Poder Judicial de la Nación RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. SENTENCIA DEFINITIVA. CONCEPTO. ALCANCES. EXCARCELACIÓN. “Si bien la resolución contra la que se interpuso el remedio no se encuentra contemplada en la enumeración del artículo 457 del C.P.P.N., corresponde tener por satisfecho el requisito de impugnabilidad objetiva en tanto es doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que la decisión de restringir la libertad de un imputado antes del pronunciamiento final de la causa es equiparable a sentencia definitiva, dado que podría ocasionar un perjuicio de imposible o tardía reparación ulterior y por lo tanto, requiere tutela inmediata (Fallos: 307:359, 310:1835; 311:358; 314:791, 316:1934 y sus citas, 317:1838 y sus citas; 320:2326, entre otros).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero – Farah 31.1.2012 “Delgado” Causa 46.371 Reg. 33 J. 3 - S. 6 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. SENTENCIA DEFINITIVA. CONCEPTO. ALCANCES. EXCARCELACIÓN. “Asimismo, no está en discusión el carácter de sentencia equiparable a definitiva de la resolución en crisis, ello así en atención a los reiterados precedentes en que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha asignado tal USO OFICIAL carácter a autos que como el que aquí nos ocupa restringen la libertad del imputado con anterioridad al fallo final, ocasionando un perjuicio de imposible reparación ulterior, por afectar un derecho que requiere tutela inmediata (cf. Fallos 307:549, 308:1631, 314:791, 324:1632 y 324:3952; y esta Sala en causa n° 20.982 “Beraja” del 16/11/04, reg. n° 23.108, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II Freiler – Farah - Ballestero 17.1.2012 “Ferreira” Causa 31.267 Reg. 34.067 J. 5 - S. 9 RECURSO EXTRAORDINARIO. ALCANCES. EFECTOS DE SU INTERPOSICIÓN. “Es que el efecto “suspensivo” que corresponde atribuir al recurso ya concedido resulta pacíficamente aceptado (CSJN 315:2092), incluso por aquellos que lo controvierten para instancias anteriores –“La regla es que sólo a partir de la concesión –más no de la interposición del recurso extraordinario, sea en forma directa o a raíz de la queja –operan los efectos suspensivos” en Morello, M. A.: “El recurso extraordinario”, Abeledo Perrot, Bs.As., 1987, p.333-.” C.C.C. Fed. Sala II Farah -Freiler 26.1.2012 “Martinez de Hoz” Causa 30.940 Reg. 34.075 J. 5 - S. 10 REQUISA. REQUISA PERSONAL. DETENCIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. ARTS. 230 BIS Y 284 CPPN. PROCEDIMIENTO POLICIAL. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “…este Tribunal ha sostenido reiteradamente que existiendo determinadas circunstancias alegadas por los preventores y no siendo éstas manifiestamente inconducentes para proceder en consecuencia, no resulta la presente la etapa procesal oportuna para decidir de modo definitivo cuestiones como la aquí ventilada, sino el eventual debate a realizarse en autos de acuerdo al panorama más completo que allí se colecte (de esta Sala, causa n° 27.873 “Maidana”, reg. n° 30.084 del 25/06/09; causa n° 28.109 “Badaracco”, reg. n° 30.300 del 1/9/09, causa n° 28.235 “Ledesma” del 16/11/09, causa nº 29.582 “Wilchepol”, reg. nº 32.076 del 25/10/10, entre otras).” “En consecuencia, a la luz de los parámetros legales contenidos en los artículos 230 bis y 284 del CPPN, resulta evidente que tanto en la detención, como en la requisa practicada sobre el imputado y en la realizada en el automóvil que conducía, mediaron razones de urgencia que objetiva y razonablemente justificaron tal proceder, por lo que la invalidez que se pretende no tendrá acogida favorable.” “Asimismo, se debe señalar que no surge de las presentes actuaciones circunstancia alguna que haga presumir 1 que los preventores hayan actuado de manera irregular, ni orientado hacia algún interés distinto al propio de su función. De igual modo existen en el sumario, además de sus declaraciones, diversos elementos que corroboran lo acontecido, como son las declaraciones de los testigos del procedimiento, quienes presenciaron el acto, y las fotografías de los elementos que fueron incautados, por lo que la nulidad que se postula habrá de ser rechazada (conf. fs. 7/8, 9, 10, 12/15, 37 y 39/40, entre otras de la causa principal).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun 12.1.2012 “Lucero” Causa 31.405 Reg. 34.062 J. 11 - S. 22 REQUISA. REQUISA PERSONAL. DETENCIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. ARTS. 230 BIS Y 284 CPPN. PROCEDIMIENTO POLICIAL. NULIDAD. PROCEDENCIA. DISIDENCIA “Tal y como surge de la resolución apelada, Ceferino Silveti fue detenido por personal de Gendarmería Nacional a raíz de una denuncia anónima –cuya constancia no obra en el legajo- que alertaba sobre la presencia de una persona vestida con una campera amarilla vendiendo estupefacientes en la calle General Conrado Villegas 5502/10 de esta ciudad. Fue en ese contexto que, sin siquiera poner el hecho en conocimiento del magistrado, personal de la institución se dirigió al sitio mencionado donde la presencia del imputado, sentado junto a dos mujeres, y vistiendo la misma prenda mencionada en la denuncia se impuso en el motivo para proceder a su detención y requisa.” (De los votos de los Dres. Freiler y Ballestero). “Es cierto que el art. 284 del Código Procesal Penal dispone que, “los funcionarios (…) tienen el deber de detener, aún sin orden judicial (…) al que intentare un delito de acción pública reprimido con pena privativa de la libertad, en el momento de disponerse a cometerlo (…) [y] excepcionalmente a la persona contra la cual hubiere indicios vehementes de culpabilidad, y exista peligro inminente de fuga o de serio entorpecimiento de la investigación”. Tal supuesto de urgencia es nuevamente mencionado en el art. 230 bis del mismo cuerpo normativo al disponer que la requisa sin orden judicial sólo podrá llevarse a cabo “con la concurrencia de circunstancias previas o concomitantes que razonablemente permitan justificar dichas medidas respecto de persona o vehículo determinado.” (De los votos de los Dres. Freiler y Ballestero). “En este sentido, y si bien las fuerzas de seguridad están excepcionalmente facultadas a disponer medidas de coerción sin orden judicial, la legislación requiere que el procedimiento se vea respaldado por elementos que admitan luego el contralor jurisdiccional. Es decir que, en última instancia, será necesario que los preventores identifiquen y describan cuáles fueron las circunstancias objetivas que los llevaron a presumir que se estaba ante la inminencia de la comisión de un hecho ilícito pues sólo dicha fundamentación expresa podrá servir para el ineludible control jurisdiccional de razonabilidad en casos en los que se ha actuado en excepción a la regla que exige la orden judicial (cfr. “Amaya”, C. 39.850, rta. 22/11/07, reg. 1386; “Silverizzo”, C. 39.912, rta. 3/7/07, reg. 696; “Cipolatti”, C. 36.989, rta. 7/6/05, reg. 571; y “Sidero”, C. 37.727, rta. 29/6/05, reg. 640, entre muchas otras).” (De los votos de los Dres. Freiler y Ballestero). “De tal modo, y toda vez que la persecución penal emprendida en autos se originó en un procedimiento cuya vigencia no puede perdurar, y al no concurrir ninguna fuente independiente que pueda mantenerla, corresponderá decretar la nulidad de lo así actuado y, en consecuencia, el sobreseimiento de los imputados.” (De los votos de los Dres. Freiler y Ballestero). “Llegado el momento de expedirme en las presentes actuaciones, he de disentir con la sanción que mis colegas preopinantes adjudican al procedimiento mediante el cual se originara la presente causa.” (Del voto en disidencia del Dr. Farah). “En este sentido, e ingresando en el tratamiento de la nulidad que motiva la decisión de mis colegas, advierto que no existen en el sumario elementos suficientes para tener por acreditadas las circunstancias en las que se produjo el hallazgo del material estupefaciente cuya venta se atribuye a Silveti. Ese evento, fuera de lo señalado por los imputados y según lo declararon los preventores, se habría producido de forma fortuita cuando intentaron identificar a los acusados (cfrs fs. 17/22 de las actuaciones principales).” (Del voto en disidencia del Dr. Farah). 2 Poder Judicial de la Nación “Así pues, ante la existencia de esa duda, aún no dilucidada en estas actuaciones, es que disiento con la nulidad propuesta por mis colegas.” (Del voto en disidencia del Dr. Farah). C.C.C. Fed. Sala I Ballestero – Farah - Freiler 25.1.2012 “Silveti” Causa 46.613 Reg. 29 J. 4 - S. 7 AUTO DE PROCESAMIENTO. PROCESAMIENTO DISPUESTO POR EL TRIBUNAL DE ALZADA. RECURSO DE CASACIÓN. PROCEDENCIA. DOBLE INSTANCIA. DISIDENCIA. “Cabe recordar que en supuestos como el planteado hemos sostenido, en consonancia con las pautas sentadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Casal” (causa n° 1681, C.1757 XL, rta. el 20/9/05), que si se procesa en esta instancia como consecuencia de la apelación presentada, la vía reclamada configura el cauce procesal necesario para garantizar al imputado el derecho a recurrir ante un tribunal superior, en la que corresponde atender al cuestionamiento efectuado acerca del mérito probatorio existente para decretar la medida dictada junto con los restantes que motivan esta impugnación (ver causa n° 30.224 “Escobedo”, reg. n° 33.672 del 27/10/11 y sus citas, entre otras).” (Del voto de los Dres. Cattani y Irurzun). “Ello pues el interlocutorio recurrido puede ser equiparado a las decisiones que, según los tratados de derechos USO OFICIAL humanos con jerarquía constitucional, deben ser alcanzadas por la garantía de doble instancia judicial (artículo 14.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y artículo 8.2.h de la Convención Americana de Derechos Humanos. Conf asimismo, Julio Maier en “La aplicación de los tratados sobre derechos humanos por los tribunales locales”, Ed. del Puerto 1997, pág. 410; y esta Sala en causa n° 26.054 “Granillo Ocampo”, rta. el 22/8/08, reg. n° 28.832).” (Del voto de los Dres. Cattani y Irurzun). “Ya he venido sosteniendo que los temperamentos como el que aquí se recurre, cuando no son acompañados por una medida restrictiva de la libertad ambulatoria del imputado, no pueden ser considerados por su trascendencia, en el lenguaje de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, actos “importantes” con entidad para habilitar la vía casatoria bajo pretexto de que con ello se garantiza el doble conforme. Sucede que lo decidido, si bien obliga al nombrado a seguir vinculado al proceso, no le genera un gravamen insusceptible de reparación ulterior, como sería el caso en que hubiese visto comprometida la libertad personal, razón por la cual no se verifica en este supuesto el requisito de admisibilidad objetiva requerido para la procedencia de la vía casatoria intentada (ver, entre otras, causa “Escobedo” citada por mis colegas preopinantes).” (Del voto del Dr. Farah). “A mi modo de ver, en este caso resulta también aplicable el principio general sentado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación que señala que las resoluciones que impliquen continuar sometido a proceso criminal no son equiparables a sentencia definitiva (CSJN, Fallos 310:248; 311:1781 y 312:1503, entre otros), este remedio debe ser declarado inadmisible porque no satisface el requisito de impgnabilidad objetiva que reclama el art. 457 del cód. procesal.” (Del voto del Dr. Farah). C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 9.2.2012 “Saín” Causa 30.534 Reg. 34.098 J. 6 - S. 12 COMPETENCIA. COMPETENCIA FEDERAL. DOCUMENTOS. DOCUMENTO FALSO CON FIRMAS Y SELLOS ATRIBUÍDOS A UNA UNIVERSIDAD NACIONAL Y AL MINISTERIO DEL INTERIOR DE LA NACIÓN. “Los suscriptos consideran que la declaración de incompetencia en favor de la justicia ordinaria no resulta oportuna, en tanto se observa que el instrumento apócrifo fue presentado ante una universidad nacional, ostentando en su reverso firmas y sellos atribuidos no sólo a funcionarios de la Dirección de Títulos y Legalizaciones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino también del Ministerio del Interior de la Nación, todo lo cual permite enmarcar el suceso dentro de aquellos a que se refiere el art. 33 del Código Procesal Penal de la Nación (cf. CSJN Fallo 333:294 “Enrique Eduardo Caruso y otros s/falsificación de documentos”).” 3 C.C.C. Fed. Sala II 24.2.2012 Causa 31.419 Cattani - Irurzun “N.N.” Reg. 34.155 J. 6 - S. 11 COMPETENCIA. COMPETENCIA FEDERAL. TRATA DE PERSONAS. “La Corte Suprema de Justicia ha sostenido que, ante la existencia de alguno de los extremos inherentes al delito de trata de personas, la justicia federal no puede declinar su competencia ni rechazar la que se le pretenda atribuir sin antes realizar las medidas necesarias para establecer si se halla configurado o no dicho ilícito (cfr. Competencia 1016, XLVI, in re: “Abratte, Gloria Liliana s/ denuncia”, del 5/7/11, con remisión a los fundamentos del Procurador General de la Nación).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 9.2.2012 “N.N.” Causa 46.449 Reg. 81 J. 12 - S. 24 COMUNICACIONES. INTERVENCIÓN DE COMUNICACIONES TELEFÓNICAS. ART. 236 CPPN. DEBIDO PROCESO. REGLA DE EXCLUSIÓN. ALCANCES. “En consecuencia, más allá de las divergencias en punto a las fechas en que las órdenes fueran formalmente dispuestas y materialmente cumplimentadas, lo cierto es que durante todo el tiempo que el magistrado mantuvo la interdicción tuvo cabal conocimiento de los elementos de juicio que se iban produciendo y obraba en consecuencia, encuadrándose su actuación dentro de los límites generales del artículo 194 del ordenamiento ritual y en particular conforme las previsiones del art. 236 CPPN, que en aquél marco, admite la diligencia cuestionada (Sala II C.14.584 “Rodríguez” del 22/9/98, reg. 15.806) de modo tal que la ingerencia que es mantenida sin solución de continuidad está debidamente legitimada.” “La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha establecido a partir del caso “Rayford” –cons. 5° y 6° Fallos:308:733- que “si en el proceso existe un sólo cauce de investigación y éste estuvo viciado de ilegalidad, tal circunstancia contamina de nulidad todas las pruebas que hubieran originado a partir de aquél, y la regla es la exclusión de cualquier medio probatorio obtenido por vías ilegítimas, porque de lo contrario se desconocería el derecho al debido proceso que tienen todo habitante de acuerdo con las garantías otorgada por nuestra Constitución Nacional” (Fallos 310:1847; 310:2384; 317:1985).” C.C.C. Fed. Sala II 23.2.2012 Causa 31.156 Cattani - Irurzun “Bronzel” Reg. 34.146 J. 5 - S. 10 CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO APARENTE DE LEYES. ARMAS. PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO. ROBO. “En este sentido, es preciso señalar que la portación del arma de fuego se encontró directamente vinculada al propósito criminal finalmente desplegado en la actividad ejecutiva del delito, donde el acto preparatorio (art. 189 bis, C.P.N), se encuentra consumido o abarcado en el posterior delito de daño (art. 166 inc. 2°, del mismo código). Estamos, en consecuencia, frente a un concurso aparente de leyes, cuyo efecto es el desplazamiento de la figura consumida o absorbida por el otro delito.” “Con este norte, enseña Patricia Ziffer que: “La tenencia de arma de guerra es un delito de peligro abstracto que desaparece (…) al tentarse o consumarse el delito de daño subsiguiente en el cual se utilizó el arma como “corpus instru-mentorum” (cfr. Ziffer, Patricia: “El concurso entre la tenencia de arma de guerra y el robo con arma”, publicado en Cuadernos de Conferencias y Artículos N° 5, Universidad del Externado de Colombia, p. 22 y sgtes., y también en cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal n° 3, ed. Ad Hoc, p. 331/345, 1996).” “Por su parte, la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal tiene dicho, en hechos similares al presente que: “…surge de acuerdo a como quedaron los hechos coincidencia tanto objetiva como subjetiva entre los 4 Poder Judicial de la Nación delitos de robo agravado por haber sido cometido mediante el empleo de un arma de fuego, con el de portación de arma de fuego por lo cual las reglas de concurso ideal resultan correctamente aplicadas al caso (art. 54 del C.P).” “Así, la portación si es meramente concomitante con su utilización habrá un suceso único, toda vez que se tuvo solamente para cometer un hecho ilícito; empero si ésta es anterior a la otra infracción o continua en el tiempo después de consumada aquella, cobra independencia fáctica revelándose los hechos escindibles en el vinculo entre sí, configurándose la relación concursal prevista en el art. 55 del Código Penal.” (v. de la Sala II de la C.N.C.P. Causa 9.234 “González, Daniel A”, reg. 17.628, rta. el 30/11/2010; y de la Sala I de la C.N.C.P. Causa 8.997 “Douglas Bais”, reg. 17.083, rta. el 9/12/2010).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Farah 16.2.2012 “Bonacorsi” Causa 45.504 Reg. 100 J. 11 - S. 22 DEBIDO PROCESO. ACTOS DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD. ART. 184 INC. 10 CPPN. IMPUTADO. DECLARACIÓN DEL IMPUTADO. DICHOS ESPONTÁNEOS. VALIDEZ. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. USO OFICIAL “En primer lugar, consideran los suscriptos que las expresiones efectuadas por Lucía Abraham durante su detención no resultan violatorias del artículo 184, inciso 10, del código adjetivo, en tanto que lo vedado es recibirle declaración al imputado y dirigirle preguntas -salvo las necesarias para constatar su identidad previo lectura de los derechos y garantías, como el requerimiento de información sobre circunstancias relevantes del hecho en caso de flagrancia (inc. 9)-, pero dicha norma no prohíbe expresamente las manifestaciones que el imputado formule al preventor de manera libre y espontánea que permitan efectuar una diligencia posterior (ver de esta Sala II, causa n° 26.676 “Rocha”, reg. n° 28.539, rta. el 6/06/08 y causa n° 29.449 “Price Figueroa”, reg. n° 31.851, rta. el 31/08/10).” “En igual sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha establecido que los dichos espontáneos que un detenido efectúe ante la autoridad policial no deben ser considerados como el tipo de declaraciones vedadas por el ordenamiento procesal, ya que la mera comunicación de un dato, en la medida que no sea producto de coacción, no es un indicio que deba desecharse de la investigación criminal (fallos 315:2505 “Cabral”, 317:241 “Jofre”, 317:956 “Schettini”; M.3710 XXXVIII “Minaglia”, considerando 13°, del 4/09/07).” C.C.C. Fed. Sala II 29.2.2012 Causa 30.840 Cattani - Irurzun - Farah “Silva” Reg. 34.165 J. 4 - S. 8 DERECHO PENAL JUVENIL. MEDIDA DISPUESTA RESPECTO DE UN MENOR DE EDAD. PROCEDIMIENTO. NULIDAD. “La Señora juez de grado dispuso continuar con la internación de la presunta menor haciendo jugar en un mismo párrafo argumentos incompatibles que atañen a su situación de vulnerabilidad junto con una mera mención al riesgo de que no responda a las consecuencias de la presente causa.” “Frente a tales consideraciones, en circunstancias similares, este tribunal ha sostenido que “cualquier intervención coactiva que se aplique antes de la sentencia definitiva –particularmente cuando se trate de una medida restrictiva de la libertad—, ya sea que se trate de una persona mayor o de un menor, debe estar fundada estrictamente en cuestiones de carácter procesal debidamente probadas y debe cubrir una serie de exigencias (mérito sustantivo, excepcionalidad, proporcionalidad, provisionalidad, por el tiempo más breve que proceda), que no aparecen enunciadas en el auto dictado (C. 43.640 “Giménez,”, rta. 4/11/09, reg. 1226, y sus citas de esta Sala, y CCC, Sala I, C.N° 22.909 “Famoso, E. y O. s/ procesamiento e internación”, rta. el 17/03/04 ).” “Atento a ello, deberá declararse la nulidad de la medida referida, debiendo la Sra. magistrada dictar un nuevo pronunciamiento en base a los parámetros previstos en el artículo 411 del Código Procesal Penal de la Nación, 5 sustancialmente análogos a los que surgen del artículo 280 del mismo cuerpo legal.” “En su caso, en relación a la disposición provisoria de la menor, teniendo en cuenta la doctrina de esta Alzada (ver causa 39.520 “Inc. de Incompetencia en autos: G.F.D. s/expediente tutelar”, rta. 6/12/06, reg. 1344/06), advertimos que la Sra. jueza deberá adecuar su situación estrictamente a las prescripciones de la ley 26.061, de “Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes”, y dar intervención inmediata al organismo específico previsto sin perjuicio de la instancia jurisdiccional contemplada con los alcances allí establecidos.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Farah 16.2.2012 “Samaniego Alvarenga” Causa 46.631 Reg. 93 J. 1 - S. 1 ELEVACIÓN A JUICIO. DECRETO DE CLAUSURA DE LA INSTRUCCIÓN. RECURSO DE APELACIÓN. IMPROCEDENCIA. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “En este sentido se ha dicho que, ante la ausencia de una causal de arbitrariedad que vicie tal acto no corresponde recurso de apelación y tampoco nulidad en cuanto sea utilizado como vía elíptica para atacarlo (causa 39.690 “Glusberg”, rta. 7/12/06, reg. nº 1361). Conforme lo establecido por el artículo 352, primera parte, del Código Procesal Penal de la Nación, la apelación se encuentra explícitamente excluida, aún cuando medie oposición de la defensa formulada en los términos del art. 349 del mismo cuerpo legal (ver c. 40.042 “Teller, Valentín” reg. 745, rta. 11/07/07 y c. 42.219 “Erlan, Ramón”, reg. 1044, rta. 15/9/08). Estos argumentos fueron los recogidos por el juez al momento de rechazar la nulidad deducida.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 8.2.2012 “Harari” Causa 45.328 Reg. 77 J. 9 - S. 18 ESTUPEFACIENTES. AGRAVANTES. INTERVENCIÓN DE 3 O MÁS PERSONAS EN LA COMISIÓN DE LOS DELITOS PREVISTOS POR LA LEY. ART. 11 INC. “C” LEY 23737. REQUISITOS TÍPICOS. IMPUTACIÓN OBJETIVA. PROHIBICIÓN DE REGRESO. CONCEPTO. ALCANCES. “…la agravante prevista en el art. 11, inciso “c” de la Ley N° 23.737 no reúne extremos rigurosos para su configuración, pues sólo exige de una “intervención organizada”, de un mínimo de estructura asociativa que si bien se manifiesta mediante un reparto de roles y funciones, no requiere el conocimiento de la estructura jerárquica ni la función que cada uno de los intervinientes cumple, en tanto este rigorismo sólo es necesario para el tipo penal previsto en el artículo 7 de la Ley 23.737.” “Así, este agravante “…requiere que se trate de tres o más personas organizadas, con un mínimo de estructura asociativa, sin que sea necesaria la constitución de la sociedad del art. 210, C.P.” (cfr. FALCONE, Roberto A.CAPPARELLI, Facundo L., “Trafico de estupefacientes y derecho penal”, Ed. Ad-hoc, Bs. As, pág. 221, año2002, sin resaltado en el original; y, de este Tribunal, causa no. 46.259 “Romero Díaz, Dora y otros s/proces., p.p. y embargo”, rta. el 23/11/11, reg. 1328).” “Esta Sala ha señalado que la prohibición de regreso, como instituto de la imputación objetiva -y por ello normativa, en este caso, de la acción a la norma- resulta útil para diferenciar aquellos casos de acciones adecuadas socialmente de supuestos de participación jurídico-penalmente relevantes. Ahora bien, para afirmar o negar su concurrencia es preciso, con antelación a preguntarnos por el dolo -al que sólo podemos acudir una vez afirmado el tipo objetivo, puesto que en otro caso sería únicamente lo interno el fundamento de la pena (cfr. Jakobs, Gunther, “Criminalización en el estadio previo a la lesión de un bien jurídico”, en “Estudios de Derecho Penal”, UAM Ediciones y Civitas, 1° Edición, Madrid, 1997, ps. 293/324)-, verificar, en el plano fáctico, las circunstancias que rodearon a las acciones estudiadas y, de ese modo, los roles que cumplieron cada uno de los actores (conf. c/n° 41.069, “Lemos, Hugo César y otra s/ procesamiento con prisión preventiva”, rta. el 18/10/07, reg. 1212-).” 6 Poder Judicial de la Nación “Recientemente hemos afirmado, en un sentido similar que: “…Desde el plano objetivo, el único dato que permite sostener el conocimiento de la nombrada acerca de la conducta desplegada por su hermana, es el intercambio divisado por el personal preventor y el posterior hallazgo de material en la guantera y debajo del asiento del acompañante del automóvil. Si bien tal aspecto permitiría, prima facie, pensar que la sustancia permanecía en su ámbito de custodia, la inexistencia de otros elementos que permitan vincular a la encausada con la actividad, sumado a su expresa negativa y a la asunción exclusiva de agencia –que incluye el poder de disposición de la droga- por parte de su hermana, impiden afirmar que más allá de compartir el espacio físico, Denisse Ángela Algoner Lima hubiese tenido señorío sobre los elementos así como la disposición interna trascendente en lo que respecta a la finalidad de la tenencia (cfr. c/n° 41.476, “Cabuche”, rta. el 04/02/08, reg. 30)…” (causa N° 46.049, “Algoner Lima, Beatriz Sonia y otros s/ procesamiento con prisión preventiva”, del 1/9/11, reg. N° 969).” C.C.C. Fed. Sala I Farah - Freiler 3.2.2012 “Benza Bueno” Causa 46.603 Reg. 53 J. 11 - S. 21 EXCEPCIONES. EXCEPCIÓN DE FALTA DE ACCIÓN. INEXISTENCIA DE DELITO. CAUSALES. USO OFICIAL PROCEDENCIA. DELITOS CONTRA EL HONOR. CALUMNIAS E INJURIAS. REQUISITOS TÍPICOS. “Jurisprudencialmente se ha reconocido que la excepción de falta de acción (artículo 339, inciso 2, C.P.P.N.) resulta procedente por inexistencia de delito cuando circunstancias inequívocas y ostensibles permitían descartar ¨ab initio¨ la comisión de una conducta típica y antijurídica (C.C.C., Sala I, Szelinga, Roberto R., del 20/3/1998, L.L. 1999-C, 645); y sólo ante situaciones de muy particularidad excepcionalidad, cuando la inexistencia de delito es evidente (C.C.C.F., Sala I, causa 19.756 “Saeta, Carlos Luciano” reg. 47, rta. el 17/3/1987, publicada en el boletín de jurisprudencia, año 1987, N° 3, pág 26. Sobre la procedencia de la excepción también ver C.C.C.F. Sala II, causa 12.922, reg. 14.077, rta. el 26/3/92; causa 13.548, reg 14.502, rta. el 5/2/92; y causa 27.101, reg. 29.238, rta. el 27/11/08).” “Deshonrar es ofender a una persona mediante una referencia hiriente. Consiste en una ofensa efectiva y existente, y que resulta inmediatamente para la víctima del solo acto de menosprecio. Si la injuria contumeliosa consiste objetivamente en ofender, es natural que subjetivamente debe saber que con su acción deprime y ofende y, a pesar de ese conocimiento, debe querer hacerlo. Desacreditar, en cambio, significa tratar de restar crédito y reputación. El delito consiste en tratar de restar crédito, de disminuir el concepto que la gente tiene de un individuo. El medio objetivo para desacreditar consiste necesariamente en propalar o en poner condiciones para que se propale determinada imputación, es decir, que el hecho mismo de la difusión, esencial para la constitución del tipo delictivo, debe ser abarcado por el dolo del autor. En el aspecto subjetivo, esta forma injuriosa necesariamente envuelve no solamente el conocimiento del valor infamante de la expresión, sino también el conocimiento y la voluntad de difundirlo (cfr. Sebastián Soler, Derecho Penal Argentino, tomo III, 4ª edición, parte especial, TEA, Buenos Aires, 1992, págs. 238/44).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 7.2.2012 “Fernández” Causa 46.318 Reg. 59 J. 7 - S. 13 EXTRADICIÓN. JUZGAMIENTO DE UN HECHO ANTERIOR Y NO INCLUÍDO EN EL PEDIDO DE EXTRADICIÓN. IMPOSIBILIDAD. “Este Tribunal comparte la decisión adoptada por el juez de la causa, sobre la base de que se encontraba impedido de juzgar a Bernardo Esteban Muncharaz en virtud de tratarse de un hecho anterior y no incluido en el pedido de extradición que posibilitó el entrañamiento al nombrado.” “Así, el supuesto bajo estudio corresponde analizarlo sobre la base del contenido de los requisitos y exigencias formales de la Convención sobre Extradición de Montevideo de 1933 -aprobada por Decreto-ley 1638- que en su 7 artículo 17, inciso a, sustenta el principio de especialidad que prohíbe al Estado requirente someter al individuo extraditado a otro proceso por delitos anteriores que el que motivó su extradición.” “El principio señalado, tal como lo explica Horacio Daniel Piombo, concretamente se traduce en que “…el extraditado sólo puede ser perseguido respecto de los delitos por los cuales la entrega ha sido concedida…su alcance caracterizador es vedar cualquier persecución penal por ilícitos anteriores al requerimiento de extradición, que no sean los expresamente admitidos por el país de refugio al conceder la dación…” (ver “Tratado de la extradición” -Tomo II-, Ed. Depalma, Buenos Aires, Año 1999, pág. 507).” “Así, las premisas de toda extradición indican que cada uno de los ilícitos imputados debe formar parte de la solicitud para que el Estado requerido pueda hacer un análisis de acuerdo al Tratado y tomar la decisión de entregar o no a una persona al país requirente. Por ello, no debe perderse de vista que el cumplimiento de estos requisitos, además de resguardar los derechos de la persona requerida, en tanto hace a la certidumbre respecto de los hechos por los que se solicita su extradición, en virtud de los cuales habrá de ejercer su defensa en el proceso que se le sigue en su contra, también atiende a la protección de los intereses del estado extraditante, en especial el respeto de su soberanía (ver aut. y op. cit, pág. 506).” “En consecuencia, tal proceder constituye una inobservancia de las disposiciones concernientes a la intervención del individuo requerido (art. 167, inc. 1°, del Código Procesal Penal de la Nación) que debe ser declarada de oficio, como lo hizo el a quo, toda vez que implica la violación de normas constitucionales fundamentales (art. 168, segundo párrafo) que asisten al requerido en trámites de extradición en general (Fallos 311:1925) y en salvaguarda del principio de especialidad, para que las condiciones de traslado y permanencia del extraditado en el país requirente estén debidamente autorizadas por el país requerido.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Farah 16.2.2012 “Muncharaz” Causa 46.513 Reg. 95 J. 11 - S. 22 MARCAS Y DESIGNACIONES. LEY 22.362. LEY 11.723. COMPETENCIA. “Para resolver esta contienda debemos tener presente que, en reiteradas ocasiones, la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo que “…Corresponde a la justicia federal, más allá que la infracción a la ley 11.723 sea ajena a su conocimiento, continuar con la sustanciación de la causa, en razón de que el caso resulta aprehendido por dos disposiciones legales -leyes 22.362 y 11.723- que concurrirían en forma ideal, pues ambas habrían sido cometidas simultáneamente y mediante una única conducta (Fallos: 323:169, 870 y 2232). En tal sentido, y habida cuenta que de las constancias del incidente surge una presunta infracción a ambas leyes, atento que el material secuestrado presentaba etiquetas que eran copias de las originales impresas con inyección de tinta (fs. 3/7), opino que corresponde declarar su competencia para conocer en estas actuaciones (Competencias n° 713, L. XXXIX in re “Malandra, Javier Gustavo s/inf. ley 11.723” y n° 1083 L. XXXIX in re “Ditullio, Roberto Oscar s/ arts. 31, inc d, de la ley 22.362” resueltas el 17 de noviembre de 2003)...” (Competencia n° 894, XLIV “Seoane, Daiana Sabrina s/inf. ley 22.362 y 11.723”, rta. el 26/3/09).” “Por su parte, en los fundamentos vertidos por el Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal -a los que se remitió la Sala II de dicha Alzada-, se ha dicho que “…En nada cambia que el Juez Federal interviniente haya decretado el procesamiento (...) por el delito previsto en el artículo 72 bis, inc. “d” de la ley de propiedad intelectual; pues como bien lo dijeron los representantes del Ministerio Público (…) la calificación jurídica otorgada en ese auto es preventiva y circunstancial, ya que de ningún modo modifica ni altera la plataforma fáctica investigada en este legajo, la cual podrá ser finalmente adecuada en la sentencia dictada luego del debate…” (causa n° 29.282 “Churata Mamani, Víctor s/competencia”, rta. 23/4/08, reg. n° 11.692).” C.C.C. Fed. Sala II 22.2.2012 Causa 31.341 8 Cattani - Irurzun “Menéndez” Reg. 34.142 J. 11 - S. 21 Poder Judicial de la Nación MEDIDAS CAUTELARES. SECUESTRO DE AUTOMOTOR. RESTITUCIÓN. PROCEDENCIA. CARÁCTER. “…la solicitante Flor de María Zavala Solis a esta altura de la pesquisa resulta ajena a la imputación que constituye el objeto procesal de la causa y que se dirige, entre otros, en contra de su esposo; la naturaleza de los hechos investigados –infracciones marcarias- impiden supeditar la entrega del automotor cuando se ha justificado debidamente su titularidad con las constancias de fojas.11 y de fojas 195/vta.; y la fecha en que fue adquirido el bien, con anterioridad al inicio de esta causa, desecha la posibilidad de que haya sido obtenido con el producido del ilícito que se investiga.” “No obstante ello, en la medida que el sumario transita una etapa eminentemente incipiente en la que aún no puede descartarse la aparición de alguna circunstancia relevante vinculada con la utilización del rodado, la devolución que se propicia en favor de Zavala Solís será bajo el carácter de depositaria judicial, al menos, hasta que se esclarezcan los hechos materia de investigación de este proceso. Todo ello, sin perjuicio de la necesidad de que se cumpla con la ratificación que exige el artículo 48 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 7.2.2012 “Zavala Solis” USO OFICIAL Causa 31.377 Reg. 34.093 J. 3 - S. 6 NOTIFICACIÓN. REQUISITOS FORMALES. NOTIFICACIÓN A LA PARTE Y/O A SU ABOGADO DEFENSOR. CAMBIO DE ABOGADO. CONSECUENCIAS. “El art. 146 del CPPN establece: “Si las partes tuvieren defensor o mandatario, solamente a éstos se les efectuarán las notificaciones, salvo que la ley o la naturaleza del acto exijan que también aquéllas sean notificadas”.” “La disposición plantea una regla general y supuestos de excepción. Con respecto a estos últimos, Navarro y Daray sostienen que: “Notificaciones que por la naturaleza del acto exigen el conocimiento particular y complementario de la parte son, como regla general, aquéllas relacionadas con la necesidad de su presencia o actuación o, por su trascendencia, con la afectación de su patrimonio o libertad, como las concernientes al procesamiento (…)” (Navarro, Guillermo Rafael y Daray, Roberto Raúl, “Código Procesal Penal de la Nación – Análisis doctrinal y jurisprudencial--“ , Tomo 1, Editorial Hammurabi, 1° edición, Buenos Aires, Año 2004, pag. 394).” “…el cambio de abogado defensor no modifica el plazo estipulado para apelar, lo que impide “(…) el intento de impugnar indefinidamente decisiones que adquirieron firmeza mientras se gozaba de la asistencia técnica garantizada por el art. 18 CN (…)” (D’Albora, Francisco J., “Código Procesal Penal de la Nación”; cuarta edición corregida, ampliada y actualizada; Editorial Abeledo –Perrot, Buenos Aires, comentario al art. 146 CPPN, pag. 244).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 7.2.2012 “Servinaval SRL” Causa 46.458 Reg. 61 J. 8 - S. 16 NULIDAD. REQUISITO DE CORRER VISTA EN LOS TÉRMINOS DEL ART. 180 CPPN. “En primer término, es preciso recordar que de antiguo esta Cámara a través de sus dos Salas, se ha expedido afirmando que“...sólo aparece como necesario correr la vista que manda el artículo 180 del ritual en aquéllos casos donde el acto inicial es una denuncia que es elevada al Tribunal interventor sin cumplir ninguna diligencia prevencional” (v. de Sala II, causa n° 30.129 “Lezcano”, rta. el 6/9/11, reg. n° 33.418 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II 29.2.2012 Causa 31.369 Cattani - Irurzun - Farah “Ramos Ayala” Reg. 34.162 J. 3 - S. 6 9 PRISIÓN PREVENTIVA. PLAZO LEGAL. LEY 24.390. PAUTAS PARA FIJAR SU PRÓRROGA. “Para empezar, debe recordarse que la validez de las disposiciones de la ley 24.390 se halla supeditada a que se interprete que no establece un plazo de aplicación automática sino uno que debe ser determinado por la autoridad judicial teniendo en cuenta las circunstancias concretas del caso particular. Este es el criterio que ha sostenido en este mismo proceso el Tribunal (ver causa n° 22.929 “Guerrieri, Pascual O. y otros s/ prórroga de la p.p.”, reg. n° 24.725 del 4/10/05 y sus citas, entre muchas otras), posteriormente avalado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (ver G. 206. XLII “Guerrieri”, rta. el 11/12/07, entre otras).” “Por cierto, dicha doctrina del “plazo judicial” ha sido pacíficamente impuesta por la Corte (ver Fallos 319: 1840, 321: 1328; causa “Putallaz”, rta. el 23/3/10, publicada en “La Ley. Suplemento Mensual del Repertorio GeneralAbril”; y causa S. 61. XLVI “Simón”, rta. el 1/6/2010).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun - Farah 2.2.2012 “Somoza” Causa 31.447 Reg. 34.076 J. 4 - S. 8 PRUEBA. ACTA DE SECUESTRO. REQUISITOS FORMALES. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “Que lleva dicho el Tribunal que la existencia de una descripción somera del material incautado no conlleva a la nulidad del secuestro, sin perjuicio de que pueda ello resentir su valor probatorio, lo que deberá ser evaluado oportunamente en cada caso (ver causa nº 23.079 “INTEL s/archivo”, reg. nº 24.476 del 15/11/05 y causa nº 28.209 “Pepsi Drugstore”, reg. nº 30.429 del 29/09/09 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 9.2.2012 “Baltazar” Causa 31.212 PRUEBA. Reg. 34.097 LIBERTAD CONVERSACIONES PROBATORIA. PRIVADAS J. 5 - S. 10 ALCANCES. GRABADAS POR PROHIBICIONES EL PROBATORIAS. DENUNCIANTE. GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. AUTOINCRIMINACIÓN. PROHIBICIÓN. ALCANCES. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. INVIOLABILIDAD DE LA DEFENSA. ABOGADO. SECRETO PROFESIONAL. NULIDAD. PROCEDENCIA. “Que tal como sostiene el a quo, ambas Salas de esta Cámara han sostenido que la grabación de una comunicación por parte de uno de sus interlocutores, para el caso de particulares se trata de la documentación de un hecho acaecido que no invade la esfera de las prohibiciones probatorias (Sala I, causa n° 30.468 “Raña, R. s/nulidad”, reg. n° 255 del 20/4/1999 y Sala II, causa n° 13.928 “Cingolani y otros s/procesamiento”, reg. n° 15.010 del 19/12/1997). A tal afirmación se le une aquella que sostiene que “el ocultamiento de dicha filmación sólo ha tenido por objeto la registración por medios técnicos de un hecho que fue realizado libremente por los imputados, quienes asumieron el riesgo de que la oferta ilegal que estaban realizando pudiera ser reproducida ante los tribunales” (Sala I, causa n° 39.561 “Leon”, reg. 747 del 11/7/2007 y Sala II, causa n° 26.416 “Lynch, Santiago y otro s/procesamiento”, reg. n° 28.666 del 8/7/2008)”. “Empero, tales supuestos se distinguen del sub examine: por un lado -y conforme se remarcó- porque la parte denunciante que efectuó la grabación no formó parte del círculo de personas que intervinieron en aquella reunión, lo que en sí mismo puede conllevar una indebida intromisión en la privacidad ausente en aquellos casos; y por otro, fundamentalmente por cuanto se trataba de un encuentro entre imputados en una causa penal y su abogado defensor.” “Así, no se encuentra en debate el principio de libertad probatoria y la consecuente validez de la incorporación al proceso de una grabación efectuada entre particulares, sino que la discusión debe centrarse -conforme lo plantea el incidentista- en si se ha afectado o no la garantía constitucional de inviolabilidad de la defensa.” “En este contexto, la incorporación y valoración de las grabaciones cuestionadas se entromete en un ámbito que diversas disposiciones normativas detraen de toda posible injerencia estatal al hallarse en juego la plenitud del 10 Poder Judicial de la Nación ejercicio de la defensa en causas penales (conf. Sala I, causa n° 30.759 “Agullo”, reg. n° 481 del 8/7/99).” “Ha de repararse que el amparo del secreto profesional está orientado a proteger a la persona que necesita efectuar consultas o requerir asistencia técnica sobre una disciplina en particular -en la especie, jurídica-, para garantizarle un ámbito de privacidad y la seguridad de que, a menos que dé un permiso para ello, sus manifestaciones no serán divulgadas (art. 18 de la Constitución Nacional, arts. 156 y sgtes. del C.P. y 234 y sgtes. del CPPN).” “En este aspecto, debe interpretarse que las grabaciones en cuestión se ven alcanzadas por tal restricción, dado que, considerar lo contrario, traería aparejado una lesión a la esfera de la reserva e intangibilidad en que debe colocarse la preparación de la defensa penal, acarreando una clara violación al garantía de defensa en juicio, principio que inspira a las norma citadas.” “Binder señala que “en este campo existen también algunos límites absolutos. Existen ciertas comunicaciones y registros cuya inclusión en el proceso penal es siempre inadmisible. Por ejemplo, las comunicaciones entre el imputado y su defensor” (conf. Binder, Alberto Introducción al Derecho Procesal Penal, primera edición, 1993, Ed. Ad-Hoc, pág. 189).” “Repárese en la afectación a la plenitud de la defensa en juicio que sobrevendría a raíz de la admisión de pruebas como las cuestionadas, en la medida en que toda comunicación entre un imputado y su círculo íntimo con el USO OFICIAL abogado se hallaría sujeta a ser incorporada como prueba de cargo.” “La amenaza de tal riesgo recortaría la amplitud del intercambio comunicativo necesario para el desarrollo de toda defensa, con la consiguiente disminución del goce de derechos individuales.” “Debe recordarse que sobre estos aspectos el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su observación n° 13 relativa al artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos -análogo al artículo 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos-, señaló que el defensor debe poder comunicarse con el acusado en condiciones que garanticen plenamente el carácter confidencial de sus conversaciones, y más aún, el poder asesorar y representar a sus clientes de conformidad con su criterio y normas profesionales establecidas, sin ninguna restricción, influencia, presión o injerencia indebida de ninguna parte (conf. Naciones Unidas; Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos: publicación del 29 de marzo de 1996, pág. 18).” “Así, la incorporación de la grabación clandestina conlleva a la imposibilidad de desarrollar la actividad señalada, habiéndose afectado las disposiciones allí establecidas y, por ende, lesionado principios cuyo marco normativo se encuentra en nuestra Carta Magna al integrar la nómina de pactos con jerarquía constitucional, los que deben ser valorados en forma conjunta con los establecidos por el artículo 18 de la Constitución Nacional.” “Lo expuesto, lleva a los suscriptos a sostener la nulidad de la grabación acompañada en el acto que motivó el inicio de las actuaciones, su posterior desgrabación, transcripción y sus consecuencias, por lo que deben ser excluidas como medio probatorio, por ser violatorio de garantías constitucionales, resultando inadmisible que el Estado se beneficie con ello para facilitar la investigación de un posible delito (C.S.J.N. Fallos 303:1938; 306:1752; 317:1985; entre otros).” C.C.C. Fed. Sala II 15.2.2012 “Van Meel” Causa 30.932 QUERELLA. Cattani - Irurzun - Farah Reg. 34.122 APARTAMIENTO. SUPUESTOS J. 5 - S. 9 EN QUE PROCEDE LA SEPARACIÓN DEL QUERELLANTE. “No debe olvidarse que el “... querellante en un proceso penal sólo puede ser apartado de su rol si es procesado ... por el mismo hecho ....” (ver C.C.C. Sala I, c. 37.948 “Maiocchi”, rta.8.11.90; C.N.C.P. Sala III, causa n° 3774 “Oneto Torres, Enrique s/recurso de casación”, rta. 27.6.2002, reg. 345 y sus citas; C.C.C. Fed. Sala I “Estevez Ventura”, rta. 16.8.1985; c. n° 45.040 “Greco”, rta. 14.4.11, reg. n° 355, entre otras), extremo que no se verifica al no haberse ordenado la recepción de la declaración prevista por el art. 294 del código de forma.” 11 C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun - Farah 3.2.2012 “Falicoff” Causa 31.278 Reg. 34.090 J. 10 - S. 19 RECURSO DE APELACIÓN. JUICIO CORRECCIONAL. ESTADÍO PROCESAL HASTA EL CUAL PUEDE INTERPONERSE RECURSO DE APELACIÓN. RECURSO DE CASACIÓN. “Que según surge del decreto de f. 747 del principal, este proceso ya ha culminado su etapa de instrucción y actualmente se encuentra radicado ante el Juzgado Federal n° 5 para sustanciar el juicio correccional (Libro III, Título II, Capítulo I, del Código Procesal Penal de la Nación), y en tanto la intervención de esta Cámara de Apelaciones sólo puede extenderse hasta la citación a juicio prevista por los arts. 405 y 406, en función del 354 del código de rito, la vía procesal correspondiente para impugnar las decisiones adoptadas en este estadio procesal es la casacional (conf. de esta Sala, causa n° 25.636 “Ferraro”, reg. n° 28.237 del 27/3/2008 entre otras y, en similar sentido, de la C.N.C.P., Sala IV, causa n° 9501 “Castellano”, reg. n° 12.939 del 16/2/2010).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 14.2.2012 “Peluffo” Causa 31.214 Reg. 34.118 J. 5 - S. 9 RECURSO DE APELACIÓN. MANTENIMIENTO DEL RECURSO SIN SOSTENER EL AGRAVIO. DESISTIMIENTO. “…aún cuando se mantuvo la apelación, la postura expresamente fijada por el fiscal general al no sostener el agravio de su inferior jerárquico significa desistimiento del recurso (art. 454 del C.P.P.N.), privando al Tribunal de su jurisdicción revisora.” C.C.C. Fed. Sala II 16.2.2012 Causa 31.372 Cattani - Irurzun - Farah “Sr. Fiscal” Reg. 34.133 J. 9 - S. 18 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. RESOLUCIONES QUE GENERAN LA OBLIGACIÓN DE CONTINUAR SOMETIDO A UN PROCESO CRIMINAL. IMPROCEDENCIA. “Que la decisión contra la que se dirige la vía casatoria no integra el elenco de aquellas que enumera el artículo 457 del Código Procesal Penal de la Nación entre las susceptibles de ser conmovidas por el citado medio impugnativo, que sólo lo admite respecto de las sentencias definitivas y los autos que pongan fin a la acción o a la pena, o hagan imposible que continúen las actuaciones o denieguen la extinción, conmutación o suspensión de la pena (conforme al principio sentado en el artículo 432 del citado ordenamiento).” “Que sobre este aspecto, amén de la claridad de la citada norma, cabe mencionar la tradicional jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que ha negado tal carácter a aquellas resoluciones que generan la obligación de continuar sometido a un proceso criminal (Fallos 295:504, 298:408, 308:1667, 310:195, 311:1781, 312:573, 312:575, 312:577, entre muchos otros).” C.C.C. Fed. Sala II 22.2.2012 Causa 31.269 Cattani - Irurzun “Sasson” Reg. 34.141 J. 2 - S. 4 RECURSO EXTRAORDINARIO. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. RECHAZO DE PLANTEO DE EXCARCELACIÓN. PROCEDENCIA. “A su vez, se trata de una resolución equiparable a sentencia definitiva, tal como indican reiterados pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación respecto de decisiones que como la impugnada generan un perjuicio de imposible reparación ulterior, por afectar un derecho que requiere tutela inmediata (CSJN, Fallos 307:549, 308:1631 y 314:791, entre otros).” 12 Poder Judicial de la Nación “Por otro lado, en la medida en que el recurrente ha cuestionado la inteligencia otorgada por este Tribunal a normas que reglamentan la imposición de restricciones a la libertad ambulatoria previo a que medie sentencia de condena firme, bajo la pretensión de que la interpretación efectuada contraría disposiciones y derechos consagrados por nuestra Constitución Nacional, el planteo introducido suscita cuestión federal suficiente, habilitando la procedencia del remedio interpuesto de conformidad con las previsiones del artículo 14 de la ley 48.” C.C.C. Fed. Sala II 23.2.2012 Causa 31.375 Cattani - Irurzun “Fontana” Reg. 34.152 J. 4 - S. 8 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “En lo que hace al delito de trata de personas, entre las acciones típicas que comprenden los artículos 145 bis (trata de mayores) y 145 ter (trata de menores) del Código Penal de la Nación se encuentran la captación, el transporte o traslado y la acogida o recepción de personas con fines de explotación.” “Capta “el que consigue, el que gana la voluntad, atrapa, recluta, reúne, atrae o entusiasma a quien va a ser víctima del delito”. Transporta o traslada “el que lo lleva de un lugar a otro (...) En la mayoría de los casos el USO OFICIAL traslado tiene que ver con desarraigar a la persona”. Acoge o recibe “quien da hospedaje, aloja, el que admite en su ámbito, esconde o brinda al damnificado protección física en contra del descubrimiento de su condición de explotado presente o futuro” (Hairabedián, Maximiliano, “Tráfico de personas. La trata de personas y los delitos migratorios en el derecho penal argentino e internacional”, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, 2009, pp. 22-23).” “En cuanto al tipo subjetivo de este delito, se requiere -además del dolo- la finalidad de explotación como intención interna trascendente (Niremperger, Zunilda y Rondan, Francisco, “Mercaderes de Vidas”, Ed. ConTexto, Resistencia, Chaco, 2010, pp. 95-96). Es aquí donde cobran relevancia las declaraciones de los damnificados referidas a los escasos salarios percibidos, las demoras en los pagos, los descuentos efectuados (pasajes, zapatillas) y las extensas jornadas de trabajo (ver fs. 126/129, 156/159 y 177/185 de la causa principal), a punto tal que María Elena Poma Gutiérrez refirió: “(...) entraba al taller a veces Don Julio renegaba porque no se acababa, por los pantalones (...) y nos quedábamos hasta las tres de la mañana (...) yo no sabía que iba a trabajar tantas horas (...) yo ya no podía, mis pies ya me estaban saliendo ampollas, ya no podía estar todo el día tampoco parada” (ver fs. 211/224 de los autos principales).” C.C.C. Fed. Sala II 23.2.2012 Causa 31.026 Cattani - Irurzun “Calzada Salgado” Reg. 34.149 J. 9 - S. 18 ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO. ART. 248 CP. REQUISITOS TÍPICOS. SOBRESEIMIENTO. REQUISITOS PARA SU DICTADO. “…este Tribunal tiene dicho que la figura del art. 248 del C.P. sanciona el dictado de órdenes o resoluciones contrarias a las leyes -extremo que se dilucida confrontando actos concretos con atribuciones legales-; y también el uso incorrecto, arbitrario o improcedente de una facultad jurídica, supuesto en que el tipo penal se concreta cuando el funcionario hace algo que la ley como principio abstracto le permite hacer, simulando que se encuentran dadas las condiciones para actuar de tal manera (conf. causa n° 28.847 “Vázquez”, reg. n° 31.240 del 6/4/2010, con cita de Soler, Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, Tomo 5, Ed. Tea, Buenos Aires, 1992, p. 183).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Para concluir. El sobreseimiento cierra definitiva e irrevocablemente el proceso con relación al imputado –cfr. art. 335 CPPN-; por ello, reclama la existencia de certeza acerca de la ausencia de responsabilidad (D´Albora, Francisco “Código Procesal Penal de la Nación. Anotado. Comentado. Concordado”, Octava edición corregida, ampliada y actualizada por Nicolás F. D´Albora, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2009, pág. 587). La duda sólo puede conducir a esa solución cuando resulte imposible avanzar en la instrucción del sumario (op. cit., pág. 13 588).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) C.C.C. Fed. Sala II 1.3.2012 Causa 30.942 Cattani - Irurzun - Farah “Vanoli” Reg. 34.167 J. 11 - S. 21 ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. CASUALES DE SUSPENSIÓN. FUNCIONARIO PÚBLICO. PLAZOS PROCESALES. PLAZO RAZONABLE. “…la causal de suspensión establecida en el segundo párrafo del art. 67 del Cód. Penal tiende a evitar que el funcionario público ejerza su influencia o recurra a sus facultades funcionales para obstaculizar o impedir el ejercicio de la acción penal (Núñez, Ricardo C., “Las disposiciones Generales del Código Penal”, Marcos Lerner Editora Córdoba, año 1988, pág. 298) y que, si el texto legal ni siquiera efectúa distinción alguna respecto al cambio de función en otras reparticiones estatales (conf. de esta Sala, causa n° 24.080 “Cavallo, Domingo F. s/prescripción”, reg. n° 26.102 del 30/11/06), menos aún puede predicarse que no pueda ser aplicada cuando el funcionario imputado siguió ejerciendo la función pública en el mismo organismo que fue administrado fraudulentamente.” (Del voto del Dr. Cattani) “Esa interpretación –agregué- se impone como ineludible a la luz del propio texto de la disposición (conf. causa n° 26.697 “Panceira”, reg. n° 29.210 del 20/11/08).” (Del voto del Dr. Cattani) “Es que la duración razonable de un proceso depende en gran medida de diversas circunstancias propias de cada supuesto, por lo que el derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas no puede traducirse en número de días, meses o años, sino que debe contemplar extremos tales como la complejidad del asunto y la manera en que fue llevado por las autoridades judiciales (CSJN, Fallos 322:360 -votos de los jueces Fayt y Bossert- y 327:327; de esta Sala, causa n° 28.577 “Menem”, reg. n° 31.141 del 10/3/2010).” (Del voto del Dr. Cattani) “Es que, en definitiva, la interrupción por secuela de juicio –en cualquiera de los supuestos taxativamente fijados por el art. 67 del Código Penal- tiene su razón de ser en que se trate de actos que otorgan real dinámica e inequívoco impulso persecutorio al proceso, manteniendo en efectivo movimiento a la acción penal (ver de esta Sala, causa n° 16.232 "Arroyo", reg. n° 17.263 del 24/2/2000, entre otras); mientras que la suspensión por el ejercicio de la función pública de un imputado opera en tanto las facultades o influencias funcionales puedan obstaculizar o impedir el ejercicio de la acción penal (ver mi voto en causa n° 28.573 “Klemann”, reg. n° 31.408 del 11/5/10). Va de suyo que, teniendo esas finalidades en vista, ninguna de tales variantes puede influir cuando –por la razón que fuere- el Estado se demuestre ineficaz para impulsar sostenidamente la persecución penal sin dilaciones indebidas y para arribar al dictado de una sentencia definitiva en un tiempo razonable.” (Del voto del Dr. Farah) “Debe recordarse que dicha garantía ha sido incorporada a nuestra Carta Magna a partir de la reforma del año 1994, en virtud de lo establecido en su artículo 75, inciso 22, a partir del cual se le otorgó rango constitucional a los tratados internacionales -Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 8.1; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 14, inciso 3 c)- , y ha sido aplicada tanto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (“Genie Lacayo” 29/1/97, “Suárez Rosero” 12/11/97, “López Alvarez v.Honduras” 1/2/06) como por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (“Motta” 19/2/91 y “Ruiz Mateos” 23/6/93), entre otros tribunales internacionales (ver mi voto en, de esta Sala, causa n° 27.676 “Cáceres”, reg. n° 30.116 del 3/7/09).” (Del voto del Dr. Farah) “Por cierto que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ya la había receptado con anterioridad a la citada reforma constitucional, al interpretar los principios de progresividad y preclusión como instrumentos procesales aptos para evitar la duración indeterminada de los juicios. En este sentido el Alto Tribunal consideró que debe interpretarse dentro de la garantía de defensa en juicio consagrada en el artículo 18 de la C.N., el derecho que tiene todo imputado a obtener, luego de un juicio tramitado en forma legal, un pronunciamiento, que del modo más rápido posible ponga fin al estado de incertidumbre que el sometimiento a un proceso provoca (Fallos 272:188).” (Del voto del Dr. Farah) 14 Poder Judicial de la Nación “Así, como ya he dicho en distintos precedentes de este Tribunal, es importante distinguir “…el instituto de la prescripción y el derecho constitucional a ser juzgado en un plazo razonable. Que el primero constituya el instrumento adecuado para salvaguardar el mencionado derecho (Fallos 331:600) no puede conducir a la equiparación a no ser como consecuencia de un razonamiento falaz que confunda la forma y la sustancia. La recordada disidencia en el precedente “Kipperband” [en alusión al voto disidente de los Dres. Petracchi y Boggiano (Fallos 322:360)] (…) entre otras cosas, reparó en que ´…la duración razonable de un proceso depende en gran medida de diversas circunstancias propias de cada caso…´ y que ´…el derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas, no puede traducirse en un número de días, meses o años…´.” (Del voto del Dr. Farah) ““En consecuencia, la declaración de prescripción, en tanto vía de canalización del derecho aludido, puede tener lugar con anterioridad al vencimiento de los plazos previstos por el código de fondo –art. 67 C.P.- si es que se demuestra la violación del derecho a ser juzgado en un plazo razonable (CSJN I.159.XLIV “Ibáñez”, rta. 11/08/09 y, B. 2277. XLI “Bobadilla”, rta. 24/11/09, entre otros)” (cfr. Sala I, c. n° 43.457 “Alitisz”, reg. n° 49 del 15/02/10; y c. n° 43.756 “Millet”, reg. n° 234 del 30/3/10).” (Del voto del Dr. Farah) “La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido que para examinar la razonabilidad de un plazo en un proceso se deben tomar en cuenta tres elementos: “a) complejidad del asunto, b) actividad procesal del interesado y c) conducta de las autoridades judiciales” (CIDH, caso Genie Lacayo vs. Nicaragua, Sentencia del USO OFICIAL 29 de enero de 1997, párr. 77; caso Escué Zapata vs. Colombia, sentencia del 4 de octubre de 2007, párr. 102; caso Heliodoro Portugal vs. Panamá, sentencia del 12 de agosto de 2008, párr. 149; caso Bayarri vs. Argentina, sentencia del 30 de octubre de 2008, párr. 107).” (Del voto del Dr. Farah) “Agrego que aunque los hechos investigados sean complejos, ello no es justificativo para que se dedique un período de tiempo ilimitado a la resolución del caso. “De otro modo, se asumiría de manera implícita que el Estado siempre enjuicia a culpables y que, por lo tanto, es irrelevante el tiempo que se utilice para probar la culpabilidad, cuando, conforme con las normas internacionales, el acusado debe ser considerado inocente hasta que se pruebe su culpabilidad” (Informe 12/96, caso n° 11.245 del 1/3/96 de la CIDH, por mí citado en causa “Cáceres” ya invocada).” (Del voto del Dr. Farah) “Por otro lado y en cuanto a la violación de la garantía de ser juzgado en un plazo razonable, considero que no ha presentado en autos una afectación de una entidad tal que habilite un pronunciamiento desvinculatorio como el pretendido por la defensa. La garantía citada, con fundamento en el speedy trial (juicio rápido) americano, protege a los individuos contra las persecuciones penales estatales indebidamente prolongadas. De este modo, sea que se la conciba como el derecho a ser juzgado en un plazo razonable (acorde a lo establecido por las convenciones internacionales que integran nuestro bloque constitucional) o como el derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas (de acuerdo a los precedentes de la Corte Suprema, que reconoce su leading case en el fallo MATTEI, 272:188), considero que no existen dudas de que su vigencia comienza con el ejercicio de la acción penal pública contra el individuo, o en otras palabras, cuando una persona determinada comienza a correr riesgo de ser condenada.” (Del voto del Dr. Rimondi). C.C.C. Fed. Sala II 8.3.2012 Causa 31.336 Cattani - Farah - Rimondi “Granillo Fernández” Reg. 34.216 J. 2 - S. 4 ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. CÓMPUTO. CALIFICACIÓN JURÍDICA QUE DEBE SER CONSIDERADA. “…a los fines de resolver planteos vinculados con la vigencia de la acción penal ha de estarse a la posible calificación o el grado de participación más gravosa (cfr. de esta Sala, causa n° 13.657 “Rosman”, rta. 21.10.97, reg. n° 14.763; causa n° 21.508 “Iaiza”, rta. 2.12.04, reg. n° 23.198; causa n° 22.861 “Bastos”, rta. 1.11.05, reg. n° 24.388; causa n° 24.313 “Jassan”, rta. 25.7.86, reg. n° 25.786; causa n° 26.925 “Cots”, rta. 2.12.08, reg. n° 29.254; causa n° 20.167 “García”, rta. 15.7.03, reg. n° 21.338, entre otras).” “También se ha sostenido en similar sentido que “... si la acción imputada puede configurar prima facie un delito 15 u otro, debe estarse al de mayor gravedad en el incidente de prescripción, sin perjuicio que al tiempo del pronunciamiento definitivo se concluya en una significación jurídica más benigna, declarándose entonces, y recién allí, la prescripción de la acción luego del debate en donde las partes hayan tenido oportunidad de probar y alegar sobre las características del suceso para darle uno u otro encasillamiento legal ...” (ver en tal sentido, de la Cámara Nacional de Casación Penal, Sala II, causa n° 994 “D’Ortona”, rta. 10.7.97, reg. n° 1515; causa n° 1230 "Imexar", rta. 9.10.97, reg. n° 1640; Sala III, causa n° 2277 “Weinstein”, rta. 10.4.00, reg. n° 175; causa n° 3309, “Saksida”, rta. 21.5.01, reg. n° 305, entre otras; de este Tribunal, Sala II, causa n° 24.239 "Lifschitz", rta. el 21/3/09, reg. n° 29.897, causa n° 29.082 “Kalfaian, Juan C.”, rta. 16.7.10, reg. n° 31.686, y sus respectivas citas, y c. n° 30.410 “Can, Sami s/prescripción”, rta. 30.5.11, reg. 32.929; y de la Sala I, causa n° 44.354 “Guidotti”, rta. 3.8.10, reg. n° 720 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 29.3.2012 “Fraga” Causa 31.467 Reg. 34.304 J. 1 - S. 1 COMPETENCIA. DECLARACIÓN DE INCOMPETENCIA PREMATURA. “Conforme surge de las constancias agregadas al legajo, la declaración de incompetencia resulta prematura, ya que debe estar antecedida de una pesquisa que permita establecer como se presentaron los hechos, así lo entiende la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ha dejado asentado que “...para resolver una cuestión de competencia, ésta debe hallarse precedida de una adecuada investigación que permita individualizar los hechos sobre los cuales versa, las circunstancias de modo y lugar en que habrían ocurrido y las calificaciones que les pueden ser atribuidas” (Fallos: 301-472; 302-853; 306-728 y 1997; 315-312, entre otros).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 8.3.2012 “N.N.” Causa 46.395 Reg. 179 J. 9 - S. 18 COMPETENCIA. ESTAFA. ESTAFA PROCESAL. MAGISTRADO FEDERAL VÍCTIMA DEL ENGAÑO. “En consecuencia, aun cuando los fondos fueran de propiedad privada, el accionar desplegado afectó de manera directa la buena administración de justicia de la Nación, por lo que corresponde continuar con el trámite del expediente a la justicia federal (ver en igual sentido CSJN, competencia n°166, XLIV “Libois s/estafa”, rta. el 8/7/2008 y competencia n°598, L. XL, “Nocetti, María Susana s/denuncia”, rta. el 13/7/2004).” C.C.C. Fed. Sala II 2.3.2012 Causa 31.407 Cattani - Irurzun - Farah “Pepe” Reg. 34.180 J. 3 - S. 5 DEBIDO PROCESO. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. PRINCIPIO DE CONGRUENCIA. “Es que lo que el invocado principio, como parte integrante de la garantía constitucional de la defensa en juicio, tiene por objeto asegurar es que cualquiera sea la calificación jurídica que en definitiva se efectúe, el hecho que se juzga sea exactamente el mismo que aquel que fue objeto de imputación y debate en el proceso, es decir, aquel sustrato fáctico sobre el cual las partes desarrollaron su necesaria actividad, acusatoria o defensiva (CSJN in re “Acuña” del 10/12/96, Fallos 319:2959, voto de los Dres. Bossert y Petracchi; “Sircovich” del 31/10/06, Fallos 329:4634; y “Antognazza” del 11/12/07, voto de los Dres. Lorenzetti, Maqueda y Zaffaroni. Cf., en idéntico sentido, Maier, Julio B., “Derecho Procesal. Tomo I, Fundamentos”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 1996, p. 568 y ss.).” “Así, en tanto todos los actos procesales trascendentes a fin de fijar la imputación descansan sobre una misma plataforma fáctica, la discordancia de criterios suscitada entre el pronunciamiento de la Sala y el requerimiento de elevación a juicio del Ministerio Público Fiscal (f. 450/3 y 462/8 del ppal.) respecto de la aplicación al caso de las agravantes previstas en el art. 11, incisos “a” y “c”, de la ley 23.737 queda reducida a una cuestión de valoración 16 Poder Judicial de la Nación probatoria exclusivamente vinculada a la calificación legal de cuya variación, conforme unánime jurisprudencia en esta materia, no se deriva agravio constitucional alguno (cf. de la CSJN, Fallos 306:784 y 316:1793; de la CNCP, Sala II, causa n° 4395 “ Herrera” del 26/6/03, reg. n° 5798, Sala III, causa n° 5488 “Moreyra” del 16/6/05, reg. n° 504, y Sala IV, causa n° 702 “Ricetta” del 21/11/97, reg. n° 1012; de esta Cámara, Sala II, causa n° 24.803 “Vázquez” del 22/3/07, reg. n° 26.566 y causa n° 24.962 “Fernandez Madero” del 15/5/07, reg. n° 26.799, Sala I, causa n° 40.355 “Tell” del 17/8/07, reg. n° 903, y causa n° 40.581 “De Santibañes” del 24/8/07, reg. n° 919).” C.C.C. Fed. Sala II 2.3.2012 Causa 31.457 Cattani - Irurzun - Farah “Marino” Reg. 34.174 J. 11 - S. 21 DEBIDO PROCESO. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. PRINCIPIO DE CONGRUENCIA. NEGOCIACIONES INCOMPATIBLES CON EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA. ART. 265 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Sobre este punto, tiene dicho el Tribunal que lo relevante a los fines de un acabado derecho de defensa por parte del imputado es que se le imponga detalladamente el hecho que se le imputa y que éste sea el mismo en virtud del USO OFICIAL cual se dispone cualquier medida a su respecto, respetándose así el principio de congruencia (v. causa n° 14.174 “Azzaro, Emilio José s/procesamiento”, rta. 17.3.98, reg. n° 15.218 y sus citas), razón por la cual no es nulo el auto de procesamiento que califica el hecho de un modo y de otro en el acto de la declaración indagatoria, toda vez que mientras no se muten las condiciones fácticas que determinaron el objeto procesal, el principio de congruencia se mantiene inalterable (v. de esta Sala, causa n° 11.903 “Testimonios del auto de procesamiento de Jorge Darío Robledo”, rta. 14.3.96, reg. n° 12.397, y sus citas), como ha acontecido en el caso conforme surge de la descripción del hecho formulada.” “Es que “...el encuadramiento legal que se pone de manifiesto al incoarse una acción penal, o al requerirse por parte del fiscal la prosecución de la instrucción; como la sospecha que evidencia el juez acerca de la participación de una persona en ese hecho penalmente relevante al recibirse declaración indagatoria según la imputación asumida, y la calificación legal que se hace al dictarse su procesamiento, son actos meramente provisionales y que no causan estado. Incluso los encuadramientos legales allí atribuidos son susceptibles de sufrir modificaciones...” (C.N.C.P., Sala II, causa n° 1230 “Imexar”, reg. n° 1640, rta. el 9/10/97).” “Ello así, por cuanto “...normalmente durante las etapas preliminares del proceso no tiene lugar una acabada descripción del hecho imputado, lo que lleva muchas veces a que su significación jurídico-penal tampoco sea precisa, y que junto con una determinada calificación jurídica, subsistan varias otras de distinto modo (conjuntamente, subsidiariamente, etc.) ...” (C.N.C.P., Sala IV, c. n° 1856 “Clebañer”, reg. n° 3133.4 rta. el 19/2/2001).” “…el supuesto previsto en el artículo 265 del código de fondo cuya acción típica consiste en “... interesarse -esto es, volcar una pretensión de parte no administrativa en un negocio- en miras de un beneficio propio o de un tercero en cualquier contrato u operación en la que se intervenga por razón del cargo...” (C.N.C.P. Sala I, c. 8440 “Rodríguez”, rta. 4.10.07, reg. 11082 y sus citas).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “No debe olvidarse que “...el bien jurídico tutelado es el fiel y debido desempeño de la administración en sentido amplio, de manera que la actuación de los órganos no sólo sea plenamente imparcial, sino que se encuentre a cubierto de toda sospecha de parcialidad...” (v. de esta Sala II, c. n° 26.839 “Del Valle Rivas, Olijuela”. Rta. 4.12.08, reg. 29.271, y sus citas), extremo éste que, conforme lo desarrollado, no se ha comprobado.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Debo decir, en tal sentido, que coincido al respecto con la postura que ha sostenido Sebastián Soler en punto a que “…Dentro de esta incriminación no entra ni el abuso de la función ni el acto corrupto por interés, en el sentido del cohecho por promesa de retribución, ni forma alguna de fraude. En este caso, la acción consiste pura y simplemente en un desdoblamiento de la personalidad del funcionario, de manera que a un tiempo resulte 17 intervenir en una relación (contrato u operación) como interesado y como órgano del Estado…”, agregando que “…El interés tomado debe ser personal, aunque no es necesario que la operación se efectúe directamente, antes al contrario, la ley con criterio que responde a lo que más frecuentemente ocurrirá, se refiere al acto simulado y a la persona interpuesta…” (“Derecho penal argentino”, Ed. Tipográfica Editora Argentina, 1970, T° V, pág. 189/190).” (Del voto del Dr. Farah) “Tal ha sido la posición que he asumido en la causa N° 42.536, “Varela Sarcos, Aleida y otros s/sobreseimiento”, del 25/8/2009, Registro N° 856 de la Sala I de esta Cámara, donde, como en el presente caso, no había en el legajo elemento alguno que permitiera inferir que los incumplimientos legales en los que incurrieron los imputados hayan respondido al interés al que hace referencia el artículo 265 del Código Penal (v. asimismo, de esta Sala II, c. n° 28.597 “Musumeci”, rta. 26.3.10, reg. n° 31.208).” (Del voto del Dr. Farah) “Es que tal interés se refiere “…a la conducta del funcionario público que actúa como parte interesada y a la vez como representante del Estado, es decir, asumiendo una doble posición que vicia la voluntad negociadora de la Administración Pública. Lo punible, señala Ricardo Nuñez, es el acto del agente que adopta ‘…un interés ajeno al que representa en razón de su cargo…’...‘Tratado de Derecho Pena’ Tomo VII, Ed. Lerner, 1992, pág. 128…”.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 8.3.2012 Causa 31.241 Cattani - Irurzun - Farah “Vetulli” Reg. 34.215 J. 1 - S. 2 DECLARACIÓN INDAGATORIA. AUSENCIA DEL DEFENSOR TÉCNICO DEL IMPUTADO. DEBIDO PROCESO. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “…invitada a nombrar letrado de su confianza e impuesta de su derecho a ser asesorada por éste en forma previa a la audiencia, la imputada manifestó su deseo de ser asistida por la Dra. Otero Rella, y mantuvo una entrevista con el Defensor Oficial ad hoc, Dr. Jorge Pauline, antes de efectuar el descargo. Además, habiéndole informado el magistrado actuante la posibilidad de que su defensor asista a la indagatoria, la encausada no exteriorizó en ningún momento su deseo de que esté presente en el acto y pese a habérsele informado de su derecho de abstenerse de declarar, optó por hacerlo (arts. 55, 107, 197 y 295 del Código Procesal Penal de la Nación).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 26.3.2012 “Yaranga Sanez” Causa 31.489 Reg. 34.283 J. 4 - S. 7 DELITOS DE TENENCIA. CONCEPTO. ALCANCES. “Ello pues, a juicio de los suscriptos no se trata aquí de una pluralidad de conductas sino de un mismo hecho. Al respecto ha de señalarse lo sostenido por este Tribunal en reiteradas oportunidades en cuanto a que “…si los objetos cuya tenencia se reprocha responde a una clasificación común…, afectando a un mismo bien jurídico, ni la cantidad, ni los diversos momentos de entrada de posesión o lugares de incautación, autorizan la proclamada escisión. Una es la tenencia de bienes de la misma especie como la esfera de custodia y disponibilidad del individuo que los contiene, sin perjuicio de que la pluralidad de objetos evidencien un mayor contenido de injusto que se reflejará en el monto sancionatorio que en definitiva se imponga…” (ver de esta Sala, causa nro. 23.118 “Pereyra”, reg. n° 24.402 del 1/11/05 y causa n° 10.581 “Chiarella”, reg. n° 12.013 del 24/5/95).” C.C.C. Fed. Sala II 22.3.2012 Causa 31.401 Irurzun - Farah “Jara Perez” Reg. 34.264 J. 7 - S. 14 DOCUMENTOS. FALSEDAD. NOTARIO. OBLIGACIÓN DE LOS ESCRIBANOS RESPECTO DE LA IDENTIDAD DE LOS OTORGANTES DEL ACTO. DACIÓN DE FE DE CONOCIMIENTO. ART. 1001 CÓDIGO CIVIL. ALCANCES. 18 Poder Judicial de la Nación “Uno de los requisitos exigidos por la figura descripta por el artículo 293 del Código Penal es la veracidad de su autenticidad o genuinidad; esto es tiene que tratarse de un documento auténtico con todos los signos que lo caracterizan como tal (“Derecho Penal. Parte Especial”, tomo II, Carlos Creus, pág. 427, Ed. Astrea).” “Ahora bien, la referida conducta solo requiere dolo directo. Así, en este tipo de falsedades documentales el agente procede conociendo la existencia de la falsedad y actuando con la expresa voluntad de hacerlo, por lo que dicho accionar no se configura con simples violaciones del deber de cuidado que no permiten vislumbrar la presencia del elemento subjetivo del tipo.” “En esa línea argumental, es posible agregar lo manifestado por la Cámara Nacional de Casación Penal en cuanto a que “la conducta típica del art. 293 es insertar en un documento declaraciones falsas y que ellas tengan aptitud para producir perjuicio. El dolo estriba en el conocimiento del carácter del documento, del objeto y de lo falso que en él se introduce, extendiéndose al de la posibilidad de perjuicio. Sólo funciona lo que se denomina dolo directo. En las falsedades documentales se requiere que el agente proceda a sabiendas que falsifica y que actuó con voluntad de hacerlo, lo cual no puede proceder de simples violaciones del deber de cuidado que no permiten encuadrar la conducta dentro del dolo directo”(voto de la Dra. Capolupo de Durañona y Vedia en mayoría)(CNCP, Sala IV, Causa N° 1064, “Martinez del Valle, Ezequiel Adolfo s/recurso de casación”, 22/03/99).” USO OFICIAL “Aquí, es preciso efectuar algunas consideraciones en torno a las obligaciones que tienen los notarios al expedir una escritura pública respecto de la identidad de los otorgantes y de la acreditación de los poderes que invocan. Ello es así porque el Escribano Gómez Camozzi sostuvo haber efectuado los debidos controles en torno a tales extremos.” “En cuanto a la identidad de las personas, la ley ha querido asegurar la veracidad del escribano sobre la identidad de los otorgantes, sobre la cual reposa la fe y el valor probatorio de la escritura pública. Respecto de la dación de fe de conocimiento (art. 1001 CC), el II Congreso Internacional de Notariado (Madrid, 1960) la definió así: “La certificación o dación de fe de conocimiento ha de ser más que un testimonio, la calificación o el juicio que el notario formula o emite basado en una convicción racional que adquiere por los medios que estima adecuados, actuando con prudencia y cautela.” (citado por Bueres, Alberto y Highton, Elena, Código Civil, tomo 2.C, Hammurabi, Bs. As., 2007, pág. 94).” “Respecto del procedimiento para la obtención del referido juicio de identificación, no puede pasarse por alto que la ley 17.671 del Registro y Clasificación del Potencial Humano, creó el Documento Nacional de Identidad como “único medio para probar la identidad de las personas”. Sin embargo, se ha entendido de un modo uniforme que pese a ello, no alcanza sólo con la exhibición del documento de identidad para que el notario se conforme en torno a la verificación de ese extremo. Ello se debe a que el juicio que debe elaborar el notario exige desplegar una actividad más cuidadosa que la mera exhibición del documento por el compareciente (trato y comunicación con las personas, examen de las fuentes o medios que conduzcan a la evidencia, etc.), sobre todo en tiempos en que resulta de gran notoriedad los casos de sustitución de identidades para fines ilícitos (en este sentido, ver C. Nac. Crim. y Corr., sala 6ª, causa “Sanz” del 08/03/2006, Lexis Nexis on line Nº 12/15161; y de su sala 1°, causa “Trinchitella” del 17/11/2005, Lexis Nexis on line 12/15412, y causa “Pérez Soto” del 06/07/2004, exp. n° 24.204; y de su sala 5°, causa “Gobbi” del 23/12/2003, Lexis Nexis on line 12/12.424).” “Así, el juicio de individualización no puede alcanzarse por un solo procedimiento, pues por su naturaleza exige la convergencia de diferentes operaciones jurídicas. El documento de identidad es básico y los medios más utilizados son: la presentación por algún conocido del escribano y la entrega de documentos coincidentes extendidos a nombre del compareciente, tales como títulos de propiedad, declaraciones juradas de impuestos, formularios administrativos, entrevistas previas, comparación y cotejo de firmas y huellas dactilares, recibos de pago de impuestos y servicios, etc. (confr. C.N.Civ., sala H, causa “Brawn” del 05/12/2006; de su sala D, del 08/02/1983, JA 1983-III, 445; de su sala K, del 26/04/2001, LL 2001-E, 185; de su sala J, del 28/08/1998, LL 1999-E, 911; de la C. Nac. Com., sala E, causa “Cuatro Vientos S.A.” del 04/08/2005, Lexis Nexis on line 11/39.887, entre otros).” 19 “Y aunque fueron modificados por la ley 26.140 los artículos 1001 y 1002 del Código Civil, y se atenuó la “fe de conocimiento” al permitir la identificación mediante “documento idóneo”, ello en nada cambia a lo dicho anteriormente, pues la reforma vino a plasmar lo que ya la jurisprudencia y doctrina imponía como obligaciones del escribano (cfr. causa N° 41.548 “Bravo, Mónica Elena y otros s/ sobreseimiento, procesamiento y embargo”, Reg. n° 1624, rta. el 23/12/2008, de esta Sala Primera).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 20.3.2012 “Gómez Camozzi” Causa 46.716 Reg. 202 J. 2 - S. 4 DOCUMENTOS. FALSEDAD IDEOLÓGICA. FORMULARIO 08. “En efecto, la falsedad ideológica no se refiere a cualquier falsedad o mentira introducida en el documento, sino solamente aquella que recae sobre el hecho que el documento prueba erga omnes. En este sentido, la Sala tiene dicho que los certificados “08”, en los cuales consta el estado civil de soltero, no deben probar dicho estado, aun cuando la irregularidad pueda dar lugar a una defraudación (ver C.N. 30.285 “Gargiulo, Gerardo s/ inf. art. 293”, rta. el 13/11/98, C.N° 35.607 “Allegri, Adolfo Luis s/ sobreseimiento”, reg. 772 del 04/09/03, C.N° 42.304 “Martínez, Pablo F. s/ ampliación procesamiento”, reg. 1622 del 23/12/08, entre otras).” “Asimismo, el Digesto de Normas Técnico-Registrales de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad Automotor y de Créditos Prendarios, establece en su Título I, Capítulo I, Sección 2, artículo 2, que: “Los datos, antecedentes o manifestaciones que las partes asienten en las Solicitudes Tipo tienen carácter de declaración jurada, asumiendo éstas las responsabilidades penales correspondientes.” El artículo 4 de ese ordenamiento normativo, en su 5to. párrafo estipula que: “No se exigirá acreditación del estado civil ni del apellido del cónyuge.” En consecuencia, si bien el estado civil debe ser declarado y asentado en la Solicitud Tipo, lo cierto es que el funcionario público que interviene en el acto no esta obligado a certificarlo.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.3.2012 “Pugliese” Causa 45.661 Reg. 200 J. 10 - S. 19 ENCUBRIMIENTO. REQUISITOS TÍPICOS. ESTAFA. REQUISITOS TÍPICOS. “Ahora bien; en lo que hace al aspecto subjetivo de la conducta, no aparece necesario que “...el encubridor por receptación conozca el hecho concreto que originó la condición de ilícita de la cosa adquirida, sino lo único que se requiere es que tenga conciencia de que, de algún modo, fue mal habida...” (cfr. C.C.C. Sala VI, c. 41.485 “Laporta Fernández”, rta. 11.5.11).” “…el ánimo de lucro “... como elemento subjetivo del tipo de la figura de encubrimiento se traduce en la obtención de cualquier beneficio material apreciable, siendo indiferente que consista en la adquisición, o en el simple uso de la cosa, en tanto que de ello resulte el beneficio señalado...” (v. C.N.C.P. Sala I, c. n° 12.993 “Auffray, Roger s/recurso de casación”, rta. 2.11.10, reg. n° 16822 y sus citas; en similar sentido, Sala III, c. n° 10.706 “Pesio, Leonel Julio s/recurso de casación”, rta. 2.10.09, reg. n° 1370; C.C.C. Sala V, c. n° 40.961 “Moyano”, rta. 14.4.11, reg. n° 40961.5; Sala VI, c.- n° 41.316 “Benvenuto”, rta. 12.4.11, reg. n° 41616.6).” “Sobre ello, debe recordarse que basta para configurar el daño patrimonial que su titular encuentre limitada o frustrada la finalidad perseguida en su ámbito de acción -en el caso la libre disposición sobre la moto-, más allá de la mayor o menor medida de ese perjuicio -de esta Sala, causa n° 22.294 “Kamerath”, reg. n° 24.549 del 1.12.05, con cita de Romero, Gladys N., “Delito de estafa”, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 1998, pág. 282/3; y de la Sala I, causa n° 23.636 “Sampaulise”, reg. 999 del 22.12.92-, pues la pérdida de la expectativa de utilidad sobre los bienes en cuestión tiene un contenido patrimonial y debe ser reparada -en ese sentido ver Ricardo Núñez “La frustración del ejercicio de un derecho y la estafa”, La Ley n° 78, pág. 331- (conf. de esta Sala, causa n° 27.18 “Eggink”, reg. n° 29.310 del 11.12.08).” C.C.C. Fed. Sala II 20 Irurzun - Farah Poder Judicial de la Nación 29.3.2012 Causa 31.534 “Salerno” Reg. 34.309 J. 11 - S. 21 EXCEPCIONES. EXCEPCIÓN DE FALTA DE ACCIÓN. ALCANCES. CASOS EN QUE PROCEDE. “En lo concerniente al primero de los planteos formulados por el incidentista, cabe destacar que la vía procesal intentada sólo resulta procedente cuando la atipicidad de la conducta denunciada resulte en forma palmaria de la mera descripción efectuada en el acto promotor, no tolerando este modo de excepcionar debate alguno sobre cuestiones subjetivas, ni hechos controvertidos ni la producción de prueba (en este sentido, ver: Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R., “Código Procesal Penal de la Nación”, ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2004, tomo II, pág. 930 y D’Albora, Francisco, “Código Procesal Penal de la Nación”, Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2003, tomo II, pág. 715).” “En reiteradas ocasiones hemos sostenido que “…Si bien el Tribunal ha seguido la elaboración pretoriana que admite la excepción de falta de acción en forma excepcional para los casos en que de manera inequívoca y manifiesta los hechos imputados no fueren subsumibles en ninguna de las figuras delictivas típicas establecidas por el legislador, la idoneidad de tal excepción se reservó, sin embargo, para aquellos casos en que ocurriera de modo patente y obvio, evitando que por esa vía, se plantearan cuestiones de fondo que hagan al objeto del USO OFICIAL proceso en forma anticipada a la oportunidad pertinente…” (ver causa n° 30.408, “Fernández Meijide, G. s/ excepción de falta de acción”, rta. el 14/04/99, reg. n° 228, causa n° 42.491, “Belforte, Luciano Osvaldo s/ excepción de falta de acción”, rta. 23/12/08, reg. n° 1598 y causa n° 44.893, “Wellish, Roberto s/ excepción de falta de acción”, rta. 16/2/11, reg. n° 95, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 8.3.2012 “Olmos” Causa 46.333 Reg. 171 J. 1 - S. Electoral EXTRADICIÓN. PROCESO DE EXTRADICIÓN. EXCARCELACIÓN. ART. 26 LEY 24.767. INCONSTITUCIONALIDAD. “En este sentido, y tal como lo sugirió la Defensora Oficial al solicitar la excarcelación de Alvarez del Canto, se declarará la inconstitucionalidad del artículo 26 de la ley 24.767, en cuanto dispone que en este tipo de trámites no son aplicables las normas referentes a la exención de prisión o la excarcelación, por encontrarse en contraposición del principio de inocencia consagrado en la Constitución Nacional y el artículo 8, inciso segundo, del Pacto San José de Costa Rica (ver en este sentido, de esta Sala, c.n° 29.770 “Armenacovich” del 03/07/98, reg. n° 506 y c.n° 31.853 “Lambert” del 04/05/00, reg. n° 339, entre otras).” “Sentado ello, cabe recordar que en materia de libertades sostuvimos que cuando la Constitución Nacional consagra categóricamente el derecho a la libertad física y ambulatoria e impone el deber de considerar y tratar a todo individuo como inocente hasta que en un juicio respetuoso del debido proceso se demuestre lo contrario mediante una sentencia firme, obliga al juez a descartar toda restricción de la libertad del imputado durante el proceso que no contemple como fundamento la existencia de peligro concreto de fuga o entorpecimiento de las investigaciones (ver en extenso los fundamentos vertidos en la causa n° 37.964 “Renduelles, Fabiana A. s/excarcelación”, rta. el 08/07/05, reg. 703 y sus citas, y causa n° 39.921 “Neiman” del 10/04/07, reg. n° 264; entre otras).” “Es por estos motivos que las prescripciones legales de los artículos 316 y 317 del código de rito no pueden representar más que un parámetro relevante para evaluar la existencia de riesgos procesales. Y no obstante su configuración, pueden existir circunstancias que permitan descartar esos riesgos aún frente a una elevada amenaza de pena. Esto es así porque sólo los elementos de cada caso concreto pueden fundar válidamente –en tanto permitan presumir razonablemente la existencia de estos riesgos procesales– el encarcelamiento preventivo de un imputado (ver de esta Sala, causa n° 37.956 “Mendoza”, rta. el 14/07/05, reg. n° 719 y causa n° 41.976 21 “Soliz”, rta. el 17/07/08, reg. n° 812, entre otras).” “En este orden de ideas se refirió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso “José, Jorge y Dante Peirano Basso” (informe n° 35/07 resuelto el 14 de mayo de 2007) y la Cámara Nacional de Casación Penal en el plenario n° 13, Acuerdo n° 1/08, “Díaz Bessone, Ramón Genaro s/ recurso de casación”, del 30 de octubre de 2008. En idéntico sentido, ver de esta Sala causa n° 42.412 “Escobar Sanabria” del 31/10/08, reg. n° 1298, entre otras.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 29.3.2012 “Alvarez del Canto” Causa 46.787 Reg. 232 J. 5 - S. 9 NEGOCIACIONES INCOMPATIBLES CON EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA. ESTAFA DEFRAUDACIÓN EN PERJUICIO DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO APARENTE POR ESPECIALIDAD. “…es jurisprudencia reiterada de este Tribunal que existe concurso aparente -por especialidad- entre los tipos penales mencionados. La referida relación normativa tiene lugar cuando un tipo penal (en este caso el previsto en el artículo 174, inciso 5°, en función del artículo 172 del C.P.), contiene todos los elementos del otro (artículo 265 del C.P.), pero además algún otro elemento que demuestra un fundamento especial de punibilidad (ver Bacigalupo, Enrique, Derecho Penal, Parte General, Ed. Hammurabi, Bs. As.1999, pág. 572 y en este sentido c.n°22.983 “López del Carril”, reg. n°25.257, rta. el 15/6/06).” “Así pues, si bien la conducta del autor se subsume bajo varios supuestos legales, el contenido del hecho resulta completamente absorbido con la aplicación de uno o alguno de ellos de manera que los restantes deben ser dejados de lado (conf. de esta Sala c.n°18013 “Salas Herrero”, reg.n° 19.274, rta. el 27/11/01 y su cita Günther Stratenwerth, Derecho penal. Parte General I, El hecho punible, Fabián J. Di Plácido. Editor. Traducción Gladys Nancy Romero, Buenos Aires 1999, pág.343)” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 27.3.2012 “Chavero” Causa 31.338 Reg. 34.288 J. 9 - S. 17 NULIDAD. DICTÁMEN FISCAL. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. INDEPENDENCIA. “En efecto, si bien la Sala ha sostenido que el Juez detenta el control de la legalidad y razonabilidad del dictamen fiscal, dicho contralor no debe derivar en un avance indebido sobre el poder de la acción y, en consecuencia, sobre la imparcialidad judicial (vid., entre muchas otras, c/n° 40.132, “Incidente de nulidad de Ramos, Nicolás Martín”, rta. el 5/6/07, reg. N° 502, n° 40.340, “Incidente de nulidad de García Iglesia, José”, rta. el 27/8/07, reg. N° 934, n° 38.122, “Palacios, M.J.”, rta. el 30/11/05, reg. N° 1392; c/n° 42.948, “Incidente de apelación en autos NN s/ delito de acción pública”, rta. el 7/5/09, reg. N° 402).” “En este sentido, y más allá de los avatares previos del proceso (tras los fallidos intentos del Juzgador de que la Fiscalía de Cámara revisara el dictamen de su inferior jerárquico, la posterior declaración de inconstitucionalidad del art. 348 del CPPN y de cualquier mecanismo analógico) en el caso concreto se siguió el camino procesal correcto al practicar un control de legalidad y razonabilidad del dictamen desincriminatorio fiscal, pero la materialización de esa tarea viró hacia una suerte de disposición de la acción, pues la fundamentación de la nulidad, reveló, en verdad, una mera discrepancia con el criterio de quien es el titular de la acción pública.” “Para el Juez el dictamen no resulta una derivación razonada del derecho vigente, por no adecuarse a la interpretación sobre los alcances de la norma que el propio judicante considera correcta. Dicho de otra manera, el a quo no sustentó la invalidación en razones externas que permitieran advertir una inadecuación de la lectura fiscal con aquellas disposiciones, sino que se limitó a confrontarla con su propia intelección, lo que no expresa más que un mero desacuerdo (ver, en sentido similar, cn° 44.470, “De Cunto, Claudio Esteban s/nulidad de dictamen fiscal”, rta. 8/2/11, reg.47).” 