E l examen de esta cuestión, de cómo la planta resuelve el problema de su diseminación, además de ser fecundo en enseñanzas y motivo de reflexión, es m u y rico en formas variadas y elegantes. E l recurso más conocido se refiere a los frutos comestibles. A l igual que las flores vistosas, numerosos frutos intertropicales tienen un brillante colorido y una consistencia apetitosa para atraer la atención de los animales carpófagos o frugívoros, que ambas palabras significan comer frutos. L a Blighia sápida tiene unos conspicuos frutos, de amarillo brillante o naranja, que destacan mucho sobre el follaje verde sombrío de esta planta. Los frutos de la Alchornea cor aifolia se abren para exhibir sus semillas, de un rojo brillante, de las que gustan mucho los pájaros. Naturalmente que muchas son digeridas, pero otras llegan a germinar lejos de donde fueron tomadas. Nótese que muchos de los frutos cultivados o silvestres son de coloración roja o amarilla. E n el bosque cerrado los monos son los primeros atraídos por tales frutos, mordisqueándolos y tirándolos a medio comer, con lo cual las semillas no sufren y , en cambio, aseguran su dispersión. Ejemplo m u y corriente de frutos tirados por el suelo medio comidos en lugares donde ha habido monos es el Dialium guiñéense. Los frutos de los caballeros (Loranthus spp.) suelen ser tiernos y jugosos, resultando comidos por los pájaros. Sin embargo, su carne es pegajosa, y en ella se hallan las semillas, de suerte que cuando el animal trata de limpiarse el pico restregándose en la corteza de las ramas, lo que hace es dejar partículas de esa pulpa pegajosa en la que v a n las semillas, facilitando de esta forma eJ que las semillas de los caballeros se fijen en las ramas donde viven como epífitas. Que los pájaros pueden acarrear a grandes distancias diversas semillas, lo denuncia la presencia del papayo, por ejemplo, hallado a grandes distancias de los poblados y sitios frecuentados por el hombre. De igual manera, numerosas semillas pasan a través del conducto digestivo de los animales, no y a sin experimentar daño, sino muchas veces mejorando su condición dura, pues sus cubiertas se ablandan al sufrir aquel proceso, germinando así con mayor facilidad. Los garfiudos frutos de la Pupalia lappacea, del £.S45 Cenchrus catharticus y de las diversas suertes de F i g . 14. -Abuiñ (Alchornea cor diTriumfetta denuncian otro método de dispersión, que folia). Frutos. consiste en engancharse a los pelos o plumas de los animales y personas y a las ropas de éstas. Precisamente así llegué a. herborizar una de las plantas de los poblados en la tela de mis pantalones. Cuando salía de los poblados con caminos mal chapeados veía sobre mis pantalones, e íntimamente pegados a la tela, unos frutitos que al principio no supe a qué grupo vegetal atribuir; más adelante, cuando creció' mi experiencia botánica del país, pude comprobar que eran las legumbres del Desmodium adscendens.