La autenticidad de la Orden Rosacruz Por Serge Hutin Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. CONCLUSIÓN No es una Sociedad Americana El hecho de que AMORC sea una Organización formada en 1916 por un americano, el Dr. Harvey Spencer Lewis (1883-1939) y que su Sede Suprema esté situada en San José, California, no implica, por cierto, que sea una sociedad americana. ¿Sería válida la idea de que la Iglesia Católica es italiana simplemente porque el Papa y sus predecesores se han escogido por mucho tiempo entre los prelados italianos? El simple hecho es que un americano del siglo XX se halló encomendado con una específica y tradicional misión iniciática. Este es el secreto entero: una transmisión.... Aun cuando se espera que cada miembro dedique una noche especial cada semana a las enseñanzas de la Orden, el modo Rosacruz de AMORC no es ni enteramente teórico ni especulativo. En realidad, tiende a ser una creación personal, un trabajo que ha de efectuarse en uno mismo. (Esta es la razón por la que los Rosacruces usan un delantal durante sus convocaciones sagradas: Son trabajadores espirituales) Así, pues, poco a poco, el miembro puede desarrollar hasta la plenitud, gracias a los auxilios que le son impartidos, las posibilidades espirituales, ocultas dentro de él. "Cuando el alma está así preparada, la ciencia viene en su auxilio, la vida se hace más vibrante, las impresiones más sensitivas, el espíritu más activo y más abierto. Los mismos elementos, el aire o el espacio se hacen más palpables y distintos por ciertos procedimientos de alta ciencia". Esta versión, también de Zanoni, caracteriza con exactitud asombrosa lo que se realiza en la creación de AMORC. Un folleto informativo editado por la Orden dice: "El conocimiento real de si mismo y por si mismo es el poder más grande que un hombre pueda poseer”. Las facultades espirituales están adormecidas debido a la inhabilidad del hombre para acrecentarlas. Su alma es como la Hermosa Durmiente en espera del Príncipe Encantado que la despierte, la emergencia, la creación, la disciplina espiritual libremente aprobada para traerle el despertar. Ciertamente, AMORC es sólo uno de los caminos: "Todos los senderos que conducen a la cumbre de la montaña, sean cortos o largos, tienen mérito. Es aceptable decir, en el lenguaje de los iniciados, (pueden mencionarse como ejemplo las novelas esotéricas de Gustav Meyrink) que el profano duerme mientras el iniciado vela. Si el miembro de AMORC no persevera y continúa su esfuerzo, obviamente no se desarrollará. No germinará la semilla. Sin esfuerzo continuo, la creación permanecerá como letra muerta. El trabajo de los Rosacruces es para ser cumplido aquí y ahora. El trabajo espiritual, que tiene que cumplir cada miembro activo de la Orden Rosacruz AMORC, debe hacerse, hay que insistir en ello, bajo las condiciones actuales, con sus deberes y demandas. La imposición de cuotas es por tanto normal, aunque del todo increíble en el caso de una disciplina espiritual, (por ejemplo, tal como la de los monjes y los religiosos católicos), que demanda la final renunciación de todas las condiciones de la vida social. Sin embargo, una organización fraternal, compuesta de aquellos que asumen en principio todas las obligaciones humanas normales, incluyendo los que ganan su vida por los medios usuales, no ejecuta nada arbitrariamente. Cuando con honradez consideramos lo que cada mes apartamos aun tratándose de un modesto presupuesto personal para distracciones y pequeños placeres de la mente, el pago demandado a los miembros de la Orden parece, de hecho, muy pequeño. Sin la participación financiera de los miembros, la Orden no podría asumir de otra manera sus enormes obligaciones materiales y tendría que depender de los que tienen capital para cubrir el déficit. Esto se tornaría altamente sospechoso, pues siempre cabría la duda de que fuera subvencionada por finanzas internacional. Otro arduo problema, planteado a menudo, es el de la conexión de la Orden Rosacruz AMORC, con la religión. Así como no es de carácter político, también es totalmente independiente de todo vínculo con iglesias o cultos. La organización AMORC es una labor espiritual, ofrecida a todos los que buscan perfeccionarse y aspiran a que la divina luz irradie de su interior, sean o no miembros de algún grupo religioso organizado. Contrario a lo que algunas veces se oye en público, AMORC no trata de interferir en las prácticas religiosas de nadie. Ni tampoco manifiestan los Rosacruces ningún sectarismo. Mantienen el respeto por todas las religiones, por todas las revelaciones, en el país donde se encuentren. "Todo Lo Que Asciende Converge” El verdadero Rosacruz es uno que comprende todas las riquezas espirituales, que ve “que lo que asciende converge", como observaba Teihard de Chardin. Si AMORC permite que hombres y mujeres trabajen eficazmente en su evolución espiritual, libres de toda adhesión religiosa, no intenta separar a los fieles de sus credos confesionales. Por el contrario, con frecuencia sucede que los católicos, que han dejado la Iglesia, descubren, gracias a las enseñanzas Rosacruces, los significados tradicionales de sus símbolos y sus ritos. También es de notarse que se hace una distinción entre las enseñanzas oficiales de la Orden (que nunca han sido comerciables) y las opiniones personales de dignatarios Rosacruces, expresadas bajo su propia responsabilidad personal, opiniones muy