22 Poder Judicial de la Nación “En ocasión de realizar la adjudicación constitucional del art. 348 del CPPN, la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo que los controles sobre el proceso que detentan los jueces “…Sólo pueden producirse dentro del límite trazado por la autonomía funcional de los fiscales establecida en el art. 120 de la Constitución Nacional, el cual no es respetado por el art. 348 del Cód. Procesal Penal ya que el procedimiento de control de la acusación que instaura concede a los jueces una facultad que la Constitución Nacional les veda, cual es determinar el contenido de los actos del fiscal…” (cfr. “Quiroga Edgardo O. s/ causa n°4302”, rta. 23/12/2004). En consecuencia, cualquier pretensión del Juez de instruir a los fiscales respecto de una función que, como garantía de imparcialidad, les asigna la Constitución Nacional, es inconstitucional.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 1.3.2012 “González” Causa 45.737 Reg. 122 J. 11 - S. 22 NULIDAD. GENERALIDADES. ARBITRARIEDAD. “Frente a este cuadro se aplica, mutatis mutandi, la posición que sostuvimos en el precedente de esta Sala “Robles”, en el sentido de que: “…tras un dictamen Fiscal que omite toda consideración sobre del fondo del planteo, el Juez, lejos de ejercer el control de la actividad del Ministerio Público Fiscal en ese sentido y evaluar, USO OFICIAL cuanto menos, la admisibilidad de un argumento de la especie, denegó el pedido sin expresar las razones del rechazo –formales o materiales-, más allá de una mención genérica a la “calificación propuesta por la defensa” –proposición que, por lo demás, no figura en la articulación, atendiendo a que la peticionante aludió, en cambio, a la procedencia del instituto según una interpretación amplia del art. 76 bis del C.P. y de acuerdo con la significación jurídica de los hechos realizada provisionalmente, que la parte no cuestionó-. En otras palabras, omitió dar respuesta al asunto atinente al momento oportuno de articular el pedido y a la cuestión de fondo, consistente en si se verificaron los recaudos exigidos por el instituto a la luz de la calificación legal de los hechos atribuidos a la imputada, no cuestionada por ninguna de las partes.” ““…La ausencia de tratamiento de cuestiones esenciales introducidas por las partes y la omisión de expresar las razones de la decisión basadas en las constancias concretas de la causa y en el derecho aplicable, tornan arbitraria la resolución y corresponde, en consecuencia, anularla en función de lo dispuesto por los arts. 123, 167, 168 y cctes., C.P.P.N….” (cfr. c. n° 42.165, “Robles”, reg. nº 1388, rta. el 14/11/2008).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 1.3.2012 “Romaldetti” Causa 44.914 NULIDAD. Reg. 114 PROCEDENCIA. DEBIDO PROCESO. J. 7 - S. 14 ALCANCES. AGENTE PROVOCADOR. CONCEPTO. “Ello, a raíz de que el agente policial, al momento de realizar las tareas investigativas, excedió el marco legal que regula su accionar dado que, ante la ausencia de dvd´s apócrifos en exposición, procedió a indagar sin autorización alguna al sospechoso, de forma tal, que obtuvo de él una declaración autoincriminante.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En consecuencia, su conducta trasciende la labor de prevención y se coloca su accionar dentro del concepto de “agente provocador”, quien ante la ausencia elementos incriminantes, pregunta al imputado de forma tal que extrae de éste una declaración ilegal.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En este sentido, esta Alzada ha sostenido en numerosos precedentes que “…la utilización de agente provocador es contraria a nuestro ordenamiento jurídico. Por ello, si el curso del desarrollo de tareas de inteligencia ordenadas judicialmente para comprobar la existencia en venta de mercadería presuntamente en infracción a la ley de protección de las marcas registradas, un agente policial concurre a un local comercial haciéndose pasar por un cliente interesado en obtener una remera de determinada marca y el vendedor accede al pedido del supuesto cliente incuestionablemente, el agente policial produjo la venta prohibida penalmente por la ley 23 marcaria, de modo que su actuación es propia de un agente provocador y, como tal, repugnante a la luz de la garantía contra la autoincriminación consagrada en el artículo 18 de la Constitución Nacional. En otras palabras se infiere que la policía tuvo una actitud creadora del delito en tanto el ocultamiento de la identidad policial y la incitación del agente tuvo por objeto generar la venta prohibida por el artículo 31, inciso “d” de la ley 22.362. De esta forma, nos encontramos ante la existencia de un delito experimental provocado por la intervención de un agente provocador…” (conf. cn° 40.510 “Levy, Gustavo s/ procesamiento, reg. 836, rta. el 19/7/07, entre otras).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Así las cosas y conforme surge de los dichos del personal policial designado para efectuar tareas pesquisitivas, no logró dentro del marco normativo proceder a recavar datos de interés para la investigación, debiendo para ello entablar con el sospechoso un diálogo mediante el cual se verificó los extremos de la denuncia y así obtener que el magistrado librara la orden de allanamiento.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Si partimos de esta base, y tenemos presente que el diálogo entablado entre el policía y el imputado se enmarcó en el cumplimiento a una orden judicial que le mandaba llevar a cabo tareas de inteligencia -disposición que se fundó en las declaraciones de fs. 1, 11 y 12-, no resulta -al menos por el momento- acertado tildar de provocadora la conducta del agente, que no parecería haber tomado un rol activo y se habría limitado a comunicar al juzgador la noticia recibida de quien se encontraba a cargo del local.” (Del voto del Dr. Farah) “En casos como el aquí planteado “el juicio contradictorio resulta la etapa procesal indicada para develar con mayor claridad qué fue lo que sucedió realmente (…) y, una vez aclarado el panorama, reeditar el pedido de nulidad del procedimiento. Sin estos elementos, tem[o] que emitir una opinión en esta instancia resultará prematura y conspirará contra uno de los fines del proceso penal, el descubrimiento de la verdad, reglada por el artículo 280 del Código Procesal Penal de la Nación” (c.n° 45.745 “Ricosta, Alejandro s/ nulidad”, reg. n° 945, rta. el 25/08/11).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.3.2012 “N.N.” Causa 46.312 PLAZOS PROCESALES. Reg. 208 PLAZO RAZONABLE. ALCANCES. ACCIÓN J. 3 - S. 5 PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. IMPUTADO. MOMENTO PROCESAL EN QUE SE ADQUIERE TAL CARÁCTER. DEBIDO PROCESO. ALCANCES. DEFENSA EN JUICIO. “Considero que frente a dicha vulneración, procede la declaración de prescripción de la acción en esta instancia en virtud de que, en primer lugar, aun cuando no haya sido motivo de recurso (el rechazo de la prescripción motivada en ese derecho no agravió al fiscal, mientras que la defensa, beneficiada por la declaración de prescripción de la acción penal en orden al transcurso del tiempo, satisfizo su reclamo de que se definiera su situación frente a la ley penal y la sociedad), compromete una cuestión de orden público; en segundo lugar, por cuanto, comprobado el compromiso del derecho, “…el proceso no puede durar ni un minuto más, de modo tal que la situación ya no tolera ni tan siquiera el reenvío para que el a quo dicte la resolución que le ponga fin al proceso, sino que, ejerciendo su competencia positiva, debe dictarla directamente la Corte…” (cfr. Daniel Pastor, en la lectura que hace en relación con las dos disidencias de Fallos: 311:2205; en El Plazo Razonable en el Proceso del Estado de Derecho, Ad Hoc, 1º edición, Buenos Aires, octubre de 2002, p. 279); y tercero, porque como explicaré luego, la prescripción, en tanto vía de canalización del derecho en cuestión, puede tener lugar aun antes del vencimiento de los plazos previstos en el código de fondo si se demuestra su compromiso (CSJN, “Ibáñez” y “Bobadilla”, del 11/8/09 y 24/11/09 respectivamente), lo cual explica que, a la hora de computar la razonabilidad del plazo de juzgamiento corresponda evaluar la proyección del tiempo que hubiese insumido llegar a una sentencia firme (CSJN, “Richards”, del 31/8/10 y, de esta Sala, c/nº 38.854, “Salgado”, rta. el 12/11/09, reg. 1275, dictado como consecuencia de la decisión de la CSJN in re: “Salgado”, 23/6/09).” (Del voto del Dr. Farah) “He tenido ya la ocasión de pronunciarme acerca de los alcances del derecho a ser juzgado en un plazo 24 Poder Judicial de la Nación razonable y de la solución procesal que corresponde adoptar ante la verificación de su compromiso. Aquellas consideraciones resultan aplicables, mutatis mutandi, a este caso.” (Del voto del Dr. Farah) “En efecto, en la causa nº 43.457, “Alitisz, Constantino” (rta. el 5/2/10, reg. 49 –vid., en el mismo sentido, c/n° 43.756, “Mollet”, rta. el 30/3/10, reg. 234) sostuve, en mi voto concurrente, que es correcta la distinción entre el instituto de la prescripción y el derecho constitucional a ser juzgado en un plazo razonable. En este sentido, que el primero constituya el instrumento jurídico adecuado para salvaguardar el mencionado derecho (Fallos 331:600, “Cuatrín”) no puede conducir a la equiparación, a no ser como consecuencia de un razonamiento falaz que confunda la forma y la sustancia. La disidencia de los Dres. Petracchi y Boggiano en el precedente “Kipperband” (Fallos:322:360) –posición que luego alcanza la mayoría a partir del caso “Barra” (Fallos: 327:327)-, entre otras cosas, reparó en que “la duración razonable de un proceso depende en gran medida de diversas circunstancias propias de cada caso” y que “el derecho a ser juzgado sin dilaciones indebidas, no puede traducirse en un número de días, meses o años”.” (Del voto del Dr. Farah) “Según evalué en la ocasión citada, la prescripción va más allá del interés de quien se beneficia por su aplicación y compromete, por sobre el de él, el de la sociedad. Por esta razón, no es disponible, es de orden público y opera de pleno derecho, pues “es la continuación innecesaria e injustificada de un juicio lo que conmueve el orden público y lo que autoriza a que la extinción de la acción sea declarada con la simple USO OFICIAL comprobación de que ella se ha producido” (cfr. voto de Enrique Santiago Petracchi en c. 459. XXXVIII “Caballero, Jorge Alberto y otros”, rta. 8/11/05).” (Del voto del Dr. Farah) “En consecuencia y como adelanté, la declaración de prescripción, en tanto vía de canalización del derecho aludido, puede tener lugar con anterioridad al vencimiento de los plazos previstos por el código de fondo –art. 67 C.P.- si es que se demuestra la violación del derecho a ser juzgado en un plazo razonable.” (Del voto del Dr. Farah) “En la causa “Maggi” (c/nº 44.060, rta. el 6/9/11, reg. Nº 1004), en donde hallé comprometido el derecho de la imputada a ser juzgada en un plazo razonable, agregué a las consideraciones precedentes que, para abordar la determinación de cuándo el plazo de juzgamiento había dejado de tener aquel carácter, correspondía tener en cuenta los siguientes elementos señalados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “a) complejidad del asunto, b) actividad procesal del interesado, c) conducta de las autoridades judiciales” (CIDH, caso Genie Lacayo vs. Nicaragua, del 29/1/97, párr. 77; caso Escué Zapata vs. Colombia, del 4/10/07, párr. 102; caso Heliodoro Portugal vs. Panamá, del 12/8/08, párr. 149; caso Bayarri vs. Argentina, del 30/10/08, párr. 107) – ver, en ese mismo sentido, mi voto en la c.n° 42.089 “Tell”, reg. 1030, del 10/09/08 y c.n° 38.854, “Salgado Héctor s/ prescripción”, cit-. Dicha postura fue ratificada recientemente, a su vez, por la CSJN in re: “Richards” (cit.), precedente en el cual, en función del análisis de los parámetros enumerados, el alto Tribunal resolvió revocar el rechazo del planteo de prescripción por vencimiento de plazo razonable de juzgamiento, en una causa que -es relevante resaltarlo- ya había sido elevada a la instancia oral. Allí, como adelanté, se hizo una proyección del tiempo que hubiese insumido llegar a una sentencia firme.” (Del voto del Dr. Farah) “…la etapa preliminar tiene la finalidad de preparar la investigación, para arribar cuanto antes al debate oral y público (ver c.n° 43.705 “Scali, Daniel A. s/ procesamiento”, reg. n° 583, rta. el 23/06/10; c.n° 44.538 “Furci, Miguel Á. s/ procesamiento y prisión preventiva”, reg. n° 1146, rta. el 16/11/10, entre otras); por lo que, si es allí donde se realiza el “juicio”, conforme al modelo acusatorio que establecen las normas que integran el bloque de constitucionalidad federal, serán “…los órganos encargados de la administración de justicia sobre quienes recae, en forma imperativa, la misión de asegurar que el trámite de la causa principal no se paralice, y se frustre, de este modo, el objeto mismo del proceso penal…” (Fallos 324:4135).” (Del voto del Dr. Farah) “En resumen, estimé que concurría una excesiva demora injustificada y que consecuencia, debía adoptarse una decisión liberatoria. En este sentido, sostuve que la solución procesal adecuada era confirmar la resolución en cuanto declaraba la extinción de la acción penal y, en consecuencia, sobreseer a la imputada, pero en virtud de haberse superado el plazo razonable para investigar los hechos aquí denunciados (arts. 18 y 75, inc. 22 de la CN; 8.1 de la CADH; 14.3.c) del PIDCP; 336, inc. 1°, y 455 del CPPN).” (Del voto del Dr. Farah) 25 “Por lo demás, in re: “Salgado” (cit.), aclaré que aun cuando los hechos investigados fueran complejos, ello no justificaba destinar un período de tiempo ilimitado a la resolución del caso. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó que “[d]e otro modo, se asumiría de manera implícita que el Estado siempre enjuicia a culpables y que, por lo tanto, es irrelevante el tiempo que se utilice para probar la culpabilidad, cuando, conforme con las normas internacionales, el acusado debe ser considerado inocente hasta que se pruebe su culpabilidad” (informe 12/96, caso n° 11.245, del 1/3/96).” (Del voto del Dr. Farah) “Si bien puede compartirse la tesitura consistente en que mientras el Estado no tenga una notitia criminis nada puede hacerse para que obre con celeridad procesal (vid. TOC 9, causa nº 329, “B.S.L. y otro”, rta. el 12/9/00, voto del Dr. Luis García, citado por Pitlevnik, Leonardo G., en “Prescripción de la acción y plazo razonable”, publicado en Jurisprudencia Penal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ed. Hammurabi, 1º edición, Buenos Aires, agosto de 2006, primera reimpresión, Tomo 1, p. 283), de tal suerte que, en esa etapa, la garantía a ser juzgado en un plazo razonable no resulta operativa (sin perjuicio del transcurso del plazo de prescripción), no puede admitirse, en cambio, que el derecho recién opere a partir de la existencia de una imputación materializada mediante el llamado a prestar declaración indagatoria.” (Del voto del Dr. Farah) “Más allá del acotado alcance que a esta cuestión le ha dado la jurisprudencia de la Corte Federal de E.E.U.U. en su interpretación del speedy trial de la VI Enmienda, (vid. Pastor, Daniel, op. cit., p. 240) –al considerar la operatividad del derecho recién a partir de la acusación (salvo previa detención) y sólo hasta la sentencia- lo cierto es que, sin perjuicio de considerar cubierto el lapso previo a aquel acto, ante demoras opresivas de la investigación, bajo la enmienda del debido proceso legal (U.S. v. Marion-1971-, citado por Pastor, en op. cit., p. p. 229), no pueden perderse de vista las diferencias entre el modelo de enjuiciamiento al que se refiere aquella doctrina, con el vigente en esta Nación.” (Del voto del Dr. Farah) “Por otra parte, como señala Marcelo Sgro: “…Surge claramente de los precedentes que he mencionado (el autor refiere, en especial, a los casos “Barra”, “Egea” y “Cabaña Blanca”, así como al voto minoritario en “Kipperband”, donde la Corte tuvo en cuenta el trámite íntegro del proceso) que el derecho de jerarquía constitucional analizado rige para una persona desde que es imputada en el proceso y que ningún cercenamiento de la realidad del trámite de la causa (como el que ocurriría si se computara sólo el tiempo transcurrido entre que fue citada a declarar, desde que declaró, o bien, desde que se le dictó prisión preventiva, pero no el tiempo transcurrido antes de esos actos) resulta, en principio, aceptable…”.” (Del voto del Dr. Farah) “El autor hizo hincapié, en ese sentido, en el caso “Cabaña Blanca”, en el cual la Corte se apartó de la opinión del Procurador General de la Nación, quien había propuesto la desestimación del recurso de hecho por estimar, entre otras cosas, que sólo a partir del llamado a declaración indagatoria la pesquisa se había dirigido contra el imputado con la intensidad necesaria para que la garantía pudiera ser invocable por éste, de modo que lo actuado en el proceso desde hacía cinco años no podía ser valorado para discernir la razonabilidad de su duración respecto de aquél. El alto Tribunal, declaró irrazonable la duración del proceso computada desde su comienzo y no sólo desde la indagatoria o de la prisión preventiva del imputado-.” (Del voto del Dr. Farah) “Una similar tesitura mantuvo in re: “Cuatrín”, donde señaló que la tardanza en recibirle declaración indagatoria al imputado (que había sido ordenada en 1991 y había tenido efectos concretos sobre el justiciable, pues había motivado la designación de defensores y que se decretara su inhibición general de bienes, y fue recibida en 1997, no podía ser ponderada en perjuicio del imputado (cfr. Sgro, Marcelo, “Derecho a ser Juzgado en un Plazo Razonable”, publicado en Jurisprudencia Penal de la Corte Suprema de la Justicia de la Nación, Leonardo G. Pitlevnik dirección, Ed. Hammurabi, 1º edición, Buenos Aires, 2008, Tomo 5, ps. 129/131).” (Del voto del Dr. Farah) “Por lo demás, cabe recordar que desde el momento en que una persona es señalada de cualquier forma como autora o partícipe de un delito, adquiere el carácter de imputada –aun cuando no exista un señalamiento formal en su contra- y con él, todas las protecciones derivadas del debido proceso legal.” (Del voto del Dr. Farah) “Todas estas ideas son las que se encuentran en la base de la invariable jurisprudencia de este Tribunal en punto a que procede el sobreseimiento mas no el archivo de las actuaciones, cuando exista una persona señalada de 26 Poder Judicial de la Nación cualquier modo como imputada, aun cuando no haya sido convocada a prestar declaración indagatoria (“Baille”, rta. el 18/10/05, reg. 1153, c/n° 33.808, “Lingieri, José Luis”, rta. el 19/6/02, reg. 556 y sus citas, entre muchas otras). En efecto, aun cuando hubiese sido el defensor del imputado el generador de dichas dilaciones, ello “…en nada modifica la situación, pues la defensa sólo es inviolable cuando puede ser ejercida en forma amplia. En todo caso, cuando el defensor la ejerza indebidamente, es al Estado a quien le corresponderá encauzar el procedimiento en debida forma, pero en cualquier caso, no es el imputado quien debe velar por la celeridad del proceso ni sufrir las consecuencias de incumplimientos ajenos” (CSJN, E. 224. XXXIX, “Espósito, Miguel Angel s/ incidente de prescripción”, del 23/12/2004; con cita de Fallos: 322:360, disidencia de los jueces Petracchi y Boggiano, considerando 19, in fine)…”. (Del voto del Dr. Farah) “Por las consideraciones expuestas, entiendo que la prolongada duración del proceso seguido contra Carlos Ruckauf desde el año 2000 –a quien aún no se le ha recibido declaración indagatoria- no se encuentra justificada y, en esta dirección, desde que las dilaciones indebidas responden a factores ajenos al nombrado, entiendo conculcado su derecho a ser juzgado en un plazo razonable. En consecuencia, voto por confirmar la decisión que declara extinguida por prescripción la acción penal seguida contra Carlos Ruckauf y, en consecuencia, su sobreseimiento, pero en virtud de haberse superado el plazo razonable para investigar los hechos aquí USO OFICIAL denunciados (arts. 18 y 75, inc. 22 de la CN; 8.1 de la CADH; 14.3.c) del PIDCP; 336, inc. 1°, y 455 del CPPN).” (Del voto del Dr. Farah) “En Fallos: 316:365 la Corte, por mayoría, dejó firme una sentencia de primera instancia por medio de la cual se habría decretado el sobreseimiento provisional del imputado, al considerar que la decisión de la Cámara –que había revocado aquel temperamento y dictado el auto de prisión preventiva- tuvo como único fin interrumpir la prescripción, lo cual no podía ser aceptado como fundamento bastante de la decisión. Con cita de jurisprudencia de la Suprema Corte de E.E.U.U. dijo que: “…El instituto de la prescripción cumple un relevante papel en la preservación de la defensa en juicio, al impedir ´que los individuos tengan que defenderse respecto de acusaciones en las cuales los hechos básicos han quedado oscurecidos por el paso del tiempo y al minimizar el peligro del castigo estatal por hechos ocurridos en un pasado lejano. Esta limitación temporal puede asimismo tener el saludable efecto de incitar a los funcionarios encargados de aplicar la ley para que investiguen prontamente las supuestas actividades delictivas´ (404 US 307, 323, ´United Status v. Marion´)…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Es relevante destacar el comentario que, al respecto, realiza Daniel Pastor: “…Lo más interesante…es la afirmación de que la decisión impugnada pretendía encubrir la morosidad judicial. Esto es relevante para el objeto de esta investigación, dado que resulta demostrativo de la necesidad de que el plazo de duración del proceso deba ser establecido por ley, toda vez que, de otro modo, una institución prevista para evitar la morosidad del Poder Judicial estaría determinada por el mismo poder judicial, a la sazón controlado por ella…” (cfr. Pastor, Daniel, “…El plazo razonable en el proceso del Estado de Derecho, ad-hoc, 1° edición, Buenos Aires, octubre de 2002, ps. 290/291).” (Del voto del Dr. Freiler) “Más allá de la cuestión acerca de cómo debería ser regulado el derecho a ser juzgado en un plazo razonable, de las ideas transcriptas me interesa enfatizar el deber del Estado y, específicamente, de las autoridades judiciales, a llevar a cabo procesos penales en una duración razonable, con su consecuente obligación de evitar dilaciones indebidas.” (Del voto del Dr. Freiler) “En esta dirección, en el caso “Espósito”, la CSJN transcribió, en primer lugar, la doctrina del órgano regional americano sobre el punto y sostuvo así que: “…Según la Corte Interamericana ´esta manera de ejercer los medios que la ley pone al servicio de la defensa, ha sido tolerada y permitida por los órganos judiciales intervinientes, con olvido de que su función no se agota en posibilitar un debido proceso que garantice la defensa en juicio, sino que debe además asegurar en tiempo razonable, el derecho de la víctima o sus familiares a saber la verdad de lo sucedido y que se sancione a los eventuales responsables. El derecho a la tutela judicial efectiva exige entonces a los jueces que dirijan el proceso de modo de evitar que dilaciones y entorpecimientos indebidos conduzcan a la 27 impunidad, frustrando así la debida protección judicial de los derechos humanos´…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por lo demás, al aplicar ese criterio al caso fallado en esa ocasión, el máximo Tribunal expuso que: “…Corresponde dejar sentado que esta Corte no comparte el criterio restrictivo del derecho de defensa que se desprende de la resolución del tribunal internacional mencionado. En efecto, tal como ya se señaló en este mismo expediente (conf. Fallos: 324:4135, voto de los jueces Petracchi y Bossert), son los órganos estatales quienes tienen a su cargo el deber de asegurar que el proceso se desarrolle normalmente, y sin dilaciones indebidas...”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Recapitulemos: detrás del derecho a ser juzgado en un plazo razonable, no sólo se encuentra el deber del Estado de garantizar el derecho de defensa en juicio, sino también el de llevar a cabo el proceso en tiempo razonable, a los efectos de evitar supuestos de impunidad y, de ese modo, afianzar justicia.” (Del voto del Dr. Freiler) “En el caso particular aquí tratado, de acuerdo con la descripción previa y el relato pormenorizado realizado en el voto que antecede, encuentro incumplido ese deber y ello no puede ser cargado sobre el justiciable, disimulando de ese modo la morosidad atribuible a las autoridades judiciales.” (Del voto del Dr. Freiler) “La demora de más de ocho años en formular una imputación formal contra una persona señalada desde los albores del proceso como partícipe de la maniobra investigada, atravesada por un mutado objeto procesal que, desde una amplitud exponencial fue achicándose en forma discontinua hasta que, una vez casi cerrado, sorprendió con el señalamiento indicado desde el inicio, da cuenta de la morosidad a la que me refiero. También lo hacen las dilaciones provocadas por el cambio de autoridades judiciales, reasunciones de la investigación y silencios sobre medidas de investigación conducentes.” (Del voto del Dr. Freiler) “El eventual rechazo de la prescripción por la irrazonabilidad del plazo del proceso –casi doce años a esta parte, más allá del que debería transcurrir de ahora en más- no haría otra cosa que disimular, en perjuicio del justiciable y de la sociedad, aquella morosidad. Ello no puede ser aceptado, lo cual me conduce a adherir a la solución propuesta al acuerdo en el voto que antecede.” (Del voto del Dr. Freiler) “La primera aproximación al descubrimiento de la materia que impulsa la actividad de este Tribunal reúne, en sí misma, la esencia de su resolución. Y a tal punto resulta ello apreciable que el voto que inicia este decisorio desliza, ya desde la misma presentación de la temática, las consideraciones dirigidas a contestar –y descartar- las únicas oposiciones que actualmente desafían la vigencia del decisorio venido en revisión.” (Del voto del Dr. Ballestero) “Si bien el representante del Ministerio Público Fiscal ante la anterior instancia planteó una contienda que, entre aspectos fácticos y jurídicos, suponía un examen sustancial del tema, lo cierto es que la discusión que allí se auguraba quedó relegada tras un memorial que a la hora de especificar los aspectos a tratar por esta Sala escogió transitar un camino diverso. Lejos de una polémica acerca de los puntos controvertidos por su inferior jerárquico –reflejo de las aristas analizadas por el a quo- el Dr. Germán Moldes prefirió concentrar sus esfuerzos en circunstancias eminentemente formales (fs. 52/4 y 66).” (Del voto del Dr. Ballestero) “El evidente divorcio entre los motivos que inspiraron la originaria labor recursiva y la que aquí fue desarrollada debiera conducir a tener por desistida la vía intentada y a considerar extemporánea cualquier otra crítica que desease ingresar recién en esta etapa, tal como en alguna otra oportunidad ha resuelto este Tribunal. Sin embargo, tal modo de proceder resultaría obstinado luego de la decisión que en esos mismos casos adoptara el Superior, obligando al conocimiento del tema por parte de esta Cámara (ver, entre otros, mi voto concurrente con el Dr. Eduardo Farah en causa N° 44.050 “Chiappori de Manent, Silvia Haydeé s/ prescripción de la acción penal”, reg. Nros. 621 del 30/6/10 y 1177 del 17/10/11; causa N° 44.059 “Di Pietro, Paolo s/ prescripción de la acción penal”, reg. Nros. 622 del 30/6/10 y 563 del 31/5/11; causa N° 44.058 “Donatti, Gerardo Alberto s/ prescripción de la acción penal”, reg. Nros. 623 del 30/6/10 y 520 del 23/5/11).” (Del voto del Dr. Ballestero) “Es por ello que justamente en aras de honrar esa misión no puedo más que compartir las estimaciones realizadas por mi colega preopinante, Dr. Eduardo G. Farah, al brindar, ya desde los primeros pasajes de su voto, los motivos por los cuales los agravios introducidos del Sr. Fiscal General no pueden prosperar.” (Del voto del Dr. Ballestero) 28 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 8.3.2012 “Ruckauf” Causa 45.813 Reg. 172 J. 7 - S. 13 PRISIÓN PREVENTIVA. PLAZO LEGAL. LEY 24.390. PAUTAS PARA FIJAR SU PRÓRROGA. “El artículo 14 de la Constitución Nacional garantiza la libertad ambulatoria. Este derecho sólo puede restringirse, en principio, por una sentencia condenatoria firme que imponga una pena privativa de la libertad (artículo 18 de la CN).” “Excepcionalmente, se autoriza esta misma restricción aún antes de la finalización del procedimiento penal, circunstancia a partir de la cual toma forma el instituto de la prisión preventiva. Si bien existen planteos que cuestionan la razonabilidad de esta medida a la luz de los fines que se le reconocen –los que seguidamente se detallarán-, lo cierto es que la prisión preventiva se encuentra admitida, aunque con fuertes limitaciones por su carácter excepcional, por la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 7) y por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 9).” “Por ello es indispensable diferenciar el encierro que sufre una persona de manera preventiva (coerción estatal procesal) de aquel que representa la materialización del castigo inflingido a un individuo tras determinarse su USO OFICIAL responsabilidad penal mediante una sentencia firme que declara su culpabilidad (coerción estatal material).” “A su vez, del mismo modo que el encierro preventivo no es una pena, la decisión de excarcelar a un imputado tampoco importa su sobreseimiento o su absolución ni, de modo alguno, su desvinculación del proceso en el que se lo investiga.” “Las decisiones relativas al otorgamiento o restricción de la libertad de un imputado durante el proceso tienen una base fáctica y normativa distinta a la que cimienta las decisiones relativas a la culpabilidad del autor, aunque los efectos de ambos tipos de decisiones pueden resultar externamente (sensiblemente) idénticos. Esto es así, pues si bien ambas clases de coerciones importan el uso de la fuerza pública y la restricción de la libertad ambulatoria de una persona, sus fines resultan indefectiblemente diversos. A través de la coerción material se hace efectivo el castigo impuesto, tras la sustanciación de un proceso, mediante una condena. La coerción procesal, por su parte, tiende a posibilitar la averiguación de la verdad de la hipótesis delictiva que se investiga en un proceso y la aplicación de la ley penal, fines que busca toda persecución penal. En virtud de estas últimas consideraciones, todo encierro preventivo que no persiga estos objetivos representa un anticipo de pena (coerción material) constitucionalmente inadmisible a la luz del principio de inocencia (art. 18 CN).” “En consecuencia, aceptada la posibilidad de utilizar esta coerción estatal sobre el imputado durante el proceso, habrá que determinar cuáles son los supuestos –desde ya excepcionales– que habilitan su procedencia y la tornan compatible con el trato de inocente que se le debe a toda persona sobre la cual no recayó sentencia condenatoria.” “Para ello, debe existir, cuanto menos, la probabilidad de que el imputado haya cometido un hecho punible; es decir, deben existir elementos probatorios en la causa que sitúen al juez próximo a la certeza de que el imputado ha cometido el hecho que se le imputa (vid., en esta dirección, punto 77 del informe recaído en el caso “Peirano Basso” de la Comisión Interamericana, citado por la defensa).” “También debe poder inferirse que existe el riesgo de que el imputado se fugará o entorpecerá la investigación. Ambas circunstancias, claro está, ponen en riesgo las metas procesales (averiguación de la verdad y aplicación de la ley sustantiva). Ello es así, en tanto: a) no hay proceso penal posible sin la presencia del imputado –dado que no se concibe el proceso penal en contumacia en Argentina–; y b) no se alcanza la verdad –y en consecuencia no se puede actuar correctamente la ley sustantiva– si se destruyen u ocultan elementos probatorios (ver el informe citado, puntos 81 y ssgtes.).” “A su vez, debe descartarse la posibilidad de que otros medios menos lesivos de derechos fundamentales del imputado (tales como, por ejemplo, cauciones o inhabilitaciones) garanticen los fines que se le reconocen a la prisión preventiva. En caso de que tal posibilidad exista, queda excluida la aplicación del encierro preventivo dado que –a la luz del carácter excepcional de la restricción provisional de la libertad– debe aplicarse la medida 29 cautelar que con el menor sacrificio permita alcanzar las metas procesales antes señaladas. Este parámetro se vincula, en consecuencia, con la necesidad de la medida.” “Finalmente, la aplicación del encierro preventivo se encuentra supeditada a que la pena con que se amenaza el delito atribuido no sea menos grave que la restricción de la libertad que sufre el imputado preventivamente. Este carácter proporcional de la prisión preventiva es el que impediría, por ejemplo, la imposición de esta medida cautelar en procesos en los que se investiga la comisión de delitos no amenazados con pena privativa de la libertad (para un análisis acabado de los elementos descriptos precedentemente, ver Maier, Julio B. J., “Derecho Procesal Penal” Tomo I, Fundamentos, Editores Del Puerto, 1999, Buenos Aires, pág. 510 y ss.).” “En resumen, que la Constitución Nacional consagre categóricamente el derecho a la libertad física y ambulatoria e imponga el deber de considerar y tratar a todo individuo como inocente hasta que en un juicio respetuoso del debido proceso se demuestre lo contrario mediante una sentencia firme, constituye el motivo para descartar toda restricción de la libertad del imputado durante el proceso que no contemple como fundamento la existencia de riesgos procesales concretos; esto es, peligro de fuga o entorpecimiento de las investigaciones. Por esos mismos motivos, también resulta inapropiada esta medida cautelar cuando no guarda proporción con la pena en expectativa o cuando existen medios menos lesivos para alcanzar los mismos objetivos.” “De acuerdo con el artículo 1 de esta ley, la prisión preventiva no podrá ser superior a los dos años, sin que se haya dictado sentencia. A su vez, y como excepción, se estipula que el encierro podrá extenderse por un año más cuando la cantidad de delitos imputados o la evidente complejidad de la causa hayan impedido el dictado de una sentencia en el plazo de dos años.” “Conforme parece surgir de esta norma, siempre que se mantengan los motivos que justifican todo encierro preventivo –puesto que, de lo contrario, la medida debería cesar o, en su caso, ser reemplazada por otras de menor injerencia adecuadas para lograr las finalidades protegidas-, la restricción de la libertad de un imputado debería cesar a los dos años, salvo que las circunstancias señaladas hubiesen obstaculizado la normal culminación del proceso, caso en el cual ésta podría prorrogarse hasta los tres años.” “A partir de tal momento podría suponerse que no existen circunstancias que normativamente avalen el encierro preventivo de un individuo al que debe tratárselo como inocente. Esto es, después de los tres años de prisión preventiva, circunstancias tales como riesgos procesales, complejidad en las investigaciones o multiplicidad de delitos perderían su valor justificante.” “No obstante, diversos pronunciamientos de la Corte Suprema relativizaron la obligación de otorgar automáticamente la libertad al imputado en los plazos previstos por el artículo detallado, aspectos que luego han sido cristalizados en la reforma del artículo 3 de la ley 24.390 mediante ley 25.430.” “Esta doctrina de la Corte -que consiste en la posibilidad de negar la libertad de un imputado, aun después de los dos o tres años de prisión preventiva, cuando continúan existiendo en el caso riesgos procesales- fue reiterada en el precedente “Trusso”. Específicamente, en el dictamen del Procurador General -Dr. Nicolás Eduardo Becerrase sostuvo que: “...en consonancia con la doctrina del...precedente ´Bramajo´ (considerando 13, a contrario sensu) podemos decir que en este caso, al no ser de aplicación las pautas del art. 319 del Código Procesal Penal, cobra plena validez y aplicabilidad el plazo fijo establecido en el art. 1° de la ley 24.390…” (Fallos: 326:2716, del 12/8/2003). Posteriormente, la Corte hizo suyos los fundamentos y conclusiones del dictamen del Procurador antes señalados en Fallos: 326:4604 (12/11/2003).” “En efecto, si bien en este pronunciamiento no se avaló la prórroga de la prisión preventiva del imputado -tal como sí ocurrió en “Bramajo”-, el hecho de que la Corte haya limitado su análisis a circunstancias relativas a la existencia de riesgos procesales aún pasados los tres años de detención preventiva, demuestra su apego a la doctrina que impide la recuperación automática de la libertad transcurrido el tiempo prescripto por el artículo 1° de la ley 24.390.” “En cuanto al modo de interpretar los plazos de la ley 24.390, corresponde seguir la postura adoptada por el Máximo Tribunal en autos G. 206 L. XLII “Guerrieri, Pascual Oscar s/legajo prórroga prisión preventiva (art. 1° Ley 25.430)”, del 11/12/07. Tal como hemos afirmado en las causas N°45.620 y 46.621 (“Seisdedos, Héctor 30 Poder Judicial de la Nación Oscar s/ prórroga de prisión preventiva” y “Cámara, Carlos Alfredo s/prórroga de prisión preventiva”, rtas. el 23/6/11), dicha lectura se desprende también del informe recaído en el caso “Peirano Basso” de la Comisión Interamericana (N° 12.553, informe N° 86/09, del 6/8/09) y de la sentencia de la Corte Interamericana recaída en “Bayarri vs. Argentina” del 30/10/08.” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 29.3.2012 “Videla” Causa 46.476 Reg. 250 J. 3 - S. 6 PROCESO PENAL. ACCESO DE LAS PARTES AL EXPEDIENTE. DEFENSA EN JUICIO. ART. 204 CPPN. ALCANCES. “Que el argumento brindado por el a quo (interpretando que el artículo 204 del Código Procesal Penal de la Nación habilita al juez a cargo de la instrucción a denegarle a la defensa de un imputado para que acceda a las actuaciones –que no han sido declaradas bajo secreto de sumario- y extraiga fotocopias, previo a recibirle declaración indagatoria) resulta caprichoso y arbitrario. En efecto, en anteriores pronunciamientos, expresamente hemos rechazado ese argumento.” “Así, a la luz de lo sostenido pacíficamente por las dos Salas que componen esta Cámara (ver de esta Sala causas USO OFICIAL 42.379 “Salvia”, del 4 de diciembre de 2008; reg. 1479; causa 35.320 “Garrido”, del 27 de junio de 2003, reg. 530; causa 28.735 “Oderigo”, del 5 de junio de 1997, reg. 400; causa 43.277 “Cournour”, considerando IV, del 17 de septiembre de 2009, reg. 1001, entre muchas otras; y de la Sala II causas 28.924 “Bounine”, del 23 de marzo de 2010, reg. 31.205; causa 29.287 “Espinosa”, del 30 de junio de 2010, reg. 31.590; causa 29.407 “Juez”, del 31 de agosto de 2010, reg. 31.848, entre otras) corresponde revocar la resolución apelada ordenándole al juez de grado que permita a la defensa acceder a las actuaciones, extraer las fotocopias necesarias y recordándole que, como miembro del Poder Judicial de la Nación, debe velar por el cumplimiento de las garantías constitucionales de los individuos y respetar el derecho de defensa de los acusados (artículo 18 de la Constitución Nacional).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 6.3.2012 “Alfano” Causa 46.545 Reg. 151 J. 11 - S. 22 PRUEBA. PERITAJE. FALTA DE NOTIFICACIÓN PREVIA A LA REALIZACIÓN DEL ESTUDIO PERICIAL. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “Ello pues se ha sostenido reiteradamente que la falta de notificación previa a la realización del estudio pericial no conlleva por sí sola a su nulidad, dado que nada obsta a que pueda reiterarse, ampliarse o renovarse a solicitud de la parte con asistencia de nuevos especialistas, tanto en la etapa de instrucción -artículo 262 del Código Procesal Penal de la Nación- como en la de un eventual debate -artículo 383 ídem- (ver de esta Sala, causa n° 26.731 “Domsic”, reg. n° 29.034 del 7/10/08 y causa n° 28.209 “Pepsi Drugstore”, reg. n° 30.429 del 29/09/09; entre muchas otras).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 20.3.2012 “Ríos” Causa 31.503 RECURSO Reg. 34.250 DE CASACIÓN. REQUISITOS DE J. 1 - S. 1 PROCEDENCIA. ARCHIVO. RESOLUCIÓN EQUIPARABLE A SENTENCIA DEFINITIVA. “Asimismo, el interlocutorio en crisis, al disponer homologar el archivo por atipicidad del hecho imputado, resulta equiparable por sus efectos a sentencia definitiva y encuadra en las previsiones del artículo 457 CPPN. Ello, en tanto posee la virtualidad de tornar imposible la continuación de las actuaciones (CNCP Sala I c.141 “Capon, Francisco J.” del 19/5/94, reg.I/217; Sala III C. 4563 “Isenbeck” del 25/8/03; reg. 476), al menos, mientras se mantengan sin variantes los elementos merituados por el órgano jurisdiccional (esta Sala: C.11.739 31 “Locaso y Parente” del 22/11/95, reg.12.557 y citas; C.11.515: “Geddes, Diego” del 3/10/96, reg.12.365).” C.C.C. Fed. Sala II 14.3.2012 Causa 31.193 Irurzun - Farah “Vodofone Group P.L.C.” Reg. 34.235 J. 8 - S. 15 RECURSO EXTRAORDINARIO. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. “Sobre el punto, es necesario recordar la reiterada jurisprudencia que señala que toda presentación recursiva extraordinaria debe bastarse a sí misma para sortear el requisito de admisión, habida cuenta del carácter autónomo que posee, debiendo contener un relato claro de las cuestiones que se quieren someter como de índole excepcional (ver de esta Sala, causa n° 23.165 “Legisa”, rta. el 6/6/06, reg. n° 25.219, entre otras, y de la Sala IV de la C.N.C.P., causa n° 3.552 “Flores”, rta. el 31/10/02, reg. n° 4.397), teniendo además la obligación de citar las disposiciones que consideran violadas o erróneamente aplicadas, y cual es la aplicación que se pretende, desarrollando los argumentos jurídicos que sustentan los motivos de impugnación (ver de la Sala III de la C.N.C.P., causa “González Notario”, rta. el 13/7/00, reg. n° 399.00.3, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 26.3.2012 “N. N.” Causa 30.696 Reg. 34.273 J. 9 - S. 18 SOBRESEIMIENTO. REQUISITOS PARA SU DICTADO. “En primer lugar, y en atención a la naturaleza que reviste el pronunciamiento atacado, es preciso señalar que “…si los fundamentos expuestos en el pronunciamiento, lejos de generar convencimiento cierto, dejan latente la probabilidad de que los hechos hubieran podido ocurrir de una manera distinta -con lo cual se cierra la duda sobre la conclusión convalidada- esa duda afecta la resolución a poco que se advierta que si la conclusión es contingente se altera el principio de razón suficiente y la decisión carece de la necesaria derivación como para considerarla fundada; esa falta de motivación lógica afecta el sustento jurídico del sobreseimiento dictado en tanto exige un estado de certeza…” (C.N.C.P., Sala I, causa 13.494 “Traiber, Héctor”, reg. 7.088, rta. el 10 de diciembre de 2010, citado en la causa 45.650 “Cabré” reg. 1.248, rta. el 1/11/11 de esta Sala).” “Es que el sobreseimiento decretado, en caso de adquirir firmeza, entraña la extinción definitiva e irrevocable del proceso en relación al imputado en cuyo favor se dicta –art. 335 del CPPN- lo cual implica exigir del órgano jurisdiccional que se incline por su dictado, un estado de certeza de tal magnitud que, al decir Clariá Olmedo, no deje duda alguna “acerca de la extinción del ejercicio de los poderes de acción y jurisdicción o de la existencia de responsabilidad penal del imputado con respecto al cual se dicte” (“Tratado de Derecho Procesal Penal”, T.V, p. 328, Ed. EDIAR, Bs. As., 1994).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 1.3.2012 “Gutierrez” Causa 43.453 Reg. 132 J. 12 - S. 24 SUPRESIÓN Y SUPOSICIÓN DEL ESTADO CIVIL Y DE LA IDENTIDAD. ART. 139 CP. REQUISITOS TÍPICOS. DELITO PERMANENTE. CONCEPTO. ALCANCES. “Ha de recordarse que el art. 139, inciso 2° del CPN, en su redacción original, tipificaba la conducta de quien “…por medio de exposición, de ocultación o de otro acto cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere el estado civil de un menor de diez años” (Ley N° 11.179).” “Si bien es cierto que la reforma parcial de aquella figura operada por la Ley 24.410 incorporó a la “identidad” como nomen iuris -elevando este derecho de la persona a la categoría de bien jurídico protegido-, agravó la escala penal y prescribió dos nuevas conductas típicas -“retener” y “ocultar”-, no lo es menos que los verbos típicos “alterare o suprimiere” imputados por el a quo en la audiencia prevista en el art. 294 del CPPN no han sufrido mutación alguna.” 32 Poder Judicial de la Nación “En esa dirección, al examinar la versión prevista por la Ley 11.179, Soler sostenía que “[a]lterar el estado civil significa hacer aparecer como real una situación que no es la que corresponde efectivamente a los hechos…[e]l sujeto es colocado en situación o de ser otro, como cuando se altera su filiación”, y que “[s]uprimir el estado civil es crear una situación en la cual un sujeto queda colocado en la condición que a su respecto no puede acreditarse el estado civil. El caso típico es el de ocultamiento de un menor, de un recién nacido, de cuya existencia no se da cuenta al registro. La supresión que importa es la del estado civil; el ocultamiento de la persona solamente es un medio para el logro de otro fin”, concluyendo que “…no se trata de un delito permanente, ya que lo importante es la creación del estado mismo y no su duración. No es necesario tampoco que esa situación creada sea permanente; basta que tenga cierto grado de firmeza para tornar incierto el estado real o para alterarlo temporariamente.” (cfr. Soler, Sebastián: “Derecho Penal Argentino”, Tea, Buenos Aires, 1978, T. III, pp. 360/1).” “Queda claro así que las conductas típicas “alterar o suprimir”, junto con “hacer incierto”, constituyen el núcleo de la acción penada por la disposición en su antigua redacción, tratándose de actos que se consuman en forma instantánea, en el mismo momento en que se llevan a cabo, más allá de que sus efectos se prolonguen en el tiempo.” “Así lo ha entendido la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal, al considerar que el delito de alteración USO OFICIAL o supresión de estado es instantáneo y no permanente, aunque así lo sean sus efectos (cfr. voto de los Dres. Catucci, Bisordi y Rodríguez Basavilbaso en causa no. 5475 “Bergés, Jorge Antonio y otro s/recurso de casación”, reg. 7477.1.).” “Esta perspectiva no ha variado con la nueva redacción de la norma sujeta a examen. Se ha sostenido que: “el delito se consuma […] cuando se ha logrado hacer incierto, alterar o suprimir el estado civil…” (cfr. Creus, Carlos: “Derecho Penal”, Astrea, Buenos Aires, 1996, T. I, p. 285), como así también que: “…[e]n relación con las acciones descriptas en la primera parte de la figura [haga incierta, altere o suprima la identidad], dada su similitud con el delito previsto en el art. 138, la consumación se produce cuando se hizo incierta, alteró o suprimió la identidad del menor…” (cfr. D´Alessio, Andrés José: “Código Penal de la Nación. Comentado y Anotado”, La Ley, Buenos Aires, 2006, T. II, p. 328); y que: “…[e]l delito se consuma cuando el autor ha logrado hacer incierto, alterar o suprimir el estado civil…[es] un delito instantáneo, porque no requiere que el efecto logrado se mantenga. Se consuma el delito cuando se realiza y agota el fin que el autor se había propuesto…” (cfr. Donna, Edgardo Alberto: Derecho Penal. Parte Especial”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2001, T. II-A, p. 80).” “Así, tanto en la originaria redacción de la figura, como en la actual versión incorporada por la Ley 24.410, se ha mantenido inalterable la visión de que la “alteración” o “supresión” -de estado civil y de identidad- constituye un delito de ejecución instantánea. Para evitar confusiones, cabe señalar que los delitos de resultado permanente difieren de los de ejecución permanente, puesto que los primeros se consuman con la ejecución del verbo típico, aun cuando el daño se prolongue en el tiempo, mientras que los segundos se consuman cuando cesa la ejecución permanente del verbo típico. En este sentido, la CSJN, por remisión al dictamen del Procurador General de la Nación, sostuvo en Fallos: 328:4423 que: “…El delito permanente supone el mantenimiento de una situación típica, de cierta duración, por la voluntad del autor, lapso durante el cual se sigue realizando el tipo, por lo que el delito continúa consumándose hasta que cesa la situación antijurídica. Y cuando se dice que lo que perdura es la consumación misma, se hace referencia a que la permanencia mira a la acción y no a sus efectos. Por ello, en esas estructuras típicas ‘está en poder del agente el hacer continuar o cesar esa situación antijurídica; pero mientras ésta perdure, el delito se reproduce a cada instante en su esquema constitutivo’…” La corte mantuvo recientemente esta tesitura (cfr. Fallos: 330:2434, “Rei”).” “Sin embargo, la incorporación de la locución “y el que lo retuviere y ocultare”, a partir de la ley 24.410, varió la estructura de la norma en cuestión: la doctrina está de acuerdo en que la retención y ocultación se refieren a la persona menor de edad como objeto de la acción, aunque discrepa en punto al criterio de diferenciación de tales acciones con las previstas por el art. 146 del C.P. En este sentido, hay quienes sostienen que ellas se refieren a 33 niños que no fueron previamente sustraídos, mientras que otros autores critican esta afirmación por entender que, el art. 146 del C.P. protege, entre otros intereses, la libertad de la persona menor de edad, de la cual son titulares tanto los niños contenidos en una esfera de custodia, como aquellos perdidos o abandonados (ver, en este sentido, la síntesis de las distintas posturas que se realiza en la obra publicada en “Código Penal y Normas Complementarias, Análisis Doctrinal y Jurisprudencial”, Dirección: Baigún David y Zaffaroni, Eugenio Raúl – Hammurabi, 1° edición, Buenos Aires, 2008-, específicamente en el comentario a los arts. 146/149 del C.P. realizado por Adrián Pérez Lance; cfr. tomo 5, ps. 470/499).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 22.3.2012 “Cantisani” Causa 44.725 Reg. 213 J. 2 - S. 4 TRATA DE PERSONAS. REDUCCIÓN A LA SERVIDUMBRE. ART. 140 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Al momento de evaluar el delito de “reducción a la servidumbre”, contenido en el artículo 140 del Código Penal, esta Sala dijo que la existencia o inexistencia de esa servidumbre dependía de las circunstancias concretas de cada caso. Ello importa, pues el artículo 4, inciso a), de la ley 26.364, alude a la reducción a la servidumbre como un supuesto de “explotación”, siendo que esta última debe constituir la ultra-intención de quien desarrolla la conducta prevista por el art. 145 ter del C.P. En ese sentido, tenemos dicho que corresponde procesar al imputado en orden al delito de reducción a la servidumbre si quedó prima facie acreditado que habría atraído a personas de origen foráneo al país bajo el pretexto de ofrecerles trabajo, para luego mantenerlos clandestinamente en su domicilio y someterlos a largas jornadas laborales en condiciones indignas (ver C.N° Causa N°45.340 “Leiva Huatuco Elizabeth Judith y otro s/procesamiento y embargo”, reg. 918 del 23 de agosto de 2011, entre muchas otras).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 1.3.2012 “Vallejo Contreras” Causa 46.290 Reg. 140 J. 10 - S. 19 ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO. ART. 248 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “…El delito penal a la luz del cual se examinaron tales sucesos es aquél tipificado en el artículo 248 del Código Penal de la Nación, que sanciona al funcionario público que “dictare resoluciones u órdenes contrarias a las constituciones o leyes... o no ejecutare las leyes cuyo cumplimiento le incumbiere”.” “La figura de mención ha sido analizada en anteriores ocasiones por esta Sala, habiéndose sostenido que “...es conveniente determinar cuál es el alcance o el sentido otorgado a la palabra abuso. Al respecto, cabe recordar las palabras de Carrara, para quien ese término contempla en sí mismo dos significados diversos sumamente diferentes, denominándose a uno de ellos sentido ontológico y al otro sentido jurídico. En sentido ontológico se abusa de una cosa siempre que se emplea para un servicio diverso de su destino natural. En sentido jurídico se abusa de una cosa aunque se la emplee según su destino, si esto se hace de modo ilícito o por fines ilícitos...” (Causa n° 44.143, “Greco, Cayetano”, rta. 29/06/10, reg. n° 614, entre otras).” “En la misma línea, enseña Soler que “un acto puede ser abusivo solamente por dos motivos: a) por ser contrario a la constitución a la ley en el sentido formal, esto es, por consistir en una acción que la ley no consiente... b) por ser el acto sustancialmente improcedente en concreto, aun cuando sea posible en derecho... El abuso de autoridad presenta, pues, la doble forma del ejercicio de una facultad que se sabe inexistente como tal, y la del ejercicio de una facultad existente en condiciones conocidamente falsas...” (Soler, Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, ed. Tea., Buenos Aires, 1992, tomo V, pág. 182/3) (ver causa n° 45.626, “Jaime, Ricardo Raúl s/ sobreseimiento”, rta. 9/08/11, reg. n° 864, de esta Sala).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler -Ballestero - Farah 3.4.2012 “Cablevisión S.A.” 34 Poder Judicial de la Nación Causa 46.704 Reg. 256 J. 2 - S. 3 ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. CAUSALES DE SUSPENSIÓN. EJERCICIO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA. “Frente a este panorama, debe señalarse que los suscriptos hemos tenido oportunidad de sostener en planteos similares al que nos ocupa, que la causal de suspensión establecida en el segundo párrafo del artículo 67 del código de fondo, radica en evitar que todo aquél que esté incorporado formalmente a la administración pública o que, simplemente participe en el ejercicio de funciones públicas, obstaculice o impida el ejercicio de la acción penal, sin distinción de la influencia que pudiera ejercer a tales fines ni del cambio de función en otras reparticiones estatales (conf. causa n° 24.380 “Gómez Medina, Daniel s/prescripción”, reg. n° 26.781 del 10/5/07 entre otras), salvo supuestos de excepción que aquí no se presentan (ver causa nº 27.794, “Canosa” del 24/06/2009, reg. nº 30.081 -voto de los suscriptos-).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En efecto, en cuanto al alcance que debe darse a la causal suspensiva del plazo de extinción por prescripción por el ejercicio de la función pública, establecida en el segundo párrafo del artículo 67 del Cód. Penal he dicho en otras oportunidades que “...la suspensión de la prescripción alcanza a los partícipes del delito que continúan en el desempeño del cargo público en cuyo ejercicio cometieron el delito, ya que la norma tiende a evitar que el USO OFICIAL término de prescripción se integre o se agote mientras las facultades o influencias funcionales puedan obstaculizar o impedir el ejercicio de la acción penal’ (Nuñez, Ricardo C., ‘Las disposiciones generales del Código Penal’, pág. 298, M. Lerner Editora Córdoba, 1988)” (según mi voto, en causa n° 26.698 “Luaces s/prescripción de la acción”, reg. n° 29.208 del 20/11/2008 y sus citas).” (Del voto del Dr. Farah) “Esta interpretación guarda correlato con la finalidad que inspiró la causal de suspensión en trato, evitando que quede asimilado “cualquier” desempeño en un cargo público posterior al delito a las situaciones de obstrucción de las investigaciones que fueron tenidas en consideración en el segundo párrafo del art. 67 (ver de Sala I, causa 41374 “Abrahamovics, Enrique s/prescripción”, reg. n° 241 del 13/3/08), dando preeminencia así al principio de máxima taxatividad interpretativa de la ley penal que impone respectar el art. 18 de la Const. Nacional (conf. sobre esto último, Zaffaroni-Alagia Slokar, “Derecho Penal. Parte General”, Ediar, pág. 110, Buenos Aires, 2000).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 19.4.2012 Causa 31.504 Cattani – Irurzun – Farah “Furlong” Re. 34.391 J. 3 - S. 6 ASOCIACIÓN ILÍCITA. ART. 210 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Es preciso recordar que: “...la configuración de una asociación ilícita debe reunir distintos requisitos, que ...son señalados por Carlos Creus, como ‘la de tomar parte en la asociación...’ indicando que esa es la acción típica que la constituye, exigiéndose además ‘estar intelectualmente en el concierto delictivo que se forma o unirse al ya formado...para ello basta el acuerdo, sin que sea imprescindible...ninguna forma corporal de expresión voluntaria; no es necesario el trato directo entre los asociados, ni siquiera que se conozcan entre sí...’ (ver de esta Sala, causa n° 38.850 “Maidana”, del 20/06/2006, reg. n° 585; y causa n° 44.490 “Barraganes, Juan Manuel y otros s/procesamiento”, reg. 816, rta. 26/8/10).” “Asimismo, también esta Sala ha señalado (causa n° 28.208 “Cataldi”, rta. el 27/12/96, reg. n° 1161 y causa n° 36.441 “Canavessi” del 27/12/2005, reg. n° 1573), que los requisitos exigidos por el tipo penal de asociación ilícita eran el acuerdo permanente de voluntades, el número mínimo exigido por la norma y la indeterminación de planes delictivos.” “A partir del fallo “Stancanelli” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos 324:3952) se precisaron los alcances del requisito de la indeterminación delictiva. Concretamente, la dificultad en torno a este punto radica en si ese elemento se refiere al tipo de delitos o a los planes para ejecutarlos.” “En el fallo citado, la Corte señaló que “... la asociación ilícitarequiere pluralidad de planes delictivos y no 35 meramente pluralidad de delitos...’, pues al tratarse de un acuerdo permanente de voluntades, sus integrantes deben estar dispuestos a realizar –durante el lapso que se encuentre vigente– una cantidad indeterminada de delitos, lo que diferencia esta figura del acuerdo criminal.” “Por otro lado, esta Sala ha sostenido que ‘... para cumplir con ese requisito, en una asociación ilícita debería estar indeterminado el tipo de delitos a cometer (esto es, que no podría estar constituida sólo para realizar únicamente delitos que atentaran contra un bien jurídico determinado), no sería compatible con la naturaleza de la figura. Es que a través de ella se busca proteger el orden público; y el riesgo que implica, para toda la sociedad, que un grupo de personas, organizado y durante un espacio temporal, pueda cometer varios delitos, no nace únicamente cuando esa asociación está constituida para la comisión de hechos que puedan afectar a varios bienes jurídicos, sino que está latente aún cuando se trate de un único tipo de delitos. Lo que se exige, entonces, es que sus miembros puedan elaborar diferentes planes delictivos que lleven a diversos resultados y que pueden o no afectar a diferentes bienes jurídicos. En otras palabras, en cuanto a los hechos que una organización puede llegar a llevar a cabo, la norma exige que no estén cuantitativamente determinados antes de su formación (cualquiera sea la diversidad de los tipos de delitos involucrados), pero no que se ejecuten diversos tipos de delitos....” (ver causa n° 38.247 “Fraile, Alejandro y otros s/ procesamiento”, reg. n° 1298, del 09/11/2005; “Perla, Miguel Angel y otros s/procesamiento”, rta. 25/3/10, reg. 211 de esta Sala y sus citas; causa “Barraganes”, ya citada, entre otras).” “Además, se exige que los planes delictivos se vayan generando dentro del lapso de duración de la organización, sin importar, para la tipicidad, que éstos lleguen o no a materializarse (en este sentido, confr. Ziffer, Patricia S., “Lineamientos básicos del delito de asociación ilícita”, LL 2002-A, 1210).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 17.4.2012 “Márquez” Causa 46.358 Re.g 305 J. 11 - S. 21 AUTOINCRIMINACIÓN. PROHIBICIÓN. NEMO TENETUR SE IPSUM ACCUSARE. ALCANCES. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. “…si se pretendiese que quien se encuentra imputado respecto de un hecho, a la vez deba declarar bajo juramento, se afectaría el ejercicio efectivo y libre del derecho de defensa amparado por el artículo 18 de la Constitución Nacional y se violaría la prohibición de obligar a declarar contra uno mismo.” “En este sentido, ha dicho la Cámara Nacional de Casación Penal que no comete falso testimonio quien modifica los hechos sobre los que depone para no confesar un delito, tesis que tiene sustento en la garantía del art. 18 de la Constitución Nacional. Nadie está obligado a confesar su delito ni a referir ante la autoridad preventora o judicial circunstancias directamente incriminantes (C.N° 2162, caratulada “Pagani, Carlos A. s/rec. de casación”, Registro n° 245.00.3., rta. el 8/5/00, perteneciente a la Sala III).” “Este Tribunal, en forma coincidente, expresó: No podemos descartar que el imputado haya podido representarse que con sus declaraciones podía llegar a sufrir un perjuicio, viéndose involucrado en la comisión de un delito, por lo que su actuar está justificado en la necesidad que habría tenido de evitar males para su persona, no haciendo otra cosa que ejercer derecho de defensa con la alegada mendacidad, siendo de plena aplicación a la especie el principio de que nadie puede ser obligado a declarar contra si mismo (C. N° 28.497 "Salotti, Néstor L. s/procesamiento" 10/04/97, reg. nro. 219).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 11.4.2012 “Verón” Causa 46.163 Reg. 282 J. 5 - S. 9 COMPETENCIA. ARMAS. SUPRESIÓN DE LA NUMERACIÓN DE UN ARMA. COMPETENCIA FEDERAL. “Que tiene dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación que “…las cuestiones de competencia en materia 36 Poder Judicial de la Nación penal deben decidirse de acuerdo con la real naturaleza del delito y las circunstancias especiales en que se ha perpetrado, según pueda apreciarse prima facie y con prescindencia de la calificación que, en iguales condiciones, le atribuyen los jueces” (Fallos 316: 2374, 329:1324).” “Que además nuestro máximo Tribunal señaló que “Luego de la reforma introducida por la ley 25.886, la supresión de la numeración de las armas se encuentra ahora incluida entre aquéllos delitos de competencia federal, de acuerdo con lo normado en el artículo 33, apartado 1°, inciso e), del Código Procesal Penal de la Nación” (Fallos 329:1324, 331:427).” C.C.C. Fed. Sala II 26.4.2012 Causa 31.718 Cattani – Irurzun – Farah “Mamani” Reg. 34.419 J. 4 - S. 8 COMUNICACIONES. SERVICIOS DE COMUNICACIONES MÓVILES. LEY 25.891. ARTS. 12 Y 13 DE LA LEY. REQUISITOS TÍPICOS. “Respecto de la calificación legal, cabe tener en cuenta que esta Sala ha dicho que: “…el artículo 12 de la ley 25.891 pretende englobar aquellos comportamientos que no se encuentran descriptos en los artículos 10 y 11 pero que de algún modo se relacionan con aquellas maniobras, es decir que intenta incriminar la conducta de las USO OFICIAL personas que adquieren o utilizan teléfonos celulares o tarjetas de telefonía de origen ilegal, conociendo esta circunstancia. Queda comprendido en la descripción quien de cualquier forma se valga de estos materiales que hayan sido hurtados, robados, perdidos u obtenidos mediante fraude (ver los fundamentos de proyecto de ley de los Senadores Guillermo Jenefes, Miguel A. Pichetto y Jorge M. Capitanich, pág. 1095, Antecedentes Parlamentarios, tomo 2004-b, La Ley)…” (causa n° 41.916 “Figueredo, Jorge Antonio s/ procesamiento” Reg. n° 1207 del 14/10/08).” “Siguiendo estos lineamientos, se ha dicho que: “…conformado entonces que fuera el elemento objetivo del tipo penal endilgado, el hecho de que se trate de la actividad que los incusos desplegaban en forma habitual, permite interpretar que el carácter ilícito de la maniobra desplegada no podía escapar a su conocimiento, por lo que tampoco es posible descartar el dolo en el accionar de los encartados, tal como solicitara el recurrente…” (causa n° 43.075 “Cabral, Eduardo Alberto y otra s/procesamiento sin prisión preventiva” Reg. n° 982 del 15/09/10).” “Recordemos además que en otras oportunidades se ha sostenido que: “…la ausencia de los comprobantes que acrediten el origen de los teléfonos secuestrados, como así también las denuncias de robo que poseen, refuerzan la teoría de su procedencia ilegítima…” (c. nro. 43.075, “Cabral, Eduardo s/procesamiento”, resuelta el 15/09/09, registro n° 982).” “En este caso, la circunstancia de que se tratara de un local comercial impide considerar otra finalidad que no sea la lucrativa.” “Sobre este último aspecto, se dijo que: “… en lo que a las figuras legales se refiere, los hechos endilgados a los encausados operaron bajo la órbita del agravante del artículo 13, inciso a) de la ley en análisis. En este sentido, habida cuenta las circunstancias en que dicha conducta fue comprendida cabe tener aquella finalidad lucrativa por acreditada. Como ya ha sostenido esta Sala, tratándose de un comercio, el agravante previsto por la norma está satisfecho (c. n° 41.916 “Figueredo, Jorge Antonio s/ procesamiento” del 14/10/2008, reg. n° 1207; c. 42.707, “Martín, Carlos Alberto s/ inf. ley 25.891”, rta. 3/07/09, reg. 648; c. 43.068, “Martínez Vázquez, David s/ inf. ley 25.891”, rta. 6/05/10, reg. 414).” C.C.C. Fed. Sala I 12.4.2012 Causa 46.504 Ballestero - Farah “Campos Juarez” Reg. 292 J. 12 - S. 24 DEBIDO PROCESO. DEFENSA EN JUICIO. PRINCIPIO DE CONGRUENCIA. CONCEPTO. ALCANCES. ESTAFA. ADMINISTRACIÓN INFIEL. ART. 174 INC. 5 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Como punto de partida, ha de afirmarse que el principio cuya afectación alega la parte esta relacionado con la 37 máxima de la inviolabilidad de la defensa. Así, la regla puede explicarse del siguiente modo: “…todo aquello que en la sentencia signifique una sorpresa para quien se defiende, en el sentido de un dato con trascendencia en ella, sobre el cual el imputado y su defensor no se pudieron expedir (esto es, cuestionarlo y enfrentarlo probatoriamente), lesiona el principio estudiado”. (Maier, Julio B. J., Derecho Procesal Penal.Fundamentos, Del Puerto, 2º edición, 2004, T. I, pp. 568).” “…Los extremos descriptos, que hacen a las exigencias de tiempo, modo y lugar, satisfacen los recaudos legales exigidos. En estas condiciones, no se advierte que el instructor haya variado el núcleo fáctico de la imputación en el auto que viene recurrido.” “Por lo demás, no puede soslayarse que “…es durante la etapa de juicio en la cual el principio adquiere su máxima expresión, toda vez que con la acusación se fija con más rigidez el objeto del juicio y se establecen, ordinariamente, los límites cognoscitivos del tribunal durante el debate y la sentencia (art. 399 C.P.P.N). Ello es así, por cuanto durante el debate las partes se enfrentarán, en igualdad de armas, sobre la acusación y en su ámbito se producirá y confrontará la única prueba que puede servir de base a la sentencia. De allí que en esta fase, la inamovilidad del objeto procesal sea cuasi absoluta -sin perjuicio de la eventual ampliación de la acusación en los casos del art. 381 C.P.P.N.-...” (cfr. c/n° 40.355, “Incidente de nulidad del requerimiento de elevación a juicio de Tell, Máximo y otros”, rta. el 17/8/07, reg. N° 903/2007).” “En cambio, la “...investigación preliminar existe, porque, por una parte, el órgano de la acción penal desconoce el hecho objeto del procedimiento, para una eventual acusación, a cuya afirmación, en grado de sospecha, accede por afirmación propia o por denuncia ajena, y porque, por la otra, resulta absolutamente necesario regular ese procedimiento jurídicamente para evitar la realización de medios de averiguación prohibidos o que signifiquen un menoscabo desmedido para la dignidad de las personas involucradas en él (garantías procesales), más aún ante la realidad del uso del poder estatal que implica la persecución penal oficial...” (Maier, op. cit, T II, p. 35). De allí que durante este procedimiento, el objeto resulta construido y es modificable, hasta quedar fijo en la acusación. (ibid., p. 36). En este sentido, también se expidió la Cámara de Casación Penal al sostener que: “...Cierto es que normalmente durante las etapas preliminares del suceso no tiene lugar una acabada descripción del hecho imputado, lo que lleva muchas veces a que su significación jurídico-penal tampoco sea precisa, y que junto con una determinada calificación jurídica, subsistan varias otras, de distinto modo (conjuntamente, .subsidiariamente, etc.)...” (Sala IV, causa N° 1856, “Clebañer, Felipe Armando s/ recurso de casación”, rta. 19/2/01).” “En cuanto aquí importa, el primero de los elementos típicos de la figura mencionada hace referencia al sujeto activo que llevará adelante la conducta disvaliosa. La norma prescribe que será reprimido aquel que A...por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico...@ tenga la administración de bienes. Ello significa que la persona a la que se le impute el hecho debe haber arribado a la administración por alguno de estos medios taxativamente enunciados por la norma. En este sentido se ha expresado la doctrina, al admitir que AEl sujeto activo está señalando que se trata de un tipo especial, es decir, define una esfera de autores limitada por la ley@ (Confr.Baigún - Bergel AEl Fraude en la Administración Societaria@, Ed. Depalma, Bs. As. 1991, pág. 122. Los autores citaron en este punto “Tratado de Derecho Penal” Maurach, traducción de Córdoba Roda, Ed. Ariel, Barcelona, 1962, pág. 290), por lo que la adecuación al tipo objetivo del sujeto activo estará reservada solamente a aquellos a quienes voluntariamente -y a través de los mecanismos establecidos- se otorgó facultad de administrar bienes ajenos. Implica esto que serán sujetos activos únicamente los administradores naturales, es decir los que nacen por imperio de la ley o de un acto jurídico, quedando excluidos por ello, aquellos llamados “de hecho”.” C.C.C. Fed. Sala I 26.4.2012 Causa 44.991 Freiler - Ballestero – Farah “González” Reg. 356 J. 8 - S. 15 DEBIDO PROCESO. PRINCIPIO DE CONGRUENCIA. MODIFICACIÓN DE LA IMPUTACIÓN EN LOS DISTINTOS ACTOS PROCESALES DEL LEGAJO. DESCRIPCIÓN FÁCTICA. CALIFICACIÓN LEGAL. 38 Poder Judicial de la Nación DEFENSA EN JUICIO. NULIDAD. PROCEDENCIA. “…en el caso la afectación al derecho de defensa que supone la falta de congruencia señalada se ve claramente materializada en que en la declaración del encausado no se detalló la acción que luego se le imputó al momento de disponer su procesamiento y por ende, no ha podido articular defensa alguna al respecto.” “En consecuencia, corresponde declarar la invalidez de la decisión de conformidad con las disposiciones contenidas en los artículos 166, 168 último párrafo y 307 del Código Procesal Penal de la Nación, debiendo el Sr. Juez de Grado, una vez devueltas las presentes y de forma inmediata, proceder conforme a derecho.” C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun – Farah 19.4.2012 “Pinella” Causa 31.661 Re. 34.386 J. 7 - S. 14 DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. ART. 204 CPPN. ART. 73 CPPN. DERECHOS DEL IMPUTADO. “Pues bien. En reiteradas oportunidades se ha sostenido que si se interpretara aisladamente el artículo 204 del Código Procesal Penal de la Nación con preeminencia sobre otras normas pertinentes -ver, por ejemplo, el artículo 106 del citado ordenamiento-, surgiría de allí una reserva de las actuaciones para la asistencia técnica del USO OFICIAL encausado aún más estricta que el propio secreto sumarial. Esto es así pues, aún en tal ocasión, corresponde compatibilizar la medida con el derecho de defensa, debiendo facilitarse a la parte aquellas piezas para ejercer su ministerio sin perjudicar la reserva dispuesta (ver causa n° 14.101 “Lobo”, reg. n° 15.093 del 10/2/98).” “Asimismo, se advirtió que si se impidiera la consulta de los actuados previa a la declaración indagatoria sin que se hubiera decretado por medio de una resolución fundada del juez el secreto de las actuaciones -extremo que en autos se dispuso únicamente en relación a la marcha del peritaje, conforme surge de fs. 1334/5-, se tornaría en letra muerta lo normado en el artículo 73 del mismo cuerpo legal pues, de no poder contarse con aquellos elementos que hacen a la imputación que se le dirige, mal puede alguien presentarse a aclarar los hechos e indicar aquellas pruebas que a su juicio puedan resultar útiles (ver causa n° 19.196 “De la Rúa”, reg. n° 20.548 del 3/12/02 y causa n° 28.924 “Bounine”, reg. n° 31.205 del 23/3/10).” C.C.C. Fed. Sala II 12.4.2012 Causa 31.683 Irurzun - Farah “Cirigliano” Reg. 34.345 J. 11 - S. 21 DELITOS CONTRA LA SALUD PÚBLICA. ARTS. 201 Y 207 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Más allá de las históricas críticas que han tenido como blanco la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su anterior composición, in re: “Portal de Belén” (P. 709. XXXVI, “Portal de Belén-Asociación Civil sin Fines de Lucro c/ Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación Sobre Amparo”, rta. el 5/3/02), a través del cual, con una apretada mayoría conformada por jueces que cesaron en su magistratura (cinco votos contra cuatro), el Tribunal hizo lugar a la acción de amparo y ordenó al Estado Nacional que dejara sin efecto la autorización y prohibiera la fabricación, distribución y comercialización del fármaco “Imediat” -sentencia que se invoca en la denuncia que nos ocupa-, lo cierto es que el fallo reciente del mismo órgano, en su actual composición, “F.A.L. s/ medida autosatisfactiva” (F. 259. XLVI, del 13/3/12), aunque referido a la norma del art. 86, inc. 2 del C.P., en lo que se refiere al supuesto de aborto no punible en caso de violación, abandona el abordaje biologicista y naturalizado de la discusión en torno al aborto no punible, al enfrentar una presentación basada en que el Estado Argentino, a través del plexo constitucional-convencional (art. 75, inc. 23 de la CN, el art. 1 de la DADH, los arts. 3 y 4 de la CADH, el art. 3 y 6 de la DUDH, el art. 6 del PIDCP, el Preámbulo y el art. 1 y 6 de la CIDN), protege la vida a partir de la concepción (vid. síntesis del recurso extraordinario del Asesor General Subrogante de la provincia de Chubut, en su carácter de Tutor Ad-Litem y Asesor de Familia e Incapaces, del considerando 3° del voto que encabezó la mayoría).” (Del voto del Dr. Farah) “La Corte, lejos de tomar como base alguna opinión científica acerca del comienzo de la vida para construir a 39 partir de allí un argumento normativo, dejó en claro, a partir de la propia estructura de su análisis, que el abordaje de la cuestión debía tener esta ultima óptica y, en este sentido, partir de la carta política del Estado: desde ese atalaya, no sólo no encontró, dentro de los alcances de las normas citadas en el recurso, apoyo para el argumento sobre el cual se construyó la pretensión de que se interpretara restrictivamente el supuesto de aborto no punible discutido, sino que remarcó la existencia de otras cláusulas de igual jerarquía, así como principios básicos de hermenéutica establecidos en la jurisprudencia de ese Tribunal que obligaban a leer el art. 86, inc. 2 del C.P., con alcance amplio (vid. considerando N° 14).” (Del voto del Dr. Farah) “Más allá de este tipo de abordaje -necesario, a mi entender, para deconstruir naturalizaciones que no esconden otra cosa que juicios de valor moral, plagados de prejuicios típicos de toda moral positiva-, me interesa destacar de esta última decisión un asunto que el propio Tribunal persiguió erigir como central: la deconstrucción de prácticas institucionales, al rechazar la judicialización de la interrupción del embarazo que fue consecuencia de una violación.” (Del voto del Dr. Farah) “En este sentido, el voto que encabezó la mayoría, sostuvo en el considerando N° 19 que: “…La judicialización de esta cuestión, que por su reiteración constituye una verdadera práctica institucional, además de ser innecesaria e ilegal, es cuestionable porque obliga a la víctima del delito a exponer públicamente su vida privada, y es también contraproducente, porque la demora que apareja su realización pone en riesgo tanto el derecho a la salud de la solicitante como su derecho de acceso a la interrupción del embarazo en condiciones seguras…”.” (Del voto del Dr. Farah) “En este recorrido de deconstrucciones de interpretaciones naturalizadas y de prácticas silenciosas, es preciso adelantar la faltante de una variable de peso constitucional, tanto en la presentación que dio origen a las presentes actuaciones, como en el juicio de subsunción realizado en la resolución apelada: la salud sexual y reproductiva de las mujeres destinatarias del Programa cuestionado y su autodeterminación en ese campo.” (Del voto del Dr. Farah) “En efecto, dicho Programa, creado por la ley Nacional N° 25.673 reconoce, sobre la base de la definición de Salud de la OMS, que el derecho a la salud comprende la salud sexual y que ésta incluye la posibilidad de desarrollar una vida sexual gratificante y sin coerción, así como prevenir embarazos no deseados.” (Del voto del Dr. Farah) “Por otra parte, más allá de las normas constitucionales o convencionales que protegen la privacidad y el derecho a la salud, cabe tener en cuenta que la CEDCM, en su art. 16 (1) establece que los Estados Partes adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres: (e) los mismos derechos de decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos y a tener acceso a la información, la educación y los medios que les permitan ejercer estos derechos. También, su art. 12, en relación con el derecho de las mujeres a la igualdad en el acceso a la atención en salud necesaria, incluyendo la atención de la maternidad, establece la obligación de los Estados de adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia; y a garantizar a la mujer, entre otras cosas, servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el período posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario y asegurarle una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia (vid. para un mayor desarrollo acerca de la interpretación del alcance de estos derechos, Cook, Rebecca, Dickens, Bernard y Fathalla Mahmoud, Salud reproductiva y Derechos Humanos, Integración de la medicina, la ética y el derecho).” (Del voto del Dr. Farah) “La norma con la cual se ha recortado provisoriamente el hecho denunciado prevé -en lo pertinente- la conducta del funcionario o de quien ejerciere alguna profesión o arte, que suministrare o distribuyere sustancias medicinales peligrosas para la salud, disimulando su carácter nocivo (arts. 201 y 207 del C.P.).” (Del voto del Dr. Farah) “La doctrina sostiene que para el tipo no son suficientes las acciones de vender, poner en venta, entregar o 40 Poder Judicial de la Nación distribuir el medicamento nocivo, si no van acompañadas de la disimulación del carácter nocivo. El delito requiere, entonces, una especie de doble acción: disimular el carácter nocivo y vender, entregar, etc. La disimulación exige que el agente oculte el carácter nocivo del objeto mediante un acto positivo (borrar la leyenda que advierte acerca de la nocividad) o negativo, cuando la ley lo obliga a actuar (por ejemplo, cuando está obligado a advertir la nocividad), ocultación que puede ocasionar error en el receptor del objeto sobre su carácter (cfr. Creus, Carlos y Buompadre, Jorge Eduardo, Derecho Penal, Parte Especial, ed. Astrea, 7° edición actualizada y ampliada, Buenos Aires, 2007, T. 2, p. 85).” (Del voto del Dr. Farah) “Sin embargo, según hemos visto, la presentación ubica los efectos nocivos para la salud en los efectos abortivos del DIU Pregna -sustentados, a su vez, en las supuestas consecuencias anti-anidatorias del mecanismo de acción del dispositivo intrauterino de cobre- y, en consecuencia, en la destrucción de vidas humanas a partir de la eliminación del óvulo fecundado. De hecho, la asociación civil denunciante invoca la representación de los niños por nacer.” (Del voto del Dr. Farah) “La pretensión que constituye así el núcleo de la denuncia no se contentaría, en consecuencia, con la información de los supuestos efectos omitidos, sino que perseguiría, en última instancia, la erradicación del DIU del Programa de Salud reproductiva y Procreación Responsable y sus consecuencias implicarían, entre otras cosas, según lo adelantado, la persecución penal por aborto de la mujer que, en conocimiento de esos eventuales efectos, USO OFICIAL decidiera de todos modos colocarse el dispositivo intrauterino, más allá de la de los funcionarios que distribuyeron el medicamento y de los profesionales que lo hubiesen colocado (casos estos últimos que admitirían tentativa).” (Del voto del Dr. Farah) “En este sentido, cabe tener en cuenta el voto en disidencia de la Dra. Carmen Argibay, al resolverse el recurso extraordinario interpuesto por la Asociación Civil “Mujeres por la Vida” (Filial Córdoba), contra la resolución N° 593 de la Sala A de la Cámara Federal de Córdoba, por medio de la cual se había rechazado in limine la acción de amparo dirigida a que se declarara la inaplicabilidad en todo el territorio de la República Argentina, de la Ley 25.673, que creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación responsable, por falta de legitimación activa.” (Del voto del Dr. Farah) “En esa ocasión, la Sra. Jueza de la Corte Suprema sostuvo que: “… El daño al derecho a la vida afectaría a las personas por nacer y no surgiría directamente de la ley, sino de la delegación en el ANMAT de la facultad para establecer qué procedimientos anticonceptivos son abortivos y cuáles no. El derecho a la salud afectado es el de las mujeres, quienes para evitar algo que no es una enfermedad (embarazo) se verían expuestas al riesgo de las enfermedades asociadas al uso de métodos anticonceptivos…a) El uso de anticonceptivos, que para la parte actora afecta a la salud de las mujeres que lo usan, depende de una selección individual sobre qué riesgos cada una de ellas prefiere evitar y cuáles afrontar, esto es, sobre el orden de prioridad de sus preferencias. Ninguna norma jurídica ha colectivizado la vida sexual ni las decisiones sobre el uso de anticonceptivos, de modo tal que el grupo social como tal pueda sustituir a los individuos en esas elecciones. Por esa razón es que el Estado se limita a poner cierta información y prestaciones a disposición de los particulares, pero aceptando siempre el consentimiento de éstos. Ello demuestra que, bajo la condición del art. 19 de la Constitución Nacional, el ejercicio de las relaciones sexuales y el uso de anticonceptivos es un derecho que se mantiene todavía descentralizado y tales elecciones son aún competencia de sus titulares y no de la colectividad…”.” (Del voto del Dr. Farah) “Lo que persigo pulir a través del argumento es aquello que permanece invisible ante presupuestos naturalizados: los derechos de las mujeres. Por una parte, la denuncia de nocividad para la salud hace pié en la salud o vida del óvulo fecundado; por la otra, la liviana denuncia de supuestos efectos residuales anti-anidatorios esconde el mecanismo de acción principal del DIU cuestionado: el de evitar la concepción (de hecho, las referencias al efecto anticonceptivo son cuasi nulas en la presentación). Ello no sólo releva al presentante de argumentar acerca del derecho a la salud sexual y reproductiva, sino que la pretensión última, de acuerdo con lo expuesto, consistiría en la erradicación de ese dispositivo del Programa.” (Del voto del Dr. Farah) “Si bien la propia ley que crea el Programa cuestionado, establece que los anticonceptivos deberán no ser 41 abortivos, nada dice en relación con que el eventual impedimento de la anidación, tenga esa consecuencia.” (Del voto del Dr. Farah) “Y ello es así pues así como la discusión en relación con los métodos anticonceptivos deben despegarse de definiciones biologicistas e incorporar una perspectiva normativa y someterla al diálogo democrático, también debe hacerlo aquella relativa a qué son efectos abortivos o, lo que es lo mismo, qué es un aborto -con las consecuencias normativas que, según nuestra legislación penal vigente, ello apareja-.” (Del voto del Dr. Farah) “En este sentido, varias voces han destacado que ni siquiera existe consenso sobre qué se entiende por aborto (vid., en esta dirección, el análisis que se presenta en “La problemática del aborto”, de Paula Mallimaci Barral, publicado en “Crisis y Futuro de la Legislación Penal”, Ediar-AAPDP, Buenos Aires, 2008, ps. 209/225, así como el estudio que, bajo el subtítulo: “la revisión definicional del aborto” se realiza en el trabajo de Bergallo, cit.).” (Del voto del Dr. Farah) “Más allá de estas naturalizaciones, tampoco el soporte normativo de la pretensión que fue explicitado en la denuncia puede dar pié a la pretensión de que se persiga penalmente a los funcionarios de algún modo intervinientes en el Programa por la distribución del DIU cuestionado: si el efecto nocivo para la salud se asienta en la supuesta lesión del cigoto por el efecto anti-implantatorio y la protección legal de este derecho se asentaría en la alegada tutela constitucional absoluta del derecho a la vida desde la concepción, cabe remitir a lo expuesto por la CSJN en el precedente anteriormente citado, en cuanto a los alcances que cabe asignar a cada uno de los artículos citados por la parte recurrente -y que coinciden sustancialmente con los invocados por la denuncia que nos ocupa-. La aplicación de esos argumentos al sub-lite permite concluir que tales normas constitucionales no pueden dar fundamento a un contenido de injusto del art. 201 del C.P. que se cierna sobre el daño a la salud del cigoto, y menos aun, con el desconocimiento de los derechos de la mujer anteriormente analizados.” (Del voto del Dr. Farah) “Por último, aun cuando se sostuviera que los efectos nocivos para la salud denunciados se refieren al derecho de la mujer y a su opción de afrontar los eventuales riesgos de esas eventuales consecuencias, hemos visto que tal elección no sólo es negada por los propios términos de la denuncia, sino que también, de acuerdo con ese tenor, la pretensión de la información cuya omisión constituiría el disimulo del carácter nocivo, representaría sólo un peldaño más del control de la decisión de la mujer y, en consecuencia, de la negación de su agencia para elegir libremente acerca de su vida sexual y reproductiva.” (Del voto del Dr. Farah) “Ello no implica, por cierto, que como todo fármaco el DIU en cuestión no deba contener toda la información relativa a sus mecanismos de acción, efectos y contraindicaciones, sino que quiere decir, únicamente, que la supuesta omisión de informar sobre consecuencias abortivas que se suponen, no puede dar contenido al injusto del art. 201 del C.P.” C.C.C. Fed. Sala II 27.4.2012 “N.N.” Causa 30.918 DENUNCIA. Cattani – Irurzun – Farah Re. 34.431 REQUISITOS FORMALES. J. 4 - S. 7 DENUNCIA ANÓNIMA. ESTUPEFACIENTES. PROCEDENCIA. “…aún cuando existen diversas opiniones acerca de la validez formal de las denuncias anónimas para la generalidad de los casos penales (ver, en sentidos opuestos, de esta Sala, causa n° 26.873 “Yoma”, reg. n° 28.767 del 11/8/08 –con intervención de los Dres. Cattani e Irurzun- y causa n° 27.077 “Martínez”, reg. n° 30.165 del 28/7/09 voto del Dr. Farah-), aquel debate no alcanza a los hechos asociados con el narcotráfico, pues hay coincidencia en que corresponde interpretar ampliamente la previsión expresa del artículo 34 bis de la ley 23.737 a efectos de procurar una investigación eficaz, dadas las características de estos delitos y los compromisos asumidos por el Estado Argentino (ver de la Sala I, causa n° 42.315 “Sorella”, reg. n° 273 del 7/4/10). Por ende, no hay en el extremo indicado por la parte una causal de nulidad.” C.C.C. Fed. Sala II 42 Irurzun - Farah Poder Judicial de la Nación 9.4.2012 Causa 31.566 “Jara Maguiña” Reg. 34.331 J. 12 - S. 24 DESOBEDIENCIA. ART. 239 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “…no todo incumplimiento de una orden judicial trae aparejada la comisión del delito de desobediencia, pues “…el concepto de orden incluida en la figura del artículo 239… no comprende aquellas referidas a intereses personales de partes, es decir que resultan ajenas a tal significación las obligaciones de carácter personal con repercusiones de estricto derecho civil…” (ver Sala II, causa n° 19.779 “Partamian”, reg. n° 20.914 del 18/3/03 y sus citas).” “En ese mismo sentido se señaló que, “no incurre en… este delito…quien incumple órdenes relativas a intereses personales de índole patrimonial, puesto que el acatamiento que la ley penal impone es el de las normas dadas por la autoridad en función de tales, pero con repercusiones administrativas, no el de las que constituyan obligaciones de carácter personal con repercusiones de estricto derecho civil. Además, se ha sostenido que el incumplimiento de esos intereses personales debe perseguirse por los medios específicamente previstos por la ley al efecto, dado que de otro modo vendría a sancionarse penalmente el mero incumplimiento de un pago” (Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado, D´Alessio, 2° Edición, Tomo II, pág. 1185; y de la CSJN, USO OFICIAL Fallos 306:1570; 313:824; 315:1693).