El Búho Revista Electrónica de la Asociación Andaluza de Filosofía. D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569. Publicado en www.elbuho.aafi.es NOTAS PARA UNA EXPOSICIÓN SOBRE LA PERSONA EN HEGEL Alfonso Lázaro Resumen El texto es un esbozo del concepto de persona en el pensamiento hegeliano. 1- La verdadera libertad. (469) 2- El espíritu práctico como sentimiento práctico (471) (aun teniendo el contenido de la razón, lo tiene como contenido inmediatamente singular (natural, contingente, subjetivo)). Este contenido se determina ambiguamente: a) Desde la particularidad de las necesidades, de la opinión. b) Desde la subjetividad frente a lo universal c) Pero, de manera adecuada a la razón 1- El sentimiento práctico bueno 2- Llevar el sentimiento a su verdad 3- No oponer la inteligencia al sentimiento 4- La verdad, la racionalidad real del corazón y la voluntad sólo tiene lugar en la universalidad de la inteligencia y no en la singularidad del sentimiento. El entendimiento no puede arbitrariamente separar las facultades del alma; al contrario, la razón única que hay en el ser humano está en el sentimiento, en la voluntad y en el pensamiento (armonía de las facultades). El sentimiento, pues, ha de integrarse en la razón única, no puede absolutizarse: las ideas pueden ser sentidas; los sentimientos pueden ser pensados, pues en los sentimientos ( forma de la singularidad inmediata del sujeto) puede ponerse cualquier contenido objetivo al cual la conciencia atribuya objetividad: el sentimiento práctico bueno. Definición hegeliana de la absolutización del sentimiento: (en oposición a la racionalidad pensada: derecho, obligación, ley) la singularidad que se agarra a sí misma frente a la universalidad (el sentimiento egoísta, deficiente y malo frente al sentimiento bueno). (472) La cuestión es sobre el origen del mal. ( Inadecuación del ser al deber ser). Lo que debe-ser tiene muchos significados, puesto que los fines contingentes y singulares adquieren la forma del deber- ser. Los sentidos del deber-ser: en atención a ellos el mal es solamente el derecho que se ejerce- que nos tomamossobre la vanidad y nulidad de su imaginación. La vida tiene a lo otro separado de sí (vano) y a la vez dentro de sí como negativo (lo anula). Mal es, pues, esa contradicción. Ver injusticia. Negatividad, subjetividad, yo, libertad son los principios del mal y del dolor. Los impulsos y el arbitrio Alfonso Lázaro Página 22 El Búho Revista Electrónica de la Asociación Andaluza de Filosofía. D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569. Publicado en www.elbuho.aafi.es (473) Es inadecuado para la autodeterminación de la voluntad determinarse por lo encontrado de antemano, por lo inmediato (el impulso). Conforme a la forma del contenido (el contenido confuso) en un primer momento la voluntad des voluntad natural (impulso, tendencia). Cuando las determinaciones singulares (muchas y limitadas y opuestas entre sí) se apropian de la totalidad del espíritu práctico, se da en la pasión. Ambigüedad moral de la pasión. Nada grande sin pasión. Moralidad muerta, moralidad hipócrita la que se separa de la forma de la pasión en cuanto tal. En la pluralidad de impulsos y tendencias se ha de ejercer una mutua limitación. Por la reflexión inmanente del espíritu, la racionalidad formal (confusa) del impulso va más allá de su particularidad e inmediatez, confiriéndole a su contenido racionalidad y objetividad (derechos y obligaciones). La justicia en Platón, la figura objetiva de la justicia: construcción del estado como vida ética. (Merece comentarse la nota 811) (475) Valor del interés: el sujeto es la actividad de la satisfacción de los impulsos. Llevar el contenido de los mismos de la subjetividad a la objetividad. En ello el sujeto se clausura. Acción es fin del sujeto y actividad que lo realiza. Así el sujeto está en el acto desinteresado por su interés. (Comentario a nota 812). A la pasión se opone la fantasía de una felicidad in-activa y la moralidad (el deber por el deber). - Nada grande se ha llevado a cabo sin pasión - Nada cobra estado sin interés (476) Definición de voluntad reflexivamente. La voluntad no es la particularidad de los impulsos, sino que como subjetividad del pensamiento está por encima de ellos y es así voluntad reflexivamente. (477) Ya, por tanto, superada la inmediatez del impulso, la voluntad elige entre inclinaciones, es arbitrio. (478) Todavía es sólo voluntad subjetiva y contingente, infinito proceso de destrucción y superación de un goce por otro, de una satisfacción por otra. Todavía la satisfacción no ha entrado en su verdad. Pues la verdad de las satisfacciones particulares es la satisfacción universal, que como felicidad, la voluntad pensante convierte en fin. La felicidad (479)- Sin pasión nada grande se ha llevado a cabo. - No hay bien universal o común si éste no cobra cuerpo de interés particular y pasión. - La verdad de las satisfacciones particulares es la satisfacción universal, así se representa la felicidad. Alfonso Lázaro Página 23 El Búho Revista Electrónica de la Asociación Andaluza de Filosofía. D. L: CA-834/97. - ISSN 1138-3569. Publicado en www.elbuho.aafi.es Lo que la voluntad ha convertido en fin habrá de sacrificar unos impulsos en beneficio de otros. Salvar el contenido afirmativo de los impulsos. Por ellos, el sentimiento subjetivo elige y decide el contenido de la felicidad. (480) La voluntad libre efectivamente real. La libertad como determinidad universal de la voluntad en ella misma. Autodeterminación de la voluntad. El arbitrio es voluntad como pura subjetividad. (481) La voluntad libre efectivamente real es la unidad del espíritu teórico y práctico a la vez. Es para-sí como voluntad libre. Supera lo que es contingencia y limitación. Superada esa mediación, la voluntad es singularidad inmediata puesta por ella misma, determinación universal, y libertad misma. (482) Acerca de la idea de libertad. Ninguna otra idea está cercada de tantos malentendidos y con consecuencias más nefastas. La voluntad de la libertad se desorienta como impulso que exige su satisfacción; se orienta como carácter: conciencia espiritual devenida ser no instintivo. Esta libertad como carácter tiene el contenido y fin de la libertad, primero sólo como concepto pero que tiende a desarrollarse como objetividad, realidad jurídica, ética, religiosa, científica… El impulso que exige su satisfacción arrastra; el carácter es generador, activo, impulsor y creativo. Alfonso Lázaro Página 24