respetables, ciertamente, pero que los miembros no están obligados a adoptar. Por ejemplo, el Dr. Harvey Spencer Lewis, en su libro La Vida Mística de Jesús, declara su propio punto de vista respecto a la manera en que ocurrió la resurrección de Cristo. Uno puede, no obstante, avanzar a los más altos grados de AMORC con su creencia en el dogma católico de la Resurrección y la Ascensión. Es asunto de la fe personal de cada uno. AMORC, pues, nos permite trabajar, antes que nada, en nosotros mismos. Las monografías mensuales que se envían a los miembros no son en ningún sentido un curso por correspondencia, que poco a poco le permita a uno ser un gran iniciado solamente por el estudio pasivo. De hecho, las monografías permiten a cada uno trabajar de modo efectivo, de acuerdo al grado de su madurez espiritual, para capacitarse no sólo en dominar las enseñanzas presentadas, sino también en ponerlas constantemente en buen uso. Siempre que es posible, la instrucción de las monografías se amplía de la manera siguiente: los mismos Rosacruces se constituyen en grupos para trabajar en un orden ascendente, de acuerdo a su número, un pronaos, un capítulo o una logia. Estas asociaciones operan con rituales especiales. La existencia de los rituales establecidos, no debe originar que se confunda la Orden Rosacruz, AMORC, con la Francmasonería. Existe el mayor respeto por dicha organización, al igual que por cualquier fraternidad de tales fines, pero no hay la menor conexión directa entre ellas. Un concepto equivocado que se presenta a menudo concierne al significado del dominio del destino, prometido por la Orden Rosacruz, AMORC. Muchos creen que significa el dar a los miembros una serie de sugerencias prácticas para dominar a otros, hipnotismo y magia, que les permita tener rápido éxito en sus asuntos, subir sin riesgo la escala social; en suma, hacerse, sin esfuerzo, personas importantes. En realidad, el triunfo en la vida no necesariamente, ni siquiera con frecuencia, coincide con el verdadero dominio de la vida prometido por AMORC. Debe darse particular atención a un pasaje impreso en una hojita de promoción que distribuye la Orden: "¿No sería completamente diferente su vida si usted pudiera dominar sus impulsos, si fuera capaz de formar buenos hábitos y abandonar aquellos que le parecen malos, si pudiera discernir en los acontecimientos que le rodean la dirección del mañana?" El Rosacruz no está libre de esas pruebas, pequeñas o grandes, que son experiencias comunes de los seres humanos, pero, sean las que fueren, puede mediar con ellas mejor que el profano. Es, sin embargo, perfectamente cierto que toda evolución espiritual (y, repetimos, la técnica de la Orden Rosacruz AMORC, no es la única ofrecida a los hombres), tiende a trabajar una liberación personal, aun cuando las condiciones externas de la vida sean poco agradables. El Ser no desarrollado El ser no desarrollado vive siempre frustrado, aun cuando lo rodee todo el bien del mundo; a lo menos, está dormido, sumergido en total pasividad mojigata, envuelto en permanente insatisfacción, esclavo del deseo infernal. ....Es esclavo de su egocéntrica tiranía, o sea, que cree que todo se lo merece. Por el contrario, la enseñanza Rosacruz gradualmente cambia el aspecto negativo de la personalidad, porque nadie puede jamás aspirar a ser Rosacruz sin destruir al déspota egocéntrico que hay en sí. Desapego, iluminación y amor van siempre juntos. Un Rosacruz no altruista es una contradicción. Al esparcir la luz entre un creciente número de hombres y mujeres, la Orden Rosacruz AMORC, está aproximándose a la meta final del trabajo iniciático: Edificar el templo de la humanidad. Las palabras de Robert Fludd en el Summum Bonum, un tratado Rosacruz del siglo XVII, son adecuadas: "El Cristo mora en el hombre, lo penetra completamente. Las palabras del Salvador se aplican así a la humanidad en general. Es en esta forma como se construye el templo, del cual eran figuras Moisés y Salomón. Cuando se consagra el templo, las piedras muertas se tornan vivas; el metal impuro se transmuta en oro fino y el hombre recobra su primer estado de inocencia y perfección". La Orden Rosacruz invita a todos aquellos que se sientan dignos, que se sientan llamados al gran trabajo, a asociarse con ella. Cada uno, de acuerdo a sus posibilidades, tiene así la facultad de trabajar de manera positiva y avanzar grado por grado, siendo cada paso progresivo, una ocasión de mayor servicio. Algunos entre ellos podrán obtener finalmente el estado glorioso de R+C, por lo cual el logro del desprendimiento, cara a cara con su egocentrismo, es absolutamente necesario. Para llegar completamente al estado de iluminación es necesario generar en uno mismo ese divino amor que responde a todos los seres con quienes se entra en contacto. Tal altruismo, no impuesto del exterior, resulta del cambio operado en la estructura personal. Aquellos que a sí mismos se liberan de las condiciones egocéntricas triunfan en toda la línea mediante la guía Rosacruz, alcanzando los efectos implorados por San Francisco de Asís: "Padre, hazme un instrumento de tu paz. Por odio substituiré amor; por discordia, unidad. Donde haya ofensa daré perdón y por desesperación, esperanza. Por sombras, pondré luz y por tristeza, gozo. "Padre, que pueda yo consolar, no ser consolado; comprender más bien que ser comprendido; amar, antes que ser amado". Para el iniciado Rosacruz, cada ocasión es una demanda de amor.