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler -Ballestero - Farah 3.4.2012 “Giardelli Hernando” Causa 46.463 Reg. 255 J. 1 - S. 2 DOCUMENTOS. DNI FALSOS. CONCURSO DE DELITOS. FALSIFICACIÓN. USO DE DOCUMENTO FALSO. ESTAFA. “En efecto, la utilización de documentos falsos para abrir cuentas en la entidad bancaria de mención y la compraventa de divisa extranjera eludiendo la normativa que rige la materia, constituye una conducta compleja, pero única, en la que se han lesionado varios tipos penales.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Nuestro más Alto Tribunal ha sostenido que “…se trataría de un caso de pluralidad de movimientos voluntarios que responden a un plan común y que conforman una única conducta en los términos del artículo 54 del Código Penal insusceptible de ser escindida, en la que la adulteración de documentos concurre idealmente con la estafa posterior con los documentos adulterados, puesto que este segundo tipo se cumple como una forma de agotamiento del primero” (Comp. N° 565 “Branca” del 30/8/05; en sentido similar Comp. N° 1495 “Nápoli” del 6/7/2004 y Comp. N° 1634 “Sica” del 19/8/2004; y de esta Sala causa n° 28.034 “Bonorino, Victoria y otro s/ extinción acción penal”, reg. n° 30.259 del 20/8/2009; causa n° 23.095 “Shraiber”, reg. n° 24.324. rta. el 18/10/05 y causa n° 26.489 “Kanonich, Gregorio y otra s/procesam.”, reg. n° 28.460, rta. el 21/5/2008).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Sobre el particular, cabe recordar que “la jurisprudencia es prácticamente pacífica respecto al grado de participación que adquiere quien entrega su fotografía a otro para que se lleva a cabo la falsificación o adulteración de documentos destinados a acreditar la identidad de las personas o la titularidad del dominio o habilitación para circular de vehículos automotores, esto es el cómplice necesario, y ello es así por tratarse de una cooperación o auxilio esencial a los efectos de la consumación del ilícito” (CNCP, Sala II, causa n° 932, rta. 17/3/97, reg. n°1288 y de esta Sala, causa n° 24.885 “Naso, Juan Ignacio s/procesam.”, reg. n° 26.570 del 22/3/07).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun – Farah 17.4.2012 “Cáceres” Causa 30.823 Re. 34.372 J. 4 - S. 2 EFECTOS SECUESTRADOS EN CAUSAS PENALES. RESTITUCIÓN. REQUISITOS PARA SU 43 PROCEDENCIA. “No debe perderse de vista que este Tribunal tiene dicho que los efectos secuestrados en causas penales deben quedar sujetos a disposición del juzgador a los fines del artículo 23 del C.P. mientras perdure la sustanciación del proceso y a resultas de éste, siempre y cuando sean elementos que permitan demostrar la configuración del hecho investigado –en este caso comercialización de estupefacientes-, es decir, constituyan elementos de prueba, o bien puedan haber sido adquiridos con su producido (cfr. c. 42.963 “Rojas”, reg. 455 del 14/3/09).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 17.4.2012 “Danna” Causa 46.358 Reg. 304 J. 7 - S. 14 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO. ART. 268 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Ahora bien, este Tribunal tiene dicho que para acreditar las exigencias subjetivas que contienen las figuras previstas en el artículo 268 (3) del Código Penal es preciso determinar que han existido motivos para ocultar o sustraer aspectos de la situación patrimonial del funcionario del contralor de las autoridades pertinentes (causa n° 26.828 “Mammana”, reg. n° 28.770 del 11/8/08, causa n° 20.695 “Chescotta”, reg. n° 21.939 del 30/12/03 y causa n° 19.589 “Menem”, reg. n° 21.908 del 19/12/03; y de la Sala I, causa n° 32.489 “Tonietto”, reg. n° 573 del 17/7/01).” C.C.C. Fed. Sala II 19.4.2012 Causa 31.584 Cattani – Irurzun – Farah “Jayat” Reg. 34.392 J. 7 - S. 14 ESTAFA. ESTAFA PROCESAL. REQUISITOS TÍPICOS. “El caso que se ventila en autos es un claro supuesto de "estafa en triángulo", porque se produce un desdoblamiento entre la víctima del engaño y el ofendido por la estafa. Víctima del engaño y disponente es el juez, y ofendido por la estafa es la persona a la que afecta la resolución patrimonial dispositiva. No se discute que la estafa procesal es una estafa común, con la única particularidad que se desarrolla en el ámbito jurisdiccional y que el sujeto engañado es la persona del juez (Romero, Gladys N. "Delito de estafa —Análisis de modernas conductas típicas de estafa— Nuevas formas de ardid o engaño", Ed. Hammurabi, Bs. As. 1998, pág. 348/9).” “El Código no trae la descripción específica de este tipo de estafa, pero resulta subsumible en el artículo 172 del Código Penal -CNC Penal, Sala IV, C. N° 353 "Ruisánchez Laurés, Angel", reg. N° 613, del 26/6/96-. En este sentido, se decidió que la estafa procesal se encuentra incluida en el artículo 172 del código penal y requiere la existencia de un expediente judicial donde se materialicen los requisitos propios de la figura en cuestión (D'Alessio, Andrés "Código Penal Comentado y Anotado —Parte Especial— La Ley; Bs. As. 2004, págs. 464 y 465).” “Conforme se ha relatado, estamos en presencia de una defraudación dirigida a inducir en error al juez civil, quien teniendo la facultad de producir la disposición patrimonial, decidió sobre ella. El modo empleado para llevar adelante la maniobra ha sido la presentación de una partida de nacimiento falsa que llevó al Juez civil a declarar, equivocadamente, a G. O. Cendan como único heredero de Ramón Cendan.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler -Ballestero - Farah 3.4.2012 “Finkielsztain” Causa 46.043 Reg. 253 J. 12 - S. 23 ESTUPEFACIENTES. TENENCIA CON FINES DE COMERCIALIZACIÓN. REQUISITOS TÍPICOS. “Ahora bien, los suscriptos consideran que luce acertado el encuadre legal adoptado, pues la cantidad de droga cuya tenencia se le enrostra a Porto, evaluada junto a la forma en que estaba fraccionada -en 60 envoltorios conteniendo cocaína y 17 envoltorios conteniendo marihuana-, sumado a las restantes circunstancias en que se produjo el secuestro, conforman el cuadro de certeza que conlleva a afirmar, a esta altura, la concurrencia de la 44 Poder Judicial de la Nación “ultraintención” de comercializar la sustancia exigida por el tipo penal en cuestión (art. 5 inc. “c” de la ley 23.737).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun – Farah 19.4..2012 “Porto” Causa 31.651 Reg. 34.390 J. 12 - S. 23 FUNCIONARIO PÚBLICO. CONCEPTO. ALCANCES. ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. CAUSALES DE SUSPENSIÓN. “Recordemos que con ella se estableció la presunción legal de influencia en la persecución judicial de un delito por parte de quien lo cometió en ejercicio de la función pública mientras él o cualquiera de los partícipes mantenga el cargo público. Ello “…porque se considera que el ejercicio de la función pública puede actuar como un inhibidor de la persecución judicial de un determinado delito, y que en definitiva éste termine prescribiendo, favoreciéndose de ese modo la impunidad.” (Antecedentes Parlamentarios, La Ley, Tomo 2000 A, Buenos Aires, p. 694, § 14, conf. de esta Sala, Causa N° 46.171 “Vallina, Olga Noemí s/prescripción de la acción penal, rta. el 20/12/2011, Reg. N° 1471).” “Cierto es que para conservar la finalidad de la norma, jurisprudencialmente se ha establecido la aclaración de USO OFICIAL que por cargo público no debe entenderse cualquier empleo estatal, sino el funcionario cuya jerarquía o vecindad con ésta permita sospechar que puede emplear su autoridad o influencia con el fin de perjudicar el ejercicio de la acción penal o de sus cómplices o personal de estricta confianza, pues la causal de suspensión de la prescripción cuyos alcances se discuten en el presente tiene el propósito de evitar que corra el término mientras la influencia política del sujeto pueda perturbar el ejercicio de la acción (conf. esta Sala, Causa N° 38.593 “Martino”, rta. el 7/4/06, Reg. N° 286).” “Mas en este caso dicha disquisición no ejerce su influjo pues el pase a disponibilidad del imputado no implicó que dejara de ostentar el cargo público del que cabe predicar influencia o autoridad, a saber, el rango militar de “General de Brigada del Ejército Argentino” en razón del cual se encontraba obligado a brindar la información omitida y ergo, en cuyo desempeño habría cometido el delito investigado (cfr. de esta Sala, Causa N° 44.517, “Durante, Juan Manuel s/procesamiento y embargo”, rta. el 5/10/2010, Reg. N° 990).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 10.4.2012 “Durante” Causa 46.641 Reg. 266 J. 4 - S. 7 MARCAS Y DESIGNACIONES. LEY 22.362. CARACTER BURDO DE LA FALSIFICACIÓN. POTENCIALIDAD DE ENGAÑO AL PÚBLICO CONSUMIDOR. COMPETENCIA. FUERO FEDERAL. “En lo que atañe la ley de marcas, cabe recordar lo dicho por esta Sala: “…El artículo 31 inciso d) de la ley 22.362 incrimina el ofrecimiento al público o la comercialización de productos con marcas falsificadas o fraudulentamente imitadas. Pues bien, la “imitación fraudulenta” consiste en la fabricación material de un signo que, sin constituir una copia servil o casi servil de una marca ajena registrada, presenta una similitud más o menos caracterizada con ésta, de tal modo que la confusión sea posible. También se requiere en la imitación fraudulenta un propósito comercial, y una identidad o similitud de destino entre el signo espurio y el auténtico, en lo que se refiere a los productos o servicios designados por éste…”.” “Asimismo, en aquella ocasión y frente a la necesidad de cotejar el alcance de la prohibición con los imperativos negativos establecidos por el constituyente, específicamente el referido al principio de lesividad, se expresó que la ley 22.362 tiende a proteger dos intereses: “… el del industrial, para que su producto, resultado de su labor y experiencia y exponente de sus procedimientos y cuidados, no sea confundido, cuando la reputación y aceptación en el público se han obtenido tras largo y paciente trabajo, con otros productos similares que otros fabricantes lancen a la circulación bajo apariencia análoga, que permita a éstos aprovechar del beneficio de la actividad desarrollada por aquél; y en segundo lugar, el interés del público consumidor, en conocer la procedencia del 45 artículo que adquiere, en su derecho a elegir y ejercitar la preferencia de su gusto…”(CN° 37.565, Navarro, Rafael s/ procesamiento, rta 10/5/05, reg. N° 463).” “Si bien el juez tomó en cuenta ambos extremos de la prohibición, concluyó que dadas las características de la conducta investigada, específicamente el carácter burdo de la falsificación, no concurrió afectación alguna para los derechos del consumidor ni para los titulares de las marcas.” “Ahora bien, en el fallo “Avena” la Sala estudió supuestos de la especie a la luz de los principios constitucionales mencionados y sostuvo que: “…Ante este tipo de supuestos, iniciados por prevención policial y donde no existe querellante, la afectación o potencial afectación al bien jurídico protegido por la norma, entonces, debe traducirse en la posibilidad concreta de engaño al público consumidor. Si éste fuese desechado, la conducta perseguida debe reunir una serie de características que hagan presumir un perjuicio hacia el titular de la marca –aun frente a su pasividad, vale decir, dimensiones considerables, giro comercial importante y efectos negativos apreciables-. Sólo bajo estas circunstancias se supera el umbral constitucional que resulta del principio de lesividad mencionado en el comienzo y la persecución penal se hace viable, pues aparece el ‘fin’ que justifica y da sentido a la injerencia penal en la libertad de acción del individuo…” (C.N° 38.775 “Avena, Damian”, rta. el 5/10/06, reg. N° 1089; ver, en el mismo sentido, C.N° 41.065 “Berardi, Gustavo”, rta. el 14/2/08, reg. N°101, entre muchas otras).” “En este mismo sentido, el Tribunal sostuvo: “… descartada la confusión, la atención debe ser puesta en el eventual perjuicio ocasionado al fabricante. Sobre este extremo, dado que no se ha descartado la posibilidad de que los puesteros imputados hubiesen obrado de forma organizada, lo que hablaría de una maniobra de considerables dimensiones y numerosos partícipes deviene prematuro el cierre de la encuesta, la que deberá profundizarse en el sentido de determinar las condiciones en que se efectuaba la venta y si detrás de ella existió una organización dedicada a la actividad en infracción a la ley de marcas, más allá de que el expendio se hiciese de manera fragmentada…” (C.N° 41.902 “Montalvo”, rta el 3/09/08, reg. N°1004; C.N° 43.561 “Ortiz Concha”, rta el 22/12/09, reg. N°1502).” “Por ello, más allá de que en el caso asiste razón al a quo acerca de las características de los CD´s secuestrados, de que las actuaciones se iniciaron por prevención y de que nadie se ha constituido como parte querellante, dadas las circunstancias de la conducta investigada, no es posible descartar a priori la concurrencia de un perjuicio para el titular marcario, desde el momento en que nada se ha investigado acerca de la posibilidad que se configure en el caso una hipótesis como la evaluada en los precedentes previamente citados.” “En este sentido, cabe tener en cuenta que el ofrecimiento se efectuaba en un vagón del subterráneo. Este particular contexto, delineado por una gran afluencia de personas, posible cercanía de los vendedores con proveedores informales y presencia policial, exige una investigación más profunda acerca de un eventual hacer organizado (el cual, como dijimos, podría afectar los intereses de los titulares de las marcas). Por ello, corresponde hasta el momento que continué interviniendo el Juez Federal. (Causa N° 39.890, “Farfan Guerrero, Adan Leonardo s/ inf. ley 22.362”, rta. el 27/2/07, reg. N° 123; Causa N° 45.926, “Solís Sayán, Javier Jhon s/ inf. ley 22.362”, rta. el 4/10/11, reg. N° 1121).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 17.4.2012 “Báez” Causa 46.729 Reg. 319 J. 2 - S. 4 MARCAS Y DESIGNACIONES. LEY 22.362. REQUISITOS TIPICOS. LEY 11723. CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO IDEAL. “Este Tribunal ha afirmado -desde antaño- que no existe afectación o amenaza hacia el bien jurídico tutelado por la ley 22.362 en los casos en que la baja calidad y ciertas circunstancias en que son incautados los productos (comúnmente en la vía pública y a un precio claramente inferior al del mercado), tornan inidónea a la comercialización cuestionada para causar confusión en el público consumidor (conf. causa n° 5.831 “Cuenca Textil”, reg. n° 6619 bis del 22/08/89; causa n° 18.875 “Ziva”, reg. n° 20.397 del 31/10/02; causa n° 20.298 46 Poder Judicial de la Nación “Gabriel Añaños”, reg. n° 21.502 del 2/09/03; causa n° 20.475 “Misci”, reg. n° 21.759 del 13/11/03; causa n° 20.728 “Balmaceda”, reg. n° 22.009, rta. el 3/2/04; causa n° 22.326 “Méndez”, reg. n° 23.485 del 15/03/05; causa n° 22.001 “Sánchez Negreiros”, reg. n° 23.486 del 15/03/05; causa n° 23.046 “Corrado”, reg. n° 24.326 del 18/10/05; entre muchas otras).” “Mas recientemente, se resaltó que tal exégesis deriva necesariamente de la propia letra del artículo 31, inciso “d” de la normativa citada pues tanto la falsificación como la imitación fraudulenta exigen en su literalidad la potencial confusión en el público acerca de la originalidad de un producto. De hecho, tal como surge de la exposición de motivos de la ley en trato, la asunción por parte del Estado de la acción penal pública estuvo justificada por la necesidad de dinamizar el anterior régimen de la ley 23.975, “reconociendo en la actividad que se persigue una verdadera falsificación, con su secuela de engaño y descrédito para la confianza pública”.” “También se ha tenido oportunidad de sostener que para evaluar la concurrencia de tal exigencia debe atenderse a las particularidades y el marco en que se desarrollan los hechos (causa n° 21.763 “Flores de la Cruz”, reg. n° 23.214 del 10/12/04, causa n° 27.783 “Pepsi Drugstore”, reg. n° 29.936 del 28/05/09).” “En este sentido, si se tiene en cuenta que los discos en cuestión eran ofrecidos en un local comercial, que poseía una infraestructura y estabilidad determinada, no puede descartarse la posibilidad de confusión del eventual consumidor (conf. causa n° 29.085 “Coronel, Guillermo s/procesamiento y embargo”, reg. n° 32.050 rta. USO OFICIAL 18/10/10).” C.C.C. Fed. Sala II 26.4.2012 Causa 31.610 Cattani – Irurzun – Farah “Martello” Reg. 34.421 J. 7 - S. 14 PLAZOS PROCESALES. PLAZO RAZONABLE. DERECHO A SER JUZGADO SIN DILACIONES. ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. IMPROCEDENCIA. RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. AUTO DE PROCESAMIENTO. IMPROCEDENCIA. “En cuanto al lapso transcurrido desde los hechos hasta la interposición de la denuncia, cabe tener en cuenta que mientras el Estado no tenga una notitia criminis, nada puede hacerse para que obre con celeridad procesal (vid. TOC 9, causa nº 329, “B.S.L. y otro”, rta. el 12/9/00, voto del Dr. Luis García, citado por Pitlevnik, Leonardo G., en “Prescripción de la acción y plazo razonable”, publicado en Jurisprudencia Penal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ed. Hammurabi, 1º edición, Buenos Aires, agosto de 2006, primera reimpresión, Tomo 1, p. 283), de tal suerte que, en esa etapa, la garantía a ser juzgado en un plazo razonable no resulta operativa (sin perjuicio del transcurso del plazo de prescripción, cuya suspensión en orden al desempeño de funciones públicas, no ha sido materia de controversia).” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “Por ello, a la hora de evaluar el compromiso o no del derecho invocado por el recurrente, debe computarse el tiempo que lleva el proceso y, en su caso, aquel que se proyecte que pueda insumir en un futuro, de acuerdo con su estado actual (cfr. CSJN, in re: “Richards”, rta. el 31/8/10).” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “…en fallos: 316:365 la CSJN, por mayoría y con cita de la jurisprudencia de la Suprema Corte de E.E.U.U. sostuvo, en relación con la prescripción, que: “…El instituto de la prescripción cumple un relevante papel en la preservación de la defensa en juicio…Esta limitación temporal puede asimismo tener el saludable efecto de incitar a los funcionarios encargados de aplicar la ley para que investiguen prontamente las supuestas actividades delictivas´ (404 US 307, 323, ´United Status v. Marion´)…”.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “Por otra parte, en el caso “Espósito” consideró que: “…Según la Corte Interamericana ‘esta manera de ejercer los medios que la ley pone al servicio de la defensa, ha sido tolerada y permitida por los órganos judiciales intervinientes, con olvido de que su función no se agota en posibilitar un debido proceso que garantice la defensa en juicio, sino que debe además asegurar en tiempo razonable, el derecho de la víctima o sus familiares a saber la 47 verdad de lo sucedido y que se sancione a los eventuales responsables. El derecho a la tutela judicial efectiva exige entonces a los jueces que dirijan el proceso de modo de evitar que dilaciones y entorpecimientos indebidos conduzcan a la impunidad, frustrando así la debida protección judicial de los derechos humanos’…”.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “En esta dirección, si bien considero que el plazo del proceso transcurrido hasta el presente no resulta irrazonable de acuerdo con la complejidad de las actuaciones destacada previamente, también estimo que, para no frustrar el derecho de los justiciables ni la obligación de asegurar, en un plazo razonable, el interés de la sociedad de saber la verdad en relación con un bien que se ha considerado de dominio público y obtener, eventualmente, el castigo de los responsables, debe dirigirse el procedimiento con celeridad, procurando que los recursos en trámite no entorpezcan su continuación.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “Ello, máxime si se tiene en cuenta que el cuestionamiento del auto de procesamiento vía recurso de casación – recuérdese que la Sala III de ese Tribunal abrió la queja por considerar que dicha decisión era equiparable a sentencia definitiva-, así como las incidencias que declaran que la acción penal se encuentra vigente, no pueden suspender el trámite del proceso ni impedir, eventualmente, previa audiencia de los sujetos no indagados y la solución de sus situaciones procesales, su paso hacia la etapa subsiguiente.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “A esta conclusión se llega si se evalúan armónicamente los arts. 465 bis, 450 a 455, 311 y 353 del C.P.P.N. En efecto, el auto de procesamiento no constituye sentencia definitiva pero, en este caso, al abrir la queja, la C.N.C.P. ha estimado que corresponde equipararlo a una decisión final, en orden a la naturaleza de los agravios introducidos y a su calidad de Tribunal intermedio en relación con las cuestiones federales. Respecto de este tipo de resoluciones, a diferencia de aquellas que constituyen sentencia definitiva en los términos del art. 457 del C.P.P.N., el código de rito equipara su trámite a las apelaciones, en lo que concierne a las audiencias y resolución en los términos de los arts. 454 y 455 del C.P.P.N. Ahora bien, aunque no exista una remisión expresa, cabe tener en cuenta que, en lo que concierne al recurso de apelación, el art. 452 del C.P.P.N. establece que, cuando la remisión del expediente entorpezca el curso del proceso se elevarán copias de las piezas relativas al asunto, agregadas al escrito del apelante, mientras que el párrafo siguiente establece que si la apelación se produce en un incidente, se elevarán sólo sus actuaciones (sin perjuicio de la facultad del tribunal de alzada de requerir el expediente principal). Esto se compadece con la previsión del art. 311 que prevé que la apelación contra el auto de procesamiento no tiene efecto suspensivo.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “Aun cuando no exista una previsión similar respecto del recurso de casación dirigido contra el auto de procesamiento sin prisión preventiva –posiblemente, por no constituir sentencia definitiva en los términos del art. 457 del C.P.P.N.- ello no implica que su interposición deba suspender tanto los efectos de la resolución como el procedimiento en sí mismo. En este marco, cobra sentido el art. 456bis del C.P.P.N. en relación con el trámite del recurso de casación contra autos o decretos equiparables a sentencia definitiva y lo previsto por el art. 353 del C.P.P.N. -referido a la clausura de la instrucción-, segundo párrafo: “La existencia de recursos pendientes de resolución ante la Cámara Federal de Casación Penal…en ningún caso impedirá la elevación a juicio de las actuaciones, y sólo podrá obstar a la fijación de la audiencia prevista por el art. 359 del C.P.P.N.”, mientras que las cuestiones vinculadas con medidas cautelares en ningún caso impedirán la prosecución de las actuaciones hasta la sentencia definitiva.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). “Frente a lo expuesto, la apertura por la CNCP de la queja contra la denegación de la casación contra el procesamiento, así como la tramitación de los incidentes de prescripción ordenada por aquel Tribunal no pueden justificar la paralización de las actuaciones -o una cuasi inexistente actividad instructoria-, en las cuales ya se ha tamizado provisionalmente la imputación contra quienes fueron indagados y, tras haberse afirmado provisoriamente la materialidad del hecho, así como su antinormatividad a la luz del delito de peculado, se ordenó, en virtud del impulso de la acusación pública, que se recibiera declaración indagatoria a las dos personas restantes que habrían intervenido en la compleja maniobra.” (Del voto del Dr. Farah, al cual adhirió el Dr. Freiler). 48 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala I 18.4.2012 Causa 45.841 Freiler - Ballestero – Farah “Cavallo” Reg. 327 J. 5 - S. 10 PROCESO PENAL. JUEZ. DIRECCIÓN DEL PROCESO. FACULTADES DISCRECIONALES. ART. 199 CPPN. RECURSO DE APELACIÓN. DECISIONES IRRECURRIBLES. PRINCIPIO GENERAL. RECURSO DE QUEJA. INADMISIBILIDAD. DELEGACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN EN CABEZA DEL REPRESENTANTE DEL MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. ART. 196 Y 196 BIS DEL CPPN. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. FACULTADES DEL AGENTE FISCAL. IMPULSO DE LA ACCIÓN PENAL. NULIDAD. PROCEDENCIA. ARBITRARIEDAD. “…la recurribilidad de la decisión que deniega la medida probatoria, ligada a la posibilidad de causar un perjuicio irreparable, encuentra fundamento en el principio acusatorio que pone en cabeza del Fiscal el impulso de la acción penal pública de la que es titular (C.N. 43.225 “Sr. Fiscal, Dr. Luis Comparatore s/ rec. De queja en autos: Hermoso, Reynaldo s/ enriquecimiento ilícito”, reg. 910 del 27/08/09).” “Estas circunstancias, además de evidenciar la errónea denegatoria del recurso de apelación, permiten advertir una seria falencia en el decisorio del Juez de grado a la hora de rechazar las medidas de prueba consideradas USO OFICIAL “decisivas” por el Ministerio Público Fiscal. El magistrado no tuvo en cuenta las características del caso y las normas procesales aplicables, en un contexto en el que la hipótesis delictiva y urgencia del hecho examinado, como ya se dijo, colocaban al Agente Fiscal a cargo de la instrucción.” “Cabe recordar que “la doctrina de la arbitrariedad (…) también cubre los casos de análisis erróneo (cuando el error asume la condición de inexcusable), parcial, ilógico, insuficiente o inequitativo del material fáctico y probatorio” (Sagüés, Néstor Pedro, “Recurso Extraordinario”, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2002, Tomo II, pág. 271).” “Es ese defecto el que en definitiva invalida el auto primigeniamente criticado por el quejoso por cuanto no cumple con la exigencia de que “las sentencias sean fundadas y constituyan una derivación razonada del derecho vigente con aplicación de las circunstancias comprobadas de la causa” (Fallo 331:1090, entre muchos otros).” C.C.C. Fed. Sala I 12.4.2012 Causa 46.694 Ballestero - Farah “Taiano” Reg. 283 J. 12 - S. 23 RECURSO DE APELACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. DENEGATORIA. QUERELLA. RESOLUCIÓN QUE DISPONE ACEPTAR A LA PARTE QUERELLANTE. HERRAMIENTA PROCESAL QUE NO RESULTA IDÓNEA PARA DEBATIR EL APARTAMIENTO DE LA PARTE QUERELLANTE. RECURSO DE QUEJA. QUEJA POR APELACIÓN DENEGADA. RECHAZO. NULIDAD. FALTA DE FUNDAMENTACIÓN. PROCEDENCIA. “Que, objetivamente, el remedio articulado no resulta procedente, por cuanto -tal como ha sido afirmado por este Tribunal en reiteradas oportunidades- la herramienta procesal idónea para debatir el apartamiento propiciado es la prevista expresamente por el artículo 339 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación, encontrándose la apelación regulada en el artículo 84 del citado ordenamiento dirigida a quien obtiene un resultado adverso a la pretensión de asumir el rol de querellante (conf., entre otras, causa n° 20.593 “Torres de Tolosa”, rta. el 11/12/03, reg. n° 21.866; y causa n° 30.395 “Garber”, rta. el 29/6/11, reg. n° 33.070).” “Sin perjuicio de ello, al analizar los antecedentes que dieron motivo a este debate, este Tribunal advierte que el decreto a través del cual el instructor dispuso otorgar el rol de acusador privado al Subsecretario Legal del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Dr. Rafael Enrique Llorens -quien se presentó a fs. 565/6 en cumplimiento de la Resolución 186 adoptada el 23/2/12 por el titular de dicha cartera-, ha sido dictado soslayando las exigencias contenidas en el artículo 84 del Código Procesal Penal de la Nación, por cuanto 49 mediante escasas, genéricas y contradictorias afirmaciones, el a quo ha resuelto acceder a la pretensión omitiendo la valoración de circunstancias dirimentes para la solución del caso.” C.C.C. Fed. Sala II 10.4.2012 Causa 31.606 Irurzun - Farah “Sanchez Amaro” Reg. 34.337 J. 11 - S. 21 RECUSACIÓN DE MAGISTRADOS. CAUSALES. “Preliminarmente corresponde aclarar que la doctrina jurisprudencial sobre la cual el magistrado concluye que la recusación es un mecanismo de excepción, con el derivado de que debe seguirse un criterio absolutamente restrictivo para su procedencia, responde a una postura que fue matizada sensiblemente, en particular, a partir del fallo Llerena de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos 328:1491). Ese mismo año, esta Sala resolvió el caso Rosatti, donde se dijo: “La garantía de imparcialidad del juzgador, intrínsicamente relacionada con la de debido proceso, ha experimentado una evolución significativa a partir de su inclusión expresa en el bloque constitucional. Así se desprende de los artículos: 26 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.- De tal modo, no sólo se ve reafirmada por esas cláusulas (antes de la última reforma constitucional se derivaba de los artículos 18 y 33 C.N) sino que su elevación al rango de garantía de derecho internacional ubica a nuestro país como sujeto obligado y pasible de responsabilidad con ese alcance.- La jurisprudencia reciente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se hace eco de este avance y deja en claro ciertas pautas que no pueden ser ignoradas a la hora de abordar el instituto de la recusación (v. L. 486. XXXVI, “Llerena, Horacio Luis s/ abuso de armas y lesiones – arts. 104 y 89 del Código Penal – Causa Nº 3221-”, rta. 17/5/05).- Partiendo de distinguir los dos aspectos de la garantía – el objetivo y el subjetivo-, se define al primero como el temor de parcialidad que puede sentir el justiciable frente a hechos objetivos, más allá de la persona en sí del juzgador. El interés particular de este último, su convicción, atañe al plano subjetivo.- La importancia de la distinción radica en que el temor de parcialidad se concibe como algo independiente de la honorabilidad, honestidad o desempeño concreto de los jueces. Y ello se explica a partir de que el centro de gravedad, el eje del asunto, gira en derredor del justiciable como titular de la garantía. Entender la recusación como un derecho de quien es juzgado es un presupuesto necesario para cualquier análisis sobre la materia.- Esta misma Sala ya había distinguido las dos caras y definido al aspecto objetivo como aquel que refería a si el juez ofrece las garantías suficientes para excluir cualquier duda sobre su imparcialidad, llegando a afirmar que “todo juez en relación con el cual puede haber razones legítimas para dudar de su imparcialidad debe abstenerse de conocer en el caso” (CCCF, Sala I. c. 35051 “Gauna, Fernando s/ recusación”, rta. 6/5/03, reg. 331).- Pero lo relevante es que ahora con toda claridad lo enuncia el más Alto Tribunal desde el lado de la garantía del justiciable, lo que implica reconocer una pauta de interpretación amplia. En este sentido, el fallo “Llerena” lo hace explícito al apoyarse en Ferrajoli cuando explica que mientras “si para la acusación esta recusabilidad tiene que estar vinculada a motivos previstos por la ley, debe ser tan libre como sea posible para el imputado. El juez, que…no debe gozar del consenso de la mayoría, debe contar, sin embargo, con la confianza de los sujetos concretos que juzga, de modo que éstos no sólo tengan, sino ni siquiera alberguen, el temor de llegar a tener un juez enemigo o de cualquier modo no imparcial” (del considerando 24).- El temor de parcialidad se convierte, como describe Maier, en un motivo genérico de exclusión del juez, que da cuenta de un sistema abierto en contraposición a la doctrina que bregaba por una interpretación taxativa o restrictiva de las causales incluidas en los códigos de procedimiento (Maier, Julio B.J. “Derecho Procesal Penal. II. Parte general. Sujetos procesales”, Editores del Puerto s.r.l., Buenos Aires, 2004, pág. 559).- Así lo había formulado, también, el Procurador General de la Nación en el precedente “Zenzerovich”, al sostener que “Los Tribunales han entendido que la enumeración de las causales de inhibición y recusación son taxativas y de interpretación restrictiva. Por el contrario, nosotros entendemos que la enumeración hecha en la ley no reviste esas características sino que debe permitirse a los interesados 50 Poder Judicial de la Nación demostrar la existencia de un temor razonable por la posible parcialidad de un juez, apoyado en razones analógicas que fundan seriamente su pretensión” (Fallos 322: 1941).- Estamos, pues, frente a una toma de posición clara, que abandona la interpretación restrictiva de las causales que permiten la aplicación del instituto cuando se trata de atender a la tranquilidad del justiciable de contar con un tribunal imparcial. Una larga trayectoria en ese sentido de la Corte Europea de Derechos Humanos (Delcourt – 17/1/70-, Piersack- 1/10/82-, De Cubber – 6/10/84), que fuera luego fuente de su similar a nivel interamericano (Schmidt – 13/11/85)-), es definitivamente incorporada a nivel nacional.- El límite, obviamente, está en la demostración de la existencia de signos objetivos que generen dudas razonables sobre el proceder imparcial. Roxin lo enuncia de la siguiente manera: “Un juez que no está excluido de pleno derecho, puede ser recusado por temor de parcialidad, cuando exista una razón que sea adecuada para justificar la desconfianza sobre su imparcialidad…no se exige que él realmente sea parcial, antes bien, alcanza con que pueda introducirse la sospecha de ello según una valoración razonable” (Roxin, Claus, “Derecho Procesal Penal”, Ed. Del Puerto, Bs. As., 2000, Págs. 42/43).- Una “Preocupación legítima” (CCCF, Sala I, c. 28.100 “Moreno Ocampo, L. s/recusación”, rta. 22/1/96, reg. 1050), “fundamentos serios y razonables” (CCCF, c. 29.365 “Cavallo, Domingo F. s/ recusación”, rta. 10/05/99, reg. 318), y “una valoración razonable”, son todas fórmulas que apuntan a lo mismo: que el temor esté justificado” (c. 38429, rta. 27/10/05, reg. 1223).” USO OFICIAL “La misma línea jurisprudencial fue reflejada en Mitre y Saguier, precedente en el que dijimos: “A diferencia de lo que ocurre con la imparcialidad personal o subjetiva, la que se presume mientras no se demuestre lo contrario (conf. casos del T.E.D.H. mencionados y “Albert” y “Le Compte”, del 10/2/1983, Boletín... cit., p. 904), en lo que hace a la perspectiva objetiva “...se debe determinar si... hay hechos averiguables que podrán suscitar dudas respecto de su imparcialidad. En este sentido, hasta las apariencias podrán tener cierta importancia.” (del caso “Herrera Ulloa v. Costa Rica” de la C.I.D.H.; en similar sentido del T.E.D.H. en “Delcourt”, del 17/1/1970, Boletín...cit., p. 183, en “Piersack” y en “De Cubber”). No debe perderse de vista que, tal como señalara Bauman, “...no se trata de que el juez sea parcial; es suficiente que existan motivos que justifiquen la desconfianza sobre la imparcialidad del juez. Las razones no deben llevar concretamente a esta desconfianza, siendo suficiente que sean idóneas para insinuar esta conclusión.” (Bauman, Jüergen, Derecho Procesal Penal, traducción: Conrado A. Finzi, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1986, p. 157; con similares palabras, Roxin, Claus, Derecho Procesal Penal, traducción: Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor, Ed. del Puerto, Buenos Aires, 2003, p. 43)” (c. 43089, rta. 30/7/09, reg. 702).” “Tales citas bastan para ilustrar que la imparcialidad, comprendida como garantía del justiciable, impide sostener un criterio absolutamente restrictivo para evaluar la procedencia de la recusación.” “Cuando el artículo 56 del código de rito dice que se considerarán interesados el imputado, el ofendido o damnificado y el civilmente demandado, no está negando la posibilidad de que los consejos o manifestaciones extrajudiciales se formulen a través de terceros, particularmente, letrados que puedan asistirlos. Esa es la interpretación que mejor resguarda el derecho –cfr. art. 2 CPP- y la que distingue razonablemente los casos de vinculación del juez con los interesados, de aquellos de vinculación directa de él con el proceso, dentro de los cuales se incluye el “haber dado recomendaciones acerca de la causa antes o después de comenzada, aconsejando o manifestando su opinión sobre el asunto a alguno de los interesados” (Clariá Olmedo, Jorge A., “Derecho Procesal Penal”, Tomo I, Buenos Aires, 1998, pág. 297)…” C.C.C. Fed. Sala I 26.4.2012 Causa 46.922 Freiler - Ballestero – Farah “Núñez Carmona” Reg. 353 J. 3 - S. 5 TENTATIVA. TENTATIVA INIDÓNEA. SUPUESTOS EN QUE SE CONFIGURA. “…nos hallaríamos ante una tentativa inidónea, la cual se da cuando “por inidoneidad del objeto, de los medios o del sujeto, no podía llegarse a la consumación del delito efectivamente intentado. Aunque ex post toda tentativa demuestra no haber sido adecuada para consumar el delito, pueden distinguirse entonces (ex post), una vez que 51 se conocen todas las características del hecho, las acciones que en un principio eran capaces de la consumación (aunque luego fallen por circunstancias posteriores) y aquéllas otras que aparecen como incapaces de lesión desde un primer momento. Sólo estas constituyen tentativa inidónea.[ ] Lo dicho no impide que ex ante la tentativa inidónea pudiera parecer peligrosa: es entonces precisamente cuando es injusta y punible. Pero esa peligrosidad ex ante no autoriza a considerar idónea la tentativa que (como se comprueba ex post) era incapaz desde un principio de producir el delito, como sucede en el caso de falta de objeto, uno de los supuestos más clásicos y evidentes de inidoneidad, aunque ex ante pudiera no apreciarse esta inidoneidad.” (conf. Mir Puig, Santiago Derecho Penal, parte general, 7ma. Edición, 353 y ss., Ed. B de f, Buenos Aires 2005).” “Lo normado en el artículo 44 in fine de nuestra legislación de fondo no permite descartar la penalidad frente a este tipo de casos, toda vez que sólo deja fuera de su concepción las tentativas irreales y superticiosas, hipótesis éstas ajenas, por cierto, a la caracterizada en el presente caso (conf. op. cit., Mir Puig, Santiago Derecho Penal…, p. 355).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler -Ballestero - Farah 3.4.2012 “Montiel” Causa 45.815 Reg. 254 J. 8 - S. 15 ACCIÓN CIVIL. OPORTUNIDAD PROCESAL PARA SOLICITAR SU CONSTITUCIÓN. “…esta Sala ha señalado que si bien el artículo 90 del Código Procesal Penal de la Nación establece que la constitución de parte civil podrá tener lugar en cualquier estado del proceso hasta la clausura de la instrucción, a partir de su interpretación sistemática con el resto del ordenamiento de forma, es dable concluir que en aquellos casos en los que el requerimiento fiscal de elevación a juicio ya se encuentre consolidado, su admisión sólo es viable cuando conjuntamente con ella se acompañe la demanda instaurada de conformidad con el artículo 93 del mismo ordenamiento de forma (ver Causa N° 28.453 “Recurso de queja interpuesto por el Dr. José Luis Fabris”, Reg. N° 30.787 del 9 de diciembre de 2009, y Francisco J. D’Albora, “Código Procesal Penal de la Nación, Anotado, Comentado. Concordado. Octava edición corregida, ampliada y actualizada” por Nicolás F. D’Albora, Ed. Abeledo Perrot, 2009, pág. 185 y Roberto G. Loutayf Ranea y Luis Félix Costas, “La acción civil en sede penal”, Ed. Astrea, 2002, págs. 286/287).” “Así, en esta última obra se ha discurrido que “…en los supuestos en que, como derivación de las vistas corridas de conformidad con el art. 346 del CPPN, el agente fiscal requiere la elevación de la causa a juicio (art. 349, párr. 1°) y la defensa deduce excepciones o se opone a la elevación instando el sobreseimiento (art. 350): en tal hipótesis el interesado puede constituirse en actor civil hasta el auto que declara la clausura de la instrucción (art. 353); pero, a nuestro entender, en este caso no debe el accionante limitarse a instar la constitución de parte civil, sino que, además, deberá acompañar el escrito de demanda. Ello para que el juez pueda correr traslado de ésta al demandado, lo que debe ocurrir con anterioridad al auto de elevación a juicio, el que de conformidad con el art. 351 del CPPN debe conjuntamente resolver: a) sobre la clausura de la instrucción; b) sobre el rechazo de las excepciones u oposiciones deducidas tendientes a instar el sobreseimiento, y c) sobre las excepciones previas deducidas en el incidente de actoría civil. Además, el auto en cuestión debe contener también, entre otros recaudos, los datos personales, nombre y domicilio del actor civil y del civilmente demandado, la indicación, en su caso, de cómo ha quedado trabada la litis en las demandas, reconvenciones y sus contestaciones, a lo que solamente puede hacerse referencia si previamente se han presentado estos escritos que traban la litis civil….” (ob. cit.).” “Esta postura ya había sido receptada jurisprudencialmente, habiéndose sostenido al respecto que “…Si bien el artículo 93 del CPPN dispone concretar la demanda con posterioridad a la notificación de la resolución del art. 346, corresponde considerar que la única oportunidad lógica para que el actor civil deba expedirse efectuando la demanda es desde el momento en que el requerimiento fiscal ha quedado consolidado, a posteriori del trámite del art. 348 y ss., del CPPN, esto es, cuando la realización del debate es un hecho procesalmente establecido…” (C.C.C., Sala IV, 4-5-99, ED, 183-709, SJ-266, y RepED, 33-1118, n° 60).” 52 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Farah 14.5.2012 “Credit Suisse First Boston” Causa 31.613 Reg. 34.475 J. 1 - S. 2 ACLARATORIA. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. “En este sentido, el Tribunal entiende que la resolución recurrida resulta lo suficientemente clara, en tanto los fundamentos de los considerandos se corresponden con lo decidido en la parte dispositiva, entendiendo que el cuestionamiento efectuado importa una valoración sobre el fondo de la cuestión que ya ha sido debidamente tratado en los considerandos de la resolución atacada. En tal inteligencia, enseña Lino Enrrique Palacio que “…la aclaratoria debe dirigirse sólo contra la parte dispositiva de las resoluciones, tal principio cede cuando el recurso tiene por objeto subsanar una contradicción entre aquella y los fundamentos…” (Los Recursos en el Proceso Penal, Ed. Abeledo-Perrot, segunda edición, pág. 54), situación no verificada en la resolución recurrida.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Farah 9.5.2012 “Argibay Molina” Causa 46.174 USO OFICIAL COMPETENCIA. Reg. 373 COMPETENCIA FEDERAL. J. 7 - S. 13 INTIMIDACIÓN PÚBLICA. ART. 211 CP. INCOMPETENCIA. “Cabe subrayar que la eventual calificación del hecho a la luz del art. 211 del CP -intimidación pública- no trae aparejada automáticamente la competencia federal. Por el contrario, esta última es de excepción y por ello, resulta necesario determinar, en el caso concreto, la concurrencia del supuesto que la habilitaría.” “Frente a ello, resulta acertado el análisis que realizó el Dr. Ricardo O. Saenz, Fiscal General ante la Cámara del Crimen, cuyo criterio invocó el Juez declinante, en cuanto concluyó que los hechos, tal como habían sido denunciados, ostentaban un conflicto entre particulares, ajenos al conocimiento de la justicia de excepción (ver fs. 51 del ppal.).” “En este sentido, esta Cámara tiene dicho in re “Gruben”que: “…corresponde a la justicia ordinaria continuar con la investigación en los casos en que la conducta, tipificada como intimidación pública, resultó carente de entidad para afectar directa o indirectamente la seguridad del Estado Nacional o de alguna de sus instituciones, y ajena a los supuestos reservados al conocimiento de la justicia federal…” (c/n° 28.383 “Gruben H. s/competencia”, reg. 100/97, rta. 27/2/97; ver en el mismo sentido, c/n° 38.641, “Alonso s/procesamiento”, reg. 238, rta. 28/3/06).” “Es doctrina de la CSJN que: “…la competencia ordinaria surge en aquellos casos en que, del conocimiento prioritario de las actuaciones por parte de la justicia nacional, en principio competente, resultare de modo inequívoco que los hechos imputados tienen estricta motivación particular, y que no se da la posibilidad de que resulte afectada, en forma directa o indirecta, la seguridad del Estado Nacional o de alguna de sus instituciones (Fallos: 290:62; 305:2054; 306:434; y Competencia Nro. 305 LXXXI, “Pasco”; Nro. 278 XXIII, “Drapich”, entre otros)”.” C.C.C. Fed. Sala I 10.5.2012 Causa 45.682 Freiler - Ballestero - Farah “N.N.” Reg. 403 J. 2 - S. 4 COMPETENCIA. ENCUBRIMIENTO DEL HURTO DE UN RODADO. “…cabe recordar que nuestro máximo Tribunal ha sostenido que corresponde a la justicia ordinaria investigar el presunto delito de encubrimiento de hurto para evitar la posibilidad de que se dicten en distintas jurisdicciones resoluciones que en definitiva resulten contradictorias, en razón de la alternatividad existente entre ambas infracciones (C.S.J.N., competencia n° 249 XXXI “Radulescu”, rta. el 13/2/96, T.319, P.82 y de esta Sala II, causa n° 18.666 “López”, reg. n° 20.761, rta. el 3/2/03; causa n° 26.044 “Belfi”, reg. n° 27.735, rta. el 22/11/07).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Farah 53 3.5.2012 Causa 31.578 “Otero” Reg. 34.442 J. 7 - S. 13 COMPETENCIA. SECUESTRO EXTORSIVO. COMPETENCIA FEDERAL. “Así las cosas, se desprende del sumario que el criterio propuesto por el Sr. Fiscal de instancia fue acompañado por el Señor Juez de Grado, como así también por el Sr. Fiscal General Adjunto ante esta Cámara (sin perjuicio de indicar en su informe que este expediente debe seguir la suerte de lo que resuelva el Superior), quienes han sido coincidentes en señalar que en la presente investigación no se dan los parámetros que habilitan a este fuero de excepción para continuar interviniendo en su conocimiento, citando al efecto abundante jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos 318:2127, 319:2389, 323:1036, 324:911, 324:1677 y 324:2874, entre muchos otros).” “Sin perjuicio de ello, y ponderando la doctrina más reciente de nuestro más Alto Tribunal en la materia (Competencia n° 690. XLI “Ramaro, Cristian Luís Roque s/ secuestro extorsivo” resuelta el 8 de noviembre de 2005), consideramos que, de momento, la declinatoria luce apresurada, toda vez que otorgar su conocimiento al fuero ordinario en las condiciones mencionadas ut supra significaría un grave dispendio jurisdiccional que atentaría contra el éxito tanto de ésta como de aquella de la cual se extrajeron los presentes testimonios y que se encuentra, al día de hoy, a conocimiento de la justicia de excepción (T.O.F. n° 2). Asumir un criterio diverso en estas condiciones, implicaría ir “en desmedro de la finalidad de celeridad y eficacia perseguida por los legisladores al sancionar la ley 25.742, que es posible evitar” (conf. “Ramaro” y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala I 31.5.2012 Causa 46.656 Ballestero - Farah “Iglesias” Reg. 493 J. 4 - S. 7 DEBIDO PROCESO. ALCANCES. LÍMITES FORMALES PARA LA AVERIGUACIÓN DE LA VERDAD. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. PRUEBA. CONTROL DE LA PRUEBA. “La cuestión a decidir se refiere a lo que en doctrina se conoce como límites formales para la averiguación de la verdad, concepto que remite al conflicto que suele suscitarse entre el compromiso del Estado en la averiguación de la verdad y la protección del individuo imputado de un delito.” “Esos límites se traducen en reglas que, en palabras de Maier, estabilizan el sistema pues evitan que “…la meta de averiguar la verdad lo desequilibre, al ser cumplida aún a costa del ser humano individual y de cierto ámbito de privacidad que le garantiza el Estado de Derecho…” (Maier, Julio B. J. “Derecho Procesal Penal. I. Fundamentos”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 1999, pág. 664).” “Por eso, como dice la Corte Suprema de Justicia de la Nación, “…la actividad legislativa enfrenta permanentemente el desafío de lograr un adecuado equilibrio entre un proceso penal ´eficiente´ y uno que le dé al imputado la oportunidad de defenderse en un marco de verdadera imparcialidad…” (Fallos 327:5863), concepto que se extiende a la actividad judicial en tanto, en palabras del propio Máximo Tribunal “… el conflicto entre dos intereses fundamentales de la sociedad: su interés en una rápida y eficiente ejecución de la ley y su interés en prevenir que los derechos de sus miembros individuales resulten menoscabados por métodos inconstitucionales de ejecución de la ley…” debe resolverse a favor del individuo pues resultaría comprometida la buena administración de justicia al pretender constituirla en beneficiaria de tales métodos inconstitucionales (Fallos 303:1938 y decenas posteriores que siguen esa doctrina).” “Es decir, en algunos casos, la averiguación de la verdad, herencia del modelo inquisitivo y meta general del procedimiento -cfr. art. 193 CPPN-, debe ceder frente a ciertos resguardos pensados en función de la seguridad individual.” “Las reglas de garantía tienen la misión de apuntalar aquellos límites. De tal modo, para asegurar el derecho de defensa (“Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos” –art.18 de la Constitución Nacional-) se prevé que la persona imputada de cometer un hecho delictivo cuente con asistencia técnica, declare ante un 54 Poder Judicial de la Nación juez y tenga conocimiento previo tanto de la imputación como de la prueba de cargo.” “Vinculado con este último -el control de la prueba-, otras reglas de garantía imponen la obligación de notificarlo de la realización de las medidas probatorias, sobre todo aquellas irreproducibles y de ofrecerle, en su caso, la posibilidad de proponer peritos, puntos sobre los cuales se ha fundado la protesta de la defensa en esta causa.” “Junto al control de la prueba, como derivado del derecho de defensa, también se encuentra involucrada la aplicación de otras reglas de garantías asociadas al derecho a la intimidad y a la inviolabilidad de la correspondencia epistolar y los papeles privados (“El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados…” –art. 18 CN), pues éstos sólo pueden ser intervenidos y utilizados como prueba de cargo cuando un juez lo autorice, por decisión fundada, a través de un procedimiento regularmente cumplido.” “De lo dicho hasta acá se desprende que las prácticas llevadas adelante por la Policía Federal Argentina sobre el material secuestrado contaminaron la evidencia, convirtiendo lo que el juez instructor había considerado una “operación pericial extremadamente simple” y “repetible” en una medida irreproducible. De haberse dado la debida intervención a las defensas para que pudiesen presenciar y controlar aquellas prácticas, tal como sucedió con el estudio de la UBA, el inconveniente podría haberse superado, pero ello no sucedió. Se violó la regla de garantía contemplada expresamente por el artículo 201 del código de rito -como derecho constitucional USO OFICIAL reglamentado- lo que cual conduce a la necesaria aplicación de la sanción que allí mismo también se establece (cfr. Maier, ob. cit., pág. 163).” “Es por eso que se afirma que la peritación recién adquiere estado procesal cuando se cumplen todas las formalidades previstas por la ley (Clariá Olmedo, Jorge A. “Derecho Procesal Penal”, Tomo Segundo, Marcos Lerner, 1984, Córdoba, pág. 401); y que “cuando la ley impusiera alguna formalidad especial para su producción, relacionada con el derecho de defensa de las partes, la observancia de ella será también condición sine que non para que la prueba que se obtenga pueda ser regularmente incorporada. Por ejemplo, si se tratara de un acto definitivo e irreproducible, se deberá notificar previamente a los defensores (arts. 201)…” (Cafferata Nores, José I. “La Prueba en el Derecho Penal”, Editorial Depalma, Buenos Aires, 1994, pág. 18).” “Por más que pueda comprenderse la frustración evidenciada por los representantes del Ministerio Público Fiscal, de quienes es dable esperar igual esfuerzo y pasión por el resultado eficaz de las investigaciones de hechos de corrupción como por que éstas se lleven a cabo en correcta forma correcta (pues no se trata de terceros observadores sino de sujetos procesales especialmente comprometidos por imperio constitucional con la construcción, dentro del marco de la legalidad, de la verdad procesal entendida como meta del procedimiento), las restricciones impuestas a la actividad probatoria a través de las aludidas reglas de garantía carecerían de sentido si la inobservancia de los preceptos no provocara la inadmisibilidad de incorporar al proceso los elementos de prueba obtenidos ilegítimamente, o bien excluirlos, si ya fueron incorporados (Maier, ob. cit., pág. 695). Es que “…como resulta notorio, las razones de conveniencia -eventualmente, eficacia o celeridad- ceden -y deben ceder siempre- ante las garantías constitucionales en una estricta aplicación de éstas…” (María Angélica Gelli, “Constitución de la Nación Argentina, Comentada y Concordada”, Editorial La Ley, Buenos Aires, 2008, Tomo I, pág. 296).” “Para finalizar, podría recurrir el Tribunal al mismo autor cuya doctrina en parte recoge el Sr. Fiscal de Cámara en su memorial cuando, frente a la pregunta acerca de qué opciones tienen los jueces, Guariglia responde: “Cuando la justicia penal no está a la altura de su propia retórica y las normas que reglamentan su actuación son circunvaladas o ignoradas sin mayores consecuencias, el derecho simplemente se vuelve deshonesto. Y un derecho deshonesto es un mal derecho” (Guariglia, Fabricio “Concepto, fin y alcance de las prohibiciones de valoración probatoria en el procedimiento penal. Una propuesta de fundamentación”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2005, pág. 124).” “Sin embargo, frente al discurso a través del cual, por no hacer caso omiso a lo que la ley manda, se nos recrimina por adelantado “en roman paladino” seguir un supuesto “evangelio” del “fundamentalismo garantista” y utilizar una “máquina de triturar … el más elemental sentido de sensatez y raciocinio” con cuyo 55 uso “… lo que queda a la vista del ciudadano de a pie son los malhechores victoriosos y una justicia desbaratada …” (ver acápite VII del memorial de fs. 343/352), es inevitable señalar que ideas o expresiones como éstas y otras tantas utilizadas por el Sr. Fiscal, aparecen cuando se acaban los argumentos y se hace necesario ocultarlo alimentando públicamente sospechas o interpretaciones torcidas sobre la intención de los órganos judiciales que en definitiva- hacen respetar el ordenamiento jurídico.” “En el “roman paladino” que utilizó la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación “… demasiados problemas han ocasionado a la república las represiones ilegales del pasado para que ahora se intente la represión de los delitos contra la administración o que perjudiquen el erario público por caminos aparentemente revestidos de legalidad pero en definitiva ilegales … con el agravante de provenir de los encargados de asegurar el imperio del derecho y la consiguiente paz social. No es cuestión de satisfacer a la opinión pública presentándose como adalides de la lucha contra la corrupción administrativa sino de aplicar rigurosamente el ordenamiento jurídico, sancionando mediante la utilización de los medios legítimos suministrados por el derecho, a aquéllos que lo violan ...” (sentencia S.471.XXXVII, del 20/12/2001).” C.C.C. Fed. Sala I 24.5.2012 Causa 46.744 Ballestero - Farah “Fiscal” Reg. 458 J. 7 - S. 14 DEBIDO PROCESO. PRINCIPIO DE CONGRUENCIA. CONCEPTO. ALCANCES. “En lo que atañe al principio de congruencia, cabe recordar que el mismo tiene por objeto asegurar que cualquiera sea la calificación jurídica que en definitiva se asigne, el hecho que se juzga debe ser idéntico al que fue objeto de imputación y debate en el proceso, es decir, aquél sustrato sobre el cual las partes desarrollaron su necesaria actividad, acusatoria o defensiva (ver de esta Sala Causa n° 31.457 “Marino, Mariel Elisa s/nulidad”, Reg. n° 34.174 del 2 de marzo de 2012 y sus citas).” “Y en esta dirección, advierten los suscriptos que la descripción efectuada de los hechos en las declaraciones indagatorias, en el auto de procesamiento dictado en primera instancia, en la decisión confirmatoria de esta Cámara y en los requerimientos de elevación a juicio cuestionados no ha sufrido modificaciones, sin perjuicio del encuadre legal escogido y el que final y eventualmente se adopte en la siguiente etapa procesal, ámbito adecuado para su correcta definición.” C.C.C. Fed. Sala II 23.5.2012 Causa 31.699 Cattani – Irurzun - Farah “Ditlevsen” Reg. 34.531 J. 10 - S. 20 DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. DERECHO DE ASISTENCIA. ART. 200 CPPN. FACULTAD DE LOS ABOGADOS DE LAS PARTES DE ASISTIR A LAS AUDIENCIAS DURANTE LA ETAPA DE INSTRUCCIÓN. ALCANCES. “Que sobre la cuestión debatida, los suscriptos nos hemos expedido sosteniendo que la negativa del magistrado de primera instancia a que la defensa asista a las testimoniales que hubieran de recibirse en la causa no resulta apelable, en tanto no ocasiona, en el marco de la etapa instructoria del proceso -por naturaleza, escasamente contradictoria-, gravamen concreto a la parte, máxime cuando, por expresa voluntad del legislador, no se prevé su impugnabilidad -artículo 202, primer párrafo, in fine, del Código Procesal Penal de la Nación- (conf. c. nº 22.848 “Dr. Castejón s/ rec. de queja”, rta. el 30/8/2005, reg. nº 24.090).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Ello no implica desconocer derecho constitucional alguno a interrogar a los testigos, por cuanto la etapa del proceso que aún se transita se caracteriza por un contradictorio limitado y, en el caso de autos, “...no se observa impedimento alguno que torne presumible la imposibilidad del testigo de concurrir al debate en los términos del artículo 200 del código de forma…” (Conf. c. nº 23.736, “Romano”, rta. el 30/6/2006, reg. nº 25.305).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Es que la discrecionalidad con la que en la instancia preliminar puede el instructor conceder o no la oportunidad 56 Poder Judicial de la Nación a la defensa de asistir a los actos de instrucción, encuentra justificación en que “los elementos que allí se reúnan no sirven para fundar una condena, que sólo puede ser fundada en los actos del debate posterior” (Maier, Julio E, “Derecho Procesal Penal I ‘Fundamentos’”, Editores Del Puerto S.R.L., Bs. As. 2002, pág. 452). Sólo “...existe un derecho ‘fuerte’ de asistencia para el defensor en aquellos actos ‘definitivos e irreproducibles…” (Maier, Julio E. “Derecho Procesal Penal II ‘Sujetos Procesales’”, Editores Del Puerto S.R.L., Bs. As. 2003, págs. 271/272).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Será pues durante el debate que cobrará virtualidad plena el derecho previsto en el artículo 8, inc. 2 “f”, de la Convención Americana de Derechos Humanos y en el artículo 14, inc. 3º, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, incorporados al texto constitucional. Ello, por cuanto no es sino en esa etapa donde el derecho de defensa se despliega en toda su extensión al confrontar la prueba con vigencia del principio de inmediación.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En relación al caso que nos ocupa, habré de remitirme a las consideraciones que he efectuado al resolver en la Sala I de esta Alzada la causa n° 40.344 “De La Rúa”, el 16/05/07, reg.n° 412.” (Del voto del Dr. Farah) “En tal oportunidad señalé que “...Frente al expreso pedido de la defensa formulado en tiempo oportuno y con causa razonable durante la instrucción, su rechazo, meramente al amparo de que tales declaraciones no son definitivas y pueden ser reproducidas en el debate propiamente dicho, importa en el caso cercenar el derecho de USO OFICIAL control de la prueba de cargo o de descargo que puede servir de fundamento para la adopción de decisiones que, como el procesamiento, la prisión preventiva o el sobreseimiento, entre otras, no por ser materializadas en esa fase dejan de producir consecuencias respecto del imputado, alguna de ellas de tardía reparación en el proceso. En síntesis, los alcances de la norma contenida en el artículo 200 del Código Procesal Penal de la Nación no pueden establecerse en base a su sola literalidad, sino atendiendo a una interpretación sistemática del ordenamiento jurídico que excluya la posibilidad de limitar el control de la prueba por parte de la defensa en el sumario sólo a las medidas o diligencias definitivas e irreproducibles...”.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 24.5.2012 Causa 31.833 Cattani – Irurzun - Farah “Ferrari” Reg. 34.533 J. 11 - S. 21 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN DE DNI. “En efecto, se ha dicho en casos similares que “…no parece razonable suponer que cuando existen mecanismos institucionales y formales para obtener legalmente cierto tipo de documentación, no se haya advertido la irregularidad de un trámite diverso y que objetivamente se aprecia como inusual…” (causa n° 29.907 “González”, reg. n° 32.581, rta. el 24/2/11, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II 7.5.2012 Causa 31.013 Cattani - Farah “Notario López” Reg. 34.453 J. 3 - S. 6 ESTAFA. ESTAFA PROCESAL. REQUISITOS TÍPICOS. “Se define a la estafa procesal “como la utilización a sabiendas en un proceso judicial, por una de las partes intervinientes...de medios probatorios fraudulentos dirigidos a engañar: a) al juez a fin de que dicte una sentencia errónea, dispositiva de propiedad, con perjuicio económico para la otra” (ver Mariano Bergés y Juan Facundo Giudice Bravo, ALa Estafa Procesal@, edit. Lema, pág. 42).” “El caso que se ventila en autos es un claro supuesto de “estafa en triángulo”, porque se produce un desdoblamiento entre la víctima del engaño y el ofendido por la estafa. Víctima del engaño y disponente es el juez, y ofendido por la estafa es la persona a la que afecta la resolución patrimonial dispositiva. No se discute que la estafa procesal es una estafa común, con la única particularidad que se desarrolla en el ámbito jurisdiccional y que el sujeto engañado es la persona del juez (Romero, Gladys N. "Delito de estafa -Análisis de modernas conductas típicas de estafa- Nuevas formas de ardid o engaño", Ed. Hammurabi, Bs. As. 1998, pág. 348/9).” 57 “A su vez, la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal, señaló que “La estafa procesal es un caso de desdoblamiento entre la víctima del fraude y el ofendido por la defraudación, la víctima del fraude es el juez y el ofendido por la defraudación es la persona que afecta la sentencia o resolución judicial dispositiva de propiedad. No es simplemente una estafa cometida en un proceso, sino la perpetrada mediante engaño al juez, y requiere un fraude en los elementos que deben motivar la decisión judicial...” (conf. c. n1 353 ARuisánchez Laures, Ángel s/ recurso de casación@, rta. el 26 de junio de 1996, reg. n1 613).” C.C.C. Fed. Sala II 9.5.2012 Causa 31.394 Cattani - Farah “Rodríguez Giménez” Reg. 34.463 J. 1 - S. 1 ESTUPEFACIENTES. ART. 9 LEY 23737. REQUISITOS TÍPICOS. “La figura penal imputada a Juan Carlos Cheves es la contemplada por el artículo 9 de la ley 23.737, la que, como explicamos al analizar la conducta del coimputado Norberto Sabio (causa n° 46.263 “Sabio” rta. el 29/3/12, reg. n° 233), apunta al médico o profesional autorizado para recetar, que prescribiera, suministrare o entregare estupefacientes fuera de los casos que indica la terapéutica o en dosis mayores de las necesarias. La norma prevé un agravante cuando se hiciera con destino ilegítimo.” “Se encuentra fuera de debate el carácter de droga que adquirió la ketamina a partir de su inclusión en la lista de estupefacientes y demás sustancias químicas incluidas en los alcances de la norma de mención a través del Decreto 299/2010, como así también el requisito exigido por el sujeto activo del tipo, es decir, la calidad de médico veterinario. Sumado a esto, tampoco se halla controvertida la adquisición por parte del encausado de la cantidad de ocho mil novecientos ochenta y seis (8.986) unidades de ketamina 50ml entre enero y agosto del pasado año, cuyo destino no se pudo determinar.” “Al analizar la figura bajo estudio, señala Andrés D’Alessio que el modo en que la acción se realiza es justamente lo que define la ilicitud que caracteriza este delito. “Lo que el legislador quiere evitar, mediante la tipificación de la prescripción innecesaria o abusiva, es el suministro de un estupefaciente bajo el aspecto de medicamento, pero en el caso de la entrega o suministro, ya no hay apariencia de medicamento recetado, se trata de una desnuda entrega de estupefaciente” (aut. cit., “Código Penal Comentado y Anotado”, Tomo III, Ed. La Ley, 2° edición, Buenos Aires, 2010, págs. 1061/1065).” C.C.C. Fed. Sala I 29.5.2012 Causa 46.399 Ballestero - Farah “Cheves” Reg. 474 J. 7 - S. 14 FALSO TESTIMONIO. REQUISITOS TÍPICOS. “En este punto, cabe recordar que el delito de falso testimonio “... exige el conocimiento y voluntad de deponer, informar, traducir o interpretar falsamente, apartándose de la verdad –afirmando algo falso o negando lo verdadero-; no se requiere un fin ulterior como el de desorientar o inducir en error a la autoridad…. Se trata, en síntesis, de un delito doloso en el cual el autor tiene que tener conciencia de que está negando, ocultando o afirmando una falsedad en contra de lo que él cree que es verdad.” (Conf. Edgardo Alberto Donna, “Derecho Penal” Parte Especial, Tomo III, página 455, ED. Rubinzal- Culzoni 2000 y de esta Sala causa n° 28.035 “Bazzani, Oscar Clemente s/sobreseimiento”, reg n° 31.033, rta. el 11/2/10).” “Así “no comete falso testimonio el testigo o el perito sólo por afirmar algo objetivamente falso o callar algo verdadero, sino cuando sabe que lo que dice es falso y cuando oculta algo que sabe. Por eso el dolo requiere conocimiento, conciencia y voluntad de afirmar lo falso o negar lo verdadero. Quien miente creyendo que dice la verdad, no comete falso testimonio, porque subjetivamente no miente” (C.N.C.P., Sala III, Reg. n° 49.97.3 “Kowalewicz, Jorge s/recurso de casación” del 28/02/1997).” C.C.C. Fed. Sala II 24.5.2012 58 Cattani – Irurzun - Farah “De Carli” Poder Judicial de la Nación Causa 31.637 Reg. 34.538 J. 6 - S. 11 FUNCIONARIO PUBLICO. CONCEPTO. SÍNDICO DE UNA QUIEBRA. “En efecto, ya se ha dicho que en el ámbito penal -a diferencia de lo que acontece en aquel tutelado en el precedente citado por la defensa a fojas 112vta. y 113- el concepto de funcionario es más amplio, comprendiendo a todo aquel que ejerce la función pública, es decir, que desarrolla un rol dentro de la Administración participando en ella de modo accidental o permanente “…sea por elección popular o por nombramiento de autoridad competente…”, no efectuando la ley distinción alguna en torno a esta última circunstancia al momento de definir el significado de “funcionario público” y de “empleado público”, que a los efectos normativos previstos por nuestro codificador tienen idéntica relevancia (confr. artículo 77 del libro de fondo y también los fundamentos brindados por esta Sala en el mismo sentido en la causa N° 29.483, “MADRID, Raúl Edgardo s/prescripción de la acción”, del 14/10/2010, causa N° 23.269, “Inc. de prescrip. de acción de Timar Musumeci”, del 2/2/2006, Reg. N° 24.770, causa N° 26.839, “Del Valle Rivas, Olijela y otros s/procesamiento y embargo”, del 4/12/08, Reg. N° 29.271 y causa N° 28.643, “Incidente de nulidad de Díaz E., Saglimbeni M. y Lannes F.”, del 23/3/10, Reg. N° 31.203 y de Sala I, en causa N° 21.335, “Matus, Enrique s/incid. de prescripción de la acción penal”, del 14/9/90, Reg. N° 571, entre muchas otras).” USO OFICIAL “Siguiendo tales pautas es posible encuadrar la actuación del síndico de la quiebra en esos términos, si se tiene en cuenta: (1) que ella viene regulada por ley, que le asigna carácter de funcionario (ver artículo 254 de la Ley de Concursos y Quiebras N° 24.522 y sus modificatorias); (2) que es designado por un órgano jurisdiccional y que resulta ser auxiliar del juez, con facultades amplias encaminadas a la administración y liquidación de los bienes del fallido (ver artículos 253 y 109, 110, 111, 113, 114, 117, 119, 126, 131, 132, 133, 134, 138, 140, 142, 144, 146, 148, 163, 164, 166, 167, 170, 174, 175, 176, 177, 179, 180, 181, 182, 183, 184, 185, 186, 188, 189, 190, 191, 192, 193, 197, 198, 200, 202, 203, 205, 206, 207, 209, 213, 214, 215, 216, 218, 222, 228, 232, 251, 252, 258 y 275, todos en función del artículo 254 de la norma citada) y (3) que el Estado fija el modo en que se cubren sus emolumentos, momento y forma de regularlos (ver artículos 200, 218 y 265 a 272 de la ley falencial referida).” “Este es, por cierto, el criterio que ha seguido una amplia mayoría de la doctrina y jurisprudencia penal (ver Sebastián Soler, “Derecho Penal Argentino”, T° V, Ed. Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires 1988, pág. 229 y CNCP, Sala III, causa N° 9667, “Rodríguez Gamallo”, Reg. N° 1883.08.3 del 30/12/08; causa N° 3.124 “Levington, Jorge O. s/recurso de casación”, del 26/06/2001 y causa N° 12.814, “Chelala, Luis Humberto, Estola, Gabriel Héctor, Baños, José y Álvarez Drago, César Enrique s/recurso de casación”, Reg. N° 2011/10 del 29/12/2010; Sala I, causa N° 2.587, “Limares”, Reg. N° 3249.1 del 17/12/99; C.C.C., Sala I, causa N° 21.781, “CARO, Juan Carlos y otro”, Reg. N° 21.781 del 1/12/03 y causa N° 3.846, “RODRÍGUEZ GAMALLO, Horacio Osvaldo”, Reg. N° 23.846 del 5/10/04; Sala V, causa N° 39.147, “ALJANATI, Lea Beatriz”, Reg. N° 39.147 del 28/05/2010 y Sala VII, causa N° VII, “FERRUELO, Sivia B.”, Reg. N° 35.275 del 30/9/2008).” C.C.C. Fed. Sala II 19.5.2012 Causa 31.696 Cattani - Farah “Bottarelli” Reg. 34.485 J. 7 - S. 13 NE BIS IN IDEM. PRINCIPIOS DE PRECLUSIÓN Y PROGRESIVIDAD. ALCANCES. DOBLE JUZGAMIENTO. “Así las cosas, la situación configurada excede los límites de los principios procesales aludidos por la propia defensa, teniendo en cuenta que -según el criterio esbozado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación- “es axiomático que los actos procesales precluyen cuando han sido cumplidos observando las formas que la ley establece, salvo supuestos de nulidad” (Fallos 272:188, 305:1701, 306:1705, 308:2044, 321:1173, entre otros).” “En la misma dirección el Alto Tribunal ha afirmado -en supuestos similares al presente- que ello no implica transgredir la prohibición del doble juzgamiento “ya que de ser así, el instituto de la nulidad misma previsto en todos los códigos procesales carecería de sentido (…) Por el contrario, dado que la sentencia anulada carece de 59 efectos, no puede decirse que al dictarse una nueva haya dos fallos que juzguen el mismo hecho, pues hay uno solo que puede considerarse válido” (326:1149 -del dictamen del Procurador General al que remitió la mayoría).” C.C.C. Fed. Sala II 7.5.2012 Causa 31.682 Cattani - Farah “Battilana” Reg. 34.447 J. 7 - S. 13 NULIDAD. DECRETO DEL JUEZ QUE ELEVA LAS ACTUACIONES EN CONSULTA AL SR. FISCAL GENERAL POR APLICACIÓN ANALÓGICA DEL ART. 348 CPPN. PROCEDENCIA. DEBIDO PROCESO. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. “Como integrantes de esta Sala hemos venido afirmando que una exégesis armónica de la ley 24.946 y de las instrucciones impartidas por la propia Procuración General de la Nación en la Resolución 32/02 habilita -e impone- el procedimiento al que recurrió el juez.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En esta dirección, sostuvimos que -a la luz de dichas regulaciones- “para que los dictámenes del acusador público que revelan un criterio contrario a la prosecución de la acción adquieran carácter vinculante (…), es necesario, en primer término, que se encuentren debidamente fundados, y además, una vez satisfecha esa exigencia, que ese criterio haya sido controlado por su superior jerárquico”(ver causa n° 21.289 “Alavi Tumiri”, reg. n° 23.971 del 28/7/05; causa n° 23.277 “Alarcón”, reg. n° 24.664 del 27/12/05; causa n° 23.633 “Meza”, reg. n° 25.012; causa n° 23.640 “Ávila”, reg. n° 25.013 -ambas del 25/4/06; causa n° 23.703 “Lacava”, reg. n° 25.095 del 11/05/06; entre otras).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Sin embargo, el estado actual de la jurisprudencia impone un nuevo análisis del tema.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En efecto, en un caso en el que -como sucedió en autos (fs. 687/8)- el fiscal general había propiciado la elevación de la causa a juicio ante la consulta efectuada por el instructor, y donde se había alegado la violación del artículo 120 de la Constitución Nacional en tanto consagra la independencia de actuación del Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar al planteo con invocación de la doctrina sentada en el fallo “Quiroga” -expte. Q.162 T° XXXVIII del 23/12/04- (causa G. 1602 T° XLI “Glucksmann, Andrés s/ causa n° 5910”, rta. el 27/03/07, ver dictamen del Procurador General).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Asimismo, cada una de las Salas de la Cámara Federal de Casación Penal ha coincidido con tal criterio, añadiendo que el mecanismo procesal cuestionado implica la abrogación por parte de los jueces de facultades legislativas a través de la creación de normas por vía jurisprudencial y la utilización de analogía in malam partem (Sala I, causa n° 12.108 “Pereiro”, reg. n° 14.937 del 13/11/09; Sala II, causa n° 8.268 “Toledo”, reg. n° 13.800 del 5/02/2009; Sala III, causa n° 10.497 “Kaplan”, reg. n° 1.167 del 25/08/09; Sala IV, causa n° 8.955 “García”, reg. n° 14.580 del 4/03/11).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “El tenor de los argumentos sostenidos por los tribunales citados imponen a los suscriptos adoptar la interpretación normativa que de ellos se desprende, y es por tal motivo que hemos de proponer que se declare la nulidad de la decisión de fs. 684/6 ppal. en cuanto dispuso la elevación en consulta de las actuaciones al representante del Ministerio Público Fiscal ante esta Alzada y de todo lo obrado en consecuencia (arts. 168 y 172 C.P.P.N.).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Integrando la Sala I de esta Cámara ya he sostenido -con expresa mención de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Cámara Federal de Casación Penal citados por mis colegas preopinantes- que el mecanismo aquí intentado “no encuentra sustento legal y que, por lo demás, habilitar poder punitivo de esa forma se revela como una extensión analógica lesiva para las garantías que protegen al justiciable. En esta dirección, además de la división de poderes, se ha comprometido la imparcialidad, el debido proceso legal y el derecho de defensa en juicio” (ver causa n° 42.961 “Salto, Pablo Ezequiel s/ elevación en consulta”, reg. n° 911 del 31/08/09 y sus citas -entre otras-).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 60 Cattani – Irurzun - Farah Poder Judicial de la Nación 21.5.2012 Causa 31.574 “Díaz” Reg. 34.513 J. 5 - S. 10 PRISIÓN PREVENTIVA. PLAZO LEGAL. LEY 24.390. PAUTAS PARA FIJAR SU PRÓRROGA. “La inteligencia asignada a las disposiciones de la ley 24.390, según la cual validez de esa norma se halla supeditada a que se interprete que no establece un plazo de aplicación automática sino uno que debe ser determinado por la autoridad judicial teniendo en cuenta las circunstancias concretas del caso particular, es compatible con el criterio que ha sostenido en este mismo proceso el Tribunal (ver causa n° 22.929 “Guerrieri, Pascual O. y otros s/ prórroga de la p.p.”, reg. n° 24.725 del 4/10/05 y sus citas, entre muchas otras) y que fuera avalado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (ver G. 206. XLII “Guerrieri”, rta. el 11/12/07, entre otras).” “Por cierto, dicha doctrina del “plazo judicial” ha sido pacíficamente impuesta por la Corte (ver Fallos 319: 1840, 321: 1328; causa “Putallaz”, rta. el 23/3/10, publicada en “La Ley. Suplemento Mensual del Repertorio GeneralAbril”; y causa S. 61. XLVI “Simón”, rta. el 1/6/2010).” “Ello así, pues aquellas son compatibles con las expuestas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación ante supuestos similares al presente (ver V. 261. XLV. “Vigo, Alberto Gabriel s/ causa n° 10.919”, rta. el 14/9/2010 - USO OFICIAL voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; P. 666. XLV. “Pereyra, Antonio R. s/ causa n° 11.382”, rta. el 23/11/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; “Jabour, Yamil s/ recurso de casación”, rta. el 30/11/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General; “Díaz Bessone, Ramón G. s/ recurso de casación”, rta. el 30/11/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; P. 220 XLV. “Páez, Rubén O. s/ recurso extraordinario”, rta. el 30/11/2010” –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; “Grillo, Roberto O. s/ recurso extraordinario”, rta. el 30/11/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; “Recurso de hecho deducido por el Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal en la causa Altamira, Paulino Oscar s/ causa n° 10.457”, rta. el 14/12/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General; “Recurso de hecho deducido por el Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal en la causa Clements, Miguel Enrique s/ causa n° 10.416”, rta. el 14/12/2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General; “Recurso de hecho deducido por el Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal en la causa Binotti, Julio César s/ causa 10.552”, rta. el 14/12/20102010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-; “Recurso de hecho deducido por el Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal en la causa Morris Girling, Eduardo s/ causa n° 10.553”, rta. el 14/12/2010 2010 –voto de la mayoría que remitió al dictamen del Procurador General-).” C.C.C. Fed. Sala II 9.5.2012 Causa 31.760 Cattani - Farah “Simón” Reg. 34.467 J. 4 - S. 8 QUERELLA. DELITOS QUE AGRAVIAN INMEDIATAMENTE A LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. VIABILIDA DE LA QUERELLA PARTICULAR. “Entiende este Tribunal que en el caso de autos el presunto delito que se investiga podría agraviar a la administración pública de manera inmediata, pero ello no impide que, al mismo tiempo las consecuencias del accionar ilegal pueden afectar, por lo menos en hipótesis, directamente a quien pretende en la presente ser tenido como parte querellante (en ese sentido ver. c. n° 27.105 ACampanelli@, reg. 1200, rta. el 21/12/95, de esta Sala I, entre otras).” “Es preciso señalar que la titularidad del bien jurídico protegido no es una pauta excluyente a los fines de determinar la legitimación procesal activa y que, en los hechos que afectan primordialmente a la administración pública, el particular damnificado conserva la posibilidad de incorporarse al proceso como querellante siempre 61 que hayan podido derivar un perjuicio real y directo para él (de esta Sala, c/n° 42.223 “ARRIETE, Fernando s/ser tenido como parte querellante”, reg. 1309, rta. 4/11/08; y CNCP, Sala III, “Giandinoto, Carolina Cintia s/recurso de casación”, reg. 1131.08.3, rta. 3/9/08).” “No es necesario, entonces, que el querellante sea exclusivo titular del bien jurídico que aparece afectado en delitos que agravian inmediatamente a la Administración Pública, pues no deben excluirse aquellos bienes garantizados secundaria o subsidiariamente (ver D’albora F., “Curso de Derecho Procesal Penal”, Ed. Abeledo Perrot, año 1982, pág. 80; Rubianes C., “La querella de acción pública”, Bs. As., 1964, pág. 36; y de esta Sala I, “ARRIETE”, ya citado).” “A su vez, viene al caso recordar, que la calidad de ofendido directamente por el ilícito debe acreditarse con carácter meramente hipotético (cfr. Oderigo, “Derecho Procesal Penal”, pág. 236; y de esta Sala, c/n° 24.314 “Sosa, C.”, Reg. n° 774 del 5/11/93, entre muchas otras), resultando suficientes para esta Alzada las explicaciones vertidas en ese sentido por el pretenso querellante con la intención de demostrar la mentada afectación (conf. en sentido similar c/n° 45.433 “GUARDIA MENDOCA, H s/ ser tenido como parte querellante”, reg. 697, rta. el 28/06/11).” C.C.C. Fed. Sala I 10.5.2012 Causa 46.347 Freiler - Ballestero - Farah “N.N.” Reg. 407 J. 9 - S. 18 RECURSO DE APELACIÓN. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. DESISTIMIENTO TÁCITO. “Ya hemos dicho en anteriores ocasiones que en virtud del principio dispositivo que impera en el régimen recursivo, son los mismos actores del proceso quienes, frente a una decisión que ha resultado adversa a sus pretensiones, deben encargarse de estimular la intervención de los órganos de revisión, los que sólo actuarán en los precisos límites así trazados.” “En la instauración de los recursos a los que se alude en el artículo 438 del Código Procesal Penal de la Nación, esto se traduce en la exigencia de la específica indicación de los motivos en los que se sustenta la impugnación, lo que encuentra su ratificación en el artículo 445 de ese cuerpo normativo, según el cual los motivos del agravio posibilitan a la Alzada delimitar el marco de su conocimiento y coetáneamente determinar los puntos de la resolución que se cuestionan (conf. Código Procesal de la Nación -Ley 23.984- comentado y concordado”, Levene, R. (H), Casanovas, J., Levene y Hortel, E., págs. 387 y ss.).” “Resta agregar que a partir de la reforma introducida por la ley 26.374, que ha derogado el artículo 451 del Código Procesal Penal de la Nación -que preveía el emplazamiento a las partes para mantener, en esta instancia, el recurso introducido-, se ha colocado el acento en la expresión de agravios que el recurrente debe efectuar ante esta Alzada, oportunidad en la que deberá exponer los fundamentos sobre los que se apoya su voluntad recursiva. Dicho acto procesal, entonces, resulta también imprescindible para habilitar la intervención de esta segunda instancia, al punto que su inexistencia conduce a declarar desistido el recurso.” “Ahora bien, tras un detenido análisis de las expresiones vertidas por el representante del Ministerio Público Fiscal ante esta Alzada en el memorial presentado, los suscriptos nos vemos obligados a declarar desierto el recurso de apelación intentado por su colega de grado pues aquél no puede considerarse, en modo alguno, constitutivo de la expresión de agravios exigida por la normativa antes reseñada.” “La lectura del apartado II de ese dictamen permite advertir, en forma palmaria, que el Fiscal General -conforme él mismo lo ha admitido allí- no comparte el criterio esgrimido por el fiscal de la anterior instancia en apoyo de su pretensión impugnativa, sino todo lo contrario. El Dr. Moldes, tras señalar que, a su entender, la negativa del a quo de convocar a un imputado a prestar declaración indagatoria es irrecurrible salvo que exista un perjuicio irreparable, explicitó las razones en virtud de las cuales consideró que el agravio invocado por el fiscal no revestía ese carácter.” “Tal disparidad de criterio respecto a una cuestión esencial para la dilucidación del caso como lo es la procedencia del recurso procesal intentado, no puede sino conducir a su desistimiento. En efecto, el acusador 62 Poder Judicial de la Nación expuso que “si la cosa fuera hasta aquí... me vería en la obligación de desistir el recurso porque no cuento a la negativa a convocar a indagatoria entre el elenco de los decisorios apelables...”.” “Es esa la consecuencia necesaria que debe acompañar la valoración jurídica efectuada por el Fiscal General, y aquélla no puede evitarse bajo el pretexto de las circunstancias esgrimidas en los párrafos subsiguientes, vinculadas con su “impresión” respecto de la “voluntad (de este Tribunal) de entrar de lleno a dirimir la disidencia entre el Juez y el Fiscal...”, en tanto lejos está esta Cámara de constituir una instancia de avocación propia de una estructura verticalizada y jerárquica, sino que, contrariamente, nuestra jurisdicción está restringida a la medida de los agravios de las partes (CSJN, C. 1757.XL. “Casal”, rta. 20/09/05).” “Así las cosas, sin perjuicio de que la presentación bajo estudio concluye con la solicitud de que “se resuelva en los términos requeridos por el Ministerio Público”, lo cierto es que aquélla no configura una expresión de agravios -pues, de hecho, no contiene ninguno- en los términos de lo normado por el artículo 454 del Código Procesal Penal de la Nación, por lo que debe considerarse que el recurso que motivó la formación de este incidente ha sido tácitamente desistido (en este sentido, ver causa n° 42.386, “Ohana, Adolfo Marcelo y otros s/ sobreseimiento”, rta. 7/11/08, reg. n° 1341 de esta Sala y causa n° 10.475, rta. 16/9/09, reg. n° 15.143 de la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal).” “Ello acarrea, repetimos, la sustracción del conocimiento del asunto a la instancia de revisión de este Tribunal de USO OFICIAL Alzada, toda vez que el examen de las cuestiones de hecho y derecho que supone el recurso ordinario de apelación dependen de la medida de los agravios (cfr. Palacio, Lino E., “Los recursos en el proceso penal”, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2001, pág. 57).” “Al respecto, ha dicho la doctrina que “El riesgo corrido por quien decide informar -por escrito o verbalmenteconsiste en que, si no aborda todos los motivos originarios, la falta de su planteo puede considerarse deserción en los términos del art. 453...” (D’Albora, Francisco J., “Código Procesal Penal de la Nación”, ed. AbeledoPerrot, Buenos Aires, 1993, pág. 464).” C.C.C. Fed. Sala I 22.5.2012 Causa 46.767 Freiler - Ballestero - Farah “Pollicita” Reg. 448 J. 7 - S. 14 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “El juez de grado, tras correr vista al Ministerio Público Fiscal y realizar mínimas diligencias, archivó las actuaciones por estimar que no se encontraba configurado el delito previsto en el art. 145bis. Del Código Penal. Básicamente, entendió que si bien podía interpretarse que la testigo de identidad reservada se encontraba en una situación de vulnerabilidad, Bodji no se había aprovechado de ella para acogerla con fines de explotación sexual. En pocas palabras, el a quo consideró que como ella, en Tailandia, ejercía la prostitución y había hecho similares trabajos por el cual decidió viajar a Argentina, habría consentido el traslado y, en consecuencia, no se verificaba ninguno de los medios comisivos exigidos por la ley de trata para la configuración del ilícito.” “Aún cuando pueda discutirse cuan libre pueda resultar el ejercicio de la prostitución, especialmente en las condiciones de vulnerabilidad en que se hallaba la nombrada, lo cierto es que de ninguna manera puede aceptarse el criterio según el cual por haber ejercido la prostitución o haber realizado similares viajes que el aquí investigado, no pueda resultar víctima del delito de trata.” “Así, Maximiliano Hairabedián, al tratar los medios comisivos de la figura en estudio, explica que el tipo de engaño se puede ver tipificado cuando la condiciones previamente acordadas varían sustancialmente. Refiere que la “…la vía comisiva puede ser ´parcialmente engañosa´ , como ocurre cuando se ponen en conocimiento de la víctima ciertas circunstancias que no son ciertas..por ej. que en el lugar de destino ejercerá la prostitución pero no se le indican en realidad que será bajo condiciones de encierro, golpes, etc. …” - “Trata de personas -la trata de personas y los delitos migratorios en el derecho penal argentino e internacional”, pág. 32, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, Año 2009).