Noticias Internacionales Dirección de Prensa y Comunicaciones Leandro N. Alem 650, piso 11. C1001AA0 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel.: (011) 4310-6110/6114 Fax: (011) 4310-6107 Fuente: elmundo.es Fecha: 28/03/11 La caja de ahorros cordobesa prescinde de ellos a la fuerza El duelo laboral de los 151 despedidos de Cajasur Un grupo de ex empleados recién recogido el finiquito de su relación laboral. Rabia, dolor, impotencia... Comienza el duelo laboral en Cajasur. Años de trabajo y dedicación en una cifra: la que figura en el finiquito que les entregaron este viernes a 151 empleados de la entidad. Muchos de los trabajadores que este viernes recogieron su finiquito han criticado la labor que han desempeñado los sindicatos en la mesa laboral. Cuando el lunes pasado se cerró el plazo para que los trabajadores de la entidad pudieran acogerse de forma voluntaria a las medidas pactadas entre sus representantes y la empresa, sólo 517 de los 668 previstos lo hicieron. Cajasur comunicó al día siguiente a 151 personas que estaban despedidas dándoles un plazo de tres días para pedir la baja voluntaria y obtener mejores condiciones en su salida. Apenas unos días después de que les comunicaran que su etapa laboral en la empresa había concluido, la mayoría aún no ha logrado asimilar que ellos serán los que paguen los platos rotos de una gestión que sólo dejará paro en Córdoba y beneficios en el País Vasco. Convocados en la Universidad La empresa los había citado a todos ellos desde primera hora de la mañana en la Escuela Universitaria Sagrado Corazón, de la que es titular. La desesperanza se palpaba en sus rostros. Muchos de ellos han superado la barrera de los 50 años y, teniendo en cuenta que se han dedicado durante toda su vida a un sector que en la actualidad se encuentra en un proceso de reestructuración, tienen difícil volver a trabajar si no es de forma autónoma. De ahí su desasosiego. La mayor parte de los que han sido despedidos a la fuerza en Cajasur contaban con cierta antigüedad en la entidadLa mayor parte de los que han sido despedidos a la fuerza en Cajasur contaban con cierta antigüedad en la entidad. Es el caso de Ignacio Cabrera, un profesional que en la actualidad cobraba como directivo a pesar de realizar funciones administrativas en los servicios centrales de la empresa. No obstante, durante 20 de los 27 años dedicados a Cajasur ha trabajado en oficinas, donde ha llegado a ser director de sucursal. El martes, sin esperarlo, le invitaron a marcharse. Ignacio ha estado a punto de ser prejubilado, pues le faltan días para cumplir los 53. Sin embargo, su salida ha tenido que ser obligada. Ahora carga contra los que "han desvalijado la empresa", en clara referencia al Cabildo Catedralicio. Este órgano eclesiástico sería el culpable de la "rabia contenida, el vacío interior y la impotencia grandísima" que dice sentir en estos momentos. Ignacio es el único que mantiene a su familia de cuatro hijos. Por eso, asegura, no se va voluntariamente de la empresa a pesar de que no le haya quedado más remedio que acogerse a las bajas incentivadas aceptadas por los sindicatos en la negociación laboral. "Si te ponen una pistola y te dicen que te van a matar, por lo menos que te maten con 6.000 euros más y no pagándote 20 días, sino los pactados", apunta. Subjetividad en los despidos La entidad financiera mantiene que ha seguido criterios profesionales y más o menos objetivos para designar los nombres de las 151 bajas forzosas. Sin embargo, tres hermanos han sido despedidos, así como parejas que desempeñaban su labor en la extinta caja de ahorros. "Es una coincidencia que tres personas de una misma familia salgan", exponen algunos de los afectados por los despidos"Es una coincidencia que tres personas de una misma familia salgan", exponen algunos de los afectados, quienes a su vez critican que familiares de políticos se hayan mantenido a pesar de llevar vinculados con la entidad mucho menos tiempo, como la esposa del candidato del PP a la Alcaldía de Córdoba, José Antonio Nieto, o el hijo del alcalde de IU, Andrés Ocaña. Una de las empleadas afectadas por las bajas incentivadas forzosas, que prefiere guardar el anonimato, llevaba en Cajasur 28 años, los últimos en los servicios centrales. Le faltan cinco meses para cumplir los 53 años y tiene una hija adolescente exclusivamente a su cargo que depende de su sueldo. El futuro lo ve "negrísimo" a pesar de haber liquidado su tiempo en la entidad con un cheque de 160.000 euros. Y es que no son estos buenos tiempos para invertir en un negocio, apunta. "Si esto hubiera ocurrido en otra coyuntura económica quizás con el importe de la indemnización me hubiese planteado poner algún negocio, pero ahora, ¿qué haces? Buscar trabajo con mi edad y en mi sector es complicado". La ex empleada sostiene que ahora "no es el mejor momento para pensar porque está bloqueada y no ves la luz al final del túnel. Necesitas un tiempo de asimilación, de duelo". Justo el que empieza ahora.