusicidad” manifiesta en todas las demás obras (respectivos corales de Bach en la Segunda Sinfonía de Mendelssohn y en el Concierto para violín de Berg), la Sinfonía inacabada de Schubert, en la que Cambreling mostró un respeto por las intenciones del autor que, con cierta maldad, no habría que suponerle después de destrozar en Salzburgo los recitativos de Las bodas, “hazaña” de la que se vanagloria en el curriculum inserto en las notas. Ajeno aquí a experimentos, demostró por qué es uno de los más importantes directores de orquesta europeos (y estupendo continuista en los recitativos de Mozart, cuando no recurre al sintetizador). Joaquín García 25 ACTUALIDAD JEREZ Ópera de cámara DESAVENENCIAS CONYUGALES Teatro Villamarta. 2-IV-2005. Bernstein, Trouble in Tahiti. Marina Makhoutova (Dinah), Isidro Anaya (Sam), Selva Barón (Trío, Dede), Andoni Arcilla (Trío, Junior), David Echeverría (Trío, François). Grupo Instrumental de los Pirineos. Director musical: Josep Vicent Egea. Director de escena: Tomás Muñoz. JEREZ A menudo el arte no es sino un exitoso proceso de destilación y condensación de los vaivenes, avatares y la letra menuda de la experiencia vital misma, algo así como vida tamizada, depurada y quintaesenciada. Es ahí, precisamente, donde radica su mágica virtud a la hora de pulsar la fibra sensible de cada cual, para reflejarnos a todos, a cualquiera de nosotros, e incitarnos a la reflexión. Trouble in Tahiti, el pequeño “musical de cámara” creado por Leonard Bernstein a comienzos de la década de los cincuenta, fija su objetivo en una relación de pareja en estado crítico. Mala cosa cuando las rencillas y los resquemores, la incomunicación y los malos modos plantan sus reales en un matrimonio. El asunto se antojará, por tanto, de gran alcance, pues ¿quién es, a la postre, el guapo que no ha pasado en los períodos de tormenta de sus relaciones personales por la agonía íntima de las reconsideraciones, los replanteamientos y las dudas? La respuesta: que, en Escena de Trouble in Tahiti de Bernstein en el Teatro Villamarta de Jerez tiempos de zozobra y desasosiego, la contemplación desnuda del paraíso puede resultar reconfortante; eso concluye, al menos, Dinah cuando, recién salida del cine y tras poner en solfa los paraísos exóticos en tecnicolor que éste le escupe, se arranca con un baile optimistamente frenético. …escucha: esto suena muy bien……. Magistralia i+c Con todo, lo que nos presentaba el joven director escénico Tomás Muñoz no era una versión exacta y literal de la obra bernsteiniana: el hecho de anteponerle, como suerte de prólogo, varios fragmentos escogidos de A quiet place, ópera bastante posterior (de los ochenta ya, en concreto) CURSOS MAGISTRA LIA -VERANO 2005 INFORMÁTICA Y COMPOSICIÓN MUSICAL dirigidos por Jorge Muñiz. Gijón, del 8 al 17 de julio Magistralia 2005 cursos de orquesta sinfónica . A partir de 3º GM. Gijón, del17 al 31 de julio Magistralia junior hasta 2º de grado medio. Perlora (Carreño-Asturias), del 22 al 31 de julio Menudo magistralia iniciación a la música a partir de 5 años. A Coruña, agosto de 2005 ORGANIZA: http://www.fundacionmagistralia.com 902 180 920 info@fundacionmagistralia.com 26 pero protagonizada también por aquella misma pareja, obliga a reinterpretar en cierta medida el sentido último de la página, vista ya como una especie de flash back o huida hacia atrás en busca de unos tiempos menos trágicos, ya que no felices. En el marco de una escenografía tan eficaz como sencilla y ayuna de alardes, los cotidianos desencuentros de Sam y Dinah vienen a simbolizar, así, los nuestros propios de cada día. Un trío vocal que imita a las agrupaciones vocales americanas tópicas de los cuarenta y cincuenta pone adecuado contrapunto a la nimia e irrelevante peripecia de uno y otra, como si de un coro de tragedia griega se tratase. Respecto a la interpretación tanto de la batuta como de los cantantes implicados, cabría calificarla de notable en líneas generales, aunque de idioma no siempre impoluto, ni en lo diccional ni, sobre todo, en lo estilístico. Ignacio Sánchez Quirós ACTUALIDAD LA CORUÑA / LEÓN Sinfónica de Galicia EL AÑO DE MAHLER Palacio de la Ópera. 1-IV-2005. Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Jesús López Cobos. Mahler, Sinfonía nº 10 (versión Mazzetti). 7-IV-05. Nicolai Znaider, violín. Director: Víctor Pablo Pérez. Obras de Beethoven y Mahler. 15-IV-05. Maria Elisabeth Lott, violín. Director: James Ross. Obras de Marco, Bruch y Brahms. LA CORUÑA La versión de la Décima, de Mahler, debida a Mazzetti, resultó interesante y pareció respetuosa e identificada con el espíritu del compositor. A falta de un estudio comparativo en profundidad, creo que es tan válida como cualquier otra (Cooke o Barshai, en mi conocimiento). Al público le gustó y retribuyó con generosas manifestaciones de entusiasmo la actuación espléndida de orquesta y director; éste cuenta con la ventaja de que agrupación y público lo veneran. Con esta doble complicidad, el director zamorano tuvo uno de sus días más brillantes; con su batuta suave y precisa, sus gestos moderados y su expresión afable consigue de la orquesta las más altas prestaciones. La OSG, en un momento de plenitud, se crece ante los compromisos más arduos. Hay que aprovechar esta circunstancia para realizar una programación del más alto nivel de exigencia. Víctor Pablo dirigió a la Sinfónica de Galicia en el Concierto de violín de Beethoven con un solista extraordinario. Znaider consigue un bellísimo sonido de su Stradivarius y además canta y frasea de un modo exquisito; a pesar de que tuvo un pequeño lapsus y de que rompió una cuerda, las aclamaciones de la sala le obligaron a regalar una pieza para violín solo, de Bach, para la cual, debido al accidente, hubo de pedir prestado el violín al concertino de la orquesta, Giovanni Fabris. Creo que, con todo, el gran momento de este concierto se alcanzó con la Quinta de Mahler que el director burgalés ofreció en una de las mejores lecturas que le hemos escuchado, y ha tenido muchas excelentes. La Orquesta respondió de un modo muy brillante al difícil reto de traducir una obra que, aparte de su profundísimo y trágico contenido, es puro virtuosismo instrumental. El tercer concierto estaba a cargo del magnífico director oriental Eiji Oue, que el público coruñés valoró muy alto en ocasiones anteriores. Una inoportuna enfermedad de última hora, hizo obligada la sustitución sin mucho tiempo para buscar alternativas. Pudo conseguirse al fin a James Ross, que fue excelente primer trompa de la OSG, y que mantiene una excelente relación con ella. La última obra hubo de ser cambiada. Por desgracia, pues estaba prevista la espléndida transcripción para orquesta que hizo Schönberg del Cuarteto con piano op. 25, de Brahms. Por fortuna, se mantuvo el autor y escuchamos la Serenata nº 1, otra encantadora, llena de pasión juvenil que fue muy bien traducida por la Orquesta. Maria Elisabeth Lott tocó maravillosamente la Fantasía escocesa de Bruch. Tanto que hubo de dar como obsequio el dificilísimo Recitativo y Scherzo, de Kreisler. En cuanto a la Mahleriana, de Tomás Marco, es preciso reconocer que el tiempo ha sido inexorable con este tipo de partituras (la obra es de (1971): ni Mahler aparece por ninguna parte, ni la sucesión de extravagancias instrumentales pareció impresionar al público; éste, con su fría cortesía habitual en estos casos. Con la monumental Octava, la Sinfónica de Galicia completará este año todas las sinfonías de Mahler. Se tocará los días 30 de Abril y 1º de Mayo, ésta en sesión matinal. La expectación es grande. Julio Andrade Malde El Melos sin Melcher LA CEREMONIA DE LOS ADIOSES LEÓN Auditorio. 18-III-2005. Cuarteto Melos. (Ida Bieler, violín, Herman Voss, viola, Peter Buck, violonchelo y Nina Tichman, piano), Obras de Mozart, Schumann y Brahms. Aunque la reciente muerte de su primer violín, Wilhelm Melcher, el pasado día 5 de marzo, aún planeaba sobre el escenario del Auditorio, sin embargo la profesionalidad de este grupo, considerado durante décadas como uno de los cuatro mejores del mundo, se impuso al dolor y brindó un excelente concierto de despedida, a base de sensibilidad, respeto y carisma. El llorado maestro fue sustituido por la pianista norteamericana Nina Tichman y el programa primitivo retocado para esta nueva formación de cuarteto con piano. Así las cosas, el Melos se equilibró en cuanto a sexos y se desequilibró en cuanto a intensidad. Mientras la vitalista Ida Bieler, primer atril y Nina Tichman, al piano caldeaban el auditorio con su forma extrovertida de tocar, por otro lado, los veteranos Hermann Voss a la viola y Peter Buck al violonchelo pugnaban por hacerse oír entre la cascada de sonidos que las féminas repartían a raudales en cada tiempo del Cuarteto K. 478 de Mozart. Sin embargo, no piense el lector que aquello fue un duelo entre ambas intérpretes, muy al contrario. El equilibrio, los matices, la gradación dinámica, el empaste, fueron cuidados al máximo y decisivos a la hora de obtener un resultado brillante y una exposición trasparente y cálida de uno de los cuartetos más acabados de Mozart. Con Schumann y su Cuarteto op. 47, en mi bemol mayor, sucedió algo parecido en lo que a intensidad se refiere, pero esta debilidad dinámica que en las dos primeras obras pudo sortearse con más o menos acierto no se consiguió en el Brahms del Cuarteto con piano nº 1 op. 25, que exige una mayor entrega e intensidad en la exposición. El veterano viola Hermann Voss apenas si fue audible y el chelo de Peter Buck corrió la misma suerte que su compañero. No obstante, el conjunto del concierto fue excelente, con una afinación perfecta, fraseo cristalino y ataques impecables que son la marca indiscutible de la casa desde hace más de tres décadas. Un gran concierto de despedida lleno de emocionantes recuerdos. Miguel Ángel Nepomuceno 27 ACTUALIDAD MADRID Éxito de Pinchas Steinberg BELLEZA TRASCENDENTE 28 Los periodistas culturales madrileños ya nos informaron previamente a la primera representación de las principales cualidades y características de esta obra maestra del binomio Strauss-Hofmannsthal, de la compleja psicología de los personajes y del argumento cargado de símbolos que aparentemente presenta cierta complejidad para el espectador (y que, como ya hemos dicho en alguna que otra ocasión, el verdadero objeto está clarísimo: el camino hacia la perfección mediante un acto de generosidad capaz de tornar a un personaje mítico en humano, a esta mujer que, en el momento que renuncia totalmente a sí misma, recupera la tan deseada sombra, imagen de la maternidad y del sufrimiento humano de los que ha descubierto su valor viendo vivir al humilde matrimonio del tintorero). Los consabidos prejuicios que siempre asaltan al espectador español al asistir a un espectáculo en vivo de tanta complejidad, de tan gran cantidad de emociones, situaciones y sentimientos diversos, se diluyeron por completo ante la representación del Real y eso contando con que la obra requiere unos medios vocales, orquestales y escénicos imponentes. La escena, una feliz síntesis del teatro japonés kabuki y la tradición europea, fue de una belleza indiscutible, de colorido, fuerza y sensibilidad que por ejemplo ya la quisieran para sí otras producciones más afamadas (se me ocurre ahora la de Götz Friedrich en el DVD de Solti), de un funcional esquematismo que no casa para nada con este cosmos espiritual. Otra sorpresa fue la dirección musical y concertación de Pinchas Steinberg, un músico Jesús del Real MADRID Teatro Real. 15-IV-2005. Strauss, La mujer sin sombra. Robert Dean Smith (El emperador), Eva Johansson (La emperatriz), Julia Juon (El ama), Eike Wilm Schulte (El mensajero de los espíritus), Alan Titus (Barak), Luana DeVol (Su mujer), Ruth Rosique (El halcón). Coro de niños de la Comunidad de Madrid. Coro y Orquesta Titular del Teatro Real. Director musical: Pinchas Steinberg. Director de escena: Ennosuke Ichikawa. Iluminador: Sumio Yoshii. Escenografía: Setso Asakura. Eva Johansson en La mujer sin sombra de Richard Strauss competente, eficaz, claro, directo y algo escaso de fantasía para traducir estas filosofías idealistas y místicas con la suficiente variedad expresiva y tímbrica, pero que consiguió de la orquesta un rendimiento excelente; el conjunto madrileño estuvo en todo momento atento y entregado, y a despecho de ciertas durezas en los metales, a veces demasiado contundentes y destemplados, el resultado global fue extraordinario, igual o incluso superior en calidad al también magnífico que obtuvo Armin Jordan en su Pelléas et Mélisande de hace algunas temporadas, en opinión del fir- mante de lo mejor que hemos visto y oído en el Real con los conjuntos locales. Hubo también buena coordinación y orden entre foso y escena, acompañó a los cantantes con eficacia y precisión, y en todo momento se mantuvo un pulso narrativo firme e intenso que no decayó nunca a lo largo de los tres actos. Las cinco voces principales, uno de los logros maestros de Strauss más evidentes al conseguir cinco caracterizaciones totalmente individualizadas, no estuvieron a la altura del resto, aunque justo es decir que cumplieron valientemente y con pro- fesionalidad. La tesitura alta y brillante de la Emperatriz fue servida por Eva Johansson con timbre y metal acertados para el papel, de voz extensa aunque no de calidad excepcional. El énfasis lírico dramático del Emperador fue acertadamente tratado por Robert Dean Smith. Alan Titus, no en su mejor momento canoro, ya que se reveló algo cansado, pudo sin embargo dar el tono humano, cordial, noble y cálido de Barak, mientras que Luana DeVol como mujer del tintorero, acertó con las connotaciones histéricas y eróticas del personaje, aunque a su voz le faltó más flexibilidad y extensión. El Ama de Julia Juon, aunque de cortos medios vocales, pudo con los trazos expresionistas de este personaje, considerado por unanimidad como el más moderno de toda la obra. Los comprimarios cumplieron efectivamente y el conjunto, como se apuntaba, fue de indiscutible soltura y habilidad. En suma, una de las grandes tardes del Real, la mejor representación vista por este comentarista con los conjuntos locales, una bella producción en la que se han puesto entusiasmo y ganas sin escatimar ningún esfuerzo. Además de la trascendente y efectiva belleza escénica, tenemos que apuntar al director musical como el gran triunfador de la noche (un músico que curiosamente sólo goza del afecto relativo de la crítica europea): estuvo francamente notable por la temperatura dramática, el color y la calidad general conseguida. Magnífico, señor Steinberg, sería conveniente para todos verle por el foso del Real con más frecuencia. Enrique Pérez Adrián ACTUALIDAD MADRID Nueva música para una vieja película ATREVIMIENTO Madrid. Teatro de la Zarzuela. 14-IV-2005. Don Quijote, film de Georg Wilhelm Pabst (1933). Música de Jorge Fernández Guerra. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director musical: José Ramón Encinar. N o es lo mismo ponerle nueva música a una película muda, como se hizo con Nosferatu, de Murnau, que hacerlo con otra que ya pertenecía al cine sonoro y que además incluía canciones de las que era autor Jacques Ibert, una vez que se decidió no incluir las encargadas previamente a Ravel, cuyos cantos son tres piezas casi póstumas. El atrevimiento de ponerle música al Quijote de Pabst es considerable, porque supone cercenar a la película de un elemento esencial, de modo que lo que vemos no sólo se altera por la música, sino por una flagrante mutilación. Ahora bien, el compositor, Jorge Fernández Guerra, el autor de aquella atractiva ópera llamada Sin demonio no hay fortuna, posee una paleta orquestal riquísima, un color, un sentido de lo dramático matizado por la distancia que convierte en feliz lo que en principio puede resultar chocante. La partitura de Fernández Guerra, así, en primera audición, es sugestiva, no se conforma con ser música incidental, sino que parece dialogar con el fotograma, la situación y la propuesta fílmica al margen de las servidumbres propias del género. No es esta amplia, rica e imaginativa partitura un conjunto de “papeles pintados”, en expresión de Stravinski, que sangraba por la herida cuando dijo aquello, tras varios chascos de composición para el medio cinematográfico. En ocasiones sí parece seguir la acción, pero Fernández Guerra parece preferir un contraste, un agon con la imagen. En cualquier caso, el compositor se sitúa fuera de las grandes tradiciones de música cinematográfica y opta por un discurso de otra índole. Sería precisa otra audición, al menos, para comprender las riquezas de esta secuencia sonora, que no fascina ni embelesa, sino que llama al juicio y a la ponderación. Es obra atrevida porque a menudo es más sinfónica que dramática, un sinfonismo de temas breves, que parecen surgir unos de otros, una manera muy francesa, con una tímbrica plenamente moderna y unas referencias creemos que tonales permanentes, por mucho que el discurso no sea tonal, claro está. La acogida fue espléndida. Por lo que oíamos, da la impresión de que el público comprendió que la traición a Pabst era una cosa y la partitura de Fernández Guerra era otra muy distinta. Acaso estén permitidas traiciones así, que crean otra obra y otra excelencia a partir del estímulo y la propuesta de antaño. Es este año pródigo en Quijotes creativos y en Quijotes oportunistas, en secuencias de Cervantes y en remedos de Avellaneda. Creemos que la música de Fernández Guerra está entre los primeros. La capacidad analítica, el trabajo ímprobo de José Ramón Encinar consiguió desgranar todos estos timbres, esta riqueza de temas, esta secuencia amplia y fértil, con una Orquesta de la Comunidad de Madrid en muy buen momento. Santiago Martín Bermúdez 29 ACTUALIDAD MADRID Ibermúsica ESCALADA NOCTURNA Roger Mastroianni Madrid. Auditorio Nacional. 18-III-2005. Simon Keenlyside, barítono. Gustav Mahler Jugendorchester. Director: Franz Welser-Möst. Obras de Mahler y Strauss. E l largo aperitivo vocal mahleriano cocinado por Welser-Möst y Keenlyside como prólogo a la empinada ascensión straussiana que ocupaba toda la segunda parte anduvo escaso de algunas especias. Muy atentos al gesto claro del director austríaco, los jóvenes integrantes de la orquesta dieron cumplida muestra de sus cualidades individuales —clarinete solista en Des Antonius von Padua Fischpredigt, diálogos de las maderas al inicio de Um Mitternacht, intervención del corno inglés y sonoridad muelle de las cuerdas en la conclusión del sublime Ich bin der Welt abhanden gekommen, entre otros muchos ejemplos— pero la ocasional frialdad de la batuta —faltó emoción en Um Mitternacht y sobró precipitación en el acompañamiento zumbón a Blicke mir nicht in FRANZ WELSER-MÖST die Lieder— no fue mejorada por la prestación de Keenlyside. La voz clara del excelente barítono londinense apareció en esta ocasión apagada y algo mortecina. Se echó en falta fuerza y vibración en Ich ging mit Lust y mayor brillantez en la tesitura aguda de la juvenil Frühlingsmorgen. Por el contrario, el carácter casi operístico de Libst du um Schönheit resultó convincentemente expuesto. Tras el intermedio, contemplar a ciento cuarenta instrumentistas apiñados en el escenario para poner en pie la escarpada Alpina era, por sí mismo, todo un espectáculo. Con una respuesta orquestal admirable en todas las familias —aunque destacaran la homogeneidad y calidez de las cuerdas y la precisión de la nutridísima percusión— Welser-Möst planteó una ascensión sin demoras, un punto ligera de tempi, lo que ocasionalmente le privó de cierta majestuosidad —la fulgurante Salida del sol— pero en la que el paroxismo sonoro y la densidad de texturas de algunas secciones —En la cima— nunca sufrió emborronamientos. El director plasmó adecuadamente las sonoridades cristalinas de En la cascada y la expectación de Momentos de peligro, la creciente tensión en La calma que precede a la tormenta y la explosión sonora de Tormenta y tempestad. El último episodio, Noche, fue expresado por la batuta y los entregados músicos con todo el recogimiento y unción requeridos. La escalada nocturna concluyó pasada la medianoche pero había merecido la pena. Juan Manuel Viana Garrido, descubridor de tesoros LAS PALABRAS DEL SPAGNOLETTO Madrid. Iglesia de San José. 15-III-2005. Camerata del Prado. Director: Tomás Garrido. Obras de García Fajer y Pergolesi. E 30 l Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid presentó la Semana Santa pasada, como en años precedentes, un interesante ciclo de música sacra en diversos templos de Madrid, siendo de destacar en esta ocasión las obras de autores españoles prácticamente desconocidos: Pedro Escobar, García Fajer, Miguel de Irízar y Jerónimo de Carrión, entre otros. En uno de estos conciertos, que tuvo lugar en la iglesia de San José, pudo escucharse la bellísima música de Francisco Javier García Fajer, músico riojano, nacido en Nalda en 1730, y muerto en Zaragoza en 1809. Formado musicalmente en Italia, don- de residió varios años, regresó a España para ocupar, a partir de 1756 hasta su muerte, el cargo de maestro de capilla de la catedral de La Seo de Zaragoza. De su magisterio en La Seo surgió una gran escuela de compositores aragoneses, siendo especialmente destacable entre ellos Mariano Rodríguez de Ledesma. Siete Palabras de Cristo en la Cruz es el título de la obra de García Fajer —conocido como “Lo Spagnoletto”— que, junto con el Stabat Mater de Pergolesi, fue ofrecida por la Camerata del Prado dirigida por Tomás Garrido, quien ya en el año 2003 nos descubrió a este compositor con la lectura de su ópera Pompeo Magno in Armenia, ejecutada en versión de concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La obra ahora interpretada, bellísima y de una profunda y sentida piedad, está escrita para un pequeño conjunto de cuerda y dos sopranos, hallándose integrada por una introducción y siete movimientos lentos y meditativos sobre cada una de las palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz, de acuerdo con los Evangelios. Llama la atención el hecho de que el texto evangélico esté cantado en castellano y no en latín, como es lo habitual en otras composiciones escritas por algunos músicos sobre el mismo tema (el ejemplo más conocido es el de Haydn). Este detalle demuestra que García Fajer no concibió la obra para el culto litúrgico de la Semana Santa, sino dirigida al pueblo con un carácter puramente devocional. Desde estas páginas hay que felicitar a todos los intérpretes por la magnífica lectura que hicieron de esta obra, con una mención especial a Tomás Garrido por el interés demostrado hace años en la investigación y descubrimiento de músicos españoles que, si consideramos la excelente calidad de sus composiciones, no merecen el olvido al que han sido injustamente condenados. Florentino Gracia Utrillas ACTUALIDAD MADRID Liceo de Cámara RESURRECCIÓN Madrid. Auditorio Nacional. 16 y 17-III y 7-IV-2005. Joan Enric Lluna, clarinete. Cuarteto de Tokio. Obras de Haydn, Takemitsu, Stravinski, Mozart, Beethoven, Mendelssohn y Carter. T ras un período de relativa baja forma que precedió a la llegada de Martin Beaver, su nuevo primer violín, la triple visita del Cuarteto de Tokio al ciclo de cámara patrocinado por la Fundación Caja Madrid ha corroborado el asentamiento definitivo en el conjunto de sus dos últimas incorporaciones: el citado Beaver y el joven chelista Clive Greensmith. Probablemente fuera la primera la más “redonda” de las tres veladas ofrecidas por el grupo anglo-japonés. El haydniano Cuarteto op. 33, nº 3 fue expuesto con la fluidez y transparencia debidas en sus movimientos extremos; si el original Scherzo encerró la gravedad requerida, el danzante Presto final resultó arrebatador. Difícil será escuchar una versión más matizada y madura de A Way A Lone, breve página que Takemitsu compusiera ex profeso en 1980 como regalo de cumpleaños para el Cuarteto de Tokio, que entonces celebraba sus primeros diez años de vida. Casi otro tanto cabe decir de las admirables Tres piezas compuestas por Stravinski a mediados de 1914; la incisividad rítmica de la primera, la sutileza tímbrica de la segunda y el hieratismo de la última encontraron en los miembros del Tokio unos traductores irreprochables. La interpretación del sublime K. 421 mozartiano hizo plena justicia a tan genial partitura; si en los dos primeros movimientos se consiguió esa especial atmósfera de soledad interior de la que habla Halbreich, el conciso Minuetto —espléndidas las intervenciones del primer violín sobre los pizzicati de sus compañeros en el luminoso trío— tuvo el punto justo de rusticidad mientras el Allegretto conclusivo sonaba ya a puro Schubert. Ni siquiera la propina —el CUARTETO DE TOKIO Lento del Cuarteto “Americano” de Dvorák, fraseado con un lirismo y refinamiento sonoro de todo punto extraordinarios— rebajó un ápice el altísimo nivel del concierto. En el programa del día siguiente destacaron la elegancia conseguida en el Allegro y la solidez y musicalidad del chelista en el Larghetto del K. 589 mozartiano, el segundo de sus Cuartetos “Prusianos”; muy notable la claridad polifónica del intrincado Allegro assai final. El Op. 18, nº 6 de Beethoven albergó las dosis ideales de empuje juvenil — Allegro con brio y Scherzo— , delicadeza —Adagio ma non troppo— y dramatismo —“La Malinconia” conclusiva. Ese clima beethoveniano se mantuvo en el contrastado Adagio non troppo del Primer Cuarteto op. 12 de Felix Mendelssohn, una obra todavía incipiente y menos lograda que su hermana mayor, la admirable Op. 13; ejemplo de máxima delicadeza, la ejecución de la deliciosa Canzonetta. Algo más irregular resultó la tercera velada. En el mendelssohniano Cuarteto op. 44, nº 3 —muy cuidado en las dinámicas— se apreciaron ocasionales confusiones en la elaboración del denso tapiz sonoro del poderoso Allegro vivace, faltó un punto de emoción en el Adagio non troppo y el bellísimo sonido de conjunto resultó menos empastado en algunos tutti del Molto Allegro con fuoco. A Mendelssohn siguió una traducción ejemplar del agotador, ingrato y muy ambicioso (quizá demasiado) Cuarteto nº 1 del casi centenario Elliott Carter. El soberbio control rítmico que derrocharon los sufridos ejecutantes obtuvo una respuesta demasiado fría, aunque comprensible, por parte del público (la amenidad no es, ciertamente, la mayor virtud de esta dilatadísima partitura). En la segunda parte, espléndida pese al desliz de Lluna en el trío del Menuetto, el Quinteto para clarinete de Mozart destacó por la excelente fusión de timbres entre las aterciopeladas cuerdas del Tokio y el solista de viento valenciano. El melancólico tinte otoñal, casi prebrahmsiano, de los movimientos iniciales tuvo en los cinco sensibles músicos a unos intérpretes de excepción. Juan Manuel Viana 31 ACTUALIDAD MADRID Jóvenes intérpretes TEMPORADA ALTA Madrid. Teatro Monumental. 1-IV-2005. Ona Cardona Cucró, clarinete; Patricia de la Vega, piano; Fernando Palacios, narrador. Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión Española. Director: Adrian Leaper. Obras de Weber, Dohnányi y S. H. Nielsen. 8-IV-2005. Marcin Dylla, guitarra. OSRTVE. Director: José Luis Temes. Obras de De los Cobos, Ponce y Dvorák. E n el Concertino para clarinete, de Weber, Ona Cardona Cucró (un nombre que es también un trabalenguas) imprimió un melancólico marchamo a la introducción de la obra, exhibiendo un virtuosismo sin mácula en todo lo demás. Pero aún más que el carácter dado a la pieza, sorprende la calidad de sonido de tan joven intérprete, con graves plenos y bien barnizados y una franja central rotunda. Y si el sonido es como el alfabeto del que el músico va extrayendo su interpretación, también es notable el de la pianista Patricia de la Vega, enfrentada a las Variaciones sobre un tema infantil, op. 25, de Dohnányi. Un sonido que sin ser grande, es de calidad, y cuyo control está en manos de una instrumentista llena de levedad y de gracia en el toque. La obra de Dohnányi, algo conservadora, es más que apreciable, y está llena de juegos tímbricos. Adrian Leaper cantó apasionadamente el brahmsiano tema de la introducción, y edificó con solidez una monumental Passacaglia, sin poder evitar cierta exageración sonora en su culminación. Buena respuesta de la Orquesta Sinfónica RTVE. Jungla, bella obra para cuerdas de un compositor que no conozco (y responde al nombre casi inverosímil de Luis de los Cobos), durante sus quince minutos de duración no abandona nunca un tono grave y casi solemne, pero nunca pesimista. Decir que José Luis Temes la dirigió con convicción es quedarse corto, pues rezumó fervor por los cuatro costados. El gesto es apasionado; el resultado auditivo claro y diversificado. Como también lo fue Concierto del Sur, de Ponce, obra intemporal, tal vez no gran cosa, pero que mientras está sonando recibe por parte de Temes el mismo tratamiento y mimo que si fuera una gran obra. A ello, claro está, se sumó el esfuerzo de Marcin Dylla, que derrochó sutileza. Su cuadratura, perfecta, ayudó a que no fuera nada difícil su entendimiento con el director. A quien sólo conozca a éste por su labor al frente del Grupo Círculo, en un ámbito específico como es el de la música contemporánea, acaso le extrañe su vibrante, matizada versión de la Novena Sinfonía de Dvorák. Pero está como pez en el agua (como en tanto de lo que hace), y sólo produjo perplejidad algún silencio prolongado en el lento. J. Martín de Sagarmínaga Temporada de la ONE MIRADAS HISTORICISTAS Madrid. Auditorio Nacional. 3-IV-2005. Director: Philippe Herreweghe. Obras de Schubert y Bruckner. 10-IV-2005. Heinrich Schiff, director y violonchelista. Obras de Haydn, Webern y Brahms. 17-IV-2005. Gabrieli Consort & Players. Director: Paul McCreesh. Haendel, Athalia. D 32 os de los principales representantes del movimiento historicista en los últimos años se han puesto este mes al frente de la ONE. El belga Philippe Herreweghe optó por dos sinfonías inacabadas, la Octava de Franz Schubert (Séptima, según la nueva numeración) y la Novena de Anton Bruckner, en su versión original. Tras una muy matizada interpretación de la partitura schubertiana, con particular realce de las maderas, el Bruckner (donde se utilizó únicamente el material dejado por el compositor, terminando con el hermosísimo Adagio) rozó alturas extraordinarias. Fue una lectura llena de tensión, nada contemplativa, con una excelente prestación del conjunto. Fueron particularmente bellos los finales de ambas sinfonías, lentísimos, casi inmateriales. El concierto supuso, ante todo, una nueva demostración de encontrarnos en presencia de un músico excepcional. Lo alcanzado por Paul McCreesh dos semanas después con Athalia de Haendel rozó lo milagroso. La fusión entre los músicos de la ONE y los del Gabrieli Consort fue absolutamente positiva, dando como resultado una sonoridad, un brío y una soltura estilística increíbles. El director británico propuso una visión llena de teatralidad, colorido y vigor de este espléndido oratorio, escrito para un acto público en la Universidad de Oxford en 1733, y que supone un punto fundamental dentro de la trayectoria del compositor (como señala en sus magníficas y muy bien escritas notas Álvaro Marías). Contó con la inestimable PAUL McCREESH ayuda de su sensacional coro y de un impecable equipo vocal (Dominique Labelle, Mhairi Lawson, Michael Chance, Paul Agnew, Peter Harvey y el niño Joel Williams). Magníficos también el continuo y los solos instrumentales. Sin duda, dos de los mejores conciertos de la temporada. Entre ambos, tuvimos la curiosidad de ver y escuchar a Heinrich Schiff en su doble faceta de solista y director. El simpático chelista alemán se dejó llevar por su entusiasmo en el Concierto en do mayor de Haydn, en una versión dinámica y vitalista donde mostró problemas de digitación y sorprendentes borrosidades por la rapidez de los tempi, aunque en el movimiento central tuvo detalles de clase y lució su hermoso y cálido sonido. Una romántica versión de la Passacaglia opus 1 de Webern dio paso a una Cuarta de Brahms expuesta con efusión y un toque camerístico, con un expresivo Andante y un excelente solo de la flautista Juana Guillem en la exposición del cuarto movimiento. Curiosamente, Schiff fue el único de los tres directores que empleó la batuta. Rafael Banús Irusta ACTUALIDAD MADRID Cámara en la Fundación Canal DOS ESTRENOS MÁS EN SU CICLO Madrid. Auditorio de la Fundación Canal. 30-III-2005. Solistas de viento de la ORCAM. Director: M. Romea. Obras de Haydn, J. L. Turina y Mozart. 3-IV-2005. Rafael Gálvez, percusión; Ana Constancio, flauta. Obras de Guillem, Brotons, Prieto, Brophy, Takemitsu, Watters e Ishii. S e reúnen en este comentario los dos últimos conciertos con estrenos absolutos del ciclo que la Fundación Canal viene desarrollando desde octubre, los últimos domingos de cada mes, con la música de cámara como tema central y con solistas de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid como intérpretes protagonistas. El especial calendario de esta serie ha determinado el retraso en atender el primero de esos dos conciertos, pero el interés del renovador contenido musical y las tremendas y constantes, pero coherentes exigencias virtuosísticas que se dan cita en el Octeto de agua de José Luis Turina — octeto de viento, con director, fruto de un encargo de la Fundación y que se estrenaba con carácter absoluto—, obligan a dejar constancia del dato. Máxime cuando la traducción alcanzó niveles de excelencia tales que asimismo hacen de justicia citar a todos sus responsables: J. C. Báguena y V. Fernández, oboes; P. Fernández y S. Salvador, clarinetes; E. Alaminos y F. Mas, fagotes, y J. A. Sánchez y J. Talens, trompas. Que, en diversidad de plantillas, completaron con acierto similar, con dos Divertimentos de Haydn y una Serenata de Mozart, un muy atractivo concierto. En el segundo de los que ahora comento era la Sonatina acuífera, del barcelonés Salvador Brotons, la página que se escuchaba por vez primera, fruto asimismo del correspondiente encargo de la Fundación Canal. Obra confiada con exclusividad a la marimba, logra de pleno a lo largo de sus cuatro secciones — Manantial, Oleaje, Gotas y Cascadas— el clima tranquilo y reposado que persigue, con apuntes descriptivistas apenas sugeridos. En postura diversa, aunque menos separada de lo que pueda parecer, a la representada por el contrapuntismo de la Fantasía concertante de 1990, del propio autor, para flauta y marimba-vibráfono, también programada en la misma sesión. Que se completaba en su primera parte con dos páginas de percusión, ambas de calidad evidente pero también muy distintas. El valenciano Juanjo Guillem nos propone en su Música del silencio “Para los que callan y tienen mucho que decir”, un mundo de pura delicadeza vecino al silencio, encomendado a un juego de campanas budistas apoyadas en el parche de un timbal. Por su parte, el palentino Claudio Prieto, homenajeado por la Fundación en su septuagésimo cumpleaños, mostró una vez más su altura creadora en los Sones de un percusionista, de 1996, ejemplos de plural riqueza de contrastes: tímbricos, dinámicos y de carácter. Creo, sinceramente, que en absoluto pecaré de chovinista si manifiesto ahora que la altura compositiva retrocedió algunos enteros en la segunda parte del concierto. Sí me dijo algo Toward the Sea, para flauta y marimba, del japonés Toru Takemitsu. Pero no lo consiguieron ni Coil, para vibráfono solo, del australiano Gerard Brophy, ni Dual Excursions, para flauta y marimba, del norteamericano Mark Watters, ni, todavía menos, Thirteen Drums, para trece tambores, del también japonés Maki Ishii. Sin que el percusionista Rafael GálvezLaguna, ni la flautista Ana Constancio Portolés, magistrales en nuestra música, tuvieran nada que ver en las limitaciones de la ajena. Leopoldo Hontañón Ciclos de la Fundación March CUARTETOS ESPAÑOLES DE CUERDA Madrid. Fundación Juan March. 13-IV-2005. Cuarteto Español. Obras de Castillo, Cruz de Castro, Mariné y Marco. A 34 ludir una vez más al constante y permanente acierto de la Fundación Juan March en el doble sentido de atinar con un estilo programador coherente y con su compatibilización —nada fácil, al parecer, para algunos otros organizadores de conciertos— con la atención a nuestra música, quizás pueda parecer redundante. Pero en modo alguno será injusto. Se apoya el aplauso ahora, aunque sea con base única directa en la segunda de sus sesiones, en el ciclo de cuatro conciertos que se ha dedicado los miércoles del pasado mes de abril al cuarteto de cuerda español. Cuya presencia siempre es bueno reactivar, por cuanto, como bien apunta Enrique Martínez Miura en la introducción a la serie, su historia “es en gran parte el relato de una frustración, al menos hasta fechas muy recientes”. Presentes Toldrá, Remacha, Joaquín Turina, Montsalvatge, Guridi, Usandizaga, Sorozábal, Chapí y MorenoBuendía en las otras tres tardes del ciclo, en la segunda que sirve de base a este comentario se pudieron oír ejemplos, por este orden, de Manuel Castillo (1930), Carlos Cruz de Castro (1941), Sebastián Mariné (1957) y Tomás Marco (1942). Es decir, un representante de la Generación del 51, dos de la siguiente y otro de la sucesiva. En cuanto a las obras respectivas, todas estrenadas, se pudieron escuchar las Variaciones sobre un tema de Mompou para cuarteto de cuerda, de Castillo, y los Cuartetos nº 4, “Cuevas de Altamira”, de Cruz de castro, el “Jorge González Aguilar” de Mariné y el también nº 4, “Los desastres de la guerra”, de Marco. Fruto éste, como el de Cruz de Castro, de sendos encargos del Festival Internacional de Santander. No es lugar éste para el análisis pormenorizado de las piezas programadas. Sí, en cambio, para apuntar cómo la personalidad individual de quienes las firman aparece firme y bien definida en tan universal género. Y para destacar las espléndidas versiones, también excelentemente discriminadas, de los componentes del Cuarteto Español: Víctor Martín y Manuel Guillén, violines; Emilio Mateu, viola, y Ángel Luis Quintana, violonchelo. Tan magníficos instrumentistas, como bien entrañados en la música de cámara. Leopoldo Hontañón ACTUALIDAD MADRID Música de hoy DOBLE RETRATO Madrid. Auditorio Nacional. 7-IV-2005. Julián Elvira, flauta. Proyecto Guerrero. Director: Fabián Panisello. Obras de Durán-Loriga y Olavide. C on alguna mayor asistencia de aficionados, aunque tampoco demasiada, se celebró el octavo concierto del ciclo Músicadhoy, que en este número le va a representar en solitario. “Doble retrato” se intitulaba. Y, en efecto, lo era. Pero debe subrayarse de entrada que los compositores retratados, ambos madrileños, no pertenecían a una misma generación —Gonzalo de Olavide nació en 1934 y Jacobo Durán-Loriga en 1958—, con lo que el dato significa de estar representada en el primer caso una obra compositiva prácticamente coronada ya, y que está pendiente todavía de redondear en el segundo. De Gonzalo de Olavide, abordado en la segunda parte del programa, se habían seleccionado tres títulos: V Hymno de la desesperanza, para amplio grupo instrumental con sintetizador, de 1984; Alternante, para octeto de madera y cuerda, con piano y percusión, de 1989, e Índices, ejemplo de aleatoriedad controlada para conjunto indeterminado, de 1964. Triple y conciso ejemplo de toda una sólida vida creadora, con “hondo sentido investigativo de la comunicación sonora”, en palabras de Tomás Marco, clausurada con esos Índices que, a pesar de su temprana escritura, mantienen máxima vigencia y lugar destacado en la producción olavideña. Tres fueron también las páginas de Durán-Loriga que ocuparon la primera parte: Per a Jep, para flauta en do, de 1988; Wu Shing, para quinteto de viento, de 2004, y Antoianças, para conjunto instrumental, de 2004, encargo ésta de Musicadhoy y estreno absoluto. Nuevo ejemplo del claro dominio de la construcción en libre y lógico conti- FABIÁN PANISELLO nuum que posee el autor, Antoianças, escrita para tres tercetos de madera, percusión y cuerda grave, está dedicada a Xavier Güell —inventor y director del ciclo— y toma su título de un texto de Alfonso X. Su duración, de unos diez minutos para las tres secciones de que consta, ofrece paradigmática muestra de aquella capacidad del autor para lograr la uniformidad de discurso sembrada de guiños y toques personales que simboliza bien su quehacer. El interés y la calidad del concierto estaban garantizados con la conocida y reconocida competencia del flautista Julián Elvira, del Proyecto Guerrero y del maestro Fabián Panisello. Sólo quizás perjudicados estos dos últimos por el que creo desacierto programador de hacer anteceder el estreno por página de propósitos semejantes, aunque bastante más larga, como el Wu Shing estrenado en el último Festival de Alicante, con el siempre menor tiempo de preparación y de ensayos del necesario con el que se suele contar. Leopoldo Hontañón 35 ACTUALIDAD MADRID Dos conciertos memorables POLLINI, ENTRE STOCKHAUSEN Y CHOPIN Madrid. Auditorio Nacional. Maurizio Pollini, piano. 12-IV-2005. Con Alain Damiens, clarinete. Obras de Berio, Berg, Stockhausen y Beethoven. 18-IV-2005. Obras de Chopin. L MAURIZIO POLLINI ALAIN DAMIENS Rafa Martín os dos conciertos de Maurizio Pollini —el primero dentro del Ciclo de Grandes Intérpretes; el segundo, conmemorativo de los veinte años que SCHERZO cumplirá en diciembre— han supuesto muy probablemente la cima de la presente temporada pianística madrileña. La primera sesión contenía obras de Berio, Berg — con el clarinetista Alain Damiens—, Stockhausen y Beethoven. Sobre la obra de éste, afirmaba Álvaro Guibert en La Razón: “La Hammerklavier que hizo Maurizio Pollini en el Auditorio Nacional no es de las más bonitas que hemos oído, pero sí de las más auténticas” Y también: “Toda la sonata es una caminata de aproximación que nos lleva al pie de la mole final, la tremenda fuga del cuarto movimiento. Pollini interpretó la Hammerklavier con ese espíritu. Avanzó a buen paso, y luego emprendió la ascensión final con poderío, rapidez y transparencia”. Para Alberto González Lapuente, en ABC, el pianista “Es capaz de transitar cómodamente por registros imposibles, plantear sonoridades inverosímiles o resonancias inimaginables, semejantes a las que se dibujan en el Klavierstück VII”; ello referido a Stockhausen. Y en cuanto a la gran sonata de Beethoven, ahí “el maestro italiano buscara el límite del concepto”. El segundo concierto logró un raro consenso crítico de la prensa madrileña. En El País, Juan Ángel Vela del Campo resaltó: “El carácter de aconteci- miento se mascaba en las vísperas del recital, pero la realidad superó todas las expectativas. Fue un concierto de los que marcan un antes y un después. Totalmente inolvidable”. Carlos Gómez Amat, en El Mundo, expresó así su opinión: Pollini tocó muy brillantemente varios nocturnos, una balada, un Scherzo y la Sonata nº 2. Siempre generoso, prolongó con otras páginas chopinianas ante el entusiasmo desbordado del público. Muchas veces […] se ha confundido el romanticismo con la blandura y la cursilería. En el otro extremo está Maurizio Pollini, con su fidelidad a lo escrito, con su limpieza en los ornamentos, con su justa resonancia. Tocó Chopin en su real esencia”. Finalmente, Gonzalo Alonso, en La Razón, sintetizaba de este modo su impresión: “Fue un recital magnífico de principio a fin y quizá fueran precisamente la primera y la última piezas las mejores de una tarde que será inolvidable”. Concierto de Primavera de Caja Madrid LA POTENCIA NO LO ES TODO Madrid. Auditorio Nacional. 5-IV-2005. Vadim Repin, violín. Orquesta Filarmónica de Londres. Director: Emmanuel Krivine. Obras de Rimski-Korsakov, Chaikovski y Dvorák. L 36 a Filarmónica de Londres, que fundara en 1932 Thomas Beecham, ha sido siempre un conjunto firme y maleable, caracterizado por un espectro sonoro más bien oscuro. En el concierto que comentamos, el número siete de los que, cada primavera, organiza la Caja de Madrid, hemos podido comprobar de nuevo tales virtudes y, en particular, apreciar la soberana densidad de su sonido, aunque en este caso le haya faltado un toque de finura. La culpa sin duda es del director invitado, el francés Krivine, hombre de pequeña estatura, de brazo corto y muñeca ágil, con dotes constructivas interesantes, pero defensor de un concepto interpretativo muy apegado a lo estentóreo, como demostró en el despliegue de la obertura de La Gran Pascua Rusa de Rimski, en la que los magníficos trombones tomaron excesivo protagonismo. Aún en mayor medida, ese exceso se dio en la Sinfonía nº 8 de Dvorák, que es una obra transparente, colorista, ligera de texturas, pese a su conexión con el sinfonismo germano. Es más Schubert que Beethoven o Brahms. Krivine forzó la máquina del forte y fortíssimo y matizó muy poco las dinámicas intermedias. Ese trasfondo popular, esa dimensión de la naturaleza que anida en la partitura, quedaron orillados. Repin es un estupendo violinista, que maneja admirablemente un Stradivarius de 1708. Posee técnica y un sonido muy bello, que tiende a romperse en el sobreagudo. No posee la pureza ni la exquisitez de su compatriota siberiano Vengerov, aunque pueda ganarle en la densidad tímbrica y en la potencia de las dobles cuerdas. Tuvo un fallo tonto en la cadencia que precede al Finale. Acompañamiento notable: solista y director tienen grabado este Concierto en re mayor de Chaikovski en Erato; con la Sinfónica de Londres. Arturo Reverter E ACTUALIDAD MADRID Ciclo de la Universidad Complutense ARQUEOLOGÍA MUSICAL Madrid. Auditorio Nacional. 7-IV-2005. Raquel Andueza, Gemma Coma, José Hernández, José Pizarro. Los Músicos de su Alteza. Director: Luis González Marín. Nebra, Misa de réquiem por Bárbara de Braganza. LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA LA MÚSICA DE ALFONSO FERRABOSCO (PADRE) D espués de muchos años de esfuerzos, parece que van saliendo a la luz las obras maestras de nuestro patrimonio. Sin embargo, la arqueología musical es una tarea ardua y, si bien, de vez en cuando, aparece una extraña joya que se instala en el repertorio, muchas veces, partituras brillantes pasan, sin pena ni gloria, de las salas de concierto al archivo. El Réquiem de Nebra es una obra excepcional. Una música donde el elemento dramático domina toda la obra, con momentos sublimes como el Dies Iræ o el Motete y una textura instrumental magníficamente tramada. Nebra, que fue ante todo un hombre de teatro, maneja la escritura vocal a la perfección anteponiendo el elemento virtuosístico al recogimiento propio de un réquiem. Gran parte del éxito de la obra se debe a Los Músicos de su Alteza, un grupo joven y fresco, más preocupado en hacer buena música que en los criterios originales con que fue escrita. Al frente de la formación estaba el musicólogo y director Luis González, que demostró tener las ideas muy claras, los conceptos bien definidos y los contornos bien claros. Ofreció una versión efectiva, pero no brillante. Fue un traductor más que intérprete. Correcto en todo momento, trató de eludir cualquier exceso en las dinámicas, aunque para ello tuviese que oscurecer algunos matices. El coro fue el verdadero protagonista de la noche. A pesar de empezar un poco fríos, presentaron un espléndido trabajo con un dominio sobrio de los matices, de las dinámicas y de los tempi. Los solistas tuvieron poco trabajo, en una obra eminentemente coral. Tal vez podría destacar la labor de Raquel Andueza de timbre agradable y dulzón, muy musical. Un magnífico concierto, en definitiva, para recuperar una pequeña obra maestra que no debiera dormir de nuevo en un archivo. Federico Hernández HUELGAS -ENSEMBLE PAUL VAN NEVEL “Al servicio (secreto?) de su Majestad” Alfonso Ferrabosco “El Padre” tuvo un curioso destino: durante largo tiempo olvidado por el mundo del disco, fue uno de los eminentes representantes de una famosa dinastía musical boloñesa en su época. Tras emigrar a Inglaterra a una temprana edad, consagró la mayor parte de su vida al servicio de Isabel I, ganándose la admiración de sus colegas. Aunque se vio implicado en unos turbios asuntos - pudiera ser que fuera agente secreto de la Reina?- Ferrabosco fue sobre todo un genio musical, capaz de conseguir la misma festiva expresividad en un motete, un madrigal o una canción polifónica. Más información en www.harmoniamundi.com 37 ACTUALIDAD MÁLAGA / MURCIA De Brahms a Mahler PARADIGMAS ROMÁNTICOS Teatro Municipal Miguel de Cervantes. Elena Monti, soprano; Peter Castaldi, barítono. Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Salvador Mas. 17-III-2005. Coral de Bilbao. Brahms, Un réquiem alemán. 1-IV-2005. Director: Marco Guidarini. Mahler, Sinfonía nº 6 en la menor. MÁLAGA Salvador Mas supone siempre una garantía para el repertorio sinfónico alemán desde su experiencia y desde su convicción en considerar la grandeza de este periodo de la historia de la música, y donde se encuentra cómodo para expresar su personalidad. Se plantea la interpretación de Un réquiem alemán como equilibrio entre la grandeza formal de esta partitura, acrecentada por la intensidad coral de su contenido, y la actitud contemplativa que dimana de sus textos. Este planteamiento caló con más efectividad en la Coral de Bilbao, que se convirtió, junto al director, en el verdadero protagonista de este concierto, arrastrando a la orquesta, que siempre reconoció la autoridad del pódium pero que no llegó plenamente a responder a sus requerimientos, siempre bien entendidos por los solistas, que cumplieron en su actuación. En conjunto, una interpretación seria en el concepto, pero desequilibrada en la solidez instrumental. En este sentido, no es menor la técnica orquestal que manifiesta Mahler en su personalísima Sexta Sinfonía, todo un referente del controvertido carácter del compositor al quedar reflejada en ella todo un alarde de sutilezas armónicas que llegan a su culmen de expresión y variedad en el trágico final, escrito en una claudicante tonalidad menor. El genovés Marco Giudarini, titular de la Orquesta Filarmónica de Niza, tiene un temperamento exaltado que se manifiesta con gestos poco armoniosos, no favoreciendo la amplia paleta gestual que pide la conducción de esta sinfonía, todo un desafío para el mejor director posible. Este hecho resintió el resultado final de su interpretación, demasiado tensa en lo formal y diluida en lo musical, yendo de menos a más hasta serenarse en el Andante moderato, el movimiento mejor logrado, para volver a decaer en la enérgica conclusión. La OFM mantuvo su línea de profesionalidad, destacando la percusión siempre precisa, sólida y, en algunos momentos, verdaderamente espectacular. El público reaccionó con protocolarios aplausos, muy lejos del entusiasmo que puede suscitar esta extraordinaria sinfonía. José Antonio Cantón XXIV Festival Internacional de Orquestas Jóvenes JUVENTUD, DIVINO TESORO MURCIA Plaza de la Cruz y Auditorio y Centro de Congresos “Víctor Villegas”. 16 y 22-III-2005. Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Bochum (Alemania). Director: Norbert Koop. Obras de Glanert, Schubert, Smetana, Dvorák y Delibes. Orquesta Musica Iuvenalis de Kosice (Eslovaquia). Directores: Igor Dohovic y Larry Newland. Obras de Podprocky, Sibelius, Haendel, Dvorák, Albéniz, Corelli, Puccini y Janácek. Orquesta de Cámara Juvenalia de Espoo (Finlandia). Director: Janne Hanhijärvi. Obras de Sibelius, Rautavaara, Madetoja, Eller, Pärt y Rááts. 38 El Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes constituye uno de los referentes musicales más importantes de la vida musical de la ciudad de Murcia y su región autonómica, y una de las citas más prestigiosas y deseadas por las formaciones orquestales de nuestro continente. Su XXIV edición ha resultado ser toda una gran fiesta musical con diez orquestas, protagonistas de más de una treintena de conciertos, y organizando simultáneamente, dentro del programa general del Festival, el XV Concurso Internacional de Violín así como el XV Concurso Internacional de Composición y la XVI Muestra de Música de Cámara y Jóvenes Pianistas. Era evidente el interés que suscitaban las formaciones que representaban a Alemania, Eslovaquia y Finlandia, fundamentalmente por su tradición musical, sus reconocidas escuelas y valorados métodos de formación. Es el caso de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Bochum, fundada hace treinta y un años, y por la que han pasado cientos de músicos. Su interpretación de la Sinfonía “Incompleta” de Schubert supuso un referente para dejar claro su grado de madurez, de la mano de un entusiasta comunicador como es su director, Norbert Koop, que sabe en todo momento sacar lo mejor de sus muchachos. Sin desmerecer de sus colegas, ha supuesto una certera elección encargarle el montaje del concierto de clausura del festival con una selección de los mejores elementos de cada orquesta, hecho siempre esperado por los aficionados y muy útil para hermanar a las formaciones que intercambian experiencias de actuación y trabajo. Los alemanes cerraron su concierto con la suite del ballet Sylvia, o la Ninfa de Diana de Delibes, todo un ejercicio de color orquestal al servicio de la escena. Una mayor precisión en la cuerda fue patente en las otras dos orquestas de cámara, de manera sorprendente en la finlandesa, compuesta en su gran mayoría por chicas, sólo acompañadas por tres varones, incluido el director. Su calidad supera con creces la de algunas formaciones profesionales, ensalzadas y tenidas como referencia en España, demostrando siempre un alto grado de con- junción, precisa afinación y un elevado sentido artístico, todo ello dentro de una llamativa disciplina mostrada con elegante naturalidad y evidente entusiasmo, siguiendo las indicaciones de un experto director bien formado y perfecto conocedor de las cualidades de su orquesta, que son muchas. Un escogido programa, dedicado en la primera parte a autores finlandeses y en la segunda a compositores estonios, hizo de su actuación todo un acontecimiento para el aficionado escasamente conocedor de este repertorio. Sin duda uno de los acontecimientos del Festival que dejó a las claras la gran potencia musical que es Finlandia en el ámbito internacional. José Antonio Cantón ACTUALIDAD SAN SEBASTIÁN Temporada de la OSE LA ALEGRÍA DEL CANTO AL AMOR SAN SEBASTIÁN JOSEP PONS Auditorio Kursaal. 8-IV-2005. Igor Roma, piano; Philippe Arrieus, ondas martenot. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Director: Josep Pons. Messiaen, Sinfonía Turangalîla. La Orquesta Sinfónica de Euskadi se enfrentó a la siempre compleja Sinfonía Turangalîla de Olivier Messiaen en lo que supuso la primera interpretación de esa partitura bajo la dirección de Josep Pons. Sin duda alguna la versión ofrecida resultó mucho más que atractiva con un resultado destacable gracias a la comunión establecida entre las exigencias del maestro y el trabajo de los profesores que siguieron sus indicaciones llegando a cotas realmente subrayables a lo largo de sus diez partes y mostrando claramente las especificidades de cada uno de los cuatro temas que se van repitiendo. Tres elementos fueron los más destacables, por una parte la ágil, dinámica y siempre enérgica batuta de Pons que exigió una entrega absoluta de los músicos marcando perfectamente los constantes cambios de ritmos y, por otra parte el magnífico sonido redondo, empastado y lleno de color que se obtuvo gracias al buen hacer sobre todo del viento-metal y la percusión. El otro punto caliente llegó de las manos del pianista Igor Roma que sorprendió por su intervención llena de vigor, exquisita, concisa y bien equilibrada respecto al conjunto orquestal en una sinfonía que también podría ser calificada de gran concierto de piano y orquesta. Las exigencias de la partitura, que son toda una reválida para quien la interpreta y quien la escucha, estuvieron bien resueltas a través de modos artísticos generosos, de tal manera que el canto al amor y el himno a la alegría compuesto por el ornitólogo se hicieron notar de manera especial en momentos tan puntuales como las monumentales entradas de tuba y trombones, con los tenidos más agudos de las trompetas, los incesantes juegos de la extensa percusión, el gran papel de las ondas martenot a cargo de Philippe Arrieus y el excelente planteamiento de la quinta parte denominada como Alegría de la sangre de las estrellas: Vif. Passioné, avec joie con unos tempi de auténtico vértigo. Un buen trabajo que fue seguido con verdadero interés por el público, que permaneció en estado cuasi hipnótico a lo largo de los 74 minutos de interpretación. Íñigo Arbiza 39 ACTUALIDAD SEVILLA XXII Festival de Música Antigua SITUACIÓN CRÍTICA SEVILLA El Festival de Música Antigua de Sevilla, el segundo más antiguo de España en su género, continúa en caída libre. Ni siquiera el incremento presupuestario de este año (hasta los 200.000 euros) y el solemne anuncio por parte del Delegado de Cultura de que la idea es continuar potenciándolo y llegar al medio millón de euros en un plazo de tres o cuatro años, lo salvaron de una catástrofe que venía presagiándose desde tiempo atrás. La falta de publicidad y de previsión, la mala elección de las sedes en las que tuvieron lugar los conciertos fueron las claves fundamentales para que en el conjunto de las diez citas programadas se superase con poco los mil espectadores, cifra a la que suele aproximarse la Orquesta Barroca de Sevilla en cada una de sus actuaciones programadas por Caja San Fernando. El comienzo no pudo ser más triste. Si se programan unas Variaciones Goldberg en una ciudad como Sevilla y asisten al concierto cincuenta y ocho personas es que algo se ha hecho rematadamente mal. En una inhóspita y gélida Iglesia de Santa Marina el buen clavecinista que es Christian Rieger tuvo que tocar ataviado con una bufanda. Poco más allá de la voluntad de agradar pudo salvarse de su interpretación. No pude asistir al caótico concierto de cierre, que protagonizó la Orquesta Barroca de Sevilla dirigida por Eduardo López Banzo, con Olga Pitarch como solista y el mismo programa de zarzuela barroca española que habían interpretado en el pasado Festival de Música Española de Cádiz. Caótico por coincidir con una huelga de los funcionarios municipales, que casi provoca su cancelación y obligó a los músicos de la OBS a ejercer, Eric Manas 2/16-III-2005. Real Alcázar. Iglesia de Santa Marina. Iglesia del Monasterio de la Cartuja. 40 Gérard Lesne entre otras cosas, de atrileros e iluminadores. Al parecer, nadie de la organización se personó en el acto para dar explicación alguna al público, el más numeroso de todo el certamen. Del resto de espectáculos, conviene destacar la soberbia actuación de L’Arpeggiata de Christina Pluhar, con una maravillosa Núria Rial cantando piezas italianas de principios del Seicento, una Lucilla Galeazzi enamorando con sus tarantelas y los clarinetes de Gianluigi Trovesi poniendo un inteligente contrapunto jazzístico a los bajos ostinados barrocos. También estupendo el concierto brindado por Accordone, con Marco Beasley como solista y música napolitana de principios del XVIII. Pese a un arranque algo frío, el singular cantante italo-británico supo ganarse al público con su voz natural, su emisión de diamantina claridad y su teatralidad. En este grupo de excelencia debería incluirse también a Concerto Palatino que ante cincuenta personas ofreció un concierto excepcional dedicado al pequeño motete alemán e italiano del XVII, con el bajo Harry van der Kamp como solista de graves rotundos y profunda expresividad. De los tres contratenores que comparecieron en la muestra, la mayor expectación se la llevó Derek Lee Ragin, que a la postre decepcionó en un programa con arias del entorno de Farinelli. Por suerte, Florilegium el conjunto que lo acompañaba, dio muestras de refinamiento y vitalidad sobradas, en especial su primer violinista, un magnífico Walter Reiter. Con un programa parecido, mucho más lucido estuvo Jordi Doménech, con voz siempre bien colocada, soltura en las agilidades y brillantes ornamentaciones. Lo acompañaba NeoBarock, un joven conjunto alemán que mostró buenas maneras, aunque acaso menos precisión que Florilegium. Comentario aparte merece Gérard Lesne, el gran contratenor francés que con su grupo Il Seminario Musicale dio un repaso al barroco francés e italiano. Su voz continúa fascinando por delicadeza, refinamiento, elegancia y capacidad para emocionar (su O quam pulchra es de Claudio Monteverdi fue uno de los momentos más intensos de todo el Festival), pero su conjunto no estuvo siempre a la altura, resultando especialmente desconcertante en las piezas francesas, tocadas con frialdad y algunos desequilibrios. Correcta la actuación de Los Músicos de Su Alteza del aragonés Luis Antonio González con un necesario programa de barroco español y muy flojo el recital de Philip Pickett al frente de Musicians of the Goble, con un repertorio de música isabelina, hecha en un estilo absolutamente periclitado, plano, sin contrastes ni teatralidad alguna, aburrido, y ello pese a contar con la luminosa voz de la soprano Joanne Lunn. Pablo J. Vayón ACTUALIDAD VALENCIA Final del Proyecto Schönberg UNA SOBRIEDAD EXHIBICIONISTA Por los contenidos de sus programas tanto como por las interpretaciones en que se han ofrecido, los tres conciertos del llamado Proyecto Schönberg que durante este curso Michael Gielen ha ofrecido a los abonados del Palau con una orquesta diferente para cada sesión han pasado ya a ocupar una de las más brillantes páginas en la historia de este auditorio. En el último cumplió la norma de comenzar con una invocación al padre Wagner el Preludio del Tristán en la versión más lenta que recuerdo: 12’40’’. Tampoco había visto nunca un clímax del motivo de la embriaguez del filtro marcado con subdivisión del 6/8. La magnífica calidad con que la orquesta sostuvo uniformes y densas las líneas sólo tuvo como gaje que el MICHAEL GIELEN VALENCIA Palau de la Música. 12-IV-2005. Inga Nielsen, soprano. Orquesta Sinfónica de la Radio del Sudoeste en Baden-Baden y Friburgo. Director: Michael Gielen. Obras de Wagner y Schönberg. exceso de rigor en la medición hizo por una parte interminables los silencios iniciales y demasiado silabeadas las escalas ascendentes del motivo mencionado. Tanto en las Cinco piezas para orquesta, op. 16 como en las Variaciones op. 31, la realización aún resultó más asombrosa porque el director lo mismo que sus músicos demostraron una seguridad que para otros muchos sólo resulta posible en las del más habitual repertorio. En Gielen podría hablarse casi de una sobriedad exhibicionista. Y si alguien pensaba que las cotas de musicalidad ya eran insuperables, aún faltaba Erwartung, una página escénica cuya originalidad no parece próximo el día en que se vaya a igualar y en la que la voz bella y sin un ápice de vibrato de la soprano Inga Nielsen recreó con fuerza arrebatadora todo el mundo de angustia, pánico y desolación desencadenado por esta pequeña obra maestra. Alfredo Brotons Muñoz Por el tamiz de Berio TRAYECTORIA ASCENDENTE Valencia. Palau de la Música. 1-IV-2005. Karl Leister, clarinete. Orquesta de Valencia. Director: Christoph Wilkins. Obras de Boccherini-Berio, Brahms-Berio, Copland y Chávez. L a Orquesta de Valencia dio una magnífica respuesta, por momentos rayana en lo ejemplar, al profundo conocimiento demostrado por Christoph Wilkins (Boston, 1957) en las cuatro obras que integraban el programa de este concierto. Si en la fusión realizada por Berio de las cuatro versiones de la Ritirata notturna di Madrid escritas por Boccherini las dinámicas se calibraron con adecuación milimétrica, en la Primera Sonata para clarinete de Brahms, donde Berio simplemente sustituye el piano por la orquesta como acompañamiento, la alianza con el todavía gran- dísimo solista alemán Karl Leister (Wilhelmshaven, 1937) casi consiguió lo imposible: conservar la sustancia del diálogo genialmente establecido por el original entre dos de los instrumentos más opuestos que se puedan concebir en una transcripción que en los dos movimientos centrales afrancesa el mensaje (el Scherzo en particular suena espuriamente a Poulenc) y sólo en el Finale, por la mayor brevedad de sus notas, favorece la fidelidad brahmsiana. Tras el descanso, Wilkins se mostró como un auténtico especialista tanto en la versión para orquesta completa de la Primavera apala- che de Aaron Copland, donde la precisión en el ajuste de los tempi facilitó la elocuencia en la gestión de los contrastes expresivos, como en la Sinfonía india de Carlos Chávez, donde la exaltación rítmica no fue aminorada por el estricto control ejercido sobre volúmenes y velocidades. Fuertes aplausos premiaron con toda justicia el buen trabajo colectivo y el de muchas individualidades de un conjunto que semana a semana va confirmado la trayectoria ascendente de su evolución interpretativa. Alfredo Brotons Muñoz 41 ACTUALIDAD VALLADOLID Una hazaña de Nebolsin EFECTO DE INMERSIÓN La reacción del asistente a un concierto es muy variada. Exaltación, serenidad, indiferencia. En ocasiones se produce lo que defino como “efecto de inmersión”. Ante una obra, un solista, una dirección orquestal, te sumerges en ella y tienes que esforzarte para encontrar una objetividad. Al día siguiente de sentir ese efecto en la austera y magnifica versión de La Pasión según san Mateo de Ton Koopman, con la Orquesta Barroca y el Coro de Ámsterdam, en el concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, volvió a producirse este efecto en el Concierto para piano nº 3 de Rachmaninov. Considero que esta obra, frente a opiniones en contra muy calificadas, merece el adjetivo de excepcional. Por su duración, 45 minutos, sus tremendas dificultades técnicas y su compleja estruc- TUOMAS OLLILA VALLADOLID Teatro Calderón. 17-III-2005. Eldar Nebolsin, piano. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Director: Tuomas Ollila. Obras de Sibelius, Rachmaninov y Melchers. tura es un concierto muy fuera de lo corriente. Desde el primer y maravilloso tema hasta el virtuosismo de la coda, todo un mundo pasa por las manos del intérprete y su dialogo con la orquesta. Rachmaninov ha puesto en esta pieza lo mejor de su talento, tanto en la profusión de temas melódicos como en la per- manente tensión que surge del instrumento. El joven Eldar Nebolsin ha interpretado el concierto cinco veces en cinco días consecutivos. Una hazaña, sobre todo si su versión ha ido mucho más allá de la técnica precisa para llegar a buen puerto. Fue Nebolsin quien llevó el concierto, acompañado con fluidez por Ollila y la Orquesta, que crearon ese ámbito sonoro que Rachmaninov precisaba. Si no puede hablarse de una versión antológica, tuvo una calidad especialísima que permitió escuchar la obra en su profundidad última, la que caracteriza por encima de sus exigencias formales. Tuomas Ollila nos dio una buena e idiomática traducción de uno de los poemas menos conocidos de Sibelius, Las Oceánidas, consiguiendo la bruma específica del compositor finlandés. Dirigió de memoria y con total dominio la Sinfonía en re de Melcher Melchers, músico sueco formado en Francia, no especialmente inspirada, con un curioso uso de trombones y tuba, destacando el tiempo lento con claras influencias debussyanas. Un estreno, si no muy estimulante, necesario para ampliar el repertorio. Fernando Herrero Conciertos y recital EL PIANO PROTAGONISTA Valladolid. Teatro Calderón. Orquesta Sinfónica Castilla y León. 31-III-2005. Director: Eduardo López Banzo. Obras de Mozart y Haydn. 6-IV-2005. Dezsö Ránki, piano. Obras de Haydn, Schubert, Bartók, Debussy y Liszt. 7-IV-2005. Kirill Gerstein, piano. Orquesta Sinfónica Castilla y León. Director: Vasili Petrenko. Obras de Rachmaninov, Charles y Ravel. N 42 o es fácil aplicar a una orquesta moderna la estética barroca. Eduardo López Banzo, director del ejemplar Al Ayre Español, logró a medias imponer su criterio al conjunto castellano-leonés. Hubo dignidad general, algunos momentos muy musicales, pero faltó ese algo indefinible de las grandes versiones. Lo más interesante, la bellísima Serenata nº 6, para cuerda y timbal, de Mozart, muy poco interpretada en directo (recuerdo sólo una estupenda de Eduardo Toldrá con la Orquesta Nacional hace muchos años) que es un verdadero regalo. En dos días consecutivos, el piano ha sido gran protagonista con dos representes de generaciones diferentes. El húngaro Dezsö Ránki, que ha traído la Asociación Musical Salzburgo, en un programa denso y exigente, mostró su magnifica técnica general (la Sonata D. 850 fue todo un ejemplo) y alcanzó los puntos mas altos en los fragmentos del Microcosmos bartokiano y en la llamada impropiamente Sonata Dante de Liszt. El joven Gerstein forma parte de una brillantísima generación de pianistas de gran técnica y musicalidad. Lo demostró en el discretísimo Concierto nº 1 y en la preciosa Rapsodia de Rachmaninov. Buen sonido en todos los registros, comprensión idiomática de ambas obras y sentimiento. Los difíciles conciertos fueron vertidos con total naturalidad, muy atentamente acompañado por maestro y orquesta. Vasili Petrenko es muy joven. Tiene buenas maneras y evidente personalidad. En un programa ajeno al lucimiento, dirigió una obra de estreno, Seven looks del compositor español Agustí Charles, inspirada en poemas lorquianos, bien construida en un dialogo metales-cuerdas un tanto repetitivo, con un bello final con tres violines tocando al fondo de la sala el tema inspirador. Brillante La valse raveliana. ¿Faltó quizás parte de ese perfume inherente al autor? Y la sensación de que con un poco de tiempo en Petrenko habrá un magnifico maestro. Fernando Herrero ACTUALIDAD ZARAGOZA Sociedad Filarmónica y XI Conciertos de Primavera XI Temporada de Grandes Conciertos de Primavera UN CÍRCULO VICIOSO ¿SÓLO NOTAS? Auditorio. 7-IV-2005.. Dietrich Henschel, barítono; Fritz Schwinghammer, piano. Obras de Schubert, Duparc, Gound y Pizetti. Álvaro Yañez DIETRICH HENSCHEL ZARAGOZA La penúltima obra del programa, Ständchen — la celebérrima Serenata de Schubert—, ya desencadenó una ovación de gala; tanto bullían las ganas de aclamar la sesión inolvidable, ofrecida al alimón por la Sociedad Filarmónica (en sesión ordinaria) y el Auditorio (fuera de abono), que suponía el debut zaragozano de Dietrich Henschel, quien empezó con lieder de Schubert, siguió con obras de Duparc, Gound y Pizetti, y tornó al punto de partida schubertiano; planteamiento que cabría tildar de círculo vicioso —en el mejor sentido— por los abundantes deleites que deparó. El barí- tono alemán posee una voz extrañamente caudalosa — aunque delicada— y extensa, capaz de realizar agudos en pianissimo tan asombro- Zaragoza. Auditorio. 5-IV-2005. Ananda Sukarlan, piano. Coro Amici Musicæ. EnigmaOrquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza. Director: Juan José Olives. Obras de Stravinski. sos como sus rotundos graves. La manejó con admirable maestría, sorteando los escollos interválicos y dinámicos sin que la unidad del color y la diafanidad de la articulación se resintieran. Dijo el texto con claridad, trasladó al oyente todos los matices emotivos ínsitos en los poemas, y no le amilanaron los riesgos con que los requerimientos técnicos y expresivos de las obras le amenazaban. Impagable toda la tarde, no le anduvo a la zaga Schwinghammer, artífice de un paisaje sonoro cuidado e idiomático en perfecto maridaje con el arte de Henschel. I rayana en la perfección como es Al Ayre Español, y unos cantantes ejemplares —en esta ocasión Mammel, Martín-Royo, Hernández Pastor, Mena y Pitarch, sobresaliendo los dos últimos por la dificultad y extensión de sus partes. gor Stravinski, que a veces se diría aragonés, solía ponerse cabezudo defendiendo tesis harto discutibles: como la de que la música es por su esencia incapaz de expresar algo —un sentimiento, una actitud, un estado psicológico…— distinto de sí misma. Aunque la práctica stravinskiana fuera muy a menudo infiel a su teoría, J. J. Olives, director de probada honradez intelectual, respetó los postulados objetivos y antirrománticos del compositor. Al frente de la orquesta Enigma y del Coro Amici Musicae en un programa dedicado íntegramente al ruso (Sinfonías para instrumentos de viento, Concierto para piano y viento con un excelente Sukarlan, Variaciones sobre un coral de Bach, y Sinfonía de los salmos), no trampeó ni edulcoró la propuesta stravinskiana: ni buscó aterciopelar el sonido, ni inventó matices, ni impuso efusiones sentimentales de su cosecha. Enfoque sin duda plausible, cierto sector del público se preguntó sin embargo por qué no traicionar a Stravinski con algo más de calor expresivo, pero apreció el programa —una vez más el mejor crédito de Enigma—, percibió el buen trabajo de Olives con su orquesta, y valoró el empeño de Amici Musicæ por medirse con obras muy exigentes, aunque con resultados disímiles a los logrados en actuaciones anteriores. Antonio Lasierra Antonio Lasierra Antonio Lasierra Bach y Torres LETRA VIVA más católico español que protestante alemán se emparejó osadamente con Torres; no como caprichosa pirueta intelectual sino para potenciar la inagotable belleza de una música capaz todavía de decir cosas nuevas… si llega de manos de un artista tan imaginativo y audaz como López Banzo, una orquesta Miguel Ángel Fernández P ara Eduardo López Banzo la música no es letra muerta, cuya fuerza se agota en su mero enunciado, sino letra viva de la que extraer riquezas insospechadas. Su propuesta en esta ocasión era no poco arriesgada: Bach (Suite n.º 1, Misa luterana en sol menor BWV 235) y Torres (varios villancicos y la cantada Mas no puede ser). Dirigido menos a enfrentar a los autores que a confrontar dos estilos coetáneos, el parangón fue gozosamente revelador tanto de la atractiva peculiaridad de la música hispana como de una novísima lectura de Bach al aire español. Resaltados los contornos melódicos —sin por ello despreciar el contrapunto—, subrayadas las pulsaciones rítmicas, dejando fluir libremente la emoción, ese Bach que se diría EDUARDO LÓPEZ BANZO Zaragoza. Auditorio. 15-IV-2005. XI Temporada de Grandes Conciertos de Primavera. Solistas. Al Ayre Español, Orquesta Barroca. Director: Eduardo López Banzo. Obras de Bach y Torres. 43 ACTUALIDAD INTERNACIONAL 44 Bernd Eichinger debuta como director de escena en Parsifal VIAJE EN EL TIEMPO HACIA LA NADA Monika Rittershaus Staatsoper. 19-III-2005. Wagner, Parsifal. Burkhard Fritz, Michaela Schuster, Hanno MüllerBrachmann, René Pape, Jochen Schmeckenbecher, Christof Fischesser. Director musical: Daniel Barenboim. Director de escena: Bernd Eichinger. Decorados: Jens Kilian. BERLÍN ACTUALIDAD ALEMANIA La Lindenoper de Berlín se está caracterizando como semillero para directores de escena procedentes de otros campos —después de Doris Dörrie y Michael Thalheimer, el productor cinematográfico Bernd Eichinger ha hecho también aquí su debut operístico, que no ha podido ser más arriesgado y despertar mayor sensación. El núcleo de la concepción de Eichinger son las palabras de Gurnemanz en el I acto “En espacio se convierte aquí el tiempo”, que el director de escena y su equipo han traducido como un viaje a través de los siglos. Como el Rigoletto muniqués de Dörrie, la representación empieza también aquí con una mirada por el espacio a los planetas que rodean a la Tierra. Es la primera de las numerosas proyecciones que siguen, junto a impresiones de la naturaleza, imágenes de culturas pretéritas, escenas de guerra o la catástrofe del tsunami. Muchas de ellas responden fielmente al texto (el cisne que vuela, o el Cristo crucificado de una película de Hollywood). Un arcaico bosque de columnas en la primera escena se convierte en un paisaje de ruinas clásicas que muestra el final de la era helénica. Los caballeros del grial aparecen como ejército armado de una película de cienciaficción. Titurel domina todo desde un elevado podio; Amfortas, ornado con una dorada corona de laurel, se asemeja a Julio César. En la ceremonia del descubrimiento del grial se arranca un trozo de carne de su sangrante herida, que es cortada en trocitos y degustada por los elegidos de la comunidad. El acto II introduce una atmósfera morisca, aunque sin ninguna sensualidad. El último Hanno Müller-Brachmann, Burkhard Fritz y René Pape en Parsifal acto nos lleva a la Nueva York de los años 20 —una imagen invernal del Central Park, donde vemos a Gurnemanz tumbado en un banco como un mendigo y a Kundry como una monja vestida de blanco. En lugar de encantamientos del Viernes Santo vemos a gente paseando en la mañana de Pascua que mira atónita a Parsifal, que con su lanza y su armadura parece venir de otro mundo. Para el final, Eichinger y sus colaboradores preparan una terrible visión —sobre una especie de tribuna vemos un ejército de gángsters con trajes de cuero negro y bates en la mano, a los que sólo la llegada de Parsifal disuade de sus propósitos asesinos. Pero su mensaje es recibido por la masa sin ninguna participación, y la obra termina sin esperanza. En esta última escena le faltó a Burkhard Fritz algo de convicción y de fuerza; su voz es resistente, pero impersonal, y a la línea de canto, aunque de buen nivel, le faltó un poco más de relieve. En lugar del indispuesto Roman Trekel, Hanno Müller-Brachmann asumió el papel de Amfortas, y a él hay que agradecerle que salvara el estreno, aunque le faltó el tono doliente y también un agudo más brillante. Michaela Schuster mostró un timbre de mezzo de interesante color, con un redondo y cálido centro. Sólo al final del acto II hubo algún agudo destemplado. De gran tensión fue su enfrentamiento con el imponente Klingsor de Jochen Schmeckenbecher, que supo reflejar todo el carácter amenazador y peligroso del personaje. Christof Fischesser fue un Titurel de voz llena y vibrante, y las muchachas-flor, encabezadas por Karen Wierzba, completaron adecuadamente el reparto. La cima del mismo fue René Pape como maravillosamente humano Gurnemanz, con sus tonos balsámicos y ejemplar dicción. Fue ejemplar cómo modeló cada nota, y la tensión que supo dar a sus monólogos. El alto nivel musical de la producción estuvo garantizado por los poderosos coros preparados por Eberhard Friedrich y la excelente labor de la Staatskapelle con Daniel Barenboim. A pesar de sus tiempos dilatados, el director mantuvo la tensión hasta el final. Al contrario que la escena, donde las imágenes no alcanzaron una unidad coherente. Bernd Hoppe ACTUALIDAD ALEMANIA Triunfo de María Bayo como protagonista de Cleofide de Hasse ENTRE DOS REYES El libreto de Metastasio Alessandro nell’Indie fue puesto en música, entre otros compositores, por Haendel y Porpora. Mientras que ellos denominaron a sus óperas Poro, Johann Adolf Hasse dio a su creación el título de Cleofide, puesto que nada menos que su mujer, Faustina Bordoni, fue la elegida para estrenar el papel principal en la corte de Dresde, en 1731. Para revivir la obra se ha contado con un director versado en este repertorio, Alessandro de Marchi, que con 36 músicos de la Staatskapelle logró una ejecución sorprendentemente fresca y a la vez rigurosa. No estuvo al mismo nivel el equipo vocal, que, sin embargo, fue magníficamente liderado por María Bayo en el papel titular. Su timbre, de color intenso y ligeramente metálico, dominó las altas exigencias del papel y brilló con sus delicadas y encantadoras coloraturas. En el aria Son qual misera colomba, al Matthias Creutziger DRESDE Semperoper. 26-III-2005. Hasse, Cleofide. María Bayo, David Cordier, Axel Köhler, Anke Vondung, Elisabeth Wilke, Iride Martínez. Director musical: Alessandro de Marchi. Directora de escena: Karoline Gruber. Decorados: Frank Philipp Schlössmann. Vestuario: Henrike Bromber. María Bayo y David Cordier en Cleofide de Johann Adolf Hasse final del acto II, alcanzó la cima vocal de la velada gracias a su excelente virtuosismo. A su canto se unió una actuación de delicioso encanto, pero también de profunda expresividad. Cleofide, soberana de parte de un reino de la India, se encuentra entre dos reyes —el indio Poro, al que está unida por la fidelidad, y que la ama de una manera celosa, y el macedonio Alessandro, que ha vencido a Poro y aspira ahora a la mano de Cleofide. Karoline Gruber no ha puesto en escena simplemente esto. Después de sus producciones hamburguesas de Monteverdi (Poppea) y Haendel (Giulio Cesare), también aquí se ha cuestionado el lieto fine y deja a Cleofide pensativa e indecisa en medio de los dos reyes — con una última mirada a Alessandro, cuyo generoso y benévolo acto claramente la ha vencido. David Cordier interpretó al conquistador con una voz de contratenor dúctil y redonda, que tuvo la necesaria proyección y un soberano dominio de la coloratura. Más dificultad tuvo en este sentido Axel Köhler como Poro, al que sin embargo dio un vigoroso carácter. Como su general Gandarte se presentó una prometedora y joven mezzo, Anke Vondung, con voz fácil y cultivada, que contrastó con Elisabeth Wilke como el vigoroso general de Alessandro, Timagene. Como la hermana de Poro, Iride Martínez, demostró un alarmante estado vocal y un tono excesivamente lagrimógeno. Cuando, tras el jubiloso coro final (que, en una versión sin cortes, hubiese sonado 90 minutos más tarde), el público del estreno demostró su entusiasmo, lo cual es una buena señal para el futuro de la ópera barroca en la Semperoper. Bernd Hoppe Kirill Petrenko dirige una magnífica versión de Khovanchina NEGRO ES EL COLOR DE LA MUERTE Oper. 1-IV-2005. Musorgski, Khovanchina. Anatoli Kotscherga, Gregory Frank, Elena Cassian, Göran Eliasson, Lars Erik Jonsson, Hans Jürgen Lazar. Director musical: Kirill Petrenko. Director de escena: Christian Pade. Decorados y vestuario: Alexander Lintl. FRANCFORT A su muerte en 1881 Musorgski dejó sin terminar la partitura para piano de su poderoso y sombrío drama popular Khovanchina. El director invitado, Kirill Petrenko, Generalmusikdirektor de la Komische Oper de Berlín, se ha decidido por la orquestación de Shostakovich, de contornos acentuados y ásperas sonoridades, que acerca la obra al Boris Godunov. El final se apoyó en la delicadamente tramada instrumentación de Stravinski. El director de escena Christian Pade trata de explicar visualmente conceptos como “poder”, “aislamiento”, “despotismo” u “ortodoxia”. Confía por completo en la fuerza expresiva de las imágenes, y ha optado por un estudio realista de la sociedad rusa sin evitar la fuerza de los símbolos. Sobre un doble escenario giratorio se mueven unos altos muros negros, que, al ser trasladados, separan unas celdas aisladas y frías, en las que nadie se siente cómodo. En estos grises espacios se fraguan complots, se sofocan los levantamientos populares o los fanáticos religiosos cometen su suicidio. Con gran intensidad representó sus papeles (en ruso) un excelente reparto encabezado por el poderoso y grandioso Anatoli Kotscherga como Dosifei, cabeza de los viejos creyentes. El tenor Gregory Frank fue un ágil Iván Khovanski. Elena Cassian dio vida a la temperamental Marfa, que a una sugestiva presencia añadió una cálida voz de contralto. Göran Eliasson delineó un flexible Andrei y Lars Erik Jonsson un Golitzin con ele- gancia tenoril. Hay que elogiar también a Hans Jürgen Lazar, escribano de penetrante timbre. El Coro de la Ópera, preparado por Alessandro Zuppardo, estuvo espléndido en las numerosas escenas de masas. Y hay que alabar por completo a Kirill Petrenko. Todos sabemos que el alma rusa es oscura, pero que al mismo tiempo posee tal colorido y fuerza de ebullición lo expresó de forma magistral. ¡Bravo! Barbara Röder 45 ACTUALIDAD ALEMANIA Radical visión de Calixto Bieito de los clásicos Cavalleria y Pagliacci TOTAL... BRUTAL... VERISMO Staatsoper. 24-III-2005. Mascagni, Cavalleria rusticana. Leoncavallo, Pagliacci. Leandra Overmann, Ki-Chun Park, Helga Thiede, Tito You, Alla Kravchuk, Tae-Hyun Kim, Thomas Ruud. Director musical: Mihkel Kütson. Director de escena: Calixto Bieito. Decorados: Rifail Ajdarpasic y Ariane Isabell Unfried. Vestuario: Ariane Isabell Unfried. 46 Sebastian Hoppe HANNOVER Nos encontramos en un lugar indeterminado, donde reinan la tristeza y la ociosidad. Momentos de incertidumbre al filo de la noche. El decorado es algo así como la estación de autobuses de un lugar en medio de ninguna parte, al mismo tiempo punto de partida y refugio para fugitivos y desahuciados. Aquí llega una mujer que aparentemente ha huido. En sus manos lleva unas rosas rojas, en el rostro el horror. Un hombre se une a ella. Es Santuzza, y él será Alfio y Tonio. Le canta —ahora como Tonio— una especie de panfleto de lo que va a venir: es el prólogo de la ópera de Leoncavallo Pagliacci. Luego abusará de la indefensa mujer y la humillará. Ella nunca se librará ya de este destino. Pues ahora empieza Cavalleria rusticana de Mascagni, sobre la pasión de una mujer, un objeto barato del deseo de los muchachos que es la proyección del rechazo y la burla de sus compañeras de destino. Todo es dolor, como un monumento trágico que una y otra vez muestra a los ojos de los demás lo que todos saben y nadie puede cambiar. La apasionada música estalla con la fuerza de lo inexorable de la tragedia antigua a través del mundo de la gente corriente. En este mundo, Mamma Lucia administra una máquina de latas de cerveza, y su borracho hijo Turiddu es el vigilante. Se consume por Lola, la mujer de Alfio. Para saciar el erotismo de su mente, graba en vídeo a Lola, y en un brutal ataque de ira, desesperación y lujuria cae sobre Santuzza y la viola con una botella de cerveza. Esto, sin embargo, no impide a un ángel torturado Alla Kravchuk , Thomas Ruud y Ki-Chun Park en la Ópera de Hannover como Santuzza soñar en un loco delirio con su boda con Turiddu. Éste ya no muere a manos de Alfio, sino que los hombres hacen una piña, él les entrega los vídeos y la cosa se olvida. Está claro que la traducción alemana del texto no siempre coincide con lo que sucede sobre el escenario, pero sí corresponde exactamente con la música lo que Bieito traduce en imágenes turbadoras. A pesar de su minuciosidad en las cuestiones de brutalidad, su realismo nunca deriva en un naturalismo de película; siempre permanecemos en el teatro, y las acciones son un juego. Precisamente por ello nos quedamos tan perplejos, porque a través de este teatro musical recibimos sólo una pequeña idea de lo que la realidad dispensa en cuanto a torturas. Esto ocurre cuando se produce una casi imperceptible transición a la segunda obra del programa. El prólogo de Tonio había introducido la velada, y su anuncio de pintar una imagen de la vida real se cumple. Ahora de una manera grotesca, pues la actuación de los payasos se convierte en una fiesta, con la inversión de la tragedia en diversión con toda clase de humillaciones y desprecios mutuos. No puede haber el menor signo de solidaridad en este baile del escarnio de los humillados y ofendidos. Todo gira en torno al infierno del “yo” (el programa habla de la nefasta confusión entre espectáculo y vida): el payaso con un corazón rebosante de amor en un entorno que amenaza con destruirse por la ausencia precisamente de amor. Como un payaso aparece Santuzza en la segunda parte del espectáculo. Su rostro ha desaparecido bajo una espesa capa de maquillaje rojo. Como la muda Katrin en Madre Coraje de Brecht, toca el tambor con estridente placer. Si el aspecto escénico, como era de esperar, obtuvo un fuerte rechazo, el lado musical tuvo una casi unánime aceptación. El director Mihkel Kütson estuvo mejor en la primera parte, donde supo elevar las ondas de la emoción. Leandra Overmann como Santuzza se reveló como actriz-cantante de primer rango, dotada de una noble voz, cuya belleza tímbrica ni siquiera se pierde en los momentos de máxima expresión. Helga Thiede debutaba como Mamma Lucia, pero le convienen los papeles más sólidos. Como Turiddu y Canio convenció Ki-Chun Park, al igual que Tito You como Tonio y Alfio. Alla Kravchuk se mostró como Lola y Nedda igualmente intensa. Una función tan discutible como necesaria, si admitimos que la escena logra narrar más de lo que hasta ahora se le permitía. Boris Michael Gruhl ACTUALIDAD ALEMANIA El juego de las transformaciones ENTRETENIMIENTO Hamburgische Staatsoper. 20-III-2005. Rossini, Il turco in Italia. Renato Girolami, Balint Szabo, Apostolos Dulakis, Inga Kalna, David Alegret, Tamara Gura, George Petean. Director musical: Michael Hofstetter. Director de escena: Christof Loy. Decorados y vestuario: Herbert Murauer. Escena de Il turco in Italia de Rossini en Hamburgo HAMBURGO Una gran familia turca — emigrada a Italia o de vacaciones en aquel país— ha acampado en el patio de un taller de reparaciones para arreglar su coche, cuya capacidad parece casi inagotable, pues una y otra vez manan ocupantes desde su interior. Han tenido visiblemente una avería, porque por todas partes vemos tuercas, herramientas y neumáticos, junto a muebles de camping y ropa tendida en las cuerdas. Esta atmosférica escena abre la nueva producción de Christof Loy de Il turco in Italia de Rossini. El escenógrafo Herbert Murauer ha creado un espacio único, que puede ser rápidamente transformado por fondos que cambian o por las paredes que introducen los tramoyistas. Don Geronio es el clásico macho italiano con cadena de oro en el pecho, camisa abierta y sombrero de Borsalino blanco, y Renato Girolami lo declama con elocuencia. El turco entra sobre una alfombra voladora y está cantado con voz viril por Balint Szabo. Su acompañante, Haly, con gafas de 48 sol y abrigo negro (Apostolos Dulakis) es una especie de guardaespaldas siempre alerta. Donna Fiorilla, el centro de la acción, es aquí una mujer ya no tan joven, pero a la que todo hombre desea. Inga Kalna cantó el papel con una voz agradable, algo débil en el agudo. Como su amante Don Narciso, David Alegret actuó en la première algo limitado por una indisposición, pero nos gustó su agradable timbre de tenore di grazia. Tamara Gura dio a Zaida un atractivo color de mezzo y bailó una soberana danza del vientre. George Petean cantó al poeta Prosdocimo, siempre en busca de nuevos argumentos para una ópera cómica, con una resonante voz de barítono. Después de un comienzo poco prometedor, la Filarmónica Estatal de Hamburgo pronto se animó bajo la batuta de Michael Hofstetter, que llevó con brío los conjuntos y mostró un buen olfato para resaltar tanto los accelerandi como el refinamiento de la música. Bernd Hoppe ACTUALIDAD FRANCIA Simbolismo frente a música TRISTÁN E ISOLDA, ESCENA Y VÍDEO 50 La segunda producción de Tristan und Isolde en la Bastilla ha sido el gran acontecimiento de la temporada lírica. Mortier ha confiado la misión de imponer la obra maestra de Wagner en la primera escena lírica francesa a un trío procedente de los Estados Unidos: el director finlandés Esa-Pekka Solonen, el iconoclasta director de escena Peter Sellars y el artista plástico Bill Viola animando un reparto digno de Bayreuth “gran reserva”. Semejante casting sólo podía atraer a una enorme audiencia, al punto de agotarse las entradas desde hacía tiempo. Se esperaba mucho de este Tristán, y la espera se ha visto recompensada pese a ciertas reservas suscitadas por los vídeos de Viola. Su instalación resulta a menudo tan redundante que aplasta la inspirada dirección de actores de Sellars, que hace de los personajes míticos seres de carne y hueso en un universo desolado. Como el dispositivo escénico frontal, a modo de sala de cine, privilegia las dos pantallas gigantes de Viola y no la escena — que ocupa finalmente el lugar de los subtítulos en una película— la parte teatral resulta liliputiense. El único elemento decorativo, un estrado negro, se asemeja a un altar de sacrificio. El aspecto ilustrativo de las imágenes de vídeo (el mar, la costa de Cornualles, etc.) dificulta la escucha y bloquea la imaginación. Los logrados efectos de espacialización tanto musicales (los coros situados al fondo en las alturas, las trompas en eco durante la caza del rey Marke) como escénicos (la llegada del rey al final del primer acto) quedan desgraciadamente aniquilados por el simbolismo de las imágenes. El tercer acto es el más logra- Ruth Walz PARÍS Opéra Bastille. 