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 63 15.5.2012 “N.N.” Causa 46.759 AUTORÍA Reg. 410 Y PARTICIPACIÓN. INSTIGACIÓN. J. 4 - S. 8 CONCEPTO. ALCANCES. DECLARACIÓN INDAGATORIA. REQUISITOS DE VALIDEZ. “Al respecto tiene dicho la doctrina imperante en la materia que, “Por definición, la instigación es una forma de determinación en la que el determinador no tiene el dominio del hecho; determinar significa hacer surgir en el autor la decisión al hecho, es decir, provocar que el autor se decida. El dolo del inductor debe estar dirigido a un determinado hecho y a un determinado autor, por lo que la inducción desaparece cuando no puede individualizarse a la persona a la que se dirige la instigación, o bien da lugar a otra tipicidad cuando es pública e indeterminada”. A su vez agrega que “…no puede ser objeto idóneo de la instigación el que ya está decidido al hecho...”. (Eugenio Raúl Zaffaroni, Derecho Penal Parte General, ed. Ediar, Buenos Aires-Argentina, pág. 802/3).” “Con este norte, se ha dicho que, “…para que haya una verdadera participación es necesario que, tanto el cómplice como el instigador, tengan una voluntad dirigida a la lesión del bien jurídico atacado por la acción del autor principal”. (Alberto A. Fernández - Luís G. Pastoriza, Autoría y participación Criminal, Ed. LEA, buenos Aires, pág. 113/17).” “En efecto, el art. 298 del CPPN establece la obligación del juez de informar detalladamente al imputado el hecho que se le atribuye. Como ha sostenido reiteradamente esta Sala, el conocimiento acabado de la imputación es un requisito necesario para ejercer una adecuada defensa en juicio. En el auto de mérito, el procesamiento ha abarcado más circunstancias fácticas que las descriptas en el marco de la imputación –posiblemente como consecuencia de una intimación incompleta-, lo cual determina una afectación al derecho de defensa en juicio, a través del quiebre de la congruencia (cfr. cn° 43. 251 “Verdera”, rta el 8/9/09, reg. 942 y cn° 43.628 “Pallero”, reg. 1214, rta. 3/11/09).” “Según Francisco D’Albora, “...La indicación del hecho resulta crucial a los fines de verificar el cumplimiento del principio de congruencia, comprendido dentro de la inviolabilidad de la defensa en juicio...No se cubre con la mera indicación del encuadre jurídico penal del episodio, sino que se requiere la descripción del suceso según aconteció en la realidad...” (cf. aut. cit., “Código Procesal Penal de la Nación Anotado - Comentado Concordado”, tercera edición, Ed. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1997, pág. 412).” “Sobre el punto afirma Julio Maier que: “…todo aquello que en la sentencia signifique una sorpresa para quien se defiende, en el sentido de un dato con trascendencia en ella, sobre el cual imputado y su defensor no se pudieron expedir (esto es cuestionarlo y enfrentarlo probatoriamente), lesiona el principio estudiado [inviolabilidad de la defensa en juicio]...” (Derecho Procesal Penal, Tomo I, Fundamentos, Ed. Editores del Puerto, Bs. As., 1996, 2ª edición, pág. 568).” C.C.C. Fed. Sala I 14.6.2012 Causa 46.104 Freiler - Farah “Contigiani” Reg. 576 J. 7 - S. 14 COMPETENCIA. COMPETENCIA FEDERAL. MANIOBRA QUE AFECTA A UNA UNIVERSIDAD NACIONAL. “En efecto, las circunstancias del caso no permiten descartar la afectación de un interés federal en los términos del art. 33 del C.P.P.N. Ello, pues las irregularidades denunciadas, además de señalar un posible daño a las arcas del G.C.B.A., habrían comprometido el desempeño de funcionarios nacionales en el marco de una contratación pública celebrada entre la Universidad Tecnológica Nacional (institución cuyo presupuesto deviene de las arcas nacionales) y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.” C.C.C. Fed. Sala I 12.6.2012 64 Freiler - Farah “Inc. de Incompetencia” Poder Judicial de la Nación Causa 46.749 Reg. 568 J. 7 - S. 13 COMPETENCIA. DERECHO PENAL JUVENIL. DERECHOS DEL NIÑO. JUSTICIA DE MENORES. “La discusión se ha trabado en términos probatorios y, según lo expuesto por este Tribunal en diversos precedentes, el auto de procesamiento requiere sólo elementos de convicción, aún no definitivos ni confrontados pero que, en la medida que pueden demostrar con suficiencia la existencia de un hecho delictuoso y la participación responsable de los imputados en él, sirven para orientar el proceso hacia la acusación (conf. c.35.961, caratulada "Serrese, Gustavo y otros", resuelta el 11/2/2004, registro n° 25 y c. 42.259, caratulada "Scalisi, Alejandro y otro s/ procesamiento sin prisión preventiva y embargo", resuelta el 5/3/2009, registro n° 179, entre muchas otras). Sin perjuicio de lo dicho, otra materia reclama la intervención de este Tribunal, aun cuando no haya sido introducida por las partes, en tanto involucra una cuestión de orden público: la competencia de este fuero para continuar interviniendo en la causa (Cfr. CSJN Fallos 326:3669, 329:5586, 330:4260, entre muchos otros), dada la edad de Reyes al momento del hecho.” (Del voto del Dr. Freiler) “Según he sostenido en la causa N° 39.766, “Ganduglia, Nicolás s/contienda negativa de competencia” (rta. el 21-11-06, reg. Nro. 1275), el modo más adecuado para el efectivo respeto de los derechos fundamentales de las USO OFICIAL personas menores de edad y para que reciban el trato especial que, en orden a encontrarse en pleno desarrollo, las instituciones les deben proferir, es que sean tribunales especializados los encargados del enjuiciamiento, es decir, distintos de aquellos dedicados, principalmente en la práctica cotidiana, a conflictos en los que intervienen personas mayores de edad.” (Del voto del Dr. Freiler) “El artículo 29 del Código Procesal Penal de la Nación regula la competencia de la Justicia de Menores, y en su artículo 1° dispone que el juez de menores conocerá: “en la investigación de los delitos de acción pública cometidos por menores que no hayan cumplido los dieciocho años al tiempo de la comisión del hecho”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Al respecto, los tratados de derechos humanos de jerarquía constitucional –así como la lectura que de sus disposiciones realizan los órganos internacionales dedicados a aplicar e interpretar los alcances de sus normas-, constituyen principios vectores que deben orientar la decisión judicial.” (Del voto del Dr. Freiler) “Además de lo estipulado por el art. 5.5 de la CADH, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño dispone específicamente un sistema de protección integral, a partir del cual se delinea un marco de regulación que debe guiar el ejercicio del poder estatal en aquellos supuestos en los que se vean comprometidos los derechos e intereses de las personas menores de dieciocho años.” (Del voto del Dr. Freiler) “En su artículo 3°, inciso 1° expresa que: “ En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una condición primordial a la que se atenderá será el interés superior del niño”, mientras que su artículo 4° estipula que los Estados Parte deben adoptar todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en esa Convención.” (Del voto del Dr. Freiler) “Específicamente, en relación con el tema que nos ocupa, el artículo 40.3 enuncia que: “Los estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para promover el establecimiento de leyes, procedimientos, autoridades e instituciones específicos para los niños de quienes se alegue que han infringido esas leyes”, especialización a la que también se refiere la regla 2.3 de las Reglas de Beijing, como las directrices 13.d y 14.a y d de Acción sobre el niño en el sistema de justicia penal, sin perjuicio de lo dispuesto por la directriz 58 de Riad.” (Del voto del Dr. Freiler) “La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido que las personas menores de dieciocho años a quienes se les atribuya la comisión de una conducta delictuosa deben quedar sujetas a órganos jurisdiccionales distintos de los correspondientes a los mayores de edad. En este sentido, en la opinión consultiva nro. 17/2002 ha expresado: “una consecuencia evidente de la pertinencia de atender en forma diferenciada y específica las cuestiones referentes a los niños, y particularmente, las relacionadas con la conducta ilícita, es el establecimiento 65 de órganos jurisdiccionales especializados para el conocimiento de conductas penalmente típicas atribuidas a aquéllos. Sobre esta importante materia se proyecta lo que antes se dijo a propósito de la edad requerida para que una persona sea considerada como niño conforme al criterio predominante en el plano internacional. Consecuentemente, los menores de 18 años a quienes se atribuya la comisión de conductas previstas como delictuosas por la ley penal, deberán quedar sujetos, para los fines jurisdiccionales específicos distintos de los correspondientes a los mayores de edad. Así, la Convención sobre los Derechos del Niño contempla el establecimiento de leyes, procedimientos, autoridades e instituciones específicos para los niños de quienes se alegue que ha infringido las leyes penales o a quienes se acuse o declare culpables de haber infringido esas leyes” (Corte IDH, O.C. nro. 17/2002 “Condición jurídica y derechos humanos del niño”, 28 de agosto de 2002, Serie A, nro. 17).” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, la CIDH se ha referido a la necesidad de un trato especial y de una magistratura especializada en relación con las personas menores de edad (CIDH, Informe N° 41/99 Caso 11.491, Menores detenidos contra Honduras, de 10 de marzo de 1999, párrafo 125).” (Del voto del Dr. Freiler) “Volviendo al ámbito interno, cabe enfatizar la sanción de la Ley 26.061, “Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”, el 28 de septiembre de 2005 (Adla, Bol. 29/2005, p. I), en cuyo artículo 6° se establece la estructura fundamental sobre la cual se edifican sus lineamientos y se comprende su espíritu: “a los efectos de esta ley se entiende por interés superior de la niña, niño y adolescente la máxima satisfacción, integral y simultánea, de los derechos y garantías reconocidos por esta ley”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, su artículo 2° prescribe que la Convención “es de aplicación obligatoria en las condiciones de su vigencia, en todo acto, decisión o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que se adopte respecto de las personas hasta los dieciocho años de edad”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Cabe tener en cuenta que uno de los propósitos de un sistema jurídico especializado para niños es proteger a éstos del contacto con adultos infractores. En este sentido y considerando especialmente la sanción de la ley 26.061, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, UNICEF y la Universidad Tres de Febrero elaboró una investigación denominada: “Adolescentes en el sistema penal. Situación Actual y Propuestas para un Proceso de Transformación” (primera edición, septiembre de 2008, disponible en www.desarrollosocial.gob.ar), en la que se destacó que el artículo 40 de la Convención sobre los Derechos del Niño plantea una importante exigencia con respecto a la especificidad de las instituciones –del poder judicial y del poder administrador- dirigidas a los adolescentes infractores y presuntos infractores de la ley penal, pues busca delinear una exigencia de trato con los adolescentes y no de tratamiento con los adolescentes. “…Muchas veces se ha concebido el objetivo central de las instituciones que trabajan con adolescentes infractores y presuntos infractores como un tratamiento. La idea de tratamiento implica que las intervenciones institucionales se ponen en marcha a partir de un diagnóstico del adolescente, y en ocasiones, de su familia. A partir de la individualización que el conocimiento técnico cristaliza en un diagnóstico, el tratamiento busca modificar aquellos rasgos y elementos disfuncionales. Sin embargo, la CDN promueve una exigencia que resulta lógicamente anterior: antes de cualquier intervención que se haga con cada uno de los jóvenes, todos deben ser tratados de la misma forma, de acuerdo con el fomento de su dignidad y de su valor como personas. Es decir, no en función de lo que se podría creer que son sino en función de su potencialidad, es decir, de lo que la comunidad aguarda que sus adolescentes lleguen a ser. En consecuencia, cualquiera de los dispositivos del sistema penal juvenil debe asegurar en su funcionamiento, la condición básica exigida por la CDN: el trato para todos de acuerdo con su dignidad y valor como personas. Sólo de esta forma los adolescentes tendrán la posibilidad de considerarse a sí mismos de igual modo y de establecer sobre esa base su relación con los otros –de respeto por sus derechos y libertades fundamentales-. El trato institucional es, por consiguiente, el requisito de posibilidad para que los adolescentes infractores se integren a la sociedad y asuman en ella una función constructiva. Para ello, la CDN propone, entre otras cosas que las instituciones que trabajan con adolescentes infractores anulen en su funcionamiento los procesos de etiquetamiento propios de las instituciones de control social…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “En este contexto, la especialización de los tribunales encargados de juzgar a personas menores de edad –y, en 66 Poder Judicial de la Nación este sentido, distintos de los de control formal de personas adultas- cumple un rol decisivo en la dinámica señalada y en el aseguramiento de derechos que con énfasis estipula la ley 26.061, más allá de la alternativa que admite la directriz 14.d de Acción sobre el niño en el sistema de justicia penal.” (Del voto del Dr. Freiler) “En esta dirección, aun cuando la CSJN haya considerado que la necesidad de contar con órganos de aplicación diferenciados responde exclusivamente a tratar de asegurar la vigencia de estos derechos como fin último y trascendente a la efectiva creación o no de ellos y que en la medida en que se encuentre asegurado ese régimen especial, pierde trascendencia en el plano internacional la organización interna de los tribunales, pues la aplicación de los principios en materia de menores no puede confundirse con la competencia, determinada esta última, por la forma de organización estatal surgida de la CN (cfr. CSJN, competencia N° 766. XLIII, 2/12/08, “Latrónico, Hernán s/ infracción ley 23.737 y c. 566. XLIV, 17/6/09, “Manzoni Diego s/ inf. ley 23.737”), también es cierto que, conforme ya he venido destacando desde “Ganduglia”, si bien la justicia penal federal, cuenta con órganos especializados de asistencia de personas menores de edad, es un fuero cuya competencia se encuentra dirigida, esencialmente, a juzgar delitos cometidos por adultos. Esta situación es ostensible y, de por sí genera un perfil que aún cuando pretenda ser mitigado por la presencia de oficinas y patronato de menores, no logra ponerse a la altura de un fuero especial para el trato del menor, con el sentido garantizador anteriormente señalado, especialmente a la luz de la ley 26.061.” (Del voto del Dr. Freiler) USO OFICIAL “El cumplimiento de los principios sentados por los tratados internacionales reclama mucho más que la asistencia por parte de personal especializado en la materia brindado por la oficina de Patronato de esta Cámara de Apelaciones, porque exige que el juez tenga competencia exclusiva en delitos cometidos por menores de 18 años y excluyente de los cometidos por mayores de edad. No se trata de que existan órganos jurisdiccionales que se especialicen en la problemática delictiva juvenil, a través del asesoramiento interdisciplinario que requiere la particularidad de esta materia, sino que existan órganos que se encarguen exclusivamente de esa cuestión y que así eviten el ingreso en sistemas de control formal previstos para adultos con la etiqueta que ello de por sí conlleva. No de otro modo puede entenderse la referencia a órganos específicos distintos de los correspondientes a los mayores de edad.” (Del voto del Dr. Freiler) “Es por ello que, frente a una persona menor de edad infractora de la ley penal, este fuero no se presenta como la alternativa más efectiva al momento de brindarle al niño el trato especial que su condición e interés superior exigen. Menos aún lo hace si se tiene en cuenta las particularidades de esta causa, en especial, lo concerniente al momento del proceso que atraviesa y al tipo de delito con el que ha calificado provisoriamente la conducta de Reyes. En esta dirección, el cumplimiento de las mandas internaciones entendidas del modo indicado tampoco parece contrariar la especialidad del fuero federal en lo que hace a la organización estatal que surge de la C.N. Hay que considerar que por la presente, se confirmará el procesamiento de Reyes en orden al delito de intimidación pública, por haber colocado un artefacto explosivo en la góndola de un supermercado ubicado en esta ciudad.” (Del voto del Dr. Freiler) “De allí que si se considera que el proceso se encamina al juicio propiamente dicho el cual, eventualmente, podrá resultar en la aplicación de una sanción a una persona menor de edad en orden a una conducta que, en principio y más allá de su potencial simbólico, no traspasó los límites provinciales, se podrá comprender por qué con mayor razón aun es posible cumplir con la manda que exige la especialidad de los tribunales que han de juzgar a personas menores de edad sin comprometer la organización estatal federal.” (Del voto del Dr. Freiler) “A lo expuesto, cabe sumar el hecho de que, de conformidad con lo prescripto en los artículos 26 y 27 de la ley 24.050, los juzgados nacionales en lo criminal y correccional federal con asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, carecen de competencia especial en materia de personas menores de edad, la que por el contrario, ha sido legalmente otorgada a sus pares con asiento en las provincias (en este sentido se ha pronunciado en su voto el Dr. Augusto Diez Ojeda, en la causa nro. 9045, reg. 10.914, rta. el día 6-10-08, Sala IV de la C.N.C.P.).” (Del voto del Dr. Freiler) 67 “En este mismo sentido, se ha pronunciado la Sala II de este Tribunal en varias oportunidades (ver causa nro. 26.136, caratulada “Dapelli, Diego M. s/traba de competencia”, reg. Nro. 28.929, rta. el día 11-9-08).” (Del voto del Dr. Freiler) “Del mismo modo, la C.S.J.N. ha resuelto que “…declarar la competencia del juzgado de menores es la propuesta que mejor se compadece con la finalidad tuitiva de la Convención sobre los Derechos del Niño, que dispone atender a “superior interés del niño” en todas las medidas a tomar concernientes a ellos (art. 3 de la Convención y art. 75 inc. 22 de la C.N.)” (C.S.J.N., LL 2006-A, 831, 30-08-05 “G.J.E. y O”).” (Del voto del Dr. Freiler) “Concluyendo, teniendo en cuenta las normas internacionales mencionadas, he advertido que la respuesta a cómo hacer efectiva esa prioridad en las acciones positivas y concretas que se deben adoptar para asegurar el pleno goce de los derechos de los niños y adolescentes, necesariamente reside en acordar a la niñez una auténtica tutela judicial y el respeto al debido proceso, que se define a través de los Tribunales Especiales (conf. causa “Ganduglia”, cit.).” (Del voto del Dr. Freiler) “Si bien comparto las razones por las cuales mi colega propuso confirmar el procesamiento de Javier Reyes en orden al delito previsto por el art. 211, segunda parte del C.P. y por ello adhiero al voto precedente en sus considerandos 1° a 3°, disiento con la solución del punto IV, pues, como he sostenido en distintas ocasiones, aunque me mueve la misma preocupación por asegurar a la persona menor de edad imputada en autos los derechos que le confiere la Convención sobre los Derechos del Niño (ley 23.849 y artículo 75, inciso 22 de la C.N.), no encuentro que la intervención de este fuero federal sea un obstáculo para ello, en la medida en que cuenta con los medios necesarios a esos fines. Cabe destacar que mi postura coincide con el temperamento adoptado por la Cámara Nacional de Casación Penal: así, la Sala I en causa n°7536: L. Y. A. s/competencia”, registro n°9388, resuelta el 7/9/2006 y la sala II en causa n°7682: “A. , R. A. s/competencia”, registro n°9517, resuelta el 20/2/2006 y en causa n°7272: “A. , W. D. s/competencia”, registro n°9146, resuelta el 20/10/2006 y con la adoptada por la CSJN en los casos “Latrónico” y “Manzoni”, citados en el voto precedente.” (Del voto del Dr. Farah) “Por ello, voto por confirmar la decisión apelada en cuanto decide y fue materia del recurso, manteniendo la competencia de este fuero.” (Del voto del Dr. Farah) “Al igual que mi colega preopinante, coincido con la estimación efectuada en el voto que inaugura este pronunciamiento en cuanto homologa el auto de mérito venido en revisión. Mas, del mismo modo, también comparto su discrepancia respecto de la cuestión que allí fuera introducida.” (Del voto del Dr. Ballestero) “En este sentido, entiendo que es este fuero, y no el asignado particularmente a la temática de las personas menores de edad, el que ha sido llamado a intervenir en estos asuntos. Pues mientras que la fiel observancia de las disposiciones fundamentales de la Nación se impone en una exigencia que a todos los magistrados alcanza por igual, el juzgamiento de delitos que conmueven esferas de incumbencia federal resulta en una misión exclusivamente encomendada a la jurisdicción de igual naturaleza (cfr. dictamen del Procurador General al que se remitió la Corte Suprema en Fallos 331:2720).” (Del voto del Dr. Ballestero) C.C.C. Fed. Sala I 5.6.2012 Causa 45.464 Freiler - Ballestero - Farah “Reyes” Reg. 525 J. 11 - S. 21 COMPETENCIA. REQUISITOS PREVIOS A LA DECLINATORIA DE COMPETENCIA. “…en lo que atañe a la materia a decidir, cabe estar a la inveterada doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido de que: “Para resolver una cuestión de competencia es necesario precisar los hechos y su respectivo encuadramiento en una determinada figura penal, ya que sólo con relación a un delito concreto cabe pronunciarse respecto del juez a quien compete investigarlo” (Fallos 315:312, entre otros), de donde resulta que la declinatoria, por no contar con una delimitación previa del objeto procesal ni una mínima investigación, deviene apresurada”. 68 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 26.06.2012 “Estudio Bértora” Causa 46.705 Reg. 635 J. 2 - S. 3 CONCURSO DE DELITOS. DELITO CONTINUADO. CONCURSO REAL. CONCURSO APARENTE. CONCEPTO. ALCANCES. NEGOCIACIONES INCOMPATIBLES CON EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA. ART. 265 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En lo que hace a la supuesta auto-contradicción en la que habría incurrido el a quo al, por un lado, estimar al hecho investigado como parte de la gestión única a la cual se refirió la Cámara Nacional de Casación Penal en distintos expedientes vinculados a este (cf. de la Sala III, causa n° 5139 “Torres” del 19/5/05, reg. n° 410 y de la Sala I, causa n° 4565 “Guzmán” del 4/7/03, reg. n° 6037) y, por el otro, sostener en la parte dispositiva del resolutorio la existencia de un concurso real entre éste y aquellos sucesos, debe decirse que no necesariamente resulta tal.” (Del voto del Dr. Cattani) “Es que, en definitiva, el delito continuado que tuvo por configurado el Tribunal de Casación constituye una unificación dogmática de “hechos que cumplen con todos los presupuestos de hechos punibles individuales que se deberían sancionar según las reglas del concurso real” (cf. Bacigalupo, Enrique, “Derecho Penal. Parte USO OFICIAL General”, Hammurabi, Buenos Aires, 1999, p. 585). Tan es así que, incluso, se ha dicho que “aparece ante la opinión doctrinaria como un aparente concurso real, puesto que si prima facie el fenómeno da la sensación de una pluralidad de conductas, visto más en profundidad, muestra su naturaleza de única conducta típica” (cf. Zaffaroni, Eugenio R., “Tratado de Derecho Penal. Parte General”, Tomo IV, Ediar, Buenos Aires, 1982, p. 545).” (Del voto del Dr. Cattani) “Por el contrario, otros autores sostienen, en punto a esta exigencia, que “no se requiere la realización de idéntico tipo penal, pero sí una ‘semejanza’ entre los tipos objetivos realizados… que se da cuando responden a la misma o próxima norma” (cf. Zaffaroni, Eugenio R., ob. cit., p. 551 y sus citas); ésta última condición, es decir, la semejanza de normas, se verifica aquí atento a la relación de concurso aparente que media entre los delitos de administración infiel en perjuicio de una administración pública y de negociaciones incompatibles, en virtud de la cual se considera a ésta última como una figura subsidiaria o remanente de aquella (cf. de esta Sala II, causa n° 18.013 “Salas Herrero” del 27/11/01, reg. n° 19.274, causa n° 18.046 “Bello” del 10/5/02, reg. n° 19.737, y causa n° 22.694 “Kammerath” del 1/12/05, reg. 24.549, entre otras).” (Del voto del Dr. Cattani) “Sobre el particular, vengo sosteniendo en reiterados precedentes que el bien jurídico que tutela el tipo penal de negociaciones incompatibles es “…el fiel y debido desempeño de las funciones de la administración en sentido amplio, de manera que la actuación de los órganos no sólo sea plenamente imparcial sino que se encuentre a cubierto de toda sospecha de parcialidad…” (cf. causa n° 18.013 “Salas Herrero” del 27/11/01, reg. n° 19.274 y sus citas) y que, en tal sentido, “…la actuación parcial de los órganos administrativos que define el ámbito de lo injusto… deviene definitivamente configurada en cuanto el funcionario realiza un acto desviado por la prosecución de un interés espurio, o sea, al tomar, el funcionario, en la actuación administrativa… una injerencia orientada al beneficio (injerencia de aprovechamiento), condicionando la voluntad negocial de la administración, por la inserción de un interés particular…” (cf. Sancinetti, Marcelo A., “Negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas”, Doctrina Penal, Año 9, n° 33/4, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1986, p. 75, cit., entre otras, en causa n° 16.131 “De Marco Naón” del 14/3/00, reg. n° 17.312; causa n° 17.200 “Deferrari” del 29/12/00, reg. n° 18.342; causa n° 30.098 “Nielsen” del 14/6/11, reg. n° 32.027; y causa n° 30.777 “Alderete” del 22/12/11, reg. n° 33.997).” (Del voto del Dr. Cattani) “Es que, en relación a esta figura, coincido con la postura sostenida por Sebastián Soler, en cuanto afirma que “…Dentro de esta incriminación no entra ni el abuso de la función ni el acto corrupto por interés, en el sentido del cohecho por promesa de retribución, ni forma alguna de fraude. En este caso, la acción consiste pura y simplemente en un desdoblamiento de la personalidad del funcionario, de manera que a un tiempo resulte intervenir en una relación (contrato u operación) como interesado y como órgano del Estado…” y, en este 69 sentido, destaca que “…El interés tomado debe ser personal, aunque no es necesario que la operación se efectúe directamente, antes al contrario, la ley con criterio que responde a lo que más frecuentemente ocurrirá, se refiere al acto simulado y a la persona interpuesta…” (cf. “Derecho penal argentino”, Ed. Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1970, Tomo V, p. 189/90).” (Del voto del Dr. Farah) “Tal es la posición que he asumido en reiterados precedentes de esta Cámara (cf. de la Sala I, causa n° 42.536 “Varela Sarcos” del 25/8/09, reg. n° 856, y de esta Sala II, causa n° 28.597 “Musumeci” del 26/3/10, reg. n° 31.208, causa n° 29.646 “Cencic” del 7/12/10, reg. n° 32.279, entre otras), en los que, al igual que aquí, no había en el expediente elemento alguno que permitiera inferir que el comportamiento que se le atribuía a los imputados hubiere respondido al interés al que hace referencia el art. 265 del Código Penal, por no verificarse el ya aludido desdoblamiento de la personalidad del funcionario. En otras palabras, la asunción de una doble posición que vicia la voluntad negociadora de la administración pública (cf. Núñez, Ricardo C., “Tratado de Derecho Penal”, Ed. Lerner, 1992, Tomo VII, p. 128), la concurrencia en su persona del interés público que representa y, a la vez, de un interés particular que hubiera justificado su apartamiento (cf. de esta Sala II, causa n° 30.098 “Nielsen” del 14/6/11, reg. n° 33.027).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 19.6.2012 Causa 30.326 Cattani – Farah - Barbarosch “Alderete” Reg. 34.656 J. 2 - S. 4 DELITOS QUE COMPROMETEN LA PAZ Y LA DIGNIDAD DE LA NACIÓN. ARTS. 222 Y 223 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En la pieza apelada no se valoró en su adecuada dimensión que, por imposición normativa, Sergio Acevedo tenía la obligación de guardar secreto sobre la información que hubiere conocido en virtud de las funciones que desplegó en el año 2003 como Secretario de Inteligencia. Es que la clasificación de los datos se mantiene incluso en supuestos de abandono del cargo; y para poder difundirlos siempre es necesaria autorización del Presidente de la Nación o de la autoridad en que delegue dicha atribución (conf. arts. 16 y 17 de la ley 25.520; y arts. 10 y 12 del Decreto 950/2002).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Partiendo de esa base, merece mencionarse -teniendo en cuenta los argumentos de la fiscalía en su memorialque no es justificativo de su actuar que fuera convocado por los magistrados intervinientes a comparecer al juicio, por expreso pedido de la defensa en el ejercicio de sus derechos. En definitiva, visto el tenor de lo preguntado, en el caso la obligación normativa pesaba únicamente sobre el imputado pues era él quien estaba en condiciones de advertir cuáles partes de la declaración brindada podían comprometer datos secretos que debía resguardar. Ello debió conducirlo, cuando lo anterior sucediera, a informarlo a las autoridades presentes, extremo que evidentemente no desconocía estando a cuanto surge del acta correspondiente (vid. fs. 65 in fine del ppal.).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “…observo que, desde el punto de vista de los elementos objetivos que describe el tipo penal –cuya verificación prescinde de la acreditación de un perjuicio concreto pues, como mis colegas, entiendo que se trata de un delito de peligro abstracto (ver Sebastián Soler “Derecho Penal Argentino”, Tomo V, Ed. Tea, Bs. As., 1992, pág. 55; y David Baigún y Eugenio R. Zaffaroni “Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial”, Tomo 9, Ed. Hammurabi, Bs. As., 2010, pág. 644 y sus citas)-, la hipótesis de la fiscalía cuenta con suficiente aval en las pruebas del sumario, al menos con el nivel de sospecha propio de este estado inicial de la instrucción.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 7.6.2012 Causa 31.690 Cattani – Irurzun - Farah “Acevedo” Reg. 34.597 J. 3 - S. 6 DOCUMENTOS. FALSEDAD IDEOLÓGICA. ART. 293 CP. SUPRESIÓN Y SUPOSICIÓN DEL ESTADO CIVIL Y DE LA IDENTIDAD. ART. 139 CP. CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO IDEAL. 70 Poder Judicial de la Nación “A su vez la expedición con datos falsos del certificado de nacimiento y del D.N.I. del menor configuran el delito de falsedad ideológica de documento público, previsto en el art. 293, segundo párrafo, del Código Penal, toda vez que éstos instrumentos públicos han quedado perfeccionados, de acuerdo con los signos de autenticidad que las leyes y los reglamentos exigen (Donna, Edgardo, “Derecho Penal –parte especial-“, Ed. Rubinzal Culzoni, Bs As. 2001, Tomo IV, pág. 223). Tal delito concurre en forma ideal con la alteración de la identidad del menor en los términos del artículo 139, inciso 2do., primer supuesto del Código Penal (conf. esta Sala II c.nº 16.968, AD. F. y otras s/inf. Art. 139, inc. 2° y 293 del Código Penal, rta. el 20/12/00, reg. n° 18.295, entre otras).” “Ello así pues, al igual que las falsedades ideológicas, se trata de un delito instantáneo que se perfecciona con la expedición por parte de las autoridades de los instrumentos públicos que prueban la posesión de una identidad diversa de la real. En este sentido se ha entendido que en esta hipótesis se hace referencia a “cualquier acto idóneo para producir el resultado típico, que puede recaer sobre la persona del menor o sobre los documentos que acreditan su identidad” (ver causa N° 29.774, “Cáceres, Pastora s/prescripción”, del 22/2/2011, Reg. N° 32.572, con cita de Donna, Edgardo, “Derecho Penal -parte especial-”, Ed. Rubinzal Culzoni, Bs. As. 2001, Tomo IIA, pág. 91).” “Es dable sostener que en el caso que nos ocupa lo que se prolonga en el tiempo son los efectos materiales dañosos causados por la consumación instantánea del delito -alteración de la identidad mediante la inscripción USO OFICIAL con datos falsos- que de ningún modo suponen, como el delito permanente, que el autor haya continuado con el delito (Conf. esta Sala II c. nº23.619 “D, F s/ prescripción”, rta. el 28/9/2006, reg. nº 25.773).” “En consonancia con lo expuesto, la acción no encuadraría en el verbo típico “suprimir”, sino en el de “alterar el estado civil –que- significa hacer aparecer como real una situación que no es la que corresponde efectivamente a los hechos…habiéndose colocado al sujeto pasivo en situación de ser otro, como cuando se altera su filiación…” (ver causa N° 29.774 ya cit. y Baigún, David y Eugenio Zaffaroni, “Código Penal, parte especial”, Edit. Hammurabi, Bs. As. 2008, T. 5, pág. 94/95 y su cita, lo volcado entre guiones no corresponde al original).” C.C.C. Fed. Sala II 13.6.2012 Causa 31.803 Cattani – Irurzun - Farah “Tessari Ubiedo” Reg. 34.633 J. 1 - S. 2 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN. USO. UNIDAD DE CONDUCTA. “En relación a lo relatado, no debemos dejar de mencionar que conforme sostiene la Corte Suprema de Justicia de la Nación “existe unidad de conducta entre la adulteración de documentos y el uso posterior (...) y que el juzgamiento separado de una única conducta importaría violar la prohibición de doble persecución penal (…) de jerarquía constitucional” –Fallos 330:3141; 327:2869, citados en el dictamen del procurador que la Corte hace suyo, competencia nro. 696, Caruso, Enrique Eduardo y otros s/ falsificación de documento público, res. 23/03/10–. En el mismo sentido esta Sala tiene dicho que “(…) aunque el uso del documento público adulterado no constituya un factor necesario de consumación del delito de adulteración del documento público, no queda tampoco excluido de él: el uso no hace más que continuar la consumación y, por consiguiente, vendría a ser una ‘grosera vulneración’ del ne bis in idem castigar aquel uso aplicándole dos figuras distintas (…)” –ver causa nro. 26.967, “Aba, Carlos A. S/ procesamiento y p.p”, res. 25/07/08, registro nro. 28737 y sus citas–.” C.C.C. Fed. Sala II 4.6.2012 Causa 31.762 Cattani – Irurzun - Farah “Quinteros Arce” Reg. 34.567 J. 6 - S. 12 ESTAFA. ESTAFA PROCESAL. REQUISITOS TÍPICOS. “Sentado ello, y en punto al delito que la querella intenta probar, esto es, estafa procesal, este tribunal ha dicho que: es un claro supuesto de "estafa en triángulo", porque se produce un desdoblamiento entre la víctima del engaño y el ofendido por la estafa. Víctima del engaño y disponente es el juez, y ofendido por la estafa es la persona a la que afecta la resolución patrimonial dispositiva. No se discute que la estafa procesal es una estafa 71 común, con la única particularidad que se desarrolla en el ámbito jurisdiccional y que el sujeto engañado es la persona del juez (Romero, Gladys N. "Delito de estafa —Análisis de modernas conductas típicas de estafa— Nuevas formas de ardid o engaño", Ed. Hammurabi, Bs. As. 1998, pág. 348/9).” “El Código no trae la descripción específica de este tipo de estafa, pero resulta subsumible en el artículo 172 del Código Penal -CNC Penal, Sala IV, C. N° 353 "Ruisánchez Laurés, Angel", reg. N° 613, del 26/6/96-. En este sentido, se decidió que la estafa procesal se encuentra incluida en el artículo 172 del código penal y requiere la existencia de un expediente judicial donde se materialicen los requisitos propios de la figura en cuestión (D'Alessio, Andrés "Código Penal Comentado y Anotado —Parte Especial— La Ley; Bs. As. 2004, págs. 464 y 465) –v. causa 46.043 “Finkielsztain, José Gabriel s/procesamiento, rta. 3/4/12, reg. 253-.” C.C.C. Fed. Sala I 14.6.2012 Causa 46.863 Freiler - Farah “Polo” Reg. 579 J. 12 - S. 23 LEY PENAL. APLICACIÓN DE LA LEY EN EL ESPACIO. JURISDICCIÓN SOBRE HECHOS OCURRIDOS A BORDO DE UN BUQUE. EXTRADICIÓN. GENERALIDADES. “Llegado este punto, en primer término debemos señalar que no compartimos las críticas esbozadas por el Ministerio Público Fiscal, pues para determinar la jurisdicción que recae sobre los hechos ocurridos a bordo del buque “Maercks Luz” debemos estar a lo dispuesto por el artículo 97 de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar (ley 24.543), el cual otorga jurisdicción al Estado de la bandera de la nave respecto de los hechos ocurridos en alta mar y que impliquen una responsabilidad penal.” “Al respecto, explica Guillermo J. Fierro que “en lo que atañe a los buques que nuestra ley cataloga como privados, en alta mar rige la ley del pabellón, pero esta regla general reconoce las siguientes excepciones”.” “La primera que señala es “cuando se produce un abordaje o cualquier otro accidente en la navegación que implique una responsabilidad penal o disciplinaria para el capitán del navío o para su personal”, situación en la que no sólo las autoridades del Estado de pabellón podrían tomar las medidas que correspondan, sino también las autoridades del Estado cuya nacionalidad pertenezcan lo imputados.” “La segunda excepción que menciona en el caso de que “se comprueba la existencia de transporte de esclavos”.” “En tercer lugar incluye los supuestos de “piratería”, casos éstos en los que “todo buque de guerra, aeronave militar o algún navío al servicio de un Estado puede apresar en alta mar o en cualquier lugar no sometido a la jurisdicción de indeterminado Estado a un buque o aeronave pirata, detener a los responsables e incautarse los bienes que se encuentren a bordo”.” “Agrega que una nueva excepción a la regla general “la constituyen las transmisiones no autorizadas de radio o televisión difundidas desde un buque o instalación en alta mar”.” “Otra excepción es el llamado “‘derecho de persecución’, que se otorga a los buques o aeronaves militares u otros similares que lleven signos claros y sean fácilmente identificables como buques al servicio del gobierno y autorizados a tal fin, para emprender la persecución de cualquier nave respecto de la cual las autoridades del Estado ribereño que la persigue tengan sospechas de que ha infringido alguna ley de ese Estado o de un tercer país”.” “La última excepción, si bien el autor aclara que no se trata de una genuina, es el caso del tráfico de estupefacientes, dado que en esa supuesto “se afirma la obligación de todos los Estados de cooperar para la represión de ese hecho ilícito realizado en alta mar”. (aut. cit., “Ley penal y derecho internacional”, Ed. Astrea, Ciudad de Buenos Aires, 2007, Tomo I, págs. 356/359).” “En este sentido, ha sostenido nuestro Máximo Tribunal que “la extradición es un procedimiento de asistencia judicial internacional, cuyo fundamento radica en el interés común a todos los estados de que los delincuentes sean juzgados en el país a cuya jurisdicción internacional corresponde el conocimiento de los respectivos hechos delictivos (Fallos 308:887, considerando 2°y 318:373), y que en las actuaciones sobre extradición el criterio judicial debe ser favorable al propósito de beneficio universal que la inspira (178:81)” , (cf. Trib. cit., 72 Poder Judicial de la Nación V.216.XXXV, “Vera Maldonado”, rta el 14/11/00).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 1.6.2012 “Longno” Causa 46.936 Reg. 502 J. 11 - S. 21 NULIDAD. DECLARACIÓN DE OFICIO. DEFENSA EN JUICIO. ALCANCES. “Teniendo en cuenta que “la declaración de nulidad de algún acto puede ser decretada de oficio, en cualquier instancia, cuando se comprueban omisiones, violaciones o defectos que comprometan el orden público” (c.n° 12.454 “Núñez González”, reg. n° 13.602, rta. 11/10/06; c.n° 29.047 “Pou, P. s/ procesamiento”, reg. n° 31.895, rta. el 14/09/10, entre otras), y que la incongruencia entre la imputación de fs. 741/742 y la resolución de fs. 744/751 resulta ser un vicio de ese tipo -por la violación al derecho de defensa, art. 18 de la Constitución Nacional-, se declarará la nulidad parcial de la resolución impugnada, en cuanto procesa a González por la defraudación que se habría llevado a cabo mediante la utilización de la identidad de la Sra. M. V. Núñez, con la que se habría causado un perjuicio económico por la suma de $988,78.” C.C.C. Fed. Sala II Cattani – Irurzun - Farah 12.6.2012 “González” USO OFICIAL Causa 31.878 Reg. 34.617 J. 11 - S. 22 NULIDAD. GENERALIDADES. INTERPRETACIÓN RESTRICTIVA. PRUEBA. ACTA. REQUISITOS FORMALES. CADENA DE CUSTODIA. “Este Tribunal ha dicho que a la luz del criterio imperante en materia de nulidades, su procedencia debe interpretarse de modo restrictivo (conf. CNº 25.204 “Herrera”, reg. 188, rta. 13/4/94, entre muchas otras).” “Y ello es así puesto que las formalidades no están previstas en defensa de la ley sino como vía de materialización de garantías constitucionales. De este modo, si no se observa una vulneración de estas últimas, la inobservancia de las formas no puede acarrear la nulidad del acto cuestionado.” “Este es el sentido de la jurisprudencia de este Tribunal en cuanto a que: “…los vicios que afectan la validez de un acta y pueden motivar su anulación se ciñen a la observancia de ciertos requisitos formales. Cumplidas las exigencias previstas por la ley, el acta sera válida; luego, su evaluación como medio probatorio deberá ser analizado en el estadio procesal que corresponda…” (Cfr. CN° 35.571 “Carbone”, reg. 112, rta. 26/2/04; CN° 43.136 “Videomaniak”, reg. 720, rta. 30/7/09, entre otras).” “Por otra parte, hemos sostenido que: “…la duda acerca de la preservación de la cadena de custodia no debe conducir a excluir la prueba sospechada sino antes bien a intentar superar aquella duda. De lo contrario, una renuncia anticipada a la averiguación de la verdad sería tan ilegítima como la ofensa que se procura evitar” (cfr. CN° 45.289 “Vazquez”, reg. 428, rta. 5/5/11).” C.C.C. Fed. Sala I 19.6.2012 “Acuña Pineda” Causa 46.083 NULIDAD. Freiler - Farah Reg. 599 GENERALIDADES. REQUISITOS J. 7 - S. 14 PARA SU PROCEDENCIA. PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN. PRINCIPIO DE TRASCENDENCIA. ASOCIACIÓN ILÍCITA. REQUISITOS TÍPICOS. “…ha de advertirse que esa sanción procesal encuentra límite en el principio de conservación. Ello deriva de la calidad de ultima ratio de la declaración de nulidad, de la presunción de validez de los actos del procedimiento judicial y de la comprensión del procedimiento como camino hacia un objetivo que debe ser alcanzado, que no es sino la decisión judicial (cfr. Maier, Julio B. J.; Derecho Procesal Penal- III. Parte General. Actos procesales, Editores del Puerto, Buenos Aires, 1° edición, 2011, p. 55).” (Del voto del Dr. Freiler) “En consecuencia, y directamente vinculado a ello, no puede obviarse que el cumplimiento de las formas procesales no es el telos del proceso penal, sino, en cambio, un medio para alcanzar la verdad histórica y la 73 aplicación de la ley penal.” (Del voto del Dr. Freiler) “De tal forma, si el vicio no ha impedido el cumplimiento de la finalidad del acto, la declaración de nulidad no debe prosperar, imperando la conservación del acto procesal.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, la procedencia de la nulidad encuentra un nuevo límite en el principio de trascendencia, que exige como base de toda declaración de invalidez la existencia de un interés jurídico concreto que deba ser reparado, es decir, “…tornar explícito y plausible el interés en la declaración o el perjuicio concreto al que conduce el defecto del acto para aquel facultado a denunciarlo, cuando solicita la nulidad del acto” (cfr. Maier, Julio B. J.; ob. cit., p. 55- bastardilla en el original).” (Del voto del Dr. Freiler) “Así lo ha entendido nuestro Máximo Tribunal de Justicia al señalar que “…la nulidad procesal requiere un perjuicio concreto para alguna de las partes, porque cuando se adopta en el sólo interés del formal cumplimiento de la ley, importa un manifiesto exceso ritual no compatible con el buen servicio de justicia” (Fallos 295:961; 298:312; 311:1413, entre otros).” (Del voto del Dr. Freiler) “Estas directrices reconocen que la aplicación de la nulidad es una sanción procesal de orden excepcional, que debe ceder ante los principios de conservación y trascendencia, en pos de la preservación del proceso frente a cuestiones de mera forma que no impliquen una afectación real de las reglas del debido proceso.” (Del voto del Dr. Freiler) “Los delitos asociativos, o de organización, se caracterizan por contemplar ya como comportamiento prohibido, el mero hecho de reunirse con otros, siempre que los propósitos que de manera común sean perseguidos resulten contrarios a aquellos valores fundamentales que pretende establecer y proteger el ordenamiento jurídico penal (v. Delitos asociativos en Pastor, Daniel R. y Guzmán, Nicolás, Problemas Actuales de la Parte Especial del Derecho Penal, Ad Hoc, Buenos Aires, 1° edición, 2011, pp. 263 y 264).” (Del voto del Dr. Freiler) “…la doctrina argentina coincide en señalar que los requisitos que caracterizan a la asociación ilícita son: a) tomar parte en una asociación; b) número mínimo de partícipes y; c) propósito colectivo de delinquir (v. Soler, Sebastián; Derecho penal argentino, t. IV, TEA, Buenos Aires, 1978, p. 603; Fontán Balestra, Carlos; Tratado de derecho penal, t. IV, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1994, p. 468; Donna, Edgardo A.; Derecho penal. Parte Especial, t. II-C, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2002, p. 306 y ss., entre otros).” (Del voto del Dr. Freiler) ““Tomar parte” significa participar de las actividades de la asociación, lo que exige alguna clase de colaboración con la actividad de aquélla. Es decir, el autor debe realizar algún aporte efectivo que se exteriorice como tal frente a los restantes integrantes, aunque se trate únicamente de un aporte meramente psicológico.” (Del voto del Dr. Freiler) “A su vez, la participación como miembro implica que ese “tomar parte” adquiera un sentido de permanencia en la vida de la organización, circunstancia que no sólo se exterioriza mediante una actividad en concreto por parte de cada integrante, sino también con el compromiso de subordinarse a la voluntad de la asociación, a fin de garantizar su mantenimiento y funcionamiento. De allí que sea necesaria, a su vez, una mínima organización, elemento éste que se vincula con la presencia de cierta cohesión en el grupo destinado a la consecución de sus fines, y que se manifiesta mediante la distribución de diversos roles entre sus integrantes (v. Fallos 324: 3952, “Stancanelli, Néstor Edgardo y otro s/abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público s/ incidente de apelación de Yoma, Emir Fuad- causa N° 798/95-”, rta. 20/11/01, considerando 5° del voto de la mayoría).” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, la existencia y continuidad del grupo tiene basamento en un acuerdo o pacto tácito o expreso existente entre sus miembros, que no requiere ninguna clase de formalidad.” (Del voto del Dr. Freiler) “Con relación a ello, esta Sala sostuvo que “…lo que caracteriza la asociación ilícita es,la expresión de voluntad para la comisión de uno o más delitos. Para que ello exista no es necesario que todos los conspiradores actúen juntos o simultáneamente, tampoco es necesario el conocimiento de la parte exacta que otro desempeña en los diferentes iter criminis, ni es necesario que se conozcan entre sí. Lo fundamental es el acuerdo que los une a todos de realizar conductas criminales…” (v. causa N° 37.919, “Gordon, Marcelo y otros s/asociación ilícita y secuestros extorsivos”, reg. N° 1231, rta.: 21/10/08, con cita del precedente “Di Zeo, Rafael y otros 74 Poder Judicial de la Nación s/procesamiento”, C.C.C., Sala I, causa N° 23.618, reg. N° 24/131, rta.: 20/12/04 y sus citas).” (Del voto del Dr. Freiler) “En idéntico sentido, nuestro Máximo Tribunal sostuvo que: “…es elemental que la expresión ‘asociación’, por más que su sentido no pueda ser equiparado al que tiene en derecho civil, requiere un acuerdo de voluntades, no necesariamente expreso pero al menos tácito. Por lo demás, es obvio que la finalidad de dicho acuerdo tiene que ser la de ejecutar actos calificados por la ley como delitos del derecho penal pues si éstos no se tipificaran como tales no habría ilicitud de la asociación” (v. Fallos 324: 3952 cit., voto de la mayoría).” (Del voto del Dr. Freiler) “Es imprescindible, además, que la asociación cuente, al menos, con tres miembros que puedan ser válidamente considerados tales, en razón de que esa existencia determinará la tipicidad de la conducta de los restantes.” (Del voto del Dr. Freiler) “Al respecto, Sebastián Soler sostiene, “Ese mínimo debe estar integrado por sujetos capaces desde el punto de vista penal, es decir, mayores de dieciséis años” (Derecho Penal Argentino, T. IV, Tea, Buenos Aires, 1963, p. 549).” (Del voto del Dr. Freiler) “Asimismo, la organización adquiere su carácter delictivo en la medida en que esté orientada a la comisión de delitos dolosos indeterminados. En palabras de Creus “..no se trata de que los miembros no sepan qué delitos van a cometer, sino que tengan en sus miras pluralidad de fines delictivos que no se agoten con la concreción de uno USO OFICIAL o varios hechos” (v. Derecho penal. Parte Especial, t. II, Astrea, Buenos Aires, 1983, p. 110; en el mismo sentido, Nuñez, Ricardo; Tratado de Derecho Penal, Tomo V, Vol. I, Ed. Lerner, Buenos Aires, 1992, p. 187).” (Del voto del Dr. Freiler) “En cuanto al tipo subjetivo, resulta indispensable que el autor conozca que, a través de su comportamiento, realiza un aporte concreto a una organización formada por, al menos, dos miembros más, y cuyo objetivo es la perpetración de delitos indeterminados y, como especial elemento subjetivo, debe adherir a ese propósito de colaborar con los fines de la asociación, es decir, se requiere la manifestación de una voluntad de permanencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “En definitiva, lo que se sanciona bajo el nombre de asociación ilícita no es sino la creación de una persona plural que reviste ciertas características, cuyos episodios jurídico-penalmente relevantes serán considerados obra de la asociación, y no de sus miembros en particular pues, en definitiva, éstos, a través de sus aportes individuales, se encargaron de generar previamente las condiciones propicias para la creación y subsistencia de esa organización y, en consecuencia, para la prosecución de los fines para los que aquélla fue creada.” (Del voto del Dr. Freiler) “De ahí que “…una vez que ella ha adquirido su propia vida, desde ese momento en que su diseño pudo ser alcanzado por el derecho penal, no es sino esta persona, el colectivo, la que con el vigor que las ya confundidas contribuciones le han dado se expresa en cada uno de los actos que marcaran su génesis; en cada uno de los delitos cometidos en su contexto” (v. Sobre los delitos comunitarios, Un nuevo “aporte” acerca de la figura de la asociación ilícita, en Pastor, Daniel R. y Guzmán, Nicolás, ob. cit., p. 253).” (Del voto del Dr. Freiler) ““…el delito cometido desde la sociedad no es sino aquello por lo que la organización existe. Sólo por él, y a través de él, se justificará la existencia de una empresa cuyo contrato constitutivo lo ha tenido como objeto”. (v. Sobre los delitos comunitarios, Un nuevo “aporte” acerca de la figura de la asociación ilícita, en Pastor, Daniel R. y Guzmán, Nicolás, ob. cit., p. 254).” (Del voto del Dr. Freiler) “Se deduce de ello que la legitimidad de la punición de este ilícito radica, precisamente, en la necesidad de conjurar el peligro que entraña la creación de esa nueva “persona jurídica”, en tanto se erige como un contexto propicio para la comisión de futuros delitos por parte de sus integrantes, que no podrán distanciarse de aquéllos, en tanto encontraron su origen en ese nuevo ente que sus miembros contribuyeron a crear.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, también carece de sustento el agravio de la defensa relativo a que tampoco ha sido posible acreditar el “dolo de pertenecer”, en tanto los elementos de cargo incorporados no darían cuenta de la existencia de un acuerdo preexistente entre Ruffo y los restantes miembros de la asociación como uno de los elementos típicos exigidos por la figura bajo análisis.” (Del voto del Dr. Freiler) 75 “Como expuse en párrafos precedentes, el delito de asociación ilícita requiere que el autor conozca que realiza un aporte a un grupo formado por, al menos, dos miembros más, cuyo objetivo principal sea la comisión de delitos. Sólo es imprescindible el conocimiento de la existencia de la asociación y del pacto que lo vincula a los restantes miembros que la conforman.” (Del voto del Dr. Freiler) “Como especial elemento subjetivo, el autor debe tener, además, voluntad de “permanencia”, es decir, adherir internamente a ese compromiso de colaborar con las actividades de la asociación, sin necesidad de renovar ese acuerdo o pacto preexistente ante cada nueva oportunidad (v. Ziffer, Patricia S.; El delito de asociación ilícita, Ad Hoc, Buenos Aires, 2005, p. 82).” (Del voto del Dr. Freiler) “En palabras de Ricardo Nuñez: “…es esencial la existencia de un acuerdo, porque sin concierto o pacto no puede haber cooperación. El acuerdo existe cuando los individuos interesados han manifestado, expresa o implícitamente, su voluntad de obrar concertadamente para cometer delitos, prestándose cooperación al efecto”; y agrega “…no es necesario que el pacto haya sido seguido por la reunión material de los asociados, los cuales pueden residir en lugares distintos y no conocerse entre sí …(…)…procesalmente bastan hechos demostrativos de la existencia del acuerdo con fines delictivos, expresa o tácitamente prestado, por tres o más personas. El acuerdo puede estar disimulado mediante una asociación de fines lícitos” (Nuñez, Ricardo; ob. cit., pp. 184 y 185; en el mismo sentido, Ziffer, Patricia, ob. cit., pp. 72 y 73).” (Del voto del Dr. Freiler) “En efecto, sin perjuicio de que en la actualidad la asociación ilícita aparece prevista como un delito que afecta el “orden público”, dejando a un lado aquella preferencia de algunos doctrinarios argentinos que optaban por denominar “tranquilidad pública” a ese título del Código Penal que contenía el tipo penal previsto en el artículo 210, lo cierto es que la selección de una u otra denominación relativa al bien jurídico cuya protección se pretende no respondió a una modificación sustancial en la valoración legislativa del ilícito bajo análisis.” (Del voto del Dr. Freiler) “Si bien no es pacífica la doctrina en cuanto al contenido o naturaleza del bien jurídico protegido en el tipo sub examine (v. Soler, Sebastián; ob. cit., pp. 589 y 591; Nuñez, Ricardo C.; Derecho penal argentino, t. IV, Lerner, Córdoba, 1971, pp. 173 y 174; Creus, Carlos; Derecho penal, Parte Especial, t. II, Astrea, Buenos Aires, 1983, p. 107; Fontán Balestra, Carlos; ob. cit., p. 449 y ss.; Molinario, Alfredo; Derecho penal, TEA, Buenos Aires, 1937, p. 251 y Ziffer, Patricia, ob. cit., pp. 34 y 35), lo cierto es que el fundamento de la previsión de la asociación ilícita radica en la necesidad de enfrentar, de modo inmediato, la peligrosidad de las organizaciones destinadas a cometer hechos ilícitos futuros. Es decir, se le asigna a esta figura una función “preventiva” con relación al peligro que esa clase de organizaciones representa para los restantes bienes jurídicos protegidos por el ordenamiento jurídico penal, en tanto se erige como una fuente de riesgo significativa.” (Del voto del Dr. Freiler) “En palabras de Patricia Ziffer “El formar parte o unirse a un grupo es la constelación vista como especialmente peligrosa y ello decide que ya esta conducta es suficiente para una criminalización adelantada” (ob. cit., p. 52).” (Del voto del Dr. Freiler) “Por su parte, nuestro Máximo Tribunal, en el fallo “Stancanelli” citado en párrafos precedentes, refirió que: “…el orden público al que se alude es sinónimo de tranquilidad pública o paz social, es decir, de la sensación de sosiego de las personas integrantes de una sociedad nacida de la confianza de que pueden vivir en una atmósfera de paz social, por lo que los delitos que la afectan producen alarma colectiva al enfrentarlos con hechos marginados de la regular convivencia que los pueden afectar indiscriminadamente. En consecuencia, la criminalidad de éstos reside esencialmente, no en la lesión efectiva de cosas o personas, sino en la repercusión que ellos tienen en el espíritu de la población y en el sentimiento de tranquilidad pública, produciendo alarma y temor por lo que puede suceder” (considerando 5° del voto de la mayoría).” (Del voto del Dr. Freiler) ““…el injusto de la asociación ilícita puede verse en su carácter de ‘delito de amenaza’. La conducta ya exteriorizada por sus miembros resulta apta para configurar una amenaza que se expresa en una forma especialmente agresiva, y que deriva de la creación entre varios de un aparato organizado, destinado a perdurar y a facilitar en lo sucesivo la comisión de delitos. Su existencia autoriza al Estado para deshacer la agrupación y para desmantelar las estructuras de las que proviene el peligro antes de que éste se concrete. Asimismo, ello 76 Poder Judicial de la Nación legitima la punición de sus integrantes, en la medida en que aquel que colabora con una asociación destinada a perdurar en el tiempo y con el fin de concretar futuros planes delictivos, no está en situación de poder controlar el alcance de su aporte” (v. Ziffer, Patricia; ob. cit., pp. 216 y 217- resaltado en el original).” (Del voto del Dr. Freiler) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 28.6.2012 “Ruffo” Causa 45.757 Reg. 641 J. 5 - S. 10 PROCESO PENAL. DELEGACIÓN DE LA INSTRUCCIÓN. DISCRECIONALIDAD DEL MAGISTRADO. “Respecto de la delegación dispuesta cabe destacar que este Tribunal ha sostenido en reiteradas oportunidades que “…el ejercicio de la facultad a la que alude el artículo 196 del C.P.P., confiriendo dirección al fiscal, …no hace más que asignarle uno de los cometidos esenciales inherentes a su razón de ser, ajustando su rol a la potestad que ejercita… Una exégesis razonable de la ley procesal impide sujetar a un plazo mínimo la innovación introducida por el artículo 196, que aunque tímida y mediatamente, permite al Ministerio Público protagonizar la investigación preliminar desdoblando las funciones de requerir y decidir, a la luz de las legislaciones más modernas y de los principios republicanos, y en vistas de una mayor agilidad y eficacia en la USO OFICIAL persecución” (ver de esta Sala Causa n° 28.425 “Desirée Aidar, J. s/delegación de instrucción”, Reg. n° 30.699 del 24 de noviembre de 2009; Causa n° 30.289 “N.N. s/nulidad -delegación fiscal-”, Reg. n° 32.793 del 20 de abril de 2011; Causa n° 30.661 “N.N. s/ delegación al fiscal”, Reg. n° 33.409 del 5 de septiembre de 2011, entre otras).” “Se ha señalado también que “el instituto de la delegación es eminentemente discrecional para el juez, pudiendo éste disponer de su utilización durante toda la instrucción, con el único límite de la conveniencia para el desarrollo de la investigación…” (en este aspecto, v. causa n° 17.121 “Inc. de apelación en autos Valdez, B. s/defraudación”, rta. 16.11.00, reg. 18.176; c. n° 17.248 “Norberto y otros s/nulidad art. 196 C.P.P.”, rta. 5.12.00, reg. 18.254 y sus citas; c. n° 19.098 “Massholder, Juan s/nulidad delegación fiscal”, rta. 22.8.02, reg. 20.079, entre otras).” “Sobre la base de este criterio, la continuación de la delegación no hace más que mantener la dirección dada desde un inicio a la instrucción, sin que se advierta que tal disposición dificulte la marcha de la pesquisa.” “En este contexto, mal puede sostenerse que lo definido afecte la independencia funcional del Ministerio Público (artículo 120 de la Constitución Nacional) cuando responde a sus objetivos y facultades propias (artículo 196 del Código Procesal Penal de la Nación; ley 24.946) y las finalidades de la etapa preparatoria (artículo 193 del Código Procesal Penal de la Nación)….” C.C.C. Fed. Sala II 12.6.2012 Causa 31.648 Cattani – Irurzun - Farah “Minin” Reg. 34.621 J. 9 - S. 17 PRUEBA. PRUEBA PERICIAL. PERITAJE. CONCEPTO. NULIDAD. GENERALIDADES. “Para resolver la cuestión traída a conocimiento de los suscriptos, cabe traer a colación las palabras de Lino Palacio, quien define a la prueba pericial como “aquella en cuya virtud personas ajenas a las partes y a los restantes sujetos del proceso, a raíz de un específico encargo judicial y fundados en los conocimientos científicos, artísticos o técnicos que poseen, comunican al juez o tribunal las comprobaciones, opiniones o deducciones extraídas de los hechos sometidos a dictamen”, para luego agregar que “... en la prueba analizada predomina el juicio técnico sobre la mera comprobación...” (Palacio, Lino Enrique, “La prueba en el proceso penal”, ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2000, pág. 127 y ss., el resaltado nos pertenece).” “En el mismo sentido, Cafferata Nores enseña que “la pericia es el medio probatorio con el cual se intenta obtener, para el proceso, un dictamen fundado en especiales conocimientos científicos, técnicos o artísticos, útil para el descubrimiento o la valoración de un elemento de prueba...”. Explicó que “...en ciertos casos se impone 77 la intervención en el proceso de una persona que sepa lo que juez no sabe: es el perito, sujeto al cual el magistrado debe ineludiblemente recurrir cuando ha verificado que para descubrir o valorar un elemento de prueba son necesarios determinados conocimientos..., conocimientos propios de una cultura profesional especializada” (Cafferata Nores, José I., “La prueba en el proceso penal”, ed. Depalma, Buenos Aires, 1994, págs. 45 y ss, el resaltado nos pertenece).” “La nota característica de este medio de prueba está configurada por los “conocimientos especiales” -o, en las palabras de Mittermaier, “aptitud y conocimientos facultativos especiales”- en virtud de los cuales el instructor solicita a un tercero -denominado perito- una opinión o dictamen respecto de algún hecho pasible de comprobación (cfr. Mittermaier, Kart Joseph, “Tratado de la prueba en materia criminal”, ed. Di Plácido, Buenos Aires, 1999, pág. 195 y ss).” “Recuérdese que el sistema de nulidades receptado en nuestro ordenamiento procesal impone la interpretación restrictiva, y establece que no corresponde la declaración de una nulidad por la nulidad misma, sino que el acto atacado debe producir un perjuicio efectivo a la parte que la plantea, afectando, concretamente, una garantía constitucional, además de requerirse que dicha parte posea un interés en su invalidación (CSJN, Fallos 325:1404, 323:929, 311:1413 y 311: 2337, entre otros). En virtud de ello, las nulidades no deben ser declaradas si el vicio no ha impedido lograr la finalidad del acto y si no media interés jurídico que reparar de acuerdo a los principios de conservación y trascendencia, ante los cuales aquéllas siempre ceden. No tienen por fin satisfacer pruritos formales, sino subsanar los perjuicios efectivos que pudieren surgir de la desviación de las formas procesales, cada vez que esta desviación suponga una restricción a las garantías de las que gozan todo encausado.” “Al respecto, enseña Binder que “La forma y aún el proceso en sí mismo no son más que instrumentos para la vigencia de derechos y principios de defensa del ser humano, que están garantizados por las formas... la declaración de nulidad debe ser la ratio final en la defensa del debido proceso. Mientras éste se cumpla, las formas procesales permanecen subordinadas a los principios porque sólo son garantías de cumplimiento de esos principios...” (“El incumplimiento de las formas procesales”, editorial Ad Hoc, Buenos Aires, 2000, pág 85 y ss.).” C.C.C. Fed. Sala I 19.6.2012 Causa 47.051 Freiler - Farah “Schoklender” Reg. 590 J. 5 - S. 9 QUERELLA. SOLICITUD. UNIDAD DE INFORMACIÓN FINANCIERA (UIF). REQUISITOS PARA SU CONSTITUCIÓN. “Es que no puede perderse de vista, a estos efectos, que la ley no exige certeza sobre el carácter de ofendido, sino que tan sólo establece un requisito a título de hipótesis sobre el perjuicio sufrido por los sucesos; de lo contrario, recién a partir de una sentencia condenatoria estaría definida dicha calidad, es decir, una vez fenecido el proceso en el cual la víctima pretende ejercer sus derechos (cf. causa n° 28.657 “De Martino” del 22/2/10, reg. n° 31.078, y causa n° 27.345 “Cook” del 18/12/08, reg. n° 29.341, y su cita).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Evaluada entonces, desde este ángulo, la nueva presentación del organismo se aprecia que la descripción de los hechos por los que pretende querellar y su encuadre legal a la luz de la figura de lavado de activos hallan anclaje suficiente en las constancias del expediente y lo actuado hasta el momento.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “De allí que, cumplidos en esta oportunidad los restantes requisitos del ordenamiento procesal, debe concluirse en que la legitimación activa que se deriva de la normativa invocada por el recurrente (art. 1° del decreto n°2226/08 y art. 4 de la ley 17.516) se halla expedita; por lo que corresponde revocar la resolución impugnada y tener a la UIF por querellante en este proceso.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En esa última intervención en esta causa, citada por mis colegas que me preceden en el voto, señalé que a mi juicio el único obstáculo que impedía a esa fecha acceder a la pretensión de la Unidad de Información Financiera era la falta de acabado cumplimiento de las exigencias establecidas por los incisos 2 y 3 del art. 83 del Código 78 Poder Judicial de la Nación Procesal Penal de la Nación.” (Del voto del Dr. Farah) “En estas condiciones y advirtiendo que tales deficiencias fueron superadas por el pretenso querellante en su nueva presentación, en consonancia con el criterio que vengo sosteniendo en la materia (cf. Sala I, causa n° 43.268 “Unidad de Información Financiera s/ser tenido como parte querellante” del 24/9/09, reg. n° 1049, y causa n° 46.040 “Sbatella, José Alberto -Unidad de Información Financiera- s/solicitud de ser tenido por parte querellante” del 4/10/11, reg. n° 1120), adhiero a la solución propuesta en el voto que lidera el Acuerdo.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 26.6.2012 “UIF” Causa 31.810 Reg. 34.673 J. 12 - S. 23 RECURSO DE APELACIÓN. PARADERO. COMPARENDO. IMPROCEDENCIA. “Ahora bien, el auto cuestionado se encuentra debidamente fundado, dicha medida es discrecional del magistrado actuante, y al respecto este Tribunal ha sostenido reiteradamente que: “...la orden de averiguación de paradero y comparendo constituye una decisión propia del Juez que carece de entidad para generar gravamen irreparable alguno, como así tampoco se encuentra prevista expresamente la posibilidad de recurrir tal decisión USO OFICIAL en el ordenamiento ritual. Por esas razones, resulta inapelable y debe estarse a al inadmisibilidad del recurso dada la taxatividad imperante en la materia -art. 432, primer párrafo, 444, 440 y cc del CPPN -...” (Conf. c.n° 40.505 “Recurso de queja por apelación denegada”, reg. n° 553, rta. el 12/6/07, y c. nro. 47.082, “Zarate, Jonathan”, reg. nro.546/12 entre otras, rta. 7/6/12).” C.C.C. Fed. Sala I 12.6.2012 Causa 46.953 Freiler - Farah “Neuman” Reg. 562 J. 2 - S. 3 RECURSO DE APELACIÓN. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. ART. 438 CPPN. “…cabe destacar que “el código ha adoptado una fórmula sumamente estricta que requiere que el impugnante deje en claro las razones determinantes de su recurso al momento de introducirlo” –ver Navarro, Guillermo Rafael y Daray, Roberto Raúl; Código Procesal Penal de la Nación, Análisis doctrinal y jurisprudencia, 1era. Edición, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, tomo II, p. 1172– y a su vez “los motivos consisten en la exposición de los puntos que, a criterio del recurrente, lo agravian por la injusticia o el desacierto de la resolución (…) La falta de la concreta indicación de los motivos autoriza al rechazo del recurso (art. 444)” –ver D’Albora, Francisco; Código Procesal Penal de la Nación, Anotado. Comentado. Concordado., 7ma. Edición, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2005, tomo II, p. 999–.” “En estas condiciones, no puede considerarse que el recurso fiscal cumpla con la exigencia establecida en el artículo 438 del C.P.P.N. respecto a la específica indicación de los motivos en los que se sustenta la impugnación. Ello, pues no rebatió los argumentos de la decisión ni introdujo ningún fundamento de fondo.” C.C.C. Fed. Sala II 4.6.2012 Causa 31.788 Cattani – Irurzun - Farah “Moreiras” Reg. 34.572 J. 11 - S. 21 RECURSO DE QUEJA. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. ART. 199 CPPN. IRRECURRIBILIDAD. “se hace necesario determinar si la decisión del magistrado ocasiona un gravamen irreparable al recurrente, puesto que aunque el legislador previó la irrecurribilidad de las diligencias probatorias dispuestas por el juez, las pautas de impugnabilidad objetiva establecidas taxativamente en el artículo 449 del Código Procesal Penal de la Nación, permitirían la revisión de un simple decreto en la medida que dicho gravamen sea de imposible reparación posterior (Criterio seguido pacíficamente por la jurisprudencia: ver entre ellos de esta sala, Incidentes n°15.572, “Dappaen”, rta el 3/6/1999, reg n°16.495 y sus citas; Incidente n°14.472, “Seligman”, rta el 14/7/1998, 79 reg n°15.615; Incidente n°17.551, “Alsogaray en causa 8202/00", rta el 29/3/2001, reg n°18.524. Y de la sala I de este Tribunal: Incidente n°27.550 “Finazzi”, rta el 25/4/1996, reg n°327 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II 21.6.2012 Causa 31.916 Cattani – Irurzun - Farah “Sznurewicz” Reg. 34.665 J. 7 - S. 14 SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. OPINIÓN. CARÁCTER. ALCANCES. “…este Tribunal tiene dicho que “(…) el dictamen fiscal relativo a la procedencia o no del instituto debe limitarse al análisis de los puntos de la suspensión del juicio a prueba atinentes al ejercicio de la acción penal pública y no sobre la razonabilidad de la reparación ofrecida (…)”, juicio que resulta privativo del juez de la causa y que excede el ámbito de la actuación material del acusador público (c/n°43.520 “Trinchero, Lucía s/cuotas de reparación”, reg. 372, rta. 27/4/10).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 28.6.2012 “Caccavo” Causa 46.872 Reg. 651 J. 11 - S. 22 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “Con relación al aspecto subjetivo, el autor debe perseguir un beneficio que debe tener contenido económico, es decir que se exige una ultraintención, la cual se traduce en que este provecho es distinto del que persigue quien contrata de manera aislada a personas con una residencia irregular en el país, conducta inmersa en la infracción administrativa del art. 55 (conforme ley 25.871). Por último, hemos dicho que la figura en cuestión admite solamente el dolo directo, que abarca el pleno conocimiento de la condición de inmigrante irregular y las consecuencias de su proceder con relación a la permanencia de aquél en el país (ver en el mismo sentido la resolución de esta Sala en la causa Nº 42.149 “Valdez, Gabriel H. s/ procesamiento”, reg. 741 del 4 de agosto de 2009).” C.C.C. Fed. Sala I 12.6.2012 Causa 46.837 Freiler - Farah “Woo Senng Sik” Reg. 573 J. 3 - S. 6 USURPACIÓN. ART. 181 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Es que, como se ha sostenido en la jurisprudencia, “si no se ha probado que la conducta haya configurado el despojo que exige la letra de la ley, en sentido de quitar o sacar de la ocupación o impedir la ocupación del inmueble, pues los encartados sostienen que cuando entraron a vivir al lugar ya había varias familias (…) este extremo impide sostener que el posterior accionar de los encausados haya producido aquello que se habría consumado con anterioridad, mediante el accionar de aquellas personas que ingresaron en primer término con la finalidad prevista por el artículo 181 del C.P.” (CCC, Sala IV, causa n° 26.400 “Rojas Bocanegra” del 29/04/2005, citada en D´Alessio, Andrés José, Código Penal de la Nación Comentado y Anotado, T° II, Ed. La Ley, 2° ed., Buenos Aires, 2009, pág. 824. Ver igual sentido, de esta Sala, causa n° 30.405 “Zerpa”, reg. n° 32.946 del 31/05/11).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 28.6.2012 “Jara Samaniego” Causa 31.720 Reg. 34.694 J. 3 - S. 6 ABANDONO DE PERSONA. ART. 106 CP. REQUISITOS TÍPICOS. POSICIÓN DE GARANTE. CONCEPTO. ALCANCES. DELITOS DE OMISIÓN. DELITOS IMPROPIOS DE OMISIÓN. CONCEPTO. “…fueron las particulares circunstancias del suministro ocasional y gratuito [de droga] las que generaron una 80 Poder Judicial de la Nación nítida posición de garante, en cabeza de Nadotti, en relación con el bien jurídico protegido.” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “En efecto, este caso es sensiblemente diverso a uno en que varias personas han estado bebiendo o consumiendo estupefacientes en forma conjunta y, en la cual, en principio, cada una debe velar por sí misma y su propio regreso (en esta dirección, parte de la doctrina rechaza que una situación semejante pueda hacer surgir, en función de las llamadas “relaciones estrechas de comunidad” –en este caso, comunidad de peligro-, la posición de garante en relación con los otros –ver, en este sentido, Jescheck, Hans-Heinrich y Weigend, Thomas, “Tratado de Derecho Penal, Parte General”, traducido por Miguel Olmedo Cardenote, Ed. Comares, 5° edición corregida y ampliada, Granada, diciembre de 2002, p. 671, con cita de BGH NJW 1954, p. 1047).” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “…el deber de garante derivado del actuar precedente peligroso, descansa sobre la prohibición de lesionar a otro, es decir que, quien provoca el peligro de que otro sea dañado (injerencia) debe cuidar de que tal riesgo no se materialice en un resultado típico. Jescheck sostiene que: “…el caso principal de la posición de garante derivada de un actuar precedente es la apertura de nuevas fuentes de peligro…Quien hace que otro se emborrache de forma que éste ya no pueda actuar responsablemente, debe evitar los peligros que se ciernen sobre el propio embriagado y sobre terceras personas…En la autopuesta en peligro realizada responsablemente por otra persona USO OFICIAL (entrega de heroína para el propio consumo) también es defendible la posición de garante del suministrador si aquel se encuentra en peligro de muerte…” (op. cit., p. 675).” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “Cabe recordar que en los delitos impropios de omisión, no todo el que puede evitar el resultado responde, sino solo aquel que estaba especialmente obligado a neutralizar un peligro que no conjuró cuando podía hacerlo (cfr. Marcelo A. Sancinetti, “Casos de Derecho Penal”, Parte General, tomo 3, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2005).” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “De esta manera, el tipo del abandono de persona se encuentra configurado en tanto Nadotti abandonó a quien tenía el deber de cuidar, al dejar la situación en manos de quien había consumido estupefacientes y se encontraba debilitada tanto física como emocionalmente, sin controlar siquiera que Caruso Prahl llevara a cabo las acciones que a él le correspondían. El proceder de ese modo no le aseguraba al imputado, en otras palabras, que Carolina recibiera el auxilio necesario para salvar su vida.” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “…en los tipos penales de la especie debe verificarse, no un nexo de causación, sino de evitación. Como sostiene Zaffaroni, “…se requiere que el agente no haya puesto la acción que hubiese interrumpido la causalidad que provocó el resultado…El nexo de evitación se determina comprobando que con la hipotética interposición de la conducta debida, desaparece el resultado (evitación)...”. De esta manera, “…funciona en la tipicidad omisiva como el equivalente típico del nexo de causación, siendo ambas formas típicas de revelar la causalidad a efectos de individualizar la conducta prohibida…” (Eugenio Raúl Zaffaroni, “Derecho Penal Parte General”, Ed. Ediar, Buenos Aires, 2002).” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). “Dicho de otro modo, en los delitos omisivos no puede escaparse a una causalidad hipotética: como el curso de acción hipotético nunca existió (el imputado no llevó a cabo la acción mandada), se trata de determinar si, de haberse llevado a cabo esa actividad, se podría haber salvado el bien jurídico en riesgo con una posibilidad rayana a la certeza.” (Del voto de los Dres. Farah y Freiler, al que adhirió el Dr. Ballestero). C.C.C. Fed. Sala I 31.7.2012 Causa 46.478 Freiler – Ballestero - Farah “Nadotti” Reg. 774 J. 1 - S. 1 ACCIÓN CIVIL. REQUISITOS PARA SU INTERPOSICIÓN. MEDIDAS CAUTELARES. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. PROCEDENCIA RESPECTO DE PERSONAS DE EXISTENCIA IDEAL. DECOMISO. ART. 23 CP. 81 “Así, de la interpretación armónica de los arts. 1096 del CCN y 29 del CPN se sigue que la indemnización del daño causado por un delito puede solicitarse tanto en sede civil como en sede penal, correspondiendo al legitimado activo la elección de la misma (cfr. Bueres, Alberto J. y Highton, Elena I.: Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial, Hammurabi, Buenos Aires, 2007, T. 3-A, pp. 289) e, igualmente, que ante la elección de la instancia penal -cual es el caso de marras-, la parte actora tendrá en el proceso la intervención necesaria para acreditar la existencia del hecho delictuoso, los daños y perjuicios que le haya causado, y reclamar las medidas cautelares, restituciones, reparaciones e indemnizaciones a que hubiere lugar (art. 91 del CPPN).” “De tal forma, el reclamo del actor civil se circunscribe al resarcimiento del daño sufrido y a la restitución de las cosas. En el marco de esta actuación, estará autorizado para sugerir pruebas durante la instrucción (arts. 199 y ss. CPPN), pedir medidas precautorias (art. 519 CPPN) y solicitar la restitución de la cosa (art. 91 CPPN).” “No ha de soslayarse, en esa dirección, la evolución a lo largo del proceso de la acción civil, motivo por el cual, en el proceso civil, le asiste a la parte actora la facultad de ampliar los términos de la demanda ante la individualización de hechos nuevos (art. 365 del CPCCN) y, eventualmente, solicitar nuevas medidas cautelares.” “Traspasada aquella inicial barrera formal, se torna necesario ahora examinar la posibilidad de cautelar y, eventualmente, decomisar bienes de personas de existencia ideal en el marco del proceso penal.” “Si bien, en la redacción original del CP el decomiso se revelaba como una medida “in persona”, es decir, como una pena accesoria a una sentencia de condena que sólo puede alcanzar los bienes de propiedad del acusado que utilizó como instrumento del delito o que fueron su producto, esta perspectiva ha sido sustancialmente modificada a partir de la promulgación de la Ley de Ética Pública N° 25.188.” “Merced a esta legislación, tributaria de la preocupación internacional por la criminalidad organizada y, en ese marco, por el recupero de activos de origen delictivo (cfr. Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, Convención Interamericana contra la Corrupción y, en especial, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción), se ha introducido al orden interno una nueva forma de decomiso, sin perjuicio de mantenerse su modalidad tradicional (cfr. causa no. 43.214 “Vago, Gustavo (Skanska S.A:) s/embargo preventivo”, reg. 819, rta. el 31/08/2010).” “La Ley 25.188, por una parte, previó específicamente que la medida podía alcanzar, más allá de los instrumentos y objetos del delito, “el producto o provecho” derivado de éste (cfr. art. 23 del C.P.). Por la otra, se introdujo en forma contemporánea un nuevo supuesto al art. 29 del C.P., relativo a los asuntos que puede abarcar la sentencia de condena, la cual podrá ordenar -además de la indemnización del daño y el pago de las costas-, “la reposición al estado anterior a la comisión del delito, en cuanto sea posible, disponiendo a ese fin las restituciones y demás medidas necesarias”. El art. 30 del C.P., también reformado, prescribe a su vez un orden de prioridad para cubrir “todas las responsabilidades pecuniarias”, cuando los bienes del condenado no fuesen suficientes, entre las que incluye, en el inciso 3, el decomiso del producto o el provecho del delito.” “En consonancia con la nueva finalidad de recuperar los activos provenientes de hechos de corrupción, la Ley comentada introdujo además otra modificación al art. 23 del C.P. concerniente a las personas que pueden ser alcanzadas por el decomiso. Así, su redacción actual, en el párrafo tercero dispone que: “…Cuando el autor o los partícipes han actuado como mandatarios de alguien o como órganos, miembros, o administradores de una persona de existencia ideal, y el producto o el provecho del delito ha beneficiado al mandante o a la persona de existencia ideal, el comiso se pronunciará contra estos…”; mientras que el cuarto párrafo, indica que podrá pronunciarse también contra un tercero, cuando éste se hubiese visto beneficiado a título gratuito del provecho o producto del delito.” “De tal suerte, y si bien el régimen actual conserva la necesidad de que recaiga la condena de los autores o partícipes del delito, reconoce la posibilidad de que el decomiso alcance a personas no legitimadas pasivamente en el proceso penal –personas de existencia ideal o terceros, en los supuestos previstos por los párrafos 3° y 4° del art. 23 del C.P.-.” “Dicho régimen no compromete el debido proceso legal pues existe una relación sustancial que, en el marco del 82 Poder Judicial de la Nación procedimiento penal, da lugar a la acusación, defensa, prueba y sentencia, más allá de que la persona jurídica no se encuentre imputada por la comisión del delito investigado.” “Ese vínculo, teniendo en cuenta los fines establecidos por el art. 29 del C.P., está representado por el hecho de que no es posible adquirir legalmente la propiedad de un bien cuando éste represente el producto de un delito, por lo cual, en virtud de lo establecido por el art. 34 de la Convención contra la Corrupción, es factible tomar las medidas necesarias para evitar las consecuencias de hechos de esa especie.” “En efecto, la separación jurídica entre los socios y la persona jurídica, no permite concluir, a priori, que los primeros actuaron necesariamente en su propio interés y no en el de la persona jurídica de la cual son miembros, administradores u órganos. Tampoco admite que el provecho del delito pueda ponerse al amparo de una persona de existencia ideal que, en principio, no puede delinquir, para evitar su recuperación o con el fin de que el delito rinda sus frutos.” “Subyace a lo dicho consideraciones de tipo similar a lo que la doctrina civilista ha denominado “la penetración de la personalidad societaria”, según la cual la diversidad jurídica, tanto frente al ordenamiento como ante terceros, entre la personalidad de las sociedades y la de sus socios, “…no es principio propio de la personalidad societaria, sino una consecuencia de su individualidad jurídica. No existen distintas y bifurcadas realidades de hecho, puesto que no hay absoluta separación o independencia entre la persona societaria y sus socios, artífices USO OFICIAL de su origen, dueños de su voluntad, titulares últimos del interés al que aquélla, como medio técnico, sirve de instrumento […] La penetración es una superación de la forma jurídica persona adoptada por la pluralidad organizada en unidad, es un levantar el velo de la personalidad, un mirar dentro de ella para atender a sus realidades internas y a la que es propia de quienes conforman o disponen de la voluntad que la ley le asigna…” (cfr. Zaldívar, Enrique, “Cuadernos de Derecho Societario”, Abeledo-Perrot, 1° edición, Buenos Aires, 1973, Volumen I, ps. 156/157; los destacados nos pertenecen).” “Por ello, más allá de la responsabilidad penal de los miembros por la comisión del delito –la cual habrá de ser declarada por medio de una condena firme- el decomiso puede alcanzar a las personas jurídicas cuando los primeros hayan actuado como sus órganos, mandatarios o miembros y aquélla se haya beneficiado con el producto o provecho del delito perpetrado por aquéllos.” “Por cierto, que todas estas últimas circunstancias habrán de ser establecidas en orden a los estándares del proceso penal en cuyo marco ha quedado regulado, por el momento, el decomiso del provecho del delito y ello implica que su aplicación habrá de estar precedida de acusación, defensa, prueba y sentencia acerca de las circunstancias a las que se refiere el art. 23, 3° párrafo del C.P.” “Cabe señalar a este respecto, que la reforma del art. 23 del C.P. a través de la ley 25.815 sólo vino a reforzar el nuevo camino trazado por la Ley de Ética Pública. En esta dirección, quien informó en la Cámara revisora las conclusiones de la comisión correspondiente, indicó que la modificación propuesta al primer párrafo del artículo, imponiendo la figura del decomiso “para todos los casos en que recayera condena”, respondía a la necesidad de garantizar en la práctica judicial el logro de su fundamento, que no es otro que el de excluir cualquier posibilidad de que de un delito castigado por el Estado, resulte un remanente de lucro para quien lo cometió.” “Se aclaró, asimismo, que la reforma “…establece, además, que sobre todos estos bienes y derechos podrán aplicarse medidas cautelares antes del dictado de la sentencia de condena (por ejemplo, secuestros, clausuras, embargos, prohibición de disponer, etc.). Además, para orientar las normas de los códigos de procedimiento sobre este punto, se dispone que las medidas cautelares para asegurar el presumible decomiso podrán disponerse desde el inicio de la actuación judicial (sin esperar por ejemplo que se dicte un auto de procesamiento). Por cierto que las medidas cautelares procederán cuando el decomiso sobre los bienes o derechos que ellas restrinjan provisoriamente sea presumiblemente aplicable, para evitar que se utilicen arbitrariamente…” y se destaca que, siguiéndose la línea fijada por el Congreso al sancionar, por ejemplo, el art. 238 bis (por ley 25.324), aquellas medidas cautelares podrán tender a hacer cesar los efectos del delito o evitar que se consolide su provecho o la impunidad de sus partícipes (cfr. “Antecedentes Parlamentarios”, LL-2004-A, tratamiento en el Senado, parágrafos 55-60).” 83 “De allí que las medidas cautelares dirigidas a asegurar el eventual recupero de los activos de delitos de corrupción pueden alcanzar a personas de existencia ideal, ello así, siempre y cuando, sean observadas las exigencias prescriptas en el Código de forma, léase: cuando exista verosimilitud del derecho y peligro en la demora.” “Ahora bien, respecto a la verosimilitud del derecho, su configuración responde al vínculo existente entre las personas jurídicas cuya cautela se pretende y los partícipes del delito investigado.” “Paralelamente, se encuentra discutida la facultad del actor civil de solicitar el dictado de medidas cautelares que reemplacen la inhibición general de bienes vigente sobre los civilmente demandados.” “La pretensión deducida por la parte actora se inscribe en el proceso como la tentativa de sustituir la medida cautelar que actualmente pesa sobre los civilmente demandados -la inhibición general de bienes-. Se trata de un acto procesal para cuyo cumplimiento el legislador encomendó la aplicación específica de las disposiciones del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (art. 520 del CPPN), como excepción al carácter accesorio de la acción civil dentro del proceso penal. Deberá atenderse entonces, en lo atinente a la modificación de la medida cautelar, a lo regulado por el art. 203 y concordantes del CPCCN (cfr. Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R.: Código Procesal Penal de la Nación. Análisis doctrinal y jurisprudencial, Hammurabi, Buenos Aires, 2010, T. III, pp. 504).” “Al reglamentar ese acto, el primer párrafo del art. 203 del CPCCN, dispone la facultad del acreedor -léase: actor civil- de solicitar la ampliación, mejora o sustitución de la medida cautelar decretada justificando que ésta no cumple adecuadamente la función de garantía a que está destinada. Invariablemente la doctrina ha entendido que aquél deber de justificar impone al peticionante la carga de demostrar o probar que las medidas vigentes no cumplen acabadamente con su función de garantía (ver Colombo, Carlos J. y Kiper, Claudio M.: Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Anotado y Comentado, La Ley, Buenos Aires, 2006, T. II, pp. 518; Fenochietto, Carlos E. y Arazi, Roland, op. cit., pp. 681; Kielmanovich, Jorge L., op. cit., pp. 290).” “Sin embargo, y sin que la presente resolución pretenda avanzar sobre el cumplimiento de esa carga probatoria por parte del actor civil en las presentes actuaciones, lo cierto es que, de conformidad a lo dispuesto por el código de forma en materia civil y comercial, previo a adoptar un temperamento sobre el pedido formulado en autos, corresponde dar traslado a la contraparte por el plazo de cinco días, que podrá ser abreviado por el juez (cfr. último párrafo del art. 203 del CPCCN).” “En consecuencia, la modificación de la medida cautelar no puede tramitar inaudita parte (ver Colombo, Carlos J. y Kiper, Claudio M., op. cit., pp. 522), toda vez que el traslado importa un acto procesal que posibilita el contradictorio y, paralelamente, el ejercicio del derecho de defensa en sentido estricto (Idem., pp. 95).” “Esta circunstancia, por lo demás, ya fue puesta de resalto por este Tribunal en su anterior intervención en la causa, al señalar que: “…resulta imprescindible que, ante los requerimientos del actor civil el magistrado dé intervención a los civilmente demandados ya que, a esta altura del proceso, no cabe perder de vista que la condición adquirida por la referida cartera ministerial y los actos que se dispongan en base a sus pedidos tienen un impacto directo en las contrapartes.” (cfr. causa no.44.354, ya citada).” “En este orden, la circunstancia de que, frente a la petición deducida por la parte actora el magistrado de grado haya resuelto sin que se haya dado traslado a los civilmente demandados torna a ese acto inválido, toda vez que se ha violentado una garantía de orden constitucional (art. 168 y ccdtes. del CPPN).” “No puede obviarse que el traslado de la solicitud de sustitución de las medidas cautelares tiene por fin evitar que los civilmente demandados se encuentren en un verdadero estado de indefensión producto de la oscuridad o indeterminación del reclamo que se formula en su contra, frustrándole toda posibilidad de oponer las defensas adecuadas y, eventualmente, ofrecer las pruebas conducentes.” “Por último, en orden a la disquisición respecto al actor del proceso que debe cargar con el deber de notificar a los legitimados pasivos de la demanda civil, asiste razón al MECON en cuanto a que el carácter accesorio de la acción civil dentro del proceso penal coloca ese deber en cabeza del magistrado de grado.” “En esta dirección, se ha sostenido que: “…como regla general, el principio de la accesoriedad de la acción civil 84 Poder Judicial de la Nación respecto de la penal domina el despliegue de aquella en el proceso penal. Como corolario de ello se sigue entre otras consecuencias, que la regulación de la acción penal rija los aspectos procedimentales de la acción civil accesoria y que los preceptos de orden procesal civil, que normalmente dirigen el desarrollo de la acción civil ejercida en sede propia, cedan en todos los casos donde el conflicto entre los dos sistemas plantee la necesidad de optar por unos u otros…” (cfr. Roberto G. Loutayf Ranea y Luis Félix Costas: La acción civil en sede penal, Astrea, 2002, pp. 85, el resaltado pertenece a esta pieza).” “Por estos motivos, se ha dado preeminencia -como regla- a las pautas adjetivas emanadas del Código Procesal Penal de la Nación para dar curso a ambas acciones dejando sólo vigente las regulaciones del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación para la realización de actos que, por estar enderezados a reflejar los caracteres propios de una contienda entablada como consecuencia de una pretensión patrimonial, requieran el cumplimiento de formalidades totalmente ajenas a aquél o en los casos que el CPPN prevea remisiones específicas -como la prevista por el art. 520- (cfr. Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R., op. cit., T. I, pp. 94/5).” “En estos términos, las reglas que rigen el acto de comunicación de la demanda no son otras que las previstas en el ordenamiento adjetivo en materia penal (cfr. arts. 142 y ss. del CPPN), por lo que será el magistrado de grado USO OFICIAL quien deberá cursar las notificaciones pertinentes a los civilmente demandados.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 12.7.2012 “Mecon” Causa 46.511 Reg. 713 J. 12 - S. 23 ALLANAMIENTO. REQUISITOS FORMALES. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “Si bien en la orden librada por el a quo no se encontraba expresamente individualizado, lo cierto es que nada impide a los preventores hacerse de aquellos elementos u objetos que estiman razonablemente vinculados con la investigación y que se les presenta a la vista mientras se encontraban en busca de lo ordenado.” “Además, en el caso sub examine, habrá de tenerse en cuenta que la actuación fue llevada a cabo delante de los testigos convocados a tal efecto, habiéndose efectuado el correspondiente aviso al Tribunal actuante, quien a su vez dispuso aprobar todo lo actuado, convalidando el secuestro del celular.” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun 13.7.2012 “Battilana” Causa 31.994 Reg. 34.793 J. 7 - S. 13 ARMAS. TENENCIA. REQUISITOS TÍPICOS. “es oportuno recordar lo sostenido en reiteradas oportunidades por la Cámara Nacional de Casación Penal, en cuanto a que “El tipo delictivo de la tenencia simple de armas…se integra por dos elementos, a saber: la simple tenencia y la carencia de autorización para esa posesión, ambos presentes en la especie; por lo tanto resulta irrelevante la no detentación de proyectiles, o que…no se haya vista afectada en forma efectiva la seguridad pública, pues a fuerza de ser reiterativos, este delito, en cuanto a su estructura típica, es de mera conducta” (conf. CNCP Sala I, causa 3940 “Roldán” reg. n° 4984 del 23/4/2002, Sala III, causas n° 2353 “Wasiluk”, reg. 260 del 17/5/2000 y n° 14.306 “Mena”, reg. 4/12 del 3/2/2012 y sus citas, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II 4.7.2012 Causa 31.981 Cattani - Irurzun – Farah “Herrada” Reg. 34.723 J. 4 - S. 8 AUTO DE PROCESAMIENTO. REQUISITOS PARA SU DICTADO. “Recordemos que para proceder al dictado del auto de mérito que se trata, la ley requiere probabilidad, a la que se considera presente cuando concurren motivos para negar y motivos para afirmar, mas éstos superan a los primeros aunque sin necesidad de que exista una certeza positiva, la que no se alcanza en virtud de la vigencia no superada de los motivos para negar (conf. Cafferata Nores, J. I. Temas de Derecho Procesal Penal, pág. 9, Ed. 85 Depalma, Buenos Aires, 1998. Cita utilizada por esta Sala I en C.N.° 29.255 “Azambuja Patrone, F”, Reg. 1020, Rta. 9/12/97 y C.N.° 36.460 “Romay, M”, Reg. 372, Rta.6/5/04).” “En ese sentido, ha dicho reiteradamente este Tribunal que el dictado del procesamiento no requiere certidumbre apodíptica acerca de la comisión de un hecho ilícito, ni de la participación en su producción del procesado, resultando suficiente la sola probabilidad (conf. C.N.° 28.945 “Cooper, R.”, Rta. 25/9/97, Reg. 804 y CN°42.090 “Scarfo, Marcelo s/ sobreseimiento”, Reg 1278, rta. el 31/10/2008, entre muchas otras), circunstancia por la cual, tal como dijimos, el procesamiento dictado será confirmado.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 24.7.2012 “Chuliver” Causa 47.166 Reg. 749 J. 12 - S. 23 CAUCIÓN. MODALIDADES DE CAUCIÓN. FINES DE LA IMPOSICIÓN DE UNA CAUCIÓN. CASOS DE DELITOS DE NATURALEZA ECONÓMICA “La caución tiene “por exclusivo objeto” asegurar que el imputado cumpla con las obligaciones que eventualmente pudiera imponerle el tribunal. Teniendo en miras dicho objetivo, es que el Magistrado debe optar entre las tres modalidades de caución previstas en la normativa vigente y, en caso de escoger la caución real, justificar la elección tanto como el monto escogido.” (del voto del Dr. Freiler). “Si bien en el Código Procesal Penal de la Nación no se establecen expresamente las pautas que deben tomarse en cuenta a los fines de efectuar tal elección, en el artículo 320 se fijan los límites, mínimo y máximo, que deben respetarse. De dicha norma se desprende que la caución elegida deberá resultar suficiente para asegurar el sometimiento del imputado al tribunal, pero no podrá, por resultar de imposible cumplimiento, impedir su libertad (ver causa n 45.648 “Manzi, Jonathan Horacio s/ caución real”, reg. n 464, rta. 12/5/11, entre otras). Aquel examen, entonces, debe incluir no sólo referencias a la evaluación de riesgos procesales y a la naturaleza de los sucesos endilgados, sino también a la situación patrimonial del encausado.” (del voto del Dr. Freiler) “Por otro lado, si bien es cierto que los delitos endilgados poseen “naturaleza económica”, dicha circunstancia, per se, no justifica el apartamiento de la regla general que se desprende del código adjetivo, que establece a la caución juratoria como primera alternativa, autorizando la imposición de una de carácter real “sólo... cuando de las circunstancias del caso surgiera la ineficacia de las modalidades de las dos cauciones precedentemente establecidas...” -art. 324 último párrafo- (ver, en este sentido, causa n° 46.496 “Cejas, Raúl Eduardo s/exención de prisión”, reg. n° 137, rta. 1/3/12 y causa n° 46.546 “Marinero, Juan Adolfo s/exención de prisión”, reg. N° 144, 1/3/12, entre otras). Es por todo ello que considero suficiente una caución juratoria.” (del voto del Dr. Freiler). C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero – Farah 6.7.2012 “Gotkin” Causa 47.192 Reg. 681 J. 5 - S. 9 COMPETENCIA. DISCRIMINACIÓN. CONCURRENCIA EN EL CASO DE LA PREVISIÓN LEGAL PREVISTA EN EL ART. 2 DE LA LEY 23.592. COMPETENCIA DEL FUERO ORDINARIO. “Sobre el particular, lleva dicho esta Sala en reiterados precedentes que “...la concurrencia en el caso de la previsión legal descripta en el artículo 2 de la ley 23.592, no determina la competencia de este fuero federal si no existe un interés nacional comprometido, y que, por ende, corresponde declinar la competencia en favor de la justicia ordinaria cuando surja inequívoca y fehacientemente de lo actuado que los hechos tienen estricta motivación particular y que, además, no existe posibilidad de que resulte afectada, directa o indirectamente, la seguridad del Estado Nacional o de alguna de sus instituciones ...” (cf. causa n° 28.424 “Comisaría 7° s/competencia” del 26/11/09, reg. n° 26.683; causa n° 27.815 “Moya” del 19/5/09, reg. n° 29.879; causa n° 21.815 “Garbini Montania” del 7/10/04, reg. n° 22.970; entre otras. Ver en igual sentido de la C.S.J.N., Fallos 327:4679).” 86 Poder Judicial de la Nación “Este criterio, que en definitiva se funda en los principios generales que en materia de competencia federal dimanan del inc. c del art. 33 del C.P.P.N., se ve inclusive reforzado por la circunstancia de haberse incluido en la ley nacional n° 26.702 de transferencia de competencias de la justicia nacional ordinaria a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -aún no aceptada por ésta- los actos discriminatorios penalizados por la ley n° 23.592 (cf. punto 1.h del Anexo).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun 13.7.2012 “Kuzis” Causa 31.823 Reg. 34.799 J. 9 - S. 17 COMUNICACIONES. SERVICIOS DE COMUNICACIONES MÓVILES. LEY 25.891. ART. 12 DE LA LEY. REQUISITOS TÍPICOS. “…esta Sala tiene dicho que: “…el hecho de que una persona posea un teléfono celular bajo condiciones irregulares (ya sea con denuncia de robo o hurto, extravío o que originariamente haya sido obtenido mediante fraude) no configura per se el tipo penal en cuestión. Por el contrario, su estructura contiene otros elementos, sin cuya acreditación, la norma permanece estática y su intervención está vedada en la relación sujeto-bien jurídico tutelado.”(vid causa n° 43.764 “González, Pablo Luis s/ infr. Ley 25.891”, reg. 370/10, rta. 27/4/10; causa n° USO OFICIAL 44.534 “Segura De Loyola, Elizabeth s/ inf. Ley 23.737, 5° C”, reg. 931, rta. 21/9/10, entre muchas otras).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero – Farah 3.7.2012 “Barreto” Causa 46.370 Reg. 668 J. 12 - S. 24 DENUNCIA. REQUISITOS DE VALIDEZ. PROHIBICIÓN DE DENUNCIA. ART. 178 CPPN. ALCANCES. NULIDAD. “No obsta a lo expuesto la circunstancia de que quien formuló la denuncia haya sido conviviente del denunciado, en tanto, de verificarse los hechos del modo en que han sido relatados, no podría descartarse que en el caso nos encontramos ante la hipótesis de excepción prevista en la última parte del artículo 178 del Código Procesal Penal de la Nación respecto al menor nacido a consecuencia del citado vínculo.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Tal como surge de autos, quien radicó la denuncia contra el aquí imputado es su ex concubina, Irina Lukanina, con quien convivió durante siete años y tuvo un hijo. A mi modo de ver, ante tales circunstancias y conforme he sostenido integrando la Sala I de esta Cámara, es de aplicación al presente caso la prohibición de denunciar establecida en el artículo 178 del Código Procesal Penal de la Nación, dado que la misma también resulta operativa cuando existe un vínculo de hecho entre denunciante y denunciado, es decir, supuestos de uniones extramatrimoniales o simples convivencias (Ver de la Sala I causa nro. 42.556, registro nro. 579, “Del Valle, Jorge Alberto s/ nulidad, res. 16/06/09).” (Del voto del Dr. Farah) “El objetivo de dicha prohibición radica en la preservación de la cohesión familiar, en consonancia con el principio constitucional que establece la “protección integral de la familia” consagrado en los artículos 14 bis de la Constitución Nacional; 17, inciso 1° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 23, inciso 1° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Ver Navarro, Guillermo Rafael y Daray, Roberto Raúl, Código Procesal Penal de la Nación. Análisis doctrinal y jurisprudencial, 1era. edición, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, p. 445, tomo 1; y ver de la Sala I causa nro. 33.132, registro nro. 641, “Gutiérrez, Carina”, res. 14/08/01).” (Del voto del Dr. Farah) “Cabe destacar que las seguridades dispuestas en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional en protección de la familia alcanzan también a aquéllas constituidas sin matrimonio (Gelli, María Angélica; Constitución de la Nación Argentina, comentada y anotada, 4ta. edición, La Ley, Buenos Aires, 2008, p.224, tomo I). En el mismo sentido “jurisprudencialmente se ha reconocido como impedimento para transmitir una notitia criminis la existencia de un vínculo de hecho o una situación de convivencia extramatrimonial entre denunciante y 87 denunciado, interpretación que vino a ampliar la concepción clásica que otorgaba aquel carácter únicamente a la previa unión matrimonial instrumentada legalmente” (Causa nro. 42.556, “Del Valle”, op. cit., y ver causa nro. 33.132, “Gutiérrez”, op. cit.).” (Del voto del Dr. Farah) “En estas condiciones, y teniendo en cuenta que de los dichos de la propia denunciante surge que convivió con el aquí imputado por un lapso de siete años y que fruto de ello tuvieron un hijo, entiendo que se encuentra acreditado el lazo familiar que pretende proteger el artículo 178 del Código Procesal Penal de la Nación. Por tal motivo, resulta procedente declarar la nulidad de la denuncia de fojas 1/vta. y de todo lo actuado en su consecuencia, dado que no se vislumbra ninguna circunstancia que permita incluirla dentro de las hipótesis de excepción previstas en la norma en cuestión.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 10.7.2012 “Ríos López” Causa 31.817 Reg. 34.746 J. 2 - S. 4 DETENCIÓN. REQUISA. PROCEDIMIENTO POLICIAL. NULIDAD. PROCEDENCIA. “Concretamente, el mencionado agente policial dijo que: “…ingresó al interior del Barrio Rivadavia 1 de esta ciudad a los fines de recorrer los pasillos del mencionado barrio, y siendo las 20:30 hs. aproximadamente, mientras transitaban un pasillo que une los pasajes Malvinas Argentinas y Guerra Gaucha, a la altura de la casa n° 255 del mismo barrio se procedió a controlar una persona de sexo masculino, quien manifestó ser y llamarse: Fabricio Manuel Fernández Zurita, nacionalidad uruguayo, de 27 años de edad, domiciliado en calle Quintana N° 2146, Lomas del Mirador (Bs As), sin recordar su número de DNI…”.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “La legislación procesal, por tratarse de derecho constitucional reglamentado, consagra una serie de exigencias que tienen por objeto limitar la actuación de los agentes del Estado en la investigación y represión de delitos. Entre ellas, se encuentra la necesidad de la existencia de motivos suficientes que justifiquen su actuar, cuando lo hacen sin previa orden escrita de autoridad competente.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Lleva dicho esta Sala que: “dentro de nuestro ordenamiento jurídico, la búsqueda de cosas relacionadas con el delito en el cuerpo o ropas de una persona, se halla sujeta a fuertes restricciones en virtud de encontrarse en juego el ámbito personal de intimidad constitucionalmente protegido (artículo 18 de nuestra constitución Nacional). Se trata de un acto gravemente restrictivo de la libertad personal, que exige la existencia de una clara justificación que legitime los motivos de un proceder como el referido” (c. nº 27.419, “Rosental s/ nulidad”, reg.197, rta. 19/03/96; c. nº 27.416 “Medina, Ángel s/ nulidad”, reg. 234, rta. 21/03/96; c. nº 36.989, “Cipolatti, Hugo s/ procesamiento”, reg. 571, rta. 7/06/05, entre otras).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “El artículo 230 bis del Código Procesal Penal de la Nación recepta ciertas pautas interpretativas, inspiradas en que el obrar policial se adecue a las limitaciones constitucionales articuladas en resguardo de las libertades civiles. En este sentido, la norma exige el requisito de objetividad, es decir la exigencia de que el procedimiento policial se vea respaldado por elementos objetivos. De tal suerte, las meras corazonadas a veces incluidas dentro del vago concepto de “olfato policial” que no superan el ámbito interno del funcionario -subjetividad- quedan a un margen y no bastan para legitimar la conducta invasiva.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “El artículo prescribe: “... los funcionarios de la policía y fuerzas de seguridad, sin orden judicial, podrán requisar a las personas e inspeccionar los efectos que lleven consigo...con la finalidad de hallar la existencia de cosas probablemente provenientes o constitutivas de un delito o de elementos que pudieran ser utilizados o para la comisión de un hecho delictivo de acuerdo a las circunstancias particulares de su hallazgo, siempre que sean realizadas: a) con la concurrencia de circunstancias previas o concomitantes que razonable y objetivamente permiten justificar dichas medidas respecto de persona o vehículo determinado y b) en la vía pública o en lugares de acceso público ...”.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “De tal forma, las circunstancias previas que objetiva y razonablemente justifiquen la requisa y urgencia son los únicos requisitos que autorizan a prescindir, excepcionalmente, de la orden judicial, pues sólo sobre la base de 88 Poder Judicial de la Nación tales datos objetivos podrá el juez realizar el contralor jurisdiccional, paso ineludible para habilitar la injerencia en los derechos de los ciudadanos.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En este sentido se sostuvo que: “…si la requisa aparece como infundada por no existir acción externa alguna que legalmente constituya motivo de sospecha, ésta indudablemente deviene nula…” (cfr. de esta Sala, c. nº 29.506, “Vidales, Juan”, reg. 143, rta. 17/03/98 y c. nº 31.652, “García Castro, John s/ nulidad de requisa”, reg. 397, rta. 12/05/05, entre otras).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Por otra parte, como paso previo y concomitante, la detención de una persona no sólo requiere cumplir con los recaudos que prevé el artículo 230 bis, sino también con aquellos abarcados por el artículo 284 del Código de rito. En los supuestos que estamos abordando no se trata de personas que son aprehendidas y conducidas sin más en presencia de la magistratura sino que, inmediatamente después de lo primero, son sometidas a una segunda injerencia: la requisa e inspección de los efectos personales que cargan. Por ello, estamos ante la sumatoria de dos situaciones que han sido concebidas como excepciones.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Esta Sala, con distinta integración, en los precedentes “Sidero” y “Real Cortegana” sostuvo que: “... no es admisible que la práctica desnaturalice el instituto legal y convierta lo excepcional en regla. Cuando así suceda los tribunales tienen la misión de apuntar o corregir lo actuado por fuera de los lineamientos normativos invalidando si es necesario aquello que no se compadezca con la ley y su base constitucional…” (c. nº 37.727, USO OFICIAL “Sidero, Fernando”, reg. 640, rta. 29/06/05 y c. nº 37.711, “Real Cortegana, Jimy Erik”, reg. 639, rta. 29/06/05).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En estos autos, no se advierte en el procedimiento descripto supra, que se hayan configurado los extremos exigidos por el artículo 284 del CPPN para proceder a la detención, ni por el artículo 230 bis del mismo cuerpo legal para efectuar la requisa. No se verifican las razones de carácter objetivo que permitan arribar a una sospecha concreta, conforme surge de la declaración obrante a fs. 1/2 de los autos principales (correspondiente al Alférez Cristian Gabriel Robledo).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Tal como se apuntó en el precedente “Silverizzo”: “…la explicación posiblemente repose en que la conducta imputada involucra un delito de peligro, sin exteriorización en el medio circundante. Sin embargo, ese no puede ser un pretexto válido para aumentar la injerencia y superar las barreras reseñadas. Por el contrario, si de por sí no está libre de objeciones esta categoría delictiva es intolerable que su persecución se consagre desoyendo las exigencias señaladas…” (c. nº 39.912, reg. 696, rta. 3/07/07).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Nótese que el preventor tan sólo justificó el procedimiento del siguiente modo: “...ingresó al interior del Barrio Rivadavia 1 de esta ciudad a los fines de recorrer los pasillos del mencionado barrio…se procedió a controlar una persona de sexo masculino....” (fs. 1/2 de los autos principales).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Esas circunstancias no son suficientes para legitimar la detención y mucho menos la requisa, habida cuenta que no exteriorizó ninguna circunstancia que lo haya llevado a sospechar que Fernández Zurita estaría cometiendo algún ilícito (en este sentido, c. n° 43.300, “Rojas Seballos”, reg. n° 1405, rta. el 07/12/09). Si esto se observa a la luz de los parámetros apuntados, es evidente el exceso en el desempeño de personal de gendarmería.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Que discrepo con la solución propuesta por mis colegas preopinantes en tanto, si bien el acta contiene algunos puntos que resultan inciertos y no permiten dilucidar con total exactitud el cómo y cuándo de los acontecimientos narrados por lo preventores, tales circunstancias no justifican, hasta que dichos extremos no sean aclarados, la declaración de nulidad del procedimiento y de todo lo obrado en consecuencia.” (Del voto del Dr. Farah) “Recuérdese que la Cámara Nacional de Casación Penal ha sostenido que “la concurrencia de ‘sospecha suficiente’ y ‘urgencia’ que legitiman el accionar policial… constituyen extremos de hecho y prueba… y que la actividad jurisdiccional a los efectos de verificar el cumplimiento de tales extremos no se debe circunscribir a los dichos prestados en sede prevencional por el personal policial que llevó a cabo el procedimiento para inferir de ellos una u otra conclusión, sino que será menester realizar la pertinente encuesta en procura de la verdad real motivación de la sospecha- por sobre la verdad relatada con mayor o menor explicitud…” (Sala III, causa n° 9999, “Acosta, Leandro Maximiliano s/ casación”, rta. 16/4/09, reg. n° 444/09).” (Del voto del Dr. Farah) 89 C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 25.7.2012 “Fernández Zurita” Causa 47.223 Reg. 751 J. 6 - S. 11 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN. USO. REQUISITOS TÍPICOS. “En efecto, para la afectación del bien jurídico protegido por el tipo penal en cuestión, es necesario que de la falsificación efectuada surja la posibilidad de perjuicio y por ello la adulteración de un documento que presenta un aspecto burdo se encuentra el margen de la tipicidad de esta figura (ver causa n° 15.540 “Huallpa Condori”, reg. n° 16.523bis del 17/6/99 y sus citas).” “Sin embargo, sobre el punto también se ha dicho que la capacidad de perjuicio no debe conciliarse con la apreciación que puede efectuar el individuo experto, o el estudio detenido que permite descubrir las deficiencias y que no se compadece con el tiempo y examen habitual que se dedica a la verificación del documento, sino con la del hombre común que intenta ser inducido a error (ver causa n° 13.757 “Ronco”, reg. n° 14.703 del 7/10/97 y causa n° 24.744 “Dot”, reg. n° 26.256 del 27/12/06).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun 13.7.2012 “Goggi” Causa 31.965 Reg. 34.803 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN Y USO J. 1 - S. 2 DE DOCUMENTOS FALSOS. TENTATIVA. DESISTIMIENTO. INADMISIBILIDAD DE LA TENTATIVA. “…en la figura en cuestión, esto es, el art. 296 del Código Penal, dicho instituto no es aplicable. Así lo enseña Carlos Creus al sostener que: “…niega la doctrina que la tentativa sea admisible, lo que es exacto, no por tratarse de un delito de peligro -principio cuya inexactitud como regla general se puso de manifiesto-, ni porque el intento de hacer valer el documento importa su uso, sino porque la consumación queda de tal modo confundida con la conducta típica, que discriminar un acto ejecutivo que no haya alcanzado consumación de lo que puede ser un acto meramente preparatorio, es prácticamente imposible.” (Carlos Creus: “Derecho Penal. Parte Especial”, Tomo 2, Editorial Astrea, Buenos Aires, 1999, pág. 457).” “En el mismo sentido se pronuncia Soler, quien señala que: “El delito se consuma por el acto de uso, y tiene el carácter de instantáneo, independientemente de que la situación creada por el uso tenga o no caracteres de permanencia…” (conf. Sebastián Soler: “Derecho Penal Argentino”, Tomo V, Editorial TEA, Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 1996, pág. 457)” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero 5.7.2012 “Ibeve” Causa 46.968 Reg. 674 J. 10 - S. 19 ESTUPEFACIENTES. ART. 5 LEY 23737. TENENCIA DE PLANTAS DE MARIHUANA PARA CONSUMO PERSONAL. INCONSTITUCIONALIDAD. “El Tribunal comparte la interpretación del juez en punto a que, del contexto en que se hallaron las plantas, presuntamente de cannabis sativa, y en función del resultado de las tareas de investigación efectuadas en derredor de la finca denunciada, puede sostenerse que su cultivo estaba destinado a obtener estupefacientes para consumo personal (art. 5, último párrafo, de la ley 23.737).” “Para dar solución al recurso, es preciso recordar que en la causa N° 41.025, “Bernasconi” (rta. el 3/6/08, reg. 632), este Tribunal sostuvo, en relación con el art. 5, último párrafo de la ley 23.737, que: “...Como en el caso del art. 14, apartado segundo de la ley 23.737, la figura en cuestión prevé una sensible diferencia respecto del tipo básico en lo que atañe a la escala penal y al régimen de la acción, pues mientras el art. 5, inc. a establece una pena que oscila entre los cuatro y quince años de prisión y otra de multa, la figura atenuada que nos ocupa fija un marco penal de un mes a dos años de prisión, así como la posibilidad de aplicar el sistema de los arts. 17, 18 y 21 90 Poder Judicial de la Nación de la ley ( es decir, la posibilidad de suspender el tramite del proceso o la aplicación de la pena, la disposición de un tratamiento y, en su caso, el dictado del sobreseimiento)…”.” ““…Cabe señalar que la atenuante se incorporó al cuerpo de la ley 23.737 en orden a la ley de reformas 24.424 – sancionada el 7 de diciembre de 1994-. En el informe del Proyecto elevado a la Cámara de Diputados por las Comisiones de Legislación Penal y de Drogadicción se dijo respecto de esta modificación que: ‘...Además de todo ello, se aclara el artículo 5 de la ley 23.737 para equiparar casos menores de siembra y cultivo de estupefacientes con la simple tenencia de ellos...’ (‘Antecedentes Parlamentarios’, LL-1996-A, p. 1082), mientras que en el ámbito de la Cámara revisora la atenuante propuesta dio lugar a resabios de la discusión acerca de si corresponde prohibir penalmente el consumo de estupefacientes (ibid., ps. 1117/1118)…”.” ““…De acuerdo con lo expuesto, la norma analizada presenta, en principio –dada su similitud en lo que atañe a la conducta prohibida- problemas equivalentes a aquellos que hemos detectado respecto de la figura que reprime la tenencia de estupefacientes para consumo personal, cuya inconstitucionalidad hemos declarado en diversas oportunidades (a partir de la causa N° 36.989, "Cipolatti, Hugo s/ Procesamiento", rta. el 7 de junio de 2005, reg. N° 571-del voto en disidencia del Dr. Freiler-y por mayoría, desde de la causa N° 41.228, "Velardi, Damián J. y otro s/ sobreseimiento", 30 de abril de 2008, reg N° 400)...”.” “Cabe aclarar que la declaración de inconstitucionalidad del art. 14, segundo párrafo, de la ley 23.737, fue USO OFICIAL ratificado en el precedente “Avila” y ampliado, por votos concurrentes, en numerosos fallos posteriores (cfr., entre otros, c/n° N° 46.250, “Aristimuño, Marcos Ariel y otro s/ infracción ley 23.737” Rta. 7/2/12 reg. 64 y causa N° 46.109 “Rocha, Sergio Damián s/ procesamiento y embargo” rta. 7/2/12 reg. 67).” “Es por ello que in re: “Bernasconi”, la Sala declaró la inconstitucionalidad del art. 5, inc. a, anteúltimo párrafo de la ley 23.737, según ley 24.428.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 12.7.2012 “N. N.” Causa 46.718 Reg. 718 ESTUPEFACIENTES. ART. 18 LEY 23737. J. 2 - S. 4 ALCANCES. PLAZOS PROCESALES. PLAZO RAZONABLE. “En primer lugar, debe recordarse que el segundo párrafo del art. 18 citado señala que si “…transcurridos dos años de tratamiento, por falta de colaboración del procesado, no se obtuvo un grado aceptable de recuperación, se reanudará el trámite de la causa…”.” “Al respecto, se ha advertido que no puede afirmarse que el tratamiento haya fracasado si ni siquiera ha comenzado, circunstancia que en modo alguno puede ser encuadrada dentro del supuesto de falta de colaboración que menciona esa disposición, desde que corresponde al órgano jurisdiccional disponer los medios necesarios para que el tratamiento de rehabilitación sea implementado (conf. causa n° 30.113 “Estévez, Fabián Adrián s/suspensión del proceso” reg. n° 33.129 del 7/7/11 y sus citas).” “Asimismo, cabe mencionar que esta Sala ya se expidió en un caso similar en torno al régimen establecido en esa disposición, destacando que “el requisito de “colaboración”... no podría ser interpretado en un sentido tal que sea que le corresponde al propio afectado por la medida tomar la iniciativa de que el tratamiento se lleve a cabo. Cuando se produce alguna falla institucional por la cual el tratamiento no se realiza, la opción por la aplicación de la pena no podría entrar en consideración sin más@, habiéndose descartado que -aún siendo atendibles las razones de imposibilidad material y funcional que mencionó el juez de ejecución- la desvinculación definitiva del procesado dependa del análisis de la prescripción de la acción (causa n° 26.966 “Morichelli, Elizabeth s/ extinción de la acción penal”, reg. n° 29.234 del 27/11/08 con cita de Patricia Ziffer, “La distinción entre penas y medidas y la prescripción de la acción penal en la ley 23.737”, RDPyPP, Lexis Nexis, 7/2008, pág. 1158).” “En virtud de tales consideraciones, ponderando que han transcurrido 9 años desde que se decretó el procesamiento -por un delito que contempla una pena máxima de dos- y se impuso la realización de la medida de 91 rehabilitación que menciona el art. 18 de la ley 23.737 -cuyo tope de duración se fija en igual término-, la solución que ha adoptado el a quo es la que mejor preserva el derecho del imputado a obtener un pronunciamiento que, definiendo su posición frente a la ley y a la sociedad, ponga término del modo más breve, a la situación de incertidumbre y de restricción de la libertad que comporta el enjuiciamiento penal (CSJN: Fallos: 272:188).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 10.7.2012 “Cuevas Montes” Causa 31.922 Reg. 34.755 J. 5 - S. 9 HONORARIOS. REGULACIÓN. PAUTAS PARA FIJAR SU MONTO. “…esta Alzada en reiteradas oportunidades ha sostenido que si el proceso penal está constituido sólo por una pretensión punitiva y no por una de contenido patrimonial, es decir que no existe monto de juicio, habrá de merituarse al momento de fijar los emolumentos solicitados, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 534 in fine del Código Procesal Penal y por el artículo 13 de la ley 24.432, cuáles fueron las tareas desarrolladas, su importancia, el tiempo que insumieron y la utilidad que tuvieron para el proceso en el que se requirieron los conocimientos -conf. incidente n° 23.167 “Procupez”, resuelto el 2/2/06, reg. n° 24.763, entre otros-.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun). “Es por ello que para resolver la cuestión no resulta acertado definir qué valor tenía, tiene o se le dio al objeto concreto sobre el cual versó el peritaje, pues el fin de este sumario es establecer si se ha cometido un hecho ilícito y quienes son sus responsables, no existiendo a la fecha ningún reclamo civil que lo torne apreciable en términos pecuniarios (conf., en similar sentido, esta Sala en causa n° 11.728 “Righi”, rta. el 7/3/96, reg.n° 12.914; y causa n° 20.283 “Pico”, rta. el 4/11/03, reg.n° 21.714, entre otras).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun). “Que a lo expuesto, entiendo necesario adicionar que, tal como expusiera en anteriores intervenciones -conf. incidente 27.632 “Conesa”, resuelto el 18/6/09, registro n° 30.054-, a mi criterio, los parámetros legales contenidos en las distintas disposiciones que rigen la actividad profesional en juicio -en el caso, las leyes 21.839 y 24.432-, recién son valorativamente asequibles al momento de la sentencia o de una decisión conclusiva equiparable a ella.” (Del voto del Dr. Farah). “Ello pues no es sino luego del debate oral y público -en el cual, además, puede ampliarse o reformularse el trabajo de acuerdo a las previsiones del artículo 383 del Código Procesal Penal de la Nación- o después de haberse adoptado otro temperamento que ponga fin a la investigación, que la importancia del trabajo y su incidencia sobre el resultado del proceso se tornan materialmente apreciables.” (Del voto del Dr. Farah). C.C.C. Fed. Sala II 30.7.2012 Causa 31.837 Cattani - Irurzun - Farah “Bourdieu” Reg. 34.825 J. 4 - S. 8 MALVERSACIÓN DE CAUDALES PÚBLICOS. ART. 262 CP. REQUISITOS TÍPICOS. IMPUTACIÓN OBJETIVA. PRINCIPIO DE CONFIANZA. “La malversación culposa prevista en el artículo 262 del Código Penal sanciona a quien da ocasión a que se efectúe por parte de un tercero, la sustracción de caudales o efectos que han sido confiados al funcionario en razón de su cargo, en administración o custodia, o de cuya percepción está encargado” y da ocasión el que crea, con su conducta una “…'oportunidad posibilitadora', para que el tercero pueda sustraer los caudales o efectos…”. La conducta culposa del funcionario [la imprudencia, la negligencia o la inobservancia de reglamentos o deberes del cargo] tiene que haber hecho posible la sustracción." (conf. Creus, Carlos, “Derecho Penal - Parte especial”, Tomo 2, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2007, pág. 320).” (Del voto del Dr. Farah) “Exige que se hayan dejado de cumplir con los recaudos necesarios para el manejo de los caudales o efectos a que ella misma refiere o que exista un desempeño inadecuado de las labores del funcionario sobre el que pesa la obligación legal.” (Del voto del Dr. Farah) 92 Poder Judicial de la Nación “Por el contrario, este “…cesa cuando concurre la conducta que defrauda las expectativas. Si el primariamente competente no dispone ya de la posibilidad de mantener el curso en un estado inocuo o comienza de un modo manifiesto a dejar pasar tal posibilidad sin aprovecharla, se tiene que revitalizar la competencia, hasta entonces latente, del otro sujeto, porque en tal caso procura un provecho mayor un control generalizado que la concentración, siguiendo las pautas de la división del trabajo, en la propia tarea” (JAKOBS, Günther, “La imputación objetiva, especialmente en el ámbito de las instituciones jurídico-penales del ‘riesgo permitido’, la ‘prohibición de regreso’ y el principio de confianza”, en Estudios de Derecho Penal, UAM, Civitas, Madrid, 1997, p. 220).” (Del voto del Dr. Ballestero) “No obstante, disiento en cuanto a la posibilidad de mantener el procesamiento a la luz del artículo 262 del Código Penal, toda vez que la “sustracción” a la que alude dicha figura y que es posibilitada por la negligencia o imprudencia de los funcionarios, no se corresponde con el delito de estafa, en el que prima facie encuadraría la maniobra desplegada por autores desconocidos en perjuicio del Banco. En primer lugar, porque escapa a los términos de la intimación transmitida a los tres imputados -“haber participado…”- (v. fs. 421/24, 425/28 y 473/75). Y, en segundo lugar, porque entiendo que la explicación del suceso a la luz de la figura del art. 262 del CP resulta incompatible con la estafa perpetrada por terceras personas. Si alguien despliega un ardid que determina el error en la víctima, significa que el suceso no pude ser atribuido a la conducta de esta última, sino a USO OFICIAL la de quienes la hicieron incurrir en error. Paralelamente, si se afirma que el sujeto pasivo obró con la negligencia a la que se refiere el art. 262 del CP, de algún modo se está explicando el daño a través de esa falta de diligencia y no del engaño.” (Del voto del Dr. Freiler) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 12.07.2012 “Matarrese” Causa 46.252 Reg. 721 NULIDAD. PROCEDIMIENTO POLICIAL. J.8 - S. 15 IMPROCEDENCIA. AGENTE PROVOCADOR. INEXISTENCIA. GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. DERECHO A LA INTIMIDAD. ALCANCES. “En lo que respecta a la primera invalidez que se pretende -dirigida contra el obrar de Garro y Álvarez Papagni en virtud de su supuesta equiparación al de los agentes provocadores-, no compartimos dicha apreciación por cuanto los nombrados se limitaron a ingresar al espacio -habilitado al público- de los comercios en cuestión a fin de concretar la operación de compraventa de las computadoras -para lo cual entablaron las conversaciones que dicha situación requería con quienes los atendían-, sin que se observe en ello irregularidad alguna que haga presumir la existencia de coacción para lograr manifestaciones autoincriminantes ni una intromisión en el ámbito de intimidad más allá de los límites permitidos (ver de esta Sala, en igual sentido, cn° 29.856 “Compañía Argentina de Diseño S.A.”, reg. n° 32.780, rta. el 19/04/11).” “Las consideraciones que anteceden tornan aplicable el criterio adoptado por este Tribunal en casos de similares características en punto a que “…no puede hablarse de una provocación al encausado para cometer el eventual delito, en tanto fue él mismo quien voluntariamente ofreció al público la realización de la maniobra. Se demuestra así, que la actitud previa del imputado fue desplegada libremente y sin coacciones, dando cuenta de una predisposición para delinquir anterior al contacto que realizó el empleado…para probar la operación ilícita” (ver de esta Sala causa n° 30.973 “Ankah”, reg. n° 33.629, rta. el 19/10/11; causa n° 29.856 “Compañía Argentina de Diseño S.A.” ya citada y causa n° 26.973 “Zicavo”, reg. n° 29.883, rta. el 19/05/09, entre otras).” “Del mismo modo, con cita del precedente “Fiscal c/ Fernández” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se ha sostenido -en orden al alcance de las garantías que protegen el derecho a la intimidad- que “…hay que distinguir entre los actos de una persona que se realizan en la seguridad constitucionalmente protegida contra intrusiones indeseadas en el ámbito del domicilio, de los realizados voluntariamente ante terceros en la errónea confianza de que éstos no revelarán su delito” (cfr. Fallos 313:1305 y de esta Sala, cn° 28.947 “Jaimovich”, reg. n° 31.620, rta. el 7/07/10).” 93 C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun – Farah 3.7.2012 “Cardaci” Causa 30.835 Reg. 34.708 J. 10 - S. 19 MARCAS Y DESIGNACIONES. LEY 22.362. REQUISITOS TÍPICOS. “Ahora bien, para entrar en el análisis corresponde recordar lo que ha dicho esta Sala respecto del delito que se investiga “…El artículo 31 inciso d) de la ley 22.362 incrimina el ofrecimiento al público o la comercialización de productos con marcas falsificadas o fraudulentamente imitadas. Pues bien, la “imitación fraudulenta” consiste en la fabricación material de un signo que, sin constituir una copia servil o casi servil de una marca ajena registrada, presenta una similitud más o menos caracterizada con ésta, de tal modo que la confusión sea posible. También se requiere en la imitación fraudulenta un propósito comercial, y una identidad o similitud de destino entre el signo espurio y el auténtico, en lo que se refiere a los productos o servicios designados por éste...”.” “Asimismo, en aquella ocasión, se expresó que la ley 22.362 tiende a proteger dos intereses: “...el del industrial, para que su producto, resultado de su labor y experiencia y exponente de sus procedimientos y cuidados, no sea confundido, cuando la reputación y aceptación en el público se han obtenido tras largo y paciente trabajo, con otros productos similares que otros fabricantes lancen a la circulación bajo apariencia análoga, que permita a éstos aprovechar del beneficio de la actividad desarrollada por aquél; y en segundo lugar, el interés del público consumidor, en conocer la procedencia del artículo que adquiere, en su derecho a elegir y ejercitar la preferencia de su gusto…”(CN° 37.565, Navarro, Rafael s/ procesamiento, rta 10/5/05, reg. N° 463).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 11.7.2012 “Terroba” Causa 46.992 Reg. 697 J. 11 - S. 21 NULIDAD. ARBITRARIEDAD. PROCEDENCIA. DÁDIVAS. ART. 259 CP. COHECHO. ART. 256 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “…advertimos que la lectura que ha efectuado el juez de la anterior instancia de los hechos pesquisados luce arbitraria, pues parte de una mirada fragmentada de aquellos, lo que impide admitir al auto en crisis como un acto jurisdiccional válido.” “Recuérdese que “la doctrina de la arbitrariedad... también cubre los casos de análisis erróneo (cuando el error asume la condición de inexcusable), parcial, ilógico, insuficiente o inequitativo del material fáctico y probatorio” (Sagüés, Néstor Pedro, “Recurso extraordinario”, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2002, tomo II, pág. 271).” “También se ha dicho que “...si fuera palmario el error alegado de los jueces de la causa, al resultar contradictorio lo afirmado con la sentencia, la doctrina establecida en materia de arbitrariedad recobra valor, pues entonces se trataría de la prescindencia y no de la apreciación de la prueba (235:387). La Corte ha equiparado ‘interpretar caprichosamente’ y ‘prescindir’ (239:35)” (Carrió, Genaro, “El recurso extraordinario por sentencia arbitraria”, ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1987, pág. 198).” “Nótese que el elemento típico que distingue el delito de dádivas -art. 259 del código sustantivo- del tipo penal de cohecho -art. 256 de dicho cuerpo legal- es, precisamente, la conexión entre el ofrecimiento y la intención de que el funcionario “haga, retarde o deje de hacer algo relativo a sus funciones”. Mientras en el primer caso la dádiva es entregada simplemente “en consideración al oficio” del funcionario, en el segundo, es entregada -u ofrecida“para” ejecutar o no ejecutar un acto propio de su función.” “Al respecto, Soler enseña que “[L]a dádiva tiene que estar desvinculada del cumplimiento de un determinado acto o de determinada serie homogénea de actos. Esa desvinculación debe ser ante todo subjetiva, y difícilmente será admisible que exista, si se trata de una dádiva de consideración hecha por un interesado con anterioridad a la gestión en que interviene” (conf. Soler, Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, editorial TEA, Buenos Aires, 94 Poder Judicial de la Nación 1996, págs.220/221).” “En virtud de lo expuesto hasta aquí, el pronunciamiento adoptado por el juez de grado resulta arbitrario, pues se ha limitado a analizar una porción del hecho denunciado, habiéndose desprendido de la investigación del fragmento restante. La argumentación en base a la cual concluyó “la imposibilidad de calificar los hechos denunciados en ilícito alguno” partió de una preposición falsa, que ha dejado fuera del análisis un segmento del hecho que, como ya lo hemos explicado, resultaba esencial para dilucidar lo ocurrido, por lo que habrá de declararse la nulidad del temperamento en crisis (art. 123 del código adjetivo).” “De modo concordante, nuestro máximo Tribunal ha decidido, en reiteradas oportunidades, que corresponde descalificar las sentencias en las cuales la interpretación de la prueba “se limita a un análisis parcial y aislado de los diversos elementos de juicio, pero no los integra ni armoniza debidamente en su conjunto” (C.S.J.N., Fallos, 303:2080, 308:640, 322:1325, 321:1325, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero 13.7.2012 “Jaime” Causa 46.852 Reg. 732 J. 9 - S. 17 PENA. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. PRESCRIPCIÓN DE LA PENA. MOMENTO EN QUE COMIENZA USO OFICIAL EL CÓMPUTO. “En materia de prescripción de la pena, el artículo 66 del Código Penal establece que: “La prescripción de la pena empezará a correr desde la medianoche del día en que se notificare al reo la sentencia firme o desde el quebrantamiento de la condena, si ésta hubiese empezado a cumplirse”.” “La norma prevé dos hipótesis: que la pena no haya tenido comienzo de ejecución o que haya sido quebrantada.” “El caso de autos se refiere a la primera de las hipótesis, el incumplimiento total de la pena, y en este aspecto el precepto legal presenta una técnica deficiente y padece una contradicción difícil de superar. Ello, habida cuenta de que para que inicie el término de la prescripción de la pena exige una “sentencia firme” y si se entiende que este tipo de sentencias son aquellas irrecurribles, obviamente pone fin al proceso y al quedar firme ya no hay “reo” sino “condenado”. Paralelamente, tampoco tendría sentido la notificación de algo que no puede ser recurrido.” “A partir de esta cierta oscuridad de la norma, por vía doctrinaria y jurisprudencial se han elaborado dos posturas interpretativas.” “Están quienes consideran que la correcta exégesis que hay que otorgarle es aquella que entiende que el plazo de la prescripción de la pena empieza a operar desde la medianoche del día en que la sentencia condenatoria, oportunamente notificada al encausado -o a su defensor- ha adquirido firmeza (ver CNCP, Sala III, C. n° 3769 “Medina”, Reg. n° 431.02.3 del 20/08/02; Sala IV, C. n° 4571 “Calderón”, Reg. n° 6072.4 del 27/09/04 y en similar sentido Creus, Carlos “Derecho Penal - Parte General, 3° ed. Actualizada y ampliada”, Ed. Astrea, Buenos Aires, pág. 477).” “Lo fundamental de esta postura es el momento en el cual la sentencia condenatoria pasó en autoridad de cosa juzgada, lo que se produce con posterioridad a su notificación al condenado. Al respecto se ha sostenido que es imperioso que haya nacido la obligación de cumplir la sentencia formalmente notificada, es decir, fija el inicio del plazo desde la medianoche del día en que el condenado está jurídicamente obligado a cumplir condena.” “La otra tesis considera, como la manera de “salvar cómodamente la mentada incongruencia”, que el término de prescripción comienza desde la medianoche del día en que la sentencia le fue notificada al “reo” y que luego quedó firme (conf. León Carlos Arslanián, “Sobre la prescripción de la pena”, Doctrina Penal , Año 4, 1981, pág. 41, quien cita la obra de Jorge De la Rúa “Código Penal anotado”; y Andrés José D’Alessio, “Código Penal comentado y anotado-”, Parte General , Ed. La Ley, Bs. As., 2005, pág. 674/5).” “Sostiene, Jorge De la Rúa, que la propia naturaleza del término inicial (notificación) es demostrativo de que la ley sustantiva inaugura el cómputo de una causal extintiva de la pena antes de que la sentencia que la impone quede firme, pues es obvio que por regla ninguna sentencia queda firme el día de su notificación (“Código Penal 95 Argentino - Parte General”, 2da. Edición, Ed. Depalma, Bs. As., 1997, pág. 1080).” “Es decir, que al existir una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, el condenado se encuentra en la obligación jurídica de cumplir la pena, y, por ende, cobra viabilidad la prescripción de la pena. Pero, lo particular de nuestra ley es que una vez ocurrido ello, el instante preciso a tener en cuenta como comienzo del plazo respectivo es en un tiempo previo, cuando se notificó al “reo” la pena impuesta.” “Ello, por cuanto al quedar firme la sentencia deja de correr el plazo de la prescripción de la acción y empieza el de la pena, pero como la norma toma como punto de partida la notificación al “reo” de la sentencia que luego quedó firme, parece razonable salvar esta incongruencia otorgándole virtualidad a aquella notificación de la condena que se mantuvo incólume.” “Por ello, parte de la jurisprudencia ha entendido que una vez firme la sentencia condenatoria, el plazo de la prescripción de la pena se computa a partir de un momento anterior, cual es la medianoche del día que se notificó al imputado el fallo (CCC, Sala VII, “Savignano”, 22/08/1980). Con base en ella, Núñez afirmó: “no se trata de la notificación al condenado, de la sentencia que ya está firme, sino de la notificación hecha a él de la sentencia dictada. Al quedar firme la sentencia opera retroactivamente al momento de la notificación del condenado en lo que atañe al comienzo del término de prescripción de la pena impuesta” (ver “Las disposiciones Generales de Código Penal”, Ed. Marcos Lerner, Córdoba, 1988, pág. 294).” “Explican Zaffaroni, Alagia y Slokar que el objetivo del artículo 66 es tratar de fijar un momento preciso desde el cual contar el inicio de la prescripción de la pena, y atento que el momento de la notificación no siempre es el momento en que se empieza a incumplir la pena, pues puede suceder que se notifique una sentencia que quede firme con posterioridad, o que, en el caso de una pena de multa la sentencia determine el momento en que el sujeto deba pagar; no es posible admitir a la notificación como un requisito de fondo para que inicie el término de extinción de la punibilidad, sino sólo un límite o medida de tiempo. Esta es la razón para que en caso de no poder notificar al condenado, alcance con la efectuada al abogado defensor, ya que de lo contrario significaría consagrar una precisión letal: como no se sabe certeramente desde que momento corre la prescripción, para no perjudicar al condenado a causa de esta incertidumbre, en lugar de encontrar un momento aproximado, se preferiría eliminar todo el tiempo transcurrido (ver Zaffaroni, E. Raúl; Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro “Derecho Penal”, Parte General, Ed. Ediar, Bs. As., 2002, pág. 886).” “También enseñan estos autores que este requisito fue descartado en el proyecto de ley que dio base a esta norma. El legislador tomó como modelo el art. 134 del código penal de 1870 del que suprimió el requisito de que la notificación sea personal por lo que la inteligencia que debe dársele es que la pena prescribe desde que se le notifica al abogado pues se caería en el absurdo de considerar imprescriptible la condena que no se notifica al condenado (ver Expte. C.4145.XXXVIII “Canteros” del -voto del Dr. Eugenio Zaffaroni-).” “En consecuencia, y teniendo en cuenta que la interpretación que se haga de la ley no puede implicar restarle vigencia, es que concordamos con la posición doctrinaria y jurisprudencial que entiende que la prescripción corre desde la notificación al condenado o a su abogado defensor (ver CNCP, Sala III, Causa n° 3769 “Medina”, rta. el 20/8/2002 y CCC, Sala II, Causa n° 39118 “Schamun” del 27/3/91 y Zaffaroni, op cit., pág. 35, De la Rúa, op. cita, pág. 1081).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Farah 6.7.2012 “Fontanals” Causa 46.684 Reg. 687 J. 5 - S. 10 PRUEBA. ACTAS LABRADAS POR PERSONAL POLICIAL. VALOR PROBATORIO. “…las actas labradas por los funcionarios policiales son consideradas instrumentos públicos en los términos del artículo 979, inciso 1ro. y 4to., del Código Civil. En consecuencia, la eficacia probatoria de estos instrumentos dependerá de su autenticidad y de la veracidad de las manifestaciones en ellos contenidas y harán plena fe de la existencia material de los hechos que el oficial público exprese que él mismo ha cumplido o que se han realizado en su presencia, hasta tanto que sean redargüidos de falsos por acción civil o criminal –art. 993 del Código Civil- 96 Poder Judicial de la Nación (conf. C.N.C.P., Sala I, causa nro. 2101 “Duzac, Fabián A.”, reg. 2643 del 5/3/99, entre muchas otras).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 26.7.2012 “Valdivia” Causa 47.205 Reg. 764 J. 5 - S. 10 RECURSO DE CASACIÓN. PROCEDENCIA. AUTO DE PROCESAMIENTO. AUTO DICTADO POR EL TRIBUNAL DE ALZADA. DERECHO A RECURRIR ANTE UN TRIBUNAL SUPERIOR. DOBLE INSTANCIA. DISIDENCIA. “Que en supuestos como el presente, este Tribunal ha señalado, en consonancia con las pautas sentadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Casal” (causa n 1681, C. 1757. XL.20/09/2005), que si se procesa en esta instancia como consecuencia de la apelación presentada contra un auto de sobreseimiento o falta de mérito, la vía reclamada configura el cauce procesal necesario para garantizar al imputado el derecho a recurrir ante un Tribunal Superior, en la que corresponde atender el cuestionamiento efectuado acerca del mérito probatorio existente para decretar la medida dictada junto con los restantes que motivan esta impugnación (ver causa n 24.759 “Giacomino”, reg. n 28.060 del 14/2/08, causa n 22.694 “Kammerath”, reg. n 24.838 del 2/3/06, causa n 22.513 “Mendoza”, reg. n 24.314 del 14/10/05, causa n 19.398 “Lorenzo”, reg. n 22.232 USO OFICIAL del 25/3/04, entre otras).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun). “Ello así, toda vez que el interlocutorio en cuestión puede ser equiparado a las decisiones que según los Tratados de Derechos Humanos con jerarquía constitucional deben ser alcanzadas por la garantía de doble instancia judicial -ver artículo 14.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y artículo 8.2.h. de la Convención Americana de Derechos Humanos y “La aplicación de los Tratados sobre Derechos Humanos por los Tribunales Locales”, Ed. del Puerto, 1997, artículo de Julio B. Maier, pág. 410- (conf. de esta Sala, causa n 26.054 “Granillo Ocampo”, reg. n 28.832 del 22/8/08).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun). “Discrepo con mis colegas en cuanto a la procedencia del remedio con relación al procesamiento decretado en esta instancia respecto de Walter N. Nuñez Vázquez.” (Del voto del Dr. Farah) “Es que, al no haber sido dicho temperamento acompañado por prisión preventiva restrictiva de la libertad ambulatoria del nombrado, no puede ser considerado por su trascendencia, en el lenguaje de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, acto “importante” con entidad para habilitar la vía casatoria bajo pretexto de que con ello se garantiza el doble conforme. Sucede que lo decidido, si bien obliga al imputado a seguir vinculado al proceso, no le genera un gravamen insusceptible de reparación ulterior como sería el caso en que hubiese visto comprometida su libertad personal, razón por la cual tampoco se verifica en este supuesto el requisito de admisibilidad objetiva requerido para la procedencia de la vía casatoria intentada por la defensa. Tal mi criterio en supuestos análogos (ver de la Sala I, causa n 39.993 “Zugnoni de Rumachella”, reg. n 791 del 8/7/08).” (Del voto del Dr. Farah) “Deviene aplicable, por ende, el principio general sentado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación según el cual las resoluciones cuya consecuencia sea la obligación de seguir sometido a proceso criminal no reúnen, por regla, la calidad de sentencia definitiva o equiparable a tal, aún cuando se invoquen garantías constitucionales o la tacha de arbitrariedad (ver Fallos 249:530; 272:188; 274:440; 276:130; 288:159; 292:202; 295:405; 298:408; 304:1817; 307:1030 308:1107; 310: 195; 324:1152; 326:2248; de la CNCP, Sala I, causa n 1047 “Acosta”, reg. n 1635.1 del 27/6/97; Sala II, causa n 5518 “Alderete”, reg. n 7500.2 del 8/4/05; Sala III, causa n 40 “Buasso” rta. el 23/11/93; Sala IV, causa n 1006 “Weisman”, reg. n 1486 del 30/9/98), circunstancia que obsta a la viabilidad del remedio, atento a lo prescripto por el artículo 457 del C.P.P.N.” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun – Farah 3.7.2012 “Nuñez Vázquez” Causa 31.698 Reg. 34.714 J. 2 - S. 3 RECURSO DE CASACIÓN. RESOLUCIÓN QUE RECHAZA NULIDADES. IMPROCEDENCIA. 97 “La Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene dicho que las resoluciones que rechazan nulidades no constituyen, por regla, sentencia definitiva ni equiparable a tal por su efectos (ver Fallos 321:3679; de la Sala IV CNCP, causa n° 2530 “Pinzetta Martínez”, reg. n° 3149.4 del 22/2/01; y de esta Sala, causa n° 24.022 “Behal”, reg. n° 26.059 del 23/11/06 y causa n° 17.348 “Pedrazzoli”, reg. n° 18.448 del 6/3/01).” “No se han expuesto fundamentos que demuestren la concurrencia de una excepción al principio enunciado pues no basta con aducir un gravamen de imposible o difícil reparación para que pueda equipararse un fallo a sentencia definitiva, sino que es necesario señalar cómo y dónde surgirá un agravio de esa índole (Fallos 258:128, 264:202 y 264:226, citados por Lugones, Narciso J. en “Recurso Extraordinario Federal”; segunda edición actualizada; Ed. Lexis Nexis, Depalma; Bs. As.; 2002; pág. 164. Ver también de esta Sala causa n° 29.354 “Moyano”, reg. n° 31.973 del 5/10/10), extremos que el recurso no satisface.” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun 13.7.2012 “Pepe” Causa 31.804 Reg. 34.804 J. 3 - S. 5 SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. OPINIÓN. CARÁCTER. ALCANCES. “…cabe señalar que este Tribunal ha sostenido -reiteradamente- que sólo la apreciación del Fiscal respecto a la imposibilidad de que la eventual condena fuera de cumplimiento en suspenso -en la medida en que no resulte manifiestamente arbitraria-, vincula al órgano jurisdiccional y no puede ser cuestionada, cuando se trata de analizar si corresponde suspender el proceso a prueba en la situación regulada en el artículo 76 bis, cuarto párrafo del Código Penal (conf. causa n° 29.453 “Fernández Leyton”, rta. el 31/8/2010, reg. nº 31.843 y causa nº 30.882 “Scianca”, rta. el 1/12/2011, reg. nº 33.848, entre otras).” “Ello, por cuanto incumbe al Ministerio Público Fiscal el rol de promover y ejercer de la acción pública por mandato constitucional (artículo 120 C.N., reglamentado por la ley 24.946, art. 25). De allí que cuando el fiscal expresa su oposición a la suspensión del proceso, >... no ejerce jurisdicción sino que manifiesta su voluntad de continuar ejerciendo la acción. Y puesto que la suspensión del proceso a prueba no es otra cosa que la suspensión del ejercicio de la acción penal, el tribunal, que carece de poderes autónomos para su promoción y ejercicio, tampoco tiene poder de decisión sobre la suspensión de ese ejercicio. Por ello, depende de la conformidad fiscal= (conf. Luis M. García >Suspensión del Juicio a Prueba=, en Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal, Ed. Ad Hoc, 1996, pág. 365).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun 13.7.2012 “Battilana” Causa 31.993 Reg. 34.792 J. 7 - S. 13 TRATA DE PERSONAS. TRATA DE MAYORES Y MENORES DE EDAD. REQUISITOS TÍPICOS. “entre las acciones típicas que comprenden los artículos 145 bis (trata de mayores) y 145 ter (trata de menores) del Código Penal de la Nación se encuentran la captación, el transporte o traslado y la acogida o recepción de personas con fines de explotación. Capta “el que consigue, el que gana la voluntad, atrapa, recluta, reúne, atrae o entusiasma a quien va a ser víctima del delito”. Transporta o traslada “el que lo lleva de un lugar a otro (...) En la mayoría de los casos el traslado tiene que ver con desarraigar a la persona”. Acoge o recibe “quien da hospedaje, aloja, el que admite en su ámbito, esconde o brinda al damnificado protección física en contra del descubrimiento de su condición de explotado presente o futuro” (Hairabedián, Maximiliano, “Tráfico de personas. La trata de personas y los delitos migratorios en el derecho penal argentino e internacional”, Ed. AdHoc, Buenos Aires, 2009, pp. 22-23). En cuanto al tipo subjetivo de este delito, se requiere -además del dolo- la finalidad de explotación como intención interna trascendente (Niremperger, Zunilda y Rondan, Francisco, “Mercaderes de Vidas”, Ed. ConTexto, Resistencia, Chaco, 2010, pp. 95-96).” C.C.C. Fed. Sala II 98 Cattani – Irurzun Poder Judicial de la Nación 5.7.2012 “Ojeda Uruña” Causa 31.950 Reg. 34.726 J. 5 - S. 9 COACCIÓN. REQUISITOS TÍPICOS. “La coacción, ante todo, constituye un delito que se consuma cuando, mediando el anuncio de un daño futuro que recaerá sobre la víctima o terceros, se le impone al individuo limitaciones que no tendrían que existir y que le impiden ejercer su libertad en la medida de lo deseable. Desde este punto de vista, basta para su formalización que la amenaza hubiera llegado a conocimiento de la víctima y que esta hubiera comprendido su contenido (cfr, en similar sentido, ESTRELLA, Oscar Alberto y GODOY LEMOS, Roberto, Código Penal –Comentado-, Tomo II, 2da. Edición, Buenos Aires, Hamurabi, p. 186 y s).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 21.8.2012 Causa 46.813 “Raful” Reg. 876 J. 9 - S. 17 COMPETENCIA. COMPETENCIA FEDERAL. EMPLEADO DE LA NACIÓN. CUMPLIMIENTO DE USO OFICIAL FUNCIONES DE CARÁCTER FEDERAL. “Corresponde recordar que nuestro más Alto Tribunal sostiene que en caso de hallarse involucrado un empleado de la Nación, a los fines de la determinación de la competencia con base en lo dispuesto en el art. 3°, inc. 3°, de la ley 48, se hace necesario establecer si sus funciones en el caso de que se trata tuvieron o no carácter federal (ver Fallo de la C.S.J.N., 315: 1876 y sus citas: 237:288; 262:56; 301:48).” C.C.C. Fed. Sala I 6.8.2012 Causa 47.037 Freiler – Ballestero - Farah “Aráoz de Lamadrid” Reg. 808 J. 8 - S. 15 COSTAS. IMPOSICIÓN. OMISIÓN DEL JUEZ DE EXPEDIRSE SOBRE EL PUNTO. OBLIGACIÓN DE INSTITUIRLAS. “…la C.S.J.N. tiene dicho que: “...las costas del proceso no pueden considerarse impuestas implícitamente, pues la decisión respectiva exige un pronunciamiento expreso (artículo 163, inciso 8º del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). La omisión en que se incurrió, generó la obligación de expedirse al respecto [...] Que no empece a lo expuesto lo resuelto en la causa “Las Varillas Gas SA c/ EN Mº de Economía O y SP –Sec. De Energía- res. 124 y 148/01” (328:4504) allí no se estableció que el silencio en materia de costas deba interpretarse necesariamente como impuestas a la parte vencida, sino que la omisión determina la necesidad de expedirse al respecto estableciendo quién debe cargar con aquéllas” (“Crisorio Hermanos Sociedad de Hecho y otro c/ Neuquén, Provincia del s/ acción declarativa de certeza" del 6/04/10, C.30. XXXVIII).” “En este sentido, el hecho de que el a quo haya omitido expedirse sobre las costas al momento de poner término a la causa, de ninguna manera le impide establecerlas al ser requerida la regulación de honorarios del abogado defensor. Al contrario, el Juez está obligado a instituirlas (ver c.n.º 46.293 “Brosio, Mauro s/ costas”, reg. 259 del 03/04/12).” C.C.C. Fed. Sala I 7.8.2012 Causa 47.091 Freiler – Ballestero - Farah “Marín Fraga” Reg. 813 J. 9 - S. 18 COSTAS. REQUISITO DE PRONUNCIAMIENTO POR PARTE DEL JUEZ DE GRADO. “Al respecto, y siguiendo los lineamientos expuestos por este tribunal en causas nro. 47.091 “Marín Fraga,…”, rta. 7/8/12, reg. 813 y nro. 46.293 “Brosio, Mauro…”, rta. 2/4/12, reg. 259, donde se tienen en cuenta las pautas jurisprudenciales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que señalan que “…las costas del proceso no 99 pueden considerarse impuestas implícitamente pues la decisión respectiva exige un pronunciamiento expreso (artículo 163, inciso 8° del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación)…”, se encomienda al juez a quo que emita un pronunciamiento expreso en los términos del artículo 530 del ordenamiento ritual…” C.C.C. Fed. Sala I 14.8.2012 Causa 47.252 Freiler – Ballestero - Farah “Polo” Reg. 849 J. 12 - S. 23 DELITOS DE TENENCIA. CONCEPTO. ALCANCES. “Se ha sostenido que “(…)la tenencia compartida se refiere a casos donde dos o mas personas son sorprendidas en la posesión o en el dominio de hecho; y que el concepto amplio de tenencia permite la conjunción de dos sujetos sobre un mismo bien, o sobre varios, al modo de una coposesión del derecho privado, pues no se requiere el constante contacto físico con la cosa cuya tenencia está vedada (…)” (ver de esta Sala, c/n°42.828 “Sosa Maylle, Luis y otros s/procesamiento con prisión preventiva”, rta: 19/03/09, reg: 220).” “De modo concordante con lo expuesto, se ha explicado que “(…)no se precisa un contacto material constante y permanente (…)”, pero se exige que la cosa “(…)quede sujeta a la acción de la voluntad del poseedor, manteniendo éste la posesión en tanto no abandone o ceda la cosa a otro, la destruya o adquiera sobre ella un tercero una nueva posesión (…)” (Falcone, Roberto y Capparelli, Facundo, “Tráfico de Estupefacientes y Derecho Penal”, Editorial Ad-Hoc, Buenos Aires, Año 2002, pag. 173).” “En el caso, las circunstancias que rodearon el hallazgo de la droga y la situación advertida por los preventores al irrumpir en el domicilio donde fueron sorprendidos los imputados al momento de su detención, constituyen indicios de suficiente peso probatorio como para respaldar en esta etapa del proceso la afirmación del a quo en punto al poder de disposición que todos ellos ejercían sobre la totalidad de los envoltorios con cocaína y demás elementos secuestrados en el lugar, los cuales fueron encontrados en distintos sitios de libre acceso correspondientes a la vivienda que al momento de los hechos los implicados ocupaban.” C.C.C. Fed. Sala I 16.8.2012 Causa 47.284 Freiler – Ballestero - Farah “Krisko” Reg. 862 J. 6 - S. 12 DISCRIMINACIÓN. LEY 23.592. REQUISITOS TÍPICOS. “Al respecto, no debe perderse de vista que la figura penal en estudio se trata de un tipo doloso en el que el dolo abarca el conocimiento de que se está alentando o incitando a la persecución u odio en los términos requeridos, situación que ante la ausencia de prueba en contrario, en el contexto señalado debe ser descartada (conf. Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado. Andrés José D’Alessio, Director; Mauro A. Divito, Coordinador, 2da. Edición Actualizada y Ampliada, Tomo III, Leyes Especiales Comentadas, La Ley, Pág. 1003).” “Por lo expuesto se ha sostenido que los comportamientos desalentados por el tipo penal en análisis no se configuran con un aislado comentario de corte discriminatorio, salvo que éste se hallara enderezado a animar, dar vigor, mover o estimular a la persecución o el odio contra una persona o grupo de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas (conf. Ob. Cit. Pág. 1002 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala I 7.8.2012 Causa 46.870 Freiler – Ballestero - Farah “Cabral” Reg. 828 J. 5 - S. 9 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN. IDONEIDAD DE LA FALSIFICACIÓN. “… debe recordarse que la idoneidad de la falsificación “debe conciliarse con la apreciación que pueda percibir el hombre común que intenta ser inducido al engaño y no con la que pueda efectuar un individuo experto que cuenta con elementos necesarios para descubrir sus deficiencias” (cf. causa n° 31.284 “Queirolo” del 3/2/12, reg. n° 34.091), por lo que la circunstancia de haber sido advertida por la autoridad de legalización no la descarta; 100 Poder Judicial de la Nación menos aún, cuando ésta no dudó inmediatamente sobre la autenticidad del documento presentado, sino recién al consultar el registro de firmas que posee el Ministerio del Interior. Tal extremo permite concluir que dicha pieza no resulta burda y que sus defectos bien pudieron pasar inadvertidos en otro contexto.” C.C.C. Fed. Sala II 22.8.2012 Causa 32.068 Irurzun – Cattani - Farah “García” Reg. 34.944 J. 9 - S. 18 DOCUMENTOS. USO DE DOCUMENTO NACIONAL DE IDENTIDAD FALSO. FALTA DE SECUESTRO DEL DOCUMENTO APÓCRIFO. CUERPO DEL DELITO. PRUEBA. “Si bien es cierto que no se ha incautado el DNI de marras, su ausencia no impide la debida constatación del cuerpo del delito. En la especie –más que por la falsificación documental- el encartado ha sido cautelado en orden a la utilización del cartular apócrifo, extremo que ha quedado suficientemente corroborado pro otros medios de prueba.” “En este sentido, debe subrayarse que la copia fotostática del documento cuestionado presenta la fotografía del imputado, sumándose a ello las manifestaciones brindadas por el empleado de la empresa “Personal” quien sindicó a Diez Argumedo como aquel que hizo entrega de dicha documentación –ver fs. 8/vta.- así como aquellas USO OFICIAL declaraciones del personal policial interviniente –conf. fs. 1/vta. y 9/vta.-, (ver de esta Sala, C. n° 19.102, “Soliz Coca, Santiago J.” del 24/10/02, reg. n° 20.371; C. n° 32.105 “Zorrilla Llallire, William” del 14/08/12, reg. n° 34.908 y de la Sala I, C. n° 43.679 “Rosell Cinalli, Jorge” del 25/3/10, reg. n° 219; C. n° 44.499 “Sales, Jorge Antonio” del 25/11/10, reg. n° 1197, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II 22.8.2012 Causa 32.063 Irurzun – Cattani - Farah “Diez Argumedo” Reg. 34.948 J. 6 - S. 12 ELEVACIÓN A JUICIO. ACUSACIÓN FISCAL. ART. 347 CPPN. REQUISITOS FORMALES. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “…este Tribunal ha sostenido que no produce afectación alguna al derecho de defensa del imputado (…) la consecuencia de que el fiscal o el querellante soliciten la elevación del proceso a juicio sin fundamento suficiente (…), no es que el imputado tenga menores chances de defenderse en el debate, sino que la acusación tenga menos elementos para derribar el estado de inocencia que ampara al imputado (cfr. c.nº 24.144 “Guido, Eduardo s/ nulidad”, reg. nº 26.222, rta. el 21/12/06; c.n° 28.655 “Incidente de nulidad”, reg. n° 31.217, rta. el 30/03/10; entre otras). Se indicó además que la defensa puede -como aquí lo ha hecho, aunque subsidiariamenteoponerse a la elevación, solicitar su sobreseimiento y brindar sus razones para que esa pretensión tenga acogida favorable ante el a quo (c.n° 30.757 “Gavetti, María Luz s/ nulidad”, reg. n° 33.450, rta. el 13/09/11).” C.C.C. Fed. Sala II 06.8.2012 Causa 31.920 Irurzun – Cattani - Farah “Azzola” Reg. 34.846 J. 4 - S. 8 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO. ART. 268 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En este sentido, se lleva dicho en supuestos similares al presente, su comportamiento subsiguiente puede ser valorado, en conjunción con otros elementos, como un indicador más a la hora de evaluar el aspecto subjetivo del tipo penal, mas no resulta una pauta dirimente que, por sí, permita descartar la tipicidad de la conducta denunciada (cf. causa n° 30.033 “Blotta” del 17/3/11, reg. n° 32.666).” “Debe recordarse que el tipo penal previsto en los párrafos primero y segundo del art. 268 (3) del Código Penal reprime al funcionario público que, estando obligado por ley a presentar una declaración jurada patrimonial, omitiere hacerlo maliciosamente. Y este último término, tal como lo sostienen numerosos autores, denota la existencia de un especial elemento subjetivo distinto del dolo (cf. D’Alessio, Andrés J., “Código Penal de la 101 Nación. Comentado y Anotado”, La Ley, Buenos Aires, 2009, p. 1346 y sus citas; Donna, Edgardo A., “Derecho Penal. Parte Especial”, Tomo III, Rubinzal-Culzoni Editores, Santa Fe, 2008, p. 457/8; entre otros).” “Al respecto, los suscriptos ya han tenido oportunidad de expedirse, descartando que la figura en estudio se configure con la mera omisión. En tal sentido, se ha dicho que ello “…resulta desacertado pues para acreditar las exigencias subjetivas que contienen las figuras previstas en el artículo 268 (3) del Código Penal es preciso determinar que han existido motivos para ocultar o sustraer determinados aspectos de la situación patrimonial del funcionario del contralor de las autoridades pertinentes…” (cf. de esta Sala II, causa n° 26.695 “Chescotta” del 30/12/03, reg. n° 21.939 y sus citas, y de la Sala I, causa n° 45.612 “Armatta” del 14/6/11, reg. n° 634 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II 23.8.2012 Causa 31.975 Irurzun – Cattani - Farah “García Herrera” Reg. 34.965 J. 11 - S. 21 ESTUPEFACIENTES. ART. 5 INC. A LEY 23737. GUARDA DE SEMILLAS PARA PRODUCIR ESTUPEFACIENTES. ATENUANTE PREVISTA POR LEY 24.424. INCONSTITUCIONALIDAD. “Así, como consecuencia necesaria de todo lo hasta aquí evaluado es que corresponde hacer una recalificación de la conducta endilgada a Ezequiel Dalpra, adecuándose para el presente caso la prevista en el artículo 5°, inciso “a”, de la ley 23737, es decir, “guarda de semillas utilizables para producir estupefacientes, o materias primas….” y el atenuante previsto en el penúltimo párrafo de dicho artículo –según ley 24.424-.” “Frente a esta nueva calificación del hecho investigado, resulta aplicable al caso la jurisprudencia de esta Sala. Al respecto, se ha dicho recientemente en causa 46.718 “N.N. s/archivo”, rta. 12/7/12, reg. 718: “… es preciso recordar que en la causa N° 41.025, “Bernasconi” (rta. el 3/6/08, reg. 632), este Tribunal sostuvo, en relación con el art. 5, último párrafo de la ley 23.737, que: “...Como en el caso del art. 14, apartado segundo de la ley 23.737, la figura en cuestión prevé una sensible diferencia respecto del tipo básico en lo que atañe a la escala penal y al régimen de la acción, pues mientras el art. 5, inc. a establece una pena que oscila entre los cuatro y quince años de prisión y otra de multa, la figura atenuada que nos ocupa fija un marco penal de un mes a dos años de prisión, así como la posibilidad de aplicar el sistema de los arts. 17, 18 y 21 de la ley ( es decir, la posibilidad de suspender el tramite del proceso o la aplicación de la pena, la disposición de un tratamiento y, en su caso, el dictado del sobreseimiento)….” ““…Cabe señalar que la atenuante se incorporó al cuerpo de la ley 23.737 en orden a la ley de reformas 24.424 – sancionada el 7 de diciembre de 1994-. En el informe del Proyecto elevado a la Cámara de Diputados por las Comisiones de Legislación Penal y de Drogadicción se dijo respecto de esta modificación que: ‘...Además de todo ello, se aclara el artículo 5 de la ley 23.737 para equiparar casos menores de siembra y cultivo de estupefacientes con la simple tenencia de ellos...’ (‘Antecedentes Parlamentarios’, LL-1996-A, p. 1082), mientras que en el ámbito de la Cámara revisora la atenuante propuesta dio lugar a resabios de la discusión acerca de si corresponde prohibir penalmente el consumo de estupefacientes (ibid., ps. 1117/1118)…”.” ““…De acuerdo con lo expuesto, la norma analizada presenta, en principio –dada su similitud en lo que atañe a la conducta prohibida- problemas equivalentes a aquellos que hemos detectado respecto de la figura que reprime la tenencia de estupefacientes para consumo personal, cuya inconstitucionalidad hemos declarado en diversas oportunidades (a partir de la causa N° 36.989, "Cipolatti, Hugo s/ Procesamiento", rta. el 7 de junio de 2005, reg. N° 571-del voto en disidencia del Dr. Freiler-y por mayoría, desde la causa N° 41.228, "Velardi, Damián J. y otro s/ sobreseimiento", 30 de abril de 2008, reg N° 400)...”.” “Cabe aclarar que la declaración de inconstitucionalidad del art. 14, segundo párrafo, de la ley 23.737, fue ratificado en el precedente “Avila” y ampliado, por votos concurrentes, en numerosos fallos posteriores (cfr., entre otros, c/n° N° 46.250, “Aristimuño, Marcos Ariel y otro s/ infracción ley 23.737” rta. 7/2/12 reg. 64 y causa N° 46.109 “Rocha, Sergio Damián s/ procesamiento y embargo” rta. 7/2/12 reg. 67).” “Es por ello que in re: “Bernasconi”, la Sala declaró la inconstitucionalidad del art. 5, inc. a, anteúltimo párrafo 102 Poder Judicial de la Nación de la ley 23.737, según ley 24.424”.” C.C.C. Fed. Sala I 16.8.2012 Causa 47.095 Freiler – Ballestero - Farah “Dalpra” Reg. 864 J. 1 - S. 2 NULIDAD. DICTAMEN FISCAL. FALTA DE MOTIVACIÓN. IMPROCEDENCIA. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. INDEPENDENCIA. AUTONOMÍA. “…si bien la Sala ha sostenido que el Juez detenta el control de la legalidad y razonabilidad del dictamen Fiscal, dicho contralor no debe derivar en un avance indebido sobre el poder de la acción y, en consecuencia, sobre la imparcialidad judicial (vid., entre muchas otras, CN° “Incidente de nulidad de Ramos, Nicolás Martín”, rta. el 5/6/07, reg. N° 502, n° 40.340, “Incidente de nulidad de García Iglesia, José”, rta. el 27/8/07, reg. N° 934, n° 38.122, “Palacios, M.J.”, rta. el 30/11/05, reg. N° 1392; c/n° 42.948, “Incidente de apelación en autos NN s/ delito de acción pública”, rta. el 7/5/09, reg. N° 402).” “En el caso concreto se siguió el camino procesal correcto al practicar un control de legalidad y razonabilidad del dictamen desincriminatorio Fiscal, pero la materialización de esa tarea viró hacia una suerte de disposición de la acción, pues la fundamentación de la nulidad reveló, en verdad, una mera discrepancia con el criterio de quien es USO OFICIAL el titular de la acción pública.” “Para el Juez, el dictamen no resulta una derivación razonada del derecho vigente, por no adecuarse a la interpretación sobre los alcances de la norma que el propio judicante considera correcta. Dicho de otra manera, el a quo no sustentó la invalidación en razones externas que permitieran advertir una inadecuación de la lectura fiscal con aquellas disposiciones, sino que se limitó a confrontarla con su propia intelección, lo que no expresa más que un mero desacuerdo (ver, en sentido similar, CN° 44.470, “De Cunto, Claudio Esteban s/nulidad del dictamen Fiscal”, rta. el 8/2/11, reg. 47).” “En ocasión de realizar la adjudicación constitucional del artículo 348 del C.P.P.N., la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo que los controles sobre el proceso que detentan los jueces “Solo pueden producirse dentro del límite trazado por la autonomía funcional de los fiscales establecida en el artículo 120 de la Constitución Nacional, el cual no es respetado por el artículo 348 del C.P.P.N. ya que el procedimiento de control de la acusación que instaura concede a los jueces una facultad que la C.N. les veda, cual es determinar el contenido de los actos del fiscal…” (cfr. “Quiroga Edgardo O. s/causa N°4302”, rta. el 23/12/2004). En consecuencia, cualquier pretensión del Juez de instruir a los fiscales respecto de una función que, como garantía de imparcialidad, les asigna la Constitución Nacional, es inconstitucional.” C.C.C. Fed. Sala I 6.8.2012 Causa 46.643 Freiler – Ballestero - Farah “Machado” Reg. 795 J. 21 - S. 11 NULIDAD. GENERALIDADES. ARBITRARIEDAD. “La doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre arbitrariedad de sentencias exige que aquéllas se encuentren fundadas en la ley y en la prueba de los hechos formalmente producida, siendo condición de validez de los fallos judiciales que ellos configuren derivación razonada del derecho vigente con particular referencia a las circunstancias comprobadas en la causa (Fallos 207:72, 238:550, 244:521, 244:523, 249:275, 250:152, 256:101, 261:263, 268:266, 269:343, 269:348, 285:279, 296:765, 302:1405, 304:638, 321:351, 321:416, 322:182, 323:1455, 323:2461, entre otros; ver Lino E. Palacios en “El Recurso Extraordinario Federal. Teoría y Técnica”, Cuarta Ed. Actualizada por Alberto F.Garay, Editorial Abeledo Perrot, Bs. As., 2010, págs. 176, 177 y 180). Se consideran también comprendidas en esta causal de nulidad a las resoluciones donde se extraen conclusiones opuestas respecto de un mismo hecho o que exhiben incongruencia entre la conclusión y los fundamentos que la preceden -ob.cit. págs, 197 y 198, con cita de Genaro Carrió- (ver de esta Sala, c.n° 30.220 “Capaccioli”, reg. n° 33.406 del 21/6/2011).” 103 C.C.C. Fed. Sala II 21.8.2012 “Christian Dior Couture S.A.” Causa 31.924 PARADERO. Irurzun – Cattani - Farah Reg. 34.993 COMPARENDO. DECISIÓN JURISDICCIONAL. J. 10 - S. 20 RECURSO DE APELACIÓN. IMPROCEDENCIA. “…este Tribunal ha sostenido reiteradamente que: “...la orden de averiguación de paradero y comparendo constituye una decisión propia del Juez que carece de entidad para generar gravamen irreparable alguno, como así tampoco se encuentra prevista expresamente la posibilidad de recurrir tal decisión en el ordenamiento ritual. Por esas razones, resulta inapelable y debe estarse a al inadmisibilidad del recurso dada la taxatividad imperante en la materia -art. 432, primer párrafo, 444, 440 y cc del CPPN -...” (Conf. c.n° 40.505 “Recurso de queja por apelación denegada”, reg. n° 553, rta. el 12/6/07 entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I 23.8.2012 Causa 47.373 Freiler – Ballestero - Farah “Di Vicenzo” Reg. 886 J. 7 - S. 13 RECUSACIÓN DE MAGISTRADOS. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. RECHAZO IN LIMINE. “… el querellante junto a su letrado patrocinante, planteó la recusación de todos los integrantes de esta Cámara por presunto prejuzgamiento. Esta moción merece ser rechazada in límine, conforme lo autoriza la doctrina de la C.S.J.N. en Fallos 244:505; 248:390, toda vez que las recusaciones manifiestamente improcedentes deben desestimarse de plano y tal carácter reviste la presente, en la medida en que persigue el apartamiento injustificado de cuatro jueces de cámara, sin motivo valedero ni fundado con la seriedad que requiere un acto de tal naturaleza, con el único propósito de escoger juzgador y demorar la marcha del proceso, cuestión que no es posible de tolerar ni permitir (Fallos CSJN, 327:5668), menos cuando se invocan exclusivamente las decisiones adoptadas por los Sres. Jueces de ambas Salas acerca de algún punto relacionado con la materia controvertida en estas actuaciones y en aquellas en que les ha tocado intervenir (Fallos CSJN, 324:802).” “También debe señalarse en lo que atañe al deber de poner coto a los planteos inconducentes, que “…es en los órganos encargados de la administración de justicia sobre quienes recae, en forma imperativa, la misión de asegurar que el trámite de la causa principal no se paralice indefinidamente, y su frustre de ese modo, el objeto mismo del proceso penal" (conf. CSJN, Fallos 324:4135).” C.C.C. Fed. Sala I 21.8.2012 Causa 45.912 Freiler – Ballestero - Farah “Arbizu” Reg. 875 J. 5 - S. 10 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “…como ya fuera señalado por esta Alzada con motivo de la contienda de competencia oportunamente suscitada: “la procedencia de otra localidad de la víctima en cuanto generadora del condicionamiento y la indefensión propios de estar lejos del lugar de origen y la familia, el encierro, la vigilancia, las amenazas, no dejar que se abandone la tarea, etc. son extremos que conducen a que estemos dentro del campo de la trata de personas (Hairabedián, ob. cit., pp. 53-56)” (ver causa n° 30.825, reg. n° 33.469, rta. el 15/09/11).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Adicionalmente, debe recordarse que con la Ley 26.364 el delito de trata de personas pasó a integrar los delitos contra la libertad individual, siendo éste el bien jurídico protegido por las figuras de los arts. 145 bis y 145 ter del Código Penal (Fainberg, Marcelo H., “Prostitución, pornografía infantil y trata de personas”, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, 2010, pág. 148).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “…integrando la Sala Primera de este Tribunal y en oportunidad de pronunciarme en el conflicto de competencia suscitado (ver causa n° 30.825 ya citada), he sostenido que un análisis integral de la ley 26.364 y los diferentes 104 Poder Judicial de la Nación tipos penales que la misma incorpora al Código Penal de la Nación llevan a afirmar que aquellos castigan diferentes conductas que tienen lugar en una etapa previa a la explotación propiamente dicha, por lo que cuando el autor supera ese estadio y, a través de su accionar, concreta la finalidad antes aludida, esta norma quedará desplazada por aquella que corresponda, de acuerdo al tipo de explotación de que se trate (ver causa nº 42.770 “Decarlo, Silvia s/ procesamiento”, reg. nº 84, rta. el 19/02/09, a cuyos fundamentos me remito en honor a la brevedad).