PADRE PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN «Cuando llegaron al sitio llamado La Calavera, crucificaron a Jesús y a los dos criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda. Jesús dijo: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen”.» (Lucas 23: 33-34) La escena que observaba Jesús en aquel instante, era bastante dolorosa, los soldados romanos estaban repartiéndose sus túnicas echándolas a su suerte; uno de los criminales junto a él, los líderes religiosos y todas las personas presentes lo blasfemaban y se burlaban de él; sin embargo, Jesús ora por ellos, pide por el perdón de todos, no solo de los que se encontraban en aquel sitio, sino de toda la humanidad. Él hasta en sus últimos momentos pide por nosotros, no se centra en su dolor, ni se preocupa en odiar a los que lo injurian y lastiman, en su corazón solo hay amor y misericordia por todos los pecadores; nunca se fijó ni recriminó las faltas que tenían los que se acercaban a él, siempre tuvo sus brazos abiertos para aquel que deseara el perdón. Ahora bien, ¿realmente esas personas que estaban presentes en La Calavera no sabían lo que hacían? O ¿simplemente se dejaron llevar por su necedad? Estas son preguntas claves, pues los pecados los cometemos con algo de conciencia, no podemos justificarnos en que estábamos cegados por nuestra terquedad o por nuestras emociones, siempre hay algo de conciencia en lo que hacemos y pensamos. Somos necios, pero no ignorantes. Estamos acostumbrados a fijarnos en el que está a nuestro lado, señalamos al que se equivoca y va a en contra de nuestros ideales y costumbres, hablamos mal del que nos ofende y lastima, solo nos quejamos de todo el daño que otros nos hacen, pero, ¿solamente somos víctimas? ¿otras personas son las que nos ofenden y lastiman? ¿está bien decidir por nosotros mismos quién se equivoca, quién comete alguna falta? ¿acaso uno no ofende a otros? ¿Hoy en día podemos decir que no sabemos lo que hacemos? ¿Qué no somos conscientes de nuestros pensamientos, palabras y acciones? ¿acaso estamos ciegos espiritualmente? ¿de verdad no vemos con claridad la realidad? emitimos criterios y juzgamos al otro con frialdad e injusticia, pero somos totalmente incapaces de juzgarnos a nosotros mismos; primero hay que sacar la basura que tenemos en nuestro ojo, antes de fijarnos en el que está a nuestro lado. No reflexionemos por nuestros actos solo en esta semana, en esta noche. Debemos ser conscientes de nuestras acciones, reflexionemos sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones todos los días, que no se quede aquí, ni en este momento, sino que haga parte de nuestra cotidianidad, primero debemos ver nuestros errores, no somos superiores para juzgar o criticar a otros, que no nos pase como les pasó a las personas que injuriaron y lastimaron a Jesús, porque nadie sabe con certeza lo que le está sucediendo al otro.