12-IV-2005. Wagner, Tristan und Isolde. Ben Heppner, Waltraud Meier, FranzJosef Selig, Jukka Raisilainen, Yvonne Naef, Toby Spence, Alexander Marco-Buhrmester, David Bizic. Coro y Orquesta de la Ópera Nacional de París. Director musical: Esa-Pekka Salonen. Director de escena: Peter Sellars. Vídeo: Bill Viola. Vestuario: Martin Pakledinaz. Waltraud Meier y Ben Heppner en Tristán e Isolda en La Bastilla do: la muerte de Tristán, la exaltación de Isolda y la unión mística de los amantes parecen inspirar más a Viola. Pero este Tristán sobresale por su plenitud musical. Esa-Pekka Salonen se impone como un consumado director wagneriano; con gesto flexible y preciso, el finlandés arrastra al oyente en un torbellino sin fin de abandono sonoro y pura poesía. El continuo flujo musical envuelve por lo mullido de sus texturas y su transparencia camerística, que permite degustar la menor inflexión del magnífico instrumento que es la Orquesta de la Ópera de París, capaz de los matices más tenues. El plantel de voces es de una excepcional homogeneidad. De la emocionante Brangania de Yvon- ne Naef al timbre suntuoso del joven tenor Toby Spence, pastor y marinero, los papeles han sido confiados a los cantantes idóneos. FranzJosef Selig es un espléndido rey Marke; Jukka Rasilainen canta un Kurwenal generoso y Alexander Marco-Buhrmester otorga consistencia a Melot aunque la pareja de amantes —Ben Heppner y Waltraud Meier, leyendas vivas del canto wagneriano en la cima de su arte— es aquí la triunfadora. De timbre cálido y voz resplandeciente, Meier encarna una Isolda de asombrosa belleza; el primero es, sencillamente, Tristán, cantando siempre sin forzar la voz y viviendo el drama desde el interior. Bruno Serrou ACTUALIDAD FRANCIA Henze reducido LAS ANGUSTIAS DE DIONISOS M.N. Robert París. Théâtre du Châtelet. 15-IV-2005. Henze, The Bassarids. June Anderson, Marisol Montalvo, Rebecca de Pont Davies, Rainer Trost, Franco Pomponi, Matthew Best, Kim Begley, Robin Adams. Coro y Conjunto instrumental del Théâtre du Châtelet. Director musical: Kazushi Ono. Director de escena, decorados y vestuario: Yannis Kokkos. E l estreno francés de The Bassarids, ópera seria en un acto de Hans Werner Henze, se ha efectuado en unas tristes condiciones. A raíz de un conflicto sindical en Radio France —con el personal administrativo y técnico bloqueando ensayos e impidiendo trabajar a los músicos—, el 7 de abril se daba a conocer que la Orquesta Filarmónica asumiría las representaciones. Teniendo en cuenta los importantes medios comprometidos a menos de una semana del estreno, el Châtelet hacía venir el material de Alemania y la Orquesta Lamoureux sustituía a la Filarmónica, con el consiguiente aplazamiento de 48 horas para la première. Pero el 11 de abril Jean-Pierre Brossmann, director general del teatro, anunciaba en un comunicado que “sometida a presiones externas” la Orquesta Lamoureux renunciaba. Artista auténtico, Kazushi Ono, director musical de La Moneda de Bruselas, asistido por Laurent Melin y los pianistas Nathalie Steinberg, Michael Ertzscheid y Frédéric Rouillon, trabajó contra reloj para adaptar a un pequeño conjunto (3 pianos, violín, contrabajo, guitarra, mandolina, 2 arpas, celesta, 7 percusionistas y 4 trompetas) la opulenta partitura de Henze. A fin de conservar la homogeneidad sonora, los arreglistas suprimieron los solos de los instrumentos de viento y asignaron las partes de cuerdas y vientos a los tres pianos. La reducción supervisada por Ono respeta las texturas de Henze, pero los pianos recuerdan inevitablemente a Las bodas de Stravinski y la rítmica de los Catulli carmina de Orff. El director nipón, aclamado con frecuencia en el repertorio contemporáneo, salvó brillantemente la situación. No obstante, la calidad del espectáculo hace que se lamenten con amargura las amputaciones infligidas a la partitura. Yannis Kokkos realiza una escenografía clara aunque su dirección de actores resulte banal. El reparto sirve adecuadamente el lirismo de Henze, desde June Anderson como histérica Agave a Marisol Montalvo —que sale airosa de los agudos de la difícil parte de Autonoe— pasando por Franco Pomponi, que domina sin esfuerzo aparente el rol agotador de Penteo; Rainer Trost canta muy bien su Dionisos grunge, Robin Adams es un experimentado Capitán y Kim Begley un insólito Tiresias eclesiástico mientras Rebecca de Pont Davies (Beroe) y Matthew Best (Cadmos) dan consistencia a personajes convencionales. El Coro del Châtelet realizó una excelente prestación. Bruno Serrou 51 ACTUALIDAD GRAN BRETAÑA Gran velada verdiana ANTIFACES EN EL ESPEJO El torbellino de pasiones, venganza y magia que es Un baile de máscaras de Verdi puede resultar una obra maestra, una fusión genial de oscuridad y luz, de tragedia y peculiar ligereza unida a la música más emocionante que escribiera el compositor. Pero también puede resultar una pequeña calamidad, debida a su extraña y desequilibrada identidad. La nueva producción del Covent Garden, de Mario Martone, el director de cine italiano, con decorados naturalistas y algo movedizos de Sergio Tramonti, contenía todo eso. También musicalmente, gracias a su famoso reparto, reflejó el genio maduro de Verdi en el mejor de sus momentos. Sin embargo, la puesta en escena resultó torpe. Durante los primeros dos actos, era difícil saber las intenciones de Martone; era inútil buscar alguna inspira- Catherine Ashmore LONDRES Royal Opera House. 12-IV-2005. Verdi, Un ballo in maschera. Marcelo Álvarez, Thomas Hampson, Karita Mattila. Director musical: Antonio Pappano. Director de escena: Mario Martone. Karita Mattila, Thomas Hampson y Marcelo Álvarez ción cinematográfica. Salvo los nervios habituales, que siempre provoca una noche de estreno, todo funcionó adecuadamente aunque la puesta en escena careció de una visión orientadora. Llegó más tarde. No es que nadie tenga derecho a protestar por ello, porque el ilustre reparto, encabezado por Marcelo Álvarez (Ricardo), Thomas Hampson (Renato) y Karita Mattila (Ameria), rezumaba drama en cada gesto. Álvarez, como un ilustrado gobernador que se enamora de la mujer de su mejor amigo, cantó con emocionante fervor, evitando la heroicidad tenoril en favor de la precisión, la sensibilidad y el lirismo. Hampson hizo la transformación de fiel amigo en asesino vengativo con hechicera habilidad vocal y fría amenaza. Está en la cima de su potencia, capaz de cualquier cosa. Mattila fue, también, una presencia magnética, vocalmente imaginativa, dramáticamente audaz y de aspecto deslumbrante, cosa que siempre ayuda. Su dúo de amor con Álvarez estuvo lleno de erotismo, mientras que su aria llena de tribulaciones, cuando pide ver a su hijo por última vez, provocó unas enormes ovaciones. El director musical de la Royal Opera, Antonio Pappano, siempre se luce cuando trata del repertorio italiano, aprovechándose tanto de los elocuentes silencios como de los majestuoso coros, e hizo que la orquesta sonara espléndidamente. Eso también tiene su lado malo, porque cuanto mejor dirige Verdi, más posibilidades hay de que le quieran para el puesto que ha quedado libre en La Scala. Fiona Maddocks Última jornada de la tetralogía en inglés DEL MITO AL RIDÍCULO Londres. English National Opera. 2-IV-2005. Wagner, El ocaso de los dioses. Richard Berkeley-Steele, Kathleen Broderick, Andrew Shore, Iain Paterson, Claire Weston, Gidon Saks. Director musical: Paul Daniel. Directora de escena: Phyllida Lloyd. D 52 espués de cuatro años de preparación, el ciclo de la ENO del Anillo, con puesta en escena de Phyllida Lloyd, ha resultado ser muy desigual. El oro del Rin fue un fracaso, La walkyria tuvo unos cuantos partidarios, y Sigfrido no estuvo mal. Este Ocaso de los dioses, aunque exasperante, sugiere lo que este ciclo podría ofrecer. En cuanto a Wagner, con tal que el público pueda conectar con la obra que está viendo, la cosa va bien. La dirección musical de Paul Daniel fue mucho más segura. Las cuerdas se mostraron expresivas, los meta- les, más preparados y atentos. También el reparto fue uniformemente competente, aunque no hubo ninguna voz, con la excepción de la de Andrew Shore, que hizo de Alberich, que destacara como naturalmente wagneriana. La neurótica Brunilda de Kathleen Broderick sigue siendo efusiva, pero le hizo falta que mostrara más fuerza en este papel. El Hagen de Gidon Saks flaqueaba vocalmente, pero quedó compensado por su oscura presencia dramática de gurú de New Age. Iain Paterson infundió a su baboso Gunther con una viscosa elocuencia. La pega principal es la manera en la que Lloyd ha presentado el drama. Sin duda, hay intensidad y amenaza, finamente destiladas a través de los decorados eclécticos de Richard Hudson. También la trama está clara, pero su interpretación del gran mundo mitológico está malograda e incluso a veces resulta ridícula. Sigfrido, un afablemente convincente Richard Berkeley-Steele, sale vestido de vaquero y tocado con un sombrero nuevo. Su viaje por el Rin sobre invisibles esquíes acuáticos, al pasar velozmente por delante de unos vertiginosos decorados mató la majestuosidad de la música. ¿Por qué se ha reducido el amor romántico, con la que esta obra se inicia tan gloriosamente, a un cliché de puesta de sol al estilo Oklahoma? Es condescendiente y humillante. Pero con todo, prefiero la indignación al aburrimiento. Ahora la ENO debe terminar lo que se nos ha ofrecido en forma de esbozo, y obsequiarnos con todo el ciclo. Pero ya que no hay nada programado y no hay fondos, eso no parece probable. Fiona Maddocks ACTUALIDAD HOLANDA Crisol de estilos VIEJAS IMÁGENES RENOVADAS AMSTERDAM El elemento central en Die tote Stadt de Korngold es la imagen de Marie. Desde la muerte de su mujer, Paul ha dedicado la vida a su memoria, hasta ha comprado una casa en la “ciudad muerta” de Brujas, el equivalente belga de Venecia, la “ciudad de la muerte” más simbólica de todas. Y después ocurre un milagro: una nueva imagen esclarece todas sus viejas memorias y eso le permite empezar una nueva vida. La Ópera de los Países Bajos presentó esta misma producción de Willy Decker (se estrenará en Barcelona el año que viene) en Salzburgo el año pasado, pero ahora se ha convertido en algo totalmente nuevo. Las mismas viejas imágenes parecen ser nuevas en un teatro que durante la pasada década ha estrenado varias producciones de Decker con decorados de Wolfgang Gussmann. Los dos han utilizado imágenes por el estilo varias veces: cuadros colgados de la pared, casitas al fondo del escenario, un suelo oblicuo y asimétrico, un techo torcido que se cae del todo en medio de la representación. Pero nunca han parecido estos elementos tan conmovedores como en esta ópera que trata de retratos, memorias, casas viejas y sueños hechos polvo. Y se ofrecen las largas secuencias de sueños, presentadas como un psicoanálisis parcialmente simbolista, parcialmente decadente y expresionista del proceso del luto con tal fuerza que el publico queda conmocionado. Y su potencia fue realzada considerablemente por la maravillosa música de la Real Orquesta del Concertgebouw, dirigida por Ingo Metzmacher, que se va a convertir en el nuevo director musical de la Ópera Hans van den Bogaard Het Muziektheater. 9-IV-2005. Korngold, Die tote Stadt. Nadja Michael, Lani Poulson, Marisca Mulder, Torsten Kerl, Michael Kraus. Real Orquesta del Concertgebouw. Director musical: Ingo Metzmacher. Director de escena: Willy Decker. Escenografía y vestuario: Wolfgang Gussmann. Michael Kraus y Torsten Kerl en La ciudad muerta de Korngold de los Países Bajos. Tal vez Metzmacher podría haber hecho más caso a los cantantes, cuyas voces a veces se veían ahogadas por la riqueza orquestal, y también a la melancolía “vienesa” de las líneas vocales. Pero fue un lujo escuchar —esas cosas pasan sólo una vez en la vida— cómo la orquesta tocó la partitura con una riqueza de expresión y de color instrumental tal que parecía que presentaba una síntesis musical que incluía la opereta vienesa, al igual que Tristán y Salomé, a la vez el comienzo de una nueva era musical. La acústica del Muziektheater no es siempre fácil para las voces, y la fuerza con la que tocó la orquesta presentó algunos problemas para el tenor Torsten Kerl. Aunque es un cantante muy experimentado, que ha cantado el papel de Paul en Salzburgo y en varios teatros, su interpretación algo monocroma se vio a veces sobrepasada por la abundancia del colorido de la orquesta. Michael Kraus (Frank) y Lani Poulsen (Brigitta) tuvieron más suerte, al igual que el grupo de cómicos en el segundo acto. Nadja Michael resultó ser una revelación: hasta el mes de septiembre del año pasado había hecho papeles tan distinguidos como Amneris, Eboli y Dalila, y luego, después de unos cuantos meses de descanso, volvió al escenario como una soprano lírico-dramática con mucho futuro. Su impresionante voz en la interpretación de la mujer muerta de Paul y de su doble viva se elevó por encima de la orquesta con asombrosa intensidad. Al mismo tiempo, dio una interpretación absolutamente vibrante que nos mostró la fragilidad de Marie, lo mismo que el carácter de Salomé/Lulú de Marietta. Paul Korenhof 53 ACTUALIDAD ITALIA Haendel en la Scala ESTATUAS PARLANTES Marco Brescia Milán. Teatro degli Arcimboldi. 7-IV-2005. Haendel, Rinaldo. Daniela Barcellona, Annick Massis, Darina Takova. Director musical: Ottavio Dantone. Director de escena, escenografía y vestuario: Pier Luigi Pizzi. MILÁN Annick Massis y Daniela Barcellona en Rinaldo de Haendel 54 Después de veinticinco años, vuelve a la Scala un título de Haendel. Constreñidos durante años a la lección interpretativa de Muti, especialmente soporífera en el repertorio barroco, tocado no sólo con instrumentos modernos, sino también con articulación y fraseo inspirados en un romanticismo por completo fuera de lugar, he aquí la primera ocasión en que la Scala ha invitado a un director como Dantone, ducho en la ejecución con instrumentos originales y crecido por tanto en una escuela que el “Maestro” siempre ha dicho despreciar. Pudiera ser ésta la primera señal de una inversión de tendencia que resituara a la Scala dentro de las tendencias más avanzadas del teatro moderno. A Dantone, claro está, no se le pueden pedir milagros, aunque su trabajo haya sido cualquier cosa menos despreciable. El director ha buscado, lográndolo en parte, aligerar y hacer más transparente el sonido orquestal, aunque habría mucho que perfilar aún en cuanto a articulación y expresión, todavía demasiado pesadas para un repertorio así. Por lo demás, un teatro enorme como el Arcimboldi no resulta ideal para la ópera barroca; incluso Daniela Barcellona (Rinaldo), por ejemplo, debió for- zar la emisión vocal para no ser tapada por la orquesta, refugiándose a menudo en un canto lírico, estilísticamente extraño a lo que Dantone quería obtener. Prestación de gran clase, en todo caso, como también la de Annick Massis (Almirena), igualmente poco apropiada en el estilo, pero capaz de domar las agilidades con envidiable seguridad. Menos convincente Darina Takova como Armida, cantante con dificultades en las florituras vocales (Dantone ha escrito todos los ritornelli de las arias con da capo, ornamentándolas con gran fantasía). El espectáculo de Pizzi, que retomaba su mítica producción de Reggio Emilia de 1985, resultó en realidad nuevo. Se ha mantenido el concepto, o sea un barroco cristalizado, donde los personajes entran en escena llevados sobre pedestales y son más bien figuras retóricas que seres de carne y hueso, al tiempo que reducía la opulencia de las imágenes para obtener un efecto menos redundante. Buen éxito para todos, aunque el público scalígero, poco conocedor de este repertorio, abandonó en buen número la sala tras el primer acto, increíblemente aburrido por la sublime música haendeliana. Carmelo Di Gennaro ACTUALIDAD ITALIA En el 60 aniversario de su muerte MASCAGNI RARO Corrado Maria Falsini Teatro dell’Opera. 17-III-2005 Mascagni, Rapsodia satánica. Director: Nino Oxilia. Cavalleria rusticana. Lucia Mazzaria, Alessandra Franceschi, Giuseppe Giacomini, Ambrogio Maestri, Viorica Cortez. Director musical: Marcello Panni. Director de escena: Stefano Vizioli. Escenografía: Maurizio Varamo. Vestuario: Anne Marie Heireich. Fotograma de Rapsodia satánica ROMA El gobierno Berlusconi ha recortado la financiación del Fondo Único para el Espectáculo. Los Entes Líricos, hoy fundación, corren peligro de pérdidas. Esta ha sido tal vez la razón por la que el Teatro de la Ópera ha “puesto en escena” Rapsodia satánica, película muda de 1914, o mejor “poema cinematográfico-musical”, una especie de Gesamtkunstwerk wagneriano aplicado a la décima musa. Además con la Cavalleria en el mismo montaje del año pasado y ello en el 60º aniversario de la muerte de Mascagni. Se proyectó la copia coloreada encontrada en la Filmoteca Suiza de Lausana, restaurada en la Filmoteca Municipal de Bolonia: amanecer de otra vida, Fausto con faldas, que permuta una nueva juventud por el amor. Cuando cede a la pasión, Mefistófeles le reclama el pago, la vida. Si la recuperación tenía interés por la rareza, la visión ha desilusionado, pero no la escucha. La estética, impregnada de decadentismo crepuscular dannunziano entre el énfasis retórico y la necrofilia, se encuentra hoy demasiado lejana de nosotros. Aburre y llega al límite de lo risible. Marcello Panni ha reconstruido las partes orquestales de la partitura, recuperando los instrumentos que faltaban en la reconstrucción inexacta de 1961. Tiene una sintonía especial con la orquesta, que sonó precisa, vibrante, con pathos, con equilibrio entre ecos wagnerianos, straussianos, beethovenianos… rigurosa en los tempi. Operaciones así suscitan perplejidad, porque si la música vuela sugestiva y evocadora no ocurre lo mismo con las imágenes, ¿una película tan fechada qué interés puede tener hoy si no es para el cinéfilo? Siguió una Cavalleria milagrosa por el equilibrio de voces de semejante tensión dramática y brillante dirección. Franco Soda 55 ACTUALIDAD ITALIA Teatro pobre y obra de arte total PARSIFAL EN LA NADA VENECIA Michele Crosera Teatro de La Fenice. 20-III-2005. Wagner, Parsifal. Richard Decker, Matthias Hölle, Wolfgang Schöne, Mikolai Zalasinki, Doris Soffel. Director musical: Gabor Ötvös. Director de escena, escenografía, vestuario e iluminación: Denis Krief. Si en verdad Parsifal es principio y fin, rito dramatúrgico inicial y terminal de la Weltanschauung más allá del concepto mismo de drama musical, la puesta en escena de Denis Krief no tiene necesidad de explicarse, está clara desde que se alza el telón: Parsifal es la parábola sacra de un mundo en el amanecer del “día después”. Sobre el escenario negro, la nada: un plano inclinado, dos travesaños en forma de cruz, con una hendidura iluminada por neón. Pero ninguna metáfora postindustriale ni mucho menos connotaciones psicoanalíticas e ideológicas (la acostumbrada mina de la regeneración de la sangre y del antisemitismo wagneriano). De este teatro pobre emerge una lección de extraordinaria tensión y de rara coherencia. Una dirección escénica, en suma, sobre las cuerdas tensas del Escena de Parsifal en La Fenice de Venecia estupor y, sobre todo, sobre la música, en la que nada estaba abandonado al azar, en la que Klingsor puede aparecer inquietantemente desnudo como una larva humana, que se cubre con una especie de taparrabos, donde las muchachas flores, en sedosas vestimentas botticellianas, pueden surgir íntegramente desnudas de la tierra con la elegancia de figuras absortas en las delicias de un jardín metafísico. Pero el espectáculo —bellísimo en sí mismo— no estaría resuelto sin la ejecución musical. Gabor Ötvös consiguió una dirección intensa y de respiración sostenida; muy sólida por el equilibrio de los planos sonoros, con la Orquesta de La Fenice en estado de gracia y un coro compacto. Siempre impresionante la reacción dramática al sinfonismo de Ötvös, como en el momento en que Kundry pronuncia por pri- mera vez el nombre de Parsifal o cuando éste toma conciencia tras el beso de Kundry: “Amfortas! Die Wunde!”. El tenor norteamericano Richard Decker fue un “puro loco” de prestación creíble, que dominó la progresión psicológica del personaje por el acento y también por la variedad del fraseo. Matthias Hölle encarnó un Gurnemanz de inmensa nobleza e introspectiva majestuosidad vocal. Verdaderamente un gigante en su vocalidad desgarrada, como su propia carne, el Amfortas de Wolfgang Schöne. No sabría quién pudiera hoy dar una imagen de Klingsor más grandiosa y estremecedora que la configurada por Mikolai Zalasinki tanto por su aspecto como en cuanto a vocalidad. Impresionante, en fin, la Kundry de Doris Soffel. Gianni Gori BOLETÍN DE SUSCRIPCIÓN c/ Cartagena 10, 1ºc - 28028 MADRID Tel. 91.356 76 22 - Fax 91.726 18 64 E-mail: suscripciones@scherzo.es - www.scherzo.es Deseo suscribirme, hasta nuevo aviso, a la revista SCHERZO por períodos renovables de un año natural (11 números) comenzando a partir del mes de ………………… nº…… El importe lo abonaré de la siguiente forma: Transferencia bancaria a la c/c 2038 1146 95 6000504183 de Caja de Madrid, a nombre de SCHERZO EDITORIAL, S.L. Cheque a nombre de SCHERZO EDITORIAL, S.L. Giro postal. VISA. Nº: …………………………………………… Caduca … /… /… Firma………..…………… Con cargo a cuenta corriente ………… ………… …… ………………………………… (No utilice este boletín para la renovación, será avisado oportunamente) 56 Rellene y envíe este cupón por correo, fax o correo electrónico. O llámenos por teléfono de 10 a 15 h. También está disponible en nuestra página en internet. 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ACTUALIDAD MADRID SUIZA Estreno suizo de la ópera de Peter Eötvös Tres hermanas SONIDOS E IMÁGENES DE UNA VIDA INERTE BERNA Stadttheater. 10-IV-2005. Eötvös, Tri Sestri. Silke Schwarz, Zoryana Kushpler, Maria Riccarda Wesseling, Wolfgang Newerla, Julius Best, Isabella Razawi. Director musical: Hans Drewanz. Director de escena: Gerd Heinz. Decorados: Rudolf Rischer. Llevar a Chejov al escenario operístico parece una temeridad —y, consecuentemente, es algo que se intenta muy rara vez. El compositor húngaro Peter Eötvös, afincado desde hace tiempo en Occidente, ha encontrado una solución fascinante para romper el corsé de esta pieza de conversación. El relato de las tres hermanas que vegetan en la provincia rusa no transcurre de una manera lineal, sino interrumpida. La misma acción es presentada tres veces, pero cada una de ellas iluminada desde una perspectiva diferente: la de las hermanas Irina y Masha así como de la de su hermano Andrei. Peter Eötvös continúa la ruptura en el aspecto musical. Enmascara el origen de los sonidos al operar con diversas fuentes. En primer plano, en el foso, hay un conjunto de cámara de 18 músicos; detrás, invisible, una orquesta con 50 ejecutantes, que producen una película sonora. Además, Eötvös otorga a todos los protagonistas en escena un instrumento acompañante —el clarinete para Masha, el fagot para Andrei, metal y percusión para los oficiales, que aparecen de vez en cuando en este triste caserón. Esto demuestra de qué manera tan eminentemente dio de estos hombres y mujeres situados en el límite de una silenciosa desesperación. Pero, realmente, Eötvös ha ido un paso más adelante —hacia el distanciamiento. En el original, todos los papeles femeninos estaban escritos para hombres (cuatro contratenores y un bajo), y el resultado era de una enervante estilización. Todo esto se ha dulcificado aquí, ya que el compositor permite esta alternativa. Él mismo estuvo presente en Berna y se mostró muy satisfecho con la entusiasta ovación cuando salió a saludar. plástica piensa Eötvös— y por qué su música, a pesar de toda su modernidad, nos llega tan directamente. Con la elección de Gerd Heinz se acudió a un director teatral. El temor de que montaría más bien a Chéjov que a Eötvös se demostró bien pronto como algo injustificado. Heinz conoce la función de la música, y su visión resulta bastante convencional porque precisamente aspira de una manera consecuente a reflejar una “música del alma”. Para ello emplea una desnuda escenografía, que se limita a un espacio delimitado por barras de neón de diferentes colores, y un vigoroso estu- Mario Gerteis Prosiguen las recuperaciones del operista italiano SALIERI FUERA DE LA GRUTA LAUSANA La Ópera de Lausana ha tenido el coraje y la inteligencia de proponer una nueva producción de un título muy infrecuente, La grotta di Trofonio de Antonio Salieri. En realidad, esta ópera cómica en dos actos sobre libreto del abate Giambattista Casti, estrenada el 12 de octubre de 1785 en el Burgtheater de Viena, es uno de los títulos principales del compositor, que conociera en su época un gran éxito por toda Europa. Casti, en el prefacio del libreto, se excusaba por la transposición contemporánea de la acción mitológica, invocando la libertad poética. Esta deliciosa ópera cómica entre Gluck y Mozart deseaba ser un acto de acusación tan sutil como punzante contra la pedantería de cierta filosofía iluminista y sobre todo una denuncia de los amantes de las cien- Marc Vanappelghem Opéra. 15-III-2005. Salieri, La grotta di Trofonio. Raffaella Milanesi, Marie Arnet, Nikolai Schukoff, Mario Cassi, Olivier Lallouette, Carlo Lepore. Les Talens Lyriques. Director musical: Christophe Rousset. Director de escena: Marcial Di Fonzo Bo. 58 Raffaella Milanesi, Olivier Lallouette y Marie Arnet cias ocultas (en una copia autógrafa, Salieri había puesto ópera “mágico-bufa”). Ningún asunto mejor para el joven director de escena argentino Marcial Di Fonzo Bo, del que podría profetizarse que será un nuevo Alfredo Arias, aunque con distinto formato de factura. La apropiada escenografía era obra del mismo director y de Peter Wilkinson; los extravagantes y originales trajes, de Pierre-Jean Larroque y los movimientos coreográficos, de Daniel Larrieu. Excelente el reparto, que reunía la Ofelia de Raffaella Milanesi, la Dori de la soprano suiza Marie Arnet, que brillaron por la agilidad vocal y la perfecta presencia escénica, y por otro lado el Artemidoro del tenor austriaco Nikolai Schukoff y el Plistene de Mario Cassi, dotados ambos de bellas voces, buena dicción y una inmersión ideal en sus papeles. Aristone estuvo confiado al impecable bajo francés Olivier Lallouette, cuyo brillante comienzo de carrera nos hace esperar lo mejor para el futuro. Mención especial para el Trofonio de Carlo Lepore, quien nunca defrauda sus altas potencialidades artísticas. Rousset inflamó a sus Talens Lyriques, rindiendo a la vez un magnífico servicio a los cantantes, sin descuidar los delicados claroscuros de la partitura, en particular los de la sección de viento. Por fortuna, nada de esto se ha perdido, porque Ambroisie ha grabado las funciones, que editará en disco próximamente. Giacomo Di Vittorio ACTUALIDAD MADRID SUIZA Gran trabajo de Minkowski LA BARTOLI Y SUS ACÓLITOS Suzanne Schwiertz ZÚRICH Todas las representaciones agotadas, un entusiasta júbilo entre el público —la ópera barroca claramente ha pegado fuerte en Zúrich. O habría que decir mejor: ¿la superstar Cecilia Bartoli, por primera vez en escena en un gran papel operístico de Haendel, como irresistible imán? En realidad, el papel de Cleopatra en la ópera Giulio Cesare es un “bombón” para la mezzo italiana. El compositor le ofrece una ingente cantidad de afectos musicales —desde la ira a la desesperación, de la tristeza a la seducción. Todo un show sonoro que la Bartoli sabe aprovechar con mucho virtuosismo y un evidente placer tanto en las más delirantes coloraturas como en los delicados lamentos en pianissimo. En cualquier caso, ella no estuvo sola en el escenario zuriqués, tampoco en lo vocal. Aun cuando su temperamento todo lo eclipsa, algunos de sus colegas pudieron sin embargo competir con suficiencia. En particular, el contratenor Franco Fagioli en el papel titular. Este cantante argentino de 24 años se ha revelado como una gran esperanza en su cuerda por su valentía en la técnica ornamental, aunque en lo expresivo es aún, lógicamente, capaz de madurar (lo que no nos atreveríamos a afirmar de su compatriota Martín Oro como Tolomeo). Mostraron fuertes acentos la noble Charlotte Hellekant (Cornelia) y sobre todo la ascendente Anna Bonitatibus (Sesto). Todos ellos se preocuparon, además de por el esplendor vocal, por los tonos dolientes e intimistas. En ese sentido, fueron un perfecto reflejo de la direc- CECILIA BARTOLI Opernhaus. 2-IV-2005. Haendel, Giulio Cesare in Egitto. Cecilia Bartoli, Franco Fagioli, Charlotte Hellekant, Anna Bonitatibus, Martín Oro. Director musical: Marc Minkowski. Director de escena: Cesare Lievi. Decorados: Margherita Palli. ción musical de Marc Minkowski, que con esta producción dirigía por tercera vez en este teatro una ópera barroca. Un hombre de extremos, impulsivo y trepidante o contenido hasta el silencio. Ha grabado la obra para DG en una versión de referencia, y supo obtener de la bien entrenada orquesta barroca de la Ópera de Zúrich La Scintilla casi la misma y pasmosa agilidad que de sus propios Musiciens du Louvre. Quizá es la despedida del director francés de este repertorio, ya que a partir de ahora quiere dedicarse más a los siglos XIX y XX. Sobre el montaje de Cesare Lievi no hay casi nada (bueno) que decir. Ha traducido la increíble riqueza de sentimientos de la música de Haendel en un frío PopArt —el escenario debe ser Las Vegas— y no caracteriza a los personajes ni psicológica ni humanamente. Todo es un simple decorado, con algunos toques irónicos en la descripción de los militares con uniformes de carabinieri y tanques de juguete. El resto permanece limitado a un convencional repertorio de gestos. Mario Gerteis 59 ENTREVISTA Fabio Bonizzoni “UN GRAN MÚSICO HACE UNA OBRA DE ARTE INCLUSO CON EL INSTRUMENTO EQUIVOCADO” H ace poco más de un mes, el clavecinista y organista Fabio Bonizzoni (Milán, 1965) cerraba el Festival de Cuenca dirigiendo a La Risonanza, el grupo que creó y dirige, y con la Capilla Peñaflorida como invitada, con las Vísperas solemnes para el Domingo de Pascua, reconstruidas a partir de obras de Antonio Vivaldi. Cuando aún están calientes los aplausos, el multifacético artista vuelve a estar en el candelero por su interpretación de las Variaciones Goldberg transmitidas con la visión que un clavecinista como él, curtido en los teclados junto a Ton Koopman, tiene de esta monumental obra de Bach. Fotos: Daniel de Labra ¿Le queda tiempo para compaginar su actividad solista con la dirección? 60 Las cosas están cambiando ahora que en La Risonanza cada vez tenemos más trabajo. A pesar de todo, hago lo posible por reservarme un tiempo para trabajar con el clave y el órgano, aunque no sea más que porque adoro estos instrumentos. Luego tengo que arreglármelas para, además de todo eso, estudiar nuevo repertorio y grabarlo. El trabajo en solitario, ¿le aporta mucho para el resto de la música? Las dos dedicaciones marchan en paralelo, y lo que intento, tanto si trabajo desde los teclados como cuando me pongo al frente de mi grupo, es dar con un ideal estético de belleza, que en cierto modo es en ambos casos el mismo. Con todo, diría que lo más hermo- so cuando estás solo frente a un instrumento es que de alguna manera te permite experimentar más, ya que lo que imaginas lo puedes poner en práctica inmediatamente. Eso significa que existe un mayor espacio de búsqueda cuando trabajo en solitario. Si por esa vía llego al convencimiento de un nuevo hallazgo, lo puedo transferir a La Risonanza después de las pertinentes pruebas y de un trabajo más complejo, que implica crear una sinergia con el grupo que tiene poco que ver con el contacto que se estableces entre uno y el instrumento. Cuando trabaja como solista invitado, ¿con qué orquestas suele hacerlo? Tengo a mis espaldas el trabajo en el pasado con varios grupos, entre ellos el de Jordi Savall aquí en España ENTREVISTA FABIO BONIZZONI y el de Ton Koopman en Holanda, con los que hace tiempo no toco como consecuencia de esa actividad creciente día a día de La Risonanza. Incluso cada vez acepto menos invitaciones de otros conjuntos de mi país a los que visitaba con bastante frecuencia, como es el caso de La Venexiana de Claudio Cavina o la Europa Galante de Fabio Biondi. Por una parte me da pena, pero por otra debo decir que afortunadamente, porque significa que el reconocimiento de mi conjunto absorbe gran parte de mi trabajo. Hablaba de Jordi Savall en pasado. ¿Cómo son sus recuerdos con la perspectiva de hoy? Todo lo que recuerdo de mi trabajo con él es bellísimo, porque yo era muy joven cuando trabajé tanto con Savall como con Koopman. Cuando lo pienso, me veo como un niñito catapultado en medio de dos mitos vivientes, puesto que estamos hablando de dos de los músicos más grandes del campo de la música antigua, y eso era lo que tenía en mi mente. Por eso digo que la experiencia en ambos casos fue magnífica. ¿Ha correspondido a aquel gesto con el tiempo, invitando a solistas españoles que cultivan su repertorio? Con La Risonanza sólo ha trabajado hasta el momento Núria Rial, una soprano muy valiente con la que hemos hecho varias cosas, y con quien contamos el año que viene para un proyecto Haendel, interpretando sus cantatas. A Marta Almajano la conozco por haber trabajado con ella, pero no en mi grupo, en el que todavía no he tenido la oportunidad de contar con otros. Espero que sea pronto. La Risonanza, ¿tiene unas dimensiones reducidas? Veinte integrantes diría que es el número máximo. Como medida, lo definiría por comparación al mundo sinfónico como una orquesta de cámara. ¿Trabajando “full time”? Todos los músicos freelancers que trabajan en el núcleo central de La Risonanza se podría decir que trabajan sólo con nosotros, que lo mismo podemos ser diez que veinte, dependiendo del programa. Y los que trabajan sólo cuando hay que ampliarla, lo hacen también con otros grupos. ¿Cómo coordinan sus agendas? Las fechas siempre son una dificultad a la hora de elaborar los programas. Un problema dramáticamente real. Como docente, imparte clases de clave en el Conservatorio “A. Scontrino” de Trápani y en el Suizo-Italiano de Lugano. Hablamos del Sur y del Norte, y en ese punto diría que son ambientes muy distintos entre ellos. No se puede negar que los 1500 kilómetros de distancia que hay entre Sicilia y Suiza están ahí y son reales y verdaderos en todos los aspectos. Diría incluso que parece mayor distancia que la que separa Milán de Ámsterdam, aunque sea prácticamente la misma. No lo creía al principio, pero es así. En realidad vivo en Milán, aunque paso una parte de mi tiempo en Sicilia. Y puedo asegurar que comienzo a entender que, aunque yo no sea una de esas personas meteoropáticas, cuyo humor está en función de la climatología, comprendo que exista una influencia distinta. Cuando despiertas por la mañana y te encuentras esa luz cegadora, fortísima, y miras al mar en aquel tan fascinante en un lugar tan increíble como Sicilia, y lo comparas con un sitio en el que llueve mucho, llegas a comprender que su gente tenga una aproximación distinta a la vida, y también a la música. Esto lo observo en mis alumnos. Tienen una mentalidad mucho más racional y mucho más sistemática los del Norte. Mas abierta unos y más dispersa los otros… y no sabría decir qué es mejor. Esas diferencias, ¿se notan tanto al estudiar como al interpretar? En un sentido y en el otro. Y hasta allí donde lo entiendo se debe a esos dos estilos de vida tan distintos a la hora de entender la vida, el trabajo y el arte. Pero no quiero decir nada negativo en un sentido ni en el otro. En ambos casos estamos refiriéndonos a mundos que han dado genios increíbles, y donde se pueden conseguir resultados fantásticos con modos de aproximación muy distintos. De una parte, más sistemática; de la otra, más cargada de improvisación. Usted, ¿dónde se siente mejor? ¿Dónde se reencuentra? No lo sabría. A decir verdad, me apetece estar en contacto con estas dos realidades. Dicho esto, debo comentar que el de Sicilia es un mundo fascinante. La luz me tiene enamorado. El ambiente de aquellas latitudes produce una gran paz interior… Se nota que soy un milanés que vive en una ciudad tan gris como la mía. ¿Se percibe el interés de la juventud?; ¿tiene muchos alumnos? No, no tengo muchos. Pero de que existe interés, estoy convencido. Tal vez lo digo porque tanto en Sicilia como en Suiza los pocos alumnos que tengo están muy motivados. Unos y otros quieren estudiar, quieren tocar, porque aman esta música. Pero nos encontramos en todos los conservatorios con la gran reforma de dimensiones europeas que se quiere llevar a cabo, lo que lleva a crear una cierta confusión en cuanto al futuro profesional de los alumnos. Porque más allá de la posibilidad de hacer una carrera concertística, es importante también saber qué salidas te brinda lo que estás estudiando, y eso es algo que hoy en día no está muy claro, especialmente en Italia donde, no voy a ocultarlo, en este momento se percibe un poco de miedo entre los alumnos a la hora de estudiar y derrochar tanta energía en sus estudios cuando no tienen claro si después van o no a trabajar. ¿Ha sido ésta su primera relación con la Capilla Peñaflorida? Sí de un modo directo, pero una vez toqué como solista en un concierto con Europa Galante en el que estaban ellos. Escuchándoles cantar, inmediatamente tuve la impresión de estar en presencia de un coro muy bueno. Por eso me decidí, lleno de ilusión, a convencerles para poner en marcha el proyecto. Su repertorio más habitual gira en torno a la Italia de los siglos XVII y XVIII, aunque Vivaldi no estaba por medio. ¿O es sólo una impresión? Es cierto, porque en realidad esta vez ha sido una de las primeras que lo hago. Había trabajado anteriormente en sus grandes obras de cámara, pero nunca con solistas y con un orgánico tan grande. Y ha sido un encuentro interesante, que ha servido para revelarme un Vivaldi distinto del que conocía, que prácticamente se quedaba reducido al de los conciertos para cuerda. En este caso he encontrado un Vivaldi que prueba soluciones técnicas para ciertos momentos, que nos revelan un punto de vista distinto para mí insospechado. Una visión filosófica que uno nunca se espera al primer impacto en la música de Vivaldi, en quien todos reconocen un talento, si se quiere, un tanto superficial. Y sin embargo en esta ocasión me he encontrado con un Vivaldi dotado, en el fondo, de unas grandes dotes de introspección para todo lo que significan los sentimientos de la vida y que de alguna manera traduce en música. Presenta el Vespro Solenne per la Domenica di Pasqua de Vivaldi, Venecia, 1739, como una reconstrucción, ¿le gusta abordar este tipo de trabajos historiográficos? En líneas generales, me parece muy interesante, aunque estoy convencido de que la palabra reconstrucción es un poco fea. Parece sacada de un museo. ¿Cómo vamos a reconstruir algo que fue escrito para un público determinado? ¿Quién de nosotros tiene la potestad de saber lo que pudo imaginarse en su momento un genio como Vivaldi, como Haendel o como Bach? Hasta llegado el caso de que diésemos hoy con una fórmula que se ajuste a nuestro gusto, y que hagamos que resulte muy bonito, sería interesante ver cuál fue en su momento el gusto del compositor. El formato litúrgico, ¿ayuda más al oyente 61 ENTREVISTA FABIO BONIZZONI haciéndole amena la presentación, o al propio intérprete? No lo sabría decir, pero creo que ayuda en cierta medida a los dos. Lo que en este caso hemos tratado de plasmar son los conceptos, sin relaciones litúrgicas. Todo lo que hemos incorporado son fragmentos musicales de la liturgia, pero no nos hemos propuesto una reconstrucción semejante a una misa. En los casos en los que se realiza una verdadera reconstrucción litúrgica puedo decir que a quien más interesante le puede resultar es, sobre todo, al público. Nosotros en alguna ocasión hemos hecho algo así con la Missa non sine quare de Johann Caspar Kerll, que hemos grabado y que presentamos en concierto en algunas ocasiones. Cuando al oyente de hoy, que si es católico está acostumbrado a ir a misa, y a quien si es amante de la música en conciertos se le ofrece la posibilidad de ver reunida una misa y la música de su tiempo, se convierte en un entusiasta de aquello, y puede llegar a comprender lo que significó en su momento el impacto de una función litúrgica. Es en cierto modo lo que le ocurre a quien entra en un santuario o en una iglesia antigua, y se encuentra con la fuerza de las obras de arte. Se plantea que está allí para rezar y al mismo tiempo tiene ante sí esa enorme carga de belleza fluyendo. Y esto es algo que hoy en día, en las igle- sias actuales, con las funciones modernas, se queda muy mermado. Vivir una misa sazonada con música barroca puede ser una experiencia extraordinaria, que podría llegar a equipararse con la mística. En España hizo Biber con La Risonanza, ha grabado la Misa de Kerll; en solitario, a Barbara Strozzi, Giuseppe Sammartini. Baldassare Galuppi, Andrea Gabrieli, Claudio Merulo… ¿siente la necesidad de afrontar un repertorio distinto al de los demás? Ante todo, intento no preocuparme demasiado de lo que hacen los otros, y simplemente dedicarme a hacer aquello que mi instinto me dicta. Y esa música es la que más deseo hacer. Porque a fin de cuentas, lo más maravilloso de este trabajo en el que estoy metido es poder estar cada día frente a frente con las obras de arte que más amo. Quiero seguir adelante con lo que la intuición musical y artística me sugieren sin preocuparme mucho por esa lógica que dicta el mercado. Aunque puedo adelantar que en un futuro inmediato nos centraremos fundamentalmente en Bach y Haendel. Estoy contentísimo por esta decisión, puesto que se trata de dos compositores cumbre de la historia de la música. Bach, el mayor de todos, y Haendel, quien más se le podría aproximar. Ahora mismo, y para mucho tiempo espero, estamos metidos en proyectos maravillosos de música para teclado y orquesta de estos dos compositores. En esa dirección vamos a canalizar ahora nuestra energía, sin olvidarnos por ello del Vivaldi que hemos puesto en marcha en España, y que continuaremos interpretando. Este mismo año tenemos conciertos programados con la música vocal-instrumental de Vivaldi en Francia, donde están como locos con esta faceta que parecen acabar de descubrir. ¿Cómo se vive en Italia la música del siglo XVII y la barroca de su país? Bien, desde el momento en que el público se está apasionando por esta música y empiezan a desaparecer los prejuicios acerca de los instrumentos antiguos, siempre y cuando se trate de ejecuciones de altísimo nivel. Va bien, y se vive pero se nota esa gran dificultad económica que se cierne sobre toda Europa y que se nota especialmente en Italia, donde se han hecho importantes recortes presupuestarios en la cultura. Con La Risonanza, ¿trabaja mucho en su tierra? Creo que trabajo más en España que en Italia, que son los dos países en los que más presencia tenemos en conjunto. En Italia es normal, porque somos italianos. Pero honradamente debo decir que en este momento España me parece la nación europea con más fermento cultural. No hay más que fijarse en ese furor, abriendo auditorios en todas las ciudades. Es increíble. Eso no se da en ninguna otra parte de Europa en este momento. España, al menos a mis ojos, es de esos países que desde hace unos años está haciendo grandes inversiones en cultura. Y me parece un caso único. ¡Menos mal que al menos está España para hacerlo! Recientemente leí unas declaraciones de Riccardo Muti lamentándose por esos recortes. Comentaba que, por supuesto, antes que a la música hay que ayudar a los hospitales. Pero pensando que si la sanidad te cura un brazo, la cultura te cura el alma, una es tan importante como la otra. ¿Cuál es su procedimiento? ¿Cuando descubre algo interesante en el teclado, lo pasa al grupo? 62 Puede que sí. Cuando nace en mí un amor tan fuerte por ciertos compositores que se lo merecen todo, como Haendel o Bach, me apetece ver su obra en conjunto. En ese gran proyecto Haendel que tenemos que hacer y hablo en plural, porque en él incluyo a La Risonanza, está prevista la ejecución y la grabación en siete discos de todas sus cantatas italianas con instrumentos, que habremos concluido de aquí a cinco años. De hecho, toda la música está incluida en los diez conciertos que tocaremos a lo largo de este quinquenio. Mientras tanto, iremos intercalando ENTREVISTA FABIO BONIZZONI otras cosas de Haendel, como un Mesías del que por ahora no quiero adelantar detalles. Y, tal vez también, parte de la música que escribió en Italia como esos oratorios. ¿Por dónde orientarán su Bach? Sobre Bach lanzaremos una visión más global. Por una parte, yo continuaré haciendo obras suyas como solista desde el clave, y al tiempo, con el grupo haremos música de cámara y conciertos para clave, con lo que tendremos una perspectiva completa de todo ese Bach camerístico, si se le quiere llamar así. ¿Hay para usted dos Haendel, el italiano y el inglés? En cierto modo, sí. Siempre hablamos de Haendel, por supuesto, pero, sin subestimar para nada el inglés, y partiendo de la base de que El Mesías es una obra de arte absoluta, debo decir que me resulta fascinante el Haendel italiano, ese Haendel jovencísimo que está en Italia inmerso en ese ambiente increíble de arte, de cultura que se está produciendo en Roma a principios del siglo XVIII. Se encuentra de repente tocando junto a Corelli, a Pasquini, cantando con Margarita Durastante y gente así. Me gusta ver cómo el Haendel de aquellos años, como le suele ocurrir generalmente a los jóvenes, experimenta todas las posibilidades. Me da la impresión de que en el periodo siguiente, cuando va a Inglaterra para hacer en Londres su grandísima carrera, es ya un profesional de la escritura musical que sabe ya exactamente cómo equilibrar las fuerzas y obtener todo lo que busca. Sus primeros años en Italia son los del aprendizaje, pero lo curioso es que, a pesar de ello, no se percibe en su obra un nivel artístico inferior. Cuenta con una variedad enorme de medios, de instrumentaciones y de funciones técnicas que adopta, y que parecen infinitas. De ahí ese amor que han despertado en mí las cantatas escritas en ese periodo, cada una distinta de la otra. Ha hablado usted de mercado y de hacer siete discos, ¿sus grabaciones son meta o instrumento? Las dos cosas a la vez. Para mí, lo más fascinante para el músico que lo hace es todo lo que hay antes: el trabajo preparatorio. Un disco, y no digo nada cuando hablamos de un proyecto más importante, como los siete que mencionaba, te obliga a sumergirte en una gran búsqueda musicológica acerca de ese repertorio. Una búsqueda que por una parte hago yo y para la que, sobre todo, recurro a otros profesionales, porque pienso que a fin de cuentas cada cual debe hacer su trabajo. Por eso he entrado en contacto con una erudita americana, con la que estoy manteniendo un intercambio epistolar acerca de las cuestiones científicas de las fuentes, de las instrumentaciones, de la orquestación, de los documentos, del periodo que le tocó vivir a Haendel… y todo ese proceso puedo asegurar que me apasiona. Esa es la base. Después, claro está, viene el momento de la ejecución, que parece el más gozoso, Y por último la otra cualidad buena del disco de permitir a los demás, al público en general, no sólo al que va a los conciertos, escuchar la música y poder descubrir obras que son prácticamente desconocidas, porque buena parte de las mismas no suele tocarse en estos momentos. En resumen, es un medio para estudiar, un fin, para nosotros a la hora de tocarla y también para el público porque así conoce esta música. ¿Se ha sentido la crisis en sellos pequeños como en el que usted trabaja? Naturalmente que se ha sentido. No tanto como en las grandes discográficas, donde les ha afectado por igual en la música ligera y en las grabaciones de las obras más conocidas del repertorio de Beethoven o Mozart. Pero los problemas económicos, aunque sea en distinta medida, han sacudido a todas las casas discográficas, grandes o pequeñas. Su nueva aventura se llama Goldberg. ¿Cómo se entienden las variaciones desde su mentalidad, con relación a los demás? No lo sé, y me cuesta mucho trabajo resumir en dos palabras mi visión conjunta de una obra musical como ésta. De cualquier modo, diría que siempre busco que sea la música la que me hable, no yo a la música. No me pongo a decir ésta es mi visión. Primero escucho la obra y veo qué me dice. En el caso de las Goldberg me da la impresión de que poseen un naturaleza doble. De una parte, son un juego increíble del Bach técnico, que las escribió para probar todas las alternativas posibles sobre el teclado. Por esa parte, suponen el desafío para el intérprete de superar una serie de dificultades técnicas. Pero es un desafío gozoso, puesto que la vertiente divertida de las Goldberg es innegable. Por otra parte, son un juego intelectual fortísimo. El hecho de tomar un simple tema desde abajo y variarlo de treinta maneras distintas es increíble. En El arte de la fuga, toma el tema y lo cambia también, pero en ese caso no como un juego. Ahí es una reflexión intelectual, estamos en el mundo del juego. Pero la grandeza de Bach radica, según yo lo entiendo, en esa facilidad para unir todos esos elementos totalmente lúdicos y divertirse ejercitando los dedos, después de que él lo hubiera hecho antes con un lápiz sobre el papel. A partir de ahí, desarro- lla treinta piezas que, si cada una por su parte son pequeñas obras maestras, en conjunto se convierten las treinta teselas y el todo en un mosaico que, de cierta manera, pasa a otro plano que, según yo lo entiendo, forma parte de las obras de arte, y no me refiero sólo a la música, sino al arte en general. Porque en ellas, en alguna medida, uno se puede encontrar toda la vida, y todas las experiencias de la vida: la alegría, la tristeza, la muerte, la resurrección… Ese es el modo en que yo las entiendo en el momento de tocarlas. Jugando, pero teniendo presente que detrás de ese juego está toda la alegría, toda la melancolía, toda la tristeza… como en un libro, y en el año en que estamos, pienso en España y en Don Quijote, donde uno puede encontrarse todo lo inimaginable. Es uno de esos libros que, si te planteases salvar uno solo, tendrías que pensar en él, porque en él se contienen todos los sentimientos del mundo. Usted interpreta las Goldberg con clave. ¿Hay muchas diferencias en el resultado respecto al piano o al fortepiano? Claro está que muchas. Yo no conozco profesionalmente el piano, desde el momento en que no lo sé tocar bien. Cuando pienso en mi disco de Scarlatti, se me viene a la cabeza que un magnífico intérprete de Scarlatti ha sido Horowitz. Uno de los discos que más me gustan de Scarlatti es con él al piano. Por eso no soy de los que digo que o haces una obra con el instrumento preciso o es una porquería. Un gran artista hace una obra de arte incluso con el instrumento equivocado. Creo, no obstante, que la música de esa mitad del siglo XVIII fue escrita idiomáticamente, de acuerdo con un determinado instrumento. Y en este caso lo hizo para el clave. ¿Su aproximación a este Bach es muy distinta de la que tiene frente a Scarlatti? No. Creo que a fin de cuentas, lo que en algún modo intento cambiar en mis aproximaciones a Bach, Scarlatti, Haendel es el aspecto estilístico, buscando de una manera fiel el estilo de la música que estoy interpretando. Y aunque el de Scarlatti y Frescobaldi puedan ser muy distintos, el ideal estilístico en el que yo me muevo es siempre el mismo. Tener en mente, como ya dije, una idea de belleza. Y la idea de belleza es esa. Ya puestos, diría que no hay que buscar tantas bellezas. La belleza es una, de cualquier modo. Mi ideal puede ser distinto al de cualquier otra persona, pero la Belleza, con mayúscula, es una, y a ella es a la que nos debemos aproximar. Tal vez resulte un poco pretencioso, pero es así. Juan Antonio Llorente 63 D I S C O S EXCEPCIONALES LOS DISCOS XCEPCIONALES DEL MES DE MAYO DE 2005 La distinción de DISCOS EXCEPCIONALES se concede a las novedades discográficas que a juicio del crítico y de la dirección de la revista presenten un gran interés artístico o sean de absoluta referencia. BACH: Siciliana del Concierto BWV 596. Conciertos BWV 971, 975, 974, 981 y 973. e.a.. ALEXANDRE THARAUD, piano. HARMONIA MUNDI HMC 901871. Alexandre Tharaud es un pianista de enorme talento. Tras su exitoso recital Rameau vuelve, como entonces, a causarnos auténtica fascinación. P.J.V. Pg. 77 Triumph der Sohnesliebe. M. GOERNE, L. AIKIN, J.M. AINSLEY, A. MUFF, H. SCHWARZ, E.A.. ORQUESTA FILARMÓNICA DE VIENA. Director musical: MARKUS STENZ. Director de escena: DIETER DORN. EUROARTS 2053939. Stenz dirige con tanta energía como delicadeza. Estamos ante un registro excepcional. S.M.B. Pg. 115 BACH: Cantatas. Vols. 1 y 8. RACHMANINOV: Concierto J. LUNN, G. KEITH, M. HARTELIUS, K. FUGE, P. AGNEW, M. PADMORE, D. HENSCHEL, E.A.. MONTEVERDI CHOIR. THE ENGLISH BAROQUE SOLOISTS. Director: JOHN ELIOT GARDINER. para piano y orquesta nº 2 op. 18. Rapsodia sobre un tema de Paganini op. 43. LANG LANG, piano. ORQUESTA DEL TEATRO MARIINSKI. Director: VALERI GERGIEV. DEUTSCHE 4 CD SOLI DEO GLORIA SDG 101 y 104. GRAMMOPHON 00289 477 5231. Un Bach luminoso, cálido, extraordinariamente cantado y tocado que augura un gran ciclo. E.M.M. Pg. 78 Musical y arrollador; supervirtuoso y músico: deslumbrante y sensible. J.A.G.G. Pg. 96 BERLIOZ: La infancia de Cristo. VIVALDI: Arsilda regina di Ponto J. MCCOLLUM, F. KOPLEFF, T. UPPMAN, D. GRAMM, D. MEADERS. SOCIEDAD CORAL RADCLIFFE. HARVARD GLEE CLUB. ORQUESTA SINFÓNICA DE BOSTON. Director: CHARLES MUNCH. VAI 4303. RV 700. S. CAVALLI, L. SCIANNIMANICO, E. CECCHI FEDI, N. KENNEDY, J. CORNWELL, S. FORESTI, A. ROSSI. MODO ANTIQUO. CORO DA CAMERA ITALIANO. Director: FEDERICO MARIA SARDELLI. Gran música recreada profunda y ardientemente por uno de los más grandes berliozanos que han existido. E.P.A. Pg. 112 BRAHMS: Concierto para piano nº 1. Cuarteto con piano nº 1. (orquestación: Schoenberg). DANIEL BARENBOIM, piano. ORQUESTA FILARMÓNICA DE BERLÍN. Director: SIMON RATTLE. EUROARTS 2053659. Un momento de plenitud difícilmente repetible. Una filmación para la historia. E.M.M. Pg. 113 DUN: El mapa. ANSSI KARTTUNEN, VIOLONCHELO. ORQUESTA SINFÓNICA DE SHANGHAI. Director: TAN DUN. DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4009. El mapa es una obra maestra redonda, pero no menos admirable es el contexto que recoge la filmación. E.M.M. Pg. 114 GRAUPNER: Obras orquestales. Vol. 2: Obertura GWV 451. Trío GWV 203. Sinfonía GWV 571. NOVA STRAVAGANZA. Director: SIEGBERT RAMPE. MDG 341 1252-2. Música de notabilísimo interés, variada, original, de riquísima invención melódica y rítmica. P.J.V. Pg. 86 64 HENZE: L’Upupa und der 3 CD CPO 999740-2. Interpretación sensacional desde todos los puntos de vista: vigorosa y brillante. P.Q.L.O. Pg. 102 MAXIM VENGEROV. Violinista. Obras de Wieniawski, Paganini, Kreisler, Rachmaninov, Sarasate, Williams e Ysaÿe. IAN BROWN, piano. EMI 5 57916 2. Este disco es más que un divertimento. Es el violín en estado puro. C.V.N. Pg. 107 ROLANDO VILLAZÓN. Tenor. Páginas de Le Cid, Manon, Werther, Roméo et Juliette, e.a. NATALIE DESSAY. ORQUESTA FILARMÓNICA Y CORO DE RADIO FRANCIA. Director: EVELINO PIDÒ. VIRGIN 5 45719 2. Un original repaso al repertorio francés que demuestra la curiosidad de un intérprete que confirma su preparación y valía. F.F. Pg. 108 PER UN BACIO. Música vocal del siglo XVII. Obras de Ferrari, Strozzi, Carissimi, Monteverdi y otros. MARTA ALMAJANO, soprano; LUCA PIANCA, archilaúd; VITTORIO GHIELMI, viola da gamba. HARMONIA MUNDI 987058. Almajano se está alzando hasta el puesto de gran cantante española de la música antigua. E.M.M. Pg. 111 DISCOS GEORG SOLTI Alex von Koettlitz CLAUDIO ABBADO Douglas Glass HERBERT VON KARAJAN WILLIAM CHRISTIE Michel Szabo Año XX – nº 197 – Mayo 2005 Óperas en DVD VOCES CON IMÁGENES A SUMARIO ACTUALIDAD: Voces con imágenes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65 ESTUDIOS: Una vida con Stravinski. S.M.B. . . . . . . . . . . . 66 Bruckner a dos bandas. E.P.A. . . . . . . . . . . . . 67 REEDICIONES: Testament. R.D.G. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68 Carlos Kleiber en DVD. E.P.A. . . . . . . . . . . . . 69 DG Original Masters. E.P.A. . . . . . . . . . . . . . . 70 Oehms Edición Levine. C.V.N. . . . . . . . . . . . . 72 Harmonia Mundi Musique d’abord. P.J.V. . . . 72 Regis. D.A.V. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73 Decca 2 CD. J.A.G.G. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73 Walhall. A.V. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74 IDIS. A.V. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74 Warner Apex. A.B.M. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75 DISCOS de la A a la Z. . . . . . . . . . . . . . . . 76 DVD de la A a la Z . . . . . . . . . . . . . . . . . 112 ÍNDICE DE DISCOS CRITICADOS . . . . . 119 EL BARATILLO. Nadir Madriles . . . . . . . . . 120 valancha de novedades líricas en DVD para los próximos meses. La traviata y L’incoronazione di Poppea son las propuestas del nuevo sello Bel Air (Harmonia Mundi): la primera grabada en el Festival de Aix-en-Provence de 2003 con dirección escénica de Peter Mussbach, orquestal de Yutaka Sado y las voces protagonistas de Mireille Delunsch, Matthew Polenzani y Zeljko Luzic. La segunda, proveniente del mismo festival pero tres años anterior, cuenta con Anne Sofie von Otter, Jean-Paul Fouchécourt, de nuevo Mireille Delunsch, la batuta de Marc Minkowski y una escenografía de Klaus Michael Grüber. Opus Arte (Ferysa) continúa la edición de la tetralogía wagneriana de Harry Kupfer/Bertrand de Billy para el Liceo de Barcelona con La walkiria, que cuenta con Berkeley-Steele, Halfvarson, Struckmann, Watson, Polaski y Braun en los principales papeles. Otro Wagner para la misma marca, el Parsifal de Nikolaus Lehnhoff dirigido por Nagano, producción filmada en Baden-Baden en agosto del año pasado en la que intervienen Christopher Ventris, Waltraud Meier, Matti Salminen y Thomas Hampson. También en Opus Arte aparecerán el pucciniano Gianni Schicchi y El caballero avaro de Rachmaninov, escenificados en Glyndebourne y dirigidos por Vladimir Jurowski, y dos lanzamientos consagrados a Rameau: Las indias galantes con dirección de William Christie y puesta en escena de Andrei Serban para la Ópera de París y Los paladines. Grabaciones ya clásicas del catálogo Unitel aparecidas hace tiempo en vídeo o Laser Disc se incorporan desde este mes a Deutsche Grammophon: entre ellas, la Carmen de Karajan, Bumbry, Vickers, Las bodas de Fígaro de Böhm, Prey, Freni, Fischer-Dieskau, Madama Butterfly (Karajan, Freni, Domingo), Tosca (Bartoletti, Kabaivanska, Domingo, Milnes), El barbero de Sevilla (Abbado, Prey, Berganza, Alva), Otello (Karajan, Vickers, Freni), y El holandés errante (Nelsson, Estes, Balslev, Salminen) filmado en Bayreuth con escenografía de Harry Kupfer. El Perseo de Lully por Tafelmusik y Hervé Niquet y Pedro el Grande de Grétry —una auténtica rareza— por el Teatro Helikon de Moscú (ambas en EuroArts), Un ballo in maschera (la producción del cineasta John Schlesinger para Salzburgo con Solti, Domingo, Nucci, Barstow, Quivar, Jo) e I Puritani (Gruberova, Bros y Álvarez desde el Liceo), ambas en TDK, completan el aluvión de novedades, a las que se añaden otras recuperaciones: la televisiva Rusalka dvorakiana de 1975 apoyada en la grabación discográfica de Chalabala de 1961 (Supraphon), un Don Giovanni de 1960 a cargo de Bruscantini, Stich-Randall, Gencer, Sciutti y Alva dirigido por MolinariPradelli y un recital con música de Kurt Weill interpretado por Lotte Lenya y Gisela May (los dos disponibles en VAI). 65 D I S C O S ESTUDIO Robert Craft UNA VIDA CON STRAVINSKI STRAVINSKI: Œdipus Rex. Las bodas. EDWARD FOX, narrador; MARTYN HILL (Œdipus), JENNIFER LANE (Iocasta), DAVID WILSON-JOHNSON (Creonte y Mensajero), ANDREW GREENAN (Tiresias), JOSEPH CORNWELL (Pastor). INTERNATIONAL PIANO QUARTET. TRISTAN FRY PERCUSSION ENSEMBLE. CORO SIMON JOLY. PHILHARMONIA ORCHESTRA. Director: ROBERT CRAFT. NAXOS 8.557499. DDD. 76’31’’. Grabación: Londres, I/2001; VI/2001. Productor: Gregory K. Squires. Ingenieros: Arne Akselberg y Mike Sheady. Distribuidor: Ferysa. N PE WEBERN: Sinfonía op. 21. 5 cánones para soprano y dos clarinetes op 16. 3 ritmos tradicionales op 17. 3 canciones op 18. Trío op 20. Cuarteto op 22. Variaciones para piano op 27. 6 piezas para gran orquesta op 6 (versión revisada). 4 piezas para violín y piano op 7. 3 piezas para violonchelo y piano op 11. Concierto para 9 instrumentos op 24. Danzas alemanas (orquestación obra de Schubert). JENNIFER WELCHBABIDGE, soprano. 20TH CENTURY CLASSICS ENSEMBLE. PHILHARMONIA ORCHESTRA. Director: ROBERT CRAFT. NAXOS 8.557530. DDD. 79’12’’. Grabaciones: Watford, Nueva York, 2002-2004. Productor: Gregory K. Squires. Ingenieros: Gregory K. Squires, Arne Akdelberg, Richard Heath, Silas Brown. Distribuidor: Ferysa. N PE SCHOENBERG: Concierto para cuarteto de cuerda y orquesta en mi bemol (Haendel). Suite para piano op 25. Lied der Waldtaube. El libro de los Jardines Colgantes op. 15 (George Lieder). Más Conversación con Arnold Schoenberg (julio 1949, con Halsey Stevens). THE FRED SHERRY STRING QUARTET. 20TH CENTURY CLASSICS ENSEMBLE. CHRISTOPHER OLDFATHER, piano; JENNIFER LANE, mezzo. Director: ROBERT CRAFT. NAXOS 8.557520 DDD. 80’. Grabación: Nueva York, X/2002. Productor e ingeniero: Silas Brown. Distribuidor: Ferysa. N PE A 66 propósito de sus Gurre-Lieder, ya adelantábamos el aterrizaje de Robert Craft en Naxos y sus proyectos vieneses y stravinskianos. Después de aquella excelente entrega, nos llegan estos tres discos, en cumplimiento de tales propósitos. Sólo en el CD stravinskiano es Craft total protagonista; en los demás, comparte estrellato con músicos de cámara que participan en la empresa, el objetivo que él ha diseñado y dirigido. Craft se ha enfrentado a menudo al Edipo de Stravinski. Lo grabó una vez. Aquel primer Edipo inauguraba el amplio pero finalmente inconcluso ciclo Stravinski para Master Musicians, en un espléndido álbum doble con Salmos, Réquiem Canticles, Sacre y Sinfonía en tres movimientos, más algunas piezas menores. Este de ahora inaugura la nueva empresa stravinskiana del infatigable Craft, aquel niño terrible que va a cum- plir 83 años el 20 de octubre y que tiene a sus espaldas toda una vida con el gran compositor al que vio morir en 1971, hasta hoy y desde 1947. En lo que se refiere a este Edipo, podremos encontrar mejores orquestas, coros más refinados, repartos de más campanillas, pero pocas veces tendremos un Edipo con este planteamiento, con una definición tan inquietante de un clima trágico. El viejo Craft parece superarse a sí mismo desde aquel otro Edipo para Master Musicians, con Jon Humphrey y Wendy White; y con Paul Newman como narrador, nada menos. Martyn Hill, con sus limitaciones vocales en ese agudo a veces diabólico con que Stravinski quería deshumanizar a su personaje, consigue un protagonista angustiado y sin embargo exento de subjetividades o exaltaciones. Jennifer Lane le da la réplica con semejante intensidad e intención de distanciamiento dramático. También dirigió Craft unas Bodas en el ciclo para Master Musicians. No ha de sorprender su acoplamiento con Edipo, porque el planteamiento del maestro viene a ser más o menos así: Bodas es la antítesis mas también el complemento de Consagración; Edipo es la consecuencia radical de la negación stravinskiana de la Consagración. Bodas estaría a mitad de camino entre ambos extremos del compositor: la violencia explícita de la Rusia bárbara y la estilización hierática de una Hélade legendaria reinventada como icono. La rítmica, esa gran aportación stravinskiana, es una de las características de Bodas, y Craft la explota hasta conseguir otra forma de discurso inquietante, sin temor a caer en lo obsesivo, que otros maestros han intentado evitar con esta obra, para menoscabo de la misma. En fin, una obra tan grabada, tan visitada y recreada, y Craft nos da una nueva referencia al cabo de los años. Como sabe bien el aficionado, un CD con música de Webern que dura ochenta minutos tiene por fuerza que abarcar una parte importantísima de toda la producción del vienés; un tercio, al menos, acaso más, aunque siempre haya que recordar que Webern compuso muchas cosas no catalogadas y que no todas se han oído. Algo más de media hora le corresponde a Craft, aunque él es el alma del CD; el resto, a varios instrumentistas y a la soprano Welch-Babige, que canta las Opp. 16, 17 y 18. Este disco es realmente espléndido para el aficionado a los vieneses, pero es especialmente oportuno para el que quiera iniciarse en ese mundo que cada vez es menos arcano y cada vez más imprescindible. No es esta Viena toda la historia, como se pretendió en tiempos, pero sí está en la historia; la inmediata. El recital es un trabajo colectivo en el que sobresalen individualidades de muy alto nivel: Craft, desde luego, con analíticas y tensas lecturas de las Piezas op. 6 y la Sinfonía op. 21, y un cierre austero y al tiem- po alegre con las Danzas schubertianas; mas también la excelente soprano mencionada, o los clarinetistas Neidich y Lowenstern, o el pianista Oldfather en unas Variaciones op. 27 íntimas, recogidas, expresivas. Oldfather participa con otros instrumentistas que no podemos detallar (ver detalle en los créditos) en las Opp. 7, 11 y 22. Especial mención merecen Kavafian, O’Neill y Sherry en el Trío de cuerda op. 20. Muchas obras en poco espacio temporal: ese es Webern. Darles vida, tensión y gracia es obra de Craft y un amplio equipo en un disco admirable. Al aficionado le sorprenderán los acoplamientos del disco de Schoenberg, porque no parece lo más adecuado empezar un ciclo con la transcripción del Concierto de Haendel o la versión camerística del Lied de Waldtaube. En cambio, sí tienen gran importancia obras como la Suite op. 25, para piano solo, y El Libro de los Jardines colgantes, o George-Lieder op. 15, primera gran obra de suspensión tonal. Sólo que no son obras para orquesta, y en ellas no interviene Craft sino de manera indirecta. El Op. 15, en cualquier caso, es obra poco grabada, y no viene mal recuperarla. Ya estaba en el Ciclo Schoenberg que empezó Craft para CBS y en el que fue sustituido por el ubicuo Boulez cuando todo estaba bastante avanzado, hasta el punto de que Craft no pudo dirigir su propio Moisés y Arón. Jennifer Lane, acompañada por Oldfather, da un recital austero y ácido de estos quince cantos que rezuman austeridad expresiva por todas partes. El propio Oldfather, sin renunciar a esa austeridad, hace casi cantar el piano en el Op. 25; cantar: es un decir. Lane, ahora con Craft, revive con otros medios y mayor intimidad su hazaña de los Gurre-Lieder ya comentados hace un par de números. El disco comienza con la vivacidad y la alegría del Concierto haendeliano, aunque esa alegría quede matizada por la sobriedad general de todo el planteamiento. Cualquier aficionado agradecerá esos seis minutos y medio finales en los que Schoenberg, en 1949, habla con Halsey Stevens sobre su actividad como pintor, ya abandonada para entonces. Como recuerda el propio Craft, ya había utilizado éste la misma grabación en uno de sus discos para CBS. Santiago Martín Bermúdez D I S C O S ESTUDIO Nikolaus Harnoncourt y Christian Thielemann BRUCKNER A DOS BANDAS BRUCKNER: Sinfonía nº 5 (+ ensayos de Harnoncourt y la Filarmónica de Viena). ORQUESTA FILARMÓNICA DE VIENA. Director: NIKOLAUS HARNONCOURT. 2 CD RCA-BMG 82876 60749 2. DDD. 73’08’’ (sinfonía) y 74’49” (ensayos). Grabación: Viena, Musikverein, VI/2004 (en vivo). Productor: Martin Sauer. Ingeniero: Michael Brammann. Distribuidor: BMG. N PN BRUCKNER: Sinfonía nº 5. ORQUESTA FILARMÓNICA DE MÚNICH. Director: CHRISTIAN THIELEMANN. DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 5377. DDD. 82’34’’. Grabación: Múnich, Philharmonie im Gasteig, X/2004 (en vivo). Productor: Arend Prohmann. Ingeniero: Rainer Maillard. Distribuidor: Universal. N PN E n vez de dos bandas podrían haber sido tres, ya que se anuncia la próxima publicación de otra versión de esta misma sinfonía por la Orquesta Nacional de Francia y Lovro von Matacic (Naïve), pero lamentablemente no había llegado a la redacción a la hora de escribir estas líneas. Vamos pues a comentar estas dos interpretaciones en vivo hechas en 2004 con sólo cuatro meses de distancia entre ellas, la una cerrando la temporada de la Filarmónica de Viena de 20032004, y la otra abriendo la de la Filarmónica de Múnich de 2004-2005. Las dos siguen la versión original, aunque la de Harnoncourt especifica revisiones y algunas modificaciones editadas por Haas y Nowak e incluidas en la Edición Crítica Completa de las Obras de Anton Bruckner (según estas notas, Harnoncourt es el primer director de orquesta que tiene en cuenta la totalidad de estas correcciones en una grabación de la obra, aunque al oído, sin partitura, no se aprecian diferencias con cualquiera de las versiones originales de la sinfonía). Las aproximaciones de ambos no pueden ser más distintas, empezando por las duraciones (casi diez minutos más emplea Thielemann), siguiendo por el carácter apasionado de esta música y su profunda resonancia humana, y terminando por su elaborada construcción. Harnoncourt, a pesar de su ligereza general y el sonido un tanto seco e incisivo que consigue plasmar, si bien no lejos del poder y profundidad de sonoridades de otras versiones que siempre nos traen a colación al Bruckner organista, logra una unidad de conjunto admirable gracias a las relaciones temáticas y a las estrechas afinidades de todos los elementos en juego, puestos en evidencia por la batuta con extrema sabiduría constructiva (una de las mayores dificultades de la obra estriba en asegurar la cohesión de los diferentes episodios). Además hay que hacer constar como factor determinante la gloriosa actuación de una Filarmónica de Viena en estado de gracia, poderosa y refinada al tiempo, muy bien captada por los ingenieros en esta toma en concierto directo, por no hablar, claro está, de la proverbial clari- dad de texturas, del planteamiento convincente y vital, de una depuración tímbrica ejemplar o, en fin, de la extraordinaria transparencia de voces. Es una lectura, en suma, moderna y personal, sin la trascendencia y profundidad de otros grandes traductores de la página (Furtwängler, Horenstein, Jochum, Klemperer, Wand o Celibidache), pero, en cualquier caso, una versión precisa, analítica, estimulante y magníficamente tocada. Además, el segundo CD cuenta con casi 75 minutos de ensayos de Harnoncourt y la Filarmónica de Viena divididos en 15 pistas que les aproximarán sin dificultad a la claridad de ideas y conceptos de la batuta para imponer su personal visión al conjunto (a pesar de que el director obviamente sólo habla y se dirige en alemán a los profesores de la orquesta). El estupendo artículo del prestigioso bruckneriano Benjamin-Gunnar Cohrs, más un apéndice bibliográfico sobre la obra, completan esta memorable publicación que no dudamos en recomendar como una versión original, moderna y rigurosa protagonizada por un director que aquí, como en el caso de la Novena con la misma orquesta y para la misma casa de grabación, ha acertado de lleno. Thielemann abrió con la Quinta de Bruckner su primera temporada como director titular de la Filarmónica de Múnich, exactamente igual que Celibidache cuando eligió esta misma obra para inaugurar con su orquesta la nueva sala de la Philharmonie im Gasteig en 1985. El protagonista de este disco nos cuenta en el libreto que su versión pretende ser una continuación de la tradición bruckneriana de la orquesta inaugurada por von Hausegger y seguida por Kabasta, Wand, Kempe y finalmente Celibidache, quien logró, como todo el mundo sabe, una Summa Artis en la historia de la recreación de este autor. Pero las buenas intenciones del nuevo titular de Múnich se quedan sólo en eso: interpreta la obra con tempi amplios y reposados, echándose de menos más tensión interior y contraste para dar mayor luz y variedad al discurso; su recreación pretende seguir los pasos de Celibidache, pero se queda en una narración sinfónica lenta, mortecina, gris y aburrida, no especialmente inspirada ni bien tocada, que desde luego pone en tela de juicio la leyenda de la portada del CD: “Thielemann in Munich. His sensational Munich Philharmonic debut. A New Era”. El propio director considera inapropiado evocar a Günter Wand o a Wilhelm Furtwängler y compararlos con él, porque uno era casi cincuenta años mayor, y el otro hace ya más de medio siglo que ha desaparecido, obviando el pequeño detalle de que en uno y otro caso las grabaciones nos permiten saber exactamente cómo eran estos dos directores cuando tenían los cuarenta y tantos que ahora tiene Thielemann, y, la verdad, mejor no hacer comparaciones. Pero en último extremo no hay que ser catastrofistas, porque al fin y a la postre al nuevo titular de Múnich le gusta Bruckner, ama la tradición (quizá demasiado para sus pocos años) y a pesar de no ser especialmente refinado ni imaginativo, seguramente el paso del tiempo y el rodaje necesario nos permitirán conocer en un futuro más o menos lejano a un competente bruckneriano que seguirá manteniendo la llama de esta música inmortal para las generaciones futuras. Por lo que respecta a su discretita traducción de la Quinta, cualquier director de los de antes o de los de ahora (los dichos anteriormente, más Schuricht, Inbal, Maazel, Karajan y un larguísimo etcétera) tienen más interés, o sea que quédense mejor con la original traducción de Harnoncourt a pesar de los inconvenientes que le puedan poner; en último extremo está mejor tocada, mejor grabada, sus fundamentos son más sólidos y convincentes, y hay un CD complementario con ensayos del director y la Filarmónica de Viena, aparte de que el álbum está mejor presentado. Conclusión: Bruckner recreado por dos importantes directores de la actualidad. A pesar de que ninguno de los dos logra esa especial comunión expresiva con estos pentagramas (como sí lo conseguían Wand o Celibidache por otras vías interpretativas), estamos ante dos valiosos documentos fonográficos que ofrecen nuevas y modernas perspectivas para esta música eterna. El caso Harnoncourt merece la atención detallada de los conocedores brucknerianos acostumbrados a esta compleja partitura, a pesar de que los criterios interpretativos del berlinés no sean todo lo ortodoxos que sería de desear. Enrique Pérez Adrián 67 D I S C O S REEDICIONES Testament KLEMPERER EL TIERNO Y ELLAS LAS IMPLACABLES I 68 mplacables, pero no por ello menos dotadas para una expresión musical bien dulce. Nos presta el sello británico Testament (distribuidor: Diverdi) la posibilidad de comentar un muy interesante lote de reediciones que tienen por protagonista a Klemperer y a una serie de ilustres damas de la interpretación del siglo pasado. De una de ellas, la violonchelista Zara Nelsova, se dijo que su sonido sobre el escenario equivalía al de seis hombres. La determinación artística de la violinista Lola Bobescu, a tenor de lo escuchado, fue grande. Y de la personalidad interpretativa de Maria Callas poco hay que añadir. Mientras, el nombre de Klemperer suele asociarse con demasiada frecuencia a adjetivos como riguroso, monumental, grandioso, e incluso hierático. Se olvida entonces cuánta ternura, humanidad y delicadeza hay en sus interpretaciones. Bastaría escuchar el primer movimiento de su versión del Concierto para violín de Beethoven registrada en el Royal Festival Hall de Londres el 16 de noviembre de 1959 para darse cuenta de ello. Ese día el director encontró en Henryk Szeryng a su acompañante ideal. Tanto, que el disco se nos antoja como imprescindible. Este polaco nacionalizado mejicano, políglota y diplomático, de educación violínistica francesa, borda su papel. Salvo un leve accidente de esos que lejos de irritar se agradecen porque te recuerdan que es un hombre el que toca, el solista se expresa en el justo medio entre la perfección técnica (afinación y agudos impecables, por ejemplo) y una expresividad a flor de piel (fraseos que se resuelven en las más sutiles caricias). Klemperer sujeta las riendas de la Philharmonia con vigor, claro, pero con una absoluta voluntad de servicio al violinista y a la misma música. Ductilidad y belleza en todos los rincones de la obra. Muy bueno el sonido monoaural (con sus toses y todo en momentos clave, para que nos demos cuenta de que hay cosas que nunca cambian), un punto mejor conseguido aún en la Chacona de la Segunda Partita de Bach, grabada en 1967 por la BBC, en una época en la que Szeryng ya era notablemente famoso. Versión realmente arrebatadora, nunca antes ofrecida en disco, es un complemento ideal para este ejemplar (SBT 1353). También grabado en vivo y retransmitido por la BBC en sonido mono (1961), con la orquesta y el coro de la radio británica, Testament nos ofrece un disco de Klemperer abordando Bruckner: Sexta Sinfonía y Te Deum (SBT 1354). Tres años después el de Breslau registraría para EMI su justamente legendaria versión de la misma sinfonía. Para entonces ya había ido convenciendo al público londinense de las bondades de la música de Bruckner, no demasiado bien acogido en el debut británico del director en 1929. Una demostración que lejos de ser marmórea, como erróneamente se insiste, se hizo a través del ordenamiento jugoso de las texturas y de unos pálpitos poderosos, capaces de irrigar con un solo bombeo hasta los últimos capilares de la orquesta. No parece posible que se vuelvan a lograr lentitudes tan gráciles como las que conseguía Klemperer. El Te Deum, nunca llevado al disco por el director, en lectura imponente, tiene como solistas a H. Harper, J. Baker, R. Lewis y M. Nowakowski. Las dos primeras, fijas para el germano, aparecen de nuevo en la interpretación de la Segunda Sinfonía de Mahler con la Philharmonia que registró la BBC el 19 de diciembre de 1963 y que radió un mes más tarde. Esta es una de las ocho versiones de la partitura que se conservan bajo la batuta de Klemperer. El mismo Mahler estuvo presente en algunos ensayos de la obra cuando el director era aún joven, y además parece que éste incluso inició una reducción para piano de la sinfonía. Su conocimiento es, pues, de primera mano. Se traduce en un lirismo apasionado, nunca exagerado ni crispado, jamás pisoteado por el despliegue orquestal ni desleído en su línea discursiva. Las solistas se entregan con sublime emoción. El disco es doble y se completa con otra obra fetiche para Klemperer, la Sinfonía nº 29 de Mozart, también grabada el mismo día y también transparente y delicada bajo su apariencia robusta. El disco, este estéreo, tiene la referencia SBT2 1348. Y pasamos a las señoras. Muy hermoso es el contenido del disco catalogado como SBT 1360. Se trata de las sonatas para violín y piano de Franck y Fauré en la versión de Lola Bobescu y Jacques Genty. Las grabaciones, monoaurales, de estudio y pertenecientes a los archivos de Decca, son de diciembre de 1950. La rumana (1919-2003), siguiendo los pasos de Enesco, tuvo una educación musical francesa. Consiguió un primer premio de violín en el Conservatorio de París a los 13 años y fue laureada en el Concurso Isaÿe en la misma edición que ganó Oistrakh. Se nacionalizó belga después de la Segunda Guerra Mundial. Genty, pianista especializado en la mélodie y en la música de cámara, fue su marido entre 1948 y 1962. El divorcio no acabó con una colaboración musical que según revela este registro fue íntima y fecunda. El piano, elegante y cortés, comprende, apoya y se recrea en la contemplación de una línea violinística que arroja una luz tan segura como dulce, nada patética, sobre estas obras, cosa que se agradece especialmente en el caso de Franck, muchas veces leído desde posiciones que hacen de la vida una experiencia agotadora. Vigorosa a la vez que delicada se muestra la canadiense de origen ruso Zara Nelsova en los conciertos para violonchelo de Lalo y Primero de Saint- Saëns y magistral, insuperable, en Schelomo de Bloch, obra que la solista estudió y grabó con el compositor. En este último caso es Ansermet, buen conocedor de Bloch y de su música, quien lleva la batuta con su habitual precisión. En los conciertos es Sir Adrian Boult el director y en todos los casos la formación orquestal es la London Philharmonic Orchestra. Nelsova, que estudió, entre otros, con Piatigorski, Feuermann y brevemente con Casals, absorbe de todos ellos enseñanzas luego tamizadas por el cedazo de una acusada personalidad que se refleja en su sonido pastoso y homogéneo, en un rubato muy particular y en un peculiar pero convincente fraseo, siempre atento al color y a los matices más esenciales. Buen sonido monoaural en grabaciones de Decca de 1953 y 1955 (SBT 1361). De Maria Callas se conservan varias versiones de Aida en vivo y una de estudio. Ahora Testament presenta tras un nuevo reprocesado (SBT2 1355) una de las primeras, que ya se había publicado en otros sellos. Se trata de la sesión que tuvo lugar el 10 de junio de 1953 en el Covent Garden londinense, con la orquesta y coros residentes, bajo la dirección de Sir John Barbirolli, en el marco de una temporada organizada con motivo de la coronación de Isabel II. El reparto lo integraron, además de la Callas, Kurt Baum, Giulietta Simonato, Jess Walters, Giulio Neri, Michael Langdon, Joan Sutherland y Hector Thomas. Esta que recoge el doble disco compacto fue la tercera de las representaciones de la historia de la princesa etíope que tuvieron lugar en esa temporada. Si las dos primeras parece que tuvieron algunas incidencias, la siguiente fue un éxito franco. El elenco respondió sin apenas fisuras, Barbirolli logró unificar el discurso con maneras de gran narrador y Maria Callas dotó a su papel de una profundidad expresiva estremecedora, bien apoyada en un instrumento privilegiado. En fin, entre unos y otras, entre ternuras y contundencias, una buena cantidad de oportunidades para que se le erice a uno la piel. Rafael Díaz Gómez D I S C O S REEDICIONES Carlos Kleiber EL MAESTRO EN IMÁGENES D e los cinco DVD recibidos protagonizados por este extraordinario director, en puridad solo es novedad uno de ellos, como veremos más adelante, ya que el resto son reediciones publicadas anteriormente en Laser Disc e incluso también en DVD, todas ellas comentadas en el pasado en las páginas de crítica discográfica de esta revista. Damos noticias de cada DVD con sus características esenciales, advirtiendo de que no se ha reeditado en este homenaje ninguna de las dos versiones de Kleiber de El caballero de la rosa (Múnich y Viena), si bien de la segunda está prevista una edición especial para difundir en los quioscos a precio económico en una coproducción de Universal con Ediciones Altaya (la colección se llama Gran Ópera). Concierto de la Orquesta Estatal de Baviera. Beethoven, obertura Coriolano; Mozart, Sinfonía nº 33; Brahms, Sinfonía nº 4. Deutsche Grammophon 00440 073 4017. Se trata de la única novedad del lanzamiento, un concierto filmado en la sala Hércules de la Residencia de Múnich en octubre de 1996, uno de los últimos de Carlos Kleiber. Aunque ver dirigir al maestro en un concierto público sólo supone una parte de su arte, dados los mil y un detalles de ritmo, equilibrio, acentuación y color que siempre pedía a la orquesta en los ensayos (como bien se puede ver y comprobar en sus sensacionales pruebas con la Orquesta de la Radio de Stuttgart, actualmente disponibles en un DVD comercializado por TDK), el concierto nos ofrece con una dirección extraordinariamente flexible el ideal musical de este director que daba al público la sensación de escuchar las obras de repertorio por primera vez. La obertura Coriolano, una obra extraordinariamente difícil de dar con el poder y el impulso adecuados, nos es ofrecida aquí con un virtuosismo rítmico sin precedentes (Kleiber decía que ver trabajar a Duke Ellington le había servido para encontrar su propia solución rítmica a la interpretación de esta página). En Mozart, la batuta hace hincapié sobre todo en el fraseo, el color y los matices, mientras que en la Cuarta de Brahms el pulso trágico es mantenido a lo largo de la sinfonía con una ejemplar culminación en el cuarto movimiento, de fulgurante y rara intensidad en algunas de las variaciones. En suma, un concierto excepcional, bien filmado y con buen sonido, uno de los últimos testimonios de este gran director. Libreto con excelentes comentarios de Richard Osborne. Concierto de la Orquesta Filarmónica de Viena. Mozart, Sinfonía nº 36; Brahms, Sinfonía nº 2. Philips 00440 070 1619. Filmado en la Musikverein de Viena durante dos conciertos en vivo los días 6 y 7 de octubre de 1991. Anteriormente fue publicado en Laser Disc y comentado ampliamente desde estas páginas. La reedición en DVD nos trae la imagen y el sonido mejorados, además de un complemento de 80 fotografías de Kleiber, algunas de ellas inéditas. La suntuosa intervención de la Filarmónica de Viena, superior a la buena agrupación muniquesa del documento anterior, además de la siempre viva, precisa, intensa y expresiva dirección de Kleiber, les hará presenciar uno de los más atractivos conciertos de su vida. Aunque la cámara se demore en exceso en la figura del director, es un documento irrepetible e imprescindible para todo amante de la gran música de siempre. Concierto de la Orquesta del Concertgebouw. Beethoven, Sinfonías nºs 4 y 7. Philips 00440 070 1009. Filmado en la Gran Sala del Concertgebouw de Ámsterdam durante un concierto público en 1983. También publicado anteriormente en Laser Disc e igualmente comentado desde estas páginas. Se trata de uno de los conciertos emblemáticos de Kleiber mejorado ahora en visión y sonido en este DVD, dos soberbias recreaciones beethovenianas de fuerza expresiva, intensidad, vitalidad y brillo únicos. Imprescindible. El murciélago. Representación en vivo en el National Theater de Múnich en 1987. Deutsche Grammophon 00440 073 4015. Comentado también desde estas páginas en su anterior edición en DVD con la correspondiente ración de adjetivos laudatorios, una sensacional recreación en la que se disculpa hasta el mal estado vocal de alguno de los intervinientes (Eberhard Wächter). Inexplicablemente, en esta reedición Deutsche Grammophon ha suprimido los subtítulos en español, un disparate de consideración teniendo en cuenta los largos fragmentos hablados en alemán, que de esta forma lo único que se conseguirá es que el oyente español que se compre este DVD se los salte o intente comprenderlos utilizando los otros subtítulos disponibles (¿en chino, quizá?). Muy mal para la DG española por dejarse meter ese increíble gol. Concierto de Año Nuevo 1989. Con la Orquesta Filarmónica de Viena. Deutsche Grammophon 00440 073 4014. Reedición en DVD ya reseñada en SCHERZO en múltiples ocasiones al ser publicada en todos los soportes conocidos. Kleiber en estado puro en uno de los mejores conciertos de valses y polcas existentes en la discografía. Soberbia filmación y buen sonido. Obligatorio para los amantes de estas músicas. No nos ha llegado el Concierto de Año Nuevo de 1992, también comentado en estas páginas con anterioridad al ser publicado en Laser Disc y en donde Kleiber repite su acostumbrado magisterio con otras obras de los Strauss y alguna que otra página de interés como la obertura de Las alegres comadres de Windsor de Nicolai. Como en el caso anterior, indispensable. En resumen, cinco DVD extraordinarios que nos traen varias actuaciones de Carlos Kleiber de indudable interés. Imprescindibles todos ellos, a pesar de la pifia hecha en El murciélago (si pueden, intenten localizar la primera publicación en DVD que contenía una notable traducción española de Ángel Mayo). Enrique Pérez Adrián 69 D I S C O S REEDICIONES DG Original Masters VARIEDAD Y EQUILIBRIO E 70 l cuarto lanzamiento de esta estupenda colección consta de grabaciones de dos célebres directores de orquesta (Bernstein, Maazel), un pianista hoy olvidado cuyo descubrimiento seguramente impactará a todos cuantos escuchen su magnífico Chopin (Askenase), un violinista famoso en su tiempo pero hoy relativamente desconocido para los discófilos más jóvenes (Schneiderhan), y finalmente una fulgurante y atractiva voz, de timbre suntuoso y un poderío escénico que literalmente hipnotizaba al público (Grace Bumbry), cuya selección de grabaciones para el sello amarillo aparecen ahora por primera vez en CD. Leonard Bernstein (5 CD 477 0002). Se trata de las primitivas grabaciones de la Decca americana de cinco sinfonías