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 23.8.2012 Causa 31.122 Irurzun – Cattani - Farah “Salto” Reg. 34.966 J. 7 - S. 13 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “Esta Sala ha sostenido en reiteradas oportunidades, siguiendo a Sebastián Soler, que: “…Para considerar cometido este delito se hace necesaria no ya solamente una dominación física sobre el cuerpo del sujeto pasivo, sino un verdadero dominio psíquico, porque es preciso distinguir esta infracción de las formas corrientes de encarcelamiento o de secuestro…consiste en apoderarse de un hombre para reducirlo a la condición de una cosa: comprar, vender, cederlo sin consultar para nada su voluntad, servirse de él sin reconocerle derechos correlativos USO OFICIAL a sus prestaciones (Derecho Penal Argentino, T. IV, Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1992, pág. 27)…” y que: “…En lo que atañe al consentimiento de las víctimas…corresponde señalar que éste no puede existir frente a la persecución, a la violencia o al fraude; y no puede alegarse la existencia de un consentimiento válido por parte de quien se encuentra sometido en tanto que la misma disminución volitiva derivada de su situación psíquica afecta el consentimiento sin perjuicio de que la tutela legal se concrete aun prescindiendo de la voluntad del interesado, habida cuenta de que al Estado le preocupa que situaciones como las que aquí se juzgan no se produzcan por ser contrarias a elementales normas de convivencia y de respeto por el ser humano como persona sujeto de derechos (conf. Fontán Balestra, “Tratado de Derecho Penal”, Buenos Aires, 1992, T. V., pág. 274)…” (cfr. c/n° 40.641, “Salazar, Nina J. s/ procesamiento”, del 30/11/07, reg. 1452, c/n°40.985, “Cancari, Nina s/procesamiento sin p. p.”, del 1/11/07, reg. 1302, entre muchas otras).” “Pero junto a estas consideraciones, también hemos tenido en cuenta que no necesariamente el incumplimiento de disposiciones laborales y de seguridad social trae aparejada una situación de explotación laboral o condición análoga (vid. c/n° 46.692, “Che Ziyin y otros s/ procesamiento”, del 29/3/12, reg. 244).” “La tarea de evaluación probatoria no puede desconocer ese delicado margen, pues si bien, como señaló el Juez, la falta de habilitación del lugar y de registro de los trabajadores -con el consecuente incumplimiento de las cargas sociales y de la seguridad social- genera un ámbito propicio para un sometimiento típico del art. 140 del C.P., debe constatarse si en el caso concreto existen indicadores que den cuenta del plagio de la voluntad de la víctima por parte del explotador.” “En cuanto a la valorado por el Juzgador en relación con la situación de vulnerabilidad señalada en el informe, y que se fundamentó en que la mayoría de los individuos entrevistados contaba con familias numerosas e hijos menores de edad, cuyas necesidades básicas se hallaban insatisfechas, más allá de que se comparte, en general, lo considerado en punto a las implicancias de dicha situación, lo cierto es que el Juez se limitó luego a afirmar que el imputado se habría aprovechado de tal circunstancia, sin especificar de qué modo lo habría hecho, a no ser por la inclusión de los trabajadores en el “mercado negro de trabajo”, aspecto que, como hemos dicho, no es suficiente para la configuración del tipo del art. 140 del C.P.” “En cuanto a la precariedad de las condiciones laborales, una vez más, la resolución fincó esa afirmación en la falta de habilitación del lugar para el desarrollo de la tarea, así como en el hecho de que los trabajadores no hubiesen sido registrados, lo cual provocaba que no pudieran gozar de sus derechos laborales ni que estuvieran asegurados por riesgos del trabajo. Ahora bien, la falta de habilitación del lugar no deja de ser una infracción administrativa si no se demuestra cómo, en el caso concreto, se habrían materializado los riesgos que pretenden controlarse a través del otorgamiento de aquella autorización y el modo en que, junto con otros indicadores, esa 105 circunstancia provoca la cosificación del sujeto.” “…a partir de lo resuelto por este Tribunal en la causa n°42.542, caratulada “Min Soo Kim s/procesamiento”, Reg. 624 del 30 de junio de 2009, se deslindó aquel tipo penal de la infracción administrativa prevista por el art. 55 de la Ley en cuestión.” “En este sentido, se consideró que la facilitación de la permanencia de extranjeros en el país se configura en razón del aprovechamiento de la irregularidad migratoria como política de empresa, elemento que debe estar acompañado por la existencia de un mecanismo ilegal de captación de inmigrantes y por actos dirigidos al aseguramiento o protección de la permanencia de estos individuos en nuestro territorio.” “Con relación al aspecto subjetivo distinto del dolo, el autor debe verse impulsado a obtener un beneficio que debe tener contenido económico, es decir, que se exige una ultraintención que se traduce en que este provecho deba ser distinto de aquel que persigue quien contrata de manera aislada a migrantes ilegales, conducta inmersa en la infracción administrativa del artículo 55. Por último, se precisó que la figura en cuestión admite solamente el dolo directo que abarca el pleno conocimiento de la condición ilegal del inmigrante y las consecuencias del proceder del autor con relación a la permanencia de aquel en el país.” C.C.C. Fed. Sala I 28.8.2012 Causa 46.599 Freiler – Ballestero - Farah “Lee Jong II” Reg. 903 J. 9 - S. 18 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. COMPETENCIA. COMPETENCIA DE FUERO FEDERAL. “El artículo 145 ter del CP –incorporado por la ley 26.364- prevé que se entiende por “trata de personas” al acogimiento o recepción de personas menores de dieciocho años cuando mediare, entre otros supuestos, abuso de una situación de vulnerabilidad con fines de explotación. En efecto, consideramos que tanto la persona que abordó a la nombrada y la condujo al prostíbulo como la que la recibió, se aprovecharon de su situación de vulnerabilidad e influenciaron su voluntad para que esta accediere a ejercer la prostitución.” “Por otra parte, del testimonio prestado por la menor surge que Arana recibiría una recompensación económica a cambio del traslado de chicas menores al privado y que el dueño del mismo le habría solicitado un documento de identidad apócrifo para simular que era mayor de edad para que pudiera comenzar a trabajar.” “Cabe traer a colación lo sostenido por el Sr. Procurador General de la Nación, a que se remitió la Corte Suprema de Justicia de la Nación in re Comp. 538 Tº XLV, en cuanto a que “la intervención de personas en la prostitución ajena -reprimida en el artículo 17 de la ley de profilaxis 12.331- (…) constituye una forma o modo de explotación del ser humano definido en la ley 26.364, artículo 4º, inciso c, cuando se promoviere, facilitare, desarrollare o se obtuviere provecho de cualquier forma de comercio sexual” (CSJN, 23/02/10). Asimismo, es preciso señalar que “…mantener y promover la competencia del fuero federal para investigar la comisión del delito de trata de personas resulta de fundamental importancia para asegurar la eficacia de la norma que lo reprime, y que eso determina que, ante la existencia de alguno de los extremos inherentes al delito de trata, la justicia federal no puede declinar su competencia ni rechazar la que se le pretenda atribuir, sin antes realizar las medidas necesarias para establecer si se halla configurado o no dicho ilícito” (conf. CSJN, Comp. 1016, L XLVI, “A., G. L. s/ denuncia”, rta. 05/07/11).” “La doctrina sentada por la CSJN ha sido recogida por esta Sala en la causa N° 46.449 “NN s/ competencia”, donde sostuvimos que la declaración de incompetencia resultaba prematura en tanto podía llegar a determinarse la posible comisión del delito de “trata de personas” y en consecuencia resolvimos que la Justicia Federal era la que debía seguir con la investigación hasta tanto no descartara tal extremo (rta. el 9/2/12; reg.81).” C.C.C. Fed. Sala I 23.8.2012 Causa 46.722 106 Ballestero - Farah “N.N” Reg. 887 J. 8 - S. 16 Poder Judicial de la Nación VIOLACIÓN DE SECRETOS Y DE LA PRIVACIDAD. ART. 157 BIS CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Sin embargo, sabido es que la mera contradicción a la ley no es sinónimo de tipicidad penal. El principio de legalidad –art. 18 de la Constitución Nacional- exige para penar un hecho la existencia de una ley previa que lo contemple como delito y en este terreno es donde el agravio de la defensa se hace fuerte.” “Lo que se conoce como sistema NOSIS es en realidad un servicio comercializado por Nosis Laboratorio de Investigación y Desarrollo S.A., firma privada que se presenta a sí misma como una empresa periodística fundada para brindar información de antecedentes comerciales, mercados financieros en línea y comercio exterior con el objetivo de aportar conocimientos indispensables para tomar decisiones (www.nosis.com.ar). Según se desprende de la página web de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, ella es considerada una empresa de información comercial, tal como Veraz, Fidelitas, etc. (www.jus.gov.ar/datos-personales/denuncias.aspx).” “En la interpretación del juez a quo, la consulta de esa base de datos por parte de quien estaba al frente de la Policía Metropolitana para obtener información de los legisladores y del representante gremial, constituye aquel acceso ilegítimo que el art. 157 bis del C.P. reprime y, por ello, no basta considerarla un elemento de cargo para acreditar las restantes conductas disvaliosas sino que debe integrar la imputación como un delito autónomo.” “Pero la doctrina ha entendido que acceder ilegítimamente a un banco de datos personales implica hacerlo a través de la violación de sistemas de confidencialidad, seguridad o de cualquier otra forma (Fontán Balestra, USO OFICIAL Carlos “Tratado de derecho penal. Parte Especial”, Lexis Nexos, Buenos Aires, 2007). Lo crucial es que no exista consentimiento para el acceso, es decir, el sujeto no debe poseer ningún tipo de permiso o autorización. Por eso, se sostiene que: “el acceso en violación de sistemas de confidencialidad se considera efectuado por quien no es un usuario con su debida clave, ni persona debidamente autorizada al efecto” (De Langhe, Marcela y Rebequi, Julio M. “Código Penal”, bajo la dirección de David Baigún y Eugenio Rául Zaffaroni, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2008, págs. 815 y sstes.).” “De esta manera, si bien, como correctamente señala el juez instructor, la producción de inteligencia por razones políticas, a través de las referidas consultas al sistema NOSIS, está prohibida por ley –no sólo en el orden local sino también a nivel nacional (ley 2894 y leyes 24059 y 25520, respectivamente), no es correcto el tipo legal escogido para darle encuadre.” “No obstante, tampoco es posible afirmar la atipicidad, tal como lo propone la defensa, en tanto la violación de la prohibición legal por parte del ex funcionario posee prima facie relevancia penal a través de la figura genérica de abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público -cfr. art. 248 del C.P.- (v. de Sala II, c. 31.554 “Godoy, Jorge O. y otro s/ procesamiento y embargo”, rta. 24/5/2012, reg. 34.539). En otras palabras, los actos identificados por el juez han de ser considerados en este estadio procesal como hechos que constituyen la producción de inteligencia prohibida, actividad concreta cuyo reproche penal radica en la traición de la confianza depositada en el funcionario “por el pueblo o por alguno de los poderes públicos, [pues] emplea la autoridad recibida como un instrumento para violar la Constitución o las leyes, cuyo guardián celoso debiera ser” (v. Fundamentos del proyecto de 1891 en Moreno, Rodolfo “El Código Penal y sus antecedentes”, H. A. Tommasi Editor, Buenos Aires, 1923, pág. 177).” C.C.C. Fed. Sala I 28.8.2012 Causa 46.510 Freiler – Ballestero - Farah “Palacios” Reg. 918 J. 7 - S. 13 CONCURSO DE DELITOS. ARMAS. RELACIÓN CONCURSAL ENTRE LA TENENCIA DE ARMAS Y EL ROBO AGRAVADO POR EL USO DE LA MISMA. UNIDAD DE CONDUCTA. SUBSIDIARIEDAD. NULIDAD. PROCEDENCIA. NE BIS IN IDEM. “Sentado ello, corresponde analizar ahora de qué modo concurre esta “especial tenencia” (traslado) del arma y el robo agravado por el uso de ésta. Conforme a las reflexiones que siguen, se impone destacar que contrariamente a lo sostenido por el magistrado, no nos encontramos frente a dos acciones escindibles y susceptibles, por ende, de un doble pronunciamiento.” 107 “En efecto, se trata de una única conducta que si bien presenta un múltiple encuadre legal -arts. 166, inc.2° y 189 bis, inc. 2°, primer párrafo-, ya que hay una doble desvalorización en lo relativo al dato de “la tenencia (traslado) del arma usada en el robo”, es aprehendida en forma total sólo por uno de estos tipos penales. Ello por cuanto, el traslado del arma le es inherente -y constituye el paso previo desde el punto de vista fáctico- al concepto “robo cometido con arma”, representando ambas categorías distintos niveles de desarrollo en la misma conducta delictiva, y el fundamento del desplazamiento del segundo tipo penal -189 bis, in. 2°, primer párrafo- consiste en la interferencia de la punibilidad por subsidiariedad tácita.” “La subsidiariedad tiene lugar cuando la tipicidad correspondiente a una afectación más intensa del bien jurídico interfiere con la que abarcaba una afectación menor (ver Zaffaroni, Eugenio, Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro, “Derecho Penal-Parte General”, Ediar, Bs. As., 2000, págs. 833/4). En esta línea de pensamiento, la norma del art. 166, inc. 2° representa la calificación que capta el nivel más avanzado de afectación -lesión-, con entidad para aprehender el hecho en su totalidad, toda vez que no sólo prevé la lesión del bien jurídico propiedad, sino además el peligro corrido por los otros bienes jurídicos de la víctima -como la integridad física o la vida-, por el hecho de haberse utilizado el arma -trasladada- en el robo. La repetición del relevamiento típico de ciertos aspectos de la conducta no autoriza su múltiple castigo, porque es en rigor una única acción, lo que demanda una también única sanción y descarta el concurso real (ver Pessoa, Nelson, “Concurso de delitos”, Hammurabi, Bs As, 1999, págs. 75/6).” “En virtud de las consideraciones precedentes se concluye que mediante el auto de procesamiento puesto en crisis (y la declaración indagatoria obrante a fs.55/55 vta.), se ha desdoblado indebidamente un único hecho, afectándose de ese modo el principio constitucional ne bis in idem, por lo que corresponde declarar la nulidad de ambos actos procesales.” “…este Tribunal ha dicho que la mera circunstancia de que el revolver ostente erradicada su numeración, no corrobora per se la procedencia ilícita del arma, “…apareciendo vinculada a su portación ilegítima, mas no a su origen delictivo, requisito típico del delito de encubrimiento” (ver de esta Sala: causa n° 27.047, “Ceballos, Diego y otro s/ procesamiento y p.p.”, rta el 17/9/2008, Reg. n° 28.938 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II 6.9.2012 Causa 32.003 Cattani - Irurzun - Farah “Pilar” Reg. 35.040 J. 11 - S. 21 DEBIDO PROCESO. AUTOINCRIMINACIÓN. ALCANCES. NEMO TENETUR SE IPSUM ACCUSARE. IMPUTADO. IMPUTADO COMO MERO OBJETO PASIVO DE PRUEBA. TOMA DE MUESTRAS HEMÁTICAS. NULIDAD. “…con relación a la alegada violación a la garantía nemo tenetur se ipsum accusare, corresponde señalar que esa regla ampara al imputado del ejercicio de coacción sobre él con el objeto de utilizarlo como órgano de prueba, es decir, para que él brinde información sobre lo que conoce.” “Por consiguiente, lo prohibido por la regla de garantía es obligar a una persona imputada a aportar activamente al procedimiento datos o circunstancias que podrían ser utilizados como prueba en su contra.” “Distinto es el caso del empleo del imputado como mero objeto pasivo de prueba, esto es, como quien resulta ser el objeto investigado, y esto sucede, por ejemplo, cuando se le extrae una muestra de sangre o de piel o se lo somete a un reconocimiento en rueda de personas. En tales supuestos, el imputado no se encuentra amparado por la garantía invocada, en la medida en que no se trata de forzarlo a que brinde información que sólo debe provenir de su libre voluntad, sino simplemente de emplear su presencia física, lo cual incluso puede realizarse sin su consentimiento (Maier, Julio B. J., Derecho Procesal Penal. Tomo I. Fundamentos, Editores del Puerto, Buenos Aires, 1996, p. 675; citado en causa no. 43.760 “Troncozo, Miriam s/procesamiento”, rta. el 18/5/10, reg. 473).” “En ese sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha establecido desde antiguo, que “lo prohibido por la Ley Fundamental es compeler física o moralmente a una persona con el fin de obtener comunicaciones o expresiones que debieran provenir de su libre voluntad; pero ello no incluye los casos en que cabe prescindir de 108 Poder Judicial de la Nación esa voluntad, entre los cuales se encuentran los supuestos…(…)…en que la evidencia es de índole material”. (Fallos 255:18 y 318:2518, entre otros); y “[q]ue tampoco se observa la afectación de otros derechos fundamentales, como la vida, la salud, o la integridad corporal, porque la extracción de unos pocos centímetros cúbicos de sangre, si se realiza por medios ordinarios adoptados por la ciencia médica, ocasiona una perturbación ínfima en comparación con los intereses superiores de resguardo de la libertad de los demás, la defensa de la sociedad y la persecución del crimen.” (Fallos 318:2518, considerando 10).” “Todo ello sin dejar de tener en cuenta de que en autos se encuentra también en juego el derecho a la identidad del menor, investido de jerarquía constitucional (arts. 33 y 75 incs. 22 y 23 de la Ley Fundamental; Fallos 318:2518, considerando 13).” “Es evidente, así, que la toma de muestras hemáticas no se encuentra abarcada por la garantía contenida en el artículo 18 de la Constitución Nacional, criterio que ya ha sido sostenido por este Tribunal (cfr. causa “Prieto”, rta. el 10/07/03, reg. 566; “Vázquez Ferra”, rta. el 24/03/00, reg. 206), por lo que habrán de ser convalidadas como medios a través de los cuales fueron obtenidos elementos de cargo, aún cuando lo hayan sido mientras la nombrada no detentaba el carácter de imputada en la causa.” “Ahora bien, en cuanto a los similares cuestionamientos dirigidos por la parte recurrente sobre el cuerpo de escritura confeccionado por Haftstein, no escapa a los suscriptos que, de conformidad a las consideraciones ut USO OFICIAL supra señaladas, aquello que se encuentra proscripto por la autoincriminación son los actos de “comunicación” del imputado, ya sean verbales, escritos, gestuales, tratándose de los casos en los que la prueba está en su mente y su exteriorización depende de la voluntad de él -cuando es utilizado como sujeto de prueba-, extremo que impide tanto obligarlo a declarar como a realizar un cuerpo de escritura; siendo esta la postura que parecería primar en la doctrina autorizada en la materia (cfr. Maier, op. cit., pp. 675; Carrió, Alejandro D., Garantías constituciones en el proceso penal, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, pág. 390).” “Sin perjuicio de ello, no puede obviarse tampoco que esta Sala ha dicho en reiteradas ocasiones que el régimen de nulidad es de carácter restrictivo. En este sentido, Binder sostiene que: “…Debe quedar claro que la nulidad nunca se declara a favor de la ley, sino siempre para proteger un interés concreto, que ha sido dañado. Este principio... tiene relación...con el sentido de las formas, que siempre protegen un interés particular” (Binder, Alberto M., El incumplimiento de las formas procesales, Ad-Hoc, Bs.As., 2000, pág. 29). Y ello es así pues, como se ha considerado en diversos precedentes, lo que se trata de aventar son retrogradaciones inútiles del proceso que puedan comprometer el derecho de defensa en juicio y a ser juzgado en un plazo razonable (cfr. c. 43.989 “Arias Duval, Alejandro” del 21/12/10, reg. 1366). Precisamente es por ello que, para que opere la anulación pretendida debe constatarse la concurrencia de un real perjuicio para la parte.” “El art. 199, en general, y el 239 del CPPN, en especial, invisten al juez de la facultad de tomar las medidas útiles para averiguar la verdad y en este sentido, lo obligan a interrogar a las personas que puedan aportar datos conducentes a ese fin (ver en un sentido similar, C.C.C.Fed., Sala I, C.25.181, “Soria, Heriberto H.”, del 4/11/93, reg. 748; C.30.807, “Antico, Horacio” del 21/5/99, reg.376, C.38.846, “De Santibañes, Fernando”, del 17/5/06, reg.422 y C.38.944, “Tell, Alberto Máximo”, del 17/5/06, reg. 425; c. 44.171 “Comparatore Luis s/recurso de queja” del 4/05/10, reg. 400; c.44.420 “Miceli, Felisa s/fiscal apela diligencias probatorias”, entre muchas otras).” “La circunstancia de que el juez a quo haya citado a Haftstein en los términos del artículo 239 y siguientes de la ley de rito y, en esa oportunidad esta última haya confeccionado un cuerpo de escritura, no implica violación a la garantía del artículo 18 de la Constitución Nacional, en la medida en que dicha convocatoria ha estado particularmente signada por su condición de testigo, es decir, como una persona “que sin estar excluida de esa posición por un papel procesal de otro tipo, debe dar a conocer sus percepciones sobre los hechos ante el juez por medio de una declaración”. (cfr..Roxin, Claus, Derecho Procesal Penal, Editores del Puerto, Bs.As. 2000, pag. 219).” “Ello, sin perjuicio de que, si durante el transcurso de la causa se forma en el ánimo del juzgador motivo suficiente para sospechar respecto de la persona en los términos del artículo 294 del ordenamiento formal, pueda éste volver a convocarla para transmitirle la imputación y, en su caso, recabar sus dichos previo relevarlo del 109 juramento prestado. Ello, claro está, al margen de la idoneidad o valor probatorio de los actos que ha recibido el juez (c. 34.450, “Zavala, Osvaldo y otros s/ nulidad”, del 27/08/02, reg. 861; c. 39.246, “Gil Alvarengo, Carlos”, del 14/11/06, reg. 1254; c. 39.762: “Romero, Oscar A. s/ rechazo de nulidad”, del 14/12/06, reg. 1389).” “Por ello es que, a todo evento, no nos encontramos frente a una hipótesis de nulidad del cuerpo de escritura en sí mismo –como pretende la defensa- sino, en cambio, ante un supuesto de prohibición de valoración probatoria de ese medio de cargo. Será en estos términos que habrá de hacerse lugar a la pretensión de la parte.” C.C.C. Fed. Sala I 4.9.2012 Causa 46.567 Freiler – Ballestero - Farah “Haftstein” Reg. 948 J. 4 - S. 7 DECLARACIÓN INDAGATORIA. LLAMADO. DISCRECIONALIDAD DEL JUEZ INSTRUCTOR. DEFENSA EN JUICIO. “En este sentido, cabe destacar que el llamado a prestar declaración indagatoria es discrecional del juez en tanto es el director del proceso, por lo cual no requiere otro fundamento que su convicción en punto a la sospecha de que esa persona ha participado en la comisión de un delito y, ésta -para no transitar la arbitrariedad-, debe hallar sustento en los antecedentes que obren en los actuados.” “Asimismo, la recepción de la declaración indagatoria de una persona configura su primer acto de defensa material y, tal como llevamos dicho en otros precedentes (de esta Sala, causa n° 36.252 “Constantino”, del 09/12/2004, reg. n° 1307; causa n° 39.759 “Márquez Martín” del 28/12/2006, reg. n° 1439), es de otorgar al imputado la posibilidad de pronunciarse en el proceso en condiciones que aseguren que esa declaración sea un acto de defensa. No podrá afirmarse que “escuchar al imputado” garantiza su derecho de defensa si no existe, entre otras circunstancias, algo de qué defenderse (imputación) y el conocimiento de esa imputación correctamente deducida (intimación). Ver de esta Sala, cn° 40.308, “Laskowski, Patricia y otros s/ proc.”, rta. el 21/09/07, reg. n° 1091, entre otras)” C.C.C. Fed. Sala I 4.9.2012 Causa 46.560 Freiler – Ballestero - Farah “Martínez Sánchez” Reg. 933 J. 11 - S. 21 DELITOS CONTRA EL HONOR. CALUMNIAS. INJURIAS. INMUNIDAD DE LEGISLADORES. ART. 68 CONSTITUCIÓN NACIONAL. “No puede obviarse que la doctrina y la jurisprudencia de nuestro Máximo Tribunal reconocen que el artículo 68 de la Constitución Nacional protege de modo absoluto la opinión vertida por los miembros del poder legislativo, y consagra una irresponsabilidad penal que no debe ser atenuada por ninguna excepción que no esté contemplada en esa misma norma (v. “Martínez Casas”, Fallos 248: 462).” “En virtud del carácter absoluto de la garantía, la inmunidad penal se extiende a la inmunidad civil por eventuales responsabilidades pecuniarias que podrían generar las expresiones de los legisladores, y su protección se extiende más allá de la cesación del mandato, por expresiones realizadas durante el desempeño de aquél.” “Es decir, esa prerrogativa de opinión no puede allanarse mientras el congresista integre la Cámara y tampoco después de ello, si se tratare de manifestaciones vertidas en su rol parlamentario.” “La inmunidad es funcional y protege tanto la actividad específica y directamente legislativa de los congresistas como cualquiera de sus expresiones, siempre que ellas estén vinculadas con la tarea de representación popular (v. Colautti, Carlos, Inmunidades o privilegios parlamentarios, I° Jornadas Nacionales de Derecho Parlamentario, 29 al 31 de agosto de 1988- Honorable Senado de la Nación. Secretaría Parlamentaria. Instituto de Derecho Parlamentario, Buenos Aires, 1988, p. 117).” “Con relación a ello, la Corte Suprema señaló en el caso “Cossio, Ricardo Juan c/Viqueira, Horacio” (Fallos 327:138) que la inmunidad de opinión reconocida en el artículo 68 de la Constitución Nacional es absoluta, y expresó que la amplitud reconocida a ese privilegio alcanza la irresponsabilidad penal y civil, con la única 110 Poder Judicial de la Nación excepción del supuesto previsto en el artículo 29 de nuestra Carta Magna.” “Inclusive en esa ocasión el Tribunal hizo mérito de los derechos emanados de los tratados internacionales con jerarquía constitucional y sostuvo que ellos deben ser interpretados armónicamente con otros, salvo que el propio constituyente atribuya a ciertos derechos específicos una importancia superior.” “Como se advierte, de esa regla surge una protección máxima a la expresión de los legisladores vertidas en el contexto de las funciones que desempeñan, que se aplica aun por sobre los derechos emanados de Tratados de Derechos Humanos con jerarquía constitucional.” “A su vez, como fue adelantado en párrafos precedentes, la prerrogativa ampara al legislador más allá del cese del mandato, circunstancia que, al decir de María Angélica Gelli, pone en evidencia “la importancia de la inmunidad y la trascendencia de su objetivo, es decir, de la finalidad de aventar los temores por una eventual responsabilidad penal o patrimonial que limite la libertad de deliberación o restrinja los juicios que la realidad, los demás funcionarios o los ciudadanos le merezcan, cuando las opiniones enunciadas estén relacionadas con la tarea de la representación popular” (v. Constitución de la Nación Argentina. Comentada y concordada, Tomo II, La Ley, Buenos Aires, 4° edición ampliada y actualizada, 2008, pp. 124 y 125).” “Todas estas circunstancias echan por tierra el argumento de la querella relativo a que en el caso no habría sido determinado si los congresistas que intervinieron en el proyecto de resolución cuestionado estarían USO OFICIAL desempeñándose a la actualidad como legisladores pues, conforme a los fundamentos precedentemente señalados, la inmunidad de opinión prevista en el artículo 68 de la Constitución Nacional se extiende más allá del cese del mandato de los congresistas, cuando esas manifestaciones y expresiones hayan sido vertidas en el contexto de desarrollo de su tarea legislativa.” “Por lo demás, en punto al contenido injurioso y/o agraviante al que aludió la querella en su recurso, cabe señalar que precisamente el carácter amplio y absoluto otorgado a la inmunidad prevista en el artículo 68 de nuestra Carta Magna, contempla la posibilidad de un exceso por parte de los legisladores en lo que a sus manifestaciones concierne pues “…al calor de la disputa política pueden emitirse juicios duros o hasta improcedentes. No obstante, la Constitución lo ha preferido así, para asegurar la independencia del Congreso y de sus integrantes, para evitar las mordazas funestas, de triste memoria en la República Argentina, dejando al juicio de la opinión pública y del electorado la sanción de aquellas eventuales extralimitaciones o de las inconsistencias con las que se denuncia a oficialistas u opositores” (Gelli, María Angélica; ob. cit., pp. 121 y 122).” C.C.C. Fed. Sala I 4.9.2012 Causa 46.681 Freiler – Ballestero - Farah “N. N.” Reg. 930 J. 7 - S. 13 DELITOS CONTRA LA SALUD PÚBLICA. ART. 202 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “La doctrina se ha referido a la acción típica de propagar sosteniendo que es aquella conducta que permite que una pluralidad de personas pueda ser afectada por una enfermedad de difusión autopoiética, sin importar el procedimiento realizado para lograrlo ni la afectación propiamente dicha. … no es indispensable que alguien se vea afectado, sino que ya propaga quien realiza actos idóneos de transmisión de la enfermedad ‘creando el peligro que la enfermedad se disemine’.[ ] Al hecho de propagar no corresponde subjetivamente sólo un obrar deliberado o intencional, pues la diseminación de la enfermedad depende de un comportamiento objetivo, cuyos afectados pueden ser menospreciados conscientemente por el autor que obra con dolo eventual. [ ] Cuando el acto de propagación de la enfermedad peligrosa para la salud se comete mediante alguna de las formas previstas en los arts. 200 y 201, estas figuras quedarán subsumidas en el art. 202. ” (conf. Guillermo Rafael Navarro, Miguel Ángel Asturias y Roberto Leo, Delitos contra la salud y el medio ambiente, Ed. Hamurabi- José Luis Depalma, 1ra. Ed., Buenos Aires 2009, págs. 125/138, en igual sentido ver Carlos Creus y Jorge E. Buonpadre, Derecho Penal, parte especial, Tomo II, 7ma. edición, Ed. Astrea, Buenos Aires 2007, págs. 86/87 y en sentido similar Andrés José D’alessio -Director- y Mauro A. Divito -Coordinador-, Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado, 2° Edición Actualizada y Ampliada, Tomo II, Parte Especial, Ed. La Ley, 111 Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, 2009, págs. 980/982, entre otros autores algunos de los cuales también son incluidos en las citas de los textos referidos).” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Se ha sostenido que propagar una enfermedad es una acción diferente de la de envenenar o adulterar de modo peligroso, según lo previsto en el artículo 200 del CP, lo que justificaría una diferencia en las penas previstas, elemento que, también, en un caso juega agravando la pena si se produce el resultado muerte de una persona -art. 200- mientras que es irrelevante para la otra figura -art.202- (conf. op. cit. Delitos contra la salud…, pág. 137). En dicho texto también se ha hecho referencia a la posibilidad de que exista un concurso real entre la figura analizada y la prevista en el art. 91 de la ley 22.990 de sangre, en casos en los que la conducta hubiese sido la de otorgar a la sangre humana o sus hemoderivados un destino distinto al que autoriza dicha ley, liberando sangre para ser transfundida cuando ésta debe ser indefectiblemente descartada como consecuencia de los resultados serológicos obtenidos. Con relación a esto último, si bien excede el marco de análisis que se efectúa en autos dado que no guarda total congruencia con la imputación que se ha efectuado a los encausados- no abunda mencionar tales consideraciones a los fines de completar los alcances que puede darse a la figura en cuestión.” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) C.C.C. Fed. Sala I 27.9.2012 Causa 46.690 Freiler - Ballestero - Farah “Pérez Bianco” Reg. 1091 J. 11 - S. 22 EFECTOS SECUESTRADOS EN CAUSAS PENALES. DECOMISO. PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y PALEONTOLÓGICO. LEY 25.743. ALCANCES. DOMINIO DE LOS OBJETOS ARQUEOLÓGICOS Y/O RESTOS PALEONTOLÓGICOS. “…no siempre el sobreseimiento genera el deber de devolver aquello que se secuestró (v. c. 41294 “Ardaya, José Guillermo s/ destrucción de material secuestrado”, rta. 25/6/08, reg. 734; c. 45067 “Apaza Candia, Marcos A. s/ sobreseimiento y decomiso”, rta. 14/3/11, reg. 209; entre otras).” “Luego, no es posible reconocer el dominio de los apelantes sobre los objetos secuestrados. El artículo 16 de la ley 25743 se refiere a las personas físicas o jurídicas que con anterioridad a la fecha de promulgación tengan en su poder colecciones u objetos arqueológicos o restos paleontológicos. Se trata de simples tenedores que, recién podrán ser considerados poseedores, una vez producida la registración. De todos modos, esa eventual posesión tampoco conlleva animus domini dado que el dominio de ese tipo de cosas, objetos o restos es público, tanto con la ley 9080 o con los artículos 2339 y 2340 –inciso 9- del Código Civil, de lo que se deriva, entre otras cosas, que esos objetos jamás podrían estar en el comercio. Por ello, lleva la razón el letrado de la Secretaría de Cultura cuando caracteriza como una premisa falsa la afirmación de los recurrentes de que se ha afectado su derecho de propiedad. Según la doctrina: “Esta situación es la que ratifica la ley 25743 en los arts. 9, 30, 39 y 40, por eso para el caso de no registrarlos califica como simple tenedor a quien tenga la cosa bajo su poder y presume la procedencia ilegal de los objetos autorizando el decomiso de los mismos, que no es otra cosa que la recuperación de ellos por el Estado” (Calabrese, Antonio “Propiedad, posesión y tenencia en la ley 25.743 de protección al patrimonio arqueológico y paleontológico nacional”, LL, 1/2/05).” “Ha de añadirse que esta Cámara ya tuvo oportunidad de expedirse en relación al artículo 16 de la Ley de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, al rechazar la interpretación de que podía ser considerado una amnistía para aquellos que tuvieran en su poder los objetos con anterioridad a la promulgación de esa ley (v. c. 36707 “Osona”, rta. 8/11/04, reg. 1156).” C.C.C. Fed. Sala I 17.9.2012 Causa 46.547 Freiler - Ballestero - Farah “Arias” Reg. 1020 J. 3 - S. 5 ESTUPEFACIENTES. TENENCIA SIMPLE DE MATERIAL ESTUPAFACIENTE. ART. 14 PRIMERA PARTE LEY 23737. DISIDENCIA. INCONSTITUCIONALIDAD. INCONSTITUCIONALIDAD DE LA 112 Poder Judicial de la Nación INTERPRETACIÓN QUE IMPLICÓ LA APLICACIÓN EN EL CASO DEL MENTADO ARTÍCULO. “Sobre el particular, y tal como este Tribunal lo ha sostenido en anteriores ocasiones, cabe señalar que no es la certeza un elemento que pueda regir en una etapa procesal que, tal como la presente, sólo exige un juicio presuntivo acerca de la existencia del comportamiento y la significación que cabría otorgarle dentro del mundo jurídico (En similar sentido confrontar, de esta Sala, causas N42.762, “Chilaca”, reg. 69, rta. 12/02/09, Nº. 44.164, “Soria”, reg. 359, rta. 27/04/10, Nº 42.282, “Antonini Rosetti, reg. 538, rta. el 8/06/10, Nº 46.350, “Porras Ospina”, reg. 804. rta. el 6/08/12, entre otras).” (Del voto del Dr. Ballestero) “El Juez fundó la aplicación de la norma mencionada en el hecho de que si bien no se había podido establecer que la tenencia comprobada respondiera al propósito de comercialización (valoró que Rivero no había sido sorprendido efectuando intercambio alguno; que no había podido establecerse que hubiese tenido conexión alguna con los otros sujetos perseguidos por comercialización; que la mayoría del dinero secuestrado, estaba representado en un billete de cien pesos y que el imputado fue detenido cuando salía de la Villa, todo lo cual otorgaba sustento a su descargo en el sentido de que había ido a ese lugar a comprar el estupefaciente, el cual destinaría a su consumo personal), tampoco surgía inequívocamente esta última finalidad, pues si bien la cantidad era escasa, ponderó el modo de acondicionamiento de la sustancia.” (Del voto del Dr. Freiler) “En el precedente “Vega Giménez”, la Corte Suprema de Justicia sostuvo que: “…la exigencia típica de que la USO OFICIAL tenencia para uso personal deba surgir ‘inequívocamente’ de la ‘escasa cantidad y demás circunstancias’, no puede conducir a que si ‘el sentenciante abrigara dudas respecto del destino de la droga’ quede excluida la aplicación de aquel tipo penal y la imputación termine siendo alcanzada por la figura de tenencia simple, tal como sostuvo el tribunal apelado…Semejante conclusión supone vaciar de contenido al principio in dubio pro reo en función del cual debe dilucidar si, con las pruebas adquiridas en el proceso, puede emitirse un juicio de certeza sobre que la finalidad invocada de ninguna manera existió. Lo contrario, deja un resquicio de duda, tratándose, cuanto mucho, de una hipótesis de probabilidad o verosimilitud, grados de conocimiento que no logran destruir el estado de inocencia del acusado con base en aquel principio (art. 3° del CPPN)…De allí que, ante la proposición que afirma que no se pudo acreditar la finalidad de consumo personal, puede postularse que también es formalmente cierto que no se pudo acreditar que esa finalidad no existiera; y esta conclusión, favor rei, impide el juicio condenatorio que sólo admite la certeza…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “En el caso “Sosa” (causa N° 42.443, rta. el 30/4/09, reg. N° 370), esta Sala retomó la doctrina que emana de ese precedente, así como la de la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal in re: “Navarrete Venegas” (rto. el 4/2/09), ocasión en la que se sostuvo que era contraria al in dubio pro reo la interpretación de acuerdo con la cual, ante la carencia de elementos que inequívocamente probaran que el material estupefaciente estaba destinado al consumo personal, correspondía aplicar la figura más gravosa, es decir, la prevista por el art. 14, 1° parte de la ley 23.737. De allí que lo que debía probarse inequívocamente era que la tenencia de la sustancia no respondía al propósito del consumo personal.” (Del voto del Dr. Freiler) “El espíritu que animó a esta decisión iba mucho más allá de una cuestión estrictamente procesal, pues presuponía limitaciones materiales que desembocaban, en forma armónica, en la aplicación del principio de inocencia. Ello es así desde que: “…la unidad entre Derecho Penal y Derecho Procesal Penal deviene de que ambos ámbitos normativos, cada uno a su manera y en el área de su competencia, son reguladores del poder penal del Estado, según la concepción actual…” (cfr. Maier, Julio B.J., “Derecho Procesal Penal”, Editores del Puerto S.R.L., 2° Edición, 3° Reimpresión, Buenos Aires, 2004, Tomo I, “Fundamentos”, p. 149).” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, en la práctica, la doctrina del fallo “Sosa” fue despojada de aquella conexión a través de argumentos que sostenían que se había probado inequívocamente que la posesión del material ilícito no respondía al propósito de consumo personal en orden a los más variados factores: que el informe practicado sobre el cuerpo y la psiquis del imputado no había dado cuenta de que fuera “consumidor”, “adicto”, etc.; que la cantidad de droga secuestrada –desprovista de toda otra circunstancia de contexto- excedía aquel propósito, etc. Pero estas aplicaciones fueron aún más allá: ante la declaración de inconstitucionalidad del art. 14, segunda parte de la ley 113 23.737 y frente al vericueto que abre la doctrina no compartida por la Sala que integro, según la cual, existe alguna aplicación legítima de esa norma cuando la conducta que prevé ocasione un perjuicio a terceros (circunstancia que, imprecisamente, se ha denominado “trascendencia a terceros” y que ha sido dotada de un contenido de lo más difuso), se ha propuesto aplicar indistintamente tanto esa figura como la del art. 14, primera parte, de la ley 23.737. De ese modo, casos que ordinariamente resultaban atrapados por la norma reputada inconstitucional, fueron subsumidos a la luz de la más gravosa.” (Del voto del Dr. Freiler) “Ninguna de estas lecturas (que, sin embargo, parecen presuponer la ilegitimidad del art. 14, segunda parte de la ley 23.737), se hace cargo de cuál es el contenido de injusto de la figura del art. 14, primera parte de la ley 23.737.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por ello y frente al nuevo escenario abierto tras el precedente de la CSJN in re: “Arriola”, en lo concerniente a la relación entre distintos tipos de tenencia de estupefacientes, estimo oportuno resaltar la conexión presupuesta en el fallo “Sosa” y analizar, en consecuencia, si la interpretación que guió la aplicación al sub-lite del art. 14, primera parte, de la ley 23.737 se adecuó no sólo al principio de inocencia, sino también a sus espejos materiales, en especial, al principio de reserva del art. 19 de la C.N.” (Del voto del Dr. Freiler) “Recientemente Daniel Pastor retomó la conexión de la que hablo, para analizar su dinámica en el ámbito de los llamados “delitos de tenencia” con el fin de proponer desde una óptica político-criminal, en orden a las conclusiones a las que llegó, la reducción de esa “desconfiable categoría”.” (Del voto del Dr. Freiler) “El autor encuentra una vinculación especial, en punto a la inseparabilidad entre derecho penal material y adjetivo, en el campo de los delitos de posesión, debido a que la tenencia puede ser vista como una forma alternativa de punir un delito de acción antes y después de la conducta si ésta, en sí misma, ofrece un déficit probatorio. Como la propia hipótesis fáctica no se basa en un sustrato material sólido (corpus falso positivo), su comprobación es muy fácilmente tergiversable (esta idea se remata con una cita de Struensse: “…Con la tenencia prohibida de cosas la persecución penal se ve aliviada ‘en la medida en que ya no es necesario probarle, al tenedor, la adquisición ilegal’…” (cfr. Pastor, Daniel, “Los problemas procesales de los delitos de tenencia”, publicado en “Dogmática Penal, entre Naturalismo y Normativismo”, Libro en Homenaje a Eberhard Struensse, Ad-Hoc, 1º edición, Buenos Aires, 2011, nota N° 14, p. 449).” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, la falsificación temida por el autor representa tan sólo una de las peligrosas posibilidades habilitadas por válvula de los delitos de posesión. He tenido la oportunidad de pronunciarme acerca de una problemática estrictamente vinculada a la advertida en la obra citada, in re: “Amaya” (c/n° 39.850 del 22/11/07) al analizar la ley 23.950 y cuestionar, desde un punto de vista constitucional, la intelección que ve en esa norma la facultad policial de identificar a una persona, sin motivos previos que lo justifiquen. Así, sostuve que: “…Al margen de esas facultades de las fuerzas de seguridad, concebidas excepcionalmente ante supuestos en que un obrar diverso frustraría o pondría en riesgo la persecución del delito traducida, en última instancia, en la realización del derecho penal material, en muchos casos el procedimiento policial no comienza directamente por esa vía sino que usufructúa la antesala de la identificación personal. Al menos esta mecánica se ha hecho hábito en aquellos supuestos en que la notitia criminis elevada a los estrados concierne a delitos de tenencia…Frente a supuestos en los que se verifica esa situación –individuos detenidos a los fines de su identificación personal que terminan imputados por la comisión de un delito de tenencia- es forzado, entonces, como paso previo para validar la fuente de conocimiento, corroborar que la prevención no haya recurrido a la vía de la identificación ante la imposibilidad de justificar la selección en los términos exigidos por las normas del Código de forma citadas…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Cabe destacar también la intromisión estatal en otros espacios íntimos, protegidos por el art. 18 de la C.N., a través de inspecciones psico-físicas del justiciable, basadas en una mera sospecha que parece vincularse más al modo de ser o a la conducción de vida que a lo que alguien hizo en perjuicio de -o que puso en peligro- derechos de terceros. Sin precisar aun cada concepto, cabe adelantar que dicha invasión a la intimidad, injustificada desde el punto de vista del art. 19 de la C.N., intenta legitimarse ex post, cuando sirvió no para probar, sino para constituir, la supuesta culpabilidad del autor. A través de este tipo de intervenciones injustificadas se dota de 114 Poder Judicial de la Nación contenido material a la infracción y, lo que es peor, dada la ilimitación de los contenedores, aquélla puede ser integrada con consideraciones vinculadas con la peligrosidad de una persona y no ya con un comportamiento pasado perjudicial.” (Del voto del Dr. Freiler) “La doctrina del fallo “Sosa” persigue, según adelanté, aventar el riesgo de la afirmación de una figura más gravosa, en orden a la duda acerca de la configuración de la de menor injerencia, cuya inconstitucionalidad ya ha sido declarada por la Sala. Lo contrario, implicaría desconocer el in dubio pro reo y, en consecuencia, el principio de inocencia. De acuerdo con lo señalado, el espíritu que animó este fallo residió, en última instancia, en la protección de la libertad, entendida en términos de seguridad individual.” (Del voto del Dr. Freiler) “Sobre el Estado recae el onus probandi y por ello es quien debe probar que la tenencia no respondía al propósito de consumo personal y, en su caso, que la conducta investigada puso en peligro o lesionó derechos de terceros. La ley no puede relevar al Estado del deber de probar la configuración de una conducta pública (es decir, un acto lesivo de derechos de terceros). La delegación radica en que la presunción legislativa de un peligro iure et de iure respecto de una conducta que, en principio, no resulta per se riesgosa (asunto que luego será precisado), habilita, entre muchas otras cosas, a que sean las agencias de criminalización secundaria y no el Congreso Nacional quienes constituyan la infracción y, peor aún, que puedan hacerlo a través de consideraciones subjetivas.” (Del voto del Dr. Freiler) USO OFICIAL “No es casual que el in dubio pro reo no encajara, al menos con el sentido garantizador moderno, en un modelo inquisitivo de enjuiciamiento: la previsión de ese principio en la Partida Séptima sólo se explicaba, al decir de Tomás y Valiente, como una virtud del juzgador, mas no como un derecho del justiciable, y la formulación en términos de deber para el juez respondía al ejercicio delegado de la jurisdicción, puesto que ésta era una prerrogativa regia (cfr. Perfecto Andrés Ibañez, Prueba y Convicción Judicial en el Proceso Penal, Hammurabi, 1º Edición, Buenos Aires, 2009, ps. 75/76).” (Del voto del Dr. Freiler) “Dicho de otro modo, formaba parte del arbitrio judicial que, en forma delegada, materializaba el juzgador. Esta óptica del principio era compatible con un sistema de valoración probatorio de prueba tasada, configurado para construir progresivamente la culpabilidad, mas no para quebrantar la inocencia, de modo de que cada prueba valorada conforme lo establecido por la ley regia agregaba un bloque de culpa y así, incluso, la posibilidad de penas extraordinarias, es decir, aquellas que no requerían haber alcanzado un grado de certeza a los efectos de condenar a una persona (bastaba, por ejemplo, la semiplena prueba). Ello, por su parte, iba de la mano del sustancialismo penal y, en esta dirección, de la constitución del corpus delicti y así de la propia infracción a través de las actas.” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, el nullum crimen más el principio de reserva (términos que podríamos sintetizar en la formulación de Ferrajoli del principio de estricta legalidad) prohíben aquel tipo de delegación y preparan el escenario para que el principio de inocencia tenga su moderno contenido garantizador. El in dubio pro reo, en consecuencia, deja de ser una herramienta del arbitrio judicial, arteria central de un modelo autoritario de juzgamiento.” (Del voto del Dr. Freiler) “La adjetivación de los delitos de posesión como “delitos de sospecha” pone en la lupa la conexión a la que me refiero: el legislador sospecha que quien tiene en su poder estupefacientes puede haber cometido una acción perturbadora o que la cometerá y, al tipificar a la sospecha como infracción autónoma, no sólo admite aplicaciones vacías de la norma, a través de un despreocupado positivismo, sino que habilita, además, la constitución de su injusto ex post y sobre la base de cualquier tipo de consideración –lo que Ferrajoli denomina “incorporaciones potestativas”-, aun cuando su averiguación hubiera exigido una injustificada intromisión en espacios íntimos.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por ello, como decía anteriormente, la doctrina, en general, desconfía de los llamados “delitos de sospecha” e intenta otras presentaciones de los delitos de posesión, o cuanto menos, de algunos de ellos, para que soporten el escrutinio constitucional a la luz de los principios de reserva e inocencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “En suma, las incorporaciones potestativas que habilita la lectura del tipo penal del art. 14, primera parte de la ley 23.737 como un “delito de sospecha” no pueden ser aceptadas en un estado democrático de Derecho y desde que 115 el principio de reserva es un mandato constitucional no sólo dirigido al legislador sino también a los jueces, deberá analizarse si, dada la delicadeza institucional de toda declaración de inconstitucionalidad, existe alguna intelección plausible de la norma a la luz de los límites constitucionales.” (Del voto del Dr. Freiler) “Las soluciones que se proponen en el sentido apuntado difieren según la teoría desde la que se parta y, en última instancia, el análisis acerca del injusto propio y de la legitimidad de la figura de tenencia simple de estupefacientes se refieren, ya sea a la función autopoiética de la norma penal, ya sea a la protección de bienes jurídicos. La diferencia de ópticas no obsta, sin embargo, a que se adviertan problemas, a la luz del principio de acto o de lesividad , respecto del delito en cuestión.” (Del voto del Dr. Freiler) “Más allá de estas perspectivas teóricas, la Sala ya ha adoptado una postura en relación con la cuestión. Considero que ella es compatible con la doctrina de “Arriola” y “Bazterrica”, precedente al que el primero se remite con especial señalamiento del voto del Dr. Petracchi.” (Del voto del Dr. Freiler) “En efecto, en la causa “Pache” (c/n° 43.209, rta. el 17/12/09, reg. N° 1437), en la que se estudió el alcance del art. 189 bis, inc. 1, 3° párrafo del C.P., la Sala destacó ciertas precauciones relativas a la estructura del tipo penal. Con cita de un voto del Dr. Maier se dijo que: “…Los delitos conocidos como ‘de tenencia’ resultan particularmente vidriosos frente a la exigencia constitucional que obliga a que los tipos penales se refieran, de algún modo, a la interacción de los sujetos con los bienes jurídicos -“Aldao, Mauricio Angel” del registro del TSJ de la CABA, rta. el 24/10/07-…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, tuvimos en cuenta que el bien jurídico –tutelado, más que protegido- era de tipo colectivo y que, en relación con estos últimos, la CSJN había sostenido que: “…sobre la interpretación de tales bienes colectivos la Corte Interamericana ha dado claras pautas interpretativas, para evitar que la mera invocación de tales intereses colectivos sean utilizados arbitrariamente por el Estado…” (cfr. “Arriola”).” (Del voto del Dr. Freiler) “En consecuencia, a la hora de establecer una interpretación de la norma compatible con la Constitución Nacional, la Sala entendió que aun cuando se tuviese en cuenta la función flanqueante de la norma, no podía dejar de advertirse un adelantamiento de la punibilidad a un estadio previo a la lesión del bien jurídico protegido por las normas principales, a través del recorte de la relación de disponibilidad implicada por este último concepto y la consecuente creación de un bien jurídico colectivo. “…En este tipo de supuestos existen razones de peso que impiden, a la hora de evaluar la relevancia jurídico penal de la conducta estudiada, prescindir de una ojeada retrospectiva al bien jurídico protegido por la norma principal. Una de ellas, es la propia estructura de la norma en cuestión. La segunda –y principal- radica en que: ‘…En consecuencia, la función limitadora del bien jurídico viene atrincherada, ante una pulsante abstracción en su formulación e interpretación, por el principio de lesividad que vuelve a conectar, en consecuencia, el bien con su titular, es decir, a reforzar la relatividad comprendida en la definición de relación de disponibilidad’ (cfr. CCfed., Sala I, “Rojas, Isabel y otros s/ procesamiento”, c/n° 42.719, rta. el 19/8/09, Reg. N° 840)…” –cfr. “Pache”, cit.-.” (Del voto del Dr. Freiler) “Precisamente en ese precedente se rechazó, sobre la base de aquellas precauciones, una interpretación del tipo penal propuesta en el caso, basada en la sospecha de que la posesión de un bidón de nafta, en las condiciones evaluadas por el a quo, se dirigía a causar un incendio. Sostuvimos que: “…Sin embargo, si tales circunstancias fueron tenidas por insuficientes –tanto desde el punto de vista probatorio como normativo- para fijar un eventual principio de ejecución de un delito próximo a la lesión –vgr. art. 186 C.P.-, mal pueden ser utilizadas a la hora de establecer si la conducta analizada –es decir, la mera tenencia de material inflamable en las condiciones apuntadas- resulta exterior y perturbadora. De otro modo, el poder punitivo se filtraría en un ámbito prohibido para el Estado –cogitationis poenam nemo patitur-…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por otra parte, a partir de “Cipolatti” (causa n° 36.989, rta. el 7/6/05, reg. 571) he propuesto al acuerdo declarar la inconstitucionalidad del art. 14, 2° parte de la ley 23.737, voto que luego concitó mayoría y cuyos fundamentos amplié en ocasiones posteriores (por ejemplo, c/n° 43.207, “Fernández, Javier s/ procesamiento”, rta. el 14/6/11, reg. N° 637, entre muchas otras). Allí, he enfrentado lecturas de la norma en cuestión que, basadas en supuestos de “trascendencia a terceros”, encuentran supuestos de lesividad –y, en consecuencia de legitimidad constitucional de la figura de tenencia de estupefacientes para consumo personal- donde no los hay.” (Del voto 116 Poder Judicial de la Nación del Dr. Freiler) “Lo que me interesa destacar de estos precedentes, es la postura asumida en relación con la temática analizada en este acápite. En ese sentido, sostuve, con cita de Luigi Ferrajoli, que: “…El primero y más elemental criterio es el de justificar las prohibiciones sólo cuando se dirigen a impedir ataques concretos a bienes fundamentales de tipo individual o social y, en todo caso, externos al derecho mismo, entendiendo por ataque no sólo el daño causado sino también –por ser inherente a la finalidad preventiva del derecho penal- el peligro que se ha corrido…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “También consideré que esa limitación se completa a través del principio de exterioridad, en virtud del cual “…todo aquello que no constituya la exteriorización de una decisión de acción, por más que se le atribuya la cualidad pública o lesiva de intereses sociales, goza del privilegio que otorga el límite impuesto por el principio de acto y, en consecuencia, por esa sola razón, carecerá de legitimidad su configuración como materia de prohibición…” (Magariños, “Los límites de la ley penal en función del principio constitucional de acto”, ad-hoc, Buenos Aires, 2008, p. 93).” (Del voto del Dr. Freiler) “De acuerdo con esta óptica, que es la que he venido sosteniendo, no alcanza, de cara al art. 19 de la C.N., el mero desafío de una norma como contenido de injusto, sino que es preciso que éste se remonte a los bienes jurídicos protegidos de manera principal. De allí que la afirmación acrítica acerca de la configuración de un tipo USO OFICIAL penal en función de que es la ley la que presume iure et de iure la peligrosidad de la conducta –en función del riesgo de que se hagan peligrar los bienes jurídicos protegidos de manera principal-, se opone al principio constitucional establecido por el art. 19 de la C.N., más allá de lo ya expuesto en punto al principio de inocencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “Ello es así pues el peligro de un peligro de lesión no se traduce en otra cosa que no sea en la sospecha de la sospecha de una acción lesiva precedente o futura por parte del agente que tiene en su poder el material estupefaciente y respecto de quien se ha comprobado que su propósito no era consumirlo, aunque no, si residía en venderlo.” “Sin perjuicio de ello, es preciso estudiar si todavía es posible leer la tenencia simple de estupefacientes como una actividad peligrosa o lesiva en sí misma y dejar a un lado la natural mirada según la cual la norma sólo contiene una inadmisible sospecha de un comportamiento lesivo, anterior o futuro, sea por parte del autor, sea de un tercero. Como hemos visto, la referencia al bien jurídico en el contenido de injusto parece impedir a priori cualquier propuesta en ese sentido. Sin embargo, en el punto siguiente, veremos que las propuestas teóricas que relegan el concepto a un segundo plano, también advierten problemas, de cara al principio de reserva, en la figura de la tenencia simple de estupefacientes.” (Del voto del Dr. Freiler) “En efecto, partidarios de esta especie de óptica, encuentran, en general, reparos respecto de las “figuras de peligro abstracto” y, en especial, de los delitos de posesión, frente al principio de acto o de lesividad, según el caso.” (Del voto del Dr. Freiler) “En efecto, aun cuando los estupefacientes continúen siendo sustancias ilícitas (de hecho, en “Arriola” el voto que encabezó la mayoría sostuvo expresamente en el considerando 27 que la decisión que adoptaba el Tribunal no implicaba, en modo alguno, “legalizar la droga”), lo cierto es que la Corte concluyó que uno de los usos de esas sustancias –el consumo personal-, pertenecía al ámbito privado de los ciudadanos, es decir, a aquel que, por no lesionar o poner en peligro concreto derechos de terceros, formaba parte del campo de la moral autorreferente y, en consecuencia, quedaba fuera del poder punitivo del Estado.” (Del voto del Dr. Freiler) “Entonces, si el aspecto material de la tenencia no refleja exteriorizaciones vinculadas a una finalidad lesiva y no difiere, en consecuencia, de aquella que no puede ser objeto de prohibición penal, es decir, la destinada a un uso privado –fuese o no exterior-, la única manera de averiguar aquella tendencia lesiva es indagar en el contexto interno del agente, en sus planes. Este último supuesto es precisamente el que Jakobs encuentra inconciliable con el principio de hecho.” (Del voto del Dr. Freiler) “Cuando la tenencia asume esta última estructura –posesión de objetos que pueden ser empleados de manera peligrosa, cuando la posesión no es, en sí, peligrosa, ni hay un sentido inequívoco de preparación de un delito-, 117 sólo existe una sospecha de que puede existir una peligrosidad subjetiva del autor. Aquí no se da un equivalente funcional de la peligrosidad objetiva, por lo que no encuentra razones para afirmar la legitimación del castigo penal en esos casos. La peligrosidad subjetiva no se ha manifestado (aunque pueda existir), pero no trascendió al plano objetivo. Ello supondría aplicar una presunción iure et de iure al poseedor, pues éste sería castigado aunque demostrara que no tenía propósito alguno de cometer un delito. Pero aun cuando se tratara de una presunción iuris tantum, el problema de legitimidad seguiría vigente, pues contrariaría el principio de inocencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “De la revisión de las distintas posturas se desprende que la punición de la tenencia simple de estupefacientes, al menos como preparación de una conducta perturbadora posterior, no resiste el tamiz del principio de reserva, previsto por el art. 14, 1º parte de la ley 23.737.” (Del voto del Dr. Freiler) “La limitación material al contenido de una prohibición penal de acuerdo con la cual sólo pueden constituir materia de prohibición actos públicos, entendidos como acciones u omisiones que interfieren con derechos de terceros (hayan sido cometidos o no en espacios de intimidad) responde al programa político de nuestro constituyente, como garantía de seguridad individual, de dejar afuera del poder punitivo, tanto los pensamientos como elecciones de vida o modos de ser. Sólo exteriorizaciones de conductas lesivas o peligrosas respecto de bienes de terceros pueden constituir materia de un delito.” (Del voto del Dr. Freiler) “La prohibición legislativa de la generación de un peligro de un peligro de lesión se traduce así en el intento de neutralizar, a través del castigo, la sospecha de que alguien lesionará o pondrá en peligro bienes jurídicos ajenos.” (Del voto del Dr. Freiler) “Desde el punto de vista de derecho material, una norma de la especie, aplicada sin ningún criterio de racionalidad orientado a las garantías constitucionales, desde el momento en que se dirige a actos que, en sí mismos, no implican un peligro concreto o una lesión de un bien jurídico, permite la filtración de poder punitivo en ámbitos de libertad, entendidos como aquellos que no pertenecen al campo de la moral pública (intersubjetiva) o, trayendo a colación a Sampay, al campo de la justicia, en su sentido aristotélico. Sin embargo, el estado policial no se detiene allí, pues desde penar exteriorizaciones no lesivas a castigar situaciones que no son acciones (tales como formas de ser, conducciones de vida o pensamientos), hay un solo paso. La aplicación en el tiempo de la prohibición de la tenencia de estupefacientes para consumo personal nos ha proporcionado esa lamentable evidencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “Pero además de avanzar en ese espacio de libertad, también lo hace en la intimidad, pues habilita a hurgar en nuestros espacios íntimos (tales como nuestro cuerpo –incluida la psiquis-, nuestras ropas o nuestro domicilio) sin justificación previa, para obtener datos con los cuales constituir el cuerpo de la infracción. Por otra parte, se convierte en un campo fértil para las falsificaciones que teme Pastor o para la selectividad u abusos de las fuerzas de seguridad.” (Del voto del Dr. Freiler) “En suma, cualquier intento de racionalizar la interpretación del tipo penal fracasa al toparse con la revelación de una anticipación del castigo a un estadio previo a la lesión del bien jurídico que, desde distintas propuestas teóricas, se niega como peligrosa en sí misma desde la óptica del principio de reserva.” (Del voto del Dr. Freiler) “Tampoco un abordaje político criminal de la figura puede contrarrestar esa inusitada tensión de la libertad: desde el fallo “Arriola” se ha dejado en claro que sólo pueden constituir materia de prohibición penal, en orden al art. 19 de la C.N., comportamientos exteriores y lesivos o de puesta en peligro concreta de bienes jurídicos y que el argumento de tipo consecuencialista, de acuerdo con el cual la punición del último eslabón de la cadena de tráfico (es decir, de quien adquiere estupefacientes para consumirlos) coadyuvaría a llegar a quien trafica, se ha revelado ineficaz y entonces, no justifica la prohibición contenida en el art. 14, 2° parte de la ley 23.737, la cual ha devenido irrazonable.” (Del voto del Dr. Freiler) “Esta conclusión, que he sostenido desde “Cipolatti”, venía a enfrentarse con un escenario legal que abarcaba todos los eslabones de la cadena de tráfico y que ubicaba expresamente a la figura de tenencia simple de estupefacientes como comodín, es decir, como sustituto a entrar en escena cuando no se comprobaran las finalidades de las otras posesiones. Aun cuando la norma en cuestión no dejaba de estar basada en una sospecha, 118 Poder Judicial de la Nación lo cierto es que, desde el momento en que la tenencia para el propio consumo se consideraba parte de esa cadena y un accionar peligroso –en función de una serie de argumentos, luego descartados, uno por uno, por la CSJN para dejar al descubierto el perfeccionismo velado tras la defensa social-, nadie se preguntaba por su contenido de injusto, que se suponía más grave que el de la tenencia para el propio consumo.” (Del voto del Dr. Freiler) “Por ello, ya no puede evadirse la pregunta sobre el contenido de injusto propio de la norma que prohíbe la tenencia simple de estupefacientes y hemos visto que no puede completarse sino con referencia a la intención de tráfico o al tráfico mismo de estupefacientes.” “En función de ello es que, como dice Falcone, solamente pueda legitimarse la figura de la tenencia simple de estupefacientes cuando esté conectada con el propósito de comercializarlos, el cual –para evitar futuras retóricasdebe tener un reflejo objetivo. Sin embargo, trayendo a colación lo expresado por Roxin y lo que, en cierto modo, parece proyectar la obra de Carlos Nino al objetar los argumentos que se desprendían de “Montalvo”, la tenencia de estupefacientes destinada a su comercialización, constituye, en sí misma, una infracción penal, por lo cual queda en pie la pregunta de si existe alguna interpretación racional del tipo del art. 14, primera parte, de la ley 23.737 que se mantenga dentro de los cánones constitucionales.” (Del voto del Dr. Freiler) “Puede ensayarse la siguiente respuesta: la conducta que crea un peligro cierto de lesión o, en su caso, un daño para la salud pública es aquella vinculada con el tráfico de estupefacientes y que incluye la tenencia de USO OFICIAL estupefacientes destinada a su comercialización (art. 5, inc. c de la Ley 23.737). Frente a ello, la interpretación del art. 14, primera parte de dicha ley, según la cual el accionar allí previsto genera un peligro presumido por la ley (es decir, iure et de iure) y se basa, en consecuencia, en la mera sospecha de que quien tiene estupefacientes los comercializará en un futuro, es inconstitucional a la luz de los arts. 19 y 18 de la C.N., en razón del compromiso de los principios de reserva e inocencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, una lectura de la norma como la propuesta por Falcone, al exigir la creación de un peligro concreto y, en consecuencia, un injusto propio, resulta aceptable. Pero entonces, ¿en qué casos este tipo de interpretación no resultará reemplazada por la aplicación del art. 5, inc. c de la Ley 23.737?.” (Del voto del Dr. Freiler) “Si tenemos en cuenta la conexión que ha guiado todo este razonamiento, cabe precisar que la etapa de instrucción se caracteriza por un mero juicio provisorio acerca de la perpetración del hecho que constituye el objeto del proceso y de la responsabilidad de los autores o partícipes. El grado de convicción exigido por las reglas de la sana crítica para que una persona deba enfrentar un juicio oral es el de probabilidad positiva, a diferencia de una sentencia de condena que requiere la certeza.” (Del voto del Dr. Freiler) “Ahora bien, en el caso estudiado, el a quo ha aplicado la figura cuestionada bajo la interpretación que aquí he considerado inconstitucional, pues tras descartar la posibilidad de calificar el hecho descripto anteriormente a la luz del art. 5, inc. c de la Ley 23.737 por considerar que no existía dato objetivo y exterior alguno que apoyara aquella aprehensión, el Juez sostuvo que el modo en que se encontraba fraccionado el material le impedía, a su vez, dar crédito a la versión de la defensa.” (Del voto del Dr. Freiler) “Desde esta perspectiva, la figura aplicada por el juez agrava y no mejora la situación procesal del imputado y, según hemos visto, se halla desprovista de todo contenido propio de ilícito. La sospecha que subyace a aquella aproximación no puede disiparse, según he venido exponiendo, a través de la constitución de la infracción mediante el examen médico que aun no habría sido llevado a cabo.” (Del voto del Dr. Freiler) “En virtud de ello, voto por declarar la inconstitucionalidad de la interpretación que guió la aplicación al caso del art. 14, primera parte, de la Ley 23.737; recalificar la conducta del imputado a la luz del art. 14, segunda parte de la ley 23.737; declarar la inconstitucionalidad de esta última norma en orden a lo que he venido considerando desde “Cipolatti” y en las ocasiones posteriores anteriormente citadas y, en consecuencia, por sobreseer a Eduardo Gabriel Rivero en orden al hecho por el cual fue perseguido (art. 336, inc. 3 del C.P.P.N.).” (Del voto del Dr. Freiler) C.C.C. Fed. Sala I 11.9.2012 Freiler – Ballestero - Farah “Rivero” 119 Causa 46.529 Reg. 988 J. 10 - S. 19 EXTRADICIÓN. PROCESO. GENERALIDADES. “La normativa a la luz de la cual debe analizarse la cuestión traída a nuestro conocimiento es la ley 24.767, que regula los requisitos de procedencia y el procedimiento de cooperación o asistencia internacional en materia penal, pues el estado requirente -la Confederación Suiza- y nuestro país no han suscripto ningún tratado bilateral o multilateral al respecto.” (Del voto del Dr. Freiler) “Conforme se desprende del texto legal, la solicitud de asistencia internacional -al igual que el proceso de extradición, cuyas normas resultan aplicables, aunque con algunas particularidades-, transita, en primer término, por un procedimiento de carácter administrativo que lleva adelante el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, orientado, básicamente, a la verificación de la autenticidad de los documentos enviados y del cumplimiento de las exigencias formales.” (Del voto del Dr. Freiler) “Una vez superada esa instancia, y sólo en el caso en que dicho organismo decida dar curso a la misma, se habilita la intervención de la autoridad judicial, dando inicio así a la segunda etapa del procedimiento, que tiende, esencialmente, al resguardo de las garantías constitucionales de los habitantes de nuestro país.” (Del voto del Dr. Freiler) “De acuerdo a ello, la judicialización de la solicitud de asistencia internacional está supeditada a la previa habilitación por parte del Poder Ejecutivo, representado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, quien reasumirá su proceso una vez finalizado el judicial.” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, no ha sido ese el camino que atravesó el presente expediente. La lectura de los autos principales evidencia que la actuación del juez de grado ha omitido un requisito indispensable: el dictamen favorable del Ministerio. El escenario descripto evidencia que el juez de grado ha soslayado por completo la opinión de la autoridad del poder ejecutivo -que, como ya hemos dicho, resulta indispensable para habilitar la intervención de la justicia-, y ha decidido no sólo avanzar con el procedimiento judicial, casi confundiéndolo como propio, sino también hacer lugar a la rogatoria librada por las autoridades suizas, excediendo notablemente el ámbito de su competencia.” (Del voto del Dr. Freiler) “La inobservancia de las normas de procedimiento correspondientes ha generado la irregular situación que se presenta en la actualidad: por un lado, la autoridad administrativa -que debe dar el visto bueno a la petición formulada por autoridades extranjeras-, estimó que la información recibida resultaba insuficiente para justificar la tramitación de la rogatoria -por lo que solicitó información complementaria-, mientras que, por otra parte, la autoridad judicial -cuya intervención está prevista para el caso en que el procedimiento administrativo culmine con un dictamen favorable a la petición-, desoyendo la postura adoptada por el Ministerio, no sólo la ha considerado suficiente, sino que ha comenzado a diligenciar las medidas probatorias que constituían el objeto de aquella.” (Del voto del Dr. Freiler) “Así, el requerimiento de asistencia internacional se ha convertido en una suerte de investigación penal, en la que se han producido medidas de prueba, todo ello, in audita parte. Precisamente, el planteo que motiva la intervención de esta Sala se vincula con la negativa del juez de grado a que Pablo Moyano -que es una de las personas expresamente mencionadas en la rogatoria- tome vista del expediente.” (Del voto del Dr. Freiler) “Sin embargo, paradójicamente, ha autorizado a dos entidades -la Fundación Confianza Pública y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia-, ambas representadas por Graciela Ocaña y Ezequiel Nino, a compulsar la causa y a extraer copias de la misma. El proceso, entonces, ha resultado secreto para la parte, pero público para terceros.” (Del voto del Dr. Freiler) “Las serias irregularidades detectadas en la tramitación del presente, que se tradujeron en la desnaturalización del procedimiento previsto en la ley de cooperación y asistencia internacional, generan la necesidad de declarar la nulidad del auto de fecha 28 de febrero, glosado a fs 124, por el cual el juez decidió correr nueva vista al fiscal.” (Del voto del Dr. Freiler) 120 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala I 5.9.2012 “Moyano” Causa 46.790 NULIDAD. Freiler – Ballestero - Farah Reg. 958 CARÁCTER RESTRICTIVO. DECLARACIÓN J. 5 - S. 9 INDAGATORIA. REQUISITOS DE VALIDEZ. “Por último, una vez más, debe recordarse el carácter restrictivo con el que deben considerarse las nulidades, lo que se encuentra establecido en los artículo 2 y 166 del Código Procesal Penal de la Nación, pues importaría la consagración de un manifiesto exceso ritual, no compatible con una adecuada administración de justicia (conf. Fallos T. 295: 961; 298:312; 311: 1413, entre otros).” “Ahora bien, respecto al planteo de nulidad de las declaraciones indagatorias brindadas por Arvia y Tamareu, consideramos que asiste razón a la defensa, pues como ya dijimos “‘…Para que alguien pueda defenderse es imprescindible que exista algo de qué defenderse: esto es, algo que se le atribuya haber hecho u omitido hacer, en el mundo fáctico, con significado en el mundo jurídico, exigencia que en materia procesal penal se conoce como imputación. El núcleo de la imputación es…una hipótesis fáctica –acción u omisión según se sostenga que lesiona una prohibición o un mandato del orden jurídico- atribuida al imputado, la cual, a juicio de quien la USO OFICIAL formula, conduce a consecuencias jurídico-penales, pues contiene todos los elementos, conforme a la ley, de un hecho punible…Pero, para que la posibilidad de ser oído sea un medio eficiente de ejercitar la defensa, ella no puede reposar en una atribución más o menos vaga o confusa de malicia o enemistad con el ordenamiento jurídico, esto es, un relato impreciso y desordenado de la acción u omisión que se pone a cargo del imputado, y mucho menos en una abstracción (cometió homicidio o usurpación), acudiendo al nombre de la infracción, sino que, por el contrario, debe tener como presupuesto una afirmación clara, precisa y circunstanciada de un hecho concreto, singular, de la vida de una persona…’ (cfr. Maier, Julio B., Derecho Procesal Penal, I. Fundamentos, Editores del Puerto S.R.L., 2° Edición, 3° Reimpresión, Buenos Aires, 2004, p. 553 –el destacado no está en el original)” (v. c. n° 40.440, “Tapia, Ernesto y otros s/procesamiento”, rta. el 15/11/11, reg. n° 1297).” “Ha expresado esta Sala que: “De lo que se trata en la indagatoria, tal como llevamos dicho en otros precedentes (de esta Sala, causa n° 36.252 “Constantino”, del 09/12/2004, reg. n° 1307; causa n° 39.759 “Márquez Martín” del 28/12/2006, reg. n° 1439), es de otorgar al imputado la posibilidad de pronunciarse en el proceso en condiciones que aseguren que esa declaración sea un acto de defensa. No podrá afirmarse que “escuchar al imputado” garantiza su derecho de defensa si no existe, entre otras circunstancias, algo de qué defenderse (imputación) y el conocimiento de esa imputación correctamente deducida (intimación)...” (v. c. n° 40.308, “Laskowski, Patricia y otros s/ proces. y embargo”, rta. el 21/09/07, reg. 1091).” C.C.C. Fed. Sala I 6.9.2012 Causa 46.954 Freiler - Farah “Arvia” Reg. 966 J. 5 - S. 9 NULIDAD. NULIDAD DEL DICTÁMEN FISCAL. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. INDEPENDENCIA. “En primer término, cabe señalar que la independencia del Ministerio Público Fiscal no se ve conmovida cuando el juez, en ejercicio del control de legalidad que le es propio, se pronuncia sobre la invalidez del dictamen emitido por dicha parte cuando observa que aquél no cumple las exigencias del artículo 28 de la ley 24.946, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 168 del Código Procesal Penal de la Nación (conf. de esta Sala, causa n° 27.781 “D’Elía”, rta. el 2/7/09, reg.n° 30.105 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II 6.9.2012 Causa 32.177 Cattani - Irurzun - Farah “N.N.” Reg. 35.030 J. 11 - S. 22 NULIDAD. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. 121 “La procedencia de la nulidad, como instrumento para disciplinar actos del proceso, encuentra baremo en dos principios elementales: el de conservación y, en cuanto importa a esta pieza, el de trascendencia. Este último exige como base de toda declaración de invalidez la existencia de un interés jurídico concreto que deba ser reparado. Así lo ha entendido la Corte Suprema de Justicia de la Nación al señalar que “...la nulidad procesal requiere un perjuicio concreto para alguna de las partes, porque cuando se adopta en el sólo interés del formal cumplimiento de la ley, importa un manifiesto exceso ritual no compatible con el buen servicio de justicia” (Fallos: 295-961; 298-312; 311-1413, entre muchos otros). Por esta vía queda vedada toda pretensión de afincar el proceso penal como una ejercitación académica y las formalidades procesales como fines en sí mismas (ver Manzini: Diritto Processuale Penale, Torino, 1932, V.III, pág. 78 y, en el mismo sentido, Binder: El incumplimiento de las formas procesales, Ad-Hoc, Bs.As., 2000, pág. 29). Y ello es así pues, como se ha considerado en diversos precedentes, lo que se trata de aventar son retrogradaciones inútiles del proceso que puedan comprometer el derecho de defensa en juicio y a ser juzgado en un plazo razonable (cfr. c. 43.989 “Arias Duval, Alejandro” del 21/12/10, reg. 1366). Precisamente es por ello que, para que opere la anulación pretendida debe constatarse la concurrencia de un real perjuicio para la parte.” C.C.C. Fed. Sala I 5.9.2012 Causa 46.812 Freiler – Ballestero - Farah “Gerson” Reg. 959 J. 7 - S. 14 PECULADO. ART. 261 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “El delito de peculado protege como bien jurídico a la administración pública, pero la mayoría de la doctrina y la jurisprudencia sostiene que con el peculado se comete un atentado contra la propiedad además del ataque a la administración pública.” “El tipo penal del delito de peculado, más allá de ciertas divergencias doctrinarias, protege principalmente la recta administración del patrimonio estatal aunque, no por ello, el patrimonio deja de tener importancia –por ello la categorización doctrinaria del delito como dirigido contra la administración pública, aunque también, contra la propiedad-.” “Así las cosas, corresponde señalar que Catalán, como funcionario público administrador del patrimonio estatal, debe cumplir su cargo con probidad y en forma regular . “Sin probidad no se concibe un desarrollo regular y normal. Éste es el objeto específico de la tutela del peculado de bienes públicos de nuestro párrafo 1ro., art. 261, Cód. Penal. Las diversas manifestaciones administrativas dependen, a la postre, del comportamiento de los agentes a los cuales complete llevarlas a cabo. Consecuentemente, media respecto de su gestión, la confianza colectiva en la efectiva observancia de los deberes del cargo. La esencia de este peculado se encuentra en esa quiebra al deber de la probidad a que se encuentran sujetos los funcionarios con manejo de bienes públicos, con relación a ellos. El funcionario que falta a esa obligación (recuérdese que el peculado encierra un abuso de función), además de perturbar la normal marcha administrativa, siembra el descrédito para toda la administración” (Peculado de bienes y servicios públicos, Daniel P. Carrera, Editorial Mediterránea, Córdoba, 2005, pág. 83).” C.C.C. Fed. Sala I 25.9.2012 Causa 46.438 Freiler - Ballestero - Farah “Catalán” Reg. 1066 J. 1 - S. 1 PRISIÓN PREVENTIVA. ARRESTO DOMICILIARIO. CASOS EN QUE PROCEDE. “En primer término, debe señalarse que la ley Nº 26.472 que reformó, entre otras disposiciones, los artículos 32 y 33 de la ley 24.660, amplió los supuestos bajo los cuales resulta procedente la modalidad de detención solicitada en autos.” (Del voto del Dr. Freiler) “Así, a los casos ya existentes –persona mayor de setenta años o que padeciera una enfermedad incurable en estado terminal-, se agregaron: el interno enfermo, cuando la privación de la libertad en el establecimiento 122 Poder Judicial de la Nación carcelario le impidiera recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia y no correspondiera su alojamiento en un establecimiento hospitalario; el interno discapacitado cuando la privación de la libertad en el establecimiento carcelario fuese inadecuada por su condición, implicándole un trato indigno, inhumano o cruel; la mujer embarazada y la madre de un niño menor de cinco años o de una persona discapacitada a su cargo.” (Del voto del Dr. Freiler) “Pero, más allá de la ampliación de los casos contemplados por la ley para la procedencia del instituto bajo estudio, se mantuvo incólume la prerrogativa del magistrado interviniente de hacer lugar o no a la solicitud, bajo la fórmula “El juez de ejecución o juez competente podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria…”.” (Del voto del Dr. Freiler) “Lo expuesto surge claramente del análisis de varios de los proyectos de reforma estudiados por el Poder Legislativo, entre los cuales se pueden señalar el de la Diputada Diana Conti que contenía la palabra “deberán” como de cumplimiento automático-, y el suscripto por los Diputados Marcela V. Rodríguez y Emilio A. García Méndez que postulaban la modificación de la ley N° 24.660 bajo la fórmula “podrán” -como posibilidad-, opción esta última que fue en definitiva la adoptada por la legislación vigente.” (Del voto del Dr. Freiler) “Con respecto a la hipótesis que contempla la edad, si bien parte de la jurisprudencia se inclinó por considerar que superar los setenta años constituía una circunstancia que por sí sola alcanzaba para la adopción de la medida USO OFICIAL cuestionada, entiendo que en base al carácter potestativo y no imperativo de la decisión en cabeza del magistrado y las condiciones legalmente establecidas para la implementación del instituto bajo estudio, tal circunstancia per se no invalida la necesidad de evaluar, en cada caso concreto, la relación entre la posible concesión de esta modalidad de detención y la afectación de los fines del proceso (riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación).” (Del voto del Dr. Freiler) “En ese orden de ideas, no debe olvidarse que el 3° párrafo del artículo 33 de la norma de mención establece que: “El juez, cuando lo estime conveniente, podrá disponer la supervisión de la medida a cargo de un patronato de liberados o de un servicio social calificado, de no existir aquél. En ningún caso, la persona estará a cargo de organismos policiales o de seguridad”, lo que conlleva al requisito mencionado en el párrafo precedente con la finalidad de impedir que se torne ilusorio todo aquello que se pretende resguardar con el dictado de la medida cautelar privativa de la libertad.” (Del voto del Dr. Freiler) “Ello sin perder de vista que: “…la prisión domiciliaria no es una medida diferente al encierro que se decide en el momento de la imposición de una condena o de un encierro preventivo, sino una alternativa que se decide como una modificación en la forma de ejecución de penas o de una medida cautelar ya impuestas, y de ninguna manera su implementación puede importar una sustitución de las mismas como puede ocurrir con las sanciones autónomas que funcionan en el derecho comparado…” (cf. “Revista de derecho penal y criminología”, Director: Eugenio R. Zaffaroni, Año II, n° 2, 2001, pág 307).” (Del voto del Dr. Freiler) “Entonces, debo concluir que resulta un requisito sine qua non efectuar la valoración a la que aludí pero siempre dentro del marco establecido por los extremos exigidos para la concesión del instituto bajo estudio.” (Del voto del Dr. Freiler) “Coincido con mi colega preopinante en cuanto al modo de interpretar la reforma de la ley 24.660. Asimismo, comparto todas sus consideraciones respecto del estado de salud de Yessi y de que, a la cuestión de la edad, debe sumarse la valoración de los riesgos procesales.” (Del voto del Dr. Ballestero) “En este sentido, tal como tuve ocasión de señalar en un precedente en el que se había sustanciado una controversia similar, el éxito de la pretensión en debate no depende de una aséptica cifra, sino de toda una evaluación que permitirá al juzgador –y no a otro magistrado- decidir si ésta resulta viable (cfr. mi voto en causa nro. 42.582, “Videla, Jorge Rafael s/ detención y traslado”, reg. nro. 1583, rta. el 23/12/08).” (Del voto del Dr. Ballestero) “Al respecto, en innumerables precedentes he sostenido, en relación con la anterior redacción de la ley 24.660, que la superación de la barrera etaria de los setenta años resultaba un supuesto independiente del otro previsto para la adopción del arresto domiciliario (conf. esta Sala causa n° 46.588 “Guglielminetti, Raúl Antonio”, reg. 32 123 y conf. Sala II causa n° 26.576 “Palet, Mario P.” reg.28.439, causa n° 26.590 “Estevez, José” reg.28.440, todas resueltas el 19/5/08, causa nº 27.317 “Videla”, reg. nº29.329, rta. el 15/12/2008, entre otras).” (Del voto del Dr. Farah) “Por otra parte y tras la reforma, en concordancia con mis colegas preopinantes, he señalado que una correcta hermenéutica lleva a sostener que la concesión del instituto, de todos modos resulta potestativa y no imperativa para el magistrado, siendo que le corresponde al juez competente efectuar una valoración apriorística respecto de si tal modalidad de cumplimiento -en las actuales condiciones legales de implementación- puede conspirar contra los fines del proceso, sea incrementando el riesgo de fuga o el entorpecimiento de la investigación (ver causa de Sala II n° 28.800 “Zanola, Juan José”, reg. 30.984, rta el 21/1/2010).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 5.9.2012 “Yessi” Causa 47.228 Reg. 951 J. 5 - S. 10 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. COMPETENCIA. CUESTIONES DE COMPETENCIA. IMPROCEDENCIA. “Las resoluciones en torno a cuestiones de competencia no revisten el carácter de sentencias definitivas ni de fallos equiparables a aquellas, y la ausencia de definitividad no puede suplirse aunque se invoque un supuesto de arbitrariedad o desconocimiento de garantías constitucionales (conf. CNCP, Sala I, Causa n° 693 “Omoldi, Rosalía s/ queja”, reg. n° 950 del 19/3/96 y sus citas), sin que en el caso se haya alegado –ni se advierte- la concurrencia de alguna de las excepciones que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha admitido realizar al principio referido (ver Fallos citados en causa de esta Sala n° 12.372 “Querequeta de Barrere s/ recurso de casación”, reg. n° 13.574 del 1/10/96).” C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 6.9.2012 “Nolasco Cabral” Causa 31.893 Reg. 35.033 J. 4 - S. 7 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. SENTENCIA DEFINITIVA O EQUIPARABLE. ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. DISIDENCIA. PLAZOS PROCESALES. PLAZO RAZONABLE. “Reiteradamente se ha sostenido que las decisiones que no hacen lugar a la prescripción de la acción penal no constituyen, por regla, sentencia definitiva, ni son tampoco aquellas a las que la ley les acuerda el mismo carácter (artículo 457 del Código Procesal Penal de la Nación; ver en tal sentido de la Cámara Nacional de Casación Penal, Sala I, causa n° 465, “Cazón Méndez”, reg n° 464; Sala II, causa n° 875, “López”, reg n°1014 y causa n° 13.004, “Rosman, David”, rta. el 03/04/1997, reg n° 14.071, entre otras; y esta Sala en causas n° 21.764 “Gastaldi”, rta. el 1/3/05, reg. n° 23.435, y n° 27.230 “Pallette Pueyrredón”, rta. el 19/2/09, reg.n° 29.502, entre otras), sin que se verifique en la especie la concurrencia de aquellas circunstancias que habilitan hacer excepción al principio enunciado.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Por otro lado, la naturaleza del agravio invocado trasluce la existencia de una cuestión susceptible de habilitar la instancia de casación, en la medida en que se ha planteado el exceso del plazo razonable del proceso, en violación al derecho del imputado a obtener un pronunciamiento definitivo que ponga fin a la situación de incertidumbre que importa el enjuiciamiento penal. Además, la parte afirmó que ha existido una errónea interpretación de preceptos sustantivos, indicando cuál es, a su juicio, la correcta adecuación del suceso.” (Del voto en disidencia del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala II 17.9.2012 Causa 31.814 124 Cattani - Irurzun - Farah “Chiban” Reg. 35.073 J. 6 - S. 12 Poder Judicial de la Nación RECURSO DE QUEJA. QUEJA POR RETARDO DE JUSTICIA. ALCANCES. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. PLAZOS PROCESALES. PLAZO RAZONABLE. “Una elemental evaluación de la razonabilidad de los tiempos de actuación de la jurisdicción en las presentes actuaciones permite advertir una situación anómala, caracterizada por el transcurso de aproximadamente dos años desde que los imputados fueran indagados, circunstancia que desnaturaliza el espíritu de la norma analizada y genera una seria afectación a la garantía del debido proceso legal, vulnerando no sólo el derecho de defensa en juicio de los imputados, sino también, el derecho de acceso a la justicia de la parte damnificada y de obtener una pronta solución del caso (cfr. arts. 18 y 24 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y art. 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).” “Cobran virtualidad las directrices trazadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en orden a que: “…si las sentencias pudieran dilatar sin término la decisión referente al caso controvertido, los derechos podrían quedar indefinidamente sin su debida aplicación, con grave e injustificado perjuicio de quienes lo invocan…” (Fallos: 308-694); como así también que: “…es en los órganos encargados de la administración de justicia sobre quienes recae, en forma imperativa, la misión de asegurar que el trámite de la causa principal no se paralice […] y se USO OFICIAL frustre, de este modo, el objeto mismo del proceso penal.” (causa E-116-XXXVII “Espósito, Miguel Ángel s/privación ilegal de la libertad reiterada”, rta. el 7/12/01).” C.C.C. Fed. Sala I 18.9.2012 Causa 47.419 Freiler - Ballestero - Farah “Almeyra” Reg. 1029 J. 11 - S. 22 REQUISA. REQUISAS VAGINALES. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. REQUISA CORPORAL DE CONNOTACIONES PARTICULARMENTE HUMILLANTES. NULIDAD. PROCEDENCIA. “En numerosos precedentes este Tribunal ha señalado que: “la búsqueda de cosas relacionadas con un delito en el cuerpo o ropas de una persona se halla sujeta a limitaciones en virtud de hallarse en juego el ámbito personal de la intimidad de sustento constitucional...” (art. 18 de la Constitución Nacional), y que sólo puede ceder frente a otros derechos cuando concurran determinadas circunstancias que lo justifiquen” (cfr. causa n° 27.419 “Rosental” reg. n° 197, rta. el 19/3/96).” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Más allá de las especificidades vinculadas con las requisas vaginales, a las que luego nos referiremos, cabe recordar que en el caso citado por Alejandro Carrió (“Garantías Constitucionales en el Proceso penal”, Ed. Hammurabi, 5° edición actualizada y ampliada, Buenos Aires, 2006, p. 517, nota N° 85, LL-1989-B-512), “Juanito Alvarez”, de la Cámara Nacional en lo Penal Económico, en el voto en disidencia del Juez Hendler se sostuvo que: “…frente a un procedimiento de requisa corporal de connotaciones particularmente humillantes…hay una ausencia de resguardos que da, a mi entender, razón al agravio de la defensa. El dato significativo es la abstención de poner en conocimiento del juez a quien correspondía intervenir, a que sólo se anotició después de varias horas y cuando ya se había completado la finalidad procurada por los funcionarios policiales y sin que aparezca explicación ni razón alguna del trámite subrepticio…Si hubiera de admitirse la legitimidad de semejante proceder quiere decir que bastaría que un funcionario de determinado rango sospeche un tráfico ilícito para que le estuviera permitido practicar la requisa corporal de cualquier persona y la exploración de cualquiera de sus cavidades corporales, sin exclusiones por razón de sexo ni mayores miramientos del pudor o los derechos individuales y sin necesidad, tampoco, de participar a nadie de las razones de su sospecha…”.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “El Juez consideró en ese caso concreto que la atribución policial de verificar sin demora las diligencias necesarias para hacer constar huellas o rastros cuando hay riesgo de que desaparezcan, está establecida con la salvedad de que, si el retardo no ofreciere peligro, se limitarán a tomar las medidas necesarias a fin de que las huellas no desaparezcan (art. 184, inc. 3 CPMP) y ello hubiera sido una alternativa sensata para no excluir la 125 intervención judicial. Estimó que dicha jurisdiccionalidad en casos de esa índole (que comprometen los resguardos constitucionales más delicados) está impuesta por obvias razones de contralor y para minimizar a lo estrictamente indispensable las intrusiones en el ámbito de la privacidad de las personas.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Es importante hacer notar que casos como el que nos ocupa, ponen en evidencia no sólo que la urgencia invocada para actuar sin previa orden judicial puede ser relativizada, sino también que, precisamente por la especial intromisión en la intimidad e integridad de los sujetos sometidos a estas prácticas, exigen la previa evaluación de una excepcional necesidad, de la existencia o no de medidas alternativas para la consecución de esos fines, así como su realización bajo las condiciones de higiene, reserva y cuidados que ese tipo de inspecciones requieren. Los jueces, por imperio constitucional, son quienes se encuentran a cargo de realizar esa ponderación y su previa intervención, en casos como el estudiado, precaven abusos policiales y prácticas que, según el caso, puedan revelarse como tratos crueles, inhumanos o degradantes e, incluso, en violencia sexual.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En este sentido, es preciso recordar el análisis realizado por al Comisión Interamericana de Derechos Humanos en un caso contra Argentina, en razón de las requisas vaginales obligatorias (primero efectuadas manualmente y luego en forma ocular) a las que eran sometidas rutinariamente las mujeres que visitaban la Unidad 1 del SPF (tanto mayores como menores de edad) –CIDH, Informe N° 38/96, caso N° 10.506, “Argentina” del 15/10/96-.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Allí se consideró que la razonabilidad y proporcionalidad de una medida se pueden determinar únicamente por la vía del examen de un caso específico. “La Comisión opina que una inspección vaginal es mucho más que una medida restrictiva en el sentido de que implica la invasión del cuerpo de la mujer. Por lo tanto, el equilibrio de intereses que debe hacer al analizar la legitimidad de dicha medida, necesariamente requiere sujetar al Estado a una pauta más alta con respecto al interés de realizar una inspección vaginal o cualquier tipo de requisa invasiva del cuerpo. La Comisión estima que para establecer la revisión o inspección vaginal, en un caso particular, es necesario que se cumplan cuatro condiciones: 1) tiene que ser absolutamente necesaria para lograr el objetivo de seguridad en el caso específico; 2) no debe existir alternativa alguna; 3) debería, en principio, ser autorizada por orden judicial; y 4) debe ser realizada únicamente por profesionales de la salud…”.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En el sub-lite la requisa vaginal de Cárdenas Berrospi fue practicada por una oficinal de la policía, sin previa orden judicial, en un lugar en que la nombrada se hallaba expuesta a una situación humillante (aun cuando se tratara de la entrada de un garage, estaba sobre la vía pública y cerca de donde se encontraban los testigos y preventores) y a dudosas condiciones de higiene –como se dijo, se realizó en la calle y por medio de una oficial que no era médica-. En ese contexto, tuvo que soportar una invasión a su cuerpo, la cual no era absolutamente necesaria –al menos bajo aquellas condiciones-, dañándose de ese modo su dignidad e integridad.” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Con este proceder se ven conculcados derechos reconocidos por la normativa internacional, los que luego de la reforma de 1994 revisten jerarquía constitucional, como son la prohibición de someter a las personas a tratos crueles, inhumanos o degradantes (artículo 5, puntos 1 y 2 de la Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) y relacionados también con el derecho al respeto de la honra y el reconocimiento de la dignidad (artículo 11.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 10 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) –vid. en un sentido similar, de este Tribunal en anterior composición, causa nro. 33.507, “La Rosa Landa s/ nulidad”, reg. 965, rta. 19/10/01).” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En orden a que la supuesta requisa se transformó, en función de las circunstancias relatadas, en una verdadera invasión injustificada en el cuerpo de la imputada y que ello comprometió su dignidad e integridad, corresponde anular ese procedimiento y excluir todos los elementos probatorios obtenidos por esta vía, pues abrigar esas pruebas y apoyar en ellas una resolución judicial, compromete la buena administración de justicia, tal como lo 126 Poder Judicial de la Nación señalara la Corte Suprema de Justicia de la Nación (conf. “Rayford, R.”, rta. 13/05/86, ED, t.118, p. 476).” (del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Claro está que frente a un supuesto de requisa vaginal que se lleve a cabo en horas de la madrugada, en un garage, por agentes policiales sin instrucción médica, sin presupuestos objetivos que evidencien algún tipo peligro inminente, y sin orden judicial, el material estupefaciente obtenido de ella no podría ser tenido en cuenta judicialmente -y, según el caso, hasta debería evaluarse la posibilidad de comunicar ese mal desempeño a la Jefatura de la P.F.A. (causa “La Rosa Landa”, ya citada)-. Mas lo que me distancia del criterio que aquí formulan los preopinantes es que, al menos hasta el momento, no se encuentra acreditado que esa descripción sea la del hecho que se está investigando.” (del voto en disidencia del Dr. Farah) “Por ese motivo, pese a encontrarse sellada como está la decisión final del asunto, emito mi opinión en coincidencia con los argumentos del a quo, y a ellos me remito: de acuerdo a las particularidades que presenta este caso, resulta indispensable, a fin de determinar el avance o culminación del proceso -que bien podría ser en el sentido que propone el voto precedente-, convocar a los agentes y a los testigos allí presentes para dilucidar, por un lado, si fue la Sra. Cárdenas Berrospi la que poseía el material secuestrado y, en segundo lugar, el modo en que fue obtenido: no da igual que lo tuviera oculto entre la ropa o dentro del órgano genital; ni que, si fuera este último el caso, y habiendo sido anoticiada de ello, la agente hubiera intervenido en la “extracción” o la USO OFICIAL misma imputada lo hubiera hecho de motus propio.” (del voto en disidencia del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala I 18.9.2012 Causa 46.398 Freiler - Ballestero - Farah “Cárdenas Berrospi” Reg. 1036 J. 2 - S. 3 SOBRESEIMIENTO. REQUISITOS PARA SU DICTADO. “Ya se ha dicho en muchas oportunidades que:“El estado de duda resulta incompatible con la certeza exigida por la ley para sobreseer… y se constituye además en una solución…no contemplada en el plexo normativo” (v. CNCP, Sala III, JA, 2002-I-777; Sala III, causa N° 12.602, “Baldonado, Gustavo Javier s/recurso de casación”, reg. N° 170/11, rta.: 14/3/11; Sala I, causa N° 3469, “N.J.M.S. y otros s/recurso de casación”, reg. N° 4337, rta.: 23/5/01; causa N° 8802, “Grimaldi, Héctor Fabián y otros s/recurso de casación”, reg. N° 12.287, rta.: 14/8/08; y de esta Sala, causa N° 45.604, “Gini, Javier Rodrigo s/sobreseimiento e incompetencia”, reg. N° 909, rta.: 18/8/11; causa N° 45.670, “Gumersindo, Escalier Condori s/sobreseimiento”, reg. N° 1084, rta.: 22/9/11; entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I 11.9.2012 Causa 46.833 Freiler – Ballestero - Farah “Miri” Reg. 975 J. 4 - S. 7 SUPRESIÓN Y SUPOSICIÓN DEL ESTADO CIVIL Y DE LA IDENTIDAD. ART. 139 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En el fallo dictado en la causa nro. 37.638 “CHAVEZ, Sergio Emiliaio y otro s/sobreseimiento” (rta. el 25/08/05), este Tribunal ha dejado expresamente asentado su criterio con relación a los extremos exigibles para que pueda darse por configurado el delito previsto por el inciso 2° del artículo 139 del Código Penal (conf. en sentido similar C.N° 37.917 “Barrera, Liliana s/ rta. el 24/05/06 y C.N° 39159 “Pedretti, Miguel G. s/ procesamiento”, rta. el 19/09/06, reg. 976).” “Tal como aconteció en dichos precedentes, en el caso que se examina no se advierte que se haya hecho incierto, ni se hubiera alterado o suprimido el estado civil de la menor en razón de que no se ha verificado la producción de alguna circunstancia que pueda considerarse capaz de provocar los efectos del ilícito en análisis.” “Los parámetros fijados en dicha oportunidad resultan plenamente aplicables al presente. En esta causa no se ha verificado que el accionar del encartado haya provocado confusión o duda sobre la verdadera filiación de la niña.” 127 “Ricardo Núñez se refiere al Capítulo que el ordenamiento jurídico dedica a la supresión y suposición del estado civil señalando que “El Código Penal distingue aquí, a los efectos de la protección del estado civil, su posesión por las personas, de su registro público. Se la dispensa a la primera, y deja la protección del segundo para el título de los delitos contra la fe pública, capítulo de la falsificación de documentos.” (Tratado de Derecho Penal, Tomo III, Vol. II, pág. 423, Marcos Lerner Editora Córdoba, Córdoba 1988). “Por su parte, Edgardo Donna, con cita de Carrara, se refiere al bien jurídico protegido señalando que “el interés de la ley es proteger el derecho que tiene toda persona a la certeza de su estado civil, por lo tanto es indispensable que la acción sea idónea para atacar ese estado civil. La usurpación de estado civil mediante invocación de su identidad (hacerse pasar por otro) no constituye este delito mientras no importe privarlos de ese estado o tonarlo incierto.” (Derecho penal, parte especial, Tomo II-A, pág. 73, Rubinzal – Culzoni Ed.).” “También esta Cámara ha señalado: “La afectación al registro de un determinado estado civil constituye un atentado al asiento registral de ese estado, y por su naturaleza importa un delito contra la fe pública y no contra el estado civil mismo. El artículo 139, inciso 2° del C. P. sólo es aplicable ante la afectación de la posesión del estado civil y no ante un atentado contra el registro civil.” (Sala II, “Ruffo, E.”, rta. el 16/02/93, reg. nro. 9626).” C.C.C. Fed. Sala I 14.9.2012 Causa 47.372 Freiler – Ballestero - Farah “Lestat” Reg. 1019 J. 1 - S. 2 SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. OPINIÓN. CARÁCTER. ALCANCES. “En primer lugar, debe dejarse sentado que esta Sala ha afirmado -reiteradamente- que sólo la apreciación del Fiscal respecto a la imposibilidad de que la eventual condena fuera de cumplimiento en suspenso -en la medida en que no resulte manifiestamente arbitraria-, vincula al órgano jurisdiccional y no puede ser cuestionada, cuando se trata de analizar si corresponde suspender el proceso a prueba en la situación regulada en el artículo 76 bis, cuarto párrafo del Código Penal (conf. causa n° 13.014 “Lazo”, reg. n° 14.006 del 6/03/97; causa n° 17.328 “Guzmán”, reg. n° 18.563 del 10/4/01; causa n° 24.647 “Ramírez Zapata”, reg. n° 27.879 del 18/12/07; entre otras).” “También se sostuvo que incluso cuando el dictamen del Fiscal deviene vinculante, debe reconocerse a la defensa la posibilidad de exponer argumentos sobre el examen de legalidad que corresponde que haga el Tribunal respecto de la oposición formulada, en particular sobre los requisitos exigidos para aplicar en el caso una condena de ejecución condicional (ver causa n° 28.014 “Mahomed”, reg. n° 30.224 del 11/08/09 y sus citas).” “Pues bien, a la luz de tales parámetros, se debe destacar que de la simple lectura del fundamento vertido por el representante del Ministerio Público Fiscal -reseñado más arriba (fs. 763 y 774 del ppal)- se desprende que su oposición no se relaciona con un análisis de las particularidades del caso que a priori permitirían o no la ejecución condicional de la condena que podría recaer en este proceso, por lo que su opinión -en tales condiciones- no constituye un óbice para la procedencia del instituto (ver de esta Sala causa n° 28.956 “Marinaro”, reg. n° 31.425 del 17/5/10).” “Así, debe recordarse que “… la manifestación de disconformidad fiscal con la suspensión debe encontrarse debidamente fundada en ley… de este modo, una disconformidad fiscal infundada (o no fundada en un presupuesto legal de procedencia) no puede, en ningún caso, impedir la suspensión del proceso a prueba…” (ver Suspensión del Proceso Penal a Prueba, Gustavo L. Vitale, p. 266, Ed. Editores del Puerto S.R.L., 1996, Bs. As.).” “De esta forma, debe resaltarse que el dictamen fiscal relativo a la procedencia o no del instituto es vinculante si hace al análisis de los puntos de la suspensión del juicio a prueba atinentes al ejercicio de la acción penal pública y no sobre la razonabilidad de la reparación ofrecida, la cual según lo expresamente dispuesto en el artículo 76 bis, párrafo tercero, del Código Penal resulta una facultad del juez (ver de esta Sala, causa n° 31.908 “Bonomo”, reg. n° 35.041 del 6/9/12).” 128 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala II Cattani - Irurzun - Farah 18.9.2012 “Najdorf” Causa 32.004 Reg. 35.085 J. 3 - S. 5 ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. INTERRUPCIÓN. COMISIÓN DE OTRO DELITO. “…respecto a la aplicación del artículo 67, inc. “a” del Código Penal, este Tribunal ya se ha expedido y ha refutado en numerosos precedentes, concluyendo que dicha normativa como también la doctrina del fallo “Prinzo” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de esta ciudad, viola el principio de legalidad consagrado por los artículos 18 y 19 de la Constitución Nacional y el artículo 9 de la CADH. Ello, en virtud de que toda interpretación del artículo 67 inc. “a” que no concluya en que solo la comisión de un delito respecto del cual medio sentencia condenatoria firme tiene entidad para interrumpir el curso de la prescripción, es una interpretación in malam partem violatoria del principio de legalidad (ver cn° 38.941 “Herrero” rta. el 28/11/06 reg. n° 1320 entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 18.10.2012 “Arazamenedia” USO OFICIAL Causa 46.969 ACCIÓN PENAL. Reg. 1192 VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. J. 3 - S. 5 INTERRUPCIÓN. EJERCICIO DE CARGOS PÚBLICOS. “Y sobre ello, he tenido ocasión de sostener que, tanto antes como después de la reforma que introdujera la ley 25.188, la norma en análisis indica que la prescripción se suspende, por la comisión del delito de negociaciones incompatibles con la función pública, para todos los que hubiesen participado mientras cualquiera de ellos se encuentre desempeñando un cargo público (conf. mi postura en esta Sala, entre otros, causa n° 42.606, “Marizza”, rta. el 8/4/10, reg. N° 294; causa n° 45.802 “Villamil”, Reg. n° 331 del 18/4/2012 y de Sala II, causa n° 27.098 “Recio”, Reg. n° 29.011 del 2/10/2008, entre otras, con base en precedentes de la C.N.C.P., Sala II, causa n° 8108 “Alasino”, reg. n° 10.928 del 16/11/07 y causa n° 7785 “Aguirre”, reg. n° 10.410 del 22/8/07).” (Del voto del Dr. Farah). “Para el delito de negociaciones incompatibles con la función pública la reforma instrumentada por la ley 25.188, allá por finales de 1999, resulta trivial. El art. 67 del Código Penal ya se encargaba, para ese entonces, de impedir el transcurso de los plazos respectivos para el funcionario público implicado en el hecho -y en tanto conservara su cargo-, del mismo modo que para cualquier otro que hubiese articulado a aquél su propio obrar en pos de la mancomunada consecución del ilícito objetivo en cuestión (ver mi voto en causa N° 45.805, “Villamil, Luis s/ prescripción”, reg. N° 331, rta. el 18/4/12).” (Del voto del Dr. Ballestero). “Como ya he sostenido en otros precedentes de la Sala, considero que la correcta interpretación del art. 67 del C.P., conforme Ley N° 23.077, armonizando sus párrafos 2° y 5°, radica en que el término de la prescripción corre, se interrumpe y se suspende en forma separada para cada uno de los imputados (v. en el mismo sentido, mi voto en c. n° 45.106, “Borgonovo, Félix s/ extinción de la acción penal por prescripción”, rta. el 25/2/11, reg. n° 147 -con remisión a la doctrina que este Tribunal había sentado en la c. n° 39.461, “Alasino, Carlos s/ prescripción”, rta. el 28/12/06, reg. n° 1508-, y en c. n° 45.802, “Villamil”, reg. n° 331, rta. el 18/04/12,entre otras).” (Del voto del Dr. Freiler). C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 3.10.2012 “Canosa” Causa 46.960 ACCIÓN PENAL. Re. 1106 VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. J. 6 - S. 12 SUSPENSIÓN. FUNCIONARIO PÚBLICO. INTERVENCIÓN EN LA MANIOBRA INVESTIGADA. “Pese a la pluralidad de cuestiones que pueden ser objeto de controversia al interior de una materia que, como el 129 instituto de la prescripción de la acción penal, reclama la evaluación de diversas variables, la contienda aquí planteada se ciñe a un único aspecto. La cuestión ha quedado reservada a analizar la aplicación, en el caso, de la causal de suspensión contemplada en el art. 67 del Código Penal.” “Es verdad que los plazos para la extinción de la acción se suspenden en todos los casos en los que el delito se ha exteriorizado mediante la intervención de un funcionario público –con independencia del grado de compromiso que éste registre en su comisión-; que tal condición durará hasta tanto siga desempeñando esa calidad y afectará, no sólo su situación, sino la de todos aquellos que participaron en el ilícito, revistan o no los atributos del art. 77 del Código Penal (cfr. causa nro. 38.593, “Martino, Jorge s/ prescripción de la acción penal”, reg. nro. 286, rta. el 7/4/06). También lo es que en el sumario varios imputados detentan todavía ese carácter en la actualidad.” “No obstante, aunar esos dos aspectos con aspiraciones de universalidad, sin atender a la concreta realidad que corresponde evaluar, conlleva el riesgo de olvidar los mismos términos de la norma que se dice aplicada y los contornos fácticos en los cuales tal actividad ha de tener lugar.” “Más allá de referencias al tipo de delito cometido, al carácter de las personas que han acudido a su realización y a los efectos legales que esta combinación supone para el instituto de la prescripción, la disposición contenida en el art. 67 del Código Penal alude, también, a las particularidades de la conducta ilícita de que se trate. La norma remite a supuestos donde las diferentes personas implicadas, y alcanzadas por sus influjos, se vinculan entre sí para el desarrollo del obrar criminal, esto es, a la necesidad de que entre ellas exista esa comunidad que se enrola, en la dogmática penal, bajo la categoría de la participación.” “Entonces, de lo que se trata en el caso no es sólo de precisar que el afectado por el evento ha sido el Estado, o que alguno de los imputados fue o es funcionario público, sino, ante todo, de definir cuál es el obrar motivo de reproche, qué es lo que constituye materia de análisis y, fundamentalmente, si y cómo se engarza ello en los hechos objeto de investigación. Pues si la conducta que en el particular se examina no implicó sino un proceder que carece de vinculación –fáctica y dogmática- con el obrar del tercero, no existe ese sentido de complicidad que haga pesar sobre uno el hecho del otro ni espacio para aplicar regulaciones como las del segundo párrafo del artículo 67 del Código Penal que se asientan sobre esta misma premisa de responsabilidades compartidas.” “La presencia de más de un imputado al interior de un mismo proceso judicial no puede opacar aquellas estrictas categorías jurídicas que no son más que la cristalización de principios constitucionales. La idea de una responsabilidad por el hecho propio, sólo conmovida mediante ese colectivo que imponen las reglas de la participación, impide que la eventual y azarosa concurrencia de varias personas en un sumario se imponga en eficaz parámetro para la dilucidación de hechos como el presente y para la interpretación de normas como la debatida (art. 19 de la Constitución Nacional).” C.C.C. Fed. Sala I 18.10.2012 Causa 47.480 Freiler – Ballestero - Farah “Ladogano” Reg. 1201 J. 11 - S. 22 COACCIÓN. COACCIÓN AGRAVADA. ART. 149 TER INC. 2 APARTADO A) CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En primer lugar, no puede soslayarse el contexto en el que fue incorporada esa norma en el marco de nuestra legislación de fondo, así como tampoco el espíritu que revela la lectura de los antecedentes parlamentarios que precedieron a su dictado.” “Así, de las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados del 24 y 25 de enero de 1974 así como de aquella celebrada por la Cámara Alta el 20 de diciembre de 1973, se desprende con claridad que las diversas situaciones suscitadas durante los gobiernos dictatoriales que habían afectado institucionalmente al país requirieron la implementación de una serie de mecanismos tendentes a reconstruir la paz social y a garantizar, por parte del Estado, una mejor tutela jurídica y protección social ante la posibilidad de que sean dañados ciertos bienes fundamentales, tales como la vida, la libertad, las instituciones, sus dirigentes políticos, gremiales y empresariales que, por ese entonces, amenazaban con el exilio, con el consiguiente daño para la economía del país y sus 130 Poder Judicial de la Nación respectivas fuentes de trabajo.” “Es decir, el fortalecimiento de la paz social exigía la concreción de una serie de medidas- entre ellas, la incorporación al código penal de normas vinculadas a la protección de la reconstrucción de la República-, dado el desmesurado aumento de los ilícitos consistentes en asesinatos de dirigentes, funcionarios o personas destacadas mediante la intervención de varios victimarios; en atentados contra el Ejército y las fuerzas de seguridad y el incremento de agrupaciones o bandas delictivas que contribuían al recrudecimiento de la violencia, provocando diariamente la destrucción institucional de la República y del régimen de vida de sus ciudadanos.” “ Esas circunstancias históricas reclamaron, a quienes por entonces gobernaban el país, cierto contexto normativo que condujera a la tranquilidad y la paz social, pues los ataques estaban dirigidos al Estado y sus instituciones como medio para quebrantar la unidad de los ciudadanos y de impedir la reconstrucción de la nación (cfr. Cámara de Senadores, 54° Reunión, 6° Sesión extraordinaria, diciembre 20 de 1973 y Cámara de Diputados, 58° Reunión, continuación de la 2° sesión extraordinaria (Especial), enero 24 y 25 de 1974).” “Como segunda observación no puede soslayarse que cuando en esa norma se hace referencia a “un miembro de los poderes públicos” no hace alusión a cualquier funcionario que tenga la posibilidad de disponer de una medida o concesión, sino que “miembro de un poder público” es un juez, un legislador, el presidente y/o un ministro (nacionales o provinciales) (cfr. Molinario, Alfredo; Los delitos, tea, Buenos Aires, 1996, p. 37).” USO OFICIAL “Tal interpretación se condice con el espíritu particular que guió la incorporación de ese tipo penal al código de fondo pues, precisamente, mediante ese dispositivo se estableció la punición de los comportamientos provenientes de aquellos individuos y/o grupos que estuvieran dirigidos a desestabilizar, mediante exigencias ilícitas de alguna medida o concesión, a alguno de los poderes públicos, en tanto pilares institucionales fundamentales que sustentan al gobierno y la decisión soberana de los habitantes del país.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler – Ballestero - Farah 30.10.2012 “D´Elía” Causa 43.783 Reg. 1262 J. 12 - S. 24 COMUNICACIONES. SERVICIOS DE COMUNICACIONES MÓVILES. LEY. 25.891. ART. 12. ADQUISICIÓN Y/O UTILIZACIÓN DE TERMINALES CELULARES DE PROCEDENCIA ILEGÍTIMA. REQUISITOS TÍPICOS. “En torno a esta figura típica [prevista por el art. 12 de la ley 25.891], se ha sostenido que “…pretende englobar aquellos comportamientos que no se encuentran descriptos en los artículos 10 y 11 pero que de algún modo se relacionan con aquellas maniobras, es decir que intenta incriminar la conducta de las personas que adquieren o utilizan teléfonos celulares o tarjetas de telefonía de origen ilegal, conociendo esta circunstancia. Queda comprendido en la descripción quien de cualquier forma se valga de estos materiales que hayan sido hurtados, robados, perdidos u obtenidos mediante fraude” (ver Sala II, causa n° 30.373 “Sequeira”, reg. n° 33.023, del 14/6/11).” “A esta circunstancia, debe adunarse que, tal como sucede en autos, “la ausencia de los comprobantes que acrediten el origen de los teléfonos secuestrados…refuerzan la teoría de su procedencia ilegítima…”(conf. causa nº 30.737, “Guevara”, reg. nº 33.621, rta. el 18/10/11 y c.n°32.069 “Huamani Trujillo, Luis Andrés y otros s/procesamiento y sobreseimiento”, reg. n° 34.984, rta. el 29/8/12).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 23.10.2012 “Mazabel Birot” Causa 32.346 DEBIDO PROCESO. Reg. 35.231 GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. J. 12 - S. 24 GENERALIDADES. IMPUTADO. MANIFESTACIONES FORMULADAS POR EL IMPUTADO DE MANERA LIBRE AL FUNCIONARIO POLICIAL. VALIDEZ DE TALES DICHOS. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “Al respecto, se ha establecido que lo que el ordenamiento ritual prohíbe es recibirle declaración al imputado y 131 dirigirle preguntas -salvo las necesarias para constatar su identidad previa lectura de los derechos y garantías, y el requerimiento de información sobre circunstancias relevantes del hecho en caso de flagrancia-, pero de ningún modo veda expresamente las manifestaciones que el encartado formule al funcionario policial de manera libre y espontánea que permitan efectuar una diligencia posterior (ver de esta Sala II, causa n° 26.676 “Rocha”, reg. n° 28.539, rta. el 6/06/08; causa n° 29.449 “Price Figueroa”, reg. n° 31.851, rta. el 31/08/10; causa n° 30.840 “Silva”, reg. n° 34.165, rta. el 29/02/12).” “Asimismo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo que los dichos espontáneos que una persona detenida efectúe ante la autoridad policial no deben ser considerados como el tipo de declaraciones vedadas por el ordenamiento procesal, ya que la mera comunicación de un dato, en la medida que no sea producto de coacción, no es un indicio que deba desecharse de la investigación criminal (Conf. fallos 315:2505 “Cabral”, 317:241 “Jofre”, 317:956 “Schettini”, 330:3801 “Minaglia”).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 16.10.2012 “Maciel” Causa 32.221 DECLARACIÓN Reg. 35.186 INDAGATORIA. RECEPCIÓN. J. 9 - S. 18 OPORTUNIDAD. MODO. RECURSO DE APELACIÓN. IMPROCEDENCIA. “En primer lugar, con relación a la solicitud de nulidad del llamado a prestar declaración indagatoria, debe señalarse que el sustento para que el magistrado disponga que se lleve a cabo ese acto procesal lo brinda la existencia de “sospecha bastante”, motivación que debe estructurarse indefectiblemente en elementos objetivos de convicción, demostrativos de la supuesta vinculación del imputado al suceso.” “Pero además, la decisión de que aquél sea convocado a los fines del artículo 294 del Código Procesal Penal de la Nación es una medida técnicamente discrecional para el juez y, por ello, la ley le otorga la exclusividad de juzgar la determinación de su convocatoria siempre que de las constancias de la causa surjan antecedentes suficientes acerca de su posible intervención en el hecho objeto de investigación.” “En ese sentido, esta Sala ha dicho, en el marco de este proceso, que “…no es susceptible de recurso de apelación, como regla general, la decisión del magistrado de convocar a prestar declaración indagatoria ni su negativa a suspender tal audiencia-cfg. art. 449 y sstes. del C.P.P.-”, y luego afirmó que “Justamente el valor de la declaración indagatoria como acto de defensa radica en la intimación sin la cual el justiciable está impedido de conocer la imputación que eventualmente pueda ser contradicha. Por eso se impone que en dicho momento procesal se desarrolle y exteriorice la atribución clara, precisa y circunstanciada del hecho concreto para no privar de virtualidad al derecho a ser oído, como parte del derecho constitucional de defensa-art. 18 C.N.-.” “Afirmar, en tanto, que dicha intimación formal debe retrotraerse a otra instancia del proceso, implica alterar la cadena secuencial y progresiva establecida por el régimen procesal apartándose de lo que la ley expresamente prevé” (causa N° 37.779, “Quantín, Norberto Julio s/nulidad”, rta.: 8/07/05, reg. 705 y causa N° 37.787, “Campagnoli, José María s/nulidad”, rta.: 8/07/05, reg. 706).” “A su vez, de modo mayoritario la jurisprudencia sostuvo que: “El auto por el que se ordena el llamado a prestar declaración indagatoria no es apelable, atento a que no está expresamente declarado así, ni causa gravamen irreparable a quien es citado en aquel carácter para ejercer su defensa material y quien podrá, al comparecer al acto y si así lo quiere, hacer uso del derecho a negarse a declarar (…) La decisión de llamar a un imputado a prestar declaración indagatoria es una de las facultades propias del juez instructor, que sólo requiere como sustento la circunstancia que se haya conformado, a criterio del juzgador, el estado de sospecha a que se alude en el art. 294 del CPP” (CNPE, Sala B, “Ávila, Mónica, Jacaranda AFJP s/sistema integrado de jubilaciones y pensiones, recurso de queja por apelación denegada”, rta.: 7/08/98; en igual sentido CCC, Sala VII, causa N° 25.195, “Grillo, I.”, rta.: 2/03/05; CCCF, Sala II, causa N° 24.491, “Alderete”, rta.: 21/12/06, excepto que se produzca agravio irreparable).” C.C.C. Fed. Sala I 132 Freiler – Ballestero - Farah Poder Judicial de la Nación 30.10.2012 Causa 43.782 “Bordón” Reg. 1260 J. 12 - S. 24 DENUNCIA. REQUISITOS DE VALIDEZ. PROHIBICIÓN DE DENUNCIAR. ART. 178 C.P.P.N. ALCANCES. “La controversia aquí suscitada evidencia una aparente contradicción entre dos valores de raigambre constitucional: por un lado, la protección de la familia y, por el otro, el imperativo de afianzar la justicia. El interés del estado de investigar -y, en su caso, sancionar- la comisión de los delitos denunciados en este sumario, se enfrenta con la necesidad de preservar el vínculo familiar que une a Lorena Martins con el denunciado, que es su padre.” “Al respecto, esta Sala ha resuelto que: “(e)l valor esclarecimiento y castigo de los hechos punibles cede a favor del valor integridad y cohesión de los vínculos familiares, que, como se ha visto, por ser de neto raigambre constitucional, constituye una de las finalidades esenciales del Estado...” (causa n° 39.896, “Parodi, Enrique A.”, rta. 13/3/07, reg. n° 174).” “La norma procesal invocada por el incidentista como base del planteo invalidante formulado -art. 178 del Código Procesal Penal de la Nación- tiene como finalidad, precisamente, preservar ese valor superior: la cohesión USO OFICIAL familiar.” “En un fallo de aristas similares al presente, los suscriptos recordamos que: “en lo que respecta a los objetivos perseguidos por la (norma de mención), existe consenso tanto en el ámbito doctrinario como en jurisprudencial en punto a que la norma intenta preservar la cohesión familiar y, con ello, la protección integral de la familia, en consonancia con los principios instaurados en el art. 14 bis del Constitución Nacional, en el art. 17, inc. 1° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el art. 23, inc. 1° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, estos dos últimos instrumentos de jerarquía constitucional en virtud de lo establecido por el art. 75, inc. 22 de la Carta Magna (ver al respecto: Exposición de Motivos -art. 242 C.P.P.N.-; Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R., ‘Código Procesal Penal de la Nación -Análisis doctrinal y jurisprudencial-‘, Tomo I, 2da edición, Buenos Aires, año 2006, Editorial Hammurabi, pag. 468; y en idéntico sentido, CSJN Fallos 315:459, ‘Cóppola, A. s/ falsificación de instrumento público, según voto de Dr. Carlos Fayt; y de esta Sala, c./n° 39.867 ‘Mottini, Roberto Félix s/ sobreseimiento’, reg. n1065, rta. 18/09/07; c./n° 33.132 ‘Gutiérrez, Carina...’, reg. 641, rta. 14/08/01, entre otros). La protección del núcleo familiar se erige de este modo como la razón de ser de la disposición procesal, ubicándose por encima del interés estatal en la persecución penal (D’Albora, Francisco, ‘Código Procesal Penal de la Nación’ cuarta edición, Editorial Abeledo Perrot, Buenos Aires, pág. 307)” (causa n° 42.556 “Del Valle, Jorge Alberto s/ nulidad”, rta. 16/06/09, reg. n° 579).” “En el escenario planteado, corresponde declarar la nulidad parcial -pues, como se explicará a continuación, uno de los hechos allí contenidos escapa a la sanción- de la denuncia que motivó la formación de estas actuaciones, en lo concerniente a Raúl Martins, pues la notitia criminis fue aportada en violación a la prohibición contenida en el artículo 178 del Código Procesal Penal de la Nación, generando una seria afectación a garantías constitucionales (art. 14 bis y 18 de la C.N.).” “…Se ha sostenido que “... (o)torgarle valor de acto de anoticiamiento que permitiera habilitar una posterior promoción de la acción, terminaría privando de efectos a una expresa disposición legal, pues importa admitir que tanto una denuncia ilícita como una prohibida tienen el mismo efecto -el de servir como base para promover la instrucción- dado que ninguna de ellas puede hacerlo de manera autónoma” (en ese sentido, ver causa n° 30.444 “Nieva”, rta. 10/12/98, reg. n° 1062 y causa n° 33.132 “Gutiérrez”, rta. 14/08/01, reg. n° 641, ambas de esta Sala).” C.C.C. Fed. Sala I 25.10.2012 Causa 46.789 Freiler – Ballestero - Farah “Martins” Reg. 1235 J. 1 - S. 2 133 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO. ART. 268 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “…el enriquecimiento ilícito debe ser concebido como un delito de acción, que se consuma cuando se produce el incremento patrimonial considerable e injustificado -y no cuando el encausado omite, frente al correspondiente requerimiento, justificar tal incremento-.” (Del voto del Dr. Freiler). “En ese sentido me he expedido anteriormente, afirmando la validez constitucional de la figura legal aquí atacada sobre la base de que los cuestionamientos “puede(n) ser neutralizad(os) si llanamente se la toma como delito de acción, donde la conducta típica sea enriquecerse de manera apreciable e injustificada” (ver mi voto en causa n° 36.456, “Liporace, Carlos Daniel”, rta. 6/4/06, reg. n° 270).” (Del voto del Dr. Freiler). “En aquella ocasión hice referencia al fallo “Alsogaray”, donde los integrantes de la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal explicaron que el término “injustificada” debía entenderse “en el sentido de no tener origen en una fuente legitimante compatible con el desempeño del cargo o el empleo de que se trate...” y que “...esta injustificación, a la luz de todo lo expuesto, no es, por definición, la que proviene del funcionario cuando es requerido para que justifique ese enriquecimiento, sino la que resulta en principio de la comprobación -en base a las pruebas colectadas en el juicio- de que no encuentra sustento en los ingresos registrados del agente; y, en definitiva, cuando ese aumento del patrimonio excede crecidamente y con evidencia las posibilidades económicas provenientes de los ingresos legítimos del sujeto, es decir, sin justa causa comprobada. De modo que no se castiga sobre la base de una presunción, sino por el hecho cierto y comprobado de que el funcionario se enriqueció durante el ejercicio de la función pública de modo apreciable e injustificado” (causa n° 4787, rta. 9/6/05, reg. n° 6674).” (Del voto del Dr. Freiler). “El temperamento allí adoptado fue posteriormente homologado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (A. 1846. XLI; REX; 22-12-2008; T. 331 P. 2799).” (Del voto del Dr. Freiler). “Compartimos la argumentación desarrollada por nuestro colega preopinante, por lo que adherimos a la solución allí propiciada.” (Del voto de los Dres. Farah y Ballestero). C.C.C. Fed. Sala I 18.10.2012 Causa 47.315 Freiler – Ballestero - Farah “Jaime” Reg. 1189 J. 7 - S. 14 ESTAFA. REQUISITOS TÍPICOS. “…el acto de disposición debe ser la causa del perjuicio patrimonial sufrido por el sujeto pasivo, entendiendo por perjuicio en este contexto, la disminución del valor económico del patrimonio de éste. Asimismo, sólo deben tenerse en cuenta en este sentido, los efectos causados directamente por el acto del engañado, y no aquellos que se puedan producir en forma “mediata” (ver Donna, Edgardo, “Derecho Penal-Parte Especial”, ed. RubinzalCulzoni, Santa Fe, 2008, tomo II-B, págs. 391/2).” “Por eso, el modo de determinar el perjuicio es, pues, comparando la situación patrimonial de la víctima antes y después del acto de disposición determinado por el error. Y lo cierto es que, luego de la concesión del crédito, ese monto aparece reemplazado en el patrimonio del Banco Ciudad de Buenos Aires, por el derecho de la citada entidad bancaria al reembolso del dinero prestado, mediante las cuotas pactadas, más allá de los eventuales obstáculos que pudieran presentarse durante el período posterior, para hacer efectiva la recuperación del dinero concedido.” “En esta exégesis, en casos como el presente, el otorgamiento de un crédito a quien no reunía los requisitos para acceder a él, no representa per se un perjuicio en los términos descriptos, por cuanto, la disposición debe ser privativa de una propiedad y no sólo una disposición que pueda producir esa privación (ver Nuñez, Ricardo, “Derecho Penal Argentino”, ed. Lerner, Buenos Aires, 1976, tomo V, pág. 288) En esta línea de pensamiento, se ha sostenido que no se configura el perjuicio en los casos en que la conducta del sujeto engañado se traduce únicamente en un “riesgo” para el patrimonio, pues la estafa no constituye un delito de peligro, sino de resultado (daño efectivo) (ver Donna, obra citada, págs. 391/2. En igual sentido se expidió esta Sala en causa n° 17.976, “Sosa, Walter s/procesamiento”, rta. el 6/11/2001, reg. n° 19.177. Ver también, CNCCorr, sala VI, 23-12-96, “D., 134 Poder Judicial de la Nación C.L.”, LL Suplemento Jurisprudencia Penal del 25-9-97).” “…aunque nuestra ley, a diferencia de otras, no incluye en el tipo de estafa la intención de procurar para sí o para un tercero un provecho personal, ni el propósito de lucro, el sujeto debe actuar con una intención lucrativa, ya que la fórmula exige que el autor engañe para defraudar a un tercero, esto es, para que perjudicialmente, disponga de su propiedad o de la de un tercero a favor suyo o de otro, por lo tanto, el engaño vinculado a un asunto de carácter patrimonial sólo se adecua a la figura de la estafa, si el autor tiende a defraudar; no hay estafa por culpa, ni por dolo eventual (ver Nuñez, Ricardo, obra citada, págs. 307/8).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 31.10.2012 “Aranda” Causa 32.000 Reg. 35.306 J. 3 - S. 6 ESTUPEFACIENTES. TENENCIA DE DROGA. DELITOS DE TENENCIA. REQUISITOS PARA TENER CONFIGURADA LA TENENCIA. “…la tenencia en sí no exige el contacto físico con el material prohibido. En tal sentido, es preciso traer a colación que “…para que al sujeto pueda imputársele la tenencia debe tener la disponibilidad real sobre la sustancia. Lo que no implica que la tenencia deba ser material (…), podría afirmarse en consecuencia la USO OFICIAL posesión de la droga cuando: 1) Se aprehenda materialmente la droga en poder del autor; 2) Cuando a pesar de no tener la posesión material, existe disponibilidad real sobre la sustancia, por ejemplo, por conocerse donde se encuentra y tener acceso a ella, o en definitiva, por estar en situación de poder decidir su destino (…). Lo precedentemente expuesto resulta perfectamente aplicable a los tipos legales de almacenamiento y transporte…” (cfr. Falcone, Roberto – Capparelli, Facundo L.; “Tráfico de estupefacientes y derecho penal”, Editorial Ad Hoc, Buenos Aires, 2002, p. 174)”. C.C.C. Fed. Sala I 25.10.2012 Causa 47.561 Freiler – Ballestero - Farah “Muñoz Puello” Reg. 1226 J. 11 - S. 22 ESTUPEFACIENTES. TENENCIA DE DROGA CON FINES DE COMERCIALIZACIÓN. AGRAVANTES. LEY 23737 ART. 11 INC. E). CONDUCTA DESPLEGADA EN UN LUGAR PÚBLICO. REQUISITOS TÍPICOS. “Respecto a la aplicación de la agravante por desplegar la conducta en un lugar público, tal como lo expone Roberto Falcone, cabe mencionar que: “…la ley persigue conductas tendientes al tráfico de drogas, por lo que, en este caso, el mayor desvalor de la conducta (ya constitutiva del delito base) se funda en que ésta es llevada a cabo en lugares donde existe concentración de personas, las que, dadas las circunstancias objetivas bajo las que debe ser analizado el tipo legal, favorecen o facilitan esa finalidad de tráfico a la que se hacía referencia”.” ““De acuerdo con ello puede afirmarse que, además del riesgo en que se coloca el bien jurídico ‘salud pública’ (ya con el delito básico), se verifica un riesgo potencial mayor aun al primeramente mencionado, el que debe ser buscado ‘ex profeso’ por el autor, es decir, el sujeto busca –y consigue- una mayor posibilidad de difusión de la droga, sea por la cantidad de personas a las que dirige su conducta o por la especial condición de éstas” (Roberto Falcone – Néstor Conti – Alexis Simaz, “Derecho Penal y Tráfico de Drogas”, Ad hoc, Buenos Aires, 2011, pág. 316-317).” C.C.C. Fed. Sala I 25.10.2012 Causa 47.285 Freiler – Ballestero - Farah “Filgueira Gilardoni” Reg. 1231 J. 11 - S. 21 EXHORTO. DECLARACIÓN INDAGATORIA. PROCEDENCIA DE LA MEDIDA. JUEZ. JUEZ NATURAL. AFECTACIÓN A GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. IMPROCEDENCIA. “Este Tribunal ha sostenido en otras oportunidades que no existe óbice alguno para el diligenciamiento de la 135 rogatoria en la medida en que se cumpla con todos los recaudos exigidos por las normas -proveer a sus defensas, hacerles saber fehacientemente la imputación y las pruebas que hay en su contra-, no advirtiéndose dificultad alguna para su cumplimiento a partir del tipo de conducta que se le reprocha y las características de los elementos probatorios colectados (ver causa n° 29.784 “N.N. s/exhorto –contienda-”, reg. n° 32.208, rta. el 23.11.10).” “Tal criterio resulta acorde con la postura sentada por nuestro máximo Tribunal, al que esta Alzada adhiriera en reiteradas oportunidades, en cuanto ha sostenido que la declaración indagatoria es delegable por el juez en otro de distinta competencia territorial (conf. C.S.J.N. en Fallos 237:388; 241:248; 253:454; 276:254, 298:615 y 308:1679; esta Sala en causa nº 27.700 “Santos Venturo”, rta. el 2/9/09, reg. nº 30.312, y Sala I de esta Alzada en causa nº 44.109 “Carro”, rta. el 18/03/10, reg. nº 203).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 23.10.2012 “N. N.” Causa 32.449 HONORARIOS. 35.234 ABOGADOS. SOLICITUD J. 9 - S. 18 DE REGULACIÓN DE HONORARIOS CON ANTERIORIDAD A LA RESOLUCIÓN QUE PONE FIN AL PROCESO. VIABILIDAD. “Al respecto es menester señalar que el artículo 530 del código de rito no veda a los profesionales la posibilidad de solicitar la regulación de sus honorarios con anterioridad a la resolución que ponga fin al proceso puesto que, lejos de contener una prohibición expresa en tal sentido, dicha norma se dirige al Magistrado interviniente imponiéndole la obligación de resolver en tal oportunidad sobre el pago de las costas del proceso, concepto que no sólo comprende los honorarios devengados por los abogados de las partes.” “Y en ese sentido, este Tribunal lleva dicho que la ley 21.839 dispone que la actividad de los abogados se presume de carácter oneroso y que, habiendo cesado la actuación del letrado, aún cuando no exista pronunciamiento definitivo en el proceso, corresponde que el Sr. Juez de grado dé tratamiento al pedido de regulación de honorarios -ver causa n° 10.113 “Dr. Ensinck, Luis s/ reg. honorarios”, rta. el 23/06/94, reg. n° 10.971 y artículo 48 de la citada ley-.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 29.10.2012 “Moyano Nores” Causa 32.357 Reg. 35.285 J. 1 - S. 2 INCONSTITUCIONALIDAD. DECLARACIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. “Por otra parte, sobre el planteo de inconstitucionalidad del artículo 61 del ordenamiento procesal, cabe recordar que “…la declaración de inconstitucionalidad de una ley es un acto de suma gravedad institucional y debe ser considerada como una última ratio del orden jurídico…” -Fallos 200:180; 247:387; 249:51; 307:531, entre otrosy que, “…no basta la aserción de que, en cierto supuesto, la norma legal puede ser inválida. La declaración judicial de tal invalidez supone necesariamente que se haya afirmado y probado que el supuesto referido se cumple en los autos…” -Fallos 182:398; 190:142, entre otros- (ver de esta Sala causa n° 24.849 “Irusta Cornet, Jorge s/ inconstitucionalidad”, reg. n° 26.374 del 13/2/07).” “Sobre el punto, la Cámara Federal de Casación Penal ha sostenido que las leyes dictadas de acuerdo con los mecanismos previstos en la Carta Fundamental gozan de una presunción de legitimidad que opera plenamente y obliga a ejercer dicha atribución con sobriedad y prudencia, únicamente cuando la repugnancia de la norma con la cláusula constitucional sea manifiesta, clara e indudable; por lo que el planteo que pretende poner en marcha tan delicada facultad, debe ofrecer una adecuada fundamentación (Fallos: 226:688; 242:73; 300:241 y 1087; C.F.C.P., Sala IV, causa n° 1506 “Valdez, Francisco Antonio s/ rec. de inconstitucionalidad”, reg. n° 2108, del 4/10/99, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 16.10.2012 “Tedaldi” 136 Poder Judicial de la Nación Causa 32.103 Reg. 35.179 J. 5 - S. 9 PLAZOS PROCESALES. ART. 306 CPPN. PLAZO PARA EL DICTADO DE UN AUTO DE PROCESAMIENTO. CARÁCTER ORDENATORIO. NULIDAD. IMPROCEDENCIA. “Previo a adentrarse al fondo de la cuestión, debe destacarse que este Tribunal se ha expedido en reiterados precedentes en el sentido de que el término previsto por el artículo 306 del Código Procesal Penal de la Nación para el dictado de un procesamiento posee carácter ordenatorio y su incumplimiento no acarrea nulidad alguna (ver en este sentido Causa n° 30.748 “Moneta, Raúl J. P. s/ procesamiento y embargo”, Reg. n° 33.707 del 3 de noviembre de 2011 y sus citas).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 24.10.2012 “Murgo” Causa 32.281 35.259 J. 7 - S. 13 PLAZOS PROCESALES. DURACIÓN DEL PROCESO. PLAZO RAZONABLE. “…esta Alzada tuvo ocasión de expedirse señalando que “...la duración razonable de un proceso depende en gran medida de diversas circunstancias propias de cada supuesto, por lo que el derecho a ser juzgado sin USO OFICIAL dilaciones indebidas no puede traducirse en número de días, meses o años, sino que debe contemplar extremos tales como la complejidad del asunto y la manera en que fue llevado por las autoridades judiciales...” (conf. CSJN, Fallos 322:360 -votos de los jueces Fayt y Bossert- y 327:327; de esta Sala, causa n° 31.336 “Granillo Fernandez”, rta. el 8/3/12, reg.n° 34.216 y sus citas).” “Es por ello que el análisis en torno a la razonabilidad o no del plazo transcurrido debe hacerse teniendo en cuenta las circunstancias concretas del caso.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 3.10.2012 “Henin” Causa 26.435 Re. 35.128 J. 3 - S. 5 PRISIÓN PREVENTIVA. ARRESTO DOMICILIARIO. CASOS EN QUE PROCEDE. “En cuanto a la originaria pretensión de la defensa orientada a obtener la modalidad de detención domiciliaria, basada en que Grimaldos detenta 76 años de edad -circunstancia que la recurrente consideró per se suficiente para configurar la causal prevista en el art. 32, inc. d) de la Ley N° 24.660-, no puede soslayarse que de la letra de la norma emerge que: “El juez de ejecución o juez competente podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria…”, siendo así una prerrogativa del magistrado interviniente el hacer o no lugar a la solicitud. Si bien la Ley N° 26.472 reformó, entre otras disposiciones, los arts. 32 y 33 de la Ley 24.660, ampliando los supuestos bajo los cuales resulta procedente la modalidad de detención domiciliaria, mantuvo incólume la prerrogativa aludida.” “Lo expuesto surge claramente del análisis de varios de los proyectos de reforma estudiados por el Poder Legislativo, entre los cuales se pueden señalar el de la Diputada Diana Conti que contenía la palabra “deberán” como de cumplimiento automático-, y el suscripto por los Diputados Marcela V. Rodríguez y Emilio A. García Méndez que postulaban la modificación de la ley N° 24.660 bajo la fórmula “podrán” -como posibilidad-, opción esta última que fue en definitiva la adoptada por la legislación vigente.” “En este sentido, si bien parte de la jurisprudencia se inclinó por considerar que superar los setenta años constituía una circunstancia que por sí sola alcanzaba para la adopción de la medida cuestionada, ha de entenderse que, en base al carácter potestativo y no imperativo de la decisión en cabeza del magistrado y las condiciones legalmente establecidas para la implementación del instituto bajo estudio, tal circunstancia per se no invalida la necesidad de evaluar, en cada caso concreto, la relación entre la posible concesión de esta modalidad de detención y la afectación de los fines del proceso a través del riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación.” 137 “En ese orden de ideas, no debe olvidarse que el 3° párrafo del artículo 33 de la norma de mención establece que: “El juez, cuando lo estime conveniente, podrá disponer la supervisión de la medida a cargo de un patronato de liberados o de un servicio social calificado, de no existir aquél. En ningún caso, la persona estará a cargo de organismos policiales o de seguridad”, lo que conlleva al requisito mencionado en el párrafo precedente con la finalidad de impedir que se torne ilusorio todo aquello que se pretende resguardar con el dictado de la medida cautelar privativa de la libertad.” “Ello sin perder de vista que: “…la prisión domiciliaria no es una medida diferente al encierro que se decide en el momento de la imposición de una condena o de un encierro preventivo, sino una alternativa que se decide como una modificación en la forma de ejecución de penas o de una medida cautelar ya impuestas, y de ninguna manera su implementación puede importar una sustitución de las mismas como puede ocurrir con las sanciones autónomas que funcionan en el derecho comparado…” (cf. “Revista de derecho penal y criminología”, Director: Eugenio R. Zaffaroni, Año II, n° 2, 2001, pág 307).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 18.10.2012 “Grimaldos” Causa 47.356 Reg. 1206 J. 1 - S. 1 PROCESO PENAL. GENERALIDADES. PERSECUCIÓN DE DELITOS DE ACCIÓN PÚBLICA. REQUERIMIENTO DE INSTRUCCIÓN. ALCANCES. DELIMITACIÓN DEL OBJETO PROCESAL. “Respecto de la carencia del nombramiento puntual de Asensio Neves en el requerimiento que se intenta atacar, cabe señalar que “…el principio de indivisibilidad en la persecución de los delitos de acción pública (…) torna impertinente suponer límites subjetivos en el acto impulsor, ni que el juez esté ceñido a los definidos por el fiscal. De allí que se afirme que el juez se encuentre limitado por la promoción fiscal sólo en lo relativo en la descripción del hecho y no del sujeto imputado por él (CCCP, Sala I, LL, 2000-C662)” –Código Procesal de la Nación Análisis doctrinal y Jurisprudencial, Guillermo Rafael Navarro y Roberto Raúl Daray, T° 1, pág. 495, Ed Hammurabi, 3° ed.-”. C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero – Farah 11.10.2012 “Asensio Neves” Causa 47.184 Reg. 1146 J. 5 - S. 9 PRUEBA. FACULTADES DEL JUEZ INSTRUCTOR SOBRE LA ADMISIBILIDAD Y FORMA DE REALIZACIÓN DE LA PRUEBA. ART. 199 CPPN. DEBIDO PROCESO. ALCANCES. GARANTÍAS CONSTITUCIONALES. MINISTERIO PÚBLICO FISCAL. FACULTADES. SOLICITUD DE PRODUCCIÓN DE PRUEBA. AUTONOMÍA FUNCIONAL. ALLANAMIENTO. CONDICIONES PARA SU PROCEDENCIA. “Asimismo, la facultad discrecional del juez instructor para rechazar la medida encuentra fundamento en la obligación de velar por las garantías constitucionales, y en el presente caso, en la protección de una indebida intromisión en la esfera de intimidad del imputado atrincherada por el art. 18 CN -garantía que conecta directamente con la dignidad y la libertad, art. 19 CN- y por las protecciones legales contra las injerencias abusivas o arbitrarias del Estado en el domicilio de los ciudadanos contenidas en los instrumentos internacionales investidos de jerarquía constitucional en virtud del art. 75, inc. 22, CN (en especial, art. 9 DADH, art. 12 DUDH; art. 11.2, CADH y art. 17, PIDCP; cfr. Voto en disidencia de los ministros Maqueda y Zaffaroni in re: “Minaglia”, CSJN, 4/9/07, LL-21-9-2007).” “En este sentido, esta Cámara tiene dicho in re: “Salto” que al magistrado instructor “…le compete controlar la legalidad del proceso y el respeto de las garantías que protegen al justiciable, así como juzgar acerca del mérito de la hipótesis delictiva planteada por el Ministerio Publico Fiscal…” (cfr. c/n° 42.961, “SALTO Pablo”, rta. 31/8/09, reg. 911/12), ello comprende, las facultades del juez instructor sobre admisibilidad y forma de realización de la prueba, que conciernen al ámbito de su exclusivo arbitrio (CJN 161:220).” 138 Poder Judicial de la Nación “La CSJN tiene dicho in re: “Torres” que: “… Si los jueces no estuvieras obligados a examinar las razones y antecedentes que motivan el pedido [y] estuvieses facultades a expedir las órdenes de allanamiento sin necesidad de expresar fundamento alguno, la intervención judicial carecería de sentido, pues no constituiría control ni garantía alguna para asegurar la inviolabilidad de domicilio…” (voto Dr. Petracchi, consid. 13, Ed. 148-720; JA 1992-IV-99).” “En consecuencia, en el caso a estudio, el ejercicio de la facultad del juez instructor -art. 199 del CPPN- no afectó las directrices del art. 193 del CPPN, ni vulneró la autonomía funcional del MPF; por el contrario, tal como se desarrollo precedentemente, forma parte de su rol de contralor de las garantías constitucionales y para minimizar a lo estrictamente indispensable las intrusiones en el ámbito privado de las personas.” C.C.C. Fed. Sala I 30.10.2012 Causa 47.418 Freiler – Ballestero - Farah “N.N.” Reg. 1253 J. 11 - S. 21 QUERELLA. SOLICITUD. UNIDAD DE INFORMACIÓN FINANCIERA (UIF). REQUISITOS PARA SU CONSTITUCIÓN. “…esta Sala ha afirmado que el carácter de ofendido por el delito al que se refiere el artículo 82 del Código USO OFICIAL Procesal Penal de la Nación sólo se requiere a título de hipótesis, sin perjuicio de lo cual resulta necesario acreditar un plus en su legítimo interés que exceda aquél que resguarda el Ministerio Público Fiscal, que se revela ante la existencia de un especial, concreto y directo perjuicio para quien pretende constituirse en parte, pues su actividad habrá de estar dirigida al ejercicio en nombre e interés propio de todos los mecanismos procesales tendientes a obtener, en definitiva, la reparación de su derecho violentado (ver Causa n° 31.728 “ACIJ s/solicitud de ser parte querellante”, Reg. n° 34.438 del 27 de abril de 2012).” “Más allá de que la Unidad de Información Financiera es la encargada del análisis, tratamiento y transmisión de información a los efectos de prevenir e impedir el delito de lavado de activos proveniente de la comisión de diversos ilícitos -entre los cuales se encuentran aquellos cometidos contra la administración pública-, no se observa -aún a la luz de la interpretación amplia referida- la afectación de modo especial y directo que se le exige a quien procura intervenir como parte querellante en el proceso.” “Debe recordarse que mediante el Decreto 2.226/2008 se autorizó al titular de la Unidad de Información Financiera “…a intervenir como parte querellante en los procesos en los que se investigue la comisión de los delitos tipificados por la Ley N° 25.246 y modificatorias…”.” “El artículo 3 de la Ley N° 25.246 tipificó el lavado de activos de origen delictivo dentro del Capitulo XII del Título XI del Código Penal, reprimiendo en el artículo 278 a quien “…convirtiere, transfiriere, administrare, vendiere, gravare o aplicare de cualquier otro modo dinero u otra clase de bienes provenientes de un delito en el que no hubiera participado, con la consecuencia posible de que los bienes originarios o los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito y siempre que su valor supere la suma de cincuenta mil pesos ($ 50.000), sea en un solo acto o por la reiteración de hechos diversos vinculados entre sí…”.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 30.10.2012 “Sbattella” Causa 32.268 Reg. 35.287 J. 9 - S. 17 RECUSACIÓN DE MAGISTRADOS. EXCUSACIÓN. CAUSALES. VIOLENCIA MORAL. “Reseñada así la cuestión, corresponde destacar que la doctrina ha afirmado, en materia de excusaciones, que “como regla no procede acudir al Código Procesal Civil y Comercial de la Nación [su art.30, en cuanto la permite sobre la base de ´motivos graves de decoro o delicadeza], pero debe hacerse excepción si el juez invoca ´argumentos serios y razonables que demuestren que se halla impedido de continuar investigando con la imparcialidad necesaria” (cfr. Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R., “Código Procesal Penal de la Nación”, Ed. Hammurabi, 1° ed., T°I, Buenos Aires, 2004, pág. 208; D´Albora, Franciso, “Código Procesal Penal 139 de la Nación. Anotado. Comentado. Concordado”, Ed. Abeledo Perrot, T° I, Buenos Aires, 1997, pág. 110).” “A su vez, la jurisprudencia -tanto de la Corte de Suprema de Justicia de la Nación como de ambas Salas de esta Cámara- adoptó reiteradamente dicho criterio, del que se desprende que las razones bajo las que se invoca la violencia moral deben ser interpretadas restrictivamente, pues ella debe fundarse en cuestiones que revisten suficiente gravedad para que devenga favorable el apartamiento pretendido (ver de la C.S.J.N., Fallos 320:519; de la Sala I causa n° 29.347 “Dra. Servini de Cubría s/ inhibitoria”, reg. n° 953 del 13/11/97 y de esta Sala causa n° 12.094 “Incidente de excusación”, reg. n° 12.943 del 15/03/96, causa n° 12.178 “Dr. Canicoba Corral s/ excusación”, reg. n° 13.104 del 9/05/96; causa n° 18.001 “Dra. Servini de Cubría s/inhibición”, reg. n° 18.912 del 23/08/01, causa n° 16.303 “Walda Arancibia s/recusación”, reg. n° 17.274 del 29/02/00, causa n° 28.236 “Comisaría n° 40 s/ inhibitoria”, reg. n° 30.598 del 9/11/09; entre otras).” “En la misma dirección, se ha dicho que esas circunstancias que podrían configurar la causal deben siempre ser sopesadas frente a la obligación -inherente a su labor- que tiene el juez de mantenerse sereno e imparcial (conf. causa n° 18.001, recién citada).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 5.10.2012 “Dr. Oyarbide” Causa 32.409 Re. 35.151 J. 3 - S. 6 TRATA DE PERSONAS. REDUCCIÓN A LA SERVIDUMBRE. ART. 140 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En lo concerniente a la figura penal a la luz de la cual se analizó la conducta endilgada al incuso, esta Sala ha sostenido reiteradamente, siguiendo a Sebastián Soler, que: “…Para considerar cometido este delito se hace necesaria no ya solamente una dominación física sobre el cuerpo del sujeto pasivo, sino un verdadero dominio psíquico, porque es preciso distinguir esta infracción de las formas corrientes de encarcelamiento o de secuestro…consiste en apoderarse de un hombre para reducirlo a la condición de una cosa: comprar, vender, cederlo sin consultar para nada su voluntad, servirse de él sin reconocerle derechos correlativos a sus prestaciones (Derecho Penal Argentino, T. IV, Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1992, pág. 27)…” (cfr. c/n° 40.641, “Salazar, Nina J. s/ procesamiento”, rta. 30/11/07, reg. 1452, c/n° 40.985, “Cancari, Nina s/procesamiento sin p. p.”, rta. 1/11/07, reg. 1302, entre muchas otras).” “El autor citado explica que el término “servidumbre” incluido en el tipo penal ilustra “una relación de sometimiento y enajenación de la voluntad y el albedrío de una persona”.” “También se ha dicho que “el art. 140 atiende a la represión de situaciones de servilismo que conlleven la cosificación de la víctima, es decir, la negativa a reconocer en el otro su condición de igual. Esta relación implica la afectación de la libertad y la dignidad de la persona sometida a los designios de otra” (Zaffaroni, Raúl Eugenio y Baigún, David, “Código Penal”, ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2008, tomo V, pág. 183).” “La esencia del delito bajo examen es, entonces, la completa subordinación de la voluntad de la víctima, extremo que no advertimos, al menos de momento, en el caso bajo estudio.” “Cabe resaltar que la precariedad del inmueble en el que se hallaba emplazado el taller y el incumplimiento de disposiciones laborales y de la seguridad social no necesariamente traen aparejada una situación de explotación laboral o condición análoga (cfr. causa n° 46.692, “Che Ziyin y otros s/ procesamiento”, del 29/3/12, reg. 244, de esta Sala).” “Es por ello que la apreciación probatoria no puede desconocer ese delicado margen, pues si bien la falta de habilitación del local y de registro de los trabajadores genera un ámbito propicio para un sometimiento típico del art. 140 del C.P., debe constatarse si en el caso concreto existen indicadores que den cuenta de la sustitución de la voluntad de la víctima por parte del supuesto explotador (en este mismo sentido, ver causa n° 46.599, “Lee Jong Il s/procesamiento”, rta. 28/08/12, reg. n° 903, de esta Sala).” “Al respecto, hemos sostenido que: “(s)i bien es cierto que los dichos de la víctima -principalmente en los casos en que se investiga la comisión de un delito que, como el aquí aplicado, importa la vulneración de la voluntad de aquella- no deben evaluarse aisladamente sino de modo integral, en conjunto con el resto de las probanzas 140 Poder Judicial de la Nación incorporadas al legajo, no puede negarse que ellos constituyen la base a partir de la cual podrá comenzar a reconstruirse la realidad histórica que conforma el objeto procesal del sumario, y de la cual surgirá una imputación concreta, en tanto tal plataforma fáctica se adecue a una figura penal” (Causa n° 44.389 “Ogando Bido, Carmen s/ procesamiento”, rta. 18/11/10, reg. n° 1171).” C.C.C. Fed. Sala I 25.10.2012 Causa 47.172 Freiler – Ballestero - Farah “Nina Mujica” Reg. 1241 J. 1 - S. 1 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “Ello así por cuanto la circunstancia de que el imputado no hubiese “captado” a las víctimas, no lo exime de la responsabilidad que se le atribuye, pues no puede desconocerse que, entre las acciones típicas que comprenden los artículos 145 bis (trata de mayores) y 145 ter (trata de menores) del Código Penal de la Nación se encuentra, en lo que aquí interesa, al que acoge o recibe, describiéndose así la conducta de quien “da hospedaje, aloja, el que admite en su ámbito, esconde o brinda al damnificado protección física en contra del descubrimiento de su condición de explotado presente o futuro” (Hairabedián, Maximiliano, “Tráfico de personas. La trata de personas y los delitos migratorios en el derecho penal argentino e internacional”, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, 2009, pp. 22- USO OFICIAL 23). En cuanto al tipo subjetivo de este delito, se requiere -además del dolo- la finalidad de explotación como intención interna trascendente (Niremperger, Zunilda y Rondan, Francisco, “Mercaderes de Vidas”, Ed. ConTexto, Resistencia, Chaco, 2010, pp. 95-96).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 9.10.2012 “Ajllahuanca mamani” Causa 32.356 Reg. 35.155 J. 5 - S. 9 CAUCIÓN. FINALIDAD. TIPOS DE CAUCIÓN. SUSTITUCIÓN DE CAUCIÓN. “La caución a la que se sujeta la libertad de un imputado, conforme lo normado por el artículo 320 del Código Procesal Penal de la Nación, tiene por objeto asegurar que aquél cumpla con las obligaciones que eventualmente pudiera imponerle el tribunal. Esa finalidad, precisamente, determina el parámetro que debe tener en cuenta el Magistrado para escoger entre las tres modalidades previstas en la ley -caución real, personal o juratoria- y, en caso de elegir una de carácter real, fijar el monto adecuado. Así, si bien no debe tornar ilusoria la liberación del incuso por resultar de imposible cumplimiento, la caución fijada debe constituir “un motivo para que el imputado se abstenga de infringir sus obligaciones”.” (Del voto del Dr. Freiler) “En lo concerniente a ello, Maier enseña que aquéllas configuran “...medios de asegurar la desaparición o, al menos, la aminoración de los peligros de fuga o entorpecimiento por parte del imputado...” (“Derecho Procesal Penal. III. Parte General. Actos Procesales”, ed. del Puerto, Buenos Aires, 2011, pág. 424). Asimismo, Clariá Olmedo sostiene que: “...la caución consiste en una promesa jurada, en una fianza personal o en una garantía real, y fortifica el imperativo de sometimiento del excarcelado a la autoridad del tribunal. El mayor o menor peligro que a este respecto se corra, justifica la graduación de las cauciones en cuanto a su intensidad. (...) Para ello el tribunal debe hacer estimaciones de diversa índole, objetivas y subjetivas, para ubicar el caso concreto conforme a la finalidad coercitiva. La libertad pues, debe quedar racionalmente condicionada, y la caución debe ser suficiente para asegurar el riesgo que racionalmente puede correrse con esa situación” (“Derecho Procesal Penal”, Marcos Lerner Editora, Córdoba, 1984, tomo II, pág.472 y ss, el destacado me pertenece).” (Del voto del Dr. Freiler) “Cabe resaltar que al imponer una caución real, el tribunal no persigue ningún interés recaudatorio: lo relevante no es contar con ese dinero, sino asegurar que el imputado se mantenga a derecho. El compromiso asumido frente al juez de primera instancia de presentarse todas las ocasiones en las que así sea requerido, no puede reemplazarse por una obligación de carácter contractual que lo vincule con la empresa aseguradora.” (Del voto del Dr. Freiler) 141 “Más allá de los términos de su presentación, la solicitud formulada por el imputado no se limita a incidir sobre los bienes afectados a la caución real impuesta por esta Sala al decidir la concesión de su excarcelación. Antes bien, su pedido se proyecta sobre la necesaria variación en la naturaleza misma de ese resguardo, mutándola hacia una de tipo personal, pues ese es el único carácter que puede concedérsele al ofrecimiento realizado (art. 322 del Código Procesal Penal de la Nación. Cfr. de esta Sala, causa nro. 47.054, “Schoklender, Sergio s/ rechazo de excarcelación”, reg. Nro. 640, rta. el 28/6/12 y causa nro. 47.225, “Schoklender, Sergio s/ caución real”, reg. Nro. 683, rta. el 6/7/12).” (Del voto de los Dres. Farah y Ballestero) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 22.11.2012 “Schoklender” Causa 47.445 Reg. 1382 J. 5 - S. 9 DENUNCIA. DENUNCIA ANÓNIMA. VALIDEZ. ESTUPEFACIENTES. INTERPRETACIÓN AMPLIA DEL ART. 34 BIS DE LA LEY 23737. AGRAVANTES. ART. 11 INCISO C) DE LA LEY 23737. INTERVENCIÍON DE TRES O MÁS PERSONAS EN LOS HECHOS. REQUISITOS TÍPICOS. ART. 7 DE LA LEY 23737. APORTE DE SUMAS DINERARIAS PARA LA ADQUISICIÓN DE SUSTANCIAS ILÍCITAS. REQUISITOS TÍPICOS. “En lo que atañe al inicio de las actuaciones en virtud de una denuncia telefónica de carácter anónimo (v. fs. 1 y 3), lleva dicho el Tribunal que “...aún cuando existen diversas opiniones acerca de la validez formal de las denuncias anónimas para la generalidad de los casos penales ..., aquél debate no alcanza a los hechos asociados con el narcotráfico, pues hay coincidencia en que corresponde interpretar ampliamente la previsión expresa del art. 34 bis de la ley 23.737 a efectos de procurar una investigación eficaz, dadas las características de estos delitos y los compromisos asumidos por el Estado Argentino (ver de la Sala I, causa n° 42.315 “Sorella”, reg. n° 273 de 7/4/10)...” (cfr. c. n° 29.954 “Estrada Gonzalez”, rta. 30.12.10, reg. n° 32.436).” “En cuanto al agravante previsto por el artículo 11 inciso “c” de la Ley 23.737, entiende el Tribunal que su imposición deviene acertada toda vez que nos hallamos ante la presencia de tres o más personas con una estructura organizada, debiéndose recordar que “…esta Sala ha afirmado que dados los diferentes roles que pueden llegar a cumplir los involucrados en casos como el que nos ocupa, a efectos de responsabilizarlos por sus respectivas participaciones no es indispensable que se los individualice ejecutando personalmente un acto de comercio o incluso con droga en su poder -extremo que sí sucedió en el presente- pues ellos pueden ejercer diversas actividades, todas ellas fundamentales para la concreción de las operaciones (ver causa n° 27.589 “Huayta Quispe”, reg. n° 29.656 del 25/3/09)” -cfr. c. n° 29.444 “Antola”, rta. 7.10.10, reg. n° 32.002-.” “Es que -y puntualmente para el caso de Elina Rocío Chamorro- en “…esta clase de conductas vinculadas al tráfico de droga se considera típico el acto aun a través de intermediarios, inclusive si el vendedor no llega a poseer materialmente la droga en ningún momento. Es indiferente realizar estas acciones en nombre de una tercera persona, ello no modifica el carácter de autoría...” (v. de la Sala I, c. 44.939 “Gatica”, rta. 30.11.10, reg. n° 1201).” “Sobre ello, ha de recordarse que “financiar es sufragar los gastos de una actividad, en el caso, los actos de tráfico penados en los artículos 5° y 6°. Es proporcionar el capital o los recursos económicos necesarios para llevarlos a cabo, es soportar el costo que su comisión demande... Organizar ... es armar una estructura funcional que facilite la comisión de estos delitos, proveer, coordinar los medios necesarios (personas, instrumentos, dinero, etc) de modo de lograr un mecanismo eficiente dirigido al logro de la finalidad propuesta. Es disponer y establecer las diversas condiciones que permitirán el desarrollo de uno o varios hechos: planificar, elegir los medios técnicos y humanos, delinear la estrategia operativa” (ver D’Alessio-Divito “Código Penal de la Nación, Comentado y Anotado”, 2da. Edición actualizada y ampliada, Tomo III, Leyes Especiales Comentadas, Ed. La Ley, 2009, pag. 1054, citado en la causa n° 45.858 “Ibarra Ramírez”, rta. 14.7.11, reg. n° 808, de la Sala I de esta Alzada).” C.C.C. Fed. Sala II 142 Irurzun – Cattani - Farah Poder Judicial de la Nación 8.11.2012 Causa 32.363 “Posado Volpe” Reg. 35.346 J. 2 - S. 4 DOCUMENTOS. DOCUMENTO FALSO. IDONEIDAD PARA VULNERAR EL BIEN JURÍDICO PROTEGIDO. ESTAFA. REQUISITOS TÍPICOS. ARDID O ENGAÑO. “En torno a ello, Carlos Creus sostiene que: “...Cuando nos encontramos frente a un documento que presenta un aspecto burdo estamos al margen del tipo y con mayor razón aún, si su texto incoherente impide el engaño a cualquier persona...” (Conf. Autor citado, "Derecho Penal, Parte Especial", T. I, página 425, Ed. Astrea, 1988). Resulta claro que, en el presente caso, no fue inducido a error el sujeto pasivo, ya que la encargada de concretar el otorgamiento del crédito se percató a través de una copia de la falsedad de aquel instrumento.” “En este sentido esta Alzada ha sostenido reiteradas veces que: “La virtualidad o idoneidad del documento falsificado para vulnerar el bien jurídico tutelado, debe analizarse teniendo en cuenta la apreciación que en el momento puede efectuar el hombre común que es a quien se intenta inducir a error y no la que puede efectuar un individuo experto que cuenta con los medios adecuados para descubrir sus deficiencias” (CCCF, Sala I, cn° 34.034 “Knopp, Ana s/ sobreseimiento”, rta. el 16/05/02, reg. n°469; cn° 43.131 “Roldán, Roberto s/ proc.”, reg. n°904, rta. el 27/8/09; cnº 45.570 “Arguello, Ulises s/ sobreseimiento”, reg. 968, rta. 31/08/11, entre otras).” USO OFICIAL “Con relación al delito de estafa, es necesario recordar que el ardid o engaño es el que genera un error en el sujeto pasivo que, a su vez, provoca la disposición patrimonial perjudicial, es decir, entre dichos elementos debe mediar una cadena causal. Así, el engaño que procuró desplegar la incusa se habría materializado a través de la exhibición del referido documento.” “Teniendo en cuenta que para la configuración del delito de estafa es fundamental que la maniobra intentada “sea susceptible de engañar a la persona a la que va dirigida, o que el engaño no sea fácilmente verificable”, y ante la clara ausencia en autos de ese elemento exigido para la configuración del tipo penal imputado, la conducta reprochada a Ruiz Díaz deviene atípica (conf. Edgardo Donna, “Derecho Penal, Parte Especial”, RubinzalCulzoni Editores, Santa Fé, tomo II-B, página 278).” C.C.C. Fed. Sala I 6.11.2012 Causa 46.660 Freiler – Ballestero - Farah “Ruíz” Reg. 1291 J. 1 - S. 2 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO. ART. 268 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Es que aun cuando se encuentra constatado que en la actualidad Talia ya ha dado cumplimiento con dicho deber, lo cierto es que ello no deja de ser una conducta posterior al hecho y asumida recién seis meses después de lograda su notificación personal, es decir, una vez vencido –holgadamente— el plazo previsto en el art. 8 de la ley 25.188 y cuando ya había tomado conocimiento de la sustanciación de esta causa penal en su contra.” (Del voto del Dr. Farah) “Su comportamiento subsiguiente puede ser valorado, en conjunción con otros elementos, como un indicador más a la hora de evaluar el aspecto subjetivo del tipo penal, mas no resulta una pauta dirimente que, por sí, permita descartar, en el estado en el que se encuentra esta investigación, la tipicidad de la conducta denunciada (cf. de la Sala II, c.n° 30.033 “Blotta”, rta. el 17/03/11, reg. n° 32.66 y c.n° 31.975 “García Herrera”, rta. el 23/08/12, reg. n° 34.965, entre otras).” (Del voto del Dr. Farah) “Mucho menos aún si se repara en que este delito exige un especial elemento subjetivo distinto del dolo, definido como la intención de inducir a error sobre la situación patrimonial que la declaración jurada debe reflejar (cf. D’Alessio, Andrés J., “Código Penal de la Nación. Comentado y Anotado”, La Ley, Buenos Aires, 2009, p. 1346 y sus citas), lo que ineludiblemente requiere una cierta investigación de la realidad económica del denunciado, tarea que, de momento, no ha sido encarada.” (Del voto del Dr. Farah) “Por otro lado, en cuanto al fondo del asunto, cabe aclarar que la conducta ya descripta podría encuadrar, objetivamente, en el delito previsto en los párrafos 1° y 2° del artículo 268 (3) del código sustantivo, que 143 sanciona al funcionario público que “…en razón de su cargo, estuviere obligado por ley a presentar una declaración jurada patrimonial y omitiere maliciosamente hacerlo”. En tanto que se configurará el delito “…cuando mediando notificación fehaciente de la intimación respectiva, el sujeto obligado no hubiere dado cumplimiento a los deberes aludidos dentro de los plazos que fije la ley cuya aplicación corresponda”.” (Del voto del Dr. Freiler) “De tal modo, la controversia yace, exclusivamente, sobre la configuración del aspecto subjetivo del tipo de mención que, además del dolo directo, exige un actuar malicioso.” (Del voto del Dr. Freiler) “Al respecto, esta Sala ha sostenido, siguiendo a Donna, que “... la omisión debe ser maliciosa, lo que significa que el agente debe obrar con -además de conocimiento y voluntad- un plus intencional: el de no dar a conocer, para así inducir a error sobre su situación patrimonial (conf. Donna, E., “Delitos contra la administración pública”, Ed. Rubinzal-Culzoni, 2000, pág. 409)” (c.n° 36.886, “Racedo”, rta. el 23/11/04, reg. n° 1249 y c.n° 45.612 “Armatta”, rta. el 14/6/11, reg. n° 634, entre otras).” (Del voto del Dr. Freiler) “En ese mismo precedente se destacó que “para acreditar las exigencias subjetivas que contienen las figuras previstas en el artículo 268 (3) del Código Penal es preciso determinar la existencia de motivos para ocultar o sustraer determinados aspectos de la situación patrimonial del funcionario”.” (Del voto del Dr. Freiler) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.11.2012 “Talia” Causa 46.976 Reg. 1375 J. 6 - S. 12 ESTUPEFACIENTES. AGRAVANTES. ACTIVIDAD QUE CAUSA PERJUICIO A MENORES DE DIECIOCHO AÑOS. ART. 11 INC. A) LEY 23737. REQUISITOS TÍPICOS. “Respecto del agravante del artículo 11, inciso “a”, de la ley 23.737, asiste razón al defensor oficial de Blanca Azucena Rocha, en cuanto a que el perjuicio al que alude la norma se produce en la salud de alguien que no puede prestar un consentimiento válido; es que…“ el fundamento de la agravación se halla, de una parte, en el mayor disvalor del injusto al incitar al consumo de estupefacientes a los menores de dieciocho años se edad…, y por otro lado, obedece a la protección especial que corresponde tutelarles en orden a su disminuida capacidad de autodeterminación” (“Tráfico de estupefacientes y derecho penal”. Roberto A. Falcone y Facundo L. Capparelli, editorial AD-Hoc S.R.L. 2.002, pág. 210).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 8.11.2012 “Godoy” Causa 32.421 Reg. 35.341 J. 9 - S. 18 ESTUPEFACIENTES. TENENCIA DE DROGA. DELITOS DE TENENCIA. TENENCIA COMPARTIDA. ALCANCES. “Sobre este particular esta Sala ha sostenido con anterioridad que el concepto amplio de tenencia permite la conjunción de dos sujetos sobre un mismo bien, o sobre varios, al modo de una coposesión del derecho privado, pues no se requiere el constante contacto físico con la cosa cuya tenencia está vedada (c. 31660 “Robledo, Estefanía Olga s/ procesamiento” reg. nro. 34468 del 9 de mayo 2012 y su cita CNCP, Sala II, “Cucchi” del 27/12/96, del voto del Dr. Fégoli; asimismo: “Correa, Rubén” de esta Sala, del 17/6/1987 en J.A. 1989-I-621 y la jurisprudencia en idéntico sentido agrupada en Cuarta entrega temática de jurisprudencia y bibliografía de interés para la práctica judicial, elaborado por la Secretaría de Jurisprudencia y Biblioteca de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal en http://www.pjn.gov.ar/Publicaciones/00006/00051063.Pdf, agosto de 2007).” “Así también puede traerse a colación un fallo anterior de esta Sala referido a los delitos de tenencia en el marco de una organización criminal –bien que en esa oportunidad se trataba de una asociación ilícita, con las características propias de ese delito- en el que se sostuvo: “…bien puede atribuirse prima facie responsabilidad por los delitos de tenencia…incautados en tales domicilios… Ello, toda vez que los referidos injustos constituyen 144 Poder Judicial de la Nación delitos de preparación, por cuanto la tenencia de tales elementos implica el aprovisionamiento de ciertas herramientas que resultan indispensables para desarrollar la actividad que convoca a la asociación ilícita. Desde esta perspectiva y de acuerdo con el grado de certeza que se requiere para tratar un auto de procesamiento, puede afirmarse que exclusivamente para tales ilícitos –en el marco de una asociación ilícita-, resulta plenamente aplicable el principio de imputación recíproca de las distintas contribuciones que rige en materia de coautoría, según el cual todo lo que haga cada uno de los coautores es imputable (extensible) a todos los demás (Santiago Mir Puig, “Derecho penal”, parte general, 4ta. Edición, Barcelona, 1996, p.384); ello así porque, más allá de la concreta disponibilidad que de tales elementos se tenga en un momento dado, ninguno de los integrantes de la asociación ilícita resulta, en principio, ajeno a ellos” (ver causa 13.960 “Malatesta, Carlos y otros s. proc.”, rta. el 16/1/1998, reg. 15.056).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 20.11.2012 “Benítez” Causa 32.499 Reg. 35.385 J. 12 - S. 24 EXTRADICIÓN. REQUISITOS. FORMAL PEDIDO DE EXTRADICIÓN. OBSERVANCIA DE LAS EXIGENCIAS FORMALES Y REQUISITOS PRESCRIPTOS EN EL TRATADO QUE RIGE LA MATERIA. USO OFICIAL DISIDENCIA. “En primer término debo señalar que concuerdo con el Magistrado de grado en que deben distinguirse distintas etapas en el proceso de extradición: primero una administrativa, luego una judicial y por último otra administrativa, y que la finalización de la primera habilita la apertura de la segunda, igual que a su término se habilita la tercera.” (Del voto del Dr. Freiler) “Ello, toda vez que “Conforme se desprende del texto legal (ley 24.767), la solicitud de asistencia internacional al igual que el proceso de extradición... -, transita, en primer término, por un procedimiento de carácter administrativo que lleva adelante el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, orientado, básicamente, a la verificación de la autenticidad de los documentos enviados y del cumplimiento de las exigencias formales…Una vez superada esa instancia, y sólo en el caso en que dicho organismo decida dar curso a la misma, se habilita la intervención de la autoridad judicial, dando inicio así a la segunda etapa del procedimiento, que tiende, esencialmente, al resguardo de las garantías constitucionales de los habitantes de nuestro país”. (cf. c. n° 46.790, “Incidente de apelación de Pablo Moyano en autos exhorto”, reg. n° 958, rta. el 05/09/12, según mi voto).” (Del voto del Dr. Freiler) “Así, puedo concluir que, una vez finalizado el trámite administrativo, cuya revisión formal está a cargo del mencionado Ministerio, se habilitaría la siguiente etapa del proceso -judicial- encargada de “corroborar el cumplimiento de los requisitos legales y el compromiso asumido en los tratados firmados por el Estado Nacional, quedando el análisis de las cuestiones de fondo y la decisión sobre la culpabilidad o inculpabilidad del requerido a cargo de las autoridades judiciales extranjeras (Fallos 319:2557; 320:1775; 322:1564, entre otros)...Es que los eventuales reclamos que pudieran hacerse...deben someterse a los jueces naturales so pena de desnaturalizar el instituto de extradición, el cual se circunscribe, como se dijo, únicamente a la verificación de la identidad del requerido y al cumplimiento de los requisitos formales previstos en los tratados (Fallos 326:3696 y sus citas)...” (C.S.J.N., B.1662.XLI.R.O., “Bossa, Edgardo Gustavo s/extradición” -del dictamen del Procurador Fiscal-, rta. el 02/10/07).” (Del voto del Dr. Freiler) “Con respecto a esta segunda etapa, esta Sala ha sostenido que “‘No debe obviarse que el art. 73 de la ley 24.767 expresa que el país requerido dará curso a la petición ´siempre que no se vulneren garantías constitucionales…’ (cfr. CFed., Sala I, c/n° 33.848, “Ulibarry”, rta. el 12/3/02, reg. N° 176)” (v. c. n° 43.416, “Escudero, Federico David s/exhorto”, reg. n° 1099, rta. el 06/10/09).” (Del voto del Dr. Freiler) “A fin de atender su planteo cabe partir de la premisa de que la procedencia de la extradición, en los casos en que media tratado, está condicionada al cumplimiento de las exigencias formales y requisitos prescriptos en él ya que es ley para las partes contratantes. Y ello pues “…aunque sea una obligación de los estados prestarse mutua 145 ayuda para la represión del delito, no cabe prescindir en absoluto de lo que los tratados disponen en materia de formas con miras a garantizar la seriedad de sus pedidos para salvaguarda de los derechos del extraditado, ni pueden dejarse de lado textos legales cuyo contenido es el producto del expreso acuerdo de voluntades de los gobiernos que los aprobaron (Fallos: 267:405)…” (cf. C.S.J.N. L.341.XXIV, “LIENDO ARRIAGA, Edgardo s/extradición”, rta. el 30/04/96). En el caso que nos ocupa, la situación debe analizarse a la luz del Tratado de Extradición firmado por nuestro país y los Estados Unidos de Norteamérica -Ley 25.126-, el cual en su artículo 8 establece que la voluntad del Estado requirente “se efectuará por escrito y será presentada por la vía diplomática”.” (Del voto del Dr. Freiler) “De lo expuesto se desprende que la norma exige con relación a este concreto pedido de extradición dos requisitos obligatorios que son: su forma de presentación -por escrito- y el carril legitimado para ello -la vía diplomática-.” (Del voto del Dr. Freiler) “La ausencia de este elemento esencial requerido por la norma no puede ser suplida por su traducción no oficial dados los parámetros señalados supra que establecen la adopción de la forma escrita de la solicitud como una exigencia del Tratado en cuestión. Consecuentemente, considerar cumplido este requisito de otra forma no contemplada por la ley implicaría desvirtuar su letra.” (Del voto del Dr. Freiler) “Cabe sumarle a ello que, tal como señaló el impugnante, esa carencia torna imposible el cotejo o cuestionamiento de la traducción aludida pues, más allá de que la norma no prevé que las traducciones sean realizadas por un perito traductor oficial y se entienden por debidamente legalizadas como consecuencia de su interposición por la vía diplomática, tal extremo no conlleva su incuestionabilidad (v. dictamen del Procurador General de la Nación en causa B.752.XXXVII, “Báez, Héctor s/arresto preventivo”, rta. el 03/04/03), lo que adquiere fundamental relevancia en el presente caso en el que no se cuenta con un original.” (Del voto del Dr. Freiler) “A ello debe sumarse que en los casos en los que la solicitud prospera y se arriba al juicio de extradición contemplado por el artículo 30 de la ley 24.767, ella “funciona en nuestro sistema procesal de forma similar aunque obviamente no idéntica y dentro del alcance que se le otorga a tal similitud en Fallos: 323:3749- al instituto de la requisitoria de elevación a juicio, piedra basal de la acusación”, sin la cual resultaría imposible concretar el juicio (cf. Fallo “Báez, Héctor s/arresto preventivo” ya citado).” (Del voto del Dr. Freiler) “Así, teniendo en cuenta que “los principios que rigen el proceso de extradición referidos a la conveniencia universal del enjuiciamiento y castigo de todos los delitos y al interés y a la seguridad de las sociedades humanas no puede llevar a la conclusión de que el sujeto requerido no se encuentre amparado por la garantía constitucional de la defensa en juicio y debido proceso (Fallos: 261:94 “Perón, Juan Domingo y otros s/traición y asociación ilícita”, sentencia del 10 de marzo de 1965 311:1925 citado, esp. Considerando 10)” (cf. Trib. cit., L.303.XLIII, “Lavezzari, Alberto Pedro s/extradición”, rta. el 14/10/08), ante la ausencia de uno de los requisitos formales exigidos por la norma, en consonancia con los extremos señalados supra y dado que para reparar la lesión mencionada no es posible aplicar un régimen menos gravoso que el de la nulidad, voto por revocar la decisión puesta en crisis y declarar la anulación del presente proceso de extradición desde fs. 272.” (Del voto del Dr. Freiler) “Tras el examen de la materia sometida a decisión de este Tribunal, y de sus aristas jurídicas, fácticas y probatorias, nos enfrentamos a la necesidad de discrepar con algunos aspectos del criterio adoptado por nuestro colega preopinante.” