GOBIERNO DE ROMA 103 a los que había sido concedido el jus publice respondendi, y lo mismo las notas de Paulo, de Ulpiano y de Marciano sobre Papiniano. 4.2. TRABAJOS DE CODIFICACIÓN ANTERIORES A JUSTINIANO A las reglas de Derecho clásico desarrolladas en los escritos de los jurisconsultos, las Constituciones imperiales cuyo número iba continuamente en aumento, añadían sin cesar reglas nuevas. Formaban toda una legislación, que designaban con el nombre de leges, por oposición al jus, es decir, al Derecho procedente de todas las otras fuentes. Bien pronto se hizo sentir la necesidad de reunirlas para hacer colecciones. Estos trabajos están destinados a clasificar las Constituciones y las otras partes del Derecho, llevándolas con mayor facilidad a conocimiento del público, después de haber llegado a ensayos de codificación más o menos imperfectos sólo fueron llevados a un buen fin bajo Justiniano. 4.3. CÓDIGO GREGORIANO Y CÓDIGO HERMOGENIANO Las primeras colecciones de las Constituciones, designadas bajo el nombre de Códigos, tuvieron un carácter privado, siendo obra de dos jurisconsultos de quienes no se sabe nada, y se llamaron, el uno Gregorianus o Gregorius, y el otro Hermogenianus o Hermógenes. El Código Gregoriano, publicado bajo el reinado de Diocleciano, contiene una serie de Constituciones desde Septimio Severo hasta Diocleciano. La más antigua es del año 196; la más reciente, del año 295. Está dividida en libros y en títulos. El Código Hermogeniano parece ser el complemento del anterior, al cual sigue. Sólo está dividido en títulos, reuniendo Constituciones desde Diocleciano hasta Valentiano I, desde 291 hasta 365. 4.4. CÓDIGO TEODOSIANO En 429, Teodosio II concibió el proyecto de un trabajo oficial legislativo. Una comisión de ocho miembros fue encargada de reunir y clasificar todas las Constituciones imperiales desde Constantino y de reuinir además una colección con extractos de trabajos de jurisconsultos. Este trabajo, pues, debía de promulgarse a la vez sobre el jus y sobre las leges. Pero parece ser que la comisión no supo cumplir su tarea. En 496 designó el Emperador otra nueva comisión de dieciséis miembros, que sólo tenían que ocuparse de leges y debió