CONCEPTUALIZACIÓN Y DIFERENCIACIÓN DE LA AUTO-EFICACIA CON OTROS TÉRMINOS AFINES. (Extracto tomado de Lozano, 2004)1 A lo largo de la literatura en psicología nos encontramos con términos que a veces son confundidos y utilizados indistintamente pudiendo llevar a confusión. En cuanto a la auto-eficacia, consideramos necesario realizar una presentación de la misma aclarando su significado teniendo como referencia conceptos como el “auto-concepto” y la “auto-estima”, dado que pueden ser objeto de debate. Desde nuestra perspectiva (figura 1.), entendemos el “Autoconcepto” como una configuración organizada de auto-percepciones sobre las que el sujeto toma conciencia. Con auto-percepción nos referimos al punto de vista individual que el sujeto tiene sobre si mismo. Estos puntos de vista incluyen un componente conductual, otro de creencias y finalmente otro de actitudes o valorativo. El primero de ellos se refiere al conocimiento sobre aquellos hechos o cualidades que el sujeto puede verificar de una manera directa y observable (p.e. características físicas, edad...). Con el segundo, el componente de creencias nos referimos a las cogniciones subjetivas sobre nuestra propia persona; es decir a la auto-eficacia, o al juicio de la persona sobre sus habilidades (creencias que tiene una persona acerca de sus propias capacidades). A partir de ambos componentes nos acercamos a la definición del constructo de autoconcepto como una auto-imagen formada a partir de la experiencia directa del individuo y de las evaluaciones realizadas por los otros. Alberga componentes de tipo cognitivo sobre lo que nosotros somos y sobre las características que poseemos como individuos (descriptivas). Desde este enfoque, el autoconcepto del sujeto contribuye a la creación de actitudes hacia uno mismo, y las auto-actitudes pueden influir en su actitud mental hacia la vida (Bandura, 1997). Sin embargo estamos haciendo referencia a una auto-imagen global, y la auto-eficacia se parcela en función del tipo de actividad concreto, a un ámbito competencial específico (p.e. auto-eficacia en matemáticas, para entablar una relación, etc). La auto-eficacia forma parte del autoconcepto general de la persona en tanto y cuanto ésta nutre de información valiosa sobre las capacidades de la persona al propio sujeto. Lozano, S. (2004). Validación del modelo estructural y de medida de la auto-eficacia y las dificultades en el proceso de toma de decisión de la carrera. Tesis Doctoral (inédito). Universidad Nacional de Educación a Distancia. Reproducido con permiso de la autora. 1 1 Figura 1. Representación gráfica y jerárquica de la relación entre los constructos: autoconcepto/auto-estima/auto-eficacia. Auto-percepciones Descriptivas Objetivas Ej: Edad, Sexo.. Creencias. Ej. Autoeficacia, AOG... Valorativas Auto-estima Auto-concepto En líneas generales podemos afirmar que las confusiones entre estos conceptos también proceden de sus puntos en común. Como podemos observar todos ellos son auto-percepciones, sin embargo, las diferencias o ejes fundamentales en los que podemos basar los elementos que las distinguen radican por un lado en su grado de generalidad y en si se refieren a auto-percepciones de tipo descriptivo o valorativo. La autoestima la situamos en un plano de respuesta de tipo valorativo de la propia imagen en general. En líneas similares a la diferenciación con el autoconcepto, un juicio sobre la competencia que un individuo tiene sobre si mismo para realizar un acto puede o no influir sobre su juicio de valía general, este hecho puede darse en función de lo central que sea esa actividad para él, para la sociedad, y sus otros significativos. No necesariamente sentirse eficaz para alguna tarea resulta sinónimo de sentirse valioso, aunque también advertimos que generalmente uno orienta su actuación hacia aquellas situaciones para las que se siente más eficaz y le proporcionan más “sentimiento” de valía personal. Por último, en cuanto a esta red nomológica que estamos configurando para nuestro trabajo, también observamos como la motivación, actitud relacionada con la persistencia en la conducta, está relacionada con la actividad cognitiva. La capacidad de 2 representar consecuencias futuras nos provee de una fuente básica cognitiva de motivación. A través de representaciones cognitivas sobre el futuro la persona puede generar motivación hacia determinados comportamientos (Bandura, 1977a). De este modo, otra fuente de motivación sería aquella de la que se nutren las auto-percepciones, la auto-eficacia (Bandura 1977a). La auto-eficacia tiene un rol central en la evitación o no de conductas, en función de la capacidad con la que la persona se percibe para realizar una tarea, se acerca hacia su consecución y persistirá más o menos en ella. Está claro que no estamos afirmando que sólo con la percepción de autoeficacia se puede influir sobre el comportamiento o el resultado, pero lo que si se afirma es que la autoeficacia, junto con otros factores –como las habilidades reales, las expectativa y los incentivos entre otros- afecta al esfuerzo y a la persistencia empleados en afrontar una tarea o situación (Bandura, 1977b). 3