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “La extradición, como instituto, posee su fundamento primario en la existencia misma de una comunidad de Derecho y el consecuente auxilio internacional que los Estados han de prestarse entre sí en aras de afianzar la investigación, juzgamiento y punición de los delitos correspondientes a la jurisdicción de cada uno de ellos. Desde esta perspectiva, es claro que dentro de los procesos como el que aquí se ventila el criterio judicial debiera favorecer al beneficio general que siempre supone garantizar la aplicación de la ley allí donde ella hubiera sido quebrantada.” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Sin embargo, fuera de lo que hace al fundamento político del juicio de extradición, también es cierto que las 146 Poder Judicial de la Nación comunicaciones que los Estados se cursan están sujetas a determinadas formalidades. Estos requisitos no son meramente sacramentales sino que, en rigor de verdad, han sido establecidos con el fin de guardar la seriedad de los pedidos a la vez que proveer a la protección de los derechos constitucionales de quien es requerido por las autoridades extranjeras. Por ello, y en lo que a la solicitud de extradición se refiere, queda claro que ella debe instituirse en “una presentación formal ante la Cancillería, emanada de una representación extranjera, que contiene una breve síntesis de su objeto, que no es otro que el solicitar el extrañamiento de una persona hacía su país para ser sometida a proceso penal o al cumplimiento de una condena, acompañado de la documentación que justifica los motivos en que la solicitud se basa” (cfr. GONZÁLEZ WARCALDE, Luis Santiago, La Extradición, Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2005, p. 18 y s).” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Ahora bien, si ello es así, cabría preguntarse qué efecto depararía la errónea interposición de un pedido de extradición al interior de un proceso que, tal como el presente, no ofrece dudas acerca de cual es la voluntad del Estado requirente y de las razones en que ella se funda. Al menos, si se tiene en cuenta que pese a no contarse con el pedido original que la motiva, ambos aspectos quedarían plasmados en la documentación que se ha presentado como respaldo de la extradición (fs. 102/265 de las actuaciones principales) y la existencia de una traducción que, aunque no cuenta con firmas o sellos que la autentifiquen, ha sido refrendada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de nuestro país (fs. 271 de la actuaciones principales).” USO OFICIAL (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Frente a la disyuntiva que se plantea, somos de la opinión de que en el caso debiera discernirse acabadamente aquello que constituye un defecto propio de la declaración de voluntad sobre la cual se asienta el pedido de extradición – esto es sus requisitos intrínsecos- y lo que, por otra parte, supone una falla respecto de la forma en que dicha manifestación se ha documentado –dicho de otra forma, sus requisitos extrínsecos-. En ese sentido, y tal como lo vemos, instrumento y acto jurídico suponen dos conceptos autónomos a partir de lo cual, se infiere, la nulidad o ausencia del primero no necesariamente debiera llevar a negar la manifestación de voluntad del Estado requirente cuando ella queda patentada por medios alternos. En este caso, y entre otros, mediante las declaraciones juradas certificadas por la Directora de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la totalidad de la prueba en que estas últimas se sustentan (fs. 102/183 de las actuaciones principales).” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Así las cosas, más allá de que pueda asumirse la presencia de esa voluntad de extrañamiento que ha dado inicio a este proceso y que asiste razón al a quo al decir que la intervención de los órganos diplomáticos habría dotado a la citada documentación de un amparo de fe (cfr. Fallos 312:2324), todavía subsiste un problema frente al cual no se encuentra solución. Como acertadamente lo ha destacado nuestro colega preopinante, aun legalizada como consecuencia de su interposición por la vía diplomática, la ausencia material del documento impediría al impugnante cuestionar la traducción acompañada y, con ello, verificar los precisos términos del pedido formulado por los Estados Unidos de América.” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) “Así pues, ante la omisión que al respecto se advierte en el Tratado respectivo, es que debiera hacerse aplicación de la regla de subsidiariedad expresada en el art. 2 de la Ley de Cooperación en Materia Penal, y de ahí, suspender la sustanciación de la presente causa por un plazo de treinta días corridos a fin de que por quien corresponda se acompañe al presente el documento original mediante el cual los Estados Unidos de América solicitan la extradición de Carlos Livio Warter Golhaker (art. 31 de la ley 24.767). Tal es nuestro voto.” (Del voto de los Dres. Ballestero y Farah) C.C.C. Fed. Sala I 6.11.2012 Causa 47.354 MARCAS Y DESIGNACIONES. Freiler – Ballestero - Farah “Golhaker” Reg. 1299 J. 4 - S. 8 DELITOS PREVISTOS POR LA LEY 22.362 Y LA LEY 11.723. COMPETENCIA. “A criterio de este Tribunal asiste razón al Juez declinante, toda vez que de las constancias de autos surge que la 147 conducta desplegada por López, González y Vispo haya afectado los bienes tutelados por la ley 22.362. Dicha norma exige, para su configuración, la existencia de un engaño sobre el consumidor y un perjuicio sobre el titular de la marca, circunstancias que no se vislumbran en autos. Ello, en orden a las características de la conducta investigada: el ofrecimiento se habría llevado a cabo en la vía pública, la calidad de las láminas de identificación de los CD´s y DVD´s era burda, mientras que los discos compactos ofrecidos en venta eran vírgenes.” “De este modo, resulta aplicable al caso la doctrina que emana del precedente de esta Sala in re: “Avena”, donde se sostuvo que frente a supuestos como el que de autos, iniciados por prevención policial y donde no existe querellante, la afectación o potencial afectación al bien jurídico protegido por la norma, entonces, debe traducirse en la posibilidad concreta de engaño al público consumidos. Si éste fuese desechado, la conducta perseguida debería reunir una serie de características que hiciesen presumir un perjuicio hacia el titular de la marca –aún frente a su pasividad-, vale decir, dimensiones considerables, giro comercial importante y efectos negativos apreciables (conf. CN° 38.775 “Avena, Damián s/ sobreseimiento”, reg. 1089 del 5/10/06).” “Sin embargo, tampoco se advierte la configuración de un supuesto en que, más allá de las características de la falsificación, pueda de todos modos alegarse un perjuicio para los intereses del industrial, quien por lo demás, no se presentó como querellante (ver en el mismo sentido que el caso “Avena”,: la causa n° 42.411 “Caliva Ezequiel s/ inf. Ley 22.362”, Rta. 19/12/08, reg. 1565, entre muchas otras).” “De esta manera este Tribunal coincide con el magistrado declinante en punto a que en el presente no se encuentran afectados los intereses protegidos por la Ley de Marcas y Designaciones (22.362). Queda latente, sin embargo, la posible infracción a la ley de propiedad intelectual (11.723) cuya competencia recae en cabeza de la Justicia de Instrucción.” “Al respecto, el más alto Tribunal ha dicho que: “… al no vislumbrarse una afectación de los derechos marcarios que la ley 22.362 protege y en razón de la ley 11.723 no reviste carácter federal sino común, corresponde a la justicia de instrucción continuar con la investigación de las presentes actuaciones…” (Fallos: 316:1782; 311:438 y 613).” C.C.C. Fed. Sala I 15.11.2012 Causa 47.430 Freiler - Ballestero – Farah “López” Reg. 1359 J. 2 - S. 4 MARCAS Y DESIGNACIONES. USO DE MARCA SIN AUTORIZACIÓN. REQUISITOS TÍPICOS. “Así, el artículo 31, inciso b, de la ley sanciona al que use una marca registrada o una designación falsificada, fraudulentamente imitada o perteneciente a un tercero sin su autorización.” “Debe señalarse que lo que está prohibido “...es el uso de una marca registrada ajena que induzca al consumidor a creer erróneamente que existe alguna relación entre el vendedor y el titular de la registración” (de esta Sala, causa n° 27.473 “Ragonesse” del 04/07/1996, reg. n° 597).” “Se ha dicho que, “Se consideran delitos criminales de acción pública todos los actos que dolosamente tiendan a vulnerar esa exclusividad y provoquen una confusión”.” “Recuerda Otamendi que, “Este delito de uso que hemos heredado en nuestro sistema marcario de la legislación francesa, es una gran canasta en que se ponen todos aquellos actos que violan el derecho exclusivo de uso que goza el titular de la marca”. (Jorge Otamendi, DERECHO DE MARCAS, Tercera Edición Ampliada y Actualizada, Abeledo –Perrot, Buenos Aires 1999, pág. 277).” “Agrega que, “De todas maneras, debe determinarse cuándo se da este delito de uso (…). Puede afirmarse que el primer requisito, y quizás el único, es el uso de la marca sin autorización, más allá de la confusión que pueda causar. Esta posición implica considerar que nadie tiene derecho a usar de cualquier manera, y hasta ni siquiera a mencionarla, una marca ajena ya que esto implicaría violar el derecho exclusivo. Parece una posición un tanto extrema. Más justo es calificar este uso para castigarlo. Desde luego todo uso que cree confusión o contribuya a causarla es un uso indebido. También lo es si quien la efectúa a pesar de no causar confusión se beneficia de alguna forma del prestigio del que goza la marca registrada, y por último también lo será si dicho uso de alguna 148 Poder Judicial de la Nación manera diluye el poder distintivo de la marca registrada.” (ob. cit. pág. 278).” “Relacionado con lo dicho, el citado autor señala que “El uso de la marca ajena debe estar limitado exclusivamente a anunciar lo que se ofrece y de manera de no hacer creer que hay alguna concesión con el titular de la marca, esto no sólo se mide por lo que se diga en la publicidad, sino también por el tamaño e importancia que tenga la marca ajena en el anuncio respectivo” (ob. cit. pág. 292).” C.C.C. Fed. Sala I 1.11.2012 Causa 46.900 Freiler – Ballestero - Farah “Camerucci” Reg. 1278 J. 4 - S. 7 MEDIDAS CAUTELARES. INHIBICIÓN GENERAL DE BIENES. ALCANCES. “Ahora bien, esta Sala lleva dicho en reiterados precedentes que la inhibición general de bienes “...se presenta en nuestro ordenamiento procesal como una medida subsidiaria al embargo, y [que] resulta operativa -de conformidad con lo dispuesto por el art. 518 del Código Procesal Penal de la Nación- ante la inexistencia o insuficiencia de bienes en poder del cautelado y, por tanto, sólo subsistirá en la medida que no sea plenamente garantizado el monto fijado...” (cf. causa n° 28.173 “Granillo Ocampo, Raúl E. s/queja ap. denegada” del 25/8/09, reg. n° 30.264, y sus citas).” USO OFICIAL “Este criterio además se compadece con el de la legislación procesal civil y comercial, y con el régimen de preferencias que allí se establece (cf. arts. 218 y 228 del C.P.C.C.N., por remisión del art. 520 del C.P.P.N.).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 23.11.2012 “Montanaro” Causa 32.461 Reg. 35.415 J. 2 - S. 4 NULIDAD. GENERALIDADES. SANCIÓN PROCESAL DE ORDEN EXCEPCIONAL. “Frente a los agravios sostenidos por la defensa, inicialmente, ha de señalarse que la nulidad es una sanción procesal de orden excepcional, que esta llamada a ceder ante los principios de conservación y trascendencia, en pos de la preservación del proceso frente a cuestiones de mera forma que no impliquen una afectación real de las reglas del debido proceso.” “Al respecto, Binder sostiene que: “…Debe quedar claro que la nulidad nunca se declara a favor de la ley, sino siempre para proteger un interés concreto, que ha sido dañado. Este principio... tiene relación...con el sentido de las formas, que siempre protegen un interés particular” (Binder, Alberto M., El incumplimiento de las formas procesales, Ad-Hoc, Bs.As., 2000, pág. 29). Y ello es así pues, como se ha considerado en diversos precedentes, lo que se trata de aventar son retrogradaciones inútiles del proceso que puedan comprometer el derecho de defensa en juicio y a ser juzgado en un plazo razonable (cfr. c. 43.989 “Arias Duval, Alejandro” del 21/12/10, reg. 1366). Precisamente es por ello que, para que opere la anulación pretendida debe constatarse la concurrencia de un real perjuicio para la parte.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 22.11.2012 “Girbone” Causa 47.650 Reg. 1396 J. 1 - S. 1 PRUEBA. CONTROL DE LAS PARTES DE LA PRODUCCIÓN DE LA PRUEBA DURANTE LA INSTRUCCIÓN. PRINCIPIO DE INMEDIACIÓN. DEFENSA EN JUICIO. DEBIDO PROCESO. ALCANCES. “…tal como ha sostenido este Tribunal en reiteradas oportunidades, la negativa del instructor a que la defensa asista a la declaración prestada por un testigo, no causa, en el marco de la etapa instructoria del proceso -por naturaleza, escasamente contradictoria- gravamen concreto a esa parte, en la medida en que “…no se observa impedimento alguno que torne presumible la imposibilidad del testigo de concurrir al debate en los términos del artículo 200 del código de forma…” (ver causa n° 22.848 “Dr. Castejón s/recurso de queja”, reg. n° 24.090 del 149 30/8/2005, causa n° 27.390 “Salvatierra”, reg. n° 29.704 del 1/4/2009, entre otras).” “La discrecionalidad con la que en la instancia preliminar puede el instructor conceder o no la oportunidad a la defensa de asistir a los actos de instrucción, encuentra justificación en que “los elementos que allí se reúnan no sirven para fundar una condena, que sólo puede ser fundada en los actos del debate posterior ” (Maier, Julio E, “Derecho Procesal Penal I Fundamentos”, Editores Del Puerto S.R.L., Bs. As., 2003, págs. 271/272).” “Será pues durante el debate -etapa en la que se encuentra próxima a transitar el sumario- que cobra virtualidad plena el derecho previsto en el artículo 8, inc. 2 “f” de la Convención Americana de Derechos Humanos y en el articulo 14, inc. 3°, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, incorporados al texto constitucional, por cuanto es ahí donde el derecho de defensa se despliega en toda su extensión al confrontar la prueba con la vigencia del principio de inmediación.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 29.11.2012 “Avila” Causa 32.440 Reg. 35.431 J. 3 - S. 5 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. ARBITRARIEDAD. CONCEPTO. ALCANCES. “Debe recordarse en este sentido que el vicio de la arbitrariedad ha sido definido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación como aquél que caracteriza a las sentencias que no significan una derivación razonada del derecho vigente, con aplicación a las circunstancias comprobadas de la causa (CSJN, Fallos 291:382; 292:254; 293: 176, entre muchos otros). Esto es, fallos que padecen de omisiones y desaciertos de gravedad extrema, que los invalidan como actos judiciales (CSJN, Fallos 286:278; 294:425; 306:1111), o contaminados de groseros errores jurídicos (CSJN, Fallos 306:1700)…” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 22.11.2012 “Berardi” Causa 47.975 Reg. 1398 J. 6 - S. 12 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. GENERALIDADES. “Pues bien, según pacífica jurisprudencia, toda presentación recursiva extraordinaria debe bastarse a sí misma para sortear el requisito de admisión, habida cuenta del carácter autónomo que posee, su sola lectura debe ser suficiente para la adecuada comprensión del caso; por ello, es necesario individualizar las disposiciones que se estiman inobservadas o erróneamente aplicadas, suministrar la inteligencia que se pretende y demostrar en qué consiste el error atribuido a la sentencia, rebatiendo expresa y concretamente los fundamentos del fallo atacado (ver de esta Sala, causa n° 18.634 “Godfryd” del 5/11/02, reg. n° 20.406, causa n° 21.855 “Granillo Ocampo” del 15/9/05, reg. n° 24.196, y causa n° 28.258 “Bernstein” del 17/3/11, reg. n° 32.673; y de la Cámara Federal de Casación Penal, Sala II, causa n° 6.251 “Di Capua” del 12/12/05, reg. n° 8185.2, de la Sala III, causa n° 1527 “González Notario” del 13/7/00, reg. n° 399.3, y de la Sala IV, causa n° 3.713 “Mella” del 22/8/03, reg. n° 5108.4).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 20.11.2012 “Jasson Hardie” Causa 32.182 Reg. 35.380 J. 10 - S. 20 RECURSO DE CASACIÓN. SENTENCIA DEFINITIVA. CONCEPTO. ALCANCES. “Según doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no son equiparables a sentencias definitivas: las decisiones que desestiman excepciones de falta de acción (Fallos 297:551, 255:259, 257:187, entre otros); ni las que resuelven nulidades procesales (Fallos 321:3679, entre otros); ni aquellas cuya consecuencia sea la obligación de seguir sometido a enjuiciamiento criminal (Fallos 249:530; 272:188; 274:440; 276:130; 288:159; 292:202; 295:405; 298:408; 304:1817; 307:1030 308:1107; 310: 195; 324:1152; 326:2248).” 150 Poder Judicial de la Nación C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 15.11.2012 “Godoy” Causa 32.340 Reg. 35.370 J. 3 - S. 6 RECURSO DE QUEJA. QUEJA POR RETARDO DE JUSTICIA. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. “Esta Sala ha sostenido reiteradamente que el recurso de queja por retardo de justicia (art. 127 del C.P.P.N.) como herramienta procesal persigue otorgar a las partes un instrumento legal para recurrir la mera inactividad, exigiéndose, como recaudos para su procedencia, el vencimiento del término estipulado para el dictado de una resolución, la presentación previa de un pedido de pronto despacho por parte del interesado y el transcurso de tres días sin reversión de la inactividad (c/n° 40.723, “Recurso de queja en causa Moneta”, reg. 812, rta. 19/7/07; c/n° 42.965, “Ricardo Monner Sans s/queja por retardo de justicia”, reg. 462, rta. 10/5/09, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I 6.11.2012 Causa 47.628 Freiler – Ballestero - Farah “Saccone” Reg. 1289 J. 5 - S. 9 RECUSACIÓN DE MAGISTRADOS. DECISIÓN QUE DISPONE SU RECHAZO. RECURSO DE USO OFICIAL CASACIÓN. IMPROCEDENCIA. “Que la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene dicho que el rechazo de recusaciones de magistrados no constituye sentencia definitiva ni es equiparable a tal (Fallos 297:70, 302:221, 302:346, 305:1753, 310:1038, 311:565, 317:771, 321:1920, 321:3504, 322:1941 y 326:1046, entre otros), criterio que también ha sostenido la Cámara Federal de Casación Penal (Sala II, causa n° 3810 “Ceballos”, rta. el 22/5/02, reg. n° 4932, y Sala III, causa 4331 “Bafaro”, rta. el 6/2/03, reg. n° 12.03) y esta Sala (causa n° 26.796 bis “Beraldi”, rta. el 21/7/09, reg. n° 28.707).” “Si bien el máximo Tribunal ha hecho excepción a tal principio en aquellas situaciones en que el ejercicio imparcial de la administración de justicia se encuentre tan severamente cuestionado que el derecho de defensa comprometido exija una consideración inmediata por constituir la única oportunidad para su adecuada tutela (Fallos 316:826, 316:107, 311:266 y 306:1692, de esta Sala, causa n° 21.276 “Menem”, rta. el 18/5/04, reg. n° 22.450), dichas circunstancias no se encuentran presentes en el caso.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 5.11.2012 “Lluch” Causa 32.267 Reg. 35.317 J. 11 - S. 21 SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA. FUNCIONARIO PÚBLICO. REQUISITOS PARA LA PROCEDENCIA DEL INSTITUTO EN LOS CASOS EN QUE SE INVESTIGA LA PARTICIPACIÓN DE UN FUNCIONARIO PÚBLICO EN LA MANIOBRA. IGUALDAD ANTE LA LEY. ART. 16 CONSTITUCIÓN NACIONAL. “A los efectos de dar respuesta a la cuestión planteada, corresponde comenzar por señalar que el párrafo séptimo del artículo 76 bis del Código Penal prevé la improcedencia de la suspensión “...cuando un funcionario público, en el ejercicio de sus funciones, hubiese participado del delito”.” “Asimismo, se ha establecido que “...la intervención de un funcionario público en el hecho obsta de modo objetivo a la suspensión del proceso respecto de los partícipes -aunque no tengan esa calidad-...” (cfr. C.N.C.P. Sala II, causas n° 11.665 “Gasparini, Gianni s/rec. casación”, rta. 14.12.09, reg. n° 15.709, n° 12.589 “Pichetto, Andrés Luis s/rec. casación”, rta. 6.7.10, reg. n° 16.734 y de esta Sala II c. nº 30.829 “Spitzer”, rta. el 17/10/2012, reg. Nº 33.611).” "En base a lo indicado, luce apropiado traer a colación las consideraciones desarrolladas por este Tribunal, en casos con aristas similares al presente, en donde se discurrió acerca de los alcances de la norma, particularmente en lo relacionado con el funcionario público.” 151 “Es así que se sostuvo “...en principio que el hecho de que el imputado se desempeñe como agente público no implica por sí solo que se vea excluido de la posibilidad de aplicación a su respecto de la suspensión del juicio a prueba. En ese sentido, se ha afirmado que ‘la exclusión de un derecho individual a quien la ley presume inocente, respecto de la imputación de cualquier delito y por el sólo hecho de tratarse de un funcionario público, importaría un trato legal discriminatorio’ (Conf., Vitale, Gustavo L. ‘Suspensión del Proceso Penal a Prueba’, 2da. Edición actualizada, Buenos Aires, Editores del Puerto, año 2004, pág. 175) ...una correcta interpretación del artículo 76 bis del Código Penal, obliga a considerar que la salvedad efectuada en su párrafo séptimo lo es en relación a aquéllos casos en los que el delito supuestamente cometido tiene vinculación directa con la actividad que se realiza, esto es, en los que se compruebe la existencia de un ejercicio abusivo de las funciones públicas que le fueron confiadas al agente (ver de esta Sala II c. nº 30.174 “Gauto”, rta. 17.5.2011, reg. n° 32.906 y c. nº 30.829 “Spitzer”, rta. el 17/10/2012, reg. Nº 33.611; en similar sentido, Sala I de esta Cámara, c. n° 42.562 “Del Valle”, rta. el 3/9/2009, reg. nº 922 y su cita doctrinaria).” “Lógicamente, de lo señalado se extrae que el razonamiento para analizar la situación de los particulares, debe ser de igual tenor al seguido para quienes ejercen la función pública, pues para que opere la limitación que prevé la norma en su párrafo séptimo, debería considerarse y argumentarse que su actuación en la maniobra investigada fue en connivencia o complicidad con aquéllos, mientras ejercieron abusivamente sus funciones.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani 1.11.2012 “De Filpo” Causa 32.286 Reg. 35.313 J. 1 - S. 1 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “…lo reseñado hasta aquí permite concluir que Oscar Choque Mamani y Cristina Alejandro Flores habrían desplegado mecanismos de captación, traslado y/o acogimiento consistentes en ofrecer trabajo, facilidades de traslado y alojamiento en el país a los damnificados aprovechándose del contexto económico altamente desfavorable en el que se hallaban, para consumar a la postre la finalidad de explotación laboral en el taller textil del que eran encargados (ver en similar sentido, de esta Sala, causa n° 31.026 “Calzada Salgado”, reg. n° 34.149 del 23/02/12).” “Y en lo relativo a los agravios esgrimidos por el apelante, los cuales -al igual que los encausados al presentar sus descargos- buscaron enfatizar en la “voluntariedad” del trabajo por parte de los damnificados, cabe señalar que dada la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban inmersos debido a su escasa instrucción escolar, las extensas jornadas laborales, la inexistencia de condiciones mínimas de salubridad e higiene y la imposibilidad de administrar libremente sus salarios y su documentación personal, es claro que sus posibilidades de autodeterminación se vieron reducidas quedando expuestos a la explotación a la que han sido sujetos (conf. causa n° 32.243 “Yucra Coarite”, reg. n° 35.093 del 20/09/12).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 13.11.2012 “Flores” Causa 32.282 Reg. 35.347 J. 12 - S. 23 ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE LOS DEBERES DE FUNCIONARIO PÚBLICO. ART. 248 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “En efecto, la figura del art. 248 del C.P. sanciona, por un lado, el dictado de órdenes o resoluciones contrarias a las leyes, extremo que se dilucida confrontando actos concretos con atribuciones legales. Aquí tal tarea fue realizada mediante el examen de las -ahora a la vista- actuaciones administrativas, que indican las normas en que se sustentó la actividad cuestionada.” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Sin embargo, y como anticiparon los suscriptos en la anterior intervención en el legajo, el delito castiga también el uso incorrecto, arbitrario o improcedente de una facultad jurídica, supuesto en que el tipo penal se concreta cuando el funcionario hace algo que la ley como principio abstracto le permite hacer, simulando que se 152 Poder Judicial de la Nación encuentran dadas las condiciones para actuar de tal manera (conf. causa n° 28.847 “Vázquez”, reg. n° 31.240 del 6/4/2010, con cita de Soler, Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, Tea, Buenos Aires, 1992, tomo V, pág 183).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En este sentido, puede distinguirse una doble dimensión del delito aquí tratado: en un caso se traiciona la ley abiertamente, en el otro se simula obedecerla, siendo esta última, la forma más perniciosa de abuso de poder, porque éste se ejerce dentro de la esfera que la ley debe dejar librado a la conciencia y honestidad de los funcionarios, quienes guardan la apariencia de la legalidad, para traicionar a la ley en su sustancia (Soler, Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, Tea, Buenos Aires, 1973, tomo V, pág. 138). Desde la misma óptica se ha dicho que “El abuso brutal y descarnado, es fácilmente controlable y punible, pero el que fina o perversamente se ejerce -aprovechándose de la función y disfrazándolo de actos legítimos-, es el más difícil de investigar y desentrañar y el que mayor reproche merece en un Estado de derecho, porque socava silenciosa y persistentemente las instituciones” (Villada, Jorge Luis, “Delitos contra la administración pública”, Advocatus, Córdoba, 2005, pág.127).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “En esta exégesis, la expresión “acto arbitrario” adquiere un sentido subjetivo y no solamente objetivo. Por eso se afirma que para constituir el delito, basta la arbitrariedad subjetiva, que se presenta en esos casos donde el funcionario dispone de poderes discrecionales, y los emplea con un fin diverso al que la ley persigue (Soler, USO OFICIAL Sebastián, “Derecho Penal Argentino”, Tea, Buenos Aires, 1973, tomo V, pág 139).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) “Siguiendo esta línea de pensamiento, se ha expresado la Sala I de este Tribunal, señalando que “El abuso de autoridad presenta pues, la doble forma del ejercicio de una facultad que se sabe inexistente como tal, y la del ejercicio de una facultad existente en condiciones conocidamente falsas” (ver causa n° 34.059, “S., R. J. y otros s/ procesamiento”, rta. el 26/7/2002, reg. n° 748). De ese modo se sostuvo en el precedente mencionado, que el Jefe de la Policía puede ordenar detenciones de personas siempre y cuando existan motivos para hacerlo, pero, teniendo en cuenta el contexto en el que imparte la orden, su motivación puede llegar a ser producto de un abuso de su función y no del cumplimiento de un deber legal, aun cuando el marco normativo en el que se encontraba el país, estado de sitio, permitiera al Poder Ejecutivo Nacional detener personas fuera de la regulación que impera en situaciones de normalidad (ver causa citada).” (Del voto de los Dres. Cattani e Irurzun) C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 27.12.2012 “Vanolli” Causa 32.454 Reg. 35.558 J. 11 - S. 21 ASOCIACIÓN ILÍCITA. ART. 210 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Ahora bien, contrariamente a lo alegado por las defensas, resultan acertadas las consideraciones efectuadas por el a quo, por cuanto el análisis de las probanzas acumuladas al expediente permite sostener, a esta altura, que en autos se encuentran reunidos todos los requisitos que exige el tipo penal bajo estudio: a) tomar parte de una asociación ilícita o banda, b) un número mínimo de integrantes y c) un propósito colectivo de delinquir (ver Soler, “Derecho Penal Argentino” p. 170 y ss. T.2, TEA, 1996; Ricardo Núñez, quien identifica al acuerdo como rasgo clave para definir la asociación - Derecho Penal Argentino, op. cit. pág. 184-; Carlos Creus, “Derecho Penal. Parte Especial”, T 2, pág. 107 y ss. ed. Astrea, 1996; y este Tribunal en causa n° 17.795 “Demeyer”, rta. el 10/2/02, reg. n° 19.7487).” “Lo que se requiere es un mínimo de cohesión entre sus integrantes, unidos por una voluntad dirigida a la comisión de delitos, actuando conjunta y organizadamente, con división de roles y funciones, logrando así alcanzar un grado de efectividad que de otra forma resultaría difícil obtener, atendiendo a la complejidad de las maniobras que muchas veces llevan adelante (Conf. CNCC Sala IV, causa “Scalotti, Luis y otros” rta. el 17/10/98, publicada en Jurisprudencia Argentina , Tomo 1999 – II, pág. 287 y sgtes.).” “De acuerdo a los presupuestos básicos, para la configuración de esta figura se requiere sólo el hecho de tomar parte en una asociación para cometer delitos, excluyendo la necesidad de desplegar una actividad material. 153 Alcanza con que el sujeto sepa que la integra y que coincida con la intención de los otros miembros sobre los objetos delictuosos.” “Debe destacarse que el tipo penal en cuestión apunta a “…una organización estable para la comisión de delitos indeterminados, debiendo tenerse en cuenta que indeterminados son los planes que para cometer los delitos perfectamente determinados, acuerdan los miembros de la asociación. Se requiere también que se tengan en mira una pluralidad de planes delictivos, no deviniendo por ella atípica por la comisión de un número indeterminado de delitos enmarcados en la misma figura penal, ya que no se requiere para su tipicidad la realización de diversos delitos bastando, simplemente, estar destinada a cometerlos (causa 18.062 “Espinosa Bravo” del 18/12/01, reg. n° 19.338).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 27.12.2012 “Dameno” Causa 32.512 Reg. 35.560 J. 12 - S. 24 CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO IDEAL. CONCEPTO. ALCANCES. ACCIÓN PENAL. VIGENCIA. PRESCRIPCIÓN. “La legislación y la teoría distinguen entre los casos en que una acción realiza más de un tipo penal y los de varias acciones que realizan más de un tipo penal, o más de una vez el mismo tipo penal. La unidad de acción con pluralidad de lesiones de la ley penal se denomina concurso ideal de delitos. La pluralidad de acciones con pluralidad de lesiones de la ley penal (lesión repetida de una o más de varias leyes) recibe el nombre de concurso real o material (ver Bacigalupo, Enrique “Derecho penal, Parte general, 2da. Edición, Ed. Hammurabi, 1999, pág. 575).” “El Juez, el Fiscal y la Querella, han entendido que la conducta investigada constituye una unidad de hecho (tampoco lo discute la Defensa) y por tanto no resulta susceptible de ser escindida en su consideración jurídica (Zaffaroni, Eugenio R., “Tratado de Derecho Penal. Parte General”, Ediar, Buenos Aires, 1982, Tomo IV, p. 541 y ss.). Desde esta perspectiva, resulta claro que no es posible aplicar la tesis del paralelismo, pues ella supone precisamente lo contrario, es decir, la existencia de sucesos independientes entre sí.” “En efecto, la circunstancia de que una conducta esté prohibida por más de un tipo penal no genera nuevas conductas delictivas sino que su efecto es revelar un mayor disvalor de un único hecho, situación representada en el concurso ideal.” “Por ello, no cabe hacer lugar al pedido de prescripción de la acción penal deducido en relación a delitos que concurren idealmente con respecto a los que tienen prevista la pena menor, pues sobreseer al imputado con relación a uno de ellos tendría como consecuencia inmediata la imposibilidad de seguir persiguiendo el hecho también del delito de mayor gravedad, lo que resulta contrario a la regla emanada del artículo 54 del Código Penal (ver en esta dirección, c. 23673 “Marchione, Gabriel s/prescripción” del 27/6/06, registro nro. 25286 de esta Sala IIa.). Así también la otra Sala de este Tribunal ha sostenido que en el caso de concurso ideal de delitos, la prescripción de la acción penal rige por el término de la pena mayor, dado que se está frente a un supuesto en el que lo que se imputa es un hecho único, es decir, una unidad delictual derivada de una única acción, no correspondiendo efectuar procesalmente el desdoblamiento sobre la base de calificaciones legales (causa “D´Aquaro, Jorge” del 1/3/06, Lexis, n° 1/70022687-2).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 13.12.2012 “Lacentre” Causa 32.573 Reg. 35.491 J. 2 - S. 4 DELITOS CONTRA LA SALUD PÚBLICA. VENTA DE SUSTANCIAS MEDICINALES SIN OBSERVAR LA LEGISLACIÓN CORRESPONDIENTE. ART. 204 CP. REQUISITOS TÍPICOS. “Cabe recordar que el Código Penal en su artículo 204 quater establece: “Será reprimido… el que teniendo a su cargo la dirección, administración, control o vigilancia de un establecimiento destinado al expendio, 154 Poder Judicial de la Nación almacenamiento, distribución, producción o fabricación de sustancias medicinales, a sabiendas, incumpliera con los deberes a su cargo posibilitando la comisión de alguno de los hechos previstos en el artículo 204”.” “En cuanto al resultado o nexo de evitación, la omisión del autor tiene que posibilitar la comisión de uno de los hechos previstos en el artículo 204, de allí que tiene que haber una relación objetiva, directa, causal entre la omisión del agente y la realización del otro delito. Si alguno de los delitos del art. 204 se comete por circunstancias ajenas a la omisión del sujeto activo –por otra vía-, no podrá imputarse a éste el hecho (Código Penal de la Nación comentado y anotado, Dálesio Andrés José, 2° Edición Actualizada y Ampliada, T° II, Ed. La Ley, año 2009, pág 994).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 4.12.2012 “Porpiglia” Causa 47.472 Reg. 1412 J. 9 - S. 18 DENUNCIA. REQUISITOS DE VALIDEZ. ART. 178 Y 242 CPPN. NULIDAD. “En efecto, muy lejos de la singular lectura del a quo acerca de los alcances de las evocadas normas, este Tribunal ha reconocido y destacado el cabal espíritu que guió el nacimiento de esa previsión legal. No son admisibles las denuncias ni los testimonios que en perjuicio del otro brinden, al interior de un proceso penal, los USO OFICIAL cónyuges, descendientes, ascendientes o hermanos. La necesidad de preservar la cohesión familiar y la protección integral de esa primera y fundamental comunidad se erige intensamente ante cualquier otro interés que desee invocarse; incluido aquel que el proceso penal ha sido llamado a realizar (cfr. causa “Del Valle”, reg. Nro. 579, rta. el 16/6/09).” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “En estos términos no existiría supuesto más perfecto de verse comprendido por las disposiciones legales invocadas que aquel traído a estudio del Tribunal. Y, de así serlo, ningún resquicio a duda o interpretación podría impedir la solución ansiada por la defensa.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Sin embargo, al momento de engarzar las previas y neutrales palabras de la ley con las concretas y reales circunstancias de la causa se advierte un punto que ningún tratamiento ha recibido en la petición de la defensa. Ella ha insistido en el lazo familiar que todavía unía a Laura Muñoz con Alejandro Vandenbroele, en cómo la presencia de esa testigo teñía todos los pasajes de la causa, en que el delito investigado lejos estaba de damnificarla. No obstante, ninguna referencia concreta se hizo acerca del último elemento que la norma exige para su práctica vigencia. No se indicó cuáles fueron las declaraciones que Laura Muñoz formuló específicamente en contra de su marido que afectase su propia situación en la causa. Y es esta una ausencia que pronto se comprende.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Al afrontar el análisis de la misma declaración de Laura Muñoz, la que en verdad interesa y la que tendría la fuerza de derrumbar todo lo actuado en autos, nada se vislumbra que pueda incluirse en ese concepto.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Es cierto que la nombrada efectuó numerosos comentarios en contra de su marido. Amenazas, persecuciones, incluso lesiones se enlazan en una secuencia que harían a Vandenbroele protagonista de tales ilícitos. Sin embargo, ninguno de ellos vinculados a esta causa y ninguno que ella no pudiera, sino más aún debiera, denunciar; como en efecto habría hecho.” (Del voto de los Dres. Freiler y Ballestero) “Ello sentado, he de ingresar en el estudio de la primera de las nulidades abordadas en el voto que antecede. No obstante que comprendo las razones que invocan mis colegas para relativizar la entidad cargosa del testimonio de Laura Muñoz, descalificando su utilidad probatoria, entiendo que dicho análisis es ajeno y, en todo caso, excede los términos del precepto legal que prohíbe el testimonio. Al mismo tiempo, considero que aun en la lógica del voto precedente, no es posible pasar por alto que el testimonio de Muñoz fue buscado especialmente por el Fiscal -órgano titular de la acción y acusador- como prueba de cargo, sin olvidar que la valoración o el convencimiento que pueda generar en el juzgador a la hora de probar una hipótesis delictiva remite a otra instancia procesal. Así las cosas, la declaración de nulidad postulada es la solución que se ajusta al texto expreso de la ley (art. 178 del CPPN: “no podrán testificar en contra del imputado, bajo pena de nulidad, su cónyuge, ascendientes, 155 descendientes o hermanos, a menos que el delito aparezca ejecutado en perjuicio del testigo o de un pariente suyo de grado igual o más próximo que el que lo liga con el imputado”) y al criterio interpretativo de esa norma que esta Sala, en consonancia con la Doctrina, ha venido sosteniendo en los casos “Gutiérrez, Carina F.” (causa nº 33.132, del 14/8/2001, registro nº 641), “Duran Gutiérrez, A.” (causa nº 37.208, del 24/2/2005, registro nº 90) y “Martins, Raúl Luis” (causa nº 46.789, del 25/10/2012, registro nº 1235) entre otros, pues a través de aquella prohibición no sólo se intenta “amparar el vínculo familiar preservándolo de las lesiones perpetuas que este tipo de hechos generan” sino también “evitar que estos enfrentamientos conyugales conviertan, innecesariamente, el accionar de la justicia en arma de rencillas domésticas” (CSJN, Fallos 315:459, voto del Dr. Carlos Fayt). Esta última circunstancia surge palmaria de la lectura de la declaración de Laura Muñoz. Análogo alcance confiere Roxin a la regulación de estos testimonios dentro del proceso penal alemán, explicando que su sentido reside en que a los parientes cercanos -“incluso todavía después del divorcio”- se les debe evitar el conflicto entre la obligación de decir verdad y el afecto de pariente pues, además, “sería tan escaso el valor de una declaración obtenida compulsivamente que no se justificaría una intromisión en la esfera familiar íntima” (Claus Roxin, “Derecho Procesal Penal”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2003, pág. 222/223).” (Del voto del Dr. Farah) “A diferencia de algunos de los precedentes apuntados, donde la palabra “cónyuge” implicaba una valla a la hora de hacer valer en plenitud el espíritu de la disposición -por ejemplo, cuando se trataba de una convivencia sin matrimonio-, el caso que se encuentra a estudio es estrictamente el previsto en la norma, es decir, no exhibe grieta por la cual pueda colarse siquiera una variante interpretativa. Apartarse de ella en perjuicio del imputado es lisa y llanamente desconocer que a la verdad como meta del procedimiento sólo se debe arribar por los medios y en la forma que la ley permite.” (Del voto del Dr. Farah) “Como consecuencia de lo anterior puede afirmarse que existía una prohibición de escuchar en calidad de testigo a Laura Muñoz en el marco de las actuaciones que se seguían contra su cónyuge, una prohibición que en caso de ser ignorada conducía, por expresa previsión legal, a la nulidad. El conocimiento de esa situación, su carácter notorio, es lo que irrita a la Defensa -y sorprende al resto- a la hora de evaluar la actuación del Fiscal, pues siquiera existe aquí la discusión generada sobre las denuncias prohibidas a causa de no ser expresa, para ese supuesto, la sanción de nulidad (ver causa 30.444: “Nieva”, rta. 10/12/98, reg. n° 1062).” (Del voto del Dr. Farah) “Violada la prohibición el Tribunal se encuentra, a mi juicio, en la obligación de declarar, aun de oficio, la nulidad del testimonio de Laura Muñoz. Y esa sanción no sólo es de carácter absoluto sino que también es “rigurosa y no puede desconocerse al admitirse la denuncia (el testimonio) contra los restantes partícipes, cuando al mismo tiempo se la considera nula respecto de los parientes alcanzados por aquélla” (D´Albora, Francisco J. “Código Procesal Penal de la Nación”, novena edición corregida, ampliada y actualizada por Nicolás F. D´Albora, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2011, pág. 298).” (Del voto del Dr. Farah) C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “Vandenbroele” Causa 47.224 Reg. 1569 J. 4 - S. 7 DOCUMENTOS. DOCUMENTOS PÚBLICOS FALSOS. PRUEBA. CUERPO DEL DELITO. FALTA DE SECUESTRO DEL DOCUMENTO APÓCRIFO. IRRELEVANCIA. “…si bien es cierto -tal como lo afirma el a quo- que las fotocopias de las matrículas apócrifas no constituyen un documento en el sentido prescripto por las figuras típicas de los arts. 292 y 296 C.P, este Tribunal ha afirmado en reiteradas oportunidades que la ausencia de tales originales no impide la constatación del cuerpo del delito (ver en este sentido causa n° 32.105 “Zorrilla”, Reg. n° 34.908, rta. 14/8/2012 entre tantas otras).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 4.12.2012 “Chalup Tapia” Causa 32.505 Reg. 35.452 J. 2 - S. 3 DOCUMENTOS. FALSEDAD. NOTARIO. OBLIGACIÓN DE LOS ESCRIBANOS RESPECTO DE LA 156 Poder Judicial de la Nación IDENTIDAD DE LOS OTORGANTES DEL ACTO. DACIÓN DE FE DE CONOCIMIENTO. ART. 1001 CÓDIGO CIVIL. ALCANCES. “En esa línea argumental, es posible agregar lo manifestado por la Cámara Nacional de Casación Penal en cuanto a que “la conducta típica del art. 293 es insertar en un documento declaraciones falsas y que ellas tengan aptitud para producir perjuicio. El dolo estriba en el conocimiento del carácter del documento, del objeto y de lo falso que en él se introduce, extendiéndose al de la posibilidad de perjuicio. Sólo funciona lo que se denomina dolo directo. En las falsedades documentales se requiere que el agente proceda a sabiendas que falsifica y que actuó con voluntad de hacerlo, lo cual no puede proceder de simples violaciones del deber de cuidado que no permiten encuadrar la conducta dentro del dolo directo”(voto de la Dra. Capolupo de Durañona y Vedia en mayoría, CNCP, Sala IV, Causa N° 1064, “Martinez del Valle, Ezequiel Adolfo s/recurso de casación”, 22/03/99).” “Recordemos que la encartada cumplía funciones como notaria adscripta en la Escribanía donde sucedieron los hechos cuestionados y fue quien se hizo cargo de este trámite en particular.” “Además, se ha acreditado que las firmas certificadas por García Cortinez no fueron realizadas por Lucrecia Amoedo (cfr. estudio caligráfico efectuado por el Cuerpo de Peritos Calígrafos a fojas 312/313 de los autos principales).” USO OFICIAL “Finalmente, a los efectos de determinar si García Cortinez al realizar su actividad notarial emitió un correcto juicio de certeza acerca de la identidad de quien se presentara como Lucrecia Amoedo, efectuaremos algunas consideraciones en torno a las obligaciones que tienen los notarios en casos como el que nos ocupa.” “Así, respecto del procedimiento para la obtención del referido juicio de identificación, no puede pasarse por alto que la ley 17.671 del Registro y Clasificación del Potencial Humano, creó el Documento Nacional de Identidad como “único medio para probar la identidad de las personas”. Sin embargo, se ha entendido de un modo uniforme que pese a ello, no alcanza sólo con la exhibición del documento de identidad para que el notario se conforme en torno a la verificación de ese extremo. Ello se debe a que el juicio que debe elaborar el notario exige desplegar una actividad más cuidadosa que la mera exhibición del documento por el compareciente (trato y comunicación con las personas, examen de las fuentes o medios que conduzcan a la evidencia, etc.), sobre todo en tiempos en que resulta de gran notoriedad los casos de sustitución de identidades para fines ilícitos (en este sentido, ver C. Nac. Crim. y Corr., sala 6ª, causa “Sanz” del 08/03/2006, Lexis Nexis on line Nº 12/15161; y de su sala 1°, causa “Trinchitella” del 17/11/2005, Lexis Nexis on line 12/15412, y causa “Pérez Soto” del 06/07/2004, exp. n° 24.204; y de su sala 5°, causa “Gobbi” del 23/12/2003, Lexis Nexis on line 12/12.424).” “De esta manera, el referido juicio de individualización no puede alcanzarse por un solo procedimiento, pues por su naturaleza exige la convergencia de diferentes operaciones jurídicas. El documento de identidad es básico y los medios más utilizados son: la presentación por algún conocido del escribano y la entrega de documentos coincidentes extendidos a nombre del compareciente, tales como títulos de propiedad, declaraciones juradas de impuestos, formularios administrativos, entrevistas previas, comparación y cotejo de firmas y huellas dactilares, recibos de pago de impuestos y servicios, etc. (confr. C.N.Civ., sala H, causa “Brawn” del 05/12/2006; de su sala D, del 08/02/1983, JA 1983-III, 445; de su sala K, del 26/04/2001, LL 2001-E, 185; de su sala J, del 28/08/1998, LL 1999-E, 911; de la C. Nac. Com., sala E, causa “Cuatro Vientos S.A.” del 04/08/2005, Lexis Nexis on line 11/39.887, entre otros).” “Y aunque fueron modificados por la ley 26.140 los artículos 1001 y 1002 del Código Civil, y se atenuó la “fe de conocimiento” al permitir la identificación mediante “documento idóneo”, ello en nada cambia a lo dicho anteriormente, pues la reforma vino a plasmar lo que ya la jurisprudencia y doctrina imponía como obligaciones del escribano (cfr. causa N° 41.548 “Bravo, Mónica Elena y otros s/ sobreseimiento, procesamiento y embargo”, Reg. n° 1624, rta. el 23/12/2008, de esta Sala Primera).” “En el caso, todo parece indicar que la Escribana cuanto menos desconoció las mínimas exigencias inherentes a sus funciones como fedataria, y no tomó en cuenta los recaudos suficientes que la prudencia y cautela imponen 157 para arribar a un juicio de certeza sobre la verdadera identidad de la persona que se encontraba requiriendo sus servicios profesionales. Esa falta de recaudos nos inclina a sostener, con el grado de probabilidad requerido para esta etapa del proceso, que García Cortinez tenía conocimiento de la falsedad del documento que certificó, circunstancia que permite tener por configurado el dolo típico requerido por el tipo penal aplicado.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “García Cortinez” Causa 46.806 Reg. 1554 J. 12 - S. 24 DOCUMENTOS. FALSIFICACIÓN DE DOCUMENTACIÓN AUTOMOTOR. FALSIFICACIÓN DE CHAPAS PATENTE. CONCURSO DE DELITOS. CONCURSO IDEAL. “Se encuentra comprobado en la causa que el imputado, al ser detenido por el personal policial, circulaba en un automóvil que llevaba chapas patentes falsificadas y que, ante el requerimiento del personal policial, exhibió un título automotor falso (ver fs. 1/2, 80/81, 155 de los autos principales).” “El Juez calificó el hecho a la luz del delito de uso de documento falsificado, en concurso ideal con el de falsificación de la numeración de un objeto registrado de acuerdo con la ley (arts. 296, 289 inc. 3 y 54 CP) y la defensa, según lo adelantado, circunscribió sus agravios al aspecto subjetivo de tales figuras.” “Cabe señalar que el uso del documento falsificado atribuido al dominio consignado en las chapas patentes falsificadas y que correspondían a un automotor sin impedimentos y la propia falsificación de las chapas formarían parte de un plan común dirigido a aparentar la legalidad de la posesión del rodado. En función de lo expuesto y de lo que el Tribunal ha dicho in re: “Fraga” (cfr. c/n° 41.825 “Fraga”, reg. n° 1268, rta. 28/10/08), coincidimos con el a quo en que entre las figuras aplicadas media un concurso ideal (art. 54 CP).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 11.12.2012 “Quartieri” Causa 47.626 Reg. 1479 J. 7 - S. 13 EXCUSA ABSOLUTORIA. ART. 185 CP. CASOS EN QUE PROCEDE. “Al emprender el examen del instituto de la excusa absolutoria, resulta provechoso recordar que Carrara, en su obra “Programa de Derecho Criminal”, al tratar los delitos contra la propiedad, si bien se refirió específicamente al tipo penal de hurto, indicó cuales fueron los motivos que determinaron a que se negara toda acción criminal entre ciertos familiares.” “Explicó que en un primer momento se lo consideró desde el punto de vista moral, ya que “en familia suele obrarse en confianza, como suele decirse, y que el hijo o la esposa se aprovechan a veces de las cosas de su padre o de su esposo, sin conciencia de obrar mal, casi con la idea de que tienen derecho. Desde el punto de vista jurídico, se consideró que esas sustracciones no presentan un daño mediato, pues todos piensan que esos jóvenes o esas mujeres no serían capaces de poner la mano sobre los bienes de los extraños. Finalmente se consideró, por el punto de vista político, que el entablar un proceso penal por esas sustracciones, ocasionaría escándalo y desdoro sobre la víctima del hurto y toda su familia, y sería causa funesta de amarguras y discordias familiares, y un impulso frecuente para que los miembros de la familia mintieran delante de la justicia; esta razón predomina en los códigos modernos” (Carrara, Francesco, “Programa de Derecho Criminal”. Parte especial. Volumen IV, Sexta clase de la sección primera, Editorial Temis Bogotá, 1969, 320/1).” “Por su parte, nuestro Código Penal recogió esa idea al incluir el artículo 185. En su redacción estableció que no responderán penalmente los imputados de ciertos delitos contra la propiedad y que lo hayan cometido en perjuicio de alguno de sus familiares.” “Así, la doctrina y la jurisprudencia coinciden en la siguiente premisa general: el legislador ha preferido, en lugar del castigo de algunos de sus integrantes, preservar el núcleo familiar de estrecha comunidad. Ante la inespecificidad que ello significa, inmediatamente se aclara: se trata de sustraer la injerencia estatal del ámbito de las relaciones intimistas que cabe suponer se desarrollan dentro de la organización familiar (Álvarez, Ricardo 158 Poder Judicial de la Nación Carlos María, “Exención de responsabilidad”, en Baigún, D. y Zaffaroni, E. (dir.) Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial. Tomo VII, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2011, 893).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 5.12.2012 “Marachlian” Causa 47.497 Reg. 1443 J. 11 - S. 22 HONORARIOS. MONTO REGULADO POR EL JUEZ. PERITAJE. PERITOS INGENIEROS. “En efecto, dadas las características particulares de la investigación en la que se inscribió el peritaje y el resultado evidentemente desproporcionado que arrojaría la consideración rígida de las pautas arancelarias específicas para la profesión (art. 534 del CPPN), se encuentra sobradamente justificada la aplicación de la Ley 24.432, que en su art. 13 establece: “Los jueces deberán regular honorarios a los profesionales, peritos, síndicos, liquidadores y demás auxiliares de la justicia, por la labor desarrollada en procesos judiciales o arbitrales, sin atender a los montos o porcentuales mínimos establecidos en los regímenes arancelarios nacionales o locales que rijan su actividad, cuando la naturaleza, alcance, tiempo, calidad o resultado de la tarea realizada o el valor de los bienes que se consideren, indicaren razonablemente que la aplicación estricta lisa y llana de esos aranceles USO OFICIAL ocasionaría una evidente e injustificada desproporción entre la importancia del trabajo efectivamente cumplido y la retribución que en virtud de aquellas normas arancelarias habría de corresponder (…)”.” “También es cierto que, de acuerdo con la jurisprudencia de esta Cámara, el sueldo bruto que cobra mensualmente un integrante del Cuerpo de Peritos de la Justicia Nacional, con usufructo de retribución por título habilitante, puede servir como referencia objetiva para la determinación (ver causa n° 47.206 “Grumberg”, reg. 944, rta. 4/9/12; c/n° 43.108 "PALEO, Maria Clara s/regulación honorarios", reg. n° 1239, rta. 9/11/09, con cita de las causas n° 30449 "Figueroa Alcorta", reg. n° 365, rta. 21/5/99; n° 33.537 "Carniglia", reg. n° 699, rta. 15/7/02; c. n° 30.567 "Renzi", reg. n° 938, rta. 27/10/99; c/n° 35.643 "Bressan", reg. n° 768, rta. 4/9/03; Sala II, causa n° 23.167 "Procupez", reg. n° 24.763, rta. 2/02/06).” “A su vez, deben ser tenidos en cuenta como parámetros de evaluación elementos de juicio tales como la calidad del desempeño de los peritos y su solvencia profesional, el tiempo insumido en la realización del estudio encomendado, la complejidad del peritaje y la utilidad de sus resultados para el proceso (ver causa 33.581 “Bauer, Ernesto s/regulación de honorarios”, reg. 1231, rta. 22/11/02).” C.C.C. Fed. Sala I Ballestero - Farah 27.12.2012 “García” Causa 47.739 Reg. 1577 J. 7 - S. 13 INCONSTITUCIONALIDAD. DECLARACIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA. “Ante todo, resulta oportuno recordar que la declaración de inconstitucionalidad de las leyes constituye un acto de suma gravedad institucional, de manera que debe ser considerada como una "ultima ratio" del orden jurídico (ver C.S.J.N., fallos: t. 249, p. 51; t. 260, p. 153; t. 264, p. 364; t. 285, p. 369; t. 288, p. 325 -Rev. La Ley, t. 186, p. 786; t. 118, p. 270; Rep. La Ley, t. XXVII, p. 284, sum. 23; Rev. La Ley, t. 151, p. 312; t. 156, p. 851, fallo 31.879-S-).” “También es importante señalar que cualquiera sea el respaldo constitucional que se reconozca a un derecho, este, como todo derecho de esa fuente, no es absoluto sino que debe ejercerse de conformidad con las leyes que reglamentan su ejercicio, las cuales, a su vez, no pueden alterarlos, lo que sucede cuando sus previsiones resultan irrazonables, o sea, cuando no se adecuan al fin que requirió su establecimiento o incurren en manifiesta iniquidad (ver C.S.J.N., fallos, t. 150, p. 89; t. 171, p. 348; t. 199, p. 488; t. 200, p. 450; t. 247, p. 121; t. 249, p. 252; t. 250, p. 418; t. 253, p. 478; t. 256, p. 241; t. 263, p. 460 -Rev. La Ley, t. 36, p. 703, con nota de Carlos M. Giuliani Fonrouge; t. 137, p. 561; t. 100, p. 47, con nota de Nerva; t. 105, p. 790; Rep. La Ley, t. XXVIII, p. 159 1279, sum. 26; t. 112, p. 716; t. 123, p. 959, fallo 13.815-S-).” “Es evidente que la presentación del recurrente no contiene las razones en cuya virtud se sostiene la contradicción entre la norma legal aplicada y la Constitución Nacional, siendo insuficiente la mera enunciación del quebrantamiento de principios constitucionales, sin demostrar el motivo de irrazonabilidad en el caso concreto (v. Navarro, Guillermo Rafael y Daray, Roberto Raúl; Código Procesal Penal de la Nación. Análisis doctrinal y jurisprudencial, Tomo 3, Hammurabi, 4° edición actualizada y ampliada, agosto 2010, pp. 431 y 432 y v. CNCP, Sala I, causa N° 334, “Mirol, G.” rta.: 30/12/94 y causa N° 3602, “Ideme Basáez”, rta.: 11/7/01).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 5.12.2012 “Caroso” Causa 47.493 Reg. 1456 J. 6 - S. 11 MEDIDAS CAUTELARES. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. “Hemos sostenido en otras oportunidades que “la finalidad de las medidas cautelares es evitar que el tiempo que insume el proceso frustre el derecho… se asegura así el eventual cumplimiento de la condena…” (cf. c. n° 47.324, “Orellana Conde, Juan V. s/levantamiento de clausura”, rta. el 25/10/12, reg. n° 1232).” “En esa oportunidad señalamos que “Su dictado debe respaldarse en la presencia de dos presupuestos fundamentales, a saber: la verosimilitud del derecho -fumus bonis iuris- y el peligro en la demora -periculum in mora-.El primero de estos requisitos se refiere a la existencia de cierto grado de verosimilitud del derecho invocado, es decir, de los hechos en los que se funda el derecho en cuestión. No se requiere una acreditación plena, un conocimiento exhaustivo y profundo de la materia controvertida -en el caso de un proceso penal, de la ocurrencia del suceso pesquisado y de la participación en él del encausado-, sino que se exige uno encaminado a obtener un pronunciamiento de mera probabilidad acerca de la existencia del derecho discutido, es decir, la apariencia de su configuración. El segundo requiere la existencia de un temor grave y fundado de que durante la sustanciación del proceso, con motivo del transcurso del tiempo que éste insumirá, pueda frustrarse el cumplimiento de la sentencia. El peligro debe ser objetivo y derivar de circunstancias fácticas comprobadas en el sumario”.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “Carvajal Cañasto” Causa 47.627 Reg. 1558 J. 1 - S. 1 NE BIS IN IDEM. CONCEPTO. ALCANCES. “En este sentido, nuestro código procesal ha escogido una fórmula amplia de protección, en virtud de la cual nadie podrá ser perseguido penalmente más de una vez por el mismo hecho (art. 1 in fine). Su alcance debe interpretarse, en palabras de Maier, como un resguardo frente al “riesgo de una nueva persecución penal, simultánea o sucesiva, por la misma realidad histórica atribuida, única interpretación compatible si se quiere garantizar, sin hipocresías, un verdadero Estado de Derecho y si se quiere evitar sinrazones en la aplicación práctica del principio” (v. Maier, Julio B. J. “Derecho Procesal Penal. I. Fundamentos”, Ed. Del Puerto, Buenos Aires, 1999, pág. 601/602).” “De este modo, una vez precisada la concurrencia de los extremos definidos por los juristas como eadem persona (identidad de la persona perseguida), eadem res (identidad del objeto de la persecución) y eadem causa petendi (identidad de la causa de la persecución) ninguna posibilidad queda más que la de clausurar una persecución que, de otro modo, importaría afectar los derechos elementales de los ciudadanos. Estas tres identidades deben coexistir para que pueda afirmarse la concurrencia de una identidad total (conf. Clariá Olmedo, J. A., “Derecho Procesal Penal”, t. I, 1960, p. 250).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “Mangone” Causa 45.909 160 Reg. 1535 J. 5 - S. 9 Poder Judicial de la Nación NULIDAD. REQUISITOS PARA SU DICTADO. EXIGENCIA DE PERJUICIO REAL Y CONCRETO. “De este modo, la posición de este Tribunal es la que mejor se adecua al principio de trascendencia y conservación, toda vez que resulta “...inadmisible la declaración de nulidad por la nulidad misma (CNCP, Sala II, JA, 19994-II-629) ya que la base de toda declaración de invalidez es la demostración indispensable de un interés jurídico concreto (Palacio, Nulidad de la indagatoria..., LL, 1993-D-186, dado que su reconocimiento carecería de toda virtualidad procesalmente beneficiante y se transformaría en una declaración teórica e implicativa, solamente, de un dispendio de actividad jurisdiccional)” (Navarro Guillermo Rafael, Daray Roberto Raúl, “Código Procesal Penal de la Nación”. Ed Hammurabi, Tomo 1, pág. 442).” “En este mismo sentido, la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal tiene dicho que "para que la declaración de invalidez de un acto procesal resulte procedente es indispensable que se verifique un perjuicio real y concreto, esto es, que se haya producido una efectiva limitación de un derecho del imputado. Lo contrario importaría afectar el principio de trascendencia e implicaría el dictado de la nulidad por la nulidad misma, lo cual resulta inaceptable en el ámbito del derecho procesal..." (causa nº 4742, registro nº 497/03, del 03/09/03).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 11.12.2012 “Clar” USO OFICIAL Causa 47.104 Reg. 1467 J. 4 - S. 8 PROCESO PENAL. DEBIDO PROCESO. NE PROCEDAT IUDEX EX OFFICIO. ALCANCES. “Por aplicación de esa doctrina, no es procedente desestimar la denuncia con el exclusivo argumento de que no se ha producido el requerimiento fiscal de instrucción que habilitaría la actuación jurisdiccional, cuando la intervención en la causa del querellante particular descarta que el juez esté actuando de oficio si el Ministerio Público Fiscal no ha impulsado la acción, exigiendo que en ese supuesto el juez se expida sobre la relevancia penal de los hechos denunciados en procura del derecho al acceso a la justicia que le es reconocido por el artículo 18 de la Constitución Nacional (ver de esta Sala causa nº 23.277 “Alarcón” reg. nº 24.664 del 27/12/05, causa n23.433 “Aric Express”, reg. n° 24.923 del 29/03/06, causa nº 23.602 “Aerolíneas Argentinas” reg. n° 24.992 del 19/4/06, causa n° 25.360 “ONABE”, reg. n° 27.080 del 5/7/07, causa nº 26.903 “Cook”, reg. n° 28.872 del 4/09/08, causa n° 26.771 “Rojt”, reg. n° 28.897 del 9/9/08, causa n° 27.339 “Pinto”, reg. n° 29.520 del 23/2/09, causa n° 27.695 “Simeonoff”, reg. n° 29.934 del 28/5/09, causa n° 28.886 “Biró”, reg. n° 31.216 del 30/3/10, entre otras. Asimismo, de la Sala I, causa n° 40.191 “P.G.N.”, reg. n° 419 y causa n° 40.667 “Posse”, reg. n° 420, ambas del 17/5/07).” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 26.12.2012 “Ruiz” Causa 32.633 Reg. 35.545 J. 11 - S. 22 PROCESO PENAL. DELEGACIÓN DE LA INSTRUCCIÓN. DISCRECIONALIDAD DEL MAGISTRADO. “Esta Alzada ha entendido que “el instituto de la delegación es eminentemente discrecional para el juez, pudiendo éste disponer de su utilización durante toda la instrucción, con el único límite de la conveniencia para el desarrollo de la investigación…” (v. causa n° 17.121 “Inc. de apelación en autos Valdez, B. s/defraudación”, rta. 16.11.00, reg. 18.176; c. n° 17.248 “Norberto y otros s/nulidad art. 196 C.P.P.”, rta. 5.12.00, reg. 18.254 y sus citas; c. n° 19.098 “Massholder, Juan s/nulidad delegación fiscal”, rta. 22.8.02, reg. 20.079 y 28.425 “Desiree Aidar”, rta. 24.11.09, reg. n° 30.699, entre otras).” “Cierto es que se ha sostenido que decisiones de esta índole resultan ajenas al control jurisdiccional de este Tribunal por la vía del recurso que se pretende en tanto no se trata de aquellos declarados apelables de conformidad con lo normado por los arts. 432, primer párrafo y 449 del código de forma (ver c. n° 30.661 “N.N. s/delegación fiscal”, rta. 5.9.11, reg. n° 33.409; c. n° 31.050 “Pereira Zayas”, rta. 11.10.11, reg. n° 33.576; c. n° 32.098 “Dr. Comparatore”, rta. 9.8.12, reg. n° 34.877), mas también lo es que la excepción a ello surge ante 161 supuestos que permiten apartarse de tal regla.” “b. Ello acontece en el caso. En efecto; analizando el trámite primigenio y sobre el cual descansa la decisión que finalmente motivara esta intervención, se desprende de las copias de fs. 1/11 vta. que más allá que el Sr. Juez de grado dispuso la delegación en los términos del art. 196 bis del código de forma, el Sr. Fiscal fundó los motivos por los cuales a su entender no correspondía tal proceder, sugiriendo como forma adecuada de desarrollar lo encomendado la extracción de testimonios y la formación de una nueva causa que, hecho esto, sí podía ser delegada en los términos del art. 196 del código procesal (6 de agosto de 2010, v. fs. 5/7).” “El Dr. Torres (v. fs. 8/9 vta.) entendió que la extracción de testimonios, contando ya la fiscalía con copias de todo el expediente, resultaba “... contraria a cualquier criterio de celeridad procesal y un dispendio de recursos ...”, no procedió a la formación de la nueva causa sugerida, y le remitió nuevamente las actuaciones “... en los términos del art. 196 del Código formal...”.” “El reenvío que bajo tal disposición (art. 196 C.P.P.) formulara, no fue aceptado en esas condiciones por el Dr. Taiano quien procedió a la devolución de esos obrados, sin perjuicio de lo cual en los términos del art. 26 de la ley del Ministerio Público, el 27 de septiembre de 2010 (v. fs. 10/vta., y 16/20) conformó la actuaciones complementarias n° 4/2010 con el objeto de “... determinar la identidad de los imputados que fueron incorporados en las sucesivas requisitorias de instrucción presentadas por esta Fiscalía, mediante apodos, alias, nombres de guerra o diversas identidades; como así también de todas aquellas personas que pudieran haber actuado en el Grupo de Tareas 3.3/2, con sede en la Escuela de Mecánica de la Armada, cuya identidad no se encuentra esclarecida, en relación con los hechos investigados en aquel expediente”.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun - Farah 10.12.2012 “Dr. Taiano” Causa 32.615 Reg. 35.467 J. 12 - S. 23 RECURSO DE CASACIÓN. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. ARBITRARIEDAD. “Hemos dicho en anteriores ocasiones que el ordenamiento procesal exige, para que se torne procedente la impugnación mediante la vía intentada, que se verifiquen las exigencias previstas en el artículo 457 del Código Procesal Penal de la Nación, relativas a la naturaleza de la resolución recurrida, como así también que los agravios introducidos se sustenten en alguno de los supuestos establecidos en el artículo 456 del mismo código inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva, o inobservancia de normas procesales fijadas bajo pena de inadmisibilidad, caducidad o nulidad- (causa n° 42.491, “Belforte, Luciano s/ casación”, rta. 25/3/09, reg. n° 232, entre muchas otras).” “En consecuencia, y recordando que “...no basta para demostrar la existencia de arbitrariedad en el decisorio recurrido la mera discrepancia con el criterio del tribunal de grado, sino que para ello es preciso evidenciar en forma incontrastable que lo resuelto desatiende las reglas de la lógica, la experiencia general y el recto entendimiento” (C.N.C.P., Sala III, causa nro. 7736, reg. Nº 1259/07, rta. el 4/9/07 y sus citas), cabe concluir que el recurso impetrado no ha superado el juicio de admisibilidad que compete efectuar a este Tribunal, por lo que habremos de proceder a su rechazo.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 13.12.2012 “Fiscalía de Investigaciones Administrativas” Causa 47.431 Reg. 1502 J. 11 - S. 22 RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. “Cabe señalar que el artículo 474 del C.P.P.N. establece que el presente recurso procede cuando se hubiese cuestionado la constitucionalidad de una ley, ordenanza, decreto o reglamento que estatuya sobre materia regida por la Constitución y la sentencia o el auto fuere contrario a las pretensiones del recurrente. Si bien una interpretación literal indicaría que sólo se admite cuando la decisión ha sido favorable a la validez constitucional de la norma, se ha interpretado que el mencionado remedio resulta la vía adecuada para lograr la declaración de 162 Poder Judicial de la Nación constitucionalidad de una norma declarada violatoria de la Constitución Nacional por un tribunal inferior, tal como se corrobora en el presente caso (C.N.C.P. Sala IV c. n° 1676 “Fernández, Miguel Tito s/ rec. de inconstitucionalidad”, rta. el 10/8/00, reg. n° 2747; Sala II c.n° 36 “Costilla, Jorge s/ recurso de inconstitucionalidad”, rta. el 24/11/93, reg. n° 61 y Sala III c. n° 64 “Belizán, A. s/ recurso de inconstitucionalidad”, rta. el 15/3/94, reg. n° 94, entre otras).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “Barroca” Causa 47.411 Reg. 1568 J. 7 - S. 14 RECUSACIÓN DE MAGISTRADOS. CAUSALES. “En ese sentido, ha sostenido la Sala que “…el eje de la cuestión traída a nuestro conocimiento se halla, en realidad, en el justiciable, que es el titular de la garantía cuya afectación se encuentra en juego. El análisis de aquella no descansa sobre la investidura y real ecuanimidad del juez recusado, sino tan sólo pretende asegurar con amplitud la garantía constitucional de las partes de ser oídas por un Tribunal imparcial” (cfr. c.n° 28.100 “Moreno Ocampo s/ recusación”, rta. el 22/11/96, reg. n° 1050).” “En el caso concreto, el planteo de la parte se refiere a motivos que se vinculan, precisamente, con el aspecto USO OFICIAL objetivo de la garantía. A diferencia de lo que ocurre con la imparcialidad personal o subjetiva, la que se presume mientras no se demuestre lo contrario (conf. casos del T.E.D.H. mencionados y “Albert” y “Le Compte”, del 10/2/1983), en lo que hace a la perspectiva objetiva “...se debe determinar si...hay hechos averiguables que podrán suscitar dudas respecto de su imparcialidad. En este sentido, hasta las apariencias podrán tener cierta importancia.” (caso “Herrera Ulloa v. Costa Rica” de la C.I.D.H., sentencia del 2 de julio de 2004; en similar sentido del T.E.D.H. en “Delcourt”, del 17/1/1970, Boletín...cit., p. 183, en “Piersack” del 01/10/82, Boletín de Jurisprudencia constitucional, Tribunal Europeo de Derechos Humanos, 25 años de jurisprudencia, 1959-1983, Publicado en las Cortes Generales, Madrid, pág. 872; y en “De Cubber” del 06/10/84, Boletín de Jurisprudencia constitucional, Tribunal Europeo de Derechos, jurisprudencia 1984-1987, Publicaciones de las Cortes Generales, Madrid, pág. 255).” “No debe perderse de vista que, tal como señalara Baumann, “...no se trata de que el juez sea parcial; es suficiente que existan motivos que justifiquen la desconfianza sobre la imparcialidad del juez. Las razones no deben llevar concretamente a esta desconfianza, siendo suficiente que sean idóneas para insinuar esta conclusión.” (Baumann, Jürgen, Derecho Procesal Penal, traducción: Conrado A. Finzi, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1986, p. 157; con similares palabras, Roxin, Claus, Derecho Procesal Penal, traducción: Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor, Ed. del Puerto, Buenos Aires, 2003, p. 43).” “Ahora bien, aunque es cierto que dentro de las facultades del juez de instrucción se encuentra la de decidir qué medidas se adoptan y cuándo se producen, y que el modo en que lo haga no puede, en principio, dar lugar a temor de parcialidad, no puede negarse que en el caso se han constatado ciertas circunstancias que permiten advertir el extremo alegado por la querella.” “Entonces como ya se sostuvo en esa intervención “‘es en los órganos encargados de la administración de justicia sobre quienes recae, en forma imperativa, la misión de asegurar que el trámite de la causa principal no se paralice..., y se frustre, de este modo, el objeto mismo del proceso penal’ (CSJN causa E-116-XXXVII, ‘Espósito, Miguel Ángel s/ privación ilegal de la libertad reiterada’, rta. 7/12/01)” (causa n° 46.160, “Aravena”, rta. el 16/02/12, reg. n° 99).” “Ello por cuanto “...las irregularidades relatadas han causado un grave menoscabo a los derechos del pretenso querellante, escenario que, de prolongarse en el tiempo, podría provocar claramente, en relación a su situación, un supuesto de privación de justicia”.” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero 21.12.2012 “Aravena” Causa 47.420 Reg. 1571 J. 3 - S. 6 163 REQUISA. REQUISA PROCEDENCIA. PERSONAL. DETENCIÓN. REQUISA DE PROCEDIMIENTO AUTOMOTOR. POLICIAL. REQUISITOS NULIDAD. PARA SU PROCEDENCIA. DISIDENCIA. “Antes de la sanción de la ley 25.434 la controversia en torno a la inspección de automóviles radicaba en dilucidar si era necesaria una orden de allanamiento o una orden de requisa para proceder. Tal cuestión ha quedado zanjada luego de la reforma. En este sentido, el art. 230 bis del CPPN refiere: “…Los funcionarios de la policía y fuerza de seguridad, sin orden judicial, podrán requisar…vehículos…con la finalidad de hallar la existencia de cosas probablemente provenientes o constitutivas de un delito o de elementos que pudieran ser utilizados para la comisión de un hecho delictivo de acuerdo a las circunstancias particulares de su hallazgo…”.” (Del voto del Dr. Freiler). “Es preciso, en consecuencia, analizar ahora si el procedimiento que dio inicio a la presente se ajustó al modo reglamentado por la ley procesal penal para las requisas sin orden judicial. A tal efecto, cabe recordar que en esta dirección el art. 230 bis del CPPN establece los siguientes requisitos: “…a) la concurrencia de circunstancias previas o concomitantes que razonable y objetivamente permitan justificar dichas medidas respecto de persona o vehículo determinado; y, b) en la vía pública o en lugares de acceso público...”,” (Del voto del Dr. Freiler). “De tal forma, la urgencia y las circunstancias previas que objetiva y razonablemente justifiquen la requisa representan la única vía de excepción para prescindir de la orden judicial.” (Del voto del Dr. Freiler). “En el caso sub examine, el preventor refirió que los imputados al ver el móvil policial mostraron “una actitud de nerviosismo” y que “…ni bien libera el semáforo en luz verde aceleran la marcha del rodado en una actitud llamativa…” y es por ese motivo que se los detiene para identificarlos.” (Del voto del Dr. Freiler). “No se verifican, en consecuencia, las razones de carácter objetivo que permitan arribar a una sospecha concreta de la concurrencia de los presupuestos legales. Si esto se observa a la luz de los parámetros apuntados, es evidente que tanto la detención como la requisa practicada sobre los imputados excedieron las facultades del personal policial pues tuvieron lugar sobre la base de un juicio subjetivo que, como tal, no es posible controlar jurisdiccionalmente.” (Del voto del Dr. Freiler). “Se ha dicho que: “...como paso previo y concomitante, la detención de una persona no sólo requiere cumplir con los recaudos que prevee esa norma [art. 230 CPPN], sino también con aquellos abarcados por el artículo 284 del código de rito. En los supuestos que estamos abordando no se trata de personas que son aprehendidas y conducidas sin más en presencia de la magistratura sino que, inmediatamente después de lo primero son sometidas a una segunda injerencia: la requisa e inspección de los efectos personales que cargan. Por ello, estamos ante la sumatoria de dos situaciones que han sido concebidas como excepciones” (Cfr. causa n° 39.912 “Silverizzo, Sebastián s/ inf. ley 23.737” rta. el 03/07/07, reg. 696, de esta Sala).” (Del voto del Dr. Freiler). “A la luz de todo lo expuesto, en autos no se advierte que se hayan configurado los extremos exigidos por el artículo 284 del C.P.P.N. para proceder a la detención ni por el art. 230 bis del mismo cuerpo legal para efectuar la requisa. De tal forma que lo así actuado ha importado la afectación de derechos constitucionales.” (Del voto del Dr. Freiler). “En efecto, más allá de las específicas palabras empleadas por el art. 18 de la Constitución Nacional, no puede negarse que el automóvil se encuentra comprendido dentro de la protección constitucional del derecho a la intimidad.” (Del voto del Dr. Freiler). “Atenernos a una interpretación restrictiva nos llevaría a sostener que no se encuentran bajo la protección constitucional una serie de ámbitos privados. Por ello, concuerdo con Alejandro Carrió, respecto de que: “...El problema con esta interpretación es que deja sin tutela constitucional cosas tan trascendentes como las conversaciones telefónicas, un portafolio, o el armario que una persona pueda tener asignado en un club. La consecuencia sería que un policía puede husmear legítimamente en tales ámbitos, sin necesidad de recurrir a un juez, y sin importar la razonable expectativa de privacidad que un habitante pueda haber exhibido al respecto...”. Asimismo agrega que: “...Dentro de los derechos de una persona, ya sea como derivación del de la 164 Poder Judicial de la Nación propiedad o como un derecho autónomo a la intimidad, creo podría incluirse sin esfuerzo el derecho a que se respeten por el Estado aquellos ámbitos privados donde sus titulares han exhibido un interés en que así se mantengan...” (Carrió, Alejandro, Garantías Constitucionales en el Proceso Penal, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2007, pág. 436/7).” (Del voto del Dr. Freiler). “La cuestión radica aquí en dilucidar si el “consentimiento” prestado por el conductor del rodado permite prescindir de las formalidades que la ley exige para intervenir en la intimidad de los ciudadanos o, por el contrario, si aquél carece de ese efecto legitimante.” (Del voto del Dr. Freiler). “Sostiene Maier que: “…nuestras leyes procesales se han referido al consentimiento del agredido por el allanamiento sólo para otorgarle efecto autorizante del horario nocturno, ordinariamente excluido para practicar esa medida; no otorgan al consentimiento otro valor, por lo que resulta sencillo formular la regla de que el consentimiento carece de valor para prescindir de las formalidades previstas por la ley reglamentaria, salvo el efecto de excepción mencionado…” (Julio B. J. Maier, “Derecho Procesal Penal, I. Fundamentos”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2011, pág. 685). Es decir, únicamente para autorizar el allanamiento con orden nocturno el legistador le ha dado validez al consentimiento, lo cual no resulta aplicable al caso, ya que se trataba de la requisa de un automóvil, realizada sin orden judicial y durante el horario diurno.” (Del voto del Dr. Freiler). “Asimismo, el hecho de que la requisa se haya realizado con “anuencia” del conductor no significa que se trate USO OFICIAL de un consentimiento válido, ya que la sola presencia de la fuerza pública podría implicar coacción suficiente para producir una aquiescencia viciada o, cuanto menos, basada en un error acerca de las facutades del requirente.” (Del voto del Dr. Freiler). “La Constitución contiene, al lado del derecho a la intimidad, como posibilidad de exclusión de terceros de ciertos ámbitos privados, una garantía frente al poder estatal, que reside en prohibir la injerencia de los órganos del Estado, por regla general, y sólo permitirla en los casos y bajo la observancia estricta de las formalidades que la ley prevé al reglamentar racionalmente la garantía…De esta manera, la ley aclara que el consentimiento carece de valor legitimante, que no es cuestión de pedirle permiso al interesado para eludir la decisión y la orden judicial, sino, por el contrario, de recabar previamente la autorización de un juez, como regla, antes de visitar o molestar a los particulares…” (Julio B. J. Maier, conforme obra citada anteriormente, pág. 686/7).” (Del voto del Dr. Freiler). “Ante este escenario es que no puede conservarse la validez de lo actuado. Pues cuando ciertos requisitos legales son reclamados “…no es admisible que la práctica desnaturalice el instituto legal y convierta lo excepcional en regla. Cuando así sucede los tribunales tienen la misión de apuntar o corregir lo actuado por fuera de los lineamientos normativos invalidando si es necesario aquello que no se compadezca con la ley y su base constitucional” (conf. C.N° 37.727, “Sidero Fernando s/proc. y embargo”, rta. el 29/6/05, reg. 640 y sus citas; Cn° 41.413, Cabrera, Pablo s/sobres., rta. el 14/11/06, reg. 1240).” (Del voto del Dr. Freiler). “Coincido con la lectura que de los hechos hace el Dr. Freiler y con las consecuencias que de allí se derivan. En ese sentido, y, en tanto no advierto que las circunstancias en que se produjera la requisa hayan sido habilitantes para proceder sin orden judicial, considero que corresponde anularla y, en consecuencia, sobreseer a los imputados. Así voto.” (Del voto del Dr. Ballestero). “Considero que la declaración de nulidad a la que arriban mis colegas preopinantes resulta prematura, pues en casos análogos al presente he venido sosteniendo que: “el juicio contradictorio resulta la etapa procesal indicada para develar con mayor claridad qué fue lo que sucedió realmente (…) y, una vez aclarado el panorama, reeditar el pedido de nulidad del procedimiento. Sin estos elementos [haciendo referencia a las futuras declaraciones de los agentes preventores], tem[o] que emitir una opinión en esta instancia resultará prematura y conspirará contra uno de los fines del proceso penal, el descubrimiento de la verdad, reglada por el artículo 280 del Código Procesal Penal de la Nación” (c.n° 45.745 “Ricosta, Alejandro s/ nulidad”, reg. n° 945, rta. El 25/08/11; c.n° 46.312 “N.N. s/ nulidad”, reg. n° 208, rta. El 20/03/12, entre otras). Ello me conduce a ingresar en el análisis del fondo del asunto que aquí se plantea.” (Del voto del Dr. Farah). C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 165 4.12.2012 Causa 46.695 “Dora” Reg. 1423 J. 1 - S. 2 SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA. GENERALIDADES. REQUISITOS DE PROCEDENCIA. “En efecto, lo relativo a la “suspensión de juicio a prueba”, no es atribución exclusiva del tribunal de juicio. Según una interpretación amplia del instituto en cuestión, lo que éste suspende es el proceso, ya que el término juicio dentro de la expresión mencionada, comprende cualquier etapa del proceso penal y no sólo la ultima de ellas (ver Vitale, Gustavo, “Suspensión del proceso penal a prueba”, ed. Del Puerto, Bs As, 2004, págs. 282 y sgtes.en igual sentido, Devoto, Eleonora, “Probation e institutos análogos”, ed. Hammurabi, Bs. As., 2005, págs. 173 y sgtes.). Desde esta óptica, cabe señalar que a raíz de la concesión del beneficio puesto en crisis, lo que ha quedado suspendido aquí es una etapa intermedia entre la instrucción y el debate.” “Esta exégesis resulta compatible con lo señalado por este Tribunal en la resolución obrante a fs. 1815/16 vta. del expediente n° 6.497/2006, en el sentido de que “estando suspendido el proceso, no se ha emitido disposición alguna en la causa vinculada a la fijación del comienzo del eventual juicio” y con lo resuelto en consecuencia, esto es, revocar la decisión del a quo en cuanto rechazó la competencia para intervenir en el expediente n° 534/2006 -ahora n° 4.928/2012- (ver también certificación de fs 1814 del expte. citado).” “Con este telón de fondo, cabe poner de resalto que el magistrado ha recibido la causa en un estado que podría conceptualizarse como un “punto de inflexión del proceso”, ya que si bien la instrucción (en la que no ha intervenido) se halla clausurada, tampoco ha comenzado el debate. En este contexto, la eventual revocación de la “suspensión del juicio a prueba”, devolvería el proceso al estado en el que se encontraba (Vitale, obra citada, pág. 355), consecuencia ésta que nunca podría interpretarse como retroceso o un irrespeto de la etapa en la que transita la causa. Muy por el contrario, el efecto sería rescatar al proceso del estado suspensivo en el que se encuentra -y que conforme a las constancias agregadas no está llevando a resultado alguno- para permitir, justamente, el avance hacia la etapa de juicio.” “En esta línea de pensamiento, el particular derrotero del trámite de la causa, permite considerar que la eventual revocación de la “suspensión del juicio a prueba” no representaría un acto procesal propio de la instrucción (que ya se halla clausurada) ni del debate (que aun no ha comenzado), sino una medida para desbloquear ese estado de “limbo procesal” en el que podría caer el expediente ante la ausencia de una respuesta jurisdiccional del a quo -y al que hace referencia el Sr. Fiscal a fs. 2/4 de este incidente-.” “Conforme a este razonamiento, la competencia asignada al juez de grado le habilita para la resolución del planteo, sin que esta puntual actividad sea susceptible de afectar la garantía constitucional del debido proceso, como sostiene el magistrado.” “Ello por cuanto, este especial “estadio intermedio” del expediente, si bien permite al a quo resolver sobre la cuestión requerida por el apelante (y de ese modo “desbloquear” el curso de las actuaciones), le impide continuar interviniendo como juez de instrucción, correspondiendo que una vez que se expida respecto de la petición incoada por el Sr. Fiscal -órgano que mantiene facultades para realizar las precisiones que estime pertinentes sobre la calificación aplicable o los alcances del delito continuado (art.381 del C.P.P.N.)-, eleve la causa al Tribunal Oral Federal que resulte desinsaculado.” C.C.C. Fed. Sala II Irurzun – Cattani - Farah 10.12.2012 “Avans” Causa 32.484 Reg. 35.470 J. 8 - S. 16 TRATA DE PERSONAS. REQUISITOS TÍPICOS. “Aún cuando los extremos narrados por la a quo sean veraces, lo cierto es que de la precariedad de los inmuebles investigados (que cabe destacarse se encontraban habilitados para los fines que se utilizaban) y el incumplimiento de disposiciones laborales y de la seguridad social, no necesariamente deben traer aparejada una situación de 166 Poder Judicial de la Nación explotación laboral o condición análoga (cfr. c. n° 46.692, “Che Ziyin y otros s/ procesamiento”, rta. el 29/3/12, reg. n° 244).” “En este punto, es menester recordar que esta Sala ha sostenido, siguiendo a Sebastián Soler, que: “para considerar cometido este delito se hace necesaria no ya solamente una dominación física sobre el cuerpo del sujeto pasivo, sino un verdadero dominio psíquico, porque es preciso distinguir esta infracción de las formas corrientes de encarcelamiento o de secuestro…consiste en apoderarse de un hombre para reducirlo a la condición de una cosa: comprar, vender, cederlo sin consultar para nada su voluntad, servirse de él sin reconocerle derechos correlativos a sus prestaciones (Derecho Penal Argentino, T. IV, Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1992, pág. 27)” (cfr. c. n° 40.641, “Salazar, Nina J. s/ procesamiento”, rta. el 30/11/07, reg. n° 1452, c. n° 40.985, “Cancari, Nina s/procesamiento sin p. p.”, rta. el 01/11/07, reg. n° 1302, c. n° 47.172, “Víctor Hugo Nina Mujica s/procesamiento y embargo”, rta. el 25/10/12, reg. n° 1241, entre muchas otras).” “Así, el citado autor explica que el término “servidumbre” incluido en el tipo penal ilustra “una relación de sometimiento y enajenación de la voluntad y el albedrío de una persona”.” “También se ha dicho que “el art. 140 atiende a la represión de situaciones de servilismo que conlleven la cosificación de la víctima, es decir, la negativa a reconocer en el otro su condición de igual. Esta relación USO OFICIAL implica la afectación de la libertad y la dignidad de la persona sometida a los designios de otra” (Zaffaroni, Raúl Eugenio y Baigún, David, “Código Penal”, ed. Hammurabi, Buenos Aires, 2008, tomo V, pág. 183).” “Entonces debemos concluir que la esencia del delito contemplado por el artículo 140 del código de fondo es la completa subordinación de la voluntad de la víctima y es a la luz de estos lineamientos que deben analizarse los planteos formulados en el presente incidente.” “Es por ello que la apreciación probatoria no puede desconocer ese delicado margen, pues la figura penal bajo estudio exige la constatación, en el caso concreto, de la existencia de indicadores que den cuenta de la sustitución de la voluntad de la víctima por parte del supuesto explotador (v. c. n° 46.599, “Lee Jong Il s/procesamiento”, rta. el 28/08/12, reg. n° 903, en el mismo sentido).” “Dichos indicadores, al menos de momento, se encuentran ausentes en el caso sub examine, pues de las declaraciones testimoniales brindadas en sede judicial por los trabajadores que fueron hallados en los diversos talleres textiles al momento de llevarse a cabo sus allanamientos no se desprende ningún signo de explotación laboral.” “Así las cosas, advertimos que lo hasta aquí expuesto no permite afirmar -ni aun en grado de probabilidad- la usurpación de la voluntad de los trabajadores. Si bien “la ecuación entre la cantidad de horas trabajadas y el sueldo percibido... podría alertarnos acerca de un estipendio magro y una eventual pauta de explotación... (lo cierto es que, en el contexto antes descripto) no se advierte, al menos en forma nítida, la usurpación de la voluntad del trabajador por parte de quien, según la hipótesis, lo cosificaría” (cf. c. n° 46.599, ya citada).” C.C.C. Fed. Sala I Freiler - Ballestero - Farah 20.12.2012 “Orellana Condo” Causa 47.745 Reg. 1559 J. 1 - S. 1 167