emblemáticas del repertorio hechas en la década de los cincuenta con la Orquesta Stadium de Nueva York. Heroica, Nuevo Mundo, Segunda de Schumann, Cuarta de Brahms y Patética de Chaikovski son presentadas con los habituales modos del joven Bernstein, esto es, extravertidas, brillantes, impetuosas, elocuentemente expresivas, algo desequilibradas y, cosa curiosa, siempre con un interés indudable para el oyente a pesar de los caprichos evidentes de la batuta, que parece concebirlas de acuerdo con el estado anímico de cada momento concreto, que evidentemente no siempre es el mismo. Lenny grabaría más tarde en dos ocasiones más todas estas obras, para CBS/Sony y DG respectivamente, en general con mejores resultados en cualquier aspecto a considerar, pero estas son sus primeras muestras del gran repertorio y, sobre todo, cuentan en cada uno de los casos con análisis comentados del propio director que no solamente ayudarán al oyente a comprender mejor la sinfonía de que se trate, sino que les descubrirán una de las facetas maestras indiscutibles de Leonard Bernstein: su proverbial y espectacular sentido de la pedagogía musical. Cualquiera que escuche sus comentarios, en un elegante y clarísimo inglés (recordemos que Bernstein nació en el Estado de Massachussets y no en vano estudió en Harvard), quedará fascinado por este educador incomparable que ya entonces hablaba de las inesperadas pero inevitables transformaciones en la Heroica de Beethoven y también desmontaba algunos prejuicios todavía existentes en la actualidad relativos a los otros autores: léase las recriminaciones hechas a Schumann por su orquestación, las acusaciones endilgadas a Brahms de ser un autor apagado y sin brillo, los reproches dirigidos a Chaikovski por su endeble construcción sinfónica o, en fin, la idea según la cual la última sinfonía de Dvorák tiene temas de los indios americanos. En suma, una comprensión y apreciación musicales nunca explicadas con tales diversidad, elocuencia y atractivo, una verdadera joya de un comunicador nato que sin duda atraerá a cualquier público medianamente interesado en estas obras. Creo recordar haber leído estas cinco conferencias en alguno de los numerosos libros de Bernstein (no sé si en The Joy of Music o en Findings), o sea, que están publicadas aunque actualmente supongo que de difícil localización. El caso es que ahora pueden tener acceso a ellas narradas por el propio director y acompañadas por las interpretaciones musicales de todas las obras que sirvieron de base a las mismas. Una acertada publicación de indiscutible interés. Buenas tomas de sonido monofónico y adecuados comentarios de Michael Gray en el libreto en los tres idiomas acostumbrados. Lorin Maazel (8 CD 477 5254). En este caso el sello amarillo nos trae el integral de las primeras grabaciones de este director con la Filarmónica de Berlín y con la Orquesta Nacional de la Radiodifusión francesa hechas entre los años 1957 y 1962, una deslumbrante muestra de este virtuoso de la batuta, de memoria fotográfica, oído absoluto, soberbia técnica y poder de comunicación irresistible que hacía que (¡incluso!) un colega tan peculiar como Celibidache se interesase siempre por él (aunque la pregunta, o quizá mejor, la afirmación del rumano “¡qué hace ahora Maazel!” tuviese siempre evidentes connotaciones críticas). Ya es sabido que Maazel, al igual que Mitropoulos, ha tenido siempre una reputación de maestro de partituras complejas y orquestación suntuosa: Berlioz, Chaikovski, Richard Strausss, Mahler, Scriabin o Prokofiev han tenido en sus manos especial predicamento. Sus primeras grabaciones con la Filarmónica de Berlín en 1957 (el tema de Romeo y Julieta puesto en música por Berlioz, Chaikovski y Prokofiev), especialmente los fragmentos de Berlioz, deslumbraron a la crítica coincidiendo en afirmar que estaban ante un joven director de 27 años extraordinariamente dotado y de talento innegable. El propio Karajan, entonces director musical titular de la orquesta berlinesa, dio su beneplácito a la serie de grabaciones de Maazel con el conjunto (quizá recordando que él mismo había empezado muy joven y que no había ningún peligro en poner delante de la orquesta a un jovenzuelo de talento tan precoz). Además de las tres citadas, de inspirada espontaneidad y a la vez de refinamiento, belleza y virtuosismo ejemplares, hay que decir que todas las interpretaciones de este álbum dejarán encandilados a todos los buenos catadores de música sinfónica, incluso en obras tan escurridizas y difíciles como la Tercera de Brahms, o en sinfonías tan conocidas y sabidas como la Quinta de Beethoven, donde el talento de Maazel encuentra para cada una de ellas el tono sinfónico justo y adecuado. Tienen interés, y mucho, las seis sinfonías de Schubert incluidas en este álbum (Segunda a Sexta, Octava), así como la Cuarta y la Quinta de Mendelssohn, interpretaciones vitales, impulsivas, claras, excelentemente construidas y de impecable realización orquestal (una Filarmónica de Berlín de amplia variedad de colorido y marcada personalidad sonora). La batuta de Maazel también hace encaje de bolillos en partituras que parecen destinadas a su brillante y espectacular colorido orquestal, a su amplia dinámica y a su minuciosidad en los detalles (Pinos de Roma de Respighi, Noche en el monte pelado de Musorgski, Capricho español de Rimski-Korsakov). También tenemos un apéndice de varias lecturas con la Nacional de la Radiodifusión francesa, con la que Maazel nos traduce una excelente Guía de orquesta para jóvenes de Britten en la que el propio director actúa de narrador (en inglés), además de tres Sinfonías de Mozart (nºs 1, 28 y 41), bien planificadas, contrastadas, dinámicas y brillantes que no se habían publicado nunca con anterioridad. En suma, álbum excelente, el legado de un joven músico superdotado al frente de la Filarmónica de Berlín en memorables grabaciones de fínales de los cincuenta y principios de los sesenta. De muchísimo interés. Stefan Askenase (7 CD 477 5242). Recuerdo haber visto en casa, no sé si era a mediados o finales de los sesenta, un disco de 25 cms de la DG que alguien había traído allende los Pirineos con el Segundo de Chopin interpretado por un pianista desconocido en la España de aquellos años llamado Stefan Askenase, del que no tenía noticia y del que no volvería a oír hablar en el aspecto fonográfico hasta la publicación de este álbum. Ahora, gracias a las notas de Jean-Charles Hoffelé en el libreto, nos enteramos de que este exquisito chopiniano nació en Lvov (entonces Polonia y hoy Ucrania) en 1896 y falleció en Colonia en 1985. Se estableció definitivamente en Bruselas en 1926, en cuyo Conservatorio tuvo una clase de piano al lado de otra de nuestro Eduardo del Pueyo; quien quería estudiar a Chopin, elegía a Askenase; quien prefería a Beethoven, entraba en la clase de Del Pueyo. El disco ha preservado felizmente el legado de este pianista polaco y ahora podemos apreciar todo su Chopin grabado para el sello amarillo a principios de los cincuenta, completado con otras obras de Mozart, Schubert, Liszt, Mendelssohn y Smetana, un precio- D I S C O S REEDICIONES so álbum especialmente significativo por el abundante material chopiniano que nunca había sido editado aquí: Valses, Nocturnos, Sonatas, Preludios, Polonesas, alguna Mazurca, Conciertos y el Rondo à la krakowiak son las obras que pueden encontrar en esta caja, memorablemente interpretadas, de flexible rítmica, sutil dinámica, fraseo equilibrado, nítida dicción y transparencia ejemplar. Y además, con ese indiscutible sabor personal, esa elegancia, ese sutilísimo empleo del rubato y comedida efusividad que hacen de este Chopin algo realmente inolvidable. En los dos Conciertos Askenase es acompañado por Willem van Otterloo y la Concertgebouw en el Op. 11, y Fritz Lehmann y la Filarmónica de Berlín en el Op. 21 (por cierto, que para el firmante la escucha de este Segundo Concierto después de tantos años ha sido como una magdalena de Proust musical). El resto del repertorio, todo cantado y tocado con elegancia y delicado instinto, carente del menor atisbo de afectación, son interpretaciones de un gran pianista y estupendo músico que seguramente sorprenderán a todos cuantos se acerquen a este álbum. Su Chopin en particular merece estar a la altura de los mejores traductores del compositor polaco, diríamos que no tiene nada que envidiar a dos consumados chopinianos de la talla de Cortot y Arrau. Sonido monofónico de calidad y acertados comentarios en los tres idiomas de rigor firmados por el citado Hoffelé. Indispensable. Wolfgang Schneiderhan (5 CD 477 5263). Tiene razón Tully Potter en su interesante artículo del libreto al comentarnos que este violinista vienés (19152002) siempre fue identificado como alemán, al contrario de su mujer, la soprano suaba Irmgard Seefried, que era considerada como modelo de cantante vienesa. Schneiderhan fue un modelo de solidez, austeridad y escrupulosa exactitud, de ahí que los aficionados le situasen antes dentro de la proverbial seriedad germánica que de la levedad, gracia y peculiar condición vienesa. Llegó a ser concertino de la Filarmónica de Viena, formando a la vez un soberbio cuarteto de cuerdas junto a Strasser, Moravec y Krotschak. También reemplazó a Kulenkampff (a su muerte) como violín del célebre trío formado además por Fischer y Mainardi. Al comenzar su carrera como solista, Walter Barilly, otro colega de la Filarmónica, le sustituyó en el cuarteto. Fundó asimismo en 1956 el Festival Strings de Lucerna con su alumno Rudolf Baumgartner. Su discografía es amplia, pero no nos ha quedado casi nada de sus interpretaciones con el cuarteto, y menos aún con el trío (creo recordar que hoy se pueden encontrar los Tríos de Brahms en Music & Arts). Su sello habitual de grabación tampoco le permitió interpretar obras para violín solo, en nuestra opinión con buen criterio al ofrecérselas DG a Szeryng y Milstein, aunque Schneiderhan tenga en este álbum una buena muestra de una Partita de Bach sólida, de buena sonoridad, ritmo enérgico y entonación precisa. También son excelentes los Conciertos de este mismo autor con sus cuerdas de Lucerna, aunque tengamos que advertir de su enfoque clásico-romántico (son grabaciones de mediados de los cincuenta), interpretaciones que desde luego chocarán con los gustos actuales. Lo mismo sucede con las vivaldianas Cuatro estaciones, también con las cuerdas de Lucerna, donde la música fluye con naturalidad, el fraseo es adecuado y los matices están bien elegidos; la entonación del violín es perfecta, y su interpretación viva, elocuente y precisa, de muy agradable escucha a pesar de todos los pesares. El toque del vienés para Mozart es adecuado, luminoso, elegante y de una dulzura especial; los acompañamientos de Leitner (K. 219) y SchmidtIsserstedt (K. 218) son quizá demasiado robustos, especialmente el del segundo. Los Conciertos de Beethoven y Brahms son impecables, faltando en nuestra opinión ese último punto de intensa expresividad (Menuhin) y poderío sonoro (Oistrakh) que los citados pusieron más en evidencia. Dice Potter que de las cuatro grabaciones de Schneiderhan del Concierto de Beethoven (con Furtwängler, Celibidache, Jochum y van Kempen), la que se encuentra en este álbum es la mejor, aunque la dirección de van Kempen no sea especialmente inspirada (en Brahms, por el contrario, está sensacional). En Mendelssohn encontramos a nuestro violinista demasiado comedido y prudente, lo mismo que en Bruch, aunque aquí su contención favorezca a la acaramelada obra; Fricsay en uno y Leitner en otro acompañan con su eficacia habitual. La curiosidad del Concierto de Frank Martín, con Ansermet y la Suisse Romande acompañando a Schneiderhan, cierra este interesante álbum recomendable especialmente para todos los aficionados y estudiosos del violín. Grace Bumbry (3 CD 477 5250). Como hemos dicho más arriba, una voz poderosa y una presencia escénica extraordinaria la de esta cantante norteamericana, cuyas primeras grabaciones para Deutsche Grammophon, Philips y Westminster aparecen ahora por primera vez en CD. Grace Bumbry era una mezzo aguda capaz de incursiones en papeles de soprano tales como Aida (en este álbum la encontramos cantando precisamente Ritorna vincitor, de la citada ópera). Alan Blyth nos dice en el libreto que “la soltura de sus agudos y la riqueza de sus graves la dotaban de un instrumento capaz de afrontar con toda seguridad todos los papeles de ópera y todas las arias de concierto que interpretaba”. Seguramente los buenos operófilos que la vieron en aquella memorable Éboli del Don Carlo verdiano en el Teatro de la Zarzuela (hablo de una representación en Madrid a mediados de los setenta) no la habrán olvidado con facilidad. El álbum que ahora se comenta no tiene desperdicio: su dicción e irreprochable estilo haendeliano en varias arias en las que es acompañada por Abravanel y Boult, causarán sensación por su dramatismo, gravedad y sinceridad expresiva (escúchese, por ejemplo, la célebre aria He was despised, de El Mesías). La sensual y poderosa Venus del Tannhäuser es otro hito imperecedero, revelando lo mismo sutiles variaciones de timbre que un irresistible poder de seducción; los fragmentos aquí editados provienen de la representación tomada en vivo en Bayreuth en el verano de 1962, con Windgassen como tenor protagonista y dirigiendo Sawallisch. Todas las arias de Verdi aquí publicadas (Ballo, Aida, Don Carlo, Trovatore y Macbeth) representan maravillosas recreaciones en las que temperamento, cálida expresividad, colorido y una evidente facilidad en todos los registros, se juntan para ofrecernos lecciones magistrales en todas ellas. Especialmente la siempre impactante O don fatale (pero también Tu che la vanità, que en la ópera la canta la soprano) y las arias de Lady Macbeth, por su calor, vibración y entrega, atraerán y emocionarán a cualquier oyente que tenga la fortuna de escuchar este álbum. Otras arias de Bizet, Gounod, Saint-Saëns, Mascagni y Chaikovski, además de algunas escenas de El amor brujo (con buena dicción y cierto idioma), completan este atractivo panorama operístico. Acompañan con solvencia y eficacia Janos Kulka, Hans Löwlein y Lorin Maazel. Pero estas joyas no terminan aquí, ya que la Bumbry era además una consumada liederista (no en vano estudió varios años con Lotte Lehmann) como lo demuestran las canciones de Schubert (10), Brahms (6 más los Zigeunerlieder), Liszt (1), Wolf (4) y Richard Strauss (4) que podemos escuchar y disfrutar en este álbum. Su voz generosa, introspección, timbre y estilo casan perfectamente con ellos, especialmente los de Brahms y los de índole dramática de Schubert. Werba y Peschko acompañan con su corrección habitual. En suma, álbum variopinto y muy atractivo protagonizado por una voz extraordinaria grabada en sus mejores años. Acertados comentarios de Alan Blyth. Resumiendo, magnífico lanzamiento indicado para los gustos más variados. A juicio del firmante, Bumbry y Askenase son imprescindibles. Maazel y Bernstein tienen muchísimo interés, mientras que Schneiderhan posiblemente no ha envejecido todo lo bien que hubiese sido deseable. En todos los casos, buenas reconstrucciones sonoras y adecuada información. Enrique Pérez Adrián 71 D I S C O S REEDICIONES Oehms Edición Levine DIARIO DE UNA RELACIÓN (II) E l sello alemán Oehms (Galileo MC) continúa, con cuatro nuevos volúmenes (que parece que serán los últimos), la serie dedicada a la relación musical entre James Levine y la Filarmónica de Munich. Bajo el título genérico de Documentos de los años muniqueses, se recogen una serie de grabaciones en directo realizadas entre 1999 y 2004, período de titularidad del norteamericano, que tuvo la complicada misión de suceder al gran Celibidache. Por orden de edición, el primero está dedicado a Bartók con El castillo de Barbazul, el Tercer Concierto para piano y la Suite de El mandarín maravilloso (OC 505). La primera obra cuenta con la participación de John Tomlinson, imponente Barbazul, y de Kremena Dilcheva, una delicada y frágil Judith. Además, la labor de Örs Kisfaludi como narrador acentúa el tenebroso universo bartokiano. La lectura, como elemento común en las tres interpretaciones, es la brillantez formal… y la vacuidad estética. Con una prestación instrumental de campanillas, Levine se limita a confeccionar un envoltorio de lujo a pesar de mantener el tono dramático y jugar muy bien con las posibilidades vocales (faltaría más). El Concierto, con un simplemente correcto Jonathan Biss al piano, sufre los mismos derroteros, esta vez sin la ayuda de un solista a la altura de lo que se espera. La Suite de El mandarín goza de una lectura más intensa y colorista, aunque no aporte nada especial. El Brahms recogido en El canto del destino y la Sinfonía nº 1 (OC 506) no logra hacer despegar la serie. En ambas piezas volvemos a la asepsia tan característica de la gran mayoría de trabajo sinfónico de Levine. No hay personalidad, ni tensión. Unas lecturas planas y sin sustancia con un coro, eso sí, de estupenda respuesta. Mucho más interesante resulta el disco dedicado a los compositores norteamericanos Gershwin, Harbison e Ives (OC 507). La Obertura cubana resulta brillante y contagiosa, un punto despreocupada y siempre pendiente del pulso dinámico y rítmico. La Tercera Sinfonía de Harbison es una obra introspectiva que plantea ciertos problemas en su traducción a la hora de expresar los muchos matices que contiene y, fundamentalmente, los estados de ánimos en los que se basa todo su discurso. Estos factores redundan en una lectura escasamente formalista y más próxima a los aspectos sentimentales que intelectuales. Entramos en el terreno de las emociones y ahí radica lo atractivo de esta lectura, que resulta cálida y cercana. La Segunda Sinfonía de Ives posee ya una discografía con exce- lentes referencias (la inencontrable de Hermann —Decca—, Bernstein —DG— y Tilson Thomas —Sony—). Al margen de la mera comparación, esta interpretación sabe diseccionar la complejidad temática de la obra, aunque no posea la profundidad psicológica de las citadas. No obstante, muestra la claridad de ideas necesaria para diseccionar la partitura y mostrarla de forma clara, evidente si se permite la expresión. Sin rastros trascendentalistas, pero vibrante y sólida. El último volumen está dedicado a uno de los caballos de batalla de Levine. Wagner viene representado por un dramático tercer acto de Sigfrido (OC 508), muy en la línea del Anillo del Met: claridad en las texturas, pulso dramático perfectamente diseñado y una brillantez orquestal fuera de serie. Los cantantes se muestran a un gran nivel de adecuación vocal y estilística. El Sigfrido de Ben Heppner trasmite sufrimiento y desamparo, mientras que la Brunilda de Linda Watson resulta un buen contrapeso dramático. Brigitta Svenden (Erda) y James Morris (Viandante), cumplen con solvencia sus cometidos. La Séptima Sinfonía de Beethoven, a modo de complemento, supone una vuelta a la cruda realidad. Carlos Vílchez Negrín Harmonia Mundi Musique d’abord MÁS DE MIL AÑOS DE MÚSICA N 72 os llegan nueve referencias del último lanzamiento de la serie Musique d’abord, la colección de precio medio por excelencia de Harmonia Mundi, referencias que abarcan más de un milenio de música, del canto antiguo romano hasta Richard Strauss. Todas ellas habían pasado ya por la colección, aunque ahora son novedad en formato digipack. En tres casos se trata además de recuperaciones de fondos descatalogados, que incluyen además el catálogo de la colección para 2005. Cronológicamente hablando, nos encontramos primero con el disco dedicado al canto antiguo romano por el Ensemble Organum de Marcel Pérès (HMA1951382; 1992), que interpreta con su característico estilo, exuberante, florido, expresivo y vibrante, la Misa de San Marcelo y un Oficio de Viernes Santo. Polémico pero fascinante. Pese a la coincidencia de algún solista, absolutamente diferente el disco que, titulado Les cris de Paris (HMA 1951072; 1982), nos acerca a la canción parisina del Renacimiento de Janequin y Sermisy con el Ensemble Clément Janequin de Dominique Visse, que nos ofrece una visión gozosa, extravertida y sensual de una música singularísima, con sus onomatopeyas y constantes cambios de registro expresivo. Doble presencia de Philippe Herre- weghe al frente de La Chapelle Royale: extraordinario el CD dedicado a Gesualdo (HMA 1951320; 1990), que estaba incomprensiblemente descatalogado, con los Responsorios de tinieblas del Sábado Santo y cuatro motetes, en un disco que se completa de modo sorprendente con un Réquiem del compositor Sandro Gorli (nacido en 1948); algo austero resulta en cambio el trabajo dedicado a cuatro grandes motetes de Henry Du Mont (HMA 1951077; 1981), que cuenta pese a todo con el aliciente de la voz emocionante del malogrado contratenor Henri Ledroit. También nos suena hoy austero el acercamiento a Monteverdi del Concerto Vocale de René Jacobs en Addio Florida Bella (HMA 1951084; 1983), un recorrido por madrigales de los libros V a IX del compositor cremonés con un solo laúd en el continuo. Sin embargo, el disco abrió camino, merced a su refinamiento, su profundidad de matices y la afectuosidad monteverdiana de las voces convocadas, y hoy sigue siendo auténtica referencia para esta música excepcional. Referencia fue en su momento el acercamiento de London Baroque a sonatas de Schmelzer y Muffat (HMA 1951220; 1986). Aunque hoy se encuentran aproximaciones más teatrales y punzantes a esta música, el registro conserva su valor, en especial por lo que hace al Lamento sopra la morte Ferdinandi III de Schmelzer y la estupenda Passacaglia que cierra la Sonata V del Armonico tributo de Muffat. Interesante por su pulcritud y por su equilibrio el acercamiento del Coro Rybine a la gran tradición de la música ortodoxa rusa (HMA 1951638; 1997), también descatalogado algún tiempo, con obras del gran Dimitri Bortnianski y de otros compositores de los siglos XIX y XX (Vedel, Grechaninov, Christov, Chesnokov…), que renovaron ciertos aspectos del carácter intencionadamente hierático de esta música. Opción muy estimable la de Lluís Claret y Alain Planès para las Sonatas para violonchelo y piano op. 65 de Chopin y Op. 6 de Strauss (HMA 1951370; 1991). Se trata de interpretaciones elegantes e intensas, capaces de conjugar lirismo y pasión con notable eficacia. Finalmente, curioso el rescate de una grabación (muy corta, apenas 38’) que llevaba mucho tiempo fuera de catálogo, los Lamenti di Mendicanti (HMA 195434; 1973), música popular de Italia que Matteo Salvatore canta acompañándose por una guitarra con estilo más cercano al de los cantautores que al de la música tradicional, que hoy recibe un tratamiento bien diferente. Pablo J. Vayón D I S C O S REEDICIONES Regis DE RICHTER A SHOSTAKOVICH E l sello Regis (distribuidor: Diverdi) sitúa en el mercado nueve discos (7 sencillos, 1 doble y 1 triple), reediciones de precio medio en todos los casos, con un elevado nivel artístico en general, y que en los dos en que interviene Sviatoslav Richter alcanzan una categoría excepcional. En uno se incluyen las Sonatas para piano nº 3, op. 2, nº 3; nº 4, op. 7 y nº 27, op. 90 de Beethoven (RRC 1185) y en otro los Estudios sinfónicos op. 13, las piezas Bunteblätter, op. 99 y los nºs 5 y 7 de las Fantasiestucke op. 12 de Schumann (RRC 1186); se trata de grabaciones de los años 1971, 1975 y 1979, en las que el genial pianista ucraniano realiza una portentosa exhibición de musicalidad; su técnica poderosa, de un virtuosismo nunca gratuito y buscando siempre la claridad e intensidad del discurso, recrea con incisivos acentos y robusto lirismo las sonatas beethovenianas; en los Estudios sinfónicos de Schumann la impresionante gama de colores lograda y el carácter verdaderamente romántico que imprime a su versión, hacen que el disco se recomiende solo. La toma de sonido no es demasiado buena en ninguno de los dos, pero no empaña el atractivo de unos discos extraordinarios. El otro CD dedicado al piano recoge diversas piezas de Fauré (Barcarolas, Nocturnos, Valses…), a cargo de Paul Crossley, registradas entre los años 1983 y 1987 (RRC 1187). Música amable, cálida, de un romanticismo muy personal que Crossley refleja en sus versiones con ese lado cantable, ligero y elegante, mundano, que las piezas contienen; el pianista se muestra seguro, detallista, un tanto tosco en ocasiones en cuanto al sonido, pero en general fiel servidor de las obras que interpreta. El disco que contiene cuatro Sinfonías de Michael Haydn (Perger 4, 9, 15 y 44) grabadas por la Bournemouth Sinfonietta que dirige Harold Faberman (RRC 1188) en 1985, es el típico ejemplo de versión entusiasta, vital, aunque también algo imprecisa; de interés en cualquier caso por tratarse de un repertorio poco frecuentado; la sombra del hermano Joseph es alargada. Con mayor competencia se encuentra el CD con música de Bizet: Suites de La arlesiana nºs 1 y 2, Juegos de niños y Sinfonía en do (RRC 1191) repartidas entre la Westdeutsche Sinfonia y la Sinfónica de Londres dirigidas por Dirk Joeres, Barry Wordsworth y Frühbeck de Burgos, este último en las dos Suites. Grabadas entre 1988 y 1994, destacan el brillo orquestal y los efectos rítmicos, por encima de sutilezas y contrastes; se sitúan estilísticamente en tierra de nadie, con un idiomatismo bastante neutro; en dos palabras: correctas y efectistas. Un peldaño más arriba podríamos ubicar al doble CD con la Tercera Sinfonía y el Concierto para violonchelo del soviético Reinhold Gliere (RRC 2068); intervienen la Royal Philharmonic dirigida por Harold Faberman en la Sinfonía (registro de 1978), y el chelista Sergei Sudzilovski con la Orquesta Cinematográfica Rusa y el director Sergei Skripka en el Concierto (grabado en 1986). Aquí sí tenemos buenas dosis de idiomatismo y una expresión intensa y abigarrada, sobre todo en la monumental Sinfonía, obra programática basada en la historia de Ilya Muromets, el legendario héroe ruso del siglo XII, que da nombre a la obra. Todavía mejor, por programa y excelencia solista, el disco dedicado a Shostakovich (RRC 1181); la Sinfonía nº 15 y el Concierto nº 1 para chelo, que vienen servidos por Daniil Shafran, la Orquesta Sinfónica de la Filarmonía de Moscú y la dirección de Konstantin Ivanov, en grabaciones de 1980. Magnífica la última Sinfonía de Shostakovich, concentrada, austera y muy coherente de principio a fin, y mejor aún el Concierto, donde el desaparecido chelista de Leningrado realiza un perfecto diálogo concertante y virtuosístico con la orquesta. Sin salir del país de los zares, la oferta se amplía también hacia el género lírico: el Boris Godunov de Musorgski (RRC 3006) procedente de una sesión del Teatro del Boshoi con sus Coros y Orquesta, la dirección de Mark Ermler y solistas como Nesterenko, Obraztsova, Lisowski, Teregulova, Atlantov… reparto ruso pues que se implica a fondo en una versión de 1982 con irregular toma sonora pero intenso sentido teatral. Por último, tenemos un CD titulado Villancicos de Oxford (RRC 1190) que incluye piezas del siglo XV, de la Inglaterra Victoriana y del siglo XX, anónimos y de autores como Byrd, Britten o Holst, entre otros. Grabados en 1984 y 1990 por el magnífico Coro del Colegio de la Magdalena de Oxford que dirige John Harper, constituyen un amplio y variado mosaico de la música coral de temática navideña, muy bien interpretada por cierto. Daniel Álvarez Vázquez Decca 2 CD A PARES U n doble CD dedicado a Walton (475 6534) y que atesora valores varios, abundantes, para hacerse con él. De la mano o, mejor dicho, batuta de Vladimir Ashkenazi, al frente de una Royal Philharmonic Orchestra plena de esplendor y capacidad, con poder, claridad y vigor en la mano rectora, versiones destacadas de las Sinfonías nºs 1 y 2. También versiones competentes donde las haya, del Concierto de violín apoyado en las magníficas afinación y técnica de la violinista Kyung Wha Chung, con el sabio acompañamiento de André Previn al mando de la Sinfónica de Londres, el Concierto para violonchelo y orquesta, rebosante de bucólica belleza, a cargo de Robert Cohen — excelente— y el sugerente Concierto para viola y orquesta, en muy buena interpretación de Paul Neubauer como solista, a quien acompaña muy bien (como en el de chelo) la Orquesta Sinfónica de Bournemouth dirigida por Andrew Litton. La música de Chausson no es especialmente atendida y yo diría que ni celebrada, al ofrecerse su estética como heredera del estructuralismo neoclásico de César Franck con toques postwagnerianos. Así es en lo sinfónico (nos ofrecen los discos 475 6528 su Sinfonía en si bemol, el Poema op. 25 con la buena aportación de Chantal Juillet al violín, y el Poema del amor y del mar con el concurso vocal de François Le Roux, arropados por Charles Dutoit al frente de la Sinfónica de Montréal), pero conmueven mucho más las dos obras de cámara, sólidas, hondas, Cuarteto con piano en la mayor op. 30 —Cuarteto Richards con piano— y el Concierto con el Cuarteto Isaÿe, Amoyal y Pascal Rogé, tocadas ambas con magnífica entrega por parte de los intérpretes. Mayor sequedad, aunque contundencia y calidad muy destacables tienen los Cuartetos opp. 51 y 67 y el Quinteto con piano —aquí se añade András Schiff al Cuarteto Takács— de Brahms (475 6525). Curiosa la inclusión en esta serie de dobles cedés abaratados la ópera de Franco Leoni (1864-1949) L’oracolo, ambientada en Chinatown y que se asemeja a las coetáneas de Menotti. Se empareja con la pucciniana Suor Angelica y, aunque en ellas no esté Joan Sutherland en sus mejores momentos, es la estrella de la mano de su marido, Richard Bonynge, dirigiendo a la National Philharmonic Orchestra en dos realizaciones soberbiamente grabadas. José Antonio García y García 73 D I S C O S REEDICIONES Walhall CÁRCELES, POETAS, REMORDIMIENTO... D e la gran generación de cantantes que brillaron en los años cincuenta del pasado siglo van surgiendo en Walhall (distribuidor: LR Music) nuevas versiones o registros que han circulado poco. Fidelio, de Beethoven, dado en Viena el 5 de junio de 1953 (WLCD 0063) cuenta con algunos de los mejores protagonistas de la época, Martha Mödl y Wolfgang Windgassen, bajo el director Herbert von Karajan, con todas sus características. La gran soprano muestra su gran fuerza dramática, capaz de expresar todo el sufrimiento de Leonore, brillando en la capacidad comunicativa y con una entrega que compensa alguna limitación, mientras que Wolfgang Windgassen es un tenor de depurado fraseo, capaz de pasar de las frases más densas a las más sutiles con gran delicadeza y con inteligencia para superar las dificultades de su rol. Completan el reparto los correctos Otto Edelmann como Rocco, que en esta época también cantaba Don Pizarro y Josef Metternich, siendo de destacar la presencia de dos cantantes de la categoría de Elisabeth Schwarzkopf y Rudolf Schock, como Marzelline y Jaquino, con lo que ambos papeles alcanzan una gran categoría. La dirección de Karajan mantiene una gran brillantez y un sentido del fraseo, con unos contrastes que, al no ser excesivos, permiten reflejar cada una de las escenas diferenciadas con gran claridad. También proveniente de Viena, en este caso del 6 de enero de 1954, es la versión de Les contes d’Hoffmann, de Offenbach (WLCD 0072), en la que destaca la presencia de Léopold Simoneau, tenor que posee una bellísima línea de canto que sabe reflejar el carácter ambivalente del poeta, consiguiendo sus mejores momentos en las escenas más líricas, quedando las más dramáticas algo limitadas de fuerza. Otro punto importante es la presencia de George London, que da vida a los cuatro perso- najes malvados, donde brilla tanto la potencia de su voz, como su capacidad de caracterización, poniendo de relieve claramente la personalidad de cada uno. Junto a ambos Suzanne Danco, como Giulietta, Antonia y la Musa, con visiones contrastadas, destacando en los momentos más románticos, Pierrette Alarie, con su voz de limitada expansión, pero segura en el registro agudo, como Olympia, la correcta Lucretia West, como Nicklausse y el efectivo Renato Capecchi, en los criados, dirigidos con oficio por Lee Schaenen. Aroldo es la versión revisada de Stiffelio, que Verdi realizó siete años más tarde y como es lógico presenta las consecuencias de la evolución del maestro, con cambios importantes en la parte de la soprano, mejorada, y hecho el cuarto acto. Las representaciones de esta obra son infrecuentes y la que nos ocupa procede del Maggio Musicale Fiorentino, el 6 de junio de 1953 y cuenta con una dirección dominadora del estilo de Tullio Serafin, capaz de dar el ritmo a la orquesta y mantener una total colaboración con los cantantes, sin concesiones. La obra requiere una soprano spinto, y la encuentra en Antonieta Stella, cantante segura en todos los registros, que brilla en la zona alta y mantiene la belleza en el centro y una rotundidad suficiente en el grave, a la vez que se integra en el desgraciado personaje. Le acompañan el brillante e irregular tenor Gino Penno y la potente voz, con correcta línea de Aldo Protti, en una versión francamente interesante. La presencia wagneriana en el Metropolitan neoyorquino perdió algo de fuerza con la actuación del nuevo director, Rudolf Bing, que desanimó a algunos cantantes y rebajó la importancia en algunos repartos de artistas como Hans Hotter y así lo cuenta Astrid Varnay en sus indescriptibles memorias. Pero este álbum nos permite aún gozar de una de las grandes noches del teatro neoyorquino y escuchar al bajo-barítono mencionado en roles poco habituales. Del reparto de Parsifal, dado el 17 de abril de 1954, (WLCD 0070) destaca la presencia impactante de Astrid Varnay, en un rol que encontramos muy poco en la carrera de la gran soprano, con una prestación que es toda una lección interpretativa, expresando su carácter salvaje, pero también capaz de ese encanto seductor. A su lado, el Amfortas antológico de George London, lleno de sufrimiento y remordimiento, el impecable Gurnemanz de Hans Hotter, con un canto noble y con su discurso, algo cortado, que es un ejemplo de sensibilidad; completa el reparto un efectivo Set Svanholm, como Parsifal, que sabe evolucionar la psicología del personaje, todos bajo la dirección elaborada y con buenos contrastes de Fritz Stiedry. Esta álbum está complementado con un bonus que es una joya, que es el primer acto de Die Walküre, donde se pueden oír la perfecta Sieglinde de Astrid Varnay, el ardoroso Siegmund de Set Svanholm y el impagable Hunding de Hans Hotter, dirigidos con corrección con el mismo Stiedry. No se lo pierdan. Albert Vilardell Instituto Discográfico Italiano TEBALDI Y CALLAS L 74 a historia de la ópera se ha hecho a partir de noches inolvidables, y la recuperación de este patrimonio es muy importante, ya que nos permite gozar de aquellas representaciones. En esta labor el Instituto Discográfico Italiano (distribuidor: Diverdi) está haciendo una gran labor, que puede dar mejores resultados cuando los documentos originales tienen una cierta calidad, siempre en función de la época y los medios con que fueron grabados. La nueva propuesta presenta dos actuaciones de las dos divas de la época, Renata Tebaldi y Maria Callas, aparentemente rivales, de planteamientos artísticos distintos, pero ambos muy válidos. En 1951 la bellísima voz de Renata Tebaldi estaba en la máxima pureza diamantina y además Mimì de La bohème (IDIS 6437/38) ha sido siempre uno de sus personajes emblemáticos, con su canto envolvente de un lirismo encantador, que alcanzó tal éxito en teatro San Carlo de Nápoles, que generó los celos del veterano Giacomo Lauri Volpi, que aún conservaba la brillantez en la zona aguda, pero con una actuación de resultados alternativos. El resto del reparto estaba integrado por Tito Gobbi, interesante Marcello, Giulio Neri de potentes medios que sabe contener en su aria, dirigidos con oficio por Gabriele Santini. Como bonus se incluyen unas grabaciones puccinianas de Tebaldi, del año 1954 llenas de esplendor. Caso contrario es Fernando Cortez, de Spontini, (IDIS 6441/42) que la soprano italiana cantó poco, pero que en estas funciones de 1951, también en el teatro napolitano D I S C O S REEDICIONES Warner Apex LA PRIMERA PIRES D e entre estas diez reediciones que acaba de sacar al mercado la serie Apex de Warner, destacan a bastante distancia del resto las grabaciones de los Conciertos nºs 21 y 26 de Mozart (61694-2) protagonizadas por Maria João Pires a mediados de los años setenta; es decir, a comienzos de su carrera, todavía en Portugal y junto a músicos portugueses. Son sencillamente maravillosas. El primer trino en el Madigan es una de aquellas cosas con las que un crítico inglés diría que le gustaría vivir el resto de sus días. Por las dos obras se pasa con un ímpetu al que sólo la extraordinaria musicalidad de la solista y la solícita actitud con la sirven sus acompañantes evitan la degeneración en mera exhibición de virtuosismo. No menos admirable es, sin embargo, la forma en que, cuando conviene, el curso se serena para lograr, en el movimiento lento del Coronación por ejemplo, un fraseo delicioso por su inteligente intención y por la enorme sensibilidad para los más mínimos matices de color sonoro y gradación dinámica que se pone de manifiesto. Un rondó en principio previsto como final del K. 414 constituye una curiosidad que refuerza la recomendación. Al lado de la Pires, todo desmerece. Así, en los Conciertos para piano nºs 25 y 26 (61985-2) Jean-Bernard Pommier, solista y director de la Philharmonia, se antojaría sumamente competente si no fuera porque la comparación con su genial colega resalta defectos como la aceleración que como pianista impone al tempo marcado por él mismo como director en la introducción orquestal del nº 26. Krainev con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Francfort dirigida por Dimitri Kitaenko (61694-2) y Elisabeth Leonskaja con la Filarmónica de Nueva York y Kurt Masur (61913-2) obtienen resultados más que notables pero no de primerísimo nivel con materiales muy diferentes: la integral de los Conciertos para piano de Prokofiev y el Segundo y Tercero de Chaikovski, respectivamente. Al primero le perjudican ciertos desequilibrios sonoros como el que en el nº 2 se produce a favor de las maderas, y también el exceso de pesantez en que se incurre en el Tercero. El Segundo de Chaikovski por lo menos agrega a los méritos de la interpretación el de tratarse de una grabación en directo que a quienes la presenciaron debió de impresionar hondamente por el despliegue de energía con que Leonskaja dialoga de tú a tú con una masa orquestal que Masur tampoco parece demasiado interesado en moderar: un enfrentamiento del que saltan chispas que en ocasiones prenden un fuego deslumbrante. Las Sinfonías nºs 85 y 86 de Haydn reciben de Hugh Wolff y la Orquesta de Cámara de Saint Paul (60451-2) versiones en las que también predomina el brío. Por desgracia, distan de agotar la gama dinámica: un defecto este que la imaginación tímbrica y de fraseo no alcanzan a compensar. Claro que para comprensión cabal de mensajes musicales, pocas como la que Marie-Claire Alain (junto a la Sinfónica de Bamberg y Jean-Jacques Kantorow a la batuta) demuestra en la especie de homenaje (61912-2) que rinde a su hermano Jehan (trágicamente desaparecido en 1940) y el mundo que éste conoció (Poulenc, Duruflé) en un disco en el que desde el punto de vista del repertorio destacan las Tres danzas para orquesta, op. 6, de Duruflé. Precisamente por falta de un alma, de un espíritu, que acompañe a la materia sonora decepciona el Trío Haydn de Viena (61578-2) en un Beethoven (Tríos con piano nºs 7 y 11) que únicamente por la solemnidad del tema y la diversidad de carácter en las diez variaciones a que se reduce el Trío nº 11 remonta un tanto el vuelo. muestra su capacidad de adaptación a los diferentes estilos, con un canto fluido, seguro y musical, acompañada por las importantes voces de Gino Penno, muy lineal, Aldo Protti, exuberante, Pie- ro de Palma, siempre tan concentrado e Italo Tajo, muy expresivo, dirigidos por Gabriele Santini, con su buen hacer habitual. También aquí hay unas grabaciones de Tebaldi, de la primera época con páginas habituales y otros infrecuentes como Le nozze di Figaro. Maria Callas destacaba siempre, además por su potente voz, por su identificación con personajes de fuerza dramática. Procedentes del Teatro alla Scala de Milán se nos presentan dos actuaciones de 1954, en obras en las que pudo desarrollar su personalidad. Alceste de Gluck (IDIS 6423/4) sabe detallar las vicisitudes del personaje, subrayando los momentos más contenidos, con una belleza sin igual, y también los de mayor fuerza dramática con una fuerza impactante, destacando la humanidad del personaje. Cuenta además con la dirección de Carlo Maria Giulini, que sabe dar el estilo de la De los tres estuches con intervención de la voz humana, el más logrado es el doble dedicado a Boccherini (61689-2). En el Stabat Mater (con la soprano Cecilia Gasdia como solista), la calidad de unas prestaciones vocales rendidas si acaso a una distancia ligeramente excesiva de los micrófonos sorprende lo mismo que en las sinfonías la sana vitalidad que a principio de los años noventa Claudio Scimone aún era capaz de insuflarles a sus Solisti Veneti. Lejanas suenan también las voces solistas en el popurrí de música de caza compuesta en Francia durante el siglo XVIII por Morin, Mouret, Corrette y Rameau. En este disco (61798-2) se valorará sin embargo, junto con la bienintencionada voluntad de arqueología interpretativa demostrada por Jean-François Paillard al frente de su orquesta de cámara y del Conjunto Vocal Stéphane Caillat en los años sesenta, unas fanfarrias auténticamente impresionantes a cargo de las trompas. Menor vigencia ha conservado una selección de Cantigas del rey Sabio a cargo de la Camerata Mediterránea de Joel Cohen (61924-2) que a finales de los ochenta quizá todavía pareciera novedosa por el intento de integración de músicas e intérpretes con raíces muy diferentes. Alfredo Brotons Muñoz obra, con sutileza, vitalidad y capacidad de contrates, completando el reparto el discreto Renato Gavarini y los correctos Rolando Panerai y Paolo Silveri. La vestale (IDIS 6425/26) dada en la versión italiana, reducida, muestra nuevamente la capacidad interpretativa de Maria Callas, destacando los momentos más humanos, con gran sensibilidad, sin olvidar la capacidad dramática, con un canto seguro, brillante e impactante. Junto a ella encontramos al gran Franco Corelli, en una obra estilísticamente algo alejada de su forma de interpretar, pero donde es capaz de mostrar su exuberancia y seguridad, acompañados por Ebe Stignani, segura aunque demasiado homogénea y Nicola Rossi Lemeni, expresivo, pero con una voz poco interesante, dirigidos el siempre efectivo Antonino Votto. Albert Vilardell 75 D I S C O S CRÍTICAS de la A a la Z DISCOS ADAM DE LA HALLE-BACH ADAM DE LA HALLE: AGUIRRE: Robin et Marion. E NSEMBLE A NONYMOUS . Director: CLAUDE BERNATCHEZ. Música barroca española e hispanoamericana. LOS OTROS. ANALEKTA AN 2 9816. DDD. 57’04’’. Grabación: Quebec, I/2004. Productor: Carl Talbot. Ingeniero: Marc Paquin. Distribuidor: LR Music. N PN DEUTSCHE HARMONIA MUNDI 82876 60489 2. DDD. 73’52’’. Grabación: Colnrade, II/2004. Productor e ingeniero: John Hadden. Distribuidor: BMG. N PN Recién aparecida una grabación de Le jeu de Robin et Marion de Adam de la Halle por el conjunto Micrologus en el sello Zig Zag (ver SCHERZO nº194), nos llega ahora el registro que el Ensemble Anonymous preparó sobre la misma obra sólo seis meses después. Como hiciera Micrologus, el conjunto de Claude Bernatchez traza un hilo narrativo combinando las partes musicadas del poema con otras piezas extraídas de conocidas fuentes de la época, aunque aquí el componente teatral está menos destacado, pues se ha renunciado incluso a relacionar cada personaje con un cantante. El mismo subtítulo del disco (“canciones y motetes del tiempo de Adam de la Halle”) apunta en este sentido; y, en efecto, el poema de Robin y Marion figura aquí menos representado que en el disco de Zig Zag. La interpretación del Ensemble Anonymous es más sobria, menos colorista que la de Micrologus y además mira más hacia oriente, lo que queda demostrado por el empleo de instrumentos como el tar, el zarb, el saz o el ud junto a un organetto, una fídula, un chalumeau y una cornamusa. El carácter básico de las versiones sigue estando cercano al de la música popular, aunque se detecta también una mayor pretensión por otorgar a los motetes el sentido de música refinada y compleja que como producciones cultísimas de la época en realidad tenían. Si exceptuamos la voz de la soprano Mélanie Demers, que tiene un encanto muy especial, y la del tenor Philippe Gagné, de fraseo delicado, las otras voces del grupo no son especialmente atractivas, pero funcionan bien en este repertorio y con la orientación que Bernatchez les imprime. En resumen, un segundo acercamiento de interés, tan singular y personal como el de Micrologus, a esta auténtica protoópera medieval. P.J.V. Tras debutar con Tinto (ver SCHERZO nº176), el conjunto Los Otros vuelve a la carga con un disco tan imaginativo y heterodoxo como aquél. El trío original, formado por la violagambista alemana Hille Perl y los guitarristas estadounidenses Lee Santana y Steve Player, se ve aquí reforzado por el percusionista español Pedro Estevan para acercarse al Método de cítara de un enigmático músico mexicano, Sebastián de Aguirre, que debió de vivir a principios del siglo XVIII, un tratado al parecer de notaciones caóticas e insuficientes, ideales por tanto para los objetivos del grupo, que se ha dedicado a ensamblar fragmentos aislados e inconexos, subrayando ritmos, destacando voces y buscando contrastes tímbricos sugerentes y atractivos. A los arreglos sobre Aguirre, Los Otros añaden su particular visión de piezas de Santiago de Murcia, Gaspar Sanz, Antonio Martín y Coll e incluso una Spanish pavin de Anthony Holborne y una obra del propio Pedro Estevan. Con un orgánico que incluye violas da gamba bajo y soprano y un variado muestrario de instrumentos de cuerda pulsada (en el que destaca un cistro mexicano con órdenes triples) más las palmas y las percusiones de Estevan, lo que aquí puede disfrutarse es algo más de una hora de típicos ritmos del barroco hispano (folías, canarios, hachas, marizápalos, jácaras…) en una visión que seguramente irritará a los rigoristas y gustará a un público amplio y variado, en el que los amantes del folk serán legión. P.J.V. ALFONSO X: Cantigas. MARTÍN CÓDAX: Cantigas de amigo. THE DUFAY COLLECTIVE. HARMONIA MUNDI HMU 907390. DDD. 71’08’’. Grabación: Londres, XII/2002. Productor e ingeniero: Adrian Hunter. N PN TIPO DE GRABACIÓN DISCOGRÁFICA N H Novedad absoluta que nunca antes fue editada en disco o cualquier otro soporte de audio o vídeo Es una novedad pero se trata de una grabación histórica, que generalmente ha sido tomada de un concierto en vivo o procede de archivos de radio R Se trata de grabaciones que ya han estado disponibles en el mercado internacional en algún tipo de soporte de audio o de vídeo: 78 r. p. m., vinilo, disco compacto, vídeo o láser disco PRECIO DE VENTA AL PÚBLICO DEL DISCO 76 PN Precio normal: cuando el disco cuesta más de 15 € PM Precio medio: el disco cuesta entre 7,35 y 15 € PE Precio económico: el precio es menor de 7,35 € D I S C O S ADAM DE LA HALLE-BACH Un disco dedicado en su primera mitad a las Cantigas de Santa María sin los textos de las cantigas. Curioso. Y más bien absurdo. Salvo en tres casos, en los que los textos originales han sido sustituidos además por dos cantigas de amigo y una de amor de la época, The Dufay Collective utiliza las melodías salidas del taller del Rey Sabio para ofrecerlas en una versiones puramente instrumentales, que no aportan absolutamente nada a lo que otros han hecho ya con esta música. Estilo desenfadado, de cierta riqueza tímbrica y no lejano al de cierta música folk. Eso es todo. En cuanto a las Cantigas de amigo de Martín Códax resultan de una lentitud exasperante. Además, estilísticamente hablando, The Dufay Collective mira a veces de modo bastante incomprensible hacia Oriente. Por todo ello, y pese a la bella y adecuada voz de Vivien Ellis, el recuerdo de la intensa y desgarradora interpretación que de esta música hizo Mara Kiek junto al conjunto Sinfonye en un antiguo disco de Hyperion (Bella Domna, 1987) resulta inevitable y una competencia demasiado fuerte para este trabajo poco conseguido. P.J.V. Alexandre Tharaud EL BACH ITALIANO DE THARAUD BACH: Siciliana del Concierto en re menor BWV 596. Concierto en sol menor BWV 975. Aria de la Pastorale en do menor BWV 590. Concierto italiano en fa mayor BWV 971. Concierto en re menor BWV 974. Concierto en do menor BWV 981. Concierto en sol mayor BWV 973. Andante del concierto en si menor BWV 979. ALEXANDRE THARAUD, piano. HARMONIA MUNDI HMC 901871. DDD. 55’29’’. Grabación: París, IX/2004. Productora e ingeniera: Cécile Lenoir. N PN A lexandre Tharaud es un pianista de enorme talento. Tras su exitoso recital Rameau, lo tenemos de nuevo en el mundo del Barroco con un disco dedicado a los conciertos italianos escritos por Bach para el teclado, y vuelve, como entonces, a causarnos auténtica fascinación. El sonido es bellísimo siempre, la pulsación de gran delicadeza, el fraseo refinado, la ornamentación exquisita, las dinámicas amplias, pero graduadas con elegancia, y el contraste entre la brillantez de los movimientos rápidos y la tierna melancolía de los lentos resulta por momentos irresistible. Basta tomar el primer tiempo del BWV 975, basado en Vivaldi, un Allegro que hace arrancar a un tempo desacostumbradamente lento y cuya primer motivo embellece con un suavísimo rallentando y unos trinos de auténtico embeleso. Durante todo su desarrollo, el movimiento resulta un constante juego de tensiones agógicas y dinámicas en el que los ornamentos, siempre claros, aportan brillantez y gracia expresiva al conjunto. Es cierto que el acompañamiento no es tan claro como quizá fuera deseable, pero no parece que eso se deba a problemas con la técnica, sino a una decisión personal de destacar muy especialmente la melodía, pues en el Largo del mismo concierto el equilibrio entre las dos manos resulta de todo punto admirable. Debe decirse ya que el Bach de Tharaud es puramente pianístico, no sólo por las amplias dinámicas o el uso sin complejos del pedal de resonancia, sino por las articulaciones, en las que domina un legato de extraordinaria eficacia expresiva, sobre todo en unos movimientos lentos que alcanzan un sentido cantabile de lirismo por momentos arrebatador (aria de la Pastorale BWV 590). Curiosamente en el primer tiempo del Concierto italiano BWV 971, la obra más conocida del disco, la pulsación de Tharaud se hace mucho más cortante, incisiva, por momentos casi gouldiana. El Andante es de nuevo extasiador, con un bajo de excepcional claridad y no poca solemnidad y una ornamentación sobria y exquisita, y aunque en el Presto final la claridad se resiente de nuevo, el virtuosismo casi scarlattiano del ritmo no puede dejar indiferente a nadie. Otro momento de extraordinaria unción expresiva resulta ser el Adagio del BWV 974, sobre Alessandro Marcello (en origen, celebérrimo concierto para oboe), en el que el fraseo se alarga en un legato acaso no muy barroco pero de indudable impacto emocional, más próximo seguramente al carácter original del concierto que a la transcripción bachiana. En el BWV 973 (sobre Vivaldi) vuelve a llamar la atención el intenso contraste entre los vivaces tiempos extremos (chispeante el Allegro inicial, frenético el Presto final, con algún emborronamiento por el empleo del pedal) y el dulcísimo y nostálgico Largo central, de resonancias schubertianas. Pablo J. Vayón BACH: BACH: 4 Suites orquestales BWV 1066-1069. BOSTON BAROQUE. Director: MARTIN PEARLMAN. Cantatas Weinen, Klagen, Sorgen, Zagen BWV 12, Aus tiefer not schrei ich zu dir BWV 38, Die Elenden sollen essen BWV 75. CAROLYN SAMPSON, soprano; DANIEL TAYLOR, contratenor; MARK PADMORE, tenor; PETER KOOY, bajo. COLLEGIUM VOCALE GENT. Director: PHILIPPE HERREWEGHE. TELARC CD-80619. DDD. 73’32’’. Grabación: Worcester, IX/2003. Productor: Thomas C. Moore. Ingenieros: Jack Renner y Robert Friedrich. Distribuidor: Indigo. N PN D e tan grabadas como han sido ya, resulta difícil encontrar alicientes en una nueva versión de las suites orquestales de Bach. Al frente de su Boston Baroque, Martin Pearlman las ofrece en una interpretación más que correcta, que recuerda las de los conjuntos ingleses de hace un par de décadas, de texturas claras y fraseo fluido, pero que resulta demasiado fría y algo desvaída, bastante alejada de las nuevas opciones interpretativas que pueden encontrarse hoy en Europa, que buscan mayor pujanza en los contrastes, el colorido y la teatrali- dad. Daniel Stepner es un concertino excelente y el aria de la Suite en re mayor la toca con exquisitez y buen gusto. El flautista Christopher Krueger sortea con fortuna los escollos de la Suite en si menor y el grupo bostoniano suena sólido y conjuntado, pero se echa de menos algo más de pasión, un poco más de fuerza en los contrastes entre danzas y un mayor vigor rítmico. El disco no obstante se escucha con placer y puede ser una opción para los nostálgicos de un barroco más contenido y apolíneo del que hoy se estila. P.J.V. HARMONIA MUNDI HMC 901843. DDD. 69’09’’. Grabación: Bruselas, XII/2003. Productor: Andreas Neubronner. Ingeniero: Markus Heiland. N PN H erreweghe regresa a las cantatas de Bach, una constante de su carrera y que acaso lleve finamente al disco en su integridad. El presente registro evidencia su larga convivencia con el repertorio, pues todo él está atravesado de una sensible concepción del estilo y una animada contribución de coro y orquesta. Además de Philippe Herreweghe, el disco 77 D I S C O S BACH-BEETHOVEN C. P. E. BACH: Odas de Gellert. DOROTHEE MIELDS, soprano; LUDGER RÉMY, fortepiano. tiene dos claros protagonistas, el oboísta Marcel Ponseele y el tenor Mark Padmore. El primero está sensacional —al oboe d’amore— en el doliente número inicial de Weinen, Klagen, Sorgen, Zagen e igualmente en su parte obligada del aria Kreuz und Kronen sind verbunden, que cuenta también con un magnífico Taylor. No en su mejor momento, en cambio, se encontraba al parecer Peter Kooy, que incluso sobreactúa en el recitativo Was hilft des Purpurs Majestät de Die Elenden sollen essen BWV 75. De extraordinaria finura el citado Padmore en todas sus arias y de convincente candidez la soprano Sampson, pese a leves problemas con la entonación en el registro agudo en Ich nehme mein Leiden mit Freuden auf mich de la BWV 75, los mismos con los que se enfrenta el trompeta en la sinfonía de la segunda parte de la obra. E.M.M. 2 CD CPO 777 061-2. DDD. 40’21’’, 50’47’’. Grabación: Bremen, II y IV/2003. Productores: Burkhard Schmilgun y Helmut Schaarschmidt. Ingeniera: Gisela Kniemeyer. Distribuidor: Diverdi. N PN En marzo de 1757, Christian Fürchtegott Gellert, poeta residente en Leipzig, publicó en Berlín sus Odas y canciones sacras. Menos de un año después, en febrero de 1758, Carl Philipp Emanuel Bach había convertido la colección de Gellert en canciones y las había editado. Antecedente de los lieder románticos, el corpus de canciones de Emanuel Bach, que ronda los 300 títulos, es poco conocido y escasamente grabado. Se agradece por ello el interés que viene mostrando por estas piezas Ludger Rémy, quien en 1999 ya grabó un disco con canciones sobre poemas de C. C. Sturm acompañando a Klaus Mertens (véase SCHERZO nº147). Ahora es la soprano Dorothee Mields la que se une al teclista alemán para ofrecernos estas treinta piezas de carácter básicamente moralizante, cinco de las cuales están escritas para piano solo. Las melodías son sencillas y se mueven entre la retórica del lied tardobarroco, aún influido por el coral luterano, y una tenue melancolía claramente prerromántica. Bach cuida siempre la adecuación entre texto y música y recurre cuando aquél lo precisa a un estilo pura y simplemente declamado. Dorothee Mields es una soprano ligera y de tesitura no demasiado amplia, que puede llegar a seducir por el encanto indudable del timbre y su forma de recoger la voz en las dinámicas más tenues. Se esfuerza por encontrar la variedad dentro de una colección que no destaca precisamente por su riqueza de contrastes. El acompañamiento de Ludger Rémy resulta siempre impecable tanto técnica como musicalmente, pero mi recomendación es que esta hora y media de música se consuma con moderación. Lo ideal sería no escuchar más de cuatro o cinco canciones de una vez y siempre siguiendo los textos, que CPO ofrece en el original alemán y traducidos al inglés. P.J.V. John Eliot Gardiner DEL DIARIO DE UN PEREGRINO BACH: Cantatas. Vols. 1 y 8: Cantatas BWV 167, 7, 30, 75, 39, 20, 138, 99, 51, 100, 161, 27, 8 y 95. JOANNE LUNN, GILLIAN KEITH, MALIN HARTELIUS, KATHARINE FUGE, sopranos; WILKE TE BRUMMESLTROETE, contralto; WILLIAM TOWERS, ROBIN TYSON, contratenores; PAUL AGNEW, JAMES GILCHRIST, MARK PADMORE, tenores; DIETRICH HENSCHEL, PETER HARVEY, THOMAS GUTHRIE, bajos. MONTEVERDI CHOIR. THE ENGLISH BAROQUE SOLOISTS. Director: JOHN ELIOT GARDINER. 4 CD SOLI DEO GLORIA SDG 101 y 104. DDD. 73’57’’, 74’29’’, 72’02’’, 73’02’’. Grabaciones: Londres, St. Giles Cripplegate, 23-26-VI-2000; Bremen, Unser Lieben Frauen, 28-IX-2000; Santo Domingo de Bonaval, Santiago de Compostela, 7-X-2000 (en vivo). Productora: Isabella de Sabata. Ingeniero: Everett Porter. Distribuidor: Diverdi. N PN El proyecto de recoger en disco la peregrinación de cantatas bachianas, llevada a cabo por Gardiner y sus grupos en el año 2000, con motivo del 250 aniversario de la muerte del compositor, fue abandonado por Archiv, la antigua firma del director británico. Este revés ha obligado al músico a poner en marcha privadamente la edición de aquellas tomas en vivo en diversas iglesias europeas, gracias a las contribuciones de diversos mecenas particulares. Sólo por este hecho, la empresa de Soli Deo Gloria sería de todo punto extraordinaria. El problema práctico al que se enfrenta es el de demostrar que hay todavía espacio en el mercado para una nueva grabación completa de las cantatas, tras las series de Harnoncourt-Leonhardt, Koopman y 78 Suzuki. Desde un punto de vista estético, tras la aparición de estos dos primeros volúmenes, no puede caber duda alguna. Las interpretaciones se benefician del calor interpretativo del concierto y se adivina —lo que sólo podrá confirmarse cuando todos los discos estén disponibles— que el ciclo surge de un acto interpretativo muy concentrado conceptualmente, y también en el tiempo, al menos en términos relativos, dado el tamaño de este corpus. En relación a las cantatas de Gardiner que ya se conocían por algunos discos de Archiv, el nuevo Bach del fundador de los English Baroque se aleja de una desnudez excesiva, ganando así carne, sangre y expresividad. El Coro Monteverdi está sensacional en los coros, a los que aporta una gran claridad contrapuntística, y conmovedor en los corales. Igualmente a gran nivel rinden los instrumentistas, en conjunto o en las arias con instrumentos obligados. Los solistas vocales —coincidentes en algunos casos con los escogidos por Koopman para sus grabaciones— forman parte de lo mejor del canto bachiano actual y aunque puede darse algún altibajo, como la prestación de Gillian Keith en la cantata Die Elenden sollen essen BWV 75, se cuenta ya en estas dos primeras entregas con momentos memorables, en especial los debidos a Padmore, Agnew y Henschel, éste espléndido en las BWV 20 y 39. Un Bach luminoso, cálido, extraordinariamente cantado y tocado que augura un gran ciclo. Las notas del propio Gardiner, procedentes del diario que escribió durante el peregrinaje, añaden un valor más al ya muy alto de estos documentos de una serie de conciertos fuera de lo común. Enrique Martínez Miura D I S C O S BACH-BEETHOVEN Adrian y Alfred Brendel FINURA Y DELICADEZA BEETHOVEN: Obras completas para violonchelo y piano. ALFRED BRENDEL, piano; ADRIAN BRENDEL, violonchelo. 2 CD PHILIPS 475 379-2. DDD. 78’50’’, 68’55’’. Grabación: Viena, VII/2003; VII/2004. Productores: Dominic Fyfe, Martha de Francisco. Ingeniero: Jean-Marie Geijsen. Distribuidor: Universal. N PN No hay más que escuchar el comienzo del Adagio sostenuto ed espressivo, primer movimiento de la Sonata nº 2 para chelo y piano, para hacerse ya una idea bastante precisa de por dónde van a ir los tiros de esta interpretación en familia. Aquí está toda la sensibilidad derivada de una tradición secular, el sonido vienés, el fraseo, lentamente bruñido a través de los tiempos, la severa matización en el dibujo de las estructuras. Rasgos que caracterizan habitualmente el arte maduro del pianista Alfred Brendel (Moravia, 1931), que se plasma en soberanas y profundas lecciones interpretativas. Desde no hace mucho, es frecuente ver al pianista colaborando con su hijo Adrian, violonchelista de clase, de sonoridad tersa y de muy precisa afinación. Expone la música con la misma convic- BEETHOVEN: Cuartetos. Vol. 3. Cuarteto en fa menor op. 95. Cuarteto en do sostenido menor op. 131. Gran fuga en si bemol mayor op. 133. Vol. 4. Cuarteto en mi bemol mayor op. 127. Cuarteto en si bemol mayor op. 130. CUARTETO BORODIN. 2 CD CHANDOS CHAN 10292/10268. DDD. 79’39’’ y 77’24’’. Grabación: Moscú, VIII/2003; IV/2004. Productor: Edward Shakhnazarian. Ingeniero: Vitali Ivanov. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN Sigue adelante —y con no pocos escollos— el ciclo beethoveniano del Borodin. Ciertamente, hay pasajes o aun movimientos enteros de calidad, pero la sensación global se inclina por la falta de sintonía de los intérpretes con este mundo. El Op. 95 parte de un impulso convincente, pero la claridad obtenida parece proceder más bien de la mesa de mezclas. El tiempo lento está un tanto crispado, mas el vibrante Finale es de lo mejor enfocado de toda la serie, aunque la dureza de sonido del primer violín en la coda sea un serio inconveniente. De nuevo los problemas de crispación y artificiosos efectos de transparencia en el Op. 131, una obra que no se diría especialmente cercana a la sensibilidad del Borodin, no hay sino que escuchar la superficial lectura del Andante, cuya compleja estructura amenaza con transformarse en sus arcos en una sucesión caótica. En la Gran fuga, lo metálico de la sonoridad hace que la experiencia auditiva de esta difícil partitura se torne aun hiriente. Más dificultades con el sonido en el Op. 127, que cuenta a ción y sentido, con similar equilibrio y buen gusto que su padre. Aunque la personalidad del retoño, nacido en 1976 en Londres, brilla con luz propia; por sus condiciones artísticas y después de haber recibido consejos valiosos de Miklós Perényi, William Pleeth o el Cuarteto Alban Berg. Los conciertos que uno y otro vienen realizando en los últimos años son de alto valor musical. Han alcanzado una notable destreza y una magnífica calidad justamente en la traducción de estas partituras beethovenianas. Claro es: no se llega, sobre todo por la episódica falta de hondura del arco, a los territorios inabarcables, de tan intenso dramatismo, de la pareja Casals-Serkin (Sony, 1951/1953); o a la fantasía plena de clarividencia de Fournier-Gulda (DG Dokumente, 1959). Pero el juego detallista y cálido a la vez, la inteligencia en el diálogo, la sonoridad tan bien trabajada y espléndidamente reproducida en los discos, el jugoso aire danzable de tantos momentos alcanzan en esta interpretación brendeliana todo su esplendor y la convierten en una opción absolutamente recomendable menos con un sereno Adagio. Hay un medido equilibrio dinámico en el Presto del Op. 130 y un elegante Andante, pero también una extraña languidez en el Alla danza tedesca y una Cavatina un tanto sensiblera y amanerada. Dos ejemplares, pues, que vienen a confirmar que el Borodin ha llevado su Beethoven al disco demasiado tarde. E.M.M. BEETHOVEN: Fidelio (arreglo para instrumentos de viento por Wenzel Sedlak). Sexteto en mi menor op. 71. Rondino en mi menor WoO 25. NACHTMUSIQUE. Director: ERICH HOEPRICH. GLOSSA GCD 920606. DDD. 69’38’’. Grabación: Kortenhoef, II/2003. Productor: Emilio Moreno. Ingeniero: Isidro Matamoros. Distribuidor: Diverdi. N PN Una cuidada producción española muy bien presentada y con notas en nuestro idioma. ¡Al fin! En ella se recogen trabajos grabados en Holanda dentro de la tónica de la denominada Harmoniemusik (para conjunto de instrumentos de viento) a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. El mismo Beethoven arregló de esta manera el final de su Sinfonía Heroica y parte del Finale de la Novena. Y hacia 1815 lo hizo el clarinetista Sedlak con diez fragmentos más la obertura de Fidelio, posibilidad de transcripción aprobada por el de Bonn en julio de 1814, y tocados aquí con instrumentos de la época cuya filiación se hoy en día. Porque la finura, la delicada matización, presentes en la recreación de las cinco Sonatas, son atractivo destello y encaje de bolillos en los dos grupos de Variaciones sobre sendos temas de La flauta mágica de Mozart, plenos de sentido del humor, y las construidas sobre un tema de Judas Macabeo de Haendel. Arturo Reverter detalla convenientemente en las notas al disco. El Sexteto op. 71 es una obra maestra del género Harmonie en sus cuatro movimientos, ateniéndose a la forma clásica, y con contribuciones de acusado virtuosismo por parte de los instrumentistas. Hay correspondencia entre su Minueto y partes del Rondino en mi menor WoO 25, de gran exigencia para los ejecutantes de trompa. Todo el programa es realizado con exquisitez por los componentes de Nachtmusique y grabado con excelencia, por lo que unido esto a la presentación magnífica y a la originalidad del programa grabado, la recomendabilidad es muy alta. J.A.G.G. BEETHOVEN: Fidelio. NERALIC, SCHÖFFLER, RALF, KONETZNI, ALSEN, SEEFRIED, KLEIN, GALLOS, SCHWEIGER. CORO Y ORQUESTA DE LA ÓPERA ESTATAL DE VIENA. Director: KARL BÖHM. POELL, EDELMANN, WINDGASSEN, MÖDL, FRICK, JURINAC, SCHOCK, HENDRIKS, BIERBACH. CORO Y ORQUESTA DE LA ÓPERA ESTATAL DE VIENA. Director: WILHELM FURTWÄNGLER. 4 CD ANDANTE 3090. ADD. 135’38’’ (Böhm), 142’16’’ (Furtwängler). Grabaciones: Viena, II/1944 (Böhm) y X/1953 (Furtwängler, en vivo). Grabaciones de la Radio Alemana del Reich (Böhm) y del Sendergruppe Rotweissrot (Furtwängler). Distribuidor: Diverdi. H PN C uriosa publicación de dos versiones del Fidelio beethoveniano por Böhm y Furtwängler en un álbum de 4 CDs exquisitamente presentado, como es 79 D I S C O S BEETHOVEN-BERTALI Stephen Kovacevich y Colin Davis ELEGANCIA Y LÓGICA BEETHOVEN: Conciertos para piano nºs 1-5. Sonatas nºs 5, 8, 17, 18, 28, 30, 31 y 32. Bagatelas op. 33, 119 y 126. Variaciones Diabelli. STEPHEN KOVACEVICH, piano. ORQUESTAS SINFÓNICA DE LA BBC Y SINFÓNICA DE LONDRES. Director: COLIN DAVIS. En las décadas de los sesenta y setenta, Stephen Bishop-Kovacevich, nacido en Los Ángeles en 1940, adquirió gran predicamento y grabó mucho en EMI, Decca y Philips. Ahora, cuando hace ya tiempo que su nombre recoge sólo el apellido yugoslavo de su madre, se nos recuerda su existencia y sus méritos con la reedición, por el sello citado en segundo lugar, de una serie de registros beethovenianos que muestran a los desmemoriados la alta calidad del instrumentista; su bello y depurado sonido, su elegante fraseo, su juicioso y bien medido concepto musical, siempre perfectamente lógico y excelentemente desarrollado. Un Beethoven de magnífica pasta, tan lejos de las veleidosas originalidades de algunos pianistas posteriores como de la asepsia expresiva. Un Beethoven cabal, bien dicho, claramente expuesto, con un adecuado juego dinámico y una estupenda presencia sonora. Los innominados ingenieros, aprovechando la calidad de las tomas iniciales, han realizado un ejemplar reprocesado. Podemos disponer así de la espléndida e inencontrable hasta aquí versión de los cinco conciertos para piano, tocados con alegría, con convicción, con naturalidad, con brío y delicadeza a partes iguales, en los que colabora un atento y entusiasta Colin Davis, director del que están ausentes los puntos muertos, aunque a veces —no nos parece que sea el caso— enfoque depende qué partituras con criterios ayunos de enjundia expresiva. En particular la interpretación del nº 5, el Emperador, es sensacional; por la claridad de texturas, por la firmeza de trazo, por la vitalidad y por la sonoridad de una extraordinaria Sinfónica de Londres. Escúchese la manera en la que la batuta inicia el segundo movimiento, la cuidada tímbrica, el fraseo de cuerdas y maderas y la forma en la que comienza su discurso el pianista, con un espectro sedoso y muelle. La entrada de Kovacevich es de auténtico maestro, con un insólito entendimiento de la indicación pp espressivo. La reproducción de los tresillos acentuados, la nitidez de la articulación son formidables. Es cierto que en una Sonata como la nº 32 op. 111, la última de la colección, puede preferirse una acometida más severa, una concepción más monolítica, una construcción más férrea en su primer movimiento y que hemos escuchado otras interpretaciones discográficas en las que la Arietta se nos ofrecía con un mayor sentido de trascendida poesía. Pero la diáfana exposición del pianista es indiscutible. Lo que hay que predicar de las demás sonatas. Sorprendente en todo caso la recreación de las Variaciones Diabelli, una obra que supuso el gran espaldarazo de Stephen habitual en este sello. En uno y otro caso las interpretaciones son un acierto, mereciendo las dos un lugar destacado en la discografía de esta ópera no sólo por ser dos versiones excepcionales, sino también por ser el testimonio interpretativo de dos épocas diferentes en la Ópera Estatal de Viena, si bien ninguna de las dos fue hecha dentro del recinto del Teatro de la Ópera. La primera corresponde a una grabación de estudio hecha en la Konzerthaus de la capital austriaca entre el 5 y 7 de febrero de 1944 dentro del programa de grabaciones propuesto por Goebbels en el que colaboraron los dos directores que aquí intervienen, más otros que también se apuntaron al carro, en algunos casos por aceptar complacidos y sin problemas los dictados del ministro de cultura del Reich (Strauss, Karajan), o en otros a pesar del relativo desacuerdo con el régimen nazi y suponemos que por razones de mera supervivencia (Knappertsbusch). Bien, el caso es que esta recreación de Böhm, entonces un maduro cincuentón en plenitud de facultades, es una de sus mejores versiones operísti- cas llevadas al disco, brillante, impulsiva, de ejemplar claridad, magnífico acompañamiento a los cantantes y un entusiasmo expresivo difícil de encontrar posteriormente en su abundante discografía. El equipo vocal cumple sobradamente con las expectativas, destacando la profundidad emotiva de Hilde Konetzni (Leonora), la declamación dramática de Paul Schöffler (Pizarro), la maestría vocal e interpretativa de Torsten Ralf (Florestan) y el calor juvenil de Irmgard Seefried (Marzelline). El conjunto, desde luego, representa un admirable plantel vocal de la Ópera de Viena de ese difícil año 44, documento impagable de excelente sonido, muy bien reprocesado y que además podemos considerar como uno de los incuestionables éxitos en la irregular discografía de Karl Böhm. Tanto éste como Furtwängler incluyen la obertura de Leonora III entre las dos últimas escenas, aunque Böhm, aquí demasiado literalista y apegado fuertemente a esta tierra pecadora, no se muestre excesivamente inspirado. La versión de Furtwängler procede de una grabación en vivo del 12 de 6 CD PHILIPS 475 6319. ADD. 452’32’’. Grabaciones: Londres, 1970, 1971, 1973, 1978. Productor de la compilación: Raymond McGill. Distribuidor: Universal. R PM 80 Kovacevich en Londres en 1961. Se trata de una interpretación, grabada con posterioridad, extrañamente madura, que no duda en establecer cuando falta hace los debidos contrastes y pasar del Vivace de la variación 13 al Grave e maestoso de la 14 sin un solo pestañeo. Encontramos numerosos detalles para el disfrute y nos parece que la administración de tempi y dinámicas es plausible. Quizá no pueda enfrentarse esta versión a las tan demoledoras y definitivas de Alfred Brendel (1976, 1988), Sviatoslav Richter (1986), o a la tan sugerente de Grigori Sokolov (1985), por citar tan sólo tres de las grandes, pero no les anda muy a la zaga. La serena y bien perfilada, de un maduro clasicismo, interpretación de las bagatelas, que completa el álbum, nos anima a recomendar la adquisición de éste, que se brinda además a un precio económico. Arturo Reverter octubre de 1953 en el Theater an der Wien, con la misma distribución vocal empleada para la versión en estudio que grabó EMI ese mismo año en Viena y que ya ha sido publicada en este sello dentro de la colección Références (aunque fue grabada sin diálogos). El drama y esa profundidad tan especial de las recreaciones furtwänglerianas los encontramos desde los primeros compases de la obertura, con una intensidad y una atmósfera que realmente son otra dimensión distinta a las escuchadas habitualmente en esta música. Su poderosa inspiración y el enorme sentido de la progresión dramática (Furtwängler hasta se toma en serio el libreto, frecuentemente menospreciado, pues sabe que la palabra sirve de detonante para la música) son el mejor tributo de este director a la música de Beethoven, firmando de nuevo otra representación de referencia dentro de la historia fonográfica de Fidelio. El reparto vocal bascula entre la sentida y sufriente Leonora de Martha Mödl, “con sus angustias y sombríos presentimientos de muerte” según nos ratifica D I S C O S BEETHOVEN-BERTALI Gottfried Kraus en el libreto (otra cosa son sus habituales problemas vocales arriba y su peculiar timbre, que no siempre agradaba a todo el mundo), y la intensidad, el cálido fraseo y la inteligencia dramática de Windgassen, un Florestan muy bien cantado, aunque con leves problemas de emisión, y todavía mejor interpretado. A su lado, una emotiva Marzelline (Sena Jurinac), un convincente Don Pizarro (Otto Edelmann) y un imponente Rocco (Gottlob Frick) forman un elenco que sirve perfectamente a las exigencias de la batuta. En suma, sin dudar estamos ante uno de los grandes documentos del arte de Furtwängler, el único en vivo que se conserva hasta la fecha de este director en la Ópera Estatal de Viena. Como en el caso anterior, pero con un arrebato y una intensidad totalmente ausentes en la versión de Böhm, Furtwängler incluye también entre las dos últimas escenas la tercera obertura de Leonora. En resumen, un atractivo álbum con dos extraordinarias versiones de la única ópera de Beethoven. La de Böhm es uno de los mejores logros fonográficos de este director, y la de Furtwängler, como siempre, supone otra dimensión en la recreación de estos pentagramas. Sonido excelentemente reprocesado en los dos casos, libreto de la ópera en el original y traducción a los dos idiomas habituales, estudios y artículos sobre la Ópera de Viena y Fidelio, y, como siempre, preciosa presentación. Indispensable para conocedores. E.P.A. BELLINI: Norma. GRACE MELZIA BUMBRY, LELLA CUBERLI, GIUSEPPE GIACOMINI, ROBERT LLOYD. ORQUESTA SINFÓNICA DE BARI. CORO AMICI DELLA POLIFONIA. VOCI PER LA MUSICA. Director: MICHAEL HALASZ. 2 CD DYNAMIC CDS 469/1-2. ADD. 156’33’’. Grabación: Palazzo Ducale, Martina Franca, 12 y 14-VIII-1977. Ingeniero: Rino Trasi. Distribuidor: Diverdi. N PN El Festival de Martina Franca se ha distinguido siempre por su afán divulgativo y en 1977 propuso la versión original de 1831de Norma para dos sopranos, con una característica especial, la soprano que canta el papel protagonista ha cantado muchos años de mezzosoprano, lo que en el fondo da la sensación agradable, que se han cambiado los papeles. Grace Melzia Bumbry ha sido siempre una gran artista que ha impuesto en los personajes su personalidad y ha estudiado a fondo el personaje de la sacerdotisa, como se puede comprobar desde el recitativo de entrada, solemne y autoritario, para cantar el aria con sutileza, mientras que en la cabaletta supera las dificultades, con suficiencia y en la zona aguda está correcta, aunque a veces le falta algo de brillo. En los dúos con Adalgisa marca la evolución de Norma, da sentido trágico a la escena con los hijos y en el último acto su fraseo tiene gran humanidad. Lella Cuberli sabe imponer su musicalidad en toda su parte, con un fraseo cuidado y belcantista, aunque quizá en los dúos, por las características vocales de ambas intérpretes, no quedan, vocalmente, suficientemente diferencia- dos. Giuseppe Giacomini plantea su Pollione a la antigua usanza, valiente, extrovertido, marcando el carácter enamoradizo del Cónsul romano, que al final comprende el gran amor de Norma, subrayándolo con frases sutiles. El cuarteto protagonista lo completa el correcto Robert Lloyd, aunque le falte una mayor densidad, especialmente en las arias. La dirección de Michael Halasz muestra dominio de la partitura, consigue de la orquesta un sonido cohesionado y compacto, pero su visión es demasiado cerrada y no explota la belleza de las melodías bellinianas, contando con una orquesta y coro con resultados suficientes. A.V. BENGUEREL: Estructuras I, II, III y IV. Introspecció. Dúo. Preludio indefinido. Impuls. JOAN PERE GIL, clarinete; IÑAKI E TXEPARE , violonchelo; J ORDI L ÓPEZ R OIG , N ÚRIA R UERA y C ECILIO T IELES , piano; O RIOL RIGAU, flauta; JAUME TORRENT, guitarra; IWONA BURZINSKA, violín. COLUMNA MÚSICA 1CM0120. DDD. 63’ 33’’. Grabación: Vila-seca, VI/2003. Producción: Columna Música. Ingeniero: Albert Moraleda. Distribuidor: Diverdi. N PN Con grabaciones realizadas los días 16 y 17 de junio de 2003, en el Auditori “Josep Carreras” de Vila-seca (Tarragona), el presente disco compacto reúne ocho piezas a través de las cuales afloran algunas de las etapas de la evolución de la obra de Xavier Benguerel (Barcelo- Freiburger Barockorchester Consort UN VERONÉS EN LA CORTE IMPERIAL BERTALI: Tausend Gülden: sonatas para la corte de los Habsburgo. FREIBURGER BAROCKORCHESTER CONSORT. CARUS 83.303. DDD. 64’41’’. Grabación: Bassum, IV/1999. Productor e ingeniero: John Hadden. Distribuidor: Diverdi. N PN N acido en Verona en 1605, Antonio Bertali estuvo vinculado durante la mayor parte de su carrera a la corte imperial, donde ingresó como violinista en 1624. En 1649, sucedió como Kapellmeister a Giovanni Valentini, manteniendo el puesto hasta su muerte, ocurrida justo 20 años después. Compuso óperas, oratorios, música sacra e instrumental. A su muerte se publicaron dos colecciones con sus sonatas, el Thesaurus musicus en 1671 y Prothimia suavissima en 1672, de las cuales sólo ha sobrevivido la segunda. Tres sonatas de la Prothimia suavissima, otras ocho sonatas manuscritas (dos de ellas basadas en la canción Tausend Gülden) y una chacona para violín y continuo (posiblemente su obra más popular en el ámbito discográfico) conforman este soberbio disco de la Orquesta Barroca de Friburgo. Las obras requieren contingentes variados, pues hay una obra a ocho voces, otra a seis, una más a dos y varias a cinco, mientras que las pertenecientes a la colección antes señalada están pensadas para tres partes (dos violines y viola da gamba, más el continuo). Música bien característica de su tiempo, con un componente virtuosístico y experimental que sería de gran importancia para el desarrollo de las técnicas tanto de construcción como de interpretación del violín. La sonata en trío típica de Corelli queda aún lejos, pero el rumbo hacia ella parece inequívoco e imparable. En su versión camerística, comandada por Petra Müllejans como concertino, la Orquesta Barroca de Friburgo ofrece unas interpretaciones de gran brillantez, muy contrastadas, intensas y vivaces, claras y transparentes, aunque el peso tienda a escorarse de forma evidente hacia la parte de los violines. En la sonata a 2 (para violín y viola da gamba), la gambista Hille Perl muestra un sonido de gran belleza, si bien de dinámicas algo chatas, que empasta de modo sugerente con el violín de Müllejans, quien se luce de forma espectacular en una Chacona en la que el violín establece un diálogo casi de tú a tú con un bajo continuo en el que Lee Santana con los instrumentos de cuerda pulsada busca la exageración y la desmesura casi continuas. No conozco otro disco dedicado, completa o parcialmente, a Bertali mejor que éste. Pablo J. Vayón 81 D I S C O S BENGUEREL-CALDARA na, 1931). De la primera son las Estructures, cuatro composiciones para solista (violín, flauta, violonchelo, piano) escritas entre 1957 y 1966, en las que hay más búsqueda de efectos (y sonidos) y experimentación (y explotación de posibilidades) con cada instrumento que discurso articulado: con utilización de series, a menudo dodecafónicas, con preocupación vanguardista y, desde luego, con alejamiento de cualquier atisbo nacionalista o tonal. De las mismas características se nutre Dúo (1963), para clarinete y piano, aunque ya el diálogo entre los dos instrumentos articula un cierto material discursivo. Posterior es Preludio indefinido, partitura en la que el autor incide en la utilización de la guitarra, tan querida por él, con un virtuosismo íntimo (expresión que compartimos), con un tratamiento instrumental muy sutil y sin grandilocuencia alguna. Impuls, para violín y piano, fue estrenada en 1984 por los hermanos Tieles (el pianista Cecilio interviene también en la versión del presente CD), contiene un cierto virtuosismo y el desarrollo de los materiales manejados resulta, sin duda, de mayor atractivo para el oyente. Lo mismo ocurre con Introspecció, bella pieza para clarinete (2003), reflejo del último periodo creativo del compositor: economía de medios expresivos, desnudez en el discurso, sobriedad, carencia de virtuosismo instrumental, preocupación y cuidado por el detalle, minuciosidad en el proceso de elaboración. En el capítulo interpretativo, como se acostumbra en los discos de Columna Música, volvemos a encontrar un nivel medio alto. J.G.M. BIZET: La arlesiana (música incidental, versión original). STRAUSS: El burgués gentilhombre op. 60. ORQUESTA DE CÁMARA DE BASILEA. Director: CHRISTOPHER HOGWOOD. ARTE NOVA 82876 61103 2. DDD. 61’14’’. Grabación: Lucerna, V/2004. Productor: Chris Sayers. Ingeniero: Jonathan Stokes. Distribuidor: Galileo MC. N PM 82 Con este primer volumen de una serie llamada Música para el teatro, la Orquesta de Cámara de Basilea y Hogwood nos ofrecen dos músicas incidentales bien concebidas y tocadas, con evidente interés a pesar de la enorme discografía que en uno y otro caso se puede encontrar. El director inglés, como todo el mundo sabe, no posee el encanto de un Beecham (EMI) o el colorido de un Stokowski (RCA) para la página de Bizet, ni el especial idioma de un Clemens Krauss (Testament) ni la meticulosa precisión de un Reiner (RCA) para la de Strauss, por citar sólo un par de ejemplos para cada suite. Pero el conjunto suizo hábilmente guiado por Hogwood nos ofrece, quizá demasiado literal y contundentemente, aunque con relativa limpieza y cierta turbulencia, las delicadas páginas del autor de Carmen. La suite straussiana está más lograda en su claridad de texturas y contrastes, aunque se echa de menos más frescura e imaginación. En fin, en uno y otro caso hay elecciones mejores, aunque este tratamiento camerístico y el original planteamiento de la colección nos pueden hacer esperar en un futuro frutos mejores y más conseguidos que este primer volumen que se reseña. Sonido de calidad estándar y comentarios convencionales en alemán e inglés (la suite de Bizet, según comenta el propio Hogwood, está extraída de la orquestación original del autor que se conserva en la partitura autógrafa de París). E.P.A. BRAHMS: Sonata para piano en fa menor op. 5. 7 Fantasías op. 116. 4 Klavierstücke op. 119. JON NAKAMATSU, piano. HARMONIA MUNDI HMU 907339. DDD. 71’57’’. Grabación: California, XII/2003. Productor e ingeniero: Brad Michel. N PN Vencedor de la décima edición del concurso Van Cliburn, Nakamatsu continúa su proceso de consolidación discográfica con esta grabación realizada en los estudios que el director de cine George Lucas posee en California. Todo el aparataje tecnológico y de sonido al servicio de un monográfico Brahms cuya irregularidad resulta ser la nota dominante. El pianista norteamericano es, sin duda, un intérprete dotado, cuya transparente articulación y depurado estilo le convierten en un músico elegante. Pero su visión de Brahms resulta excesivamente timorata. No escarba lo suficiente en el meollo de la partitura, preocupado en exceso por la forma y por el resultado final desde la perspectiva única de la mera belleza sonora. Le falta fuerza al discurso y al desarrollo, tanto en la obra de juventud (titánica a todas luces) como en las piezas cortas de madurez que completan el disco. Si tomamos como ejemplo el Scherzo de la Op. 5, apreciamos su carencia de fuerza discursiva y la falta de equilibrio expresivo (uno de los talones de Aquiles apreciados en el pianista en sus discos anteriores). Música lujosamente envasada que no aporta ningún aspecto relevante a la discografía. C.V.N. BRAHMS: Sonata nº 3 en fa menor op. 5. 16 Valses op. 39. ANTTI SIIRALA, piano. ONDINE ODE 1044-2. DDD. 62’27’’. Grabación: II/2004. Productor: Seppo Siirala. Ingeniero: Enno Mäemets. Distribuidor: Diverdi. N PN V encedor del concurso de Leeds de 1993, Siirala es un joven pianista de 25 años de edad en plena consolidación cuyo respaldo en otros certámenes (primeros premios en Londres, Dublín o el Beethoven de Viena) le han proporcionado un nombre a tener en cuenta. Más que una promesa, muestra ya hechuras de realidad. Para su estreno en el sello nórdico, ha elegido un nada acomodaticio monográfico Brahms. Un Brahms rocoso, directo, poco dado a la floritura o al requiebro, cuyo control sobre la estructura y el pianismo brahmsiano le convierten en una apuesta válida. Su interpretación de la Tercera Sonata refleja esas virtudes. Se deja llevar por las tonalidades oscuras, aunque su articulación resulta cristalina. Quizás una mayor madurez conceptual hubiese redondeado una lectura más perfecta, más acorde con una personalidad musical más hecha. Los Valses, sin el corsé estructural de la Sonata, suenan más libres, con mayores dosis de fantasía. Estas miniaturas muestran un universo y unas posibilidades expresivas menos acordes con el carácter musical de Antti Siirala. Sin embargo, su traducción resulta impecable en lo discursivo y sin mácula en lo puramente instrumental. C.V.N. BRAHMS: Sonata para violín y piano en sol mayor op. 78 (arr. para violonchelo por Peter Hörr). Lieder (arr. para violonchelo por Peter Hörr). Sonata para violonchelo y piano en mi menor op. 38. PETER HÖRR, violonchelo; CORA IRSEN, piano. MDG Scene 643 1197-2. DDD. 63’45’’. Grabación: Bad Arolsen, XII/2002. Productores: Werner Dabringhaus, Reimund Grimm. Ingeniero: Friedrich Wilhelm Rödding. Distribuidor: Diverdi. N PN C iertamente el programa grabado no deja de tener su atractivo, ya que recoge el arreglo —como la edición dice— o transcripción mejor, hecha por el mismo chelista intérprete respetando la tonalidad de la Sonata de origen, la Regenlied, a diferencia de la realizada por Julius Klengel, que hizo una transposición de la tonalidad a re mayor. Se sobrenombra la obra como se ha señalado por recoger dos motivos de lieder del mismo Brahms (Regenlied op. 59, nº3 y Nachklang op. 59, nº4). Ambos, y otros tres más, se han grabado aquí también en arreglos de Peter Hörr. La colaboración del violonchelista de Arnsberg con su acompañante en esta ocasión es equilibrada o copartícipe en intención y estética. Sus versiones son sólidas, cálidas y profundas, con una morosidad que les conviene. Ahora bien: es lástima que todo esto se recoja en un sonido emborronado para lo que modernamente se obtiene al grabar, de cualidad algodonosa y no justa definición tímbrica. Todo lo cual devalúa el disco. Y señalo especialmente esto, porque la discográfica MDG, que tantas horas de recreo nos ha proporcionado insiste y dedica siempre en sus notas de carpetilla un apartado subrayando la calidad de su sonido. No es así en esta ocasión, y es una lástima. Se entrevé sólo lo que podría escucharse con entrega en una grabación más adecuada. J.A.G.G. D I S C O S BENGUEREL-CALDARA BRAHMS: Concierto para violín en re mayor op. 77. MOZART: Concierto para violín nº 3 en sol mayor. JULIAN RACHLIN, violín. ORQUESTA SINFÓNICA DE LA RADIODIFUSIÓN BÁVARA. Director: MARISS JANSONS. WARNER 2564 61561-2. DDD. 64’49’’. Grabación: Múnich, II/2004. Productor: Wilhelm Meister. Ingeniero: Stefan Briegel. N PN La concepción del Concierto de Brahms que tienen Rachlin y Jansons viene a recalcar el espíritu puramente romántico de la obra. Su lectura resulta apasionada (demasiado, a veces) y destaca por la lentitud de los tempi en el primer movimiento, lo que dificulta una línea discursiva estable. La lentitud orquestal impuesta por Jansons, y se supone aceptada por el solista se convierte, a la postre, en un ejercicio para mantener la tensión en las situaciones más adversas. Todo ello sin llegar a los extremos de la morosísima y fallida versión de Nigel Kennedy y Klaus Tennstedt (EMI) que duraba seis minutos más que la más lenta de las demás opciones de referencia. Sin embargo, el experimento resulta curioso por su contraste, pues los dos movimientos siguientes son resueltos con la viveza y ligereza que reza la tradición. Puede resultar, pues, un tanto desconcertante el cambio. Pero una vez apreciado el fino violinismo del lituano y la pasión que siempre imprime el director letón, los resultados no dejan indiferente. La lectura está impregnada de una delicada pátina de lirismo muy contenido y la belleza sonora es evidente. Al Concierto de Mozart le falta un aire más clásico, más vuelo y transparencia en las texturas y planos sonoros. Posee musicalidad, pero al mismo tiempo no termina de redondearse. C.V.N. BROTONS: Concert “Mare Nostrum” per a guitarra i orquestra op. 78. Sonata per a trombó i piano op. 82. Concert per a flauta i orquestra op. 72. Fantasia per a trompa i cordes op. 12. ÀLEX GARROBÉ, guitarra; RICARDO CASERO, trombón; DANIEL ESPASA, piano; MAGDALENA MARTÍNEZ, flauta; DAVID THOMPSON, trompa. ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. Director: SALVADOR BROTONS. HARMONIA MUNDI HMI 987055. DDD. 60’14’’. Grabación: San Cugat, Barcelona, V/2004. Ingenieros: Miquel Roger y Pere Casas. N PN D irige Salvador Brotons (Barcelona, 1959) cuatro de las obras de su ya extensa producción en un programa que define muy bien las características de su estilo y su estética: una querencia por el melodismo, por lo lírico, por una música expansiva y una comunicación lo más directa posible con el escucha. Además de una utilización frecuente de elementos tradicionales del folclore catalán. Esto es lo predominante en este autor, aunque utilice indefectiblemente como contraste atmósferas sombrías y oscuras, o contenidos profundos o pesimistas. Así ocurre en las cuatro composiciones que reúne este CD, donde el Concert “Mare Nostrum” per a guitarra i orquestra op. 78 (1999) se alimenta de unas cuantas canciones populares catalanas, entre las cuales una típica habanera; la Sonata per a trombó i piano op. 82 (aquí instrumentada para cuerdas, piano y percusión) conjuga lo fúnebre y negro con lo extrovertido y exaltado; y el Concert per a flauta i orquestra op. 72 (1996) añade a las características apuntadas para las obras aquí reunidas una grata y evocadora atmósfera onírica. Todo ello ya lo anuncia, de alguna manera, en mayor o menor medida, la juvenil Fantasía per a trompa y cordes op. 12, que el autor escribió a sus 17 años. Es evidente que Brotons, director profesional él mismo, extrae lo mejor de la OBC y penetra en los más escondidos recovecos de sus propia partituras. Todas las piezas responden a encargos, siempre pensando en el instrumento solista. Mención destacada merecen los ejecutantes de los mismos, tres de ellos miembros de la propia OBC, que además de desenvolverse con el virtuosismo que les ha reservado el autor se erigen en intérpretes idóneos de estas composiciones. Destacar asimismo la finura, sensibilidad y sentido de la concertación de Àlex Garrobé y la adecuada prestación del piano de Daniel Espasa. Otro buen disco de la OBC. J.G.M. BUSNOIS: Misa O Crux lignum. Motetes. Canciones. THE ORLANDO CONSORT. HARMONIA MUNDI HMU 907333. DDD. 62’38’’. Grabación: Haddington, XI/2003. Productor e ingeniero: Nicholas Parker. N PN Antoine Busnois (c.1430-1492), uno de los grandes maestros de la escuela franco-flamenca del siglo XV, está recibiendo notable atención discográfica en los últimos años. Este disco ofrece su Misa O Crux lignum, motetes y canciones en diversas formas (rondeau, ballade, virelai). Tres de las obras (los motetes Gaude cælestis Domina e Incomprehensibilis / Præter reum ordinum y la canción-motete Resjois-toy, terre de France / Rex pacificus) son oficialmente anónimas, aunque habitualmente les sean atribuidas. El Orlando Consort, cuarteto vocal formado por el contratenor Robert Harre-Jones, los tenores Mark Dobell y Angus Smith y el barítono Donald Greig, interpreta esta música con gran intensidad y vigor, aunque de forma demasiado homogénea, sin que puedan apreciarse grandes diferencias de carácter entre las piezas profanas y las sacras. El grupo consigue una más que notable transparencia polifónica y el trabajo de individualización de las voces está bien conseguido, pero el contratenor Harre-Jones desequilibra demasiado los resultados del conjunto, por su peculiar timbre, que roza lo estridente, y el tipo de emisión, excesiva por penetrante y exagerada, con la que se produce. P.J.V. BUXTEHUDE: Obras para órgano. ANDRÉ ISOIR, órgano Cattiaux de la Basílica Saint Remi de Reims. CALLIOPE CAL 9725. DDD. 44’10’’. Grabación: Reims, V/2004. Productores: Jacques le Calvé y Michaël Adda. Ingeniero: Igor Kirkwood. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN Breve repaso por la obra organística de Buxtehude el que nos ofrece André Isoir en un disco que se presenta como homenaje a Jean Boyer, una de las grandes referencias del órgano francés de nuestros días, fallecido prematuramente en el verano pasado, apenas dos meses después de que se hiciera este registro. Emplea Isoir un instrumento muy reciente, construido por Bertrand Cattiaux en el año 2000 para la Basílica de Saint Remi de Reims, pero inspirado en órganos del siglo XVII y que resulta muy adecuado para la música del Barroco. En poco más de 40 minutos, se agrupan muestras de las facetas más destacadas del repertorio de Buxtehude: siete preludios corales, una tocata, una chacona, una passacaglia, una canzonetta y dos preludios y fugas. Isoir obtiene del instrumento de Cattiaux, de 45 juegos de registros, tres teclados manuales y pedalero, un sonido de extraordinaria nitidez, notable transparencia y gran variedad tímbrica, que resalta de modo extraordinario en los exuberantes Preludios y fugas BuxWV 140 y 150, así como en la Toccata BuxWV 155 que abre el recital, muestra depurada del mejor stylus phantasticus. Aportación interesante, aunque demasiado breve, a la discografía de Buxtehude. P.J.V. CALDARA: La clemenza di Tito. MYA FRACASSINI, contralto (Tito); ORNELLA PRATESI, soprano (Vitellia); ELEONORA CONTUCCI, soprano (Sesto); PATRIZIA ZANARDI, soprano (Annio); LUCREZIA RAFFAELLI, soprano (SERVILIA); AURIO TOMICICH, bajo (Publio). CORO DE LA CAMERATA ACADEMICA VITERBESE. ORQUESTA DE LA STAGIONE ARMONICA. Director: SERGIO BALESTRACCI. 2 CD BONGIOVANNI GB 2360/61-2. DDD. 145’38’’. Grabación: Viterbo, IX/2003 (en vivo). Distribuidor: Diverdi. N PN Antonio Caldara (1670-1736) fue uno de los compositores italianos más importantes de su tiempo, destacando en las más diversas formas musicales (ópera, oratorio, música sacra e instrumental). Su influencia llegó a toda Europa y fue admirado por músicos tan significativos como Bach o Scarlatti. Al final de su vida fue maestro de la capilla imperial de Viena, lugar donde se enmarca el estreno de esta ópera en 1734. La clemenza di Tito de Caldara, con libreto de Pietro Metastasio, sigue de forma minuciosa las normas de la ópera seria, alternando el recitativo seco con el aria clásica, introduciendo además números corales. Fue la primera versión musical del conocido texto del ilustre libretista italiano, siendo utilizado poste- 83 D I S C O S CALDARA-ESCUER riormente por numerosos compositores entre los que podemos destacar a Gluck (1752) y Mozart (1791). La grabación procedente del Festival Barroco de la ciudad de Viterbo en Toscana del 2003, nos rescata del olvido esta obra plena de musicalidad e invención melódica. El reparto vocal es de gran calidad, comenzando por la delineada línea de canto de la Vitellia de Ornella Pratesi, o la adecuación estilística del Annio de Patrizia Zanardi que muestra además una gran facilidad para los pasajes de coloratura. El personaje de Tito es defendido por Mya Fracassini de manera excelente, mostrando un timbre aterciopelado de contralto verdadera. Los papeles de Sesto y Servilia están interpretados con suma elegancia y musicalidad por Eleonora Contucci y Lucrezia Raffaelli respectivamente. La grabación tiene un sonido muy claro y definido, la labor como director de Sergio Balestracci es correcta demostrando conocer el estilo musical de este tipo de partituras. Plenamente recomendable. C.S.M. CARBONELL: Homilies d’Organyà. PAU BORDAS, predicador-barítono; MERCÈ SANCHIS, órgano. P ERCUSSIONS DE B ARCELONA . O RFEÓ C ATALÀ . Director: JOSEP VILA CASAÑAS. ANACRUSI AC 049. DDD. 62’12’’. Grabación: Barcelona, II/2004 (en vivo). Producción: Anacrusi. Ingeniero: Miquel Roger. Distribuidor: Gaudisc. N PN Las Homilies d’Organyà está considerado el texto literario más antiguo escrito en catalán, hallado por Joaquim Miret en un códice de pergamino en la rectoría del pueblo de Organyà, comarca del Alt Urgell, en 1905. Contiene varios sermones, de los que se conservan seis íntegros y dos incompletos. Percussions de Barcelona, para conmemorar sus primeros veinticinco años de existencia, encargó a Albert Carbonell la puesta en música de las dos primeras homilías, en las que el joven autor barcelonés trabajó — en Nueva York— entre octubre de 2003 y enero de 2004. La primera trata el tema de la caridad y la segunda explica la parábola del sembrador. En la partitura prima el testimonio, el deseo del autor de poner música a tan significativo documento de la cultura catalana, sobre la originalidad. Hay en la obra una base de evidentes resonancias gregorianas: un neogregoriano, podríamos decir, si queremos concederle el valor de haber realizado una atenta lectura a unas páginas medievales con mirada actual, una mirada exenta de toda audacia o extremismo contemporáneos. Hay, también, claras influencias de obras como Carmina Burana y Catulli Carmina. El barítono —recia voz de Pau Bordas— lleva el peso de la obra en ciertos momentos, en otros es el coro y en algunos es la percusión. Todos los intérpretes cumplen con notable nivel su prestación. Las partes en latín, generalmente frases cortas, están a cargo del coro (Orfeó Català), que representa al pueblo. De la parte en catalán antiguo, la más extensa, se encarga el barítono solista, el predicador, que mediante los recitativos de enlace da continuidad al discurso dramático. J.G.M. CORELLI: Sonatas para violín op. 5, nºs 1-6. LUCY VAN DAEL, violín; BOB VAN ASPEREN, clave y órgano. NAXOS 8.557165. DDD. 67’47’’. Grabación: Bennebroek, XI/2002. Productor e ingeniero: Peter Newble. Ditribuidor: Ferysa. N PE D os extraordinarios veteranos de la música barroca, los holandeses Lucy van Dael y Bob van Asperen nos ofrecen aquí las seis primeras sonatas de la Op. 5 de Corelli, una de esas colecciones que marcan un antes y un después en la historia de la música. Grabadas en infinidad de ocasiones, las sonatas tienen riqueza suficiente como para admitir nuevas lecturas. La que nos proponen van Dael y van Asperen son más que interesantes, con una atención escrupulosa a la articulación y una preocupación llevada casi hasta el límite por diferenciar los tempi, procurando contrastar los movimientos de indicaciones idénticas dentro de una misma obra (por ejemplo, los tres allegros de la Sonata en la mayor o, de forma muy evidente, los dos adagios de la en sol menor). El continuo, realizado por un solo instrumento (como en las que grabó Andrew Manze para Harmonia Mundi, con el clave de Richard Egarr de exclusivo acompañante) es notablemente austero, lo que contrasta con la ornamentación, por momentos exuberante (primer Adagio o Giga de la Sonata en sol menor), de van Dael. La violinista holandesa toca con brillantez y elegancia, si bien con un sonido que tiene tendencia a hacerse estridente en el registro más agudo. Sin estar a la altura de la ya comentada versión de Manze (HM) ni de la también reciente de Enrico Gatti (Arcana) o de la antigua, fascinante, de Monica Huggett (Virgin), estas versiones de las Sonatas da chiesa de la Op. 5 corelliana tienen el suficiente interés como para ser recomendadas, sobre todo al precio de Naxos. Quedamos a la espera del volumen que complete la colección. P.J.V. Eugéne Mursky NARRACIÓN CHOPIN: Baladas. Impromptus. Bolero. EUGÉNE MURSKY, piano. PROFIL PH 04065. 69’24’’. Grabación: Villa Berg, VIII-IX/2004. Productor: Joachim Stall. Ingeniero: Oliver Curdt. Distribuidor: Gaudisc. N PN Afortunadamente, vaya por anticipado, nos encontramos ante el primer volumen de una edición Chopin. No vamos a discutir lo aleatorio del programa que se presenta en el disco, se supone que seleccionado por criterio del pianista de Taskent. La escucha atenta nos hace esperar el resto de la edición con anhelo, porque Mursky se enfrenta a la obra del polaco de un modo muy maduro, de mucho poso. No esperemos encontrar el acento brusco, el rubato más o menos forzado para hacer la música más preciosista, para llegar a ese detalle o inflexión que más impactan. 84 Este Chopin es narrado con plenitud de medios y una visión que deja expresarse a la música con naturalidad por encima de todo. Convence por completo esa forma de abordar estas piezas archisabidas y que tantas veces se convierten en manos de los virtuosos en medio más que en fin. En esta visión de Mursky la finalidad es clara: exponer en sucesión; no ir al detalle o al florilegio que exalta o pasma por ejecución, sino ir trenzando la lógica de una música que lo dice todo por sí sola y no necesita de añadidos por parte del intérprete. Abordaje sincero, meditado, fluido, discursivo, pero nunca alejado ni exento de significado. Incluso el Bolero, que denota su origen danzable más que las cuatro Baladas (más notable, se ha dicho, en las dos primeras) fluye con una naturalidad novedosa. Así pues, a celebrar este disco mientras esperamos el resto. José Antonio García y García D I S C O S CALDARA-ESCUER COUPERIN: DVORÁK: Concierto real nº 3. Los gustos reunidos: Conciertos nºs 7 y 11. Piezas para clave. BRUCE HAYNES, oboe; ARTHUR HAAS, clave; SUSIE NAPPER, viola da gamba. Suite checa op. 39, arr. de U.-G. Schäfer. Quinteto de cuerda op. 77. ENSEMBLE ACHT. ATMA ACD 2 2168. DDD. 55’02’’. Grabación: Quebec, V/1998. Productora e ingeniera: Johanne Goyette. Distribuidor: Gaudisc. N PN Se distribuye ahora en España este disco grabado hace casi siete años con un programa dedicado a François Couperin que incluye sus Conciertos nºs 3, 7 y 11, el primero perteneciente a la serie de Conciertos reales y los otros dos a su continuación, publicada como Los gustos reunidos en 1724. La oferta se completa con dos preludios de El arte de tocar el clave y tres piezas del Tercer libro de piezas para clave (orden 15). El interés básico del disco descansa en el empleo para algunos números de un oboe fabricado en el taller del parisino Pierre Naust en torno a 1700, seguramente el más antiguo del mundo que se encuentra en condiciones de ser utilizado. Su sonido es bastante más dulce y elegante que el del otro instrumento que emplea Bruce Haynes, fabricado en 1994 y de timbre no demasiado grato. Las interpretaciones son correctas, aunque sin deslumbramientos de ningún tipo, lastradas por un oboe que no responde siempre con la fluidez necesaria. Más interesantes las breves obras para clave solo, tocadas con exquisito gusto por Arthur Haas, con el sugerente apoyo de la viola de Susie Napper en Le dodo ou L’amour au berçeau del orden 15 de piezas para clave. MDG Scene 603 1259-2. DDD. 56’15’’. Grabación: Arolsen, I/2004. Productores: Werner Dabringhaus y Reimund Grimm. Ingeniero: Holger Schlegel. Distribuidor: Diverdi. N PN Se trata de una nueva entrega exquisita de una especie de ciclo camerístico Dvorák de MDG. Ahora le toca el turno al Dvorák más clasicista, y nunca sonará tan clásica esa suite de danzas y cantos nacionales que es el Op. 39, precisamente por el bello arreglo de Ulf-Guido Schäfer, clarinete del Ensemble Acht, formación que le da un decidido toque de gracia a este repertorio. El arreglo es para dos violines, viola, chelo, contrabajo, clarinete, fagot y trompa; el sonido es sencillamente encantador, en la línea de las Serenatas opp. 22 y 44, tan distintas en cuanto a dispositivos y tan semejantes en espíritu. El Quinteto op. 77 es también pieza con rasgos clásicos, algo que le gustaba especialmente a Dvorák, que tenía a menudo a Mozart como modelo. Las texturas son más ricas, puesto que el Op. 77 es más camerístico en el moderno sentido; más denso, menos ligero. Es el tipo de expresividad de Dvorák en sus numerosos y siempre inspirados y trabajados cuartetos de cuerda. Repiten ahora algunos músicos del Ensemble Acht que ya estaban en el Op. 39, con un resultado rico en musicalidad, en sentido de la frase, del discurso, de la belleza. S.M.B. P.J.V. ECKERT: DVORÁK: Cuartetos de cuerda nºs 1 y 6, opp. 2 y 12. CUARTETO VLACH. NAXOS 8.557357. DDD. 66’55’’. Grabación: Praga, VI-VII/2003. Productor e ingeniero: Václav Zumazal. Distribuidor: Ferysa. N PE Nueva entrega camerística del Cuarteto Vlach para Naxos. El Op. 2 es obra entusiasta y primeriza, pero el Vlach la toca como si fuera pieza de madurez, y esta secuencia amplia, prolija incluso, elocuente y cantarina resulta bastante potenciada; es de esas veces en que el intéprete va más allá de la obra. Atención, por ejemplo, al encantador Andante affettuoso ed appassionato: el Vlach lo transita como si fuera una densa pieza schubertiana, y hasta recuerda el movimiento lento del Quinteto de cuerda de Schubert. El Op. 12 es otra cosa: tiene densidad, trama polifónica. No es todavía una obra de plena madurez, pero en los dedos del Vlach se convierte en hermana del Americano. Los cuatro músicos cantan ahora menos, y se traban más en frases expresivas, en secuencias que, sin negar lo cantabile, proponen una textura rigurosa. Unos magníficos intérpretes para unas obras muy estimables, una de las cuales casi es pleno Dvorák. S.M.B. Des Nichts. L’etendue des films éclats. Erinnerte Zeit. Offen-fin des terres. ENSEMBLE AVENTURE. Director: JAMES AVERY. COL LEGNO WWE 20231. DDD. 64’21’’. Grabación: Baden-Baden, VI/2002. Productor: Wulf Weinmann. Ingeniero: Norbert Vossen. Distribuidor: Diverdi. N PN Gerald Eckert (n. 1960) es un epígono. Del conjunto de obras de cámara que integran el presente CD de Col Legno, que es el primero dedicado a este compositor alemán, se desprende que este antiguo alumno de algunos de los autores más radicales de la escena alemana de los años 70-80 (Nicolaus A. Huber, Ferneyhough, Walter Zimmermann), no sólo asume bien las lecciones aprendidas junto a sus maestros, sino que también sabe extender su paleta artística a lo que Lachenmann llamaría “música concreta instrumental”. A medio camino entre el tratamiento del instrumento como objeto sonoro y la asunción del discurso como un tejido sutil, en el que las combinaciones y entrechoques de las fuentes sonoras siempre terminan conduciendo al silencio, a la disolución, Eckert muestra sin disimulo sus condiciones de epígono. Epígono de Huber, Riedl y de esa escuela que tan ferozmente defendiera el tratamiento agresivo sobre el arsenal instrumental en los años 70-80, sino también de la estética fundada en el sentido ritualístico de un Luigi Nono: la presencia de los especialistas en Live Electronic y Realización Electrónica del Estudio Experimental de la Heinrich-Strobel-Stiftung de la SWR de Friburgo en la extensa y por momentos inquietante pieza con la que concluye el CD, offen-fin des terres, viene a corroborar esta impresión de dependencia de Eckert con respecto al universo sonoro de Nono. El resto del registro no alcanza nunca el poder de crispación del material que se observa en offen. Todo transcurre demasiado tiempo entre dinámicas muy tenues, lo que añadido a la ausencia de sorpresas o novedad estilística, lleva a pensar que, a pesar de todos los elementos puestos aquí en juego, el problema de Eckert es que no sabe articular una música en la que, en verdad, pasen cosas relevantes. La tendencia al lirismo, tan evidente en piezas como Nichts o la excesivamente larga erinnerte Zeit, quizás no sea la solución más idónea cuando se trata con materiales sonoros (en realidad, tan secos, agrietados, tan poco dúctiles) como los que aquí despliega el autor. F.R. ESCUER: Aqua. Música para flauta y electrónica. Escuer: Octum. Herrajes. Veldhuis: Lipstick. Galindo: Haiku II. Rocha: Semi no koe. Scarani: Vision of Death L-Calaveras. Fuentes: Witt. Waters: Dream in Aqua and Scarlet. QUINDECIM QP 091 CDDA. 59’25’’. Grabación: 2001. Productor: Alejandro Escuer. Ingeniero: Xavier Villalpando. Distribuidor: LR Music. N PN Reflejos, refracciones, iridiscencias: el elemento acuoso es abordado desde diversas perspectivas en Aqua. Música para flauta y electrónica, un proyecto de poesía sonora, por así decirlo, del flautista, compositor e improvisador, explorador de las posibilidades acústicas de tal instrumento y director también de Onix, grupo de cámara que ha revitalizado el interés por la creación contemporánea en su país, el mejicano Alejandro Escuer. En el disco participan con una pieza el holandés Jacob ter Veldhuis, el italiano Stefano Scarani, el americano Joseph Waters y los mejicanos Guillermo Galindo, Manuel Rocha y Arturo Fuentes, desplegando entre todos un caleidoscópico y desmaterializado universo, un espacio de audición contemplativa conformado por la fluidez y la cadencia, la serenidad y el onirismo. Sin producirse saltos de calidad notables, tal vez sean las dos composiciones de Escuer, en especial Octum, la inicial, con sus cuatro flautas sometidas a tratamientos electrónicos que afectan al timbre, altura, intensidad y duración de su sonoridad natural, pero igualmente la sutil Herrajes, con sus seis flautas pregrabadas, las más elaboradas y convincentes por su utilización de los procedimientos electroacústicos. Pero caben destacarse también Semi no koe, de 85 D I S C O S ESCUER-GUINJOAN Manuel Rocha, influida por un haiku de Basho, con su uso de estructuras fractales, o Dream in Aqua and Scarlet, de Joseph Waters (imposible más acuoso apellido), que tiene algo de mágico espejismo con su inteligente apropiación y descontextualización de sonidos y voces. Un proyecto, pues, desde luego sugestivo, si bien quizá algo plácido y laxo: hasta los estanques menos profundos se ven agitados en ocasiones por vientos y tormentas, aquí ausentes. J.P.T. ESPLÁ: Canciones playeras. Sonata para violín y piano op. 9. MARGHERITA MARSEGLIA, violín; GUSTAVO DÍAZ-JEREZ, piano. RTVE Música. DDD. 54’02’’. Grabación: Madrid, X/2004. Productor: Javier Zuazu. Ingeniero: Javier Sánchez Chamero. N PN dose escuela española. La versión que Marseglia y Díaz-Jerez nos ofrecen es brillante, transparente, cálida y muy comunicativa. Junto a esta sonata, muy en la tradición de comienzos del siglo XX, las cinco Canciones playeras, de 1929, son un complemento ligero y contrastante. La versión elegida, para violín y piano, es un arreglo de la original para voz y orquesta/o piano. De joya del género y perteneciente al mundo virtuoso califica a estas cinco breves piezas Margherita Marseglia. Se ha convertido en tópico hablar de mediterraneidad, luminosidad y cosas semejantes cuando de referirse a la música de Óscar Esplá se trata. Sin rechazarlo en absoluto, sí creemos atisbar en esa música también, como en general en la de los autores pertenecientes a todo el Levante español, un dejo de melancolía y tristeza que desborda cualquier límite geográfico. J.G.M. El incisivo y pulcro violín de la alemana Margherita Marseglia, concertino en orquestas murcianas desde 1992, y el reposado y expresivo piano del tinerfeño Gustavo Díaz-Jerez, acaparador de premios españoles y extranjeros, se aúnan en perfecta simbiosis con el propósito de ampliar el insuficiente conocimiento que de la obra del alicantino Óscar Esplá (1886-1976) se tiene entre nosotros. La Sonata para violín y piano op. 9 la escuchamos aquí en su versión recortada, como quería el violinista belga Eugène Ysaÿe. Se trata de una composición de 1915, fuertemente influida por una música francesa continuadora de Franck, por lo tanto anterior a los influjos que en nuestro compositor ejercieron el impresionismo y el nacionalismo. Pese a ello, ya nos parece detectar algunos ecos de lo que acabaría llamán- GIORDANO: Siberia. FRANCESCA SCAINI (Stephana), JEONG-WON LEE (Vasili), VITTORIO VITELLI (Gléby), EUFEMIA TUFANO (Nikona), NICOLA SETTE (Alexis), DOMINGO STASI (Ivan), GIULIO MASTRONOTARO (Miskinsky), PIETRO NAVIGLIO (Walinoff), GIUSEPPE RANOIA (El Capitán). CORO DE CÁMARA DE BRATISLAVA. ORQUESTA INTERNACIONAL DE ITALIA. Director: MANLIO BENZI. 2 CD DYNAMIC CDS 444/1-2. DDD. 97’24’’. Grabación: VIII/2003 (en vivo). Ingeniero: Rino Trasi. Distribuidor: Diverdi. N PN Nueva grabación en vivo realizada en el Festival del valle de Itria de Martina Franca, que continúa con su labor de recuperación de numerosos títulos operísticos hoy poco difundidos. Siberia es un drama en tres actos con libreto de Luigi Illica, que Umberto Giordano completó y estrenó en la Scala de Milán en 1903. El libreto está inspirado en la novela Recuerdos de la casa de los muertos de Dostoievski que se había publicado en 1887 en Italia con el título Dal sepolcro dei vivi, y muestra también una fuerte influencia de la Resurrección de Tolstoi que describe el tema del encuentro y la redención de dos enamorados en la soledad de Siberia. Musicalmente, la obra tiene valores indudables, que tras Andrea Chenier, y el gran éxito de Fedora, continúan en el camino de un verismo lleno de expansiones melódicas, fuertes contrastes y notable preocupación por una escritura vocal y orquestal de marcados acentos dramáticos. Resulta significativa la opinión de alguien estéticamente tan lejano al estilo de la ópera como Fauré, quien manifestó sobre Siberia: “…inspirada por una imaginación generosa y una profunda sensibilidad […] creo no exagerar cuando digo que el segundo acto de Siberia será considerado una de las páginas más originales y fascinantes de la ópera moderna…”; tal vez sí exageró un poco, pero la opinión nos da una idea de la excelente acogida que en su día tuvo la obra. La versión, realizada por un reparto sin grandes figuras, está integrado por un grupo homogéneo y voluntarioso, que con sus más y sus menos realiza una meritoria tarea. Con la intensidad dramática propia del directo, la notable calidad de orquesta y coro, y la implicación de unas voces que cumplen su cometido con discreción y suficiencia, podemos hablar de un documento fonográfico muy interesante, teniendo en cuenta sobre todo lo “novedoso” del título. D.A.V. Siegbert Rampe LA RECUPERACIÓN DE UN GRANDE GRAUPNER: Obras orquestales. Vol. 2: Obertura GWV 451. Trío GWV 203. Sinfonía GWV 571. NOVA STRAVAGANZA. Director: SIEGBERT RAMPE. MDG 341 1252-2. DDD. 55’08’’. Grabación: Bad Arolsen, I/2003. Productores: Werner Dabringhaus y Reimund Grimm. Ingeniero: Friedrich Wilhelm Rödding. Distribuidor: Diverdi. N PN Continúa la recuperación del legado de Christoph Graupner (1683-1760), ahora con un segundo disco de música orquestal a cargo de Siegbert Rampe y el conjunto Nova Stravaganza, que incluye una obertura de notable complejidad y singular colorido (el que aportan los dos chalumeaux, la trompa, la flauta travesera y la viola d’amore que, junto a la cuerda y el continuo, exige), una sonata en trío para dos violines y continuo y una sinfonía en cuatro tiempos, con flautas traveseras, oboes y trompas por parejas, más un fagot, cuerda y continuo. La 86 música resulta ser de notabilísimo interés, variada, original, de riquísima invención melódica y rítmica, un auténtico misterio que haya estado tanto tiempo sin interpretarse, pues las tres piezas que aquí se ofrecen permanecían inéditas y Rampe ha tenido que recurrir a los manuscritos autógrafos, conservados en la Universidad de Darmstadt. La interpretación está a la altura del interés de las piezas. La Obertura suena con extrema claridad y una muy precisa articulación, que destaca su carácter puntillista y le otorga una sugerente modernidad. La breve sonata en trío, con Franc Polman y Eva Scheytt en los violines, resulta cortante, algo seca, en especial en los movimientos extremos, con el Largo central convertido casi en un oasis de dulzura. La Sinfonía es, en cambio, un prodigio de filigranas continuas, a las que Rampe otorga unidad mediante una elegancia y un refinamiento en las articulaciones y el fraseo extraordinarios, con un tercer movimiento memorable en su delicado contraste de timbres, con las cuerdas en pizzicato creando una atmósfera casi irreal. Pablo J. Vayón D I S C O S ESCUER-GUINJOAN GRIEG: Sigurd el cruzado op. 22. Reconocimiento de la Tierra op. 31. Bergliot op. 42. Esclavo de la montaña op. 32. Marcha fúnebre para Rikard Nordraak EG 117 (arreglo para orquesta de Johan Halvorsen). HÅKAN HAGEGÅRD (barítono); GØRILD MAUSETH (narrador). VOCES MASCULINAS DEL CORO FILARMÓNICO DE BERGEN. ORQUESTA FILARMÓNICA DE BERGEN. DIRECTOR: OLE KRISTIAN RUUD. BIS SACD 1391. DDD. 74’36’’. Grabación: Bergen, II y VII/2003. Productores: Hans Kipfer y Jens Braun. Ingenieros: Martin Nagorni y Thore Brinkmann. Distribuidor: Diverdi. N PN Un paseo por la música orquestal con acompañamiento vocal menos frecuentada de Grieg y que nos descubre un compositor dotado para el drama y su reflejo musical. Esta selección contiene la música incidental para Sigurd Jorsalfar, obra teatral de Bjørnstjerne Bjørnson (siempre eclipsado por la alargada sombra de Ibsen), una adaptación para orquesta de la Marcha fúnebre para Rikard Nordraak (originalmente escrita para banda de música), un melodrama para narrador y orquesta, y una cantata para barítono, dos trompas y orquesta de cuerdas. Piezas que, aunque son escasamente programadas en las salas de concierto (a excepción de algún fragmento aislado del Op. 22), componen un retrato fidedigno de la obra de su autor. Las versiones a cargo de la Orquesta Filarmónica de Bergen dirigida por Ole Kristian Ruud, de los que ya se anuncian futuras entregas con más partituras del compositor noruego, resultan directas y descarnadas. Generan grandes dosis de tensión orquestal al tiempo que buscan la transmisión teatral más directa posible. Unas interpretaciones entregadas que si bien resultan algo viscerales, funcionan a la perfección en el plano dramático. Ahí está Bergliot para atestiguarlo, con un Gørild Mauseth de lujo (gran descubrimiento). O Håkan Hagegård, cuya contribución en Den Bergtekne, con una interpretación de gran hondura y de perfecto equilibrio, acentúa la profundidad de concepto. C.V.N. HAENDEL: Arias y fragmentos orquestales de Alcina, Salomón, Ariodante y Hércules. SARAH CONNOLLY, mezzosoprano. THE SIXTEEN. THE SYMPHONY OF HARMONY AND INVENTION. Director: HARRY CHRISTOPHERS. CORO COR16025. DDD. 65’. Grabación: Londres, s. f. Productor: Mark Brown. Ingeniero: Mike Hatch. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN Componente de The Sixteen a finales de los ochenta y principios de los noventa, la carrera en solitario de la mezzosoprano Sarah Connolly ha estado ligada a grupos como éste y otros afines dentro siempre del repertorio barroco. En su país suelen ser muy celebradas sobre todo sus creaciones escénicas de personajes haendelianos, pero la media docena de veces que entre Mesías y Pasiones ha pasado por Valencia, junto a una huella de gran sensibilidad, siempre ha dejado también el recuerdo de un volumen más bien corto. El disco, naturalmente, es otra cosa y, salvo esa sospecha de artificiosidad, este recital de fragmentos de óperas y oratorios no admite reparo alguno. En realidad, podría incluso decirse que es precisamente la voluntad de ceñirse estrictamente a la música, es decir, de no añadir recursos “demagógicos”, lo que hace tan atractiva la versatilidad con que se van expresando uno tras otro las diferentes emociones, épicas o líricas, de Ruggiero (Alcina), la Reina de Saba (Salomón), Ariodante o Dejanira (Hércules). La contribución de Christophers es también de primer nivel, con una inapelable elección de tempi y aquel proverbial sentido suyo de la pulsación para subrayar inflexiones con una elocuencia que nunca desvía hacia el acompañamiento el protagonismo. A.B.M. Ernest Martínez Izquierdo LAS EDADES DEL MÚSICO GUINJOAN: Concert per a clarinet i orquestra. Concert per a piano y orquestra. Música per a violoncel i orquestra. JOAN ENRIC LLUNA, clarinete; DAVID ABRAMOVITZ, piano; LLUÍS CLARET, violonchelo. ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA. Director: ERNEST MARTÍNEZ IZQUIERDO. HARMONIA MUNDI HMI 987056. DDD. 60’06’’. Grabación: Barcelona, VII/2004. Ingeniero: Albert Gumí. N PN Es éste un CD —dos mil quinientas unidades editadas— por distintos motivos sobresaliente. No es el menor de ellos la alta calidad técnica, con una toma de sonido estupenda y potenciadora de lo grabado, sin alterar en absoluto ninguna esencia. Se trata, además, del primer disco que Martínez Izquierdo graba al frente de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, de la que es titular desde 2002. Tres magníficos solistas, que admiran la obra del compositor que aquí interpretan, penetran hasta lo más hondo de las composiciones del autor, quien a su vez los considera idóneos para tal cometido. Estamos, también, ante el primer CD de Lluís Claret con la OBC, la orquesta de sus comienzos. Y todo ello, a la mayor gloria de tres de las obras que Joan Guinjoan (Riudoms, Tarragona, 1931) más estima de su catálogo. Las más sig- nificativas en esta forma concertante. Característica común a todas ellas es lo que el propio Guinjoan llama el factor humano. Así, en estos tres conciertos para solista y orquesta destaca lo que podríamos llamar la humanización instrumental, consistente en buscar las máximas posibilidades expresivas del instrumento, pero sin virtuosismos — que los hay— gratuitos ni efectos especulativos que nada tengan que ver con un discurso coherente y, más allá, con un horizonte y una meta perfectamente claros. Solistas protagonistas, ya se ha dicho, pero también una OBC en gran forma (cuarenta discos desde 1991 en su haber) transmiten con elevadísima solvencia —“un gran regalo en mis 73 años”, en palabras del compositor— las tres obras que nos ocupan, participantes de un constante muy querida por el autor: la dinámica tensión-relax, desde aquella obra precisamente así titulada que en 1972 marcó el principio de la tendencia. Música per a violoncel i orquestra es interpretada aquí en su versión definitiva, de 1980 (hay una anterior de 1978), y se caracteriza por una búsqueda expresiva impregnada de gran sensibilidad y con interesantes recursos creadores de climas sonoros. Concert per a piano i orquestra, de 1983, brillante y sugerente, reitera con peculiar acierto los postulados que Guinjoan viene preconizando en su música en los últimos lustros. Y Concert per a clarinet i orquestra, encargo de la OBC, dedicado precisamente a Joan Enric Lluna, y estrenado en abril de 2004 en el Auditori barcelonés, es una lúcida síntesis de ese ideario musical del compositor, acaso con menos aristas y más lirismo que otras veces, con un discurso que deja traslucir con más claridad los sentimientos, más fluido y dulcificado, menos áspero y cortante (“debe ser cosa de la edad”, nos diría el autor en el momento mismo del estreno). Un gran CD, en suma. José Guerrero Martín 87 D I S C O S R.HALFFTER-LAMOTE DE GRIGNON José Ramón Encinar PRIMER PELDAÑO R. HALFFTER: Paquiliztli. Obertura festiva. Obertura concertante. La madrugada del panadero (Suite). Don Lindo de Almería (Suite). MARÍA ELENA BARRIENTOS, piano. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. Director: JOSÉ RAMÓN ENCINAR. NAXOS Spanish Classics 8.557623. DDD. 58’. Grabación: Madrid, VII/2001. Productor: Santiago Lanchares. Ingenieros: Miguel Ángel Barcos y Lucho Alonso. Distribuidor: Naxos. N PE Más de medio siglo de evolución en la escritura de Rodolfo Halffter (1900— 1987) —desde la incipiente Obertura concertante (1932) a la postrera, colorista y sorprendente Paquiliztli, su última obra catalogada, fechada en 1983— atiende este esperado registro con el que la raquítica discografía consagrada al mayor de los Halffter se enriquece de forma notable. Encinar y los músicos de la ORCAM —con una acertada María Elena Barrientos al piano— subrayan debidamente las deudas estéticas de pieza tan híbrida como es la juvenil Obertura concertante op. 5, página juvenil entre Poulenc y Stravinski, aderezados con toques fallescos. El ballet Don Lindo de Almería, del que cargo del Grupo de Percusión de la JONDE dirigido por Joan Iborra (Tritó, 1999)—, precio económico y el hecho de que se anuncie como el volumen inicial de la primera integral que se consagra a las obras orquestales de don Rodolfo convierte a este muy notable registro en elemento imprescindible en cualquier discoteca mínimamente interesada en la producción musical española del siglo pasado. Juan Manuel Viana HAYDN: HAYDN: HEINICHEN: Concierto para violonchelo y orquesta en do mayor Hob.VIIb. 1. Concierto para violonchelo y orquesta en re mayor Hob.VIIb. 2. Sinfonía nº 22 en mi bemol mayor “El filósofo”.. MICHAL KANKA, violonchelo. ORQUESTA DE CÁMARA DE PRAGA. Sinfonía nº 91 en mi bemol mayor. Sinfonía nº 92 en sol mayor “Oxford”. Escena de Berenice. BERNARDA FINK, mezzo. ORQUESTA BARROCA DE FRIBURGO. Director: RENÉ JACOBS. Misa nº 11 en re mayor. HAENDEL: Dixit Dominus. CHRISTINE WOLFF, soprano; SUSANNE SCHEINPFLUG, soprano; PATRICK VAN GOETHEM, contratenor; UWE STICKERT, tenor; JOCHEN KUPFER, bajo. CORO DE CÁMARA DE DRESDE. ORQUESTA BARROCA DE DRESDE. Director: HANS-CHRISTOPH RADEMANN. PRAGA PRD/DSD 250 209. DDD. 70’13’’. Grabaciones: XI/2003 y I/2004. Productor: Jirí Gemrot. Ingenieros: Václav Roubal, Karel Soukenik. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN 88 aquí se ofrece la suite, fue estrenado en el Festival de la SIMC que se celebró en Barcelona en la primavera de 1936; constituye la penúltima de las piezas escritas por el compositor antes de su marcha a México y, sin duda, una de sus grandes obras maestras. En la suite del ballet-pantomima La madrugada del panadero op. 12a (1940), la voz de Halffter se hace ya más personal (Danza primera, Nocturno, Danza final), pese a la innegable influencia de los Falla (Sombrero) y Stravinski (Pulcinella) neoclásicos, cuyos incisivos diseños rítmicos asoman por toda la obra. Elegante y ligera, la Obertura festiva de 1952 brinda una buena oportunidad a la agrupación madrileña para comprobar el ajuste y precisión en los ataques y la calidad de sus vientos. Pese a que en la suite de Don Lindo de Almería pueda preferirse la matizada versión de Ros Marbà con la Sinfónica de Sevilla (Almaviva, 1996) —que se beneficia de unas cuerdas más dulces y tempi algo más reposados—, la calidad global de las interpretaciones aquí reunidas, su escasa competencia en el mercado discográfico —una excelente Paquiliztli puede hallarse en otro disco, de programa demasiado heterogéneo, a HARMONIA MUNDI HMC 901849. DDD. 69’22’’. Grabación: Baden Baden, II/2004. Productor: Martin Sauer. Ingeniero: Ute Hesse. N PN Michal Kanka, con el sonido envolvente, de su Grancino de 1710, se convierte sin duda en el elemento de mayor relevancia en esta nueva grabación. El violonchelista checo, nacido en 1960, es hoy uno de los grandes solistas de su generación, miembro permanente del Cuarteto Prazák, que combina la faceta camerística con una creciente actividad como solista; así, en este mismo sello ha registrado ya las Sonatas de Boccherini, las de Kodály y las de chelo y piano de Beethoven, entre las realizaciones más recientes. Se manifiesta aquí como un artista dotado de gran expresividad, muy atento siempre a la pureza de la línea melódica, y que se muestra bastante superior a una Orquesta de Cámara de Praga muy literal en su versión. El veterano conjunto praguense, que toca sin director, parece buscar más la seguridad y el equilibrio propios que la verdadera compenetración con el chelo; la tendencia general de los tempi es hacia una cierta morosidad, que en los Finale de ambos conciertos resta dinamismo y fluidez. La grabación es buena y las notas suficientes. Tras su fabulosa versión de Las estaciones, Jacobs regresa a Haydn, en este caso dos ejemplos del sinfonismo maduro y una escena dramática. En la Sinfonía nº 91, destacan los numerosos detalles instrumentales y las intervenciones de las maderas. La lectura propone un vigoroso y contrastado primer tiempo, un Andante de gran finura, un nervioso Minueto y un vertiginoso Finale. A modo de intermedio, la Escena de Berenice cuenta con una traducción candente, tanto por la solista, una Bernarda Fink atenta a todas las inflexiones del texto, como por el dramático y vibrante clima creado por la batuta. La otra gran sinfonía recibe una ejecución a su altura: por su burbujeante Allegro spiritoso, un admirable Adagio, de atmósfera nocturna, un Minueto de connotaciones populares y un fulgurante, rotundo Finale. D.A.V. E.M.M. CARUS 83.149. DDD. 63’57’’. Grabación: Schwarzenberg, VII/2000. Productor: Horst Kunze. Ingeniero: Michael Tramnitz. Distribuidor: Diverdi. N PN Además de la de que constituye una de sus primeras obras maestras, entre las razones que explican la frecuencia con que el Dixit Dominus de Haendel suele acompañar la presentación discográfica de otras obras, propias y sobre todo ajenas, menos conocidas no debe de ser menor la de su duración, apenas media hora: si la interpretación lo merece, por sí sola asegurará un estimable nivel de ventas. La que aquí se ofrece es más que notable porque permite imaginar la fuerte impresión que aquel joven alemán debió de producir en 1707 a los jerifaltes eclesiásticos italianos con semejante explosión de vigor en la inspiración y de dominio de los recursos compositivos. El verdadero descubrimiento, sin embargo, es la primera grabación mundial (en CD al menos y, si alguna hubo en vinilo, no se ha remasterizado) de la Misa nº 11, con la que su casi estrictamente coetáneo Johann David Heinichen debió satisfacer a Augusto “el Fuerte” de Dresde, deseoso de aparecer como campeón del catolicismo en sus aspiraciones al trono de Polonia. Obra sin el toque genial del hannove- D I S C O S R.HALFFTER-LAMOTE DE GRIGNON riano, es decir, sin tanto fundamento detrás de su pomposa apariencia, ésta refleja no obstante a la perfección las características por las que se distinguía el “barroco oficial” en la Alemania y hoy en día se oye con mucho gusto. Frente a la compacidad y precisión de unos colectivos dirigidos con mucha energía, el único punto flaco lo ofrecen unos solistas (las chicas y el tenor sobre todo) de material por comparación bastante endeble. A.B.M. isabelina. Laudista oficial de príncipes y de reyes y autor de música teatral, fue colaborador de Ben Johnson y prestó especial atención a las obras de Shakespeare, cuyos textos utilizó muy a menudo para sus canciones, escritas en un estilo declamado y dramático, muy influido por la monodia acompañada y el estilo recitativo que a principios del siglo XVII se impuso en Italia. Son estas canciones las que atiende aquí Carolyn Sampson, una de las sopranos inglesas más interesantes de su generación y posiblemente la que mejor entiende este repertorio, que afronta con voz cálida y sensual y una sabia disposición de recursos dramáticos y ornamentales con los que consigue enfatizar las palabras claves de unos textos sugerentes y llenos de matices. El acompañamiento de Wadsworth (y, en algunos temas, del violista Mark Levy) es suficiente, sin mayores refinamientos. El laudista toca en solitario una selección de la veintena de piezas para laúd solo compuestas por Johnson que han sobrevivido al paso del tiempo (pavanas, alemandas, gallardas y fantasías), que interpreta con tempo siempre reposado (a veces demasiado, rozando lo exasperante) y sobrada claridad polifónica, aunque con una paleta de colores muy reducida y no demasiados contrastes. LAMOTE DE GRIGNON: Obra completa para piano. Vol. 1. JORDI MASÓ, piano. ANACRUSI. DDD. 56’34’’. Grabación: Gerona, IV/2004. Productor e ingeniero: Miquel Roger. Distribuidor: Gaudisc. N PN Robert Johnson (c.1586-1633) es el últi- Picante, insolente de brío, color y melodismo sencillo y ocurrente, levemente zíngara, sentimental hasta la caricia, así es esta opereta. Para los amantes del género, una segura felicidad. Por eso cabe agradecer a la ciencia y la sandunga de Bonynge ofrecer esta versión pimpante y entregada, no sólo en lo orquestal, sino en la homogeneidad conseguida de un elenco vocal que dice, también, algún pasaje hablado en alemán canónico o con deje de Rumanía y quizás Hungría, o de los húngaros de Rumanía, tanto da. El personal que canta es de pareja solvencia, eficacia y estilo. Destaca entre ellos la protagonista Kenny, con un timbre rico y sensual manejado con pericia y que dice netamente y con incontables matices las peripecias de su princesa de tabladillo. La edición se completa con unas movidas migajas de otras operetas de Kálmán, poco frecuentadas y que atienden a la curiosidad de los aficionados. H ijo del director y compositor Joan Lamote de Grignon, el barcelonés Ricard Lamote de Grignon (1899-1962) siempre manifestó que carecía de cualquier pretensión de ser personal en su música. Por si esto no quedaba suficientemente claro, se declaró no perteneciente a ninguna tendencia musical determinada. Y aún añadió que no tenía inconveniente en ser conservador cuando cabía y, en todo caso, modernista a veces. Así las cosas, como compositor pudo expresarse a través de la máxima diversidad de estilos y recursos, no ocultando las influencias recibidas, múltiples y diversas (como director, ejerció su oficio en Barcelona y en Valencia, donde hubo de exiliarse después de la guerra civil). Eclecticismo, pues, es la característica determinante en la obra de nuestro autor. Una obra de indudable atractivo, difícilmente clasificable, de gran oficio y aparentemente distanciada de las difíciles vicisitudes pasadas a causa de sus ideas. La sensibilidad, el buen hacer, el rigor, el estudio y la seriedad de Jordi Masó, el joven pianista de Granollers, presiden este primer volumen de la producción completa para piano de Ricard Lamote de Grignon. Estamos ante un intérprete en paulatina, incesante y sólida progresión en su carrera profesional, que seguimos atentamente. Abre el CD Preludis a l’amic absent (1935), con ecos de Scriabin, Musorgski y Debussy, obra que a Masó le parece la más notable del autor para piano y “quizás una de las más importantes del piano catalán de la primera mitad del siglo XX”. Vals (1936), Cucufate (1945) y El convent dels peixos (1939) son aproximaciones al mundo vienés, al jazz y al impresionismo, respectivamente. La suite Vesprada (1924), una de las primeras obras del compositor, denota influencias de ciertas figuras del romanticismo (Liszt, Schumann, Grieg, Mendelssohn). Suite innominada (1939), ecléctica por antonomasia, participa del clima de los Preludis en sus dos primeros movimientos, para preparar en el tercero el paso a los dos últimos: un minueto y una danza de aires rústicos. Cierra el CD 4 sardanes per a piano (1927-1950), cálido y cualificado homenaje a la danza catalana por antonomasia, que Ricard Lamote de Grignon cultivó ocasionalmente, y Allegretto (1939), que entraría a formar parte de la Suite innominada y que como tal pieza se publicó aisladamente con algunas pequeñas modificaciones armónicas. mo representante de la gran escuela de laudistas-compositores de la Inglaterra B.M. J.G.M. IRÍZAR: Misa a seis voces. Tonos de Navidad. Tonos al Santísimo. Villancicos a la Asunción y a Cristo crucificado. Jácara al Nacimiento. CAPILLA JERÓNIMO DE CARRIÓN. Directora: ALICIA LÁZARO. VERSO VRS 2024. DDD. 63’54’’. Grabación: San Juan de los Caballeros (Segovia), IV-V/2004. Productores e ingenieros: Pilar de la Vega y José Miguel Martínez. Distribuidor: Diverdi. N PN Cada vez caben menos dudas de que el patrimonio musical español es, a la par de ingente, interesantísimo. Del primer rasgo da indicio cierto el hecho de que prácticamente no hay concierto ni disco en cuyos comentarios escritos de presentación no se advierta de que el programa no constituye sino la punta del iceberg de un autor o un estilo; del segundo, la frecuencia con que, en el goteo de recuperaciones, nos encontramos con obras y autores cuando menos de mérito indiscutible. Es el caso de Miguel de Irízar (Artajona, 1635-Segovia, 1684), maestro de capilla que fuera de la colegiata de Vitoria entre 1657 y 1670, y de la catedral de Segovia desde 1671 hasta su muerte. La Misa a seis voces en doble coro es la más sencilla y concisa, nos informa Alicia Lázaro, de las diez, todas policorales, compuestas en esa última etapa y conservadas. Constituye una delicia de sutileza conceptual en el manejo de recursos cuantitativos y armónicos voluntaria o impuestamente modestos con que se realza la frescura de la inspiración. Más soltura y alegría en la vivencia de la fe reflejan aún los nueve tonos “castellanos” seleccionados entre los cerca de setecientos que de este maestro navarro guarda el Archivo de Segovia. Voces hermosas y acompañamientos juiciosos caracterizan unas interpretaciones servidas en tomas de sonido tan precisas como profundas. A.B.M. JOHNSON: Away delights (canciones y piezas para laúd solo). CAROLYN SAMPSON, soprano; MATHEW WADSWORTH, laúd; MARK LEVY, viola da gamba. AVIÈ AV2053. DDD. 64’49’’. Grabación: South Creake, X/2003 y IV/2004. Productor: Jonathan Freeman-Attwood. Ingeniero: Patrick Naylor. Distribuidor: Gaudisc. N PN P.J.V. KÁLMÁN: La princesa de las csardas. Fragmentos de El príncipe gitano, El hada del carnaval, La mujercita holandesa y El caballero diabólico. YVONNE KENNY, soprano (Sylva Varescu); MARKO KATHOL, tenor (Boni); MICHAEL ROIDER, tenor (Edwin); MOJCA ERDMANN, soprano (Condesa Stasi). CORO Y ORQUESTA FILARMÓNICA DE LA RADIO DE ESLOVAQUIA. Director: RICHARD BONYNGE. 2 CD NAXOS 8.660105-06 DDD. 113’37’’. Grabación: Bratislava, XII/2002 y IX/2003. Productor: Milos Betko. Ingeniero: Otto Nop. Distribuidor: Ferysa. N PE 89 D I S C O S KLETZKI-LORTZING Thomas Sanderling MÚSICA ANTERIOR AL SILENCIO KLETZKI: Sinfonía nº 3 “In memoriam”. Concertino para flauta y orquesta. SHARON BEZALY, flauta. ORQUESTA SINFÓNICA DE NORRKÖPING. Director: THOMAS SANDERLING. BIS CD-1399. DDD. 63’28’’. Grabaciones: Norrköping, 2003. Productor: Robert Suff. Ingeniero: Thore Brinkmann. Distribuidor: Diverdi. N PN C uando se empieza a escuchar este compacto cualquiera puede percatarse de que no está ante una mera curiosidad sino ante algo de gran interés y de un nivel artístico fuera de lo común. Es decir, esto es mucho más que un acercamiento a la composición por parte de alguien que hizo carrera como director. Paul Kletzki se nos aparece aquí como un compositor importante y su Sinfonía nº 3 es capaz de atrapar la atención del oyente de inmediato nada más empezar los frenéticos e inquietantes compases iniciales. Furtwängler reconocía en Kletzki “a un compositor extremadamente talentoso” y no exageraba el maestro alemán. Antes de cumplir los cuarenta años creó esta sensacional sinfonía que parece marcada por la experiencia de la persecución nazi (que Paul Kletzki vivió como también vivió la del estalinismo y la del fascismo italiano). El subtítulo de esta dramática e intensa obra es explícito: In memoriam. Y a él le tocó de cerca: perdió a sus padres y a su hermana en los campos de exterminio. Kletzki inició una brillante carrera LANG: DW 8, DW 15, DW 3. ORQUESTA SINFONICA DE LA RADIO DE BAVIERA. Director: PETER RUNDEL. MARTINA KOPPELSTTETER, voz; STEFAN HUSSONG, acordeón; MICHAEL MOSER, violonchelo; CARINE LEVINE, flauta. COL LEGNO WWE 20090. DDD. 76’11’’. Grabación: Múnich, III/2004. Productor: Wulf Weinmann. Ingeniero: Klemens Kamp. Distribuidor: Diverdi. N PN La 90 novedad que presentaba Benhard Lang (n. 1959) en su estreno fonográfico con la obra Differenz/Wiederholung (“Diferencia/Repetición”) en el sello Kairos, hace un par de temporadas, era la inserción en un medio instrumental estándar (en aquel caso, en la interpretación del Klangforum Wien) de elementos tomados de las instalaciones sonoras y videográficas, por un lado, y del mundo del jazz y la improvisación, por otro. La asunción de un discurso basado en la alternancia de secuencias repetitivas y material improvisado ejercía en aquella primera obra (que comportaba el número 2 de este ciclo Differenz/Wiederholung) un verdadero atractivo, en gran mediada gracias a lo imprevisible de todo aquel aparatoso y caótico arsenal al que se sumaban las guitarras eléctricas y una voz “Rap”. En las secciones DW 8, DW 15 y DW 3, las que se presentan en esta graba- de director de orquesta pero terminó su actividad como compositor, posiblemente a causa de las atrocidades que le tocó vivir. Existen casos de personas que han sufrido una experiencia traumática que dejan de hablar una vez se recuperan (o parece que se recuperan) de la tragedia en que se han visto sumidas. Kletzki quedó también, de alguna manera, sin voz. No compuso más después de 1942. Esta tremenda sinfonía es de las mejores que hemos escuchado últimamente entre las muchas que los sellos independientes más innovadores en cuanto a repertorio (como BIS y CPO) nos van descubriendo para dejarnos bien claro que el sinfonismo europeo del siglo XX fue mucho más que Shostakovich y Prokofiev. Kletzki dominaba el oficio y, por encima de la expresividad y del contenido emocional de esta composición, plasmó en esta sinfonía todo su saber y todo su inmenso respeto por la tradición. Puede recordar a Mahler y hasta a Bartók en más de un momento, pero si nos fijamos bien se trata de una composición netamente tradicional, formalmente impecable, con alusiones a la forma sonata y con episodios contrapuntísticos de mano maestra. La versión hace plena justicia a tan genial obra (no es exagerado lo de genial) y sólo cabe lamentar que en los más de treinta años que a Kletzki le quedaron de vida tras crearla no escribiera ninguna otra sinfonía. Completa el ción perteneciente a los conciertos muniqueses de Música Viva, el arsenal instrumental es muy diverso. A una base orquestal dispuesta en bucles, se le agregan dos DJ’s en DW 8; al ciclo de lieder que es realmente la DW 15, se suma una cítara y material grabado en CD, mientras que la última, DW 3 está escrita para flauta, acordeón y violonchelo. El auténtico interés de la obra únicamente se concentra en el primer movimiento, DW 8, en donde la orquesta, decididamente tratada con un alto grado de ingenio por parte de Lang, tiene el comportamiento de grupo de improvisación que cabe esperar de los planteamientos de un autor como este (Lang describe así su procedimiento: “En toda la serie D/W, la lógica interna de la formación de los bucles es analizada de manera fenomenológica; los segmentos narrativos y diferenciadores se alternan con fragmentos aislados y sus repeticiones”). Pero todo ese riesgo sonoro se desvanece en las dos restantes secciones, muy desiguales y repletas de momentos vacíos, en donde el discurso se pierde en vaguedades. Las canciones de la sección DW15 chirrían por cuanto hay un contraste demasiado evidente entre un tratamiento convencional de la voz y la escritura laberíntica de la cítara. El timbre del instrumento, sin embargo, y la expresividad vocal de DW15, no pueden ocultar la programa una composición un año posterior, el Concertino para flauta y orquesta, mucho más amable y serena que la sinfonía, pero también dominada por cierto espíritu neoclásico sin que por ello quepa considerar neoclásico (o al menos un neoclásico al uso) a su autor. La interpretación es igualmente brillante con una de las estrellas de BIS en la parte solista. Un compacto realmente imprescindible por el hecho de presentar la faceta desconocida para muchos de un gran músico; una faceta que no es, precisamente, anecdótica. Acabamos de descubrir a un grandísimo compositor y a uno de los sinfonistas más interesantes del siglo pasado. Y esto no pasa cada día… Josep Pascual deuda del autor con el Kurtág de los Mensajes de Trussova, lo que significa que algo hay en el planteamiento de Lang que no funciona: ¿cómo una estética que quiere ser representativa de la expresividad de los nuevos soportes electrónicos se deriva hacia formas de lied tan reconocibles? Esta sorprendente ambigüedad se hace aún más patente en el simple juego propuesto en DW3. La debilidad de la pieza es enorme y tal vez desenmascara a un compositor que, sin el recurso aquí de los instrumentos “exóticos” (la pieza, recuérdese, es un trío para flauta, acordeón y violonchelo), apenas tiene nada que ofrecer. F.R. LANZETTI: Sonatas para violonchelo solo op. 1 nºs VII-XII. GAETANO NASILLO, violonchelo; ANDREA MARCHIOL, clave; SARA BENNICI, violonchelo. ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT 041002. DDD. 76’16’’. Grabación: Pigna (Córcega), V/2004. Productor e ingeniero: Franck Jaffrés. Distribuidor: Diverdi. N PN Salvatore Lanzetti (c. 1710-c. 1780) forma parte de aquel formidable pelotón de músicos napolitanos que a lo largo del D I S C O S KLETZKI-LORTZING siglo XVIII se lanzaron a la conquista de Europa y la colonizaron culturalmente con una lección de gusto melódico que dejó seducidos a los públicos más diversos. Todos contaban con una formación musical de primer orden, adquirida en uno de los cuatro conservatorios de la ciudad partenopea: reflejo de una excelencia pedagógica que tiene pocos equivalentes en la historia de la música. Durante mucho tiempo, se consideró a Nápoles sinónimo de melodrama. Más tarde se descubrió que compositores como Leo o Porpora habían dejado una producción instrumental nada desdeñable. Ahora le toca el turno a Lanzetti, un violonchelista que buscó fortuna en Londres y la encontró en la figura del príncipe de Gales Federico de Hanover. Federico era violonchelista diletante y sin duda debió quedar fascinado por el virtuosismo de Lanzetti. Pero no sería para los dedos de su aristocrático mecenas que el compositor escribió las Doce sonatas para violonchelo y continuo op. 1, publicadas en Amsterdam en 1736, y de las que aquí se ofrecen las últimas seis. Se trata de piezas exigentes, repletas de dificultades técnicas pero que desvelan a cada paso un lirismo y una invención verdaderamente admirables. Las sonatas están escritas en tres o cuatro movimientos; en ellas domina el gusto galante (algunas acaban con una danza en tiempo moderado: minueto o rondeau), aunque al compositor no le desagrada de vez en cuando ofrecer muestra de sus conocimientos contrapuntísticos (Allegretto de la Sonata X). Gaetano Nasillo interpreta estas piezas con un envidiable dominio técnico, pero con la hondura y la matización en el fraseo necesarios para resaltar los valores expresivos de las partituras. Excelente y fantasioso es también Andrea Marchiol en la realización del bajo continuo, con momentos (Adagio de la Sonata VIII, primer Allegro de la Sonata XI) en los que su clave llega a compartir protagonismo con el solista. Un disco que demuestra cómo el repertorio barroco todavía puede brindar descubrimientos mayúsculos. S.R. LORTZING: Der Waffenschmied (El armero). JOHN TOMLINSON (Hans Standiger), RUTH ZIESAK (Marie), BOJE SKOVHUS (Caballero conde de Liebenau), KJELL MAGNUS SANDVÉ (Georg), URSULA KUNZ (Irmentraud), MARTIN HAUSBERG (Caballero Adelhof), ANDREAS SCHULIST (Brenner), RUDOLF HILLEBRAND (Forjador). CORO DE LA RADIODIFUSIÓN BÁVARA. ORQUESTA DE LA RADIO DE MÚNICH. Director: LEOPOLD HAGER. 2 CD PROFIL DCD PH 04081. DDD. 120’29’’. Coproducción con la Radio Bávara. Ingeniero: Peter Urban. Distribuidor: Gaudisc. N PN Esta extraña e interesante grabación de una ópera cómica totalmente desconocida por estos lares, una loable iniciativa de la Radio de Baviera y Profil para preservar el rico patrimonio operístico alemán, supone un buen homenaje y un Jos van Immerseel y Sergei Istomin JUNTO A LA TUMBA DE LISZT LISZT: Piezas tardías. JOS VAN IMMERSEEL, piano; SERGEI ISTOMIN, violonchelo. ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT 040902. DDD. 67’19’’. Grabación: Brujas, I/2004. Productor e ingeniero: Franck Jaffrés. Distribuidor: Diverdi. N PN Jos van Immerseel parece haberse propuesto revolucionar nuestra imagen de Liszt, a juzgar por su reciente disco dedicado a varios poemas sinfónicos y ahora este, consagrado a las obras de la época final. Se refleja en estas piezas un compositor de una modernidad totalmente vigente, a enorme distancia de la figura tópica del salonero tan brillante como hueco. Así, en la atormentada La notte, únicamente para piano, o en Schlummerlied im Grabe, que Istomin e Immerseel recrean con apasionamiento. Igualmente intensa resulta la Segunda Elegía para ambos instrumentos. El pianista —que emplea un Erard distinto en las páginas a solo y en las que ha de acompañar al chelista— traza una visionaria lectura de Am Grabe Richard Wagners, en la que la música semeja perderse en la nada. Istomin se muestra mejor recuerdo para su autor, Albert Lortzing (1801-1851), actor dramático, cantante, director de orquesta y compositor cuyo nombre sólo conocen algunos aficionados de pasada por el relativo éxito de su obra maestra Zar y carpintero, ópera que, de todas formas, es rarísimo verla fuera de los escenarios alemanes y austriacos, y desde luego menos aún en los estudios de grabación. A Lortzing, como a otros de sus contemporáneos (Nicolai, von Flotow, Cornelius), debe reconocérsele tanto una rara facilidad para la melodía, de inspiración popular o ambientada en medios rurales, como la gracia desenvuelta con la que concibe las escenas de la clase media burguesa, un claro precedente de lo que sería más tarde la opereta vienesa con la evocación de los clásicos valores tradicionales de moral, alegría de vivir, ley y orden, fidelidad y seguridad financiera (algo que, por cierto, siempre le faltó a Lortzing), hasta el extremo de que este Armero se puede considerar como el epítome o resumen del autosatisfecho ciudadano de clase media. La ópera, dividida en tres actos con los diversos números tradicionales de este género en la primera mitad del XIX (arias, duetos, concertantes, coros, marchas y brillantes finales de acto), además de abundantes diálogos en alemán, contiene música de impecable factura, fresca, jovial, animada, bien escrita para voces y orquesta y, por supuesto, de muy agradable escucha. No obstante, Profil ha cometido el error de publicarla sin libreto y sin siquiera una sinopsis, por lo que es difícil que este álbum vaya mucho más allá de las fronteras alema- particularmente cálido en Die Zelle in Nonnenwerth e Immerseel, colorista y poseedor de un incansable sentido del ritmo en las Czardas obstinée. Abscheid sobresale por una notable capacidad poética, en tanto que La lugubre gondola se adentra en una insondable profundidad. Finalmente, la enigmática Unstern! Sinistre, Disastro constituye una buena prueba del pianismo trascendental de Liszt. Un gran disco. Enrique Martínez Miura nas y austriacas (el notable estudio sobre Lortzing y El armero en alemán e inglés que acompaña a estos discos puede servir de ayuda relativa al comprador del álbum). El registro, sin fecha de grabación (© de 2004), está perfectamente concertado y dirigido por la experta, precisa, ordenada y eficaz batuta de Leopold Hager, no exenta además de cierta gracia y fantasía y desde luego con la indispensable competencia como para que la obra quede suficientemente servida y represente una digna y respetable versión discográfica (la única que, salvo error, se puede encontrar actualmente en el mercado). El reparto vocal es también de muy digna corrección, con el veterano Tomlinson como protagonista, todavía con buenos activos vocales e interpretativos, y además con competentes voces de la actualidad (Skovhus, Ziesak, Sandvé), buenos cantantes que sirven sin dificultades y con las condiciones mínimas requeridas para que este notable edificio se mantenga en pie. Buena toma de sonido y, como ya se ha dicho, error mayúsculo al publicar el álbum sin texto alguno que explique al oyente no alemán por dónde van los tiros. En suma, publicación de interés, novedad discográfica de una ópera cómica alemana de la primera mitad del XIX totalmente desconocida por estos pagos y servida por un ejemplar conjunto con los debidos entusiasmo y conocimiento estilístico. Un regalo para operófilos impenitentes que no se conformen con los títulos habituales del repertorio. E.P.A. 91 D I S C O S MAHLER-MOZART MAHLER: Sinfonía nº 4. Tres Lieder de “Des Knaben Wunderhorn”. DOROTHEA RÖSCHMANN, soprano. MAHLER CHAMBER ORCHESTRA. Director: DANIEL HARDING. Variaciones sobre Von Himmel hoch da komm ich her de Johann Philipp Kirnberger (1721-1783), alumno de Bach, obra que Mehl toca con demasiada linealidad y oscura línea de bajo. VIRGIN 5 45665 2. DDD. 70’40’’. Grabación: Turín, I/2004. Productora: Etienne Collard. Ingeniero: Koichiro Hatori. Distribuidor: EMI. N PN A esta brillante promesa de la dirección de orquesta todavía le queda mucha tela que cortar para traducir las obras del repertorio con impronta personal e imaginación. El discurso en lo que hace a la letra, a planificación y a diversos aspectos técnicos, es irreprochable, como si hubiese sido concebido mediante un perfectísimo programa informático. De ahí que pensemos más que nunca en aquello que decía Mahler: “Todo está en la partitura menos lo esencial”, y ese más allá de las notas es lo que justamente falta en esta aséptica interpretación. Recordemos también aquel consejo de Karajan a los jóvenes directores de orquesta: “Tirad vuestras cien primeras Quintas de Beethoven”. Nos permitimos aplicar la misma frase en este caso, aunque cambiando de sinfonía y de autor. Por tanto, Mr. Harding, olvídese de sus cien primeras Cuartas de Mahler, y cuando este tiempo haya pasado, con sus buenas cualidades, la cultura necesaria, la experiencia vital y el rodaje adquirido, podrá deleitarnos con una sensacional recreación de esta obra maestra. Si vivimos para entonces, prometemos prestarle nuestra mayor atención. Que los dioses y Mahler le acompañen. E.P.A. MARPURG: Obras para órgano. KIRNBERGER: Variaciones sobre Vom Himmel hoch da komm ich her. MAURICE MEHL, órgano. ENSEMBLE VOCAL JEAN SOURISSE PARIS. CALLIOPE CAL 9727. DDD. 69’46’’. Grabación: Suippes, XI/2003; Rueil-Malmaison, X/2004 (coros). Productor: Albert Raber. Ingeniero: Igor Kirkwood. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN 92 E l disco ofrece veintiún corales para órgano, seguidos en cada caso por su versión para coro, de Friedrich Wilhelm Marpurg (1718-1795), compositor y teórico que vivió entre Alemania y Francia y fue un pionero en la edición de revistas musicales. Los corales se incluyen en una obra titulada Versuch in figurirten Chorälen que apareció en Amsterdam en 1790 y su carácter es básicamente didáctico, una guía de las diferentes formas posibles de tratar el género en su época. En el órgano construido por Rémy Mahler para la iglesia parroquial de Suippes en Champagne, inaugurado en 2003, Maurice Mehl hace una lectura muy contrastada en materia de registros y color, pero algo desigual, menos transparente de lo deseable en el caso de las partituras de texturas más densas. El Ensemble Vocal Jean Sourisse colabora de forma sobria y no especialmente refinada. El disco se completa con las P.J.V. MARTINU: Cuartetos de cuerda nºs 3, 4 y 5. CUARTETO EMPEROR. BIS CD-1389. DDD. 61’10’’. Grabación: Wentworth, VIII/2002. Productor: Robert Suff. Ingeniero: Jeffrey Ginn. Disribuidor: Diverdi. N PN Esta triple entrega promete una integral ágil, sin respiro; ácida, muy expresiva. La secuencia es contraria a la cronología: primero el inquieto Quinto Cuarteto, de 1938; después, el Cuarto, de un año antes, una pieza con melodías expuestas para ser defraudadas, pero con un lirismo acerbo, vigoroso; finalmente, el Tercero, muy anterior, desprovisto aquí de complacencia, expuesto sin concesiones. La acritud de las lecturas se corresponde con el virtuosismo al servicio de un concepto implacable, tanto en los ataques que llevan a crecimientos sin respiro (el terrible Vivo final del Tercero, que concluye el recital) como en las disoluciones sonoras de tensa motivación (los espléndidos Adagios del Quinto y el Cuarto). El londinense Cuarteto Emperor ha transitado el repertorio más atrevido de la vieja vanguardia (Kurtág, Ligeti, Xenakis, Boucourechliev), y eso influye tal vez en estas lecturas. Con estas tres versiones que desde ahora mismo son referencia parece plantearnos el Emperor una futura integral que va a dar que hablar, y que podremos escuchar con ese placer que producen los discursos turbadores. S.M.B. MENDELSSOHN: Concierto para violín y orquesta en mi menor op. 64. SCHUMANN: Concierto para violín y orquesta en re menor. RENAUD CAPUÇON, violín. ORQUESTA DE CÁMARA MAHLER. Director: DANIEL HARDING. VIRGIN 5 45663 2. DDD. 58’28’’. Grabación: Viena, XI/2004. Productor: Etienne Collard. Ingenieros: Jens Jamin, Frédéric Briant. Distribuidor: EMI. N PN D os jóvenes ante una asignatura a la que se lanzan bien preparados y que aprueban con holgura. Pero falta poso, profundidad en el enjuiciamiento y la ejecución se resiente. No sólo es la capacidad para la dicción ágil y la rápida pirueta con lo que construyen unas versiones que realmente valgan la pena de estos dos conciertos románticos..., ni de otros. A mí con Harding me sigue pasando lo de siempre: no por ser contundente en los ataques, destacar un clarinete en un momento dado, o hacer claros y audibles los pizzicatti de la cuerda en el tiempo lento me convenzo de que sea un gran director. Su eficacia en el mando es indudable, buena capacidad de concertación con gran claridad resultante, línea, pero no llega al corazón. Tampoco Capuçon resulta especialmente refinado en su tarea (no me gustan nada sus tirones para acentuar el ritmo en el tercer tiempo de Mendelssohn), y lo denomino así porque así parece planteársela. Sale triunfante sin atrapar a quien escucha. Del Concierto de Schumann se utiliza la edición de Georg Schünemann, ya se sabe que realizada formando equipo con Paul Hindemith, revisada luego por Fritz Kreisler. Buena es la idea de unir en un disco estos dos conciertos, probablemente basada en la de las autoridades nazis de proveer de un concierto “ario” a su pobre pueblo, para sustituir en el repertorio al del judío Mendelssohn, por lo que lo exhumaron, como quien dice, en 1937. Lucirse en esta obra más que en la de Mendelssohn es pedir peras al olmo, y que sustituya a aquella, más de lo mismo. Aunque el segundo tiempo, corazón y joya de la obra, esté dicho muy bellamente. J.A.G.G. MENDELSSOHN: Obras sacras. JULIA HAMARI, mezosoprano. CORO DE CÁMARA DE STUTTGART. ENSEMBLE ’76. Director: FRIEDER BERNIUS. CARUS 83101. DDD. 56’41’’. Grabación: Stuttgart, VI/1983. Productores e ingenieros: Peter Laenger y Andreas Neubronner. Distribuidor: Diverdi. N PN Data el disco de hace una veintena de años, pero no por eso deja de ser interesante. Obras infrecuentes en la discografía, pero de interés y estupendamente servidas. Las voces que intervienen en el registro, aparte la alusión destacada a Julia Hamari, son recogidas en la carpetilla, como los textos, en alemán, inglés y francés. No vamos a considerar ahora el amor y la destreza de Mendelssohn en la polifonía coral, su cuidado en la armonización de las voces. Todo destaca en el precioso Kyrie en do mayor que se contiene en el segundo corte del disco, después de escuchar a Julia Hamari en primorosa función solista el himno Hör mein Bitten. La austera forma inicial de Hora est se abre en una explosiva intervención de las sopranos para participar a continuación todo el coro. Sigue la variedad de elaboración en las alternancias canónicas del Magnificat op. 69, nº3, con entregadas partes “a solo”. Contrasta, y se vuelca más hacia la herencia de Palestrina, la mayor simplicidad de las dos piezas que completan este buen disco: Salve Regina, y Canticum Simeonis op 69, nº 1. En sus partes de apoyo más que de protagonismo, la orquesta aparece capaz de empresas de mayor envergadura y el coro de Stuttgart, aunque no alcance la excelsitud, está a buen nivel. J.A.G.G. D I S C O S MAHLER-MOZART MERCADANTE: Concierto para clarinete y orquesta, op. 101. Concierto para clarinete y orquesta, op. 76. Concertino para clarinete y orquesta. Concertante nº 3. DIETER KLÖCKER, clarinete; GIUSEPPE PORGO, clarinete; JAN SCHROEDER, corno inglés. ORQUESTA DE CÁMARA DE PRAGA. 2 CD ORFEO C 114 041 A. DDD. 56’01’’ y 63’25’’. Grabación: Praga, IV/2003. Ingeniero: Teije van Gest. Distribuidor: Diverdi. N PN La Orquesta de Cámara de Praga, creada en 1951, integrada por 35 instrumentistas y que funciona sin director, se propuso desde un principio lograr un sonido propio, sutil e ideal, alejado del de las interpretaciones de las grandes orquestas. Así lo pone de manifiesto — con un altísimo nivel de calidad— en su repertorio, que abarca desde el barroco hasta la música del siglo XX. Y así ocurre con este CD, en el que Mercadante está representado no por alguna de las sesenta óperas que escribió sino por cuatro obras para clarinete, en las que demuestra su talento melódico, su elegancia y mesura, además de un hábil dominio del equilibrio dramático de las piezas. Al hermoso y compacto sonido de la orquesta se une el del gran clarinetista alemán Dieter Klöcker, quien con gran sorpresa por su parte descubrió algunas de las piezas aquí reunidas en una gira de conciertos que hizo en 1970 por Moscú y San Petersburgo. Situémonos en el tiempo: Mercadante nacía en 1795, cuatro años después del fallecimiento de Mozart. Como en sus óperas, el autor italiano muestra en las piezas del CD que comentamos una inclinación neoclasicistante, pero sin duda estamos ante una música de fuerte atractivo, sólida armazón, sabio sentido de la dosificación de efectos e indudable gancho para el oyente. Los Conciertos para flauta y orquesta 101 y 76, además del Concertino para clarinete y orquesta y el Concertante nº 3 resumen muy bien las influencias recibidas a lo largo de su vida profesional por este compositor pero también reflejan las sensaciones que las vivencias en Nápoles, de cuyo Conservatorio fue director, le hicieron manifestar en las partituras. J.G.M. Dixit Dominus II, impregnado también de sentido dramático. La sencillez en la antífona Sancta Maria y el buen intercambio imitativo en Lauda Ierusalem redondean elocuentes versiones de estas piezas, en tanto que la algo enigmática indicación de “alla francese” en el Confitebor tibi III no confunde a King, que aplica por igual una línea de canto plenamente italiana. En Christe, adoramus te la vieja práctica coral aparece trascendida, hay intimidad en el Salve Regina II y el Nisi Dominus I recibe una jubilosa aproximación. Nuevo acierto, en suma, del proyecto de King. E.M.M. MONTEVERDI: Música sacra. Vol. 3: Dixit Dominus II, Sancta Maria, Lauda Ierusalem, Memento Domine David, Confitebor tibi III alla francese, Christe, adoramus te, Salve Regina II, Nisi Dominus I, Cantate Domino, Ecce sacrum paratum, Gloria in excelsis Deo. CAROLYN SAMPSON, REBECCA OUTRAM, sopranos; DANIEL AUCHINCLOSS, ROGERS COVEY-CRUMP, tenores agudos; CHARLES DANIELS, JAMES GILCHRIST, tenores; PETER HARVEY, ROBERT EVANS, bajos. CORO DEL KING’S CONSORT. THE KING’S CONSORT. Director: ROBERT KING. HYPERION CDA 67487. DDD. 70’27’’. Grabación: Londres, II/2004. Productor: Ben Turner. Ingenieros: Philip Hobbs y Jonathan Stokes. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN Magnífico tercer volumen de la serie de la música sacra monteverdiana de Robert King. Tanto las obras grandes como las comparativamente más modestas reciben lecturas plásticas y estilistas. Así, el juego de masas y la espacialidad en el MOZART: Cuarteto para cuerda en sol mayor K. 387. Cuarteto para cuerda en re menor K. 421. CUARTETO KLENKE. PROFIL PH 04027. DDD. 61’50’’. Grabación: Baden-Baden, II-IV/2004. Producción: SWR. Ingeniero: Bernhard Mangold-Märker. Distribuidor: Gaudisc. N PN Las cuatro integrantes de este cuarteto al que da nombre el de su cabeza de grupo, han recibido su educación musical en Turingia, en Weimar concretamente, y debutaron en 1994. Atesoran grandes cualidades como cuarteto. Su sonido y afinación son excelentes, y su acoplamiento en el conjunto también, sin que se pierda nunca la claridad de voces. Hacen un trabajo de gran elegancia y con maneras de orfebre. Todo en su sitio y del modo justo. La grabación también les hace justicia. Pero tal vez esa perfección inmaculada hace que la música Pekka Kuusisto y Olli Mustonen MOZART DEL NORTE MOZART: Conciertos para violín y orquesta nº 3 en sol mayor K. 216, nº 4 en re mayor K. 218, y nº 5 en la mayor K. 219. PEKKA KUUSISTO, violín. TAPIOLA SINFONIETTA. Director: OLLI MUSTONEN. ONDINE ODE 1025-2. DDD. 67’23’’. Grabación: Tapiola, IV/2003. Productor: Seppo Siirala. Ingeniero: Erno Mäemets. Distribuidor: Diverdi. N PN Un disco extraordinario por su calidad global, en el que el primer asombro es que Olli Mustonen, pianista distinguido sin duda alguna, aparece como director de la Tapiola Sinfonietta, puesto al que accedió en el otoño del año 2003. Anterior a este hecho es la grabación del disco, en que se refleja el perfecto entendimiento del director con la orquesta, plasmado en unos resultados de soltura y calidad fuera de lo común en estos acompañamientos. Violinista él mismo desde sus años más tempranos, Mozart escribió su primer concierto para este instrumento en 1773 y los otros cuatro en 1775, y hay diferencia entre los dos primeros y los tres que aquí se registran, en el sentido de su mayor riqueza musical y la mayor complicación técnica de la parte del solista. Solamente dos meses separan al Concierto para violín y orquesta nº 3 en sol mayor K. 216 de su antecesor, pero hay un hecho importante en ese tiempo en la vida de Mozart como compositor: ase en esos dos meses los recovecos últimos de la maestría concertante. Ha hecho bien Pekka Kuusisto, que comenzó su carrera al ser el primer laureado finlandés en el concurso de violín Jean Sibelius de 1995, grabando estos tres últimos, pues no cumplidos los treinta años evidencia técnica, musicalidad y madurez a raudales. Su labor es deslumbrante, y una delicia el sonido que extrae de su Guadagnini de 1752. Y entre su tímbrica y su técnica, redondea los resultados globales la excelentísima labor de Olli Mustonen dirigiendo los acompañamientos en la mejor línea, al frente de una orquesta irreprochable, que se acerca a este repertorio, tan lejos de las determinantes postrománticas o de base popular de las composiciones de la Europa del norte que se suponen apriorísticamente más afines con esta orquesta y este director, con un peso específico y una soltura que asombran, dejándonos todos un registro ejemplar muy a tener en cuenta. José Antonio García y García 93 D I S C O S MOZART-PICCININI ONSLOW: Sinfonía nº 1 en la mayor op. 41. Sinfonía nº 3 en fa mayor. NDR RADIOPHILHARMONIE. DIRECTOR: JOHANNES GORITZKI. resultante tenga una visión de brillo algo frío. ¿Es esto una objeción a tener en cuenta? No llega a eso: es una impresión global. Seguramente reescuchadas sus interpretaciones la sensación desaparezca. Tocan magníficamente, y su ejecución causa admiración sin paliativos. Es una vía muy apreciable para acercarse a estos cuartetos de Mozart. Y admirable, sin duda, aunque quede relativamente fría. ¿Era sólo la emoción derivada de la estética lo que pretendía el salzburgués? Si así era, el acierto es pleno. En todo caso a valorar por el oyente, sabido que la escucha del disco es una gratificante experiencia. J.A.G.G. OFFENBACH: Concierto militar para violonchelo y orquesta. Cuatro impresiones para violonchelo y orquesta. Concierto Rondó para violonchelo y orquesta. GUIDO SCHIEFEN, violonchelo. WDR RUNDFUNKORCHESTER KÖLN. Directores: HELMUT FROSCHAUER, DAVID DE VILLIERS Y GÉRARD OSKAMP. CPO 777 069-2. DDD. 69’56’’. Grabaciones: Colonia, IV/1996; V-VI/1994 y X/1995; IV/2002. Productor: Dirk Schortemeier. Ingeniero: Hermann Kaldenhoff. Distribuidor: Diverdi. N PN Autor de operetas ligeras y rientes, incluso con características bufas no debe de hacer olvidar su habilidad para llevar a buen término obras de otra estirpe. De ello es buen testimonio este disco, con varias para el violonchelo, instrumento que él mismo tocaba. Así, tocó y estrenó en 1847 su Concierto militar aunque no dejó orquestado el último de sus movimientos, haciéndolo Max Clément en 1952. Concierto romántico en la mejor línea, ofrece riqueza melódica, lirismo y exigencias para el solista. Cuatro delicias son sus Cuatro impresiones para violonchelo y orquesta, claramente descriptivas como a sus títulos corresponde: Elegía “Dos almas al cielo”, Introducción y Vals melancólico, Sueño al borde del mar y Paseo en trineo. Por su parte, el Concierto Rondó de 1851 —el Militar es de 1847 y 48— ha sido tildado de poesía satírica y contiene connotaciones de autores del más puro clasicismo y posteriores, distorsionadas o transmutadas por la mente paródica de este autor aunque, sin tanta búsqueda, puede escucharse muy placenteramente como obra de artificio y dificultad con el brillo especial de los tours de force para cualquier instrumento. Guido Schiefen brilla en este no habitual repertorio y, aunque encomendada la dirección orquestal de los bloques a distintos directores, no se aprecian diferencias en cuanto a la calidad de los acompañamientos, que la tienen. 94 J.A.G.G. CPO 999 747-2. DDD. 64’23’’. Grabación: Hamburgo, III/2002. Productores: Buckhard Schmilgun, Hansjoachim Reiser. Ingeniero: Martin Lohmann. Distribuidor: Diverdi. N PN Se estrena la Sinfonía nº 1 en la mayor op. 41 de Georges Onslow cuatro meses después de hacerlo la Sinfonía Fantástica de Berlioz. En medio del furor por la ópera que conllevó en París concretamente el inicio del siglo XIX, algunos músicos que en ese campo triunfaban se arriesgaron a componer sinfonías, como Méhul y Cherubini, pero los gustos del público seguían aferrados al otro género hasta que Habeneck fundó en 1828 la Sociedad de Conciertos del Conservatorio y se empeñó en difundir las sinfonías de Beethoven. En esa corriente, estrena con la Orquesta del Conservatorio esta Sinfonía nº 1 de Onslow, muy bien acogida por la crítica en su momento. En el otoño de 1831 se estrena en Leipzig, y sucesivamente en Berlín, Viena, Copenhague y Londres como lugares más importantes. El eco de la obra fue, pues, amplio, y la crítica elogiosa por factura, detalles, riqueza motívica y excelente uso del contrapunto. Su éxito con ella hizo a Onslow ponerse a la tarea de componer una Segunda Sinfonía, también muy bien acogida. Para la Sinfonía nº 3 en fa mayor, se acepta que se basó en un Quinteto propio, el Quinteto en fa menor op. 32, de 1826, que transformó profundamente y desechó luego, al emerger la Sinfonía nº 3. Son obras ambas, ya está dicho, de excelente factura, aunque no lleguen a la genialidad y la garra de su contemporáneo Berlioz, pero se encuentran en la corriente de los más señalados sinfonistas franceses. La labor de Goritzki es escrupulosa y buenos el apoyo y la calidad de la orquesta, muy bien grabada, lo que culmina un disco interesante a todas luces. J.A.G.G. PAISIELLO: Musiche per la Settimana Santa. WON MI JUNG, SOPRANO. CORO DE CÁMARA DEL CONSERVATORIO ARRIGO BOITO DE PARMA. CONJUNTO INSTRUMENTAL FONS AMORIS. Director: GIORGIO UBALDI. BONGIOVANNI 5616-2. DDD. 66’48’’. Grabación: Parma, VI/2002. Productor: Mario Gioventú. Ingeniero: Matteo Costa. Distribuidor: Diverdi. N PN La producción musical de Giovanni Paisiello (1741-1816) está centrada fundamentalmente en el mundo de la ópera cómica, pero en el último tercio de su prolongada vida se acerca a las composiciones de música sacra, debido princi- palmente a su nombramiento como maestro de capilla de la catedral de Nápoles. Este registro es una buena muestra de las composiciones religiosas de este periodo. Todas las obras están compuestas a la manera de Palestrina, esto quiere decir prescindiendo de casi cualquier ayuda instrumental, centrando todo el peso musical en la línea vocal. El registro comienza con el Christus y Miserere a cinco voces, compuesto por veinticuatro números donde destaca la capacidad polifónica del coro y la belleza vocal de la soprano coreana Won Mi Jung. El acompañamiento instrumental es muy austero, un órgano y un par de violonchelos como único soporte. La dirección musical de Giorgio Ubaldi es muy cuidada, destacando la enorme espiritualidad contenida en esta música. La siguiente obra, Lezione per la sera del Giovedi Santo, que en cierto modo da el nombre genérico a toda la grabación, es una composición para soprano y órgano de carácter más liviano, donde podemos encontrar una línea vocal que se acerca de manera manifiesta al mundo de la ópera. De esta manera, podemos escuchar pasajes de coloratura, perfectamente ejecutados por la soprano solista. Para finalizar se incluyen cuatro motetes de gran inspiración melódica y una sonata para órgano solo de gran inventiva musical. Excelente muestra de las composiciones religiosas de este destacado compositor italiano. La grabación incluye unas notables notas críticas de las partituras a cargo del propio director musical Giorgio Ubaldi. C.S.M. PAISIELLO: Il divertimento dei numi. CLAUDIA MARCHI, G IAMPAOLO F IOCCHI , A LESSANDRO C ALAMAI , PATRIZIO SAUDELLI. CORO DEL TEATRO SOCIAL DE ROVIGO. ORQUESTA FILARMÓNICA VÉNETA “G. F. M ALIPIERO ”. Director: F RANCO P IVA . BONGIOVANNI. GB 2321-2. DDD. 71’56’’. Grabación: Rovigo, XI/2000. Ingeniero: Matteo Costa. Distribuidor: Diverdi. N PN Paisiello pertenece al grupo de compositores que tuvieron bastante éxito en vida, y que desde 1764 a 1808 compuso muchas óperas, ochenta, que han pasado casi todas al olvido, aunque poco a poco se recuperan algunas. Il divertimento dei numi fue estrenada en 1774 y titulada por el autor como “scherzo rappresentativo” y es un nuevo ejemplo del estilo del compositor, lleno de aparente sencillez, capacidad melódica y en la que conseguía crear un clima alegre y relajado. La obra tiene momentos muy interesantes, como la elegante aria de Júpiter o la gracia que emana de la intervención de Marte o la inspiración del fragmento cantado por Venus. La corrección de los cantantes y su buen trabajo en equipo hacen interesante su audición, que cuenta con la dirección efectiva de Franco Piva, al frente de una correcta orquesta y un flojo coro. A.V. D I S C O S MOZART-PICCININI PAISIELLO: Proserpine. SARA ALLEGRETTA (Proserpine), MARIA LAURA MARTORANA (Cérès), GIOVANNA DONADINI (Cyané), SIMON EDWARDS (Ascalaphe), PIERO GUARNERA (Plutón), FERNANDO BLANCO (Júpiter), TIZIANA SPAGNOLETTA (Ninfa), LEONARDO GRAMEGNA (Juez). CORO DE CÁMARA DE BRATISLAVA. ORQUESTA INTERNACIONAL DE ITALIA. Director: GIULIANO CARELLA. 2 CD DYNAMIC CDS 442/1-2. DDD. 153’26’’. Grabación: VII/2003 (en vivo). Ingeniero: Rino Trasi. Distribuidor: Diverdi. N PN El Festival del Valle de Itria de Martina Franca prosigue incansable su trabajo de recuperación de óperas poco difundidas, buena parte de la cuales las registra el sello italiano Dynamic para disfrute y conocimiento de los aficionados que pueden ampliar así sus horizontes líricos. En este caso, se trata de la mitológica Proserpina, drama en tres actos con texto de François Guillard (experimentado libretista que había colaborado ya con Gluck, Sacchini, Salieri y Grétry), sobre la obra del mismo título de Philippe Quinault. Se estrenó en marzo de 1803 con división de opiniones, recibiendo tras la première el apoyo expreso de Napoleón, que en una declaración pública invitó al compositor a crear una segunda ópera. El título tan sólo aguantó en cartel doce representaciones y de las críticas aparecidas al día siguiente, la más positiva hablaba de una “bella pero desafortunada Proserpina”. En cualquier caso, la ópera contiene páginas de notable belleza: el coro de las ninfas en el primer acto, el dueto de Prosepina y Plutón en el segundo o el aria de Ceres en el último son ejemplos significativos de una música que contiene valores indudables. En esta grabación, como suele ser norma en este ya consolidado festival italiano, vamos a encontrar un equipo de profesionales entregado a su trabajo, serio, sin que nadie brille especialmente ni tampoco desmerezca; orquesta y coro cumplidores y animosos, voces con sus irregularidades pero bien integradas al servicio del drama, y una dirección que amalgama bastante bien los elementos a su disposición. D.A.V. PEERSON: Motetes latinos. E X C ATHEDRA C ONSORT . DIRECTOR: JEFFREY SKIDMORE. HYPERION CDA 67490. DDD. 65’33’’. Grabación: Londres, I/2004. Productor: Mark Brown. Ingeniero: Julian Millard. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN M artin Peerson (c. 1572-1651) es un poco conocido músico ingles, de quien no ha quedado demasiada música. Fue un virginalista reputado, sacristán en la abadía de Westminster y maestro de coro de la Catedral de San Pablo. Los quince motetes a cinco voces que nos presenta este disco de Hyperion se han conservado en un manuscrito del primer tercio del siglo XVII, pero sin la voz superior, que fue reconstruida por Richard Rastall para la edición de las obras, publicada en 2003. La música resulta de notable interés y muestra una gran variedad de técnicas compositivas. La polifonía imitativa característica del continente apenas aparece. Lo que domina es la polifonía libre, basada en continuas variaciones melódicas y rítmicas. Las texturas son en general densas, aunque el compositor no renuncia a oponer una voz solista al conjunto para destacar los aspectos dramáticos de las piezas. La primera grabación de estos motetes es francamente buena. El conjunto de Skidmore se produce con un equilibrio, un empaste y una afinación perfectos. Las voces resultan en general algo impersonales, pero su emisión puede llegar a ser de extrema delicadeza, como en Mulieres sedentes. Los tempi, siempre reposados; las líneas, en general claras; y los contrastes, nunca forzados, dan como resultado versiones muy depuradas, elegantes y más meditativas que teatrales. P.J.V. PETRELLA: Jone. ADELAIDA NEGRI, soprano (Jone); GIANPIERO MASTROMEI, barítono (Arbace); BRUNO SEBASTIAN, tenor (Glauco); STELLA SILVA, mezzosoprano (Nidia); LOUIS LEBHERZ, bajo (Burbo). CORO DE LA FUNDACIÓN TERESA CARREÑO. ORQUESTA SINFÓNICA MUNICIPAL DE CARACAS. Director: EDOARDO MÜLLER. como Glauco está más pendiente en poner de manifiesto la riqueza del sonido tenoril que en la matización del canto, pero consigue dar al personaje un perfil generoso y heroico. Mastromei, asimismo, exhibe sus buenos medios baritonales, de colorido lírico pero con volumen y empuje, para su negativo pero bien dotado personaje. La Silva ha de luchar con cierta oscilación tímbrica, imponiendo pese a ello un centro ancho y poderoso. Lebherz y el resto, con tres papeles de relleno a cargo de cantantes locales, se acoplan con profesionalidad al conjunto. Un reparto que domina la presencia de la soprano argentina Adelaida Negri. Poniéndose uno en estricto deberían señalarse aquí y allá algunas imperfecciones técnicas, algún que otro sonido discutible, una dicción a veces peregrina (otras con más fama que ella también cojearon o cojean de este pie y ahí están: entronizadas), pero es tal la riqueza vocal, tanto el temperamento que la Negri acaba llevándonos a su personal mundo y derrotándonos. En algunos momentos, en especial en las escenas finales, desde el dúo con el barítono, Negri por planteo, autoridad del acento y liberalidad se pone casi a la altura de las grandes que han transitado esta estética romántica, Gencer en especial. Müller ha trabajado con atención y hace sonar muy bien a la orquesta (un ejemplo está en el bien interpretado interludio del acto III) y a un coro que demuestra su valía con los varios importantes momentos que tiene a su cargo. NEW ORNAMENTI NOC 121/122. ADD. 143’24’’. Grabación: Caracas, I/1981 (en vivo). Distribuidor: LR Music. N PN Basada en la célebre novela histórica de Bulwer-Lytton Los últimos días de Pompeya, el libretista de Petrella la tituló con el nombre de su protagonista femenina Jone quizás para evitar comparaciones o conflictos con otra ópera anterior estrenada por Giovanni Pacini en 1825 (interpretada en Martina Franca en 1996, fue grabada por Dynamic). Petrella, que nació en 1813 como Verdi, estrenó en 1858 esta ópera y, aunque en la música haya reminiscencias donizettianas, ya se complica el compositor en dar mayor relieve a la escena por encima de los números cerrados que, inevitablemente, siguen siendo evidentes en una partitura, como era de esperar, llena de felices momentos para el lucimiento de sus solistas. Es casi un milagro que en Caracas hace 24 años se rescatara una obra que en Italia lleva años olvidadísima, pese a su éxito durante la segunda mitad del XIX y pese a que algunos cantantes históricos llegaran a considerar en aquellos primitivos registros (entre 1907 y 1910) varias selectas páginas, como Ferruccio Corradetti, Augusto Scampini o Mario Gilion (los dos últimos, la bella aria del tenor O Jone di quest’anima). Y el equipo venezolano (¿estaría por allá Gustavo Tambascio en su fructífera etapa en el Teatro Teresa Carreño?) saca adelante la tarea con tanto entusiasmo como admirable provecho. Claro que Sebastian F.F. PICCININI: Chiaccona. AXEL WOLF, laúd y chitarrone. UNITED CONTINUO ENSEMBLE. RAUMKLANG RK 2406. DDD. 72’11’’. Grabación: Sengwarden, IX/1997. Productor: Sebastian Pank. Ingeniero: Reinhold Forster. Distribuidor: Gaudisc. N PN Disco grabado hace algunos años, pero que no se había distribuido hasta ahora que sepamos, en torno al Libro de música en tablatura para laúd y chitarrone que Alessandro Piccinini publicó en su Bolonia natal en 1623. El planteamiento interpretativo es similar al utilizado por Pascal Monteilhet y su conjunto Les Libertins en un trabajo reciente sobre esta misma obra para el sello Zig Zag (ver SCHERZO nº188), esto es, la mayoría de los temas se presentan en versiones con acompañamiento que no figuran en el original, aunque sí la cita expresa de que algunas piezas podían interpretarse con un bajo continuo. Un órgano, un violone y una guitarra forman en este caso el continuo, mientras que una discreta percusión trata de subrayar el sentido rítmico de algunas danzas (en especial, las correntas). El programa visita, como hacía Monteilhet, tocatas, danzas y variaciones sobre famosos bajos ostinados de la época, de la Mónica a la Romanesca y la chacona, que es presentada en diversas formas, hasta terminar dando título al CD. 95 D I S C O S PICCININI-SAINT-SAËNS Las interpretaciones son variadas y atractivas, bien contrastado el carácter de las danzas, aunque no se aprovecha el conjunto instrumental para conseguir una mayor diversidad de colores. Hay momentos (en especial en las piezas a solo) en los que Axel Wolf trata de buscar contrastes extremos, lo que provoca una ejecución menos pulcra de lo deseable (Battaglia, Romanesca). Las tocatas resultan, en cambio, especialmente brillantes por su notable flexibilidad rítmica y sus constantes cambios expresivos, resueltos siempre con elegancia y delicadeza. P.J.V. PROKOFIEV: Alexander Nevski. MARINA MOASHENKO, mezzo. CORO ERNST-SENFF. ORQUESTA SINFÓNICA DE RADIO BERLÍN. Director: FRANK STROBEL. CAPRICCIO 71 014. DDD. 55’42’’. Grabación: Berlín, X/2003. Productor: Wolfram Nehls. Ingeniero: Geert Puhlmann. Distribuidor: Gaudisc. N PN ra política del momento: Nevski pone en pie al pueblo ruso ante la amenaza que viene del oeste. No olvidemos que Nevski es un santo para la iglesia ortodoxa, y que Stalin era reflejo suyo. Ahora bien, tampoco hay que olvidar que el pacto germano-soviético hizo molesto e innecesario el film de Eisenstein, que sin embargo recobró repentina actualidad desde la primavera de 1941. Atención a estas veintisete pistas en las que está el mejor Prokofiev, el dramático, el descriptivo (¡la batalla en el hielo!), el lírico (el canto de la mezzo en El campo de los muertos), el de los cantos populares, el de las eclosiones de campanas, esas campanas tan propias de tantos compositores rusos, desde Glinka y Musorgski hasta Stravinski, y más acá. Strobel consigue, junto con un coro y una orquesta de altísimo nivel, y la bellísima intervención de Domaschenko en el momento ya señalado, un disco de gran intensidad, variedad y belleza, uno de esos discos que el aficionado atesorará entre sus preferidos. S.M.B. La música que compuso Prokofiev para la película Alexander Nevski, de Eisenstein, es de lo mejor que se ha escrito para el cine. Por fin tenemos una reconstrucción de todo lo que compuso Sergei Sergeievich para el film de 1938, y por fin recibimos esos generosos y abundantes chorros de música de la mejor ley. Aquí no vale aquello que decía Stravinski, que la música para el cine es como papeles pintados, poco más. Stravinski sangraba por la herida, y además nunca tuvo vocación cinematográfica. En cambio, Prokofiev creía, como mucha gente bienintencionada del régimen soviético, que éste iba a hacer uso del cine para elevar a las masas en lo cultural y lo espiritual. Fruto de esa convicción es una obra como ésta, que además le debe mucho a la coyuntu- RACHMANINOV: Vísperas. RIASSA PALMU, ERJA WIMERI, EUGEN ANTONI. CORO DE LA ÓPERA NACIONAL DE FINLANDIA. Director: ERIC-OLOF SÖDERSTRÖM. NAXOS 8.555908. DDD. 54’. Grabación: Helsinki, IV-VI/2001. Productora: J. Almark-Mannila. Ingeniero: H. Savolainen. Distribuidor: Ferysa. N PE Entre la producción coral de Rachmaninov destacan con mucho dos obras extraordinarias: la Liturgia de san Juan Crisóstomo (1910) y las Vísperas (1915). El compositor se benefició del contacto con el etnomusicólogo Kastalski, uno de los protagonistas del retorno al estilo ruso tradicional en la música litúrgica, y dotó a estas Vísperas de una mayor intensidad religiosa que en la Liturgia de san Juan Crisóstomo. Es decir, que en las Vísperas nos encontramos con un Rachmaninov del todo imbuido de religiosidad y fiel a la rica tradición coral eslava. Rachmaninov se inspiró directamente en melodías ortodoxas y alternó hábilmente homofonía y polifonía, variaciones sobre un tema dado y exposiciones concisas de determinado material melódico (muy cercanas éstas, por tanto, al mundo de la canción), pasajes para solistas y otros de gran presencia coral, recogimiento y espectacularidad… Es una obra de grandes contrastes y a la vez de gran homogeneidad, dramática y a la vez meditativa, y constituye, sin duda, una de las mejores composiciones de su autor, a la cual podríamos considerar, sin miedo a exagerar, como uno de los grandes compositores religiosos rusos de todos los tiempos, incluso si tan sólo hubiera legado la posteridad esta joya que bien poco tiene que ver con el Rachmaninov más habitual entre nosotros. No es ésta una obra fácil de interpretar y requiere verdaderos expertos, un director que conozca y domine tan peculiar estilo y unos solistas y un coro de primerísima fila. Esta versión es magnífica, el coro es poderoso y está óptimamente empastado, el director da muestras de haber preparado a fondo la obra y los solistas, aunque sus intervenciones sean breves, se lucen realmente. Y no son rusos, ni tan siquiera eslavos, sino que son fineses. Los imponentes bajos y los tenores de voz cristalina que escuchamos pasarían por rusos, pero, repetimos, son fineses. Es una versión poderosa y muy idiomática, y musicalmente impecable que es lo que realmente cuenta. Una gran versión a situar entre las mejores de tan magnífica obra. J.P. Lang Lang y Valeri Gergiev ARROLLADOR RACHMANINOV: Concierto para piano y orquesta nº 2 en do menor op. 18. Rapsodia sobre un tema de Paganini op. 43. LANG LANG, piano. ORQUESTA DEL TEATRO MARIINSKI. Director: VALERI GERGIEV. DEUTSCHE GRAMMOPHON 00289 477 5231. DDD. 60’26’’. Grabación: Mikkeli, VII/2004 ( en vivo). Productor: Martin T:son Egstroem. Ingeniero: Stephan Flock. Distribuidor: Universal. N PN R ecogido el sonido por el mismo ingeniero que el disco de Hélène Grimaud, adolece de la misma cualidad tímbrica en el piano y, además, éste se halla algo primado en el equilibrio respecto de la orquesta, lo cual influye en la calidad total, y es lástima, aunque la calidad siga siendo muy alta, ya que los acompañamientos de Gergiev, sin estropearse por eso, tienen una fluidez y un detallismo inusuales. ¿Y qué decir de Lang Lang? Musical y arrollador; 96 supervirtuoso y músico: deslumbrante y sensible. En su Concierto para piano y orquesta nº 2 se oyen cosas a cargo de la mano izquierda nunca escuchadas, y en cuanto a su capacidad de virtuoso, escúchese, por ejemplo, lo que hace en el inicio del tercer tiempo del concierto. La Rapsodia sobre un tema de Paganini op. 43, esa obra fruto del oficio, que tantas veces queda un tanto vacua, tiene aquí un tratamiento que es exponente de todo lo que se puede sacar de ella. Es una composición para el piano en la que todo el fulgor pianístico del instrumentista chino puede salir a flote, aunque ese postergamiento en la toma de la orquesta desvirtúe, por ejemplo, el prodigioso juego de las maderas en la primera variación. Excelente de todos modos la interpretación. Además, se llega a pensar, aunque esté primado, que es una delicia no perder ni una sola nota del pianista: tal es su labor. Con todo lo dicho, lo positivo y lo lastrado, esta versión se coloca a la cabeza de todas las grabadas. José Antonio García y García D I S C O S PICCININI-SAINT-SAËNS RAVEL: Gaspard de la nuit. Le tombeau de Couperin. Menuet antique. Pavane pour une infante défunte. Alborada del gracioso. CAROLE BOUQUET, recitadora. ORQUESTA DE PARÍS. Director: CHRISTOPH ESCHENBACH. Bonus: Ondine, versión para piano, por Tzimon Barto. ONDINE ODE 1051-2 DDD. 73’44’’. Grabación: París, III-IV/2004. Productor e ingeniero: Mitsoy Carré. Distribuidor: Diverdi. N PN Atención, porque se trata de una iniciativa que no carece de originalidad: la excelente dicción de Carole Bouquet se pone al servicio de los tres poemas de Gaspard de la nuit de Aloysius Bertrand que sirvieron de disculpa para el Gaspard de la nuit de Ravel. Bouquet recita un poema y Eschenbach dirige la correspondiente pieza a la Orquesta de París: Ondine, Gibet, Scarbo. Es la versión orquestal de Marius Constant. Brillante, incisiva, de interés, sin duda. Pero Gaspard en orquesta defrauda un poco. O bastante. Ravel orquestó muchas obras suyas, y el recital de este CD es buena muestra de ello. Pero jamás orquestó Gaspard, porque ahí el concepto era puramente pianístico, poco horizontal. Ravel, cuando se orquestaba a sí mismo, convertía cada obra pianística en una obra diferente. En Ravel, la orquestación es la obra, hemos dicho a menudo, y disculpen la insistencia. El aficionado acusa el contraste de pasar del Gaspard de Constant al Tombeau, porque de repente reconoce la refinada, compleja y sin embargo diáfana disposición raveliana de colores. Hay que agradecer la iniciativa de Eschenbach, sin duda, y valorarla en su justo término. Para ello hay que advertir antes de los límites del intento de Constant. Por lo demás, estamos ante un excelente disco sinfónico, que tiene momentos de altura como ese espléndido remate que es Alborada del gracioso, unas de las piezas españolas de Ravel, titulada así, en español, en referencia al gracioso de la comedia del Siglo de Oro. Una bella y delicada suite en el Tombeau, otra espléndida culminación en el Menuet, una bella Pavana: un disco de bastante interés, y a ello no es ajeno ese experimento Ravel-Bouquet-Constant. Siendo un disco Ondine y un recital Ravel, se comprende que de repente se complete el minutaje con la Ondine a cargo de Tzimon Barto; que nos hace desear escucharle el ciclo completo. S.M.B. SAARIAHO: Du cristal ...à la fumèe. Nymphéa. Sept papillons. FILARMÓNICA DE LOS ANGELES. Director: ESA-PEKKA SALONEN. CUARTETO KRONOS. PETRI ALANKO, flauta; ANSSI KARTTUNEN, violonchelo. ONDINE ODE 1047-2. DDD. 68’47’’. Grabación: 1989, 1992, 2001. Productores: Joseph Magee, Anssi Karttunen. Distribuidor: Diverdi. N PN Cinq reflets de L’amour de loin. Nymphea reflection. Oltra mar. ORQUESTA SINFÓNICA DE LA RADIO FINLANDESA. CORO DE CÁMARA TAPIOLA. Director: JUKKA-PEKKA SARASTE. PIA FREUND, soprano; GABRIEL SUOVANENN, barítono. ONDINE ODE 1049-2. DDD. 73’21’’. Grabación: 2004. Productor: Seppo Siirala. Ingeniero: Pentti Männikö. Distribuidor: Diverdi. N PN D os nuevos discos de la finesa Kaija Saariaho (1952) renuevan y amplían ese rico universo sensorial que a muchos no deja de fascinarnos. Formada en la escuela espectralista francesa, influida tanto por el impresionismo de Debussy o Ravel como por Ligeti y su uso de la masa orquestal, es Saariaho una exploradora del matiz, investigadora de imperceptibles incidencias lumínicas sobre unos volúmenes casi siempre acuosos y gaseosos. Algo que se demuestra a la perfección en la primera y, quizá, más relevante de ambas propuestas. Encontramos en ella dos atractivas piezas, Du cristal (1989), que desarrolla el material sonoro a partir de concepciones simétricas, estables y compactas, y su complementaria …a la fumée (1990), con sus expansivos y cambiantes despliegues orquestales. Son las dos piezas de gran cromatismo, plagadas de tensiones armónicas y acontecimientos tímbricos, servidas con excepcional pericia por Esa-Pekka Salonen. Nymphée (1987), para cuarteto de cuerda —el Kronos Quartet— y electrónica, y Sept papillons (2000), para violonchelo, completan la grabación: intentos de apresar la fugacidad mediante un lenguaje estilizado que no desdeña las disonancias. El segundo compacto contiene Cinq Reflets (2001), extracto revisado de su ópera L’amour de loin, Nymphée Reflection (2001), donde se sustituye el cuarteto de cuerda de la versión de 1987 por orquesta a fin de explotar latentes posibilidades sonoras, y Oltra Mar (1999), para coro y orquesta, la obra más relevante y honda —aunque un tanto grandilocuente reflexión sobre la muerte— del lote; las otras no superan, a pesar de su belleza, de su preciso dibujo orquestal, cierto carácter subsidiario en relación a las piezas originales. Dirige con inteligencia Jukka-Pekka Saraste. J.P.T. SAINT-GEORGE: Conciertos y Sinfonías. STÉPHANIE-MARIE DEGAND, violín; ALINE ZYLBERAJCH, fortepiano. LE PARLEMENT DE MUSIQUE. Director: MARTIN GESTER. ASSAI 222 662. 75’31’’. Grabación: Thiérache, V/2004. Productor: Jean-Michel Verneiges. Ingeniero: Michel Pierre. Distribuidor: Diverdi. N PN U n disco amenísimo e interesante, al que no se sube más en la calificación porque Le Parlement de Musique hace su labor como con el temor de no ser mejor. Y no es malo el conjunto alsaciano. La música grabada en este disco fue escogida para un espectáculo con participación ecuestre (de ahí el caballo de la portada) puesto en Versalles en el verano del pasado año 2004: El caballero de Saint-George, un africano en la corte. Y es que el autor de la música es una de esas personalidades realmente existidas que por su origen y trayectoria vital parecen personajes de leyenda. Nació esclavo en Guadalupe mediado el siglo XVIII, hijo de un plantador holandés, a quien ahorcaron más tarde, y una esclava. Con ocho años de edad, su hijo bastardo fue enviado a Francia. Oficial de caballería luego, empieza a frecuentar los salones parisinos y, a los quince años es gendarme de la Guardia Real, y parece que es entonces cuando empezó a estudiar el violín para empezar a componer después, aunque no deja sus actividades militares. Su música es variada, contrastada y amable: muy grata. Este disco nos acerca sus Conciertos para violín y orquesta op. II, nº 2, en el que escuchamos un tema del movimiento último de la Primera Sinfonía de Beethoven, y el op. VIII, nº 9, ambos en tres tiempos, como las Sinfonías —también aquí— de la opus XI nºs 1 y 2 y la Sonata para clave o fortepiano con violín obligado en la mayor. Se cuenta, tanto al violín como al clave, con solistas competentes y se cuaja un disco aleccionador, por su autor, y muy interesante por su escucha. J.A.G.G. SAINT-SAËNS: Conciertos para piano. Conciertos para violín nºs 1 y 3. Conciertos para violonchelo. Sinfonía nº 3. El carnaval de los animales. Habanera. Introducción y Rondó caprichoso. Poemas sinfónicos. PASCAL ROGÉ, CRISTINA ORTIZ, piano; KYUNG WHA CHUNG, violín; LYNN HARRELL, violonchelo; PETER HURFORD, órgano; SEBASTIAN BELL, flauta; ANTONY PAY, clarinete; ROBIN MCGEE, contrabajo. FILARMÓNICA DE LONDRES. ORQUESTA PHILARMONIA. SINFÓNICA DE MONTREAL. ROYAL PHILHARMONIC. ORQUESTA DE CLEVELAND. SINFÓNICA DE LA RADIO DE BERLÍN. Directores: CHARLES DUTOIT, LAWRENCE FOSTER, NEVILLE MARRINER, RICCARDO CHAILLY. 5 CD DECCA 475 465-2. ADD/DDD. 343’14’’. Grabaciones: 1974-1984. Distribuidor: Universal. R PM Buena parte de la obra más popular de Camile Saint-Saëns la encontramos en esta reedición del sello Decca: sus cinco Conciertos para piano, Tercera Sinfonía, Conciertos de chelo y violín, varios poemas sinfónicos… casi seis horas de música interpretada por una amplia nómina de solistas, orquestas y directores, destacando entre ellos el pianista Pascal Rogé, presente en los cinco conciertos, y el director Charles Dutoit que dirige casi todas las obras, a excepción de los conciertos de violín y de chelo. Las versiones, con sus altos y bajos, mantienen un más que notable interés; dadas las características de pequeña colección de la propuesta, no es el caso de pormenorizar diferencias entre unas y otras, y debe destacarse que la solidez, virtuosismo, fuerza expresiva y brillantez sonora son constantes en la mayor parte de las obras. 97 D I S C O S SAINT-SAËNS-SCHUMANN La grabaciones ofrecen también un excelente sonido, y eso sí, el libreto supone todo un homenaje a la ley del mínimo esfuerzo, y además está sólo en inglés. Recomendable de todos modos. D.A.V. SAINT-SAËNS: Javotte. Parysatis. ORQUESTA DE Q UEENSLAND . Director: A NDREW M OREGLIA . MARCO POLO 8.223612. DDD. 67’42’’. Grabación: Brisbane, II-III/1996. Productor: Murray Khouri. Distribuidor: Ferysa. N PN Grabado un siglo después de su fecha de autoría, y tardando más de lo debido en su publicación nos llega este disco que es un descubrimiento por varias razones. Una es la oferta en programa de dos obras —fragmentada la segunda de ellas— infrecuentes del músico francés. Dos ballets que no tienen absolutamente nada que envidiar a muchas otras composiciones del género que se difunden como sobresalientes: una de ellas, y a la que me refiero al comienzo, es Javotte, ballet escrito para el bruselense teatro de La Monnaie y que llegó al escenario de la Ópera de París la friolera de trece años más tarde. Hay calidad e inventiva a raudales en estos pentagramas; su adecuación danzable es inequívoca, lo que comporta fluidez y riqueza rítmica, que arropan una historia de ambiente rústico protagonizada por Javotte y Jean. Otro es el ámbito de Parysatis, ballet también que vio su estreno en Béziers mediado el año 1902. De clima que se adjudica como persa en origen (la Parysatis histórica fue esposa de Darío II), desgrana en la introducción y las tres escenas aquí grabadas, una música rica en contrastes y de clase inequívoca. Añádase que la calidad de esta orquesta desconocida en los discos es muy buena y homogénea en todas sus familias instrumentales, además de estar bien dirigida por el inglés Moreglia, y su conocimiento resulta, como el de la orquesta, recreativo y provechoso para el oyente. Únase a todo la espléndida y natural toma de sonido (del ingeniero no se nos dan datos) y tenemos un producto discográfico original en contenido, espléndido en ejecución y modesto en precio. Francamente recomendable. J.A.G.G. SALAZAR: Vísperas completas de Nuestra Señora. CAPILLA PEÑAFLORIDA. MINISTRILES DE MARSIAS. Director: JOSEP CABRÉ. NAXOS 8.555907. DDD. 69’16’’. Grabación: Villabuena, XII/2000. Productor: Teije van Geest. Distribuidor: Ferysa. N PE 98 Sólo dos meses después de registrar un disco con música de Juan de Anchieta (véase SCHERZO nº 186), Josep Cabré y su Capilla Peñaflorida grabaron este Oficio de Vísperas con obras del compositor alavés Juan García de Salazar (16391710), maestro de capilla que fue sucesi- vamente en Toro, El Burgo de Osma y Zamora, y al que recientemente han dedicado otro trabajo (que incluye su Oficio de difuntos) en el sello K 617. La reconstrucción, exhaustiva, incluye no sólo los salmos, el himno y el Magnificat típico de las Vísperas a la Virgen, sino también motetes de tema mariano y piezas instrumentales y organísticas, algunas de compositores cercanos a Salazar (García de Olagüe, Ximénez). La interpretación, que incluye un continuo a base de tiorba, violonchelo, violone, arpa y órgano, además de un estupendo cuarteto de viento, los Ministriles de Marsias, resulta intensa y ágil, con partes polifónicas claras y bien contrastadas, aunque las intervenciones solistas, especialmente en los motetes Quæ es ista y O gloriosa Virginum, son bastante irregulares, con algunas voces de un vibrato que roza lo tremolante. Muy positivas en cambio las intervenciones de los Ministriles de Marsias, de una afinación, un empaste y una pureza de sonido extraordinarios. Interesante recuperación de una música no toda ella excepcional, pero que nos ayuda a completar el dibujo de la creación musical barroca en España. P.J.V. SCHUBERT: Quinteto con piano en la mayor D. 667 “La trucha”. Variaciones sobre “Trockne Blumen” para violín y piano D. 802. Letanía para la fiesta de Todos los Santos para violín y piano D. 343. FRANK BRALEY, piano; RENAUD CAPUÇON, violín; GÉRARD CAUSSÉ, viola; GAUTIER CAPUÇON, violonchelo; ALOIS POCH, contrabajo. VIRGIN 7243 5 45563 2 6. DDD. 58’48’’. Grabación: La Chaux-de-Fonds, XII/2002. Productor: Etienne Collard. Ingeniero: Frédéric Briant. Distribuidor: EMI. N PN SCHUBERT: Quinteto “La trucha” D. 667. Nocturno para piano, violín y violonchelo D. 897. WOLFGANG SAWALLISCH, piano; JAN POSPICHAL, violín; WOLFGANG KLOS, viola; WILFRIED REHM, VIOLONchelo; ERNST WEISSENSTEINER, contrabajo. PROFIL PH04082. DDD. 50’41’’. Grabación: Viena, 1997. Productor e Ingeniero: Gustav Soral. Distribuidor: Gaudisc. N PN Una nueva versión del célebre quinteto schubertiano con el aliciente de la participación de Wolfgang Sawallisch, excelente pianista aunque no sea una de sus facetas más conocidas. Para esta grabación se ha rodeado de cuatro músicos no muy conocidos pero con la suficiente solvencia para llevar a buen puerto el proyecto. Ante una discografía que cuenta con versiones de gran calado, ésta no supone un paso significativo a pesar de sus virtudes, y por culpa, asimismo, de sus defectos. Entre estos últimos figura la escasa complicidad entre los componentes de la formación que a veces trasluce la interpretación. Puede ser debido a falta de trabajo o a divergencias en la concepción de la lectura, pero resulta desconcertante escuchar un Scherzo con tal falta de fuerza o el tema con variaciones en el que, en determinados momentos, cada uno parece ir por su lado. Pese a lo que pudiese parecer, al otro lado de la balanza hay que destacar el entusiasmo y entrega de unos músicos que derrochan esfuerzo y musicalidad, aunque a la postre resulte un ejercicio fútil. C.V.N. SCHUBERT: Danzas. Sonata en si bemol mayor D. 960 op. post. KARL BETZ, piano. Este famoso quinteto que, curiosamente, no fue nunca ejecutado públicamente en vida de su autor, adquiere a cargo de estos competentes músicos franceses una interpretación elevada, pero que adolece de brusquedades sonoras, especialmente a cargo del piano y, en ocasiones, alguno de los solistas de cuerda grave. ¿Será la toma sonora, a la que podría calificarse de antigua? En cualquiera de los casos se resiente el lirismo, aunque las interpretaciones, tanto del Quinteto como en las Variaciones, posteriores en siete años al Quinteto. Se basan en un motivo del ciclo La bella molinera sobre poemas de Wilhelm Müller. Son siete variaciones que se van superando en variedad hasta acabar en una atmósfera exultante. En cuanto a la pieza que queda por comentar, es una de esas miniaturas schubertianas íntimas y profundas que dejan el ánimo entre elevado y tullido. Brevísima (no llega a los dos minutos) hace llegar de inmediato esa atmósfera inimitable del autor a quien el dolor le salía cantando, y atrapa al oyente desde el primer segundo de su breve curso. Interesante por su programa, este disco deja un poso de tosquedad. Todo se toca de modo suficiente, pero queda con poco vuelo. A ello contribuye también la poco lucida toma de sonido. El contenido es lúdico y variado, pues bajo el epígrafe genera de Danzas se acogen los Doce valses D. 924, las Tres escocesas D. 816, las Tres danzas alemanas D. 973 y las Dos danzas alemanas D. 841, así como Cuatro Ländler cómicos D. 354, el Vals “Hoja de álbum” D. 844, el Galop D. 925 y el Minueto en la mayor D. 334. De la Sonata se elude el comentario, aunque es la obra más importante de las habidas en el disco, evidentemente: hay tantas interpretaciones superiores que esta pierde por completo la posibilidad de tener un hueco entre ellas. Y, lamentablemente, nada más. Si quieren hacerse con todas estas danzas en un sólo disco… J.A.G.G. J.A.G.G. CHRISTOPHORUS CHE 0115-2. DDD. 77’14’’. Grabaciones: Nuremberg, X/1998 (Sonata), X/2001 (Danzas). Productor: Thilo Grahmann. Ingenieros: Manfred Retsch (Sonata); Carsten Vollmer (Danzas). Distribuidor: Diverdi. N PM D I S C O S SAINT-SAËNS-SCHUMANN SCHUMANN: Estudios sinfónicos op. 13. Fantasía op. 17. BERND GLEMSER, piano. NAXOS 8.557673. DDD. 72’13’’. Grabación: Lugano, XI/2002. Productor e ingeniero: Wolfgang Müller. Distribuidor: Ferysa. N PE E l pianista alemán Bernd Glemser se enfrenta en este disco a dos piezas mayores de la producción pianística de Schumann. Y lo hace desde la modestia de una propuesta honesta, pero sin la profundidad de concepto y lenguaje de los schumanianos más destacados. No hay afán de protagonismo ni autocomplacencia. Tan sólo música de forma directa. Es un Schumann de ortodoxia militante. No hay lugar para las veleidades ni para los excesos, ya sean de tipo técnico (con un pianismo contenido, quizás en demasía) o interpretativo. Su sonido resulta recio, compacto, donde las fisuras vienen de mínimos desajustes en la articulación, que no es lo fina que debiera a pesar de su dominio sobre el teclado. Pero estas partituras requieren algo más. Necesitan de un intérprete que sea capaz de recrear un universo estético muy defi- nido, en el que la fantasía y la ensoñación sean parte indisoluble de la ejecución. Si tomamos, por ejemplo, el Estudio XI (con espressione) nos damos cuenta que la asepsia, o una mente cuadriculada, no es lo más indicado. En la Fantasía, estos aspectos se agudizan más. Todos los esfuerzos de Glemser se concentran en mantener la lógica discursiva y la coherencia en el desarrollo, pero se olvida de la esencia, de la sutilidad y de la alucinación intrínseca en la obra de su compatriota. C.V.N. Tabea Zimmermann y Hartmut Höll LIRISMO AUDAZ SCHUMANN: Adagio y Allegro op.70. Fantasiestücke op. 73. Tres Romanzas op. 94. Sonata en la menor op. 105, Märchenbilder op. 113. TABEA ZIMMERMANN, viola; HARTMUT HÖLL, piano. melódica que lleva en volandas el lirismo apasionado de las obras. Hablamos pues de dos músicos que individualmente, sobre todo Tabea Zimmerman, realizan una verdadera creación en el mejor camino de un romanticismo sensible y en ocasiones audaz; además, como pareja artística la compenetración es total, cediendo y recuperando protagonismo cuando corresponde, y logrando en definitiva que estas piezas brillen con una luz poderosa y exquisita. La claridad, presencia y definición de las tomas de sonido colabora también en la excepcionalidad técnica de la grabación. CAPRICCIO 67 123. DDD. 69’56’’. Grabaciones: I/2001, II/2003. Ingeniero: Teije van Geest. Distribuidor: Gaudisc. N PN Las obras presentadas en este CD datan de 1849 y 1851; excepto la Op. 113, original para viola, el resto de las piezas, para diversos instrumentos (clarinete, trompa y chelo), se ejecutan en transcripciones de los propios intérpretes. Nos hallamos ante unas versiones ciertamente extraordinarias; en ellas se conjugan con singular acierto un impecable virtuosismo instrumental al serviSCHUMANN: Lieder. Vol. 9. ANN MURRAY, mezzo; FELICITY LOTT, soprano; GRAHAM JOHNSON, piano. HYPERION CDJ 33109. DDD. 78’55’’. Grabación: Londres, I/2004. Productor: Mark Brown. Ingeniero: Julian Millard. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN L a serie completa schumanniana de Hyperion ofrece ahora el Álbum de canciones para la juventud op. 79, una suerte de variedad con un prólogo, el álbum propiamente dicho y un epílogo, que totalizan 46 números generalmente breves, algunos menores al minuto de duración. Hay poemas de firmas reconocibles, como Schiller, Hebbel, Uhland y Geibel, junto a textos anónimos y partes de El cuerno de la abundancia recopilado por Brentano y Von Arnim. Entre canciones suelen aparecer interludios pianísticos del Álbum de piano para la juventud op. 68. Schumann no es quien es en el panorama de la canción de cámara por estas piezas sencillas, destinadas a artistas en formación que entretienen a sus amigos y familiares en serenos salones de la burguesía alemana durante la Restauración. No obstante, mediando intérpretes de calidad especial, se torna un llevadero viaje por el mundo de la iniciación musical. cio de la expresión, una calidad sonora poco habitual, y sobre todo, una pureza Este el caso de la grabación comentada. Murray y Lott, cantantes finas y sensibles, exploran los pequeños detalles de las miniaturas, extrayéndoles toda su destilada esencia musical y poética, gracias a un arte de la microscopía sonora que han cultivado en programas variadísimos de contenido, según conoce el público madrileño. Johnson, que seguramente ha intervenido con decisión magistral en la organización del trabajo, es el pianista acompañante de primera magnitud que todos reconocemos, además de solista primoroso de los interludios. No hay obra pequeña para un gran traductor, valga el tópico para ser comprobado una vez más. B.M. SCHUMANN: 26 lieder. MATTHIAS GOERNE, barítono; ERIC SCHNEIDER, piano. DECCA 475 6012. DDD. 77’36’’. Grabación: Reitstadel, Neumarkt, Alemania, X/2003. Productores: Dominic Fyfe, Mark Brown. Ingeniero: Philip Siney. Distribuidor: Universal. N PN G oerne es, desde hace algunos años, uno de los más dignos herederos de Dieskau —con quien trabajó. Más que voz, oscura y algo corta, posee estilo, Daniel Álvarez Vázquez facilidad para el piano, sentido poético y capacidad para montar en breves compases, con realismo, uno de esos pequeños dramas edificados por los grandes liederistas en cada canción. Hay en él un toque teatral y una musicalidad que lo hacen especialmente apto para el cometido. Y lleva tiempo demostrándolo. Aun siendo todo ello cierto y que escuchar la forma en la que el barítono moldea palabras y frases puede ser un placer estético, no lo es menos que, cada vez en mayor medida, esa emisión cupa que siempre lo caracterizó, se ha extremado más; como las dificultades en alcanzar la zona aguda de manera canónica; una limitación propia de no pocos cantantes germanos. Ello hace que la línea de canto se resquebraje, que pierda tersura en determinados momentos. El sonido de la voz de Goerne no se expande hacia afuera; parece hacerlo hacia adentro. Lo que no beneficia sus por otra parte medidas, sensibles, tan bien dichas y musicales interpretaciones. Tenemos un ejemplo de una exposición magnífica, la del lied Abends am Strand, sobre texto de Heine, op. 45, nº 3, que resulta perjudicada por el deficiente ataque y emisión del fa agudo: sonido abierto y al tiempo engolado en la palabra schrein. Goerne abusa, aún más que Dieskau y otros, del falsete, que no 99 D I S C O S SCHUMANN-WAGNER media voz: es una manera de sortear peligrosos escollos y de curarse en salud, venga o no a cuento. Canta en su tesitura de barítono este ramillete de lieder previstos en su mayoría para tenor o soprano (o mezzo). La selección es muy bella, con textos de diversos poetas y con varios números del op. 25, Myrten y de otros opus (31, 36, 45, 83, 90, 96, 101, 127, 142). Figura también el espléndido lied bíblico Belsazar, sobre poema de Heine. Una página para la que quizá se necesite un temple vocal, una firmeza emisora y una sonoridad más redonda que la que puede ofrecer el barítono. Schneider es un pianista aplicado, musical, que se entiende a las mil maravillas con Goerne. Uno y otro mantienen ya una colaboración de años, lo que se nota. A.R. SCHWITTERS: Die Ursonate. Andere lautgedichte. DIE SCHWINDLINGE. WERGO 6313-2. DDD. 54’23’’. Grabación: Bockenheim, IV/2004. Producción: Jados Production. Ingeniero: Jan Clogger. Distribuidor: Diverdi. N PN Se tiene la sensación, escuchando esta 100 versión a cargo del trío Die Schwindlinge de la Ursonate de Kurt Schwitters, de que el grupo vocal antes citado intenta emular a los antiguos Comedian Harmonists, en sus recreaciones entre felices y alocadas de temas populares de las primeras décadas del siglo XX, que ofrecer una renovada lectura del clásico poema fonético del creador de “Merz” Kurt Schwitters. Cierto es que puede parecer una aberración intentar comparar la presente versión con las ya existentes en el mercado como si de una pieza musical convencional se tratase, mas la apuesta de Die Schwindlinge, tan “musical”, tan abierta a oídos vírgenes en este mundo tan particular de la poesía sonora, invita a ese tipo de comparaciones. Pero no queda otro remedio que citar aquí otras aproximaciones a la Ursonate, las del propio Schwitters, la de Eberhard Blum (sello Hat Art) o la de Arnulf Appel en Logos para dejar claro que lo que hacen los Schwindlinge es cualquier cosa menos poesía fonética en sentido estricto. Si por poesía sonora entendemos un discurso que no entiende sino de la declamación seca y desnuda del texto, aprovechando en ocasiones (las memorables e intensas de Chopin o Heidsieck) las posibilidades de la amplificación, una interpretación como la presente no es fiel a las intenciones del autor. Die Schwindlinge recortan, además, de manera brutal la duración de la pieza: el cuarto movimiento, presto, pasa de los casi 25 minutos originales a sólo 9 en esta versión. Quizás la intención de este grupo sea adoptar una forma excéntrica de lied, amparándose en que la propia estructura de la pieza, como se sabe, se articula, en realidad, y ahí está su efecto chocante, en una forma sonata, pero sus componentes sonoros responden a una estética distinta, obviamente, que caen directamente en el surrealismo. Escuchar a Die Schwindlinge es asistir a una sesión de lieder, lo que se hace más explícito en la primera parte del disco, con la amplia selección de poemas sueltos de Schwitters. Se percibe ahí claramente esta inclinación hacia lo musical, hacia la canción desprovista de todos los elementos ruidísticos, subversivos que el recitado original de Schwitters propone. Todo el lado alucinado del poema Ursonate se pierde en las voces de este registro de Wergo, “peligrosamente” tendente a lo melódico, lo que no ha de ser visto sino como una distorsión del formato original. Este tono cantable, por muy bien servido que nos llegue en esta, por otra parte, excelente producción en lo que hace a la toma de sonido, por parte de Wergo, se sostiene sobre todo por el ramillete de poemas de la primera sección del CD (los llamados andere Lautgedichte), especialmente brillante en el breve y formidable poema de entrada, What a beaty, escrito en 1944 en Inglaterra, tras la estancia de Schwitters en varios campos de prisioneros. Curiosamente, el empleo aquí del inglés hace que el texto nos llegue más relajado, menos cargado del sentido dadaísta propio de Schwitters. En el comentario del libreto, extenso, documentado, se subraya el importante papel que las lecturas públicas de estos poemas surrealistas tenían en los años 20 y 30 y se hace hincapié en la poderosa, voluminosa voz de Schwitters, capaz de, como sucede en las grandes lecturas de Chopin, Haussman o Heidsieck, de aterrorizar a la audiencia con su declamación descarnada y alucinada. Y es eso precisamente lo que se pierde en esta grabación de Wergo, cuyo talante cercano, como quedó dicho, al mundo feliz de Comedian Harmonists, no queda explicado en las notas al programa. F.R. SIBELIUS: Música para piano. Vol. 5. HAVARD GIMSE, piano. NAXOS 8.555853. DDD. 59’11’’. Grabación: IV/2001. Productor e ingeniero: Gary Cole. Distribuidor: Ferysa. N PE E n la línea de calidad y compromiso expresivo de los cuatro volúmenes anteriores, Harvard Gimse continúa explorando la música pianística de Sibelius, un corpus no muy extenso que como se ha dicho en las reseñas correspondientes, se inclina hacia grupos de piezas breves, sencillas, de marcado carácter popular y estilísticamente muy próximas al romanticismo. Obras que podrían encuadrarse en la llamada música de salón, un tanto anacrónicas, lejos desde luego de la originalidad del Sibelius orquestal, pero en todo caso escritas con algo más que oficio y buen gusto. En esta ocasión se ofrecen las Seis Bagatelas op. 97, de 1920, las Ocho Pequeñas Piezas op. 99, de 1922, las Cinco Piezas románticas op. 101, de 1923, las Cinco Impresiones características op. 103, de 1924, y los Cinco Esbo- zos, op. 114, de 1929, últimas obras para piano escritas por Sibelius. Valses, Humorescas, Impromptus, Marchas y numerosos títulos descriptivos se suceden en un CD cuyo mayor activo está en la novedad discográfica del repertorio. D.A.V. STOELZEL: Oratorio de Navidad (cantatas de la Epístola). Misa alemana. Concierto para oboe en re mayor. Cantata Kündlich gross ist dad gottselig Geheimnis. CHRISTINE MARIA REMBECK, soprano; SCHIRIN PARTOWI, contralto; ANDREAS POST, tenor; ALBRECHT PÖHL, bajo; PAUL VAN DER LINDEN, oboe. HANDEL’S COMPANY. KAMMERCHOR DES MARIEN-KANTOREI LEMGO. Director: RAINER JOHANNES HOMBURG. MDG 605 1232-2. DDD. 53’06’’. Grabación: Lemgo, VI y VII/2003. Productores: Werner Dabringhaus y Reimund Grimm. Ingeniero: Friedrich Wilhelm Rödding. Distribuidor: Diverdi. N PN El ciclo de cantatas escritas por Stoelzel para la Navidad de 1728 ocupaba sólo tres días (frente a los seis del célebre Oratorio de Navidad de Bach), con dos cantatas para cada servicio religioso (una que se interpretaba para la Epístola y la otra para el Evangelio). Se ofrecen aquí las tres cantatas de la Epístola y a ellas se une otra cantata escrita para el día de Navidad de 1725, una Misa alemana y un concierto para oboe. Olvidada durante mucho tiempo, la música de Gottfried Heinrich Stoelzel (1690-1749) está recibiendo una considerable atención en los últimos años, una atención en la que se ha distinguido de forma especial Ludger Rémy con una serie de grabaciones para el sello CPO, entre las que se incluyen diez cantatas presentadas en dos discos que se ofrecían también como Oratorio de Navidad, pero que no tenían nada que ver con estas que comentamos ahora, pues Rémy grabó un ciclo de cantatas para los días de Navidad a Epifanía de 1736-37. Las tres cantatas que nos presenta Homburg están todas divididas en siete números y son muy breves (12 minutos la más extensa), alternando recitativos, arias, dúos y coros. La música es variada, original y destaca en ella el empleo de instrumentos obligados para algunas arias. La interpretación es elegante y fluida, de gran serenidad, tal vez demasiado contenida y poco contrastada, y juega sus principales bazas en la hermosa voz de la soprano Christine Rembeck, en los dúos y en los juegos tímbricos de los instrumentos obligados (por ejemplo, la mezcla de la voz de Rembeck y del violín y oboe solistas en el aria de la cantata para el día de Navidad de 1725 resulta especialmente sugerente). Interesante el concierto para oboe, interpretado con ligereza y notable agilidad. Buenas prestaciones del conjunto Handel’s Company, liderado por la violinista Anette Sichelschmidt y suficiente, sin alharacas, el coro. P.J.V. D I S C O S SCHUMANN-WAGNER Gunar Letzbor ENTRE BIBER Y BACH VILSMAYR: Artificiosus Concentus pro Camera. GUNAR LETZBOR, violín. ARCANA A 328. DDD. 72’03’’. Grabación: Colle di Calci, VII/2003. Productores: Richard Lorber y Michel Bernstein. Ingeniero: Charlotte Gilart de Keranflec’h. Distribuidor: Diverdi. N PN A lumno de Biber en Salzburgo, en donde fue violinista de la corte desde 1689 hasta la fecha de su muerte, el nombre del austriaco Johann Joseph Vilsmayr (1663-1722) había pasado hasta ahora absolutamente inadvertido, y ello a pesar de que estas magníficas seis partitas del Artificiosus Concentus pro Camera, publicadas en 1715, estaban depositadas en la Biblioteca Británica y eran conocidas, pero una mala interpretación del título había hecho pensar a los especialistas que se trataba de una partitura incompleta, a la que faltaba la parte del continuo. Muy recientemente, en el prefacio de una edición facsimilar, P. H. Nobes ha deshecho el malentendido, dejando claro que ese continuo jamás existió, lo que ha dado nueva prestancia a la colección como antecedente directo de las Sonatas y Partitas de Bach y ha provocado su primera grabación. De ella se ha ocupado nada menos que Gunar Letzbor, uno de los violinistas barrocos más audaces, lúcidos y aguerridos de nuestros días. La obra está formada por seis partitas de entre 9 y 11 movimientos breves (de 0’28’’ a 3’12’’). Todas se abren con un preludio, característico rasgo francés, y están integradas por una sucesión variable de arias y tiempos de danzas, entre los que dominan los minuetos. La escritura de Vilsmayr deja claras las influencias de Biber y la escuela violinística austriaca, tanto en el empleo de la scordatura (que requieren las partitas 2, 3, 4 y 5) como en el uso de temas populares y en el exigente virtuosismo que exigen no pocos pasajes, con empleo frecuente de dobles cuerdas. La sensación general es la de una música llena de hallazgos de todo tipo, con una variedad de atmósferas y una riqueza armónica siempre sorprendentes y una mezcla excitante del lirismo más arrebatador, el diseño polifónico más complejo y la danza más extravertida imaginable. Recién lanzada al mundo del disco, la colección de Vilsmayr no podía haber encontrado mejor valedor que Gunar Letzbor. El violinista austriaco hace toda una exhibición de medios. Con el sonido siempre intenso y brillante de su Sebastian Klotz, Letzbor contrasta colores, tempi y dinámicas con maestría, mostrándose igual de atinado en los pasajes de mayor densidad de texturas (esa soberbia Passagalia de la Partia J. STRAUSS: VIVALDI: El barón gitano. ZORÁN TODOROVICH, tenor (Barinkay); NATALIA USHAKOVA, soprano (Saffi); EWA WOLAK, mezzo (Czipra); JEANNETTE FISCHER, soprano (Arsena). CORO DE RADIO FRANCIA. ORQUESTA NACIONAL DE FRANCIA. Director: ARMIN JORDAN. Conciertos de cámara RV 92, RV 100 y RV 108. Cantatas para soprano y bajo continuo Amor hai vinto RV 651, Fonti del pianto RV 656 y Geme l’onda RV 657. GEMMA BERTAGNOLLI, soprano. L’ASTRÉE. 2 CD NAÏVE V 5002. DDD. 99’. Grabación: Montpellier, 11-VII-2004 (en vivo). Productor: Arnaud Moral. Ingeniero: Christian Prevot. Distribuidor: Diverdi. N PN OPUS 111 OP 30404. DDD. 63’16’’. Grabación: Mondovi, VII/2000 (conciertos) y XI/2003 (cantatas). Productores e ingenieros: Jean-Martial Golaz y Eric Urbain. Distribuidor: Diverdi. N PN El gusto de Johann Strauss por el mundo Llega ya a su tercer volumen la serie Con- agitanado de Europa Central aparece en sus danzas y en momentos de sus operetas. Baste recordar el czardás de El murciélago. Aquí el maestro se da el gusto de entrar en ese mundo a medias oriental y pasado por el filtro vienés, lo que obliga a los intérpretes a acentuar colores sin pasarse de las medidas corteses de la época. Esta versión responde a los criterios de Jordan: elegante equilibrio y sabia dosis de pintoresquismo, sentimentalidad prudente y cuidado en el diseño de los personajes. Es una tarea de conjunto que llega a muy feliz resultado, que subraya el calor de artistas y público, debido a la toma en vivo. Las voces, sin llegar al virtuosismo ni exhibir especiales cualidades, son todas de una corrección ejemplar y contribuyen a la deleitable escucha de una obrita maestra. B.M. certi da camera de la monumental Vivaldi Edition, y en este caso, al igual que en el segundo, el CD incluye tres concerti y tres cantatas para soprano y continuo: los tres conciertos de cámara, para tres instrumentos y bajo continuo (opcional en el caso del RV 92), ofrecen naturalmente la suma maestría concertante —en un derroche de inspiración melódica y colorismo instrumental— del Vivaldi camerístico, mientras que las tres cantatas muestran una faceta mucho menos conocida del compositor veneciano, que en estas sencillas pero refinadas páginas vocales ofrece un sinfín de sutilezas dramáticas y musicales. Como en las dos entregas anteriores, la interpretación corre a cargo del conjunto historicista italiano L’Astrée, que ofrece un depurado conocimiento del repertorio vivaldiano en cuestión; así, las partes de los conciertos son solucionadas admirablemente con unas prestaciones siempre solventes, estilistas y muy musicales, IV) como en el dibujo más ágil y virtuosístico (así en esa preciosa chacona que cierra la Partia II), en la danza más populachera (esa vibrante Brunada de la IV) como en el movimiento más delicado y melancólico (Aria lamentevole de la Partia III), culminando su actuación con una impresionante Aria variata que pone fin a la Partia VI y, con ella, a toda la colección y que tanto recuerda a la Arieta variata que cierra la Harmonia Artificiosa-Ariosa de Biber. Una novedad, en el más amplio sentido del término, de las que justifican de verdad a la industria fonográfica. Pablo J. Vayón mientras que las cantatas reciben igualmente unas excelentes lecturas protagonizadas naturalmente por la soprano Gemma Bertagnolli, que luce un canto estilizado, sobrado de medios y muy expresivo. Un nuevo acierto, en suma, de la loable colección vivaldiana de Naïve. P.Q.O. WAGNER: El holandés errante. Versión original de París. FRANZ-JOSEF SELIG, bajo (Donald); ASTRID WEBER, soprano (Senta); JÖRG DÜRMÜLLER, tenor (Georg); SIMONE SCHRÖDER, contralto (Mary); KOBIE VAN RENSBURG, tenor (Timonel); TERJE STENSVOLD (El Holandés). CORO DE LA RADIO WDR DE COLONIA. CORO DE CÁMARA DE PRAGA. CAPPELLA COLONIENSIS. Director: BRUNO WEIL. 2 CD DEUTSCHE HARMONIA MUNDI 82876 64071. DDD. 125’46’’. Grabación: Essen, VI/2004 (en vivo). Productor: Richard Lorber. Ingeniero: Werner Strässer. Distribuidor: BMG. N PN Este interesante registro ofrece la primera versión de El holandés errante, fechada en 1841. La obra se presenta dividida en tres actos y la acción tiene lugar en Escocia. Por lo demás, el uso de los instrumentos originales instala un universo tímbrico bien diverso del que suele emanar de la composición. De esta forma, la primera gran obra maestra de Wagner cobra un aire decididamente romántico, cuya proximidad a Weber queda así claramente esta- 101 D I S C O S WAGNER-XENAKIS Federico Maria Sardelli DRAMATURGIA VIVALDIANA VIVALDI: Arsilda regina di Ponto RV 700. SIMONETTA CAVALLI, mezzosoprano (Arsilda); LUCIA SCIANNIMANICO, mezzosoprano (Lisea); ELENA CECCHI FEDI, soprano (Mirinda); NICKY KENNEDY, soprano (Barzane); JOSEPH CORNWELL, TENOR (Tamese); SERGIO FORESTI, bajo (Cisardo); ALESSANDRA ROSSI, soprano (Nicandro). MODO ANTIQUO. CORO DA CAMERA ITALIANO. Director: FEDERICO MARIA SARDELLI. 3 CD CPO 999740-2. DDD. 166’12’’. Grabación: Barga, VII/2001. Productora: Barbara Valentin. Ingeniero: Werner Walravens. Distribuidor: Diverdi. N PN Continúa incesante el aluvión discográfico de óperas vivaldianas, cuya clamorosa recuperación está constituyendo uno de los fenómenos más notables del panorama discográfico historicista de los últimos años. En esta ocasión le ha tocado el turno a Arsilda regina di Ponto RV 700, el tercer dramma per musica salido de la pluma del Prete Rosso, una ópera —hasta ahora inédita en disco— que fue estrenada con gran éxito en el Teatro Sant’Angelo de Venecia en el otoño de 1716. Naturalmente la Arsilda —compuesta sobre el libretto de Domenico Lalli— remite con todo su esplendor al primer estilo vivaldiano, caracterizado ante todo por la suntuosa participación orquestal —con deslumbrantes efectos tímbricos, colorísticos y puramente musicales— en las arias, que una vez más vuelven a mostrar la inagotable riqueza de recursos del lenguaje operístico vivaldiano. Como significativo ejemplo de las bellezas contenidas en Arsilda puede destacarse la estremecedora aria en sol menor La tirana avversa sorte blecida. En cierto modo, Weil la hace sonar un tanto más tradicional, con un menor impulso trágico, a cambio, eso sí, de un equilibrio más natural entre voces —todavía aquí no tan exigidas como en partituras posteriores— e instrumentos. El planteamiento conceptual es impecable, atendiendo tanto al fatalismo como al sentido onírico de lo que se narra, y las sesiones de concierto recogidas en los discos evidencian la entrega del directo, lástima que los violines de la Cappella Coloniensis incurran a veces en una sonoridad algo chillona. Sobresale el clímax de la entrada en escena de la tripulación fantasma en el acto tercero, posiblemente el mejor resuelto. Los cantantes cumplen con suficiencia, en especial el doliente, expresivo Holandés de Stensvold, la alucinada Senta de Weber y el dramático Georg de Dürmüller. Lejos de ser únicamente un experimento teórico, esta grabación arroja nueva luz sobre la historia de El holandés errante. 102 E.M.M. (Acto I, escena 7, construida sobre un predilecto tema vivaldiano) o la deliciosa Quel’Usignuolo (Acto II, escena 9), que nos regala una irresistible imitación del ruiseñor (no en vano la ópera es todo un dechado de imágenes naturalísticas, pues quince de las arias están consagradas a la pura ilustración de la natura). La grabación en primicia de Arsilda —llegada tras su exitosa puesta en escena en 2001 en el Festival de Ópera de Barga y publicada con notable retraso por las zozobras de las discográficas— corre a cargo de Modo Antiquo, un espléndido conjunto historicista que dirige el flautista y musicólogo Federico Maria Sardelli, gran estudioso de la obra vivaldiana (el conjunto tiene ya una dilatada discografía vivaldiana, entre la que figura un magnífico registro del Juditha triumphans en Tactus). Su interpretación es sensacional desde todos los puntos de vista: la orquesta, merced a unas prestaciones técnicas formidables, está siempre vigorosa, sanguínea y brillante, con un sonido siempre expresivo, límpido y estilizado. Lo mismo puede decirse del elenco de cantantes, todos ellos espléndidos: destacables son las mezzos Simonetta Cavalli, en el papel protagonista de Arsilda, y Lucia Siannimanico, que posee un instrumento de sugestivo color y admirables agilidades. También estupenda está la soprano Nicky Kennedy —que canta loablemente la referida aria del ruiseñor— y, cómo no, el magnífico bajo Sergio Foresti, que da vigorosa vida a Cisardo. La excelencia de la producción se redondea con la realización de los recitativos, solucionados todos ellos con gran tensión dramática y aguda articulación del fraseo. Una interpretación que, apo- WAGNER: Fragmentos de Tannhäuser, Lohengrin, Tristán e Isolda y El ocaso de los dioses. GWYNETH JONES, soprano. ORQUESTA SINFÓNICA DE LA WDR. Director: ROBERTO PATERNOSTRO. CHANDOS CHAN 10286 X. DDD. 55’56’’. Grabación: Colonia, VIII/1990. Productor: Michael Howarth. Ingeniero: Bardo Cox. Distribuidor: Harmonia Mundi. R PN A mediados de los años sesenta del pasado siglo, nos asombró a muchos la aparición de Gwyneth Jones, soprano dramática de persuasivo lirismo cuando correspondía, que brilló en Wagner y Verdi con imponentes medios, un esmalte tímbrico excepcional y una capacidad para controlar volúmenes que iba de la férrea vibración hasta el más etéreo y audible filado. En 1990 sus medios estaban fatigados y si bien su timbre permanecía intacto, un vibrato excesivo dañaba la nitidez de sus alturas, especialmente en el agudo, en tanto sus volúmenes menores se confundían con notas fijas. Incómoda con estas limitaciones, su yada en un soberbio conocimiento de la dramaturgia vivaldiana, y naturalmente en las antípodas del grosero efectismo desplegado últimamente por el Ensemble Matheus, encumbra a Modo Antiquo como el gran intérprete y valedor actual del melodrama vivaldiano: ello ha quedado plenamente confirmado en las otras dos óperas que el conjunto de Sardelli ha grabado a continuación de la Arsilda: Orlando furioso RV 728 (2002) y Tito Manlio RV 738 (2003), cuyos registros han sido editados de forma incompleta en el sello de la revista italiana Amadeus; afortunadamente el sello CPO, al igual que la Arsilda, va a editar estas dos grabaciones de forma integral, lo cual supondrá la referencia incuestionable de ambas óperas. Esperemos que eso misma pueda suceder también con el recientemente recuperado Montezuma RV 723, cuyo estreno mundial ha sido encargado, con pleno acierto, a Modo Antiquo. Pablo Queipo de Llano Ocaña concentración interpretativa disminuyó y estas versiones son de mero trámite. Paternostro dirige con oficio, aceptando ciertas lentitudes abusivas que le impone la solista para sostener una desfalleciente línea de canto. B.M. WEBER: Los tres Pintos (finalizada por Mahler). ROBERT HOLZER, METER FURLONG, BARBARA ZECHMEISTER, SOPHIE MARILLEY. CORO DEL FESTIVAL DE ÓPERA DE WEXFORD. ORQUESTA FILARMÓNICA NACIONAL DE BIELORRUSIA. Director: PAOLO ARRIVABENI. 2 CD NAXOS 8.660142-43. DDD. 114’22’’. Grabación: Wexford, X/2003. Productor e ingeniero: Andrew Lang. Distribuidor: Ferysa. N PE Tras la finalización, en el verano de 1820, de El cazador furtivo, Carl Maria von Weber puso todo su interés en la ópera cómica Los tres Pintos, con libreto de Theodor Hell, con la intención de estrenarla D I S C O S WAGNER-XENAKIS en Dresde con dedicatoria al Rey. Pero la negativa del permiso paralizó su trabajo cuando ya llevaba bosquejados siete de los 16 números que había planeado para la obra, aunque diversos documentos poseían información suficiente para hacerse una idea global del propósito del autor. Más tarde se intentó que Meyerbeer finalizase la obra. Éste conservó los manuscritos durante 20 años hasta que, convencido de que era tarea imposible, se los devolvió al hijo de Carl Maria, Max, quien los conservo hasta su muerte en 1881. En 1886, cuando Gustav Mahler fue nombrado (a la edad de 26 años) asistente de Nikisch en la Ópera de Leipzig, el nieto del compositor, Carl, le entregó los documentos junto a su propia versión del libreto para que los estudiara. Mahler, que todavía no había publicado nada, se tomó en serio el trabajo y descubrió con sorpresa que el trabajo realizado por Weber era bastante completo en la orquestación y la armonización. El resultado final contiene música casi enteramente de Weber, pero la concepción y la reescritura es absolutamente mahleriana. Lo curioso es que en ningún momento se puede calificar la obra de pastiche. El estreno en Leipzig el 20 de enero de 1888 fue un rotundo éxito, que se prolongó a las 15 funciones siguientes y en la veintena de capitales europeas donde fue escenificada. Una estrella fugaz que pronto, por caprichos del destino, fue pasto del olvido. La grabación que presenta Naxos pertenece a la exhumación de la partitura por parte del Festival de Wexford hace dos años con un equipo solvente, aunque no excepcional. Paolo Arrivabeni cumple su papel como conductor dramático frente a una orquesta modesta, pero entregada. Peter Furlong hace un Don Gómez convincente vocalmente, mientras la réplica de Barbara Zechmeister como Clarissa muestra de forma adecuada la riqueza musical del papel. El resto de comprimarios, y el coro del Festival, mantienen un nivel medio óptimo. C.V.N. WEINGARTNER: El rey Lear, poema sinfónico op. 20. Sinfonía nº 1 en sol mayor op. 23. ORQUESTA SINFÓNICA DE BASILEA. Director: MARKO LETONJA. SACD CPO 999 981-2. DSD. 56’55’’. Grabación: Basilea, VIII/2003. Productores: Burkhard Schmilgun y Rolf Grolimund. Ingeniero: Andreas Werner. Distribuidor: Diverdi. N PN Seguramente el primer director de orquesta en contar con una discografía cuantitativamente significativa, para el gran público el nombre de Felix Weingartner (1863-1942) sonará también como el del sucesor de Mahler al frente de la Ópera de Viena. Sin embargo, la vocación que este austríaco nacido en la región croata de Dalmacia y finalmente nacionalizado suizo consideró primordial fue la de compositor. La Orquesta Sinfónica de Basilea, con su flamante nuevo titular, el esloveno Marko Letonja, al frente, emprende con este disco la primera inte- gral sinfónica (siete sinfonías y varios poemas sinfónicos). El rey Lear, de 1895, y la Primera Sinfonía, de tres años más tarde, no pueden juzgarse en su significación cabal sin conocer a sus hermanos menores en ambos géneros. Con esa importante reserva, su contenido sólo puede describirse como un reciclaje de formas y modos románticos. La más evidente es para con Liszt, cuyos Preludios son casi literalmente citados por el clarinete en las notas iniciales de la Sinfonía, pero desde Beethoven hasta Dvorák pasando por Mendelssohn el catálogo de deudas es extenso. Eso sí, todo integrado con oficio impecable y servido brillantemente por intérpretes de alto nivel técnico y entregados con entusiasmo a su tarea. XENAKIS: Okho. Rebonds. Psappha. PEDRO CARNEIRO, MATTHEW RICH, STEPHEN JOHN GIBSON, percusiones. ZIG ZAG ZZT 040901. DDD. 37’13’’. Grabación: París, V/2004. Producción: Mecenat Musical Societé Générale Ingeniero: Franck Jaffrés. Distribuidor: Diverdi. N PN A unque sello alemán el ciclo de sinfonías de Egon Wellesz, uno de tantos compositores malditos que pasaron al olvido tras la Segunda Guerra Mundial. Ya sólo falta la publicación de las Sinfonías Tercera y Quinta para completar la integral de nueve (otras vez la mágica cifra) que el compositor austríaco escribió entre 1945 y 1971, tres años antes de su muerte, acaecida en Oxford, donde emigró tras la anexión de Austria por el Tercer Reich y terminó ocupando una cátedra de Musicología creada especialmente para él por el Lincoln College. Este olvido por parte de intérpretes y público no le impidió ser, durante los años treinta, uno de los compositores más ejecutados de Europa gracias a sus ballets y sus cinco óperas, casi todas escritas en colaboración con Hugo von Hoffmannsthal. Por la distancia temporal entre estas dos obras (25 años) se puede apreciar la evolución en el lenguaje sinfónico del compositor. La Primera (al igual que las cuatro siguientes) está muy influenciada por la gran tradición centroeuropea marcada por Schubert, Bruckner y Mahler, mientras que la Octava (al igual, en este caso, que las cuatro últimas) ya posee un lenguaje plenamente libre y mucho más interesante, sin desdeñar la calidad de las anteriores. Gottfried Rabl parece encontrarse más cómodo en la Primera, más apegada a la tradición, donde puede expresar con más naturalidad el orden y la capacidad temática de la partitura, pero le cuesta mostrar la riqueza y complejidad de las obras tardías, entre las que también se incluye el Epílogo sinfónico. La opción es, sin embargo, digna de aplauso pues muestra con enorme solvencia la música de un personaje injustamente relegado a las enciclopedias. se sabe que la percusión desempeña un papel preponderante en el lenguaje de Iannis Xenakis, no necesariamente ha de verse esa importancia en las piezas para percusión sola. Este instrumental, que hace el papel de eje en obras de gran calado como las orquestales Jonchaies o Aïs, no siempre tiene un tratamiento cargado con esas dimensiones que tantas veces atribuimos a Xenakis. El sentido telúrico de tantas piezas instrumentales del autor francogriego no se observa en las dos pequeñas piezas que abren el disco. Ni Okho ni Rebonds dan lo que se espera normalmente de tal compositor. El tratamiento del sonido es mucho más liviano que en todas las piezas para gran conjunto. Okho, de 1989, es para trío de percusiones, y lo que más llama la atención en ella es una coloración y unas combinaciones rítmicas que conducen a un africanismo nada disimulado. Los instrumentos proceden, ciertamente, del África colonial francesa y reciben el nombre de “djembés”: las cualidades restrictivas de estos instrumentos obligan a Xenakis a concebir una pieza de ritmos muy simples, al menos si los comparamos con los que despliega una obra de repertorio tan compleja, casi un ensayo para percusión, como es Psappha. Hay, con todo, un mundo sonoro extraño, insólito en Okho que la hace especialmente atractiva. Los silencios que la recorren y el juego repetitivo la convierten en pieza de ritual. Llama la atención, tanto en Okho como en la breve y contundente Rebonds y la sofisticada Psappha, el preciosismo interpretativo de este pequeño y formidable grupo formado por Pedro Carneiro y sus colaboradores, Matthew Rich y John Gibson. Pocas veces se habrá podido escuchar una música para percusión de Xenakis con tanta claridad y calor humano, que es, por otra parte, lo que desprende de modo muy generoso también la pieza Okho: un Xenakis casi desconocido. De Rebonds se ofrecen las dos versiones con las que la obra nacería en 1987. Con todo, se tiene la impresión de que el disco es muy parco en duración: poco más de 37 minutos. Si bien está complementado con un DVD que contiene un “making of” de la grabación y algunas entrevistas con los intérpretes. A falta de larga duración, el CD comporta un libreto en donde los análisis de Makis Solomon, detallados y precisos sobre cada obra, constituyen una necesaria introducción a la escucha. En particular, el análisis de una obra como Psappha es de absoluta referencia y se hace recomendable su lectura a los estudiantes de percusión. C.V.N. F.R. A.B.M. WELLESZ: Sinfonías nº 1 op. 62 y nº 8 op. 110. Epílogo sinfónico op. 108. ORQUESTA SINFÓNICA DE LA RADIO DE VIENA. Director: GOTTFRIED RABL. CPO 999 998-2. DDD. 71’10’’. Grabación: Viena, 2003. Productor: Florian Rosensteiner. Ingeniero: Andreas Karlberger. Distribuidor: Diverdi. N PN C on paso firme continúa el modélico 103 D I S C O S RECITALES RECITALES VIRGIN 5 45702 2. DDD. 60’08’’. Grabación: París, VII/2003. Productor: Etienne Collard. Ingeniero: Jean Chateauret. Distribuidor: EMI. N PN En el difícil, por escaso, registro de la contralto de concierto Blythe revalida las virtudes ya conocidas en el campo del oratorio y la ópera barroca, con incursiones a páginas más modernas. Ahora vuelve a oírse su voz carnosa y colorida, pareja de registros, totalmente resuelta de emisión y al servicio de un arte interpretativo basado en una recitación límpida, de señorial intención y una variedad de expresiones que van desde la melancólica meditación de Sueños (Wagner) y la despedida de la mahleriana Canción de la tierra hasta el himno de la Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta de Brahms. Especial interés añaden los acompañamientos, virados hacia el mundo de la pequeña orquesta en los casos de Wagner y Mahler. En efecto, en las canciones sobre poemas de Matilde Wesendonk se oyen las orquestaciones de Henze, más coloridas que las habitualmente trajinadas de Mottl, en tanto Schönberg se atreve sin irreverencia a reorquestar a su maestro Mahler, inclinando a la intimidad (¿de music-hall vienés fin de siglo?) el adiós del compositor al mundo, a la música y al resto de las cosas. Brahms queda intacto y las novedades producen un efecto de alta eficacia, finamente servido por el trabajo de Nelson. B.M. MIRELLA FRENI. SOPRANO. A celebration. Páginas de La bohème, Tosca, Madama Butterfly, Manon Lescaut, Turandot, La Wally, Adriana Lecouvreur, Guglielmo Tell, Pagliacci, Aida, Un ballo in maschera, Don Carlo, Otello, Simon Boccanegra, Falstaff, Mefistofele y Evgeni Onegin. Varias Orquestas y directores. 2 CD DECCA 475 6553. ADD/DDD. 157’40’’. Grabaciones: 1964-1992. Distribuidor: Universal. N PM FRENI STEPHANIE BLYTHE. CONTRALTO. Obras de Brahms, Wagner y Mahler. A S EI V OCI . E NSEMBLE O RCHESTRAL DE P ARIS . Director: JOHN NELSON. Con motivo de sus setenta años de vida y a los cincuenta de su debut, uno de los sellos discográficos más asociados al arte de Freni publica este bien jugoso retrato de su arte. En estos casi treinta años de actividad grabadora, aparece la soprano con dos de sus papeles típicos de los inicios de su carrera, Mimì y Nannetta, procedentes como la mayor parte del material de sus grabaciones completas (en este caso, respectivamente, con Karajan y Solti), donde nos la muestran en su mayor esplendor de soprano puramente lírica, un modelo de emisión, equilibrio y justeza de registros con un colorido y un talante interpretativo genuinamente italianos, todo dentro de la más estricta ortodoxia, en cuestiones de concepción, fraseo y legato. Luego viene la época en que respaldada por Karajan abordó papeles de mayor peso instrumental (Desdemona, Aida y Elisabetta di Valois). Los resultados son del nivel propio de un artista de su categoría, aunque sobre todo las dos últimas necesiten por momentos mayor empuje dramático. En medio de todas estas manifestaciones verdianas, el mayor punto de inflexión, se halla en el aria de Amelia Grimaldi Come in quest’aura bruna del registro completo de Simon Boccanegra con Abbado, uno de los mejores logros frenianos. Además de su extraordinaria Mimì, escuchamos a la cantante en otras heroínas puccinianas menos conseguidas: Tosca y Manon Lescaut que, como la Amelia verdiana del Ballo, al parecer sólo interpretó para el disco (la segunda de Puccini a ruegos de su amigo y coterráneo Pavarotti), contrastando un poco, dentro de las siempre musicalmente hablando respetables y cuidadas ejecuciones, con las más adecuadas Cio-CioSan y Liù de las que sí deja un modelo elevadísimo. Completan este perfil ejemplos de otros papeles menos asociados a su carrera (Wally, Nedda, la Matilde italiana de Rossini) junto a otros de la etapa final de su carrera: Adriana Lecouvreur y la Tatiana de Chaikovski, ésta asumida a certera indicación de su difunto segundo marido Nicolai Ghiaurov. Si para el adorable personaje de Cilea le falta algo del temperamento que generosamente brindaban Olivero o Kabaivanska, desgraciadamente para ella demasiado cercanas en el tiempo, en la segunda aporta al retorcido mundo chaikovskiano y en la rica escena de Tatiana llamada “de la carta” una luminosidad y una calidez inusitadas, sin perder de vista el significado intrínseco de la parte. F.F. Hélène Grimaud LA MUERTE Y LA VIDA HÉLÈNE GRIMAUD. PIANISTA. Rachmaninov: Sonata para piano nº 2 en si bemol menor op. 36. Chopin: Sonata para piano nº 2 en si bemol menor op. 35. Berceuse en re bemol mayor op. 57. Barcarola en fa sostenido mayor op. 60. DEUTSCHE GRAMMOPHON 00289 477 5325. DDD. 62’07’’. Grabación: Berlín, XII/2004. Productor: Sid McLauchlan. Ingeniero: Stephan Flock. Distribuidor: Universal. N PN G uiadas, como dice en la entrevista recogida en la carpetilla del disco, unidas ambas sonatas por la presencia de la muerte en la vida, idea que ella ve trascendida en estas dos composiciones, Grimaud nos deja un pianismo exquisito y, además, trascendente. Ve —también lo dice— cómo en los primeros movimientos de la de Chopin define la esencia de toda la pieza, y así, el motivo de cinco notas separadas por 104 un silencio después de las dos primeras se configura como eje de este tiempo, repetido y perfectamente audible en ambas manos, sirviendo como soporte a todo él. En el segundo, la pianista ofrece una suave y profundísima marcha fúnebre con un tempo muy lento, donde se afirma la trascendencia. En la Sonata de Rachmaninov nos da la versión segunda, del año 1931, si bien confiesa haberle añadido los pasajes que a ella le parecen más convincentes en la versión de 1913. Complementa la hora de duración de lo grabado con una interpretación de la Berceuse chopiniana sutil y evocadora, suspendida en el aire de principio a fin, encontrándose igualmente contagiada de ese espíritu y esa intención flotante la Barcarola. ¿Y por qué no se da a este disco la calificación máxima? Hay que familiarizarse con el sonido del piano, claro y bien definido, pero recogido con un matiz delicuescente, muelle, que no acaba de traducir el timbre con adecuación total. José Antonio García y García D I S C O S RECITALES TOMMI HAKALA. BARÍTONO. Obras de Verdi, Wagner, Leoncavallo, Puccini, Giordano y Mozart. FILARMÓNICA DE TAMPERE. Director: ERI KLAS. ONDINE ODE 1048 2. DDD. 54’40’’. Grabación: Tampere, VIII/2004. Productor: Seppo Siirala. Ingeniero: Enno Mäemets. Distribuidor: Diverdi. N PN Tommi Hakala es un joven barítono finlandés que ha estado cantando en teatros alemanes y que fue galardonado en el concurso de Cardiff el año 2003. Se trata de un cantante de bella voz, de componente lírico, con un timbre hermoso y cuidado, con una técnica suficiente y por las arias elegidas muestra ser inteligente. La contextura de sus medios no le permite aún los grandes roles de su cuerda, por lo que elige los que le permiten desarrollar su buena línea canora. Entre los fragmentos más conseguidos están en aria de Valentin, de Faust, de Gounod, las dos páginas de Mozart, Le nozze di Figaro y Così fan tutte y en el repertorio italiano el bello fragmento de Silvio de Pagliacci, de Leoncavallo, donde está muy musical. Verdi es aún prematuro, aunque elige páginas que le permiten desarrollar un estilo correcto, como en el monologo de Ford en Falstaff, incluso en la escena de la prisión de Don Carlo. Algo menos conseguidas están sus dos arias de Tannhäuser y el dramático Nemico della patria de Andrea Chenier, que requieren mayor densidad. Habrá que seguir su carrera porque tiene buenas perspectivas. El acompañamiento de la Filarmónica de Tampere, dirigida por Eri Klas, se mantiene en un nivel profesional. A.V. FELICITY LOTT. SOPRANO. Arias de operetas de Johann Straus, Lehár, Heuberger, Oscar Strauss, Josef Strauss, Eduard Strauss, Offenbach, Waldteufel y Messager. ORQUESTA DE LA SUISSE ROMANDE. Director: ARMIN JORDAN. VIRGIN 5 62406 2. DDD. 74’34’’. Grabación: Ginebra, 10-I-1994 (en vivo). Productor e ingeniero: Jean-Martial Golaz. Distribuidor: EMI. R PN No nos sorprende el arte de Felicity Lott y lo disfrutamos cada vez que se ofrece. Su voz perfectamente emitida a favor del timbre, su afinación impecable, su sensible fraseo, su capacidad para moverse en diferentes repertorios con parigual señorío y trato exquisito con el matiz, todo eso se lo reconocemos y, en el caso, lo hallamos transferido al mundo burbujeante de la opereta germana y francesa. Sorprende, en cambio, Jordan en estos mundos, por la vivacidad de sus intervenciones, sea cuando acompaña a la soprano o cuando dirige oberturas y danzas que van configurando una velada de templado regocijo. Lott es capaz de momentos sentimentales como los de Un baile en la Ópera, Giuditta y Un sueño de vals pero también de salidas picantes, llevadas con el comedimiento de una dama británica que cuenta cosas propias de una dama francesa: La Gran Duquesa de Gerolstein, El amor disfrazado. Elegante y segura, nunca da pasos en falso a pesar de los altos tacones que gasta. Una vez más, la opereta, género menor, es hábil para comprometer al arte mayor de una gran artista. B.M. ARA MALIKIAN. VIOLINISTA. El arte del violín. Obras de Bach, Paganini, Sarasate e Ysaÿe. SEROUJ KRADJIAN, piano. 6 CD WARNER 5046701442. (+ bonus). DDD. 74’53’’, 78’02’’, 46’29’’, 53’56’’, 63’29’’, 71’25’’, 31’09’’. Grabación: Hamburgo, 2003. Producción: Warner Music Spain. Ingeniero: Hrolfur Vangsson. R PM H oy día, todo va muy deprisa. En el mundo de los intérpretes musicales, la industria del disco obra a modo de acelerador en las carreras de algunos. Es el caso del armenio-libanés Ara Malikian, nacido en 1968 y residente en Madrid. En el número 185 de esta revista (abril de 2004), comentábamos, elogiosamente, el CD de las 6 Sonatas para violín solo, op. 27 de Eugène Ysaÿe. Menos de un año después, nos llega este estuche con seis compactos, más uno añadido (bonus), cuya intención parece obvia a juzgar por los autores y las obras abordados: Sonatas y Partitas para violín solo BWV 1001-1006 de J. S. Bach, 24 Caprichos de Paganini, Obras para violín y piano de Sarasate, 6 Sonatas para violín solo, op. 27 de Ysaÿe (exactamente el mismo disco mencionado antes) y, como bonus o regalo añadido, cinco piezas más de Paganini, éstas con el acompañamiento del pianista Serouj Kradjian, habitual pareja artística de Malikian. La intención, decimos, parece obvia: aceptar —y superar— el reto de un buen puñado de obras pertenecientes a grandes violinistas (y compositores para el violín) que contribuyeron al progreso de este arte, obras que presentan grandes dificultades de ejecución y que precisan de un gran virtuosismo. Malikian, es evidente, es un virtuoso y, como tal, se siente cómodo en el repertorio aquí reunido. Pero no se queda en la simple pirotecnia, excelentemente resuelta, porque el arte es mucho más que eso. Domestica la aridez de las Sonatas y Partitas de Bach, nos sorprende con su expresión en los acrobáticos Caprichos de Paganini, conjuga virtuosismo y sentimiento en Sarasate, y alcanza la cumbre de su interpretación con Ysaÿe. Podríamos hablar de un sonido mestizo, que en el violín de Malikian alcanza sorprendentes y loables gradaciones. El vastísimo repertorio de sus posibilidades y el ancho campo de sus recursos están al servicio de un arte que diríase intuitivo e innato, más allá de la formación familiar y académica que ha recibido. En realidad, Malikian se expresa, tal vez sin darse cuenta porque lo tiene interiorizado, a través de la síntesis que su alma de artista ha hecho de culturas y elementos tan distintos y queridos por él como lo armenio, lo libanés, lo árabe, lo judío, lo gitano, el tango y el flamenco. Casi nada. De ahí, tal vez, la falta de ortodoxia, o el ingrediente heterodoxo, en algunas ocasiones. Pero estamos hablando de un sonido bello, dúctil, poderoso y de amplísima tesitura. Potenciado por una brillante toma del mismo. Conste también la justa y notable actuación de Serouj Kradjian en las Obras para violín y piano de Sarasate. J.G.M. JESSYE NORMAN. SOPRANO. The Essential Jessye Norman. Páginas de Carmen, Las bodas de Fígaro, Cavalleria rusticana, Dido y Eneas, Tristan und Isolde, West side story. Lieder, mélodies y canciones de Strauss, Berlioz, Brahms, Franck, Adam, Rodgers. Spirituals. Varias orquestas, directores y pianistas. PHILIPS 475 6364. ADD/DDD. 75’44’’. Grabación: 1971-1993. Jessye Norman Sings Carmen. NEIL SHICOFF, SIMON ESTES. ORQUESTA NACIONAL DE FRANCIA . Director: S EIJI OZAWA . Director de vídeo: ALBERT MAYSLES. DVD PHILIPS 074 3078. 57’. Grabación: VII/1986. Distribuidor: Universal. R PN Como indica el título, este disco parece que pretende ser un resumen de la carrera discográfica con su sello (casi, pues grabó también en EMI y RCA) exclusivo de esta excepcional cantante norteamericana. Tarea difícil dado el amplio material existente que, asimismo hace difícil la selección. El DVD acompañante incluye el Making off de la grabación de Carmen (en inglés, sin subtítulos) con el relativo interés que tienen estas filmaciones, incluyendo la interpretación de dos páginas (Habanera, Seguidilla) que luego aparecen también en el apartado audio, reiteración innecesaria tratándose, para colmo, de uno de los menos interesantes y más discutidos trabajos de la cantante. Tampoco la verista Santuzza es un papel para que la soprano despierte entusiasmos, aunque aquí no se incluya la esperable Voi lo sapete, o mamma sino el himno de Pascua, donde en realidad es el coro el que se lleva la mejor parte. Claro que la compensación llega con las dos arias de la Condesa mozartiana (una de sus primeras grabaciones operísticas) y una excepcional, íntima y emocionantísima muerte de Dido, cantada y transmitida como nadie (salvo, a su manera, Victoria de los Ángeles). El altísimo nivel sigue con las canciones de Strauss (una Cäcilie de voluptuosa suavidad: formidable, mágica), Brahms (un Ständchen colmado de delicias) y el nº 1 de Les nuits d’été de Berlioz, en las que Norman, cante en alemán o en francés, logra que las notas y las sílabas se fundan en un auténtico milagro de ósmosis musical. El capítulo del repertorio patrio está magníficamente representado, sobre todo, por el Somewhere de Bernstein y por la popularísima Amazing grace, mientras que la muerte de Isolda, grabada en el 105 D I S C O S RECITALES ya lejano 1975 (tiene otras posteriores con Karajan y Tennstedt en 1987) con la que se cierra la entrega nos hace lamentar una vez más que no llegara a plantearse la obra al completo, tal es la concentración, intensidad y materia instrumental puestas en juego. No está aquí toda la Norman que puede y debe estar en un disco, pero resulta un buen acercamiento a su arte, en lo extraordinario y en lo otro menos conseguido. F.F. BRUNO PRATICÒ. BAJO-BARÍTONO. Canciones napolitanas preferidas. Obras de Donizetti, Tosti, Tagliaferri, D’Esposito, Lania, D’Annibale, de Curtis, Falvo, Modugno, Califano, Cardillo. ORQUESTA PRO ARTE–MARCHE, Director: MARCO BERDONDINI. BONGIOVANNI GB 2544-2. DDD. 41’27’’. Grabación: Teatro Comunale “A. Masini” de Faenza, Rávena, 16, 17-XI-2002. Distribuidor: Diverdi. N PN B.M. Bruno Praticò es un atrayente bajo-barítono que ha hecho una interesante carrera, donde ha destacado especialmente en los personajes bufos. Posee una voz bella, de cierta calidad en el centro, un fraseo cuidado, una buena técnica y ahora afronta un reto distinto con un recital de canciones napolitanas, algunas tan conocidas como A vucchella, Torna a Surriento o Core’ngrato y otras de difusión más limitada, donde aporta su estilo elegante, su capacidad descriptiva que le permite mantener un nivel variado, consiguiendo sus mejores momentos en las de expresión melancólica o en aquellas que como Guapparia de Falvo le permiten desarrollar una cierta gama de matices, aunque le sería necesario un estilo más comunicativo. El acompañamiento de la Orquestra Pro Arte–Marche, dirigida por Marco Berdondini, mantiene el estilo y la transparencia del repertorio. A.V. LEONTYNE PRICE. SOPRANO. Canciones de Poulenc, Barber, Sauguet, Fauré, Schumann, Mendelssohn, C. P. E. Bach, Brahms, Schubert y anónimos. SAMUEL BARBER, piano. BRIDGE 9156 ADD. 79’43’’. Grabaciones: Washington, 26-XII-1938 y 30-X-1953 (en vivo). Productora: Ann Mac Lean. Ingeniero (remasterización): Adam Abeshouse. Distribuidor: Diverdi. R PN En 1938, en el Instituto Curtis, Samuel 106 y canciones anónimas, todas ellas con una invariable propiedad y un destilado efecto sonoro de segura secuencia gozosa. En el caso de Price, la sorpresa hace al repertorio. Conocida como soprano de ópera, especialista en Verdi, buena mozartiana a veces y excelente en la comedia musical y la canción religiosa negra, aquí se las ve con el mundo de la melodía francesa (los poemas de Paul Éluard musicalizados por Poulenc y la serie La vidente de Sauguet) más Canciones de la ermita del propio Barber, entre otros números sueltos. La dicción de Price es nítida y la variedad de acentos e intenciones, ciertamente anotada por el acompañante y compositor, riquísima. Guarda estilo con elegancia y resuelve matices con inteligencia. La Biblioteca del Congreso de Washington ha conservado el registro de numerosos conciertos que va exhumando Bridge. La mejor sospecha es que todos alcancen el supremo nivel del presente. Barber grabó un programa de radio en que cantaba acompañándose al piano. En 1953 la solista fue Leontyne Price. En ambos casos, el mayor mérito de las sesiones es la sorpresa, ya que Barber se oye como un formado y consumado barítono de cámara, de voz clara y emisión segura, de una dicción impecable en varias lenguas y la musicalidad que se supone en un músico, según la ley de Pero Grullo. Canta varias obras de “firma” ISABEL REY. SOPRANO. Villancicos de García Leoz, Rodrigo, Toldrá, Nin, Nin-Culmell, Moraleda, C. Halffter, García Abril, Granados, Castillo, Olaizola y Turina. A LEJANDRO ZABALA, piano. DISCMEDI BLAU DM 991-02 DDD. 60’09’’. Grabación: Barcelona, X/2003. Productor e ingeniero: Albert Moraleda. N PN Una serie de dos docenas de villancicos puede resultar indigesta. Para evitarlo, Isabel Rey pone en juego su matizado arte de soprano de cámara, de modo que puede alternar el arcaísmo de Rodrigo con el andalucismo popularista de García Abril y Turina, el acentuado casticismo de Nin con el menos evidente de Halffter, y pasar del castellano al catalán y al vascuence. Vocalmente, Rey está impecable. Su bello sonido de soprano lírica es emitido con seguridad y homogeneidad, afinación pulida y articulación aseada. Regula volúmenes y dispensa intenciones dentro del estrecho margen concedido por este repertorio. La dicción española es mejorable por momentos. Atento y eficaz, Zabala proporciona el marco adecuado al desempeño de la solista. resante doble compacto con más Segovia, The Great Master. Aunque haya obras que aparezcan en una y otra edición cabe señalar que se trata de grabaciones distintas. Así, encontramos ahora la Albada de Moreno Torroba en versión de 1944 (catorce años anterior a la de The Segovia Collection) y dos pavanas de Milán (la nº 5 y la nº 6 de El maestro) grabadas en 1961 (siete años anteriores a las ya conocidas). Y aquí terminan las coincidencias; el resto es todo nuevo y se trata, con una sola excepción, de obras para guitarra sola (entre originales y transcripciones). La excepción es el Quinteto op. 143 de Castelnuovo Tedesco para cuya interpretación Segovia cuenta con la colaboración del Quintetto Chigiano. Los dos compactos presentan repertorios bien distintos entre sí. El primero se nutre de obras de compositores muy afines a Segovia, que escribieron para él y que el maestro se encargó de divulgar mientras les estimulaba a crear un nuevo repertorio para su instrumento. El segundo se nutre de música de autores pretéritos también muy caros a Segovia, como Milán, de Visée, Narváez, Scarlatti y otros, además de obras más o menos neoclásicas (de Tansman y Ponce), algunas de ellas originalmente atribuidas a Scarlatti y Weiss cuando su autor fue en realidad Manuel Ponce. Así pues, en ambos casos se trata del repertorio habitual en Segovia aunque posiblemente estemos ante primicias en compacto. A pesar del ruido de fondo, la calidad del sonido es más que notable y estos dos compactos constituyen más de dos horas y media de música plenamente disfrutable por cualquiera por muy exigente que uno sea en lo que a sonido se refiere. Un par de discos, pues, impecablemente presentados como no podría ser menos al venir de DG. Segovia grabó estas maravillas en la plenitud de su arte, en la madurez de su vida, entre los años 1952 y 1965, es decir, en una época en la que más allá de hallarse o no en la plenitud física, era un músico sabio; un músico que en cierta ocasión, y por aquellos años, contestó a la pregunta de si le gustaban The Beatles que para alguien que pasa el día con Bach, Schubert y demás no hay tiempo para The Beatles. Una nueva ocasión para disfrutar del arte exquisito y aristocrático de este auténtico genio de la guitarra. J.P. B.M. ANDRÉS SEGOVIA. GUITARRISTA. KRISTIAAN SEYNHAVE. ORGANISTA. Obras de Guilmant, Vierne y Dupré. The Great Master. Obras de Castelnuovo-Tedesco, Villa-Lobos, Moreno Torroba, Esplá, Lauro, Ponce, Milán, De Visée, Narváez, Dowland, Scarlatti, Weiss, Händel y Tansman. FUGA LIBERA FUG503. DDD. 72’03’’. Grabación: Ginebra, I/2004. Productor: Johan Huys. Ingeniero: Gilbert Steurbaut. Distribuidor: Gaudisc. N PN 2 CD DEUTSCHE GRAMMOPHON 00289 474 9612. ADD. 75’09’’ y 79’55’’. Grabaciones: 19521965. Distribuidor: Universal. R PM órgano y a la vez notables compositores para este instrumento han sido reunidos aquí a mayor gloria de un repertorio no demasiado programado pero del mayor interés. Un moderno órgano, inaugurado en febrero de 1993, de bella sonoridad y amplios recursos técnicos. Y un experimentado y reconocido intérprete, Kris- T ras el estupendo estuche de cuatro compactos (The Segovia Collection) que apareció en 2002, el sello amarillo nos trae un no menos apetecible y muy inte- T res grandes intérpretes franceses de D I S C O S RECITALES J.G.M. TOLDRÀ/MASSIÀ/MANÉN. Grabaciones históricas. EDUARD TOLDRÀ, JOAN MASSIÀ Y JOAN MANÉN, violines. Obras de Toldrà, Beethoven, Bach, Manén, Sarasate y Schubert. LA MÀ DE GUIDO LMG 3061. ADD. 73’15’’. Grabaciones: Barcelona, VI/1927 (en vivo), 192830, 1931-32, 1936, 1954. Restauración y remasterización: Llorenç Balsach. Producción: La Mà de Guido. Distribuidor: Gaudisc. N PN MANÉN tiann Seynhave, organista titular de la Basílica del Sagrado Corazón de Bruselas, el cuarto edificio religioso más grande del mundo. Con estos mimbres, el cesto no podía salir mal. El denso bosque sonoro, en efecto, nos ofrece en primer lugar dos obras de Alexandre Guilmant (1837-1911): la Primera Sonata para gran órgano en re menor, op. 42, obra de ricos materiales melódicos y armónicos que dan paso a una bonita pastoral y a una sonata, y la Marcha fúnebre y canto seráfico, op. 17, emotiva y delicada pieza escrita con motivo del fallecimiento de la madre del autor. La dramática vida de Louis Vierne (18701937), que además fue prácticamente ciego, se reflejó en su obra. Aquí se nos ofrecen Hymne au soleil, op. 53, nº3 y Toccata, op. 53, nº6, integrantes de sus Pièces de fantaisie y cuyos títulos descubren claramente su contenido; se añaden Complainte y Arabesque, dos de las Pièces en style libre, un canto de lamento y una evocación irreal y fuera de tiempo, respectivamente. Finalmente, de Marcel Dupré (1886-1971) se han escogido para este singular CD Trois Préludes et fugues, op. 7, obra que, pese a haber sido compuesta cuando el autor todavía era estudiante en el Conservatorio, demuestra inspiración, contraste entre sus partes, variedad de registros estilísticos (heroico, místico, virtuoso) y dotes de observación. El gran órgano Van den Heuvel de la hermosa Sala Victoria de Ginebra, resurgidos ambos como ave fénix de las cenizas del destructor incendio de 1984, demuestra aquí sus muchas cualidades. De la mano, naturalmente, del ejecutante. El valor histórico y documental está aquí muy por encima de todo lo demás. Vaya de entrada nuestra felicitación por la loable labor de recuperación de un patrimonio cultural que de otra manera iría perdiéndose irremediablemente. Llorenç Balsach ha procedido a restaurar y remasterizar una serie de grabaciones históricas que, a partir de ahora, quedarán fijadas en este CD que a buen seguro producirá en más de uno sentimientos de nostalgia, recuerdos y, cómo no, emoción. El sonido, inevitablemente deficiente, deberá ser corregido por cada oyente con el balance del equipo que posea en su casa. El consabido refrito y alguna otra deficiencia no impiden, sin embargo, atisbar con oído atento la calidad de aquellos tres compositores que aquí presentan el rasgo común de interpretar con gran solvencia, como grandes violinistas que fueron. Obsérve- se con detenimiento, en especial, el virtuosismo de Joan Manén. Y, colateralmente, la clase de la excelente pianista Blanca Selva. De Eduard Toldrà (Vilanova i la Geltrú, 1895-Barcelona, 1962) se recogen cuatro de los Sis sonets, en grabaciones no venales en 78 rpm hechas en Barcelona en 1931-32, y el solo de violín de la Misa Solemnis de Beethoven, registrada en directo, en el Palau de la Música Catalana, en junio de 1927. De Joan Massià (Barcelona, 1890-1969) se ofrecen las dos únicas grabaciones que se conocen del maestro, realizadas entre 1928 y 1930: la Sonata op. 25 “Primavera” de Beethoven y un Adagio ma non troppo de Bach. Con la colaboración espléndida de la pianista Blanca Selva. Y de Joan Manén (Barcelona, 1883-1971), celebrado violinista en todo el mundo, con cerca de cuatro mil actuaciones públicas en su haber, se han reunido Lied (del propio intérprete), Jota aragonesa de Sarasate, Serenata andaluza op. 28 de Sarasate (en arreglo del mismo Manén) y Bagatelas op. 13 de Schubert, registradas las dos primeras hacia 1936 y las dos últimas en enero de 1954. Participa también la pianista Antònia Pich Santasusana. Como cierre del compacto, unas breves palabras del maestro Joan Manén y de Eugenio d’Ors en la fiesta mayor de Vilafranca del Penedès, en 1948. Tres artistas catalanes, barceloneses los tres, más conocidos por su faceta de compositores que por la de violinistas. De ahí la importancia de estas grabaciones actualizadas, máxime si se tiene en cuenta la escasez de documentos sonoros anteriores a 1936. J.G.M Maxim Vengerov PODERÍO MAXIM VENGEROV. VIOLINISTA. Obras de Wieniawski, Paganini, Kreisler, Rachmaninov, Sarasate, Williams e Ysaÿe. IAN BROWN, piano. EMI 5 57916 2. DDD. 71’53’’. Grabación: Londres, IX/2004. Productor: John Fraser. Ingeniero: Philips Hobbs. N PN Más que un recital al uso, este disco es una declaración de poderío. De medios técnicos, de dominio del instrumento, de capacidad comunicativa, de derroche de musicalidad. Hace ya tiempo que Maxim Vengerov demostró ser uno de los monstruos del instrumento, y este disco no hace más que refrendar esa afirmación. La selección de piezas, casi todas perfectas para lograr el pleno lucimiento del artista, permiten constatar las cualidades anteriormente mencionadas. Las doce piezas violinísticas que contiene el disco (incluida una versión del tema principal de la película La Lista de Schindler, de Steven Spielberg, que se ha convertido casi en un must para los solis- tas de todo el mundo) muestran, en una primera reflexión, a un músico en plenitud. Anda sobrado en todo, y todo lo hace con una facilidad y naturalidad pasmosa. No es que las piezas contenidas en el disco sean de una complejidad expresiva notable, pero es que hace de ellas un auténtico espectáculo para los oídos. Con tan sólo escuchar Liebesleid de Kreisler nos podemos dar cuenta que estamos ante un intérprete superdotado, poseedor del más hermoso sonido imaginable. El Scherzo-Tarantela y la Polonesa brillante de Wieniawski le permiten explayarse con los vericuetos técnicos del violín. Y todo ello sin parecer pretencioso, o una mera exhibición para aquellos que se quedan pasmados en las salas de conciertos ante las florituras. No. Lo suyo es hacernos ver que el tema original del Op. 15 del mismo Wieniawski merece ser defendido porque le arranca la mucha música que contiene. Además, una pieza tan escuchada como la Vocalise de Rachmaninov es mostrada con unas cotas de lirismo casi inalcanzables. Ian Brown es un cómplice entregado que complementa a la perfección con su compañero, evitando el papel de mero comparsa para reclamar un protagonismo merecido. Este disco es más que un divertimento. Es el violín en estado puro. Carlos Vílchez Negrín 107 D I S C O S RECITALES-VARIOS Rolando Villazón LA CONFIRMACIÓN ROLANDO VILLAZÓN. TENOR. Páginas de Le Cid, Manon, Werther, Roméo et Juliette, Polyeucte, La reine de Saba, Le roi de Lahore, Grisélidis, Mireille, Faust, Roma y Le mage. NATALIE DESSAY, soprano. CORO DE RADIO FRANCIA. ORQUESTA FILARMÓNICA DE RADIO FRANCIA. Director: EVELINO PIDÒ. VIRGIN 5 45719 2. DDD. 67’18’’. Grabación: París, III/2004. Productor: Alain Lanceron. Ingeniero: Gilles Pezerat. Distribuidor: EMI. N PN Villazón es con el maltés Joseph Calleja o el argentino Marcelo Álvarez el representante más destacado de la nueva generación tenoril. Tras un bonito recital con páginas italianas, centradas en Verdi y flanqueadas por Donizetti y Puccini, nos propone un original repaso al repertorio francés con base en dos de sus más seductores músicos: Massenet y Gounod. El encanto de estas arrebatadoras páginas, del Salut demeure chaste et pure del Faust (la ópera más frecuentada por el tenor en los escenarios) a En ferment le yeux del delicado Des Grieux massenetiano, son convenientes para esta voz lírica, de registro apropiado, homogénea y colorida, de inmediata “simpatía” para el oyente que se adhiere sin problemas a un timbre más liviano que denso pero dentro de la mejor tradición y cuadratura definitoria de su cuerda. El intérprete, sensible e imaginativo, juega con los matices, distribuye equitativamente las regulaciones y plantea lecturas asimismo deudoras de los mejores ejemplos que le han precedido. El mejor acierto se encuentra en la página cumbre, dramáticamente hablando, de Werther, Oui, ce qu’elle m’ordonne, en la que Villazón sabe contrastar con pericia la introspección del inicio con el desgarro final (agudo incluido), dejando sobre todo en la frase Lorsque l’enfant revient d’un voyage avant l’heure, a la altura o superior a muchos protagonistas precedentes, señales de su maestría y personalidad. Del mismo nivel se evidencian las lecturas de Anges du paradis del Vincent de Mireille y, en especial, Je suis l’oiseau de Alain en esa joyita que es la Grisélidis de Massenet. Sale también airoso en momentos de mayor exigencia dramática como el aria de Adoniram de La reine de Saba o la de Lentulus en Roma (incluso también la muy interesante Source délicieuse de Polyeucte) y rubrica que es uno de los mejores Roméo actuales, tal como había demostrado anteriormente en la grabación completa de la ópera, realizada en Oviedo por RTVE Música. El disco compren- de, pues, arias populares del repertorio galo al lado de otras de mucho menor incidencia discográfica o escénica, lo que demuestra la curiosidad e interés de un intérprete que así confirma su preparación, sus cualidades y valía. Natalie Dessay hace un bienvenido “cameo” en algunas frases de Manon y Pidò acompaña con el acierto y el cuidado suficientes para demostrar que se ha convertido en batuta favorita de bastantes cantantes actuales. Fernando Fraga VARIOS AY LUNA. Música española del Siglo de Oro. GUILLEMETE LAURENS, mezzo. UNDA MARIS. ALPHA 064. DDD. 76’24’’. Grabación: Lorris-en-Gâtinais, VII/2004. Productor e ingeniero: Aline Blondau. Distribuidor: Diverdi. N PN Precioso, aunque algo tópico y repeti- 108 do, programa de música renacentista española el que nos presentan la mezzo Guillemette Laurens y el conjunto Unda Maris, formado por los tres instrumentos más representativos del siglo XVI español (vihuela, arpa y órgano) a los que se añaden unas percusiones de las que, como en otros discos con repertorio parecido a éste, desde nuestro punto de vista se abusa. El CD incluye piezas de Juan del Encina (la maravillosa Triste España sin ventura, más actual que nunca), Diego Ortiz, los vihuelistas, Antonio de Cabezón, Fernández Palero y Correa de Arauxo, en interpretaciones de irreprochable musicalidad y notable refinamiento. Guillemette Laurens vuelca toda su experiencia y su buen gusto en un repertorio que demuestra haber trabajado con entusiasmo y en el que cuida con notable esmero la pronunciación. Sus versiones son elegantes y sencillas, refinadas y poco ornamentadas, lo cual se agradece en una música como esta, que gana con la sobriedad y la espontaneidad: escúchese si no para compro- barlo el romance de Luis de Narváez Paseábase el rey moro o el anónimo Ay luna que reluzes, que da título al CD. El acompañamiento es variado y sugerente, con más percusión de la que nos gustaría (ya lo dijimos: qué pintan unas castañuelas en la Pavana de Cabezón). La arpista Françoise Johannel y el vihuelista Mike Fentross se reparten danzas y fantasías con buen sentido, mientras que el organista Damien Colcomb interpreta en el órgano histórico de Lorris-en-Gâtinais, de origen flamenco, ricercares y tientos, entre ellos uno de Correa de Arauxo sobre la Misa de la batalla de Morales de extraordinaria intensidad y gran riqueza de registros. P.J.V. BARROCO BOLIVIANO. Música barroca de las misiones de los indios chiquitos y moxos. Obras de Zipoli y anónimas. FLORILEGIUM. SOLISTAS BOLIVIANOS. (+ DVD The making of Bolivian Baroque). SACD CHANNEL CCS SA 22105. DSD. 72’28’’. Grabación: Catedral de Concepción, IV/2004. Productor e ingeniero: C. Jared Sacks. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN El barroco colonial será muy probablemente el gran filón para la investigación musicológica en los próximos decenios. Diversos proyectos discográficos vienen de hecho realizando las primeras incursiones en un patrimonio de una riqueza inimaginable. Este interesantísimo registro rescata música de las misiones de los jesuitas en tierras de los indios chiquitos y moxos, recordemos que el arte de los sonidos cumplió una función práctica de comunicación y evangelizadora. Para la grabación, el director artístico de Florilegium, Ashley Solomon, seleccionó un grupo de cantantes del país —como documenta el DVD adjunto—, que si pueden ser de alcance algo modesto aportan una frescura y un conocimiento de los idiomas nativos, en los que están algunas de las obras, absolutamente imprescindibles para acercarse a estas creaciones. Lo más atractivo es precisamente lo que de mezcla cultural, de persistencia de alguna forma de las civilizaciones nativas puede tener esta música. Las contribuciones vocales, en efecto, pese a ser siempre correctas, son un poco endebles en páginas como el Beatus vir de Zipoli o las anónimas In hac mensa novi y Ascendit Deus in jubilatione. Mucho más redondas las partes instrumentales, como la Sonata Chiquitanas XVIII o la curiosa La Folia, para dos violines, ambas de autor ignoto. Pero, resultados concretos aparte, el disco tiene un buen nivel y sobre todo supone una importante labor de animación cul- D I S C O S RECITALES-VARIOS tural con respecto al patrimonio y la historia de un país que necesita imperativamente recobrar su pasado. E.M.M. CINCO MAESTROS NÓRDICOS. Obras de Svendsen, Stenhammar, Nielsen, Sibelius y Tubin. ORQUESTA SINFÓNICA DE GOTEMBURGO. Director: NEEME JÄRVI. 5 CD BIS CD-1496/1498. DDD/AAD. 71’17’’, 77’12’’, 67’04’’, 73’06’’ y 67’25’’. Grabaciones: Gotemburgo, 1981-1992. Productores: Lennart Dehn y Robert von Bahr. Ingeniero: Michael Bergek. Distribuidor: Diverdi. R PM Estos cinco CDs reunidos en un estuche podrían considerarse el testamento, o la herencia, o el resumen del mejor trabajo llevado a cabo conjuntamente por la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo (OSG), nombrada en 1997 Orquesta Nacional de Suecia, con su director titular Neeme Järvi al frente. Han sido nada menos que veinticuatro años de colaboración, en los que esta pareja de hecho ha realizado más de treinta y cinco giras internacionales, con la actuación en más de veinte países de tres continentes. OSG-Järvi ha constituido una acreditada marca con garantía de calidad. El estonio, que ahora queda como principal director invitado y emérito, dejó la impronta de un sonido característico, compacto, homogéneo, equilibrado, no podría decirse que especialmente brillante pero sí rotundo y potente. Las grabaciones recogidas aquí, fueron hechas entre septiembre de 1981 y marzo de 1992 (parte del quinto disco, Tubin, es en AAD), dentro de la estrecha colaboración mantenida con el sello escandinavo BIS. Del noruego Johan Svendsen (1840-1911) se ha escogido la Sinfonía nº 1, una de sus obras maestras, y la Sinfonía nº 2, ambas dotadas de un refinado sensualismo y demostrativas de las sobresalientes dotes de orquestador que tenía el autor, quien además fue uno de los directores más importantes de su tiempo. Acompañan dos aires folclóricos suecos, uno de los cuales se convirtió en el himno nacional de Suecia (Du gamla du friska… convertido en Du gamla du fria…: País antiguo pero libre…). El pianista, director y compositor autodidacto sueco Wilhelm Stenhammar (1871-1927), perteneciente al periodo entre el romanticismo tardío y el naciente modernismo, está representado por la Serenata en fa mayor, en seis movimientos, su mayor obra para orquesta, y por el Concierto para piano nº 2 (brillantísima la participación de la brasileña Cristina Ortiz); percibimos un lenguaje romántico con ciertos tintes nacionalistas, además de una trabajada y minuciosa elaboración de las piezas. Acompaña el Interludio de su última obra de importancia, la cantata sinfónica Sången. Carl Nielsen (18651931), violinista, director y compositor danés, con un lenguaje personal que bebe en la tradición popular, no es ajeno a las aportaciones de las corrientes modernas, en particular del impresionismo. En las Sinfonías da lo mejor de sí mismo y constata su evolución a partir del formalismo clásico de las dos primeras. Aquí se interpretan la Cuarta (Lo inextinguible) y la Sexta, con un carácter de música de cámara. En el finlandés Jean Sibelius (1865-1957), epígono del sinfonismo alemán tardorromántico, alimentado por la música popular de su país, encontramos huellas impresionistas en La hija de Pohjola, sinfonía fantástica, op. 49. Más nacionalista es la Suite Karelia. Y la Sinfonía nº 2 está entre sus obras de construcción más libre y compleja, donde demuestra sus mejores recursos tímbricos y su temperamento fantasioso. Finalmente, el estonio Eduard Tubin (1905-1982), el más contemporáneo de nosotros y que creció en un clima nacionalista contra rusos y alemanes, está representado por las Sinfonías nºs 9 (más breve que simple, sumergida en una atmósfera elegíaca, una característica del autor) y 10 y última (la undécima quedó inacabada), en cuyo denso único movimiento hay algo de sombrío y melancólico. En total, buen sinfonismo, merecedor de una mayor difusión entre nosotros. Un sugestivo e interesante panorama orquestal nórdico, recomendable, a nuestro juicio, a dosis para su mejor aprovechamiento. J.G.M. CONTRADANZAS PARA LA CORTE DE DRESDE. LES BERLINOIS. Directora: SABINE ERDMANN. PROFIL PH05002. DDD. 49’52’’. Grabación: Berlín, VII/2003. Ingeniero: Christian Hagitte. Distribuidor: Gaudisc N PN Curioso disco en torno a la música de danza escrita para la corte del elector de Dresde Federico Augusto (1670-1733) por compositores por entero desconocidos, como Delpesch, Bigatti, Simon, Adam o Richter. Les Berlinois utilizan un violín barroco, una flauta, un oboe, un violonchelo, un clave e instrumentos de percusión para dar vida a unas piezas que al parecer estaban destinadas a acompañar un espectáculo del Estudio de Danzas Históricas de Berlín. La interpretación cumple con el objetivo de servir de banda sonora a un espectáculo de danza, resultando en general vigorosa y enérgica, algo rígida en los aspectos rítmicos (lo cual resulta comprensible) y no demasiado refinada tímbricamente, en especial por cuanto hace a un oboe de sonido demasiado abierto y a un clave percutivo y que por momentos resulta casi asfixiante. P.J.V. DARMSTADT 2002. XLI Internationale Ferienkurse für Neue Musik. Obras de Claren, Kim, Sciarrino, Müller-Hornbach y Walter. ORQUESTA DE LA RADIO DE FRANCFORT. Director: PETER RUNDEL. MUTARE ENSEMBLE. ENSEMBLE RESONANZ. NICOLAS HODGES, piano. COL LEGNO WWE 20210. DDD. 74’37’’. Grabación: Darmstadt, VII/2002. Productor: Wulf Weinmann. Ingeniero: Wolfgang Decker. Distribuidor: Diverdi. N PN Hay suficientes elementos extraños en la pieza que abre el CD sobre la edición de Darmstadt 2002 que la hacen la más interesante del lote. Sebastian Claren (n. 1965) parece retomar el lado pirotécnico de las partituras de un Varèse (el recurso a las sirenas) y el sentido matérico, habría que añadir feísta con que Xenakis asumía su música instrumental. El ruido es un elemento que tampoco falta en este discurso, titulado After Blinky Palermo: en la sección final, el violonchelo solista, en lugar de procurar alzar su voz, descompone sus sonidos en una miríada de ruidos y efectos que son los que rematan el tono de extrañeza y singularidad de esta pieza, concebida por Claren desde un verdadero compromiso con la modernidad. La influencia de Xenakis y Varèse no es demasiado explícita. Funciona como especie de modelo lejano sobre el que asumir la composición en este inicio del siglo XXI. La división de la orquesta en diversos microgrupos instrumentales y el discurrir del material en un tono de continuo abatimiento, casi a punto de desmoronarse, ofrecen una salida muy airosa al problema del concierto con solista en los tiempos actuales, pues no hay que ignorar que la pieza es, en la base, un concierto para violonchelo y orquesta. Del mismo modo que Claren quiere disolver la forma y el carácter del concierto secular, Nan-Kuk Kim (n. 1971) intenta romper con todos los modelos a la hora de acometer una pieza de cámara, una obra de reducidas dimensiones tímbricas (Fwa-Du), para clarinete, percusión y un instrumento coreano, el “ajaeng”. Aunque se perciben ecos de Lachenmann en esta pieza, Kim sabe ir hacia lo esencial, buscando más una sonoridad casi fantasmagórica que un ensayo de ruidos. Lo lacónico de su comentario en el disco (tan sólo tres líneas: casi un haiku) se corresponde con su radical propuesta. La pieza, por su parte, de Sciarrino sorprende por ser una secuencia basada principalmente en el aspecto percutivo, repetitivo del piano. Con todo, este ciclo titulado Notturni crudeli (al contrario que los Notturni para violín, que Sciarrino llama “brillantes”), de los que aquí se ofrecen las secciones 5 y 6, no aporta nada nuevo ni especialmente llamativo al universo estético del autor. La pieza de Gerhard Müller-Hornbach, Innere-spuren, arranca con una evidente deuda con el puntillismo del último Boulez y su especial tratamiento de los timbres, en donde la consideración del espacio es esencial. El planteamiento teórico de Múller-Hornbach, 109 D I S C O S VARIOS acerca del problema de la percepción y las cualidades físicas del sonido, se aproxima al de los espectralistas, aunque, luego, en el choque continuo y brutal entre las múltiples fuentes sonoras que ofrece esta pieza (para saxo, trompeta, trompa y conjunto de cámara, que actúan, con sus efectos de eco y resonancia, “como elementos de contacto y reacción”, según el autor) no haya relación alguna con el tratamiento sutil del material por parte de los franceses. La intención, por su parte, de Caspar Johannes Walter en Angst und Ahnung, para voz femenina, trompeta y conjunto de instrumentos de cuerda, es en exceso evidente: crear una atmósfera opresiva y de angustia a partir del empleo de sonidos “sibilantes”, una voz errática y un tejido de cuerdas de tono amenazador. El resultado es poco satisfactorio y deja el planteamiento de partida casi en la mera anécdota. F.R. LA ESCUELA PIANÍSTICA CATALANA. Grabaciones históricas. Albéniz: Tres improvisaciones. ISAAC ALBÉNIZ, piano. Granados: Danzas españolas nº 7 y nº 10. Improvisación sobre El pelele. Scarlatti: Sonata en si bemol mayor. ENRIQUE GRANADOS, piano. Liszt: Rapsodia húngara nº 13. Wagner: La muerte de Isolda. Chopin: Vals op. 64, nº 2. Malats: Serenata española. JOAQUIM MALATS, piano. Grieg: Danza noruega op. 35, nº 2. FRANK MARSHALL, piano. Granados: Quejas o la maja y el ruiseñor. Albéniz: Sevilla. JOSÉ ITURBI, piano. Granados: Danzas españolas nºs 7, 9, 10 y 11. GUILLEM CASES, piano. LA MÀ DE GUIDO LMG 3060. ADD. 74’40’’. Grabaciones: 1903-1936. Distribuidor: Gaudisc. H PN Buena parte del contenido de este com- 110 pacto ya apareció en otro del sello VAI en 1992 (VAI/IPA 1001). Las interpretaciones de Albéniz, Malats, Granados y Marshall son las mismas en ambos compactos. La diferencia estriba en que en el de VAI encontrábamos además grabaciones de Alicia de Larrocha (algunas cuando era más que jovencísima, con tan sólo nueve años de edad) y de Conxita Badía acompañada por doña Alicia y por Frank Marshall; y en este de LMG se trata de interpretaciones de Iturbi y Cases. Además, en el compacto que hoy presentamos hay espacio para presentar algunas de las grabaciones sin restaurar. En las ya restauradas hay a veces dificultades para escuchar algo; fíjense en el corte 3, casi no se oye, y quien toca es nada menos que Albéniz. En cambio, hay otros momentos en los que la calidad es sorprendente, como en la curiosa versión de una sonata de Scarlatti a cargo de Granados. Las grabaciones de Albéniz (las únicas que de él se conservan), Malats y Marshall fueron realizadas entre 1903 y 1907 en Tiana por Rupert Regordosa (personaje del cual no tenemos noticias). Este hombre presenta las obras y a sus intérpretes de un modo curioso: a Albéniz simplemente lo nombra, y a Malats y a Marshall los califica como “eminentes pianistas” antes de decir su nombre. Las grabaciones de Granados fueron realizadas en Barcelona alrededor de 1912 y son los únicos testimonios que quedan del compositor tocando. Posteriores son las de los valencianos Iturbi y Cases, del sello GramófonoOdéon (como las de Granados), datadas las del primero alrededor de 1934 y las del segundo entre 1925 y 1936, años en los que este último grabó todas las Danzas españolas de Granados. El trabajo de restauración de Balsach merece aplaudirse pues en algunos momentos, si se compara con los originales, se ha producido casi un milagro. Es un documento de gran interés que nos llega en las mejores condiciones de calidad sonora posibles. Además de interesar a estudiosos del pianismo de nuestro país y a los curiosos, estamos ante unas grabaciones que nos ilustran acerca de los orígenes de una tradición que llega hasta nuestros días. J.P. GENTIL MIA DONNA. PETRARCA E LA MUSICA. Obras de G. Gabrieli, Machaut, Landini, Bologna, Stefani, da Padova, Dufay, Trombocino y otros. GUILLEMETTE LAURENS, mezzosoprano. FUOCO E CENERE. JAY BERNFELD, viola y dirección. ARION ARN 68648. DDD. 60’56’. Grabación: 2004. Distribuidor: Harmonia Mundi. N PN Con sus anhelos y presagios, evocaciones y sueños de prodigiosa musicalidad, el Cancionero de Petrarca cincela de principio a fin la sensibilidad del Renacimiento y proyecta su influencia sobre la poesía y el arte de siglos posteriores, sorprendiéndonos todavía hoy la modernidad de sus versos. Muchos fueron también los músicos que se rendirían fascinados a ese mundo donde lo sensual y lo espiritual se constituyen en unidad indisoluble, como nos demuestra esta hermosa grabación, Gentil mia donna. Petrarca e la musica. Se trata de una recopilación que abarca un amplio espectro temporal, desde el siglo XIV al XVII, y a la vez espacial, por cuanto podemos encontrar piezas italianas, inglesas, españolas, francesas… Atravesaremos pues, en este feliz viaje, distintos estilos y concepciones musicales guiados con emoción y brío, brillantez y equilibrio, por la espléndida cantante Guillemette Laurens (Herreweghe, Leonhardt, Jacobs…), el grupo instrumental Fuoco e Cenere y el violista Jay Bernfeld. Desde el don para la melodía y la expresividad de Guillaume de Machaut (1300-1377) en Espérance, hasta las audacias armónicas de Claudio Monteverdi (1567-1643) en Hor che’l Ciel, pasando por Francesco Landini, Guillaume Dufay, Claudin de Sermisy, Alonso Mudarra o Palestrina, entre otros, lo que en realidad nos ofrece esta hermosa grabación es un catálogo de mecanismos compositivos del Renacimiento, con sus diversos tipos de polifonía, de tratamientos armónicos, rítmicos e instrumentales. El cancionero de Petrarca no deja de ser aquí una excusa, pero con todo una bellísima excusa, para disfrutar de unas cuantas joyas musicales, algunas no demasiado conocidas. J.P.T. MÚSICA EN EL TIEMPO DE TILMAN RIEMENSCHNEIDER. Il Curioso. HEDOS ENSEMBLE. Director: BERNARD BÖHM. NAXOS 8.557138. DDD. Grabación: Wurzburg, IX/2003. Distribuidor: Ferysa. N PE M úsica de danza y canciones básicamente centroeuropeas de los primeros tiempos renacentistas interpretadas por conjuntos de flautas, orlos, chirimías, bombardas, cornamusas y otros instrumentos de viento con acompañamiento de percusiones, laúd, vihuela o viola da gamba. Esa es la propuesta de este disco, muy parecida a la de otros muchos discos que se pusieron de moda hace un par de décadas. Con la figura del escultor Tilman Riemenschneider (c.1460-1531) como excusa, Bernard Böhm y sus conjuntos se pasean por obras de cancioneros, ediciones de Attaignant, el Odhecaton de Petrucci y piezas de algunas maestros célebres como Heinrich Isaac (su inmortal Innsbruck, ich muss dich lassen, lamentablemente en versión sólo instrumental), Jacob Obrecht o Thomas Stoltzer, que interpretan con instrumentaciones variadas y cierta homogeneidad en dinámicas y articulaciones. Los barítonos Martin Hummel y Harmut Hein se reparten con discreta simplicidad siete de los veintinueve temas del CD. P.J.V. PLAINTE CALME. Fauré: Impromptus 1-5 opp. 25, 31, 34, 94 y 102. Ravel: Gaspard de la nuit. Messiaen: Préludes pour piano. ALEXANDER LONQUICH, piano. ECM New Series 472 4002. DDD. 79’42’’. Grabación: I/2002. Productor: Manfred Eicher. Ingeniero: Peter Laenger. Distribuidor: Nuevos Medios. N PN Si de veras hubiera existido en música eso que llamamos impresionismo, Gaspard de la nuit podría ser su gran manifiesto. Ahí se juntarían expresionismo e impresionismo. Por otra parte, llamaríamos acaso preimpresionismo a piezas como las de Fauré. Y a las de Messiaen las consideraríamos intento temprano de irse por un camino ajeno al impresionismo; sin por ello perderse en los parques de atracciones de algunos miembros del Grupo de los Seis. Lonquich entrevera los bellos Impromptos de Fauré, prefiere no darlos uno detrás de otro, y presenta al joven Messiaen y al ahí insuperable Ravel como propuestas que lo trascienden. El caso es que, sean o no sean impresionistas estas páginas, precisan de unos dedos D I S C O S VARIOS Anne Sofie von Otter EL DESCANSO DE LA DIVA MUSIC FOR A WHILE. Obras de Ferrari, Frescobaldi, Caccini, Monteverdi, Kapsberger, Strozzi, Storace, Purcell, Dowland y Johnson. ANNE SOFIE VON OTTER, mezzosoprano; JORY VINIKOUR, clave y órgano de cámara; JAKOB LINDBERG, tiorba, laúd y guitarra barroca; ANDERS ERICSON, tiorba. ARCHIV 00289 477 5114. DDD. 67’50’’. Grabación: Estocolmo, II/2004. Productor: Sid McLauchlan. Ingeniero: Andrew Wedman. Distribuidor: Universal. N PN Sorprendente disco el que nos presenta aquí Anne Sofie von Otter, realizado con una libertad extraordinaria tanto en la elección del repertorio (que va del primer barroco italiano a Henry Purcell) como en el estilo interpretativo adoptado, de una sencillez desarmante, lo que la gran mezzo sueca hace compatible con una expresividad siempre apasionada y convincente. Desde el mismo arranque del disco, con el Amanti, io vi so dire de Ferrari, construido sobre la chacona, da la impresión de que von Otter canta justo lo que quiere y como quiere hacerlo, incluso se permite acompañarse brevemente con unos esbozos de palmadas. Dominadora tanto de la declamación característica de los primeros años del Seicento, que demuestra en un soberbio Dovrò dunque morire? de Caccini o en una delicadísima aria de Frescobaldi (Se l’aura spira), como del estilo más lírico y virtuosístico del propio Ferrari o de Barbara Strozzi, von Otter muestra lo mejor de sí misma en Monteverdi: si en Ecco di dolci raggi la declamación se combina con los melismas expresivos en “arda il mio core” con pasmosa naturalidad y en Quel guardo sdegnosetto sabe encontrar el tono de frescura y espontaneidad justo, es en Adagiati, Poppea, la preciosa nana que Arnalta dedica a su señora en L’incoronazione di Poppea donde el arte de la sueca alcanza a emocionar, con un extraordinario dominio del tempo y de la respiración justa y una forma de alargar las notas finales de cada verso sencillamente arrebatadora. Algo menos interesante me parecen sus interpretaciones de los compositores ingleses, a los que se acerca con similar desparpajo y sobrada soltura técnica, pero acaso con menos variedad de matices y cierto amaneramiento. Así, sobre el Music for a while purcelliano pasa demasiado deprisa y aunque en Dowland consigue transmitir la característica melancolía de sus canciones, lo hace arrastrando la voz de forma no siempre igual de convincente. Acompañamiento muy correcto por parte de un trío de instrumentistas que interpretan además con magnífico estilo algunas piezas en solitario. Pablo J. Vayón Marta Almajano BESOS BARROCOS PER UN BACIO. Música vocal del siglo XVII. Obras de Ferrari, Strozzi, Carissimi, Monteverdi y otros. MARTA ALMAJANO, soprano; LUCA PIANCA, archilaúd; VITTORIO GHIELMI, viola da gamba. Almajano se está alzando hasta el puesto de gran cantante española del repertorio de la música antigua. Este disco, en el que se adentra en el repertorio barroco italiano, es una buena prueba de esa afirmación. Dueña de un atractivo timbre, la soprano se muestra variadísima de intenciones expresivas y capaz de diferenciar con claridad los estilos más diversos, de Strozzi a Monteverdi, de Frescobaldi a Kapsberger, contando siempre con unos acompañamientos de primer orden. Amanti, io vi so dire de Ferrari es un ejemplo por afinación, seguridad en las agilidades y tratamiento del recitativo central. Almajano cambia de registro en Per un bacio che rubbai —que presta su título al disco— de Barbara Strozzi, donde se mueve entre una íntima sensibilidad y contrastes más dramáticos. Ancora il Rè nasce piangendo in terra de Kapsberger es una página poco habitual, que en la lectura de Almajano cobra un sesgo de pesimista consideración sobre la naturaleza humana, a lo que contribuyen los detalles de color a cargo de la viola. En las piezas de Monteverdi, como es el caso de Ohimè ch’io cado o la orientalista La mia turca, se aprecia un plus de expresividad. En cambio, Se l’aura spira de Frescobaldi llama la atención por la espontaneidad de su melodismo. Otra página de Strozzi, Cosi non la voglio, se transforma en una miniescena dramática, en tanto que Mi fà rider la speranza de la misma compositora permite a la intérprete toda una recreación de la y un concepto sutiles, refinados y de gran musicalidad. Hay y ha habido grandes pianistas; hay espléndidas referencias de Gaspard y de las demás piezas de este recital, pero pocas veces con esta elegancia, con ese toque, ese roce, esa caricia del teclado que es al mismo tiempo incursión decidida de un artista en un concepto, en un discurso. Lonquich canta con los Impromptos de Fauré, sugiere con los Preludios de Messiaen, pinta con el Gaspard: pinta con colores muy concretos y paleta limitada, pero consiguen unas sugerencias, unos matices, una ilusión de figuras como pocas veces, y eso que se trata de uno de esos hits de la discografía del siglo, desde que le registrara no sabemos bien cuándo la buena amiga HARMONIA MUNDI 987058. DDD. 60’01’’. Grabación: Sion, XI/2004. Productor e ingeniero: Jean-Daniel Noir. N PN onomatopeya musical de la risa. Muy distinta es la concentrada Cantata spirituale de Ferrari. Las escasas piezas instrumentales a solo son también reproducidas de modo magnífico. Enrique Martínez Miura Marguerite Long. Debe de haber más de sesenta o setenta lecturas pianísticas de Gaspard, algunas de belleza inquietante, otras de belleza sugerente, muchas de belleza incuestionable en su diversa propuesta. Desde ahora, figura entre ellas la del alemán Alexander Lonquich. S.M.B. 111 D V D 112 CRÍTICAS de la A a la Z D V D BERLIOZ-HAYDN Charles Munch IMAGINACIÓN Y ESPONTANEIDAD BERLIOZ: La infancia de Cristo.. JOHN MCCOLLUM (Narrador, Centurión), FLORENCE KOPLEFF (María), THEODOR UPPMAN (José), DONALD GRAMM (Polidoro, Herodes, Padre de familia), DONALD MEADERS (Polidoro, parte 1, escena 3). SOCIEDAD CORAL RADCLIFFE. HARVARD GLEE CLUB. ORQUESTA SINFÓNICA DE BOSTON. Director: CHARLES MUNCH. VAI 4303. 107’. Formato imagen: 4:3 blanco y negro. Formato sonido: stereo. Código región: 0. Grabación: Boston, Symphony Hall, 13-XII-1966. Producción de la Boston Symphony y WGBH Educational Foundation. Distribuidor: LR Music. N PN Hace poco recordábamos desde aquí al comentar documentos de alguna orquesta americana, que los archivos de la Sinfónica de Boston guardan cientos de documentos filmados que bien podrían comercializarse y distribuirse ahora en DVD. Sorprendentemente, el milagro ha comenzado a hacerse realidad y el sello VAI será el que se encargue de sacar a la luz los conciertos de esta orquesta con muchos directores famosos que pasaron por su podio, felizmente filmados y grabados (y además, como en el caso que nos ocupa, con muy buen sonido estereofónico y magnífica filmación en blanco y negro). El documento que comentamos, correctamente reprocesado en cualquier aspecto a considerar, recoge íntegro el programa de televisión original de ese 13 de diciembre de 1966 con la presentación y los comentarios del locutor, que introduce al espectador en este concierto Berlioz del legendario Charles Munch (quien actúa aquí como director invitado, ya que como es sabido dejó la titularidad de este conjunto en 1962). Esta trilogía sagrada, lo más parecido a un oratorio de todo lo que escribió Berlioz (es decir, que como dice David Cairns esto es un oratorio lo mismo que Romeo y Julieta era una sinfonía), es una mezcla de géneros diversos que mantienen un indudable interés, en cualquier caso, música fresca y encantadora que precisa de una batuta que aglutine y dé unidad a elementos que pertenecen tanto al teatro lírico como a la música de cámara, sin contar con fragmentos de música pura totalmente estática. Como ya es sabido, Munch es a Berlioz lo mismo que Celibidache a Bruckner, y en este concierto vemos al anciano maestro (faltaban solo dos años para su fallecimiento, y sin embargo en pocas ocasiones podrán ver tales pasión y fuego expresivo, por no hablar de sus legendarias exaltación y emotividad) recrear estos pentagramas con auténtica delectación, y además con un sentimiento religioso sincero y elevado (al menos, así se desprende de la escucha), una versión que por su serenidad, grandeza y modo contemplativo podemos situar entre las mejores existentes actualmente en la fonografía berliozana. Quizá no tenga el refinamiento de Colin Davis, ni tampoco ese equilibrio supremo conseguido por el director británico entre la multitud de elementos que componen esta obra; también podríamos decir que la versión de estudio del propio Munch para RCA del año 1956 es más perfecta y tiene mejor elenco vocal (Valletti, Kopleff —que repite—, Souzay y Tozzi contra los que se detallan en la cabecera), pero la sinceridad, imaginación y espontaneidad de este concierto son patrimonio de las mejores veladas musicales que hoy se pueden encontrar en la música grabada y filmada, un concierto sensacional que hará las delicias de cualquier buen catador de la música de Berlioz. Los solistas cumplen adecuadamente y la filmación es magnífica. No hay subtítulos, pero en el libreto tienen el texto original francés y su traducción inglesa. En resumen, gran música recreada profunda y ardientemente por uno de los más grandes berliozanos que han existido. Además de eso, soberbia orquesta, estupendos coros y solistas, y sobre todo, filmación ejemplar que les llevará hasta sus casas un concierto de auténtica leyenda. Prueben y verán. E.P.A. www.scherzo.es D V D BERLIOZ-HAYDN CHAIKOVSKI: El lago de los cisnes. ALLA MIKHALCHENKO (Odile-Odette), YURI VASIUCHENKO (Príncipe Sigfrido), ALEKSANDR VETROV (Rotbart), MIKHAIL SHARKOV (Bufón de la corte). CUERPO DE BAILE Y ORQUESTA DEL TEATRO BOLSHOI DE MOSCÚ. Director MUSICAL: ALGIS ZHURAITIS. Coreografía: PETIPA-IVANOV; revisada por YURI GRIGOROVICH. Director de vídeo: MOTOKO SAKAGUCHI. ARTHAUS 100713. 129’. Grabación: Moscú, 1989. Distribuidor: Ferysa. R PN E l ballet clásico es un código estricto que puede llegar a la rigidez. Para ponerlo en movimiento hace falta rescatarlo desde una sensibilidad moderna, actualizarlo técnicamente, dotarlo de una expresividad teatral acorde con los tiempos. Removerlo radicalmente es erróneo y estéril. No le toques ya más, que así es la rosa, dictamina Juan Ramón Jiménez. Yuri Grigorovich revisa con prudencia y sabiduría las líneas coreográficas de Petipa-Ivanov. Cuenta, para ello, con un personal de modélica e insuperable altura, empezando desde el fondo, desde un cuerpo de baile donde el último partiquino y cualquiera de los solistas es de primera calidad. Gente bella, física y musicalmente diestra, dueña de estilo, disciplinada, capaz de convertir las simetrías y equivalencias de los cuadros nocturnos en un ejercicio hipnótico a la luz de la luna. Sobre unos telones sumarios y eficaces, que en dos pases de mano nos llevan del palacio iluminado por las velas al lago bajo el hechizo lunar, un vestuario imaginativo, plural, sabio de gamas cromáticas y suntuoso de realización, soporta cualquier primer plano. Zhuraitis recorre a Chaikovski con pulida minucia, contrastando expresiones y climas, y sirviendo a la melodía con intensa calidad lírica. Del reparto destaco el doble papel cumplido por Mikhalchenko, capaz de un canto ligado de impecable factura, actitudes de extrema nobleza y momentos de traca vertiginosos y certeros. Como actriz resulta perfectamente creíble cuando pasa de dolorida doncella blanca a rapaz seductora negra. Baste examinar los primeros planos para advertir que el personaje habita esa cara de ilustre perfil que parece tallada como prototipo de la étoile. A su lado, Vasiuchenko, discreto acompañante en los dúos, luce como típico bailarín blanco, flexible, de saltos lentos y señoriales y caídas flexibles, de ambigua presencia y gesticulación propia de un príncipe de leyenda. Brillantes de arrojo y fuertes de presencia, tanto el bufón de Sharkov como el brujo de Vetrov. Injusto pero necesario es obviar a los solistas mas acaso el gran solista sea ese gran mecanismo de relojería tradicional y vivaz llamado Bolshoi de Moscú. Toda una referencia para quienes quieran tener un Lago en el salón de casa. B.M. Daniel Barenboim y Simon Rattle BRAHMS EN LA HÉLADE BRAHMS: Concierto para piano nº 1 en re menor. Cuarteto con piano nº 1 en sol menor (orquestación: Schoenberg). DANIEL BARENBOIM, piano. ORQUESTA FILARMÓNICA DE BERLÍN. Director: SIMON RATTLE. EUROARTS 2053659. 127’ (con extras). Grabación: Atenas, Odeón de Herodes Ático, 1V-2004. Director de vídeo: Bob Coles. Productor: Paul Smaczny. Distribuidor: Ferysa. N PN El concierto de Europa de la Filarmónica de Berlín del año 2004 tuvo lugar en uno de los primeros lugares de la tradición occidental surgidos para, entre otras cosas, escuchar música. Como testimonia el DVD, la sesión fue de todo punto extraordinaria. Pocas veces ha tenido el Maestoso del Concierto nº 1 una tal grandeza sinfónica, un sentido tan agudo del fatalismo, donde el diálogo y la confrontación del piano —a cargo de un entregadísimo Barenboim— y la orquesta alcanzan cotas muy elevadas de significado. Notable el clima poético del Adagio, repleto de matices y con un solista claro y expresivo. Un impulsivo Finale cierra la interpretación. Pero si el Concierto cuenta con una gran versión, la portentosa orquestación realizada por Schoenberg del brahmsiano Cuarteto con piano nº1 parece fruto de un momento de plenitud difícilmente repetible. Rattle, que ya demostrara ser un convencido defensor de esta adaptación HAYDN: Las siete últimas palabras Hob. XX:1a. FILARMÓNICA DE LA SCALA. Director: RICCARDO MUTI. EMI 7243 5 99400 9 0. 73’. Grabación: Iglesia de San Francisco, Arezzo, 20-XI-2000. Productores: Carlo Assalini, David Mottley, Andrea Zaccaria. Formato video: PAL System 16:9. Formato audio: Dolby Stereo, DTS surround, Dolby Digital 5.1 surround. Subtítulos: Inglés, italiano. N PN Edición de indudable interés, ya que su aproximación artística es doble: la musical y la pictórica. Se integra en un proyecto cuya “alma mater” es el director napolitano y que denomina Música en los lugares del arte. Introdujo, pues, a la Filarmónica de la Scala en esa mezcla de simplicidad y asombro polícromo que es la iglesia sita en Arezzo gracias a los recuperados frescos de Piero della Francesca. El recorrido por ellos es pormenorizado y hasta reiterativo a lo largo de la filmación, aunque su riqueza no cansa. (El DVD permite pormenorizar sobre ellos sin acceder a la parte musical del mismo, en su registro con la Orquesta Sinfónica de Birmingham, propuso en la velada ateniense una ardiente traducción, épica y de cambiante coloración en el Allegro, de finas texturas en el Intermezzo, cálida en el Andante y de todo punto electrizante en el Rondó. Una filmación para la historia. Enrique Martínez Miura aunque también deja simultanear ambos menesteres, al igual que escuchar sobre el despliegue visual de la partitura). En ese marco, Muti hace una interpretación plena en el sonido, cargada de dramatismo, en la que se cuidan los prodigados sforzandi y que brilla también por las regulaciones dinámicas. De todos modos, yo diría que no peca de hueca teatralidad. El maestro se muestra más vigilante y controlador que extravertido y consigue materializar una versión cálida y nada pesante. Se puede estar más o menos de acuerdo con el hacer de esta excepcional partitura algo más austero, más concentrado en los medios musicales (el mismo Haydn la arregló luego para cuarteto de cuerda). Téngase en cuenta que en 1786 recibió el encargo de un canónigo de Cádiz y se interesó de manera que en ese mismo año tenía ultimada la partitura. Se volcó en la intención y obtuvo una obra maestra y totalmente adecuada al propósito. No hay por qué pensar que lo que se ha obtenido en Arezzo difiere mucho de las intenciones primarias. Gocémoslo pues, y aumentemos el gozo con la contemplación de los recuperados frescos. J.A.G.G. 113 D I DS VC D O S DUN-MUSORGSKI Tan Dun MÚSICA DE PIEDRAS Y DE AGUA DUN: El mapa. ANSSI KARTTUNEN, violonchelo. ORQUESTA SINFÓNICA DE SHANGHAI. Director: TAN DUN. DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4009. 73’. Grabación: 2004. Director de vídeo: Uri Gal-Ed. Productora: Jane Huang. Distribuidor: Universal. N PN DUN: Té, un espejo de alma. HAIJIN FU, barítono; NANCY ALLEN LUNDY, soprano; CHRISTOPHER GILLETT, tenor; NING LIANG, contralto; STEPHEN RICHARDSON, bajo. CORO DE BAJOS DE LA ÓPERA DE HOLANDA. ORQUESTA SINFÓNICA NHK DE TOKIO. Director musical: TAN DUN. Director de escena: PIERRE AUDI. Director de vídeo: MASUMI KAWAGUCHI. DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 0999. 120’. Grabación: Tokio, 22-X-2002. Distribuidor: Universal. N PN Tan Dun es con pocas dudas uno de los compositores más imaginativos del presente. Su empeño de fusionar las más antiguas tradiciones chinas con las técnicas más modernas de la música occidental tiene completo éxito en El mapa, una especie de concierto para violonchelo y orquesta, en el que aparecen filmaciones de cantos y danzas populares, teniendo el solista que dialogar con una cantante popular —asombrosa— filmada previamente. Sale airoso de la prueba LEONCAVALLO: Pagliacci. FRANCO CORELLI, tenor (Canio); MAFALDA MICHELUZZI, soprano (Nedda); TITO GOBBI, barítono (Tonio-Prólogo); MARIO CARLIN, tenor (Beppe); LINO PUGLISI, barítono (Silvio). CORO Y ORQUESTA DE LA RADIOTELEVISIÓN ITALIANA. Director: ALFREDO SIMONETTO. Director de vídeo: FRANCO ENRIQUEZ. Recital con páginas de La rosa de Estambul, Carmen, Cavalleria rusticana, Il trovatore, Requiem. HARDY VIDEO HCD 4016. 103’. Grabaciones: 1954, 1963, 1983. Subtítulos en inglés, francés, italiano y español. B. y N/Color. Distribuidor: Dial. R PN 114 La categoría de documento histórico de esta versión televisiva de tan popular ópera verista eximiría de su valoración si no fuera algo más. En efecto, Enriquez conoce la obra y sabe adaptarla al incipiente medio visivo con astucia y provecho, utilizando muy bien los limitados espacios y centrando lógicamente su narración en los principales intérpretes del drama. Así, si uno se sitúa en la época de su realización y considera que la televisión “lírica” está aún un poco en pañales, podrá disfrutar del acontecimiento sin sobresaltos ni contratiempos. Es una perspectiva tan necesaria y provechosa como honrada. Corelli, en esta su primera experiencia (luego seguirían, como se sabe, Tosca, Carmen, Turandot y Andrea Chénier), se evidencia seguro y desenvuelto ante la cámara y su Canio, vocalmente hablando, se balancea entre un sensacional Karttunen —la obra fue escrita originalmente para Yo Yo Ma—, ultraexpresivo y de técnica soberana. Los elementos más dispares están al servicio del arte de Tun: piedras, soplidos sobre hojas de hierba, las boquillas de los vientos, ataques desacostumbrados sobre las cuerdas… Integrado este aparente maremágnum por un concepto musical poderosísimo. El mapa es una obra maestra redonda, pero no menos admirable es el contexto que recoge la filmación: una interpretación en medio de la China rural, con la orquesta y todo el aparato de la más moderna tecnología sobre un tingladillo al aire libre y un público formado por el pueblo que diera vida a los elementos folclóricos utilizados por Dun. Muy distinto es el mundo de la ópera Té, con su aspecto general de fino ritual y su mínima acción dramática. El DVD recoge una interpretación que tuvo lugar en Tokio, montaje coproducido con la Ópera de Holanda y el Teatro de Shanghai. La puesta en escena propone una explosión de colorido y movimientos casi de danza de los personajes. Dun nos adentra otra vez en su originalísmo universo sonoro, donde está presente el agua —delicadamente derramada o percutida—, el sonido de las particellas rítel buen canto y la expresión propia del género realista en el que la partitura se encuadra, con la torrencial generosidad vocal que le caracteriza. Algunos gestos de Gobbi pueden hoy resultar algo desmedidos, pero su categoría de actor está por encima de cualquier apreciación negativa, hasta tal punto de que el director basa sobre él la parte más importante del intermezzo, donde al cantante-actor exhibe una interesante variedad de registros. La calidad de su Tonio, canoramente hablando, es de sobra conocida por sus registros EMI (primero con Callas y luego con el mismo Corelli) para evitarnos el comentario. La voz de Micheluzzi suena, en principio, algo liviana para Nedda, pero la soprano friuliana, frescachona y regordeta, es una excelente actriz que sale adelante de los momentos más duros, como el dúo con Tonio, pasando luego cómodamente a la sensualidad de su encuentro con Silvio que ella hace especialmente creíble. Silvio es el adocenado Lino Puglisi, de canto más bien superficial, pero que por lo menos da convenientemente el tipo. Carlin desgrana confortable su bonita serenata y se hace notar luego en los momentos que interesa. Todo el tinglado, que conoce también su publicación en CD, va a buen puerto gracias a la pericia de un hábil director como es Simonetto. Como importante complemento a Payasos, Corelli canta un insólito momento operetístico de Leo Fall (en italiano, desde luego) en una toma del programa Storia micamente movidas al unísono o la percusión sobre cerámica. El resultado es el de una poética propia de un encantamiento. El reparto cumple admirablemente con su difícil cometido. Enrique Martínez Miura dell’opereta realizado por Lauretta Masiero en 1963, además de varios ejemplos de sus grandes papeles (Don José, Turiddu, el Radames del aria con el si bemol morendo, como es debido), ahora en color, cuyo origen se halla en la serie I Grandi della Lirica, un programa de 1983 organizado por Guido Guarnera. En este apartado aparece también el tenor cantando el Ingemisco verdiano, de gran valor por la calidad de la ejecución en sí misma y por su rareza, ya que fueron escasísimas las ocasiones que el tenor se enfrentó con esta parte que le iba de maravilla. Porque, si la memoria no engaña, sólo la cantó al completo una vez en Los Ángeles, en 1967. F.F. MOZART: Cosí fan tutte. HELENA DOESE, SOPRANO (FIORDILIGI); SYLVIA LINDENSTRAND (DORABELLA); DANIELE PERRIERS, SOPRANO (DESPINA); THOMAS ALLEN, ANSON AUSTIN, TENOR (FERRANDO); FRANZ PETRI, BAJO (ALFONSO). CORO DE GLYNDEBOURNE. ORQUESTA FILARMÓNICA DE LONDRES. DIRECTOR MUSICAL: JOHN PRITCHARD. Grabación: Glyndebourne, 1975. Escenografía: Emanuele Luzzati. Director de escena: Adrian Slack. Director de vídeo: David Heather. ARTHAUS MUSIK 101 081. 158’. Distribuidor: Ferysa. R PN Con ventaja, lo mejor de la noche es la dirección de Pritchard, mozartiano exi- D V D DUN-MUSORGSKI Markus Stenz ICONO ORIENTAL HENZE: L’Upupa und der Triumph der Sohnesliebe (La abubilla y el triunfo del amor filial). MATTHIAS GOERNE (Al Kasim), LAURA AIKIN (Badiat), JOHN MARK AINSLEY (El demonio), ALFRED MUFF (El anciano), HANNA SCHWARZ (Malik), GÜNTER MISSENHARDT (Dijab), AXEL KÖHLER (Adschib), ANTON SCHARINGER (Gharib). KONZERTVEREINIGUNG WIENER STAATSOPERNCHOR. ORQUESTA FILARMÓNICA DE VIENA. Director musical: MARKUS STENZ. Director de escena: DIETER DORN. ESCONOGRAFÍA Y FIGURINES: JÜRGEN ROSE. Director de vídeo: BRIAN LARGE. EUROARTS 2053929. 143’. Grabación: Festival de Salzburgo, 12-26-VIII-2003. Formato imagen: NTSC. Sonido: PCM stereo, Doldy digital 5.1. DTS 5.1. subtítulos: Inglés, alemán, francés. Código región 0 (worlwide). Formato disco: DVD 9. Distribuidor: Ferysa. N PN P ocas veces se dará una coincidencia como ésta: acabamos de ver esta ópera en el Real y nos llega la toma en vivo del mismo montaje, y casi el mismo reparto de su estreno en Salzburgo. Remitimos al lector al comentario que hicimos de la función madrileña para evitar repeticiones en cuanto a obra, cantantes (con la excepción que veremos), puesta en escena, escenografía y figurines. Baste con señalar que en lo visual se trata de un icono muy bello, muy sugerente, muy “mil y una noches”; este formato potencia esa belleza visual, como si frente a lo efímero de lo visto en el teatro se nos incitara como a los niños ante los vídeos de Disney: llévate este bello cuento a casa “para siempre”. mio, que sabe pasar revista a la cantidad opulenta de registros que la obra tiene: comedia chispeante, farsa cínica, drama sentimental, extravíos psicológicos. Pritchard canta y se estremece desde la obertura, marca con detalle los recitativos, equilibra las masas, distribuye colores. Caben otras lecturas de la ópera, ninguna, ciertamente, mejor que ésta. En el elenco, llevan la delantera las tres damas, en especial Doese, que se las ve con la endiablada tesitura de su personaje y camina en puntas de pie sobre las brasas. Picante y a la vez incauta, Despina. Distinguida, Dorabella. Allen y Petri cumplen con decoro. Austin está deficiente. Todos y todas tienen el físico adecuado a sus roles y una toma habilidosa de planos alternativos nos lo demuestra, lo mismo que una minuciosa dirección de actores. Sobre un fondo agradable y dieciochesco, que exprime al máximo lo exiguo del escenario, la puesta trabaja con actitudes, simetrías y cuadros vivos. Sin salirse de los cánones de la comedia mozartiana consabida, alcanza un buen nivel de eficacia y deleitoso colorido de época. B.M. Eso sí: el aficionado sabe que el áspero lenguaje y la exigente línea vocal de Henze para esta obra son contrapunto a la belleza inmediata del diseño de escena, vestuario y luces. La filmación de Brian Large hace perder aspectos generales del escenario, pero a cambio tenemos cerca esos rostros expresivos de un reparto hoy insuperable. Con respecto a Salzburgo, Madrid sólo presentó un cambio en ese reparto, aunque en un cometido muy importante: Ofelia Sala como Badiat, mientras que en este DVD el papel lo asume Laura Aikin. Aikin es soprano lírica que no desdeña cometidos más graves. Recientemente ha sido Constanze, Sophie (Rosenkavalier) y Lulu, y ha cantado incluso la Reina de la noche en el Met. Su timbre es bello, su agudo y su centro son muy poderosos y penetrantes, y compone una Badiat muy convincente, que tan sólo tiene algún problema abajo cuando el travieso Henze juega malas pasadas. Con el insuperable Goerne y el espléndido Ainsley, Aikin compone el trío fundamental de esta bella ópera, sin que por ello desmerezcan, ni mucho menos, los característicos Schwarz, Missehardt y Muff, o los malvados hermanos, Köhler y Scharinger. No poca trascendencia tienen coro y, sobre todo, orquesta, puesto que en este DVD salzburgués tenemos en el foso a la Filarmónica de Viena. Dirige aquí el alemán Markus Stenz, que acaba de ser nombrado director de la Ópera de Colonia después de su excelente relación como director de la Gürzenich de la ciu- MUSORGSKI: Jovanschina. Orquestación de Dimitri Shostakovich a partir de la edición de Pavel Lamm. BULAT MINJELKIEV (Príncipe Iván Jovanski), IURI MARUSIN (Príncipe Andrei Jovanski), CONSTANTIN PLUZHNIKOV (Príncipe Vasili Golitsin y Escribiente), NIKOLAI OJOTNIKOV (Dosifei), OLGA BORODINA (Marfa), TATIANA KRAVTSOVA (Emma). CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO KIROV DE SAN PETERSBURGO. Director musical: VALERI GERGIEV. Director de escena: LEONID BARATOV. Decorados: FIODOR FEDOROVSKI. Figurines: GALINA SOLOVIOVA. Director de vídeo: BRIAN LARGE. IMMORTAL IMM 950014. Grabación: Teatro Mariinski de San Petersburgo, 1992. Zona: Todas. Pantalla: 4:3. Digital stereo. Sin subtítulos. Distribuidor: Dial. R PM Antes de empezar, hay que hacer una advertencia. Reseñamos el reparto que realmente canta en esta grabación en vivo, de 1992, que circuló por ahí en dos casetes de vídeo VHS. Ese reparto es el que aparece en los títulos de crédito finales. Pero en la contraportada pone que se trata de una toma de 1991 y aparece un reparto algo distinto: Vladimir Galusin (Andrei), Alexei Steblianko (Golitsin), Valeri Alexeev (Shakloviti) y Jelena Proki- dad renana. Gran director sinfónico y de foso, Stenz dirige esta Upupa con tanta energía como delicadeza, con detalle y análisis, un acompañamiento de gran teatralidad que culmina en esa Hora azul final, que es puramente orquestal. Por lo dicho en nuestra reseña del estreno madrileño y por lo comprobado en este DVD, no queda sino considerar que estamos ante un registro excepcional (aunque no dé opción a subtítulos en español). Santiago Martín Bermúdez na (Emma). Es decir, lo que promete la contraportada es el reparto de la versión audio grabada a principios de 1991, mientras que el contenido es la toma filmada un año y pico después. Digamos, de paso, que esta misma filmación se puede adquirir en nuestro país, en una colección de las “de quiosco”, con opción para subtítulos en español y en inglés, mientras que en la que ahora comentamos no hay subtítulos. La que recibimos, además, tiene con respecto a la de quiosco una bruma decolorante que enturbia la imagen. Todo esto resulta un poco sorprendente, pero ahora iremos a lo que interesa: voces, orquesta, escena. Lo mejor, lo más coherente y lo de superior nivel viene de la orquesta y de la batuta. Y podría añadirse el coro. Acaso también las elegantes bailarinas del número pompier de las esclavas persas, pero menos. Gergiev dibuja un fresco lírico-dramático de gran verdad teatral y sugerencia histórica, de una continuidad y progresión sin tacha, y con una orquesta espléndida. Atención: sabemos que el pasado nos dio mejores opciones, pero estamos en 1992, con la versión Shostakovich y con un sonido excelente. Lo uno, por lo otro. 115 D V D MUSORGSKI-WEBER La puesta en escena de Leonid Baratov no ilustra demasiado bien ese fresco histórico y teatral, sobre todo porque es muy convencional, porque usa unos iconos desgastados por el tiempo. Parece que el Mariinski quisiera desbancar al Bolshoi en todo, incluso en lo apolillado y tradicional de las escenas. Quien esté poco acostumbrado a estos iconos puede sobrellevarlos mejor que quien haya visto uno y otro vídeo de óperas rusas históricas, algo abrumador. Hemos reseñado hace poco la versión de Kirchner para Abbado: la noche y el día. Lo de Kirchner no era perfecto, ni siquiera siempre adecuado, pero tenía su atrevimiento, su intento de cambiar eso, el icono. El Dosifei barbudo de mala peluquería de Ojotnikov es un contraste ilustrativo con la cara y la cabeza rapada de Burchuladze; aquello quiere ser más fiel, pero es mentira; Burchuladze tiene lo que tiene que tener: verdad dramática. En cuanto a las voces, hay una de superioridad total, la de Borodina en una Marfa fresca y de gran sensibilidad, equilibrio entre oscuridad y lirismo. Junto a ella, un muy logrado personaje secundario, la Emma de Kravtsova. Entre los hombres, destaca el doblete de Pluzhknikov, voz de tenor lírico que evoca las voces de los antiguos tenores de la época de Lemeshev. El doblete tiene su lógica: para el escribano hace falta un buen tenor, pero tiene dos escenas no muy destacadas. Para Golitsin, personaje importante de una sola escena (pero qué escena) se necesita un buen tenor de cierta ambigüedad en lo vocal. Puesto que nunca coinciden, por qué no encargárselo al mismo tenor. Defrauda un poco el Iván de Minjelkiev, aunque se supera a medida que avanza la acción. Pero quien defrauda de veras es Marusin en un Andrei de escasa potencia y con tendencia al ahogo. Cumple Ojotkinov, también mejorando hacia delante, aunque es mejor oírlo que verlo. El cometido de Dosifei está cargado de tanta excelencia histórica que la medianía de Ojotnikov tiene que defraudar. Trofimov canta con verdad y sentido, mas también con voz, una de las numerosas quejas sobre el destino de Rusia que contiene esta doliente ópera. En resumen: buen nivel medio, con cosas que encantan y otras que decepcionan. Un filme adecuado para introducirse en esta ópera, aunque le supere en casi todo el de Abbado/Kirchner/Ghiaurov (Arthaus). ORFF: S.M.B. Carmina Burana. BEETHOVEN: Sinfonía nº 9 op. 125 “coral”. KATHLEEN BATTLE, soprano; FRANK LOPARDO, tenor; THOMAS ALLEN (barítono). CORO SHIN-YU KAI. ORQUESTA FILARMÓNICA DE BERLÍN (Orff). ANNE SCHWANEWILMS, soprano; BARBARA DEVER, contralto; PAUL GROVES, tenor; FRANZ HAWLATA, bajo. CANTANTES DE LA ÓPERA DE TOKIO. ORQUESTA SAITO KINEN (Beethoven). Director: SEIJI OZAWA. 116 PHILIPS 074 3060. 134’. Grabaciones: 1990 (Orff) y 2002. Formato de sonido: Estéreo (Orff) y 5.1 Surround (Beethoven). Formato de imagen: 4:3 Philips reedita, en este DVD, los Carmina Burana de principios de los 90 con la Filarmónica de Berlín junto a una Novena de Beethoven grabada hace dos años en Japón durante la celebración del Festival Saito Kinen. Sobre la primera ya se ha escrito mucho. Escuchada con la perspectiva del tiempo, la versión cumple con corrección apoyada en una formación soberbia y en un reparto de lujo encabezada por una angelical Kathleen Battle (¡qué Dulcissime!). El director nipón controla a la perfección los medios orquestales y las dinámicas para ofrecer un espectáculo en el que no decae la tensión. El sonido deja bastante que desear a tenor de los medios con los que se contaba. Otro cantar es la Novena de Tokio. Una interpretación plana y sin sustancia que liquida sin muchos miramientos. Nada en ella es destacable, excepto la asepsia que destila por los cuatro costados. Respaldado por una orquesta menor y un reparto sin muchos atractivos, Ozawa materializa una ejecución en la que los matices brillan por su ausencia y su único empeño es exhibirse ante un público entregado de antemano con unas pocas florituras y un nada de profundidad conceptual. Sólo para incondicionales, y aun así… no, una amplia seguridad en todos los registros y un contraste en las diferentes escenas y esas características son lo que limitan los resultados de Alberto Gazale, dotado de medios limitados y al que falta esa exuberancia vocal, unido a un canto legato, que no posee, con lo que los resultados son discretos, a pesar de la entrega. La actuación del bajo Orlin Anastassov permite augurar, si continúa estudiando, una brillante carrera, ya que posee un sólido registro central, una buena zona aguda y un grave, que lógicamente aún no está maduro, pero que ya tiene lo suficiente para el rol, uniendo a ello una buena línea canora y un cuidado estilo. Del resto del reparto Yasuharu Nakajima es un tenor de bella voz y elegante canto y Annamaria Popescu cumple como Fenena. Otro elemento importante de esta grabación de Nabucco es la dirección de Riccardo Frizza, que consigue una versión bastante madura, subrayando tanto la fuerza dramática, como los momentos de mayor sutileza, con unos variados contrastes y consiguiendo de la orquesta genovesa un sonido compacto, denso y brillante, sin abusar del volumen. La producción de Jonathan Millar parte de una estructura única, con pequeños aditivos que igual sirven como templo, que como estancia o jardín, lo cual le resta una cierta credibilidad dramática, a pesar de que la iluminación, muy cuidada, realce las diferentes situaciones y el movimiento escénico esté bien preparado. C.V.N. A.V. (Orff) y 16:9 (Beethoven). Código Región: NTSC 123456. Directores de vídeo: Barrie Gavin (Orff) y Yukata Oishi (Beethoven). Distribuidor: Universal. R PN VERDI: WAGNER: Nabucco. SUSAN NEVES (Abigaille), ANNAMARIA POPESCU (Fenena), ALBERTO GAZALE (Nabucco), OLIN ANASTASSOV (Zaccaria). CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO CARLO FELICE DE GÉNOVA. Director musical: RICCARDO FRIZZA. Director de escena: JONATHAN MILLER. Director de vídeo: ANDREA DORIGO. El oro del Rin. FALK STRUCKMANN (Wotan), WOLFGANG RAUCH (Donner), JEFFREY DOWD (Froh), GRAHAM CLARK (Loge), GÜNTER VON KANNEN (Alberich), FRANCISCO VAS (Mime), KWANCHUL YOUN (Fasolt), MATTHIAS HÖLLE (Fafner), LIOBA BRAUN (Fricka), ELISABETE MATOS (Freia), ANDREA BÖNIG (Erda), CRISTINA OBREGÓN (Woglinde), ANA IBARRA (Wellgunde), FRANCISCA BEAUMONT (Flosshilde). ORQUESTA SINFÓNICA DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. Director musical: BERTRAND DE BILLY. Director de escena: HARRY KUPFER. Director de vídeo: JAMES WHITBOURN. DYNAMIC 33465. 140’. Grabación: Génova, 2004. Distribuidor: Diverdi. N PN L as primeras óperas de Verdi exigen una determinada tipología vocal, en especial en las sopranos dada la exigencia en todos los registros. Susan Neves es una soprano verdiana, tanto por voz, brillante en el centro, suficiente en el grave y casi siempre segura en el registro agudo, como por una personalidad que genera entrega con una total profesionalidad, adentrándose de forma intensa en sus personajes (existen rasgos que me recuerdan a otra gran Abigaille, Ángeles Gulín). Su prestación en este Nabucco es todo intensidad, desde la entrada, fiera primero, más contenida después en el terceto, hasta la difícil escena con recitativo, aria y cabaletta, que sabe distinguir cada uno de los momentos de forma muy diferenciada, la escena con el padre llena de visceralidad o la muerte, donde es consciente de sus errores y donde el fraseo se vuelve más intimista. El papel de Nabucco es de una gran dificultad para el barítono, ya que requiere un centro profundo y lle- 2 DVD OPUS ARTE 0910. 159’. Formato imagen: 16:9 anamorphic. Formato sonido: LPCM Stereo. Digital DTS Surround. Código región: 0. Grabación: Barcelona, temporadas del Liceu de 2003 y 2004 (en vivo). Subtítulos en castellano y catalán. Distribuidor: Ferysa. N PN Este doble DVD nos trae una versión en vivo del prólogo de la Tetralogía tomado durante las temporadas de 2003 y 2004 del Gran Teatre del Liceu (las mejores tomas de las representaciones celebradas en esas dos temporadas), un reto peligroso para cualquier teatro de ópera, pero que afortunadamente aquí logra una plausible recreación con muchos puntos positivos a pesar de la complejísima partitura y de la no menos complicada escena, posiblemente la de más difícil ejecución del ciclo del Anillo. En la discutible aproximación de Harry Kupfer se perciben sin dificultad los dis- D V D MUSORGSKI-WEBER tintos mundos superpuestos de la obra, con discretos decorados de Hans Schavernoch y un movimiento escénico natural y comedido que facilita el desarrollo teatral. La valiente, disciplinada y meritoria orquesta del Liceu, el elemento más importante de esta obra, tiene sensibilidad, resistencia y brillantez, y a pesar de que se echa de menos más refinamiento y contrastes (corta gama dinámica), su intervención es de respetable efectividad y alto rendimiento, debido sin duda al trabajo de su director musical, el francés Bertrand de Billy, que consigue una versión de extremada y nítida pulcritud, nunca o casi nunca refinada ni profunda, pero siempre eficaz y acompañando a los cantantes con claridad, limpieza y cuidado. El elenco vocal cuenta con elementos importantes en el mundo wagneriano de hoy (Struckmann, von Kannen, Hölle, Clark, Youn), y el conjunto realiza una ordenada y profesional representación en la que no hay que lamentar ninguna actuación desgraciada, al contrario, todos poseen las condiciones adecuadas para cumplir la misión asignada de integrarse en el todo con un nivel muy aceptable. El sonido es muy bueno, lo mismo que la cuidada filmación, por no hablar de los correctos subtítulos en castellano y catalán (y no en español y catalán, como se hace constar en el DVD; para una vez que tienen que poner castellano, lo ponen mal). El inconveniente de esta más que digna representación es que tiene que competir con otras de nivel artístico más elevado (Levine, Boulez, Sawallisch) y que además están comercializadas en sólo un DVD, lo cual redunda en una clara desventaja para este producto. De cualquier forma, una más que digna propuesta la de este Oro del Rin catalán, que se puede codear sin complejos con las propuestas más acertadas de la filmografía actual. tos, acompaña cuidadosamente a los cantantes y, además, es preciso y efectivo. Orquesta y coros cumplen más que aseadamente, y la versión se deja ver a pesar del irregular reparto vocal y a pesar también de la escena, de una monótona simpleza y sin el menor vestigio de belleza e imaginación. Lo mismo cabe predicar de los trajes, feos de solemnidad. La filmación, sin embargo, está conseguida, lográndose a veces efectos plásticos y lumínicos muy notables. El tenor protagonista, sin demasiados medios vocales en cuanto a volumen y extensión, y con parcos brillo y resistencia, recrea a un atormentado caballero cantor correctamente interpretado, quizá de un solo registro y sin excesivos matices expresivos ni talento teatral. Lo mismo les sucede a Trekel y Muff (Wolfram y Landgrave respectivamente) que salen airosos de sus cometidos gracias a su profesionalidad, si bien sus cualidades vocales y dramáticas sean algo justas. Las dos voces femeninas ofrecen a veces ciertas durezas y destemplanzas, por no hablar de las sólo discretas interpretaciones dramáticas, paliadas en parte por los adecuados físicos de ambas, que dan perfectamente el tipo de mujer que interpretan. Aceptable equipo de comprimarios y subtítulos muy mal traducidos, arcaicos, relamidos, decimonónicos e impropios de los tiempos que corren (parece un español pasado por el tamiz de un afectado Marqués de Lozoya). En resumen, nada especial; por el momento Tannhäuser tiene poca suerte en DVD (la disparatada versión de Mehta en Arthaus, de una puesta en escena delirante y con un Kollo en estado agónico, es todavía de menor interés que ésta; y la muy discutible de Sinopoli no ha sido pasada a DVD, lo mismo que la aceptable de Sir Colin Davis, que sólo está disponible en LaserDisc), o sea que tendremos que seguir esperando tiempos mejores. E.P.A. E.P.A. WAGNER: Tannhäuser (versión de Dresde, 1845-47). ALFRED MUFF (Landgrave), PETER SEIFFERT (Tannhäuser), ROMAN TREKEL (Wolfram von Eschenbach), JONAS KAUFMANN (Walther von der Vogelweide), ROLF HAUNSTEIN (Biterolf), MARTIN ZYSSET (Heinrich der Schreiber), GUIDO GÖTZEN (Reinmar von Zweter), SOLVEIG KINGELBORN (Elisabeth), ISABELLE KABATU (Venus). CORO Y ORQUESTA DE LA ÓPERA DE ZÚRICH. Director musical: FRANZ WELSERMÖST. Director de escena: JENS-DENIEL HERZOG. Directora de vídeo: CHLOÉ PERLEMUTER. 2 DVD EMI 5 99733 9. 187’. Formato imagen: NTSC System 16:9. Formato sonido: Linear PCM Stereo. Dolby 5.1 surround. Subtítulos en español. N PN E ste álbum de dos DVD recoge una representación de Tannhäuser en la Ópera de Zúrich de la que no consta la fecha en que fue celebrada (© de 2003), bien dirigida y concertada por WelserMöst, posiblemente lo mejor de la velada: construye bien, domina los conjun- WEBER: Euryanthe. ELENA PROKINA (Euryanthe), JOLANA FOGASOVA (Eglantine), YIKUN CHUNG (Adolar), ANDREAS SCHEIBNER (Lysiart), ROSANNA SAVOIA (Bertha), PAVEL CERNOCH (Rudolph), LUCA SALSI (El Rey). ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LÍRICO DE CAGLIARI. Director musical: GÉRARD KORSTEN. Director de escena: PIER LUIGI PIZZI. Director de vídeo: MARCO SCALFI. DYNAMIC 33408. 169’. Formato imagen: DTS. Dolby Digital. PCM 2.0. Formato sonido: Stereo DDD. Código región: 0. Grabación: Teatro Lírico de Cagliari, I/2002 (en vivo). Distribuidor: Diverdi. N PN Una nueva puesta en escena del imaginativo Teatro Lírico de Cagliari, en esta ocasión con la infrecuente Euryanthe de Weber (en España, salvo error, todavía no ha subido a las tablas de ningún teatro de ópera, y eso que su autor la compuso entre mayo de 1822 y agosto de 1823, o sea, hace más de ciento ochenta años), obra que estuvo considerada por muchos románticos como un modelo fundamental en la historia de la ópera a pesar de lo endeble y disparatado de su desarrollo dramático. El compositor trata de superar en ella el modelo del Singspiel, sustituyendo los diálogos hablados y creando una estructura totalmente musical. Es dos años posterior a El cazador furtivo, pero nunca llega a igualar la novedad en la forma y en la expresión de aquélla, por no hablar de su fuerza, audacia e imaginación, aquí totalmente ausentes. Pero el caso es que estamos ante una muy notable producción operística que preludia en muchos momentos a Wagner y que posee suficientes intensidad lírica, melodismo y dominio en la utilización orquestal como para prestarle toda la atención. A ello hay que añadir una excelente puesta en escena que podemos ver en este DVD firmada por Pier Luigi Pizzi, sencilla, eficaz y elegante, y además con la suficiente convicción como para que el desarrollo dramático sea creíble (dentro de ciertos límites). La dirección de Korsten es ligera, musical, colorista e intensa, acompaña bien a los cantantes, y aunque en ciertos momentos se desearía un punto más de reposo y contemplación, en conjunto es una muy notable versión de la ópera completa, con la ventaja por ahora de ser la única existente en DVD. El conjunto vocal es de notable calidad general, especialmente las dos voces principales femeninas, Prokina (Euryanthe) y Fogasova (Eglantine) (dos personajes que representan un evidente trasunto de las Elsa y Ortrud del Lohengrin wagneriano), ambas con buen dominio de sus recursos técnicos, extensión suficiente, bonito color vocal —la segunda con cierta tendencia al grito— y evidente talento interpretativo. Los personajes masculinos son algo más flojos, especialmente el barítono que encarna al malvado Lysiart (Andreas Scheibner), de medios discretos y actuación algo tosca para que su recreación sea creíble; el coreano Yikun Chung, de bonito timbre pero algo sensiblero y más patético de lo deseable, es un Adolar de buenos medios, correcta dicción y afinación no siempre ortodoxa (a mucha distancia de la magnífica actuación de Gedda para el disco en la versión dirigida por Janowski para EMI). Los comprimarios cumplen sobradamente, y el conjunto general es, como siempre en Cagliari, efectivo, imaginativo y de muy agradable visión por poco interés que se tenga en esta desigual obra. En suma, infrecuente ópera romántica mal conocida por estos pagos y servida con calidad y convicción por las huestes del Teatro Lírico de Cagliari. La composición, como queda dicho, es irregular, pero tiene momentos bellísimos y además cuenta con una acertada puesta en escena y una interpretación general que ayudará a que la disfrute cualquier buen aficionado que no se conforme con los títulos del siempre. Esta versión cuenta con subtítulos en español bien traducidos. E.P.A. 117 D V D RECITALES-VARIOS RECITALES - VARIOS MAYA PLISETSKAIA. BAILARINA. Shchedrin: Suite de Carmen. Glazunov: Raymonda. Saint-Saëns: El cisne. Bach: Preludio. ORQUESTA DEL TEATRO BOLSHOI DE MOSCÚ. Director: GENNADI ROZHDESTVENSKI. VAI 4294. 62’40’’. Filmación: Rusia, 1969. Distribuidor: LR Music. R PN Una excelente antología del arte de Plisetskaia ofrece este filme que, si mal no recuerdo, fue exhibido en las salas bajo el título de El poema de las danzas. La gran bailarina y actriz tiene la oportunidad de exhibir una variedad amplia de destrezas y, especialmente, de una imaginación estética riquísima. En la Carmen de Shchedrin basada en Bizet, el compositor ha hecho una conjunción pastiche Moscú-Broadway, a la cual Alberto Alonso colabora con un pastiche Moscú-La Habana, de un expresionismo espasmódico a veces mechado de neoclasicismo. No importa. Maya impone su personaje y sortea todas las posiciones hacia adentro, rodeada por dos lujos como son Nicolai Fadeiechev en Don José y Sergei Radchenko en Escamillo. Luego está el cisne agonizante de Saint-Saëns, con un juego de brazos que son alas y unos espasmos agónicos como para creer en cualquier leyenda. Lo mismo en los fragmentos de Raymonda, donde Maya es capaz de hacer bailar hasta a un tul blanco que se va esculpiendo en el aire, aparte su apostura en lo clásico, la resolución de sus piruetas en actitudes y la señorial presencia de un personaje noble. Termina con Bach, juego de posturas que pone a prueba, una vez más, a esta escultora del cuerpo hecho música. B.M. RENATA SCOTTO. SOPRANO. In Concert and Recital. Páginas de Otello, Macbeth, Don Carlo, Le Villi, La Wally, Manon Lescaut, Tosca y Gianni Schicchi. O RQUESTA S INFÓNICA DE Q UÉBEC . Director: RAFFI ARMENIAN. Páginas de Haendel, Scarlatti, Rossini, Verdi, Liszt, Respighi, Puccini y Mascagni. T HOMAS FULTON, piano. 118 VAI 4306. 155’. Grabaciones: Joliette, Québec, VIII/1986; Tokio, IX/1984 (en vivo). Sin subtítulos. Color. Distribuidor: LR Music. N PN En el recital canadiense, tomado en el Festival de Verano de Lanaudière, la soprano de Savonna se mete de lleno en el repertorio pesado, el que centró su carrera durante esa década. Algunas notas chirriantes, sonidos agudos oscilantes, varios ataques discutibles, así como ciertas libertades con los textos para facilitar la emisión, no empañan la labor expresiva y los resultados dramáticos de esta grandísima artista que fue la Scotto. Tras una concentradísima escena de Desdemona, sigue una señorial y punzante entrada de Lady Macbeth y de ahí la cantante entra a saco en toda la melancolía y desengaño ínsitos en el página de la Valois, redondeando así un terceto de interpretaciones verdianas de calibre. Del resto del programa merece destacarse la penetrante lectura de la pucciniana Sola, perduta, abbandonata, que cobra su especial valor si se la compara con un Vissi d’arte de una sencillez conmovedora o con la frescura y encanto, en un cambio repentino de atmósfera y caracterización, con el delicioso O mio babbino caro que cierra el recital. En Tokio, acompañada diligentemente por el malogrado Thomas Fulton, Scotto cambia de registro sin perder enteros musicales. Intercalando algunas arias de ópera (Butterfly, Almirena haendeliana, Fidelia del Edgar pucciniano, Silvia del Zanetto de Mascagni, además de las mismas arias de Elisabetta y Tosca anteriormente cantadas), demuestra también su capacidad para salir adelante en estas deliciosas pequeñeces como pueden ser el Stornello verdiano o La danza rossiniana. Capítulo importante de este grupo de interpretaciones son el magnífico concepto logrado en los tres sonetos petrarquianos de Liszt, hacia los que la soprano demostraba un especial afecto. Aunque tanto uno como otro, el concierto y el recital, no son los ámbitos ideales para que el arte de la Scotto luzca en todo su esplendor (como Callas, su modelo, necesitaba una ópera para ir poco a poco perfilando al personaje) estos dos documentos son tan interesantes como disfrutables. F.F. EL ARTE DE IGOR MARKEVICH. Rossini: Obertura de La cenerentola. Mozart: Arias de Il re pastore, Le nozze di Figaro y Così fan tutte. Beethoven: Sinfonía nº 6 “Pastoral”. Brahms: Rapsodia para contralto. Sinfonía nº 4. IRMGARD SEEFRIED, soprano; MAUREEN FORRESTER, contralto. ORQUESTA DE RADIO CANADÁ. Bonus: Irmgard Seefried canta La trucha de Schubert. VAI 4301. 116’. Formato imagen: 4:3 blanco y negro. Formato sonido: Mono. Código región: 0. Filmaciones del 7-II-1957 (Brahms) y 5-II-1959. Producción: Société Radio-Canada. Distribuidor: LR Music. N PN En principio, este documento de Markevich dirigiendo dos conciertos con la Orquesta de la Radio de Canadá prometía hacernos pasar una emocionante velada debido a las innegables y poderosas facultades de este director en la década de los cincuenta del XX, tiempo en el que era llamado por las más prestigiosas orquestas del orbe, de Berlín a Nueva York pasando por París, Londres, Milán, Viena o Ámsterdam, lugares en los que dejó recuerdos imborrables con sus conciertos y que hoy podemos recordar en algunos casos gracias a sus magníficas grabaciones. En estas películas también salen a relucir sus legendarias precisión, brillantez, control, comunicatividad y fuego expresivo; la discreta Orquesta de la Radio de Canadá sigue disciplinada y elocuente a esta implacable batuta, y además, asistimos a la recreación de tres memorables arias mozartianas cantadas y dichas como nunca por la inefable Irmgard Seefried, en plenitud vocal y expresiva (lo mejor del DVD), por no hablar de la excelente intervención de Maureen Forrester en la brahmsiana Rapsodia para contralto. El resto está todo bien concebido y tocado, siempre con el problema habitual de Markevich al utilizar un único sonido para cualquiera de las obras en juego (Rossini suena igual que Beethoven, y éste lo mismo que Mozart o Brahms), inconveniente que afecta sobre todo al estilo de cada uno. Pero la mayor incorrección de este DVD estriba en sus cualidades técnicas: pobre sonido, fluctuante y distorsionado en los tutti; y discretísima filmación, con extrañas tomas, lejanas y poco claras, que impiden ver lo que está sucediendo en la orquesta (Cuarta de Brahms), por no hablar en algunos casos de la pobre claridad y la deficiente iluminación. Con estos precedentes, sin contar con el elevado precio del DVD, ya pueden ustedes suponer que no se puede recomendar abiertamente este documento por mucho que les entusiasme el arte de Igor Markevich. En fin, nada que ver en el aspecto técnico con el excelente DVD de La infancia de Cristo de este mismo sello que se comenta también en estas páginas, aunque en el fondo estemos ante una buena demostración de las facultades de este extraordinario director, cuya prestancia y magnetismo siempre eran un espectáculo digno de contemplarse. E.P.A. ÍNDICE ÍNDICE DE DISCOS CRITICADOS Adam de la Halle: Robin et Marion. Bernatchez. Analekta. . . . . . . . . .76 Aguirre: Música barroca. Los Otros. Deutsche H. Mundi. . . . . . . . . . .76 Alain: Piezas. Alain. Warner. . . . .75 Alfonso X: Cantigas. Dufay. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .76 — Cantigas. Cohen. Warner. . . . .75 Arte de Igor Markevich. VAI. . . .118 Askenase, Stefan. Pianista. Obras de Chopin. DG. . . . . . . . . . . . . . . . .70 Ay Luna. Laurens. Alpha. . . . . . .108 Bach, C. P. E.: Odas. Mields/Rémy. CPO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .78 Bach, J. S.: Cantatas. Herreweghe. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .77 — Cantatas. Gardiner. Soli Deo. .78 — Conciertos. Tharaud. H. Mundi. 77 — Suites. Pearlman. Telarc. . . . . .77 Barroco boliviano. Florilegium. Channel. . . . . . . . . . . . . . . . . . .108 Beethoven: Concierto para violín. Szeryng/Klemperer. Testament. . .68 — Conciertos para piano. Kovacevich/Davis. Philips. . . . . . . . . . . .80 — Cuartetos. Vols. 3 y 4. Borodin. Chandos. . . . . . . . . . . . . . . . . . .79 — Fidelio. Karajan. Walhall. . . . . .74 — Fidelio. Böhm. Andante. . . . . . .79 — Fidelio. Furtwängler. Andante. .79 — Fidelio (arreglo para viento). Hoeprich. Glossa. . . . . . . . . . . . .79 — Obras para chelo y piano. Brendel. Philips. . . . . . . . . . . . . . . . .79 — Sonatas. Richter. Regis. . . . . . .73 — Tríos. Haydn. Warner. . . . . . . .75 Bellini: Norma. Halasz. Dynamic. . . . . . . . . . . . . . . . . . .81 Benguerel: Estructuras. Gil e. a. Columna. . . . . . . . . . . . . . . . . . .81 Berlioz: Infancia de Cristo. Munch. VAI. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .112 Bernstein, Leonard. Director. Obras de Beethoven, Dvorák y otros. DG. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .70 Bertali: Sonatas. Freiburger Consort. Carus. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .81 Bizet: Arlesiana. Hogwood. Arte Nova. . . . . . . . . . . . . . . . . .82 — Arlesiana. Frühbeck. Regis. . . .73 Blythe, Stephanie. Contralto. Virgin. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104 Boccherini: Stabat Mater. Scimone. Warner. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75 Brahms: Concierto para piano 1. Barenboim/Rattle. Euroarts. . . .113 — Concierto para violín. Rachlin/Jansons. Warner. . . . . . . . . . . . . . . .83 — Cuartetos. Takács. Decca. . . . .73 — Obras para chelo. Hörr/Irsen. MDG. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .82 — Sonata y otras. Nakamatsu. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .82 — Sonata, Valses. Siirala. Ondine. 82 Brotons: Conciertos. Brotons. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .83 Bruckner: Sinfonía 5. Harnoncourt. RCA. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .67 — Sinfonía 5. Thielemann. DG. . .67 — Sinfonía 6. Klemperer. Testament. . . . . . . . . . . . . . . . . .68 Bumbry, Grace. Mezzo. Obras de Verdi, Wagner y otros. DG. . . . .71 Busnois: Misa, motetes. Orlando. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .83 Buxtehude: Obras para órgano. Isoir. Calliope. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .83 Caldara: Clemenza di Tito. Balestracci. Bongiovanni. . . . . . . . . . . . . .83 Callas, Maria. Soprano. Obras de Gluck y Spontini. IDI. . . . . . . . . .75 Canto romano antiguo. Pérès. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .72 Carbonell: Homilies. Vila. Anacrusi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .84 Chaikovski: Conciertos para piano 2, 3. Leonskaja/Masur. Warner. . . .75 — Lago de los cisnes. Zhuraitis. Arthaus. . . . . . . . . . . . . . . . . . .113 Chausson: Sinfonía. Dutoit. Decca.73 Chopin: Baladas. Mursky. Profil. . .84 — Sonata para chelo. Claret/Planès. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .72 Cinco maestros nórdicos. Järvi. BIS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .109 Contradanzas. Erdmann. Profil. .109 Corelli: Sonatas para violín. Dael/Asperen. Naxos. . . . . . . . . .84 Couperin: Conciertos. Haas e. a. Atma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .85 Craft, Robert. Director. Obras de Stravinski, Webern y Schoenberg. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .66 Cris de Paris. Visse. H. Mundi. . . .72 Darmstadt 2002. Rundel. Col Legno. . . . . . . . . . . . . . . . .109 Du Mont: Motetes. Herreweghe. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .72 Dun: Mapa. Té. Dun. DG. . . . . .114 Dvorák: Cuartetos 1, 6. Vlach. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .85 — Suite, Quinteto. Acht. MDG. . .85 Eckert: Nichts. Avery. Col Legno. .85 Escuela Pianística Catalana. Varios. Mà de Guido. . . . . . . . . . . . . . .110 Escuer: Aqua. Escuer. Quindecim. 85 Esplá: Canciones. Marseglia/DíazJerez. RTVE. . . . . . . . . . . . . . . . .86 Fauré: Piezas. Crossley. Regis. . . .73 Franck: Sonata para violín. Bobescu/Genty. Testament. . . . . . . . . .68 Freni, Mirella. Soprano. Decca. .104 Gentil mia donna. Bernfeld. Arion. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .110 Gesualdo: Responsorios. Herreweghe. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . .72 Giordano: Siberia. Benzi, Dynamic. . . . . . . . . . . . . . . . . . .86 Gliere: Sinfonía 3. Faberman. Regis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 Graupner: Obras orquestales. Rampe. MDG. . . . . . . . . . . . . . . . . . .86 Grieg: Sigurd. Ruud. BIS. . . . . . . .87 Grimaud, Hélène. Pianista. DG. .104 Guinjoan: Conciertos. Martínez Izquierdo. H. Mundi. . . . . . . . . .87 Haendel: Arias. Connolly/Christophers. Coro. . . . . . . . . . . . . . . . . .87 Hakala, Tommi. Barítono. Ondine. . . . . . . . . . . . . . . . . . .105 Halffter, R.: Obertura festiva y otras. Encinar. Naxos. . . . . . . . . . . . . .88 Haydn, J.: Conciertos para chelo. Kanka. Praga. . . . . . . . . . . . . . . .88 — Siete palabras. Muti. EMI. . . . .113 — Sinfonías 85, 86. Wolff. Warner.75 — Sinfonías 91, 92. Jacobs. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .88 Haydn, M.: Sinfonías. Faberman. Regis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 Heinichen: Misa 11. Rademann. Carus. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .88 Henze: Upupa. Stenz. Euroarts. .115 Irízar: Misa. Lázaro. Verso. . . . . . .89 Johnson: Canciones. Sampson/Wadsworth. Aviè. . . . . . . . . . . . . . . . .89 Kálmán: Princesa de las csardas. Bonynge. Naxos. . . . . . . . . . . . .89 Kleiber, Carlos. Director. Obras de Beethoven, Mozart y otros. DG. .69 Kletzki: Sinfonía 3. Sanderling. BIS.90 Lalo: Concierto para chelo. Nelsova/Boult. Testament. . . . . . . . . . .68 Lamote de Grignon: Obra para piano, vol. 1. Masó. Anacrusi. . .89 Lang: DW 3, 8, 15. Rundel. Col Legno. . . . . . . . . . . . . . . . . .90 Lanzetti: Sonatas. Nasillo. Zig Zag.90 Leoncavallo: Payasos. Simonetto. Hardy. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .114 Leoni: Oracolo. Bonynge. Decca. .73 Levine, James. Director. Obras de Bartók, Brahms y otros. Oehms. .72 Liszt: Piezas tardías. Istomin/Immerseel. Zig Zag. . . . . . . . . . . . . . . .91 Lortzing: Armero. Hager. Profil. . .91 Lott, Felicity. Soprano. Virgin. . .105 Maazel, Lorin. Director. Obras de Berlioz, Chaikovski y otros. DG. .70 Mahler: Sinfonía 2. Klemperer. Testament. . . . . . . . . . . . . . . . . .68 — Sinfonía 4. Harding. Virgin. . . .92 Malikian, Ara. Violinista. Warner.105 Marpurg: Obras para órgano. Mehl. Calliope. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .92 Martinu: Cuartetos. Emperor. BIS. 92 Mendelssohn: Concierto para violín. Capuçon/Harding. Virgin. . . . . . .92 — Obras sacras. Bernius. Carus. . .92 Mercadante: Conciertos. Klöcker. Orfeo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .93 Monteverdi: Madrigales. Jacobs. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .72 — Obra sacra, vol. 3. King. Hyperion. . . . . . . . . . . . . . . . . . .93 Mozart: Conciertos para piano. Pires. Warner. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75 — Conciertos para piano. Pommier. Warner. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75 — Conciertos para violín 3-5. Kuusisto/Mustonen. Ondine. . . . . . . . .93 — Così fan tutte. Pritchard. Arthaus. . . . . . . . . . . . . . . . . . .114 — Cuartetos. Klenke. Profil. . . . . .93 Music for a while. Otter. Archiv. 111 Música de caza. Paillard. Warner. 75 Música ortodoxa rusa. Rybine. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . . .72 Música en tiempo de Riemenschneider. Curioso. Naxos. . . . . . . . . .110 Musorgski: Boris Godunov. Ermler. Regis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 — Jovanschina. Gergiev. Immortal. . . . . . . . . . . . . . . . . .115 Norman, Jessye. Soprano. Philips.105 Offenbach: Conciertos. Villiers. CPO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .94 — Cuentos de Hoffmann. Schaenen. Walhall. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .74 Onslow: Sinfonías 1, 3. Goritzki. CPO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .94 Orff: Carmina Burana. Ozawa. Philips. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .116 Paisiello: Divertimento dei numi. Piva. Bongiovanni. . . . . . . . . . . .94 — Música de Semana Santa. Ubaldi. Bongiovanni. . . . . . . . . . . . . . . .94 — Proserpina. Carella. Dynamic. .95 Peerson: Motetes. Skidmore. Hyperion. . . . . . . . . . . . . . . . . . .95 Per un bacio. Almajano. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . . . . .111 Petrella: Jone. Müller. Ornamenti. . . . . . . . . . . . . . . . . .95 Piccinini: Chacona. Wolf. Raumklang. . . . . . . . . . . . . . . . .95 Plainte calme. Lonquich. EMI. . .110 Plisetskaia, Maya. Bailarina. VAI. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .118 Praticò, Bruno. Bajo. Bongiovanni. . . . . . . . . . . . . . .106 Price, Leontyne. Soprano. Bridge.106 Prokofiev: Alexander Nevski. Strobel. Capriccio. . . . . . . . . . . . . . . . . . .96 — Conciertos para piano. Krainev/Kitaneko. Warner. . . . . .75 Rachmaninov: Concierto para piano 2. Lang/Gergiev. DG. . . . . . . . . .96 —Vísperas. Söderström. Naxos. . .96 Ravel: Gaspard. Eschebach. Ondine. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .97 Rey, Isabel. Soprano. Discmedi. .106 Saariaho: Cristal. Salonen. Ondine.97 Saint-George: Conciertos y sinfonías. Gester. Assai. . . . . . . . . . . . . . . .97 Saint-Saëns: Conciertos para piano. Rogé/Dutoit. Decca. . . . . . . . . . .97 — Javotte. Moreglia. Marco Polo. .98 Salazar: Vísperas. Cabré. Naxos. . .98 Schmelzer: Sonatas. London Baroque. H. Mundi. . . . . . . . . . . . . . .72 Schneiderhan, Wolfgang. Violinista. Obras de Bach, Mozart y otros. DG. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .71 Schoenberg: Concierto, Suite y otras. Craft. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . .66 Schubert: Danzas, Sonatas. Betz. Christophorus. . . . . . . . . . . . . . .98 — Quinteto La trucha. Capuçon e. a. Virgin. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .98 — Quinteto La trucha. Sawallisch e. a. Profil. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .98 Schumann: Estudios. Glemser. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99 — Estudios. Richter. Regis. . . . . . .73 — Lieder, vol. 9. Murray/Johnson. Hyperion. . . . . . . . . . . . . . . . . . .99 — Lieder. Goerne/Schneider. Decca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99 — Obras para viola. Zimmermann. Capriccio. . . . . . . . . . . . . . . . . . .99 Schwitters: Ursonate. Schwindlinge. Wergo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .100 Scotto, Renata. Soprano. VAI. . .118 Segovia, Andrés. Guitarrista. DG. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .106 Seynhave, Kristiaan. Organista. Fuga Libera. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .106 Shostakovich: Sinfonía 15. Ivanov. Regis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 Sibelius: Música para piano, vol. 5. Gimse. Naxos. . . . . . . . . . . . . .100 Stoelzel: Oratorio de Navidad. Homburg. MDG. . . . . . . . . . . . . . . .100 Strauss, J.: Barón gitano. Jordan. Naïve. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .101 Stravinski: Edipo rey. Fox, Hill, Lane/Craft. Naxos. . . . . . . . . . . .66 Tebaldi, Renata. Soprano. Obras de Puccini y Spontini. IDI. . . . . . . . .74 Toldrà/Massià/Manén. Violinistas. Mà de Guido. . . . . . . . . . . . . . .107 Vengerov, Maxim. Violinista. EMi. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .107 Verdi: Aida. Callas/Barbirolli. Testament. . . . . . . . . . . . . . . . . .68 — Aroldo. Serafin. Walhall. . . . . .74 — Nabucco. Frizza. Dynamic. . .116 Villancicos de Oxford. Harper. Regis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 Villazón, Rolando. Tenor. Virgin. 108 Vilsmayr: Concentus. Letzbor. Arcana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .101 Vivaldi: Arsilda. Sardelli. CPO. . .102 — Conciertos de cámara. Astrée. Opus 110. . . . . . . . . . . . . . . . .101 Wagner: Fragmentos. Paternostro. Chandos. . . . . . . . . . . . . . . . . .102 — Holandés errante. Weil. Deutsche. H. Mundi. . . . . . . . .101 — Oro del Rin. De Billy. Opus Arte. . . . . . . . . . . . . . . . .116 — Parsifal. Stiedry. Walhall. . . . . .74 — Tannhäuser. Welser-Möst. EMI. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .117 — Walkyria. Stiedry. Walhall. . . . .74 Walton: Sinfonías. Ashkenazi. Decca. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .73 Weber: Euryanthe. Korsten. Dynamic. . . . . . . . . . . . . . . . . .111 — Tres Pintos. Arrivabeni. