El mensaje en la botella Sábado, 08 de Enero de 2011 11:08 - Última actualización Sábado, 08 de Enero de 2011 11:10 En un mundo donde la tecnología es la panacea que comunica a los incomunicables ¿Quién enviaba mensajes en una botella? ¿Un náufrago? ¿Alguien perdido en el mar mucho antes que el GPS encontrara al mismo Neptuno? ¿Quizás una tormenta había acabado con su embarcación y lo había desprovisto de todo, excepto de una botella, un lápiz y la esperanza de ser hallado? ¿Cuál sería el curso que trajo entre las mareas esta botella hasta sus pies? ¿Estaría vivo? La inutilidad de sus preguntas se hacía cada vez más evidente, en tanto no leyera el mensaje las conjeturas bordeaban los límites entre la estupidez y la fantasía. La llevó a su casa y le hizo el propósito de esa tarde. La botella no tenía etiquetas, una cuerdita pintada de un indecoroso ‘verde alga’ era testigo del valiente esfuerzo para mantener seco y seguro el mensaje; comenzó a conectarse con las intensiones del interlocutor: algo importante debía de ser comunicado, el valor del mensaje habría de ser equivalente a su esfuerzo por responder. Despacio intento soltar la liga sin dañarla; en su mente había contemplado la posibilidad de devolver a su emisor el mensaje completo. Lavó varias veces la botella, la sensación babosa de la superficie la ponía nerviosa, y le daba la impresión continua de que el frasco se resbalaría entre sus manos. Para el tapón uso el mismo sacacorchos que usaba para el vino; conocía bien el oficio de abrir contenidos para llenar de emoción desde un corazón, hasta una habitación entera. Pero este corcho era rebelde, el tiempo en el océano lo había hecho terco e hinchado como un viejo cansado, el tarugo se había acostumbrado a su empleo de guardián y era renuente a ser jubilado, ahora luchaba por defender al papel con toda la fuerza de un soldado de corteza; la idea de destruir la botella para descubrir el recado no progresó, ella misma era el útero azul y valiente que desafió tifones y huracanes, decidida a encontrar un lector. No permitió a las olas 1/2 El mensaje en la botella Sábado, 08 de Enero de 2011 11:08 - Última actualización Sábado, 08 de Enero de 2011 11:10 estrellar su contenido contra los arrecifes, eludió ballenas y embarcaciones, seleccionó una persona y se hizo a sus pies para ser encontrada. Al fin cediendo como una ex-virgen, la botella se entregó, el contenido estaba servido. ¿Sería comprensible? ¿La fecha seria datada? ¿Cuándo? ¿Quién? ¿Cómo? La mujer extendió el papel sobre la mesa, despacio con la paciencia de una marea, leyó atenta las once líneas, sonrió y acompañó la sonrisa de una expresión de compresión, miró el mapa del Caribe que tenía enmarcado sobre los libros de historia cerca al sofá, ubicó un punto, hizo unas cuentas mentalmente, entusiasmada añadió una palabra a la emisiva, la repuso en la botella, empujo el corcho y ató con cuidado la cuerda, esforzándose por recordar cada nudo con el que había encontrado el objeto . Devolvió esa noche la botella al mar. Del contenido del mensaje nada se supo, el mensaje por si solo era inútil como inútil fue el esfuerzo, más bien era en si el acto de ser comunicado, de haber interactuado con un ser humano atemporal y curioso, el que tenía algún valor. 2/2