BEATRIZ HERNÁNDEZ PINO- 2G PERIODISMO 2013 Reportaje final [semiótica de la comunicación] i¿Crisis? ¡No sé! La palabra que está en la boca de todos, pero ¿y los niños? Desde que en 2008 comenzó a escucharse que los países occidentales estábamos viviendo una crisis han pasado cinco años en los que no hemos oído otra cosa. Crisis inmobiliaria. Crisis hipotecaria. Crisis financiera. Económica. Política. Social. Crisis, crisis y más crisis. Récord histórico de parados, dos recesiones en cinco años y unas perspectivas de recuperación poco claras. Prima de riesgo. IBEX 35. Déficit. Desalojos. Recortes en política social, sanidad y educación. ¿Quién entiende la mitad de esas palabras? Los efectos que ha producido no son sólo cifras que rellenan los informativos de televisión que invaden los hogares cada día, son palpables y los afectados: de carne y hueso. Protestas. Escraches. El clima que se vive diariamente en España es para entrar en pánico si no fuese porque parece que la televisión más que realidad es ficción. Ante esto un sector de la población no sabe que pensar: los niños. Los niños, los más vulnerables Rumaissae es una niña de nueve años inmigrante procedente de Marruecos. Aunque ella no recuerda otra cosa más que vivir en España, sigue padeciendo la inestabilidad propia. Piensa un par de veces qué es eso de la crisis, aunque de primeras cree que lo sabe, por todas las veces que lo ha oído. Luego dice que la crisis es Rajoy, que es muy malo. Se lo piensa mejor y dice que la crisis es pobreza. Esta niña vive en Collado Villalba, un pueblo de Madrid, y su situación económica se podría decir que no es del todo precaria: sus dos padres trabajan y sólo son tres hermanos –viven con 900 euros. En cambio, la historia de otra niña marroquí, Sanae, a la que la familia de Rumaissae ayuda, no es tan favorable. Sanae tiene ocho años, vive en Galapagar y va a un colegio donde casi el 80% de los alumnos son inmigrantes y tienen un muy bajo poder adquisitivo. Desde hace tres años que vino a España, su familia se ha cambiado de casa cinco veces, cada vez a una más pequeña, más oscura y más fea. La niña no entiende por qué sus padres vinieron a España si en Marruecos no hay crisis –o nadie habla de ello. La crisis es el paro, dice. ¿El paro? ¿Qué es el paro? ¡No sé! En una mesa redonda se sienta Sanae con el resto de compañeros del aula de enlace del colegio público de Galapagar, municipio de la Sierra de Guadarrama en Madrid. En esta clase se reúnen durante dos horas al día los niños inmigrantes con dificultades de integración en el curso normal de las clases ordinarias, por lo que se les apoya con una atención más personalizada. Así se reúnen en este entorno, desde los 7 hasta los 12 años niños rumanos, búlgaros, marroquíes y ecuatorianos. La profesora, propone un tema de debate: la crisis. Al BEATRIZ HERNÁNDEZ PINO- 2G PERIODISMO 2013 Reportaje final [semiótica de la comunicación] instante todos ponen cara de aburrimiento. ¿La crisis? ¿Qué es la crisis? Petrisor, un niño búlgaro de 10 años no lo duda, ¡la crisis es una cosa de Zapatero! Mohammed se exalta, y dice que la crisis es que no haya dinero y que nadie se lo pueda gastar. En un griterío delirante, la profesora pregunta a Safir, el más pequeño de la clase, qué es la crisis. Se hace el silencio y él, nervioso dice ¡no sé! ¿La crisis es que mi madre no pueda comprarme los libros del cole? Petrisor, lleva cinco años viviendo en España, y desde entonces nunca ha vuelto a Bulgaria. Ahora, después de casi un año de paro de sus padres han decidido volver e intentar “algo” de nuevo cerca de su familia y sus raíces. Petri, como le gusta que le llamen, entiende que ya se han cansado de España porque la gente es muy pesada y los búlgaros son mucho más simpáticos. Por eso se vuelven. En Bulgaria no hay crisis –o no se habla de ello. Eric, en cambio, es un niño español de nueve años, que no entiende nada. Piensa que la crisis es todo lo que discute su padre con la televisión mientras comen –ya no se queda en el comedor del colegio- y lo entremezcla con Bárcenas y Urdangarín y otras cosas aburridas. ¿La crisis? La crisis es que la gente se queja y hay algunos niños que son pobres. Si la gente trabajase más tendría más dinero, no sería pobre y entonces ya no habría crisis. Su compañero Pablo le interrumpe entonces, ¿quieres decir que los españoles no trabajamos? Pablo tiene 11 años y le ha pedido a su padre, que es médico, que le explique qué es eso de la crisis. En el mismo colegio que Rumaissae, en Collado Villalba; orgulloso, le explica a sus compañeros qué es eso de la crisis que nadie sabe. Se gastó más dinero de lo que nos podíamos gastar y lo que antes valía mucho ahora no vale nada porque nadie lo quiere. Entonces los gobiernos se quedaron con menos dinero y comenzaron a recortar en todo lo que se podía. Esa era la razón de que cada vez hubiese más niños en las clases o menos niños en el comedor. ¿Y cuál es la solución? preguntó Eric. Votar, respondió Pablo, y no dejar que nos engañen nunca más. Explicar el mundo de los adultos Pero lo cierto es que ante esta situación padres y profesores se preguntan cómo introducir el tema a los más pequeños. Los expertos llegan a la conclusión de que los adultos deben protegerlos pero sin ocultarles la realidad. Aunque, ¿cuál es el término medio? Beatriz Salzberg, pedagoga, dice que los padres son los primeros amortiguadores de los impactos del mundo externo. Una de las cosas que los niños necesitan, que les da tranquilidad, es que los padres los pueden proteger del mundo. Un niño de 4-5 años necesita sentir que su BEATRIZ HERNÁNDEZ PINO- 2G PERIODISMO 2013 Reportaje final [semiótica de la comunicación] papá y su mamá son los más poderosos… Por ello hay que evitar que los niños se sientan vulnerables e indefensos, sobre todo ante una situación como esta en la que no hay nada en su mano. Sin embargo, es cierto, que no se puede evitar el tema ni dejar de darle importancia. Los medios de comunicación ocupan cada vez un espacio más importante en la vida de los niños, por lo que introducirles en un mundo real “adaptado” no está de más. Con esto se quiere llegar a la dedicación de los padres y educadores a crear niños conscientes pero eso sí, que sigan siendo niños –con imaginación. Cuplés, especialista psicólogo infantil, recuerda que en los años previos a la crisis “se ha crecido mucho más económicamente que emocionalmente”. Quizás ahora sea un buen momento para revertir esta tendencia y apostar por lo emocional frente a lo material. ii El objetivo principal del presente reportaje ha sido dar a conocer la visión de los niños frente a la crisis que se está viviendo actualmente en España. Para ello he comparado las respuestas de los niños de primaria de los colegios de la sierra: CEIP Enrique Tierno Galván (Collado Villalba) el cual está situado en una zona residencial donde la capacidad económica es mayor; y el CEIP Jacinto Benavente (Galapagar) donde la población inmigrante es muy grande y se sufren más precariedades económicas. En este último colegio hemos contado con la colaboración de las profesoras de Aula de Enlace y Apoyo a dichos inmigrantes. He contado con el consentimiento de los respectivos colegios para la realización de algunas actividades con los niños, pero no para la publicación de sus nombres completos así como fotografías. Fotografías de graffitis de Banksy