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .102 Webern: Sinfonía y otras. Craft. Naxos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .66 Weingartner: Rey Lear. Letonja. CPO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .103 Wellesz: Sinfonías 1, 8. Rabl. CPO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .103 Xenakis: Okho. Carneiro e. a. Zig Zag. . . . . . . . . . . . . . . . . . .103 119 EL BARATILLO BEETHOVEN DE SALDO S 120 í, señor, todo llega. ¿Se acuerdan ustedes que andaba yo en recuerdo un Castillo de Barbazul de Bartók que cortaba el zozobra permanente porque no encontraba las sinfonías de aliento—, de muy aceptables maneras aunque los hubiera más Beethoven dirigidas por Josef Krips? elegantes. Hacía un Haydn muy bueno, Les pedí ayuda a todos ustedes, queridos como casi todos los húngaros —Szell, Solti, lectores y muchos me contestaron que Reiner, Dorati— y su repertorio era tan ellos estaban en parecido trance y que ni amplio como su capacidad para traducirlo. en internet eran capaces de hallarlas. BueEra también un estupendo wagneriano, que no, pues he aquí que las tengo por fin. Me había trabajado como asistente de Toscanini las ha conseguido mi hijo en un comercio en Bayreuth en 1930 y 1931. Los asiduos a inglés por cuatro perras —en mi familia las grabaciones Hungaroton saben de qué los regalos baratos son muy celebrados hablo y los que conozcan sus Gurrelieder porque demuestran que el comprador es de Schoenberg para EMI pues también. listo aunque saliera a su padre— y las conPrecisamente con Hungaroton grabó templo todos los días con arrobo. No es entre los finales setenta y los primeros que sean las mejores del todo pero son ochenta del pasado siglo XX todas las sinfoestupendas y me recuerdan a aquel gordinías de Beethoven. Lo hizo con la Orquesta to al que yo conocí cuando dirigía en BufNacional Húngara —ahora, si no me equivofalo en una noche de perros. Las que yo co, Orquesta Filarmónica Nacional Húngatuve en vinilo y desaparecieron segurara— de la que fue titular desde 1952 hasta su mente en una mudanza, estaban en el muerte en 1984, cuando tenía setenta y siete sello Everest que creo que hace años las años. Y la sorpresa ha sido morrocotuda. Ya reeditó en compacto. Las que tengo ahora había yo leído algunas opiniones al respecto, están en una casa que responde al bonito por ejemplo la del crítico americano Steven nombre de Fat Boy Records en la serie Ritter, que siendo un tipo que dispara contra “Eternal Classics”. El logotipo de la firma todo lo que se mueve las recomienda caluroes una maravilla, con un chico grueso — samente. No siempre estoy de acuerdo con como su nombre indica— recostado mienél, pero como nos pasa con los enemigos tras se come un perrito caliente con el arco inteligentes, que nos estimulan, su recomeniris como fondo. Dicen que lo publican dación picó mi interés y busqué y busqué bajo licencia de TKO Records, así que hasta que las encontré en internet al precio fíjense las vueltas que han debido dar de quince euros de nada. estas sinfonías por el mundo. No dan págiBueno, pues Ritter tiene toda la razón. na web ni nada por el estilo, ni una direcEl de Ferencsik es un ciclo total y absolutación de correos siquiera, así que si las mente recomendable. Vivo, fuerte, bien quieren tendrán que seguir buscando y contrastado, con personalidad, en el que que la suerte les sonría. Las versiones son todo se oye diáfano, en el que los detalles excelentes, sobre todo teniendo en cuenta que creíamos olvidados o esos que no sueel momento en que se grabaron, es decir, len aparecer se manifiestan en plenitud. Lo cuando no teníamos referencias posteriomejor, pues no sé. A mí me han encantado res que nos han ido aportando más luz. Es Primera, Cuarta, Sexta, Séptima… Están un Beethoven muy clásico, muy en la línea extraordinariamente dichas, y la orquesta de lo que Krips sabía hacer mejor, bien aparece siempre como una formación muy construido, sin conflicto aparente, muy seria. Nada de mirarla por encima del homfluido y muy natural. ¿Algún problema? bro porque no sea la Filarmónica de Viena Pues no, francamente. Lo único que cabría ni la de Berlín —por cierto qué ciclo el de pedir es algo más de personalidad, digaCluytens en baratísimo— ni la Philharmonia mos que tomar un poquito de partido, que de Klemperer o de Sanderling —también sacar los pies del tiesto aquí y allá. No lo tirado de precio— ni la Staatsapelle de BEETHOVEN: Sinfonías 1-9. VYVIAN, hace Krips, entre otras cosas porque no Dresde que le sirve a Blomstedt para una CARTER, PETRAK, BELL. ORQUESTA SINFÓNICA era esa su forma de trabajar, aunque su lectura inmejorable en lo orquestal. Es el DE LONDRES. DIRECTOR: JOSEF KRIPS. Schumann o su Schubert sí nos sigan paretrabajo de años con un maestro respetado, 5 CD FAT BOY 420/1-5. ciendo con el paso de los años más persoque conoce el percal perfectamente y que nales, más decididos. Curiosamente sería tiene cosas que decir. Una de las mejores BEETHOVEN: Sinfonías 1-9. un buen Beethoven para principiantes versiones del ciclo completo. No se lo pierOberturas Las criaturas de pero, para quien ha aprendido con el dan, que además suenan de maravilla. Prometeo, Coriolano, Fidelio, tiempo, es más un Beethoven para colecY va la tercera: Franz Konwitschny con la Leonora I, II y III. ORQUESTA DE LA cionistas, no para dejarlo entre las versioGewandhaus de Leipzig para la casa Edel GEWANDHAUS DE LEIPZIG. DIRECTOR: FRANZ nes que escuchamos poco pero tampoco Classics. Grabación estupenda de los primeKONWITSCHNY. entre aquellas a las que volvemos una y ros sesenta —murió en 1963— y que le 6 CD EDEL CLASSICS 0002672CCC. otra vez. En cualquier caso, conviene no muestra muy bien como era, es decir, un perdérselo porque Krips es uno de esos director concienzudo, al que le salían versioBEETHOVEN: Sinfonías 1-9. ANDOR, maestros a los que añoramos, de los que nes muy marmóreas, bien trabajadas y bien SZIRMAY, KORONDY, SOLYOM-NAGY. hicieron carrera sin molestar a nadie y fuetrabadas, con una lógica interna perfectamenORQUESTA NACIONAL HÚNGARA. ron siempre músicos de la cabeza a los te estructurada. No era un genio de la batuta DIRECTOR: JÁNOS FERENCSIK. pies. Ah, el sonido es un poquito plano, le —larguísima, por cierto— y su concepto de 5 CD DELTA MUSIC 55400. falta algo de relieve pero no es malo. las sinfonías beethovenianas es un tanto uniEl otro álbum con las sinfonías de forme pero la realización es muy buena. Y Beethoven ha sido para mí una sorpresa magnífica. Conocía qué decir de la orquesta de la que fue titular hasta su muerte y bien a János Ferencsik por haberle visto dirigir varias veces, en que está simplemente sensacional. Budapest, en Madrid y en alguna ciudad de la antigua RepúbliNadir Madriles ca Democrática Alemana. Siempre me pareció un director muy nadirmadriles@scherzo.es sólido, muy serio, inigualable en el repertorio húngaro — D O S I E R FESTIVALES DE VERANO ALEMANIA Bayreuth . . . . . . . . 121 Múnich . . . . . . . . . 123 Schleswig-Holstein 123 AUSTRIA Bregenz . . . . . . . . . 127 Innsbruck. . . . . . . . 126 Salzburgo. . . . . . . . 124 Schubertiada . . . . . 126 ESCANDINAVIA Drottningholm. . . . 128 Kuhmo . . . . . . . . . . 128 Savonlinna . . . . . . . 129 ESPAÑA Granada. . . . . . . . . 132 La Coruña . . . . . . . 130 Peralada. . . . . . . . . 133 San Sebastián. . . . . 131 ESTADOS UNIDOS Santa Fe . . . . . . . . . 134 Tanglewood . . . . . . 134 FRANCIA Aix-en-Provence . . 136 Montpellier . . . . . . 137 Orange . . . . . . . . . 136 REINO UNIDO Edimburgo . . . . . . . 138 Glyndebourne . . . . 138 IRLANDA Wexford. . . . . . . . . 139 ITALIA Florencia . . . . . . . . 141 Pésaro . . . . . . . . . . 140 Verona . . . . . . . . . . 140 SUIZA Gstaad . . . . . . . . . . 142 Interlaken . . . . . . . 142 Lucerna . . . . . . . . . 143 Zurich . . . . . . . . . . 143 121 D O S I E R FESTIVALES Bayreuth DIFÍCIL, MUY DIFÍCIL Difícil, muy difícil, lo tiene la nueva edición del Festival de Bayreuth, que comienza el próximo 25 de julio con el estreno de una producción de Tristán e Isolda firmada escénicamente por Christoph Marthaler y musicalmente por Eiji Oue. Nombres ambos nuevos en la Colina Sagrada, y que habrán de soportar la comparación inevitable con el último Tristán bayreuthiano, el formidable montaje estrenado en 1993 en manos del dúo Heiner Müller y Daniel Barenboim. La comparación se hace extensible también al ámbito local. Si entonces sus protagonistas fueron una inconmensurable Waltraud Meier y el entonces aún pletórico Siegfried Jerusalem, en esta ocasión sus intérpretes principales son el veterano tenor estadounidense Robert Dean Smith y la soprano sueca Nina Stemme, hasta ahora únicamente conocida en Bayreuth por haber encarnado a la diosa Freia (Oro del Rin) bajo la dirección de James Levine los años 1994, 1995 y 1997. Diferente es el caso ascendente de Dean Smith, quien desde su debut en el Festspielhaus, en 1998, ha ofrecido un total de doce representaciones, dando vida y voz a Walther, Siegmund y Lohengrin. Ahora, en este evidente desplazamiento hacía el repertorio más dramático de su cuerda, la voz penetrante, lírica y de nobles resonancias de Dean Smith se entrega a uno de los papeles más exigentes y fascinantes del repertorio operístico. El resto del reparto, que actuará con un fondo escénico diseñado por Anna Viebrock (responsable igualmente del vestuario), es de solvencia incuestionable. Andreas Smith deja el laúd de su aplaudido Beckmesser para meterse en la piel fiel de Kurwenal. La presencia de Petra Lang asegura una Brangäne de consistentes quilates, mientras que la humanidad del Rey Marke y su interminable monólogo caerán en la bien probada voz de Kwangchul Youn. Los amantes de lo raro y disparatado pueden pasárselo en grande con el alucinante, africanista y protestadísimo Parsifal reinventado el pasado año por el cineasta Christoph Schlingensief. El mejor aliciente es la batuta transparente y exacta de Pierre Boulez, que con ochenta años y todo lo habido y por haber sobre sus espaldas se sumerge juvenil en el foso invisible. Junto al maestro francés, la calidad inalcanzable en estas lides del coro y orquesta bayreuthianas compensan sobradamente el dislate escénico. Entre las voces, apenas brillan el Gurnemanz de Robert Holl y la Kundry de Michelle de Young. Otro título de esta nueva edición del Festival de Bayreuth es el bellísimo y casi hipnótico Holandés errante concebido por Claus Guth, para el que vuelve la batuta joven y eficacísima de Marc Albrecht, y que contará con un reparto discreto encabezado por el mal asentado Holandés de John Tomlinson, la ya vista Senta de la estadounidense Adrienne Dugger, el robusto Daland de Jaakko Ryhänen y el discreto Erik de Endrik Wottrich. Los fervorosos de Christian Thielemann, que andan impacientes a la espera de su anunciado Anillo bayreut- ALEMANIA RICHARD WAGNER FESTSPIELE. Del 25 de julio al 28 de agosto de 2005. www.bayreuther-festspiele.de Justo Romero Escena de PARSIFAL Arve Dinda EIJI OUE CHRISTOPH MARTHALER 122 hiano de 2006, pueden disfrutar de las furtwänglerianas lentitudes del maestro alemán en el preciosista Tannhäuser de Philippe Arlaud, protagonizado por un elenco muy a tono con los discretos tiempos vocales que actualmente corren por la Colina Sagrada y en el que realmente sólo destaca el efusivo Wolfram de Roman Trekel. Stephen Gould (Tannhäuser), Ricarda Merbeth (Elisabeth), Judit Nemeth (Venus), Clemens Bieber (Walther), Guido Jentjens (Landgrave de Turingia) y John Wegner (Biterolf) completan el reparto. La batuta en España bastante mal tratada (y, en ocasiones, hasta maltratada) de Peter Schneider retorna al foso del Festspielhaus para dirigir las aéreas bellezas de Lohengrin, en la ya clásica producción del británico Keith Warner, estrenada en 1999 y que es la más antigua producción vigente actualmente en Bayreuth. Será precisamente este montaje el que el 28 de agosto cierre esta nueva edición. La pareja protagonista es la misma que defendió hace pocos meses en Madrid la “ópera romántica” por excelencia del catálogo wagneriano: el matrimonio formado por el tenor Peter Seiffert (probablemente el mejor Caballero del Cisne contemporáneo) y la soprano Petra-Maria Schnitzer. El resto de cantantes también asegura el interés de las siete representaciones previstas de Lohengrin, en las que destacan Linda Watson (Ortrud), Hartmut Welker (Telramund) y el muy ocupado Roman Trekel, un Heraldo casi tan lujoso como el que en 1954 encarnó, en su debut en el mismo escenario, un joven barítono llamado Dietrich Fischer-Dieskau. D O S I E R FESTIVALES Múnich Schleswig-Holstein UN CÁLIDO VERANO LÍRICO E ntre una media docena de estrenos y varias reposiciones de éxito, el Festival de Múnich se extenderá entre el 28 de junio y el 31 de julio próximos. Vuelve, por ejemplo, el Otello de la Zambello (valga la involuntaria rima) que estrenaran Bogachov, Roocroft (Desdemona entonces embarazadísima con lo que dio un inquietante perfil a la heroína) y Raimondi, con Zubin Mehta de nuevo en el foso, pero ahora con un reparto aparentemente mejor bregado: José Cura, Barbara Frittoli y Sergei Leiferkus. O el Roberto Devereux de Christof Loy con el mismo equipo del año pasado, Gruberova, Piland y Todorovich, en el que Albert Schagidulin sustituye en Nottingham a Paolo Gavanelli. También vuelven el Falstaff de Eike Gramms (con el ya habitual pancione de Ambrogio Maestri), Los maestros cantores de Thomas Langhoff, La dama de picas (ahora con al Condesa de Josephine Barstow) y la Lulu (con la misma Margarita de Arellano que triunfó, como cantante y actriz el pasado año); estas dos últimas producciones son de David Alden, de constante presencia en el festival muniqués. Porque, precisamente, es Alden quien abrirá el presente festival con La forza del destino de Verdi, compositor que ha dominado en las últimas ediciones muniquesas, dirigida por Fabio Luisi y con la potente Leonora de Violeta Urmana, el Alvaro de Sergei Larin, el Carlo de Mark Delavan (barítono en proyección europea tras una importante carrera norteamericana), la Preziosilla de Dagmar Pecková y el infalible Guardiano de Kurt Moll. Un Haendel con Ivor Bolton no podía estar ausente de la programación y he ahí una suculenta Alcina, dirigida escénicamente por el Loy arriba citado (tras el Saúl del 2003) con un equipo de nivel en el que destacan de inmediato el protagonismo de Dorothea Roeschmann (antes in situ Rodelinda y Almirena), el Ruggiero de la Kasarova y el Oberto de Deborah York. Bolton y Alden, otra vez juntos, firman una Calisto de Cavalli con la magnífica Magdalena Kozená, tan bien rodeada como para tentarnos en citar alguno de sus acompañantes: Véronique Gens como Giunone, Dominique Visse en Satinino, Monica Bacelli en Diana y Umberto Chiummo en Giove. Un plato fuerte para el público bávaro (y al que pueda acercarse allá) será sin duda el Billy Budd de Nagano y Mussbach, con el atractivo Nathan Gunn como personaje titular, que hoy rivaliza en este protagonismo con otros colegas de categoría como Hampson, Skovhus o Gilfry, al lado del siniestro Claggart de John Tomlinson y el blandengue Capitán Vere de John Daszak. Diana Damrau, que deslumbró al público milanés en la reinaguración de la Scala, hoy en medio de un conflicto insoluble parece, con la Europa riconosciuta de Salieri dará un recital y será una Königin der Nacht mozartiana (“su” papel) en la veterana Flauta mágica, original de Everding y actualizada por Helmut Lehberger, con la delicada Pamina de Juliane Banse, el imponente Sarastro de Moll y el juvenil Papageno de Hanno Müller-Brachmann. En fin, dos tenores de moda aseguran éxitos inmediatos: Rolando Villazón sustituyendo a Marcelo Álvarez en el Faust de David Pountney (con la Marguerite de la Arteta y el Mefisto de Burchuladze), un Marcelo Álvarez que repetirá su pasado éxito con otro protagonismo precisamente gunodiano, el Roméo de nuevo al lado de la Juliette de Angela Maria Blasi. Fernando Fraga MÜNCHNER OPERN-FESTSPIELE. Del 27 de junio al 31 de julio de 2005. www.muenchner-opern-festspiele.de Escena de BILLY BUDD SONIDOS JAPONESES B ajo el lema Japón–isla de los sonidos, este variado y dinámico festival del Norte de Alemania celebra este año su vigésimo cumpleaños. Para ello ha querido ampliar su horizonte fuera de las fronteras europeas, extendiéndolo hasta el País del Sol Naciente. El abanico se expandirá desde la música tradicional japonesa hasta las obras del más famoso compositor nipón, Toru Takemitsu, pasando por el teatro Nô. La inauguración estará a cargo de la Sinfónica de la NDR de Hamburgo y Michael Tilson Thomas, en un monográfico Brahms (Concierto para violín con el nuevo talento Julia Fischer y Segunda Sinfonía). El Palacio de Kiel albergará a dos voces ya legendarias, Jessye Norman (en una de sus rarísimas actuaciones, con las Nuits d’été de Berlioz) y Grace Bumbry (en un homenaje a su maestra, Lotte Lehmann). Kent Nagano dirigirá a los alumnos de las clases magistrales de Edda Moser y la Orquesta del Festival en el estreno mundial de Madrugada, ópera de Nodaira según una idea de Takemitsu. Eiji Oue, por su parte, guiará una selección de Madama Butterfly de Puccini (que, por supuesto, no podía faltar en un programa japonés), con Karine Babajanyan y Keith Ikaia-Purdy como solistas vocales. Dentro del apartado lírico podemos citar también la versión de concierto de la Salome straussiana, con una firme compañía (Evelyn Herlitzius, Hanna Schwarz, Wolfgang Schmidt, Alan Titus y la Staatskapelle Dresden guiada por Marc Albrecht). En el concierto de clausura, Christoph von Dohnányi se pondrá al frente de la NDR (Atmosphères de Ligeti, Cuatro últimos Lieder de Strauss con la estupenda soprano alemana Anne Schwanewilms y Séptima de Beethoven). Como siempre, habrá artistas de renombre internacional como Midori, Nigel Kennedy, Thomas Zehetmair, Frank Peter Zimmermann, Mitsuko Uchida, Ivo Pogorelich, Bruno Leonardo Gelber, Anatol Ugorski, Lang Lang, Alfred Brendel, Angela Hewitt, Katia y Marielle Labèque. Rafael Banús Irusta Wilfried Hösl SCHLESWIG-HOLSTEIN MUSIK FESTIVAL. Del 9 de julio al 28 de agosto. www.shmf.de 123 D O S I E R FESTIVALES Salzburgo DE SCHREKER AL CUARTETO CASALS 124 Luis Montesdeoca CUARTETO CASALS Anna Netrebko, la deseada, en el papel titular. Por su parte, la cuota rusa (que ha ofrecido en los pasados años maravillas como La ciudad invisible de Kitej, Lady Macbeth y Guerra y Paz) presenta la chaikovskiana Mazeppa en versión de concierto con Valeri Gergiev y las huestes del teatro Kirov de Leningrado (al que algunos llaman Mariinski). El capítulo mozartiano ofrece una reposición (el refinadísimo Così fan tutte de los Herrmann del pasado año, del que sólo repiten Helen Donath, Thomas Allen y Philippe Jordan, de quien sería deseable que hubiese decidido al fin los tempi a emplear) y dos producciones nuevas: Die Zauberflöte, también en la Großes Festspielhaus (Graham Vick y Riccardo Muti) con René Pape, Michael Schade, Simon Keenlyside, Genia Kühlmeier y Anna Kristina Kaapola como Reina de la Noche y Mitridate, con Richard Croft y Eva Mei, dirección de Marc Minkowski y regia de Günter Krämer en el carísimo (e incomodísimo) patio del Residenz, donde también se escuchará una Alceste en versión de concierto dirigido por Ivor Bolton con Anna Caterina Antonacci como protagonista: el cierre por reforma de la Kleines Festspielhaus tiene estas indeseables consecuencias. En total, 43 sesiones de teatro musical, con un ballet, como inesperada “novedad”: los ya históricos clavelitos (o sea: Nelken) de Pina Bausch. Los 66 conciertos, además de las siempre deliciosas Mozart-matinée (que SALZBURGER FESTSPIELE. Del 25 de julio al 31 de agosto de 2005. www.salzburgfestival.at este año emparejan a Mozart con Mendelssohn) ofrecen la habitual presencia de la Filarmónica de Viena en cinco programas (con Thielemann, Muti, Gatti, Harnoncourt y Gergiev y el especial atractivo del estreno de un encargo a Toshio Hosokawa en este último), dos de la de Berlin con Rattle y las invitadas: la Deutsches-Symphonie berlinesa con Nagano (con una de las últimas composiciones de Zimmermann), la del Concertgebouw con Mariss Jansons (la mahleriana Sexta), la Staatskapelle de Dresde con Esa-Pekka Salonen y la Radio-Symphonie vienesa con Bertrand de Billy, (con Schreker y la Turangalila). Habrá Liederabend en el Mozarteum con Michael Schade, Diana Damrau, Matthias Goerne, Thomas Hampson, Melanie Diener, Sophie Koch y Cecilia Bartoli (en la Großes Festspielhaus). Por su parte, el piano está representado por Arcadi Volodos, Brendel, Pogorelich, Pollini, András Schiff, Lang Lang y Markus Hinterhäuser (la integral de los Preludios y fugas de Shostakovich en dos sesiones). Y homenaje especial a Dietrich Fischer-Dieskau en su octogésimo aniversario, dirigiendo Schumann: Manfred y la Cuarta. Y dejemos para el final lo más grato: el debut del Cuarteto Casals con obras de Arriaga, Shostakovich y Schubert. Será el 21 de agosto en la gran sala de la Antigua Universidad: la primera vez que un cuarteto español llega (y por derecho propio) al Festival de los festivales. Esperemos que las autoridades ministeriales o consulares se percaten del caso y no se repita la zamarrada de que fue víctima Cristóbal Halffter hace dos años. José Luis Téllez Escena de COSÌ FAN TUTTE Bernd Uhlig Desde su primera singladura, Peter Ruzicka, director artístico del Festival, ha puesto especial empeño en recuperar autores y títulos pertenecientes a lo que los nazis denominaron entartete Musik, música degenerada. Empeño triunfador, hasta ahora: obras olvidadas (como Die Bakchantinnen de Egon Wellesz), inacabadas (como Der König Kandaules, de Alexander von Zemlinsky) o ausentes del repertorio convencional (como Die tote Stadt, de Erich Wolfgang Korngold) han subido a escena con felicísima acogida. La obra de Korngold, en concreto, ha marcado hasta ahora el cénit de un proyecto que culmina con Franz Schreker: Die Gezeichneten (Los señalados o, quizá, Los estigmatizados), con libreto propio (que toma como modelo Hidalla de Wedekind) se estrenó en Francfort en 1918, y es una de las obras que mayor renombre le dieron en vida. Ausente de la escena hasta 1979, ha sido la última en incorporarse al revival que su autor experimenta en las últimas décadas: desde entonces se ha visto en Francfort, Düsseldorf, Zúrich, Stuttgart y París. Dirigida por Kent Nagano (y escénicamente por Nikolaus Lehnhoff), aparece como el buque insignia de la presente edición con sus 33 personajes, su orquesta de 120 músicos (la DeutscheSymphonie berlinesa) y su torrencial y arrebatada sensualidad. Empero, la mayor expectación popular se concentra, como no podía ser menos, en la nueva producción de La traviata firmada por Willy Decker (autor de la Tetralogía madrileña) y dirigida por Carlo Rizzi en sustitución del recientemente desaparecido Marcello Viotti, con Rolando Villazón, Thomas Hampson y AUSTRIA D O S I E R FESTIVALES Schubertiada DE BOSTRIDGE A WAGNER L a Schubertiada celebra este año su trigésima edición. Para celebrarlo ha preparado diversos actos, divididos en cuatro periodos. En el primero, el tenor inglés Ian Bostridge ha invitado a sus amigos, como el compositor Thomas Adès, el Cuarteto Belcea o el conjunto Europa Galante con su líder Fabio Biondi. El segundo se abrirá con un concierto conmemorativo en el que intervienen cantantes como Dorothea Röschmann, Michelle Breedt, Werner Güra, Christoph y Stephan Genz y el pianista Helmut Deutsch, y en el habrá veladas de cámara con artistas como Robert Holl, Adrian Brendel, Till Fellner, Paul Lewis, Leonidas Kavakos, Heinrich Schiff, Elisabeth Leonskaya, Viktoria Mullova, Katia Labèque, Peter Schreier, Wolfram Rieger, el Cuarteto Emerson, Diana Damrau, Alfred Brendel, la Camerata de Salzburgo, Bernarda Fink, Stefan Vladar, Matthias Goer- ne, Andreas Scholl (con la Accademia Bizantina y Ottavio Dantone), Olaf Bär, el Cuarteto de Tokio, Christoph Prégardien, el Cuarteto Alban Berg o la Orquesta de la Ópera de Zúrich con Franz Welser-Möst y el pianista Lang Lang, además de las clases magistrales que impartirá Dietrich Fischer-Dieskau (que también dirigirá a la Wiener Kammerakademie). El tercero es, posiblemente, el más insólito, ya que ofrece una versión de concierto del acto II de Tristán e Isolda de Wagner con Christine Schäfer como protagonista femenina y la Orquesta Barroca de Friburgo SCHUBERTIADE GMBH. Del 13 al 16 de mayo, del 10 al 27 de junio, del 13 al 17 de julio y del 24 de agosto al 10 de septiembre del 2005. www.schubertiade.at (siguiendo, sin duda, la reciente visión historicista de la grabación de El Holandés errante con Bruno Weil), además de conciertos de Magdalena Kozená, Hespèrion XXI, Andreas Scholl y Concerto Köln o Il Giardino Armonico. En la cuarta y última fase, de nuevo una reunión de nombres insignes, muchos de los cuales intervienen en el segundo ciclo, a los que se añaden, entre otros, Genia Kühmeier, Simon Keenlyside, Angelika Kirchschlager, Thomas Quasthoff, Graham Johnson, Oleg Maisenberg, Violeta Urmana, el Cuarteto Mosaïques, Felicity Lott, el Cuarteto Artemis, Edita Gruberova, Gidon Kremer, Lars Vogt, Jonas Kaufmann, Tabea Zimmermann, Sabine Meyer, Juliane Banse o el Cuarteto Hagen, mientras que la labor docente estará a cargo de otra grande del canto: Brigitte Fassbaender. Rafael Banús Irusta Innsbruck DON QUIJOTE Y LA CORTE DE VIENA EN EL TIROL L as celebraciones que conmemoran los cuatrocientos años de Don Quijote llegan también hasta Innsbruck. En esta pequeña ciudad del Tirol se representa durante el festival de música antigua la ópera Don Quijote en Sierra Morena, de Francesco Conti, estrenada en la corte vienesa en 1719 y única ópera del festival de este año. En el foso, como siempre, la magnífica Akademie für Alte Musik Berlin, dirigida por René Jacobs. En escena darán vida a don Quijote y a Sancho Panza Nicolas Rivenq y Fulvio Bettini, bajo las órdenes de Stephen Lawless. Completan el reparto Dominique Visse, Rachel Harnish y Sunhae Im entre otros. Los conciertos del 29 Festival de Innsbruck se dedicarán a explorar el tema central que esta ópera deja ya entrever: Francesco Conti y la corte vienesa. La Akademie für Alte Musik ofrecerá, por ejemplo, un concierto en el que interpretará otras obras de Conti, como oberturas, intermezzi o una cantata, además de la conocida suite Don Quixote de Telemann. Además, con el título Conti, Caldara y Fux – ComposiINNSBRUCKER FESTWOCHEN. Del 12 de julio al 27 de agosto de 2005. www.altemusik.at 126 tores de la ópera de la corte de Viena se desarrollará un simposio que profundizará en este tema central. Telemann será de nuevo protagonista, junto a Bach, del concierto que ofrecerá el Ensemble Baroque de Limoges, que dirige el francés Christophe Coin. Rachel Podger mostrará por qué es una de las violinistas más importantes del panorama actual de la música antigua en un concierto con obras de Schmelzer, Biber y, por supuesto, Bach. I Fagiolini o Dominique Visse son otras de las estrellas de los conciertos que nos propone el Festival este verano, pero la verdadera joya se encuentra en su clausura. Les Arts Florissants con su incombustible William Christie cerrarán la convocatoria de este año en la Iglesia de los Jesuitas. En el programa, un oratorio de uno de los compositores más emblemáticos del grupo, el Judicium Salomonis del francés Marc-Antoine Charpentier. Como siempre, en el Castillo Ambrass se celebrarán conciertos de cámara paralelos al Festival que, en esta ocasión, nos propone una novedad: los conciertos gourmet, que por noventa euros nos permitirán degustar un menú de tres platos al tiempo que nos regalamos con música en directo. Ana Mateo SCHUBERTIADE INNSBRUCK D O S I E R FESTIVALES Bregenz PASIONES EN EL LAGO L as grandes pasiones invadirán este año el espectacular escenario sobre el Lago Constanza, con una nueva producción del Trovatore verdiano que ha sido confiada a uno de los más geniales e imprevisibles directores de escena de hoy, el norteamericano Robert Carsen, del que se espera algo sin duda rompedor. Este vibrante melodrama estará dirigido musicalmente por Fabio Luisi, que se alternará con Thomas Rösner. Como Leonora podrá verse a Katia Pellegrino, Sondra Radvanovsky (que ha brillado en este mismo papel en el Met y en la ABAO) y a Tatjana Serjan (reciente y poderosa Lady Macbeth en el Real), en la gitana Azucena a las experimentadas Marianne Cornetti y Larissa Diadkova, como Manrico a los bien conocidos Alfredo Portilla y Darío Volonté (además de Zvetan Michailov y Mikhail Davidov), mientras que Scott Hendricks, Zelko Lucic y George Petean se alternarán como el Conde de Luna. En el Teatro de Festivales se representará la ópera cómica de Carl Nielsen Maskarade —de quien se ofrecerá también la práctica integral de sus sinfonías—, estrenada en Copenhague en 1906, y la opereta en el Theater am Kornmarkt recuperará otra rareza: Der lustige Krieg (La guerra alegre) de Johann Strauss, en una coproducción con la Volksoper de Viena dirigida musicalmente por Dietfried Bernet y protagonizada por Alexandra Reinprecht, Stephan Rügamer y Carsten Süss. Los conciertos orquestales están, como siempre, a cargo de la orquesta oficial, la Sinfónica de Viena, que actuará con su titular, Fabio Luisi, y también con Mark Elder y Michael Schoenwandt, que asimismo se pondrá al frente de la Nacional Danesa. Rafael Banús Irusta BREGENZER FESTSPIELE. Del 20 de julio al 21 de agosto. www.bregenzerfestspiele.com MOMA Construcción del escenario flotante para EL TROVADOR 127 D O S I E R FESTIVALES Drottningholm UNA ENTENTE CORDIAL Como viene siendo habitual, el festival sueco de Drottningholm, que se desarrollará entre finales de mayo y mediados de agosto, y al que ha dado tanto carácter y personalidad Arnold Östmän, basa su programación operística en pocos títulos, pero a menudo, por no decir siempre, de interesante y original selección. El pasado año estrenó Castratos de Miklós Maros (compositor que pese al nombre es sueco, aunque de origen no griego sino húngaro, nacido en 1943), programada junto a Cecilia and the Monkey King de Jönsson; en 2002, Youth and Folly de Du Puy, en 1999 The Garden de Forssell y así sucesivamente, en muchas ocasiones combinando tantas rarezas con títulos insólitos o no tanto de Mozart o Haendel. Esta edición festivalera tiene clima hispanofrancés. La capricciosa corretta de Martín y Soler, que rescatara del olvido recientemente Christophe Roussett en Lausana (viajando luego al Teatro de La Zarzuela de Madrid), llega al ESCANDINAVIA regio escenario en una producción de Patrick Sörling y con la dirección musical de Mark Tatlow, batuta que nos descubriera hace unos años la interesante partitura de Joseph Martin Kraus, Proserpina, publicada en disco por, claro está, el sello Musica Sveciæ. El equipo vocal de esta “corregida” es prácticamente autóctono, algo que no ocurre del todo con el Zoroastre de Rameau que ahora sí dirigirá Rousset en una producción del tan solicitado Pierre Audi, de actividad frenética en escenarios europeos desde Ámsterdam y Toulouse (donde trabaja abundantemente) a Los Angeles y que ya montó en Drottningholm, al lado justamente de Rousset, el Tamerlano de Haendel. La música de Rameau parece gozar hoy de una revitalización, tanto musical como escénica, recordando con DROTTNINGHOLMS SLOTTSTEATER. Del 27 de mayo al 16 de agosto de 2005. www.drottningholmsslottsteater.dtm.se placer en este último apartado las magníficas puestas de Laurent Pelly (Platée, Les Boréades) con Marc Minkowski o las de Robert Carsen (Les Boréades, asimismo) o Andrei Serban y Heinz Spoerli (dos diferentes de Les Indes Galantes para Zúrich y ParísGarnier), todas para William Christie. En el equipo “sueco” reunido para este enganche al carro actual de Rameau encontramos a Mark Padmore, con mucha experiencia en el tema, gracias a sus interpretaciones de Castor et Pollux, Hypolite et Aricie o Platée, incluyendo la grabación completa de Zoroastre con Christie, Sine Bundgaard, el veterano Urbam Malmberg, Ditte Andersen y Lars Arvidsson (inevitables peajes suecos) o Anna Maria Panzarella, asimismo presente en esta grabación discográfica de Erato donde interpreta el papel de Erinice, el mismo rol que cantará aquí. Un discreto toque oriental lo pone Evgeni Alexeiev al hacerse cargo de Oromases. Fernando Fraga Kuhmo LOS CHECOS TOMAN FINLANDIA L a XXXVI edición del Festival de música de cámara de Kuhmo encierra su máximo atractivo en el gran ciclo dedicado al patrimonio musical checo. Una selecta antología de más de cien obras, de todos los estilos —desde los últimos fuegos del período barroco hasta el presente— y escritas para las más variadas configuraciones instrumentales, que permitirá conocer la riqueza de este repertorio inagotable. Como protagonistas sobresalen los nombres (conocidos unos, poco divulgados otros) de Franz Xaver Richter, Tuma, Franz y Jirí Benda, Vodicka, Vanhal, Kozeluch, Kraft, Krommer, Dussek, Jírovec, Reicha, Vorísek, Smetana, Dvorák, Fibich, Janácek, Foerster, Novák, Suk, Ostrcil, Martinu, los “degenerados” Schulhoff, Ullmann y Haas, y los más recientes Jan Novák, Jindrich Feld, Korte, Eben y Mavatka. El 200 aniversario de la muerte de Boccherini centra igualmente las actividades de buen número de conciertos vertebrados en torno a una selección de sonatas para violonchelo, tríos, cuartetos y quintetos de cuerda y quintetos con piano, guitarra y otros instrumentos del prolífico músico de Luca afincado y muerto en España. 128 La obra para violín y piano y las canciones del patriarca Jan Sibelius conforman el tercer hilo conductor de un festival en el que el inevitable color local queda asegurado con piezas de Kilpinen, Sallinen, Oskar Merikanto, Kokkonen, Kuula y los muy jóvenes Puumale y Mustonen. Páginas barrocas de Corelli, Haendel, Vivaldi, Telemann, Leclair y Bach (las seis Suites para violonchelo a cargo de Natalia Gutman), los Tríos con piano beethovenianos, un breve panorama de la música contemporánea australiana —con obras de Sculthorpe, Andrew Ford y Matthew Hindson— y el estreno del Sexteto para acordeón y cuerdas del joven Paavo Korpijaakko (obra encargo del certamen) centran el interés de un festival que contará, entre otros intérpretes, con Anne Sofie von Otter, María Cristina Kiehr, Jorma Hynninen, Julius Drake, Bengt Forsberg, los cuartetos Danel, Mozarteum, Emperor, Utrecht, Jan Sibelius y New Helsinki, los tríos Kempf y ArteMiss, el Quinteto Phoenix y los Virtuosi di Kuhmo dirigidos por Okko Kamu. KUHMO CHAMBER MUSIC. Del 17 al 31 de julio de 2005. www.kuhmofestival.fi Juan Manuel Viana KUHMO D O S I E R FESTIVALES Savonlinna DESDE BARCELONA CON AMOR reposición del Turandot de Pet Halmen (responsable de todo lo escénico) con la misma Cinthia Makris turnándose con Gabriele Schnaut (la que cantó la obra con el nuevo final de Luciano Berio en Salzburgo), junto con una Aida que ya viene de anteriores festivales (el de 1987, si la memoria es fiel), dirigida de nuevo por el español asentado allá Alberto Hold-Garrido (que grabó para Naxos un nada desdeñable Don Carlo verdiano) y con un doble reparto en el que casi se impone destacar el protagonismo de Michèle Crider y el Radamés de Rafael Rojas, Premio Operalia de Plácido Domingo del año 1995. Vuelve también a Savonlinna Los cuentos de Hoffmann de Kurt y Gregor Horres, que también la montaron en Düsseldorf con Jean-Pierre Furlan que ya fue protagonista “francés” de la obra según se desprende de anteriores SAVONLINNA OPERA FESTIVAL. Del 8 de julio al 6 de agosto de 2005. www.operafestival.fi representaciones (elogiadas) en Massy, Estrasburgo o Lieja. El color local lo pone Aulis Sallinen (Salmi, 1935), uno de los compositores finlandeses más prolíficos, autor de The King goes forth the France (que también dio a conocer en Savonlinna, además de en el Covent Garden de Londres), Ratsumies, Kullervo o un socorrido Rey Lear. Con The Horseman, que protagonizará como es lógico un equipo totalmente nacional, bajo la dirección de Ari Rasilainen, Sallinen regresa con todos honores a Savonlinna. El director de escena será Vilppu Kiljunen, afecto a estrenos “nacionales”, pues fue responsable escénico de dos de otro compositor finlandés muy activo, Einojuhani Rautavaara, Aleksis Kivi (sobre el escritor del siglo XIX considerado el gran poeta del país, al cumplirse en 1997 el 125 aniversario de su muerte) y Rasputin (sobre el pintoresco, estrafalario, oportunista y siniestro ruso), partitura que estrenó en 2003 en la Ópera de Helsinki el imponente bajo Matti Salminen. Fernando Fraga Bofill L lama poderosa y felizmente la atención que el actual Festival del castillo de Savonlinna acoja la producción del donizettiano Elisir d’amore debida a Mario Gas (allí realizada por José Antonio Gutiérrez), el montaje que este año en el Liceo reunió a una espléndida cohorte de cantantes entre tenores, sopranos, barítono y bajos. El reparto muy hispano que viajará al norte es importante: Mariola Cantarero, Carlos Chausson, Giuseppe Filianoti, el argentino Víctor Torres y la Giannetta deliciosa de Cristina Obregón, con la batuta de Daniele Callegari. Pero no sólo estará presente el Liceo barcelonés con este perdurable título del repertorio italiano, acudirá también con Goyescas de Granados, en versión de concierto, dirigida por Josep Caballé y con un joven reparto integrado por Ana Ibarra (Rosario), Vicente Ombuena (Fernando), Ángel Ódena (Paquiro)y Cecilia Díaz (Pepa), una sesión que se completará con un recital de páginas de zarzuela, nada menos, y que cerrará el festival por este curso. Más ópera italiana en Savonlinna: la Escena de L’ELISIR D’AMORE Bengt Wanselius. Caj Bremer DROTTNINGHOLM 129 D O S I E R FESTIVALES La Coruña MITOS El Festival Mozart de La Coruña de este año amplía sus fronteras “naturales” desde el barroco y el clasicismo original que daría cobertura al compositor que le da nombre hasta el bel canto puro y duro. Aparte de las habituales sesiones concertísticas centradas preferentemente en el gigante Bach, el de alguna de sus obras menos frecuentadas, con tres sesiones vocales (en torno a la canción argentina, italiana e inglesa) cuatro obras líricas llaman segura e inmediatamente la atención. Sin olvidar el bellísimo oratorio haendeliano La Resurrezione, con un equipo casi mayoritariamente español y con el especialista López Banzo a la batuta. Las cuatro óperas aludidas se presentan bajo el epígrafe Ópera y Mito y ofrecen como primera muestra de tan acogedora perspectiva el Don Giovanni mozartiano, cuyo protagonista titular, el joven barítono Marco Vinco, aporta medios y físico ideales para la plasmación musical y teatral del personaje. Encabezando un reparto sobre el papel bien solvente (von Bothner, Spagnoli, Martirosyan, Kozlowska, Elena de la Merced), Víctor Pablo Pérez y sus huestes aportarán desde el foso el necesario ESPAÑA IDOMENEO 130 clima que en la escena se encargarán de completar Giancarlo del Monaco y la diseñadora digamos naíf (por decir algo) Agatha Ruiz de la Prada. Otro Orfeo, ni el de Monteverdi, Gluck o Haydn, sino el de Antonio Sartorio estrenado en 1672, ya rescatado por René Clemencic y Stephen Stubbs, se encargará de darnos nuevas y originales noticias (pues a los personajes centrales se les unen ¡Aquiles y Hércules!) de este mito canoro por antonomasia. En estreno, por fin, en España cuenta con una pareja muy atractiva para ponerlo al día: el tenor canario Agustín PrunellFriend y la atrayente soprano italiana Cinzia Forte. Zedda y Pizzi son garantías suficientes, cada uno en su terreno, para que el proyecto llegue a buen puerto, como ya se verificó hace unos años en el hermoso Teatro della Fortuna de Fano. De Pésaro arriba, la Cenerentola rossiniana. Como no se especifica el responsable de la producción, puede intuirse que se trata de la de Luca RonFESTIVAL MOZART DE LA CORUÑA. Del 19 de mayo al 2 de julio de 2005. www.festivalmozart.com coni planteada para el Palafestival de 1998 (que estrenaran Vesselina Kasarova y el fenomenal Flórez que la retomó años después con Sonia Ganassi) pero ahora adaptada a las dimensiones del Palacio de la Ópera coruñés. Con Zedda de nuevo en el foso y la infaltable Sinfónica de Galicia; entre los cantantes, destacan el protagonismo de Marianna Pizzolato, revelación como Tancredi en el Festival Rossini del pasado verano, y el juvenil Ramiro de José Manuel Zapata. Completan papeles José Carbó como asimismo juvenil Dandini, y los imbatibles Don Magnifico de Bruno de Simone y Alidoro de Lorenzo Regazzo, además de María Rodríguez (con la oportunidad de cantar el aria de Clorinda rescatada por Zedda para la edición crítica) y Clara Maouriz redondeando el asunto. Un Idomeneo de nivel canoro que se puede pronosticar infalible, producción otra vez de Pizzi pero ahora viajando desde el recientemente recuperado Teatro delle Muse de Ancona (parcialmente destruido por bombas inglesas en 1943, estuvo orillado durante casi sesenta años) servirá de clausura al festival. Fernando Fraga LA CENERENTOLA D O S I E R FESTIVALES San Sebastián EN TORNO A ZACHARIAS vuelve a Quincena tras su revelador Mozart para dar un repaso a los cinco Conciertos para piano de Beethoven. Lo sinfónico masivo está representado por la Sinfónica de Galicia y Víctor Pablo, que traen la Octava de Mahler, una obra que el director conoce y desentraña bien, y un concierto wagneriano con la ya talludita soprano de Ohio Nadine Secunde; la Orquesta Nacional de España, con Pons (Schoenberg, Shostakovich); Nacional de Rusia con el pluriempleado Pletnev (Shostakovich; Beethoven, Chaikovski); Sinfónica de Bilbao con Mena (Réquiem guerrero de Britten); Gustav Mahler Jugendorchester con Metzmacher (Hartmann, Shostakovich). Mención aparte merece la presencia de William Christie y sus magníficos Les Arts Florissants, que interpretan El juicio de Salomón de Charpentier y obras de Purcell. En el capítulo de música antigua QUINCENA MUSICAL DE SAN SEBASTIÁN. Del 4 de agosto al 3 de septiembre de 2005. www.quincenamusical.com Arturo Reverter MADAMA BUTTERFLY en la producción de Lindsay Kemp Anna Bloom hay cosas estupendas: recital de Bonizzoni en su faceta clavecinística (Scarlatti, Bach); Vox Suavis (música española del siglo XIV), Coro Hondore (Oficio de difuntos de Victoria), y un homenaje a Garcilaso en la voz de Rafael Taibo con música de vihuelistas de la corte de Carlos V. El competente tenor José Bros dará un recital de ópera, zarzuela y canciones de Tosti y Turina y la Camerata Köln otro con música de la familia Bach. El excéntrico pianista ruso Sokolov tocará algo todavía no señalado. El violista Garth Nox ofrece un concierto de violas y electrónica con estrenos suyos y de Gerenebarrena; el Taller Instrumental de Musikene expone partituras electrónicas del compositor residente Matthew Burtner; el Ensemble Wiener Collage estrena a Lauzirika; el conjunto de saxofones Marie-Bernadette Charrier a Parra y Havel; el Conjunto Ibérico de violonchelos de Arizcuren, junto a Pilar Jurado, celebra los 75 años de Luis de Pablo y estrena a Erkoreka. Por fin, los Neue Vokalsolisten penetran en los territorios de Scelsi, Ronchetti y Berio. Rafa Martín L a Quincena sigue igual a sí misma y no ofrece demasiado espacio a las conmemoraciones del Quijote. Algo hay de todos modos en relación con el Hidalgo y su autor, así el famoso ballet Don Quijote, con música de Minkus, por la compañía de Yuri Grigorovich, autor de la coreografía. Descubrimos igualmente huellas cervantinas en el concierto del grupo La Trulla de Bozes que dirige el contratenor Carlos Sandúa, que coloca en atriles una recuperada misa de Ruimonte, y en la actuación de Armoniosi Concerti: Damas, caballeros, rufianes y pastores. Como es costumbre, la ópera ocupa su espacio: Madama Butterfly, en la vistosa puesta en escena de Lindsay Kemp. Mandeal dirige a la Sinfónica de Euskadi y a un equipo apañado de voces: Tasca, Aronica, Salvadori, Rodríguez-Cusí… Como cierre del certamen, versión de concierto de Fidelio de Beethoven con la batuta segura y ceñida, en obra habitual en él, de Gómez Martínez. Casselman, Brubaker, Titus, Polgar, Garmendía, Cabero y Fresán son sus protagonistas vocales. Importancia especial revisten las tres sesiones gobernadas desde el teclado por Christian Zacharias, que CHRISTIAN ZACHARIAS WILLIAM CHRISTIE 131 D O S I E R FESTIVALES Granada A LA SOMBRA DEL HIDALGO E con los telones de Dalí, espectáculo paseado por más de un festival el pasado verano. Este año se cuenta con tres grandes orquestas: Philharmonia con Saraste (Esplá —Don Quijote velando las armas—, Lindberg, Debussy y Prokofiev; Messiaen, Rachmaninov y Sibelius), Sinfónica de Londres, con Colin Davis (Elgar, Dvorák; Smetana) y Staatskapelle de Berlín, con Barenboim para tres sesiones que incluyen Schoenberg, Mahler (Séptima) y Beethoven (Concierto para piano nº 3 y Novena, como gran fin de fiesta). Hay otras cosas de interés, así las actuaciones de Alfred Brendel, Cuarteto de Tokio, Violeta Urmana, Kremerata Baltica y Perianes; y un espectáculo titulado Sonetos del amor oscuro. Cripta sonora para Luigi Nono, con música —en la que, como es habitual en él, entra el cante jondo— de Mauricio Sotelo. Monica Huggett, interpreta composiciones asimismo alusivas, con la base de una suite de Las Indias galantes de Rameau. El último día es el turno de Armoniosi Concerti, que incluye obras de Valderrábano y Guerrero entre otros. Aún, dentro del capítulo quijotesco, cabe hablar de la sesión de ballet a cargo de la compañía de Rafael Amargo en la producción titulada El sueño de Don Quijote, en la que codirige Padrissa, de La Fura dels Baus. Hay igualmente, en este capítulo balletístico, un espectáculo para niños, Alonso Quijano el Bueno. En este terreno es resaltable la reapertura del Teatro del Generalife con el Tricornio y Café de Chinitas, FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA Y DANZA DE GRANADA. Del 25 de junio al 10 de julio de 2005. www.granadafestival.org Arturo Reverter 132 DANIEL BARENBOIM COLIN DAVIS CUARTETO DE TOKIO Henry Fair Sheila Rock Josep Aznar EL CAFÉ DE CHINITAS ste año el Festival florece sobre dos argumentos básicos y poderosos: el cuarto centenario del Quijote y el gran sinfonismo. El caballero de la triste figura está bien servido en un ciclo que recorre todo el certamen como una espina dorsal y que lleva el nombre de Las mañanas de Don Quijote, que encierra músicas alusivas o directamente bañadas en el mito. Abre el fuego, el día inaugural, 25 de junio, la excelente Akademie für Alte Musik de Berlín dirigida por Attilio Cremonesi con obras de Conti, Telemann y Haendel, todas conectadas con la novela de Cervantes. El mismo conjunto de época toca al día siguiente partituras de Purcell (extractos de Dido y Eneas y King Arthur). Días más tarde The Sixteen con Harry Christophers, en dos actuaciones, exponen músicas de aquel tiempo de Palestrina, Lassus, Allegri, Byrd y Victoria (Oficio de difuntos). Por su parte, la ascendente Orquesta Barroca de Sevilla, junto a D O S I E R FESTIVALES Peralada LA BOTICA AMPURDANESA E l de Peralada sigue siendo, en su décimo novena edición, un festival interdisciplinar, en el que hay un poco de todo, teatro y músicas de distinto signo. Dentro de lo operístico se programan La traviata, en una producción de las Juventudes Musicales de Alemania con participación de la JONDE y dirección musical del ágil Yakov Kreizberg, y Salomé de Strauss, en montaje de la Ópera Nacional de Polonia dirigida musicalmente por Jacek Kaspszyk. Cantantes en ambos casos o innominados o desconocidos por estos pagos. De interés es el estreno de una ópera para niños debida a la inspiración de ese francotirador que es Albert García Demestres: Joc de mans, una historia “de móviles y solidaridad” escrita por Valentì Gómez Oliver y el propio compositor. Con la batuta, Miquel Ortega. La zarzuela tiene también su sitio. Por un lado, La verbena de la Paloma, en la muy discutida producción estre- nada el pasado verano en Granada firmada por Comediants. Por otro, La eterna canción de Sorozábal, en la producción ya vista, y generalmente aplaudida, del Español de Madrid. Y recitales de canto. Uno con las sólidas voces de Maria Guleghina, Jaume Aragall y Joan Pons; otro protagonizado por el veterano bajo-barítono belga José van Dam (música francesa); un tercero de jazz a cargo de Barbara Hendricks acompañada por el Magnus Lindgren Quartet (Gershwin, Ellington, Porter). Lo sinfónico abunda, no todo de la misma calidad, pero con cosas apreciables. Maazel, con la Filarmónica Arturo Toscanini ofrecerá su enésima versión de la Novena de Beethoven. Martínez Izquierdo con su OBC y el Orfeón FESTIVAL CASTELL DE PERALADA. Del 9 de julio al 20 de agosto de 2005. www.festivalperalada.com Donostiarra dirige Alexander Nevski. Barenboim, al frente de su conjunto multirracial, West-East Diwan Orchestra, se las ve con la Primera de Mahler. López Cobos y la Sinfónica de Madrid hacen Ravel (Concierto en sol con el sorprendente Michel Camilo), Strauss y Albéniz-Arbós. Y la Orquesta de la Ópera de Polonia brinda una sesión dedicada a Wagner, en la que se incluye la casi desconocida obertura Polonia (1830). Importante es la presencia del ballet de Martha Graham con sus últimas coreografías y puede ser de interés el espectáculo titulado El pianista, inspirado en la novela de Vázquez Montalbán. Por último, merecen la cita Las mil y una noches de Comediants puesta en escena por Amat, y una ópera cíngara denominada Karmen, con final feliz de Goran Bregovic, “con músicos de bodas y funerales”. Arturo Reverter ALBERT G. DEMESTRES SALOMÉ Maqueta de la nueva producción de LA TRAVIATA 133 D O S I E R FESTIVALES Santa Fe UN ESCENARIO ÚNICO La Ópera de Santa Fe brindará cinco operas durante su temporada de verano: Turandot, El barbero de Sevilla, Peter Grimes, Lucio Silla y Ainadamar de Osvaldo Golijov. Todas las producciones son nuevas, ya que la configuración especial del escenario de la Ópera de Santa Fe (no hay techo para sostener decorados volantes y la zona de los bastidores es reducida) impone que virtualmente todas sus producciones sean diseñadas específicamente para su teatro. Las dos grandes obras, Turandot y Peter Grimes, claramente van a poner a prueba las potencialidades del escenario. Casi todos los cantantes de los repartos son norteamericanos, algunos conocidos fuera de los Estados Unidos —Susan Graham, Greg EE UU Kunde, Dawn Upshaw. Al parecer, la compañía está empeñada en producir una ópera de Mozart al año, y quizás haya elegido Lucio Silla por considerarla una novedad. Escrita cuando el compositor tenía 16 años, la ópera tiene un aburrido libreto de estructura rígida, es realmente poco más que una serie de arias —un concierto con vestuario. La mezzo Susan Graham cantará el papel masculino de Cecilio. Para algunos espectadores, la vuelta de la pareja formada por la soprano Dawn Upshaw y el director de escena Peter Sellars traerá THE SANTA FE OPERA. Del 1 de julio al 26 de agosto de 2005. www.santafeopera.org a la memora buenos recuerdos de la extraordinaria ópera L’amour de Loin de Kaija Saariaho en la que los dos colaboraron en 2002. Esta temporada estarán juntos en Ainadamar (La fuente de las lágrimas) de Golijov, una ópera de cámara cuyos personajes son Margarita Xirgu, la gran actriz trágica catalana de los años 20, y García Lorca. La música de Golijov, exquisitamente melódica y con fuertes ritmos, es una compleja mezcla de influencias españolas, árabes y judías que combina instrumentos electrónicos y convencionales. Escrita en 2003, la obra ha tenido un enorme éxito tanto en Nueva York como en Los Angeles. Charles Cohen SANTA FE Tanglewood ANTE EL 125 ANIVERSARIO DE LA BSO L TANGLEWOOD 134 a Orquesta Sinfónica de Boston, uno de los conjuntos más antiguos y prestigiosos de Norteamérica, celebrará su 125 aniversario en el curso 2005-2006. Previamente a este acontecimiento, y como es habitual, pasará el verano en el idílico entorno de Tanglewood. La temporada dará comienzo oficialmente el 8 de julio (aunque antes habrán actuado, entre otros, el Cuarteto Juilliard, el grupo Chanticleer o el cantante pop James Taylor) con la monumental Octava Sinfonía de Mahler con James Levine, en su segundo año como titular de la agrupación (y, como solistas, Susan Neves, Deborah Voigt, Heidi Grant Murphy, Lorraine Hunt Lieberson, Yvonne Naef, Johan Botha, Eike Wilm Schulte y John Relyea). Otras batutas que se pondrán al frente de la BSO son Kurt Masur (Concierto para violín de Mendelssohn con Joshua Bell, Cuarta de Bruckner), Charles Dutoit (Concierto para violín de Sibelius con Lisa Batiashvili, La consagración de la primavera de Stravinski), Ingo Metzmacher (canciones de Des Knaben Wunderhorn de Mahler con Matthias Goerne, El pájaro de fuego), Sir Neville Marriner (un monográfico Mozart con la soprano Véronique Gens y el pianista Jonathan Biss), James Conlon (Concierto nº 4 de Mozart con el violinista Gil Shaham, Sinfonía Leningrado de Shostakovich) o el asiduo Rafael Frühbeck de Burgos, con tres programas: uno, con tres obras corales de Brahms (Nänie, Canto de las parcas y Canción del destino) y la Quinta de Beethoven; otro de carácter quijotesco, con El retablo de Maese Pedro de Falla —que aquí debe de ser toda una rareza—, con marionetas incluidas, y el poema sinfónico de Richard Strauss con el extraordinario chelista Truls Mørk; y un tercero con la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninov, con Garrick Ohlsson al piano, y Scheherazade de Rimski-Korsakov). El maestro español dirigirá también a la orquesta juvenil del Tanglewood Music Centre en la Pastoral de Beethoven, Don Juan y la suite de El caballero de la rosa de Strauss. Frederica von Stade podrá aportar aún su encanto a la Scheherazade de Ravel y los Cantos de Auvernia de Canteloube. La Orquesta del TMC y Levine rendirán homenaje a Leonard Bernstein con un concierto wagneriano que reúne el acto I de La walkyria y el III del Ocaso, con las voces de Deborah Voigt —que dará vida a Sieglinde y Brunilda—, Clifton Forbis y Christian Franz. Numerosas sesiones de cámara con instrumentistas de prestigio (Beaux Arts Trio, Pinchas Zukerman como solista y con su conjunto, el pianista Leon Fleisher, Yo-Yo Ma y Emanuel Ax, etc.) sazonarán este variado festival, que se cerrará con otra magna sinfonía, la Novena de Beethoven, con Marek Janowski en el podio. TANGLEWOOD FESTIVAL. Del 1 de julio al 28 de agosto de 2005. www.bso.org/tanglewood Rafael Banús Irusta D O S I E R FESTIVALES Aix-en-Provence A LA ALTURA DEL PRESTIGIO JULIE de Boesmans en Aix-en-Provence 136 con un reparto donde veteranos (la Bonney es Despina y Raimondi Don Alfonso) y noveles (Erin Marie Wall y Elina Garanca, las ferrarenses) se dan graciosamente la mano, todos bajo la dirección de Daniel Harding, niño mimado in loco tras sus Don Giovanni, Otra vuelta de tuerca, La traviata o Evgeni Onegin. Merece una cita el Ferrando de Shawn Mathey, joven tenor camino del estrellato mozartiano, por belleza vocal y elegante fraseo, según ha demostrado ya sobre todo como Belmonte y Don Ottavio. Por cierto que la ópera de Britten sobre Henry James hace unas líneas citada, regresa este año pero con Ono en el foso y prácticamente el mismo reparto de hace cuatro años, incluyendo la misma Flora de Nazan Fikret (la niña ahora con cuatro años más) y la Gobernanta de la camaleónica Mireille Delunsch. Volviendo al Mozart que se ha quedado colgado allá arriba, su Clemenza di Tito se confía a Paul Daniel y Lukas FESTIVAL D’AIX EN PROVENCE. Del 8 al 30 de julio de 2005. www.festival-aix.com Hemleb y a un equipo de cantantes donde sobresale el Sesto de Christine Jepson y la Vitelia de Krassimira Stoyanova, avalada por el reciente éxito berlinés como su hermana gemela de aquélla, la Elettra de Idomeneo. Tito es el tenor croata Kressimir Spicer, que se reveló aquí en el año 2000 como protagonista titular de Il ritorno d’Ulisse in patria monteverdiano. Un Barbero de Sevilla rossiniano completa la programación del festival de arte lírico con más solera, quizás, de Francia, que fundara hace 57 años Gabriel Dussurget, y que se extiende del 8 al 30 de julio de este verano. Serán protagonistas Luigi Petroni (Almaviva bien afecto al repertorio de un compositor que también cantó en Pésaro), John Del Carlo (Bartolo), Peter Mattei (Fígaro) e Ildar Abdrazakov (otro habitual intérprete rossiniano como Basilio). Rosina es Camilla Tilling, el pasado año una muy seductora Iole en el Hércules de Christie y sus Arts Florissants, y dirige el especialista Daniele Gatti en lo musical y el danés David Radok en lo escénico. Radok hace poco llevó a Copenhague Il viaggio a Reims del pesarense. Fernando Fraga Ruth Walz El belga Philippe Boesmans (1936), autor de La passion de Gilles, Reigen o Wintermädchen (que programó el Liceo el pasado año) presenta en el próximo festival provenzal su Julie, una coproducción con la Moneda de Bruselas y el Festwoche vienés, basada como era de esperar en el célebre obra de August Strindberg La señorita Julia, estrenada en 1888. No es el único caso actual de músico interesado por la obra teatral sueca, si pensamos que una década atrás el compositor italiano Antonio Bibalo estrenaba en su ciudad natal, Trieste, su personal visión del drama, con un protagonista inesperado, José Cura, poniendo mucho carácter, por físico y entusiasmo, al seductor y cínico Juan. En Aix los tres únicos protagonistas del original literario y, por ende, de la partitura contarán con doble reparto, dirigido Kazushi Ono y en lo teatral por Luc Bondy, bien unido al compositor de quien estrenó Reigen y Wintermädchen. Mozart no podía faltar en el festival y estará representado este año por el Così fan tutte de Patrice Chereau y sus habituales Richard Peduzzi (escenografía) y Moidele Bickel (vestuario), FRANCIA D O S I E R FESTIVALES Orange CANTANDO AL AIRE LIBRE E n las Chorégies d’Orange proponen cuatro veladas, distribuidas en dos representaciones operísticas y dos conciertos, siempre con dominio del elemento vocal. Así nos encontramos con la Carmina Burana de Orff, interpretada por Aline Kutan (ya escuchada en Reina de la Noche hace unos pocos años), el contratenor Gary Boyce (uno de los que estrenó Tres hermanas de Eötvös) y el conocido barítono Ludovic Tézier (que fuera Escamillo el pasado año en una Carmen con Béatrice UriaMonzon), bajo la competente dirección de Michel Plasson. Además de la Novena Sinfonía de Beethoven, a cargo de Kurt Masur y con el cuarteto de Melanie Diener, la canadiense que está subiendo enteros Marie-Nicole Lemieux, el tenor que viene del norte Jorma Silvasti y Franz-Josef Selig. Los dos títulos operísticos son en esta ocasión uno popularísimo italiano y otro francés que últimamente se está imponiendo en el repertorio tras años de indecisión y con la complejidad adherida para los programadores en la elección de una partitura todavía hoy sin una edición, digamos, definitiva. La bohème seguro que atraerá también la atención por la pareja que va a reunirse, porque son nada menos y nada más que Roberto Alagna y Angela Gheorghiu. Junto a ellos un cuidado equipo, desde la segurísima y pícara Musetta de Anna Maria Dell’Oste al sólido Marcello de Frank Ferrari. Jesús López Cobos será el director musical, mientras que lo relativo a la escena está encomendado al irregular pero cuando acierta sobresaliente Nicholas Joël. Abrirá el festival Los cuentos de Hoffmann de Offenbach, a cargo de Jérôme Savary que vuelve a montar esta magnífica ópera después de haberlo hecho ya en Orange en 2000, ahora en colaboración con CHORÉGIES D’ORANGE. Del 9 de julio al 2 de agosto de 2005. www.choregies.asso.fr Michel Dussarrat, una producción ya vista en otro escenario asimismo poco convencional, el del Omnisport de Bercy (París) el pasado año. El reparto es atractivo, comenzando con Marcus Haddock (Hoffmann parisino en la soberbia realización de Robert Carsen, tanto en Bastille como en el citado Palacio de Deportes), en compañía de Alain Vernhes en los varios malvados oponentes y Gilles Ragon en los cuatro criados. Las tres chicas resultan muy apropiadas para encandilar vocalmente a los tres amores del alucinado escritor: Desirée Rancatore (Olympia), Inva Mula (Antonia) y Béatrice Uria-Monzón (Antonia), sin olvidar a Marie-Ange Todorovich como Nicklausse. Será un éxito sin la menor duda, porque musicalmente cuenta con las garantías y experiencia, de nuevo, de Michel Plasson, que lleva una década larga colaborando fervorosamente con el festival, de triunfo en triunfo. Fernando Fraga Montpellier A LA BUSCA DE LO DESCONOCIDO D MONTPELLIER esde su creación en 1985, el Festival de Radio France y Montpellier que dirige René Koering ha pretendido conciliar lo ya clásico y lo desconocido, los grandes intérpretes y la jóvenes promesas, con una especial inclinación por el descubrimiento del patrimonio más recóndito y olvidado. Como tributo al cincuentenario de la muerte de Arthur Honegger podrá escucharse su conocida Juana de Arco en la hoguera, oratorio dramático sobre texto de Claudel, en escenificación de Jean-Paul Scarpitta y dirección musical de Emmanuel Krivine al frente de la Orquesta Nacional de Montpellier; el reparto vocal incluye a la actriz Fanny Ardant en el papel protagonista junto a Vincent Le Texier. Una importante recuperación es Il figlio delle selve, fábula pastoral de Ignaz Holzbauer fechada en 1753, cuya exhumación correrá a cargo de Christoph Spering y el conjunto Das Neue Orchester con puesta en escena de Georges Delnon. Ya FESTIVAL DE RADIO FRANCE ET MONTPELLIER. Del 16 al 30 de julio de 2005. www.festivalradiofrancemontpellier.com en versión de concierto, el repertorio barroco cuenta con otra atractiva primicia: La feste cinese (1751), ópera de Nicola Conforto con libreto de Metastasio que será defendida por Fabio Biondi y su grupo Europa Galante. El capítulo lírico concluye con la “märchenoper” Die Königskinder de Humperdinck; una obra encantadora y ambiciosa —demasiado oscurecida por la justificada fama de Hänsel y Gretel— estrenada en 1910 en Nueva York y que en esta ocasión estará dirigida por el veterano Armin Jordan. Un monográfico mozartiano a cargo de La Chambre Phiharmonique, el Coro de Cámara Accentus y Krivine, otro programa con obras de Salieri (Variaciones sobre “La Folia di Spagna”), Enesco, Kodály y Beethoven (“Emperador” con Kissin) a cargo de la Orquesta de la Fundación Gulbenkian y Lawrence Foster y un concierto de Antonio Florio y La Cappella de’Turchini con páginas de Di Mayo, Piccinni, Cimarosa y Jommelli destacan entre el resto de veladas, a las que se añaden sendos recitales de Aldo Ciccolini (Schubert, Ravel, Fantasía bætica y Cuatro piezas españolas de Falla) y las hermanas Labèque (Debussy, Stravinski, Bernstein). Juan Manuel Viana 137 D O S I E R FESTIVALES Edimburgo ADAMS Y MESSAGER Por primera vez en años, la ópera del Festival Internacional de Edimburgo estrena una obra mordaz y original, con una grata mezcla de glamour y auténtica aventura. Por fin, en el Reino Unido se va a poner en escena The Death of Klinghoffer de John Adams, basada en el secuestro del crucero Achille Lauro en 1985. Debido a su equilibrada exploración del Oriente Medio, esta obra quizás tenga más fuerza hoy que cuando se estrenó en 1991. Es una coproducción del Festival y la Ópera Escocesa, con Anthony Neilson de director escénico y Edward Gardner de director musical. El reparto incluye a Jonathan Summers y Catherine Wyn-Rogers. Como contraste, la Ópera de Tours pondrá L’amour masqué de André Messager, una chispeante comedia sobre una muchacha que se enamora de una fotografía, basada en un texto de Sacha Guitry. Jean-Yves Ossonce dirige un reparto totalmente francés, y Bernard Pisani la dirige en escena. También el GRAN BRETAÑA Festival presentará Curlew River de Britten, su primera parábola religiosa, con Olivier Py de director de escena y Garry Walker a la batuta. Y como Mozart nunca puede faltar en Edimburgo, este año habrá una versión de concierto de La clemenza di Tito con renombrados cantantes cuya presencia asegurará que sea un gran éxito de público. El reparto incluye a Hillevi Martinpelto, Lisa Milne, Magdalena Kozená, Christine Rice y Ian Bostridge. Otras refulgentes ofertas incluyen a Christine Brewer cantando Isolda en una versión de concierto dirigida por Jonathan Nott, con Christian Franz en el papel de Tristán, y la infrecuentemente interpretada Adelaide di Borgogna de Rossini, también en versión de concierto, con un elenco formado por EDINBURGH INTERNATIONAL FESTIVAL. Del 14 de agosto al 4 de septiembre de 2004. www.eif.co.uk Annick Massis, Jennifer Larmore y Bruce Ford. Otro favorito del Festival, Sir Charles Mackerras, dirigirá Zaide, una obra temprana de Mozart, junto con Ariadna auf Naxos del compositor Georg Benda, un olvidado contemporáneo de Mozart. Por supuesto, Edimburgo no es sólo ópera, sino que también hay conciertos, que este año parecen muy atractivos, pero enjundiosos, con mucho Mahler, el oratorio Cristo en el monte de los olivos de Beethoven, una velada con Elliott Carter y recitales de Lise Milne, Magdalena Kozená y Christopher Maltman. Y si se quiere algo más exótico, puede probarse la Noche kurda en la que músicos de Irak e Irán se unen para cantar, salmodiar y tocar los tambores. Y para remate tocará la EastWest Divan Orchestra de Daniel Barenboim. El de Edimburgo está demostrando ser un festival no ya internacional sino global. Fiona Maddocks Glyndebourne EL REGRESO DE HALL 138 Edad de la Ilustración interpreta tanto la ópera de Haendel como la de Mozart. Es el año de Peter Hall, que desde que en 2001 puso en escena Otello de Verdi, con el papel principal cantado por David Rendall y Jurowski de director musical, no había vuelto a Glyndebourne. Dietfried Bernet dirige musicalmente la producción de Nikolaus Lehnhoff de 1996 de La novia vendida —elegante pero no apasionante— y canta Solveig Kringelborn el papel de Marenka. Pero realmente lo que entusiasma a muchos es poder volver a escuchar Flight, de Jonathan Dove, su “ópera de aeropuertos”, estrenada en 1998 y vista ya en todo el mundo. Richard Farnes dirige musicalmente esta osada producción de Richard Jones. Visto sobre el papel, el Festival de 2005 tiene muy buena pinta, aunque no sea clásico Glyndebourne. Pero este es un teatro que puede deparar sorpresas, gracias a su buen juicio a la hora de elegir repartos o, simplemente, porque ensaya una obra más tiempo de lo que es usual hoy. Los músicos parecen responder tan bien al verde medio-ambiente que les rodea que terminan por producir inesperados milagros. A lo mejor se debe al aire de la Inglaterra rural. Fiona Maddocks GLYNDEBOURNE FESTIVAL OPERA. Del 19 de mayo al 28 de agosto de 2004. www.glyndebourne.com Mike Hoban S e abre esta temporada de Glyndebourne con una nueva producción de La Cenerentola de Rossini, dirigida por uno de los directores veteranos más populares del festival desde hace 35 años, Sir Peter Hall, que fue también director artístico de este teatro desde 1984 hasta 1990. Hildegard Bechtler es la directora de escena y el reparto está lleno de cantantes que aparecen por primera vez en Glyndebourne (Maxim Mironov, Luciano Di Pasquale, Raquela Sheeran, Lucia Cirillo). Ruxandra Donose canta Angelina y Nathan Berg, Alidoro. Vladimir Jurowski, el director musical principal de Glyndebourne, dirige la Filarmónica de Londres, la orquesta del Festival desde hace 42 años. Otra nueva producción esta temporada es Giulio Cesare de Haendel. David McVicar es el director de escena, y William Christie, el director musical. Dos inglesas, conocidas haendelianas, Sarah Connolly y Rosemary Joshua, cantan Giulio Cesare y Cleopatra. Les acompañan Angelika Kirchschlager, que hace su largamente esperado debut en Glyndebourne, y Christopher Maltman (Achilla). El Festival también presenta cuatro reestrenos. Charles Mackerras dirige Die Zauberflöte cuya emperifollada puesta en escena es de Adrian Noble. La producción decepcionó cuando se estrenó el año pasado, pero después de estar de gira este invierno tal vez haya conseguido mostrar más garra y coherencia. El reparto es muy sólido: Maltman en el papel de Papageno, Lisa Milne como Pamina y Aline Kutan como la Reina de la Noche. La Orquesta de la WEXFORD D O S I E R FESTIVALES Wexford NUEVOS VIENTOS El Festival de Ópera de Wexford empieza este año una nueva época, al cambiar de dirección artística. El director que se despide, Luigi Ferrari —muy italiano— traspasa al nuevo David Agler —muy norteamericano— el control de este festival que de una forma u otra es muy irlandés. Aunque ha sido muy criticado por haber desairado el talento nativo e introducido un repertorio poco grato, Ferrari deja considerables logros detrás de sí que su sucesor tendrá que igualar. Agler, que ha dirigido dos veces en el Festival (Sárka de Fibich en 1996 y Si j’etais roi de Adam en 2000) tiene gran experiencia operística y un entusiasmo contagioso por su nuevo trabajo. Será interesante ver qué tradiciones de Ferrari —y de Wexford— decide mantener y cuáles serán las novedades que intentará introducir. Desde luego, la ópera que este año abre el festival, Maria di Rohan de Donizetti, no dista mucho de las producciones que suele ofrecer Wexford, que desde hace mucho tiempo explora los vericuetos del bel canto en las décadas anteIRLANDA riores a los días esplendorosos de Verdi. Maria di Rohan, escrita en 1843 (poco después de Don Pasquale) casi al triste final de la carrera del compositor, es el típico cuento romántico de un triángulo amoroso e intriga política ambientado en el París de Richelieu. El papel principal era una especialidad de Montserrat Caballé, y en Wexford ese papel estará seguramente en muy buenas manos, ya que lo cantará la soprano cubano-americana Eglise Gutiérrez. La noche siguiente se pone en escena una ópera incluso más olvidada que la anterior, Pénélope de Fauré (1913), que conocen algunos aficionados a la ópera debido a las grabaciones de Régine Crespin y Jessye Norman, pero casi nadie ha visto en vivo. El argumento —la familiar historia de la Odisea de Homero sobre Ulises, Penélope y sus inoportunos pretendientes— es familiar WEXFORD FESTIVAL OPERA. Del 20 de octubre al 6 de noviembre de 2005. www.wexfordopera.com LA FLAUTA MÁGICA en Glyndebourne al público gracias al Ritorno d’Ulisse in patria de Monteverdi que fue escrita 270 años antes y aunque en tiempos estuviera casi olvidada, hoy ha entrado en el repertorio operístico. ¿Puede ocurrir lo mismo con la versión de Fauré, que es más lujosa y atractiva? Habrá que fijarse en la puesta en escena que hace el Festival de Wexford para tener al menos alguna idea de lo que podría deparar el futuro. La ópera de la tercera noche parecerá a los norteamericanos demasiado convencional para el Festival: Susannah de Carlisle Floyd, que, casi desde su estreno en 1955, ha sido una de las obras norteamericanas más interpretadas en los Estados Unidos. Esta hermosa y lírica pieza con tintes folclóricos (un éxito de Renée Fleming y Samuel Ramey en el Met hace algunos años) adapta otra historia de la antigüedad, esta vez del viejo testamento, la de Susana y los viejos, pero enfocándola como si fuera del nuevo testamento y ambientándola en una zona religiosamente ultraconservadora de los Estados Unidos. Si tendrá o no éxito con el público europeo es algo que aún no se sabe, pero al menos Susannah representará un fascinante experimento lingüístico. Es difícil imaginar al Coro de Cámara de Praga, el coro del Festival de este año, intentando dominar el dialecto rústico de la región de las montañas Apalaches (aunque lo han hecho muy bien con el inglés normal en concierto). Además de esas representaciones en el “escenario principal” del acogedor (léase “estrecho pero encantador”) Royal Theatre con su aforo de 550 butacas, habrá como siempre otros acontecimientos. Las “escenas de la ópera” ofrecen versiones de 90 minutos de óperas más familiares —Rigoletto y El barbero, por citar dos, —casi siempre con unas puestas en escena originales y que permiten que algunos de los cantantes secundarios tengan papeles más jugosos. Fue en esta serie, hace nueve años, donde Juan Diego Flórez cantó su primer Ernesto en Don Pasquale. Hay conciertos orquestales y corales y unos maravillosos, cortos e informales recitales de solistas. También hay música folk, comedia, arte, fuegos artificiales y una feria del libro. Todo esto se extiende por las calles adoquinadas de Wexford y durante 18 días hasta los vientos que soplan en este viejo pueblo costero del sur de Irlanda parecen acompañar con una melodía operística. Patrick Dillon 139 D O S I E R FESTIVALES Pésaro EN TIERRAS ROSSINIANAS donna del lago y Maometto Secondo. Es, seguramente, el plato fuerte del festival, contando además en el foso con la Sinfónica de Galicia. La Gazzetta retorna en la alocada producción de Dario Fo, dirigida por Antonello Alemandi (por fin se acuerdan de este gran profesional en Pésaro) y con reparto diferente al de hace cuatro años atrás, presidido por Cinzia Forte y Paolo Bordogna. Sólo se mantiene el eficacísimo Don Pomponio Storione de Bruno Praticò, asimismo presente con una sesión recitalística — junto a Bruno De Simone—, seguro que a la altura de su excepcional vis cómica. Tras la producción de Luigi Squarzina (1992-1997) le toca una nueva lectura teatral al Barbero de Sevilla esta vez a cargo de Luca Ronconi que vuelve a contar con Gae Aulenti para los decorados y Giovanna Buzzi en el vestuario (se echa en falta en el equipo a la tan fiel colaboradora de Ronconi Margherita Palli). El Almaviva de Juan Diego Flórez atrae todo el entusiasmo no sólo sobre ROSSINI OPERA FESTIVAL. Del 8 al 22 de agosto de 2005. www.rossinioperafestival.it estas funciones sino de todo el festival. El tenor peruano cantará así por vez primera en el feudo de Rossini un papel que hoy nadie puede interpretar como él. Pero no hay que olvidar que Rosina es la bella y eficaz Joyce di Donato (asimismo con un Concerto di Belcanto aparte a su cargo) y que los demás papeles se los reparten profesionales del prestigio y nivel de Fabio Capitanucci, Natale de Carolis y Bruno de Simone. La parte religiosa estará ocupada por el fascinante Stabat Mater a cargo de Alberto Zedda y con el cuarteto que sigue: Elizaveta Martirosyan, Marianna Pizzolato (revelación del pasado año en Tancredi sustituyendo a la Kasarova), Francesco Meli y Mirco Palazzi. Como se va implantando últimamente, el concierto conclusivo de la Accademia Rossiniana se efectuará con Il viaggio a Reims en el apañado montaje de Emilio Sagi. En fin, dentro del suculento capítulo de las farsas se ofrecerá la de Carlo Coccia, con libreto del tan rossiniano Angelo Anelli, Arrigheto, y en la iglesia de San Agustín un recital de órgano de Giovanna Franzoni redondeará un festival lleno de reclamos difícilmente obviables. Fernando Fraga LA GAZZETTA en Pésaro Maqueta para GIOCONDA en Verona Verona ENTRE VERDI Y PUCCINI, PONCHIELLI D 140 el 17 de junio al 31 de agosto tiene previsto la Arena de Verona extender su festival este verano con cinco títulos en cartel, como es previsible, aconsejable y habitual todos de la más escandalosa popularidad. Vuelve el Nabucco de la producción de Graciano Gregori que en 2002 sustituyó a la anterior de Hugo de Ana ahora con la dirección de Vjekoslav Sutej y con Leo Nucci en el papel titular, un rol que entonces se había repartido con Alberto Gazale. Susan Neves (en lugar de Andrea Gruber), Giacomo Prestia y Nazareno Antinori darán el juego vocal que ya bien se conoce, sobre todo los dos últimos, presentes en aquella ocasión. Para la citada Andrea Gruber se reserva la Turandot pucciniana, a cargo del director chino Lu Jia (que ya la dirigió al aire libre pero en Martina Franca) y el regista ruso muy afín a Valeri Gergiev, Yuri Alexandrov. Junto a la sólida Gruber (superados por lo que se ve, felizmente, sus problemas con la droga), la Liù de Hiu He, una de las But- terflys hoy más solicitada, y el potente Calaf de José Cura. Cura antes que Calaf habrá sido en Verona el Radamés de la ostentosa Aida de Franco Zeffirelli, producción estrenada con enorme éxito en 2002 y que dirigirá, cómo no, una batuta imprescindible en las noches veronesas: Daniel Oren. Cura que ya fuera Radamés en 1999, en la anterior lectura teatral de Pier Luigi Pizzi, cuenta con un público fiel y repetirá, sin duda, precedentes triunfos. La sumisa y enamorada esclava es Micaela Brenzoni De las tres óperas que normalmente suelen integrar el meollo lírico del ROF pesarense es este año la estupenda Bianca e Falliero la que despierta mayor atención. Ausente de la programación desde 1989 (con la Cuberli, Dupuy y Merritt) retorna ahora con la dirección de Renato Palumbo y el montaje de Jean-Louis Martinoty, puede éste que en su debut pesarense. La infalible e inevitable Daniela Barcellona será el protagonista titular junto a la Bianca de María Bayo, la soprano navarra que completará además su presencia con un recital. Completan el equipo Filippo Adami, joven tenor que se encargará probablemente del arduo papel de Contareno, si no lo hace otro tenor programado que es también joven y prometedor, Francesco Meli, ya que la información recibida no lo especifica. El siempre digno Carlo Lepore ya activo en anteriores festivales (El sitio de Corinto, Matilde di Shabran) será sin duda un buen Capellio. Bianca e Falliero es una de las grandes partituras de Rossini, escasamente programada, fue escrita para la Scala milanesa, en medio de la frenética actividad rossiniana en Nápoles, y se sitúa en su catálogo entre La ITALIA D O S I E R FESTIVALES Florencia CUATRO TÍTULOS PRIMAVERALES E l próximo e inmediato Mayo Musical Florentino basa su encanto en cuatro obras donde el verismo pucciniano se acopla con el clasicismo de Mozart y donde los extremos geográficos o culturales de Britten y Musorgski parecen entenderse. Tosca comienza el acto permitiendo a la bella soprano rumana Anda-Louise Bogza (que fue presentada en disco gracias a un recital en Arte Nova donde canta Vissi d’arte para darnos pistas) abrirse pasos escénicos internacionales. Turnándose con otra cantante aún por determinar (por lo menos en la información con que se cuenta), las representaciones florentinas añaden dos Cavaradossi (Marcus Haddock o Carlo Ventre) y sendos Scarpia (Raimondi y Mark Delavan), siempre bajo la dirección de, por supuesto, Zubin Mehta y la teatral de un regista que está subiendo en el ranking, Giorgio Barberio Corsetti. El Don Giovanni mozartiano con Mehta también en el foso de la Pergola, ahora con Jonathan Miller en el escenario (en 1990 se vio ya un Don Giovanni de Miller en Florencia, asimismo dirigido por Zubin Mehta, con el inmenso Samuel Ramey de protagonista), reúne al joven y atractivo barítono Erwin Schrott, además de Mariella Devia (Anna), Barbara Frittoli (Elvira) y la argentina Verónica Cangemi (Zerlina), un equipo mayoritariamente italiano, pues Don Ottavio es Giuseppe Filianoti y Leporello Natale de Carolis. Prometedor, muy prometedor. La producción del Teatro Regio de Turín de la britteniana The Turn of the Screw, o sea, Il giro di vite para los italianos y Otra vuelta de tuerca para los hispanos, que protagonizara entonces la inconmensurable Raina Kabaivanska, llega a Florencia con la Gobernanta de Chiara Taigi y Philip Langridge, poniendo en el Prólogo y en el malvado Quint la nota británica correspondiente. La regia es de Luca Ronconi (que ya se disfrutó en el Teatro de La Zarzuela madrileño no ha mucho, con la Kabaivanska, desde luego), aquí sí en compañía de la escenógrafa Margherita Palli y con vestuario de Vera Marzot. El lituano Eimuntas Nekrosius en noviembre de 2002 realizó un original y sorprendente montaje del Macbeth verdiano para el Teatro Comunale de FlorenMAGGIO MUSICALE FIORENTINO. Del 30 de abril al 8 de julio de 2005. www.maggiofiorentino.com cia, dirigido por Julia Jones y cantado por Anna Shafajinskaia y el hoy inevitable Carlo Guelfi. Pues bien, pese a la perplejidad que despertó la puesta, unida a otras consideraciones o reacciones más o menos positivas o negativas parece ser que, al final, la cosa se decantó por el lado bueno y he aquí al director de escena contratado de nuevo para poner en pie, ahora, el Boris Godunov musorgskiano, donde vuelve a contar con la colaboración, en un alarde de nepotismo casi español, de su hijo (Marius Nekrosius) y de su esposa (Nadezda Gultyaeva) para la escenografía y los figurines, respectivamente. Dirige Semion Bichkov y el protagonista titular es Ferruccio Furlanetto, quien ya cantó al atormentado —con motivos— zar ruso en Roma (con Jerzy Semkow en una magnífica puesta de Piero Faggioni) y en la Scala-Arcimboldi (con Valeri Gergiev). Se trata, probablemente, de la propuesta más llamativa y menos convencional del cartellone, teniendo en cuenta asimismo que en el amplio equipo elegido para esta ópera rusa hay otros nombres de suficiente y segura garantía. Fernando Fraga Bocetos de vestuario y escenografía para BORIS GODUNOV en Florencia AIDA en Verona Carosi, quien precisamente junto a Cura fuera una deliciosa Liù en el pucciniano Festival de Torre del Lago con dirección de escena, qué casualidad, de Alexandrov, y Amneris Tichina Vaugh, una mezzo que destaca sobremanera en medio del caótico equipo encargado de poner en pie la Tetralogía wagneriana (a cuatro manos) de la Ópera de Stuttgart, publicada en DVD por TDK. Carlo Colombara repetirá su aplaudido Ramfis y Alberto Mastromarino su aceptable Amonasro. Arnaud Bernard hace unos pocos años, concretamente tres, llamó la atención con la puesta escénica en Martina Franca de Les huguenots meyerbeerianos que ambientó en la República de Weimar. Es de esperar, quizás, que haga una transposición similar con La bohème que va a montar en Verona, asistido desde el foso por el infalible Oren. El cuarteto vocal encargado de dar vida a la partitura pucciniana es jugoso: Marcelo Álvarez, Fiorenza Cedolins (en un papel, el de Mimì, menos pesado de los que suele normalmente interpretar), Ainhoa Arteta (una Musetta de manual) y Mariusz Kwiecien, barítono que empezó a despegar tras su elegante Conde de Las bodas ARENA DI VERONA. Del 17 de junio al 31 de agosto de 2005. www.arena.it mozartianas concebidas por Graham Vick para Glyndebourne. Finalmente, la nueva producción de La Gioconda ponchielliana, que abrirá el festival veronés, con Donato Renzetti y Pier Luigi Pizzi reúne un conveniente equipo, algo imprescindible para que esta desigual pero fascinante partitura remonte el vuelo. Como Gioconda debutó Maria Callas en Verona (y en Italia) en 1947 y luego no ha vuelto demasiadas veces al anfiteatro (1956, 1963, 1973) siendo una de sus últimas intérpretes Giovanna Casolla, de quien Andrea Gruber, de nuevo, no tendrá dificultad de tomar dignamente el testigo. Fernando Fraga 141 D O S I E R FESTIVALES Gstaad ANDRÁS SCHIFF Y SUS AMIGOS La mayor parte de los conciertos orquestales requiere un espacio más amplio; para ello se dispone de una carpa expresamente construida para el Festival. Allí podrá escucharse a la Orquesta de Cámara de Basilea con diversos programas (liderados, entre otros, por el vocalista de jazz Bobby McFerrin), o, dentro del panorama historicista, a la Orquesta Barroca de Friburgo (solista: Christine Schäfer) y The English Concert. Hacia el final del certamen intervendrán también agrupaciones sinfónicas como la Orchestre de la Suisse Romande con Dimitri Kitaienko, la London Symphony con Colin Davis y Bernard Haitink, o la Orchestre des MENUHIN FESTIVAL GSTAAD. Del 17 de julio al 3 de septiembre de 2005. www.menuhinfestivalgstaad.com SABOR ESPAÑOL É ste es el más breve y conciso de los festivales suizos de música clásica, y se extiende durante una semana larga al pie de la montaña de la Jungfrau, entre los lagos de Thun y Brienz. En el colorido programa podemos encontrar hasta una velada española, Granada (seguida de una cena ibérica), con la bailarina de flamenco Nina Corti; la Filarmónica de Baden-Baden dirigida por Werner Stiefel interpretará obras de Rodrigo, Falla y varios de los principales representantes de la zarzuela (Vives, Serrano, Chapí, Sorozábal). En la modernista sala de conciertos del casino de Interlaken actuarán la International New Symphony Orchestra de Lemberg con Gunhard Maates, la Orquesta de Cámara del Sudoeste de Alemania de Pforzheim y la Filarmónica Eslovaca con Rastislav Stur. Los programas se presentan bastante tradicionales (mucho Mozart y Brahms); en cualquier caso, los músicos de Bratislava harán un especial hincapié en lo eslavo —Chaikovski, Rachmaninov, Musorgski y sobre todo Dvorák (obertura Otelo, Sinfonía nº 1, La bruja del mediodía). En las sesiones de cámara se anuncian el dúo pianístico de Isabelle y Florence Lafitte (Brahms, Lutoslawski, Liszt, Poulenc) así como el Cuarteto Amar. Mario Gerteis 142 INTERLAKNER MUSIKFESTWOCHEN. Del 14 al 27 de agosto de 2005. www.interlaknermusikwochen.ch Priska Ketterer Luzern Interlaken Champs-Élysées con Philippe Herreweghe. La clausura está dedicada al género ligero, esta vez con la opereta de Lehár La viuda alegre, con Noëmi Nadelmann en el papel titular. El tercer campo de acción se titula Experimentación–Música de hoy. Bajo este lema se engloban muchas cosas, sobre todo las sesiones de improvisación con el pianista Peter Waters, el Trío Avodah o el saxofonista Daniel Schnyder. De este último procede también la contribución más original, una nueva ópera encargada por el Festival, que se estrenará en la elegante Sala Baccarat del Hotel Palace el 6 de agosto, Casanova, cuyo protagonista estará encarnado por el barítono Wolfgang Holzmair. Quizá el subtítulo diga algo sobre el carácter de la pieza: “¿qué es esa cosa llamada amor?”). Mario Gerteis CLAUDIO ABBADO Y LA ORQUESTA DEL FESTIVAL DE LUCERNA El espíritu de Yehudi Menuhin no ha desaparecido en absoluto del lugar donde acostumbraba a pasar a sus vacaciones y en el que puso en pie un Festival. Esto se refleja, por ejemplo, en una actuación de la Orquesta de la Escuela Menuhin de Londres, con Jeremy Menuhin como solista de piano. Pero también el pianista András Schiff ha denominado sus tres conciertos con colegas escogidos Homenaje a Menuhin. La música de cámara es el principal gancho en este Festival del Oberland bernés —no en último caso gracias a la atmósfera de las salas de conciertos, que no son sino las iglesias históricas de la zona. Otros destacados participantes en estos sugestivos lugares son la violinista Sarah Chang, el Cuarteto Amar, la pianista Maria João Pires, el Quatuor Mosaïques y varios ganadores de concursos. SUIZA D O S I E R FESTIVALES Lucerna LUJO ORQUESTAL E l más antiguo, extenso y representativo festival suizo es el de Lucerna, que este año alcanza su 67ª edición. Sus organizadores se precian de ser, con sus cerca de cien actividades, el “mayor festival de conciertos del mundo”. Especialmente orgullosos están los lucerneses del poso cultural surgido en los últimos años en su propio suelo. Por un lado, la Orquesta del Festival, que este año realizará su primera gira internacional: una combinación de jóvenes instrumentistas de la Mahler Chamber Orchestra con grandes estrellas internacionales —el trompetista Reinhold Friedrich y el Cuarteto Hagen, el oboísta Albrecht Mayer, la chelista Natalia Gutman o la clarinetista Sabine Meyer. La idea partió de Claudio Abbado, que también dirigirá los cinco conciertos del conjunto (con Renée Fleming y Thomas Quasthoff como solistas). Por otro lado, hay que citar la Academia del Festival, fundada en 2004 por Pierre Boulez: clases magistrales para jóvenes artistas, consecuentemente orientadas hacia la música de los siglos XX y XXI, junto con diversas actuaciones de los participantes. La Orquesta de la Academia, actuará en dos ocasiones al mando de Boulez (Stockhausen, Manoury, Varèse, Mantovani, Bertrand). Una buena tradición la constituyen los músicos residentes, tanto compositores (este año, Helmut Lachenmann) como destacados intérpretes que se presentan en varios conciertos. Así, el violinista Christian Tetzlaff podrá ser escuchado tanto en solitario (Bach) como con grupos de cámara y como solista del Primer Concierto de Shostakovich. O el barítono Thomas Quasthoff, en lieder de Schubert, cantatas de Bach o un recital mahleriano. El encargo de la Comisión Roche, que será estrenado por la Cleveland Orchestra LUCERNE FESTIVAL. Del 11 de agosto al 18 de septiembre de 2005. www.lucernefestival.ch dirigida por Franz Welser-Möst, ha recaído este año en la compositora china, instalada en Occidente, Chen Yi. El Festival de Lucerna es también la plataforma de las más renombradas orquestas de todo el mundo: desde la Filarmónica de Berlín con Simon Rattle hasta la Concertgebouw de Amsterdam con Mariss Jansons, de la New York Philharmonic con Lorin Maazel a la Chicago Symphony Orchestra con Daniel Barenboim, de la London Philharmonic Orchestra con Kurt Masur hasta la del Teatro Mariinski de San Petersburgo con Valeri Gergiev y la del Gewandhaus de Leipzig con Riccardo Chailly, mientras que la Filarmónica de Viena actuará bajo la batuta de Zubin Mehta, Daniele Gatti y Christoph Eschenbach. Por supuesto, el Festival de 2005 tiene también un lema: “Nuevo Mundo”, bajo el cual pueden entenderse muchas cosas, entre ellas muchas sinfonías de Anton Bruckner y casi todas las de Gustav Mahler. Mario Gerteis Zúrich GSTAAD TODO BRUCKNER HK GRUBER Tonkünstler E l Festival de Zúrich consiste en una amplia iniciativa, que, además de los conciertos, abarca también actividades en todos los teatros de la ciudad así como exposiciones en la Kunsthaus. Esta serie de acontecimientos aún no ha encontrado su propia fisonomía, por lo que constituye principalmente un opulento final de temporada. Como en años anteriores, la única que presenta una idea global es la Tonhalle: un ciclo Bruckner que incluye todas las sinfonías del compositor, incluida la Cero. Cuatro orquestas se reparten el ambicioso proyecto: principalmente, como es lógico, las locales, tanto la de la Tonhalle, pero también la de la Ópera (Tercera, con Riccardo Chailly), mientras que entre las invitadas figuran la Gewandhaus de Leipzig con Herbert Blomstedt (Octava) y la Orchestre des ChampsElysées con Philippe Herreweghe (Cuarta). Otros directores son Bernard Haitink y Stanislaw Skrowaczewski. La Opernhaus ofrece, junto a la obligada retrospectiva de la temporada (en la que figura en lugar de honor La novia del zar de Nikolai Rimski-Korsakov, que se habrá estrenado el 29 de mayo), dos nuevas producciones: La bohème de Puccini, con Cristina Gallardo-Domâs y Marcello Giordani en los papeles principales y la presentación zuriquesa del regista belga Philippe Sireuil; la dirección musical, debido a la repentina muerte de Marcello Viotti, todavía no está decidida. Puede desatar ríos de tinta un estreno absoluto: Der Herrr Norrrdwind (El señor viento del Norte) del enfant terrible austríaco HK Gruber. Es un encargo del Centro Herbert von Karajan de Viena, que tendrá en Zúrich su bautismo. Gruber ha puesto música a un texto absurdo del recientemente desaparecido acróbata verbal vienés H. C. Artmann —una especie de atrevida leyenda en la senda de Falstaff. El propio compositor dirige a cantantes de la Ópera de Zúrich (Cornelia Kallisch, Judith Schmid, Oliver Widmer, Christoph Strehl, Volker Vogel), y el montaje recaerá en las manos de un director teatral, Michael Sturminger. Mario Gerteis ZÜRCHER FESTSPIELE. Del 17 de junio al 10 de julio de 2005. www.zuercher-festspiele.ch 143 ENCUENTROS Kurt Masur, DE ROCA Y ORO C oloso con el corazón de oro, de setenta y siete años y semblante tallado en la roca, Kurt Masur es uno de los más inspirados directores vivos y, técnico experimentado, uno de los constructores de orquestas más