La autoestima en la adolescencia, ¿hay que seguirla tratando? Primera parte Lic. Vivian Saade "La autoestima procede de uno mismo, no de las adquisiciones y la aceptación. Hay que adoptar la decisión personal de enamorarse de la persona más hermosa, incitante y digna... ¡Tú!” -Wayne W. Dyer No puedes tocarla pero afecta a tus sentimientos, no puedes verla cuando te miras al espejo pero ahí está, tampoco puedes oírla cuando hablas de ti mismo pero no te abandona. ¿Qué es eso tan importante y misterioso? La autoestima es un concepto extenso que abarca muchas cosas; requiere la capacidad de conocernos: cómo somos, qué pensamos y qué sentimos; expresa una actitud de aprobación o desaprobación e indica hasta qué punto nos creemos capaces, importantes, competentes y dignos. Es una respuesta emocional al juicio de valor que realizamos sobre todo lo que consideramos nuestra persona. También se basa muchas veces en nuestras experiencias sociales debido a la opinión que tienen los demás sobre nuestra persona, y hace que nos generemos una imagen de nosotros mismos y que la proyectemos ante la sociedad. La opinión que tienen los demás sobre nosotros no siempre es positiva, es decir, si su interpretación de nosotros es negativa, también nuestra autoestima lo será. Para los adolescentes, la autoestima crea un concepto que influye en su forma de relacionarse con las personas que los rodean, en cómo se sienten con ellos mismos en relación con los demás. Por ello, durante esta etapa es importante establecer una buena comunicación en las relaciones de casa, ya que el proceso de socialización en el núcleo familiar es fundamental para que los hijos desarrollen sus habilidades y puedan integrarse en otros ámbitos. La familia es el núcleo donde se forma la personalidad, en ella los niños aprenden conductas que observan en los padres y algunas veces sus discusiones o problemas de otro tipo pueden afectar su autoestima a pesar de que no los lastimen de manera directa. En la adolescencia se experimentan diversos cambios trascendentales y cuando un adolescente decide aislarse puede experimentar sentimientos como soledad y tristeza. Al no sentirse comprendido por nadie, sus cambios psicológicos pueden confundirlo e impedirle un desarrollo sano; por ello, para los adolescentes es importante expresar sus sentimientos y compartir sus emociones con personas de su edad mediante relaciones sociales: amistad, compañerismo o noviazgo, pues a través de ellas los cambios son menos difíciles. En esta etapa los jóvenes necesitan hacerse de una firme identidad, es decir: saberse individuos distintos a los demás; conocer sus posibilidades, sus talentos y sentirse valiosos como personas que avanzan hacia un futuro. Son los años en que el niño pasa de la dependencia a la independencia y a confiar en sus propias fuerzas. 1 Durante la adolescencia se ponen en cuestión muchos aspectos importantes de su vida, como su vocación, los planes para ganarse la vida, su independencia de la familia, el sentido de la existencia y la capacidad para relacionarse con el sexo opuesto. A estos aspectos hay que sumar todos aquellos conflictos de la niñez que no se hayan resuelto y que surjan de nuevo. ¿Cómo se ve un adolescente con una buena autoestima? Se muestra seguro de sí mismo Tiene un concepto realista de sus puntos fuertes y débiles Se acepta a sí mismo y a los demás Es estable emocionalmente Tiene una conducta independiente y autónoma (teniendo en cuenta su edad). Es optimista respecto al futuro Es capaz de afrontar los problemas Se muestra tolerante con las críticas y las discrepancias con los otros Actúa de forma coherente con sus valores y creencias Es sensible a las necesidades de los demás y está dispuesto a ofrecerles su ayuda En contraste, un adolescente con una autoestima tambaleante se ve así: Se muestra insatisfecho en lo que hace Se fija exclusivamente en lo que no le gusta de su aspecto y se ve múltiples defectos Se siente incapaz de hacer cosas por él mismo Siente muchas dudas cuando tiene que tomar una decisión Es negativo respecto a sus posibilidades Manifiesta que los demás no lo tienen en cuenta y lo rechazan Cree que no tiene habilidades para sus actividades físicas Cree que es menos inteligente que los demás Piensa que a los demás les cuesta menos estudiar que a él Se responsabiliza de los sucesos negativos que ocurren a su alrededor Con frecuencia manifiesta un estado de ánimo triste Tiende autilizar frases como: “todo me sale mal”, “no le caigo bien a los demás…” 2