dotados de su generación. Comienza su carrera en 1948 en el Teatro de Halle, es director musical de la Komische Oper de Berlín de 1960 a 1964, primer director de la Filarmónica de Dresde de 1967 a 1972 y, en 1970, de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, desde donde asiste activamente al desmoronamiento del muro de Berlín, y en donde permanece hasta 1996. Entre 1991 y 2002 es el director musical de la Filarmónica de Nueva York y de 2000 a 2005 de la Filarmónica de Londres. Desde 2001 ocupa las mismas funciones al frente de la Orquesta Nacional de Francia. SCHERZO le ha entrevistado con motivo de su llegada al Auditorio Nacional de Madrid, donde dirige con su orquesta parisina dos programas, la Sinfonía n° 40 de Mozart y la Sinfonía n° 7 de Bruckner el 23 de mayo y la Sinfonía en re menor y las Variaciones sinfónicas para piano y orquesta de Franck (con Vahan Mardirossian como solista) junto a la Sinfonía n° 1 de Shostakovich, el día 24. En los meses que precedieron a la caída del régimen comunista en Alemania del Este, usted fue considerado en Occidente como un héroe. ¿Qué recuerdos conserva de esa época? Sasha Gusov Como director de orquesta que soy, y no un político, guardo un buen recuerdo de aquello, lo que atestigua que la ciudad de Leipzig, la Orquesta de la Gewandhaus y su histórica sala, que ha visto y oído a Johann Sebastian Bach, Schumann, Brahms, Mendelssohn y muchos grandes compositores, 144 estaban bien anclados en el espíritu de los alemanes del Este, incluso en aquellos momentos en que algo trágico podía sobrevenir. Gracias a mi cargo, tenía suficiente influencia para pedir a la gente que se evitara lo peor. Yo era entonces el único habitante de la ciudad que gozaba de cierta fama en los países libres y nadie deseaba afrontar una revolución sangrienta. Lo que me hacía feliz era poder dar la música al pueblo y, sabiendo que todo Leipzig podía escuchar la radio, fue de esa for- ma como decidí contribuir a evitar un baño de sangre. ¿Sólo la cultura podía ayudar a escapar de ese baño de sangre? Sí, porque si la cultura está afianzada en los espíritus, la gente se deja tentar menos por los conflictos. Las orquestas de la Gewandhaus de Leipzig y la Staatskapelle de Dresde son dos de las más grandes formaciones europeas. Dresde es una ciudad católica, Leipzig es protestante. ¿Hay emulación o competencia entre ambas ciudades? ENCUENTROS KURT MASUR La rivalidad entre ambas es natural, y la competencia entre las orquestas está viva, pero es estimulante. La Gewandhaus siempre ha querido tocar lo mejor posible y la Staatskapelle de Dresde posee un sonido característico. Las dos formaciones son tan distintas como, por ejemplo, la Filarmónica de Berlín y la Filarmónica de Viena. Además, los objetivos artísticos divergen, tanto como la forma de tocar. Pero las dos quieren, evidentemente, estar en la cima. Cada una está especializada en un tipo de repertorio: la Staatskapelle, más brillante, se distingue en Richard Strauss y Mozart; Leipzig, más dramática, es sobre todo la orquesta de Beethoven, Brahms y Bruckner. El sonido de Leipzig es cálido, un poco más sólido que el de Dresde, que posee la ligereza correspondiente a los compositores que le son más afines. Pero hoy es imposible mantener esas particularidades, porque son los músicos quienes transmiten la tradición. Ahora la enseñanza se internacionaliza y ya no es posible preservar un carácter local, contrariamente a la época de Mendelssohn, cuando sólo los estudiantes del Conservatorio de Leipzig entraban en la Gewandhaus. En mis tiempos, el ochenta por ciento de los músicos venían aún del Conservatorio de Leipzig. Ahora la selección es más abierta a causa de la legislación, lo cual no ayuda a preservar un estilo. Las características de la sala de la Gewandhaus no interfieren también en el sonido de la orquesta? Tanto es así que, después de convencer a las autoridades de Alemania del Este de la necesidad de construir una nueva sala de conciertos para la Gewandhaus, el sonido de la orquesta se ha vuelto en dos o tres años extremadamente refinado; y las condiciones de trabajo también mucho más cómodas. La sala anterior no incitaba a los músicos a la moderación ya que era preciso “tocar fuerte”. Recuerdo nuestro primer concierto en Viena, en la Musikvereinsaal, que fue desastroso; los músicos de la Gewandhaus tenían la costumbre de “empujar” el sonido, mientras que la sala vienesa “sonaba”, de forma natural, muy bien. Pero, hoy día, el sonido de la orquesta es cuidadísimo y el auditorio fantástico. La Staatskapelle de Dresde, por el contrario, carece de sala; la de Congresos no tiene una acústica adecuada y la Semper Oper es un teatro operístico, no una sala de conciertos. ¿La Orquesta de Leipzig no es también una orquesta de foso? No únicamente. La tradición procede en primer lugar de la Thomaskirsche, luego de la Ópera, inmediatamente de los conciertos con efectivos con- vencionales, finalmente con grandes efectivos: algunas manifestaciones requieren hasta doscientos instrumentistas. Podemos así trabajar al mismo tiempo en Santo Tomás, en la Ópera y en la Gewandhaus. La fama de Leipzig procede de la gran tradición bachiana de la Thomaskirsche. Usted, que se sitúa en la línea clásicaromántica-posromántica, ¿ve alguna filiación entre la manera en que interpretan hoy a Bach los conjuntos barrocos y la tradición mantenida en Leipzig? Entre la tradición de la Gewandhaus y la de los barrocos, ¿cuál es la buena? La escucha de los instrumentos originales me interesa, por supuesto. Pero los músicos barrocos se equivocan cuando juzgan inaceptable nuestra manera de tocar a Bach. De hecho, la verdad se encuentra a medio camino. Mi convicción es interpretar a Bach con los medios y el oído de nuestro tiempo y busco demostrar que eso es posible. Los conjuntos barrocos nos permiten experimentar más o menos la forma en que la música de Bach podía sonar en su tiempo, pero esto no es la absoluta verdad. De hecho tendemos todos a ir en la misma dirección, y la experiencia de los grupos barrocos es provechosa. Pero si esto les condude a instaurar un monopolio y que sólo tres conjuntos en el mundo puedan arrogarse el derecho de interpretar a Bach, es un auténtico sinsentido, porque tocar a Bach con efectivos reducidos en una iglesia con enorme eco hará que la ejecución suene bien, mientras que el mismo efectivo en una sala de tres mil localidades sonará reducido. Nadie puede pretender que Bach prefiriera un sonido intimista. Tocaba tanto el clave como el clavicordio, instrumentos dulces, pero también el órgano, que tiene una potencia comparable a la de una gran orquesta al completo. La imaginación de Bach no podía contentarse con un espacio pequeño. ¿Cómo pensar que ese coloso que es “¡Barrabás!” pueda expresarse con una voz estrecha, cuando lo que expresa está impregando de pasión? Interpretado sin expresión con el pretexto de que era así en tiempos de Bach, se convierte en algo museístico, sin vida. Hoy debemos conocer la manera en que Bach podía tratar su música, pero nunca podemos decir: “Yo tengo razón y usted está equivocado”. Lo único claro es que nunca consideraría dirigir un coral si no creyera en Dios y en Jesucristo, ya sea protestante o católico. Eso es lo esencial y no la cuestión del instrumentarium. Más que una cuestión de fe cristiana, ¿no será simplemente la creencia en Dios lo que le domina? Si no ¿cómo podría dirigir, por ejemplo, Kol Nidre? La fe en Dios, en efecto. Si yo dirijo esta música, debo poder hablar de ella. A los alemanes y a los franceses tanto como a los chinos y a los japoneses. Los orientales aman a Bach más que a todo. Creer en un dios, cualquiera que sea, sólo puede incitar a un comportamiento humanista. Toda religión induce a la benevolencia. Incluso si algunas presentan a un Dios maniqueo que exhorta al miedo y al temor. Pero hoy día creemos en un Dios del Amor, y si dispensamos el amor por todo el mundo ya no tendremos enemigos. Los directores de coro tratan con cantantes de todas las procedencias y creencias, y si cada uno cree en su propio dios, todos pueden cantar la gloria de Dios con la misma convicción. Se le ve muy raramente en un foso de ópera. ¿Por qué? He dirigido ópera durante treinta años. Si me prodigué poco en los fosos de teatro de Europa occidental es porque la ocasión no se presentó. En Nueva York sólo podía dirigir por contrato a la Filarmónica; en los Estados Unidos se requiere exclusividad en cualquier puesto. Pero antes y después de Nueva York no he tenido nunca tiempo suficiente para trabajar con los cantantes, a los que pido llegar muy pronto a una producción. Mis últimas representaciones de ópera se remontan a la época de Walter Felsenstein en la Komische-Oper de Berlín. En aquel tiempo, era posible ensayar cinco meses cada producción. La ópera ya no puede ser para mí algo cotidiano, aunque haya estado en el centro de mi vida. En consecuencia, dirijo muchos oratorios, misas y otras obras vocales, como Peer Gynt de Grieg o Juana de Arco en la hoguera de Honegger y la música escénica del Egmont beethoveniano. Este tipo de partituras es para mí vital porque me gusta que el público pueda comprender las conexiones entre palabra y música. Pero sigo siendo un director de ópera nato; empecé en la ópera y siempre la amaré. Voy a ella a menudo y soy feliz cuando una representación me convence. ¿No tiene problemas con los directores de escena? Hoy se les obliga imperativamente a aportar algo nuevo, a ser “modernos” a toda costa. Pero, ¿qué significa eso? ¡Nada! Nadie respeta ya a los creadores. ¡Sin embargo, es imposible hacer nada sin ellos o contra ellos! No obstante, se puede abordar una obra de diferentes maneras. He visto por ejemplo, en Nueva York, una soberbia producción de Don Giovanni puesta en escena por Marthe Keller. Un espectá- 145 ENCUENTROS KURT MASUR culo absolutamente moderno, pero concebido de forma tan profunda, tan sencilla, tan verdadera que me ha cautivado. Marthe Keller ha sabido captar el espíritu de la música. Por el contrario, he visto representaciones de Wozzeck que me han obligado a manifestar en voz alta mi desaprobación, pues el director de escena no había respetado lo que quería el compositor. Crear malentendidos en el público so pretexto de ser “moderno” es intolerable. ¿Qué piensa de que, cada vez con más frecuencia, se escenifiquen las Pasiones de Bach? Fotos: Radio France -Christophe Abramowitz Me horroriza. He visto en Tanglewood una de estas escenificaciones. El espectáculo estaba bien dirigido y bien cantado pero Jesucristo estaba vestido con unos trapos viejos; me puso enfermo. Como si fuera absolutamente indispensable mostrar imágenes para que la gente comprenda una obra tan 146 dramática como la Pasión según san Mateo. ¿Cómo se atreven a creer que el público es tan estúpido y su imaginación tan pobre? Cualquiera que escuche esta obra en una buena interpretación puede forjarse su propia imagen, su propia idea. Pero sucede lo mismo con la ópera. Dar las obras en su lengua original, que pocos comprenden, y ver sobretítulos encima de la escena no permite implicarse en la obra. Imposible participar entonces en la fusión de dos enamorados, en los arrebatos de Otelo y Desdémona, o de otros, porque en lugar de vivir con ellos esos momentos intensos, se está intentando leer lo que dicen. Me acuerdo de haber asistido en Rusia a una representación teatral, sin entender el ruso, y me bastó observar atentamente a los actores para captar el sentido de la obra, pese a no haber comprendido una sola palabra. He experimentado la misma impresión en Japón, con el teatro Kabuki. No es indispensable comprender un texto; si los actores son convincentes es posible seguirles. Pero si usted se dedica a leer lo que está escrito encima del cuadro escénico, no puede interesarse por las emociones ni las convicciones de los personajes. El sobretitulado participa de la superficialidad del mundo contemporáneo. Por el contrario, los subtítulos no perjudican en nada el impacto de un film. Con la traducción en la parte inferior de la pantalla, pueden seguirse a la vez las imagénes y los textos. Por esto pienso que la Metropolitan Opera de Nueva York ha encontrado la solución idónea proyectando los textos sobre el respaldo de las butacas, lo que permite leer el libreto de un vistazo y concentrar la mirada en el escenario. Cada año, el Viernes Santo, dirige en Leipzig una Pasión de Bach. ¿Ha intentado instaurar esa misma tradición en las ciudades en las que ha sido director musical? Lo he intentado, en efecto. Por supuesto, Leipzig es la ciudad donde Bach fue Cantor, y yo mismo fui allí uno de sus sucesores. Bach se toca a lo largo de todo el año en la Thomaskirsche. Los conciertos en la Gewandhaus constituían auténticos acontecimientos. He contribuido a la construcción de un órgano en los muros de la nueva Gewandhaus para que la gente que no va a la iglesia pudiera escuchar esa música. Era una decisión importante, no trataba de actuar en contra de la iglesia sino de intentar hacer esta música accesible a todos. En Leipzig, el Neue Bachische Collegium Musicum trata de restaurar el estilo de interpretación de Bach más o menos romántico. Frente a la visión neorromántica de la Bach Orchester, que toca con instrumentos modernos, es posible degustar la interpretación histórica con instrumentos originales y, entre estos dos tipos de acercamiento, la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig toca regularmente en la Thomaskirsche. Así, la confrontación de estilos provoca numerosas discusiones. Pero yo pienso que se puede disfrutar con la escucha de un músico como Karl Richter, que comenzó a reestablecer la interpretación de Bach a la antigua. Procedía de Leipzig, y sorprendió a todos utilizando un pequeño coro y una pequeña orquesta. Con su Bach Akademie de Múnich recorrió el mundo dando su propia interpretación de la obra del Cantor, que se situaba entre el conocimiento histórico y la interpretación moderna. Me acuerdo de haber ido a la Thomaskirsche en compañía de Isaac Stern. Yo no sabía lo bien que el violinista conocía la obra que daban ENCUENTROS KURT MASUR aquel día, la Pasión según san Juan. La orquesta tocaba de forma rutinaria, lo que le puso furioso. Me dijo: “¡Tengo que salir de aquí! ¡No puedo quedarme un solo instante más! No oigo a los primeros violines con los acentos que Bach les dio. ¿Por qué no tocan Bach con la pasión con que debe ser interpretado? No hay que olvidar que tuvo cantidad de hijos. ¿Cómo pudo entonces concebirlos? ¡Con pasión, simplemente!”. El año pasado dirigió la Pasión según san Juan en homenaje a las víctimas del atentado de Madrid. Por qué eligió esta obra para esa conmemoración? Pensé que debíamos dar una obra relacionada con la vida y la muerte. Ese es precisamente el mensaje de la Johannes. Además habíamos trabajado esta partitura con los alumnos del Conservatorio de París con vistas a un concierto en la Cité de la Musique en el momento en que llegó a París la trágica noticia del atentado de Madrid. Reflexionamos sobre qué podíamos hacer para rendir homenaje a las víctimas y decidimos repetir ese concierto con el Conservatorio; fue una excelente idea. Nosotros no podemos hacer nada frente a los peligros del terrorismo activo, pero ¿el terrorismo no consiste igualmente en el hecho de dejar morir a las gentes de hambre, en África o en Asia, donde cada día mueren cuarenta mil niños en el mundo a causa de la enfermedad y de la aflicción? Y si hemos de procurar cambiar el mundo, debemos hacerlo en el terreno humanitario, con la voz del amor, no mediante la producción de bienes de consumo. jóvenes chinos tienen un apetito extraordinario por conocer a Beethoven. Ciento cincuenta estudiantes han cantado allí bajo mi dirección la Novena Sinfonía en alemán. Han aprendido la obra de memoria, con pasión. Necesariamente, tenemos que despertarnos. Porque si educamos a nuestros hijos lo antes posible, en la guardería o en la escuela elemental, en la consideración de que la música es un vector cultural y no un simple divertimento, reencontraremos el sentido de los sonidos. Yo me peleo todos los días para que los jóvenes comprendan lo que quiere decir la expresión “buena música”. Eso no significa que ellos acaben diciendo: “No quiero oír música pop”, eso sería estúpido. Les seguirá gustando y continuarán bailando rock. Pero si tienen que reflexionar sobre la vida y la muerte escucharán música clásica. Debemos darles comics para leer pero también, de vez en cuando, Goethe, Schiller, Cervantes… ¿Cuándo dirigió a la Orquesta Nacional de Francia por primera vez? En los años setenta. Acabamos de encontrar una grabación en vídeo de un concierto de 1974 en el que dirigía la Cuarta Sinfonía de Brahms. La orquesta estaba en una gran forma. La Nacional es la primera de las orquestas parisinas. Estoy contento de haberme reencontrado con ella y orgulloso de que pueda tocar con inteligencia y pasión. ¿Ha sido necesario reestructurar la orquesta? He venido a París porque descubrí que muchos miembros de esta orquesta deseaban que su vida cambiara. En efecto, antes de aceptar el ofrecimiento que me hacía Radio France, estaba cansado de las cargas inherentes a las funciones de director de orquesta. ¿Piensa que la música clásica tiene todavía esa fuerza universal capaz de unir la atención de la gente frente a los problemas de la humanidad? La música clásica se considera algo elitista. ¿Cómo piensa que puede llegar a interesar a un mayor número de personas? En Francia es relativamente difícil encontrar a jóvenes que se apasionen por el aprendizaje de la música. Si en Alemania la educación musical es accesible a todo el mundo, no es ese el caso de China. Ahora bien, cuando se trabaja a Beethoven con orquestas chinas, los progresos desde hace cincuenta años son muy considerables. Ahí se encuentra el gran peligro: si no tenemos cuidado nos arriesgamos a perder nuestra tradición cultural europea que, en cambio, va a ser rápidamente absorbida por los chinos. No se da el mismo caso en todos los países de Europa; especialmente en España, la situación es excelente: los niños aprenden música clásica y, en todas partes, se construyen nuevas óperas y salas de conciertos. Pero en Taipei, los 147 ENCUENTROS KURT MASUR Tomé la decisión al término de un ensayo que me convenció de lo acertado de mi elección. Los músicos me pidieron que fuera su director musical tras mostrarme muy exigente con ellos, un día que su trabajo me pareció poco equilibrado. Su petición me asombró; reconozco no haber estado muy cortés con ellos entonces. “Queremos trabajar con usted”, me dijeron. “Si ustedes quieren, acepto”. Y hoy es evidente que el carácter de esta orquesta es pasmoso. Hemos descubierto juntos que si hay que cambiar algo, debemos hacerlo reflexionando colectivamente. Pero también sabemos que no se puede tener en una orquesta a miembros de segunda fila si se quiere que la agrupación sea de primera clase. Por eso es necesaria una cierta evolución. Pero actuamos de forma muy democrática. Tengo una relación muy estrecha con el comité de la orquesta y, cuando no nos entendemos, hablamos y tratamos de reflexionar sobre la mejor alternativa para avanzar. Esta orquesta mejora día a día, me sorprende y me mantiene joven; los músicos no piensan que todo es bueno y que basta con seguir así. En las mejores orquestas internacionales el espíritu de equipo nace del hecho de albergar grupos de cámara. ¿Estimula a los músicos de la Orquesta Nacional de Francia en este sentido? En efecto, yo les animo en esa dirección. Y si, al principio, no teníamos presupuesto para remunerarles, ya no es así; procuro expresamente que hagan música de cámara. Lo que se consiguió en la Gewandhaus fue excepcional: logramos tener en su seno diez cuartetos de cuerda, tres quintetos de viento, dos conjuntos de metales y tres orquestas de cámara. Todos los miembros de la Gewandhaus tocaban en diversas formaciones. Incluso teníamos una orquesta de salón. Todas esas actividades permitían a los músicos expresarse sin director, lo que les conducía a sentirse libres y a ser ellos mismos. Eso es precisamente lo que intentamos hacer en la Orquesta Nacional de Francia. Tan pronto como llegó a París, programó Beethoven y el gran repertorio alemán. ¿Por qué ha considerado necesario comenzar por ahí? 148 Porque es la base del repertorio de toda buena orquesta. Las sinfonías de Haydn, Mozart y Beethoven son la fuente de todo. Y si se olvida, es imposible tocar la música moderna sin encontrar dificultades. El problema no es de orden interpretativo, técnico o rítmico —eso sucede sea cual sea el repertorio— sino en la musicalidad y la afinación del sonido. Construir una L as sinfonías de Haydn, Mozart y Beethoven son la fuente de todo. Y si se olvida, es imposible tocar la música moderna sin encontrar dificultades. frase de una sinfonía clásica o romántica equivale a hacer música de cámara con una gran orquesta. Esa creatividad no es posible sin la adquisición de una base saludable. Un día, un músico de la orquesta, después de diez ensayos para el ciclo Beethoven, me dijo: “Me gusta lo que hacemos. Todas las mañanas, recibo una lluvia de oro de la que salgo purificado, porque siento que este es el camino justo, que no puede haber otro, porque un staccato es un staccato, un legato un legato, un subito piano un subito piano”. El que una partitura sea muy compleja o no lo sea no cambia nada. Pero si esta misma partitura está tocada por una orquesta en la que todos sus miembros saben cómo interpretarla, será mejor comprendida por el público, tanto en su estructura como en su significado. El único medio de alcanzar este objetivo es el dominio del repertorio clásico. ¿No tienen las orquestas francesas una larga tradición beethoveniana? Se sabe que Wagner, por ejemplo, descubrió el potencial de las sinfonías del músico de Bonn escuchándolas en París, en la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, dirigidas por François-Antoine Habeneck. Me acuerdo de un crítico que se preguntaba por qué Karajan había podido ser elegido por la Orquesta de París para dirigir Beethoven, si él interpretaba a este compositor al estilo francés [risas]. Pienso que los franceses comprenden las músicas de todos los países. Las influencias y las conexiones entre las músicas de Extremo Oriente y los impresionistas franceses, por ejemplo, hacen que las orquestas japonesas toquen muy bien a Debussy. Los franceses toman del exterior mucha de su inspiración, pero nunca pierden su carácter. Incluso en la época barroca. Si se compara, por ejemplo, el lenguaje bastante rectilíneo de Haendel con el de Rameau, este último es seguramente más florido y refinado. Esta constatación es válida cualesquiera que sean el estilo y la época. Las orquestas francesas poseen un sonido característico. Si tocan el Bolero de Ravel, suena de manera fantástica, con un vibrato formidable. Pero si utilizan la misma expresividad en una sinfonía de Brahms, no funciona. Lo mismo podemos decir de las orquestas alemanas, a las que resulta difícil tocar Debussy. Pero en el mundo contemporáneo hay que saber hacer todo. Respeto infinitamente la tradición francesa porque ha sabido preservar su carácter pero cuando pido a la orquesta que toque Chaikovski, debe sonar rusa y no como música de salón, contrariamente a una vieja mala costumbre francesa. Más aún cuando las orquestas francesas saben tocar Chaikovski de forma muy convincente, con mucha pasión. Leyendo la historia de la literatura rusa de la época se constata una influencia muy fuerte de la literatura francesa. Ahora bien, si en una novela francesa un amante muere es algo trágico, pero si un amante muere en una novela rusa, es la catástrofe. La literatura rusa está dominada por una pasión increíble. Usted ha dirigido muchas orquestas en todo el mundo. ¿El hecho de que usted sea Kurt Masur hace que la Filarmónica de Nueva York suene como la Gewandhaus de Leipzig y la Orquesta Nacional de Francia, o saca provecho de las características propias de cada conjunto para encontrar un sonido inédito? Cada sonido es resultado de la combinación del carácter de la orquesta y del director. El encuentro ha de hacerse en un justo medio. He constatado este fenómeno al inicio de mi carrera. En aquella época, tenía tres versiones discográficas distintas de la Tercera Sinfonía de Brahms dirigidas por Bruno Walter. Una con la Filarmónica de Viena, otra con la Filarmónica de Berlín y la tercera con la Columbia de Nueva York. Me preguntaba por qué, desde la primera escucha, había tantas diferencias perceptibles entre ellas. Walter tenía forzosamente una idea similar de la obra con las tres orquestas y, sin embargo, sonaban diferentes. Estas diferencias se explican por la educación de los músicos en el ataque, que, por ejemplo, en los Estados Unidos, era más conforme al sonido de Toscanini, un poco más agresivo, lo cual no es muy brahmsiano. La grabación vienesa es un poco más dulce, pero es la berlinesa la más cercana al sonido de Brahms. Una interpretación es por tanto una cuestión de compromiso. Pero también es cierto que yo puedo transmitir mi propia inspiración a la orquesta. Si proporciono todas las noches la misma intensidad, no estoy descontento si aquello suena cada vez de forma más o menos diferente pues sé, tanto por los músicos como por el público, que mi imaginación funciona de lleno. Bruno Serrou Traducción: Juan Manuel Viana EDUCACIÓN Manuel Cañas CONCIERTOS DIDÁCTICOS Y EDUCACIÓN MUSICAL Concierto pedagógico de la ONE, celebrado como colofón del seminario “Adoptar un músico” A 150 l mismo tiempo, la educación musical en nuestro país se ha transformado de forma sustancial y ha propiciado un panorama bien distinto del páramo en el que nos encontrábamos no hace mucho tiempo. Con enormes contradicciones, lagunas y problemas pendientes de resolver, las diferentes medidas impulsadas por las administraciones públicas y la fuerte demanda social han permitido un avance evidente en este terreno. En resumen, un cambio acelerado. Aunque… ¿cuál es el rumbo?… Por supuesto, la respuesta depende de la “mirada” y de la “posición” desde la que se practique. Desde perspectivas electoralistas y autocomplacientes, ancladas objetivamente tanto en la rentabilidad a corto plazo de una imagen mediática como en la reproducción de unas estructuras sociales heredadas, estaríamos en el buen camino. Pero, si eliminamos comportamientos interesados, prejuicios y lagunas de ignorancia con información exhaustiva, observación atenta y visión comparada, sometiendo a reflexión la naturaleza y características de este cambio, hallamos que, con frecuencia, es más epidérmico que profundo. Un ejemplo lo tenemos en los conciertos didácticos: idealmente, se configuran como potentes acciones educativas que permiten acceder a la música en las mejores condiciones posibles de interpretación y producción, desarro- llándose con procedimientos didácticos adecuados para cada público y circunstancia. Funcionan como motores que dinamizan la planificación de la educación musical en todos sus niveles y conectan a niños, jóvenes y familias con la experiencia de la música en vivo. Son una herramienta indispensable para el desarrollo de la sensibilidad y de los principios básicos de educación y comportamiento. En resumen, tienen como objetivos motivar a los alumnos a apreciar el fenómeno musical, acercándolo a estos de una forma amena, divertida, continuada y a la vez rigurosa; valorar la música como un lenguaje universal y propiciar la creación de un nuevo público más crítico y más participativo. Además, el valor educativo de estos conciertos incorpora la educación para el silencio, la apreciación del sentimiento expresado en arte, la concentración no solo racional y la comprensión para ir más allá de los elementos primarios de la música. Sin tradición A diferencia de otros países desarrollados en Europa (Reino Unido, Alemania, Francia, Finlandia…) o Estados Unidos, en este campo apenas tenemos tradición histórica. Así, orquestas, auditorios, espacios escénicos y centros culturales de sociedades avanzadas disponen de servicios educativos que En los últimos años, nuestra sociedad ha experimentado un desarrollo cultural y musical notable. Hoy en día, las infraestructuras disponibles en muchas de nuestras ciudades (orquestas, auditorios, espacios escénicos, festivales…) suponen una posibilidad para el acceso regular a la música en vivo. generan habitualmente múltiples actividades dirigidas a distintos sectores de la comunidad, sin perjuicio de sus temporadas de conciertos o de ópera. En España, la falta de información y una educación musical deficitaria nos llevó a una desconexión sistemática con los países de nuestro entorno, de tal forma que, en el mejor de los casos y salvo excepciones, cuando se querían llevar a cabo conciertos para niños, se recurría a la improvisación. Pero en los últimos años se está despertando el interés por organizar actividades educativas y ciclos de conciertos para un público joven, lo que ha generado una cierta experiencia acumulada: en esta línea encontramos desde los departamentos educativos de orquestas como la OCG, OFGC y la OSG, con más de una década de funcionamiento, hasta la reciente iniciativa que ha comenzado a funcionar en la OCNE, pasando por servicios educativos como los del Auditori, Liceu y Palau de Barcelona. Sin embargo, y aunque desde algunas fundaciones o administraciones culturales y educativas de diferentes ámbitos territoriales, e incluso desde la iniciativa privada se vienen desarrollando novedosas y positivas propuestas educativas y de animación musical, también existen muchas otras experiencias que se siguen llevando a cabo desde una posición de aislamiento, partiendo de cero, sin disponer de una adecuada asesoría pedagógica y sin contrastar programas, con inadecuación de planteamientos musicales y escénicos respecto a objetivos educativos o bien reiterando hasta la saciedad las pocas obras educativas que se conocen. Nuestro proyecto En este sentido, desde la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada se está EDUCACIÓN desarrollando un Proyecto de Investigación (www.conciertosdidacticos.org) para determinar con rigor cuál es la realidad actual de este fenómeno en nuestro país, así como su grado cuantitativo y cualitativo de incidencia en el tejido musical y educativo, con el objetivo de valorar y rentabilizar de forma inteligente los recursos que ya tenemos, abriendo canales que posibiliten un funcionamiento sinérgico entre los centros e instituciones implicados. Con esta iniciativa se quiere aportar una visión dinámica en diferentes áreas de actuación: A)Fomentar la creación de departamentos pedagógicos o educativos en todas las orquestas y formaciones musicales, centros culturales, instituciones, fundaciones y en cualquier otro organismo, público o privado, que organice o promueva actividades musicales. Los departamentos pedagógicos se perfilan como el instrumento adecuado para una renovación profunda no sólo del público sino de la propia mediática del hecho musical, además de la función que pueden desempeñar en la des-ritualización del acceso a la música y en la introducción de metodologías activas para entender, pensar y relacionar. Desde un departamento pedagógico con la dotación adecuada de recursos es posible extraer una enorme rentabilidad social a una determinada programación musical y plantearse la producción de nuevos espectáculos para nuevos públicos, edición y difusión de materiales en soportes diversos, elaboración de planes de actuación a medio y largo plazo en un ámbito concreto (por ejemplo, en el educativo, vinculando al profesorado) y un largo etcétera. B)Posibilitar y desarrollar asociaciones entre entidades de naturaleza y titularidad diversa para la puesta en marcha de producciones y programas conjuntos de carácter multidisciplinar. Las artes plásticas; el mundo de la escena; todo el complejo mundo visual, fotografía, vídeo y cine; los nuevos formatos de creación y expresión de la informática; ONGs y organizaciones solidarias; pueden y deben confluir con la música en variadas propuestas de indudable riqueza, basadas en la confianza y el entendimiento entre las distintas organizaciones presentes en cada ocasión y, lógicamente, los recursos y el tiempo necesarios. Y ello, con el efecto añadido de extender el tejido social necesario y proporcionar un impacto más duradero en el entorno, ya sea educativo, de barrio, juvenil… C) Promover la creación de un Voluntariado Social para la Música y más concretamente en la animación y la pedagogía. Hay un valioso potencial en una buena cantidad de personas con una preparación válida y actitud positiva hacia tareas de colaboración que sólo requieren de una formación adicional específica y de una estructura que haga posible su implicación práctica en todo tipo de proyectos. D) Extender la figura del animador o asesor musical y pedagógico, responsable natural de un gran número de tareas, desde la planificación, dirección y ejecución de proyectos concretos hasta la formación pedagógica continua de los intérpretes. Su gestión en el seno de un departamento pedagógico es fundamental y posibilita una dinámica y metodología adecuadas para cada música y actividad que se desarrolle. E) Poner en funcionamiento un área de documentación de experiencias y banco de producciones disponibles en el ámbito de los conciertos didácticos. Es decir, rentabilizar la labor que se viene realizando, evitando el localismo y posibilitando la coordinación, el intercambio, los proyectos conjuntos y el acceso de cualquier interesado al conocimiento de cuantas ideas y proyectos hayan conseguido ponerse en marcha en una realidad determinada y sean susceptibles de reeditarse o adaptarse a otra similar o diferente. La incidencia posterior de este proyecto en la práctica educativa y las líneas de mejora previstas quedan reflejadas en los siguientes puntos: Coordinación de las experiencias de conciertos didácticos con la labor educativo-musical que realiza el sistema educativo —en sus diferentes niveles— y las instituciones especializadas de nivel terciario y universitario, así como establecer líneas de convergencia entre los distintos canales culturales de la comunidad. Movilización e interrelación de las comunidades escolares de nuestros colegios e institutos con esa gran cantidad de gente que ofrece sus mejores esfuerzos por la música. No sólo desde las orquestas sino también desde la pequeña banda, en una coral o en una rondalla casi anónima, en conservatorios y escuelas de música, en las formaciones de cámara… o las iniciativas que se pueden generar implicando a muchos de nuestros centros culturales, sociales, universitarios, teatros, museos, asociaciones… Contribución al uso por el profesorado de metodologías y ayudas para entender, pensar y relacionar la música, suministrando conceptos que dejen abierto el camino a la participación e intentando mitigar la rigidez de roles entre activos/pasivos típicos de la relación tradicional. Construcción del tejido social y las estructuras que permitan y potencien el desarrollo de todas aquellas actividades encaminadas al conocimiento, difusión y extensión de la música en sus aspectos educativo, comunicativo y de enriquecimiento personal y comunitario en diferentes sectores sociales. Integración de una diversidad de instancias (fundaciones, espacios artísticos y escénicos, centros museísticos, operadores culturales públicos y privados, centros sociales y comunitarios, ONGs…) con carácter directa e indirectamente educativo —particularmente musicalizador— que se ofrecen en la sociedad, a través de las redes de la educación formal y no formal. En España, las administraciones públicas aportan la mayor parte de la financiación que permite el funcionamiento de orquestas y espacios escénicos u operísticos. Son estructuras con un elevado coste de mantenimiento que, en último extremo, procede de la propia ciudadanía. Pero, ¿quién necesita las orquestas o los teatros de ópera? En este sentido, no sólo han de mantener vivo el arte de la música como un patrimonio cultural común (en la práctica, sólo accesible a minorías), sino que también deben asumir una responsabilidad social hacia toda la comunidad. Ello requiere de estrategias válidas para trabajar con centros educativos y sociales, comunicándoles el valor y la importancia de la propia orquesta y de la música que se interpreta, para construir relaciones sólidas con el público y satisfacer eficazmente las necesidades de la comunidad a la que se deben. En definitiva, asumir el rol de agentes de cambio social. Determinadas orquestas e instituciones todavía ignoran cualquier actividad en este campo o están arraigadas en el modelo tradicional de educación musical, con programaciones mediocres, arrogantes o insensibles a las culturas juveniles y sus desafíos, que tienen escasa relación con el ámbito escolar y con las necesidades sociales, sin una sólida base pedagógica ni desarrollo apropiado de aprendizajes. Para generar iniciativas de educación musical verdaderamente significativas y eficaces es necesario que tomemos conciencia, con decisión, humildad y autocrítica, del reto inmediato y de la necesidad de mejorar sustancialmente métodos, gestión y recursos. Hay muchas personas trabajando en este campo, entregadas y con un gran entusiasmo, que reclaman una apuesta, aquí y ahora, por sentar las bases de un cambio profundo. Manuel Cañas Escudero www.conciertosdidacticos.org 151 VOCES El cantar de los cantares EL TENOR (2) Proseguimos hoy nuestras consideraciones respecto a la voz de tenor, recogiendo otros tipos y subtipos según los más modernos criterios de clasificación. L 152 írico. En Alemania lo llaman ita- liano. Lo normal es que posea mayor equilibrio entre sus distintos registros y que consiga fundirlos con facilidad, lo que supone una mayor homogeneidad. El centro es amplio y el agudo adquiere indiscutibles brillo y vibración. Es por todo ello el tipo vocal que mayores posibilidades tiene en cuanto a repertorio, ya que puede quedar bien, como hemos apuntado, en el terreno del lírico-ligero y, si la voz es más amplia y robusta, en el de tinte más dramático. Un lírico pleno, con extensión y facilidad para la coloratura, conocedor del estilo (características que no suelen darse), sería un mejor Arturo de Los puritanos (recordemos a Lauri-Volpi) que un lírico-ligero o un ligero sin tales atributos; pero es de justicia reconocer que son precisamente las voces más gráciles, pero dotadas de cuerpo en todo caso, las que dibujan más bellamente esa figura romántica, que estrenara Rubini, un tenor contraltino, claro y musical, de enorme extensión (con admitidos efectos falsetísticos). Es muy probable que el español Julián Gayarre se adaptara también a este carácter; lo que le permitía, he ahí la ventaja de los líricos, cantar, por ejemplo, Tannhäuser. Pero las partes en las que este tipo vocal puede funcionar satisfactoriamente, otorgando el carácter y la expresión solicitadas, son muy numerosas. En el repertorio germano tenemos, por ejemplo, a Max de Der Freischütz y otros papeles de Weber y algunos descendientes wagnerianos como Erik de El holandés errante, Walther de Maestros cantores o Parsifal; cometidos que a veces han abordado voces más heroicas sin mejores resultados. En el francés, el citado Werther o Romeo y Fausto, ambos de Gounod, son buen pasto para líricos matizadores, pero asimismo lo pueden ser, y el ejemplo de Kraus fue revelador, para lírico-ligeros con medios. En el repertorio italiano tenemos un caso típico, el de Rodolfo de La bohème de Puccini, que requiere un mordiente ya considerable. Cavaradossi de Tosca es igualmente terreno abonado para un lírico pleno. En Verdi, en general, el tenor reclama una especial densidad, una singular fierezza, un acento y un mordiente específicos. De todas formas, hay algunos ejemplos muy válidos, como los comentados Duque de Mantua y Alfredo, servidos muchas veces, y bien, por voces de menor calado. El conde Rodolfo de Luisa Miller o Gabriele Adorno de Simon Boccanegra admiten un lírico a secas. Porque Fenton, de Falstaff, es más propio de un lírico-ligero o incluso un ligero. El joven Plácido Domingo, recién desembarcado de la cuerda de barítono lírico, Beniamino Gigli, José Carreras, Luciano Pavarotti o Giuseppe Di Stefano en su segunda y desgraciada etapa (cuando perdió aquel esmalte purísimo de lírico-ligero de sus inicios) son voces de este carácter. Spinto. Es el que los alemanes denominan Jugendlischer Heldentenor; o sea, Joven tenor heroico, que eso es lo que es en definitiva. En italiano la palabra spinto tiene, literalmente, en relación con las sopranos, el significado de ayudado, empujado, reforzado. Así, un tenor spinto sería un lírico dotado de más cuerpo y consistencia. Una voz equidistante entre el lírico y el dramático y que podría traducirse como de lírico-dramático. Pero, al igual que en el caso de las féminas, hay muchos matices y puntualizaciones. En primer lugar, porque cabe hablar de voces lírico-spinto, líricas en origen que han ido ganando en anchura y en carácter a lo largo del tiempo. Un ejemplo podría ser el del ya mencionado Giacomo Lauri-Volpi, tenor muy lírico en sus inicios, que cantaba incluso, como se dijo, partes di grazia, que fue ensanchando progresivamente a lo largo de su carrera hasta cantar en sus postrimerías Otello. Algo así le sucedió a Giovanni Martinelli, cantante de menores registros expresivos pero de voz muy sana. El maduro Plácido Domingo, pese a su sempiterna cortedad en el agudo, entraba en esta categoría, como, absolutamente de lleno, Franco Corelli, de medios fabulosos y de un mordiente singular en la zona alta, vibrato incluido. Un trasunto de los antiguos baritenores, aunque sin necesidad de recurrir, como era costumbre en la época, a sonidos afalsetados. El aragonés Miguel Fleta, una de las voces más extraordinarias de la his- Gigli Lauri-Volpi toria, “la voz de los sentidos”, de centro y grave baritonales y franja aguda soberana, squillante y refulgente, quizá reuniera las principales características definitorias del spinto, aunque, dadas sus facultades para regular el sonido y para producir filados, podía desempeñar labores más líricas. Es el tenor de Aida, de Trovador —aunque esta ópera no figurara habitualmente en el repertorio del maño— y el de otros personajes verdianos de los años de galera, como Foresto de Attila, Ernani, Arrigo de La batalla de Legnano o Stiffelio. Pero puede serlo también de personajes de la madurez del músico; aparte de Manrico o Radamés, Alvaro de La forza del destino, Gustavo (o Riccardo, según si la versión es la original o no) de Un ballo in maschera o don Carlo; alguno de los cuales puede ser acometido por una voz más corpulenta o penetrante, por la de un tenor di forza. Los citados personajes weberianos son abordables por este tipo vocal; como, en mayor medida, Florestan del beethoveniano Fidelio, antecedente más claro de los Heldentenoren, de los Tannhäuser, Siegfried o Tristan. Pollione de Norma, escrito para un baritenore como Domenico Donzelli, es que ni pintado para un spinto oscuro como el mencionado Corelli. Y, en Puccini, Des Grieux de Manon Lescaut, Dick Johnson de La fanciulla del West o Calaf, el príncipe ignoto de Turandot. También, con matices, don José de Carmen de Bizet. Otros ejemplos típicos son los veristas: Turiddu de Cavalleria rusticana de Mascagni, Canio de Pagliacci de Leoncavallo, Chénier de Giordano… Arturo Reverter SCHERZO-TR.fh11 19/4/05 21:08 P gina 1 C Composici n M Y CM MY CY CMY K JAZZ LLIBERT FORTUNY: VIENTOS DE ESPERANZA Y LIBERTAD L Foto: Carles Rocha a sabiduría y experiencia son grados que acostumbran a reñirse con la edad. Por ello no resulta habitual encontrarse con jóvenes maestros que sientan cátedra, nuevos valores que deslumbran por la contun- 154 dencia de sus verdades. A Llibert Fortuny no sólo se le notan las lecciones aprendidas en el modélico Berklee College of Music de Boston, sino que se le intuyen discursos propios de un joven profesor. El saxofonista, recien- temente incorporado al grupo del pianista gaditano Chano Domínguez, acaba de sacar al mercado su segundo trabajo, Revolts (Nuevos Medios), con el que reclama más que una mirada de atención. Apoyado en las bondades de un quinteto electroacústico de muchos posibles, el trabajo es el resultado de personales y avanzadas recreaciones sobre los universos creativos de popes como Ornette Coleman, John Zorn o Steve Coleman, sintonizando claramente con la tradición jazzística norteamericana que acota los dominios abiertos de la música libre. La reflexión, hasta aquí, no iría más allá del mayor o menor acierto creativo del chaval a la hora de plasmar su talento, pero el asunto trae mucha más cola; ante las últimas y reiteradas formulaciones artísticas que habitan en nuestro jazz —la mayoría elaboradas a partir del contacto con las músicas folclóricas—, ahora surge una nueva alternativa creativa, dependiente de la escuela americana, pero con la personalidad suficiente para que en estas páginas se plantee el lenguaje del hallazgo. Efectivamente, y frente a esa fusión del jazz y la música de raíz, nuestro jazz se había mirado en el espejo americano sin provocar mayores y diferentes relieves. Es cierto, como siempre, que ha habido excepciones como las firmadas por grupos como Clunia o Zyklus, pero, en general, el jazzista español que se enfrentaba al bebop o el free jazz lo hacía desde las aceras estadounidenses. El caso de Llibert Fortuny es particularmente revelador, una vez que sigue los pasos de compañeros de generación similares como el pianista gallego Abe Rábade; al margen de la coincidencia de que ambos han ampliado estudios en el Berklee College Of Music de Boston, lo realmente meritorio y valioso es la pareja no se ha detenido en la maduración y el enriquecimiento de la técnica y la composición. Así, la pareja ha hecho de su formación académica toda una trinchera desde la que bombardear las posiciones enemigas con fuegos propios y exclusivos, logrando ese discurso personal e intransferible que todo jazzista anhela o debiera anhelar. “Abe y yo compartimos piso y teníamos claro nuestro regreso a España”, comentó recientemente este joven catalán nacido circunstancialmente en Canarias. “Y todo a pesar de que existieran salidas profesionales reales en JAZZ Estados Unidos, pero, y eso se plasma en nuestras músicas, nosotros tenemos nuestro propio entorno, nuestra propia cultura y, bueno, por qué no decirlo, somos bastante caseros”. Tras estudiar en el Conservatorio de Música de Manresa, la experiencia bostoniana de Fortuny comienza en 1997, donde, además de graduarse con las máximas calificaciones, encuentra la oportunidad de compartir escenario con leyendas como Chick Corea. “El viaje mereció la pena, más que nada porque allí eres un número más y lo que realmente se valora es tu potencial musical”. No obstante, y como ya se he mencionado, la verdadera historia del altosaxofonista adquiere justa dimensión a su regreso, hace ya cuatro años, a Barcelona. Es entonces cuando su lenguaje empieza a tomar cuerpo y espíritu propios. Nada más aterrizar en la Ciudad Condal monta su primer grupo acompañado de amigos con un alto potencial jazzístico: el pianista Albert Bover, el contrabajista David Mengual y el baterista Marc Miralta. Con ellos grabó el año pasado su “ópera prima”, Un Circ Sense Lleons (Nuevos Medios), que fue acogido favorable y unánimemente por la crítica. Además de numerosos galardones, el disco le abre las puertas de las principales salas de música en directo de Cataluña, donde se pelea musicalmente con jazzistas de la talla de Sony Fortune, Gary Willis o Phil Upchurch. Paralelamente mantie- ne un compromiso activo con el colectivo catalán “Instint Animal”, del baterista Xavi Maureta, y el grupo TGX, del guitarrista Andreu Zaragoza. Con un lenguaje urbano, jovial y desenfadado, Llibert Fortuny repasa todas estas sensaciones: “Realmente agradezco toda la buena prensa que está recibiendo mi trabajo, aunque no acabe de ordenar tantas opiniones y demás. Tras presentarme en Cataluña, donde ya me conocen sobradamente por todas las actuaciones que he realizado, ahora estoy bastante expectante por saber cómo funciona en el resto de España”. En este sentido, la agenda veraniega del artista empieza a poblarse de citas y fechas, lo cual es el mejor síntoma para pulsar su salud profesional: “Comparto el espíritu de ciertas demandas de compañeros míos acerca de la situación de los jazzistas españoles, pero no creo que debamos ser radicales y movernos sólo por cuotas de mercado, estadísticas, porcentajes y eso”. Las actuaciones que en estos días comienzan a ocupar su sitio en el calendario se apoyarán en los temas incluidos en su segundo álbum, Revolts, en el que se intuye la fuerza y el misterio del lenguaje de la improvisación: “Somos una banda de directo, queremos un sonido con mucha caña, aunque no sepa decir a qué género pertenecemos. Lo que realmente nos gusta es la improvisación y la esponta- neidad. Eso sí, siempre persigo que mi saxo lleve mi firma, independientemente del estilo que toque. De esta manera, me gusta tanto Eladio Reinón y Perico Sambeat como Jorge Pardo”. Al saxo alto de Fortuny, con sus pedales, a esta aventura se añaden otros jóvenes talentos de nuestra escena, caso del guitarrista David Soler, el contrabajista David González, el baterista Dani Domínguez y el programador Quim Puigtió. Las influencias, sin saberlo ni quererlo, les acercan a los idearios cercanos del grupo escandinavo Atomic, distancias y contextos al margen. Tanto el disco como la banda son fruto de numerosas y encendidas actuaciones en directo. Las excelencias de Revolts ya se han podido contrastar en festivales mayores como el de Barcelona, Terrassa o la Universidad Politécnica de Madrid, donde este genio de 28 años ha vuelto a cosechar excelentes comentarios. La formación electroacústica suena compacta y valiente, al tiempo que asume las limitaciones propias de su lozanía. Pero es el tiempo el que acabará definiendo su respiración. Hoy por hoy, lo más importante es saludar, celebrar y disfrutar de este viento de esperanza y libertad que nos llega desde Cataluña para el mundo. Y es que lo de Llibert Fortuny es importante. Pablo Sanz CARTELERA ARRECIFE DE LAS MÚSICAS. Las Palmas. Del 21 al 27. JAZZ EN SAN JAVIER. San Javier, Murcia. Día 14. La El Auditorio Alfredo Kraus acoge la tercera edición de este festival entregado a todas las verdades musicales, entre ellas el jazz. En este sentido, se antojan recomendables las actuaciones de la brasileña Rosa Passos, la pianista azerbayana Aziza Mustafa Zadeh y el estreno español de la big band de Michel Camilo. cantante escandinava Viktoria Tolstoy se encargará de calentar el ambiente jazzístico de cara la festival veraniego de esta activa localidad murciana. CICLO DE GUITARRAS DEL MUNDO. Palma de Mallorca. Día 7. El clásico certamen que se celebra en la capital balear recibe la guitarra cruzada y no siempre bien orientada de Larry Coryell. El artista estará acompañado por el contrabajista Mark Egan y el baterista Paul Wertico. El trío visitará también, al día siguiente, la tarima universitaria del Club de Música y jazz San Juan Evangelista de Madrid. JAZZ A CASTELLÓ. Castellón. Día 13. El compromiso que esta localidad levantina ha adquirido en los últimos años con el jazz se ha visto contrastado con un libro a cargo de un fotógrafo que visita todas las calles del género, Sergio Cabanillas. Este año la música corre a cargo del saxofonista David Sánchez y su cuarteto. IV FESTIVAL DE JAZZ DE MARBELLA. Del 7 al 14. Un joven festival que aprieta el acelerador. De este modo, su oferta para este año incluye una propuesta exclusiva, la que firman dos colosos de la música libre, el saxofonista Archie Sheep y el trombonista Roswell Rudd. Luego el programa se amplía con el concurso de las voces de Annie Ross, Maggie Brown y Val Wisseman, el ilustre vibrafonista Roy Ayers y el contrabajista Kyle Eastwood. XVI FESTIVAL DE GUITARRA DE BARCELONA. Este clásico encuentro con el instrumento de las seis cuerdas como argumento principal comenzó el pasado mes de abril, pero se prolongará también durante este y el próximo mes. Entre los instrumentistas programados destacan Robin Trower, Larry Coryell, Larry Carlton, Chuck Loeb, Nguyên Lê o el mencionado Larry Coryell. 155 GGUUÍ A ÍA LA GUÍA DE SCHERZO NACIONAL BARCELONA MENA 1-V: Kenneth Weiss, clave. Bach. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 3: L’Arpeggiata. Christina Pluhar. La tarantella. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 4: I Musici. Leo, Pergolesi, Boccherini, Sammartini, Vivaldi. (Euroconcert. Palau). 5: Lux Orphei. Carlos Mena. Entre lo divino y lo humano. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). BIONDI 5,6,7: Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña [www.obc.es]. Antoni Ros Marbà. Hilary Hahn, violín. Mompou-Marbà, Beethoven, Debussy. (Auditori [www.auditori.org]). 7,8,9: Europa Galante, Fabio Biondi. Leclair, Mascitti, Vivaldi, Couperin. / Jordi Doménech, contratenor. Sammartini, Haendel, Hasse, / Corelli, Geminiani, Vivaldi, Locatelli. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 31: Ensemble Martha Argerich. Programa por determinar. (Ibercamera. Palau). GRAN TEATRE DEL LICEU WWW.LICEUBARCELONA.COM JENUFA (Janácek). Schneider. Tambosi. Stemme, Marton, Silvasti, Lindskog. 17,20,21,24,26,27,30-V. L’ELISIR D’AMORE (Donizetti). Callegari. Gas. Devia, Alaimo, Giménez, Torres. 22,25,28,31-V. BILBAO AUDITORIO KURSAAL WWW.KURSAAL.ORG 11-V: Europa Galante. Fabio Biondi. Corelli, Geminiani, Locatelli, Vivaldi. SINFÓNICA DE BILBAO WWW.BILBAORKESTRA.COM 5,6-V: Juanjo Mena. Emmanuel Ax, piano. Mozart, Bruckner. 12,13: Antoni Ros Marbà. Mozart, Mahler. 19,20: Yaron Traub. Julian Rachlin, violín. Shostakovich, Chaikovski. 26,27: Enrique Diemecke. Piotr Anderszewski, piano. Mozart, Mahler. SOCIEDAD FILARMÓNICA 3-V: Cuarteto Kuss. Haydn, Berg, Beethoven. 9: Gil Shaham, violín; Adele Anthony, violín; Akira Eguchi, piano. Leclair, Bartók, Prokofiev. 12: Stephen Hough, piano. Berg, Schubert, Granados. 19: Les Musiciens du Louvre. Marc Minkowski. Gillian Webster, soprano; Richard Croft, tenor. Haendel, Acis y Galatea. CÁCERES ORQUESTA DE EXTREMADURA WWW.ORQUESTADEEXTREMADURA.COM 156 CÓRDOBA ORQUESTA DE CÓRDOBA WWW.ORQUESTADECORDOBA.ORG 5-V: Robert King. Marta Almajano, soprano. Haendel, Telemann, Bach. ALMAJANO 8: Eulalia Solé, piano. Bach, Soler, Schubert. (Palau). 10: Mala Punica. Pedro Memelsdorff. Faventina. (Festival de Música Antigua. Iglesia de San Felipe Neri). 12: La Folata. Elas mon cuor. (Festival de Música Antigua. Iglesia de San Felipe Neri). 12,13,14: Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. David Atherton. Arnold, Delius, Britten, Elgar. (Auditori [www.auditori.org]). 13: Via Artis. Canciones amorosas medievales. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 14: Zefiro Baroque Orchestra. Alfredo Bernardini. Albinoni, Corelli, Marcello. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 15: Accentus Austria. Romances sefarditas. (Festival de Música Antigua. CaixaForum). 19: Cuarteto Casals. Mozart, Beethoven, Stravinski, Schubert. (Ibercamera [www.ibercamera.es]. Palau). 19,20,21,23: Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. Ernest Martínez Izquierdo. Maria João Pires, piano. Beethoven, Mahler. (Auditori). 21: Cuarteto Mosaïques. Haydn, Schubert. (Petit Palau). 23: New London Consort. Philip Pickett. Purcell, Haendel, Locke. (Euroconcert. Palau). 24: Sinfónica de Londres. Antonio Pappano. Han-Na Chang, chelo. Bernstein, Shostakovich, Rachmaninov. (Palau 100). 20-V: Jesús Amigo. Jorge Luis Prats, piano. Stravinski, Rachmaninov, Falla. EUSKADI SINFÓNICA DE EUSKADI WWW.ORQUESTADEUSKADI.ES 11-V: Wayne Marshall, piano y dirección. Gershwin, Bernstein. (Pamplona. 12,16: San Sebastián, 13: Vitoria, 17: Bilbao). 28: Christian Mandeal. Orfeón Donostiarra. Fournier, Balleys, Cabero. Honegger, El rey David. (Bilbao. 30,31: San Sebastián). JEREZ TEATRO VILLAMARTA WWW.VILLAMARTA.COM DON GIOVANNI (Mozart). Ortega. López. Álvarez, Chausson, Auyanet, Ibarra. 27,29-V. LA CORUÑA FESTIVAL MOZART WWW.FESTIVALMOZART.COM 26-V: Antonino Siragusa, tenor; Paolo Ballarin, piano. Curtis, Pedrotti, Tosti. 27: Pieter Wispelwey, chelo. Bach, Suites. 28: Orquesta Sinfónica de Galicia. Matthias Bamert. Bach, Mozart, BachStokowski. 29: Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Galicia. Giovanni Fabris. Bach, Conciertos para violín. DON GIOVANNI (Mozart). Pérez. Del Monaco. Vinco, Kim, Martirosyan, Spagnoli. 19,21-V. ORFEO (Sartorio). Zedda. Pizzi. Prunell-Fiend, Forte, Alegret, Mologni. 20,22-V. LAS PALMAS O RQUESTA F ILARMÓNICA DE G RAN CANARIA WWW.OFGRANCANARIA.COM 20-V: John Axelrod. Ara Malikian, violín. Monasterio, Chaikovski. 28: Gloria Isabel Ramos. Bonino, Poulenc, Mendelssohn. XXXVIII FESTIVAL DE ÓPERA WWW.FESTIVALDEOPERA.COM ERNANI (Verdi). Ortega. De Tomasi. Volonté, Tamar, Ramírez, Anastasov. 10,12,14-V. LEÓN Auditorio Ciudad de león www.auditoriociudaddeleon.net 13-V: Guillermo González, piano. Albéniz, Iberia. 16: Orquesta Filarmónica de Múnich. Philippe Entremont, piano y dirección. Mozart, Beethoven. 27: Ramón Vargas, tenor; Mzia Bachtouridze, piano. Caccini, Caldara, Obradors. 29: Sinfónica Ciudad de León “Odón Alonso”. Amayak Durgaryan. Mendelssohn, Sibelius. UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música XXXII Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música 28 de mayo a las 22,30 horas Auditorio Nacional de Música de Madrid. Sala Sinfónica. Concierto LA NOCHE DEL LÁUD ÁRABE GRANADA ORQUESTA CIUDAD DE GRANADA WWW.ORQUESTACIUDADGRANADA.ES Intérpretes: Saíd Chraibi y Naseer Shamma. 13,14-V: Giovanni Antonini. Viktoria Mullova, violín. Krauss, Haydn, Beethoven. 20: Piotr Anderszewski, piano. Haydn, Mozart. Venta de localidades: Taquillas del Auditorio Nacional de Música. Venta Telefónica: Servicaixa: 902223311 MADRID 3-V: Till Fellner, piano. Beethoven, Musorgski. (Grandes Intérpretes. Fundación Scherzo [www.scherzo.es]. Auditorio Nacional [www.auditorionacional.mcu.es]). TEATRO REAL MAYO Información: 91/ 516 06 60. Venta Telefónica: 902 24 48 48. Venta en Internet: teatro-real.com. Visitas guiadas: 91 / 516 06 96. ÓPERA: DIE FRAU OHNE SCHATTEN de Richard Strauss. Mayo: 2, 5, 9. 19:00 horas. Producción de la Bayerische Staatsoper de Múnich (1992). Director musical: Pinchas Steinberg. Director de escena: Ennosuke Ichikawa. Solistas: Robert Dean Smith, Eva Johansson, Julia Juon, Eike Wilm Schulte, Susana Cordón, Ruth Rosique, Alan Titus, Luana DeVol, Grant Doyle, Scott Wilde, Kevin Conners. Coro y orquesta titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid). DON CARLO de Giuseppe Verdi. Mayo: 29, 31. Junio: 2, 5, 7, 9, 11, 13, 15, 17. 20:00 horas; domingos, 18:00 horas. Director musical: Jesús López Cobos. Director de escena, escenógrafo y figurinista: Hugo de Ana. Solistas: Roberto Scandiuzzi (29, 2, 5, 9, 13, 17) / Giacomo Prestia (31, 7, 11, 15), Vincenzo La Scola (29, 2, 5, 9, 13, 17) / Walter Fraccaro (31, 7, 11, 15), Roberto Frontali (29, 2, 5, 9, 13, 17) / Simon Keenlyside (31, 7, 11, 15), Askar Abdrazakov, Josep Miquel Ribot, Ana María Sánchez (29, 2, 5, 9, 11, 15) / Olga Guryakova (31, 7, 13, 17), Dolora Zajick (29, 2, 5, 9, 13, 17) / Carolyn Sebron (31, 7, 11, 15), Fabiola Masino, Ángel Rodríguez. Coro y orquesta titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid). CAFÉ DE PALACIO: CASTRA DIVA [EL CANTANTE EN EL ESPEJO ]. Mayo: 11, 12, 13. 20:00 horas. Música: Vivaldi, Händel y otros. Contratenor: Flavio Oliver. Pianista: Francisco José Segovia. Director de escena: Joan Antón Rechi. Producción del Teatro Real, en coproducción con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. 6,7,8: ONE [www.ocne.mcu.es]. Josep Pons. Berg, Wolf, Zemlinsky. (A.N.). 10: Roberto Fabricciani, flauta; Sonie Turchetta, soprano. Sciarrino. (Música de Hoy. A. N.). 11: Orchestra of the Age of Enlightenment. Frans Brüggen. Mozart. (Conciertos de la Tradición. A.N.). GGUUÍ A ÍA Ballet Nacional de España. Del 4 al 8 de mayo. XI Ciclo de Lied. Lunes 2 de mayo, a las 20 horas. Christine Schäfer, soprano; Graham Johnson piano. Programa: F. Schubert. Coproducen: Fundación Caja Madrid y Teatro de La Zarzuela. Lunes 16 de mayo, a las 20 horas. Dame Felicity Lott, soprano; Graham Johnson piano. Programa: K Weill, F. J. Haydn, W. A. Mozart, R. Schumann, J. Brahms, H. Wolf, W. T. Walton, A. Bliss, G. Fauré, A. Roussel, H. Duparc, N. Coward, F. Poulenc, R. Hahn, O. Straus, R. Strauss y M. Grand. Coproducen: Fundación Caja Madrid y Teatro de La Zarzuela. CENTRO PARA LA DIFUSIÓN DE LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA Concierto Estatutario de la Casa Velázquez. Grup Instrumental de Valencia. Obras de Julie Dassie, Esteban Benzecry Jueves, 12 de mayo, 19.30 horas. Auditorio Nacional (Sala de Cámara) Octeto Ibérico de Violonchelos. Director: Elías Arizcuren. Soprano: Pilar Jurado. Obras de Luciano Berio, David del Puerto, Pilar Jurado, Pierre Boulez, Ramón Lazkano. Sábado, 21 de mayo, 19.30 horas. Auditorio Nacional (Sala de Cámara) Homenaje a Antonio Ruiz Pipó. Wolfgang Weigel, guitarra; Angela Sondermann, flauta. Obras de Vicente Asencio, Flores Chaviano, José Evangelista, Joan Guinjoán, Antonio Ruiz Pipó, Salvador Brotons, Matilde Salvador. Lunes, 23 de mayo, 19.00 horas. Auditorio MNCARS. 13,14,15: ONE. Ernest Martínez Izquierdo. Mahler, Sexta. (A.N.). 14,15: Los Músicos del Buen Retiro. Bach, Cantatas. (Parroquia de San Marcos). 15: Ensemble Baroque de Limoges. Christophe Coin. Boccherini. (Siglos de Oro. Real Fábrica de Tapices). 17: Cuarteto Alban Berg. Heinrich Schiff, chelo. Schubert, Kancheli. (Liceo de Cámara. A.N.). 19: Filarmónica de Múnich. Philippe Entremont, piano y dirección. Martes, 10 de mayo de 2005. 22,30 horas Auditorio Nacional. Sala Sinfónica Programa Luisa Castellani, soprano Alberto Zedda, director G. Petrassi Ritratto di Don Chischiote * L. Berio Folk songs F. Mendelssohn Sinfonía nº 5 en re menor “De la reforma” * Estreno en España Sábado, 14 de mayo de 2005. 22,30 horas Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID Ciclos Musicales de la Comunidad de Madrid Auditorio Nacional de Música 4 de mayo de 2005, 19,30 horas Andrés Orozco-Estrada, director Programa I. Obertura de “Euryanthe” de C. M. v. Weber “Voz púrpura”. Concierto para trompa y orquesta de G. Fernández Álvez (Estreno absoluto) Solista: Ramón Cueves, trompa II. Sinfonía nº 7 en La mayor, op. 92 de L. v. Beethoven Programa ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID Ofelia Sala, soprano Marina Rodríguez-Cusí, mezzosoprano Luis Vilamajó, tenor Iñaki Fresán, barítono Jordi Casas Bayer, director 25: Cuarteto Lindsay. Haydn, Tippett, Beethoven. (Liceo de Cámara. A.N.). 28: Sinfónica de Londres. Antonio Pappano. Han-Na Chang, chelo. Bernstein, Shostakovich, Rachmaninov. (Ibermúsica. A.N.). 30: Krystian Zimerman, piano. Programa por determinar. (Grandes Intérpretes. Fundación Scherzo. A.N.). F. J. Haydn Cinco canciones F. Schubert Miriam’s Siegestgesang W. A. Mozart Vesperæ solemnes de Confessore K. 339 Martes, 17 de mayo de 2005. 22,30 horas Auditorio Nacional. Sala Sinfónica Programa JOVEN ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID Yuri Nasushkin, director T. Bretón En la Alhambra F. Schubert Sinfonía nº 5 en si bemol mayor, D. 485 D. Shostakovitch Sinfonía para cuerdas, op. 118 bis (Arreglo del cuarteto nº 10 por Rudolf Barshai) A. Lyadov Kikimora, op. 63 A. Honegger Pacific 231 (movimiento sinfónico nº 1) Martes 24 de mayo de 2005. 22,30 horas Auditorio Nacional. Sala Sinfónica. Programa ORQUESTA Y CORO DE LA COMUNIDAD DE MADRID Michael Volle, barítono Hans Leenders, director F. Mendelssohn Sinfonía nº 1 en do menor, op. 11 G. Mahler Kindertotenlieder J. Brahms Schiksalslied, op. 54 Mozart, Beethoven. (Ciclo de la Universidad Politécnica. A.N.). — Antoni Besses, Miquel Villalba, pianos. Boulez. (Música de Hoy. A. N.). 20,21,22: OCNE. Matthias Bamert. Martínez, Kammerloher, Litaker, Rootering. Dvorák, Stabat Mater. (A.N.). 23,24: Orquesta Nacional de Francia. Kurt Masur. Vahan Mardirossian, piano. Mozart, Bruckner. / Franck, Shostakovich. (Ibermúsica [www.ibermusica.es]. A.N.). ZIMERMAN Jovellanos, 4. Metro Banco de España. Tlf.: (91) 5.24.54.00. Internet: http://teatrodelazarzuela.mcu.es. Director: Luis Olmos. Venta localidades: A través de Internet (servicaixa.com), Taquillas Teatros Nacionales y cajeros o teléfono de ServiCaixa: 902 33 22 11. Horario de Taquillas: Venta anticipada de 12 a 17 horas. Días de representación, de 12 horas, hasta comienzo de la misma. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID MÁLAGA FILARMÓNICA DE MÁLAGA 27,28-V: Ernest Martínez Izquierdo. Iñaki Fresán, barítono. Ibert, Ravel, Sibelius. TEATRO CERVANTES WWW.TEATROCERVANES.COM TOSCA (Puccini). Allemandi. Hernández. Urbanová, Kusjner, Malagnini. Santamaría. 18,20,22-V. MURCIA AUDITORIO WWW.AUDITORIOMURCIA.ORG 17-V: Orquesta Sinfónica de Bournemouth. Marin Alsop. Truls Mørk, chelo. Barber, Prokofiev, Bernstein. 20: Sinfónica de la Región de Murcia. Elio Boncompagni. Kuba Jakowicz, violín. Brahms, Chaikovski. 30: José Miguel Rodilla. Stephen Salters, barítono. Copland, Barber, Gershwin. OVIEDO AUDITORIO PRÍNCIPE FELIPE WWW.AYTO-OVIEDO.ES/AUDITORIO/ 3-V: Orquesta de los Campos Elíseos. Collegium Vocale de Gante. Philippe Herreweghe. Beethoven, Misa solemnis. HERREWEGHE TEATRO DE LA ZARZUELA 7: Sinfónica Ciudad de Oviedo. Terje Mikelsen. Horacio Lavandera, piano. Svendsen, Grieg, Halvorsen. 16: Orquesta Sinfónica de Bournemouth. Marin Alsop. Truls Mørk, chelo. Elgar, Holst. 25: Sinfónica de la Radio de Flandes. Yoel Levi. Ravel, Mahler. PALMA DE MALLORCA SINFÓNICA DE BALEARES CIUDAD PALMA WWW.SIMFONICA-DE-BALEARS.COM DE 5-V: Coral Universitaria de las Islas Baleares. Edmon Colomer. Häsler, Rodríguez-Cusí, Silva, Ramon, Beethoven, Novena. 12: José Ramón Encinar. J. L. Turina, Ibert, Mozart. 19: Edmon Colomer. Abdel Rahman El Bach, piano. Mozart. PAMPLONA BALUARTE WWW.BALUARTE.COM 5,6-V: Orquesta Pablo Sarasate de Pamplona. Maximiliano Valdés. Ginastera, Brahms-Berio, Schumann. 10: Viktoria Mullova, violín; Katia Labèque, piano. Stravinski, Maric, Schubert, Ravel. 12,13: Orquesta del Siglo XVIII. Frans Brüggen. Mozart. 27: Sinfónica de Londres. Antonio Pappano. Han-Na Chang, chelo. Bernstein, Shostakovich, Rachmaninov. SALAMANCA SOCIEDAD DE CONCIERTOS WWW.SOCIEDADDECONCIERTOS.COM 18-V: Orquesta Sinfónica Estatal de Moscú. Dimitri Orlov. Anna Fridman, piano. Musorgski, Grieg, Chaikovski. SANTIAGO DE COMPOSTELA AUDITORIO DE GALICIA REAL FILHARMONÍA DE GALICIA Auditorio de Galicia Real Filharmonía de Galicia www.auditoriodegalicia.org 5-V: Real Filharmonía de Galicia. F. Brüggen. T. Zehetmair, violín. L. v. Beethoven, J. P. Rameau. 12: Real Filharmonía de Galicia. P. Halffter. F. P. Zimmermann, violín. D. del Puerto, S. Prokofiev, F. Schubert. 19: Real Filharmonía de Galicia. H. Rilling. J. S. Bach. 26: Gustav Leonhardt, clave. J. J. Froberger, J. S. Bach, D. Buxtehude. SEVILLA FUNDACIÓN EL MONTE WWW.FUNDELMONTE.ES 10,11-V: The Rare Fruits Council. Manfredo Kraemer. Biber, Sonatas del Rosario. 17: Nancy Argenta, soprano; Maggie Cole, piano. Haydn, Schubert, Strauss. 24: Haydn Sinfonietta Wien. Haydn, Mozart, Bocchereini. SINFÓNICA DE SEVILLA WWW.ROSSEVILLA.COM 20,21-V: Badea. Gerhard, Musorgski, Ravel. 26,27: Pérez. Jansen. Mozart, Beethoven, Sibelius. TEATRO DE LA MAESTRANZA WWW.TEATROMAESTRANZA.COM MADAMA BUTTERFLY (Puccini). Rizzi. Del Monaco. Angeletti, Machado, Alcalá, Shkosa. 9,10,11,13,14,15-V. 157 GUÍA 19,20-V: Dennis Russell Davies. Maki Namekawa, piano. Kox, Carter, Prokofiev. 25,26,27,29: Markus Stenz. Godfried Hoogeween, chelo. Hindemith, Walton, Musorgski. MINKOWSKI 5-V: Ensemble für Musik Ausburg. Carmina burana. 6: Les Arts Florissants. William Christie. Haendel, L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato. 11: Orquesta Ciudad de Barcelona y Nacional de Cataluña. Ernest Martínez Izquierdo. Webern, Mahler. 13: Orquesta de Valencia. Joan Cerveró. Messiaen, Sinfonía Turangalila. 19: Orquesta de Valencia. Pedro Halffter-Caro. C. Halffter, Chaikovski. 20: Les Musiciens du Louvre. Marc Minkowski. Haendel, Acis y Galatea. 26: Sinfónica de Londres. Antonio Pappano. Han-Na Chang, chelo. Bernstein, Shostakovich, Rachmaninov. VALLADOLID SINFÓNICA DE CASTILLA Y LEÓN WWW.ORQUESTACASTILLAYLEON.COM 12,13-V: Juanjo Mena. Nikolai Znaider, violín. Brahms, Bruckner. TEATRO CALDERÓN WWW.TCALDERON.COM MADAMA BUTTERFLY (Puccini). Barbacini. Tasca, Portilla, Di Mico. Sintes. 2,4-V. ZARAGOZA AUDITORIO DE ZARAGOZA WWW.AUDITORIOZARAGOZA.COM 158 ARGERICH 13-V: Kiri Te Kanawa, soprano; Julian Reynolds, piano. Programa por determinar. 21: Orquesta Sinfónica de Bournemouth. Marin Alsop. Truls Mørk, chelo. Manrique de Lara, Prokofiev, Holst. 26: Filarmónica de Múnich. Philippe Entremont, piano y dirección. Mozart. 29: Martha Argerich Ensemble. Programa por determinar. OPERA DAS RHEINGOLD (Wagner). Haenchen. Audi. Dohmen. Smits, Merritt, Clark. 2,5,8,11,15,18-V. BERLÍN FILARMÓNICA DE BERLÍN WWW.BERLIN-PHILHARMONIC.COM 12,13,14-V: Bernard Haitink. Murray Perahia, piano. Mozart, Debussy. 19,20,21: Mariss Jansons. Yefim Bronfman, piano. Haydn, Shostakovich, Sibelius. 27,28,29: Claudio Abbado. Renée Fleming, soprano. Berg, Mahler. DEUTSCHE OPER WWW.DEUTSCHEOPERBERLIN.DE CAVALLERIA RUSTICANA (Mascagni) / I PAGLIACCI (Leoncavallo). Sutej. Pountney. Cura, Focile, Mastromarino. 1,5,8-V. LA BOHÈME (Puccini). Kamensek. Friedrich. Iveri, Sabbatini, Valentini, Chen. 3,6,9,14-V. DIE ZAUBERFLÖTE (Mozart). Rundel. Krämer. Zeppenfield. Bieber, Carlson, Stefanescu. 13,21,27-V. DAS SCHLOSS (Reimann). Jurowski. Decker. Walther, Schörner, Bieber, Carlson. 15,19,25-V. DER FLIEGENDE HOLLÄNDER (Wagner). Jenkins. Friedrich. Hagen, Johansson, Skelton, Powell. 22,29-V. STAATSOPER WWW.STAATSOPER-BERLIN.ORG TANNHÄUSER (Wagner). Ettinger. Kupfer. Youn, Gambill, Trekel, Fritz. 1,5,8,16,20-V. DON GIOVANNI (Mozart). Ettinger. Langhoff. Skovhus, Samuil, Breslik, Schnitzer. 4,7,13-V. L’ITALIANA IN ALGERI (Rossini). Zanetti. Lowery. Pertusi, Schröder, Daza, Siragusa. 21,24,28-V. DON CARLO (Verdi). Zanetti. Himmelmann. Yuon, Pita, Jenis, Fantini. 14,18,22,27,30-V. BRUSELAS LA MONNAIE WWW.LAMONNAIE.BE DIE ZAUBERFLÖTE (Mozart). Jacobs. Kontridge. N’Kosi, Jo, Güra, Rial. 1,3,4,6,7,8,10,12-V. JACOBS VALENCIA PALAU DE LA MÚSICA WWW.PALAUVALENCIA.COM DE NEDERLANDSE WWW.DNO.NL ABBADO 6-V: P. Opie. Joven Orquesta de la Sinfónica de Tenerife. 7-V: R. Gimeno/B. Cabrera. Concierto en Familia. 13-V: V. Petrenko/J. Rachlin. Shostakovich y Rachmaninov. 20-V: G. I. Ramos Triano/A. León Ara. Díaz Jerez, Bartók y Dvorák. 27-V: Víctor Pablo Pérez/S. Fulgoni/Coro del Conservatorio de Tenerife. Mahler. 3-VI: Víctor Pablo Pérez/P. Anderszewski. Mozart y Mahler. CLEVELAND ORQUESTA DE CLEVELAND WWW.CLEVELANDORCHESTRA.COM 5,6,7-V: Pierre Boulez. Coro de Cleveland. Stravinski, Webern. 12,13,14: Franz Welser-Möst. Mozart, Dahl, Dvorák. GLYNDEBOURNE FESTIVAL OPERA WWW.GLYNDEBOURNE.COM 26,27,28: Coro de Cleveland. Franz Welser-Möst. Magee, Groop, Kaufmann, Selig. Beethoven, Misa solemne. LA CENERENTOLA (Rossini). Jurowski. Hall. Mironov, Alberghini, Di Pasquale, Sheeran. 19,22,26,29-V. DIE ZAUBERFLÖTE (Mozart). Mackerras. Noble. Cutler, Milne, Reiter, Kutan. 21,25,28,31-V. DRESDE SEMPEROPER WWW.SEMPEROPER.DE LONDRES BARBICAN CENTRE WWW.LSO.CO.UK FALSTAFF (Verdi). Fritzsch. Engelmann. Weikl, Gallo, Kim, . 2-V. DER FLIEGENDE HOLLÄNDER (Wagner). Perick. Wagner. Tilli, Dugger, Wottirch, Tomlinson. 5,7,11-V. WEST SIDE STORY (Bernstein). Weigle. Kupfer. 8,9,13,15,18,20,22-V. DIE ENTFÜHRUNG AUS DEM SERAIL (Mozart). Haider. Marelli. Mesgarha, Petersen, Karl, Trost. 17,21-V. MADAMA BUTTERFLY (Puccini). Luisi. Jahns. Izzo, Mayers, Richards, Marquardt. 25,27,30-V. LOHENGRIN (Wagner). Perick. Mielitz. Konig, Vogt, Denoke, Ketelsen. 29-V. 1-V: Daniel Barenboim, piano. Bach, El clave bien temperado I. FILADELFIA ORQUESTA DE FILADELFIA WWW.PHILORCH.ORG 3-V: Rossen Milanov. Delius, Maw, Rimski-Korsakov. 5,6,7,10: Christoph Eschenbach. Vadim Repin, violín. Martinu, Shostakovich, Bartók. FLORENCIA MAGGIO MUSICALE FIORENTINO WWW.MAGGIOFIORENTINO.COM TOSCA (Puccini). Mehta. Corsetti. Urmana, Raimondi, Calamai, Peri. 5,7,10,12,15,18,21-V. DON GIOVANNI (Mozart). Mehta. Miller. Schrott, Devia, Spotti, Frittoli. 8,11,14,17,20,27-V. FRANCFORT OPER FRANKFURT WWW.OPER-FRANKFURT.DE LA FORZA DEL DESTINO (Verdi). Baldvinsson, Raspagliosi, Winter, Lucic. 1-V. FAUST (Gounod). Debus. Loy. Richards, Loss, Lucic. Plock. 5,7,13,15-V. ARIODANTE (Haendel). Marcon. Freyer. Halevi, Carlstedt, Plock, Fontosh. 6,8-V. JOVANSCHINA (Musorgski). Petrenko. Pade. Frank, Eliasson, Bailey, Cassian. 14,16,21-V. MACBETH (Verdi). Carignani. Bieito. Lucic, Baldvinsson, Pankratova, 5: Trío Florestan. Mozart. — Sinfónica de Londres. Michael Tilson Thomas. Yefim Bronfman, piano. Tilson Thomas, Prokofiev, Mahler. 10,15: Sinfónica de Londres. Colin Davis. Smetana, Mi patria. 18: Sinfónica de Londres. Xian Zhang. Verdi, Watkins, Chaikovski. 22: Sinfónica de Londres. Antonio Pappano. Han-Na Chang, chelo. Bernstein, Shostakovich, Rachmaninov. THE SOUTH BANK CENTRE WWW.SBC.ORG.UK 1-V: Ópera de Zúrich. Fraz WelserMöst. Kaufmann, Kasarova, Mei, Nikiteanu. Mozart, Clemenza di Tito (versión de concierto). 5: Orquesta Philharmonia. Christoph von Dohnányi. Soile Isokoski, soprano. Sibelius, Strauss, Beethoven. 8: Coro y Orquesta Filarmónicos de Londres. Kurt Masur. Bewer, Griffey, Finley. Britten, War Requiem. 9: Cuarteto Alban Berg. Kancheli, Schubert. 10: Orquesta Philharmonia. Ion Marin. Angela Gheorghiu, soprano. Puccini. GHEORGHIU Auditorio de Tenerife www.ost.es Información: 922 239801 Zechmeister. 22,26,28-V. THE TURN OF THE SCREW (Britten). Kamensek. Pade. Jonsson, Rodgers, Heilmann, Fassbender. 27,29-V. BARENBOIM AMSTERDAM REAL ORQUESTA DEL CONCERTGEBOUW WWW.CONCERTGEBOUWORKEST.NL MARCON ORQUESTA SINFÓNICA DE TENERIFE 19,20,21,22: Franz Welser-Möst. Leif Ove Andsnes, piano. Botti, Rachmaninov, Dvorák. ANDSNES INTERNACIONAL REPIN TENERIFE 11: Orquesta Philharmonia. The Bach Choir. David Hill. O’Sullivan, Rigby, Robinson, Wilson-Johnson. Tippett, Burrell, Mahler. 18: London Sinfonietta. George Benjamin. Furrer, Chin, Benjamin, Boulez. 20: Orquesta Filarmónica de Londres. Miguel Harth-Bedoya. Sculthorpe, Rodrigo, Prokofiev. 22: Angela Hewitt, piano. Bach, Ravel, Liszt. — Cuarteto Arditti. Carter, Kyburz, Harvey. 23: London Sinfonietta. George Benjamin. Wood, Benjamin, Abrahamsen, Grisey. 24: Orquesta Age of Enlightenment. Giovanni Antonini. Viktoria Mullova, violín. Rossini, Boccherini, Beethoven. GUÍA IL TURCO IN ITALIA (Rossini). Fischer. Leiser. D’Arcangelo, Bartoli, Corbelli, Banks. 28,31-V. LOS ANGELES LOS ANGELES OPERA WWW.LOSANGELESOPERA.COM FALSTAFF (Verdi). Nagano. Lawless. Terfel, Esperian, Gerello, Henschel. 28,31-V. DER ROSENKAVALIER (Strauss). Nagano. Schell. Pieczonka, Coote, Rydl, Futral. 29-V. NÁPOLES TEATRO CARLO WWW.TEATROSANCARLO.IT RIGOLETTO (Verdi). Fogliani. Cobelli. Maestri, Beltrán, Swenson, Gorny. 17,19,22,24,26,29-V. NUEVA YORK METROPOLITAN OPERA WWW.METOPERA.ORG LA CLEMENZA DI TITO (Mozart). Levine. Von Otter, Murphy, Connolly, Lopardo. 2,7,11,14-V. LYON OPÉRA WWW.OPERA-LYON.COM JENUFA (Janácek). Koenigs. Lehnhoff. Boylan, Silja, Margita, Davies. 10,18,20,26-V. KÁT’A KABANOVÁ (Janácek). Koenigs. Lehnhoff. Roocroft, Harries, Grahamm-Hall, Tuvas. 11,17,21-V. VEC MAKROPULOS (Janácek). Koenigs. Lehnhoff. Silja, Page, Veira, Jenkins. 12,22,24,29-V. MILÁN TEATRO DEGLI ARCIMBOLDI WWW.TEATROALLASCALA.ORG ELEKTRA (Strauss). Bichkov. Ronconi. Palmer, Polaski, Schwanewilms, Brubaker. 7,11,15,18,20,22,25,30-V. OTELLO (Verdi). Muti. Vick. Forbis, Nucci, Meli, Dessì. 17,19,21,24,31-V. MONTPELLIER OPÉRA NATIONAL WWW.OPERA-MONTPELLIER.COM ¡LIBERTAD! (Lockwood). Lehec. 9,11,12-V. UN BALLO IN MASCHERA (Verdi). Conlon. Voigt, Joshua, Giordani. Álvarez. 3-V. FAUST (Gounod). Levine. Isokoski, Alagna, Hvorostovski, Pape. 4,7,10,14,18,21-V. TURANDOT (Puccini). Armiliato. Watson, Farina, Stottler. Kovaliov. 5V. TOSCA (Puccini). Conlon. Guleghina, Licitra, Delavan. 6,9,12,16,19,21-V. CYRANO DE BERGERAC (Alfano). Armiliato. Domingo, Very, MichaelsMoore, de Candia. 13,17,20-V. PARÍS Bosc. MÚNICH FILARMÓNICA DE MÚNICH WWW.MUENCHNERPHILHARMONIKER.DE THIELEMANN 7,8,9-V: Christian Thielemann. Coro Filarmónico. Merbeth, Vermillion, Hagen. Verdi, Bruckner. 14,15,16,17: Christian Thielemann. Leonidas Kavakos, violín. Beethoven, Strauss. 27,28,29: Christian Thielemann. Alfred Brendel, piano. Beethoven. 4-V: Filarmónica de Viena. Riccardo Muti. Haydn, Scriabin. (Teatro de los Campos Elíseos [www.theatrechampselysees.fr]). 5: Filarmónica de Estrasburgo. Emmanuel Krivine. Berlioz, Strauss, Saint-Saëns. (T.C.E.). — Murray Perahia, piano y dirección. Academy of St. Martin in the Fields. Bach, Haydn, Mozart. (Châtelet). 8: Cuarteto Artemis. Elisabeth Leonskaja, piano. Bartók, Schumann. (Châtelet). 9: Felicity Lott, soprano; Graham Johnson, piano. Weill, Haydn, Mozart. (T.C.E.). 10: Cuarteto Alban Berg. Heinrich Schiff, chelo. Schubert. (T.C.E.). 11: Cuarteto Borodin. Beethoven, Silvestri, Glinka. (T.C.E.). 12: Orquesta Nacional de Francia. Kurt Masur. Mozart, Bruckner. (T.C.E.). 13: Filarmónica de Radio Francia. OPÉRA BASTILLE WWW.OPERA-DE-PARIS.FR TRISTAN UND ISOLDE (Wagner). Salonen. Sellars. Heppner, Selig, Meier, Naef. 4,7-V. BORIS GODUNOV (Musorgski). Kout. Zambello. Ramey, Le Roi, Zamojska, Bogacheva. 5,8,10,15,18,21,24-V. Z MRTVÉHO DOMU (Janácek). Albrecht. Grüber. Van Dam, Le Roy, Delamboye, Sulzenko. 14.19,23,27,30-V. PIKOVAIA DAMA (Chaikovski). Rozhdestvenski. Dodin. Galouzine, Putilin, Tezier, Grivnov. 28,31-V. PALAIS GARNIER WWW.OPERA-DE-PARIS.FR LA CLEMENZA DI TITO (Mozart). Cambreling. U. y K. Herrmann. Prégardien, Naglestad, Siurina, Graham. 19,22,26,29-V. THÉÂTRE DE CHÂTELET WWW.CHATELET-THEATRE.COM ARABELLA (Strauss). Dohnányi. Mussbach. Mattila, Greenan, Plowright, Bonney, Hampson. 19,22,25,28,31-V. TURÍN TEATRO REGIO WWW.TEATROREGIO.TORINO.IT ANNA BOLENA (Donizetti). Campanella. Miller. Takova, Sedov, Barcellona, Bros. 10,11,12,14,15,18,21,22-V. VIENA MUSIKVEREIN WWW.MUSIKVEREIN.AT 4-V: Clemencic Consort. René Clemencic. Geminiani, Concerti grossi. 6: Filarmónica de Viena. Riccardo Muti. Haydn, Scriabin. POLLINI MASUR 20: Filarmónica de Radio Francia. Andrew Davis. Frank-Peter Zimmermann, violín. Haydn, Prokofiev, Sibelius. (T.C.E.). 23: Orquesta de Cámara de Lausana. Christian Zacharias, piano. Beethoven, Mozart. (T.C.E.). 24: Aldo Ciccolini, piano. Mozart, Franck, Musorgski. (T.C.E.). — Orquesta Philharmonia. Christoph von Dohnányi. Soile Isokoski, soprano. Sibelius, Strauss, Beethoven. (Châtelet). 25: Vadim Repin, violín; Nikolai Luganski, piano; Misha Maiski, chelo. Schubert, Chaikovski. (T.C.E.). 26: Roger Muraro, piano. Messiaen, Veinte miradas al Niño Jesús. (T.C.E.). — Radu Lupu, piano. Beethoven, Berg, Schubert. (Châtelet). 7: Wiener Akademie. Martin Haselböck. Monar, Brutscher, Karasiak. Mozart, Zaide. 10: I Solisti Veneti. Claudio Scimone. Vivaldi, Pergolesi, Donizetti. 19: Bläserensemble Sabine Meyer. Rossini, Schubert, Klein. 20: Sinfónica de la Radio de Viena. Bertrand de Billy. Elena Mosuc, soprano. Messiaen, Stravinski, Mahler. 21,22: Real Orquesta Nacional Escocesa. Walter Weller. Mikhail Rudi, piano. Chaikovski, Grieg, Dvorák. 21,22: Filarmónica de Viena. Maurizio Pollini, piano. Mozart, Stravinski. 23: Ensemble Kontrapunkte. Peter Keuschnig. Revueltas, Webern, Bartók. 31: Ildikó Raimondi, soprano; Charles Spencer, piano. Haydn, Mozart, Brahms. STAATSOPER WWW.WIENER-STAATSOPER.AT GÖTTERDÄMMERUNG (Wagner). Young. Gasteen, Franz, Salminen. 1V. TOSCA (Puccini). Soltesz. Guleghina, Shicoff, Bruson. 2-V. SIMON BOCCANEGRA (Verdi). Luisi. Stoyanova, Hampson, Furlanetto, Ikaia-Purdy. 3-V. HAMPSON MAAZEL MADAMA BUTTERFLY (Puccini). Oren. Leiser. Gallardo-Domâs, Berti, Lucic, Elliott. 2-V. 1984 (Maazel). Maazel. Lepage. Keenlyside, Gustafson, Damrau, Margison. 3,6,11,14,16,19-V. ROMÉO ET JULIETTE (Gounod). Viotti. Homiki. Blasi, Villazón, Franz, Gantner. 2,5-V. SAUL (Haendel). Bolton. Loy. Lemalu, Ainsley, Asawa, Tear. 4,7-V. ORPHÉE ET EURYDICE (Gluck-Berlioz). Bicket. Lowery. Bonitatibus, Gritton, York. 8,11,15-V. PIKOVAIA DAMA (Chaikovski). Märkl. Alden. Kuzmenko, Leiferkus, Gantner, Conners, 13,16-V. LA CALISTO (Cavalli). Bolton. Alden. Chiummo, Gantner, Kozená, Zazzo. 14,17,20,25,28-V. ROBERTO DEVEREUX (Donizetti). Haider. Loy. Gruberova, Piland, Todorovich, Humes. 18,22,26,31-V. TANNHÄUSER (Wagner). Mehta. Alden. Moll, Gambill, Gantner, Reß. 29-V. Paavo Järvi. Nicholas Angelich, piano. Prokofiev, Liszt, Rachmaninov. (T.C.E.). 17: Boris Berezovski, piano. Medtner, Hindemith, Chopin. (T.C.E.). 19: Orquesta Nacional de Francia. Laurent Korcia, violín. Kurt Masur. Bruch, Grieg. (T.C.E.). PRÉGARDIEN ROYAL OPERA HOUSE COVENT GARDEN WWW.ROYALOPERAHOUSE.ORG BAYERISCHE STAATSOPER WWW.STAATSOPER.DE OTTER 25: Orquesta Filarmónica de Londres. Vladimir Jurowski, Lisa Batiashvili, violín. Messiaen, Berg, Chaikovski. 27: Filarmónica de La Scala. Director por determinar. Verdi, Elgar, Busoni, Respighi. 28: Real Orquesta Filarmónica. Daniele Gatti. Chaikovski. DIE ZAUBERFLÖTE (Mozart). Jones. Poblador, Kühmeier, Dumitrescu, Schade, Eröd. 4,7-V. LES CONTES D’HOFFMANN (Offenbach). Chaslin. Poblador, Stoyanova, Krasyeva, Villazón. 5,8,11-V. DER FLIEGENDE HOLLÄNDER (Wagner). Ozawa. Schneider, Fink, Botha, Grundheber. 6,10,14-V. DER ROSENKAVALIER (Strauss). Jordan. Voigt, Kirchschlager, Kühmeier, Hawlata. 12,15,17,20,23-V. ANDREA CHÉNIER (Giordano). Sutej. Urmana, Armiliato, Ataneli. 21,25,28-V. L’ITALIANA IN ALGERI (Rossini). Chaslin. Barcellona, Sigmundsson, Flórez. 26,29-V. L’ELISIR D’AMORE (Donizetti). Chaslin. Lisnic, Calleja, Kai, Sramek. 27,30-V. ZÚRICH OPERNHAUS WWW.OPERNHAUS.CH DIE ZAUBERFLÖTE (Mozart). Cleobury. Miller. Gue, Schmid, Peetz. Liebau. 5,17-V. L’ELISIR D’AMORE (Donizetti). Santi. Asagaroff. Rey, Liebau, Sartori, Chausson. 6,10,12,14,19-V. TOSCA (Puccini). Santi. Deflo. Valayre, Shicoff, Pons. 7-V. UN BALLO IN MASCHERA (Verdi). Ranzani. Flimm. Marrocu, Naef, Álvarez, Servile. 22,26,28-V. LUCIA DI LAMMERMOOR (Donizetti). Weikert. Carsen. Mosuc, Antonucci, Daniluk, Winkler. 27-V. TSARSKAIA NEVESTA (Rimski-Korsakov). Fedoseiev. Schaaf. Dashuk, Nikiteanu, Chalker, Peetz. 29-V. 159 CONTRAPUNTO LA CAÍDA DEL DÉSPOTA DE LA SCALA R 160 iccardo Muti se ha ido. Omnipotente durante 19 años, el director musical se marchó cuando la compañía se sublevó después de que él hubiera echado al gerente, Carlo Fontana, muy querido por la gente del teatro, y le hubiera sustituido por el más dócil Mauro Meli. Muti se sintió desairado y declaró que ya no podía seguir dirigiendo en un ambiente lleno de insinuaciones, insultos e incomprensión. En realidad, no tenía ninguna intención de dimitir. Sólo fue la típica rabieta que cogen de vez en cuando los directores, una rabieta igual a la que tuvo el otoño pasado cuando la Royal Opera House manipuló un poco los decorados de la producción de La Scala de la Forza del destino y como protesta se negó dirigir la orquesta. (El director musical del Covent Garden, Antonio Pappano, le reemplazó). A nadie le extrañó. El mundo de la ópera se ha acostumbrado al limitado vocabulario de Muti, un léxico emocional carente de transigencia. Sólo hay un modo de trabajar con Muti: el modo que imponga él. Sin embargo, su obstinación desató un torrente de furia. El personal de La Scala, encabezado por la orquesta, en una votación de setecientos a favor y cinco en contra, pidió la destitución de Muti junto con la de Meli y, de paso, la del consejo de directores, que son nombramientos políticos. Dos jueces jubilados, resueltos investigadores de la corrupción política, anunciaron que estaban examinando el nombramiento de Meli. El alcalde de Milán, Gabriele Albertini, se solidarizó con Muti y designó un mediador. Pero mientras el maestro se escondía detrás de los altos muros de su casa en Rávena, el asunto adquiría tintes de no tener vuelta atrás. La Scala, el crisol de la ópera italiana, donde Verdi y Puccini estrenaron sus inmortales obras, estaba saboreando la embriagadora sensación de la libertad. Poco a poco, todos cayeron en la cuenta de que se acabó la tiranía de Muti. El alivio fue espontáneo y universal. Milán, más con un sollozo que con un estallido, había derrocado a un dictador musical que tomaba como modelo a Arturo Toscanini, exigiendo una fanática fidelidad a la partitura y que cogía un berrinche si alguien le llevaba la contraria. Muti, con sus 64 años, es un anacronismo hecho a sí mismo. Atenúa su indómita energía y sus feroces pataleos con una magnética simpatía que utiliza cuando le conviene. Un déspota de la vieja escuela: en Londres durante la década de los 70 revitalizó a la Philharmonia con un repertorio heroico e interpretaciones de alta tensión. En 1986, sustituyó a Claudio Abbado, socialista, progresista y cosmopolita, en La Scala. Muti hizo que el teatro retrocediera al pasado y bajó sus persianas a cal y canto. Tenía preferencia por las puestas en escena estáticas y arcaicas. Las representaciones fueron inaguantablemente largas, ya que incluía todos los cortes hechos por los compositores con mejor sentido del drama. Guillermo Tell de Rossini duraba casi seis horas, peor que Wagner en sus momentos más pesados. Para la reinauguración de La Scala, el pasado mes de diciembre, después de unas reformas que costaron 60 millones de euros, Muti dirigió L’Europa riconosciuta de Salieri, una obra que no se ha puesto en escena (y con razón), desde su estreno en 1778. Bajo Muti, La Scala llegó a ser introspectiva, pagada de sí misma e incompetente. Se tenía que pasar por un calvario para que alguien devolviera una llamada o para conseguir una entrada. Los mejores cantantes verdianos estaban más contentos trabajando en teatros fuera de Italia. Modernismo se convirtió en una palabrota. Un intento de privatizar el teatro terminó con sólo un 17% de las acciones vendidas. Sin Muti, Milán es un lugar diferente, lleno de rumores. Los principales contendientes a su puesto son Riccardo Chailly, que pasó su juventud en La Scala, ya que era el hijo del gerente y ayudante musical de Abbado; y Daniele Gatti, el muy competente director musical del Teatro Comunale de Bolonia (y de la Real Orquesta Filarmónica de Londres). Chailly, de 52 años, se ha trasladado a Leipzig como director musical; Gatti, 43, está más cerca y más atento a las realidades del teatro. Antonio Pappano, que riñó con Muti por el embrollo de la Forza, está irritado con los rumores que circulan sobre él y no quiere marcharse del Covent Garden. Claudio Abbado, otro nombre que se baraja, no tiene ni las fuerzas ni las ganas de volver. Probablemente se retrasará cualquier decisión hasta después de las elecciones regionales —todos los trabajos artísticos en Italia dependen de la filiación política de uno, y si se trata de un cargo conflictivo entonces no se tomará ninguna decisión hasta después de las elecciones generales del próximo año. Silvio Berlusconi, que ha brindado su apoyo incondicional a Muti, aún podría intervenir, pero si Muti vuelve, será como lo hizo Gorbachov, un líder fracasado que durará poco. Por supuesto, Muti no va a desaparecer. La Orquesta Sinfónica de Chicago precisa con premura un director para sustituir a Daniel Barenboim y el Festival de Salzburgo necesita un director musical creíble. Para esas fechas, Muti habrá recibido las llamadas de las dos instituciones, pero un puesto más cerca de casa puede resultar más goloso. El director israelí Gary Bertini murió el mes pasado; fue director musical del Teatro de la Ópera de San Carlo de Nápoles, la ciudad natal de Muti. Después de La Scala, el San Carlo es segundo teatro en importancia en cuanto a la evolución de la ópera italiana. Rossini escribió nueve óperas para Nápoles, Donizetti, dieciséis, y Verdi, cuatro. El San Carlo tiene un público turbulento y una dirección artística veleidosa, y el centro izquierda, los enemigos de Muti, gobierna la región. Pero la oportunidad de desairar a los desdeñosos norteños de Milán tal vez resulte una tentación que los napolitanos no sean capaces de resistir, y Muti tendrá muchas ganas de vengarse de la humillación que ha sufrido. Pero la revolución apenas ha empezado. El derrocamiento de Muti, al igual que la caída del comunismo, es un símbolo de la fuerza de voluntad del público que pide un cambio. Pero eso no significa que vaya a haber un renacimiento de la ópera en Italia hasta que los teatros de ópera rompan el control político de los nombramientos artísticos y directivos. Este droit de seigneur, introducido por Mussolini, ha provocado múltiples abusos por parte de los políticos democráticos desde entonces. A ese decreto se debe una pasmosa mediocridad en casi una docena de teatros de ópera en Italia. Mientras no se quebrante el poder de Berlusconi sobre las batutas, La Scala no puede prosperar. Norman Lebrecht GRANDES INTERPRETES CICLO DE 10 Organizado por la FUNDACIÓN SCHERZO, con el patrocinio del diario EL PAÍS y la colaboración del Ministerio de Cultura (INAEM) y la Fundación Hazen Hosseschrueders ORGANIZA: PATROCINA: 5 TILL FELLNER piano www.scherzo.es MADRID, 2005 AGOTADAS TODAS LAS LOCALIDADES CONCIERTO Martes, 3 de mayo 19:30 horas L.V. BEETHOVEN: Sonata nº. 2 en la mayor, op. 2, nº. 2 Sonata nº. 26 en mi bemol mayor, op. 81a, “Los adioses” M. MUSORGSKI Cuadros de una exposición GEZA HOSSZU-LEGOCKY LIDA CHEN ARGERICH MAREK DENEMARK KARIN MERLE MARTHA ARGERICH violín viola clarinete piano piano KRYSTIAN ZIMERMAN piano 6 CONCIERTO Lunes, 30 de mayo 19:30 horas 7 CONCIERTO W.A. MOZART: Sonata en do mayor, K 330 M. RAVEL: Valses nobles y sentimentales F. CHOPIN: Balada en fa menor, op. 52 4 Mazurcas, op. 24 Sonata n.º 2 en si bemol menor, op. 35 Jueves, 2 de junio 19:30 horas W.A. MOZART: Sonata en do mayor a cuatro manos, K 521 R. SCHUMANN: Märchenerzählungen para clarinete, viola y piano, op. 132 Sonata para violín y piano n.º 1 en la menor, op. 105 M. BRUCH: 8 piezas para clarinete, viola y piano, op. 83 C. FRANCK: Sonata para violín y piano en la mayor NOTA IMPORTANTE: Todos los intérpretes, programas y fechas son susceptibles de modificación. DISEÑO: ARGONAUTA COLABORAN: AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA SALA SINFÓNICA